CAPÍTULO I
BIOGRAFÍA Y OBRAS
Nació en Chira (Moquegua en 1984) Ensayista peruano, uno de los pensadores más
influyentes en el ámbito de la reflexión sobre la cultura y sociedad de su país, fue además
el primer marxista de América Latina. Cuando la familia se instaló en Lima, José del
Carmen Eliseo cambió su nombre por el de José Carlos.
Hijo de una familia pequeño – burguesa empobrecida. Su madre, Amalia La Chira, se había
casado con Javier Francisco Mariátegui en 1882, en el pueblo de Sayán, de donde ella era
originaria. Durante una estancia en Huacho, Mariátegui sufrió un accidente que dañó su
rodilla izquierda y, aunque fue tratado en la Maisón de Santé de Lima, perteneciente a la
Beneficencia Francesa, finalmente quedó cojo, lo que le obligó a abandonar sus estudios
escolares. Durante su convalecencia inició su formación autodidacta con su madre y su
hermana mayor.
1.1 Mariátegui periodista
A la edad de 15 aproximadamente este pequeño joven ingresa a trabajar a La Prensa
estando de director el periodista Alberto Ulloa Cisneros (tendencia anti civilista) y en el
cual escribían reconocidos personajes como Abraham Valdelomar, Alfredo Gonzales
Prada, etc. este episodio lo va a marcar para toda su vida pues se inmiscuía al mundo del
periodismo por tanto se enterará de todo lo que sucede en su país como en el mundo. Su
primer trabajo es de alforgarrador llevando material de un lugar a otro y luego manejara
el teletipo cuyo instrumento le permitirá conocer el exterior. Con el nombre de Juan
Croniqueur publicará su primer artículo “Crónicas Madrileñas”, dejando sorprendido a su
director cuando se entera que ese hombre endeble y flaco como lo señalan algunos
autores escribió tal artículo; ya en 1914 pertenecía a la plana principal de La Prensa,
1
donde sus primeros escritos están referidos a la vida urbana, sucesos y cosas cotidianas
pero también incurrirá en la poesía y el cuento.
Escribe artículos para La Prensa, muchos de ellos sobre teatro. Escribe también notas
ligeras para Lulú y crónicas hípicas para El Turf. En su columna “Glosario de las cosas
cotidianas” menciona su afición por Rubén Darío, Heine, Bécquer, Verlaine, Herrera y
Reissig, (“poetas ídolos míos”) y D’Annunzio. Realiza su primer paseo en avión. Funda y
dirige el “Círculo de Periodistas. Escribe artículos para La Prensa, muchos de ellos sobre
teatro. Escribe también notas ligeras para Lulú y crónicas hípicas para El Turf. En su
columna “Glosario de las cosas cotidianas” menciona su afición por Rubén Darío, Heine,
Bécquer, Verlaine, Herrera y Reissig, (“poetas ídolos míos”) y D’Annunzio. Realiza su
primer paseo en avión. Funda y dirige el “Círculo de Periodistas.
Un grupo de redactores, incluido José Carlos Mariátegui y Cesar Falcón considero que la
oposición del diario al gobierno era muy tibia por eso fundaron otro periódico que fue El
Tiempo dirigido por Pedro Ruiz, donde Mariátegui se encarga de la sección política y
“voces” en la cual hace un seguimiento de los acontecimientos políticos de los años
finales de la República Aristocrática; este suceso es muy importante ya que le va permitir a
Mariátegui construir una mirada del Perú novedoso.
En 1818 orientado al socialismo pero aún no a un socialismos marxista sino aun socialismo
juvenil que buscaba la renovación política luchando con sus vicios como la mediocridad, el
clientelismo y el afán conspirativo, por ellos funda junto a periodista César Falcón y Félix
del Valle la revista Nuestra Época, desde donde criticó el militarismo y la política
tradicional pero de la que solo salieron dos números pues un artículo antimilitarista de
Nuestra Época hace que sea agredido físicamente por un grupo de oficiales.
1.2 Mariátegui en Europa (1919-1923)
José Carlos Mariátegui Viajó a Europa gracias a una beca que le fue entregada por el
gobierno de Leguía como una forma encubierta de deportación. En Europa, a decir de él
mismo, fue donde hizo su mejor aprendizaje. Se vinculó con escritores representativos,
estudió idiomas, inquirió sobre las nuevas inquietudes intelectuales y artísticas y concurrió
a conferencias y reuniones internacionales.
2
En Italia se casó con Ana Chiappe y estuvo presente durante la ocupación de las fábricas
en Turín, así como en el Congreso del Partido Socialista Italiano, donde se produjo la
escisión histórica y se conformó el Partido Comunista Italiano. Formó parte de círculos de
estudio del Partido Socialista Italiano y asumió el marxismo como método de estudio,
cuando Mussolini estaba a punto de tomar el poder. Según su análisis, la victoria del
fascismo es el precio que un país debe pagar por las contradicciones de la izquierda.
Visitó también Alemania, Francia, Austria, Checoslovaquia y Bélgica. Pero no pudo visitar
la Unión Soviética.
Pero analicemos su estancia en Europa.
La originalidad mariateguiana en Europa, radica en pensar en América Latina un marxismo
“no-colonizado”, esto es, un marxismo que se constituye en el límite mismo entre un
modelo unilineal y eurocéntrico y la realidad específica latinoamericana.
Y este pensamiento en el límite entre teoría y realidad, se debe en gran parte a las fuentes
teóricas que nutrieron sus ideas. El viaje que Mariátegui emprende a Europa a principios
de los años ’20 constituirá su “mejor aprendizaje” para emprender luego -a partir de 1923
hasta su muerte- la tarea americana del programa socialista en el Perú (si bien ya era
socialista antes de realizar este viaje -desde 1918- , su filiación estaba lejos todavía de
constituir un programa).
El viaje por Italia entre los años 1920 y 1923, vincula a Mariátegui a un país en crisis de
posguerra, conmocionado por la quiebra del estado liberal, el subdesarrollo capitalista,
con una gran escisión entre el norte y el sur, elementos todos que responden ya sea al
desarrollo desigual del sistema y /o a la crisis que lo estaba atravesando. Frente a este
estado de cosas, surge allí una nueva lectura del marxismo que rompe con la concepción
evolucionista de la II Internacional, como así también con el etapismo de la III
Internacional.
Esta lectura renovadora, con una fuerte influencia en el idealismo historicista de Crocey
Sorel, se encarna en el interior del partido socialista italiano, en un grupo de intelectuales
3
turineses, cercanos al mundo proletario y nucleados en torno al semanario L’ordine nuovo
con la tarea de refundar un marxismo revolucionario.
Se desarrolla el pensamiento de Antonio Gramsci, que si bien no conocemos una relación
directa entre éste y Mariátegui, sabemos que nuestro autor recibió este pensamiento a
través de la obra de Piero Gobetti (un integrante del mismo grupo).
De este modo, podemos decir que Mariátegui accede a Marx con el filtro de estas
corrientes renovadoras de Europa, las cuales le han proporcionado herramientas
rupturistas, iconoclastas, para pensar a su regreso al Perú en un vínculo ‘creativo’ entre el
marxismo europeo y la realidad específica de su país. El marxismo para el amauta ingresa
a Latinoamérica, no como una importación europea, sino como una teoría a ser ‘recreada’
con los elementos mismos que brinda la realidad en este caso peruana.
1.3 Regreso de Mariátegui al Perú
El 17 de marzo de 1923 regresó a Lima, acompañado de su esposa y su primogénito. Dictó
conferencias en la Universidad Popular González Prada sobre la crisis mundial derivada de
la primera guerra mundial. Asumió la dirección de la revista Claridad cuando Víctor Raúl
Haya de la Torre, futuro líder del APRA, viajó a México en calidad de exiliado. Llamó a la
realización del Frente Único de Trabajadores.
En 1924, debido a su antigua lesión, debió amputársele una pierna. Pero no cesó por ello
su actividad creadora, continuándola recluido en una silla de ruedas. En 1925 fundó la
Editorial Minerva que publicó obras suyas y de otros autores peruanos, comenzando por
su primer libro recopilatorio de ensayos: La escena contemporánea, sobre la política
mundial.
En 1926 fundó la revista Amauta (en quechua sabio o maestro), que cohesionó a una
amplia generación de intelectuales en torno a una nueva apreciación del quehacer
nacional y dio impulso al movimiento indigenista en arte y literatura. Asimismo, colaboró
asiduamente en los semanarios limeños Variedades y Mundial.
Fue puesto en prisión en 1927 durante un proceso contra los comunistas acusados de
conspirar contra el gobierno de Leguía, pero luego le dieron arresto domiciliario. En 1928
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rompió ideológicamente con Víctor Raúl Haya de la Torre y fundó el Partido Socialista
Peruano, convirtiéndose un año más tarde en su Secretario General. Durante el mismo
año, fundó la revista proletaria Labor y publicó sus monumentales 7 ensayos de
Interpretación de la Realidad Peruana. En 1929 fundó la Confederación General de
Trabajadores del Perú.
1.4 La revista Amauta
A su regreso al Perú proveniente de Europa, José Carlos Mariátegui buscó la posibilidad de
realizar una publicación que difundiera la producción cultural peruana y latinoamericana.
Es así que en setiembre de 1926 nace Amauta (Revista mensual de doctrina, arte,
literatura, polémica). Mariátegui expone los objetivos de Amauta: “El objeto de esta
revista es el de plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de
vista doctrinarios y científicos”.
“Antes de Amauta la población, la tradición y la estética andina no existían en el
imaginario nacional, no se les consideraba como parte de la identidad del país”. Amauta
replanteó la representación de la identidad peruana desde lo mestizo o criollo
incorporando lo andino.
1.5 Fundación del partido Socialista
El 16 de septiembre de 1928, en la playa la Herradura, se reunieron 4 obreros, 2
estudiantes universitarios, un agente de seguros, un vendedor ambulante. Fueron Ricardo
Martínez de la Torre, Julio Portocarrero, Avelino Navarro, César Hinojosa, Fernando
Borjas, Bernardo Rejtmann, Luciano Castillo y Fernando Chávez León, que junto a José
Carlos Mariátegui, llevaron adelante la heroica tarea de fundación del Partido Socialista.
En esta reunión se llegaron a importantes acuerdos. El más importante fue constituir la
célula inicial del Partido, el que debía afiliarse a la III Internacional “y cuyo nombre sería el
de Partido Socialista del Perú, bajo la dirección de elementos conscientemente marxistas”.
Semanas después de la primera reunión, el 7 de octubre de 1928, en la casa de Avelino
Navarro se produjo lo que se conoce como la reunión de Barranco, nombre de un
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balneario en las afueras de Lima, donde se fundó el partido Socialista del Perú, bajo la
dirección de José Carlos Mariátegui.
Los documentos aprobados en la reunión de Barranco fueron, el Acta de Constitución del
Partido Socialista del Perú, donde se manifestaba el carácter de clase del partido, al
señalar en su Acta de Fundación que “la organización de los obreros y campesinos con
carácter netamente clasista constituye el objeto de nuestro esfuerzo” y “la lucha política
exige la creación de un partido de clase”, en cuya formación y orientación se esforzó
tenazmente por hacer prevalecer sus puntos de vista revolucionarios clasistas, de acuerdo
con las condiciones concretas actuales del Perú. Mariátegui, en este sentido, planteaba
que el movimiento obrero revolucionario tenía la tarea de unir a sus filas a las masas
campesinas e indígenas, que para ese momento del Perú representaban más de la mitad
de la fuerza de trabajo.
Con la fundación del Partido Socialista del Perú se inició una nueva etapa del socialismo
peruano. A partir de ese momento, se procedió a un activo trabajo de organización de las
células del Partido, tanto en las fábricas y talleres, como en el resto de la República.
1.6 Fundación de la CGTP
Fue José Carlos Mariátegui, quien trazó el programa y las metas del primer esfuerzo serio
para la creación de una organización sindical que “unifique y dirija a todas las fuerzas
proletarias del país”. A él se debe el Estatuto y el Programa de Lucha que fueron
aprobados por el Comité Organizador como documentos centrales de la Confederación
General de Trabajadores del Perú el 17 de Mayo de 1929. Desde su origen la CGTP se
constituye como una organización unitaria, que recusa los rezagos del sindicalismo
tradicional y lucha por los derechos de los trabajadores y el cambio social en el Perú.
El 16 de abril de 1930, luego de una segunda recaída, Mariátegui dejó de existir. Después
de su fallecimiento, han seguido publicándose las recopilaciones de sus charlas,
conferencias, artículos principales y obras inconclusas de Mariátegui.
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1.7 Obras
1916: Elogio a Cervantes.
1924: Lenin.
1924: El 1° de Mayo y el Frente Único.
1924: La unidad de la América Indo-Española. 1924: Las reivindicaciones feministas
1925: La escena contemporánea
1926: Presentación de Amauta.
1927: Apuntes autobiográficos.
1927: Prólogo a Tempestad en los Andes.
1927: Segundo acto. (Sobre la reaparición de Amauta)
1928: Acta de constitución del Partido Socialista Peruano.
1928: Programa del Partido Socialista Peruano.
1928: Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana.
1928: Aniversario y balance.
1929: Antecedentes y desarrollo de la acción clasista.
7
CAPÍTULO II
PENSAMIENTO POLÍTICO
El pensamiento de Mariátegui es reflejo de una etapa histórica plena de hechos y
acontecimientos, donde se desarrolla el Imperialismo, la Primera Guerra Mundial, el
triunfo de la Revolución Rusa y la agudización de la Crisis y las contradicciones del sistema
capitalista, en torno a los cuales se forma su personalidad.
Es significativo destacar que las guerras de independencia del siglo pasado no
convirtieron a los pueblos en sujetos de su transformación. La dependencia económica,
política, social y cultural impide la plena realización de Nuestra América. Las
deformaciones estructurales marcan toda una historia que inicia con la conquista y la
colonización y sirve de base al subdesarrollo progresivo de nuestros pueblos.
Al igual que otros países de este continente, en el Perú estas condiciones internas, unidas
a los cambios y movimientos sociales, políticos y culturales, engendrados en Europa, traen
aparejados repercusiones radicales que ponen de manifiesto que el pueblo existe y libra
batalla por su participación en la nación como sujeto.
La labor de Mariátegui se desarrolla en tres momentos esenciales, en correspondencia
con su formación intelectual:
8
2.1. El primer momento (Edad de Piedra)
LLamado por él Edad de Piedra de 1899 que abarca infancia, adolescencia hasta 1919. Se
desarrolla con una frágil salud, comienza a trabajar en plena adolescencia con una
situación familiar difícil. Carente de una formación sistemática hace del autodidactismo
un medio idóneo para saciar su sed de conocimiento y cultura.
Se destaca en su labor periodística con una orientación política tomando una determinada
fuerza en el combate contra el régimen existente y los partidos del gobierno. Escribe en
diarios como el Tiempo, Nuestra Época y la Razón, lo que hace que adquiera gran
popularidad, y contribuye con ello al desarrollo de las ideas marxistas en el Perú.
Los años finales de ésta etapa perfilan nuevas orientaciones ideológicas y políticas del
mundo. El esteticismo abstracto de corte romántico cede lugar a la concreción político-
social exigida por las circunstancias que lo rodean y la praxis en la cual ya él se ha
integrado como sujeto. Ya en estos instantes es el Mariátegui, que exige justicia y hace
causa común con los obreros y estudiantes en sus luchas reivindicativas desde la trinchera
periodística.
Se nutre de pensadores como José Ingenieros, Vasconcelos, González Prada, Echeverría y
Vèsar Callejo. Sus criterios en torno al pensamiento latinoamericano fundador, resultan
muy importante, lo que constituye un modo de determinar el grado de influencia recibida
y su preparación para asumir críticamente el pensamiento europeo. La asunción de la
tradición ético- humanista es piedra angular en su labor intelectual creadora.
2.2. El segundo momento (Etapa de aprendizaje Europeo)
Nueva realidad( 1919-1923), su estancia en Italia, Francia y Alemania. En Europa
desarrolla una etapa de aprendizaje y de experiencias, de enriquecimiento de su
formación juvenil, lo ponen en contacto con una nueva realidad capaz de aportarle nuevos
elementos de carácter cultural, político e ideológico. Entre las ideas que asume está su
compromiso social y su adhesión a la revolución y su humanismo revolucionario.
9
La realidad europea de la posguerra, constituye un escenario determinante en la
formación de Mariátegui, el análisis que él hace no se queda en el hecho económico sino
que indaga en las motivaciones ideológicas, políticas y de otra índole.
En este continente alcanza su filiación marxista y ha descubierto su ser más profundo y el
sentido de su destino de escritor. Ahí robustece su peruanismo y conforma la fe en el
destino de América, depura el sistema y la coherencia de su ideología social. Eleva su nivel
cultural y político y se da un momento de ruptura y de tránsito del hombre de letras al
hombre de pensamiento y acción. Ciencia y conciencia se unen definitivamente para
explicar la realidad a través de un corpus crítico concreto y un método adecuado. El
aprendizaje europeo lo preparó para interpretar científicamente a la realidad peruana y
de nuestra América y le esclareció el deber de una tarea americana, de luchar por
transformar su país.
2.3. El tercer momento (etapa de 1923- 1930)
Se considera de madurez creadora. Caracterizada por la búsqueda del ser esencial
peruano y su identidad deviene en núcleo reestructurador del proyecto sociocultural y
político del mismo.
En su programa, la revelación de la realidad peruana, muy afincado en la historia y la
cultura nacionales, descubre y abre nuevas perspectivas sociológicas de análisis e
investigación porque en primer lugar, muestra la necesidad de empezar por el análisis del
momento económico, sin menospreciar los restantes; en segundo lugar, por la atención
priorizada que ocupa el problema agrario, y la situación de la masa indígena en los marcos
de las condiciones específicas del Perú y en tercer lugar, se destaca por la forma concreta
de pensar la nación en función de los individuos y no de modo intelectual y abstracto,
como corrientemente sucedía en la literatura burguesa. La concepción de la nación como
encarnación del espíritu de la libertad, fundada en el hombre real y en el pueblo como
10
sujeto, proviene del sentido auténtico del programa revolucionario que propugna
Mariátegui.
El investigador cubano Rigoberto Pupo define el análisis de la realidad peruana realizado
por Mariátegui como un enfoque sociocultural antropológico que resulta concreto en la
medida que incluye la consideración clasista y otras determinaciones, son instantes de
avances cualitativos de su pensamiento exigidos por la realidad y la praxis. Parte del
hombre sociohistoricamente determinado y portador de la práctica social, del hombre
inserto en la sociedad, haciendo historia y cultura, expresión de su pensamiento filosófico.
De ahí que el método que utiliza Mariátegui exija integridad sistémica en el abordaje de
los problemas.
En su labor periodística se destaca la revista Amauta (1926) que sirve de vehículo a sus
propósitos renovadores, cuya presentación sintetiza su ideario sociocultural y político, un
nuevo espíritu autoconsciente de la contemporaneidad. El objetivo de esta escribe
Mariátegui es el de plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos
de vista doctrinarios y científicos. “Consideramos siempre al Perú dentro del panorama del
mundo”(1). Amauta al pasar el tiempo se convierte en una revista socialista, esto fue
debido a un proceso de radicalización propiciado por las circunstancias y por su misma
continuidad evolutiva.
Todo su pensamiento filosófico y sociopolítico se concreta en su obra Siete ensayos de
interpretación de la realidad peruana, compuesta por trabajos escritos desde 1925, y
publicados en 1928. Expresa el momento cimero de un pensamiento en constante
evolución y despliegue. La misma sintetiza una historia de discernimiento y búsqueda que
logra encarnar un corpus crítico interpretativo de una parte de la realidad de Nuestra
América, afincado en las raíces y con espíritu de universalidad.
11
( 1) Pupo Pupo, Rigoberto: Autoctonía creación americana en José Carlos Mariátegui…Editora
Ciencias Sociales, La Habana 2009.
Es criterio unánime de los especialistas su ubicación como la obra cumbre de Mariátegui,
en tanto expresa múltiples cualidades que definen la madurez del autor, en cuanto a
sistematicidad estructural, riqueza conceptual-metodológica y estilo propio en el abordaje
de una realidad concreta de Nuestra América. Se trata de una obra sociológica con
coherencia lógica y fuerza conceptual registrable, independientemente de su carácter
inacabado y las limitaciones circunstanciales que implica un estudio de esa naturaleza, si
tenemos en cuenta el momento en que se escribió, las fuentes bibliográficas existentes y
las propias características del autor.
En Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Mariátegui logra penetrar la
realidad de este país en su naturaleza sistemática, a partir de un enfoque marxista
creador, inédito en nuestro continente. En esta dirección su estudio resulta fundador no
solo por el análisis integral marxista de una nueva realidad sui géneris, sino además, por el
método develador de esencias cuya lógica es expresión del objeto investigado, en su
diversas mediaciones y condicionamientos. Por eso, su esquema de evaluación
económica, sirve de mediación referencial, al asumir el problema de la tierra, el indio, el
proceso de la instrucción pública, el factor religioso, la antítesis regionalismo-centralismo
o el devenir mismo de la literatura.
La estrategia metodológica que encauza los siete ensayos de Mariátegui, da cuenta de un
riguroso estudio científico de la realidad peruana, fundado en el enfoque sociocultural
antropológico, expuesto anteriormente lo que permite al pensador peruano evadir
interpretaciones vulgares y simplistas y al mismo tiempo ubicar momentos esenciales
para explicar el pasado, el presente y proyectar el futuro.
Mariátegui ubica las relaciones sociales materiales como punto de partida del
conocimiento sociológico. Esto determina la estructura lógica de 7 ensayos de
interpretación de la realidad peruana, donde el esquema de la evolución económica
12
resulta el eslabón fundamental al cual interaccionan los restantes elementos del sistema.
Con ello, las relaciones economía, historia y sociedad, educación, ideología y política y
sociología y cultura y proceso literario, no hacen más que fijar momentos de la realidad
peruana, y en su totalidad sistémico- procesal, reproducir la realidad peruana en su
devenir contradictorio e histórico.
El objeto central de Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana es la sociedad
peruana en su despliegue histórico- genético cuya labor investigativa se traduce en una
“contribución de la crítica socialista de los problemas y la historia del Perú” (2) , según su
propio autor su principal ambición era la de concurrir a la creación del socialismo peruano.
En el esquema de la evolución económica expone las etapas esenciales por la que ha
transitado la economía peruana en su desarrollo histórico. Concluye que en el Perú actual
coexisten elementos de tres economías diferentes: la feudal, la economía comunista
indígena y la economía burguesa.
Precisamente la labor creadora de Mariátegui reside en haber realizado un estudio
profundo de la realidad peruana, capaz de develar el lugar del movimiento económico en
la historia del Perú, determinar sus etapas fundamentales y la relación que guarda con
otros problemas esenciales del Perú, especialmente: el problema del indio y el problema
de la tierra.
El análisis de estos problemas sobre la base de una concepción nueva, y un método que
parte del condicionamiento real de los proceso sociales, aporta vías de acceso en la
revelación esencial del objeto:”La crítica socialista lo descubre y esclarece se refiere al
problema del indio porque busca sus causas en la economía del país y no en su
mecanismo administrativo, jurídico o eclesiástico, ni en su dualidad y pluralidad de razas,
ni en sus condicionamientos culturales y morales. La cuestión indígena arranca de nuestra
economía. Tiene sus raíces en el régimen de propiedad de la tierra. Cualquier intento de
resolverla con medidas de administración o policía, con métodos de enseñanza o con
obras de vialidad, constituye un trabajo superficial o adjetivo, mientras subsista la
feudalidad de los gamonales”(3) .
13
(2) José Carlos Mariátegui: Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana.
[Link] (2 of 3)4/29/2004
(3) Idem
Mariátegui concreta y completa la visión crítica del análisis con la percepción clasista del
problema del indio, ausente o sutilmente abordada en la literatura al uso, pues detrás del
discurso puramente abstracto y moralista se esconden intereses económicos a los cuales
les conviene la opresión indígena. La solución real exige ir al fondo del fenómeno. Era
necesario reivindicar su derecho a la tierra para lo cual se requería la liquidación de la
feudalidad en el Perú ya que no se podía eliminar la servidumbre, mientras existiera el
latifundio. Tampoco es partidario de la solución liberal del problema consistente en el
fraccionamiento de los latifundios para crear la pequeña propiedad. Cree en la solución
socialista a partir de “La supervivencia de la comunidad y de elementos de socialismo
práctico en la agricultura y en la vida indígena“ .
Así mismo, la concepción de la ideología y la política y su determinación dialéctica en la
economía es una idea central que atraviesa sus Siete ensayos de interpretación de la
realidad peruana. En su concepción de la conciencia social; Mariátegui concibe la ideología
política como su nivel superior, que sintetiza valor y conocimiento con acuciante
orientación práctica, es decir, no es solo conciencia de lo que falta, sino además actitud de
cambio en pos de realizar el ideal de clase, que es al mismo tiempo, realización nacional,
humana y social.
La formación ideológica, en criterio de Mariátegui, es vital para realizar los fines de la
nación, pero a diferencia de otras doctrinas de la época, en él tiene una connotación
humana muy amplia. Constituye un programa cultural que sitúa al hombre en el centro de
las prioridades. Para él la formación ideológica es eficaz cuando arranca de las
necesidades e intereses del pueblo, cuando es expresión de su ser esencial. Para ello tiene
que ser integrado al programa cultural de la nación y sus instituciones culturales.
14
Mariátegui expone una interpretación profunda de la educación social en Siete ensayos de
interpretación de la realidad peruana. La educación como derecho de las grandes masas y
no como privilegio de las élites se constituye en principio. Lo mismo sucede con el lugar
prioritario que atribuye al trabajo creador de riqueza y ennoblecedor de la naturaleza
humana cuando se funda en la libertad plena del hombre.
Sus lineamientos ideológicos y políticos del proceso de instrucción pública en el Perú
penetran en sus fundamentos teóricos hasta revelar las raíces clasistas del problema.
Estos nuevos lineamientos que exaltan el lugar de la educación y el trabajo creador,
integrados en una concepción cultural en Mariátegui no son más que vías de acceso y
medios de concreción de su utopía socialista. Por eso comparte la definición que en torno
a la educación pública incluye los siguientes aspectos:
a) El problema educacional no es sino una de las tres fases del problema social, por ello
no puede ser solucionado aisladamente.
b) La cultura de toda sociedad es la expresión ideológica de los intereses de la clase
dominante. La cultura de la sociedad actual es, por lo tanto, la expresión de los intereses
de la clase capitalista.
c) La última guerra imperialista, rompiendo el equilibrio de la economía burguesa, ha
puesto en crisis su cultura correlativa.
d) Este solo puede superarse con el advenimiento de una cultura socialista.
Aquí el enfoque cultural abstracto sede lugar al enfoque sociocultural clasista y con ello
potencia un renovado marco teórico de discernimiento de la realidad y sus
contradicciones.
2.4. Vigencia de su pensamiento
Si bien es cierto que la finalidad última e histórica del pensamiento crítico social
latinoamericano es la de producir interpretaciones y análisis concretos de situaciones
concretas con miras a una transformación social radical, más democrática, más igualitaria,
15
más humana y sin exclusión y de respeto a la diversidad de las identidades y las culturas
de nuestra América Latina, ese propósito y fin ha sido cumplido, de manera egregia, por
José Carlos Mariátegui.
Por todo ello y por la universalidad de sus ideas, las contribuciones del pensamiento
crítico social del peruano al pensamiento social latinoamericano e internacional se
destacan por llevar a cabo el estudio teórico, metodológico, político y social de un amplio
conjunto de problemas que se ubican no sólo en tema concreto del socialismo y el
carácter de la revolución sino, sobre todo, que aportan con una visión histórica, científica
y rigurosa de los procesos de cambio social y su significado en cada una de las
especificidades y particularidades nacionales de las sociedades latinoamericanas. He aquí
la primera y más importante aportación del marxismo de Mariátegui a las ciencias sociales
latinoamericanas: conocer, interpretar y transformar la realidad social desde dentro de
ella misma. Por esta razón, la densidad intelectual y la magnitud creativa del pensamiento
social mariateguiano es original, toda vez que constituye un ejemplo de conjunción
dialéctica entre lo particular de la cuestión nacional y lo global de la realidad internacional
con un sentido crítico, desmitificador y una concepción dinámica y totalizante del
movimiento continuo de la historia social de nuestras naciones y pueblos de América
Latina. Pero, sobre todo, hoy existe un proceso de globalización de la producción y el
mercado acompañado por la imposición global de un discurso y una cultura bélica imperial
que se cree la mejor y la única y que ha incidido, de manera significativa, en la pérdida de
la identidad cultural de las sociedades pobres e indígenas de América Latina y ha
disminuido a la soberanía y el papel del Estado latinoamericano. El pensamiento
mariateguiano resulta, entonces, un instrumento teórico y político indispensable para
enfrentar los derroteros y la incertidumbre internacional que ha producido el
establecimiento del nuevo orden imperial norteamericano en el inicio del conflictivo siglo
XXI. En realidad, toda la obra de José Carlos Mariátegui es una preocupación y meditación
constante sobre estos problemas y temas; sus contribuciones analíticas y reflexiones
filosóficas sobre América Latina y el mundo, constituyen un aporte extraordinario en el
proceso de interpretación y formación del pensamiento crítico social original y propio de
16
la realidad social latinoamericana. Por todo lo anterior, Mariátegui es considerado, hoy
día, uno de los mayores intelectuales latinoamericanos del siglo XX y uno de los
fundadores de la moderna teoría social latinoamericana y guía vigente para el marxismo
del siglo XXI en las relaciones internacionales en general y en América Latina en particular.
En suma, las concepciones e ideas de Mariátegui sobre la nación y el socialismo indo-
americano, el carácter de la revolución en América Latina, el problema de la tenencia y
apropiación de la tierra, la cuestión indígena, la cuestión de la raza y el etnicismo, la
cultura y la identidad latinoamericana, la tradición y el mito, elementos todos
indispensables para la construcción de una teoría de la nación, son considerados
actualmente con una sensibilidad y una perspectiva nueva que ayuda, por un lado, a
entender el pasado y a impulsar las acciones, los proyectos y las tareas histórico-sociales
no concluidas de la historia del presente y el futuro latinoamericano y, por el otro, a
comprender el nuevo pensamiento social de los movimientos indígenas y organizaciones
de la sociedad civil latinoamericanas que están orientando e impulsando toda su lucha de
resistencia y autodefensa anti-sistémica a construir una nueva alternativa política, cultural
y social a la globalización de las identidades del capitalismo mundial de nuevo siglo y,
sobre todo, crear nuevas formas de hacer y pensar una nueva sociedad latinoamericana
más democrática, más igualitaria y de respeto a su autonomía, identidad, cultura y
soberanía.
17
CAPÍTULO III
MARIATEGUI Y LA PSICOLOGÍA
3.1. La revista Amauta y el Psicoanálisis
La revista Amauta y el Psicoanálisis José Carlos Mariátegui funda en 1926, como ya se ha
señalado, la revista Amauta, con la finalidad de “plantear, esclarecer y conocer los
problemas peruanos, desde puntos de vista doctrinarios y científicos”. Posteriormente
amplía sus alcances al señalar que pretende “dar vida con nuestra propia realidad, en
nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano”, es decir “crear un Perú nuevo
dentro de un mundo nuevo”. Mariátegui dirigió hasta 1930, año de su muerte, 28 de los
32 números que publicó Amauta. Comparto el interés de Mariátegui en conocer los
problemas peruanos dentro del panorama del mundo y sus movimientos renovadores en
lo político, filosófico, científico, artístico, literario, etcétera.
En el trabajo de Sigmund Freud “Resistencias al psicoanálisis”, publicado en el primer
(4)
número de Amauta Freud sostiene que en la ciencia no debería haber lugar para el
18
temor a lo nuevo. La duda razonable ayuda a admitir lo nuevo, después de un examen
serio.
(4) Freud S. Resistencias al psicoanálisis. Amauta 1926;1: 21-38.
Sobre la base de este postulado, el psicoanálisis propone una nueva concepción de la vida
mental y psíquica y sostiene que el alma tiene como contenido algo más que el
consciente. Su gran e indispensable descubrimiento, el inconsciente, recupera para el
hombre la posibilidad de integrarse y completarse. Ante la postulación de Freud, los
médicos, acostumbrados al orden físico-químico de lo anatómico, tuvieron dificultad para
reconocer lo psíquico, lo anímico y lo mental. A pesar de que el psicoanálisis habla de
psicosexualidad, dándole importancia al afecto y a la psiquis representados por el Eros,
sus opositores creían que para el psicoanálisis los más altos logros de la civilización como
el arte, la religión y el orden social eran debidos exclusivamente a lo instintivo, sin
reconocer que el psicoanálisis jamás ha negado la existencia de otros móviles
esencialmente humanos. El psicoanálisis no ha hablado nunca de desencadenar instintos
nefastos en la comunidad. Por el contrario, sostiene que la conciencia y el conocimiento
de los instintos permite canalizarlos saludable y adecuadamente para alcanzar una ética
auténtica opuesta a una moralidad hipócrita, falsa y dañina, asociada por lo general a la
represión y a la enfermedad.
Ante el rechazo que en sus años iniciales experimentaba el psicoanálisis, en el citado
artículo Freud llega incluso a preguntarse si acaso su condición de judío que nunca ocultó
tuvo que ver en ello. En el examen de estas resistencias, Freud señala que ni en los
médicos ni en los filósofos las reacciones obedecían a razones propiamente científicas o
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filosóficas. La filosofía idealista, consciente y axiológica dominante en la época, expresaba
así su temor de ser sustituida por el reconocimiento de una necesidad de fondo más
materialista, más irracional y más inconsciente, sin percatarse de que la constatación de
necesidades instintivas primarias no excluye el reconocimiento de valores superiores.
3.2. Freudismo y marxismo
En su trabajo “Freudismo y marxismo” (5) , Mariátegui considera el psicoanálisis como la
más relevante contribución de la psicología moderna, y menciona a Henry de Man y a Max
Eastman como prominentes intelectuales que estudiaron el marxismo desde el punto de
vista psicoanalítico. A este último lo presenta como un trotskista descollante cuyas
contribuciones más importantes en el estudio psicoanalítico del marxismo fueron sus
libros La ciencia de la revolución y Depuis la mort de Lénine. Eastman cree que la
psicología contemporánea en general y la psicología freudiana en particular, no quitan
validez al marxismo entendido como ciencia de la revolución, sino que lo refuerzan;
incluso encuentra afinidades significativas entre el carácter de los postulados esenciales
de Marx y de Freud. También estudia la coincidente reacción negativa de la ciencia oficial
frente a ambos.
Marx, en su intento de aproximación a la verdad, interpretaba el inconsciente de las
ideologías en el sentido de que las clases idealizaban o enmascaraban sus móviles y que
detrás de sus principios políticos, filosóficos y religiosos actuaban sus intereses y
necesidades económicas. Esta aserción hería el idealismo de los intelectuales de la época,
incapaces de admitir una nueva interpretación científica que para ellos implicaba una
reducción de la autonomía y supuesta majestad del pensamiento. Mariátegui plantea que
“el freudismo y el marxismo, aunque los discípulos de Freud y de Marx no son los más
propensos a entenderlo y a advertirlo (en algunos casos, por sus propias ideologías
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inconscientes, agrego yo), se emparentan en sus distintos dominios no por la lesión que
producen, como decía Freud (humillación), sino por el método frente a los problemas que
abordan.” Es decir, freudismo y marxismo están emparentados por no limitarse
simplemente a los aspectos conscientes, por darle importancia al inconsciente y por
practicar la asociación libre y la atención libre y flotante, como parte de su metodología
dialéctica.
(5) M a r i a t e g u i J C . F r e u d i s m o e n l a l i t e r a t u r a contemporánea. En: Mariategui JC. El artista y
la época.10ª. Edición. Lima: Empresa Editora Amauta S A; Julio 1985.
Mariátegui plantea que las resistencias al freudismo y al marxismo están vinculadas al sentimiento
antisemita y en algunos casos también a un sentimiento antigermano. A las resistencias al
marxismo no consiguen sustraerse hombres de ciencias ni, incluso, algunos discípulos de Freud,
proclives a considerar la actitud revolucionaria como una simple neurosis. Max Eastman señala
que el instinto de clase determina este juicio reaccionario y reduccionista. Para Mariátegui,
marxista seguro, ecuánime, maduro y amante de la verdad, el psicoanálisis y el marxismo tienen
una relación importante, significativa y quizás aun trascendente, con posibilidades de
profundización y ampliación, pero a pesar de sus similitudes e influencias mutuas es indispensable
el reconocimiento de sus correspondientes identidades y autonomías.
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