PRINCIPALES PRECURSORES
San Agustín de Hipona (354-430). Una de las más grandes figuras de la Patrística, el más célebre de los
Padres de la Iglesia latina, el fundador de la Filosofía de la Religión, de la Filosofía de la Historia, de la
antropología filosófica cristiana y el más influyente de la teología occidental, con justa razón llamado “El
Platón del Cristianismo”.
Averroes quien se afana por una interpretación literal del filósofo griego, afirmando la existencia de la
Doble Verdad, representada en la religión y la filosofía. Averroes, cordobés, ha obtenido el
reconocimiento por ser el filósofo que consagró el triunfo de Aristóteles entre los árabes, a quien
procesa una profunda admiración, como lo demuestran sus tres obras en las que comenta los libros del
griego, ejerciendo una influencia profunda entre los latinos.
Lejos de nuestras fronteras encontramos a Santo Tomás de Aquino quien desarrolló
una teoría que conjugaba las posibilidades del cristianismo con las ideas aristotélicas, que con el tiempo
se convertirán
en las ideas oficiales del catolicismo.
Santo Tomás de Aquino (1225-1274). Llamado “Doctor angélico” por la profundidad y claridad de su
pensamiento, la
solidez de sus argumentaciones y la pureza de sus costumbres. También es conocido como “El ángel de
las Escuelas”, “El
Príncipe de la Escolástica”, “El teólogo consultor del Papa Gregorio X” y “El Patrono de todas las Escuelas
Católicas”
(1880) y “Doctor de la Iglesia Católica” (1567).
Santo Tomás de Aquino es el reformador de la metafísica aristotélica y lo adapta a los requerimientos de
la religión
cristiana, es el fundador de la teología como ciencia, logrando armonizar, conciliar y equilibrar la fe
cristiana (Teología)
con la razón (Filosofía), en cumplimiento de su sagrada misión de rescatar para el pensamiento católico
lo significativo y
trascendente del pensamiento antiguo, en especial el pensamiento de Aristóteles. Se dice, por ejemplo,
que santo
Tomás de Aquino llegó a “bautizar a Aristóteles”