El nombre Adolf viene del antiguo alto alemán y significa «lobo noble» (Adel=nobleza + wolf=lobo).
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ahí que uno de los apodos de Hitler puestos por él mismo fuera Wolf o Herr Wolf —comenzó a usar
este apodo a principios de los años 1920 y se le dirigían con él solo los amigos íntimos (como «Tío
Wolf» por los Wagner) hasta la caída del Tercer Reich—.17 Los nombres de varios de sus cuarteles
generales dispersos por la Europa continental (Wolfsschanze en Prusia
Oriental, Wolfsschlucht en Francia, Werwolf en Ucrania, etc.) reflejan esto. Incluso Hitler sugirió a su
hermana Paula que se cambiara de nombre durante los juegos Olímpicos en Garmisch y se mantuviera
en estricto incógnito bajo el apellido Wolff, manteniendo su nombre si quería. Por sugerencia de Paula,
se añadió el calificativo de Frau (Señora) para hacer menos sospechoso el cambio de nombre ante sus
conocidos (haciendo ver que el cambio de nombre fuera debido a un matrimonio). Hitler era conocido
como Adi por su familia y parientes más cercanos.
Hitler dijo que, de niño, era azotado a menudo por su padre. Años más tarde le dijo a su secretaria:
«Entonces tomé la decisión de no llorar nunca más cuando mi padre me azotaba. Unos pocos días
después tuve la oportunidad de poner a prueba mi voluntad. Mi madre, asustada, se escondió en frente
de la puerta. En cuanto a mí, conté silenciosamente los golpes del palo que azotaba mi trasero».18
La familia de Hitler se mudó a menudo, de Braunau am Inn a Passau, Lambach, Leonding y Linz. El
joven Hitler fue un buen estudiante en primaria. Pero en sexto, en su primer año de enseñanza
secundaria (Realschule) en Linz, fue suspendido y tuvo que repetir el curso. Sus profesores dijeron
que no tenía «deseos de trabajar». No obstante, quedó cautivado por las lecturas pangermánicas del
profesor Leopold Pötsch, quien influyó notablemente en la mente del joven.
En Mein Kampf, Hitler concluyó que su bajo desempeño en la educación fue una rebelión contra su
padre, que quería que su hijo siguiera una carrera como agente de aduanas; en cambio, Hitler quería
convertirse en pintor. Esta explicación se sostiene aún más por la posterior descripción de Hitler de él
mismo como un artista incomprendido. Sin embargo, Alois Hitler deseaba que su hijo llegara a ser
funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin
una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba
demasiado alejado de su objetivo, las artes. No obstante, después de la muerte de Alois el 3 de enero
de 1903, el trabajo escolar de Hitler no mejoró. A la edad de dieciséis años, Hitler abandonó la
educación secundaria sin un título.