7.
El Juicio Sumario
Concepto:
Es aquél en que por la simplicidad de las cuestiones a resolver o por la urgencia de
resolverlas, se abrevian los trámites y los plazos.
Características:
A) Breve
B) Rápido
Clasificación:
Nuestro CPCYM establece que se tramitarán en juicio sumario
1. Los asuntos de arrendamiento y
desocupación
2. La entrega de bienes inmuebles, que no
sean dinero
3. La rescisión de contratos
4. La deducción de responsabilidad civil
contra funcionarios y empleados públicos.
5. Los interdictos
6. Los que por disposición de la ley o por
convenio de las partes, deban seguirse en esta vía.
8. Juicio Sumario de Desahucio y desocupación
Finalidad de este proceso
No solamente procede en los casos en que se persiga desalojar a los inquilinos y
subarrendatarios, sino en cualquier situación en que el detentador tenga obligación de
restituir el inmueble o bien lo use sin ningún derecho ni título justificativo. Pero, también
se utiliza este juicio para obtener una condena en relación con las rentas que deba el
inquilino.
Naturaleza del proceso
Se trata de un juicio de conocimiento (proceso de cognición), cuya naturaleza es la que
debe corresponder a los juicios sumarios (según se desprende de su tramitación común en
nuestro código), porque lo único que los caracteriza es la brevedad en sus trámites con
respecto a los ordinario. Si la sentencia no se cumple voluntariamente, se provocará una
fase de mera ejecución (forzada)
Legitimación activa y pasiva
La demanda de desocupación puede ser entablada por el propietario, por el que ha
entregado un inmueble a otro con la obligación de restituírselo o por los que comprueben
tener derecho de poseer el inmueble por cualquier título legítimo.
Se da en contra de todo simple tenedor y del intruso o en contra del que recibió el
inmueble sujeto a la obligación antes dicha.
Alquiler de casas y locales
Estos bienes están incluidos dentro de la aplicación del juicio sumario de desahucio y
desocupación.
Las disposiciones relativas al alquiler de casas y locales se encuentra regulado en los
artículo 1931-1941 del Código Civil
La ley del Inquilinato (Dto. 1468) y el Código Civil
Esta Ley regula un procedimiento especial para el juicio de desocupación, al cual puede
optarse según lo establecido en el artículo 237, párrafo segundo del CPCYM. Las
características generales de este procedimiento son más bien limitativas que protectoras en
relación al inquilino. Así por ejemplo, en el art. 44 el término de prueba se reduce a diez
días, cuando el juicio sumario desarrollado en el CPCYM se establece un período de
quince días.
El art. 45 es francamente limitativo para el derecho de defensa del inquilino y es dudosa su
legalidad por violar ese sagrado principio ampliamente protegido por la Constitución de la
República en el art. 53. En efecto, dicho art. 45 dice: “El inquilino que no presentare el
último recibo que debió pagar o no acreditare su solvencia con el comprobante de la
consignación hecha, no podrá proponer artículos de previo pronunciamiento, excepciones
de género alguno, ni recursos de cualquier naturaleza.
En el CPCYM sólo se requiere de esa exigencia para hacer uso del derecho de apelación,
pero no se limita el derecho de defensa en la forma absoluta en que lo establece el art. 45
de la Ley de Inquilinato.
Los términos que fija el art. 46 de esta Ley para la desocupación son los mismos que
establece el CPVYM, o sea quince días si se tratare de vivienda y treinta días si se tratare
de local.
El art. 47. De la Ley de Inquilinato, preceptúa que el lanzamiento del inquilino
definitivamente decretado por juez competente, no dará derecho a aquel al pago de
indemnización alguna. Esta indemnización a que se refiere el art. 47 debe entenderse que
alude al hecho mismo del lanzamiento, pero no afecta los derechos que pueda tener el
inquilino para el pago o entrega de cosas reclamadas, ya que esta materia debe regirse por
lo estipulado en el contrato y a falta de ello, por lo dispuesto sobre mejoras en las leyes
que regulan las obligaciones y contratos.
Finalmente el art. 48 de esta Ley, incluye una norma que se justifica plenamente por su
fundamento de equidad. Dice este artículo que en caso de lanzamiento de inquilinos de
escasos recursos, la Policía Nacional recogerá de la calle los bienes del desahuciado y los
llevará a un lugar seguro mientras éste busca a dónde trasladarlos.
También dispone esta Ley, en su art. 49 que todas las controversias que se susciten
entre locadores e inquilinos, que no tengan trámites especiales señalados en esa ley se
ventilarán por el procedimiento de los incidentes.
La demanda:
Dice el artículo 237 del CPCYM que “La demanda de desocupación puede ser
entablada por el propietario, por el que ha entregado un inmueble a otro con la
obligación de restituírselo o por los que comprueben tener derecho de poseer el
inmueble por cualquier título legítimo; y se da en contra de todo simple tenedor y del
intruso o en contra del que recibió el inmueble sujeto a la obligación antes dicha. Si la
desocupación se promoviere contra el inquilino, a los subarrendatarios y cuales quiera
otros ocupantes del inmueble por cualquier título o por el específico que determine la
materia.”
Así mismo deberán acompañarse a la demanda los documentos que acrediten el derecho
del autor y deberán cumplirse con los requisitos establecidos por el artículo 61 y 106
del CPCYM
Plazos para la desocupación: (art. 240 CPCYM)
Si con los documentos acompañados por el actor a su demanda, se comprobare la
relación jurídica afirmada por éste, el juez, al emplazar al demandado deberá apercibirlo
de que, si no se opone dentro del término de tres días de que dispone para contestar la
demanda, se ordenará la desocupación sin más trámite.
Si no hubiere oposición, el juez decretará la desocupación, fijando los siguientes plazos:
15 días para casas y locales de habitación
30 días para establecimientos mercantil o industrial
40 días para fincas rústicas.
Estos términos son irrenunciables e improrrogables
Si los documentos acompañados a la demanda fueren privados, únicamente se hará
efectivo el apercibimiento, si estuvieren firmados por el demandado y no hubieren sido
objetados por éste dentro del término de tres días mencionado.
Fin del proceso:
En la sentencia, de proceder la pretensión sumaria de desahucio, debe declararse que el
contrato de arrendamiento deja de producir efectos por cualquiera de los motivos
establecidos en la ley para su nulidad, rescisión, resolución o terminación; y como
consecuencia de tal declaración, se ordena la desocupación, para lo cual se fijarán los
términos establecidos en el art. 240 del CPCYM.
El proceso puede terminar también por medio de un auto que produce los efectos de una
sentencia, cuando el demando no se opone a la demanda entablada en su contra en los
términos establecidos en el mismo art. 240, siempre que estuviere documentalmente
comprobada la relación jurídica afirmada por el actor.
El lanzamiento: (art. 241)
Transcurridos los términos fijados para la desocupación sin haberse ésta efectuado, el
juez ordenará el lanzamiento, a consta del arrendatario.
Si en la finca hubiere labores, plantíos o algunas otras cosas que reclamare el
arrendatario como de su propiedad, debe hacerse constar la clase, extensión y estado de
las cosas reclamadas, sin que esta reclamación impida el lanzamiento.
Verificado el lanzamiento, se procederá al justiprecio de las cosas reclamadas.
El pago de las cosas reclamadas se regirá por el contrato y a falta de este por lo
dispuesto sobre mejoras en las leyes que regulan las obligaciones y contratos. Cualquier
asunto que surja a este respecto se resolverá en incidente.
Recursos:
Establece el CPCYM en el art. 243 que en estos juicios sólo son apelables los autos que
resuelvan las excepciones previas y la sentencia.
Para que se conceda el recurso de apelación, el arrendatario apelante debe acompañar a
su solicitud el documento que compruebe el pago corriente de los alquileres o haber
consignado la renta dentro del juicio.
Congelamiento de alquileres:
La ley del Inquilinato establece en el artículo 5 que: “Se declara ilegal todo aumento de
alquileres de viviendas o locales urbanos, debiendo mantenerse como máximo, el
alquiler que, conforme a los contratos respectivos, percibirán los locadores, el 1o de
noviembre de 1960. Las rentas de los inmuebles construidos y arrendados o
subarrendados con anterioridad a la fecha últimamente mencionada, quedan en
consecuencia congeladas e incurrirán las sanciones que esta ley establece quienes las
aumenten o amenazaren al inquilino con exigirle la desocupación por causales no
autorizadas en la presente ley o lo cohiban de cualquier otra manera ilegal a desocupar
el bien arrendado.”
Luego el artículo 7 de la misma ley establece que “Unicamente podrán aumentarse los
alquileres que estaban vigentes el 1o de noviembre de 1960 o que cubría el último
inquilino, en su caso, cuando el propietario del raíz hubiere efectuado nuevas
construcciones, ampliaciones o mejoras de importancia en inmuebles desocupados.”
También establece el artículo 8 de la misma ley que “Los inmuebles que se hubieren
construido después del 1o de noviembre de 1960 y que aún no hubieren sido dados en
arrendamiento; y los que se construyan o terminen de construir en el futuro, quedarán
completamente libres de las limitaciones que, en materia de rentas, ordena esta ley. En
consecuencia, las partes gozarán, en cuanto a ellos, del derecho de libre contratación.
Finalmente el artículo 9 de la referida ley establece que “Será igualmente de libre
contratación, el alquiler de las viviendas o locales cuando el valore real y total de cada
uno de ellos exceda de VEINTE MIL QUETZALES”
9. Juicio Sumario de entrega de cosas y rescisión de contratos
Entrega de cosas:
Establece el art. 244 del CPCYM que cuando no proceda la vía ejecutiva, se aplica el
juicio sumario para la entrega de cosas que no sean dinero y que se deban por virtud de
la ley, el testamento, el contrato, la resolución administrativa o la declaración unilateral
de voluntad en los casos en que ésta es jurídicamente obligatoria.
Las cosas a que se refiere esta disposición comprenden también aquellas que han sido
objeto de un contrato de arrendamiento. Si se trata de un arrendamiento de bienes
inmuebles, el camino a seguir es el juicio sumario de desahucio, pero si se trata de
arrendamiento de bienes muebles, se procede por esta vía.
Un requisito importante es que la obligación de entregar la cosa debe acreditarse en
forma documental. Esta información no tiene que tener la característica de título
ejecutivo pues de lo contrario no tendría sentido la existencia de este procedimiento.
Rescisión de contratos:
También procede este juicio en las demandas de rescisión de contratos que el acreedor
haya incumplido por su parte. (art. 245 CPCYM).
Los contratos libremente celebrados, pendientes de cumplimiento, pueden rescindirse
por mutuo consentimiento o por declaración judicial en que la rescisión de los contratos
que se encuentren en esa situación , cuando no sea por mutuo consentimiento,
forzosamente requieren de la declaración judicial. Normalmente prar obtener esa
declaración, judicial, por tratarse de una acción que no puede cuantificarse, es decir que
debe considerarse como de valor indeterminado (al igual que cuando se pide la nulidad
de un contrato), tendrá que acudirse a juicio ordinario. Sin embargo, por virtud de la
disposición que incluye el párrafo primero del art. 245 del Código Procesal, puede
acudirse al juicio sumario, en aquellos casoso en que el acreedor haya cumplido con la
prestación a que está obligado.
Se entiende por consiguiente, que esta facultad que concede el CPCYM se refiere a los
contratos bilaterales, en los cuales una de las partes haya cumplido su respectiva
prestación. Es lógico, que la legislación procesal facilite un procedimiento rápido como
el sumario, para resolver las situaciones en que el deudor no ha cumplido con su
obligación.
Opción por la vía ordinaria:
No obstante esta facilidad, el mismo art. 245 del CPCYM, en su párrafo segundo
dispone que en estos casos también podrá optarse por la vía ordinaria. De manera que el
acreedor que desee discutir en forma más amplia el conflicto planteado, lo cual ocurrirá,
generalmente, en aquellos casos en que no se disponga de suficiente prueba, podrá
acudir al juicio ordinario, que también le permitirá hacer uso, eventualmente, del
recurso de casación si se tratare de un juicio de mayor cuantía.
10. Juicio sumario de Responsabilidad civil de funcionarios y empleados públicos
El art. 246 del CPCYM dispone que la responsabilidad civil de los funionarios y
empleados públicos procede en los casos en que la ley lo establece expresamente y se
deducirá ante el juez de primera instancia por la parte perjudicada o sus sucesores.
La Constitución Política dispone en el art. 154 Parrafo 1º. Que los funcionarios son
depositarios de la autoridad, responsables legalmente por su conducta oficial, sujtos a la
ley y jamás superiores a ella.
De acuerdo con las disposiciones constitucionales el funcionario o empleado público es
responsable directamente y sólo lo será subsidiariamente el Estado. (art. 148 Consti).
El plazo para hacer valer esta acción es de 20 años (prescripción). Art. 149 Constitución
Política.
Este artículo 149 establece que “La responsabilidad civil de los funcionarios y
empleados públicos por cualquier transgresión cometida en el desempeño de sus cargos,
podrá deducirse mientras no se hubiere consumado la prescripción, cuyo termino será
de veinte años. La responsabilidad criminal se extingue, en este caso, por el transcurso
del doble del tiempo señalado para la prescripción por la ley penal. En ambos casos el
término de prescripción comenzará a correr desde que el funcionario o empleado
público hubiere cesado en el ejercicio del cargo en el cual incurrió en responsabilidad.
No hay prescripción por los delitos perpetrados por funcionarios o empleados públicos,
cuando por actuación u omisión doloso y por motivos políticos, causaren la merte de
una o más personas.” (Ley de Responsabilidades Dto. Leg. 1547 de fecha 25 de mayo
de 1928)
El art. 247 del CPCYM establece que la responsabilidad civil de los jueces y
magistrados se deducirá ante el tribunal inmediato superior. Si los responsables fueren
magistrados de la Corte Suprema de Justicia, se organizará el tribunal que deba
juzgarlos conforme a la LOJ. La nueva LOJ ya no contempla la integración de este
tribunal
Finalmente el art. 248 establece que contra la sentencia que se dicte procede el recurso
de apelación ante el tribunal superior pero si se tratare de la responsabilidad de los
magistrados de la CSJ, no cabrán más recursos que aclaración, ampliación y reposición.
11. Los interdictos:
Concepto y etimología:
Procesos civiles especiales y sumarios por los que se trata de proteger situaciones, en
general posesorias, que pueden no ser definitivas o se trata de impedir que, mientras se
llega a la declaración definitiva de un derecho, se generen o mantengan situaciones que
después puedan impedir la plena efectividad de tal declaración.
Cuenca expresa que no hay acuerdo sobre el origen de la palabra interdictum. Dice
“Para algunos proviene de inter duos dicere (decisión entre dos contendores); para otros
de inter Edictum (del edicto del pretor) y para los más, de interdicere (prohibición),
pues generalmente contiene la prohibición de hacer o seguir haciendo alguna cosa.
Otros traducen el interdictum por entredicho, lo cual quiere decir una resolución
provisional.”
Naturaleza Jurídica:
Son procesos semarios para proteger la posesión. Estaán destinados, según los autores
Castillo y de Pina, a decidir sobre el hecho de la posesión o de la necesidad de
suspender o impedir con rapidez una actuación o una situación de hecho perjudicial a
un derecho privado o a la seguridad pública, dejando a salvo la facultad de promover un
juicio ordinario posterior.
Según Alsina, los interdictos son procedimientos sumarios para la protección de la
possessio naturalis, es decir, de la posesión considerada exclusivamente en su aspecto
exterior, por lo que representa el corpus posesorio que tanto lo tiene el poseedor como
el detentador.
El interdicto de obra peligrosa es más bien un proceso de carácter cautelar, y el de apeo
y deslinde puede concebirse también como un proceso posesorio.
Bien Jurídico Protegido:
El bien jurídico tutelado es la posesión del bien.
Finalidad:
Los proceso interdictales tiene la finalidad de proteger el instituto de la posesión, sin
perjicio de ulteriores declaraciones jursdiccionales sobre la propiedad u otros derechos
reales sobre los objetos poseídos. Por ello son proceso sumarios, cuyas resoluciones no
tienen efecto de cosa juzgada material.
Clases de interdictos
El CPCYM establece que son cuatro las clases de interdictos: 1) interdicto de amparo
de posesión o de tenencia; 2) Interdicto de despojo; 3) interdicto de apeo o deslinde
4) Interdicto de obra nueva o peligrosa.
Amparo de posesión o de tenencia
Procede cuando el que se halla en posesión o tenencia de un bien inmueble es
perturgado en lla, por actos que pongan de manifiesto la intención de despojarlo (art.
253 párrafo 1 CPCYM). Supone pues, un estado de posesión o de tenencia actual, que
es precisamente uno de los extremos que debe ser demostrado en juicio, y el otro, los
actos perturbadores que denoten intención de despojo
El art. 254 del CPCYM establece los términos de la sentencia: el juez ordenará que se
mantenga al demandante en la posesión o tenencia; condenará en las costas al
perturbador y en daños y perjuicios, que fijará prudencialemente si hubiere ejercido
violencia, sin perjuicio de las responsabilidades penales.
De despojo:
Contempla dos modalidades, según que se trate propiamente de despojo o que sea un
despojo judicial. En todo caso, se da con respecto a aquellos que teniendo la posesión o
la tenencia de un bien inmueble o derecho real, fueren desposeídos, con fuerza o sin
ella, sin haber sido citados, oídos y vencidos en juicio. En tales supuestos pueden pedir
la restitución ante el juez, exponiendo el hecho del despojo, su posesión y el nombre del
despojador. Ofrecerán la prueba de haber poseído y dejado de poseer. (art. 255)
En esta clase de interdictos encontramos una particularidad muy importante que es
necesario destacar. Ella se refiere al caso en que no hay oposición del demandado.
Cuando esta situación se presenta, el juez sin necesidad de acuse de rebeldía, ordena la
restitucio´n con las demás consecuencias legales (art.256 CPCYM). En realidad se trata
de una aplicación de la ficta confessio).
Los daños y perjuicios se pueden exigir ejecutivamente en la vía de apremio sin
necesidad que se declaren en un juicio posterior.
Despojo Judicial
Este se presenta cuando el juez ha privado a alguno de su posesión, sin previa citación y
audiencia (art. 257 parr. 1º.). esta norma hace que en la práctica los jueces sean muy
cautelosos, especialmente en aquellos casos en que hayan de entregar la posesión de
inmuebles como consencuencia de un ligiio que ordenó tal entrega. Las
responsabilidades en que pueden incurrir consisten en la condena en las costas y en la
reparación de los daños y perjuicios que hubiesen causado, los cuales también estima
prudencialmente el tribunal que conoce, sin perjuicio de la responsabilidad del orden
penal (art. 558 parr. 1º.)
El CPCYM establece reglas para el trámite y procedencia de las reclamaciones
atinentes al despojo judicial. Así tenemos que si las providencias que causaron el
despojo hubieren sido dictadas por un juez que conoce en Primera Instancia, se pedirá
la restitución ante el Tribunal superior. Si no se hubiere interpuesto recurso de
apelación contra la providencia que causó el despojo, puede el despojado solicitar la
restitución ante el tribunal superior, dentro del año siguiente al despojo. Al efecto, se
pedirán los autos al inferior, para que los remita con su informe dentro de segundo día;
y la demanda se tramitará com oen primera instancia, con intervención de la
Procuraduría General de la Nación. Art. 257 párrafos 2º. Y 3º.
El CPCYM en el mismo artículo 257 párrafo final, establece la limitación lógica de que
si se hubiere interpuesto recurso de apelación en contra de las resoluciones que
causaron el despojo, no podrá usarse la reclamación de despojo ante el tribunal
superior. En otras palabras, si se hizo valer el recurso de apelación, es a través de él que
debe formularse la reclamación. Pero si por alguna circunstancia el afectado estuvo
impedido de hacerlo, cuenta con un año para intentarlo ante el tribunal superior.
Por último, puede también ocurrir que el reclamante no probare el despojo judicial. En
ese caso el CPCYM establece que el que interpuso la reclamación pagará las costas y
sufrirá una multa de cincuenta quetzales que se le impondrá en la sentencia. (art. 258
parrafo 2º. CPCYM)
Interdicto de apeo o deslinde
En este interdicto sólo se discute una cuestión posesoria de hecho, que se refiere a la
alteración de límites entre heredades, cuando se han removido las cercas o mojones y se
han puesto en lugar distinto del que tenían y se ha hecho un nuevo lindero en lugar que
no corresponde (art. 259 CPCYM).
Requisitos específicos de la demanda:
1) el nombre, jurisdicción, linderos y situación de la finca; 2) la parte o parte en que ha
sido alterado el lindero; 3) el nombre de quién o quiénes han hecho la alteración, si se
supiere; y los nombres de los colindantes que puedan tener interés en el apeo; y 4) el
lugar en que se pretenda que deban colocarse los mojones, vallas o cercas, debiéndose
acompañar los títulos y demás documentos que sirvan para la diligencia (art. 260
CPCYM)
La prueba se limita a establecer si ha habido alteración de límites y mojones y quién la
hizo o mandó que se hiciera (art. 261 párrafo 1º.). No es necesario remedir los terrenos,
porque ello implicaría incluso costos elevadísimos por la prueba pericial requerida
(agrimensores), que muchas veces no está en consonancia con la extensión del lindero
alterado que es objeto de la discusión en el interdicto.
La diligencia fundamental en este interdicto es la de reconocimiento judicial. Se
practica de acuerdo con las reglas establecidas para esta clase de prueba (art. 261 párr.
2º. Y art. 174 CPCYM)
Las características de la diligencia están señaladas en el art. 261 CPCYM que dispone
que discernido el cargo a los peritos, se señalará día para practicarla con prevención a
los interesados y a los colindantes para que presenten en ella sus respectivas pruebas.
De la diligencia se levanta acta, en la que se decribe todo lo practicado con inclusión
del dictamen de los peritos. El acta será firmada por todos los que hubieren estado
presentes, si pudieren hacerlo.
Finalmente, de acuerdo con lo dispuesto en el art. 262 CPCYM, si la alteración fuere
comprobada, se ordenará la restitución a cargo del que la hizo o la hubiere ordenado,
quien será responsable de las costas del juicio y de los daños y perjuicios, fijados
prudencialmente por juez, sin perjuicio d elas responsabilidades penales en que hubiere
incurrido.
Interdicto de obra nueva o peligrosa
Debemos distinguir las dos clases de siruaciones que pueden dar origen al
planteamiento de este interdicto. La obra puede ser nueva, aunque no peligrosa pero
susceptible de causar un daño; o bien puede ser no necesariamente nueva, pero sí
peligrosa. Por ello se direencia ambos supuestos, aún cuando en los dos se persigue
fundamentalmente la suspensión de la obra, primero en forma provisional y luego
definitivamente.
Obra nueva:
Es uno de los casos en que el CPCYM concede acción popular, cuando la obra nueva
causa un daño público. Precisamente por esta misma consecuencia, puede ejercitarse
judicialmente o ante la autoridad administrativa. Ahora bien cuando la obra nueva
perjudica a un particular, la legitimación se le concede únicamente a él (art. 263 parr. 1º
y 2º.) Este mismo artículo 263 contiene una norma muy especial sobre que la persona
que tenga dercho al agua como fuerza motriz, puede denunciar la obra nueva, cuando
por ella se embarace el curso o se disminuya el volumen o la fuerza del agua cuyo
disfrute le corresponda (párrafo final)
Se estabece en el CPCYM una norma de equidad que permite al juez, cuando lo
estimare justo, que ordene la suspensión inmediata de la obra. No se perjudica al dueño,
porque también se le faculta para que la continúe si diere garantía por las resultas del
juicio y por los daños y perjuicios. En cualquier caso el uez puede permitir que se
lleven a cabo las obras que sean absolutamente indispensables para la conservación de
lo edificado. Contra lo que el juez resuelva no cabe recurso alguno. (art. 264 CPCYM).
Los efectos de la sentencia que se dicte son los mismos que para el caso de que la obra
fuere peligros; es decir, el jeuz resuelve en ella sobre la suspensión definitiva o la
demolición de la obra, y la condena en costas al vencido. Si procediere la suspensión
defintiva, ordenará el juez la ejecución inmediata fallo; y si procediere la demolición, se
fijará término para llevarla a cabo a costa del demandado (art. 268 CPCYM)
Obra Peligrosa
En esta situación, las consecuencias riesgosas de la obra hacen que el juez deba actuar
con prontitud. El art. 265 del CPCYM dispone que si la obra fuere peligrosa, o la
construcción por su mal estado pudiera causar daño, o si existieren árboles de donde
pueda éste provenir, el juez dictará en el acto las medidas de seguridad que juzgare
necesarias o el derribo de la obra, construccio´n o árbol, sin ulterior recurso.
El juez no debe esperar que se le solicite la diligencia de reconocimiento judicial, dada
la especial situación de peligrosidad de la obra. Por ello, el CPCYM dospone que al
darle trámite a la demanda, ordenará el reconocimiento judicial de la obra, señalando
día y hora para el efecto y que esta diligencia puede practircarla inmediatamente, según
las circunstancias, sin niecesidad de notificación previa a la otra parte (art.266 CPCYM)
Se puede suspender la obra, y por ello el art. 267 del CPCYM establece que: “Si fuere
decretada la suspensión y el propietario de la obra no concurriere al reconocimiento
judicial, el juez hará la prevención al director o encargado de la obra y, a falta de él, a
los operarios, para que en el acto suspendan los trabajos, so pena de castigarlos como
desobedientes. En el acta respectiva se detallará el estado en que se halle la obra en el
momento de la suspensión. En cualquier momento y a petición de parte, el juez podrá
ordenar la demolición de lo construido en contra de la orden de suspensión, a costa del
infractor”.
Por último, los efectos de la sentencia, en la que el juez se pronuncia sobre la
suspensión definitiva o la demolición de la obra, son los mismos que para el caso de
obra nueva. Art. 268 CPCYM