ROMBENCÉFALO.
El rombencéfalo es una porción de encéfalo que rodea al cuarto ventrículo
cerebral; lo integran mielencéfalo y metencéfalo juntamente. Se encuentra
localizado en la parte inmediatamente superior de la médula espinal y está
formado por tres estructuras: el bulbo, la protuberancia anular o puente de
Varolio, y el cerebelo. En él se encuentra, también, el cuarto ventrículo.
Dividimos al cerebro en diferentes partes para intentar entender mejor su
funcionalidad y desarrollo. Una de ellas es el rombencéfalo, una región que
proviene de la vesícula embrionaria primaria caudal.
Cuando se habla de rombencéfalo se hace referencia al cerebro posterior. Se
trata de la estructura que a lo largo de su desarrollo irá dando lugar a
diferentes subestructuras, encargadas de realizar distintas funciones
esenciales para el organismo.
Para comenzar hay que comprender el origen del rombencéfalo. Y para ello,
es importante aclarar qué es la diferenciación. Según Bears Connors y
Paradiso, autores del libro Neurociencia. La exploración del cerebro se trata
de un proceso en el que las estructuras se hacen más complejas y se
especializan funcionalmente.
El primer paso en la diferenciación del encéfalo es el desarrollo de tres
engrosamientos llamados vesículas primarias del tubo neural que se originan
en el extremo rostral.
La parte más rostral de las vesículas primarias es el prosencéfalo o cerebro
anterior; la vesícula ubicada detrás del prosencéfalo se llama mesencéfalo o
cerebro medio, y la parte más caudal de las vesículas vendría siendo el
rombencéfalo o cerebro posterior, que a su vez conecta con la parte caudal
del tubo neural.
Entonces, el rombencéfalo se forma durante el desarrollo embrionario. Lo
hace a través de segmentaciones transversales a las que se les denomina
rombómeros, compartimientos que permiten crear grupos celulares que se
van a desarrollar de forma distinta; además, van a procesar diferentes
funciones. El rombencéfalo se diferencia en tres estructuras esenciales:
Cerebelo. Se une al tronco cerebral en el puente, y es un centro de
control del movimiento fundamental para nuestro organismo. Deriva
de la porción rostral.
Puente. Se trata de una parte del rombencéfalo rostral. Se encuentra
en posición anterior respecto del cerebelo y el cuatro ventrículo.
Bulbo raquídeo o médula oblongada. Se encuentra situado en
posición caudal respecto al puente y el cerebelo. Deriva de la porción
caudal.
Ahora bien, en la etapa de las vesículas, el rombencéfalo rostral en sección
transversal tiene forma de tubo. Posteriormente, el labio rómbico o tejido de
la pared dorsolateral del tubo va creciendo en dirección rostral y medial
hasta que se fusiona con el lado opuesto (los pliegues que resultan crecen
formando el cerebelo). Además, la pared ventral del tubo se dilata para
formar el puente o protuberancia.
- Funciones del rombencéfalo
El cerebro posterior cuenta con diversas funciones. A saber:
Es un lugar de paso fundamental para la información, desde el
prosencéfalo a la médula espinal y viceversa. Por ejemplo, de sistemas
de sustancia blanca.
Sus neuronas colaboran en el procesamiento de la información
sensorial.
Hay una contribución por parte de las neuronas del rombencéfalo al
control del movimiento voluntario. Además, ayudan a regular el
sistema autónomo.
El cerebelo, también llamado cerebro pequeño, regula el movimiento,
como si fuera un centro de control. También recibe entradas de axones
masivas, que vienen de la médula espinal y del puente. Por otra parte,
el cerebelo se encarga de comparar las informaciones que llegan y
calcula las secuencias de las contracciones musculares, esenciales para
llevar a cabo el movimiento.
El bulbo raquídeo se encarga de llevar la información somática de la
médula espinal al tálamo. Además, de controlar los movimientos de la
lengua. Y, está asociado a funciones sensoriales de tacto y gusto.
Los axones de los nervios auditivos se encargan de llevar información
desde los oídos, a los núcleos cocleares del bulbo. Los núcleos se
encargan de proyectar axones a diferentes estructuras. Entre ellas, al
téctum del mesencéfalo.
Ahora bien, las entradas que provienen de la médula espinal traen
información sobre la posición espacial del cuerpo. Además, las entradas del
puente se encargan de llevar información de la corteza cerebral. Y, se
encargan de especificar la finalidad del movimiento.
- Posibles afecciones asociadas al rombencéfalo
Si el desarrollo cerebral no es adecuado, el rombencéfalo podría verse
afectado, igual que sus funciones, las cuales son vitales para nuestra
supervivencia. Veamos otras de sus afecciones:
Lesiones en el romboencéfalo pueden provocar problemas de
movimiento, como movimientos descoordinados e inexactos, como
los propios de la ataxia.
Su daño podría llegar a producir sordera, por ejemplo, si hay una
lesión en los núcleos cocleares.
Problemas relacionados con el tacto y el gusto.
Síndrome de Dandy Walker, y Arnold Chiari, se derivan del desarrollo
anormal del rombencéfalo.
Su daño puede producir vómitos, debilidad, problemas en la
respiración y de circulación.
Rombencefalitis, es decir la inflamación del rombencéfalo causada por
distintos factores.
MIELENCÉFALO O BULBO RAQUÍDEO.
Es la parte del cerebro que forma parte del rombencéfalo, que conecta la
médula espinal con la protuberancia. El bulbo raquídeo interviene en el
control de funciones inconscientes fundamentales, tales como la respiración,
la circulación de la sangre y el tono muscular.
En el bulbo raquídeo se pueden
encontrar conexiones nerviosas tanto motoras como sensoriales, pasando a
través de él los diferentes tractos nerviosos. Se trata de un núcleo
neurovegetativo, encargándose del mantenimiento y funcionamiento de los
órganos de forma automatizada y ajena a la consciencia. Mantiene asimismo
las constantes vitales. Se trata pues de una zona de gran importancia para la
supervivencia del ser humano.
- Configuración anatómica.
Al hablar del bulbo raquídeo estamos hablando de una estructura que no es
homogénea en su composición y función. Al contrario, esta estructura está
conformada por diferentes núcleos, empezando en ellos algunos de los
tractos nerviosos más conocidos.
Generalmente se considera que el bulbo raquídeo es principalmente divisible
en tres partes: pirámides y su decusación piramidal, lemniscos y decusación
lemniscal y complejo olivar inferior. A continuación, podemos observar
algunas de las estructuras más relevantes de cada uno de este núcleo
cerebral, además de otros núcleos de interés del bulbo raquídeo.
Pirámides bulbares y decusación piramidal: Denominadas así por su
forma, en las pirámides del bulbo raquídeo se localizan los haces de
fibras nerviosas que conectan la corteza con el bulbo y la espina dorsal.
Así pues, es en esta zona donde se conecta el cerebro con el resto del
organismo, enviando información motora hacia fibras musculares
repartidas por todo el organismo.
En la decusación piramidal, las fibras nerviosas de las pirámides
decusan, es decir en su mayoría cambian de lado, estando las fibras de
la pirámide izquierda en la derecha y viceversa. Concretamente, en
esta zona decusan especialmente las vías motoras.
Lemniscos y decusación lemniscal: Los lemniscos son haces de fibras
nerviosas cuya función, igual que en el caso de las pirámides, es la de
transmitir la información entre encéfalo, concretamente el tálamo, y
médula espinal. En este caso, sin embargo, la información que llevan
es principalmente de tipo sensorial.
Al igual que en el caso de la decusación de las pirámides, los haces de
fibras de los lemniscos decusan, siguiendo el mismo proceso en este
caso para la información sensorial.
Complejo olivar: El complejo olivar es una estructura situada en el
tronco del encéfalo, estando parte en la protuberancia y parte en el
bulbo raquídeo. La región presente en el bulbo conecta con el
cerebelo, estando vinculada al control de la motricidad. También se ha
vinculado con la visión.
- Otros núcleos y tractos relevantes.
Estas son otras estructuras que también se encuentran dentro del bulbo
raquídeo.
Núcleo ambiguo: En esta estructura se inician los nervios vagos,
accesorio y glosofaríngeo. Dichos nervios participan en el control de la
alimentación y la digestión, controlando los músculos de la faringe y
laringe. Así pues, son los que permiten que traguemos y que la comida
se mueva por el tubo digestivo.
Núcleo del tracto solitario: Se trata de la parte del bulbo raquídeo que
regula la sensibilidad de las vísceras, interviniendo del mismo modo en
la función cardiorespiratoria. Asimismo, la parte rostro-lateral también
participa en la percepción del gusto, un proceso que tiene lugar
exclusivamente en el interior del cráneo.
Núcleo dorsal del vago: Este núcleo, por donde pasa el nervio vago,
está vinculado a la digestión, controlando la producción y emisión de
los flujos gástricos. Es, por consiguiente, parte de un entramado de
redes neuronales implicadas en el sistema nervioso entérico,
enmarcado en parte en el sistema nervioso periférico.
Núcleo del trigémino: En esta localización podemos encontrar el
nervio trigémino, el cual es de especial relevancia a la hora de
transmitir la información del dolor, la temperatura y el tacto. Es una
zona en la que los somas neuronales se acumulan para procesar
información a un nivel muy básico; otras estructuras cerebrales se
encargarán de seguir trabajando a partir de esta información cuando
las células nerviosas transmitan la señal hacia la zona superior.
- ¿En qué participa? Funciones del bulbo raquídeo.
El correcto funcionamiento del bulbo raquídeo es vital para los seres
humanos. Literalmente, dado que la destrucción o cese del funcionamiento
de esta área provoca la muerte. Para comprender el porqué de tanta
importancia es necesario que consideremos algunas de las principales
funciones tiene esta estructura.
Transmite la información de la médula espinal al encéfalo y
viceversa: Siendo la parte del sistema nervioso que conecta encéfalo y
médula espinal, una de las principales funciones del bulbo raquídeo es
la de servir de enlace entre cerebro y/o cerebelo y médula. Así, se
encarga de transmitir la información nerviosa tanto sensorial como
motora del resto del cuerpo.
Control del ritmo cardíaco y la tensión arterial: El bulbo raquídeo nos
mantiene con vida, ya que tiene la importante función de controlar
elementos vitales e inconscientes tales como los latidos del corazón y
la tensión arterial. Así, se encarga de mantener el ritmo cardíaco y
regular la vasoconstricción.
Regulación de la respiración: La respiración es una de las funciones
básicas que permite la vida, ya que necesitamos de la presencia de un
suministro constante de oxígeno para el funcionamiento de los
diferentes órganos. El bulbo raquídeo gestiona el control de la función
respiratoria, manteniéndola en todo momento.
Se trata de un proceso que justamente por su importancia no puede
depender de nuestra capacidad para gestionar el foco de atención, lo
cual se plasma por ejemplo en el hecho de que nunca nos olvidamos
de respirar, por compleja que sea la tarea que estemos realizando, o
incluso aunque durmamos. En general, el bulbo raquídeo es útil
justamente por esa jerarquización de tareas que permite establecer y
gracias a la cual hacemos un uso más óptimo de los recursos del
sistema nervioso.
Participa en la nutrición y digestión: El control de los músculos
involuntarios, como los que empujan la comida a través del tubo
digestivo cuando comemos, depende de un parte del complejo bulbar.
Además del control muscular, el funcionamiento del sistema digestivo
también está vinculado al bulbo raquídeo al regular éste la emisión de
los flujos gástricos. Esto significa que es una estructura del encéfalo
que contribuye a mantener los equilibrios químicos ideales en el
cuerpo.
METENCÉFALO O CEREBELO.
El cerebelo es una estructura con forma de nuez, que se encuentra ubicada
en la base del cerebro, es decir, debajo de este. Este es el responsable de la
coordinación motora, el equilibrio y la postura.
El cerebelo es mucho más que una especie de hermano menor de la
neocorteza, arrinconada medio oculta entre el lóbulo occipital y el tronco del
encéfalo. De hecho, esta curiosa estructura semejante a un ovillo de lana
aplanado es una de las partes del cerebro más importantes.
Aunque es una estructura aparentemente bastante discreta por estar oculta
en parte por la corteza cerebral, el cerebelo es una de las zonas del encéfalo
con mayor densidad de neuronas. De hecho, aproximadamente la mitad de
las neuronas del cerebro están ubicadas en esta estructura.
- Las funciones del cerebelo.
Hace ya años que se viene relacionando el funcionamiento del cerebelo y la
coordinación de la activación de los músculos. Así, se consideraba que la
tarea del cerebelo era, básicamente, hacer posible que mantengamos el
equilibrio, que podamos coordinar movimientos simples y complejos y, en
general, que los músculos de nuestro cuerpo respondan de manera fiel y
eficaz a las órdenes que emite el cerebro.
- El cerebelo en la regulación de las emociones.
Una de las vías de conexión del cerebelo une esta estructura con amplias
zonas del sistema límbico, que es el que está relacionado con la aparición y
mantenimiento a lo largo del tiempo de los estados emocionales que tiñen
nuestras experiencias. Al estar en comunicación con estructuras como la
amígdala, el cerebelo tiene la capacidad de intervenir en la regulación de los
estados emocionales que van apareciendo.
Así, por ejemplo, parte de las funciones del cerebelo tienen que ver con crear
asociaciones entre sensaciones y sentimientos, lo cual sirve como apoyo para
futuros aprendizajes al relacionar ciertas experiencias con sentimientos
concretos.
- El cerebelo y la coordinación motora.
Las antiguas ideas sobre el papel del cerebelo como centro de coordinación
de la activación muscular no han sido refutadas. Hoy se sigue considerando
que esta estructura tiene un papel protagonista en la coordinación de
movimientos, mantenimiento del equilibrio y monitorización de las señales
neuronales encaminadas a activar músculos.
Como el cerebelo está conectado a muchas zonas del cerebro, cruza la
información motora elaborada en las regiones superiores del cerebro con la
información motora más "concreta" y operacional dirigida a activar fibras
musculares, y comprueba que no haya incoherencias entre ambas. Además,
hay un debate generado alrededor de la posibilidad de que una de las
funciones del cerebelo sea el aprendizaje motor, es decir, la capacidad de ir
puliendo un patrón de movimientos para que se vaya perfeccionando cada
vez más.
- Estructura del cerebelo.
Puede que el cerebelo sea relativamente pequeño, pero su composición es
muy compleja. Aunque se puede hablar largo y tendido acerca de las
diferentes partes y subdivisiones de las partes del cerebelo, en esta ocasión
nos centraremos solo en la categorización más amplia de las estructuras del
cerebelo, es decir, las partes que pueden ser vistas a simple vista con
facilidad (siempre que se tenga un encéfalo delante, claro).
- Los hemisferios del cerebelo.
El cerebelo se parece al resto del encéfalo en que también está cubierto por
una capa de células que crean una superficie rugosa y llena de pliegues.
Aunque, eso sí, en el caso del cerebelo estos pliegues son aún más apretados
y finos, tal y como se puede ver a simple vista. Es por eso que a una de las
estructuras o subregiones del cerebelo se la conoce como córtex cerebeloso.
La corteza del cerebelo se divide en dos hemisferios cerebelosos, del mismo
modo en el que el córtex cerebral se divide en un hemisferio derecho y otro
izquierdo. En el medio de estos hemisferios se encuentra una región llamada
vermis, que es una franja vertical que une ambas partes y las conecta entre
sí.
- Los lóbulos del cerebelo.
Más allá de esta clasificación de partes de la corteza cerebelosa, hay varios
lóbulos del cerebelo, del mismo modo en el que cada hemisferio de la
corteza cerebral se divide en lóbulos del cerebro. Estos lóbulos son el lóbulo
anterior, el lóbulo posterior, y el lóbulo floculonodular, ordenados desde la
parte superior a la inferior.
MESENCÉFALO.
El mesencéfalo o cerebro medio es la porción del cerebro que conecta el
tronco encefálico con estructuras del cerebro posterior y el cerebro anterior
como el cerebelo y el diencéfalo.
El
mesencéfalo es una de las partes del tronco del encéfalo. Está situado es su
zona superior, sobre el puente de Varolio (o protuberancia), y justo por
debajo del diencéfalo, compuesto principalmente por el tálamo y el
hipotálamo. Es la parte del tronco del encéfalo más cercana al centro del
cerebro, mientras que la protuberancia y el bulbo raquídeo están más
orientados hacia la médula espinal.
Además, el mesencéfalo está atravesado por un estrecho canal llamado
acueducto de Silvio, por el que fluye el líquido cefalorraquídeo desde el
tercer ventrículo hacia el cuarto. Este líquido tiene la función de aislar y de
proteger varias estructuras del sistema nervioso.
- Función del mesencéfalo
La ubicación del mesencéfalo hace que las principales funciones de esta
estructura tengan que ver con la integración entre distintos tipos de
informaciones. Por un lado, recoge impulsos nerviosos vinculados a órdenes
motoras que tienen que ser ejecutadas por músculos, y por el otro recibe
datos sensoriales. Del mismo modo, los tubérculos cuadrigéminos ubicados
en el téctum se encargan de coordinar entre sí esta clase de informaciones
para que puedan dar lugar a secuencias de acción ajustadas a lo que van
registrando los sentidos en tiempo real.
Por otro lado, ciertas regiones del mesencéfalo están asociadas a procesos de
regulación de la consciencia y del sueño, al estar atravesadas por la
formación reticular. El mesencéfalo también interviene en funciones
homeostáticas orientadas a mantener el organismo en un buen equilibrio, y
por eso, por ejemplo, tiene un papel en la regulación de la temperatura
corporal.
Así pues, el mesencéfalo se encarga de realizar procesos de importancia vital
para que el organismo siga funcionando, hasta el punto de que la actividad
en esta estructura del sistema nervioso es lo que señala de un modo más
claro si hay muerte cerebral o no la hay.
Las principales funciones del mesencéfalo son regular el movimiento y la
estabilidad del cuerpo gracias a un conducto interno por el que pasa el
líquido cefalorraquídeo, así como el proceso visual y auditivo. El daño a
ciertas áreas del mesencéfalo se ha relacionado con el desarrollo de la
enfermedad de Parkinson.
Funciones del mesencéfalo también incluyen:
Control de las respuestas visuales
Movimiento ocular
Dilatación de las pupilas
Regular el movimiento muscular
Audición
- Estructuras del mesencéfalo.
Las estructuras que se encuentran en el mesencéfalo incluyen:
El Téctum: El téctum, cuya traducción en latín significa “techo”, es una
estructura situada en la zona posterior del mesencéfalo formada por
zonas de pequeño tamaño denominadas colículos: dos colículos
superiores y dos colículos inferiores. Los dos superiores controlan los
movimientos oculares y los dos inferiores producen reacciones
motoras ante señales auditivas.
Una lesión a nivel del tectum puede afectar a uno u otro de estos dos
sentidos. Por ejemplo, en el “síndrome del mesencéfalo dorsal» o
síndrome de Parinaud, el paciente no puede mover sus ojos en sentido
vertical porque debido a la lesión del tectum. Esta lesión puede tener
diversos orígenes como un tumor, un traumatismo craneoencefálico o
una infección parasitaria.
El tegmento: El tegmento es un área dentro del tronco cerebral que
forma la base del mesencéfalo. Sus funciones son el control de las
funciones motoras, regula la conciencia y la atención, así como algunas
funciones autonómicas.
El colículo superior: El colículo superior se divide funcionalmente en
capas superficiales y profundas que llevan a cabo diversas funciones.
Reciben información visual proveniente de la retina, y son centros de
integración sensorial. Intervienen en el control de los movimientos de
la cabeza, del cuello y de los ojos
El colículo inferior: El colículo inferior se encuentra involucrado
principalmente con el análisis y la detección de estímulos auditivos. El
colículo inferior ayuda a localizar y analizar las fuentes de diversos
sonidos.
La sustancia negra: La sustancia negra es una zona que posee
numerosas conexiones nerviosas que pasan por los lóbulos frontales y
otras áreas del cerebro implicadas en la función motora. Las células en
la sustancia negra también producen dopamina, un mensajero químico
que ayuda a coordinar movimiento muscular.
Patología del mesencéfalo: La neurodegeneración de las células
nerviosas de la sustancia negra provocan una caída de la producción de
dopamina, y la pérdida significativa en los niveles de dopamina (60-
80%) dan lugar a la enfermedad de Parkinson, un trastorno del sistema
nervioso que produce la pérdida del control y coordinación motora.
Los síntomas incluyen temblores, lentitud de movimientos, rigidez
muscular y problemas de equilibrio.
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006-07/BG_ICS_Sistema_Nervioso/[Link]#bulboRaquideo
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006-07/BG_ICS_Sistema_Nervioso/[Link]#cerebelo
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