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Casacion 5060-2011-Huaura

El documento presenta un resumen de un caso de divorcio por separación de hecho tramitado ante la Corte Suprema de Justicia de la República. Se declara infundada la demanda de divorcio presentada por el esposo debido a que no cumplía con el pago de pensiones alimenticias. Se declara fundada la reconvención presentada por la esposa solicitando el divorcio, disolviendo el vínculo matrimonial y el régimen de gananciales.

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El documento presenta un resumen de un caso de divorcio por separación de hecho tramitado ante la Corte Suprema de Justicia de la República. Se declara infundada la demanda de divorcio presentada por el esposo debido a que no cumplía con el pago de pensiones alimenticias. Se declara fundada la reconvención presentada por la esposa solicitando el divorcio, disolviendo el vínculo matrimonial y el régimen de gananciales.

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Corte Suprema de Justicia de la República Sala Civil Transitoria

CASACIÓN 5060 – 2011 HUAURA


DIVORCIO POR LA CAUSAL DE SEPARACIÓN DE HECHO
Lima, catorce de noviembre del año dos mil doce.-

LA SALA CIVIL TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE


LA REPÚBLICA; vista la causa número cinco mil sesenta – dos mil once, en
Audiencia Pública de la fecha, y producida la votación con arreglo a ley, emite la
siguiente sentencia. MATERIA DEL RECURSO: Se trata del recurso de casación
interpuesto por Fabiana Bibiana Portella Sifuentes mediante escrito obrante a fojas
trescientos veinte, contra la sentencia de vista emitida por la Sala Mixta Permanente de
la Corte Superior de Justicia de Huaura, obrante a fojas trescientos cinco, su fecha siete
de setiembre del año dos mil once, que confirma la sentencia apelada que declara
infundada la demanda de divorcio por la causal de separación de hecho interpuesta por
Efraín Jaime Minaya Leyva, y fundada la reconvención de divorcio por la causal de
separación de hecho interpuesto por Fabiana Bibiana Portella Sifuentes, e integrando la
citada sentencia, declara infundada la pretensión de indemnización por daños solicitada
por la reconviniente; revocando la misma sentencia en el extremo que omite establecer
el pago de costas y costos, el cual se reforma para efectos de que el demandante pague a
la demandada-reconviniente los costos del proceso.
FUNDAMENTOS DEL RECURSO: Que, el recurso de casación fue declarado
procedente por resolución de fecha veinte de marzo del año dos mil doce, por las
causales de infracción normativa y apartamiento inmotivado del precedente judicial
previstas en el artículo trescientos ochenta y seis del Código Procesal Civil, en virtud de
lo cual la recurrente denuncia: a) Se han infringido las normas que garantizan el derecho
a un debido proceso, conforme a lo establecido en el inciso tercero del artículo ciento
treinta y nueve de la Constitución Política del Estado, toda vez que la sentencia de vista
evidencia una falta de motivación, ya que se declara infundada la pretensión de
indemnización por daños y perjuicios solicitada por la reconviniente, sin haberse
valorado en forma conjunta todos los medios probatorios que sustentaban dicha
pretensión, y que el demandante había ocasionado a consecuencia del abandono. Tal es
así que la sentencia de primera instancia, en el considerando décimo primero, refiere de
forma arbitraria que tanto la demandante como el demandado no han acreditado el
perjuicio que alguno de ellos hubiera sufrido, al no verse aportado documentación
indubitable que acredite el perjuicio para alguno de ellos, lo que viola el derecho a la
prueba que es un elemento indispensable para un proceso justo y regular; b) Se ha
vulnerado el principio de la uniformidad de la jurisprudencia nacional, toda vez que en
el Tercer Pleno Casatorio -Casación número cuatro mil seiscientos sesenta y cuatro –
dos mil diez Puno-, se ha sentado un precedente vinculante sobre esta materia,
habiéndose establecido que para una decisión de oficio o a instancia de parte, para
efectos de la indemnización o adjudicación de bienes en el proceso, debe verificarse y
establecerse las pruebas, las presunciones e indicios que acrediten la condición de
cónyuge más perjudicado a consecuencia de la separación de hecho o del divorcio en sí,
apreciándose alguna de las siguientes circunstancias, como: El grado de afectación
emocional o psicológico que le ha ocasionado la separación de hecho, la tenencia y
custodia de hecho de sus hijos cuando eran menores de edad y la dedicación al hogar.
En el caso concreto, la recurrente ha visto frustrado su proyecto de vida, en cuanto a su
bienestar socioeconómico y el de sus hijos, e igualmente ha sufrido daño moral,
afectándose sus sentimientos como mujer y madre, habiéndose quedado a cargo del
cuidado de sus tres menores hijos, atendiendo todas sus necesidades básicas. Asimismo,
como cónyuge abandonada, ha tenido que demandar alimentos para ella y sus hijos, ante
el incumplimiento del cónyuge obligado; habiendo quedado en una manifiesta situación
económica desventajosa y perjudicial con relación al otro cónyuge respecto de los
beneficios que produjo el matrimonio; y,
CONSIDERANDO: PRIMERO.- Que, conforme aparece de la revisión de actuados,
Efraín Jaime Minaya Leyva interpuso demanda de divorcio por la causal de separación
de hecho para efectos de que se declare disuelto el vínculo matrimonial contraído con
Fabiana Bibiana Portella Sifuentes el veintidós de octubre de mil novecientos ochenta y
ocho ante la Municipalidad Distrital de Huaura. Sostiene que con la demandada procreó
tres hijos de nombres Neida Viviana, Mercedes Jaime y Marisela Dina Minaya Portella,
nacidos el uno de enero de mil novecientos ochenta y cinco, cuatro de setiembre del año
mil novecientos ochenta y seis y quince de mayo del año mil novecientos ochenta y
nueve, respectivamente, por lo que todos ellos son ahora mayores de edad. Agrega que
se encuentra separado de la demandada desde el año mil novecientos noventa y nueve,
en que tomó conocimiento de los actos adulterinos de aquélla, producto de los cuales
procreó al menor de iniciales F.F.V.P., nacido el día catorce de julio del año dos mil.
Señala también que con la demandante han levantado una casa de material noble
ubicada en la manzana S, lote Doce, calle Bellavista, en el asentamiento humano “El
Carmen” - Huaura, la misma que voluntariamente se la cede a sus hijos mayores.
Finalmente, manifiesta que tras la separación, conoció a quien es su actual conviviente,
con quien ha procreado tres hijos, todos menores de edad, razón por la cual solicita se
declare el divorcio debido a la ruptura del vínculo matrimonial.
SEGUNDO.- Que, al contestar la demanda, Fabiana Bibiana Portella Sifuentes niega y
contradice las afirmaciones del demandante, y formula reconvención para que se declare
el divorcio por la causal de separación de hecho y se le indemnice con la suma de treinta
mil nuevos soles -S/.30,000.00- por el daño personal, moral y al proyecto de vida
infringidos. Sostiene que se encuentra separada desde el año mil novecientos noventa y
dos, a raíz de las desavenencias surgidas con el actor debido a las mejoras
remunerativas que fueron otorgadas a éste por su empleadora, Azucarera Andahuasi, lo
que dio lugar a un cambio repentino de su conducta, dedicándose a beber
permanentemente y a la vida libertina, dejando a la suscrita y sus menores hijos en el
más absoluto abandono moral y económico, pese a sus constantes reclamos, los cuales
solo merecieron como respuesta agresiones físicas y psicológicas de su parte, llegando
inclusive el actor a mantener una relación sentimental con la hermana de la propia
demandada, lo que generó serios conflictos familiares. A consecuencia de ello, tuvo que
irse a vivir a una invasión conocida como el asentamiento humano “El Carmen”, en
donde actualmente domicilia con sus hijos, lugar donde con esfuerzo ha levantado una
casa de material noble que es propia y no del actor, ya que éste los abandonó en el año
mil novecientos noventa y dos. Desde la separación se ha visto obligada a mantener a
sus tres hijos gracias a los trabajos realizados en la chacra, pero en el año mil
novecientos noventa y nueve -es decir, varios años después de la separación- sufrió un
atentado contra su libertad sexual, producto del cual quedó embarazada de su menor
hijo de iniciales F.F.V.P., no habiendo mantenido en ningún momento relación amorosa
ni convivencia con el padre del menor, quien solo se limitó a reconocerlo, aceptando su
responsabilidad. Agrega que debido a su estado de salud y de necesidad económica se
vio obligada a entablar demanda de alimentos en contra del demandante, y más
recientemente una demanda de aumento de alimentos que se tramita ante el Primer
Juzgado de Paz Letrado de Huaura, encontrándose el actor adeudando el pago de
pensiones devengadas, además de pensiones alimenticias de los últimos cuatro meses. A
ello se aúna la negativa del demandante de ayudarla con la rehabilitación de su hijo
Mercedes Jaime Minaya Portella, quien es adicto a sustancias psicoactivas y se
encontraba recibiendo tratamiento terapéutico profesional en el Centro de
Rehabilitación “Rompiendo Cadenas”, lo cual tuvo que dejar por falta de recursos
económicos. Igualmente, refiere que viene realizando gastos por los tratamientos
médicos a los que se encuentra sometida debido a su enfermedad –lumbociatalgia-, lo
que acredita con los documentos médicos que adjunta, así como también debe acudir a
sus hijas mayores que se encuentran cursando estudios.
TERCERO.- Que, al expedir sentencia, el Juez de la causa declara infundada la
demanda interpuesta por Efraín Jaime Minaya Leyva; y, fundada la reconvención
presentada por Fabiana Bibiana Portella Sifuentes; en consecuencia, disuelto el vínculo
matrimonial y fenecido el régimen de la sociedad de gananciales; sin pronunciamiento
sobre los alimentos, tenencia y régimen de visitas de los hijos matrimoniales; por
cuanto: i) Sobre la pretensión invocada por el actor, no está acreditado con documento
indubitable y de fecha cierta que se encuentre al día en el cumplimiento del pago de las
pensiones alimenticias que tiene con la demandada. En la resolución de fecha seis de
octubre del año dos mil nueve expedida en el Expediente número novecientos cuarenta
y uno – dos mil uno sobre aumento de alimentos, se dispone notificar a Efraín Jaime
Minaya Leyva “a fin de que cumpla con el pago de las pensiones alimenticias de los
meses de mayo a octubre del año en curso [2009], bajo apercibimiento de ley en caso de
incumplimiento”, lo que hace concluir que el actor no estaba al día en el pago de sus
obligaciones alimenticias al momento de interponer su demanda -cuatro de mayo del
año dos mil nueve-, por lo que la misma deviene en infundada; ii) En cuanto a la
reconvención, Fabiana Bibiana Portella Sifuentes indica que se encuentra separada del
accionante desde el año mil novecientos noventa y dos, versión que guarda relación con
lo vertido por sus tres hijos mayores de edad en el acto de realización de la Audiencia
de Pruebas, quienes afirman que sus padres se encuentran separados más de siete años,
aunado a la versión del accionante quien también manifestó que se encuentra separado
desde el veinte de marzo de mil novecientos noventa y dos, estableciéndose esa fecha
como inició de la separación de hecho de los cónyuges; iii) Respecto de las obligaciones
alimentarias, se tiene probado que la demandada inició un proceso judicial de aumento
de alimentos contra el actor, signado con el Expediente número novecientos cuarenta y
uno – dos mil uno, en la que se expidió sentencia declarando infundada la demanda,
permaneciendo con el monto signado por alimentos del diez por ciento del haber del
accionante. Del petitorio del escrito de demanda y su subsanación, no se advierte que el
demandante haya solicitado el cese de la pensión alimenticia a favor de su cónyuge, por
tanto, no es posible pronunciarse al respecto en este proceso dejándose a salvo el
derecho del actor para que lo haga valer en la vía correspondiente, si lo considera
necesario; iv) En cuanto a la indemnización a que se refiere el artículo trescientos
cuarenta y cinco - A del Código Civil, tanto el demandante como la demandada no han
acreditado el perjuicio que alguno de ellos hubiera sufrido, ya que no se ha aportado
documentación indubitable que acredite el perjuicio para alguno de ellos; v) Respecto a
la tenencia, régimen de visitas y alimentos de hijos procreados dentro del matrimonio,
estando a que a la fecha de interposición de la demanda aquellos eran mayores de edad
y que existe una sentencia firme respecto a los alimentos, carece de objeto
pronunciamiento al respecto; vi) Finalmente, no resultando atendible declarar en este
proceso si el bien ubicado en el asentamiento humano “El Carmen” tiene o no la calidad
de bien social, las partes deberán hacer valer su derecho en la vía respectiva.
CUARTO.- Que, la reconviniente apeló esta decisión únicamente en los extremos
referidos a la indemnización solicitada y a la fijación de los costos del proceso.
Respecto al primer extremo, refirió que la parte resolutiva de la sentencia de primera
instancia no se pronunció sobre su pretensión indemnizatoria, no obstante que se
encuentra fijada como punto controvertido y ha sido desarrollado en la parte
considerativa de la sentencia; y, respecto del segundo extremo, denunció como agravio
la ausencia de motivación en la exoneración tácita de los costos del proceso a favor del
demandante, lo que merecía pronunciamiento aun cuando la suscrita goza de auxilio
judicial.
QUINTO.- Que, elevados que fueran los actuados a la Sala Superior, éste órgano emite
sentencia de vista confirmando la apelada, integrándola para que se declare infundada la
pretensión sobre indemnización de daños y perjuicios, y revocando la misma sentencia
en el extremo que omite establecer el pago de costas y costos, el cual se reforma para
efectos de que el demandante pague a la demandada-reconviniente los costos del
proceso; por cuanto: i) Si bien en la parte resolutiva de la sentencia no se ha emitido
pronunciamiento sobre la indemnización por daños solicitada por la demandada y
reconviniente, sin embargo en la parte considerativa de la sentencia, específicamente los
considerandos décimo primero y décimo sexto, la juzgadora ha emitido
pronunciamiento respecto a dicho tema; por lo que conforme al artículo trescientos
setenta del Código Procesal Civil, se procede a integrar la sentencia en dicho extremo,
siendo innecesario declarar la nulidad de la misma, cuando la ley faculta a subsanar
dicha omisión en sede de revisión; ii) Respecto a si se debió condenar al demandante al
pago de los costos del proceso, cabe señalar que en el caso de autos ha sido amparada la
reconvención formulada, siendo que el demandante constituye la parte vencida en este
proceso, y si bien la ley permite exonerar a la parte vencida del pago de los costos del
proceso, en el caso de autos no se debe aplicar dicha exoneración, atendiendo a la
calidad personal de la demandada, quien es una persona de escasos recursos
económicos, que ha tenido que salir a juicio para defender en mérito a la acción judicial
formulada por el demandante, lo cual le ha originado gastos de diversa índole, más aún
si aquella se encuentra en una precaria situación económica, conforme se advierte del
contenido del Informe Social número cero noventa y nueve – dos mil diez, obrante en el
cuaderno de auxilio judicial, el cual fue otorgado precisamente atendiendo a su
condición humilde y precaria.
SEXTO.- Que, existiendo denuncias por apartamiento inmotivado del precedente
judicial, así como por vicios in procedendo, corresponde verificar primero si se ha
configurado o no esta última causal, pues en caso de ser estimada, se dispondría el
reenvío de la causa al estadío procesal correspondiente, impidiendo que sea factible el
análisis de las normas materiales en las que se sustenta o debió sustentarse la resolución
recurrida.
SÉTIMO.- Que, con respecto a la causal de infracción de normas procesales - acápite
a), el actor sostiene que la sentencia de vista no expresa los motivos por los cuales ha
declarado infundada la pretensión indemnizatoria propuesta, para luego aludir a la
sentencia de primera instancia cuestionando la valoración probatoria realizada por el A
quo. En este punto, es necesario señalar que en virtud al principio de congruencia
procesal, el Juez debe dictar sus resoluciones de acuerdo con el sentido y alcances de las
peticiones formuladas por las partes, y en el caso de la apelación, corresponde al
Superior resolver, en función a los agravios, los errores de hecho y de derecho que
sirven de sustento a la pretensión impugnatoria que haya expuesto el recurrente, toda
vez que los agravios detallados en el escrito de apelación constituyen la base objetiva
del recurso, determinan los alcances de la impugnación y los poderes de los que goza la
instancia superior para resolver el tema.
OCTAVO.- Que, en el caso concreto, es claro que el recurso de apelación interpuesto
por la recurrente cuestionó únicamente la falta de pronunciamiento del Ad quem, en la
parte resolutiva del fallo, sobre la pretensión indemnizatoria por el daño moral, pese a
que se encontraba motivada en su parte considerativa. Si esto es así, no puede
cuestionarse que la Sala Superior no se pronunciara sobre la valoración probatoria
realizada por el A quo en la sentencia de primera instancia respecto de dicha pretensión
en particular, ya que el pronunciamiento de la Sala Superior se ha circunscrito
formalmente al pedido impugnatorio. Por ello, no se configura la alegada falta de
motivación en la sentencia de vista, razón por la cual este extremo del recurso debe ser
desestimado.
NOVENO.- Que, con respecto a la causal de apartamiento inmotivado del precedente
judicial -acápite b)-, la recurrente sostiene que no se ha tenido en cuenta el precedente
sobre la materia establecido en el Tercer Pleno Casatorio - Casación número cuatro mil
seiscientos sesenta y cuatro – dos mil diez, Punoen el que se ha establecido que de
oficio o a instancia de parte, para efectos de la indemnización o adjudicación de bienes
en el proceso, el Juez debe verificar y establecer las pruebas, las presunciones e indicios
que acrediten la condición de cónyuge más perjudicado a consecuencia de la separación
de hecho o del divorcio en sí, apreciándose alguna de las siguientes circunstancias,
como: El grado de afectación emocional o psicológico que le ha ocasionado la
separación de hecho, la tenencia y custodia de los hijos cuando eran menores de edad y
la dedicación al hogar. En primer lugar, conviene destacar que mediante sentencia
expedida el dieciocho de marzo del año dos mil once en el Tercer Pleno Casatorio Civil,
recaída en la Casación número cuatro mil seiscientos sesenta y cuatro – dos mil diez,
Puno, en el proceso seguido por René Huaquipaco Hanco contra Catalina Ortiz Velazco
sobre divorcio por la causal de separación de hecho, las Salas Civiles de la Corte
Suprema de Justicia de la República han establecido precedente judicial vinculante en
materia de divorcio por la causal de separación de hecho, interpretando los alcances del
artículo trescientos cuarenta y cinco - A del Código Civil, que establece que el Juez
debe velar por la estabilidad económica del cónyuge más perjudicado por la separación,
señalando una indemnización por daños, que incluya el daño a la persona, u ordenando
la adjudicación preferente de bienes de la sociedad conyugal, independientemente de la
pensión de alimentos que pudiera corresponder. El citado precedente tiene efectos
vinculantes para todos los Órganos Jurisdiccionales de la República a partir del día
siguiente de su publicación en el Diario Oficial “El Peruano”; y habiendo tenido lugar
dicha publicación el día trece de mayo del año dos mil once, sus efectos resultan
plenamente aplicables al presente proceso, teniendo en cuenta que la sentencia de
segunda instancia data del siete de setiembre del mismo año.
DÉCIMO.- Que, en la Casación número cuatro mil seiscientos sesenta y cuatro – dos
mil diez, Puno; se estableció precedente judicial en los siguientes términos: “(…) 2. En
los procesos sobre divorcio –y de separación de cuerpos– por la causal de separación de
hecho, el Juez tiene el deber de velar por la estabilidad económica del cónyuge que
resulte más perjudicado por la separación de hecho así como la de sus hijos, de
conformidad con lo dispuesto por el artículo trescientos cuarenta y cinco - A del Código
Civil. En consecuencia, a pedido de parte o de oficio señalará una indemnización por
daños, el que incluye el daño a la persona, u ordenará la adjudicación preferente de
bienes de la sociedad conyugal, independientemente de la pensión de alimentos que
pudiera corresponderle. El daño moral es indemnizable y se halla comprendido en el
daño a la persona. (…) 4. Para una decisión de oficio o a instancia de parte sobre la
indemnización o adjudicación de bienes, del proceso debe verificarse y establecerse las
pruebas, presunciones e indicios que acrediten la condición de cónyuge más perjudicado
a consecuencia de la separación de hecho o del divorcio en sí. El Juez apreciará, en el
caso concreto, si se ha establecido algunas de las siguientes circunstancias: a) El grado
de afectación emocional o psicológica; b) La tenencia y custodia de hecho de sus hijos
menores de edad y la dedicación al hogar; c) Si dicho cónyuge tuvo que demandar
alimentos para él y sus hijos menores de edad, ante el incumplimiento del cónyuge
obligado; d) Si ha quedado en una manifiesta situación económica desventajosa y
perjudicial con relación al otro cónyuge y a la situación que tenía durante el
matrimonio, entre otras circunstancias relevantes”. Del mismo modo, el precedente
judicial vinculante precisa que: “6. (…) La indemnización o la adjudicación de bienes
tiene la naturaleza de una obligación legal, cuya finalidad es corregir un evidente
desequilibrio económico e indemnizar el daño a la persona, resultante de la separación
de hecho o del divorcio en sí; su fundamento no es la responsabilidad civil contractual o
extracontractual sino la equidad y la solidaridad familiar”.
DÉCIMO PRIMERO.- Que, en el presente caso, la Sala Superior no ha expresado las
razones fundamentales por las cuales decide apartarse tácitamente del precedente
judicial vinculante establecido en la Casación número cuatro mil seiscientos sesenta y
cuatro – dos mil diez, Puno, que le impone el deber de pronunciarse, aun de oficio,
sobre la estabilidad económica del cónyuge que resulte perjudicado con la separación
sobre todo cuando una de las partes ha alegado expresamente, vía reconvención, hechos
configurativos del perjuicio causado y acompañado prueba para efectos de acreditarla.
En tal sentido, se ha configurado la causal de apartamiento inmotivado del precedente
judicial, sobre interpretación de la norma material contenida en el artículo trescientos
cuarenta y cinco - A del Código Civil, razón por la cual, de conformidad con lo
dispuesto en el primer y segundo párrafos del artículo trescientos noventa y seis del
Código Procesal Civil, corresponde anular la sentencia recurrida y, con efecto
revocatorio, emitir la decisión sobre el fondo que corresponda al caso.
DÉCIMO SEGUNDO.- Que, conforme lo ha establecido el precedente vinculante
dictado en el Tercer Pleno Casatorio Civil, para nuestro sistema normativo la
indemnización regulada en el artículo trescientos cuarenta y cinco - A del Código Civil,
tiene carácter de obligación legal, pues el título que la fundamenta y justifica es la
misma ley y su finalidad no es resarcir daños sino corregir y equilibrar desigualdades
económicas resultantes de la ruptura matrimonial. En principio, no es presupuesto sine
quanon de la causal de separación de hecho imputar ni probar dolo o culpa en el otro
cónyuge para ser favorecido con el divorcio ni con la indemnización a que se contrae la
norma bajo análisis, pues está legitimado para demandar el divorcio por esta causal,
tenga o no culpa –en sentido amplio– cualquiera de los cónyuges, y aun en el caso que
haya mediado acuerdo de ambos cónyuges para tal ruptura. No obstante ello, puede
alegarse y probarse la culpa del apartamiento fáctico de uno de los cónyuges con el
objeto de que el cónyuge perjudicado obtenga una mejor indemnización. Por tanto, la
culpabilidad del cónyuge no es presupuesto de esta causal de divorcio, precisamente
porque no se trata del divorcio-sanción, sino del divorcio remedio; empero aquella
culpabilidad puede ser invocada y probada como elemento trascendente para una
decisión judicial más justa respecto de la indemnización o adjudicación preferente de
bienes.
DÉCIMO TERCERO.- Que, en el fundamento jurídico sesenta y tres de la sentencia
recaída en la Casación número cuatro mil seiscientos sesenta y cuatro – dos mil diez
Puno, se ha establecido lo siguiente: “Para los fines de la indemnización, resulta
importante distinguir entre: a) Los perjuicios que se originaron con ocasión de la
separación de hecho producida lógicamente mucho antes de la demanda, b) De los
perjuicios que se produzcan desde la nueva situación jurídica creada con el divorcio
mismo -sentencia constitutiva-, que tiene como referente temporal la sentencia firme
emitida en dicho proceso. En el primer supuesto, la indemnización debe cubrir los
perjuicios desde que el apartamiento de uno de los cónyuges resulta lesivo a la persona
y a la situación económica del otro consorte más perjudicado. En consecuencia, respecto
de éste, se tendrá en cuenta su afectación emocional y psicológica, la tenencia y
custodia de hecho de los hijos menores de edad, si tuvo que demandar el cumplimiento
de la obligación alimentaria, entre otros. Es pertinente puntualizar que una cosa es la
conducta culpable –culpa en sentido amplio– de uno de los cónyuges, que motiva la
separación fáctica -por ejemplo el adulterio, la infidelidad, la injuria grave, la violencia
física y psicológica, pero cuyos hechos no se invocan para sustentar la causal de
separación de hecho- y otra cosa diferente es el hecho objetivo de la separación misma,
que puede ser alegada como causal de divorcio incluso por el cónyuge que motivó la
separación.”
DÉCIMO CUARTO.- Que, así también, con respecto a los conceptos de daño a la
persona, daño moral y proyecto de vida, ha quedado establecido en el citado precedente
judicial: “70.- En esta línea de argumentación, la aplicación del concepto de proyecto de
vida –y por extensión el de proyecto de vida matrimonial– a los efectos de la
indemnización en el divorcio sanción y en el divorcio remedio, resulta muy discutible,
con poco desarrollo en la doctrina y en la jurisprudencia, como lo reconoce la propia
Corte Interamericana de Derechos Humanos, no solamente por la imprecisión de su
contenido y alcances sino fundamentalmente porque en muchos de sus aspectos y
hechos, sobre todo en los más remotos, la relación de causalidad entre el hecho y el
daño sería muy controversial, y en algunos otros extremos hasta carecería de aquella
relación de causalidad. Además, para su cuantificación no habría una base objetiva de
referencia, tampoco indicadores mensurables, puesto que el proyecto de vida se sustenta
en gran parte en probabilidades; es decir, en probables realizaciones de la personalidad
que tienen un fuerte grado de subjetividad y largo alcance en el tiempo (…). 71. (…)
según doctrina nacional autorizada, la relación que hay entre daño a la persona y el daño
moral es de género a especie. (…) El daño a la persona es la lesión a un derecho, un
bien o un interés de la persona en cuanto tal. Afecta y compromete a la persona en todo
cuanto en ella carece de connotación económico patrimonial. En consecuencia, el daño
a la persona es toda lesión a sus derechos e intereses, que no tienen contenido
patrimonial directo, aunque para ser indemnizado muchas veces tenga que cuantificarse
económicamente. (…) Es pertinente puntualizar que el daño a la persona debe
comprender al daño moral. Éste viene a estar configurado por las tribulaciones,
angustias, aflicciones, sufrimientos psicológicos, los estados depresivos que padece una
persona. En el caso que nos ocupa, estos padecimientos los sufre fundamentalmente el
cónyuge más perjudicado, sin que ello obste que el otro cónyuge también pueda
padecerlos en grado menor. (…) 74.- Con relación a la indemnización por daño moral,
que se halla comprendido dentro del daño a la persona, debe ser fijado también con
criterio equitativo pero sobre ciertos elementos de convicción, de tal forma que no
puede representar un monto simbólico o irrisorio a la manera de un simple reproche a
una conducta, pero tampoco la indemnización o adjudicación puede constituir un
enriquecimiento injusto que signifique “un cambio de vida” para el cónyuge
perjudicado o para su familia. Tampoco debe establecerse “un mínimo” o “un máximo”,
sino que debe estar acorde con el caso concreto, sus circunstancias, la gravedad del daño
moral, entre otros. De otro lado, también se tendrán en cuenta algunas circunstancias
como la edad, estado de salud, posibilidad real de reinsertarse a un trabajo anterior del
cónyuge perjudicado, la dedicación al hogar, y a los hijos menores de edad, el abandono
del otro cónyuge a su consorte e hijos al punto de haber tenido que demandar
judicialmente el cumplimiento de sus obligaciones alimentarias, la duración del
matrimonio y de vida en común, y aun las condiciones económicas, sociales y culturales
de ambas partes”.
DÉCIMO QUINTO.- Que, en consecuencia, resolviendo lo conveniente respecto del
extremo que es materia de casación -la reconvención sobre indemnización por los
perjuicios ocasionados producto de la separación de los cónyuges, o de los que ocasione
el divorcio en sí-, este Supremo Tribunal estima que existen elementos probatorios
suficientes que acreditan que la separación entre los cónyuges, y aun la declaración de
divorcio en sí, ha producido un desequilibrio económico entre las partes, perjudicando
más a la reconviniente que al reconvenido, por cuanto: i) No se ha acreditado en autos
que la actora hubiera desempeñado algún trabajo remunerado en actividades concretas
al momento de la separación, o que hubiera seguido estudios técnicos o superiores que
le hubieran permitido ejercer un oficio, trabajo, empleo o profesión para subvenir sus
necesidades básicas y, sobre todo, las de sus tres hijos menores de edad. En este hecho
concreto en particular, ha incidido la situación personal de la demandada, quien se
dedicó exclusivamente al cuidado del hogar, por lo que no se puede desvirtuar el hecho
de que aquella no pudo labrarse otras expectativas o sus deseos de superación personal,
trayendo como consecuencia que, al momento de producirse la separación efectiva, no
pueda procurarse su subsistencia por sí misma y tuviera que recurrir a las labores
agrícolas, tal como lo refirió en su escrito de demanda, siendo que en la actualidad viene
trabajando como ayudante de costura, tal como ha referido en su declaración brindada
en la Audiencia de Pruebas; ii) Se toma en cuenta también que, a consecuencia de no
poder solventar su propia manutención ni la de sus tres menores hijos, de los que se hizo
cargo exclusivamente a consecuencia de la separación, la reconviniente demandó en el
año mil novecientos noventa y siete la prestación alimenticia a cargo del reconvenido,
pretensión que fue oportunamente amparada por el Órgano Jurisdiccional, y
posteriormente demandó en el año dos mil uno el aumento de la pensión alimenticia,
aunque en este último proceso no hubiera obtenido sentencia favorable para sí misma,
salvo en cuanto se refería a los tres menores a quienes sí se les aumentó los alimentos.
iii) Se toma en cuenta que al momento de ocurrida la separación de los cónyuges -marzo
de mil novecientos noventa y dos-, los hijos matrimoniales contaban aproximadamente
con tres, seis y siete años de edad, por lo que dependían totalmente del cuidado de la
madre al encontrarse en una edad muy vulnerable; iv) Igualmente, en cuanto a las
consecuencias derivadas de este proceso, las posibilidades de la reconviniente de
afrontar con éxito la vida de divorciada, se verán afectadas en razón de la enfermedad
que padece – lumbociatalgia-, y cuyo tratamiento viene recibiendo en el Hospital
Regional de Huacho, por lo que se verá obligada a afrontar los gastos para solventar su
tratamiento; v) No debe perderse de vista que la reconviniente –a diferencia del
demandante– no ha vuelto a formar un nuevo hogar con tercera persona, aun cuando el
reconvenido faltara a la verdad al afirmar que su esposa le fue infiel en el año mil
novecientos noventa y nueve y que a consecuencia de dicha infidelidad fue que dejó el
hogar conyugal, lo que finalmente desmintió en la Audiencia de Pruebas, al aceptar que
se retiró voluntariamente del hogar en el año mil novecientos noventa y dos. Del mismo
modo, pierde consistencia la afirmación del reconvenido en el sentido de que el hogar
conyugal fuera el ubicado en el asentamiento humano “El Carmen”, Huaura, toda vez
que la reconviniente ingresó como posesionaria de un lote en el año mil novecientos
noventa y dos; es decir, el mismo año en que se produjo la separación de hecho,
habiéndose constatado en el Informe Social número cero noventa y nueve – dos mil
diez, obrante a fojas veinticuatro del cuadernillo de Auxilio Judicial, que la vivienda es
de material rústico –adobe- con piso de cemento – deteriorado- y otra parte de tierra y
techo de esteras con palos.
DÉCIMO SEXTO.- Que, en consecuencia, a fin de reestablecer el equilibrio
económico resultante de la ruptura matrimonial, deberá fijarse un monto indemnizatorio
acorde con el perjuicio que la separación y el divorcio en sí ocasiona a la reconviniente,
que incluyen el daño personal y el daño moral -no así el daño al proyecto de vida-, para
lo cual se tendrá en cuenta que una de las hijas matrimoniales ya cuenta con estudios
superiores, y otra aun se encontraría estudiando en la universidad, mientras el hijo
matrimonial aun debe afrontar su rehabilitación por depender de sustancias psicoactivas.
Asimismo, que la demandante percibe un ingreso como ayudante de costura, pero no se
trata de un trabajo fijo ni estable; siendo así, este Supremo Tribunal fija con criterio de
conciencia la suma cinco mil nuevos soles -S/.5,000.00- el monto por concepto de
indemnización que deberá percibir la reconviniente por los perjuicios ocasionados a
consecuencia del daño personal infringido, y que incluye el daño moral. Por lo
expuesto, declararon: FUNDADO el recurso de casación interpuesto por Fabiana
Bibiana Portella Sifuentes mediante escrito obrante a fojas trescientos veinte;
CASARON la resolución impugnada, en consecuencia, NULA la sentencia de vista
obrante a fojas trescientos cinco, únicamente en el extremo que, integrando la sentencia
apelada, declaró infundada la reconvención por indemnización formulada por la
demandada; y actuando en sede de instancia: REVOCARON la sentencia apelada en
cuanto declara implícitamente infundada la reconvención sobre indemnización de daños
y perjuicios, y REFORMÁNDOLA declara FUNDADA dicha pretensión, y ordena
que el demandante pague a favor de la demandada la suma de cinco mil nuevos soles
-S/.5,000.00- por dicho concepto; DISPUSIERON la publicación de la presente
resolución en el Diario Oficial “El Peruano”, bajo responsabilidad; en los seguidos por
Efraín Jaime Minaya Leyva contra Fabiana Bibiana Portella Sifuentes y otro, sobre
Divorcio por la Causal de Separación de Hecho; y los devolvieron. Ponente Señor
Ticona Postigo, Juez Supremo.- S.S.
TICONA POSTIGO.

ARANDA RODRÍGUEZ

PONCE DE MIER,

VALCÁRCEL SALDAÑA,

MIRANDA MOLINA

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