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Remedios Varo

Remedios Varo nació en 1908 en España y estudió arte en Madrid. Se interesó en el surrealismo y se mudó a París en los años 1930 para conectarse con el movimiento. Participó en exhibiciones surrealistas y conoció a artistas como Benjamin Péret. Huyó a México en 1941 debido a la guerra y desarrolló su estilo personal aunque mantuvo influencias surrealistas. Exploró temas como la ciencia, metafísica y ocultismo en sus pinturas detalladas que fusionaban lo racional con lo mágico.

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Remedios Varo

Remedios Varo nació en 1908 en España y estudió arte en Madrid. Se interesó en el surrealismo y se mudó a París en los años 1930 para conectarse con el movimiento. Participó en exhibiciones surrealistas y conoció a artistas como Benjamin Péret. Huyó a México en 1941 debido a la guerra y desarrolló su estilo personal aunque mantuvo influencias surrealistas. Exploró temas como la ciencia, metafísica y ocultismo en sus pinturas detalladas que fusionaban lo racional con lo mágico.

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Remedios Varo

Remedios Varo (María de los Remedios Alicia Rodriga Varo Y Uranga) nace el
16 de diciembre de 1908 en Anglés, Cataluña. Su padre era ingeniero hidráulico y se
mudaban en relación con los destinos de su trabajo. De esta manera, Remedios recorre,
durante su infancia, España y Marruecos. Cuando ella tenía 15 años se establecen en
Madrid, e inicia sus estudios de arte en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Ella realizará sus estudios entre 1924 y 1930.

Vamos a seguir a Edith Mendoza Bolio (2010) para ver las relaciones
biográficas de la pintora con el movimiento surrealista. Así veremos cómo acepta o
rechaza los postulados surrealistas a lo largo de su vida y cómo empezó a
experimentaron distintas técnicas artísticas. Curiosamente en los años que Varo estudia,
se escriben y publican los manifiestos del surrealismo.

André Breton publica el Primer manifiesto en 1924, además de criticar al clero y


al racionalismo, en él se pone a “los integrantes y simpatizantes más representativos, y
se señalan los principios básicos del ser y del hacer surrealista: su experimentación con
lo onírico, la imaginación, el automatismo psíquico en la escritura, la evocación de
imágenes, entre otros.” (Mendoza Bolio, 2010: 24) Los objetivos eran buscar nuevas
fuentes de inspiración y de imaginación, por eso recurren a los relatos de los sueños y a
la escritura automática, por ejemplo. Muchos artistas se adscribieron durante la segunda
mitad del siglo veinte, y gracias a esto una nueva forma de poesía y pintura emergió del
subconsciente de los artistas (ibíd.: 25).

El Segundo Manifiesto lo publica para 1930, el él busca refutar las críticas que
habían recibido y también señalar algunas diferencias entre algunos de los integrantes
del grupo surrealista. Con el tiempo, estas ideas permearían en artistas de todo el
mundo.

Al final el surrealismo sería una concepción de la realidad y del mundo. Aquí se


apreciarían los valores vitales del hombre, como, por ejemplo, la libertad espiritual, la
imaginación, el amor y la acción creadora.
Cuando Varo termina sus estudios, ella y su marido, Gerardo Lizárraga, deciden
mudarse a París para buscar la vanguardia y experimentar la vida bohemia (ibíd.: 26-
27). En 1932 vuelven a España, se establecen en Barcelona. Esteban Francés, artista
catalán, estaba interesado en conocer a los surrealistas al igual que Remedios, en ese
momento comparten estudio también. En este momento Remedios ya comprendía el
surrealismo de manera teórica y pictórica (ibíd.: 27). Tres años más tarde llega a
Barcelona el surrealista francés Marcel Jean y los dos catalanes lo conocen. Realizan
actividades como los cadáveres exquisitos, que “consistía en recortar imágenes de
revistas antiguas y pegarlas en hojas de papel; después, cada participante del juego
tapaba lo que había realizado y lo pasaba al siguiente jugador.” (ibíd.: 28)

Remedios Varo se sentía muy atraída por el movimiento surrealista, en el año de


1936 ella participa con tres de sus obras en una exposición de los Logicofobistas. Ella,
desde la capital catalana, quería involucrarse con el movimiento surrealista y tener
buenas relaciones con los artistas de éste. En el otoño de ese mismo año, Varo conoce a
Benjamin Péret, poeta y prosista surrealista y un gran amigo de Bretón. Los dos artistas
inician una relación amorosa.

Al año siguiente, con los infortunios e inseguridades creadas por la guerra en


España, se muda a París. Allí empieza a relacionarse con artistas vanguardistas como
Víctor Brauner, Wolfgang Paalen, Max Ernst y, a la que luego sería su gran amiga,
Leonora Carrington. Ésta representó una etapa de experimentación para Remedios, una
etapa en la que se aplicaría la búsqueda y la ironía (ibíd.: 30). Ahora Remedios
empezaría a participar en exposiciones colectivas del movimiento, por ejemplo, la
Exposición Internacional del Surrealismo en Tokio en 1936, pero también expuso en
París y Ámsterdam en 1938 y en México en 1940. En este año, la guerra en Europa se
extiende, París es tomada por el régimen de Hitler, y, con ayuda de Óscar Domínguez,
Varo se traslada a Canet-Plage. Un año más tarde, ella y Péret, se embarcan desde
Casablanca con destino en México.

En su nueva vida en el país hispanoamericano, la pareja recién llegada dese el


viejo continente se rodeaba de un círculo de europeos que habían sufrido un destino
similar. Dos años después de su llegada, arriba a las costas mexicanas Leonora
Carrington, éste fue un encuentro muy gratificante y de profunda alegría para Remedios
Varo.
La artista española tuvo diversos empleos en los que desempeñó sus habilidades
plásticas, como: decoradora de muebles finos o diseñadora de sombreros y tocados para
el ballet de Léonid Massine, titulado Aleko, entre otras cosas. También trabajaba en el
diseño publicitario en la casa Bayer.

En 1947, Péret y Varo deciden separarse. La pintora parte a Venezuela con su


nueva pareja, Jean Nicolle, un piloto galo. En el país sudamericano vivía la madre de
Remedios y su hermano Rodrigo. Aquí estará dos años hasta que decide volver a
México.

Remedios Varo empieza su etapa de dedicarse a la pintura de caballete en 1952,


Remedios sería muy exitosa y tuvo una gran acogida por el público y la crítica. Esta
afirmación la cita Edith Mendoza Bolio (2010: 33) de una entrevista a la pintora hecha
por Raquel Tibol1 en 1957. En dicha entrevista Remedios manifiesta que no pertenece a
ningún grupo, que es una pintora independiente. Ella quiere hacer evidente que su etapa
surrealista representaba una etapa de aprendizaje. En una carta que escribe desde París
ella persiste en “declararse independente tanto en lo material, como en lo sentimental e
intelectual […], a pesar de sus declaraciones, la influencia del surrealismo es perceptible
tanto en el conjunto de su obra pictórica como en la escrita.” (ibíd.: 34) Pero no
podemos dejar de lado los rasgos surrealistas que acompañarían a la pintura de Varo
hasta el final, ese conjunto de la alquimia, lo onírico y la ciencia; también la
imaginación y la incongruencia en las relaciones.

Podemos concluir este apartado con las dos etapas en la vida de Remedios Varo
que señala Mendoza Bolio. En la primera vemos a una joven pintora que busca, en
Europa, el pertenecer al grupo surrealista y experimentaba con las distintas técnicas del
movimiento. La segunda sería su etapa de exilio, su etapa mexicana, donde convive
mucho con artistas extranjeros. En ella, en su etapa de madurez, en ella ya desarrolla su
estilo personal, que a pesar de que haya querido, no logrará zafarse del surrealismo. Ella
se servirá del surrealismo “para la parcial representación de sus visiones, para mostrar,
apenas, su otro mundo […] sujeto a los vaivenes de la propia vida.” (ibíd.: 36)

...

1
Para la entrevista véase: Tibol, Raquel (2001) Diversidades en el arte del siglo XX. Para recordar lo
recordado, México, Universidad Autónoma de Sinaloa.
Para empezar a entender un poco la obra de la artista es necesario entender la
manera en la que, para ella, “ciencia y arte con entidades complementarias.” (Rivera,
2005: 60) Es importante recalcar que, para la artista, estas disciplinas son parte del
mismo universo y conviven entre sí. Si bien, en su primera etapa, su arte era más
espontáneo, en la segunda ya se servía de bocetos y otras cosas preparativas para sus
pinturas (tema, composición, etc.). Pero lo que realmente hace Varo es reinterpretar el
surrealismo dentro de sus obras recurriendo a las ciencias o pseudociencias
constantemente. Rivera nos dice los saberes en los que se basa Vero para sus cuadros,
que son los destacados por el filósofo renacentista, Luca Pacioli (aritmética, geometría,
astronomía, música, perspectiva, arquitectura y cosmografía), y de esta manera refleja la
metafísica, la ciencia, el arte, la filosofía y la religión, o también llamados los saberes
del hombre (ibíd.: 63-64).

Varo tuvo mucha influencia del pensamiento cásico, antiguo (gnosticismo,


qabbalah…), medieval (también leyendas como la del Santo Grial) y renacentista, en el
área de lo místico y lo hermético. Magnolia Rivera habla de la importancia de la
metafísica en su estudio, “como fuente de inspiración y conocimiento vital.” (ibíd.: 65)
A esto le debemos agregar el pensamiento esotérico, mágico, numerológico, astrológico,
etc. En La creación de las aves vemos un ejemplo de la influencia de este pensamiento,
en la pintura vemos a una mujer-ave que está creando pequeños pájaros con
instrumentos alquímicos. La mujer está fusionada con una lechuza, que es símbolo de la
sabiduría, eso tiene relación con el saber oculto esotérico (ibíd.: 64). Magnolia Rivera
también nos habla de una especie de autorretrato en la pintura, este será un motivo
recurrente en la obra de Varo, sus personajes, muchos de ellos, suelen tener cierto
parecido con la autora. Esto lo veremos más adelante.
La creación de las aves (1957), Museo de Arte Moderno, Ciudad de México

Varo crea un mundo donde lo mágico se funde con lo científico, sonde lo


racional y lo inverosímil cobra una lógica interna que se cierra en sí misma, se completa
un universo entero dentro de una pintura. La ciencia y la metafísica conviven dentro del
arte creando una realidad única donde lo mágico, lo secreto y lo maravilloso se vuelven
factores tan reales como cualquier otro. Dice Rivera: “su obra es matemática, filosófica,
religiosa, numérica, simbólica, musical, poética, arquitectónica, física y espiritual. Su
arte tiene, en síntesis, dos sólidos andamios: el de la ciencia y el de la metafísica.”
(ibíd.: 68) El azar no es un elemento que podamos ver en la obra de madurez de
Remedios, todo converge y se hace parte de un mismo todo, nada está por casualidad
allí. Hace grandes referencia a la dualidad del mundo, la conexión con lo espiritual, lo
metafísico. Rivera menciona que los personajes en Remedios Varo están siempre en un
camino, son peregrinos donde el conocimiento aprendido en el camino es lo más
importante, esta relación la hace con el estudio de los mitos celtas de Pedro Pablo
García May.2

Ahora empezaremos a revisar algunos aspectos de la obra de Varo, siguiendo


todavía a Magnolia Rivera, con ejemplos en pinturas donde podamos ver estos aspectos
reflejados. Veremos los elementos y la interpretación iconológica que hace Rivera de
estos.

El primero que veremos es el reloj. El reloj simboliza el tiempo, y para


Remedios el tiempo debe representarse de manera “espacial, cíclica, espiritual,
universal y circular.” (ibíd.: 119) En la Revelación o el relojero vemos a un hombre
arreglando o fabricando relojes, con instrumentos y piezas (como engranes), éste
representa al tiempo del mundano (ibíd.: 118). A su alrededor hay muchos relojes
marcando la misma hora, en ellos hay un personaje representado en distintas épocas.
Esta es una unificación del tiempo, una representación del “eterno presente.” (ibíd.)

Revelación o el relojero (1957) Colección Hanni Bruder Kafka. México.3


2
Véase: García May, Pedro Pablo (1997) Los mitos celtas, España, Acento.
3
Remedios escribe en el reverso del cuadro: “Aquí se trata del tiempo. Por eso hay un relojero -que en
cierta manera representa el tiempo ordinario nuestro- pero por la ventana entra una revelación y
comprende de golpe muchísimas cosas. He tratado de darle una expresión de asombro y de iluminación.
A su alrededor hay cantidad de relojes que marcan todos la misma hora, pero dentro de cada uno hay el
mismo personaje en muy diferentes épocas; eso lo consigo por medio de los trajes característicos de
épocas muy distintas. Cada reloj tiene una ventana con rejas, como en la cárcel.” (Mendoza Bolio, 2010:
El espejo es el siguiente elemento que es menester analizar. Es uno de los más
complejos, su nivel simbólico metafísico es muy grande, no tiene una función de reflejo,
más bien es una forma de mostrarnos al microcosmos (hombre) y al macrocosmos
(astros) (ibíd: 129). Rivera dice, en palabras de Titus Burckhardt 4, que está relacionado
con la mera contemplatio de los gnósticos (ibíd.: 127) Las caras reflejadas no expresan,
tienen una función de introspección, de autoconocimiento, es la trascendencia del
hombre lo que se refleja en los espejos. Esta es una definición amplia del significado del
espejo en la autora. Relacionada, pero no igual, está la obra Mujer saliendo del
psicoanalista, que tiene un espejo de agua en la parte inferior. Aquí tendríamos la
versión del psicoanálisis del significado del espejo, “es la metáfora de la dualidad
complementaria y de la otra realidad. Representa al Yo, al Otro, a la espiritualidad y a la
unidad.” (ibíd: 135)

Mujer saliendo del psicoanalista (1960) Museo de Arte Moderno, Ciudad de


México5

162)
4
Véase: Burckhardt, Titus (2001) Sacred art in East and West, Its principles and methods, EE.UU., Fons
Vitae.
5
Remedios Varo escribe en el reverso del cuadro: “Esta señora sale del psicoanalista arrojando a un pozo
la cabeza de su padre -como es correcto al salir del psicoanalista-. En el cesto lleva desperdicios
psicológicos: un reloj símbolo del terror de llegar tarde, etcétera. El doctor se llama Dr. FJA (Freud, Jung,
Adler).” (Mendoza Bolio, 2010: 185)
Existe otra dimensión del espejo en la obra de la catalana, el autorretrato. No
tiene obras en las que exprese abiertamente, pero como ya hemos mencionado, en
muchas de ellas podemos encontrar un gran parecido físico entre ella y sus personajes.
Aquí vemos una faceta de autoconocimiento de la autora, de reflexión, de búsqueda y
encuentro (ibíd.: 133-134)

El árbol en la obra de Remedios Varo lo podemos interpretar como el eje del


mundo o eje entre los mundos. Sirve también como “puente entre el cielo y la tierra,
entre lo material y lo espiritual, entre lo humano y lo divino.” (ibíd.: 136) Al final al
árbol lo podemos ver como el significado se ascensión que tienen las catedrales góticas.
En Catedral vegetal, los árboles simulan una arquitectura como la mencionada
anteriormente y toman esa dimensión mística de ascensión espiritual. Magnolia Rivera
dice que para las tradiciones islámicas y hebreas, la palmera es un árbol sagrado, mismo
árbol que es representado en esta pintura.

Catedral vegetal (1957) Frey Norris Gallery, EE.UU.


Continuando con la simbología esotérica, mágica y trascendente, tenemos al ojo.
Más que el ojo físico, en Varo, encontramos el tercer ojo. Esa ventana al alma, ese
órgano con el que vemos al Ser metafísico. Armonía es el cuadro en el que el ojo le da
la significación completa, a pesar de ser un trampantojo. En el extremo izquierdo de la
pintura (nuestra derecha) hay un ave que está volando junto a una silla, el respaldo es un
círculo6 con un triángulo que tiene escrito el tetragrama hebreo. “El ave junto al símbolo
esotérico, representa, de acuerdo con el contexto dado en el espacio pictórico, al ser
metafísico que honra a la divinidad.” (ibíd.: 147) La escena es precedida (en la parte
central, arriba) por un ojo, con forma de almendra horizontal, es el ojo metafísico, capaz
de vislumbrar todo en el eterno presente. El significado profundo, lo que significa en
última instancia este ojo es, “precisamente, esa virtud del cosmos, en las dos mitades
curvas del ojo y en la perfecta división del arriba con el abajo y del orden con el caos
reinantes en la escena pintada. […] Su sentido es la eternidad…”

Armonía (1956) Colección privada7


6
Magnolia Rivera menciona que es un símbolo frecuente en las logias secretas y en el esoterismo (Rivera,
2005: 147).
7
Remedios Varo escribe en el reverso del cuadro: “El personaje está tratando de encontrar el hilo
invisible que une todas las cosas, por eso, en un pentagrama de hilos de metal, ensarta toda clase de
objetos: desde el más simple hasta un papelito conteniendo una fórmula matemática, que es ya en sí un
cúmulo de cosas. Cuando consigue colocar en su sitio los diversos objetos, soplando por la clave que
La luna es uno de los elementos más complejos en cuanto a significado dentro
de la obra de Remedios Varo. Siempre la luna y la noche se han considerado elementos
que tienen que ver con el misterio, lo místico y la sabiduría (por ejemplo, el búho, que
es un ave nocturna y símbolo de lo sabio). La luna a tener fases también puede verse
como una representación del tiempo cíclico. Rivera recalca que las lunas reflejadas, en
la obra de Varo, suelen tener connotaciones esotéricas, es una representación de lo más
pequeño y el universo, todo cabe en el reflejo (ibíd.: 158). Este elemento se puede
relacionar análogamente con otros que le son afines, como la copa, el espejo, etcétera.
Las connotaciones de la luna en Varo, recalca Rivera, son muchas y su simbolismo es
variado, siempre relacionado con el firmamento; relacionado también con el esoterismo
y lo místico (ibíd.: 159).

Un símbolo de inmortalidad y continente es la copa. En las obras de Remedios


Varo se suele aparecer en obras de temática medieval (seguramente por las leyendas del
Santo Grial). En resumidas cuentas, es un símbolo de la resurrección, y de la renovación
(ibíd.: 169) Hay otro símbolo de la copa que dejaré para el siguiente apartado.

La piedra filosofal o el huevo cósmico es otro elemento presente en la obra de la


pintora catalana. Es un elemento alquímico que representa el origen de la creación, el
continente del universo, el espacio y tiempo cósmicos (ibíd.: 173).

El siguiente elemento, que saca a relucir Rivera, tiene cuatro categorías, se trata
de los seres alados. La primera son los pájaros, ellos son un símbolo de trascendencia,
de ascenso, de divinidad, de un estado superior de consciencia, se les relaciona con lo
ángeles también. Con esto último podemos entender ahora a las aves como
intermediarios entre el cielo y la tierra, así podemos ahondar más en obras como
Armonía8 o La creación de las aves. Los siguientes son los seres que vuelan en carros
cósmicos, estos están relacionados con la astrología, astronomía, etcétera. Existen seres
fabulosos voladores que son seres antropo-zoomorfos creados por la autora. Y por
último hay hombres que vuelan sin necesidad de nada más. Para concluir podemos decir
que estos seres y su actividad representan la elevación del espíritu y la consciencia, y
sostiene el pentagrama, debe salir una música no sólo armoniosa sino también objetiva, es decir, capaz de
mover las cosas a su alrededor si así se desea usarla. La figura que se desprende de la pared y colabora
con él representa el azar -que tantas veces interviene en todos los descubrimientos-, pero el azar objetivo.
Cuando uso la palabra objetivo, entiendo por ello, que es algo fuera de nuestro mundo, o mejor dicho más
allá de él, y que se encuentra conectado con el mundo de las causas, y no de los fenómenos que es el
nuestro.” (Mendoza Bolio, 2010: 173)
8
Magnolia Rivera recalca que el ave y el ojo son análogos para la representación de la omnisciencia
(Rivera, 2005: 174).
también, los recorridos que pueden dar del mundo espiritual y el terrenal (ibíd.: 173-
177).

Lo último que queda por mencionar son la fauna, flora y arquitectura, “no son
términos aislados o ajenos entre sí; forman parte de un mismo universo, de un cosmos
que requiere de caos y orden para existir, dual y complementario desde su principio
atómico hasta su dimensión más amplia.” (ibíd.: 178)

...

Ahora con los elementos vistos vamos a intentar hacer una breve interpretación
de una obra de Remedios Varo: Nacer de Nuevo.

En ella vemos a una mujer saliendo de una pared por medio de una grieta, la
grieta parece tener una forma de los genitales femeninos. Éste es un elemento que no
hemos visto en el apartado anterior, la matriz, que en este caso simboliza la creación, al
igual que lo femenino. (ibíd.: 165-167) La mujer se encuentra en una habitación donde
hay un agujero en el cielo donde se ve la luna; en el centro hay una mesa con una copa
con agua, en el agua se ve reflejada la luna. Aquí es donde entra el significado de la
copa que quise ahorrarme en el apartado anterior. Dice Rivera: “La Luna reflejada en el
líquido contenido en la copa es, en este caso, otro análogo de un mismo concepto: el de
la inmortalidad, el eterno retorno.” (ibíd.: 168) En el fondo se ve una puerta donde hay
un bosque a las afueras.

Todos los elementos parecer estar compuestos por madera, ramas u hojas (hay
que recordar que los elementos naturales forman parte del universo entero). Lo que
podemos interpretar es que representa la ascensión del espíritu (por los árboles) , la
creación, y el eterno retorno. Los ciclos en los que la luna crece y mengua se ven
reflejados en la copa, que es el símbolo, en este caso, del continente de lo esotérico, de
esa verdad oculta. Hay que recordar que es una escena noctura, el ambiente idóneo para
que todo esto ocurra. La mujer está emergiendo del edificio como si fueran parte de una
misma sustancia. Realmente todo es una misma sustancia, la materia que compone todo
el cuadro es la misma, sólo cambia la forma. Representa la trascendencia espiritual,
desde el átomo más pequeño hasta el universo entero, todo es parte de los mismo y nada
está fuera de la armonía del cosmos. Todo entra en la dualidad de la materia y el
espíritu.

Nacer de nuevo (1957)


Bibliografía:

 Bretón, André (2006) Manifiestos del surrealismo, Trad. Andrés Bosch,


Argentina, Terramar.
 Mendoza Bolio, Edith, “A veces escribo como si fuera un boceto” los escritos
de Remedios Varo, Iberoamericana, México, 2010.
 Rey Bueno, Mar (2016) “Remedios Vero, la herchizara hechizada”, Studia
Hermetica Jurnal, vol. VI, nº 1
 Rivera, Magnolia (2005) Trampantojos, el círculo en la obra de Remedios
Varo, México D.F., Siglo Veintiuno Editores.
 Varo, Remedios, Cartas, sueños y otros textos, Era, México, 1997.

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