Buenaventura Comentario A Las Sentencias PDF
Buenaventura Comentario A Las Sentencias PDF
de la Universidad Autónoma
de Nayarit
COMENTARIO A LOS LIBROS DE LAS «SENTENCIAS»
San Buenaventura
Artículo 1 LIBRO II
Cuestión I Artículo 2
Cuestión II
CONCLUSIÓN: La necesidad de existir Dios en todos los
seres proviene tanto de su perfección como de la indigencia de los ¿Fue producido el mundo desde la eternidad, o desde el tiempo?
seres. De parte de El mismo, por su suma inmensidad y poder; la
razón de ambas es su suma simplicidad. Porque es sumamente CONCLUSIÓN: Respondo que sostener que el mundo es
simple, no limitado a nada, por eso se halla en todos los seres eterno, o producido en la eternidad, afirmando a la vez que todas
como inmenso: porque es sumamente simple, tiene una potencia las cosas fueron producidas de la nada, va contra toda verdad y
infinita, y por eso su poder está en todas las cosas. Ahora bien: su razón, como prueba el último argumento aducido; está en tal
poder se identifica con su sustancia, y por eso tiene que estar en oposición con la razón, que pienso que ningún filósofo, por poco
todos los seres. ingenio que tuviese, haya sostenido tal cosa. y es que eso encierra
en sí una manifiesta contradicción. En cambio, el sostener que el
Por parte de la creatura se da la necesidad [de existir Dios en mundo es eterno, presupuesta la eternidad de la materia, parece
todas las cosas], porque la creatura tiene en sí misma (la) razonable e inteligible.
posibilidad y la inanidad; la razón de ambas es que la creatura ha
sido hecha de la nada. En efecto, porque la creatura existe y Esto se hace comprensible por dos ejemplos: La procedencia
recibió la existencia de otro que la hizo existir cuando ella no de las cosas del mundo de Dios se verifica a modo de huella. Si el
existía, por eso no es su ser (esse), y no es acto puro, sino que pie fuese eterno, y eterna también la tierra en que se forma la
tiene posibilidad; y por eso tiene fluxibilidad y variabilidad, y carece huella, no hay nada que impida el entender que la huella era
de estabilidad, y por eso no puede existir, sino por la presencia de coeterna con el pie, y, sin embargo, la huella procedería del pie.
aquel ser que le dio la existencia. Un ejemplo de ello lo tenemos
bien claro en la impresión del sello en el agua, que no se conserva De ese modo, si la materia o el principio potencial fuese
sino en el momento en que está presente el sello. Y asimismo, coeterna al creador, ¿qué dificultad habría en que la huella misma
porque la creatura ha sido hecha de la nada, por eso no tiene fuese eterna? Es más, parece algo muy en consonancia con ello.
consistencia, y porque nada inconsistente se apoya en sí mismo, Otro ejemplo que hace ver lo razonable de lo que decimos: La
es necesario que toda creatura sea sostenida por la presencia de creatura procede de Dios a modo de sombra} y el Hijo como
la Verdad. Es como si se pusiese en el aire un cuerpo pesado, que esplendor; mas, tan pronto como está la luz, al punto se da el
esplendor, y al punto también la sombra, si se le interpone un
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cuerpo opaco; como es razonable poner el Hijo, que es el recibir y obrar y cambiar de una propiedad a otra y subsistir en sí
esplendor del Padre, como coeterno, así parece razonable que las misma, no parece que sea suficiente esa afirmación de que en ella
creaturas o el mundo, que es la sombra de la suprema luz, sea se da solamente la composición de aquello por lo que es y de
eterno. Y es más razonable que su contrario, es decir, que la aquello que es, si no se añade que se da en ella la composición de
materia fue imperfecta eternamente, sin forma o sin la influencia materia y forma.
divina, como sostuvieron algunos entre los filósofos; y tanto más
razonable, cuanto que el más excelente de los filósofos, Por eso otros sostuvieron que no sólo el alma racional, sino
Aristóteles, como se lo atribuyen los sagrados escritores y exponen la animal, consta de materia y forma, ya que ambas son motor
los comentadores y suenan sus palabras, cayó en ese error. suficiente del cuerpo. Pero, como el alma animal no tiene una
propia operación exclusiva suya, ni es apta para subsistir en sí, no
Sin embargo, algunos modernos sostienen que el Filósofo no parece que conste de materia.
pensó tal cosa, ni pretendió probar que el mundo no empezó, sino
que no empezó con movimiento natural. Cuál de esos dos Y por eso se da un tercer modo de hablar, que representa
extremos sea más verdad, yo no lo sé; lo único que sé es que, si una posición intermedia entre ambos, a saber, que el alma
sostuvo que el mundo no empezó con comienzo natural, sostuvo la racional, por ser esto determinado y ser apta para subsistir por sí y
verdad, y las razones que él aduce, sacadas del movimiento y del para obrar y ser sujeto de pasión, mover y ser movida, tiene en sí
tiempo, son eficaces. Pero, si sostuvo que no tuvo absolutamente misma el fundamento de su existencia y el principio material del
comienzo, erró manifiestamente, como se ha demostrado más cual recibe la existencia, y el formal, del cual tiene el ser (esse),
arriba con abundantes razones. y se vio precisado, para evitar la cosa que no se puede decir del alma animal, ya que se funda en el
contradicción, a poner, o que el mundo no fue hecho, o que no fue cuerpo. Y como el principio que fija la existencia de la creatura en
hecho de la nada. Y para evitar la infinitud actual, tuvo que poner o sí misma, es el principio material, hay que conceder que el alma
la corrupción o la unidad, o la circulación, y quitar así la felicidad. humana tiene materia. Dicha materia se halla elevada sobre el ser
Así que este error tuvo un comienzo malo, y tiene un fin pésimo de la extensión y sobre el ser de la privación y de la corrupción, y
(Opera omnia II p.638). por eso se la llama materia espiritual. Y por eso, los que hablaron
del principio material fijándose en el ser de la extensión y en que su
ser lo tiene bajo la privación, dijeron que el alma racional no tiene
DISTINCIÓN XVII materia, no entendiendo la materia en toda su universalidad, sino
en cuanto que ella es el término de la resolución física, como se ha
Artículo 1 dicho al hablar de la simplicidad del ángel. En consecuencia, hay
que aceptar las razones que demuestran eso (edit, minor, III
Sobre la producción del hombre en cuanto al alma p.426s).
Cuestión II
DISTINCIÓN XXV
¿Fue producida el alma de Adán de la materia?
Artículo único
Para entender lo que antecede, es de advertir que sobre este
punto ha habido diversas opiniones. Unos, en efecto, dijeron que Sobre el libre arbitrio
ningún alma, ni racional, ni animal, tiene materia, ya que los
espíritus son simples; del alma racional afirmaron que tenía Cuestión I
composición de aquello por lo que es (quo est) y de aquello que es
(quod est) porque es esto determinado y es apta para subsistir por ¿Se da el libre arbitrio de igual manera en aquellos en quienes se
sí y en sí. Pero, como es evidente que el alma racional puede encuentra?
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comparadas entre sí, sucede que en ellas se halla de igual manera,
RESPUESTA: Para entender lo que se ha dicho, es de ya que todo libre arbitrio está constituido inmediatamente bajo
advertir que, cuando se pregunta si se da en todos de igual manera Dios, y cada uno es, después de Dios, el primer principio de sus
el libre arbitrio, no se trata de éste en cuanto que es libre con la acciones. Esa facultad atañe a la parte suprema de la creatura
inmunidad de la miseria o de la culpa, pues, en ese sentido, es racional, que sólo reconoce como ser superior a ella a Dios, como
claro que se da más libertad en uno que en otro, sino que se trata dice Agustín.
del libre albedrío en cuanto que es libertad de la coacción, pues en
ese sentido es en el que parece haber discordia en las opiniones Por lo que hace a lo tercero, es decir, a la facultad o potestad
de los santos escritores. de conservar la justicia, se da desigualdad, no sólo en las creaturas
y en el Creador, sino también en las creaturas comparadas entre
Por eso; para hacer desaparecer la oposición que parece sí. En efecto, una creatura es mucho más potente que otra en el
presentarse, hay que tener presente que el libre arbitrio, o la conservar el debido orden, como la que es feliz más que la infeliz,
libertad del arbitrio, implica orden o relación a un término del que yeso es lo que se dice en el libro sobre el Libre arbitrio:
parte o libra, y un término al que llega o se ordena. Por relación al
primero, se le llama (o tiene el aspecto de) privativo o negativo; «La libertad del (libre) arbitrio, una es de por sí, que no ha
pues se le dice libre de la coacción, por ser inmune de toda sido hecha ni ha sido recibida de otro, la cual es propia de solo
coacción. Por relación al segundo, se le dice (o toma el aspecto) Dios. Otra es hecha por Dios, y de El recibida, y es propia de los
positivamente, porque la libertad del arbitrio es una facultad o ángeles y de los hombres. Y la hecha o recibida de otro, una tiene
potestad de guardar (conservar) el debido orden. Esa facultad, en o posee la rectitud o debido orden, que conserva; otra carece de
cuanto que va unida a la privación de coacción, posee una cierta ella; de la que tiene el debido orden, una lo tiene separadamente,
dignidad, ya que implica dignidad y poder el no poder ser otra lo tiene inseparablemente; y la que carece, una carece de
coaccionado. Así que en el concepto del libre arbitrio, se incluyen manera que pueda recuperarla, otra, no pudiendo recuperarla».
tres cosas: la inmunidad de la coacción, la dignidad de la Por esa división de Anselmo aparecen los grados de la libertad, no
excelencia y la potestad o facultad. Por lo que hace a lo primero, el sólo en las creaturas respecto del Creador, sino también en las
libre arbitrio se halla en igual manera en todos aquellos en los que creaturas comparadas entre sí. Esa división de la libertad se. toma,
está, como dicen los textos de Bernardo y lo demuestran los en efecto, de lo que en ella hay de positivo: y así sucede que se
argumentos aducidos para ello, ya q¡'¡e en todo ser en el que se encuentra en grado mayor y menor en los que poseen el libre
halla, excluye simple y absolutamente toda coacción. Por eso dice arbitrio... (Opera omnia II p.609ss).
Bernardo que la libertad del arbitrio se halla con plenitud en la
creatura a su modo, como en el Creador: cosa que, aunque no se
pueda entender que se dice con verdad de algo que se predica de DISTINCIÓN XXXVIII
manera positiva, se puede entender, sin embargo, de lo que se
predica por la absoluta privación. Artículo 2
Por lo que hace a lo segundo, es decir, a la dignidad de la Sobre la diferencia de la intención y de la voluntad
excelencia, se halla desigualmente, si se comparan las creaturas
con el Creador, pero se halla de igual manera en las creaturas Cuestión I
comparadas entre sí. En efecto, la dignidad del libre arbitrio
increado supera la dignidad de todo libre arbitrio creado, ya que su ¿Se da intención tan sólo en los seres que están dotados de
dignidad es la máxima, y toda dignidad creada está por debajo de razón?
ella y existe por ella; y así se da desigualdad en la libertad del
arbitrio por lo que hace a la dignidad, si se la considera en las CONCLUSIÓN: Para entender lo que antecede, es de
creaturas y en el Creador. En cambio, considerada en las creaturas advertir que a propósito de esta cuestión se dan dos maneras de
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hablar que importan a nuestro propósito. Una consiste en distinguir entre ambos. De ahí que los seres naturales se mueven con una
el modo de obrar por intención por propia iniciativa, o por la ajena. cierta clase de necesidad, los racionales, con la sola libertad, y los
En efecto, parece que es bastante razonable el decir que hay animales, con cierta impetuosidad, que se halla por bajo de la
algunos seres que se mueven por la propia intención, y otros, que libertad y sobre la necesidad, ya que no pueden reprimirse del todo
se mueven por la intención de otro. Se mueven por (la) propia y, sin embargo, pueden tender a objetos contrarios.
intención los seres que conocen de antemano el fin y comparan y
ordenan la propia operación al fin. Se mueven por intención de otro Por tanto, así como la regla directiva de las operaciones se
los seres que no tienen en sí la facultad de discernimiento, pero encuentra propiamente en los racionales, en los animales menos
que son regidos y dirigidos por el que tiene esa facultad, como la propiamente y en los naturales impropiamente, lo mismo sucede
saeta lanzada por el arco se puede decir que se mueve por con la intención.
intención, no la del arco o de la saeta, sino la del que la lanza. De
ese modo se puede decir bastante razonablemente que todas las Con esto está clara la respuesta a la cuestión propuesta y a
cosas naturales son movidas por intención, por cuanto se mueven los argumentos aducidos en ambos sentidos. La intención, en
como Dios lo ha determinado y como las gobierna y rige, ya que El sentido propio, en cuanto que implica luz por la que se hace
es en toda operación el motor principal. Según este modo de referencia y tendencia a Dios, atañe a la parte suprema del alma; y
hablar, la intención propiamente se halla tan sólo en las sustancias por eso, en ese sentido, se halla tan sólo en los seres racionales,
racionales, si bien se dice en alguna manera de hablar que los como demuestran los argumentos arriba aducidos. Pero la
seres irracionales obran por intención. intención, en cuanto que implica la ordenación y la dirección del
apetito a algún término o fin en que se aquieta la tendencia, no se
Pero, aunque este modo de hablar sea razonable y diga la da tan sólo en los seres racionales, sino también en los animales,
verdad, no la dice, con todo, a lo que parece, suficientemente, al como lo hacen ver las razones aducidas en sentido contrario...
decir que la naturaleza obra por intención, no por la propia (Opera omnia, I p.889s).
intención, sino por la intención ajena: no dice, en efecto, la verdad
suficientemente, al asignar a la naturaleza tan sólo una intención
ajena. Según eso, los acontecimientos casuales y fortuitos, al no DISTINCIÓN XXXIX
ser producidos al margen de la intención divina, no se tendrá que
decir de ellos que suceden sin intención. Asimismo, como vemos Artículo 1
que los seres naturales están dotados de apetito, por el cual
tienden de un objeto a otro, y que cada ser tiene su fuerza que lo Sobre la conciencia
rige, por la cual está inclinado al propio fin, parece que en los seres
naturales no se da tan sólo el ser movidos con una intención Cuestión II
extrínseca y ajena, sino que también se mueven con intención
propia e intrínseca. ¿Es la conciencia un hábito innato o adquirido?
Por eso hay otra manera de hablar, a saber: así como se dan Con lo dicho queda clara la respuesta a la cuestión que
tres clases de apetito: el natural, el sensitivo, o animal, y el plantea si todo nuestro conocimiento procede de los sentidos. Hay
racional, y cada uno de ellos tiene su propia manera de regirse; que responder que no. En efecto, hay que sostener que el alma
razonablemente cada una de esas maneras se llama intención; conoce a Dios y a sí misma y a lo que hay en ella, sin la ayuda de
pero en el sentido más propio se llama intención la manera de los sentidos externos. Así que, si alguna vez dice el Filósofo que
regirse el apetito racional. La razón de ello está en que al régimen «no hay nada en el entendimiento que no haya estado antes en el
y a la dirección del apetito natural le cuadra más el ser dirigido que sentido», y que «todo conocimiento tiene su comienzo en los
el dirigir; en cambio, al del apetito racional le cuadra propiamente el sentidos», hay que entender eso de las cosas que tienen su ser
dirigir; y el régimen del apetito animal viene a ser algo intermedio (existencia) en el alma por intermedio de una semejanza abstracta;
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esas cosas se dicen estar en el alma como algo escrito. Y por eso en efecto, una certeza de especulación y una certeza de adhesión.
es muy digno de notar que el Filósofo dice que en el alma no hay La primera atañe al entendimiento, la segunda al afecto (o
nada escrito, no porque no se dé en ella ningún conocimiento, sino voluntad).
porque no hay en ella nada pintado, o semejanza abstracta. Yeso
es lo que dice Agustín en el libro De Civitate Dei: «Dios ha puesto Hablando de la certeza de adhesión, es mayor la certeza que
en nosotros un tribunal natural, en el cual se discierne en el libro de hay en la fe que la que puede haber en el hábito de la ciencia, ya
la luz lo que es de la luz y lo que es de las tinieblas, en el libro de la que la verdadera fe hace más adherirse al creyente a la verdad
luz, que es la verdad, porque la verdad está impresa naturalmente creída que una ciencia a una verdad conocida. Y así vemos que a
en el corazón humano» (Opera omnia, II p.904). los sinceros creyentes, ni los argumentos, ni las torturas, ni los
halagos son capaces de doblegarlos a que nieguen, al menos de
palabra, la verdad que creen, cosa que nadie, al poseer un
LIBRO III conocimiento por la ciencia, si está en sus cabales, haría por
alguna verdad que conociese, sino en el sentido de que la doctrina
DISTINCIÓN XXIII de la fe manda que no hay que mentir. Sería un necio el geómetra
que estuviese dispuesto a dar la vida por cualquiera proposición
Artículo 1 cierta de la geometría. De ahí que el sincero creyente, aunque
poseyese toda la ciencia filosófica, preferiría perderla toda ella a
Sobre la fe en sentido propio o formada ignorar un solo artículo de la fe: hasta tal grado asiente a la verdad
creída. Tratándose, pues, de la certeza de adhesión, es verdad que
Cuestión IV la fe es más cierta que la ciencia filosófica: es una certeza que
acompaña a la verdad y a la doctrina en el orden de la piedad, y a
¿Es más cierta la fe que la ciencia? favor de esa certeza militan las razones aducidas en la primera
parte.
RESPUESTA: Cuando hacemos la comparación entre la
certeza de la fe y la certeza de la ciencia, eso puede entenderse de Pero si se trata de la certeza de la especulación, que atañe al
dos maneras. En cierto sentido, la visión clara y cierta de Dios en el entendimiento y a la verdad pura, se puede conceder que hay
cielo puede llamarse ciencia, y entonces, no hay cuestión ni duda mayor certeza en alguna ciencia que en la fe, ya que puede
posible de que la ciencia tomada así sea más excelente que la fe suceder que alguien conozca algo por la ciencia con tal grado de
misma, como la gloria es más excelente que la gracia y el estado certeza que no pueda de ningún modo dudar de ello, ni creer lo
de patria que el estado de viandante. En otro sentido, se llama contrario, ni contradecirlo en su interior, como se ve en el
ciencia el conocimiento que se tiene en esta vida; y ese conocimiento de los axiomas y primeros principios. y en ese
conocimiento puede ser de dos modos: o respecto de los objetos sentido proceden las razones aducidas en la segunda parte, como
de los cuales hay fe, o respecto de otros objetos cognoscibles. Si es claro al considerarlas. Y con ello está clara la respuesta a la
se trata del conocimiento de los objetos de los cuales hay fe, cuestión propuesta (edit. minor, III, p.470s).
entonces, absolutamente hablando, es más cierta la fe que la
ciencia. Por eso, si algún filósofo llegó a conocer por vía de
raciocinio algún artículo de la fe, como que Dios es creador y
recompensador, nunca llegó a conocerlo con tanta certeza con su
ciencia como lo conoce un sincero creyente con su fe.
De la certeza con que la existencia de Dios es conocida y de la fe 5. Además, el Filósofo dice que «sería inconveniente que
con que es creída su trinidad tuviéramos hábitos muy excelentes y los ignoráramos»; luego
siendo una verdad excelentísima la existencia de Dios y a la vez
Artículo 1 sumamente presente a nosotros, es inconveniente que esta verdad
permanezca oculta a la mente humana.
Si la existencia de Dios es una verdad indudable
6. Además, está grabado en las mentes humanas el deseo
Se inquiere, pues, en primer lugar, si la existencia de Dios es de la sabiduría, como dice el Filósofo: «Todos los hombres
una verdad indudable. y se demuestra que lo es por tres vías o naturalmente desean saber»; ahora bien, la sabiduría más
procedimientos. La primera es ésta: toda verdad impresa en todas deseable es la sabiduría eterna; luego el deseo de esta sabiduría
las mentes es verdad indudable. La segunda es ésta: toda verdad está principalmente grabado en la mente humana. Mas no se ama,
que proclama toda criatura, es verdad indudable. La tercera es sino lo que de alguna manera es conocido, como queda dicho más
ésta: toda verdad certísima y evidentísima en sí misma es verdad arriba; luego es conveniente que haya grabado en la mente
indudable. humana algún conocimiento de aquella suprema sabiduría. Pero
esto supone primeramente que Dios o la sabiduría existe; luego,
Por la primera vía se procede, demostrando, tanto por etc.
autoridades como por razones, que se halla impreso en todas las
mentes racionales que Dios existe. 7. Además, el deseo de la bienaventuranza de tal suerte se
halla arraigado en nosotros, que ninguno puede dudar de otro si
1. El Damasceno, en el libro 1, capítulo 3: «El conocimiento desea ser feliz, como en multitud de lugares lo afirma San Agustín;
de la existencia de Dios está naturalmente impreso en nosotros». ahora bien, la bienaventuranza consiste en el sumo bien, que es
Dios; luego, puesto que semejante deseo no es posible sin algún
2. Además, Rugo: «Dios combinó de tal suerte su conocimiento, es necesario que también el conocimiento por el que
conocimiento en el hombre, que como nunca pudiera comprender conocemos que existe Dios o el bien sumo, esté impreso en el
totalmente su esencia, así nunca tampoco pudiera por completo alma.
ignorar su existencia».
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8. Además, está en el alma enraizado el deseo de la paz,
hasta tal punto que es buscada incluso por medio de su contrario, y 11. La primera es como sigue: si existe el ser posterior, existe
este deseo no puede desarraigarse de los mismos demonios y también el ser anterior, porque el posterior depende del anterior;
condenados, según se demuestra en el libro XIX De Civitate Dei. por consiguiente, si existe la totalidad de los seres posteriores,
Por consiguiente, si la paz del alma racional no se encuentra sino necesariamente existe el ser primero. Si, pues, es necesario
en el ser inmutable y eterno, y el deseo presupone la noticia o admitir que hay en las criaturas anterior y posterior, también lo es
conocimiento, el conocimiento del ser inmutable y eterno se halla que la totalidad de las criaturas proclama que hay un primer
inserto en el espíritu racional. principio.
9. Además, en el alma está arraigado el odio a lo falso; mas 12. Además, si existe el ser causado por otro, existe también
todo odio tiene su origen en el amor; luego más intensamente está el ser incausado, puesto que nada pasa por sí mismo del no-ser al
arraigado en el alma el amor a la verdad, en especial a aquella a ser; por consiguiente, la primera razón de producción es menester
cuya semejanza el alma ha sido creada. Si ésta es la verdad que se halle en el ser primero, que no es producido por otro. Por
primera, se sigue necesariamente que el conocimiento de la tanto, si el ser causado por otro se denomina ser creado y el ser
primera verdad está arraigado en el alma racional. Que el odio al incausado ser increado o Dios, de todas las divisiones del ser se
error está arraigado en el alma humana, se muestra por el hecho infiere que Dios existe.
de que ninguno quiere ser engañado, como dice San Agustín en el
libro X de las Confesiones. Que el odio, además, es causado por el 13. Además, si existe el ser posible, existe también el ser
amor, lo demuestra San Agustín en el XIV De Civitate Dei, pues necesario: porque posible indica indiferencia respecto al existir y no
ninguno odia una cosa sino porque ama su contraria. existir; mas nada indiferente a existir y no existir puede llegar a la
existencia sino en virtud de algo totalmente determinado a existir,
10. Además, el alma racional tiene en sí arraigado el Si, pues, el ser necesario, que nada incluye de posibilidad respecto
conocimiento de sí misma, puesto que el alma está presente a sí al no existir, es sólo Dios, y todo el resto incluye en sí algo de esta
misma y es por sí misma cognoscible; ahora bien, Dios está posibilidad, de cualquier diferencia del ser se infiere que Dios
presente a la misma alma en grado sumo y es por sí mismo existe.
cognoscible; luego en la misma alma está arraigado el
conocimiento de su Dios. Si replicas que no hay paridad, porque el 14. Además, si existe el ser relativo, existe también el ser
alma es proporcionada a sí misma, mas Dios no es proporcionado absoluto; porque lo relativo no halla término sino en lo absoluto;
al alma, respondo que la instancia es nula; porque, si el mas el ser absoluto que de ninguno depende no puede ser otro
conocimiento exigiese necesariamente la proporcionalidad, el alma que el ser que nada recibe de fuera; y éste es el ser primero, pues
nunca alcanzaría el conocimiento de Dios, porque no puede todo otro ser incluye alguna dependencia; luego necesariamente
proporcionársele, ni por naturaleza, ni por gracia, ni por gloria. de cualquier diferencia del ser se infiere que Dios existe.
Por estas razones se demuestra ser indudable para el alma 15. Además, si existe el ser disminuido o secundum quid,
humana la existencia de Dios, verdad que lleva en sí naturalmente existe también el ser que lo es simplemente o bajo todo respecto;
arraigada; pues ninguno duda sino de aquello de lo que no tiene puesto que el ser que lo es secundum quid no puede existir ni
conocimiento cierto. entenderse si no es entendido mediante el ser que lo es
simplemente, ni el ser disminuido sino mediante el ser perfecto,
Además, se demuestra lo mismo por una segunda vía de como la privación no es entendida sino por el hábito. Por
esta manera: toda verdad que proclama toda criatura, es verdad consiguiente, si todo ser creado es ser parcial, y sólo el ser
indudable; ahora bien, toda criatura proclama que Dios existe: increado es ser simple y perfecto, de cualquier diferencia del ser se
luego, etc. Que toda criatura proclama la existencia de Dios, se infiere que Dios existe.
demuestra por diez propiedades y suposiciones evidentes.
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16. Además, si existe el ser que lo es para otro, existe Lo mismo se demuestra por la tercera vía de esta manera.
también el ser que lo es para sí mismo: de otra suerte nada sería Toda verdad tan cierta que su opuesto no puede pensarse, es una
bueno; mas el ser para sí no es otro que aquel en cuya verdad indudable; ahora bien, tal es la verdad de la existencia de
comparación nada hay mejor, o sea el mismo Dios; luego, estando Dios; luego, etc. La primera proposición es por sí misma evidente y
hacia él ordenada la totalidad de los demás seres, esta totalidad la segunda se demuestra de muchas maneras.
conduce a Dios no tan sólo según el ser, sino también según el
conocer. 21. San Anselmo, en el capítulo 4 del Proslogion: «Señor
bueno, gracias a ti, porque aquello que primeramente creí por
17. Además, si existe el ser que lo es por participación, existe donación tuya, ahora de tal suerte lo entiendo por tu ilustración,
también el ser que lo es por esencia, porque la participación no se que aun cuando no quisiera creer que tú existes, no podría dejar de
predica sino con relación a una propiedad esencialmente poseída entenderlo».
por alguno. Ahora bien, cualquier ser diverso del ser primero, que
es Dios, tiene el ser por participación, y solamente aquello tiene por 22. Además, lo mismo prueba San Anselmo así: Dios es
esencia; luego, etc. aquello en cuya comparación nada puede pensarse mayor; mas lo
que de tal modo es, que no es posible pensar que no exista, es
18. Además, si existe el ser potencial, existe también el ser más verdadero que aquello de lo que puede pensarse que no
actual, puesto que nunca la potencia se reduce al acto sino por un exista; luego, si Dios es aquello en cuya comparación nada puede
ser ya en acto, ni aun sería potencia si no incluyese la capacidad pensarse mayor, no es posible pensar que Dios no exista.
de ser reducida al acto; si, pues, el ser que es acto puro y nada
encierra en sí de posibilidad, no es otro que Dios, necesariamente 23. Además, el ser en cuya comparación nada puede
todo ser diverso del ser primero conduce .a afirmar que Dios existe. pensarse mayor, es de tal naturaleza, que no puede ser pensado
sino existiendo en la realidad; porque, si existe ese solamente en el
19. Además, si existe el ser compuesto, existe también el ser pensamiento, no sería el ser mayor que pudiera pensarse; luego, si
simple, porque el ser compuesto no posee el ser por sí; luego es un tal ser se piensa que existe, necesariamente existe en realidad,
necesario que traiga su origen del simple; mas el ser simplicísimo, porque no es posible pensar que no exista.
que excluye toda composición, no es otro que el ser primero; luego
todo otro ser conduce a Dios. 24. Además, San Anselmo: «Tú solo eres aquello cuyo ser es
mejor que no ser»; mas la verdad indudable es mejor que la verdad
20. Además, si existe el ser mutable, existe también el ser dudable; luego a Dios ha de atribuirse la existencia indudable y no
inmutable, porque, según el Filósofo demuestra, -el movimiento la dudable.
tiene su origen y su término en el ser estable; si, pues, el ser
totalmente inmutable no es otro que el ser primero, o Dios, y todos 25. Además, San Agustín dice en los Soliloquios que ninguna
los seres creados, por el hecho de serlo, son mutables, se sigue verdad puede ser contemplada sino por medio de la verdad
necesariamente que de cualquier diferencia del ser se infiere que primera; mas la verdad, por medio de la cual toda otra verdad es
Dios existe. contemplada, es la verdad en grado máximo cierta; luego que
existe Dios no sólo es una verdad cierta, sino que ninguna otra
Por consiguiente, de estas diez suposiciones necesarias y puede pensarse más cierta; luego es una verdad de tal naturaleza,
evidentes se deduce que todas las diferencias o partes del ser que no es posible pensar que no sea.
infieren y proclaman que Dios existe. Si, pues, toda verdad tal es
una verdad indudable, se sigue necesariamente que es una verdad 26. Además, prueba lo mismo de esta manera: lo que se
indudable el que Dios existe. puede pensar, se puede enunciar; y en manera alguna puede
enunciarse que no existe Dios sin enunciar simultáneamente que
Dios existe. Lo cual se evidencia así: si no existe verdad alguna, es
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verdad que no existe verdad alguna; y si esto es verdad, existe cognoscente. En el primer sentido se dice dudable alguna verdad
alguna verdad; y si existe alguna verdad, existe la verdad primera; porque le falta la razón de la evidencia, ya en sí, ya en
luego, si no es posible enunciar que Dios no existe, tampoco es comparación al término medio probativo, ya en comparación al
posible pensarlo. entendimiento aprehensivo. Mas de ninguna de estas maneras
falta la certeza a la verdad que enuncia que Dios existe.
27. Además, cuanto una verdad es anterior y más universal,
tanto es más evidente; ahora bien, la verdad que expresa que el En efecto, es cierta para el que la comprende, porque su
ser primero existe es la primera de todas las verdades, no sólo en conocimiento nace con la inteligencia racional, por cuanto lleva en
la realidad, sino también en el conocimiento; luego necesariamente sí razón de imagen, en cuya virtud tiene en sí misma inserto un
es certísima y evidentísima. Mas la verdad de los axiomas o natural apetito, conocimiento y memoria de aquel a cuya imagen ha
primeros conceptos del entendimiento es tan evidente a causa de sido hecha, hacia el que naturalmente tiende, para poder en él
su prioridad, que no es posible pensar que no sean; luego ningún alcanzar la bienaventuranza.
entendimiento puede pensar que no exista la verdad primera ni
siquiera ponerla en duda. Es todavía más cierta en comparación con la razón
demostrativa. Pues todas las criaturas, consideradas ya en sus
28. Además, «ninguna proposición es más verdadera que propiedades perfectivas, ya en las defectivas, con muy fuertes y
aquella en la que una cosa se predica de sí misma»; ahora bien, elevadas voces proclaman que Dios existe, del cual necesitan a
cuando digo que Dios existe, la existencia que de Dios se predica causa de su deficiencia y del cual reciben el complemento. De
es idéntica a Dios, porque Dios es su propia existencia; luego donde a proporción de su mayor o menor perfección, unas con
ninguna proposición es más verdadera y evidente que aquella en la grandes, otras con mayores y otras con máximas voces claman
que se dice que Dios existe; luego ninguno puede pensar que sea que Dios existe.
falsa ni ponerla en duda.
Es aún aquella verdad certísima en sí misma, porque es la
29. Además, ninguno puede ignorar que esta proposición es verdad primera e inmediatísima, en la cual no sólo la noción del
verdadera: lo óptimo es óptimo; ni pensar que es falsa; ahora bien, predicado va incluida en la del sujeto, mas también es enteramente
lo óptimo es el ser perfectísimo, y todo ser perfectísimo es, por lo el mismo el ser que se predica y el sujeto de quien se predica. De
mismo, actual; luego, si lo óptimo es óptimo, lo óptimo existe. donde se sigue que así como la unión de términos que en sumo
Igualmente puede argüirse: si Dios es Dios, Dios existe; ahora grado se diferencian repugna a nuestro entendimiento, porque
bien, el antecedente es tan verdadero que no puede pensarse su ningún entendimiento puede pensar que una cosa pueda a la vez
contrario; luego que Dios existe es una verdad indudable. ser y no ser, así la separación de términos que son totalmente
idénticos e indivisos repugna también totalmente al mismo, y por el
CONCLUSIÓN: No es posible dudar de que Dios existe, si se hecho de ser imposible respecto de una misma cosa ser y no ser,
entiende por dudable una verdad a la que falta la razón de la del mismo modo a la vez ser en grado sumo y no ser en modo
evidencia, ya en sí misma, ya en relación a un término medio alguno, es evidentísimamente falso; así que el primero y sumo de
probativo, ya en relación a un entendimiento aprehensivo. Puede, los seres sea, es evidentísimamente verdadero. Por tanto, si se
con todo, dudarse por parte del cognoscente, es a saber, por toma indubitable en el sentido de que aleja toda duda nacida de
deficiencia en los actos de aprehender, juzgar o concluir. discurso racional, la existencia de Dios es una verdad indudable,
porque, bien entre el entendimiento dentro de sí, bien salga fuera
RESPUESTA: Para inteligencia de lo dicho ha de notarse que de sí, bien contemple sobre sí, si racionalmente discurre,
indudable se dice por privación de lo dudable; y lo dudable se dice certitudinalmente y sin duda alguna conoce que Dios existe.
de dos maneras: o por discurso de la razón o por defecto. Según el
primer modo, se dice algo por parte de lo cognoscible y del Mas, si se toma indudable en la segunda acepción, en cuanto
cognoscente; según el segundo modo, tan sólo por parte del aleja la duda que nace por deficiencia de la razón, así puede
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concederse que por defecto humano es posible que ponga alguno el entendimiento se contradice a sí mismo al pensarlo; no es, por
en duda la existencia de Dios, a causa de las tres deficiencias del tanto, de admirar si no es posible inferir que lo que se piensa exista
entendimiento que conoce, deficiencias que atañen, ya al acto de exteriormente en la realidad. Mas ocurre lo contrario en el ser o en
fa aprehensión, ya al acto de la comparación, ya al acto de la Dios, a quien tal atribución no repugna.
resolución. En el acto de la aprehensión puede surgir la duda
cuando no se toma en sentido recto y pleno el significado del
nombre de Dios, sino sólo en algunos de sus elementos; como los CUESTIÓN III
gentiles pensaban que era Dios todo cuanto era superior al hombre
y podía prever algún suceso futuro; por lo que juzgaban que los Si pueden coexistir la trinidad y la suma simplicidad
ídolos eran dioses, y como a tales los adoraban, porque daban
algunas respuestas acertadas sobre el futuro. En el acto de la Artículo 1
comparación puede introducir se la duda cuando la comparación es
parcial: así, cuando ve el necio que la justicia no deja caer su peso Si el ser divino es simplicísimo
sobre el impío, infiere de esto que no hay régimen en el mundo, y
por ello, que no hay en él un rector primero y sumo, que es Dios CONCLUSIÓN
excelso y glorioso. Igualmente, por algún defecto en el acto de la
resolución, sobreviene la duda cuando el entendimiento carnal no El ser divino es simplicísimo
acierta a resolver sino hasta las cosas evidentes a los sentidos,
como son las corporales; por cuya razón pensaron algunos que RESPUESTA: Se ha de decir que el ser divino es
este sol visible, príncipe entre las cosas corporales, es Dios, simplicísimo. Para evidencia de lo cual conviene atender a dos
porque no supieron llevar la resolución hasta la sustancia cosas, a saber, a la perfección de las propiedades divinas y a los
incorpórea y hasta los principios primeros de la realidad. Y de esta modos de nuestro conocimiento.
suerte, sobre la proposición Dios existe puede recaer la duda por
defecto del entendimiento al aprehender, o al comparar, o al Si consideramos los modos de las propiedades divinas, el ser
resolver; en este sentido puede pensar algún entendimiento que divino, por ser el primero, es simplicísimo. Pues por ser primero,
Dios no existe, porque no toma suficiente e íntegramente el todos los demás seres proceden de él, y porque proceden de él, a
significado de este nombre de Dios. Mas aquel entendimiento que él vuelven y se reducen, como a su fin último; de ahí le viene el ser
concibe en su plenitud el significado del nombre de Dios) pensando alfa y omega, primero y último, principio y fin. Ahora bien, porque
que Dios es aquello en cuya comparación nada puede pensarse estas propiedades, cuya distinción entre sí parece máxima,
mejor, no tan sólo no duda, mas en manera alguna puede pensar concurren en quien es bajo todo respecto uno, necesariamente el
que Dios no exista. Han de concederse, pues, por consiguiente, los mismo ser divino es perfectísimo, a semejanza de un círculo
argumentos que prueban esta conclusión. inteligible, y necesariamente su ser es también simplicísimo.
6. A lo que se objeta contra el argumento de San Anselmo, Tres son las causas por las que un ser se distancia de la
sobre la isla en cuya comparación ninguna mejor o mayor puede simplicidad suma: o porque es compuesto de otros, o porque es
pensarse, hay que decir que no hay semejanza; porque al decir componente de otro, o porque es aptitudinalmente capaz de entrar
«ser en cuya comparación nada mayor puede pensarse», ninguna en composición, El ser divino, porque es el primero, no es
repugnancia se da aquí entre el sujeto y el predicado; pudiendo, compuesto de otros, pues nada tiene anterior a sí; porque es
por consiguiente, pensarse racionalmente. Mas al decir «isla en perfectísimo, no es componente de otros, pues lo que es perfecto
cuya comparación ninguna otra mejor puede pensarse», hay no entra en la constitución de un tercero; y porque es último, todo
repugnancia entre el sujeto y el predicado. La isla indica un ser el resto se ordena hacia él, como hacia su término quietativo; de
defectivo y el predicado es propio del ser perfectísimo; por esta suerte es absolutísimo, y por eso no sólo excluye de sí toda
consiguiente, hay oposición in adiecto; irracionalmente se piensa, y composición actual, mas también la potencial; y el ser simplicísimo
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conviene a Dios verdadera y propiamente, pues no es posible toda simplicidad y se excluye toda composición, toda concreción;
hallar en otro alguno estas tres propiedades. Le compete también sin embargo, lo conoce según la modalidad por la cual es y según
de un modo perfecto, por la misma triple propiedad. En efecto, la cual es; mas no es falso este conocimiento, porque esta
porque es perfectísimo, tiene en sí las propiedades todas de la modalidad no la pone en el objeto; ni es tampoco vano, porque en
perfección; porque es último y óptimo, por quien todas las cosas realidad algo responde por parte de Dios, aunque no sea en El
existen, tiene estas propiedades en grado sumo; porque es diverso. Hay, en efecto, verdaderamente en Dios esencia y
primero, en quien no hay diversidad alguna, necesariamente todas supuesto, mas son una misma cosa; hay verdaderamente voluntad
ellas son en él una misma cosa y, por lo mismo, simplicísima, que y poder, las que no constituyen pluralidad de entidades, aunque se
excluye toda composición e incluye toda perfección. Residen, pues, conocen por pluralidad de ideas.
en Dios todas las condiciones de la perfección, a saber, la
potencia, la sabiduría, la voluntad, la bondad, verdad y unidad, Y así es «que es más verdadero que entendido, y con más
existir, vivir y entender, y las demás semejantes, perfectamente y verdad se entiende que se expresa», como dice San Agustín. Por
en grado sumo, en su razón propia y perfecta; mas son en él una lo cual todo entendimiento desfallece al conocer el ser divino, y, sin
misma cosa, hasta el punto de no introducir en él composición embargo, el entendimiento del fiel no conoce acerca de él sino una
alguna ni disminuir en un punto su simplicidad. Esta verdad no sola cosa, cuando conoce lo uno multiformemente, lo abstracto
puede veda con claridad sino quien comprende igualmente en el concretamente, lo simple complejamente, lo inmenso
ser divino la simplicidad suma, unida a la suma inmensidad; lo cual limitadamente, lo eterno temporalmente; porque, como queda
cómo haya de entenderse, podrá indagarse en lo que sigue;:, mas dicho, estas modalidades no las atribuye al objeto cognoscible,
por ahora debe suponerse como cierto e indudable, para entender sino a sí mismo, en cuanto cognoscente, o a la razón o medio de
rectamente la simplicidad divina, según la exigencia de las divinas que se sirve para conocer.
propiedades.
Afirma, pues, el entendimiento con verdad, por la luz propia
Conviene también tener presentes los diversos modos de de la razón, que el ser divino es totalmente simple. Han de
nuestro conocimiento. En efecto, como necesariamente concurren concederse, pues, los argumentos que demuestran esta verdad.
tres cosas en el conocimiento, a saber, el sujeto que conoce, el
objeto conocido y el medio o razón de conocer, una modalidad
puede atribuirse de tres maneras a nuestro entendimiento: o de [SOLUCIÓN DE LAS OBJECIONES]
suerte que ponga aquella modalidad en el objeto, y entonces es
verdadero, si se encuentra realmente en él, como sucede cuando 1. A lo que en primer lugar, se objeta a favor de la tesis
se conoce espiritualmente lo que es espiritual; o de suerte que contraria, que el ser divino difiere sumamente del ser creado, se ha
ponga aquella modalidad en sí mismo, como al conocer abstracta o de decir que es verdad; mas lo que de esta verdad se infiere: luego
separadamente lo que en realidad está unido: no se engaña, difiere por mayor número de diferencias, puede responderse que
porque, según dice el Filósofo, «no hay engaño en quien abstrae»; no se sigue, porque los primeros géneros difieren en grado sumo,
o de suerte que la ponga en la razón, por cuyo medio conoce, y, sin embargo, difieren por sí mismos. También las diferencias que
como cuando conoce con frecuencia un objeto por muchas ideas. inmediatamente dividen un mismo género difieren por sí mismas, y,
Ha de saberse, pues, que nuestro entendimiento resuelve sin embargo, en grado máximo difieren entre sí. Y si objetas que
totalmente el conocimiento de su objeto en el conocimiento de cuanto algunas cosas en mayor número de notas convienen, tanto
aquello por lo que es y de aquello que es; y cuando conoce un son más semejantes: luego cuanto en mayor número difieren tanto
objeto compuesto, esta resolución la pone en sí mismo y en el son más diferentes; puede decirse que él ser divino difiere por
objeto; mas cuando conoce algún objeto enteramente simple, muchas diferencias del ser creado, diferencias que ponen
entonces la pone no en el objeto, sino en sí mismo, porque de otra pluralidad y diferencia real por parte de la criatura, mas no por
manera no le es posible conocer. De donde se sigue que nuestro parte de Dios, porque lo que se encuentra en la criatura según
entendimiento, cuando conoce a Dios, conoce que en El se incluye multiformidad y diferencia real, mucho más perfectamente se
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encuentra en Dios por simplicísima identidad, como es patente por
lo que ya se ha dicho y se dirá más abajo.
3. Pero, sea cual fuere el sentir de Aristóteles, otros filósofos 19. En cuarto lugar está la medida para que no se quiera
iluminados enseñaron la doctrina de las ideas; los cuales fueron saber sobre las fuerzas, sino saber dentro de los límites de la
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moderación. De donde dice el Salmo: ¿Hallaste miel? come lo que
basta; no sea que, ahíto de ella, tengas que vomitarla (Prov 25,16).
No intentes más de lo que tu talento puede subir, ni permanezcas
por bajo. Así, para significar esto, como dice San Dionisio, los
serafines volaban con las alas de en medio, para que ni se pare el
hombre más bajo de lo que puede, ni suba más alto de lo que
puede; así como los que cantan sobre sus fuerzas, nunca hacen
buena armonía. Y afirma San Agustín que los que no ordenan el
estudio son como los potros, que corren de acá para allá; en
cambio, el jumento, con su andar lento, camina mucho, porque
adelanta con igualdad; de la misma manera, uno que es tardo, si
sabe ordenar su estudio, anda tanto como el de talento que estudia
sin orden.
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CRISTO, MAESTRO ÚNICO DE TODOS propia de la inteligencia creada, sino de la Sabiduría increada, que
es Cristo... en la Sabiduría: El mismo me dio la verdadera ciencia
6. Es, además, Maestro del conocimiento por la razón, en de las cosas existentes para que yo conozca la constitución del
cuanto es la verdad. Para el conocimiento científico se requiere mundo, y las virtudes de los elementos, el principio y el fin y el
necesariamente que la verdad sea inmutable por parte del objeto a medio de los tiempos. y después: Pues la sabiduría, que es el
conocer y que haya certeza infalible por parte del sujeto que artífice de todas, me instruyó. Y añade la razón: Siendo como es
conoce. Todo lo que se conoce científicamente, debe ser, pues, una exhalación de la virtud de Dios o como una pura emanación de
necesario en sí mismo y cierto para el que conoce. Sólo tenemos el la gloria de Dios omnipotente, por lo que no tiene lugar en ella
conocimiento este cuando hemos hallado la razón de ser de una ninguna cosa manchada. Como que es el resplandor de la luz
cosa y sabemos que es imposible sea de otra manera. eterna, y un espejo sin mancilla de la majestad de Dios, y una
imagen de su bondad. La cual es más hermosa que el sol, y
7. Por parte del objeto a conocer se requiere, pues, verdad sobrepuja a todo el orden de las estrellas, y si se compara con la
inmutable. Ahora bien: esta condición no se cumple propiamente luz le hace muchas ventajas. Ella, pues, abarca fuertemente de un
en las cosas creadas, porque todo lo creado es inconstante y cabo a otro todas las cosas y las ordena todas con suavidad (Sap
mudable, sino sólo en la verdad que crea, la cual goza de perfecta 7,17ss). Por lo que decía San Juan: Era la luz verdadera que
inmutabilidad... alumbra a todo hombre. '" añadiendo la Glosa: «Que no es luz
verdadera la que no luce por sí, sino por otra».
Por lo que San Agustín, en el libro segundo De libero arbitrio,
dice: «En manera alguna podrás negar la existencia de la verdad 10. Por consiguiente, no basta la luz del entendimiento
inconmutable que encierra en sí todas aquellas cosas que son creado para comprender una cosa cualquiera sin la luz del Verbo
inconmutablemente verdaderas y que yo no puedo decir que sea eterno. Por eso dice San Agustín en el primer libro de los
tuya, ni mía, ni de otro hombre cualquiera, pero que está presente Soliloquios: «De la misma manera que en el sol podemos distinguir
y se comunica, en general, a todos los que ven alguna verdad tres cosas: que existe, que brilla, que ilumina; así también en el
inconmutable». Lo mismo afirma en el libro catorce De Trinitate. Dios invisible distinguimos tres aspectos: que existe, que entiende
Cuando los impíos ven las normas según las cuales debe vivir y hace que las otras cosas sean entendidas». Y dice poco antes
cada uno: «¿Dónde las ven? No las ven en su propia naturaleza, que «así como la tierra no puede verse si no está iluminada,
pues las verían con su mente, y su mente es mudable, mientras las asimismo lo que se enseña en las ciencias, aunque todo el mundo
normas aparecen inmutables, como puede comprobarlo cualquiera; que lo comprende afirma ser verdadero sin ninguna duda, es de
tampoco pueden verlas en el hábito de su mente, ya que son creer que no podría comprenderse si no fuera iluminado por
normas de justicia y sus mentes consta que son injustas. ¿Dónde, aquella especie de sol». Lo mismo viene a decir en el libro doce De
pues, están escritas estas normas por las cuales el injusto ve lo Trinitate, capítulo último, hablando de aquel niño que respondía
que es justo y el que no las observa ve que las debería observar? con acierto sobre cuestiones de geometría sin haber tenido
¿Dónde han de estar escritas sino en el libro de aquella luz, que se maestro; rechazando la explicación platónica de que las almas,
llama la verdad, de la que es transcrita toda ley justa y por la cual antes de ser infundidas en los cuerpos, conocen todas las ciencias,
se comunica la justicia al corazón del hombre no de un modo afirma no ser esto verdad, sino que «más bien es de creer, dice,
pasajero, sino como dejando huellas?» Esto mismo se lee en el que la naturaleza de la mente humana fue hecha de tal manera
libro De vera Religione, en el libro sexto de De Musica y en el libro que, por disposición del Creador, esté naturalmente ordenada a las
de las Retractaciones. cosas inteligibles, las cuales ve en cierta luz incorpórea, del mismo
modo que con los ojos de la carne ve las cosas que caen bajo la
9. En segundo lugar, para esta clase de conocimiento se luz corporal, para la que tiene el hombre, por la creación,
requiere certeza por parte del sujeto que conoce. Esta certeza no capacidad y aptitud».
puede darse por parte del que puede engañarse, ni por aquella luz
que puede oscurecerse. La luz que no puede oscurecerse no es
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16. Es evidente, además, quién sea el autor y el doctor: según San Agustín, esté enlazada con las leyes eternas, porque en
Cristo, que es el director y el fautor de nuestra inteligencia no sólo cierto modo alcanza la luz de estas leyes por medio de la agudeza
de una manera general, como lo es en todas las obras de la suprema del entendimiento agente y de la parte superior de la
naturaleza, ni tampoco de una manera tan especial, como en las razón, con todo, es también verdadero lo que dice el Filósofo, que
obras de la gracia y virtud meritoria, sino de una manera el conocimiento se origina en nosotros por vía de los sentidos, de
intermedia. Para que esto se entienda rectamente, es de notar que la memoria y de la experiencia; y por estos medios se forma en
en las creaturas se dan tres maneras de conformidad con Dios. nosotros el concepto universal, que es el principio del arte y de la
Algunas se conforman con Dios como vestigio, otras como imagen, ciencia. Y de ahí que, al trasladar Platón toda la certeza de nuestro
otras como semejanza. El vestigio indica relación con Dios en conocimiento al mundo inteligible o de las ideas, fue justamente
cuanto es principio causal; la imagen, no sólo en cuanto Dios es reprendido por Aristóteles; no porque dijo que las ideas eran las
principio causal, sino también en cuanto es el objeto que mueve, razones eternas, pues en esto mismo le alaba San Agustín, sino
pues el alma es imagen de Dios, como dice San Agustín en el libro porque, desdeñando el mundo sensible, quiso reducir toda la
XIV De Trinitate, en cuanto es capaz de él y puede ser participante certeza del conocimiento a aquellas ideas; y al hacer esto, aunque
suyo; es decir, por el conocimiento y por el amor. La semejanza parecía afianzar el camino de la sabiduría, que procede según las
dice relación a Dios no sólo como principio y objeto sino también a razones eternas, de hecho destruía el camino de la ciencia, que
manera de don infuso. procede según las razones creadas, cuyo camino, por otra parte,
afianzaba Aristóteles, desdeñando aquel otro superior.
17. En aquellas operaciones de la criatura que le son propias
como vestigio, como son, en general, las acciones: naturales, Dios Así que parece habérsele concedido a Platón, a diferencia de
coopera como principio y causa. Mas en aquellas que le son los otros filósofos, el lenguaje de la sabiduría, y a Aristóteles, el de
propias en cuanto imagen, como son las operaciones intelectuales la ciencia. Aquel miraba señaladamente hacia lo alto; éste, en
con las cuales el alma percibe la verdad inmutable, coopera como cambio, hacia lo bajo principalmente.
objeto y razón motriz. Y en aquellas que le son propias en cuanto
semejanza, como son las operaciones meritorias, coopera como
por don infuso por la gracia. Por eso dice San Agustín en el libro
octavo De Civitate Dei: «Dios es la causa del ser, la razón del
entender y el orden del vivir». Que sea la razón del entender, hay
que interpretado rectamente: no que sea la razón única, ni de una
manera clara, ni tampoco la razón total.