El término Neurosis ha sido ampliamente usado tanto en psicología, psiquiatría, como en el
uso común de la población. Las definiciones y perspectivas de análisis son variadas por lo
que se hace necesario aclarar el concepto.
Desde el punto de vista de la estructura de personalidad el referirse a una "Estructura
Neurótica" corresponde a aquella forma de ser común a la mayoría de las personas, de
refiere a aquella forma de pensar, de relacionarse y de vivencia el mundo, en el que se
conjugan rasgos obsesivos, perfeccionistas, deseos y necesidad de ser valorado, cierto
grado de dependencia del entorno, periodos de inseguridad y miedos, etc., sin necesidad de
configurar alguna enfermedad o alteración en el funcionamiento psicológico
(psicopatología). En algunos casos predomina un rasgo en forma excesiva, lo que, en el
transcurso del desarrollo se genera un trastorno de personalidad de tipo neurótico (p.e.:
Obsesivo, Dependiente). En el otro extremo de la estructuración de la personalidad se
encuentra la estructura psicótica en la que existe una alteración del juicio de realidad, no
acorde a los patrones consensuados por la cultura en la que nos encontramos y una grave
alteración en la definición de la identidad del individuo. Existe un estado intermedio
también patológico denominado estructura limítrofe en la que el individuo que la posee
muestra una fragilidad en la definición de si mismo y frente a situaciones de estrés puede
alterarse su sentido de realidad.
Por otro lado "neurosis" puede emplearse para referirse a la situación transitoria o
permanente en el que los rasgos o características descritas generan síntomas e interfieren
con la vida cotidiana o el desempeño social del individuo. Se habla entonces de un estado
de exceso del "neurotisismo" normal de los individuos. Por ejemplo ante situaciones de
estrés excesivo, o de eventos que desafían nuestras capacidades de adaptación, nuestro
normal funcionamiento se ve sobrepasado y surgen manifestaciones "neuróticas", como por
ejemplo exceso de inseguridad, aumento de la dependencia, descontrol emocional o
excesivo control y ausencia de expresión de los sentimientos, etc.
Existe, como herramienta del desarrollo, una ansiedad normal, indispensable para crecer,
generar cambios, permitir la adaptación a un entorno cambiante, reaccionar ante amenazas
de la vida, prepararse para actuar, etc. Y existe la Angustia, manifestación somática de la
ansiedad, que es el como se expresa en nuestro cuerpo esa expectación intranquilizadora y
desagradable. Generando en algunos casos aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria,
sensación de falta de aire, temblor de extremidades, sudoración, molestias abdominales, etc.
El buen manejo de la ansiedad y la angustia permiten que nos desarrollemos
adecuadamente, sin embargo, el exceso, puede paralizarnos o generar un elevado monto de
inquietud física y psíquica que también interfiere en los logros que deseamos.
Los trastornos presentes en el niño relacionados con el término de neurosis corresponden a
los denominados Trastornos Ansiosos entre los cuales están:
- Trastorno de ansiedad de separación
- Mutismo selectivo
- Fobias: fobia simple, fobia escolar, fobia social
- Trastornos agudo de angustia y Trastorno de pánico
- Trastorno de ansiedad generalizada
- Trastorno Obsesivo compulsivo
- Reacción aguda a gran tensión
- Trastorno de estrés post-traumático
- Trastornos de adaptación con síntomas ansiosos
Los seis primeros corresponden a cuadros psicopatológicos que generalmente se desarrollan
en forma paulatina y que tienen relación con una estructura de personalidad donde pueden
estar mas presentes algunos rasgos neuróticos. Los tres últimos son reacciones a eventos
estresantes que por su magnitud generan el trastorno en un porcentaje alto de las personas
expuestas a ellos. En todos estos, en mayor o menor medida existen factores biológicos
predisponentes, factores psicológicos individuales y factores ambientales, tanto familiares
como sociales.
El tratamiento de los distintos cuadros o patologías es diverso, de acuerdo al factor causal,
al síntoma predominante y a la naturaleza propia de cada trastorno. Entre las estrategias de
tratamiento esta la psicoterapia individual, el uso de psicofármacos (ansiolíticos y otros
según el caso), la terapia grupal, la terapia familiar y, en algunos casos, generar algunas
modificaciones ambientales sociales (a nivel escolar, laboral, participación social) con el
fin de disminuir una fuente de factores estresantes.