Lateralidad
¿Qué es la lateralidad?
La lateralidad es la preferencia natural por un lado del cuerpo a la hora de realizar
la mayor parte de las tareas psicomotrices. Se ve reflejada principalmente en las
extremidades, pero está también presente en los sentidos de la vista y el oído. Nuestro
cerebro está dividido en dos hemisferios y cada uno de ellos tiene aferencias con su lado
contralateral del cuerpo. En las personas diestras, el hemisferio dominante es el
izquierdo e inerva (dirige) el lado corporal derecho. En los zurdos, el lado corporal
preferente es el izquierdo y su lateralidad dominante corresponde al hemisferio derecho.
La supremacía funcional de un hemisferio cerebral con respecto al otro es lo que
conocemos como lateralidad cerebral ó lateralización hemisférica.
Lateralidad homogénea
La lateralidad homogénea consiste en la uniformidad del sistema nervioso tanto en
diestros como en zurdos; es la clave para una funcionalidad correcta y no patológica. La
zurdera es un fenómeno completamente natural y heredado genéticamente, no tiene
porqué ser indicio de problemas siempre y cuando respete una homogeneidad en la
expresión de dicha lateralidad.
Lateralidad homogénea es sinónimo de armonía y equivale a la total dominancia de
un mismo lado del cuerpo. Es la preferencia por utilizar de forma organizada la pierna,
el brazo, el ojo y el oído situados en el mismo lado. Esto es así tanto en la ejecución de
movimientos como de forma sensitiva; tenemos también dominancia a la hora de
percibir el mundo exterior a través de los sentidos.
Tipos de lateralidad
Comprueba los tipos de lateralidad según sus propiedades, peculiaridades y los posibles
problemas o patologías que pudieran sugir (o no) de cada uno. Destaca la importancia
de la lateralidad cruzada como una de las patologías más frecuentes dentro de esta
clasificación:
Lateralidad diestra
La diestra es la lateralidad más común, más de un 80% de la población. Dominancia
cerebral izquierda y hemicuerpo derecho.
Lateralidad zurda
En el artículo sobre cómo piensan y sienten los zurdos conocerás algunas de las ventajas
de tener esta preferencia. Es un tipo de lateralidad que cursan en torno a un 10-15 % de
personas. Los zurdos tienen dominancia cerebral derecha y hemicuerpo izquierdo. No
comporta riesgo patológico, siempre y cuando se respeten las reglas de una lateralidad
homogénea.
Lateralidad indefinida
La lateralidad indefinida es normal y habitual en los niños hasta los 5 años de
edad. No hay una definición segura hasta el comienzo de la escolaridad, momento en el
que ya deberían de estar claramente organizadas sus preferencias. Hasta entonces, no
podemos hablar de la clara inclinación hacia un lado u otro del cuerpo. No obstante, se
dejan ver ciertas tendencias en el niño a lo largo de las etapas del desarrollo de su
lateralización.
El que los niños se expresen como ambidiestros en ocasiones, alternando el uso
preferente de una u otra mano, es muy frecuente durante todo este periodo. Es un hecho
aparente que cuenta como parte de su propio desarrollo normal.
Lateralidad mixta
En este caso se rompe la homogeneidad en algunas partes del cuerpo. Por ejemplo, se
puede preferir una mano para escribir y la contraria para ciertas destrezas en el trabajo o
en la práctica de algún deporte. No comprende, en principio, riesgo patológico.
Lateralidad cruzada
La lateralidad cruzada y sus síntomas surgen por la preferencia del ojo y/o el oído de
un lado del cuerpo y la mano y/o pierna del lado contrario. El tratamiento del cruce ojo-
mano y la detección temprana de dichas anomalías, resultan fundamentales para el
correcto desarrollo neurofuncional del niño.
La lateralidad cruzada rompe la homogeneidad entre lo sensitivo y lo motor. Se trata
de una deslateralización, una desorganización entre el cuerpo y el cerebro.
De prevalencia frecuente, sus síntomas cursan con un retraso en las funciones
perceptivo-manuales y cognitivas respecto a lo esperable por la edad. El cruce ojo
mano suele ser una consecuencia de la falta de estimulación psicomotriz en las
primeras etapas de desarrollo del pequeño.
Lateralidad cruzada en adultos
Amplía tu información en el siguiente artículo: lateralidad cruzada en adultos. En él
hablamos de algunos de los síntomas más frecuentes y de las causas generales del
problema, ya en personas adultas.
Lateralidad cruzada en niños
En el artículo sobre lateralidad cruzada en niños encontrarás información sobre los
síntomas y su tratamiento. También conocerás las características del desarrollo
"normal" de la lateralidad hasta los 5 años de edad.
Ambidiestros
El significado de ambidiestro es "diestro de ambos lados". Los niños ambidiestros
presentan unas cualidades que no deben considerarse como propias hasta pasada la edad
de los 5 años. Dentro del período de lateralidad indefinida, es frecuente y normal en
todos los niños el uso alterno de la mano izquierda y la derecha como preferentes.
La lateralidad ambidiestra se presenta dentro de una amplia variedad y tipos de
situaciones. Habría que diferenciar el motivo de su origen en cada persona. Sin
embargo, el porcentaje de casos es muy pequeño (entre un 1-2 % de la población)
El ambidiestrismo puede ser una cualidad aprendida, condicionada por las demandas del
entorno. Podemos desarrollar ciertas habilidades para realizar las mismas tareas
indistintamente con las dos manos o para expresarnos como diestros en unas situaciones
y como zurdos en otras. De nuevo la plasticidad neuronal juega su papel de forma
adaptativa y natural.
Caracteristicas de los ambidiestros prototipo
El ambidiestro prototipo es la persona que utiliza indistintamente ambos hemisferios
del cerebro para todas las tareas. Esta cualidad es propia también de todos sus procesos
cognitivos, lo que significa que sus pensamientos tampoco están lateralizados. Esta
"lateralidad ambigua" será motivo de indecisiones, inseguridad e inconstancia en la
persona debido a que le resultará muy difícil el simple hecho de tener que elegir sólo
una opción de entre todas las posibles, evaluándolas todas al mismo nivel de
importancia. Muchos ambidiestros, por ejemplo, son incapaces de distinguir entre la
izquierda y la derecha.
Si bien en algunos casos puede ser motivo de superdotación, altas capacidades e
inteligencia, lo cierto es que cursa frecuentemente con problemas de conducta
juvenil, dificultades de aprendizaje como la dislexia, problemas de lenguaje,
tartamudez y trastornos del neurodesarrollo como el TDAH.
Lateralidad contrariada
Es el resultado de forzar al niño a que utilice una lateralidad contraria a la que le surge
de manera espontánea y natural. Mayormente son zurdos a los que se les obligó a
utilizar la mano derecha para escribir. La inversión de letras y números en su
escritura es un síntoma y cursa con desorientación espacio-temporal, desatención
auditiva y dificultades en la toma de decisiones.
Zurdera viciada
Surge como consecuencia de algunos "vicios posturales" adquiridos en el seno familiar
o en las clases de preescolar. El niño tiende a imitiar la posición del adulto que se sitúa
frente a él, adaptando así el uso de su mano no preferente aún a pesar de ser diestro.
También la falta de estimulación psicomotriz en etapas anteriores, puede dar lugar a
ciertas confusiones a la hora de decantarse por el uso de una u otra mano. Como
consecuencia se dan errores de agarre, falta de habilidades manuales y
automatización en el uso erróneo de las manos.
Falsa zurdera
La falsa zurdera surge como consecuencia de afecciones en el hemisferio izquierdo
durante el periodo prenatal y/o perinatal. El propio sistema busca una vía alternativa
para el desarrollo de su lateralidad, encontrándola en el hemisferio derecho. Se da
principalmente en situaciones de daño cerebral del bebé, disfunciones en el
neurodesarrollo del feto, problemas durante el proceso del parto, etc. La prematuridad
también es un factor de riesgo lateral.
Es una zurdera no natural, aparente. Es muy problemática. Cursa con dificultades de
aprendizaje en la lectoescritura, la orientación espacial y la comprensión del
lenguaje escrito y hablado.
Lateralidad patológica
Un paciente puede verse impedido al utilizar su hemicuerpo dominante o parte del
mismo (una pierna, un brazo, un ojo...) debido principalmente a accidentes (incluidos
los cerebo-vasculares) o enfermedades. Suelen ser motivos temporales, pero si la
situación perdura durante más de 6 meses, será considerada como patológica.
Bajo estas nuevas circustancias, la persona entra en un periodo de readaptación en el
que tiene que aprender a desenvolverse nuevamente. Aquí entran en juego los
mecanismos de plasticidad neuronal que pondremos en marcha mediante técnicas de
rehabilitación neuropsicológica.
Síntomas del trastorno de lateralidad
Los trastornos de lateralidad suponen un desorden neurofuncional. En multitud de
ocasiones presentan comorbilidad con algunos trastornos del neurodesarrollo como el
TEA, el TDAH, la dislexia y otras dificultades de aprendizaje. No es menos frecuente la
confusión de algunos síntomas de lateralidad con los propios de algunas patologías
psiquiátricas dado que sus características se "solapan" bastante. Un diagnóstico correcto
resulta indispensable para el adecuado abordaje terapéutico.
Los síntomas se manifiestan principalmente en déficits en habilidades motoras,
cognitivas y en problemas psicológicos, aunque su trasfondo es de corte
neurofisiológico. Nuestro sistema nervioso está formado por una red de vías que
intercomunica todo nuestro organismo. Por causas tanto de origen genético como
ambiental, esta red puede verse bloqueada en algún momento del neurodesarrollo, ya
sea a nivel de embrión, como del bebé o del niño. Estos bloqueos funcionales pueden
prevalecer en edades adultas, con el riesgo lógico que suponen para la salud psicológica,
funcional y social de la persona.
Síntomas de los trastornos de lateralidad en niños
Para el correcto desarrollo neurofuncional, el niño debe haber superado algunas etapas
anteriores a la bipedestación y de lateralización. La integración de los reflejos
primitivos durante la etapa de suelo vendrá de la mano de una adecuada estimulación
psicomotriz no forzada. De esta forma se contribuye a la formación de conexiones en el
cuerpo calloso y a la óptima integración interhemisférica. Hacia la edad escolar, el niño
ya debería de tener bien definidas sus preferencias laterales y automatizados algunos
procesos.
Cuando dichos procesos sufren un bloqueo y no se automatizan, el alumno debe
prestarles una mayor atención, empleando una mayor cantidad de recursos cognitivos
para realizar sus tareas escolares. Esto le supone un mayor gasto energético y una mala
gestión de sus capacidades (lo que NO significa que no las tenga). El periodo escolar
requiere ya de cierto dominio del lenguaje y de la capacidad de abstracción, atención y
memoria. Estas funciones "nobles" necesitan de unos procesos más básicos y primitivos
en los que apoyarse y que deberían de estar totalmente automatizados hacia los 5 años.
La mayor incidencia de casos tienen como origen una inmadurez en las fases
prelaterales, un desorden por lateralidad NO homogénea (un cruce ojo-mano) o un
ambidiestrismo. Todo ello sin restarle importancia a posibles problemas auditivos y/o
visuales.
Síntomas psicológicos y dificultades escolares en niños
Los síntomas del trastorno de lateralidad obstaculizan el desempeño normal del niño,
afectando al aprendizaje de las materias escolares y al desarrollo de sus destrezas en
general. También pueden afectar a su salud emocional y al curso normal de sus
habilidades cognitivas. Dentro de los tipos de lateralidad perjudiciales, el caso de la
lateralidad cruzada es el más frecuente. Los síntomas en general son los siguientes:
Lenguaje y lectura
• Dificultades en la comprensión del lenguaje, tanto escrito como hablado.
Dislexia.
• Problemas en la ejecución del habla. Tartamudez.
Escritura
• Dificultades en la escritura, disgrafía y problemas ortográficos.
• Inversión de letras y números.
• Falta de orden y orientación espacial en el papel.
Orientación
• Desorientación espacio-temporal.
• Confusión izquierda-derecha.
Problemas auditivos
• Desatención auditiva.
• Problemas de comunicación y de relación personal.
• Déficits en habilidades sociales.
Cálculo y razonamiento de problemas
• Dificultades para desarrollar operaciones matemáticas y cálculo.
• Las confusiones espaciales sobre el papel dificultan el poder desarrollar una
suma o una multiplicación escritas.
Toma de decisiones
• Dificultades en la toma de decisiones y en el desarrollo de las funciones
ejecutivas superiores, lo que repercute en la capacidad de reflexión y en la
creatividad.
• Inseguridad personal e inconstancia.
Habilidades motoras
• Falta de habilidades manuales finas.
• Automatización y errores de agarre, descoordinación motora.
• Lentitud y falta de tono motor.
Habilidades mentales
• Retraso en las funciones perceptivo-manuales y cognitivas con respecto a lo
esperable por la edad.
• Inatención y falta de concentración; dificultades en la comprensión.
Síntomas psicológicos y conductuales
• Ansiedad, inquietud y nerviosismo, hiperactividad.
• Insomnio, agresividad y problemas de conducta.
• Desesperación, desmotivación y depresión.
Sintomas de los trastornos de lateralidad en adultos
Los síntomas en edades adultas tienden a perseverar desde la niñez si anteriormente no
se ha puesto remedio. Inevitablemente van a suponer una traba constante para la
desenvoltura de la persona en su día a día. Los síntomas en el paciente adulto son
principalmente de naturaleza psicológica y funcional. Se evidencian déficits cognitivos
y afecta a sus relaciones sociales, laborales y a su propia autoestima. Se puede dar el
caso, por ejemplo, de un paciente afectado por depresión que en realidad tiene como
trasfondo un problema de lateralidad contrariada no detectada con anterioridad.
Dado el origen hereditario de la lateralidad, muchos padres "descubren" el motivo de
sus dificultades al ser diagnosticados sus hijos.
Síntomas psicológicos y conductuales en adultos
• Síntomas emocionales propios de la depresión. Ansiedad elevada. Estrés y
angustia constantes. Problemas de alimentación que repercuten en su salud
gastrointestinal.
• Agotamiento físico y emocional. Insomnio e irritabilidad.
• Elevada autoexigencia y frustración.
• Déficits en habilidades sociales. Problemas de pareja, de familia y de relaciones
laborales.
• Problemas en su carrera profesional. Anteriormente también los sufrieron en la
académica, dado que tienen que emplear un mayor esfuerzo que la media para
lograr sus objetivos, lo que NO significa que sean menos inteligentes.
• Sentimientos de incompetencia. Baja autoestima e infravaloración, dejadez (se
"abandonan...") Suelen sentirse culpables y tienen un carácter frágil, sensible.
• Problemas a la hora de conducir que abarcan desde la falta de orientación y las
confusiones izquierda-derecha, hasta la propia ansiedad y la presión que les
produce el ruido y el tráfico.
Síntomas cognitivos
• Problemas de memoria, son muy olvidadizos.
• Falta de comprensión en la lectura. Problemas de concentración y de
abstracción.
¿Qué es el cuerpo calloso?
El cuerpo calloso cumple la función de intercomunicar los dos hemisferios de nuestro
cerebro. Se trata de un haz de fibras de sustancia blanca (mielina) que alberga más de
200 millones de conexiones. Cuando hablamos de lateralidad y de las diferencias entre
ambos hemisferios, no nos referimos a que cada uno de ellos trabaje de forma
independiente. Para conocer mejor esta dinámica es necesario comprender la función
del cuerpo calloso y su importancia.
En cualquier acción motora o cognitiva, el hemisferio que dirige debe estar informado
de su lado del cuerpo y a la vez, de la actividad del otro hemisferio. Es necesario que el
lado izquierdo sepa lo que está haciendo el derecho y viceversa. En una acción con las
manos, ambas partes deben evitar interferirse entre sí, cooperando sinérgicamente. Para
pelar una manzana, se requiere de una coordinación que difícilmente podría llevarse a
cabo sin dicha sinergia.
El cuerpo calloso es una pieza fundamental en todo este sistema. La interconexión entre
ambos hemisferios, hace que nuestra conciencia y todas nuestras acciones tengan un
resultado global y unificado. Cuando esta función está alterada puede haber problemas
de lateralidad. También pueden surgir trastornos neurofuncionales relacionados con el
lenguaje, el desarrollo infantil y el aprendizaje escolar (ver etapas de
lateralización).
En Nemares Cognitive apostamos por el abordaje de las disfunciones del cuerpo calloso
basándonos en la plasticidad neuronal. La terapia psicomotriz contribuye a ello de
forma natural.