Sivak - Desarrollo Resiliente y Redes Vinculares
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Roberto Sivak**, Angela Ponce**, Ana Maria Huertas**, Clara Horikawa**, Pablo Diaz
Tolosa**, Raquel Zonis Zukerfeld*** y Rubén Zukerfeld****
1. Introducción
1.1. ¿Es el término “resiliencia” en el campo de la salud un concepto de moda de
valor efímero?. O puede pensarse –desde un modelo de salud comunitaria- como una
noción íntimamente asociada a la producción de salud mental? ( Melillo, Soriano,Mendez y
Pinto, 2004). Existen distintos modos de investigar esta cuestión pero sin duda el problema
de los eventos disruptivos de origen social de definida eficacia traumática, constituye un
campo donde se juegan el valor de los dispositivos de asistencia psicosocial y las
capacidades de los damnificados y su potencial evolutivo. En realidad es sabido que la
eficacia traumática de un evento no depende solo de su magnitud, sino más bien de su
forma de ser vivenciado (Freud, 1926; Baranger,1987; Benyakar, 2003). La vivencia
traumática suele generar y/o estar asociada a una condición vulnerable 1 que implica un
modo de funcionamiento psíquico donde predominan las respuestas somáticas y/o
comportamentales independientemente de la clasificación nosológica que se realice. Esto
significa que tradicionalmente se asocie trauma con vulnerabilidad y que los sistemas de
*Otorgado en el 23º Congreso de Psiquiatría APSA. Mar del Plata. Abril 2007, por el jurado constituido por
los Dres Lía Ricón. Luis Zieher y Amelia Musacchio
** Htal Teodoro Alvarez GCBA , Instituto Estrés Trauma Buenos Aires (IETBA) Asociación Psiquitras
Argentinos (APSA) [email protected]*** Instituto Psicosomático de Bs As (IPBA) **** Sociedad
Argentina de Psicoanálisis (SAP)[email protected]
1
Esta noción es planteada como un modo de funcionamiento psíquico donde predomina un déficit de la
actividad representacional, ansiedad difusa, dificultades elaborativas y tendencia al acto-descarga (Zukerfeld,
Zonis Zukerfeld,1999)
2
salud mental jueguen su efectividad en el mediano y largo plazo, dado que se trata de lidiar
con esta particular condición. Pero si como escribe Schmucler “[…] no se ha renunciado a
la vida”, es posible que lo traumático no signifique solo devastación.
1.2. En la última década se ha desarrollado considerablemente la citada noción de
resiliencia definida clásicamente como “la capacidad humana de enfrentar, sobreponerse y
ser fortalecido o transformado por experiencias de adversidad” (Grotberg, 2001 ). La idea
de ‘transformación’ hace que esta condición no constituya solamente la mejoría de los
recursos de afrontamiento de las situaciones adversas. En realidad este constructo se
convierte en una evolución de la vulnerabilidad, es decir de la posibilidad que lo
traumático active potenciales subjetivos transformadores que implican respuestas
novedosas. En general preferimos hablar de desarrollos resilientes y los aspectos comunes
donde existe consenso para definirlos son:
a) la existencia de adversidad que corresponde evaluar en su eficacia traumática y sin
la cual no correspondería el uso del concepto. De allí que ciertas circunstancias
estresantes (las “pruebas” de Cyrulnik, 2001) no alcanzan para definir estos
desarrollos. Pero lo fundamental es que aquí lo disruptivo no marca un destino
patológico. Por el contrario como escribe Galende (2004 ):
“[…] la capacidad resiliente como fenómeno subjetivo no consiste en un sujete que posee
previamente esa capacidad para atravesar las adversidades de la vida […] son estas mismas
circunstancias adversas las que producen en él condiciones subjetivas creadoras, que enriquecen sus
posibilidades prácticas de actuar sobre la realidad en la cual vive , y transformarla o transformarse”
puede ayudar a alguien sin buscar y encontrar sus puntos fuertes, sus deseos, sus proyectos y
sus cualidades. Es preciso aprender a reconocer que una botella medio vacía (sujeto
vulnerable) está también medio llena (sujeto resiliente).” (la cursiva es nuestra)
“[…] para metamorfosear el horror hay que crear lugares donde se exprese la emoción […] la
transformación se realiza apenas se la puede esbozar, poner en escena, convertir en relato o en reivindicación
militante”.
Esta metamorfosis es en todo caso cercana al concepto de “crecimiento postraumático”
que hace referencia al cambio positivo que un individuo experimenta como resultado del
proceso de lucha que emprende a partir de la vivencia de un suceso traumático (Calhoun y
Tedeschi, 1999). Pero este proceso no suele ser en soledad. Es así que Cyrulnik (2001)
jerarquiza el valor fundamental de los vínculos a tal punto que desarrolla la noción de
tutor de resiliencia definido como:
“[…] alguien, una persona, un lugar, un acontecimiento, una obra de arte que provoca un renacer del
desarrollo psicológico tras el trauma. […] un encuentro significativo puede ser suficiente”
propios recursos y de su propia efectividad, y sus recursos reales”. Esta noción adquiere valor si se
3
Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo constituyen un ejemplo paradigmático de estos dispositivos
6
4
Donde como describe Freud, primero se produce la depositación del Ideal en el líder y en un segundo
tiempo las identificaciones entre los sujetos de la masa.
7
1.5.2. Conocer los tipos de ayuda buscados y evaluar el papel de las redes
vinculares en esa ayuda y en los eventuales desarrollos resilientes.
2. Método
2.1 Muestra
Se estudiaron a 43 damnificados del incendio del local Cromagnon 5 a dos años del
episodio, de edades entre 16 y 72 años (X: 30.3,SD: 14.6 ; Fem. 62.8%, Masc. 37.2%) ,
32 de los cuales son damnificados directos y 11 son familiares. Continuaban a los dos años
en algún tipo de tratamiento 11 pacientes y habían desertado 32.
2.2 Procedimiento
Se realizaron entrevistas personales con los que continuaban y telefónicas con los
desertores en las que se administró el TOP 8 (Davidson J., Colket J., 1997) que evalúa
presencia de síntomas de trastorno de stress postraumático (valor de corte 12 ps), y un
protocolo de 23 preguntas que evalúa con sistema Likert ( 2,1,0,-1,-2) las dimensiones
afrontamiento (A), funcionamiento psíquico global (F ) y vincularidad (V ). Además se
evaluó “percepción de bienestar” (0 a 10), percepción de sostén ( 0 a 12 ) y “ búsqueda de
ayuda” con opciones múltiples. La versión utilizada de este protocolo se configuró después
de entrevistas de prueba de los reactivos más sensibles que se obtuvieron de las escalas :
RSQ-RQ ( Bartholomew,K. & Horowitz,L.M., 1991), IVA (Cano Vindel, Miguel-Tobal, 1992 ; Leibovich de
Figueroa, 2000), The Duke Social Support and Stress Scale, (Parkerson,G.1996) y EuroQol Quality Scale
(The Euro Qol Group, 1996). Las puntuaciones obtenidas en las dimensiones A, F y V se
zonas inferior derecha y superior izquierda respectivamente. El modelo implica que las
puntuaciones a la derecha de la ordenada (puntuaciones positivas) expresen mejores niveles
de tramitación psíquica (posibilidades de expresión verbal, afectos concomitantes, actividad
fantasmática, capacidad de introspección y pensamiento crítico), y a la izquierda
(puntuaciones negativas) peores niveles. Las puntuaciones sobre la abscisa (puntuaciones
positivas) expresan recursos del Yo más exitosos (menor angustia) y por debajo
(puntuaciones negativas) recursos del Yo menos exitosos (mayor angustia).
8
Afrontamiento (A)
6
Zona de “resolución
(+) (+) ZONA DE
aquileica”
RESILIENCIA
4 Vincularidad
Positiva
(-) 2 (+)
Funcionamiento (F)
0
-8 -6 -4 -2 0 2 4 6 8
(-)
-2 (+)
ZONA DE
VULNERABILIDAD -4
Zona de “resolución
neurótica”
Vincularidad (-) -6 (-)
negativa
-8
2. 3 Criterios operacionales
a) Dimensión Afrontamiento (A): Se define como la dimensión que incluye un conjunto de
comportamientos y actitudes frente al evento disruptivo (grado de evitación, de desafío, de consecuencias
negativas y de cuidado y crecimiento personal), en un gradiente que va desde -10 a 10 ps. Estaría asociada a
la noción de afrontamiento (Lázarus & Folkman, 1986) y a los mecanismos de defensa y se supone que la
puntuación positiva implica éxito en la disminución de la angustia
b) Dimensión Funcionamiento (F): Se define como la dimensión que incluye un conjunto de
condiciones subjetivas previas y/o activadas por el evento disruptivo ( grado de tramitación psíquica, humor,
autoestima, autocontrol, proyectos y expresión de los afectos), en un gradiente que va desde -12 a 12 ps.
9
Estaría asociada al desarrollo de potenciales transformadores que se supone están en relación con las
puntuaciones positivas.
c) Dimensión Vincularidad (V): Se define como la dimensión que incluye un conjunto de
condiciones intersubjetivas preexistentes y/o producidas a partir del evento disruptivo ( grado de integración,
interés por el otro, confianza en los vínculos y acercamiento afectivo), en un gradiente que va desde -10 a 10
ps. Se considera “positiva” cuando la puntuación obtenida es mayor a (2) , “negativa” cuando es menor a (– 2)
y “neutra” entre (2) y (-2). Estaría asociada al estilo de apego y a la posibilidad de desarrollar nuevos vínculos
d) Percepción de Bienestar: constituye una autoevaluación global del estado de ánimo de 0 a 10 ps.
Estaría asociado a la autoestima y a la calidad de vida
e) Percepción de Sostén: constituye el resultado final de restar a la puntuación de ayuda percibida
( familiar, extrafamiliar y profesional), la puntuación de perjuicio percibido en esos mismos vínculos en un
gradiente que va de un máximo de 12 ps a un mínimo de -12 ps. Estaría asociada a la relación entre apoyo y
stress social percibido y se fundamenta también en la noción de ambivalencia.
f) Vulnerabllidad: se define como “condición vulnerable“ a la superficie triangular que corresponde a la
unión de puntuaciones menores a 0 en las dimensiones afrontamiento, funcionamiento y vincularidad y que
queda por lo tanto incluida en la “zona de vulnerabilidad” del modelo dimensional.
g) Resiliencia: se define como “desarrollo resiliente” a la superficie triangular que corresponde a la
unión de puntuaciones mayores a 0 en las dimensiones afrontamiento, funcionamiento y vincularidad y queda
por lo tanto incluida en la “zona de resiliencia” del modelo dimensional.
h) Resoluciones “aquileicas”: se definen con puntuaciones positivas de afrontamiento mayores a 2 y
puntuaciones negativas de funcionamiento menores de -2
i) Resoluciones “neuróticas” 6 : se definen con puntuaciones negativas de afrontamiento menores a -2 y
puntuaciones positivas de funcionamiento mayores a 2
j) Resoluciones mixtas : se consideran aquellas que siendo neuróticas o aquileicas su vincularidad es
mayor a 2 ps. (orientación resiliente) o menor a -2 ps. (orientación vulnerable)
k) Indeterminadas: cualquier triangulación no clasificable en las categorías anteriores.
2.4. Estadísticas: se realizaron las pruebas t de Student, chi cuadrado y r de Pearson de acuerdo a las variables
consideradas.
6
El término alude genéricamente a la existencia de síntomas que expresan conflicto y que se manifiestan de
distintos modos de acuerdo a la historia personal.
10
3. Resultados
3.1. En la Figura 2 puede apreciarse que a los dos años de sucedido el evento se
dividen casi por mitades los damnificados con y sin sintomatología de acuerdo al valor de
corte del TOP 8.
TOP 8 >12
TOP 8 < 12
49%
51%
16
14
12
10
0
NO Amigos Grupo de Otros Templos Grupo de
Damnificados Derechos
Humanos
18
16
14
12
10
8
X 17.7 X 11.3 X 9.8
6 (6.2) (7.0) (3.4)
4
* *
2
** **
0
No buscó En Gr.Damnificados En Amigos
12
21%
9% 28%
7%
Vulnerables Resilientes
(n=10) (n= 12)
X (SD) TOP 8 18.8 (5.9)* 8.2(3.4)*
* t 3.85 (21), p=0.0021 ; ** t 5.92 (21), p< 0.001 ; *** t 2.96 (21). p= 0.01
13
Vulnerables Resilientes
18
Vincularidad positiva
16
Vincularidad negativa
14
12
10
X PS
4
11.2* 16.2* 6.6** 4.5**
2 (5.8) (4.4) (1.2) (1.3)
0
TOP 8 BIENESTAR
Total : 34 24 10
Total: 31 24 7
15
Figura 8. Modelo dimensional del caso 21 Caso 21 F. “Desarrollo resiliente” TOP 9 Bienestar 7.5
F. tiene 20 años, estudia una carrera universitaria y trabaja.
Tiene leves consecuencias psíquicas y somáticas
relacionadas al episodio. No se ha alejado de sus amigos y
A:12
familiares ni ha modificado el vínculo que tenía con ellos
R antes del episodio. Siente que mejoró su capacidad de
comunicar sus sentimientos y la relación con los otros.
Piensa que lo sucedido fue “un corte en su vida” “un cambio
F: 116 muy grande” que le permitió crecer como persona. Tuvo
mucha ayuda de sus familiares y amigos, mejoró su
autocuidado y su relación con los demás, aunque a veces
reconoce conflictos con algunos de ellos. Tiene muchos
N proyectos para el futuro. A partir de su mejoría decidió dejar
V: 6 el tratamiento psicoterapéutico por “no necesitarlo”. En
relación al episodio dice “me siento defraudada por la
hipocresía de Callejeros”( conjunto de rock). Finalmente
dice “quiero terminar mi carrera y trabajar, cerrar la puerta;
hacer una vida nueva”
16
Figura 9.Modelo dimensional del caso 10 Caso 10 M. “Resolución aquileica” TOP 18 Bienestar 5
M. tiene 23 años, a dos años del episodio vive aún con
cierto estado de alerta y siente que pierde el control
A:4 fácilmente. Sin embargo dice que el episodio la hizo crecer
como persona aunque no tiene proyectos ni sueños
personales. Manifiesta dificultades en expresar lo que
siente pero dice no tener problemas. Su relación con los
demás empeoró y se siente incómoda si tiene que recurrir a
F: -8.3 otros. Nunca buscó ayuda ni le surgió la intención de
ayudar a otros que habían padecido el episodio. En general
sus respuestas al entrevistador son escuetas y plantea que
evita lugares, conversaciones o actividades que le
recuerden el episodio. Desertó del tratamiento
psicoterapéutico por “arreglárselas sola” y afirma cuidarse
más que antes del episodio en cuestiones de consumo del
V: -14 alcohol o sustancias.
4. Conclusiones
4.1. A los dos años del evento los damnificados sin sintomatología de TEPT son los que
buscaron ayuda en redes informales (amigos) y en redes formales (grupos de
damnificados), mientras que los que no la buscaron padecen distintos grados de
sintomatología.
4.2. A los dos años del evento se constata que el 23% de los damnificados persiste en
una condición vulnerable, el 7% ha producido“resoluciones aquileicas” y el 28% ha
realizado desarrollos resilientes de acuerdo a los criterios utilizados. Existen significativas
diferencias entre resilientes y vulnerables en sintomatología, percepción de bienestar
personal y percepción de sostén vincular. Por otra parte 7 de 10 vulnerables no buscaron
ayuda, mientras que 10 de 12 resilientes la buscaron en amigos (6) y en grupos de
damnificados (4)
4.3. La dimensión psíquica “vincularidad” de acuerdo a si es definida como positiva o
negativa, diferencia a los damnificados en sintomatología y en percepción de bienestar. Por
otra parte parece estar asociada tanto a la percepción de ayuda que brinda el otro ( sostén)
como a buscar ayuda en el otro.
4.4. La comparación clínica entre los tres casos de edad semejante, todos damnificados
directos, ejemplifica tres evoluciones diferentes a los dos años del evento. El caso 19
persiste en una condición vulnerable fuertemente identificado con el grupo de damnificados
y aislado de otros vínculos. En cambio el caso 21 -que obtiene las puntuaciones que
17
7
Ciertas redes formales como las Madres de Plaza de Mayo, surgidas a partir de las prácticas genocidas de la
dictadura argentina (1976-1983) , constituyen hoy en día un ejemplo paradigmático de “desarrollos
resilientes”
8
El aquileico quiere “arreglárselas solo”, mientras que el resiliente dice “no necesitar ” psicoterapia.
18
de otras escalas o estudios cualitativos. De todos modos lo que creemos más importante es
que las exigencias para delimitar tanto la “condición vulnerable” como el “desarrollo
resiliente” necesitaron puntuaciones en el mismo sentido en las tres dimensiones. Esto
intenta ser consistente con la definición de constructos complejos que a veces se han
reducido en algunos ámbitos a “ peor o mejor afrontamiento”. En este sentido es posible
diferenciar sujetos con “buen afrontamiento” que no realizan transformación alguna
(resolución aquileica) y aquellos que sí la han realizado al cabo de dos años (desarrollo
resiliente).
Reflexiones finales
Voltaire
Lecomte y Cyrulnik, 2004) . Muchos de los sujetos que viven una experiencia traumática
experimentan al principio manifestaciones disfuncionales que no deben ser considerados
como patológicas, sino como reacciones normales ante situaciones anormales. Los datos
muestran que alrededor de un 85% de las personas afectadas por una experiencia traumática
siguen este proceso de recuperación natural y no desarrollan ningún tipo de trastorno grave.
(Lamas Rojas,2003 ). Pero lo importante es crear las condiciones para que esa recuperación
se produzca sin prejuicios teóricos y sin caer en ingenuidades terapéuticas. Y para ello se
necesita una actitud creativa y abierta en la forma de enfocar el tema ya que parece claro
que resiliencia no es mera resistencia ni vuelta a un estado anterior al efecto de lo
disruptivo. No es tampoco un rasgo de personalidad que –innato o adquirido- se sostenga
permanentemente y garantice respuestas resilientes a cualquier tipo de adversidad. No es
ausencia de sintomatología ni condiciones maravillosas de existencia. No es resignación o
conformismo social y tampoco necesariamente reivindicación o beligerancia permanente.
El desarrollo resiliente puede darse teóricamente en cualquier sufriente o damnificado de
19
cualquier condición social siempre que exista un vínculo significativo dentro o fuera de
marcos psicoterapéuticos.
Se trata en definitiva que las palabras bien colocadas construyan bellos pensamientos.-
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