RECORDAR, RENOVAR Y RECONCILIARSE PARA LA PAZ,
LAS ENSEÑANZAS DE IRLANDA DEL NORTE
El pasado 10 de abril, Irlanda del Norte conmemoró dos décadas de la
firma del Acuerdo de Belfast o de Viernes Santo, que terminó el conflicto
armado interno que, por tres décadas, enfrentó a dos comunidades
profundamente divididas: los republicanos (católicos) que aspiraban a
unirse a la República de Irlanda y los unionistas (protestantes) que
buscaban mantener el vínculo con el Reino Unido. Mientras los primeros
actuaron políticamente a través de Sinn Féin y tuvieron fuertes lazos con
el IRA (Irish Republican Army); los segundos conformaron grupos
políticos, como el DUP (Partido Unionista Democrático de Ulster), y
fueron cercanos a varias organizaciones armadas como el UVF (Fuerza
Voluntaria de Ulster).
Veinte años después, las marcas de la guerra subsisten en el país. En
Belfast, algunas zonas continúan segregadas, a pesar de que los muros
que las dividían fueron derrumbados. En las paredes permanecen los
retratos de los guerreros que fueron pintados en medio del conflicto,
quienes aparecen con armas y usando pasamontañas y camuflados. En un
mural de la sede de uno de los partidos políticos que emergió de la
desmovilización del UVF todavía se lee: “preparados para la paz, listos
para la guerra” (prepared for peace, ready for war).
Más aún, nuevos problemas sociales han surgido asociados al consumo
de drogas y la salud mental. Según el profesor Mike Tomlinson, las tasas
de suicidio aumentaron significativamente en la década siguiente al
acuerdo de paz: mientras que 3.983 suicidios fueron registrados entre
1965 y 1997; 3.709 casos han sido reportados entre 1998 y 2014. Una
cifra equivalente a las 3.600 muertes violentas causadas en los años de
guerra. Los estudios de los profesores Mike Tomlinson y Siobhan
O’Neill demuestran que los adultos que han tenido comportamientos
suicidas vivieron su infancia durante el periodo más violento del
conflicto interno.
El escenario que dejó la guerra es prácticamente el mismo, pero las
relaciones e identidades sociales sí se han transformado gradualmente,
gracias a que la violencia política prácticamente se acabó. Hoy es usual
que tanto católicos como protestantes marchen pacíficamente en las
calles, sin temor a ninguna represalia violenta por expresar sus
tradiciones religiosas, mientras la policía los escolta. Ahora cualquiera
puede cruzar libremente la frontera entre la República de Irlanda e
Irlanda del Norte, lo que era impensable en los años de la guerra.
Además, la percepción sobre la convivencia social es más favorable que
aquella de hace dos décadas. Así lo evidencian los resultados de una
encuesta que Sky News realizó a 1.440 personas hace unas semanas: el
61% de los encuestados se sienten más seguros ahora que hace 20 años;
el 69% apoya la educación integrada entre católicos y protestantes; y el
51% considera que la sociedad está menos dividida.
Estos cambios sociales han tomado tiempo y han sido graduales. Es por
eso que los irlandeses ven el Acuerdo de Belfast como el punto de partida
en la ruta hacia la paz y no como el punto de llegada a la paz. En esa
travesía, tres actitudes han sido cruciales para sostener el postconflicto:
recordar, renovar y reconciliarse.
Los irlandeses intentan recordar las dimensiones del conflicto armado y
los impactos físicos, sociales y sicológicos que dejó en sus vidas. Sus
historias perviven en muros de la memoria, películas, exposiciones de
arte y música. Este mes, por ejemplo, se estrenó el documental Hear My
Voice, que recoge la voz de distintas víctimas y sus rostros retratados por
el famoso pintor Colin Davidson.
Ante las adversidades que parecen insuperables, Irlanda del Norte ha
renovado su compromiso político con un nuevo inicio como sociedad. En
los primeros años del postconflicto, la naciente asamblea funcionó
interrumpidamente por los tropiezos que tuvo el progresivo desarme del
IRA que, aunque había decretado un cese al fuego desde 1997, sólo
renunció totalmente a la violencia armada hasta 2005, cuando una
comisión internacional verificó que todas sus armas habían sido
entregadas y destruidas. Es decir, la dejación de armas del IRA duró 8
años mientras que la de las FARC-EP tomó en Colombia algunos pocos
meses. Para resolver las crisis, las partes renovaron el pacto por la paz
con el acuerdo de St. Andrew (2006), Stormont House (2014) y Fresh
Start (2015).
El imaginario de la rebelión se ha desvanecido gracias a los intentos de
reconciliación. Un pueblo que construyó su identidad alrededor de la
violencia armada ha encontrado que esa no es la opción para vivir y
convivir. Paulatinamente, los lazos sociales se han restaurado no a través
del perdón entre víctimas y victimarios, que es inexigible en la vida
democrática, sino por medio del reconocimiento del otro como
ciudadano. Es el acercamiento entre unos y otros para escucharse,
disentir y no eliminarse.
El caso irlandés ejemplifica que la construcción de paz es un proceso
largo y turbulento. Las dificultades no son necesariamente muestra del
fracaso de la paz, sino parte de la misma, pero solo son superables con
voluntad política. Incluso hoy, dos décadas después, el postconflicto
irlandés enfrenta grandes desafíos por la segregación geográfica que
podría causar la salida de Reino Unido debido al Brexit y el vacío de
poder interno por la fractura de la fórmula de gobierno compartido, que
ocurrió hace un año. Con todo, los irlandeses consideran que el
postconflicto ha sido exitoso. Su punto de comparación no es entre la paz
imperfecta del presente con la paz perfecta de un mundo ideal, sino con
la guerra y el dolor del pasado.
Hoy, cuando los colombianos le apostamos a la superación del conflicto,
recordar, renovar y reconciliarnos pueden ser las estrategias para caminar
por la larga y resbaladiza travesía hacia la paz. Sin voluntad política, el
final de nuestra historia sería el doloroso fracaso y no la reconciliación
democrática. En últimas, el acuerdo de paz es el inicio y no el final.
Diana Guiza.
1. Según el texto, ¿cuál es la importancia de documentales como Hear My Voice?
a. Prohíbe por medio de estos documentales el porte de armas a los rebeldes
b. Logra evitar que los estragos y las causas de la guerra se olviden
c. Ayuda a Irlanda a perder la memoria y a desechar la reconciliación como eje
fundamental del proceso de paz.
d. Renueva negativamente las mentes de los ciudadanos expuestos a una guerra
2. La siguiente información “La autora del artículo explica, usando el caso de Irlanda,
que la construcción de la paz es un proceso extenso y complejo en el
que________” se completa con:
a. La salida de los Reinos unidos de Brexit.
b. Lo cual causaría una separación o marginación geográfica.
c. Las dificultades no son necesariamente muestra del fracaso de la paz, sino parte de
la misma, pero solo son superables con voluntad política.
d. Irlanda sería libre solo si se olvidará de la guerra del pasado.
3. La tesis del texto es:
a. El escenario que dejó la guerra es prácticamente el mismo, pero las relaciones e
identidades sociales si se han transformado gradualmente, gracias a que la
violencia política prácticamente se acabó.
b. Hoy, cuando los colombianos le apostamos a la superación del conflicto, recordar,
renovar y reconciliarnos pueden ser las estrategias para caminar por la larga y
resbaladiza travesía hacia la paz.
c. La construcción de la paz es un proceso largo y turbulento, las dificultades no son
necesariamente muestra del fracaso de la paz, sino parte de la misma, pero solo
son superables con voluntad política.
4. El argumento del texto es:
a. La construcción de la paz es un proceso largo y turbulento, las dificultades no son
necesariamente muestra del fracaso de la paz, sino parte de la misma, pero solo
son superables con voluntad política.
b. El escenario que dejó la guerra es prácticamente el mismo, pero las relaciones e
identidades sociales si se han transformado gradualmente, gracias a que la
violencia política prácticamente se acabó.
c. Hoy, cuando los colombianos le apostamos a la superación del conflicto, recordar,
renovar y reconciliarnos pueden ser las estrategias para caminar por la larga y
resbaladiza travesía hacia la paz.
5. La conclusión del texto es:
a. Hoy, cuando los colombianos le apostamos a la superación del conflicto, recordar,
renovar y reconciliarnos pueden ser las estrategias para caminar por la larga y
resbaladiza travesía hacia la paz.
b. El escenario que dejó la guerra es prácticamente el mismo, pero las relaciones e
identidades sociales si se han transformado gradualmente, gracias a que la
violencia política prácticamente se acabó.
c. La construcción de la paz es un proceso largo y turbulento, las dificultades no son
necesariamente muestra del fracaso de la paz, sino parte de la misma, pero solo
son superables con voluntad política.
6. Diana Guiza expresa que para renovar es necesario:
a. Asumir compromisos políticos como el desarme.
b. Recordar los impactos físicos, psicológicos y sociales.
c. Reconocer al otro como ciudadano.
7. Diana Guiza expresa que para recordar es necesario:
a. Recordar los impactos físicos, psicológicos y sociales.
b. Asumir compromisos políticos como el desarme.
c. Reconocer al otro como ciudadano.
8. Diana Guiza sostiene que para reconciliar es necesario:
a. Reconocer al otro como ciudadano.
b. Asumir compromisos políticos como el desarme.
c. Recordar los impactos físicos, psicológicos y sociales.
9. El conflicto armado interno de Irlanda del Norte enfrentó a dos comunidades
profundamente divididas, estas eran:
a. Republicanos y unionistas
b. Republicanos y cristianos
c. Republicanos y bolivarianos
d. Venezolanos y colombianos
10. Una cifra equivalente a las 3.600 muertes violentas causadas en los años de guerra
se puede comparar según el texto con:
a. La violencia intrafamiliar y el suicidio.
b. La violencia de género y el suicidio
c. Las drogas y el suicidio
d. Las drogas y la violencia de género