Aprendiendo a vivir en contentamiento
Escrito por Pilar Herrera en 12 Agosto 2016. Publicado en Reunión de mujeres
Vivimos en una sociedad llena de descontento, hay descontento en el
trabajo, en el sueldo, en las relaciones matrimoniales, en la iglesia, en la
salud, en el físico (si tuviera menos arrugas), y en casi cada área de
nuestras vidas. Esta falta de contentamiento es causa de nuestro pecado.
Con el descontento viene la queja y con la queja, el enfado, y con el enfado
la amargura si no ponemos un freno en toda esta cadena. El
contentamiento, ya lo decía “Jeremiah Burroughs” hace casi 400 años, es
“una joya rara”, sin embargo es una de las virtudes cristianas más
importantes.
Qué es el contentamiento
El contentamiento cristiano no es algo natural en el ser humano, pero Dios
nos manda vivir en contentamiento. Cuantas veces oímos e incluso hemos
dicho, expresiones como “¡qué le vamos a hacer!”, “no hay otro remedio”,
pero esto no es contentamiento, es resignación o fatalismo. El
contentamiento cristiano tiene que ver más con la aceptación, es
reconocer que Dios ve y está en control de todo lo que pasa en mi vida
y en toda la creación, y por lo tanto, implica que acepto con paz y
serenidad cualquier circunstancia que venga a vida, sea buena o mala,
porque no hay nada que ocurra sin su consentimiento.
Podemos estar llorando por la muerte de un ser querido y a la vez tener
contentamiento, paz, gozo, porque sabemos que todo está dentro del plan
divino y perfecto de Dios. Como dijo el médico Paul Tornier:”Lo que nos
hace felices o desdichados, no son las circunstancias, sino nuestra actitud
ante ellas”.
Qué dice la Biblia sobre el contentamiento
Quizás estés pasando por circunstancias muy difíciles en tu vida, pero,
déjame que te recuerde al apóstol Pablo, recibió azotes sin número, estuvo
prisionero varias veces, fue apedreado, padeció tres naufragios, estuvo en
peligro muchas veces, en ríos, a manos de ladrones, peligros de dentro y de
fuera de las iglesias, peligros en el desierto, en el mar, enfrentándose a
falsos maestros, trabajando duramente, sufrió muchos desvelos, pasó
hambre y sed, frío, desnudez, tenía su aguijón en la carne que no le fue
quitado.. (2 Corintios 11:23-29). En fin, no creo que podamos compararnos
con él, sin embargo, pudo decir estas palabras inspiradoras y de tanto
ánimo para nosotros los creyentes porque las pudo experimentar en su
propia vida, eran una realidad:
- “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme,
cualquiera que sea mi situación… (Filipenses 4:11-13).
- “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos
sacar. Así que teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con
esto” (1 Timoteo 6:6-8).
- “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis
ahora; porque él dijo: no te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).
El contentamiento cristiano tiene su raíz en Cristo “Todo lo puedo en
Cristo que me fortalece”, la preposición es en, no es con o junto a, sino en
Cristo. Por lo tanto, empieza con una relación, es una unión con Cristo
permanente. No es algo esporádico, emocional o pasajero, es estar en
Cristo. Ahí empieza el verdadero contentamiento. “Todo lo puedo”
implica, que Cristo nos da una fortaleza que no es humana, sino espiritual,
y esa fortaleza, es el poder de estar por encima de las circunstancias
cualesquiera que sean y por duras o difíciles que sean, somos más que
vencedores por medio de aquel que nos amó (Romanos 8:37).
Cómo podemos vivir en contentamiento
Ya hemos afirmado que la fuente del contentamiento está en Cristo y todo
verdadero creyente tiene a Cristo, por lo tanto, todo creyente debe vivir en
contentamiento. ¿Y cómo podemos ponerlo en práctica? Para empezar
tienes lo principal, a Cristo y su poder en ti, pero podemos sacar algunas
enseñanzas prácticas del ejemplo de Pablo:
- El contentamiento debe de aprenderse, el apóstol dijo “he aprendido a
contentarme” “por todo estoy enseñado”, y no se aprende de la noche a la
mañana, va creciendo conforme más confiemos en que Dios tiene control
de toda mi vida y de todos los acontecimientos que me ocurran.
- Dios no nos ha prometido riquezas y bienestar en este mundo. Pablo
dijo que sabía vivir en escasez y en abundancia, daba igual la situación en
la que se encontraba, su gozo, su contentamiento no estaba basado en la
cantidad de bienes o comodidades que pudiera disfrutar en este mundo.
Tanto si tienes mucho como poco, dale gracias a Dios por ello, porque tu
contentamiento está en Él y en la salvación que te ha regalado, y no en los
bienes materiales.
- Cuidado con la avaricia, ya sabemos que es un pecado
peligroso “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y
en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en
destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al
dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron
traspasados de muchos dolores” (1 Timoteo 6.9-10). Teniendo lo suficiente
para cubrir todas tus necesidades, conténtate con ello.
- El contentamiento no solo es una virtud, es un mandato, debemos estar
contentos con lo que tenemos y en las circunstancias en las que vivimos.
Echa fuera de tu vida el espíritu quejambroso, que es lo contrario del
contentamiento.
- El apóstol Pablo tenía una confianza plena en la soberana
providencia de Dios. Pablo estaba en prisión cuando escribió que había
aprendido a contentarse cualquiera que fuese su situación, estaba en
necesidad, en escasez, sin libertad, sin comodidades, pero sabía que Dios
estaba controlando cada situación en su vida, y no tenía temor de nada, ya
sea que viviera o que muriera, era del Señor. Todo lo que hace o permite
Dios en nuestras vidas es para su propia gloria y para nuestro bien
espiritual (Romanos 8:28)
- Pablo vivía por encima de las circunstancias que le tocaron
vivir, sabéis ¿por qué? Porque su mira no estaba en este mundo sino en la
gloria venidera, en las promesas eternas, no en las cuentas bancarias “Pues
tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables
con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18).
¿Dónde está puesta tu vista?
El contentamiento no es la ausencia de problemas, sino una actitud de
aceptación, de tranquilidad y paz en medio de los problemas. Y eso solo lo
puede dar Dios por medio de su Hijo Jesucristo, es Él y solo en Él que
podemos tener y vivir en contentamiento.
Filipenses 4.10-13 Charles Stanleys
Mucha gente piensa que el contentamiento es difícil de alcanzar, porque la
felicidad y la paz nunca duran. ¿Pero es esa la verdadera razón? Es común
asociar un estado de satisfacción con una situación positiva, pero Pablo
desafía esta idea cuando dice: “He aprendido a contentarme, cualquiera que
sea mi situación” (Fil 4.11).
El contentamiento no es algo que venga de modo natural; se aprende. No es en
medio de comodidad que sentimos gratificación, sino en situaciones que nos
causan problemas, temor y ansiedad. El apóstol Pablo tuvo muchas
oportunidades de aprender estas lecciones, porque su vida fue una serie de
dificultades (2 Co 11.23-33). Y en sus cartas, él transmite lo que había
aprendido sobre el contentamiento.
Enfocarse en Cristo en vez de las circunstancias. Pablo tenía todas las razones
para quejarse, porque fue encarcelado de manera injusta. Sin embargo, en su
carta a los filipenses, no culpó a nadie ni se quejó. Al contrario, siguió
regocijándose en Cristo porque allí es donde se encontraban su enfoque,
afecto y devoción.
Enfocarse en lo que Dios está haciendo por medio de la situación. Pablo vio
cómo el Señor utilizó su reclusión para el progreso del evangelio (Fil 1.12).
Enfocarse en la omnipotencia y la misericordia del Señor. El apóstol estaba
seguro de que sus circunstancias estaban bajo el control soberano de Dios,
Quien dispone todas las cosas para el bien de quienes le aman y han sido
llamados de acuerdo con su propósito (Ro 8.28).
En esencia, podríamos decir que Pablo evaluó sus circunstancias a través de
un lente enfocado en Dios. El resultado fue gozo y contentamiento en todas
las circunstancias.
Biblia en un año: Josué 16-19
Filipenses 4.10-13
Piense en los momentos en que se ha sentido satisfecho. ¿Qué le ha hecho
sentirse así? Para la mayoría de las personas, la sensación de bienestar se
produce cuando se encuentran en el ambiente que les agrada, pero ese no fue
el caso del apóstol Pablo. Él aprendió a estar contento en todas las
circunstancias, buenas y malas.
Haríamos bien en aprender algunas lecciones de él. En realidad, no podemos
evitar todas las situaciones difíciles, por lo que también podríamos descubrir
cómo enfrentarlas con un espíritu apacible, tranquilo, sin frustración ni
ansiedad.
El contentamiento no se rige por circunstancias externas. Cambiar la
situación puede traer alivio temporal, pero la satisfacción basada en las
circunstancias siempre será esporádica y fugaz. Es cuestión de cómo piensa
usted, no de lo que tenga.
El contentamiento fluye de una actitud interior. La calma interior del
apóstol provenía de una mente enfocada en Cristo. Al tomar la decisión de
confiar siempre en el Salvador, el apóstol permitió que el Espíritu Santo
gobernara sus emociones y moldeara sus respuestas.
El contentamiento se aprende por experiencia. Esto no es algo que pueda
obtener de un libro o un sermón, porque es un proceso que debe ser vivido.
Pablo aprendió el contentamiento en la persecución, el sufrimiento y la
prisión. El Señor usó todas las dificultades para transformarlo.
Las situaciones que causan frustración, ansiedad y pesadumbre son también
las que Dios usa para producir contentamiento en nosotros. Cuando esté
hastiado de sus propias quejas, desilusiones e insatisfacción, entonces estará
listo para dejar que el Señor le enseñe a vivir con gozosa confianza.
Biblia en un año: Hechos 23-24
Dios quiere que aprendamos a enfrentar la vida con gozo y
confianza. Para hacer esto debemos aprender a contentarnos en
todas las circunstancias variables de la vida.
Dios El Proveedor
La Biblia enseña que el soberano Dios del universo nos ama y ha prometido
darnos todo lo que realmente necesitamos. Filip. 4;19
Dios El Proveedor
La Biblia enseña que el soberano Dios del universo nos ama y ha prometido
darnos todo lo que realmente necesitamos. –Mateo 6: 25-32,33
• Dios suple nuestras necesidades emocionales más profundas. Nos ha
aceptado en el Amado, nos ama incondicionalmente. Jer. 31:3
• Dios suple nuestras necesidades espirituales. En Cristo, Dios nos ha dado
todo lo que necesitamos para la vida espiritual. Efe 1:3
• Dios nos da libremente todas las cosas. Al darnos Su Hijo, Dios nos ha dado
un regalo grandioso. Puesto que Él nos ha dado el regalo más grande de todos,
Su Hijo, podemos estar seguros de que Él nos dará también cualquier otra
cosa que podamos necesitar. Rom 8;32
Satanás el Tentador. Este es nuestro enemigo, nos odia y desea destruirnos. 1
Pedro 5;8 . Necesitamos comprender como nos tienta Satanás; la mayor parte,
si no todas, de las tentaciones de Satanás, consiste en poner en nuestra mente
pensamientos erróneos. Satanás nos pone pensamientos como éste: “Dios no
ha provisto todas tus necesidades. Necesitas algo más que Dios y lo que Él te
ha dado”. Ésta fue exactamente la forma en que Satanás tentó al primer
hombre y a la primera mujer. Tal vez nos preguntemos, “¿Cómo es que
Satanás pudo tentar a alguien que vivía en un medio ambiente perfecto?” Pero
la tentación de Satanás a Eva fue muy sencilla. Le insinuó que ella y su esposo
necesitaban algo más de lo que Dios les había dado. Satanás quería que Eva
pensara: “Dios nos está negando algo que es bueno”.
Cómo nos tienta Satanás
Imaginémonos nuevamente un círculo representando las circunstancias que
Dios ha arreglado para nosotros. Dentro de este círculo, Dios ha provisto todo
lo que realmente necesitamos.
Las cosas no son perfectas en nuestro pequeño “círculo” y nunca lo serán en
esta vida. Vivimos en un mundo que está bajo la maldición del pecado. Por lo
tanto, enfrentaremos muchas pruebas y problemas. Dios no nos ha prometido
una vida fácil ni ha prometido darnos todo lo que queremos. Pero ha
prometido suplir nuestras necesidades y estar siempre con nosotros. Yo puedo
decir con toda veracidad: “Dios y lo que Dios ha provisto para mí, es todo lo
que necesito”.
Satanás, nuestro gran enemigo, intentará engañarnos tal como engañó a Adán
y Eva. Tratará de poner en nuestra mente pensamientos erróneos. Satanás nos
mostrará algo que está fuera de “nuestro círculo” y nos sugerirá: “Tú necesitas
ésto. De hecho, no podrás ser feliz si no lo tienes”.
El Peligro de Aceptar Pensamientos Erróneos
Tal vez no podamos evitar que Satanás nos sugiera pensamientos erróneos,
pero sí, podemos rechazarlos. Estamos controlados por la forma en que
vemos y creemos las cosas. Lo que creemos determina lo que hacemos y lo
que sentimos.
Si aceptamos un pensamiento malo, éste se transforma en una creencia
errónea y las creencias erróneas nos llevan a acciones erróneas y a
sentimientos erróneos. Estos sentimientos erróneos por lo común nos llevan a
conflictos internos.
Enfrentando Nuestros Conflictos Internos
Los cristianos también, como la gente inconversa, tienen conflictos internos
tales como resentimientos, miedo, preocupaciones, culpabilidad y complejo de
rechazo. Para sobreponernos a estos problemas, debemos descubrir su causa y
cómo luchar contra ellos. Veamos algunos de los problemas más comunes y
la creencia errónea que está involucrada en cada uno de ellos.
• El Resentimiento La solución a este problema es creer que Dios y lo que Él
nos ha dado es lo que nosotros necesitamos. Tal vez no comprendamos
nuestra situación, pero no debemos sentirnos ofendidos por lo que Dios hace o
deja de hacer. Jesús dijo: Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí
(Mateo 11:6).
• El Miedo Cuando siento miedo, quiere decir que no estoy confiando en Dios
y su cuidado. Dios conoce nuestro corazón y sabe la propensión que tenemos
al miedo. En la Biblia cientos de veces Él nos dice: “No temas”. La razón por
la que no debemos tener miedo es que Dios mismo está con nosotros. Dios
dice: Isaias 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes,
porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te
sustentaré con la diestra de mi justicia
• La Preocupación Nos preocupamos y nos afanamos porque no creemos que
Dios nos cuidará ni suplirá nuestras necesidades. La preocupación tiene un
efecto destructivo en nosotros. Además es un pecado contra Dios. El
preocuparse es pecado porque duda del amor de Dios, duda de la sabiduría de
Dios y duda del poder de Dios. David aprendió cuál era el remedio para la
preocupación. Dijo: Salmos 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará
• La Culpabilidad La culpabilidad es ese sentimiento de condenación que
tenemos cuando pensamos en nuestros pecados. El recordar constantemente
nuestros pecados produce una gran angustia en nosotros.
En la raíz de este problema está nuestra falta de entender y confiar en el hecho
de que Dios ha provisto para nosotros el perdón completo. Él ha provisto un
Salvador, el Salvador perfecto: Jesucristo. La Biblia dice: Hechos 13:38-39
Sabed, pues, esto… que por medio de él [Jesucristo] se os anuncia perdón
de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis
ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree
Dios nos ha dicho que, en Cristo, somos perdonados de todo pecado. Cuando
seguimos condenándonos por nuestros pecados, no estamos creyendo a Dios.
La Biblia dice: Rom 8;1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los
que están en Cristo Jesús…
• Los Sentimientos de Rechazo. Hay veces que nuestro interés en cierta
persona crece hasta que sentimos que es indispensable tener el amor de esa
persona para poder ser feliz. Sin embargo la persona no parece tener ningún
interés en nosotros. Como consecuencia, nos sentimos rechazados y heridos y
posiblemente aún enojados.
En la raíz de este problema radica la creencia de que yo debo tener el amor de
aquella persona en particular para llenar mis anhelos. Ésta es una creencia
errónea. Dios ha prometido suplir todas mis necesidades. El hecho de que Él
no me ha dado el amor de esa persona significa que en realidad no lo necesito.
Puedo creer que necesito el amor de esa persona y puedo estar muy triste y
herido porque no lo tengo, pero debo volver a esta gran verdad: Dios y lo que
Él ha provisto para mí es todo lo que necesito. No es malo amar a alguien y
estar triste cuando esa persona no corresponde a tu amor. Pero nunca debes
creer que tú tienes que tener el amor de esa persona para ser feliz.
En realidad, Cristo y sólo Cristo, puede satisfacer plenamente tu corazón.
Ningún ser humano puede hacerlo. Si buscamos en la gente lo que sólo
podemos encontrar en Cristo, seremos desilusionados. Solamente el amor de
Cristo puede satisfacer completamente los anhelos del corazón.
Aunque todos estos conflictos internos son diferentes, tienen la misma raíz.
La raíz común en cada caso es la creencia errónea de que necesitamos
algo más que Dios y lo que Dios ha provisto para nosotros. En cada caso el
remedio es volver a esta gran verdad: Dios y lo que Dios me da es todo lo que
necesito.
El Secreto para estar Contento
El apóstol Pablo no tuvo una vida fácil. Sufrió muchas persecuciones. Era
pobre y a menudo tenía aflicciones. Tenía problemas físicos de los cuales no
fue liberado. Pasó mucho tiempo en prisiones. Sin embargo, con todo ésto,
Pablo era un cristiano muy contento. El dijo: …He aprendido a
contentarme, cualquiera que sea mi situación… (Filipenses 4:11- 12).
¿Cuál es el secreto del contentamiento? El secreto del contentamiento es
creer que Dios y lo que Él me da es todo lo que necesito. Es aprender a
estar contento en cualquier situación en la cual Dios me ha puesto.
Dios dice que debemos vivir sin codicia. Codiciar significa desear
ardientemente algo que pertenece a otra persona. Se nos manda no ser
codiciosos, sino, lo contrario: estar contentos con lo que tenemos. La
Biblia dice: Sean vuestras costumbres (tu manera de vivir) sin avaricia,
contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: NO te desampararé, ni
te dejaré (Hebreos 13:5).
En este versículo, Dios nos dice por qué debemos estar contentos.
Debemos estar contentos (1) porque tenemos a Dios mismo viviendo en
nosotros, y (2) porque tenemos lo que Él ha provisto para nosotros. Ésto
es todo lo que necesitamos.
13 Versículos de la Biblia sobre el
Contentamiento
«»
NVI RVR95RVR60
Comparar
Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si
tenemos ropa y comida, contentémonos con eso.
1 Timoteo 6:7-8 | NVI | alimento materialismo mundo
Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He
aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar
saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez.
Filipenses 4:12 | NVI | alimento vida dinero
Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen,
porque Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.»
Hebreos 13:5 | NVI | confianza dinero materialismo
Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero
sólo si uno está satisfecho con lo que tiene.
1 Timoteo 6:6 | NVI | fe alegría materialismo
No digo esto porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho
en cualquier situación en que me encuentre.
Filipenses 4:11 | NVI | confianza dependencia
Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y
dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy
fuerte.
2 Corintios 12:10 | NVI | alegría fuerza persecución
Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse
solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben.
Romanos 12:16 | NVI | humildad comunidad dependencia
Más vale tener poco con justicia
que ganar mucho con injusticia.
Proverbios 16:8 | NVI | justicia dinero honestidad
Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni
por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y
el cuerpo más que la ropa?
Mateo 6:25 | NVI | alimento vida preocupación
¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la
vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.
Lucas 12:15 | NVI | dinero codicia materialismo
No se preocupen por su vida, qué comerán; ni por su cuerpo, con qué se
vestirán. La vida tiene más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa.
Lucas 12:22b-23 | NVI | preocupación alimento vida
―Señor —dijo Felipe—, muéstranos al Padre y con eso nos basta.
Juan 14:8 | NVI | Padre
Al llegar a este punto, Job se levantó, se rasgó las vestiduras, se rasuró la
cabeza, y luego se dejó caer al suelo en actitud de adoración. Entonces dijo:
«Desnudo salí del vientre de mi madre,
y desnudo he de partir.
El Señor ha dado; el Señor ha quitado.
¡Bendito sea el nombre del Señor!»
Job 1:20-21 | NVI | adoración sufrimiento dolor