MARCO TEORICO
MEDICIÓN DE LA PRECIPITACIÓN
La precipitación puede definirse como el producto líquido o sólido de la condensación del vapor
de agua, que cae de las nubes y se deposita en el terreno procedente del aire. Por tanto, comprende la
lluvia, granizo, nieve, rocío, centellada blanca, escarcha y precipitación de la neblina. El volumen total de
las precipitaciones se expresa en función del nivel que alcanzaría sobre una proyección horizontal de la
superficie de la tierra. El objetivo principal de cualquier método de medición consiste en obtener una
muestra representativa de la precipitación de la zona a que se refiere la medición.
La medición del agua recolectada en el pluviómetro se lleva a cabo utilizando una probeta
especialmente graduada en milímetros y en decimas de milímetros, la altura alcanzada del agua medida
en la probeta, representa la capa de agua sobre el terreno, suponiendo que fuese horizontal y no hubiese
perdidas ni movimiento del agua. A diferencia del pluviómetro, que únicamente permite obtener un
parámetro que es la cantidad de agua precipitada durante 24 horas, el pluviógrafo registra la cantidad de
precipitación en forma continua, lo que permite obtener 3 parámetros de la lluvia que son: cantidad,
duración e intensidad.
El agua recolectada por la parte receptora pasa por un embudo y un tubo al mecanismo
registrador, constituido por un cilindro en cuyo interior se encuentra un flotador que se desplaza
verticalmente, conectado a un brazo de palanca con una plumilla que marca la línea en la banda, que está
colocada sobre un cilindro movido por un sistema de relojería, registrándose así la precipitación en
función del tiempo.
CURVAS IDF:
Curvas de Intensidad, Duración y Frecuencia Son curvas que resultan de unir los puntos
representativos de la intensidad media en intervalos de diferente duración, y correspondientes todos ellos
a una misma frecuencia o período de retorno (Témez, 1978).
Una definición más detallada, es la entregada por Mintegui y López (1990), quienes señalan que
las curvas IDF representan a las duraciones en las abscisas y la altura o intensidad de precipitación en las
ordenadas, donde cada curva representada corresponde a una frecuencia (o periodo de retorno), de tal
forma que las gráficas de estas curvas, representan la intensidad media en intervalos de diferente
duración, correspondiendo todos los puntos de una misma curva a un idéntico periodo de retorno.
Justo con la definición de las curvas, surgen otros elementos a considerar, como son la intensidad
de precipitación, la frecuencia o la probabilidad de excedencia de un determinado evento. Por ello, es de
suma importancia tener claro el concepto de cada una de estas variables, de modo de tener una visión más
clara de las curvas Intensidad – Duración – Frecuencia
Es la representación gráfica de la relación existente entre la intensidad, la duración y la frecuencia
o período de retorno de la precipitación. Se define tormenta el conjunto de, lluvias que obedecen a una
misma perturbación meteorológica y de características bien definidas. Una tormenta puede durar desde
unos pocos minutos hasta varias horas y aun días y puede abarcar desde una zona pequeña hasta una
extensa región.
De las tormentas interesa conocer las curvas intensidad-duración - frecuencia.
Intensidad: Se mide en mm/h. y su valor varía durante la tormenta.
Duración: Se mide en minutos o en horas. Es el tiempo transcurrido entre el comienzo y el fin de la
tormenta.
Período de duración: Es un concepto importante. Es un período de tiempo dentro de la duración de la
tormenta. Se escogen períodos de duración tipos. Por ejemplo: 10 m., 30 m., 60 m., 120 m., 240 m. Lo
que se busca, como veremos, son las intensidades máximas para estos períodos de duración.
Frecuencia: Aclararemos este concepto mediante un ejemplo. Una tormenta de frecuencia 1/15 significa
que es probable que se presente, como término medio, una vez cada 15 años. Los 15 años vienen a
constituir el tiempo de retorno o período de retorno de dicha tormenta.
El análisis de tormentas tiene por objeto obtener aseveraciones como la de este otro ejemplo, más
completo. "En el lugar tal, es probable que se presente una tormenta de intensidad máxima 48 mm/h., para
un período de duración de 20 minutos, cada 15 años en promedio".
En este sentido, se debe destacar que la intensidad, según Chow et al (1994), se define como la tasa
temporal de precipitación, o sea, la profundidad por unidad de tiempo (mm/hr). Y esta se expresa como:
P
i=
Td
Donde P es la profundidad de lluvia en mm o pulg, y Td es la duración, dada usualmente en horas.
Es importante señalar, que cuando solo se dispone de un pluviómetro en una estación, es evidente
que, en general, solo se podrá conocer la intensidad media en 24 horas. Como se comprenderá, esta
información puede inducir a grandes errores por defecto, por cuanto las lluvias de corta duración son, en
general, las más intensas. Es natural entonces que las determinaciones de intensidades de lluvia se hagan
a partir de los registros proporcionados por los pluviógrafos.
Las curvas IDF, son una técnica que permite obtener información de las lluvias esperadas en una
región, teniendo en cuenta tres de sus variables más importantes: su intensidad, duración y frecuencia o
tiempo de retorno. Esta técnica, aunque antigua en su concepto, es muy vigente y de amplio uso en
ingeniería, sobre todo para el diseño de obras hidráulicas y de gestión de recursos hídricos.
Las curvas IDF, se presentan generalmente como un grupo de curvas, cada una de las cuales representa un
período de retorno dado. En el eje X se tiene la duración del evento (lluvia) y en el eje Y, la Intensidad de
este. Se debe hacer claridad que, para poder utilizar esta técnica, se debe contar con una estación
meteorológica cercana, la cual debe contar con mediciones hidrológicas de un periodo largo, ojalá
30años, necesariamente obtenidas con pluviógrafo, dado que lo que se analiza es el pluviograma.
FUNCIONES DE DISTRIBUCIÓN DE PROBABILIDAD USADAS PARA LA
DETERMINACIÓN DE LAS CURVAS IDF
Las variables hidrológicas, entre ellas, las intensidades máximas de precipitación, pueden
ser descritas por diversas distribuciones de probabilidad, tales como Valor extremo generalizada (GEV),
Valor extremo tipo I o Gumbel, Lognormal, Pearson III, Pareto, etc.
No hay una función que sea mejor que otra, debiendo buscarse para cada caso la función que
mejor se ajusta para cada serie de datos específicos. Una diferencia importante entre las funciones es la
simplicidad de su aplicación, ya que por ejemplo, las funciones de Gumbel y Lognormal poseen
2 parámetros a ajustar, mientras que la de valor extremo generalizada presenta 3 parámetros.
La función de Gumbel ha sido muy utilizada en este tipo de estudios, no obstante, ha sido
criticada y para Soro et al., (2010) esta función podría ser reemplazada por la distribución de
valor extremo tipo 2. Sin embargo, los mismos autores al utilizar las distribuciones Valor extremo
generalizada (GEV), Valor extremo tipo I o Gumbel y Lognormal, para 13 estaciones del área
tropical de África, encontraron que los mejores ajustes ocurrieron con Gumbel y Lognormal y
solo un 9 % de las series ajustaron mejor a GEV.
Por otra parte, Elsebaie (2012) utilizó Gumbel y Log Pearson Tipo III (LPT) en estaciones de Arabia
Saudita, concluyendo que los resultados de la distribución de Gumbel son levemente mayores que los
resultados obtenidos por LPT. En general, los resultados son muy parecidos para la mayoría de los
periodos de retorno y tienen la misma tendencia.
Figura No.1 Curva Intensidad-Duración-Frecuecia (IDF)
Fuente: PROGRAMA
HIDROLOGICO INTERNACIONAL (p.i.h.), Curvas intensidad-duración-frecuencia para la zona sur de
chile, p.7.
APLICACIÓN DE LAS CURVAS INTENSIDAD-DURACIÓNFRECUENCIA (IDF)
Las curvas Intensidad–Duración–Frecuencia, son una de las herramientas más útiles para el
diseño hidrológico de caudales máximos, cuando se utilizan modelos lluvia-escorrentía, como los
hidrogramas unitarios o el método Racional. Es así como un gran número de proyectos hidrológicos,
como el diseño de evacuadores de crecidas, construcción de puentes y construcción de redes de drenaje,
entre otros, se define en relación con la máxima precipitación que se podría esperar para un determinado
período de retorno. A partir de estos eventos extremos, se fijan las dimensiones del proyecto y se
establecen los criterios de predicción y de riesgo.
Por otra parte, las curvas IDF son de gran ayuda en la construcción de obras de control de erosión
y recuperación de suelos degradados. En obras como zanjas de infiltración, canales de desviación, diques
de postes, gaviones y otras destinadas al control de cárcavas y procesos erosivos en laderas, se hace
necesario conocer los máximos valores de intensidades de precipitación que se pueden alcanzar, con el fin
de dimensionar dichas obras.
Adicionalmente a las aplicaciones anteriores, destaca la construcción de las tablas de extensión de las
curvas IDF. Éstas permiten estimar las intensidades máximas de precipitación para distintas duraciones y
períodos de 1, 2, 3, 4… 12 horas, con la intensidad de 24 horas, puesto que las precipitaciones diarias son
las más comunes de obtener, permitiendo así extrapolar estas relaciones, a zonas donde sólo se cuenta con
datos pluviométricos.
Una particularidad de las curvas Intensidad-Duración-Frecuencia, es que pueden expresarse como
ecuaciones, con el fin de evitar la lectura de las intensidades de precipitación en una gráfica. De este
modo, a través del tiempo, varios investigadores han generado diversos planteamientos de las relaciones
matemáticas que modelan a dichas curvas.
CONSTRUCCIÓN DE LAS CURVAS IDF
La construcción de las curvas Intensidad – Duración – Frecuencia (IDF), según diversos autores, plantean
distintas formas o métodos para su construcción. Para Aparicio (1997) existen dos métodos; el primero,
llamado Intensidad – periodo de retorno, relaciona estas dos variables para cada duración por separado,
mediante alguna de las funciones de distribución de probabilidad usadas en hidrología.
El otro método relaciona simultáneamente la intensidad, la duración y el periodo de retorno en una
familia de curvas, cuya ecuación es:
k∗T m
I=
( d +c )n
Donde k, m, n y c son constantes que se calculan mediante un análisis de correlación lineal múltiple, y en
tanto que l y d corresponden a la intensidad de precipitación y la duración respectivamente.
Po otra parte, Chow et al (1994), plantean dos formas de trabajar con las curvas. La primera, utiliza un
análisis de frecuencia de la lluvia, considerando para ello una función de distribución de probabilidad de
valor extremo como la función Gumbel.
El segundo método, expresa las curvas IDF como ecuaciones, con el fin de evitar la lectura de la
intensidad de lluvia de diseño en una gráfica.
Wenzel (1982), citado por Chow, dedujo para algunas ciudades de los Estados Unidos, algunos
coeficientes para utilizarlos en una ecuación de la forma:
c
I=
( Td e + f )
Donde I es la intensidad de lluvia de diseño, y Td la duración, en tanto c, e y f son coeficientes que varían
con el lugar y periodo de retorno.
Por otro lado, Varas y Sanchez, citado por EULA (1993), han propuesto otra metodología para el diseño
de las curvas IDF. Dicho procedimiento plantea la siguiente expresión para estimar las intensidades
máximas para distintos periodos de retorno y duraciones:
Pt , T =K∗P10 , D∗Cd ,t∗C f , T
Donde:
P t,T= Lluvia con período de retorno de T años y duración t horas en (mm).
K = Coeficiente para obtener la lluvia máxima absoluta en 24 horas en función del valor máximo
diario ( k= 1,1).
P 10,D = Lluvia Máxima diaria con 10 años de período de retorno.
C d,T = Coeficiente de duración para t horas.
C f,T = Coeficiente de frecuencia para T años de período de retorno
RECOPILACIÓN DE INFORMACIÓN
Un aspecto importante de considerar al usar una estación es que ésta cuente con una serie de a
lo menos 15 años de registros, con el objetivo de tener resultados estadísticos confiables.
Teniendo estas bandas pluviógrafos, es posible extraer la información de precipitación en distintos
lapsos; no obstante, estas bandas pueden presentar zonas defectuosas, debido entre otras razones,
al paso del tiempo, al mal almacenamiento, a los defectos en el papel o por algún problema en
el funcionamiento del equipo, lo que dificulta la lectura de los registros. A continuación, se
mencionan algunos defectos que pudiesen tener algunas bandas y que es necesario tenerlas en
consideración al momento de analizarlas:
El papel mal colocado en el pluviógrafo, que genera una pequeña curva que se asemeja al registro
de precipitación, lo cual no corresponde a registros de agua caída.
La calibración del instrumento en momentos de precipitación dificulta la medición de los
registros, debido a que esta operación marca unas líneas paralelas en las bandas, lo que hace
difícil para el observador diferenciarlas de una lluvia real.
Otro error frecuente en este tipo de bandas ocurre cuando se acaba la tinta de inscripción del
pluviógrafo, por lo que se pierde la información. También ocurre esto cuando la aguja queda con
muy poca presión sobre el papel, lo que genera una traza poco legible o simplemente no se
produce el registro.
Debido a la acumulación de insectos muertos en el sifón del pluviógrafo, el material orgánico
genera un tipo de aceite que produce un goteo sobre el mismo. Esto provoca una traza del
pluviógrafo que no llega hasta el final del papel (10 mm) y se produce la eliminación del agua
(sifoneo) a una altura menor.
Al quedar mal calibrado el instrumento, se generan trazas de longitud mayor o menor al
milimetrado del papel, donde se debe medir el total de la traza, es decir, se pueden encontrar
valores mayores a 10 mm.
Al congelarse el agua en el sifón, esta se expande, lo que provoca un aumento en la altura
registrada, que vuelve a bajar una vez que se descongela.
Uno de los errores más difíciles de corregir ocurre cuando el papel se coloca inclinado, debido a
que impide estimar la hora en que ocurren las precipitaciones.
Se presenta un error en las mediciones cuando la banda de registro permanece instalada en el
pluviógrafo por más tiempo del que debe (1 semana), provocando una difícil interpretación por
parte del observador.
Finalmente, cuando el registro no comienza en 0, se debe considerar solo la zona que contiene la
traza, es decir, si esta comienza en 2 mm y llega hasta 9 mm, la cantidad de lluvia corresponde a
7 mm de precipitación.
SELECCIÓN DE INTENSIDADES MÁXIMAS
El método más validado para la construcción gráfica de las curvas IDF, es el propuesto por
Temez, que consiste en analizar las bandas de registros pluviográficos, seleccionando los valores
extremos de precipitación, para tiempos determinados. De tal modo, del registro pluviográfico de cada
estación climática, únicamente deben ser discreteadas las bandas que representen un valor extremo y que
coincidan con el historial de precipitaciones máximas del Departamento de Investigación y Servicios
Climáticos, obteniendo así las cantidades máximas de precipitación con duración de 24 horas, que abarca
desde las 7:00 horas de un día, hasta las 7:00 horas del día siguiente.
Para la elaboración de las curvas IDF, en primer lugar, se deben determinar las cantidades máximas de
precipitación para distintas duraciones, para lo que es posible utilizar una serie anual o una serie de
duración parcial. Una serie anual está formada por el evento máximo de cada año, mientras que la serie
parcial está formada por todos los valores que se ubican por sobre un valor umbral, elegido
arbitrariamente, sin considerar el año en que ocurren. Si esta serie está formada por el mismo
número de datos que el número de años de registro, se habla de una serie de excedencia.
Un determinado valor siempre tiene un periodo de retorno mayor con la serie anual que con la serie
parcial, pero con una diferencia de solo 0,5 años, lo que pierde importancia cuando el periodo de retorno
es de 50 años o más (Bell, 1969).
Cuando el registro histórico es pequeño, menos de 20 a 25 años, Chow et al. (1994) recomiendan
determinar una serie de excedencia anual para cada una de las duraciones, ordenando las
profundidades y escogiendo los n valores máximos de un registro de N años. No obstante, según Soto
(2004) al comparar una serie anual y una parcial para 24 años de registro, la diferencia es sólo de 2,3 %,
siendo mayor la primera.
Figura No.2 Pluviograma
Fuente: INSIVUMEH 2012
AJUSTE DE LOS DATOS A UNA FUNCIÓN DE DISTRIBUCIÓN DE PROBABILIDAD
Tomando en cuenta que en un año en particular pueden ocurrir una serie de eventos con valores de
intensidades de lluvia diferentes, deben seleccionarse los valores máximos de dicho año, de lo anterior es
posible obtener un resumen multianual de intensidades de lluvia máxima para cada estación climática, Al
resumen multianual, es necesario aplicar un análisis de frecuencia y para ello se requiere del uso de una
función de distribución de probabilidades y aplicar las técnicas estadísticas.
Aunque existen varias funciones de distribución de probabilidades teóricas como la distribución binomial,
de Gumbel, de Poisson, normal, chi cuadrado y gamma, en este estudio se aplicaron, tanto la distribución
normal como la distribución de Gumbel, por considerar que ambas funciones son aplicables a eventos
meteorológicos. Sin embargo, la función de distribución de Gumbel o tipo 1, ha sido empleada en el
estudio de eventos meteorológicos de valores máximos, obteniendo ajustes muy precisos para valores
máximos diarios y anuales. Además, literatura especializada en el tema, cita que la aplicación de dicha
función de distribución en estudios que contemplen eventos de valores extremos resulta ser la más
adecuada para representar eventos máximos.
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