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Educación Holística: Paradigma del Siglo XXI

Este documento resume la educación holística, un enfoque educativo que considera al estudiante como un todo integrado física, emocional y espiritualmente. Aboga por desarrollar no solo el intelecto sino también las emociones y la creatividad. Se basa en avances científicos como la física cuántica y la teoría de las inteligencias múltiples. Sin embargo, se enfrenta a la resistencia de quienes apoyan un enfoque más tradicional centrado en lo académico. La asociación

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Educación Holística: Paradigma del Siglo XXI

Este documento resume la educación holística, un enfoque educativo que considera al estudiante como un todo integrado física, emocional y espiritualmente. Aboga por desarrollar no solo el intelecto sino también las emociones y la creatividad. Se basa en avances científicos como la física cuántica y la teoría de las inteligencias múltiples. Sin embargo, se enfrenta a la resistencia de quienes apoyan un enfoque más tradicional centrado en lo académico. La asociación

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Educación holística: una educación para los nuevos tiempos

Escrito por   Héctor Gil

¿Qué es Espacio Holístico (ESHO)?

Espacio Holístico es una asociación sin ánimo de lucro cuya finalidad es promover un
cambio educativo, principalmente en tres vertientes: la emocional, la crítica y la
espiritual. Una adecuada atención en estos tres aspectos llevaría, además, a nuestros
niños y jóvenes, a despertar su potencial creativo, tan importante y tan olvidado en la
educación actual.

¿Qué es la educación holística?

La educación holística (del griego “holos”, totalidad) nace en los años 90 del siglo
pasado y es, sin duda, el paradigma educativo para el siglo XXI. Parte de la base de que
cada ser humano es único e irrepetible pero, al mismo tiempo, está intrínsecamente
relacionado con todo lo que le rodea. Es decir, cada ser humano es un holón, una parte
de un holograma o totalidad, cuyas partes contiene.
La educación holística no es un método educativo, sino una visión creativa e integral
de la educación. Es una educación para la vida, que contempla al niño como un todo y
no solo como un cerebro; o, por mejor decir, como un cerebro incompleto en el que
solo se apela al hemisferio izquierdo (el lógico, el analítico, el racional) en detrimento
del hemisferio derecho (el intuitivo, el creativo, el imaginativo). Es una educación que
va más allá del aspecto cognitivo y, sin desdeñar este, se centra también en el físico, el
emocional y el espiritual para formar un ser más íntegro.
La educación holística es una pedagogía humanista centrada en el estudiante e
interesada, ante todo, en su formación y desarrollo como persona, en su relación
consigo mismo y también, como ser en sociedad, en su relación con los demás y con el
planeta. Además, incorpora la vertiente espiritual laica, que no ha sido considerada por
otras corrientes pedagógicas. Es la pedagogía del amor.

 ¿Qué avances científicos avalan esta visión de la pedagogía?

Todos aquellos que trascienden el cartesianismo y el mecanicismo. Podemos citar a


Karl Pribram, neurofisiólogo norteamericano, creador de una teoría holográfica
llamada “Modelo Holográfico del Cerebro”, que establece que la memoria es
almacenada en el cerebro como un holograma; o al físico David Bohm, que dice que la
división mente-materia es ilusoria y superficial y propone que la organización del
universo puede ser holográfica. Con él nace el “Modelo Holográfico del Universo”. Algo
más tarde, Pribram sintetiza sus teorías y las de David Bohm: “El cerebro es un
holograma que interpreta un universo holográfico”. Nace así el paradigma holográfico,
que establece que todo tiene su origen en la misma realidad universal creadora de
vida. Cuando el neurocientífico G. G. Globus plantea que todos los mundos posibles
están dentro del cerebro, aparece el concepto de “cerebro cuántico”.
La física cuántica ha demostrado que todo en el universo está interconectado y que
una parte está siempre comunicada con la totalidad. Así pues, las nuevas tendencias
en física avalan también la visión holística.
La teoría del caos plantea que el mundo no sigue un patrón fijo y previsible, sino que
se comporta de manera caótica y sus procesos y comportamiento dependen, en gran
manera, de circunstancias inciertas. Aplicada a la educación, la teoría del caos nos lleva
a entender los fenómenos educativos como procesos no lineales, que se adaptan al
futuro, a la complejidad y al cambio, al orden y al desorden.
Por su parte, el psicólogo e investigador Howard Gardner hizo una gran aportación a la
educación con su teoría de las inteligencias múltiples, estableciendo la importancia de
nueve tipos de inteligencia (para algunos, incluso más). Sin embargo, en la escuela
tradicional solo priman dos: la lógico-matemática y la lingüístico-verbal. Pero habría
que preguntarse por qué es más importante ser más competente en matemáticas o en
lengua que serlo en la gestión de las emociones.

¿No debería ser prioritario, para cualquier sistema educativo, el formar seres felices
y responsables consigo mismos, con la sociedad, con el planeta?

Se ha dado mucha importancia al C.I. (coeficiente intelectual) y muy poca al C.E.


(coeficiente emocional). Sin embargo, sabemos que el primero varía
considerablemente en función de diferentes factores; entre ellos, y como uno de los
más importantes, el estado emocional de la persona. En realidad, no son las
habilidades técnicas o intelectuales las más importantes, sino aquellas que permiten al
niño o al joven conocerse y sentirse bien consigo mismo (inteligencia intrapersonal) y
con los demás (inteligencia interpersonal). Ambas son la base de lo que llamamos
“inteligencia emocional”.
Daniel Goleman, psicólogo estadounidense, postula en su libro Inteligencia emocional
que el C.I. contribuye solo en un 20% al éxito en la vida, mientras que el C.E. es
responsable del mismo en un 80%. Un niño bloqueado emocionalmente no puede
aprender. Gestionar las propias emociones, tener una buena autoestima, saber
interactuar con los demás adecuadamente, son los factores realmente importantes
para gozar de una vida emocionalmente sana y feliz. Este psicólogo alerta sobre la
importante disminución del C.E. en la juventud de los últimos veinte años, debido, en
su opinión, al impacto de las tecnologías.
Las habilidades emocionales se pueden y se deben enseñar en la escuela, pero no
como parte de un currículum, sino ejercitándolas en situaciones reales.
La neuropedagogía ha hecho grandes avances que han de ser tenidos en cuenta en
educación. Roger Sperry descubrió que los hemisferios cerebrales son diferentes y se
dividen sus funciones. Así, el izquierdo es analítico, racional, abstracto, lógico,
lingüístico…, mientras que el derecho, el gran ignorado, es creativo, imaginativo,
sintético, espacial… Para que el niño utilice todo su potencial a la hora de aprender,
debe utilizar ambos, por lo que es muy importante hacer ejercicios para sincronizarlos.
Esto se consigue con técnicas de kinesiología educativa, por ejemplo.
También es muy importante “precalentar” el cerebro antes de someterlo a un proceso
de aprendizaje, del mismo modo que hacemos ejercicios de precalentamiento antes de
hacer deporte. Esto se puede conseguir con simples ejercicios de cálculo mental,
previos a un trabajo intelectual.
Una educación avalada por la tradición
¿Qué tradiciones filosóficas o pedagógicas la respaldan?

Desde Sócrates y Platón, pasando por J. Rousseau, Husserl, Teilhard de Chardin,


Pestalozzi, Piaget, la Filosofía perenne, la Pedagogía ancestral, Paulo Freire, María
Montessori, la Pedagogía Waldorf, la Pedagogía Sistémica…
En realidad, la educación holística, por su propia naturaleza, se integra y se nutre de
diferentes tendencias pedagógicas y toma de cada una lo más valioso.
La educación holística honra la tradición, pero propugna un cambio de paradigma. Hay
que trascender la herencia decimonónica que consideraba la escuela como una fábrica
de futuros trabajadores de un sistema desigual e injusto. La escuela del siglo XXI debe
favorecer el encuentro de cada persona con su ser auténtico y con su lugar en el
mundo, así como el desarrollo de sus potenciales y de su creatividad. Toda nueva
propuesta es criticada e incomprendida en sus comienzos.

¿Cuáles son los grandes obstáculos que os estáis encontrando?

Principalmente, el empeño de los poderes públicos en perpetuar, a toda costa, una


educación trasnochada y obsoleta, que no responde a las actuales demandas de los
chicos ni de la sociedad. Yo misma he sido sancionada por hacer cosas innovadoras
que alguien percibe como peligrosas para el sistema.Otro gran obstáculo es la falta de
medios, pues es difícil obtener respaldo y ayuda económica para un proyecto
educativo que se percibe como una amenaza.

¿Quiénes frenan o se oponen decididamente a este enfoque?

Ante todo, el cientifismo reinante, heredero de las concepciones del siglo XVII, que
tiende a fragmentarlo todo y se opone a que la naturaleza, el ser humano, la
educación, sean percibidos como un todo. Pero también, las diferentes religiones
dogmáticas, la Administración educativa, algunos padres y un sector del profesorado.
La educación está regida por burócratas a quienes les importan poco los chavales. En
cambio, tienen obsesión por cambiar, según el color de quien gobierna, los planes
educativos. Cuando juegan a diseñar sus planes, ni siquiera se molestan en conocer la
realidad de las aulas ni en consultar si son viables o no, y a quiénes tendremos que
aplicarlos después en ellas. La educación de verdad, con mayúsculas, no es una
cuestión de color o de tendencia política; no es un pasatiempo, como parecen
entender esos burócratas, para quienes los agentes educativos (docentes, alumnos,
familias) son solo las piezas de su tablero de juego.
La mayoría de los padres no cuestionan el sistema educativo y no son conscientes de 
que sus hijos son educados para el mercado laboral, para ser piezas de un engranaje
social que responde a presupuestos decimonónicos (liberalismo, revolución industrial)
y que pretende formar ciudadanos dóciles, manejables, consumistas, indiferentes… En
cambio, lo que de verdad importa es formar seres felices, críticos y sabios. Hay
estudios que demuestran que el dinero sólo es importante para cubrir las necesidades
básicas, pero lo que hace realmente que las personas sean más felices es la estabilidad
emocional, el optimismo, la gratitud, la autoestima y unas buenas relaciones
interpersonales.
Hay un sector del profesorado que no está por el cambio, o bien por desconocimiento,
inercia o desmotivación, o bien porque es inmovilista y acomodaticio.

¿Quiénes lo apoyan? ¿Quiénes forman parte del proyecto ESHO?

Un sector del profesorado que demanda un cambio profundo en las estructuras


educativas. Es el sector despierto, el consciente, el comprometido. Y va en aumento.
También, un buen número de familias que buscan alternativas al sistema y educan en
casa o llevan a sus hijos a escuelas libres. Sobre todo, nos apoyan la razón, la justicia, la
verdad, la libertad, la paz… y la necesidad de que estas generaciones sean capaces de
salir de la locura de este mundo desbocado para crear algo mejor.
La Asociación Espacio Holístico cuenta, asimismo, con el soporte de un grupo de
voluntarios que cree que otra educación es posible, necesaria y mejor, y que colabora
de corazón en todo lo que emprendemos. También contamos con la ayuda de muchos
seres anónimos que nos animan, nos respaldan y creen en nosotros. Son quienes
difunden y promocionan nuestras actividades, quienes aportan ideas y sugerencias
desde cualquier punto de España o del otro lado del Atlántico, etc. Son muchos los
corazones enlazados al de Espacio Holístico y comprometidos con nuestra causa.
Y, por supuesto, para nuestros congresos, contamos con la colaboración desinteresada
de nuestros ponentes, talleristas, etc., que saben que no contamos con medios
materiales para llevar a cabo lo que consideramos un deber y una preciosa misión: dar
a luz una nueva educación para el mundo.

Formar el carácter a través de la educación


¿Qué relación hay entre la educación y la formación del carácter?

Mucha. Esto es evidente si observamos los diferentes casos que tenemos en las aulas.
Si al niño se le acompaña en su proceso de descubrir el mundo que le rodea, si se le
ayuda a conocerse y a “extraer” (ex-ducere) lo mejor de sí mismo, si se respeta su
proceso madurativo y su tempo de aprendizaje, si se le coloca en un entorno propicio y
seguro, el resultado será un ser equilibrado y capaz de desarrollar todo su potencial
innato; un ser que vivirá en armonía consigo mismo y con sus semejantes.
En el caso contrario, estaremos contribuyendo a la formación de neuróticos,
depresivos, delincuentes, seres infelices que gestionarán mal su propia vida y causarán
conflictos a la sociedad.

¿Cuándo “se separaron las partes del ser humano”? ¿Por qué?

En el siglo XVII, cuando el paradigma dogmático anterior es sustituido por el paradigma


científico-mecanicista. Galileo, Bacon, Descartes y Newton son sus principales
exponentes; por eso se habla también de paradigma newtoniano-cartesiano.
Galileo sienta las bases del mecanicismo, mientras que la filosofía de Descartes supone
la escisión alma-cuerpo y la fragmentación del ser humano. El cuerpo se rige por leyes
puramente mecánicas y el alma es solo una mente pensante que se rige por leyes
lógicas, con lo que queda establecido un dualismo sustancial.
La influencia de estos pensadores supuso la instauración de una visión del mundo
reduccionista y fragmentada y la negación de la condición espiritual del ser humano.
Con ello, se privaba al hombre de su mayor grandeza y, reducido apenas a simple
materia, perdía, sin saberlo, su mayor poder.

¿Qué puede aportar una educación holística a nuestros jóvenes de hoy?

Todo, porque no hay nada más importante que aprender a ser “persona”, en toda la
extensión de la palabra.
La educación holística mejora los resultados académicos, facilita la convivencia en el
aula, ayuda a los chicos a conocerse y a relacionarse mejor consigo mismos y con los
demás, contribuye a despertar el sentido crítico y la conciencia ecológica, educa para
el amor y la paz y un largo etcétera.

¿Cómo veis a los jóvenes del siglo XXI?

Desmotivados, aburridos, sujetos pacientes de una educación que les hace pensar,
pero que no les hace sentir gran cosa, no les conmueve. Curiosamente, ellos sí
reaccionan y abren los ojos, los oídos y el corazón cuando se tocan temas que tienen
que ver con el autoconocimiento, el desarrollo personal, la salud, el medioambiente,
las relaciones humanas y transpersonales…
Recientemente, una alumna trajo a clase un libro de grafología que sus compañeros se
pusieron a hojear rápidamente. Es curioso de qué manera tan espontánea se generó y
se desarrolló una clase sobre autoconocimiento.
Los estudiantes no han de ser objetos de enseñanza, sino sujetos de aprendizaje.
Seguramente, muchos dirán: eso está muy bien, pero ¿cómo incorporar e integrar esas
ideas en la práctica en las aulas?
“Se hace camino al andar”. Hay que empezar y hacer, cada uno, lo que pueda, lo que
sienta y lo que le dejen. El cambio no vendrá de arriba abajo, sino de abajo arriba; es
decir, no hemos de esperar que lo faciliten los políticos, los poderes públicos o las
administraciones. El cambio lo instauraremos los docentes, con ayuda de todos los
sectores implicados y, a partir de un determinado momento, florecerá y se expandirá
por sí solo.
Sería muy fácil conseguirlo, pero no nos lo ponen fácil. Sin embargo, hay cosas sencillas
que podemos ir implementando. Por ejemplo, una pequeña relajación antes de
empezar la clase; ejercicios de gimnasia cerebral antes de iniciar un trabajo intelectual;
pintar mandalas; poner plantitas, piedras, fuentes de agua en las aulas; que los chicos
las decoren y embellezcan para hacerlas suyas; que tengan una canción o un lema
propios para crear cohesión social e identificarse como grupo…
De todos modos, hay que decir que hay ya experiencias pioneras; por ejemplo, la del
colegio Montserrat, de Barcelona, donde se trabaja con los chicos de modo diferente,
aplicando la teoría de las inteligencias múltiples; el colegio O’Pelouro, de Galicia,
ejemplo de integración y de tratamiento de la diferencia; y muchos centros y docentes
anónimos que van dando pasos adelante en su labor diaria.
La enseñanza media constituye una etapa crítica en la vida de los jóvenes. Por una
parte está concebida como un nivel de transición entre el mundo escolar (espacio de
contención) y el mundo de la educación superior o el mundo laboral (espacio de
incertidumbre y desafíos múltiples). Por otra parte, coincide con el período de
transformación bio-psico-social más importante en los jóvenes: el paso de la niñez a la
pubertad y adolescencia, con todos sus procesos internos que se expresan de
diferentes maneras (apatía, rebeldía, idealismo, etc.) y con todos los riesgos que
entraña (drogas, violencia, conductas temerarias).

La escuela es el escenario por excelencia donde se juegan cotidianamente todas estas


vivencias y conflictos. Éstos deben ser debidamente asumidos por los educadores,
directivos, apoderados, sostenedores y responsables de las políticas públicas en
materia de educación, e incorporados en su proceso educativo, de modo de garantizar
que este nivel de transición cumpla realmente con su objetivo: dotar al joven de todas
las destrezas y herramientas necesarias para su vida adulta, tanto en términos,
valóricos personales, como de aprendizaje permanente, inserción laboral y ejercicio
pleno de su ciudadanía.

El sistema escolar enfrenta hoy un importante desafío: retener a los jóvenes


adolescentes en su seno, proporcionándoles un aprendizaje de calidad y que le sirva
para la vida y acompañándolos en su desarrollo psicosocial en aras de desarrollar un
positivo espíritu ciudadano. Para ello, la escuela tiene que dejar de ser, sobre todo en
los sectores populares, sólo un lugar de aprendizaje cognitivo y transformarse en un
espacio de canalización del tiempo libre creativo, un espacio positivo y sin riesgos para
esos jóvenes, que no tienen otras alternativas. Tiene que ser un espacio privilegiado
para forjar actitudes cívicas y ciudadanas que lo vinculen a su comunidad más
inmediata y, en segunda instancia, a la sociedad de la cual forma parte. La democracia
es un proceso dinámico que debe educarse y perfeccionarse desde esta etapa crucial.

A ese respecto, es importante observar en qué medida aún se infantiliza a los jóvenes
en la enseñanza secundaria y no son tratados de acuerdo a lo que ellos son en la
sociedad actual en cuanto a desarrollo intelectual, información y urbanidad. No se ha
logrado crear una didáctica o una pedagogía que sea adecuada a este grupo de edad
que, sin ser adulto, ya están tan cerca de serlo. Esto se traduce muchas veces en un
dilema doloroso para estos jóvenes: ¿cómo ser alumno sin dejar de ser joven?

Papel de los docentes

La calidad de los aprendizajes está también, y de manera central, ligada a la calidad de


los docentes. Por ello, ha sido un objetivo central el desarrollo profesional de los
docentes en sus distintos aspectos, tanto en materia de remuneraciones como de
capacitación, pasantías, etc.

Uno de los temas pendientes, sin embargo, es el de la evaluación del desempeño


profesional docente, que se debe acometer en el futuro próximo. Se trata de un tema
difícil pero en que los sostenedores tienen una responsabilidad innegable que es clave
para el perfeccionamiento permanente. Otro de nuestros mayores desafíos es cómo
logramos atraer a más jóvenes talentosos a las carreras de pedagogía, materia en que
han existido logros muy esenciales en estos años. De eso depende, en buena medida,
la valorización social del docente y también el futuro, sin duda, de la profesión.

Otro significativo desafío tiene que ver con la adquisición por parte de los alumnos de
competencias para la vida ciudadana democrática dentro de la enseñanza media y
también para su propio desarrollo personal. Se trata de un tema complejo y esencial
que pasa por el acercamiento a la llamada «cultura juvenil», tema que implica un
análisis acabado de las conductas y de los intereses juveniles. Se trata no sólo de una
cultura sino también de un conjunto de valores, de actitudes: la vida concreta que
viven los jóvenes, los riesgos y las aspiraciones que enfrentan a diario.

Desarrollo psicosocial

Como ya se señaló, la enseñanza media coincide con una etapa de desarrollo


psicosocial particularmente compleja de los jóvenes que debe ser atendida en gran
medida por la institución escolar, necesariamente con los padres y conjunto de la
comunidad. Dos temas emergen con fuerza durante esta etapa: la experiencia con
drogas de diverso tipo y el descubrimiento de la propia sexualidad.

No debe olvidarse, que la adolescencia ha sido tradicionalmente conceptualizada como


una etapa de riesgo, debido a los cambios físicos, psicológicos y sociales que se
producen. El explorar y experimentar con nuevas situaciones, de exponerse a riesgos
que, a juicio de los adultos, son innecesarios, tiene fuerte probabilidad de esta etapa, y
son conductas que se realizan dentro del proceso de construcción de la propia
identidad. En este contexto, para los jóvenes la droga constituye muchas veces un
elemento de identidad, un elemento diferenciador del mundo adulto.

Drogas

Los diversos estudios nacionales en relación al consumo de drogas y alcohol nos


proveen de un marco de referencia valioso para el acercamiento y comprensión del
problema.

Éstos muestran una tendencia progresiva al aumento en las prevalencias del consumo
de drogas, especialmente, drogas ilícitas, tanto en población escolar como en la
población general. Estas tendencias son similares a lo observado en otros países: en
general, se observan tendencias a la estabilización en el consumo de drogas lícitas y un
aumento en el consumo de sustancias ilícitas.

La realidad es que en cuarto medio, el 35% de los jóvenes ha consumido marihuana al


menos una vez en la vida, constituyéndose en la droga ilícita más utilizada por los
alumnos. A través de los estudios realizados en la población general, sabemos que 6 de
cada 100 chilenos declara haber consumido alguna de las tres drogas ilícitas
(marihuana, pasta base y cocaína) de mayor consumo en el país en el último año,
siendo este dato representado en mayor parte por el consumo de marihuana, que
representa en promedio el 90% del consumo total de drogas ilícitas. Estos estudios
permiten también observar que el contacto de los niños con el mundo de la droga se
inicia a edades cada vez más tempranas, tanto en lo que se refiere a la edad de inicio
del consumo, como a la exposición de modelos que se relacionan con drogas.

Estos datos desafían a desarrollar intervenciones cada vez más específicas, a través de
la realización de abordajes preventivos diferenciados entre algunas sustancias y en
función de las edades de los niños, niñas y jóvenes. Y, al mismo tiempo, a impulsar
programas orientados al trabajo con jóvenes una vez que el consumo ya se ha
producido y que, generalmente, quedan fuera de los programas preventivos que
tienen como objetivo prioritario el de evitar o retardar la edad de inicio del consumo.

El desafío, sobre todo, es a generar espacios de diálogo y apertura con los jóvenes, que
nos permitan entender mejor a la juventud e identificar nuevos ámbitos de trabajo del
sistema escolar con ellos.

Sexualidad

La sexualidad de los jóvenes es otro tema que nos compete como educadores. En
primer lugar, es preciso asumirla como un dato de la realidad. Las cifras hablan por sí
solas. De acuerdo a una encuesta del Instituto Nacional de la Juventud (INJ), el 34,9%
de los y las jóvenes entre 15 y 18 ha tenido relaciones sexuales. Sólo un 62% recurre a
métodos anticonceptivos, predominantemente las mujeres. ¿Con quién conversan
preferentemente los jóvenes sobre su sexualidad? Con su pareja o su mejor amigo o
amiga (aproximadamente un 60%). El resto, con sus padres.

La escuela tiene un doble rol que jugar en este campo: de orientación-prevención y de


no discriminación.

Participación juvenil

Otro rasgo característico de nuestros jóvenes, actuales, son sus peculiares formas de
asociatividad y de participación. En un intento de caracterización de los jóvenes que
participaron más activamente en las recientes movilizaciones estudiantiles se pueden
identificar rasgos comunes, algunos de los cuales emergen con mayor nitidez sólo en el
último tiempo.

«Hijos de la modernidad», son una generación que usa y está familiarizada con la
tecnología, que se siente cómoda en estructuras horizontales y que «está en red».
Asimismo, se advierte en ellos rasgos críticos, reflexivos, activos, participativos, justos y
solidarios, rasgos que los alejan de cualquier individualismo ramplón.

Respecto de sus formas de organización, se advierte el abandono de estructuras


tradicionales (ejemplo: centros de alumnos) y un funcionamiento más horizontal que
las nuevas tecnologías permiten y promueven. Así, sin jerarquías ni reglas claras de
representación, tienen formas de organización que, junto con resaltar sus valores
horizontales, son altamente efectivas.
Desde la política, se constata que la clase dirigente está fuera de la conversación del
mundo juvenil e incluso aparece centrada en «batallas» individualistas y de corto
plazo, confirmándose en los jóvenes una imagen negativa y de desconfianza hacia la
política como actividad.

Por último, otro desafío es lograr que nuestros jóvenes adquieran competencias para
insertarse exitosamente en el mundo laboral y ocupacional. La presión por seguir
estudios superiores es cada vez mayor y se han abierto más alternativas de educación
superior, pero el tema ocupacional sigue siendo muy importante y la mayoría de los
jóvenes en situación de pobreza sigue teniendo esta perspectiva como su esencial.

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