Acuarelas I PDF
Acuarelas I PDF
DE MIS
ACUARELAS
I
FRANCISCO D. LÓPEZ
Editorial MaJa
1
HISTORIA
DE MIS
ACUARELAS
I
FRANCISCO D. LÓPEZ
Editorial MaJa
2
A Janie,
cuya belleza aún no sé plasmar.
ÍNDICE
Prefacio 4
Paisaje 1 7
Paisaje 2 9
La Franja 10
Barn 12
Mount Rainier 13
Paisaje 3 14
Joshua Tree 15
Peñíscola 17
Paisaje 4 19
Cathedral Rock 20
Puerta salvadora 22
3
Monument Valley 24
Casa de campo 26
La Alhambra de Granada 27
Faros 30
Icy Sunset 32
Canada Goose 33
My Payson Condo 35
Atardecer de mar 37
Seascape 39
Delicate Arch 41
Barca en la calma 43
Paz campestre ante la lejana tormenta 45
Mikonos 47
Tormenta 51
Crater Lake 53
Paisaje otoñal 55
Reflejos 57
Home 59
Prefacio
Lector:
4
En marzo de 2005, Janie y yo decidimos que nada realmente nos ataba a
Kingsville, Texas. Como jubilados y solos, viajábamos frecuentemente, por
placer, para ver a nuestros hijos o para descubrir algún sitio atractivo.
Mis dos primeros semestres tuve como instructora a Annelle Henson, una
señora un poco hippy en apariencia (más bien debería llamarla artista), que
sabía animar y dejarte hacer. Solía hacer demonstraciones de cómo se debía
pintar, o mojar el papel, o qué pinceles usar, y tantísimas cosas más. Me abrió
un mundo casi desconocido para mí. Luego, creo que por otros dos semestres,
mi instructor fue Larry Brown, con un Master en Fine Arts y experiencia
variada en el mundo artístico. Lo más flojo en su haber era la pintura a la
acuarela. Aun así, quizás me enseñó más aún, con clases interesantes y sobre
todo con sus críticas. Hasta me convenció para tomar parte en una exposición
de arte, dónde recibí plácemes. Finalmente, con quienes más clases he
tomado, hasta el presente, ha sido con Jacqui Jeffrey, creo que con dos
Masters en Psicología, no estudios especiales en arte, pero que te deja hacer, te
da mucho material informativo, te aconseja y sugiere, fotografía tus trabajos,
mientras, a la vez, enseña principalmente otra clase a los principiantes.
5
Disfruto cuando pinto, me relajo y vivo en el ensueño y en el recuerdo. En la
clase, los estudiantes, en su mayoría mujeres, hablan de cualquier cosa
mientras pintan usando distintas técnicas pictóricas. Yo, metido de lleno y casi
abstraído en mi cuadro, sigo a veces la conversación. Recibo consejos de
algunos (especialmente de la experta Jimi Stewart) y alabanzas de más, al
igual que hago yo con ellos. La atmósfera de las clases de arte es agradable.
6
Paisaje 1
“Paisaje 1”
Tenía un pobre dibujo de una vieja revista tiempo atrás deshojada. Y lo tomé
como modelo. Siempre me gustaron las montañas y los lagos, recuerdo quizás
de mi tierra española, de mis pescas, de mis excursiones, de mis sueños.
Sabía poco, aunque en 1963 en Bradenton, Florida, leí Henry Gasser, How to
Draw and Paint, que me ayudó. Me vino un gran deseo de pintar,
rememorando mi pasado. Y entonces pinté una acuarela de una foto mía de un
viaje en mi Lambretta por tierras castellanas, con papel mediocre y los
utensilios que tenía de joven (la muestro al final de esta sección). Pero cuando
asistí a mi primera clase dirigida por una acuarelista habían pasado unos 44
años de aquel episodio floridano.
7
¡Mis recuerdos! En mi pueblo de Lavinia, con mi primo Paco, después de
haber hecho dibujos con varias técnicas y hasta un tebeo sobre El Guerrero del
Antifaz, en julio de 1953, a mis 19 años, hice mi primera acuarela, sin tener
idea de cómo hacerla. El papel (de barba) era de 94g (54 lb) de peso, los
pinceles malos y las pinturas de una calidad mediocre (que, a pesar de todo,
sigo usando y con las que he hecho casi todo lo que aparece en este libro). Por
supuesto que el papel no podía ni mojarse.
“No se debe usar pintura blanca ni negra", “el blanco es el papel”, “cuidado
con la profundidad de campo”, “grupos impares en la composición”, “se
puede ´raspar´ sobre la pintura para poner toques de luz”, “el cielo se hace con
el papel mojado”… consejos, sugerencias… todo nuevo, todo interesante.
8
Paisaje 2
“Paisaje 2”
9
La Franja
Dividí, sin marcas, sólo con una breve tira en blanco, el papel de 140 gr de
Arches e hice en fechas distintas dos acuarelas de mi casa española.
“La Franja 1”
10
La segunda acuarela es de julio del mismo año. En este caso se ve el lugar
desde el Este, notándose así la entrada del largo garaje debajo de la terraza.
11
Barn
“Barn”
Y como no tiro nada, pues aquí está en este pequeño libro. He aprendido así
algo de la importancia del papel. Ya me lo dijo mi amigo Clark: “el papel es lo
más importante para hacer buenas acuarelas”. Él trabaja normalmente con
papel de 400 gr de peso.
12
Mount Rainier
“Mount Rainier”
Creo que estos son los valores de esta acuarela de junio de 2007.
13
Paisaje 3
“Paisaje 3”
Me encanta esta obra. Cada vez que la miro, como cantaba aquél, me sabe a
poco.
Hay contraste y fuerza en la luz y sombras de este idílico lugar. Una casita así
para el verano, donde poder pescar o pasear en barca, donde descansar bajo la
sombra de los árboles frondosos leyendo o soñando, es un placer envidiable. O
en el invierno, con nieve que apenas se queda en los altos y empinados
tejados, y el lago levemente congelado, con palpitante y crujiente fuego en la
vieja chimenea, es igualmente un encanto y una oportunidad para el ensueño.
Pienso que los reflejos en el agua no están del todo logrados, aunque el lago
aparezca suave e invitador.
14
Joshua Tree
Siempre me gustó esta yuca tan típica en California y Arizona, donde hay
auténticos bosques de ellas. Sin embargo, la razón especial por la que se me
ocurrió pintar este árbol fue en recuerdo de mi cuarto nieto, y el único que
lleva mi apellido.
Para cuando pinté este paisaje (octubre de 2007) ya llevaba unos meses
tomando clase. Usé además de la pintura de acuarela, un marcador negro para
los árboles. Larry Brown, el instructor, me dijo que esto se podía hacer y me
animó a realizarlo así.
(Antonio Machado)
15
“Joshua Tree”
Este lugar fue habitado hace por lo menos 5.000 años, primero por la cultura
de los pinto, luego la de los serrano y más tarde por otras culturas.
“Peñíscola”
17
En 1961, después de recoger mi Lambretta italiana de la aduana en Port-Bou,
en la frontera española con Francia, ya metido en el reino de Valencia, vi la
carretera que decía “Peñíscola”. Por fin, mi deseo estaba a punto de cumplirse.
Y vi y gocé de la interesante ciudad, y su recuerdo se mantuvo imperecedero
en mi memoria y en mi corazón.
En octubre de 2007 quise plasmar el poster en una acuarela. Y con gran cariño
e ilusión, así lo hice.
(Rafael Albéniz)
18
Paisaje 4
“Paisaje 4”
¿Qué tienen estos paisajes de agua y montaña, azul y verde, que atraen mi
interés? Tengo que frenar mis deseos de pintar más este tipo de fotos casi cada
vez que tengo que empezar un nuevo cuadro. Algo debe haber en mi infancia,
en el tipo de belleza natural que busco, en mi crecimiento y ensueños que
expliquen esto. Quizás esté también en mi educación literaria y religiosa
donde se revele mi atracción hacia este tipo frecuente de espectáculo soñado.
Sin duda alguna, me fascina un paisaje de este tipo; podría pasar las horas
muertas contemplando estas maravillas que Dios y la naturaleza han creado y
donde el espíritu humano se eleva de la obra al Creador.
19
Cathedral Rock
Este cuadro es uno de mis favoritos. Me pone ante los ojos lo que más admiro
de Arizona, el estado que Janie y yo hemos elegido para gozar los últimos
años de vida. Arizona es un museo de la naturaleza y de la dura grandiosidad
del Oeste americano.
20
“Cathedral Rock, Sedona, AZ”
21
Puerta salvadora
(Manuel Altolaguirre)
22
Para entender bien esta acuarela, para entender lo que esconde la puerta y
conocer su historia, es imprescindible leer mi narración “Salvadora”.
(Manuel Altolaguirre)
23
Monument Valley
“Monument Valley”
¿Quién no ha oído en famosas películas del gran John Ford dirigiendo a John
Wayne, o en otros filmes, que se decía que la acción se desarrollaba en Texas,
por ejemplo, mientras se veía este famoso lugar de Monument Valley? Por
años deseé visitar este tan recordado parque de la nación navajo, llamado en
su lengua Tse’Bii’Ndzisgaii, entre Arizona y Utah. Cuando en marzo de 2005
mi esposa y yo nos fuimos a vivir a Payson, en el centro de Arizona, pensé
que mi deseado sueño se convertiría pronto en realidad.
24
Pasamos día y medio en el lugar viendo todo lo que era posible. Tuvimos la
tarde primera un tiempo un tanto tempestuoso, pero al día siguiente el sol
brillaba entre breves nubes. De cualquier modo, yo hice cientos de fotos con
mi cámara electrónica Nykon D90.
En nuestra visita matinal del segundo día nos acercamos al lugar captado en la
acuarela. Se denomina “Ford Chair”. Según los libros, guías y fotos, John
Ford se sentaba allí en su silla de director para dirigir a sus actores. Tuve
suerte: cuando me disponía a hacer unas fotos, noté que un viejo indio, con su
blanco sombrero y a caballo, estaba en la punta del risco o pequeño precipicio.
Pero sólo hice una, pues casi inmediatamente dio la vuelta a su caballo y
regresó adonde yo me encontraba. Descubrí, entonces, que se alquilaba para
que le hicieran fotos.
25
Casa de campo
“Casa de campo”
26
La Alhambra de Granada
27
Una vez acabé la acuarela quedé muy contento por el buen trabajo hecho, y a
disgusto, a la vez, pues no acababa de convencerme del todo la composición.
Por eso, corté la parte de abajo e hice así tres acuarelas, como se ve a
continuación:
“Debajo de La Alhambra 1”
(Francisco A. de Icaza)
cc“Debajo de la Alhambra 2”
Esta obra presente es una fotografía por la exactitud de los detalles. Lo cual
me lleva a las dudas que, a veces, tengo de cómo debe ser una acuarela:
¿exacta, con todos los detalles y real como muestra una foto? o ¿una
impresión, lo que el artista ve y cómo capta esa realidad? Posiblemente, ambas
son dos posibilidades y estilos diferentes del acuarelista. Para expresar la
profundidad de campo, como la notamos cuando miramos el paisaje real, una
buena acuarela la muestra mejor y más fácilmente que una foto. Quizás sea
ésta una de las ventajas y valores de la acuarela sobre la fotografía.
28
En este sentido, me siento privilegiado, pues hago multitud de fotos,
especialmente en mis viajes, y en ocasiones pinto, tranquila y lentamente,
acuarelas que me dan paz y satisfacción personal. Me falta mejorar ambas
formas artísticas en busca de la perfección.
(Romance viejo)
29
Faros
Las gaviotas y el Great Blue Heron son de fotos que hice hace algunos años en
Corpus Christi. Janie y yo íbamos frecuentemente a esa bella ciudad a comer
en Water Street Restaurant, uno de sus mejores restaurantes de pescado.
Después paseábamos por los embarcaderos. El pelícano está sacado de una
foto encontrada en algún lugar que no recuerdo.
En mayo de 2008, disfrutando con los distintos tipos de faros y aves, acabé
esta curiosa y entretenida acuarela.
“Faros”
30
En ella:
Un faro, sobre rocas, parece atacado por las olas, como suele ocurrir
frecuentemente.
He visto pocos faros en mis viajes. Sin embargo, habité un edificio, parte del
faro, con unos amigos por dos o tres semanas de veraneo, quizás en 1954:
Cabo de Palos. El “cabo de la laguna” (la laguna es el mar Menor), según su
etimología latina, sobre un promontorio en el sureste de España, en la
provincia de Murcia, tiene una interesante historia: Plinio el Viejo y Avieno
dicen que en el lugar hubo un templo dedicado a Baal Hammon, que los
romanos identificaron luego como Saturno. En el reinado de Felipe II se
edificó una torre vigía como defensa contra los piratas berberiscos. El 19 de
junio de 1815, la marina de los [Link]. luchó contra esos piratas frente al
cabo durante la Segunda Guerra berberisca.
31
Icy Sunset
Las marinas, los atardeceres, las nubes…son algunos de mis temas favoritos.
¿Por qué no unirlos en una acuarela?
(Rosalía de Castro)
En junio de 2008, de una foto bastante interesante, hice este difícil cuadro. El
cielo con fuertes tonos rojos, amarillos y azules se refleja en el gélido mar
poblado de témpanos de hielo que derivan en busca de aguas más templadas.
Pero ¡qué dificultades tan grandes para pintar el blanco hielo (que no es
blanco) con las sombras que la luz del poniente crea!
Posiblemente sea este parque donde más aves acuáticas (patos, gansos, garzas
y similares) y hasta águilas calvas (el bald eagle, símbolo de los [Link].)
invernan o residen en la región. Los gansos están por todas partes, con su
torpe andar, comiendo varias libras diarias de hierba, gusanos, caracoles, etc.,
expulsando una libra o más de porquería o volando bellamente para posarse en
el agua como hidroaviones vivientes.
“Canadian Goose”
33
Larry Brown, mi instructor, me dio un día una tarjeta en blanco de papel
acuarela de 300 gr de peso. Comentó que algunos artistas pintaban sus cuadros
en tarjetas que usaban para enviarlas a amigos como si fuera una tarjeta
ordinaria de Hallmark, pero personalizada. Y en junio de 2008 decidí usarla.
(Pedro Salinas)
34
My Payson Condo
Mi casa es mi castillo. Mi castillo, con sus escaleras, sus buenas vistas, sus
amplias habitaciones, sus anchos terrenos y “foso” de agua cerca. Pero mi casa
no es mi castillo con jardín privado ni aislado e independiente. Mi castillo es
un condominio, según se llama en [Link]., o un adosado de dos pisos, según
se dice en España.
Aun así, mi casa es mi castillo donde me siento libre y seguro para hacer lo
que me plazca, con permiso de mi esposa, claro.
Pero no es foso de agua lo que rodea mi castillo. Es más bien un pequeño lago,
despejado y calmoso, sin obstrucción alguna, a ocho o diez metros de la pared
posterior de la casa. Es un lago donde se puede pescar, como hacen muchos
del lugar y algunos turistas. Es donde más patos y gansos nadan en la zona,
que distraen la vista y alegran el espíritu.
35
Había tomado esta foto quizás el otoño anterior a julio de 2008 cuando hice la
acuarela. Los colores son claramente otoñales y multitud de hojas se esparcen
por el césped, siempre verde y regado con agua del mismo lago.
Cambié un poco el color de la vivienda. Sobre todo, los dos balcones son de
un color de madera roja (como en redwood americano), como eran cuando
compramos nuestro encantador “castillo”.
Nuestro condominio es el que está medio enmarcado por dos pequeños abetos
(o, quizás con más precisión, unas piceas) cónicos y lentos al crecimiento. Por
ello, desde el salón vemos el lago y el paisaje distante, hasta parte del Rim, sin
obstáculos. Es una vivienda interior de las cuatro que forma el edificio.
Hice esta acuarela (y anteriormente fotos del lugar) como recuerdo perenne de
una casa que fue nuestra por parte de nuestra vida, y que aún lo es, aunque nos
hayamos ido a vivir a otra. ¿Por qué no recordar los lugares de nuestro vivir y
soñar, de nuestros amores y quizás tribulaciones? Esta casa, como la anterior
española en varias acuarelas de este libro, ha sido nuestra morada y el lugar de
nuestra historia humana en el estado de Arizona.
(Jorge Guillén)
36
Atardecer de mar
“Atardecer de mar”
Cuando acabé esta acuarela, el 24 de enero de 2009, pensé que sería menos
difícil, pues ya llevaba algunos paisajes en mi coleto. Pero tantos claros y
oscuros, con anaranjados, amarillos, azules… delimitando o mezclando sus
perfiles, tantos reflejos del cielo sobre el mar, fueron cada vez más difíciles de
plasmar.
37
conocida en el antiguo Egipto y alcanzó su máxima popularidad en los siglos
XVIII y XIX.
38
Seascape
El mar. El mar con una casucha para los aperos de pesca, un pequeño y
navegador barco, un bote en el que moverse por los alrededores, gaviotas,
casas en la distancia junto a las dunas o colinas… Estampas así dan paz al
alma y la sonrisa aflora a los labios.
“Seascape”
39
Fue agradable pintar junto a un artista profesional. Me sentí especial. Y la
compañía durante la expresión artística profundiza el sabor de la creación. Por
esto, creo, me gusta asistir a clase en el pequeño colegio del pueblo, pues
raramente pinto a solas o en mi casa. La compañía me ayuda o estimula.
Esto me dice que mientras pueda ir a este colegio, seguiré pintando, seguiré
aprendiendo, seguiré gozando en la creación artística, en algo tan profundo y
grande que nos acerca a Dios, el Creador por antonomasia.
(Rafael Alberti)
40
Delicate Arch
“Delicate Arch”
En la fecha que menciono, Juan y yo hicimos algo un tanto duro para nuestra
edad. Yo había visto el Arco Delicado antes pero desde muy lejos. Esta vez, él
y yo subimos el altísimo camino, la mitad de pura roca, durante una larga hora
41
de continuo ascender. Al llegar arriba, el espectáculo no nos desilusionó.
Estuvimos a dos pasos del famoso arco (no quisimos acercarnos a tocarlo),
con ocho o nueve turistas jóvenes y un par de cuervos grandes, típicos por
muchas partes de USA, a quienes parece gustarles aparecer en fotos sin
asustarse de los turistas (consiguiendo así unas migajas a ellos arrojadas).
Lógicamente, hice muchas fotos del arco, algunas con cuervos. Y, luego,
seleccioné ésta para pintarla.
Mi hermano y yo pasamos frente a la casa, y casi una hora más tarde llegamos
al lugar pintado en la acuarela, tan llena de agradables recuerdos.
42
Barca en la calma
“Barca en la calma”
43
En junio de 2009 hice esta serena acuarela. La parte del bosque brumoso me
resultó particularmente difícil, a pesar de haber hecho varias pruebas para
conseguir ese efecto. El vago reflejo de la maleza y el más definido y claro de
la barca añade un toque de realismo y valor a la pintura.
Ya te vemos dormida.
Tu barca es de madera por la orilla.
Blanca princesa de nunca.
¡Duerme por la noche oscura!
Cuerpo y tierra de nieve.
Duerme por el alba, ¡duerme!
Ya te alejas dormida.
¡Tu barca es bruma, sueño, por la orilla!
(García Lorca)
(Luis Cernuda)
44
Paz campestre ante la lejana tormenta
Los tonos amarillentos de los cereales con los árboles verdosos que los cruzan
completan el cuadro y avivan la existencia pacífica de los moradores de la
solitaria y escondida vivienda.
(Antonio Machado)
45
Rememoro mi infancia. Entonces se plantaban cereales por Villa Herrera.
Veíalos segar y llevar a la era. Veíalos trillar en alegres e infantiles vueltas.
Veíalos aventar y en los atrojes depositar. Veía mulas tirando de carretas en
dirección a la vivienda. Y hoy veo mi historia en esta suave acuarela. Entonces
la vida era serena, quizás sosegada. Y del campo las mieses contemplaba y las
frutas en los árboles. Y si había una tormenta, “creo” había que decir para
protección eterna.
“Dichoso aquel que, alejado de negocios…, desasido de todo interés, labra con
sus bueyes los paternos campos. Su gusto es bien ayuntar la vid adulta a los
crecidos álamos, bien contemplar cuál pace desparcida, en el angosto valle,
errante y mugidora su vacada; ora poda el estéril ramo e injiere el ramo fructuoso;
ora coloca en orzas nuevas la miel que exprimió o bien trasquila las ovejas febles”.
46
Mikonos
“Mikonos 1”
47
Con Princess Cruises, en el trasatlántico Ruby Princess, hicimos un gran
crucero por el Mediterráneo. Salimos de Venecia y en pocos días llegamos a
Mikonos. El día antes, un conferenciante de la línea marítima debía ensalzar lo
positivo de la isla y vino a decir que le perdieron su equipaje con las notas
para la charla pero que en Mikonos no había nada de interés. Sólo había siete
playas (una para familias, otro para gays, otra…), tiendas (todas caras) y poco
más; prácticamente, una isla sin valor alguno. Nada merecía la pena en aquel
lugar, ni tenía idea —dijo— por qué el barco anclaba allí.
Y llegamos a una parte con unos cuantos viejos molinos de viento, supongo
antiguamente harineros.
48
“Mikonos 3”
“Mikonos 2”
49
Yo creo que pasamos un par de horas, entre otros turistas, haciendo fotos,
contemplando las vistas, admirando el claro mar y el límpido cielo
mediterráneos. Y disfrutando con el ambiente y el encanto de la popular isla
helena.
Tengo muchas fotos más de lugares interesantes de esta isla para, algún día,
quizás, hacer más acuarelas. ¡Y dijo aquél que Mikonos era una isla sin interés
alguno!
50
Tormenta
“Tormenta”
51
Estábamos acabando de comer cuando pronto oímos un fuerte ruido sobre el
tejado del establecimiento: una fuerte granizada caía unida a un poco de agua.
El granizo era de tamaño de canicas, de lo más grande que he experimentado
en mi vida. Y caía, y esto fue lo peor, encima de nuestro coche, al igual que en
otros muchos. Sólo pudimos hacer alguna foto, como inteligentemente me
sugirió mi mujer. Podríamos necesitar prueba ante la compañía aseguradora
del coche. En efecto, pocos días después vinieron a inspeccionar nuestro
vehículo y días más tarde nos llegó un buen cheque por los daños sufridos,
después de descontar nuestra cantidad deducible.
52
Crater Lake
John Wesley Hillman fue el primer europeo que vio lo que llamó “Deep Blue
Lake” el 12 de junio de 1853. Antes del nombre actual se le llamó Blue Lake
y Lake Majesty. En su interior hubo un árbol en posición vertical flotando a la
deriva por más de 100 años a quien se le denominó “el viejo del lago”.
Bajar al lago no es tarea fácil. Hay que zigzaguear una milla larga por una
muy inclinada senda. Cuando se llega a la orilla del lago, se puede hacer la
interesante excursión que te lleva al embarcadero del pequeño cráter y luego
continúa dando una gran vuelta por el hermoso lago, pasando cerca del
“castillo” natural de rocas, más bien un barco fantasmagórico, que se refleja
en la increíble profundidad acuática, llamado Phantom Ship.
En el lago, sin afluentes ni desagües, han echado peces; hoy día hay cuatro
especies. En 1902, este bello lugar, con sus alrededores, fue hecho parque
nacional.
53
Profundo y redondo
el paso de los años
transformó,
y clara e impresionante
la vista goza
su azul,
el fantasma de su barco rocoso
y su mágica isla,
y su caldera por la nieve invariable
y la evaporación.
Crater Lake
es perpetua presencia
de original belleza.
“Crater Lake”
En enero de 2011 hice esta acuarela de una foto que encontré. Por años, tuve
en mi despacho de la universidad una foto mejor de este lugar, que me hubiera
gustado más pintarla. De cualquier manera, Crater Lake ha permanecido por
mucho tiempo como un lugar muy especial en mi memoria.
54
Paisaje otoñal
¿De dónde saqué la foto, modelo de esta acuarela? Quizás de algún e-mail,
pero no estoy seguro. No tengo ninguna información sobre el lugar. Algún día
quizás lo sepa mientras conduzca por esta carretera gozando de la belleza del
lugar. Por ahora, me gusta pensar que es un paisaje canadiense.
“Paisaje otoñal”
55
No hay duda que es un paisaje otoñal. Parece un lago rodeado por montañas
llenas de pinos y otros árboles. En febrero de 2011 pinté esta acuarela con
colores naranja, verde y gris fundamentalmente. Y, como casi siempre, el azul
del cielo y del agua.
Cuando lo contemplo hoy, pienso que debería tener más contraste, tonos más
fuertes y oscuros; quizás le falte dramatismo.
56
Reflejos
Reflejos… ¿de qué? ¿Qué lugar es éste? ¿De dónde es la foto que gustó a mi
esposa y me instó a transformarla en una acuarela? Una incógnita que quizás
nunca descifre, pero que tampoco es particularmente importante.
Lo que sí tiene interés en esta pequeña historia de una de las actividades más
gozosas de mi vida de jubilado es que, aunque tuve que insistir una y otra vez
para dar más contraste al cuadro, es una de mis acuarelas mejor logradas, si se
me permite mi posible falta de modestia.
¿Me gustaría pasearme en barca por ese suave río, terso y plácido como un
cristal, o más bien sentiría cierto desasosiego por su oscuridad y soledad, a
pesar de esas casas en un apartado bosque que parecen abandonadas?
Pienso que su valor está en los contrastes (luz y oscuridad), en los reflejos
bien logrados y en el dramatismo del cielo.
“Reflejos”
57
En marzo de 2011, unos días antes de irnos a Europa (viaje por carretera,
crucero desde la Florida, luego Scotland y España), hice esta acuarela sin gran
entusiasmo, parcialmente por estar ocupado con los detalles y problemas
normales de la compra de una casa.
No sé por qué pero a mí me trae a la mente esos paisajes de la India que se ven
en las películas antiguas de Sabú. Claro que las casas del cuadro no se acercan
en absoluto a esa sugerencia. Si supiera qué lugar es éste, quizás el hechizo y
la evocación impalpable en mi espíritu desaparecerían.
No eres responsable de la cara que tienes; eres responsable de la cara que pones.
Todos los rostros del mundo son espejos. Decide qué rostro llevarás por dentro y ese será
el que mostrarás. El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás.
Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten con el corazón.
Solo la naturaleza, mi alma en el silencio de Dios y yo.
58
Home
¡Mi segunda casa en Arizona! ¡Mi casa definitiva, espero, en este pueblo de
Payson!
Cuando empecé a pintar acuarelas en 2007, mi primer deseo fue pintar la casa
de mis amores, construida según nuestras ideas y deseos en un lugar preparado
y soñado por décadas y luego disfrutada por casi 9 años: la casa de La Franja.
A finales de junio de 2011, al regresar del largo viaje, ocupamos la casa objeto
de mi último cuadro. El 27 del mes nevó 15 ó 20 cm. Entonces subí hasta la
casa, que da por dos lados al Tonto National Forest, e hice unas fotos del
nuevo lugar. Inmediatamente, decidí que una de esas fotos se convertiría en
una acuarela.
59
En las dos clases siguientes (6 y 8 de septiembre), sin prisas, como suelo
trabajar, hice lo que se ve en esta segunda acuarela. Lo primero fue conseguir
masking fluid, el líquido para tapar superficies donde no se desea poner
pintura alguna en el papel. La botellita que tenía era vieja y le debió entrar
aire; por eso, el líquido se había secado. Una compañera me prestó el suyo.
Con un mal pincel cubrí nubes, algunos espacios de la casa, los arbustos y
sobre todo zonas del pino del primer plano; es decir, todos los espacios que
permanecerían en blanco. Después pinté el cielo y los colores verdes. En la
foto, el líquido seca en tono amarillento, lo cual es una gran ayuda para
cuando se extiende cada pigmento en el papel.
Mientras tanto, la instructora canceló las clases de los jueves y alargó la clase
de los martes a casi cuatro horas. El martes, 13 de septiembre, empecé con el
parsimonioso y entretenido pintar de tantos tonos distintos y, a la vez,
semejantes de la casa y alrededores: los aleros, los tejadillos, los postes, los
barrotes de la baranda, las ventanas con sus varios tonos según la luz, los
adornos, las canaleras, lo verde, la gravilla del jardín ecológico, el garaje más
oscuro, el chinarro de la parte delantera de la casa…
Y sin acabar muchos detalles me fui a casa. Buena oportunidad para que todo
secara bien y luego poner mejor otros pigmentos que tocan a los ya dados, y
poder, una vez más, oscurecer algunas sombras. La pintura siempre seca más
clara que cuando la extendemos sobre el papel.
60
Finalmente, el 27 de septiembre llegué a clase planeando acabar mi acuarela,
pues al día siguiente me operaban (no recuerdo por qué no hubo clase el
martes anterior). Entonces, comencé a quitar el masking fluid, a ensombrecer
secciones de la casa y la nieve, a dar más color a los matorrales y detalles al
pino, a terminar los pormenores de los faroles y reloj de la fachada y a
finalizar los pilares de piedra de varios colores, los árboles sin hojas propio del
invierno, otras sombras del pino y arbustos… Y, por último, recibí la
aprobación de la instructora (de otra manera podría sentirse innecesaria, pues
nunca me dijo nada mientras pintaba mi obra) y firmé.
“Home”
61
Al llegar a casa, me puse inmediatamente a enmarcar la acuarela. Ya había
elegido su tamaño porque tenía un bello marco completo. Quité la mediocre
reproducción y puse en su lugar mi trabajo. Con tornillos y alambre nuevos
colgué la pintura en el lugar que Janie y yo ya habíamos elegido de antemano.
Nunca hice estas cosas tan rápidamente, si bien hice la acuarela muy
lentamente.
Y al mirarla, pienso que podría mejorarla. ¡Qué difícil saber y decidir cuándo
una acuarela está totalmente acabada! Pienso que así suele ser en cualquier
obra humana. Todo es perfectible.
62