La Escolástica Medieval
Definición y rasgos generales de La Escolástica
El Escolasticismo fue una corriente teológica y filosófica del Cristianismo medieval europeo que
concilió la fe en los dogmas católicos con el saber de los escritos de los filósofos griegos clásicos
que vivieron antes de Cristo, especialmente Aristóteles (siglo IV a. C). De modo que fe y revelación
cristiana pudieran comprenderse y armonizarse con la filosofía clásica.
Hay que tener en cuenta el Cristianismo siempre buscó y busca la conciliación con el saber
filósófico y científico, pero también para el cristiano la fe es un conocimiento íntimo, vivo y real que
lo sobrepasa todo. Como afirmó San Justino Mártir, filósofo romano convertido al Cristianismo en el
siglo II d.C:
"Ninguno ha creído a Sócrates hasta morir por su doctrina, pero por Cristo
hasta los artesanos y los ignorantes han despreciado no solo las opiniones del
mundo, sino también el temor de la muerte"
Las escuelas filosóficas que albergaron este pensamiento se localizaron en catedrales y conventos
para, más adelante y en especial durante el siglo XIII, pasar a las universidades.
El movimiento escolástico se manifestaba a través de dos vertientes: la enseñanza y las formas
literarias. La base de la enseñanza en las escuelas fueron las artes liberales, divididas en el trivium
-gramática, dialéctica y retórica- y el quadrivium -aritmética, geometría, música y astrología-.
Los programas donde se enseñaban estas materias gozaban de flexibilidad y, bajo el nombre de
dialéctica se enseñaba lógica, práctica y, en general, toda la materia filosófica y, en la retórica, se
incluía también la ética, de acuerdo con la tradición grecolatina respecto a la teoría porque,
respecto al contenido, hundía sus raíces en la Patrística.
Desarrollo de la filosofía escolástica
La filosofía escolástica se divide en tres períodos: formación, del siglo IX al XII; apogeo, durante
todo el siglo XIII y, finalmente, un período de transición a la filosofía moderna. El apogeo de la
Escolástica se debió en buena medida a la labor de la Escuela de Traductores de Toledo que
difundió las obras de Aristóteles a través de las traducciones al árabe y al latín. Pese al recelo
inicial con el que fueron acogidas, terminarían por integrarse plenamente en el conjunto de dicho
sistema filosófico.
Las universidades y órdenes mendicantes tuvieron, también, un papel destacado en esta labor
difusora. Las universidades, por la importancia otorgada a la filosofía y a la teología como cuerpo
central de los programas de estudio y, en el caso de los religiosos, por el afán de ahondar en estas
dos disciplinas en busca de alcanzar la plenitud del sentido al voto de pobreza. No en vano los
principales escolásticos serán dominicos o franciscanos, como es el caso de San Buenaventura.
Respecto a estos grandes temas surgen tres posturas: los dialécticos, que creen que la fe ha de
ser demostrada y analizada por la razón. En esta corriente tendremos a Juan Escoto y Berengario
de Tours como autores más destacados.
Otra corriente la conformarán los antidialécticos. Sostenían que la única fuente de sabiduría era la
fe y que la postura dialéctica era un mero reflejo de la sobrevaloración de la capacidad de la razón
humana.
En tercer lugar, había una posición intermedia sería sostenida, de modo precoz, en el siglo XI por
Gerberto de Aurillac y sería la línea continuada por Santo Tomás a lo largo del siglo XIII. Sostenían
los partidarios de la posición intermedia que razón y fe son facultades distintas pero que ambas
están llamadas a confluir en la Verdad. Como ambas facultades son obra de Dios, si los
planteamientos de la razón humana eran correctos, no podían diferir de aquellos que procedían de
la fe. De este modo, filosofía y teología son disciplinas complementarias. La filosofía ayuda a la
teología demostrando que los misterios de la fe serían comprensibles y explicables por la razón. La
teología, por su parte, aportaría conceptos filosóficos nuevos como el de la Creación o la dignidad
del ser humano en el orden moral. De acuerdo con esto, las verdades reveladas no serían
irracionales sino suprarracionales.
Importancia
La importancia de la escolástica reside en que esta corriente implicó una
recuperación del modo de pensar racional y filosófico, dándole paso a otras
filosofías que se desarrollaron posteriormente y que moldearían la esencia
de Occidente.
Además, la escolástica fue una doctrina clave dentro de la formación
académica moderna, puesto que en la actualidad todavía se utiliza su
método de enseñanza; claro está, con sus variantes modernas y
contemporáneas.
De igual forma, la escolástica permitió la separación de la razón (filosofía) y
la fe (teología), lo que posteriormente influenció al pensamiento del
Renacimiento. Esto también afectó en la posterior separación que ocurriría
entre la jerarquía eclesiástica y el Estado, pues se convirtieron en
organizaciones diferenciadas.