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Pascua en Familia: Guía 2020

El documento describe las celebraciones del Triduo Pascual de 2020 en el contexto de la pandemia de COVID-19. Se recomienda que los fieles permanezcan en oración en familia y aprovechen las transmisiones de las celebraciones por medios electrónicos. También se presenta un esquema para celebrar la Palabra de Dios en familia durante el Triduo Pascual, incluyendo oraciones y lecturas para los días de Jueves, Viernes y Sábado Santo.
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Pascua en Familia: Guía 2020

El documento describe las celebraciones del Triduo Pascual de 2020 en el contexto de la pandemia de COVID-19. Se recomienda que los fieles permanezcan en oración en familia y aprovechen las transmisiones de las celebraciones por medios electrónicos. También se presenta un esquema para celebrar la Palabra de Dios en familia durante el Triduo Pascual, incluyendo oraciones y lecturas para los días de Jueves, Viernes y Sábado Santo.
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Triduo Pascual 2020

Celebremos la Pascua en Familia


Jesucristo ha cumplido la obra de la redención de los hombres y
de la glorificación perfecta de Dios principalmente por su
Misterio Pascual, por medio del cual, al morir destruyó nuestra
muerte y al resucitar restauró la vida. La Iglesia celebra este
gran evento salvífico en el Triduo sagrado de Pascua, a través
de la Pasión y la Resurrección del Señor, punto culminante de
todo el año litúrgico. (Cfr. Normas Universales sobre el Año
Litúrgico y el Nuevo Calendario Romano General, 18).

El Triduo Pascual comienza con la misa vespertina del Jueves


Santo o de la Cena del Señor, tiene su centro en la Vigilia
Pascual y se acaba con las vísperas del domingo de
Resurrección. (Cfr. Normas Universales sobre el Año Litúrgico
y el Nuevo Calendario Romano General, 19). Las celebraciones
litúrgicas de estos tres días representan la única celebración del
único Misterio Pascual.

En estos momentos de emergencia causada por el COVID-19 la


Iglesia orienta y recomienda que, dado que no es posible la
participación en la Misa, ni en la celebración de la Palabra de
Dios con distribución de la sagrada comunión, los fieles
permanezcan en oración en familia y aprovechen las
transmisiones de las diversas celebraciones de la Semana Santa
por medio de la radio, la televisión o las redes sociales,
celebren algunas partes de la Liturgia de las Horas o reúnanse
para escuchar y flexionar la Palabra de Dios.

A continuación, presentamos una adaptación de lo que el


Departamento Liturgia de la Conferencia Episcopal
Colombiana ofrece como esquema de celebración de la Palabra
de Dios titulado Triduo Pascual, celebremos la Pascua en
familia; como el pueblo de Israel en el exilio cuando, sin
templo ni sacerdotes, inscribía la celebración de la Pascua en
el ritual familiar, también debemos disponernos a celebrar,
en el contexto de estos días, la Pascua de Cristo en nuestros
hogares.
COMUNIÓN ESPIRITUAL

Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en


el cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente
recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo
ahora sacramentalmente, ven al menos
espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese
recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti.
Amén
Jueves Santo

Preparación

1. Signo principal para todos los días del Triduo Pascual:


elabora en familia un pequeño altar para colocar allí, con
respeto y devoción, la Sagrada Biblia, un crucifijo y una
veladora que debe ser encendida con prudencia y
seguridad.
2. Sigue la transmisión de la celebración eucarística de este
día (recuerda que preferiblemente debe ser en vivo).
3. Este día, se conmemora la Institución de La Eucaristía
como el regalo de Amor, también se conmemora la
Institución de uno de los Sacramentos de entrega y
abandono total al Señor: el Sacramento de La Orden
Sacerdotal y La Vida de Servicio a los demás, por tanto, se
les invita a reunirte en familia en una hora convenida a
tener un compartir fraterno en torno a la mesa, teniendo en
cuenta la guía.
En el momento determinado, se congrega la familia en el lugar
dispuesto para dar inicio a la celebración.

RITOS INICIALES

Canto

Luego, todos se santiguan diciendo

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo

Todos responden
Amén

Saludo
El que dirige la celebración saluda con estas o parecidas
palabras

Hermanos, bendigamos al Señor que nos reúne para


celebrar y fortalecernos en su amor a través la
escucha y reflexión de su Palabra.

Todos responden
Bendito seas por siempre, Señor

Acto Penitencial
El que dirige la celebración invita a los presentes al
arrepentimiento diciendo

En esto conocerán que son mis discípulos: en que se


amen los unos a los otros. Reconociendo nuestras
faltas de amor a Dios, al prójimo, a la creación y a
nosotros mismos, pidámosle al Señor perdón y
supliquémosle su misericordia.

Se hace un momento de silencio


Después, todos dicen
Yo confieso ante Dios todopoderoso...

Oración
Terminado el yo pecador, el que dirige la celebración dice

Oremos
Todos oran en silencio por un momento. Seguidamente, el que
dirige la celebración, dice la oración para este día

Oh Dios,
al congregarnos como familia creyente,
concédenos, te rogamos,
que, por esta celebración solemne de la Palabra,
en la que tu Hijo nos encomendó el gran mandamiento
del amor,
seamos fortalecidos en la caridad.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos responden
Amén
EVANGELIO
El que va a leer el Evangelio, toma la Sagrada Biblia y dice

Escuchen, hermanos, el santo Evangelio según san


Juan (13,1-15)

ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que


había llegado su hora de pasar de este mundo al
Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el
mundo, los amó hasta el extremo.
Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el
corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención
de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había
puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios
volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y,
tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la
jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos,
secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y este le dice:
«Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».
Jesús le replicó:
«Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo
comprenderás más tarde».
Pedro le dice:
«No me lavarás los pies jamás».
Jesús le contestó:
«Si no te lavo, no tienes parte conmigo».
Simón Pedro le dice:
«Señor, no solo los pies, sino también las manos y la
cabeza».
Jesús le dice:
«Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que
los pies, porque todo él está limpio. También ustedes
están limpios, aunque no todos».
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No
todos están limpios».
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se
lo puso otra vez y les dijo:
«¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes
me llaman “el Maestro” y ´´el Señor´´, y dicen bien,
porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he
lavado los pies, también ustedes deben lavarse los
pies unos a otros: les he dado ejemplo para que lo que
yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan».

Acabado el evangelio, el que lo proclama dice


Palabra del Señor

Todos aclaman
Gloria a ti, Señor Jesús
REFLEXIÓN
Otro lector comparte la siguiente reflexión.

En el Jueves Santo se vive y se celebra la hora del


amor supremo e infinito de Jesús y, al mismo tiempo,
se celebra el don supremo de la libertad manifestada
en un amor que se entrega hasta el extremo. La
gratuidad del amor de Jesús y la manifestación
totalizante de su entrega se revelan en el lavatorio de
los pies, una vida donada que se convierte en ejemplo
para sus discípulos.

Es en la última Cena donde la comunión y la


fraternidad se manifiestan; Jesús obra desde esa
comunión con el Padre y muestra su disposición y
deseo para buscar el bien de todo ser humano.
Lástima que la lógica del amor de Jesús servidor a
veces cuesta asumirla en nuestras vidas y los
prototipos humanos nos impiden seguir el ejemplo de
servicio y amor de Jesús.

Jesús no se cansa de enseñar por eso hasta el final


instruye a sus discípulos: “El Señor y el Maestro” se
hizo siervo. Cada uno de nosotros que formamos su
comunidad debe continuar con esta herencia para
poder dar la vida al mundo desde los valores que
Jesús realizó y enseñó.

Jesús día a día se ha entregado, ha dado su vida, pero


ha llegado la hora de manifestar ese amor hasta el
extremo y quiere dar la vida antes de que lo entreguen.
Jesús, una vez más, con ese gesto de ponerse de
rodillas para lavar los pies, quiere devolver al otro la
posibilidad de continuar el camino.

Pedro se quiere resistir a entrar en la radicalidad del


evangelio, pero Jesús lo reprende: “si no te lavo no
tienen parte conmigo”. Solo tiene entrada en Jesús el
que sirve, el que se pone de rodillas a su lado para
lavar los pies del más necesitado, del más sencillo, del
más pequeño”. Hoy, el Señor nos invita a realizar
gestos fraternos y a familiarizarnos con las palabras
que orientan la vida y el obrar de Jesús: “sin límites”,
“hasta el extremo”.

Jesús hoy toca los pies de sus discípulos, la mano


servicial lava y limpia los pies de quienes quieren
continuar la tarea. Jesús purifica, rescata, libera con
esas manos que se extenderán en la cruz. La única
manera de reinar es servir, donarse a sí mismos, hasta
“perder” la vida como lo hará Jesús en la cruz en una
donación total.

Podríamos decir que, ante el lavatorio de los pies, si


todavía quedaban deseos guardados en el corazón de
sus discípulos de glorias humanas, se fueron
desvaneciendo con este gesto de Jesús que revela
completamente su identidad y su misión. Porque con
ese gesto recordamos las palabras de San Pablo:
“tengan los mismos sentimientos de Cristo” (Fil 2, 5) y
lo que Jesús mismo nos dice: “El hijo del hombre no
vino a ser servido sino a servir” (Mc 10,45).

La humanidad necesita de purificación, Jesús nos


purifica con su palabra y su amor. Cada día nos
llenamos de suciedad, ahí es cuando más nos
tenemos que acercar a Jesús que nos purifique del
alma, desde el interior, para que nos capacite para
participar en el banquete Eucarístico. La última Cena
nos invita a servir para acercarnos al altar, a dar
nuestra vida como Jesús que se ofrece y se da como
alimento, comer su Cuerpo y beber su Sangre quiere
decir convertirse en un solo cuerpo con Él.
Acabada la reflexión se hace un momento de silencio para que
cada uno haga eco interior. Después se pide que cada uno en
breves palabras, diga que mensaje le deja la Palabra proclamada
y reflexionada.

LAVATORIO
Como un acto de servicio suscitado por la Palabra, de manera
espontánea se pide que cada uno tome un recipiente con agua y
una toalla y le lave las manos a quien desee de los que están
participando en esta celebración. Se puede entonar un canto o
usar un reproductor de música con un canto apropiado.

PADRE NUESTRO
El que dirige la celebración dice
Como Jesucristo nos enseñó oremos a nuestro Padre
diciendo:

Todos
Padre nuestro...

ACCIÓN DE GRACIAS
Salmo 137
Himno de acción de gracias de un rey

Todos
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre;
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.
Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

COMPARTIR FRATERNO
Antes de compartir el alimento en familia (cualquier alimento
del día o un alimento que se prepare de manera especial para
esta celebración), cada participante elevará una oración de
acción de gracias por las bendiciones recibidas.

A cada petición respondemos todos.


Dios de amor, te damos gracias.

INVOCACIÓN A LA VIRGEN MARÍA


Después del compartir familiar, decimos todos.

Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;


no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras
necesidades, antes bien líbranos siempre de todo
peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Amén

Rezar 3 Ave Marías


RITO DE CONCLUSIÓN
El que dirige la celebración, invoca la bendición de Dios y se
santigua, diciendo

El Señor nos bendiga,


nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna

Todos responden
Amén.

Se puede concluir entonando un canto a la Virgen María


Viernes Santo
Preparación

1. Signo principal para el Triduo Pascual que aviva la fe: el


pequeño altar para colocar allí, con respeto y devoción, la
Sagrada Biblia, un crucifijo, que se resalta en este día, y
una veladora que debe ser encendida con prudencia y
seguridad.
2. Este día en la página de Facebook del Seminario
Mayor El Buen Pastor, podrán encontrar el viacrucis y
la meditación de las siete palabras, para que las
mediten en familia. Así mismo, la transmisión en vivo
de la celebración de la pasión del Señor a las 3:00 pm,
sigue la transmisión de esta celebración.
3. En este día se conmemora el amor extremo de Cristo
para rescatarnos. Por lo que se les invita a tener como
signo para poner en la puerta principal o lugar visible
de tu casa, una cruz, que será colocada después de
participar en familia de la celebración que aquí se les
presenta.
En el momento previamente acordado se congrega la familia en
el lugar dispuesto para dar inicio a la celebración.

Monición
Nos hemos reunido para conmemorar la muerte
victoriosa de Cristo en la cruz. Contemplemos al
Cordero sacrificado, que nos alcanzó la salvación y
acojamos la gracia y fuerza de Dios que hoy nos libera
de nuestros pecados.
Comencemos nuestra celebración haciendo un
momento de silencio.

Todos se santiguan diciendo


En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo

Todos responden
Amén

Después de momento de silencio, el que dirige la celebración


dice
Señor, acuérdate de tus misericordias
y santifica con protección constante a tus siervos,
por quienes Cristo, tu Hijo, instituyó el misterio pascual,
al derramar su sangre.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Todos responden
Amén

EVANGELIO

La lectura de la pasión la pueden realizar tres personas,


distribuidas así: C= Cronista, S= Sanedrín y += Cristo
El que va a leer el Evangelio, toma la Sagrada Biblia y,
omitiendo el saludo, dice solamente
Escuchen, hermanos, la Pasión de nuestro Señor
Jesucristo según san Juan (18,1-19,42)

Luego proclama el evangelio

¿A quién buscan? A Jesús, el Nazareno


Cronista:
EN aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro
lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y
entraron allí él y sus discípulos. Judas, el que lo iba a
entregar, conocía también el sitio, porque Jesús se
reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas
entonces, tomando una cohorte y unos guardias de los
sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con
faroles, antorchas y armas. Jesús sabiendo todo lo que
venía sobre él, se adelantó y les dijo:
+ «¿A quién buscan?»
C. Le contestaron:
S. «A Jesús, el Nazareno».
C. Les dijo Jesús:
+ «Yo soy»
C. Estaba también con ellos Judas, el que lo iba a
entregar.
Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra.
Les preguntó otra vez:
+ «¿A quién buscan?»
C. Ellos dijeron:
S. «A Jesús, el Nazareno».
C. Jesús contestó:
+ «Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen
marchar a estos».
C. Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido
a ninguno de los que me diste».
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la
sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la
oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo
entonces Jesús a Pedro:
+ «Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha
dado Padre, ¿no lo voy a beber?».

Llevaron a Jesús primero ante Anás


C. La cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos
prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a
Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote
aquel año; Caifás era el que había dado a los judíos
este consejo: «Conviene que muera un solo hombre
por el pueblo».
Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este
discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con
Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras
Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro
discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la
portera e hizo entrar a Pedro. La criada portera dijo
entonces a Pedro:

S. «¿No eres tú también de los discípulos de ese


hombre?».
C. Él dijo:
S. «No lo soy»
C. Los criados y los guardias habían encendido un
brasero. porque hacía frío, y se calentaban. También
Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus
discípulos y de su doctrina.
Jesús le contestó:
+ «Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he
enseñado continuamente en la sinagoga y en el
templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he
dicho nada a escondidas. ¿Por qué me preguntas a
mí? Pregunta a los que me han oído de qué les he
hablado. Ellos saben lo que yo he dicho».
C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba
allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo
S. «¿Así contestas al sumo sacerdote?».
C. Jesús respondió:
+ «Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado;
pero si he hablado como se debe, ¿por qué me
pegas?».
C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo
sacerdote.

¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soy


C. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le
dijeron:
S. «¿No eres tú también de sus discípulos?».
C. Él lo negó, diciendo:
S. «No lo soy»
C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de
aquella quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:
S. «¿No te he visto yo en el huerto con él?».
C. Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un
gallo.

Mi reino no es de este mundo


C. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era
el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio no
incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió
Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:
S. «¿Qué acusación presentan contra este
hombre?».
C. Le contestaron:
S. «Si este no fuera un malhechor, no te lo
entregaríamos».
C. Pilato les dijo:
S. «Llévenselo ustedes y júzguenlo según su ley».
C. Los judíos le dijeron:
S. «No estamos autorizados para dar muerte a
nadie»
C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús,
indicando de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le
dijo:
S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».
C. Jesús le contestó:
+ «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros
de mí?».
C. Pilato replicó:
S. «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos
sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».
C. Jesús le contestó:
+ «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de
este mundo, mi guardia habría luchado para que no
cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de
aquí».
C. Pilato le dijo:
S. «Entonces, ¿tú eres rey?».
C. Jesús le contestó:
+ «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para
esto he venido al mundo: para dar testimonio de la
verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».
C. Pilato le dijo:
S. «Y, ¿qué es la verdad?».
C. Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los
judíos y les dijo:
S. «Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es
costumbre entre ustedes que por Pascua ponga a uno
en libertad. ¿Quieren que les suelte al rey de los
judíos?».
C. Volvieron a gritar:
S. «A ese no, a Barrabás».
C. El tal Barrabás era un bandido.

¡Salve, rey de los judíos!


C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y
los soldados trenzaron una corona de espinas, se la
pusieron en la cabeza y le echaron por encima un
manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:
S. ¡Salve, rey de los judíos!
C. Y le daban bofetadas.
Pilato salió otra vez y les dijo:
S. «Miren, se lo saco para que sepan que no
encuentro en él ninguna culpa».
C. Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el
manto color púrpura. Pilato les dijo:
S. «He aquí al hombre».
C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los
guardias, gritaron:
S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!»
C. Pilato les dijo:
S. «Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no
encuentro culpa en él»
C. Los judíos le contestaron:
S. «Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene
que morir, porque se ha hecho Hijo de Dios»
C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún
más. Entró otra vez en el pretorio y dijo a Jesús:
S. «¿De dónde eres tú?».
C. Pero Jesús no le dio respuesta.
Y Pilato le dijo:
S. «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo
autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?»
C. Jesús le contestó:
+ «No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la
hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha
entregado a ti tiene un pecado mayor».

¡Fuera, fuera; crucifícalo!


C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero
los judíos gritaban:
S. «Si sueltas a ese, no eres amigo del César. Todo el
que se hace rey está contra el César».
C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó a Jesús
y se sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el
Enlosado» (en hebreo ´´Gábbata´´). Era el día de la
Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.
Y dijo Pilato a los judíos:
S. «He aquí a su rey»,
C. Ellos gritaron:
S. «¡Fuera, fuera; crucifícalo!»
C. Pilato les dijo:
S. «¿A su rey voy a crucificar?».
C. Contestaron los sumos sacerdotes:
S. No tenemos más rey que al César.
C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

Lo crucificaron; y con él a otros dos


C. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz,
salió al sitio llamado "de la Calavera» (que en hebreo
se dice ´´Gólgota´´), donde lo crucificaron; y con él a
otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato
escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él
estaba escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los
judíos».
¿Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba
cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba
escrito en hebreo, latín y griego?
Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a
Pilato:
S. «No escribas ´´El rey de los judíos´´, sino: ´´Este ha
dicho: soy el rey de los judíos´´».
C. Pilato les contestó:
S. «Lo escrito, escrito está»
Se repartieron mis ropas
C. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron
su ropa, en cuatro partes, una para cada soldado, y
apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida
toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:
S. «No la rasguemos, sino echémosla a suerte, a
ver a quién le toca».
C. Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis
ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los
soldados.

Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre


C. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la
hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la
Magdalena.
Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al
que amaba, dijo a su madre:
+ «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
C. Luego, dijo al discípulo:
+ «Ahí tienes a tu madre».
C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como
algo propio.

Está cumplido
C. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo
estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura,
dijo:
+ «Tengo sed».
C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una
esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo,
se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el
vinagre, dijo:
+ «Está cumplido».
C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Monición
Todos se arrodillan un momento para contemplar a
Cristo que murió en la cruz por cada uno de nosotros y
que hoy también nos ofrece su gracia y fuerza que
perdona nuestros pecados y transforma nuestra vida.

Después se ponen de pie y continúan la lectura


Al punto salió sangre y agua
C. Los judíos entonces, como era el día de la
Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en
la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día
grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas
y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron
las piernas al primero y luego al otro que habían
crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya
había muerto, no le quebraron las piernas, sino que
uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el
costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio
da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe
que dice verdad, para que también ustedes crean. Esto
ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le
quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice:
«Mirarán al que traspasaron».

C. Después de esto, José de Arimatea, que era


discípulo de Jesús, aunque oculto por miedo a los
judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de
Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el
cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a
verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura
de mirra y áloe.
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los
lienzos con los aromas, según se acostumbra a
enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio
donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo
donde nadie había sido enterrado todavía. Y como
para los judíos era el día de la Preparación, y el
sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Acabado el evangelio, el que lo proclama dice


Palabra del Señor

Todos aclaman
Gloria a ti, Señor Jesús

REFLEXIÓN

Se lee la reflexión que se ofrece a continuación


Las lecturas y textos del día de hoy apuntan al dolor de
toda la humanidad y a descubrir el amor sin límites. En
la cruz de Cristo se puede decir que están
representados todos los que han sufrido antes y
después de él: los que son tratados injustamente, los
enfermos y desvalidos, los que no han tenido suerte en
la vida, los que sufren los horrores de la guerra, del
hambre o de la soledad, los crucificados de mil
maneras.
También en nuestro caso el dolor, como en el de
Cristo, puede tener valor salvífico, aunque no
acabemos de entender todo el sentido del plan
salvador de Dios.
Dios no está ajeno a nuestra historia. No es un Dios
inaccesible, impasible. Por medio de su Hijo ha querido
experimentar lo que es sufrir, llorar y morir. Nos ha
salvado desde dentro. Cristo no sólo ha sufrido por
nosotros, sino con nosotros y como nosotros. No nos
ha salvado desde la altura, sino que ha asumido
nuestro dolor y nos ha mostrado la capacidad de amar
hasta el extremo. Es un ejemplo, como quiere el autor
de la carta a los hebreos, para todos los que se sienten
cansados en su camino de fe y tentados a renunciar.
Nos propone el ejemplo palpitante de este Cristo que
camina hacia la cruz y que es "capaz de
compadecerse de nuestras debilidades, porque ha sido
probado en todo exactamente a nosotros, menos en el
pecado".
El salmo de hoy, al final, nos invitaba a todos los que
experimentamos alguna vez el dolor y el desánimo:
"sean fuertes y valientes de corazón, los que esperan
en el Señor". Con el ejemplo de la pasión y muerte de
Cristo, tenemos más motivos todavía para aceptar en
nuestras vidas el misterio del dolor y del mal.
Acabada la reflexión se hace un momento de silencio para que
cada uno haga eco interior de la Palabra proclamada y
reflexionada.

ADORACIÓN DE LA SANTA CRUZ

Monición
La cruz del Señor es el símbolo de nuestra salvación.
Nuestra fe en el Crucificado es el fundamento de
nuestra esperanza. Al acercarnos a la cruz,
reconozcamos a Jesús como nuestro único Salvador y
Redentor, y adorémoslo.

Para la adoración de la cruz, el que dirige la celebración


mirando al crucifijo dice
Miren el árbol de la cruz, donde estuvo clavado Cristo,
el Salvador del mundo

Todos responden
Vamos a adorarlo

Luego, el que dirige la celebración hace una reverencia a la


cruz que se va a colocar en la parte exterior de la casa,
seguidamente todos los que participan de la celebración.

Se entona un canto apropiado o se usa un reproductor de música


con una canción que ambiente este momento.

Canto

PADRE NUESTRO

El que dirige la celebración dice


Concluyamos nuestra oración diciendo con esperanza
la plegaria que el mismo Jesús nos enseñó:
Todos
Padre nuestro…

PRESENTACIÓN DE LA CRUZ
La cruz es llevada al lugar seleccionado para fijarla en la parte
exterior de la casa.

INVOCACIÓN A LA VIRGEN MARÍA

Todos
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras
necesidades, antes bien líbranos siempre de todo
peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita! Amén.

Rezar 3 Ave Marías

Monición
Después de haber sido testigos del amor del Padre por
nosotros, al entregarnos a su propio Hijo, con la gracia
del Espíritu Santo y en compañía de María Santísima,
prolonguemos en el silencio de hoy y de mañana la
contemplación del Misterio de la Pasión, y
preparémonos al gozo de la Resurrección.

RITO DE CONCLUSIÓN
El que dirige la celebración, invoca la bendición de Dios y se
santigua, diciendo

El Señor nos bendiga,


nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna

Todos responden
Amén.
Sábado Santo
Preparación

1. Signo principal para el Triduo Pascual que aviva la fe: el


pequeño altar para colocar allí, con respeto y devoción, la
Sagrada Biblia, un crucifijo, y una veladora que se resalta
en este día, que debe ser encendida en un momento oportuno
indicado en la celebración.
2. Este día podrás seguir la transmisión en vivo de la
celebración de la solemne vigilia pascual a las 8:00
pm, sigue la transmisión de esta celebración.
3. Este es un día de fiesta, de luz y de fe. Por lo que,
para este día como signo familiar, debe estar un cirio,
adornado y colocado en el lugar donde se hará esta
celebración.
En el momento determinado se congrega la familia en el lugar
dispuesto para dar inicio a la celebración.

RITOS INICIALES
Todos se santiguan diciendo
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
Todos responden
Amén
Saludo
El que dirige la celebración saluda con estas o parecidas
palabras
Hermanos, bendigamos al Señor que da la alegría a los vivos y
la vida a los muertos con su resurrección.
Todos responden
Bendito seas por siempre, Señor
Monición
La Resurrección es homenaje a la vida que triunfó sobre la
muerte, gracias al misterio pascual de Cristo que hemos
conmemorado y que hoy la Iglesia nos invita a celebrar con
gozo y a anunciar a los hermanos la alegría que suscita el
encuentro con el Resucitado. Celebremos con alegría.
Acto Penitencial
El que dirige la celebración invita a los presentes al
arrepentimiento diciendo
Jesucristo que destruyó el pecado y la muerte con su
resurrección, nos invita a que reconozcamos nuestros pecados
para que experimentemos su misericordia.
Se hace un momento de silencio
LITURGIA DE LA PALABRA
El lector seleccionado lee.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses
(3,1-4)
Hermanos:
Si han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arriba,
donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspiren a los
bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque han muerto; y su vida está con Cristo escondida en
Dios. Cuando aparezca Cristo, vida de ustedes, entonces
también ustedes aparecerán gloriosos, juntamente con él.
Al finalizar el lector dice
Palabra de Dios
Todos aclaman
Te alabamos, Señor

REFLEXIÓN
La vivencia de la resurrección del Señor nos permite entender
que la alegría y el gozo que produce el encuentro con Cristo
resucitado (EG 1), suscita en la vida de las personas la fuerza
del anuncio, y el contenido de esa proclamación es Cristo
resucitado. Una de las principales tareas para quienes creemos y
esperamos en Cristo, es orar y pedir la gracia de llenarnos de la
Palabra del resucitado que nos permite “ver y creer” para
proclamar la verdad de la fe y ser testigos creíbles de su amor.
En el reciente documento sobre la Palabra, el Papa Francisco
afirma que, “La relación entre el Resucitado, la comunidad de
creyentes y la Sagrada Escritura es intensamente vital para
nuestra identidad. Si el Señor no nos introduce es imposible
comprender en profundidad la Sagrada Escritura, pero lo
contrario también es cierto: Sin la Sagrada Escritura, los
acontecimientos de la misión de Jesús y de su Iglesia en el
mundo permanecen indescifrables. San Jerónimo escribió con
verdad: «La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de
Cristo» (Aperuit Illis 1, del 30.09.2019).
Otra tarea que va unida a la oración y a la Palabra, es la de estar
dispuesto a la transformación que ofrece el resucitado. El
mundo, en la multiplicidad de los escenarios necesita una
transformación ética que exige la experiencia y la cercanía con
el espíritu del Señor Resucitado, es descubrirse en su identidad
de bautizado y enviado a ser luz en medio de los hermanos.
Este proceso de transformación toca las raíces mismas del
hombre: la sinceridad y la verdad.
En síntesis, una persona que vive en la dinámica del Resucitado
siente la alegría de anunciar, de salir al encuentro de los
hermanos y contarles con su testimonio la nueva vida que,
impregnada de luz, se arriesga a disipar las tinieblas de la
división, el pecado, la injusticia social.
Encarnar la misión de anunciar la alegría de la Resurrección
lleva consigo sacrificio, momentos difíciles, porque el anuncio
de la Palabra interpela, cuestiona y exhorta. Afirma el Papa
Francisco “La Sagrada Escritura realiza su acción profética
sobre todo en quien la escucha. Causa dulzura y amargura.
Vienen a la mente las palabras del profeta Ezequiel cuando,
invitado por el Señor a comerse el libro, manifiesta: «Me supo
en la boca dulce como la miel» (3,3).
También el evangelista Juan en la isla de Patmos evoca la
misma experiencia de Ezequiel de comer el libro, pero agrega
algo más específico: «En mi boca sabía dulce como la miel,
pero, cuando lo comí, mi vientre se llenó de amargor» (Ap
10,10; Aperuit Illis 12).
Acabada la reflexión se hace un momento de silencio para que
cada uno haga eco interior de la Palabra proclamada y
reflexionada.
Credo
Después, se hace la profesión de fe
Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo,
nació de Santa María Virgen;
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios,
Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica, la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida eterna.
Amén

Terminada la profesión de fe, se enciende el cirio.

PADRE NUESTRO
El que dirige la celebración dice
Con la alegría que nos suscita Cristo Resucitado, dirijámonos
con confianza a nuestro Padre diciendo:
Todos
Padre nuestro...
ACCIÓN DE GRACIAS

Después se recita o se entona un cántico de acción de gracias


Cántico de la Santísima Virgen María Lc 1, 46-55

Todos

Proclama mi alma la grandeza del Señor,


se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

RITO DE CONCLUSIÓN

El que dirige la celebración, invoca la bendición de Dios y se


santigua, diciendo

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la


vida eterna

Todos responden
Amén

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