Oraciones para Bòveda Espiritual
Oraciones para Bóveda Espiritual. Texto
religioso adoptado por la Santería o Regla de
Ocha; creencias de las cuales eran portadores Bóveda Espiritual
los diferentes grupos étnicos de la cultura
Nombre original: Libro de oraciones para la
africana Yoruba. Estas oraciones se emplean Bóveda Espiritual.
en las bóvedas espirituales donde el santero
Categoría: Texto religioso
busca centrar la energía de los
Egunes(muertos). Idioma: Español
Origen: Religión Yoruba
Sumario
1
ORIGEN HISTÓRICO DE LA BÓVEDA
2
IMPORTANCIA DE LA BOVEDA
3
ORACIÓN O REZO PARA INSTALAR LA
BÓVEDA ESPIRITUAL
3.1
AL EMPEZAR LA REUNIÓN
3.2
PARA LOS MÉDIUMS
3.3
LOS ÁNGELES GUARDIANES Y A
LOS ESPÍRITUS PROTECTORES
3.4
PARA ALEJAR A LOS MALOS
ESPÍRITUS
3.5
PARA CORREGIRSE DE UN
DEFECTO
3.6
PARA PEDIR LA FUERZA DE
RESISTIR A UNA TENTACIÓN
3.7
ACCIÓN DE GRACIAS POR LA
VICTORIA OBTENIDA CONTRA LA
TENTACIÓN
3.8
PARA PEDIR UN CONSEJO
3.9
EN LAS AFLICCIONES DE LA VIDA
3.10
ACCIÓN DE GRACIAS POR UN
FAVOR OBTENIDO
3.11
ACTO DE SUMISIÓN Y
RESIGNACIÓN
3.12
EN UN PELIGRO INMINENTE
3.13
ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE
HABER SALIDO DE UN PELIGRO
3.14
EN EL MOMENTO DE DORMIRSE
3.15
CUANDO SE PREVÉ UNA MUERTE
PRÓXIMA
3.16
PARA ALGUIEN QUE ESTÉ EN
AFLICCIÓN
3.17
ACCIÓN DE GRACIAS POR UN
BENEFICIO CONCEDIDO A OTRO
3.18
PARA NUESTROS ENEMIGOS Y
PARA LOS QUE NOS QUIEREN MAL
3.19
3.19
ACCIÓN DE GRACIAS POR EL BIEN
CONCEDIDO A NUESTROS
ENEMIGOS
3.20
PARA LOS ENEMIGOS DEL
ESPIRITISMO
3.21
PARA UN NIÑO RECIÉN NACIDO
3.22
PARA UN AGONIZANTE
3.23
ORACIONES PARA LOS QUE YA NO
ESTÁN EN LA TIERRA PARA LOS
RECIÉN FALLECIDOS
3.24
PARA LAS PERSONAS QUE SE HAN
AMADO
3.25
PARA LAS ALMAS QUE SUFREN Y
PIDEN ORACIONES
3.26
PARA UN ENEMIGO MUERTO
3.27
PARA UN CRIMINAL
3.28
PARA UN SUICIDA
3.29
PARA LOS ESPÍRITUS
ARREPENTIDOS
3.30
PARA LOS ESPÍRITUS
ENDURECIDOS
4
Véase
5
Fuentes
ORIGEN HISTÓRICO DE LA BÓVEDA
La bóveda espiritual es indudablemente un elemento sincrético, adoptado por los santeros
aproximadamente en las décadas finales del siglo XIX. En estos años el espiritismo científico
creado por Allan Kardec, era de total aceptación en los blancos cubanos, sus practicas
ampliamente difundidas llegaron a convertirse inclusive en una especie de juego de salón.
Estas prácticas presenciadas por los negros en casa de los blancos, llamaron profundamente
su atención y poco a poco los africanos las adoptaron dentro de sus rituales religiosos. Este
hecho se pudo haber desencadenado debido a que en la Santería se estaba frente a la muerte
de una figura fundamental en la adoración a Egún, se trata de la desaparición de los
llamados Egungunes, sacerdotes dedicados al culto a los muertos.
Su función era todo lo relacionado con las ceremonias funerales y la atención posterior que
se les debía brindar a los desencarnados. Poseían todos los secretos de la adoración a Egún
como se hacía en África, pero fueron pocos los que llegaron a Cuba y aún menos quienes
aprendieron el oficio en estas tierras. Siempre se dijo que el realizar estas ceremonias tenían
consecuencias muy negativas, si no se hacían bien porque el oficiante corría el riesgo de
morir, quizás esta situación influyó en que fueran muy pocos los santeros nacidos en tierras
cubanas quienes aprendieron este oficio, así que en un periodo corto fueron desapareciendo
lo Egungunes hasta no quedar ninguno. La ausencia de estos personajes creó un inmenso
vacío dentro del culto a Egún en la Santería. Por lo que fue fácil asimilar las prácticas del
llamado espiritismo científico, tan en boga en ese momento, debido a que no implicaban
ningún tipo de riesgo para quien servía de médium. Se debe destacar que por estos años ya
los negros africanos y sus descendientes comenzaron a tener mas confianza en los cubanos
blancos y para ese momento muchos de ellos se habían acercado a la Santería de una forma
activa o lo que definitivamente contribuyó a que las prácticas del espiritismo científico (más
no doctrina) fueran asimilados en la Santería.
El nombre Bóveda se adoptó por el hecho de que antiguamente en las criptas de las iglesias
llamadas bóveda era donde se enterraba a los muertos, también por significar ese lugar
especial, si se quiere sagrado, que van a ocupar los antepasados. La difusión del uso de la
bóveda y la misa espiritual se fue extendiendo hasta volverse parte integral de la Santería.
Fue fácil la implementación de la bóveda por parte de los negros ya que muchos esclavos y
sus descendientes habían adquiridos la antigua costumbre católica de atender a sus difuntos
colocando un vaso de agua y una vela, de manera que no resultó extraño el uso de la bóveda
donde se integraban varios vasos de agua. El uso de agua en vasos o copas para rendir
tributo a los difuntos es una práctica adoptada por varias religiones y es conocida como
“darle de beber al difunto”, la presencia de los vasos con agua representan un elemento de
comunicación. Esta costumbre fue sintetizada por Allan Kardec, cuando implemento la
bóveda dentro del espiritismo científico, la cual fue adoptada por muchas otras corrientes
espirituales. De esta forma llegó a ser parte de las prácticas espirituales de los santeros donde
se ha constituido en un elemento ritual de gran significado.
IMPORTANCIA DE LA BOVEDA
Cuando se instala la bóveda se busca centrar la energía de los Egunes que son parte de
nuestro cuadro espiritual y también la de nuestros antepasados. Sirve como recptáculo de
esta poderosísima energía y por lo tanto constituye un centro de poder donde van a
convergir diferentes espíritus, cuyos poderes pueden ser invocados por quien la instala en
beneficio propio o de otras personas. Cuando se instala la bóveda se evita perturbaciones
ocasionadas por la falta de atención a los Egunes cercanos y los miembros del cuadro
espiritual. Debe entenderse que poseerla es empezar un proceso de interacción con nuestros
antepasados y nuestro cuadro espiritual, es tenderle un puente de comunicación que nos
permita fortalecer los vínculos que a ellos nos atan.
ORACIÓN O REZO PARA INSTALAR LA BÓVEDA ESPIRITUAL
AL EMPEZAR LA REUNIÓN
Rogamos al Señor Dios omnipotente que nos envíe buenos Espíritus para asistirnos, aleje a
los que pudieren inducirnos en error, y que nos conceda la luz necesaria para distinguir la
verdad de la impostura. Apartad también a los Espíritus malévolos, encarnados o
desencarnados, que podrían intentar poner la discordia entre nosotros y desviarnos de la
caridad y amor al prójimo. Si alguno pretendiese introducirse aquí, haced que no encuentre
acceso en el corazón de ninguno de nosotros. Buenos Espíritus que os dignáis venir a
instruirnos, hacednos dóciles a vuestros consejos; apartadnos de todo pensamiento de
egoísmo, de orgullo, de envidia y de celos; inspiradnos indulgencia y benevolencia para
nuestros semejantes presentes y ausentes, amigos y enemigos; haced, en fin, que en los
sentimientos de que nos sintamos animados, reconozcamos vuestra saludable influencia.
Dad a los médiums a quienes encarguéis de transmitirnos vuestras enseñanzas, la conciencia
de la santidad del mandato que les ha sido confiado y de la gravedad del acto que van a
cumplir, con el fin de que tengan el fervor y el recogimiento necesario. Si, en la asamblea, se
encontrasen personas que fuesen atraídas por otro sentimiento que no sea el del bien, abrid
sus ojos a la luz, y perdonadles, así como nosotros les perdonamos, si vinieren con malas
intenciones. Rogamos especialmente al Espíritu de N... nuestro guía espiritual, que nos asista
y vele sobre nosotros.
PARA LOS MÉDIUMS
Dios Todopoderoso, permitid a los buenos Espíritus que me asistan en la comunicación que
solicito. Preservadme de la presunción de creerme al abrigo de los malos Espíritus, del
orgullo que pudiera engañarme sobre el valor de lo que obtenga y de todo sentimiento
contrario a la caridad con respecto a los otros médiums. Si soy inducido en error, inspirad
alguno el pensamiento de que me lo advierta y a mí la humildad que me hará aceptar la
crítica con reconocimiento, tomando para mí mismo y no para otros, los consejos que se
servirán darme los buenos Espíritus. Si siento la tentación de abusar en lo que quiera que
sea, o envanecerme de la facultad que habéis tenido a bien concederme, os ruego que me la
retiréis antes de permitir que sea desviada de su fin providencial, que es el bien de todos y
mi propio adelantamiento moral.
LOS ÁNGELES GUARDIANES Y A LOS ESPÍRITUS PROTECTORES
Espíritus sabios y benévolos, mensajeros de Dios, cuya misión es la de asistir a los hombres y
conducirles por el buen camino; sostenedme en las pruebas de esta vida, dadme fuerzas para
sufrirlas sin murmurar; desviad de mí los malos pensamientos y haced que no dé acceso a
ninguno de los malos Espíritus que intenten inducirme al mal. Iluminad mi conciencia para
que pueda ver mis defectos, separad de mis ojos el velo del orgullo que podría impedirme
verlos y confesármelos a mí mismo. Vos sobre todo, N... , mi ángel de la guarda, que veláis
más particularmente y vosotros, Espíritus protectores que os interesáis por mí, haced que me
haga digno de vuestra benevolencia. Conocéis mis necesidades, que ellas sean satisfechas
según la voluntad de Dios.
(Otra) – ¡Oh Dios!, permitid a los buenos Espíritus que me rodean, que vengan en mi ayuda
cuando esté en dificultades y que me sostengan si vacilo. Haced, Señor, que ellos me inspiren
fe, esperanza y caridad; que sean para mí un apoyo, una esperanza y una prueba de vuestra
misericordia; haced, en fin, que encuentre a su lado la fuerza que me falta para sobrellevar
las pruebas de la vida y para resistir a las sugestiones del mal, la fe que salva y el amor que
consuela.
(Otra). – Espíritus muy amados, ángeles guardianes, vosotros a quienes Dios, en su infinita
misericordia, permite velar por los hombres, sed mis protectores en las pruebas de la vida
terrestre. Dadme la fuerza, el valor y la resignación; inspiradme todo lo que es bueno y
detenedme en la pendiente del mal; que vuestra dulce influencia penetre mi alma; haced que
sienta que un amigo sincero está cerca de mí, que ve mis sufrimientos y comparte mis
alegrías. Y vos, mi buen ángel, no me abandonéis; tengo necesidad de vuestra protección
para soportar con fe y amor las pruebas que le plazca a Dios enviarme.
PARA ALEJAR A LOS MALOS ESPÍRITUS
En nombre de Dios Todopoderoso, que los malos Espíritus se alejen de mí y que los buenos
me sirvan de protección contra ellos. Espíritus malhechores, que inspiráis malos
pensamientos a los hombres; Espíritus tramposos y mentirosos que les engañáis; Espíritus
burlones que abusáis de su credulidad, os rechazo con todas las fuerzas de mi alma y cierro
el oído a vuestras sugestiones; pero pido para vosotros la misericordia de Dios. Buenos
Espíritus, que os dignáis asistirme, dadme fuerza para resistir a la influencia de los malos
Espíritus y luz necesaria para no ser víctima de sus embustes. Preservadme del orgullo y de
la presunción; separad de mi corazón los celos, el odio, la malevolencia y todo sentimiento
contrario a la caridad, porque son otras tantas puertas abiertas al Espíritu del mal.
PARA CORREGIRSE DE UN DEFECTO
Vos me disteis, ¡oh Dios!, la inteligencia necesaria para distinguir el bien del mal; así, pues,
desde el momento en que reconozco que una cosa es mala, soy culpable, porque no me
esfuerzo en rechazarla. Preservadme del orgullo, que podría impedirme ver mis defectos y
de los malos Espíritus que podrían excitarme a perseverar en ellos. Entre mis
imperfecciones, reconozco que particularmente estoy inclinado a ... y si no resisto a esta
tentación es por la costumbre que tengo de ceder a ella. Vos no me habéis creado culpable,
porque sois justo, sino con una aptitud igual tanto para el bien como para el mal. Si sigo el
mal camino, es por efecto de mi libre albedrío. Pero, por la misma razón que tengo la libertad
de hacer el mal, tengo también la de hacer el bien; por consiguiente, tengo que cambiar de
camino. Mis defectos actuales son un resto de las imperfecciones que conservé de mis
precedentes existencias; es mi pecado original, del cual me puedo despojar por mi voluntad y
con la asistencia de los buenos Espíritus. Buenos Espíritus que me protegéis, y sobre todo vos,
mi ángel guardián, dadme fuerzas para resistir a las malas sugestiones y salir victorioso de la
lucha. Los defectos son barreras que nos separan de Dios y cada defecto superado será un
paso dado en la senda del progreso, que debe acercarme a Él.
PARA PEDIR LA FUERZA DE RESISTIR A UNA TENTACIÓN
Dios Todopoderoso, no me dejéis sucumbir a la tentación que tengo de cometer una falta.
Espíritus benévolos que me protegéis, desviad de mí este mal pensamiento y dadme la fuerza
de resistir a la sugestión del mal. Si sucumbo, habré merecido la expiación de mi falta, tanto
en esta vida como en la otra, porque soy libre para elegir.
ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA OBTENIDA CONTRA LA TENTACIÓN
¡Oh Dios!, os doy gracias por haberme permitido salir victorioso de la lucha que acabo de
sostener contra el mal; haced que esta victoria me dé fuerzas para resistir a las nuevas
tentaciones. Y a vos, mi ángel guardián, os doy gracias por la asistencia que me habéis dado.
Que mi sumisión a vuestros consejos me haga digno de merecer de nuevo vuestra protección.
PARA PEDIR UN CONSEJO
En nombre de Dios Todopoderoso, buenos Espíritus que me protegéis, inspiradme la mejor
resolución a adoptar en la incertidumbre en que me encuentro. Dirigid mi pensamiento
hacia el bien y desviad la influencia de aquellos que intenten separarme del buen camino.
EN LAS AFLICCIONES DE LA VIDA
Dios Todopoderoso que veis nuestras miserias, dignaos escuchar favorablemente los votos
que os dirijo en este momento. Si mi súplica fuere inconveniente, perdonádmela; si es justa y
útil a vuestros ojos, que los buenos Espíritus que ejecutan vuestra voluntad, vengan en mi
ayuda para su cumplimiento. Cualquier cosa que me suceda, ¡oh Dios!, que se haga vuestra
voluntad. Si mis deseos no son atendidos, es porque entra en vuestros designios el probarme
y a ello me someto sin murmurar. Haced que no conciba por ello desaliento, y que mi fe y mi
resignación sean sustentadas.
ACCIÓN DE GRACIAS POR UN FAVOR OBTENIDO
Dios infinitamente bueno, que vuestro nombre sea bendito por los bienes que me habéis
concedido; sería indigno de ellos si los atribuyese a la casualidad de los acontecimientos o a
mi propio mérito. Buenos Espíritus, que fuisteis ejecutores de la voluntad de Dios y a vos
sobre todo, mi ángel guardián, os doy las gracias. Alejad de mí el pensamiento de
enorgullecerme y de hacer de ello un uso que no sea para el bien. Particularmente os doy las
gracias por...
ACTO DE SUMISIÓN Y RESIGNACIÓN
¡Oh Dios! Sois soberanamente justo; todo sufrimiento en este mundo, debe, pues, tener su
causa y su utilidad. Yo acepto el motivo de aflicción que acabo de experimentar como una
expiación de mis faltas pasadas y una prueba para el futuro. Buenos Espíritus que me
protegéis, dadme fuerza para soportarla sin murmurar; haced que sea para mí una
advertencia saludable, que aumente mi experiencia y que combata en mí el orgullo, la
ambición, la necia vanidad y el egoísmo, y que todo contribuya para mi adelantamiento.
(Otra) Oh Dios, siento la necesidad de rogaros para que me deis fuerza para sobrellevar las
pruebas que os plazca enviarme. Permitid que la luz sea bastante viva para que mi Espíritu
aprecie toda la extensión de un amor que me aflige por querer salvarme. Yo me someto con
resignación, ¡oh Dios!, pero, ¡ay de mí! La criatura es tan débil, que si vos no me sostenéis,
temo sucumbir. No me abandonéis, Señor, porque sin vos no soy nada. (Otra). Elevé mi
mirada hacia ti, oh Eterno, y me sentí fortalecido. Tú eres mi fuerza, no me abandones, ¡oh
Dios! ¡Estoy abatido bajo el peso de mis iniquidades! Ayúdame; ¡Tú conoces la debilidad de
mi carne y no apartas tus miradas de mí! Estoy devorado por una sed ardiente; haz que brote
un manantial de agua viva, y quedará aquélla apagada. Que no se abra mi boca sino para
cantar tus alabanzas y no para murmurar en las aflicciones de mi vida. Soy débil, Señor, pero
tu amor me sostendrá. ¡Oh Eterno! ¡Sólo tú eres grande, sólo tú eres el fin y el objetivo de mi
vida! Si me hieres, que por ello tu nombre sea bendito, porque tú eres el Señor y yo el
servidor infiel; doblaré mi frente sin quejarme, porque tú eres grande, sólo tú eres la meta.
EN UN PELIGRO INMINENTE
¡Dios Todopoderoso, vos mi ángel guardián, socorredme! Si debo sucumbir, que se haga la
voluntad de Dios. Si me salvo, que en el resto de mi vida repare el mal que pude hacer y del
cual me arrepiento.
ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE HABER SALIDO DE UN PELIGRO
¡Oh Dios! y vos mi ángel de la guarda, os doy las gracias por el socorro que me habéis
enviado cuando el peligro me amenazaba. Que este peligro sea para mí una advertencia que
me esclarezca sobre las faltas que han podido conducirme a él. Comprendo, Señor, que mi
vida está en vuestras manos y que podéis quitármela cuando os plazca. Inspiradme por los
buenos Espíritus que me asisten, el pensamiento de emplear útilmente el tiempo que me
concedes aún en este mundo. Mi ángel de la guarda, sostenedme en la resolución que tomo
de reparar mis agravios y de hacer todo el bien que estuviere en mi poder, con el fin de llegar
con menos imperfecciones al mundo de los Espíritus cuando quiera Dios llamarme.
EN EL MOMENTO DE DORMIRSE
Mi alma va a encontrarse por un instante con los otros Espíritus. Que vengan los buenos y me
ayuden con sus consejos. Mi ángel de la guarda, haced que al despertar conserve de ellos una
impresión saludable y duradera
CUANDO SE PREVÉ UNA MUERTE PRÓXIMA
¡Oh Dios! Creo en vos y en vuestra bondad infinita; por esto no puedo creer que dierais la
inteligencia al hombre para conoceros y la aspiración al porvenir para sumergirle después
en la nada. Creo que mi cuerpo es sólo la envoltura perecedera de mi alma y que cuando
haya cesado de vivir, me despertaré en el mundo de los Espíritus. Dios Todopoderoso, siento
romperse los lazos que unen mi alma al cuerpo y muy pronto voy a dar cuenta del empleo
hecho de la vida que dejo. Voy a sufrir las consecuencias del bien o del mal que hice; allí no
hay ilusiones, no hay subterfugio posible; todo mi pasado va a desenvolverse delante de mí y
seré juzgado según mis obras. Nada me llevaré conmigo de los bienes de la Tierra; honores,
riquezas, satisfacciones de vanidad y orgullo, en fin, todo lo que pertenece al cuerpo, va a
quedar en este mundo; ni la menor partícula me seguirá y nada de todo esto me servirá de
socorro en el mundo de los Espíritus. Sólo llevaré conmigo lo que pertenece a mi alma, es
decir, las buenas y las malas cualidades, que se pesarán en la balanza de una rigurosa justicia
y seré juzgado con tanta más severidad cuanto mi posición, en la Tierra, más ocasiones me
haya dado de practicar el bien que no hice ¡Dios de misericordia, que mi arrepentimiento
llegue hasta vos! Dignaos extender sobre mí vuestra indulgencia. Si os pluguiese prolongar
mi existencia, que el resto sea empleado para reparar, tanto como de mí dependa, el mal que
haya podido hacer. Si mi hora llegó para siempre, llevo conmigo la idea consoladora que me
será permitido redimirme por medio de nuevas pruebas a fin de merecer un día la felicidad
de los elegidos. Si no me es dado gozar inmediatamente de esa felicidad sin mácula, que sólo
pertenece al justo por excelencia, sé que no me está negada eternamente la esperanza y que
con el trabajo, alcanzaré el objetivo, más temprano o más tarde, según mis esfuerzos. Sé que
buenos Espíritus y mi ángel guardián están aquí, cerca de mí, para recibirme, y que dentro
de poco les veré como ellos me ven. Sé que encontraré a los que amé en la Tierra, si lo
hubiere merecido, y los que dejo aquí vendrán a unirse conmigo para que un día estemos
juntos para siempre y que mientras tanto, podré venir a visitarles. Sé también que voy a
encontrar a los que ofendí, les ruego que me perdonen lo que puedan reprocharme: mi
orgullo, mi dureza, mis injusticias y que no me llene de vergüenza con su presencia. Perdono
a todos los que me han hecho o me han querido mal en la Tierra, no les conservo ningún odio
y ruego a Dios que les perdone. Señor, dadme fuerzas para dejar sin pesar los goces groseros
de este mundo, que no son nada al lado de los goces puros del mundo en que voy a entrar.
Allí, para el justo, ya no hay tormentos, sufrimientos, ni miserias; sólo sufre el culpable pero
le queda la esperanza. Buenos Espíritus, y vos, mi ángel de la guarda, no me dejéis fallar en
este momento supremo; haced que resplandezca a mis ojos la luz divina para que reanime
mi fe, si llegase a vacilar.
PARA ALGUIEN QUE ESTÉ EN AFLICCIÓN
¡Oh Dios!, cuya bondad es infinita, dignaos aliviar la amargura de la posición de N..., si tal es
vuestra voluntad. Buenos Espíritus, en nombre de Dios Todopoderoso, os suplico que le
asistáis en sus aflicciones. Si en interés suyo, no pueden ser evitadas, hacedles comprender
que son necesarias para su adelantamiento. Dadle la confianza en Dios y en el porvenir, y se
le harán menos duras. Dadle también la fuerza para que no sucumba a la desesperación;
porque perdería el fruto y haría que su posición futura fuera aún más penosa. Conducid mi
pensamiento hacia él y que le ayude a sostener su ánimo.
ACCIÓN DE GRACIAS POR UN BENEFICIO CONCEDIDO A OTRO
¡Oh Dios!, bendito seáis por la felicidad que habéis concedido a N... Buenos Espíritus, haced
que vea en ella un efecto de la bondad de Dios. Si el bien que se le concede es una prueba,
inspiradle el pensamiento de que haga de él un buen uso y de no envanecerse, con el fin de
que este bien no resulte en su perjuicio para el futuro. Vos, mi buen genio que me protegéis y
deseáis mi felicidad, alejad de mi pensamiento todo sentimiento de envidia y de celos
PARA NUESTROS ENEMIGOS Y PARA LOS QUE NOS QUIEREN MAL
¡Oh Dios!, yo perdono a N... el mal que me hizo y el que me quiso hacer, como deseo que me
perdonéis y que él también me perdone las injusticias que yo pueda haber cometido. Si lo
colocasteis en mi camino como una prueba, que se cumpla vuestra voluntad. Desviad de mí,
¡Oh Dios!, la idea de maldecirle y todo deseo malévolo contra él. Haced que yo no
experimente ninguna alegría por las desgracias que pueda tener, ni pena por los bienes que
puedan concedérsele, con el fin de no manchar mi alma con pensamientos indignos de un
cristiano. Señor, que vuestra voluntad al extenderse sobre él, pueda conducirlo a los mejores
sentimientos con respecto a mí. Buenos Espíritus, inspiradme el olvido del mal y el recuerdo
del bien. Que ni el odio, ni el rencor, ni el deseo de volverle mal por mal, entren en mi
corazón, porque el odio y la venganza sólo pertenecen a los Espíritus malos, encarnados y
desencarnados. Por el contrario, que esté pronto a tenderle fraternalmente la mano, a
volverle bien por mal y a socorrerle si me es posible. Deseo, para probar la sinceridad de mis
palabras, que se me ofrezca la ocasión de serle útil; pero sobre todo, ¡Oh Dios!, preservadme
de hacerlo por orgullo u ostentación confundiéndole con una generosidad humillante, lo que
me haría perder el fruto de mi acción, porque entonces merecería que se me aplicasen
aquellas palabras
ACCIÓN DE GRACIAS POR EL BIEN CONCEDIDO A NUESTROS ENEMIGOS
¡Oh Dios, en vuestra justicia, entendiste un deber alegrar el corazón de N... Yo os lo agradezco
por él, a pesar del mal que me hizo o que procura hacerme. Si se aprovechase de ello para
humillarme, lo aceptaré como una prueba para mí, ejerciendo la caridad. Buenos Espíritus
que me protegéis no permitáis que conciba por ello ningún pesar; desviad de mí la envidia y
los celos que degradan; inspiradme por el contrario, la generosidad que eleva. La
humillación está en el mal y no en el bien y sabemos que tarde o temprano se hará a cada
uno justicia según sus obras.
PARA LOS ENEMIGOS DEL ESPIRITISMO
Señor, vos nos dijisteis, por la boca de Jesús, vuestro Mesías: “Bienaventurados los que sufren
persecución por la justicia; perdonad a vuestros enemigos; orad por los que os persiguen”; y
Él mismo nos ha enseñado el camino, orando por sus verdugos. A su ejemplo, ¡oh Dios!,
solicitamos vuestra misericordia para los que desconocen vuestros divinos preceptos, los
únicos que pueden asegurar la paz en este mundo y en el otro. Nosotros decimos como el
Cristo: “Perdonadles, Padre Nuestro, porque ellos no saben lo hacen”. Dadnos la fuerza para
soportar con paciencia y resignación, como pruebas para nuestra fe y humildad, sus burlas,
sus injurias, sus calumnias y persecuciones; apartadnos de todo pensamiento de represalias,
porque la hora de vuestra justicia sonará para todos y nosotros la esperamos sometiéndonos
a vuestra santa voluntad.
PARA UN NIÑO RECIÉN NACIDO
(Para los padres). Espíritu que estás encarnando en el cuerpo de nuestro hijo, bienvenido
seas entre nosotros; Dios Todopoderoso que lo habéis enviado, bendito seáis. Este es un
depósito que nos ha sido confiado, del que debemos dar cuenta un día. Si pertenece a la
nueva generación de Espíritus que debe poblar la Tierra, ¡gracias, oh Dios, por este favor! Si
es un alma imperfecta, nuestro deber es ayudarla a progresar en el camino del bien, por
nuestros consejos y buenos ejemplos; si cayere en el mal por nuestra causa, responderemos
de ello ante vos, porque no habremos cumplido nuestra misión respecto a él. Señor,
sostenednos en nuestro trabajo y dadnos fuerza y voluntad para cumplirlo. Si este niño debe
ser objeto de nuestras pruebas, ¡que se cumpla vuestra voluntad! Buenos Espíritus que
habéis venido a presidir su nacimiento y debéis acompañarle durante su vida, no lo
abandonéis. Alejad de él a los Espíritus imperfectos que pudieran inducirle al mal; dadle
fuerza para resistir a sus sugestiones y el valor para sufrir con paciencia y resignación las
pruebas que le esperan en la Tierra
(Otra). Dios mío, me confiasteis la suerte de uno de vuestros Espíritus; haced, Señor, que sea
digno del deber que me fue impuesto; concededme vuestra protección; iluminad mi
inteligencia con el fin de que pueda discernir pronto las tendencias del que debo preparar
para entrar en vuestra paz.
(Otra). Dios de bondad, puesto que habéis tenido a bien permitir al Espíritu de este niño que
venga de nuevo a sufrir las pruebas terrestres para hacerle progresar, dadle la luz a fin de
que aprenda a conoceros, amaros y adoraros. Haced, por vuestra omnipotencia, que esta
alma se regenere en el manantial de vuestras divinas instrucciones; que bajo el amparo de su
ángel de la guarda, su inteligencia crezca, se desarrolle y le haga aspirar a aproximarse cada
vez más a vos; que la ciencia del Espiritismo sea la luz brillante que le ilumine a través de los
escollos de la vida; que sepa, en fin, apreciar toda la inmensidad de vuestro amor, que nos
prueba para fortificarnos. Señor, echad una mirada paternal sobre la familia a la que
confiaste esta alma; que pueda comprender la importancia de su misión y haced germinar en
este niño las buenas semillas, hasta el día en que él mismo pueda, por sus propias
aspiraciones, elevarse sólo hacia vos. Dignaos, oh Dios, escuchar esta humilde plegaria en
nombre y por los méritos del que dijo: “Dejad a los niños venir a mí, porque el reino de los
cielos es para los que se les asemejen”
PARA UN AGONIZANTE
Dios poderoso y misericordioso, he aquí un alma que deja su envoltura terrestre para volver
al mundo de los Espíritus, su verdadera patria; que pueda entrar allí en paz y que vuestra
misericordia se extienda sobre ella. Buenos Espíritus, que la acompañasteis en la Tierra, no la
abandonéis en este momento supremo; dadle fuerza para soportar los últimos sufrimientos
que debe padecer en este mundo para su adelantamiento futuro; inspiradle para que ella
consagre al arrepentimiento de sus faltas los últimos destellos de inteligencia que le restan o
que pueden volverle momentáneamente. Dirigid mi pensamiento a fin de que su acción haga
menos penosa la separación, y que lleve en su alma, en el momento de dejar la Tierra, los
consuelos de la esperanza.
ORACIONES PARA LOS QUE YA NO ESTÁN EN LA TIERRA PARA LOS RECIÉN
FALLECIDOS
Dios Todopoderoso, que vuestra misericordia se extienda sobre el alma de N... que acabáis de
llamar a vos. ¡Qué la pruebas que ha sufrido en esta vida le sean tomadas en cuenta y
nuestras oraciones puedan aliviar y abreviar las penas que tenga aún que sufrir como
Espíritu! Buenos Espíritus que habéis venido a recibirle y sobre todo vos, su ángel de la
guarda, asistidle para ayudarle a despojarse de la materia; dadle la luz y la conciencia de sí
mismo con el fin de sacarle de la turbación que acompaña al tránsito de la vida corporal a la
vida espiritual. Inspiradle el arrepentimiento de las faltas que haya cometido y el deseo de
que le sea permitido el repararlas para activar su adelantamiento hacia la vida de eterna
felicidad. N..., acabas de entrar en el mundo de los Espíritus, y sin embargo, estás aquí
presente entre nosotros; nos ves y nos escuchas, porque no hay más diferencia entre tú y
nosotros que el cuerpo perecedero que acabas de dejar y que muy pronto será reducido a
polvo. Dejaste el grosero envoltorio sujeto a las vicisitudes y a la muerte y sólo conservas la
envoltura etérea, imperecedera e inaccesible a los sufrimientos. Si no vives ya por el cuerpo,
vives la vida de los Espíritus y esta vida está exenta de las miserias que afligen a la
Humanidad. Ya no tienes el velo que oculta a nuestros ojos los resplandores de la vida futura;
de hoy en adelante podéis contemplar nuevas maravillas, mientras que nosotros estamos
aún sumergidos en las tinieblas. Vas a recorrer el espacio y visitar los mundos con toda
libertad, mientras que nosotros nos arrastramos penosamente sobre la Tierra, en la que nos
retiene nuestro cuerpo material, semejante para nosotros a una carga muy pesada. El
horizonte del infinito va a desarrollarse ante ti y en presencia de tanta grandeza
comprenderás la vanidad de nuestros deseos terrestres, de nuestras ambiciones mundanas y
de nuestros goces fútiles de que los hombres hacen sus delicias. La muerte sólo es, entre los
hombres, una separación material de algunos instantes. Desde el lugar del exilio en donde
nos retiene aún la voluntad de Dios, así como los deberes que tenemos que cumplir en este
mundo, nosotros te seguiremos con el pensamiento hasta el momento en que se nos permita
reunirnos contigo, así como tú te has reunido con los que te precedieron. Si nosotros no
podemos ir a tu lado, tú puedes venir al nuestro. Ven, pues, entre los que te aman y que has
amado; sosténles en las pruebas de la vida, vela por los que te son queridos, protégeles según
tu poder y calma sus pesares con el pensamiento de que eres más feliz ahora y con la
consoladora certeza de estar reunidos un día en un mundo mejor. En el mundo en que estás
deben extinguirse todos los resentimientos terrestres. ¡Qué de hoy en adelante, seas
inaccesible a ellos para tu felicidad futura! Perdona, pues, a los que han procedido mal
contigo, como te perdonan aquellos con los que has procedido mal.
(Otra). Señor Todopoderoso, que vuestra misericordia se extienda sobre nuestros hermanos
que acaban de dejar la Tierra. Que vuestra luz resplandezca a sus ojos. Apartadlos de las
tinieblas; abrid sus ojos y sus oídos. Que los buenos Espíritus les envuelvan y les hagan oír las
palabras de paz y esperanza. Señor, por indignos que seamos, nos atrevemos a implorar
vuestra misericordiosa indulgencia a favor de aquél de nuestros hermanos que acaba de ser
llamado del exilio; haced que su regreso sea el del hijo pródigo. Olvidad, Dios mío, las faltas
que ha podido cometer, para acordarnos del bien que hizo. Vuestra justicia es inmutable, lo
sabemos, pero vuestro amor es inmenso; os suplicamos suavizar vuestra justicia por esa
fuente de bondad que mana de vos. Que la luz se haga para ti, hermano mío, que acabas de
dejar la Tierra. Que los buenos Espíritus del Señor desciendan hacia ti, te envuelvan y te
ayuden a sacudir tus cadenas terrestres. Comprende y mira la grandeza de Nuestro Señor;
sométete sin murmurar a su justicia, pero no desesperes jamás de su misericordia.
¡Hermano! Que un serio retorno a tu pasado te abra las puertas del porvenir haciéndote
comprender las faltas que dejas detrás de ti y el trabajo que te queda para repararlas. Que
Dios te perdone y que sus buenos Espíritus te sostengan y te animen. Tus hermanos de la
Tierra orarán por ti y te piden que ores por elloS.
PARA LAS PERSONAS QUE SE HAN AMADO
Dignaos, ¡oh Dios!, acoger favorablemente la oración que os dirijo por el Espíritu de N...
hacedle entrever vuestras divinas luces y que le sea más fácil el camino de la felicidad
eterna. Permitid que los buenos Espíritus le lleven mis palabras y mi pensamiento. Tú que
me eras querido en este mundo, oye mi voz que te llama para darte un nuevo testimonio de
mi afecto. Dios permitió que fueses liberado primero; no podría quejarme de ello sin
egoísmo, porque sería estar afligido por no tener más para ti las penas y los sufrimientos de
la vida. Espero, pues, con resignación el momento de nuestra reunión en el mundo más feliz
en que me has precedido. Yo sé que nuestra separación es momentánea y que por larga que
pudiera parecerme, su duración se borra ante la eterna felicidad que Dios promete a sus
elegidos. Que su bondad me preserve de hacer nada que pueda retardar este instante
deseado, y que me ahorre de este modo el dolor de no volverte a encontrar al salir de mi
cautiverio terrestre. ¡Oh! ¡Qué dulce y consoladora es la certeza de que sólo hay entre
nosotros un velo material que te oculta de mi vista! Que puedas estar aquí, a mi lado, verme
y oírme como otras veces y aún mejor que antes; que no me olvidarás como yo tampoco no te
olvidaré; que nuestros pensamientos no cesen de confundirse, y que el tuyo me siga y me
sustente siempre. Que la paz del Señor sea contigo.
PARA LAS ALMAS QUE SUFREN Y PIDEN ORACIONES
Dios clemente y misericordioso, que vuestra bondad se extienda sobre todos los Espíritus que
desean nuestras oraciones y particularmente sobre el alma de N... Buenos Espíritus cuya
única ocupación es el bien, interceded conmigo para su alivio. Haced que resplandezca a sus
ojos un rayo de esperanza, y que la divina luz les ilumine y les haga ver las imperfecciones
que les alejan de la morada de los felices. Abrid su corazón al arrepentimiento y al deseo de
depurarse para acelerar su adelantamiento. Hacedles comprender que por su esfuerzo
pueden abreviar el tiempo de sus pruebas. ¡Qué Dios, en su bondad les dé fuerza para
perseverar en sus buenas resoluciones! Que estas palabras benévolas puedan mitigar sus
penas demostrándoles que en la Tierra hay seres que saben compadecerse de ellos y que
desean su felicidad.
(Otra). Os suplicamos, Señor, derramar sobre todos los que sufren, sea en el espacio como
Espíritus errantes, sea entre nosotros como Espíritus encarnados, las gracias de vuestro amor
y de vuestra misericordia. Tened piedad de nuestras debilidades. Falibles nos hicisteis, pero
nos habéis dado la fuerza para resistir al mal y vencerlo. Que vuestra misericordia se
extienda sobre todos los que no han podido resistir a sus malas inclinaciones y están aún
arrastrándose en un mal camino. Que vuestros buenos Espíritus le envuelvan; que vuestra
luz resplandezca a sus ojos, y que, atraídos por su calor, vengan a prosternarse a vuestros
pies, humildes, arrepentidos y sumisos. Os suplicamos igualmente, Padre de misericordia,
por aquellos de nuestros hermanos que no tuvieron la fuerza de soportar las pruebas
terrestres. Vos nos disteis un fardo para cargar, Señor, y nosotros sólo debemos depositarlo a
vuestros pies; pero nuestra debilidad es grande y el valor nos falta algunas veces por el
camino. Tened piedad de estos servidores indolentes que han abandonado la obra antes de
tiempo; que vuestra justicia les excuse y permita a vuestros buenos Espíritus llevarles el
alivio, los consuelos y la esperanza del futuro. El camino del perdón es fortificante para el
alma; mostradlo, Señor, a los culpables que desesperan, y sostenidos por esta esperanza
sacarán fuerzas del mismo cúmulo de sus faltas y de sus sufrimientos para rescatar su
pasado y prepararse para conquistar el porvenir.
PARA UN ENEMIGO MUERTO
N. Señor, os habéis dignado llamar antes que a mí el alma de N... Yo le perdono el mal que me
hizo y sus malas intenciones hacia mí; que pueda él arrepentirse de eso, ahora que ya no
tiene las ilusiones de este mundo. Que vuestra misericordia, Dios mío, se extienda sobre él y
alejad de mí el pensamiento de alegrarme con su muerte. Si procedí mal con él, que me
perdone, como yo olvido a los que procedieron así conmigo.
PARA UN CRIMINAL
Señor, Dios de misericordia, no rechacéis a este criminal que acaba de dejar la Tierra; la
justicia de los hombres pudo condenarle, pero no por esto se salva de vuestra justicia, si su
corazón no se ha conmovido por un sincero arrepentimiento. Quitadle la venda que le oculta
la gravedad de sus faltas. ¡Que con su arrepentimiento encuentre gracia ante vos y que se
alivien los sufrimientos de su alma! ¡Que nuestras oraciones y la intervención de los buenos
Espíritus puedan darle la esperanza y el consuelo! Inspiradle el deseo de reparar sus malas
acciones en una nueva existencia y dadle fuerza para que no sucumba en las nuevas luchas
que emprenderá. ¡Señor, tened piedad de él!
PARA UN SUICIDA
Sabemos, Dios mío, la suerte reservada a los que violan vuestras leyes acortando
voluntariamente sus días; pero sabemos también que vuestra misericordia es infinita;
dignaos derramarla sobre el alma de N... ¡Que nuestras oraciones y vuestra conmiseración
endulcen la amargura de los padecimientos que sufre por no haber tenido el valor de esperar
el fin de sus pruebas! Buenos Espíritus cuya misión es asistir a los infelices, tomadle bajo
vuestra protección; inspiradle el arrepentimiento de su falta y que vuestra asistencia le dé la
fuerza de soportar con más resignación las nuevas pruebas que tendrá que sufrir para
repararla. Separad de él a los malos Espíritus que podrían de nuevo llevarlo al mal y
prolongar sus sufrimientos, haciéndole perder el fruto de sus futuras pruebas. Tú, cuya
desdicha es el objeto de nuestras oraciones, ¡que nuestra conmiseración endulce tus
amarguras y haga nacer en ti la esperanza de un porvenir mejor! Este porvenir está en tus
manos; confía en la bondad de Dios, cuyo seno está abierto a todos los arrepentidos, y sólo
permanece cerrado a los corazones endurecidos.
PARA LOS ESPÍRITUS ARREPENTIDOS
Dios de misericordia, que aceptáis el arrepentimiento sincero del pecador, encarnado o
desencarnado, aquí tenéis un Espíritu que se ha complacido en el mal, pero que reconoce sus
faltas y entra en el buen camino; dignaos Dios mío, recibirle como a un hijo pródigo y
perdonadle. Buenos Espíritus, cuya voz él desconoció, de aquí en adelante quiere escucharos;
permitid que pueda entrever la felicidad de los elegidos del Señor, a fin de que persista en el
deseo de purificarse para alcanzarla; sostenedle en sus buenas resoluciones y dadle fuerza
para resistir sus malos instintos. Espíritu de N... os felicitamos por vuestra conversión y
damos gracias a los buenos Espíritus que os han ayudado. Si antes os complacíais en hacer el
mal, fue porque no comprendíais cuán dulce es el goce de hacer el bien; os considerabais
también demasiado bajo para poder conseguirlo. Pero desde el instante en que os pusisteis
de pie en el buen camino, una luz se hizo para vos; comenzaste a disfrutar de una felicidad
desconocida y la esperanza entró en vuestro corazón. Es que Dios escucha siempre la oración
del pecador arrepentido y no rechaza a ninguno de los que vienen a él. Para entrar
completamente en gracia junto a Él, aplicaos desde hoy en adelante. No sólo a no hacer el