ARGUEDAS EL ENCUENTRO
DE DOS MUNDOS
Quisiera hacerles una confesión algo interesante, la vida de José María Arguedas me parece una
completa aventura, me gusta citar la travesía literaria de nuestro querido compatriota, quien ha
sabido usar a su estilo algunos versos de Walt Whitman como: ‘’Camarada esto no es un libro. Quien
vuelve sus hojas toca un hombre’’.
Al leer algunas obras del mencionado autor, me he dado con la sorpresa de que en el fondo de estos,
siempre encuentro su historia vivida en carne propia, su tan atormentada y majestuosa infancia.
Pocas veces oportunas en nuestro diario andar hemos logrado celebrar nuestra riqueza multicultural,
Arguedas ha logrado transmitir en versos, líneas literarias y su propia vida, la realidad del mundo
andino, que como una suave sinfonía en este universo paralelo nos han adentrado en la identidad,
caso contrario con la discriminación, y el racismo hemos ido decreciendo haciendo que nuestras
costumbres y principios se vuelvan complejos , olvidando nuestras raíces y el mismo hecho de que
Perú es un mosaico de razas.
En lo que respecta a Arguedas, fue un escritor, traductor, poeta, profesor, antropólogo y etnólogo
peruano; sus obras y cuentos lo han llevado a ser considerado como uno de los más grandes
representantes de la narrativa indigenista en el Perú, junto con Ciro Alegría y Manuel Escorza. José
María introdujo una visión nueva que es la de un país dividido en dos culturas (La andina de origen
quechua y la occidental traída por los españoles) que se han convertido en mestizaje. Arguedas se ha
convertido en un personaje increíble, ejemplo a seguir, que no solo es admirado si no también
imitado, su nombre se ha hecho tan conocido hoy en día, que incluso instituciones educativas,
colegios, clubes de poesía y literatura llevan su nombre.
La desaparición de la enseñanza del arte en las universidades, una cultura chatarra es la que hoy en
día se vende, todo por la globalización, enmarcándonos en la consigna “Todo el Perú está metido en
Lima”, pero Arguedas nos ha llevado a una viaje por los Andes, a través de sus obras gozando de las
costumbres, danzas y del orgullo de decir yo soy serrano.
Personalmente me sucede que al leer sus líneas me vuelvo uno más de los personajes, imagino
entonces el cielo azul, el sol brillante la suave brisa de las montañas rozando mis mejillas como un
beso, la tierra de las chacras llenas de pastos verdes, con verduras frescas y maduras, los apacibles
animales domésticos, las vicuñas al aire libre, corriendo a sus anchas, se crea en mi mente la imagen
de los indios, buenos, afanosos, humildes, de pronto siento en mis oídos su música, y mis pies
quieren bailar al ritmo de sus danzas, los mistis orgullosos de las comunidades me observan, el sol y
la luna aplauden las comparsas y los coloridos trajes; todo esto sucede cuando leemos la prosa cálida
e intensa de José María Arguedas, se desarrolla ante nuestros ojos, ingresa en nuestra sangre como
un manantial que lo llena todo, lo sentimos como cuando se ama de verdad.
Arguedas es un escritor realista, de prosa sólida, directa, inmediata, dulce como la miel, o refrescante
como la chicha de jora, es un artista inspirado en aquello que ojos no pueden ver, oídos no han
escuchado, y corazón no ha sentido, mantiene sus sentimientos maduros en flote, impulsado por una
musa que solo el amante conoce, por una compasión viva, tímida y apasionada hacia lo suyo, hacia
los indios que con coraje han demostrado ser hijos de su tierra.
Con benevolente admiración en sus narraciones podemos observar que sus creaciones manifestadas,
tienen trascendencia, valor, haciendo que sus ideas, pensamientos, sentimientos y deseos, rompan
inmensas barreras seculares en la comunicación del pueblo con el pueblo y solo así, se puede ver que
aun laten las esperanzas infinitas, en cada pecho y en cada corazón genuino y andino en donde por
mucho tiempo se revela el alma humana, contra injusticias sociales, plagadas de nepotismo, con sus
graves y álgidos problemas, que se agudiza en los indios y el campesinado, pero sin importar las
murallas que se alcen para intentar apagar la voz de aquellos que gritan contra el tiempo, siempre se
mantiene inmersa la literatura suya con el único propósito de evadir el temor de los corazón afligidos
que aquellos a quienes llaman cholos.
Gracias a su arte realista, nos manifiesta una rabia, que atina a levantar contra la injusticia cruel de
aquellos tiranos patrones, que los mantienen en esclavitud, aprisionando su alma y sus ideales, esta le
impide al indio calcular sus fuerzas, planear metas concretas, oponer ideas justas frente a la
corrupción, llevándolos a practicar venganzas inútiles y viles, como la de Kutu en Warma Kullay.
Me he identificado con ellos, y he comprendido que observan al hombre blanco como la rabia
encarnada, como un demonio conquistador que los ha despojado de sus tierras, y los mantiene
amenazados, desatando la furia cuando los mestizos intentan dar objeción, se han convertido en
presas de un oscuro remordimiento que los carcome por dentro. La rabia es una fuerza ciega que
necesita ser iluminada para así destruirla, como los hongos ponzoñosos que necesitan de luz para
echarse a perder.
En su obra ‘’Agua’’ nos habla de en toda plenitud de la ética y moral indigenista, con sus valores
estéticos e ideas motrices, destaca la carga emocional, sentida con singular intensidad, es en esta obra
donde el indio aparece sin mascaras ni tapujos al rojo vivo, no como adorno pintoresco de una sala,
sino como realista, humilde, triste ignorante, miserable, pero también fino, alegre, espiritual,
valiente, con sus costumbres, defectos, dolores, para alcanzar la dimensión peruana.
El hombre sabio se mantiene fuera de la rivalidad, la codicia y de la confusión. ¡Ah! pero que
patrones aquellos, considero que eran necios, se supone que la idea que ellos tenían de un patrón era
distinta a la realidad, esperaban que fuese bondadoso, armonizara con todos, equilibrado, recto en el
trabajo y en la vida. Pero cuando culminaba su obra se jactaba con el provecho ajeno, buscando
siempre pisotear a sus sirvientes y esclavos. Con ímpetu desafiante, el blanco se vanagloriaba con el
dolor de los indios, perdiendo el dominio de sí mismo con sus crueles castigos, su presencia era un
basural de desperdicios, como si en la cabeza tuvieran solo desechos, ya me gustaría que sucediera
con todos ellos lo que sucedió en el ‘’Sueño de Pongo’’, pues más vale conquistarse a uno mismo
que conquistar miles de naciones.
A los indios y principales, entre sierra y costa se irán sumando nuevas contradicciones, hasta
mostrarnos un país totalmente flagelado, no quiero imaginar que cuando por fin haya llegado el
tiempo en que todos los hombres logren olvidar por completo aquello que con mucho esfuerzo,
honor, amor e identidad, nos dejaron nuestros antepasados; tal vez lleguemos a un futuro inhumano,
olvidando nuestras raíces, porque cada generación nueva va olvidando su glorioso legado, no hay
lugar donde habite el verdadero florecer del runa simy, ya que el quechua ha sido pisoteado con el
tiempo, es ahora cuando algo bueno debemos hacer, pues el camino es largo.
Arguedas manifiesta en sus obras inmensos deseos de lograr que también la juventud decida cantar
himnos de libertad, manteniendo el patriotismo, y el idioma de nuestros pueblos andinos, a nuestro
amado quechua, el lenguaje andino. Considerando que el que puede cambiar sus pensamientos,
puede cambiar su destino, seamos autores de una nueva generación, donde lo resaltante es nuestra
cultura, casi todo el tiempo el reloj es solo un inútil adorno en una pared, sin embargo el tiempo es
valioso, sería fantástico poder volver en el tiempo tal vez ellos sabrían así que tienen derechos, y
nosotros aprenderíamos a vivir alegremente en esta bendita tierra andina, sin avergonzarnos de
nuestras tradiciones, guardando en nuestros corazón, la emoción que solo produce amar lo nuestro.
Arguedas en sus líneas nos muestra variedad de descripciones paisajísticas pero si miramos los andes
el campo ya no son atractivos como antes, los vemos invadidos de ‘’cerros con ventanas’’, debido a
la urbanización, estos se han visto pobres, sin la flora que había antes estando en su lugar edificios,
casas, departamentos, etc. Nuevas generaciones son las que se perderán de estos paisajes.
En un momento determinado, José María culmino con todo su entorno natural, algunas de sus ideas,
me parecen muy interesantes y únicas, como la crítica al racismo, me transmiten un único deseo de
pertenencia que como un pensamiento independiente y solitario en medio de inmensas tormentas con
vientos huracanados me permiten hallar a la mente campesina descalza y cubierta con una manta
vieja, descolorada, causantes de mi insaciable comprensión, pues tras estar presa de la ira llega a mí
una dulce resignación solo así comprendo que no son eternas las cadenas de la esclavitud, la aurora
de la emancipación ha hecho que sus vidas logren alcanzar las estrellas.
Arguedas invita a elevar sus promesas, siendo como náufragos sobrevivientes a una cultura de
dolor, indicando que no por dejar de hablar el quechua habrán de considerar tu voz apagada y lejana
como el viento, en nuestras sonrisas mezquinas sobrevive el ‘’runa simi’’ hecho de hierro que
prevalece aun con el tiempo, a pesar de las familias sufridas y el terrible desamparo, porque la idea
no es engrandecerse a uno mismo, Arguedas pretendió engrandecer a nuestro país.
Las personas utilizamos mascaras para cubrir nuestra intimidad , estas se vuelven barreras que
impiden comunicarnos con nuestros principios, un vidrio teñido que nos impide ver a través de la
realidad, imaginando que las culturas posteriores, orientales o no pertenecientes ala nuestra nos
darán lo que nos ha quitado el tiempo, pero ni aun la globalización no ha derribado a todos, pues aun
en el pueblo se siente el sabor que solo produce su dulce pronunciar, mi quechua querido que denota
en el rostro hasta del más pequeño y fiero. Nuestro etnólogo se mantiene firme en su voz como
soldado defendiendo su territorio Amaya kunanqa qonqawankichu astawansi kallpata huñusun
ñawpaqman puririnapaq ch’ulla runa [Link] hay un pare frente al quechua querido.
Quizá el verdadero compromiso consista en la obligación que todos tenemos de pensar y al igual que
Arguedas cada uno deba plasmar su pasión en todo aquello que le haga sentir más adentrado en su
tierra y su gente con determinación de estar seguro de cuáles son sus sentimientos a lo suyo. Y me
pregunto entonces
Cada página impresa de las obras de Arguedas aclaran detalladamente una lucha entre razas en la que
el indio a pesar de tener que vivir tristes realidades se sigue comunicando con el espíritu andino y
tomando cada fenómeno natural como un impulso de su propia esencia.
Arguedas es el escritor de los encuentros y desencuentros de todas las razas, de todas las lenguas y
de todas las patrias del Perú. Pero no es un testigo pasivo, no se limita a fotografiar, hablar y a
describir, toma partido y pone en marcha su andar.
Los pensamientos intensos o repentinos se transforman en emociones provocadas y quizás
terminemos actuando como le conviene al agresor si no nos ponemos alerta, quedándonos de brazos
cruzados frente a las injusticias étnicas.
Comprendo que a nadie le gustan las disputas, pero debemos ser valientes porque muchas cosas
buenas solo se consiguen alegando y exigiendo nuestros derechos, imagino que el racismo se ha
convertido en un deporte mundial que produce amargura, está a su vez se contagia y te impide
avanzar hacia tus ideales, marchando a la deriva; suena drástico pero es verdad.
En el pasado los manipuladores principales no lograron calar nuestras voces aun con sus fastidiosas
amenazas y golpes, porque hoy no podemos tener el valor de levantar la voz con seguridad,
apaguemos la incorrecta idea de que las autoridades tienen derecho a hacernos sentir miedo,
vergüenza, coraje o tristeza; el mal nunca es definitivo los perdedores son quienes se rinden frente a
un fracaso y no pueden reponerse, pero los indios son triunfadores por aun después de cada una de
sus derrotas, o los malditos maltratos, se levantaron con más deseos de luchar, asimilando su
realidad, convencido de que nada ni nadie podría detenerlos, que acaso Arguedas no inspira una
conciencia de lucha por defender lo nuestro, no digamos que es absurdo a o imposible, si en el
pasado fue real, no nos quejemos, y les diré por qué: ‘’ Por nuestras venas corre una mezcla de
identidad y sangre indígena’’.
Si no aceptas tus raíces, tus frutos serán amargos, enfadarse con tu pasado es como darse una
bofetada para reaccionar, quedando encadenado, , José María ha plasmado con pedacitos de cielo los
abismos del universo indígena, aquel mundo que conoció duramente durante su infancia, agregando
a esto la importancia de cómo Arguedas ha demostrado una fuerte determinación, valía personal y
nobleza de corazón, debido a su manifestación de que no odia a s madrastra, si no por el contrario le
agradece su trato denigrante y poco fiable hacia él, ya que estos lo llevaron a refugiarse en el cariño
de los indios haciendo sus vida más amena y gloriosa, por que pudo convivir, y conocer la cultura
indígena en carne propia, vanagloriándose con sus aprendizajes.
Hoy mismo el campesino es un ser sublime, y tan admirable, que con el sudor de su trabajo logra
alimentar a su familia, ahí se aplica la cita ‘’ el trabajo dignifica al hombre’’ conocí además l historia
de una pareja comuneros que a pesar de haber sufrido penurias y una triste infancia, en el campo hoy
gozan de una mejor vida, con todas las comunidades y aun así no se avergüenzas de sus raíces
manifestación que aunque estas fueron amargas han dado dulces frutos, no perdieron su identidad;
así es mis padres me recuerdan que a pesar de la multiculturalidad de cada pueblo , en el fondo
todos tenemos las mismas raíces , el amor hacia el quechua, la comida auténticamente serrana, el
mismo latir andino; quizá sea por eso que llegue a apreciar tanto las obras de Arguedas , porque
descubrí que tenemos algo en común .
Arguedas cayó en una profunda depresión, el amor le impulso a luchar solo por un tiempo, y es que
cuando uno está deprimido sus síntomas son inevitables, lo digo por experiencia propia, es difícil
salir de esos cuadros de depresión, sin ganas de continuar, sin un motivo para luchar, me pongo en su
lugar e imagino que al igual que a mi paso me no quería comer alimento alguno, o pasaba las
noches en vela, con insomnio, días enteros llorando, pensando constantemente en la muerte,
individualmente uno ve a la muerte como una amiga más, alguien a quien reclamas que te lleve, que
te envuelva en sus alas negras, que te parecerán dulces al dar el último suspiro, uno vive
constantemente planeando ese momento, es tu deseo tu anhelo, dejas de temerle, dejas de ver los que
ocurre a tu alrededor, es como encerrarte en una burbuja concentrada en tu espacio fantástico donde
todo es perfecto, sin dolor, donde las criticas insanas, no te afectan, los muros no te impiden dejar de
soñar, algunos se acercan tal vez más al ser supremo, lo que sucede es que te conviertes en un
silencio entre lo que fue, lo que hay y lo que habrá , te ves pasar frente a ti, te llegas a ignorar,
considerando que la única que quedara en pie tras du deceso final será tu propia alma.
Aún recuerdo la carta que José María Arguedas le dedico a su esposa antes de su crucial muerte ‘’Y
sabes que luchar y contribuir es para mí la vida, no hacer nada es peor que la muerte, y tu haz de
comprender y, finalmente aprobar lo que hago’’
Tal vez llego el momento en que decidió poner fin a tanta agonía, pues se había convertido muerto
en vida, la muerte no se lo llevaría si no lo tenía como cómplice, es por eso que este magnífico
escritor, fue un ser sublime, una espuma de mar, tan lleno de ideas, tan lleno de valor, admirable,
formidable, es para mí más de lo que las palabras pudieran expresar, un Shakespeare andino esta
hoy en el viento, como una brisa suave que rosa nuestra mejillas, dándonos aliento . Es así que el 28
de noviembre de 1969 encerrado en uno de los baños de la universidad agraria, se disparó un tiro en
la cabeza, en su tan interesante cabeza.
Demos al Cesar lo que es del Cesar, y a Arguedas lo que suyo es, él no fue solo un escritor más del
resto, o un periodista que revoluciono a los nuestros, él es el amigo fiel que te brinda una mano, un
amante cautivo, se ha adueñado y estoy completamente segura de muchos corazones incluyendo el
mío, tal vez sea un príncipe de Uxmal, las letras de tan competentes y auténticos relatos son estrellas
de cielo. Saben quisiera confesar algo, aunque parezca tonto, en las noches en mi ventana al observar
el cielo, veo estrellas e imagino que José María Arguedas se encuentra en una de ellas.
Para concluir:
Hagamos que nuestra vida valga la pena, valió la pena que el escribiera esas historias, porque nos ha
dado valor para defender lo nuestro, valió la pena que nuestros antepasados cayeran tan a fondo en el
abismo trivial, porque aprendimos de la experiencia ajena, y a partir de hoy todo será cuesta arriba,
no falencias o no, somos indígenas, tal vez entre dos mundos , tal vez con algo de españoles, o algo
de indígenas, pero somos uno solo, unidos por la dicha de pisar tierra andina, hemos roto ya las
cadenas de la esclavitud, rompamos ahora los falsos esquemas, seamos un pueblo sin fronteras,
juntemos las manos que todos podemos transformar a nuestra generación.
Esta historia es nuestra, este momento es nuestro, a que esperamos para empezar a batallar, lo
prometo nadie podrá nuestras voces apagar.