ANTISÉPTICOS
Los conceptos de antiséptico y desinfectante son diferentes, pero es cierto
que ambos términos se usan indistintamente de forma habitual. No obstante,
conviene ser conscientes de las diferencias:
El antiséptico es una sustancia que inhibe el crecimiento o destruye
microorganismos sobre tejido vivo.
El desinfectante es un compuesto que ejerce la misma acción (inhibir el
crecimiento o destruir microorganismos) sobre superficies u objetos
inanimados.
Por consiguiente, la misma sustancia puede ser utilizada como antiséptico o
desinfectante, ya que el mecanismo germicida no varía según la superficie de
aplicación. Un desinfectante es, además, un antiséptico si no es irritante en el
tejido a aplicar, no es inactivado por la materia orgánica y no produce
toxicidad por absorción sistémica.
Un buen antiséptico debe presentar cuatro cualidades importantes:
Tener amplio espectro de acción (bactericida o bacteriostático, virucida,
esporocida, etc.).
Actuar con rapidez frente al germen.
Tener una duración de acción suficiente.
Garantizar la inocuidad local y, sobre todo, sistémica.
En el grupo de los antisépticos más comunes se encuadran: alcohol etílico,
clorhexidina, povidona, tintura de yodo, agua oxigenada y merbromina.
Alcohol etílico
El alcohol etílico presenta actividad bactericida, pero su eficacia es variable
frente a hongos y virus y no es activo frente a esporas.
Aunque el más utilizado en los hogares es el alcohol de 96º (95%), la mayor
actividad bactericida la presenta al 70%, cuando puede eliminar el 90% de las
bacterias de la piel si se mantiene húmeda durante dos minutos, mientras
que la clásica friega con algodón empapado en alcohol destruye como
máximo un 75%.
Tradicionalmente se utiliza para limpiar heridas abiertas, pero no debería
emplearse con este fin, ya que es muy irritante y en contacto con materia
orgánica podría coagular las proteínas facilitando así la supervivencia de
algunas bacterias.
No debería utilizarse para desinfectar material quirúrgico por su nula
actividad esporicida.
Clorhexidina
La clorhexidina entra en acción muy rápidamente y posee gran actividad
bactericida frente a gérmenes grampositivos y gramnegativos, aunque las
seudomonas son relativamente resistentes. No es virucida. Por lo que a las
esporas se refiere, impide su germinación pero sólo llega a eliminarlas si se
eleva la temperatura. El alcohol aumenta su potencia de acción.
Permanece activa en presencia de jabón, sangre y materia orgánica, aunque
puede perder algo de eficacia. Por ello puede utilizarse tanto en heridas
abiertas, como sobre piel intacta.
Es un antiséptico que se utiliza como alternativa a la povidona yodada en los
casos en que no pueden aplicarse los derivados del yodo. También es
ampliamente utilizado en niños y en embarazadas, ya que en estos grupos se
intenta evitar la aplicación del yodo.
Las concentraciones apropiadas, en soluciones acuosas o alcohólicas, son las
siguientes:
En piel intacta anterior a una intervención: 0,5% en etanol o alcohol
isopropílico.
En heridas, al 0,05% en solución acuosa.
Para conservación de material quirúrgico estéril se emplea en una
solución al 0,02%.
Una de sus mayores ventajas es que no produce sensibilización ni se
absorbe a través de la piel.
Es ampliamente utilizado como desinfectante bucal.
Povidona (polivinilpirrolidona yodada)
Se emplea ampliamente como antiséptico y desinfectante. Es muy eficaz
frente a esporas y todo tipo de gérmenes (bacterias, hongos, virus,
protozoos), aunque su actividad se ve reducida en presencia de materia
orgánica. El complejo como tal carece de actividad hasta que se va liberando
el yodo, verdadero agente de la actividad antiséptica. Se utiliza a
concentraciones del 1, 7,5 y 10%.
Es menos activa que la tintura de yodo y su acción es más lenta, pero
presenta la ventaja de manchar algo menos la piel y no ser irritante. Puede
causar hipersensibilidad en algunas personas.
Tintura de yodo
El agente activo es el yodo, altamente eficaz y con espectro muy amplio. Su
acción es muy rápida y una vez aplicado no pierde eficacia en varias horas,
por lo que es probablemente uno de los mejores antisépticos disponibles. La
concentración comercial más habitual de la tintura contiene 2% del yodo
metal y 2,5% de yoduro potásico en alcohol al 50%, y se utiliza en piel sana o
en infecciones cutáneas por hongos y bacterias. La misma concentración en
solución acuosa también desinfecta heridas.
También se puede utilizar como agente potabilizador de agua,
principalmente para viajes a países tropicales por su acción frente a amebas y
giardias. En estos casos se utilizan cinco gotas de tintura de yodo a una
concentración del 2% por litro de agua, dejándola actuar durante una hora
antes de beberla. Si la presentación es al 4% se recomendará la mitad de la
dosis.
Agua oxigenada (peróxido de hidrógeno)
Aunque se ha utilizado ampliamente sobre heridas, su efecto no es muy
satisfactorio ya que la catalasa de los tejidos la descompone rápidamente y
pierde su acción. Presenta una actividad antibacteriana débil y también es
virucida.
Como antiséptico se utiliza a concentraciones del 3% (10 volúmenes).
Provoca gran escozor o quemazón al aplicar en heridas abiertas.
Merbromina
Tanto la merbromina como otros derivados mercuriales se han utilizado
ampliamente durante muchos años, pero debe tenerse en cuenta que el
mercurio es tóxico y produce reacciones de hipersensibilidad con relativa
frecuencia. La concentración a la que se emplea es al 2% para la desinfección
de la piel.
La acción de la merbromina es únicamente bacteriostática y fungistática. Su
actividad se ve mermada en presencia de materia orgánica que disminuye su
eficacia.
ANTISÉPTICOS
Los antisépticos son sustancias que, aplicadas de forma tópica, sobre los
tejidos vivos, tienen la capacidad de destruir los microorganismos o de inhibir
su reproducción. La aplicación más frecuente es sobre la piel, las mucosas y
las heridas. Las sustancias que se emplean sobre objetos inanimados con el
mismo objetivo se denominan desinfectantes. La diferencia entre antiséptico
y desinfectante depende esencialmente de la concentración empleada. En
dosis bajas, una sustancia puede comportarse como antiséptico, mientras
que, en dosis más altas, que resultarían lesivas para los tejidos, se emplea
como desinfectante.
Un buen antiséptico debería reunir las siguientes características: actuar
contra el mayor número y variedad de microorganismos posibles, difundir
con facilidad a través de la materia orgánica como exudados, fibras y pus,
actuar de manera rápida y mantenida, y no lesionar los tejidos.
CLASIFICACIÓN DE LOS ANTISÉPTICOS
Atendiendo a su estructura y características químicas, los antisépticos se
clasifican en los grupos que se describen a continuación:
Ácidos
Su acción antimicrobiana es debida a la presencia de hidrogeniones. El ácido
bórico al 5% se utiliza como bactericida y en concentraciones inferiores,
como bacteriostático. Se encuentra, sobre todo, en talcos para los pies. Es
muy susceptible a Pseudomonas aeruginosa, por lo que se puede asociar al
alcohol de 60º en otitis externas durante cortos períodos de tiempo. Es poco
eficaz. Si se absorbe a través de la piel, puede producir alteraciones
importantes y está prohibido utilizarlo en niños.
El ácido acético medicinal es el ácido acético glacial diluido al 33% con agua
destilada. Es una alternativa contra Pseudomonas y hongos. Las soluciones
pueden ser irritantes, sobre todo en vagina y quemaduras. Se utiliza al 1% en
vendajes quirúrgicos y apósitos; al 0,25-1% en irrigaciones vaginales; al 2,5%
en otitis externas y al 5% en quemaduras extensas.
Alcoholes
Su actividad bactericida se debe a su capacidad para precipitar las proteínas y
disolver las fracciones lipídicas de la membrana bacteriana. Se emplean el
alcohol etílico y el alcohol isopropílico, siendo el 70% la concentración óptima
para alterar y precipitar las proteínas y para reducir la tensión superficial de
las bacterias. Son bactericidas frente a casi todo tipo de bacterias. Sobre la
piel, el alcohol al 70% mata en 2 minutos el 90% de las bacterias cutáneas,
siempre y cuando la piel esté húmeda. Su actividad germicida aumenta
cuando previamente se limpia la piel con agua y detergente, y se frota con
suavidad. Los alcoholes asociados a otros productos como clorhexidina, N-
duopropenida, amonios cuaternarios y etilsulfato tienen añadido el efecto de
acción característico de estos compuestos (detergente, oxidante, etc.). El
alcohol tiene, asimismo, propiedades virucidas, aunque más inconstantes; es,
en cambio, un pobre fungicida y no ataca las esporas secas. No se deben
aplicar en heridas porque producen una fuerte irritación, alteran los tejidos y
forman coágulos que favorecen el crecimiento bacteriano. Se utilizan con
fines profilácticos antes de aplicar una inyección o de realizar una maniobra
quirúrgica pequeña. Su aplicación inmediata a la piel tras una pequeña
quemadura evita o reduce la formación de ampolla.
Aldehídos
Poseen propiedades germicidas al combinarse con los grupos amino de las
proteínas dando lugar a azometinas, que resultan tóxicas para los
microorganismos. En concentraciones elevadas, los aldehídos coagulan y
precipitan las proteínas. El formaldehído se emplea más como desinfectante
que como antiséptico, en concentraciones que oscilan entre el 2 y el 8% para
desinfectar material quirúrgico y guantes, y al 10% en solución salina para
conservar muestras biológicas. Sólo en concentraciones del 20-30% tiene
propiedades astringentes y se utiliza en hiperhidrosis, aplicado sobre las
palmas de manos y las plantas de pies.
El glutaraldehído es más activo que el formaldehído frente a bacterias,
hongos, micobacterias, esporas y virus. Es menos irritante para la piel y
menos propenso a desprender vapores molestos. Existen combinaciones de
soluciones de glutaraldehído a diversa concentración con otros productos
que las estabilizan e incrementan su actividad germicida y esporicida. Es uno
de los mejores agentes para desinfectar endoscopios.
Oxidantes
El peróxido de hidrógeno o agua oxigenada es un buen desinfectante de
material: no es corrosivo y no deja residuos. Su acción antiséptica es escasa y
se debe principalmente al radical hidroxilo libre; además, cuando entra en
contacto con la catalasa de la sangre o de los tejidos produce oxígeno,
descomponiendo rápidamente el agua oxigenada con pérdida de su función.
Aunque el oxígeno posee escasa acción bactericida, con excepción de los
gérmenes anaerobios, ayuda a liberar los detritos acumulados en las heridas.
Se utiliza como antiséptico en solución al 6% (20 volúmenes).
Halogenados (compuestos yodados)
En este grupo se incluyen los iones yoduro y los productos yodóforos. Los
iones yoduro se utilizan en forma de soluciones. La solución acuosa de yodo
está formada por un 2% de yodo y un 2,4% de yoduro sódico en agua; la
solución fuerte de yodo (solución de Lugol) contiene un 5% de yodo y un 10%
de yoduro potásico. La tintura de yodo es una solución del 2% de yodo y del
2,4% de yoduro sódico en alcohol al 44-50%. La actividad antiséptica
depende del yodo en forma libre.
La actividad germicida del yodo es poderosa. Ataca bacterias grampositivas y
negativas, esporas, hongos, virus, quistes y protozoos. En ausencia de
materia orgánica, mata la mayoría de las bacterias en una concentración del
0,0002 % en 10 min, y en solución del 1% en 1 min. Los quistes amebianos,
los virus intestinales y las esporas (no secas) los elimina en una concentración
del 0,15%.
En las concentraciones indicadas, tanto la solución acuosa de yodo como la
tintura de yodo son poco tóxicas e irritantes en aplicación tópica.
Se emplean para desinfección de la piel sana e infecciones cutáneas (en estos
casos se prefiere la tintura de yodo), y para desinfección de laceraciones de
la piel y heridas, en las que se usa la solución de yodo.
La povidona yodada es un yodóforo en el que el yodo forma complejo con el
nitrógeno-pirrolidona de la povidona (polivinilpirrolidona o PVP). La povidona
yodada, que libera lentamente yodo, es el más usado de los yodóforos.
Menos activa que la tintura de yodo, y de acción algo más lenta, tiene la
ventaja de manchar menos la piel y no ser irritante. Las soluciones diluidas
son poco estables y se deterioran con rapidez; la actividad antiséptica cesa
cuando el producto se seca sobre la piel o en la ropa.
Es muy utilizada como antiséptico general y desinfectante. Se emplea en
diversos preparados y concentraciones para el lavado de manos del personal
sanitario, cepillado prequirúrgico, desinfección de la piel antes de operar,
inyectar o aspirar, para la limpieza de pequeños cortes, heridas o rozaduras,
para el tratamiento de heridas antes que se formen escaras que limiten la
penetración, para la desinfección de catéteres y equipos de diálisis, y para
lavados vaginales en el tratamiento de tricomoniasis. Puede producir
dermatitis por contacto con el uso repetido y reacciones alérgicas.
Fenoles
Penetran fácilmente a través de la membrana celular bacteriana. En dosis
elevadas, se combinan con las proteínas, precipitándolas y
desnaturalizándolas. En concentraciones menores inactivan sistemas
enzimáticos que son esenciales para el metabolismo bacteriano.
El fenol ya no se utiliza en la asepsia de la piel por ser muy irritante y
presentar problemas de toxicidad. Se utiliza sólo al 5% en la desinfección de
excrementos. El hexaclorofeno es un bifenol policlorado de gran eficacia
frente a bacterias grampositivas, pero escasa o nula frente a gramnegativas y
esporas. Se inactiva en presencia de sangre. Se acumula en la piel, de manera
que el lavado diario origina una especie de depósito del que el yodo se libera
lentamente, favoreciendo una protección bacteriostática de varias horas.
Prácticamente ha desaparecido el producto de los medicamentos
comerciales.
El triclosán es un bactericida de amplio espectro, con excepción de P.
aeruginosa. Se utiliza como antiséptico en jabones (1%) y en el tratamiento
de quemaduras y picaduras (0,1-0,2%) y del acné. Puede producir dermatitis
por contacto.
Biguanidas
La clorhexidina es una clorofenilbiguanida que presenta un espectro
antimicrobiano amplio. Es la más efectiva de las biguanidas con poder
antiséptico. Con su pH entre 5 y 8 es muy eficaz frente a bacterias
grampositivas y gramnegativas; es relativamente resistente a P. aeruginosa.
Impide la germinación de las esporas, aunque no las mata. Tampoco es
virucida. Su acción es rápida y presenta un elevado índice de adhesividad
residual o permanencia en la piel, por lo que su actividad se mantiene más de
tres horas, y quedan restos con actividad antimicrobiana hasta uno o dos
días. Se absorbe con gran dificultad a través de la piel, incluso después de
muchos lavados diarios. Su toxicidad es mínima. El alcohol aumenta su
eficacia. Permanece activo en presencia de jabón, sangre y materia orgánica,
aunque su eficacia puede disminuir en cierta medida. Se utiliza en forma de
gluconato porque la clorhexidina es totalmente insoluble en agua.
El digluconato de clorhexidina se prepara al 4% para lavado y cepillado de
manos, limpieza preoperatoria de la piel, etc. En solución acuosa al 5% y
asociado a un agente tensoactivo, se emplea para la desinfección de la piel, y
el tratamiento de heridas y quemaduras. Reduce la flora bacteriana de la piel
más que la povidona yodada. La acción bactericida de esta mezcla es tan
buena que no hace falta lavado previo con agua y jabón. En diluciones
convenientes se emplea también en antisepsia de cavidades corporales
(vejiga, uretra y peritoneo). Debe evitarse todo contacto, directo o indirecto,
con el sistema nervioso central, las meninges y el oído medio. Existen formas
orales para antisepsia bucal y tratamiento de infecciones de la mucosa
orofaríngea. No se debe usar para el lavado rutinario de manos, ya que por
su capacidad de producir sequedad, puede favorecer la presencia de
gérmenes en ella.
Tensoactivos
Los tensoactivos se clasifican en tres grupos: aniónicos, catiónicos y no
iónicos. Los más importantes desde el punto de vista de actividad antiséptica
son los correspondientes al grupo de los catiónicos. Son, principalmente,
compuestos de amonio cuaternario que tienen una acción potente y rápida.
Su actividad es mayor frente a bacterias grampositivas que frente a
gramnegativas, y también es activo frente a algunos hongos y protozoos (por
ejemplo, Trichomonas vaginalis). Su eficacia es mayor en solución alcohólica
que en solución acuosa. Los principales compuestos son: benzalconio,
bencetonio y cetrimonio. Se encuentran en forma de múltiples preparados,
con fines antisépticos y desinfectantes.
Son menos activos que la clorhexidina o los compuestos yodados. El alcohol
potencia su acción, por lo que las tinturas son más eficaces que las soluciones
acuosas. Son antagonizados por jabones, pus y otro material orgánico.
Forman una película en la piel, por debajo de la cual pueden germinar
bacterias. No son irritantes para la piel si no se superan las concentraciones
recomendadas, aunque pueden ocasionar reacciones alérgicas.
El benzalconio se usa en tintura en concentración de 1:750 o en soluciones al
0,1% en piel intacta, pequeñas heridas y rozaduras; para mucosas o heridas
más grandes la concentración es de 1:2.000 a 1:5.000.
Metales pesados
La acción antibacteriana del mercurio y otros metales pesados se basa en su
capacidad para reaccionar con los grupos sulfhidrilos de las proteínas para
formar sulfuros, anulando de esta manera la actividad enzimática de
aquéllas. Los más empleados son los derivados del mercurio y las sales de
plata.
Los mercuriales son compuestos orgánicos con actividad bacteriostática y
fungistática. Pese a la proliferación en el mercado de otros antisépticos más
novedosos, existen todavía preparados comerciales (merbromina, tiomersal)
que se siguen empleando a nivel popular como antisépticos en la
desinfección de la piel y heridas. Antes de aplicar la merbromina, es
necesario limpiar bien la herida para que la materia orgánica o la sangre no
inactiven su acción.
En las sales de plata, la poderosa actividad germicida de los iones argénticos
se basa en que reaccionan con grupos SH y otros grupos de las proteínas
desnaturalizándolas. El nitrato de plata es bactericida en una concentración
del 0,1% y bacteriostático en concentraciones inferiores. El ion argéntico
precipita con el cloruro de los líquidos tisulares, por lo que penetra
escasamente. Los depósitos de plata se ennegrecen con la luz, tiñendo el
tejido orgánico y la ropa.
En solución al 1% se aplica en el saco conjuntival de los recién nacidos para
protegerlos de la oftalmia del recién nacido. Al 0,5% se aplica tópicamente en
heridas de segundo y tercer grado para evitar las infecciones por P.
aeruginosa, sobre todo si no se puede emplear sulfadiazina argéntica; pero,
dado que penetra mal, debe emplearse antes de que se formen escaras. Su
precipitación con cloruro y formación de sales insolubles puede llegar a
provocar hipocloremia e hiponatremia, si se emplea de manera extensa y
prolongada.
La sulfadiazina argéntica es una solución de una sulfamida con el ion plata
que actúa sobre la pared celular y membrana citoplasmática. Posee un
amplio espectro de acción: es bactericida y fungicida. Es eficaz frente a una
gran variedad de grampositivos (S. aureus) y gramnegativos (P. aeruginosa,
Enterobacterias), así como Candida spp. Se aplica en crema al 1% en la
prevención y tratamiento de infecciones en quemaduras extensas y graves.
La adición de nitrato de cerio a esta crema potencia su acción antimicrobiana
y acelera la formación de la escara. Es el fármaco de elección para tratar
quemaduras e injertos infectados, y para impedir su infección en enfermos
con alto riesgo. No produce las alteraciones electrolíticas que provoca el
nitrato de plata, aunque se use en zonas extensas y de forma prolongada, ni
suele causar dolor. A veces puede originar alguna erupción, picor o
quemazón. Se aplica sobre toda la superficie quemada con un grosor de 1-3
mm, previo lavado de la herida. Por su escasa solubilidad permanece varias
horas, de ahí que baste aplicarlo 1 o 2 veces al día.
Hexetidina
Es un antiséptico catiónico que presenta una efectiva actividad
antibacteriana y antimicótica con un amplio espectro de acción. La mayor
ventaja farmacológica de hexetidina radica en su especial afinidad por los
tejidos de la cavidad orofaríngea, ya que al ser retenida en la mucosa por
largos períodos, determina una actividad efectiva y prolongada durante 10 a
12 horas. Produce una intensa y continua reducción de la actividad de las
proteasas de la saliva, y también una interferencia con el metabolismo de la
tiamina necesaria para el crecimiento de los microorganismos. Se utiliza en
humanos como enjuague bucal en una concentración de 0,1 % y aunque su
eficacia es menor que la de clorhexidina, se considera una buena alternativa
para la prevención de infecciones bucales, placa dental y, en general, para la
higiene oral. Muchos preparados con hexetidina van acompañados con
sustancias como el mentol, el alcohol etílico, etc., que poseen por sí mismos
propiedades antisépticas.