Universidad Politécnica y Artística del
Paraguay (UPAP)
Carrera: Abogacía 2do. Año
Asignatura: Derecho Intelectual I
Convención y Tratados Americanos sobre el
Derecho del Autor
Catedrático:
Integrantes:
Encarnación-Agosto de
2016
INDICE
Universidad Politécnica y Artística del Paraguay (UPAP)
Caratula 1
Índice 2
Introducción 3
Tratado de Montevideo de 1989 4, 5
Convenio de México de 1902 5, 6
Convención de Rio de Janeiro de 1906 6
Convención de Buenos Aires de 1910 6, 7, 8
Acuerdo de Caracas de 1911 8
Convención de la Habana de 1928 8, 9
Tratado de Montevideo de 1939 9
Convención Interamericana de Washington de 1946 9, 10, 11
El Paraguay y la Comunidad Internacional Sobre el Derecho del Autor 12
Conclusión 13
INTRODUCCION
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En el presente trabajo hablaremos de la importancia de los distintos convenios, tratados y
acuerdos, que fueron celebradas en distintos puntos de este continente, de la importancia
de las leyes vigentes para el autor de una obra, ya que mediante ellas las obras pueden ser
registradas y protegidas de un futuro plagio, también daremos un breve resumen sobre las
historias y sedes de los distintos convenios celebrados: el Tratado de Montevideo de
1889, donde se aprobado el 1er. Tratado sobre Propiedad Literaria y Artística de América,
la Convención de Rio de Janeiro, con motivo de la 3ra. Conferencia Panamericana,
donde se trató sobre patente de invención, Dibujos y Modelos Industriales, Marcas de
Fábrica, de Comercio, Propiedad Literaria y Artística, la Convención de Buenos Aires,
donde se firmó la nueva convención sobre Propiedad Literaria y Artística, fue la que recibió
mayor número de adhesiones, el Acuerdo de Caracas, concluido durante el Congreso
Bolivariano, celebrado el 17 de julio de 1911, siguió el modelo del tratado de Montevideo
con algunas excepciones, la Convención de la Habana, fue adoptada en la 6ta.
Conferencia Panamericana, resulto ser la más fecunda por el gran número de
Convenciones concluidas en su transcurso, una de ellas el Código de Derecho
Internacional Privado llamado el "Código de Bustamante«, el Tratado de Montevideo de
1939, concluido durante el transcurso del 2do. Congreso Sudamericano de Derecho
Internacional Privado. El Convenio Interamericano de Washington de 1946, celebrada
en Lima en 1938, que encomendó a la Unión Panamericana la preparación de un proyecto
definitivo sobre la base del Proyecto de Protocolo de la Convención de Buenos Aires de
1910, concurrió a ese evento representantes de varios países firmados en Washington el
22 de junio de 1946.
CONVENCIONES Y TRATADOS AMERICANOS SOBRE DERECHO DEL AUTOR:
TRATADO DE MONTEVIDEO DE 1889.
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En el marco del primer congreso sudamericano sobre Derecho Internacional Privado celebrado
en la ciudad de Montevideo, el 11 de enero de 1889, fue aprobado e Primer Tratado sobre
Propiedad Literaria y Artística de América, evento que conto con representantes de los países
de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú, Uruguay.
En este mismo Congreso, no fue el único Tratado Aprobado, sino también fueron firmados
otros tratados sobre Derecho Internacional Civil, Comercial, Penal, Procesal, sobre Patentes de
Invención, Marcas de Comercio y Fabrica, así como sobre el ejercicio de profesionales
Liberales y un protocolo Adicional, firmado el 13 de febrero de 1889, entre Argentina, Bolivia,
Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.
En este instrumento Internacional se resolvió lo siguiente:
Los Estados signatarios se comprometen a reconocer y proteger los derechos de la propiedad
Literaria y Artística, de conformidad con las estipulaciones consignadas en el citado tratado.
El autor de toda obra Literaria o artística y sus sucesores, gozaran en los estados signatarios,
de los derechos que les acuerde la Ley del Estado en que tuvo lugar su primera publicación o
producción. (Lex Loci Celebrationis o Lev Originis).
El Derecho de propiedad de una obra literaria o artística comprende para su autor, la facultad
de disponer de ella, de publicarla, de enajenarla, de traducirla o de autorizar su traducción, y de
reproducirla en cualquier forma.
Ningún Estado estará obligado a reconocer el derecho de propiedad literaria o artística, por
mayor tiempo del que rija para los autores que en el obtenga ese derecho. Este tiempo podrá
imitarse al señalado en el país de origen, si fuera menor.
En la Expresión Obra Literaria o Artística, se comprenden los libros, folletos y cuales quieras
otros escritos, las obras dramáticas o musicales, las coreografías, las composiciones musicales
con o sin palabras, los dibujos, las pinturas, las esculturas, los grabados, las obras fotográficas,
las litografías, las cartas geográficas, los planos, croquis y trabajos plásticos relativos o
geografía, a topografía arquitecturas o a ciencias en general: y en fin se comprende toda
producción del dominio literario o artístico, que pueda publicarse por cualquier modo de
impresión o de reproducción.
Los traductores de obras acerca de las cuales no exista o se haya extinguido el derecho de
propiedad garantizado, gozaran respecto de sus traducciones, de los derechos declarados en
el art. 3º, mas no podrán impedir la publicación de otras traducciones de la misma obra.
Los Artículos de periódicos podrán reproducirse, citándose la publicación de donde se toman,
se exceptúan los artículos que versan sobre la ciencias y artes y cuya reproducción se hubiera
prohibido expresamente por sus autores.
Pueden publicarse en la prensa periódica sin necesidad de autorización alguna los discursos
pronunciados o leídos en las asambleas deliberantes, ante los tribunales de justicia o en las
reuniones públicas.
Se consideran reproducciones ilícitas, las apropiaciones indirectas, no autorizadas de una obra
literaria o artística y que se designa con nombres diversos, como adaptaciones, arreglos, etc., y
que no son más que reproducción de aquella, sin presentar el carácter de obra original.
Los Derechos del autor se reconocerán, salvo prueba en contrario, a favor de las personas
cuyo nombre o seudónimo estén indicados en la obra literaria o artística.
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Las responsabilidades en que incurren los que usurpen el derecho de propiedad literaria o
artística, se ventilaran ante los tribunales y se regirán por las leyes del país en el que el fraude
se haya cometido.
El reconocimiento del derecho de propiedad de las obras literarias o artísticas no priva a los
estados signatarios de la facultad de prohibir, con arreglo a sus leyes, que reproduzcan,
publiquen, circulen, representen o expongan aquellas obras que se consideren contrarias a la
moral.
No es indispensable para la vigencia de este tratado su ratificación simultánea por todas las
naciones signatarias. La que lo apruebe comunicara a los gobiernos de la República Argentina
y Oriental de Uruguay, para que lo hagan saber a los demás estados contratantes. Este
procedimiento hará las veces de canje.
Hecho de canje en la forma establecida en el artículo anterior, este tratado quedara en vigor
por tiempo indefinido.
Si algunas de los Estados signatarios creyese conveniente desligarse del tratado o introducir
modificaciones en el, lo avisara a las demás, pero no quedara desligada, sino dos años
después de la denuncia, termino en el que se procurara llegar a un nuevo acuerdo, y por
último.
El Art. 13º, es extensivo a las naciones que no habiendo concurrido a ese congreso, quisieran
adherirse al presente tratado.
CONVENCIÓN DE MÉXICO DE 1902
Fue aprobada una Convención para la protección de obras literarias y artísticas.
Este convenio fue firmado por los siguientes países: Costa Rica, Rca. Dominicana, Estados
Unidos de América, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Uruguay, Argentina,
Bolivia, Colombia, Chile, Haití, México, Paraguay, Perú y Ecuador.
En cuanto a formalidades, prosigue sobre la obra, se exige una solicitud ante el Departamento
Oficial que cada gobierno designe, acompañada de dos ejemplares; si el autor o sus causa
habientes desearen que el derecho de propiedad les sea reconocido en otros países
signatarios, acompañaran, además, tantos ejemplares de sus obras cuantos sean los países
que designen. El Departamento Oficial distribuirá entre estos países los ejemplares
acompañados por una copia del certificado a efecto de que en aquellos sea reconocido el
derecho de propiedad del autor, pero las omisiones no darán derecho a los interesados a
entablar reclamaciones ante el Estado (Art. 14).
Los puntos más resaltantes de esta Convención, son los siguientes:
Los Estados signatarios se constituyen en Unión para reconocer y proteger los derechos de
Propiedad Literaria y Artísticas.
Se exige, como formalidad para el reconocimiento de derecho sobre la obra, una solicitud del
Gobierno respectivo, acompañada de dos ejemplares de la misma.
Los autores pertenecientes a unos de los Estados contratantes, o sus causahabientes, gozan
en los otros países de los mismos derechos que las leyes respectivas acuerden a sus
nacionales.
Se reconoce del derecho de Cita o Reproducción de Fragmentos de las obras literarias o
artísticas en publicaciones destinadas a la enseñanza o para crestomatías.
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Se contempla el secuestro de toda obra falsificada, sin perjuicio de las penas e
indemnizaciones previstas en la respectiva legislación nacional.
CONVENCION DE RIO DE JANEIRO DE 1906
Fue firmada el 23 de agosto de 1906, con motivo de la Tercera Conferencia Panamericana,
por representantes de los gobiernos Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba,
Ecuador, Estados Unidos de América, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Perú,
Paraguay, Panamá y Rca. Dominicana, sobre patente de invención, Dibujos y Modelos
Industriales, Marcas de Fábrica y de Comercio y Propiedad Literaria y Artística.
Dicha Convención adopto el Tratado suscripto en México en 1902, con lagunas modificaciones,
y se constituyó en una Unión de las Naciones Americanas, hechas efectivas a través de la
creación de dos oficinas, bajo el nombre de Oficinas de la Unión Internacional Americana, para
la Protección de la Propiedad Intelectual e Industrial, las que funcionarían una en la Habana y
otra en la Ciudad de Rio de Janeiro, con el fin de centralizar el Registro de Obras y productos
protegidos de acuerdo a la delimitación geográfica, que para cada oficina estableció la
Convención. La Oficina habilitada en la Habana, Cuba, eran para los países de América del
Norte, Centro América y la parte norte de Sudamérica. Y la de Rio de Janeiro, para los demás
países de la América del Sur. Estas oficinas nunca entraron en funcionamiento, hasta la fecha.
Además de esta Convención, se legislo también sobre Patentes de Invención, Dibujos y
Modelos Industriales, Marcas de Fábrica y de Comercio y sobre Propiedad Literaria y Artística
en General. Conviene aclarar que esta Convención varia en materia de plazos mínimos la
protección al disponer que la duración de la Protección Internacional relativa al registro de
obras, está dada en las leyes del país que hubiere reconocido el derecho y si estas leyes no
establecen termino, o no contuviesen disposición sobre este punto, la protección será de 25
años después de la muerte del autor en materia de obras literarias y artísticas.
CONVENCION DE BUENOS AIRES DE 1910
Realizada en la ciudad de Buenos Aires, República Argentina, el 11 de agosto de 1910, fue
firmada la nueva convención sobre Propiedad Literaria y Artística, estuvieron presentes los
representantes de la mayoría de los países de América como: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile,
Colombia, Ecuador, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Estados Unidos de América, Guatemala,
Honduras, Haití, México, Nicaragua, Perú, Paraguay, Panamá, Rca. Dominicana, Uruguay y
Venezuela. Fue el que recibió mayor número de adhesiones.
Esta convención, ratifico la mayoría de las disposiciones protectoras, relativas a la propiedad
literaria y artística, ya contempladas en las convenciones anteriores.
Incorporo nuevos principios como el que los Estados signatarios reconocen el derecho
obtenido en cualquiera de los otros Estados, sin necesidad de formalismo alguno, siempre que
aparezca en la obra, cierta manifestación que indique la Reserva de Propiedad. Igualmente se
dispuso que el termino de protección de los derechos de los autores o sus causahabientes,
nacionales o extranjeros domiciliados no pueden exceder del acordado en el país de origen, así
como que considera “País de Origen” de una obra, al de su primera publicación de América.
Disposiciones: Los Estados signatarios, reconocen y protegen los derechos de propiedad
literaria y artística, de conformidad con las estipulaciones de la presente Convención. En la
Expresión Obras Literarias y Artísticas, se comprenden los libros, escritos, folletos de todas
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clases, cualesquiera sean las materias de que se trate, y cualquiera sea el número de páginas,
las obras dramáticas o dramáticas musicales, las coreografías, las composiciones musicales,
con o sin palabras, los dibujos, las pinturas, las esculturas, los grabados, las obras fotográficas,
las esferas astronómicas o geográficas, los planos, croquis, o trabajos plásticos relativos a
geografía, geología o topografía, arquitectura o cualquier ciencia, y en fin queda comprendida
toda producción que pueda publicarse por cualquier medio de impresión o reproducción.
El reconocimiento de derecho de propiedad obtenido en un Estado, de conformidad con sus
leyes, surtirá de pleno derecho sus efectos en los demás, sin necesidad de llenar ninguna
formalidad siempre que aparezca en la obra cualquier manifestación que indique la reserva de
la propiedad.
El derecho de propiedad de una obra literaria o artística comprende, comprende para su autor
o causahabiente, la facultad exclusiva de disponer de ella, de publicarla, de enajenarla, de
traducirla o de autorizar su traducción, y reproducirla en cualquier forma, ya sea total o
parcialmente.
Se considera autor de una obra protegida, salvo prueba en contrario, a aquel cuyo nombre o
seudónimo conocido como este indicado en ella, en consecuencia, se admitirá por los
tribunales de los diversos países signatarios, la acción entablada por el autor o su
representante contra los falsificadores o infractores.
Los autores o causahabientes, nacionales o extranjeros domiciliados gozaran en los países
signatarios de os derechos que las leyes respectivas acuerden, sin que esos derechos puedan
exceder el termino de protección acordado en el país de origen. Para las obras compuestas de
varios volúmenes que no se publiquen juntamente, del mismo modo que para los boletines o
entregas o publicación periódica, desde la respectiva fecha de su planificación.
Se considera como país de origen de una obra el de su primera publicación en América, y si
ella se ha verificado simultáneamente en varios de los país signatarios, aquel cuya ley fije el
termino más corto de protección.
La obra que no obtuvo en su origen la propiedad literaria, no será susceptible de adquirirla en
sus relaciones posteriores.
Las traducciones licitas son protegidas como las obras originales. Los traductores de obras
acerca de las cuales no existe o se hubiera extinguido el derecho de propiedad garantizado,
podrán obtener, respecto de sus traducciones, los derechos de propiedad declarados en el Art.
3, mas no podrán impedir la publicación de otras traducciones de la misma obra.
Pueden publicarse en la prensa periódica, sin necesidad de autorización alguna, los discursos
pronunciados o leídos en asambleas deliberantes, ante los tribunales de justicia o en las
reuniones públicas, sin perjuicio de lo que dispongan a este respecto las leyes internas de cada
Estado.
Las obras literarias, científicas o artísticas, cualquiera sea su materia, publicadas en periódicos
o revista de cualquiera de los países de la Unión, no pueden reproducirse en los otros países,
sin el consentimiento de los autores. Con la excepción de las obras mencionadas, cualquier
artículo de periódico puede reproducirse por otros, si ello no ha sido expresamente prohibido,
debiendo en todo caso, citarse la fuente de donde aquel se ha tomado. Las noticias y
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misceláneas que tienen el carácter de mera prensa informativa, no gozan de la protección de
esta Convención.
La reproducción de fragmentos de obras literarias o artísticas en publicaciones destinadas a la
enseñanza o para crestomatía, no confiere ningún derecho de propiedad y puede, por
consiguiente, ser hecha libremente en todos los países signatarios.
Se consideran reproducciones ilícitas, para los efectos de las responsabilidades civiles, las
apropiaciones indirectas, no autorizadas, de una obra literaria o artística y que no representen
el carácter de obra original. Será también considerada ilícita la reproducción, en cualquier
forma de una obra integra, o de la mayor parte de ella, acompañadas de notas o comentarios,
a pretexto de críticas literarias, de ampliación o complemento de la obra original.
Toda obra falsificada podrá ser secuestrada en los países signatarios de que la obra original
tenga derecho a ser protegida legalmente, sin perjuicios de las indemnizaciones o las penas en
que incurren los falsificadores, según las leyes del país en que el fraude se haya cometido.
Cada uno de los gobiernos de los países signatarios conservara a libertad de permitir, vigilar o
prohibir que circulen, se representen o expongan obras o reproducciones respecto de las
cuales tuviera que ejercer este derecho con la autoridad competente.
La presente Convención comenzara a regir entre los Estados signatarios que la ratifiquen, tres
meses después que comuniquen su ratificación al Gobierno Argentino, permanecerá el vigor
entre ellos hasta un año después de la fecha de la denuncia. Esta denuncia estará dirigida al
Gobierno Argentino y no tendrá efecto sino respecto del país que la haya hecho.
ACUERDO DE CARACAS DE 1911
Concluido durante el Congreso Bolivariano, fue suscrito por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú
y Venezuela. Este acuerdo sigue el modelo del tratado de Montevideo con algunas
excepciones, la protección es acordada sólo a los ciudadanos de los cinco países signatarios
mientras que el tratado de Montevideo acuerda protección a todos los autores respecto de las
obras publicadas por primera vez en uno de los Estados contratantes. En cuanto a
formalidades, se dispone que para el goce en los Estados signatarios de los derechos que les
acuerde la ley del Estado en que hizo su primera publicación o producción, el interesado dará
aviso oportuno, debiendo pagar los derechos establecidos en cada país y cumplir las
formalidades del depósito de la obra.
El acuerdo contiene una norma singular y muy interesante: Los Estados signatarios se
comprometen a mantener sus respectivas legislaciones una pena para los usurpadores de la
propiedad literaria o artística.
CONVENCIÓN DE LA HABANA DE 1928
Esta Convención fue adoptada en la Sexta Conferencia Panamericana, que resulto ser la más
fecunda por el gran número de Convenciones concluidas en su transcurso, una de ellas
el Código de Derecho Internacional Privado llamado el "Código de Bustamante".
La Convención de la Habana constituye una revisión de la Convención de Buenos Aires, de la
cual se tomaron la mayor parte de las disposiciones, aunque con significativas modificaciones:
a) Se amplía el elenco de las obras protegidas específicamente mencionadas incluyendo las
obras cinematográficas, las reproducciones por medio de instrumentos mecánicos destinados a
la audición de los sonidos y las artes aplicadas a cualquier actividad humana.
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b) Se amplía la enumeración de los derechos del autor a fin de incorporar los de reproducción,
adaptación y presentación pública de obras por la cinematografía y los de
reproducción mecánica de obras literarias y musicales y de ejecución de éstas
por medios mecánicos.
c) Se consagra, con carácter inalienable, el derecho moral del autor a la integridad de la obra
de acuerdo con la concepción subjetiva. (Ese mismo año en el art. 6 del Convenio de Berna se
plasma el derecho moral a la paternidad y a la integridad de la obra en la concepción objetiva,
es decir, cuando la deformación, mutilación, u otra modificación de la obra fuere perjudicial al
honor o a la reputación del autor).
d) Se establece que el término de duración de la protección acordada comprende la vida del
autor y 50 años después de su muerte.
e) Se incrementan las formalidades al establecer que en la mención de reserva de la propiedad
debe indicarse el nombre de la persona en cuyo favor esa reserva se encuentra registrada así
como el país de origen de la obra (aquel o aquellos donde se hubieran hecho publicaciones
simultáneas) y el año de su primera publicación.
TRATADO DE MONTEVIDEO DE 1939
Fue concluido durante el transcurso del Segundo Congreso Sudamericano de Derecho
Internacional Privado. Los Tratados firmados durante el mismo difieren en muchos aspectos de
los antecedentes de 1889.
En el Tratado de Propiedad Intelectual, además del cambio de denominación (el anterior se
llamó de propiedad literaria y artística), las modificaciones más significativas son:
a) La adopción del principio de la asimilación o del trato nacional.
b) La ampliación de las obras expresamente mencionadas y de los derechos protegidos a fin
de incorporar las nuevas formas de explotación de las obras (cinematografía, tele fotometría, y
cualquier otro medio técnico).
c) El reconocimiento del derecho moral del autor a la paternidad y a la integridad de la obra de
acuerdo a la concepción objetiva adoptada en el texto de Roma (1928) del Convenio de Berna.
d) El reconocimiento de la personería internacional de las sociedades de autores.
e) Una disposición sobre la posibilidad de obtener el secuestro de toda reproducción ilícita, a
semejanza de la estipulada en el Convenio de Berna.
Paraguay lo ratificó en 1948.
CONVENCIÓN INTERAMERICANA DE WASHINGTON DE 1946
Celebrada en Lima en 1938, que encomendó a la Unión Panamericana la preparación de un
proyecto definitivo sobre la base del Proyecto de Protocolo de la Convención de Buenos Aires
de 1910.
Concurrieron a ese evento representantes de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa
Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos de América, Guatemala, Haití, Honduras,
México, Nicaragua, Perú, Paraguay, Panamá, Rca. Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Fue firmada en fecha 22 de junio de 1946, en Washington como Convención Interamericana
sobre el Derecho del Autor, en materia de obras literarias, científicas y artísticas, y fue
concebida en los siguientes términos.
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Los gobiernos de las Repúblicas Americanas, deseosos de perfeccionar la protección recíproca
interamericana del Derecho del autor, y de fomentar y facilitar el intercambio cultural
interamericano, han resuelto concretar una Convención para llevar a efecto los propósitos
enunciados, por la cual; Los Estados contratantes se comprometen a reconocer y proteger el
Derecho del Autor sobre las obras literarias, científicas y artísticas de conformidad con las
estipulaciones de la presente Convención.
Derecho del Autor según la presente Convención, comprende la facultad exclusiva que tiene el
autor de una obra literaria, científica y artística de usar y autorizar el uso de ella, en todo y en
parte; disponer de este Derecho a cualquier titulo, total o parcialmente y transmitirlo por causa
de muerte. La utilización de la obra podrá hacerse, según su naturaleza, por cualquiera de los
medios siguientes o que en lo sucesivo se conozcan:
Publicarla, ya sea mediante la impresión o en cualquier otra forma;
Representarla, recitarla, exponerla o ejecutarla públicamente;
Reproducirla, adaptarla, o presentarla por medio de cinematografía;
Adaptarla y autorizar adaptaciones o eléctricamente, ejecutarla en público por medio de dichos
instrumentos;
Difundir por medio de la fotografía, telefotografía, televisión, radiodifusión o por cualquier otro
medio, actualmente conocido o que se invente en lo sucesivo y que sirva para la reproducción
de los dignos, los sonidos o las imágenes.
Traducirla, transportarla, arreglarla, instrumentarla, dramatizarla, adaptarla y en general,
transformarla de cualquier manera.
Reproducirla en cualquier forma total o parcialmente. Las obras Literaria, científicas o artísticas,
protegidas por la presente Convención, comprenden los libros escritos y folletos de todas
clases, cualquiera que sea su extensión, las versiones escritas o grabadas de las
Conferencias, discursos, lecciones, sermones y otras obras de la misma naturaleza, las obras
dramáticas o dramático musicales, la coreografías y las pantomímicas cuyas escenas sean
fijadas por escrito en cualquier otra forma, las composiciones musicales con o sin palabras, los
dibujos, las ilustraciones, las pinturas, las esculturas, los grabados, las litografías, las obras
fotográficas y cinematográficas, las esferas astronómicas o geografías, los mapas, los planos,
croquis, trabajos plásticos relativos o geografía geológicas, topografías, arquitecturas o
cualquier ciencia; en fin toda producción literaria, científica o artística apta para ser publicada o
reproducida.
Cada uno de los estados Contratantes conviene en reconocer y proteger dentro de su territorio,
el derecho del autor sobre obras inéditas o no publicadas. Ninguna disposición de la presente
Convención se entenderá en el sentido de anular o limitar el derecho de Autor sobre so obra
inédita o no publicadas, ni en el sentido de permitir que, sin su consentimiento, sea
reproducida, publicada, ni en el sentido de permitir que, sin su consentimiento, sea
reproducida, publicada o usada, ni en el de que anula o limita su derecho a obtener
indemnización por los daños y perjuicios que se hubieren causado.
Las Obras de Arte hechas principalmente para fines industriales serán protegidas
recíprocamente entre los Estados Contratantes que actualmente o en lo sucesivo otorguen
protección a tales obras.
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El amparo conferido por la presente Convención, no comprende el aprovechamiento industrial
de la idea científica.
Serán protegidos como obras originales, sin perjuicio del Derecho de Autor sobre la obra
primigenia, las traducciones, adaptaciones, compilaciones, arreglos, compendios,
dramatizaciones u otras versiones de obras literarias, científicas y artísticas, inclusive las
adaptaciones fotográficas y cinematográficas.
Cuando las elaboraciones previstas en el apartado precedente, sean sobre obras del dominio
público, serán protegidos como obras originales, pero tal producción no entrañara ningún
derecho exclusivo al uso de la obra primigenia.
Las obras literarias, científicas y artísticas, que gocen de protección, sea cual fuere su materia,
publicadas en periódicos o revistas en cualquiera de los estados contratantes, no podrán ser
reproducidas sin autorización en los demás Estados Contratantes.
Los artículos de actualidad en periódicos y revistas podrán ser reproducidos por la prensa, a
menos que la reproducción se prohíba mediante una reserva especial o general en aquellos,
pero en todo caso deberá citarse de manera inconfundible la fuente de donde se hubiera
tomado. La simple firma del autor será equivalente a mención de reserva en los países donde
así lo considere la ley o la costumbre.
La protección de la presente Convención no se aplicara al contenido informativo de las noticias
del día publicadas en la prensa.
Se considera autor de una obra protegida, salvo prueba en contrario, a aquel cuyo nombre o
seudónimo conocido esté indicado en ella, en consecuencia se admitirá por los tribunales de
los Estados Contratantes, la acción entablada contra los infractores por el autor o por quien
represente su derecho. Respecto de las obras anónimas y de los seudónimos cuyo autor no se
haya revelado dicha acción corresponderá al editor de ellas.
El término de la protección del Derecho de Autor se determinara de acuerdo con lo dispuesto
por la ley del Estado contratante en el cual se haya obtenido originalmente la protección, pero
no excederá el plazo fijado por la ley del Estado contratante en el cual se reclame la protección.
Cuando la legislación de cualquier Estado Contratante otorgue dos plazos sucesivos de
protección el término de duración de la protección, en lo que respecta a ese Estado, incluirá,
para los fines de la presente Convención, ambos plazos.
La presente Convención regirá indefinidamente, pero podrá ser denunciada por cualquier
Estado Contratante mediante aviso anticipado de un año a la Unión Panamericana, la cual
transmitirá copia de aviso a cada uno de los demás Gobiernos signatarios, transcurrido este
plazo de un año, la Convención cesara en sus efectos para el estado denunciante, pero
quedara subsistente para los demás Estados. La denuncia de la presente Convención, no
afectara los Derechos adquiridos de acuerdo a las disposiciones de la misma ante de la fecha
de expedición de esta Convención con respecto al Estado denunciante.
EL PARAGUAY Y LA COMUNIDAD INTERNACIONAL SOBRE DERECHO DEL AUTOR.
Existen asociaciones privadas, sin fines de lucro, que desarrollan actividades culturales de
distintos géneros, sin ninguna clase de estímulo o participación del Estado. Entre ellas se
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encuentran AUTORES PARAGUAYOS ASOCIADOS (APA), que nuclear a creadores de
música y poeta, ASOCIACION DE ESCRITORES GUARANIES (ADEG), que vincula a
escritores de la lengua vernácula, ASOCIACION INDIGENA DEL PARAGUAY, que propone
prestar ayuda y asistencia a las parcialidades indígenas, LA SOCIEDAD DE ESCRITORES DE
PARAGUAY, de muy reciente creación, LA ASOCIACION PARAGUAYA DE ACADEMIA DE
DANZA, el CENTRO PARAGUAYO DE AUTORES DE TEATRO (CEPATE), el PEN CLUB, la
asociación que reúne a los locutores y radio operadores, LA ASOCIACION DE ARTISTAS
PLASTICOS, toda institución privadas, cuyo objetivo siempre apuntan hacia el desarrollo y
estimulo de la cultura en general, sin ningún estímulo ni subvención del Estado.
De entre todas las instituciones citada más arriba, la mejor organizada y desarrollada es la que
nuclea a los creadores de música y a los poetas (APA), es la entidad que cumple sus fines y
objetivos, supliendo los organismos del Estado por cuanto en su archivo se encuentren los
antecedentes de todas las obras de los más ilustres creadores y compositores de obras
musicales, sobre todo lo relativo a la parte folklórica de la nación.
Se halla además afiliada a organismos internacionales como la CONFEDERACION
INTERNACIONAL DE SOCIEDADES DE AUTORES Y COMPOSITORES (CISAC), que tiene
una sede en PARIS AL COMITÉ IBEROAMERICANO, de la misma institución, que cada año se
reúne en la capital de un país miembro para deliberar en forma de Congreso a fin de discutir y
solucionar los grandes problemas que afecten a la problemática del Derecho de Autor en sus
diversas relaciones.
A nivel internacional, el Paraguay es parte integrante de tres grandes convenios multilaterales
sobre protección de obras literarias, científicas y artísticas, como son el CONVENIO DE
BERNA, al que se adhirió por Ley Nº 12 del 23 de agosto de 1991 y a la CONVENCION
UNIVERSAL, firmada en Ginebra en el año 1952, a la que se adhirió por Ley Nº 777 del 22 de
mayo de 1962, y últimamente por Ley Nº 300, promulgada por el Poder Ejecutivo el 10 de
enero de 1994, se adhirió al CONVENIO DE PARIS, de 1883, sobre la protección de la
Propiedad Industrial, como una forma más de luchar contra la piratería y la protección y
preservación de los Derechos Intelectuales. Así mismo la Republica del Paraguay, como
estado Soberano forma parte de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE COMERCIO (OMC), y
consecuentemente, se halla adherido a los acuerdos ADPIC/TRIPS.
CONCLUSION
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Para concluir este trabajo investigado podemos destacar la importancia de las historias de cada
unas de las Convenciones, Tratados y Acuerdos celebrada en distintos países de este Continente.
También podemos mencionar de las aprobaciones de convenciones para la protección de obras
literarias y artísticas, todas ellas firmadas por varios países protegiendo la autoría de cada obra. Se
puede decir que si no existían normativas y leyes algunas, fácilmente una obra creada fielmente por
un autor podría ser reproducida en forma ilícita para fines lucrativos para terceros, de ahí la
importancia de registrar todas obras literarias o artísticas evitando su falsificación y poder recurrir a la
justicia si el caso lo crea conveniente.
Cabe resaltar que este trabajo investigado fue extraído del material de apoyo otorgado por el
catedrático Abog. Miguel Ángel Galeano, de acuerdo a leyes basadas en los códigos vigentes.
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