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(TRANSCENDECIA DEL PANAMÁ COLONIAL Y
DEPARTAMENTAL). SURGIMIENTO DEL ESTADO
MEDIATIZADO.
INTRODUCCIÓN
En este trabajo se podrá conocer parte de la historia de panamá, la gran
importancia que adquirió el Istmo por su localización geográfica cuando se inician
los primeros contactos con la civilización occidental. Así como también algunas
curiosidades y vivencias que ha tenido el pueblo panameño desde su
descubrimiento, formación y todos aquellos hechos que históricamente que han
sido transcendentes para nuestro país.
Desde el Río Atrato hasta Cabo de Gracias a Dios, la gobernación de Castilla de
Oro (incluía a Panamá). El rey Fernando adjudicó la gobernación de Nueva
Andalucía a Alonso de Ojeda y la de Castilla de Oro a Diego de Nicuesa.
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Trascendencia del Panamá Colonial y Departamental. Surgimiento del
Estado Mediatizado.
1. Panamá en el contexto de la colonización española.
Cuando se descubrió que la porción de tierra descubierta no era el Oriente, sino
un nuevo mundo que se interponía entre Europa y Asia, el istmo de Panamá entró
de lleno en la órbita europea de la mano del océano Pacífico. Nuestro territorio se
convirtió en el paso obligado para alcanzar el otro mar y llegar a las tierras de las
especias (Indias) que, 20 años después del primer viaje colombino, aún
continuaba siendo la máxima aspiración de la corona española.
Después del período de descubrimientos y conquistas realizado por los españoles
en el Istmo, se inicia la fundación de los pueblos, los cuales van aumentando
lentamente de población en población sumado a esto su cultura y actividades.
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2. El istmo de Panamá, como centro de colonización y exploración.
A fin de lograr la plena colonización del Istmo de Panamá, se fundaron diversos
asentamientos españoles a lo largo del territorio conquistado.
Santa María la Antigua del Darién
fue la primera ciudad fundada por
los españoles en la Tierra Firme del
continente americano, situada en el
Darién, en la región de la actual
frontera entre Panamá y Colombia.
Fue fundada por Vasco Núñez de
Balboa en el 1510, en los territorios
del Cacique Cémaco. En esta
población se estableció el primer
gobierno municipal en América. No
obstante, con la fundación de la ciudad de Panamá, esta población desapareció
desde 1524.
En 1510 Diego de Nicuesa, quien fungía como Gobernador de Castilla de Oro,
llegó al lugar que Colón había bautizado como Bastimentos, estableciendo una
fortaleza a fin de resistir la agresión de los indígenas. Este lugar fue llamado
Nombre de Dios, el cual posteriormente, jugó un papel importante en la vida
colonial del Istmo de Panamá.
A finales de 1515, el Gobernador Pedro Arias Dávila, fundó Acla, puerto en la
costa norte del Istmo. En este lugar fue juzgado y decapitado el Adelantado Vasco
Núñez de Balboa. La misma fue abandonada en 1532. De igual forma, durante la
gestión de Pedrarias, se establecieron las poblaciones de Santa Cruz en tierras de
Pocorosa y Los Ánades, en territorio de Tubanama. Ambas fueron fundadas por
Juan de Ayora, lugarteniente del Gobernador.
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La ciudad de Panamá fue establecida el 15 de agosto de 1519 siendo la primera
ciudad en las orillas del Pacífico. Su riqueza atrajo a los piratas, trayendo como
consecuencia su destrucción por parte del pirata inglés Henry Morgan. Dos años
después la ciudad fue reconstruida, el actual Casco Antiguo, que sería el centro
comercial y político donde nacería la nueva república.
Una expedición dirigida por Gaspar de Espinosa llegó hasta tierras del cacique
Natá. En ese lugar, dispuso fundar una población, la cual fue destruida por los
indígenas en 1531. Otros conquistadores como Hernán Ponce y Bartolomé
Hurtado recorrieron las tierras Chiricanas, donde fundaron la población de
Fonseca, la cual no logro subsistir.
Panamá fue el centro de exploraciones españolas y de expansión en la América
Central y del Sur, a orillas del Pacifico. La Conquista de Perú y Chile, por
Francisco Pizarro y Diego de Almagro, se organizaron en Panamá.
Vasco Núñez de Balboa exploró el istmo de Panamá y descubrió el océano
Pacifico en 1513 al que le llamó mar del sur.
Fundada la ciudad de Panamá, Gaspar de Espinoza continuó con la exploración
del Istmo, bordeando el litoral occidental hasta Punta Burica, mientras que las
expediciones marítimas llegaron hasta las costas de Nicaragua.
La expedición terrestre recorrió las costas de las actuales provincias de Chiriquí y
Veraguas. Al llegar a los dominios de París, logró Espinoza recobrar el tesoro que
Badajoz había perdido en manos del cacique.
La expedición llegó hasta tierras del cacique Natá, donde Gaspar de Espinoza
dispuso fundar una población en 1520, en medio de una fértil comarca. Esta
población sirvió como base a la campaña contra el cacique Urracá, quien
dominaba las montañas de Veraguas con sus aliados Musa y Bulaba.
Posteriormente, el 20 de mayo de 1520, Pedrarias Dávila, Gobernador de Castilla
de Oro, oficializa la fundación del asentamiento.
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3. Economía transitista. Mecanismo de la ruta, puertos coloniales,
piratería y contrabando.
Economía Transitista:
1. Mecanismo de la ruta
La primera feria con datos se realizó en 1544 y la última, en 1737 (Castillero
Calvo, 2006). Son desarrolladas inicialmente en Nombre de Dios hasta 1596 y
luego en Portobelo, a partir de 1597. Las ferias fueron resultado del modelo
económico implementado sobre todo por España, el cual respondía a un
mecanismo político y económico de la época: el mantenimiento del monopolio
comercial.
El sistema de ferias fomentó los transportes y la oferta de servicios Transístmico.
Los elementos transporten y ofertas de servicios, constituyen dos parámetros que
hoy en día, son esencial para el desarrollo del turismo. En Panamá, el trasiego de
metales preciosos y productos diversos de consumo humano; obligó la
estructuración de un complejo sistema económico que incluía desde la existencia
de parques mulares, rutas/servicios de navegación y con ello, circuitos
comerciales hasta sitios destinados a suplir necesidades básicas como hospedaje
y alimentación. He aquí, el primer referente que puede considerarse como el
antecedente inicial de las pioneras formas/manifestaciones de turismo en Panamá.
Puesto que, a través de esta actividad, se integran todas las prestaciones que
implica el satisfacer las necesidades que conlleva todo desplazamiento temporal
de personas (De La Torre, op.cit., 1994).
Las ferias solían tener una duración promedio mínima de mes y medio. Los
representantes de la corona española con antelación, dado la magnitud comercial
de éstas, intentaban de por lo menos lograr asegurar sitios de alquiler para las
mercancías y el hospedaje de éstos. El complejo Portobelo-Panamá, fungía como
centro neurálgico de la actividad comercial. Según investigaciones hechas por
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Castillero Calvo (2006), a medida que las ferias se fueron haciendo continuas, los
costos de alquiler de las casas, fue variando. Por ejemplo para 1571, el alquiler de
una casa para un oficial de Hacienda era de 300 a 350 pesos al año. Entretanto
para un comerciante, el valor por mes era de 30 a 40 pesos. Pero para el siglo
XVII, -según la fuente citada- la existencia de un número reducido de casas (entre
150 a 200) y el aumento de las escalas de movimiento mercantil (tesoros y
mercadería varia), suponían una enorme presión sobre el espacio urbano
disponible. Como secuela, el alquiler de un cuarto llegó a ser igual o superior a
1000 pesos durante las ferias. Terminadas las transacciones, volvía la tranquilidad
al sitio Portobelo; alterado por el bullicio y movimiento generado en los días de
feria.
En torno a los proyectos iniciales para la construcción de un canal interoceánico,
éstos se hayan comprendidos en una primera fase, entre 1821-1848. En este
periodo, durante los gobiernos de la Gran Colombia y su sucesora Nueva
Granada, se produce un auge de proyectos con miras a lograr concesión de
derechos para la construcción y explotación de un canal, carretera, ferrocarril y/o
vía mixta que facilitara la comunicación entre el Océano Atlántico y Pacífico a
través del Istmo de Panamá. En resumen, no se concreta la obra. Es un periodo
de numerosas concesiones, pero se logran progresos significativos en el campo
de la diplomacia dirigidos hacia la construcción eventual de un canal (Mack, 1999).
Bajo este marco, destaca la consideración de las expediciones de profesionales y
las actividades comerciales consumadas en las ferias, como manifestaciones de
un turismo incipiente. Por un lado durante las ferias, los medios de transporte son
rudimentarios, limitados, incómodos e inseguros. Se utilizaban mulas y barcos
menores (canoas, chatas y bongos) para el desplazamiento de personas. También
se demanda de sitios de hospedaje. En aquella época, las casas de alquiler,
fungieron como sitios improvisados para hospedaje, si se les compara con las
facilidades de servicio que se prestan en el sector hotelero, hoy en día.
Por otro lado, la venida a territorio istmeño de profesionales con miras a
determinar ruta/forma más conveniente para la construcción de un canal, destaca
el espíritu de aventura de éstos y la presencia de grupos minoritarios privilegiados
con algún nivel de recursos económicos. Ejemplo de lo anterior, son los trabajos
de campo desarrollados por miembros de diferentes sociedades tales como:
Lucien Napoleón Bonaparte Wyse y Armand Reclus, integrantes de la Sociedad
Civil del Canal Interoceánico del Darién; Gaston Blanchet, Almirante Reclus y
Phillippe Bunau-Varilla, miembros de la Compañía Universal del Canal Francés.
Siendo éstos foráneos, su presencia en territorio istmeño demandó de la
prestación de servicios como hospedaje y alimentación. Y es que varios ingenieros
al servicio de la Compañía Universal, se trasladaban a Panamá, con su familia;
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originando este hecho, la demanda de ciertas necesidades básicas y/o recreación
familiar. Estos caracteres, evidencian el desarrollo de un turismo incipiente, no
percibido en aquél entonces, pero hoy determinado como tal, en base a los
parámetros generales que aluden sobre el surgimiento del turismo a nivel mundial.
2. Puertos coloniales
Portobelo, que significa puerto hermoso, fue descubierto y nombrado así por
Cristóbal Colón en 1502. Su nombre oficial, San Felipe de Portobelo, le fue dado
en honor al Rey Felipe II de España. En la época de las colonias españolas, esta
ciudad era únicamente accesible vía mar, y representaba el puerto de entrada y
salida para toda América del Sur. Las mercancías se comerciaban una vez por
año en forma de feria, que duraba entre 30 y 60 días; en ese período la ciudad
sufría los constantes ataques de piratas y bucaneros, incluyendo a los famosos
Drake, Morgan y Hawkins. Debido a esto, España se vio obligada a abandonar
esta ruta comercial y pasar por Cabo de Hornos, en el sur de Chile.
3. Piratería y contrabando
Los galeones eran fletados en la
metrópoli con partidas de
manufacturas europeas
pertenecientes en su mayor parte a
mercaderes españoles y que habían
de ser vendidas en las colonias. Por
motivos de seguridad, estas
embarcaciones navegaban armadas,
en grupo y escoltadas por buques de
guerra.
Ante el alarmante contrabando (hoy narcotráfico) que acosaba a la Audiencia de
Panamá, la corona española decide enviar a nuestro país a Dionisio de Alsedo y
Herrera. El eficiente funcionario real tenía al llegar al Istmo de Panamá, 39 años
de experiencia administrativa en defensa de los intereses hispanos en sus
colonias de ultramar. Dionisio Alsedo es nombrado Capitán General, Gobernador y
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Presidente de la Audiencia de Tierra Firme con órdenes de combatir el comercio
ilícito.
España se había quedado atrás ante el desarrollo del capitalismo europeo, su
estructura colonial inflexible y obsoleta, y sobre todo su monopolio comercial con
su deficiente sistema arancelario afectaba el expansionismo industrial de
Inglaterra y Holanda. El contrabando prosperó en el Caribe y el Istmo de Panamá
fue el centro vital para su distribución en Centroamérica y el Pacífico Sur.
La zona de tránsito de Portobelo – Chagres – Panamá es desarticulada por los
firmes controles que establecen Dionisio Alsedo y Herrera. El contrabando se
traslada a la Ruta de Pacora con iguales resultados. Así surge la Ruta de Coclé en
el centro occidental del Istmo con asiento en Penonomé, Natá y Capira. Ingleses y
holandeses con la complicidad de las autoridades españolas desarrollan una
poderosa organización contrabandista (cartel), en la que estaban implicados
Personajes distinguidos de la vida social, política y administrativa de la colonia.
Incluso el clero coclesano era parte importante del engranaje comercial
clandestino.
Contrabando S.A. (corrupción) ejercía un dominio absoluto en toda la región
coclesana hasta que finalmente se le golpea, severamente, por las medidas de
Dionisio Alsedo y Herrera, Presidente de la Audiencia de Panamá. Pero todo no
fue fácil y el contraataque de los poderosos fue inmediato.
Los intereses creados (mafia) y los círculos de poder del Istmo duramente
golpeados por la acción enérgica del Gobernador Dionisio Alsedo y Herrera logran
la destitución de Dionisio Alsedo como Presidente, Comandante General y
Gobernador de Panamá.
La mafia contrabandista con la complicidad de funcionarios inescrupulosos ataca
con infamias e intrigas la integridad de Alsedo y Herrera, acusándolo falsamente
de irregularidades. Se le destituye, detiene, se le embargan sus bienes y es
sometido a juicio. Doce años dura el calvario, de este hombre honrado, hasta
cuando es rehabilitado moralmente de los viles cargos imputados. Finalmente
muere en la pobreza.
Dionisio Alsedo y Herrera fue un hombre extraordinario y a la par de su rectitud
dejó abundante producción bibliográfica en torno a la historia, geografía,
costumbres y aspectos administrativos de los territorios españoles en América.
Los escándalos y acciones delictivas del personal de la Real Audiencia de
Panamá (cualquier parecido con la realidad actual no es coincidencia) hacen que
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la Corona Española la elimine confirmando las denuncias de Dionisio Alsedo y
Herrera.
Contrabando o Corrupción S.A. tiene pues antecedentes históricos muy arraigados
en el Istmo Panameño y hoy esas prácticas nocivas está institucionalizadas tal
como lo fue ayer. Hoy debemos vencer con integridad la complicidad burocrática
tanto de la empresa pública como privada.
Hoy cuando la impunidad e inmunidad galopan como jinetes del Apocalipsis en
nuestro país, requerimos con urgencia notoria de ciudadanos ejemplares, así
como de funcionarios que actúen con la dignidad y honradez de un hombre probo,
como lo fue Dionisio Alsedo y Herrera.
Que Panamá deje de ser sinónimo de escándalo y pillaje por la ambición de
algunos políticos y empresarios que comprometen el honor nacional y que
retomemos la épica de la esperanza como la acción ética que nos identifique
como nación.
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4. Expresiones culturales, edificaciones, vida cotidiana de intramuros
y extramuros.
1. Expresiones culturales
El país posee una
multiplicidad cultural que lo
hace único en la región, a lo
que contribuye además la
constante presencia de
visitantes de todas partes
del mundo.
El origen de esta singular
mezcla cultural es sin duda
la característica de
encrucijada que siempre ha
tenido el país, pero también
lo es la conexión intensa de Panamá con el mar, que la hace muy parecida a
una isla del Caribe.
Lugar de paso y punto de encuentro, esta pequeña tierra es considerada un
verdadero crisol de razas. Con casi 3 millones y medio de habitantes, su
población está compuesta en un 67% de mestizos (amerindios con blancos) y
mulatos (blancos con negros), 14% negros, 10% blancos, 6% amerindios
(indígenas) y un 3% de personas de orígenes étnicos variados. Esta mezcla es
particularmente rica, pues, aunque proviene de orígenes culturales y
tradiciones muy diversas, la mezcla ha sido estimulada por el ambiente de
tolerancia y armonía que siempre ha imperado en el territorio.
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Aunque se respeta el libre credo religioso, la población del país profesa
mayormente el catolicismo, profundamente ligado a las tradiciones y
expresiones culturales. En el interior del país, por ejemplo, las más grandes
celebraciones están relacionadas con diversos santos, a los que se les
denomina patronos de los pueblos, de igual forma se celebra la más grande de
las fiestas la cual se denomina la Semana Mayor o Semana Santa que es el
periodo sagrado del cristianismo que transcurre desde el Domingo de Ramos
hasta el Domingo de Resurrección.
Parte importante de la riqueza cultural del país está en las tradiciones de los
siete grupos indígenas de Panamá, que se encuentran asentados en territorios
semiautónomos, en los que mantienen vivas sus costumbres ancestrales.
Estos grupos originarios cultivan la música y el baile, pero su aporte cultural
más apreciado es su habilidad como maestros artesanos. Las piezas
producidas por algunos de estos grupos son verdaderas joyas, obras de una
gran belleza producidas por un arte que tiene sus raíces en los tiempos
precolombinos. Las molas de los Kuna, las chaquiras y chácaras de los Ngöbe,
las miniaturas de tagua y las cestas de los Emberá y Wounaan son de una
exquisitez inusitada.
Un aporte cultural predominante es el de los descendientes de los esclavos
africanos traídos durante la colonia, que se establecieron en la región central
de Panamá, en comunidades de la costa caribeña y en el Darién. En sus
poblados bulliciosos, la cadencia del bullerengue y el bunde, o de los tambores
congos, evocan el sabor y colorido del África, en donde tienen sus orígenes.
Otros descendientes de afroamericanos llegaron desde las Antillas, traídos
como mano de obra para la construcción del Canal de Panamá, a inicios del
siglo 20. Este grupo, de habla inglesa, se estableció en las ciudades de
Panamá, Colón y Bocas del Toro. Parte importante del legado cultural de los
africanos es la deliciosa gastronomía, que hoy se muestra en platos
panameños como el arroz con pollo, el sancocho, el pulpo, el pescado frito y el
arroz con coco.
Otras muchas etnias, de llegada más reciente, completan el tejido cultural que
hace de Panamá un lugar caluroso y amigable. El país siempre ha sido
propulsor del encuentro entre pueblos y culturas, que aquí se amalgaman de
manera armónica y dinámica.
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2. Edificaciones
Los rascacielos más altos de
Panamá se encuentran todos en
la ciudad de Panamá, es decir,
su capital. Actualmente se
encuentran en proyecto,
aprobados o en construcción una
gran cantidad de edificios que
superan los 200 m de altura, e
incluso algunos que alcanzan los
300 m, y estarán incluidos dentro
de los 200 rascacielos más altos
del mundo. Sus edificios
marcarán un nuevo panorama
urbano en el país. Se ha
convertido en la "ciudad de los
rascacielos" de América Latina.
Diversas razones, entre las que
se encuentran el tránsito anual
de catorce mil barcos por el país,
los 150 bancos mundiales que
tienen sede en la ciudad y que
albergan capitales de empresas,
han motivado el denominado
auge inmobiliario, un efecto que
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ha traído como resultado la construcción de edificios de gran altura, de más de
cincuenta pisos. A comienzos de 2011 se terminó de construir The Point, con
266 m hasta su spire, es el edificio culminado más alto del país.
Durante varios años, el horizonte de la ciudad de Panamá siguió siendo el
mismo, con sólo cuatro edificios de más de 150 m. A partir de comienzo de la
década del 2000, la ciudad experimentó un gran auge de la construcción, con
los nuevos edificios que se levantan por toda la ciudad. En proyecto futuro
resaltaba la Torre Financiera, un rascacielos propuesto en la ciudad de
Panamá, que iba a sobrepasar a los demás rascacielos, convirtiéndose en la
edificación más alta del país y de América Latina cuando estuviese terminada.
El proyecto fue cancelado por el gobierno panameño por su alto costo político y
económico.
Primeras edificaciones
La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción fue uno de los primeros
ejemplos de edificaciones en Panamá. Se remonta al siglo XVII, entre 1619 a
1626, con 27 metros de altura y su base de 6.5 por 6.5 metros en su interior.
En la época colonial, los puntos más altos se reservaron para las casas reales
y la iglesia Mayor. Las construcciones de la época, de escasa altura, se
realizaban a partir de sencillas chozas. Más tarde se pasó a la construcción en
madera, material que impedía desempaño a mayor altura y que imperó durante
largo tiempo. La piedra ya se usaba a finales del siglo XVI, pero sólo en
edificios gubernamentales, iglesias, conventos y en las mejores casas,
constituyendo asimismo el material de construcción de la catedral.
Panamá la Vieja contaba con un reducido número de edificios, de los cuales
los más altos eran las iglesias y conventos. El paisaje urbano se asemejaba a
un tapiz conformado por grandes casas y humildes chozas, entre las cuales se
erguían los múltiples conventos.
Panamá es una de las ciudades con mayor crecimiento en infraestructura de
América Latina, aunque no siempre tuvo grandes rascacielos. Entre los
primeros edificios altos que se construyeron en Panamá de acuerdo con el libro
El Casco Antiguo de la ciudad de Panamá, de los autores Eduardo Tejera
Davis y Vanessa Spadafora, el primer rascacielos de la ciudad de Panamá fue
erigido entre 1917 y 1921 en la finca 9921 de Plaza Herrera, en el corazón del
Casco Colonial de la vieja urbe panameña, al cual se le ha conocido como El
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Castillo de Greyskull, construida por el arquitecto Leonardo Villanueva Meyer.
El edificio aún se encuentra en pie, con una altura de cuatro pisos.
Años más tarde llegó el Hotel el Panamá, inaugurado en 1950 como Hotel
Panamá Hilton. La cadena a la que pertenecía este hotel desapareció en la
crisis de los años 1980 y el edificio se deterioró. Ahora es propiedad de la
Summit Hotels.
3. Vida cotidiana de intramuros
Panamá La Vieja
A Pedrarias se debe la
estructuración de las
ciudades terminales, al
principio el eje Panamá -
Nombre de Dios,
reemplazada ésta, más
tarde, por Portobelo y
luego por Colón, y la
creación de un interior
agrícola, ganadero, que
permitiera la viabilidad de
las ciudades transitista. Duraría Panamá La Vieja hasta 1671, vale decir,
alrededor de 151 años, suplantándola la nueva Panamá desde 1673. Ésta
contaría con 338 años de peripecias.
Desde un principio, se anheló cambiar el sitio de Panamá La Vieja por ciertos
problemas relativos a su topografía, por su natural insalubre y por su distancia
del puerto de Perico.
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Existieron, desde temprano, proyectos de trasladar a la península donde se
establecería la nueva Panamá en 1673 cuyo barrio interior se amurallaría para
evitar los ataques piráticos y cuya planta obedecería a los modelos
urbanísticos europeos coetáneos. Era vital para el imperio hispánico que la
Ciudad de Panamá jamás fuese víctima de un ataque que pusiera en
entredicho la supervivencia del sistema colonial. Por consiguiente, se invitó a
los ingenieros más competentes para fortificar la nueva plaza que habría de ser
inexpugnable.
La nueva ciudad
Por otra parte se aprovechó el traslado de la urbe para concebir una ciudad
realmente elitista, dotada de un barrio interior, el intramuros, sede de los
sectores dominantes y de un arrabal, o barrió exterior, ecúmene de las
poblaciones subalternas. Desde sus orígenes, Panamá la Nueva dispuso,
pues, de dos barrios: San Felipe, espacio de los elencos dominantes, y el
arrabal de Santa Ana, zona de las unidades dominadas, o sea, de los grupos
populares.
A semejanza de Panamá La Vieja, la nueva Panamá sufrió muy voraces
incendios durante el siglo XVII que la redujeron a cenizas, tanto en 1737, 1756,
1781. Producto de esos flagelos, que volatilizaron las casas de madera del
intramuros, se verificó una mudanza, de las élites ´de adentro´ hacia el barrio
de Santa Ana que comienza a aburguesarse.
En el transcurso del siglo XIX, el intramuros perdió importancia demográfica
respecto del arrabal de Santa Ana que mostró apreciable vigor poblacional lo
que explicaría, más tarde, el predominio político santanero a partir de la mitad
del decimonono al ganar la contienda el federalismo en Colombia e instaurarse
el Estado Soberano de Panamá, 1863 a 1886, muchos de cuyos gobernantes
procedieron de Santa Ana, cuna del liberalismo popular istmeño.
Si bien la ciudad de Panamá poseyó dos barrios primordiales hasta la primea
mitad del siglo XIX, pronto se conformó un nuevo arrabal en Calidonia, espacio
de los recién llegados del proletariado obreril antillano, que coadyuvó a la
perforación del Canal francés, esencialmente de 1880 a 1888 y luego a los
trabajadores del canal norteamericano de 1904 a 1914.
4. Vida cotidiana de extramuros
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Las comunidades de ascendencia africana que se establecieron en el territorio
panameño durante la colonia, enfrentaron a los españoles que las habían
traído como esclavas con diferentes actitudes. Unos con sumisión, ubicados en
los arrabales de extramuros de la ciudad y otros, con rencor y rebeldía, se
replegaron a los campos en parajes selváticos o cercanos a las costas del
Caribe.
Ambos, crearon una cultura con una cosmogonía, donde articularon sus
valores ancestrales y los unieron a la situación del momento. De este
sincretismo salieron las creencias y los signos que concretaron una forma de
ser y de interpretar la realidad. El espíritu de insurgencia, que en su mayoría
guardaban bajo la epidermis, creó un tipo específico de manifestaciones, que
se llamó ‘Congo’ y ella se caracterizó por utilizar, como códigos, todas aquellas
formas de comunicación que reflejaban el enfrentamiento tradicional con la
metrópoli, las figuras de la monarquía ibérica, la aristocracia y el clero. Hablar
en revesina, la utilización de retruécanos, la deformación silábica, la metáfora y
la hipérbole, son algunas herramientas o estrategias populares que le dan
sentido a la recreación de un mundo que los hombres y mujeres de estas
colectividades representaban en sus fiestas populares. La danza, recogía
también esta oposición y agregaba la exagerada sensualidad que daba forma y
ritmo a sus cuerpos. En una composición musical de los grupos congos hay
todo eso. Las almas que son disputadas como botín por ángeles y demonios;
el hombre común que se burla de la formalidad cortesana; los pájaros, peces y
animales que interactúan con la vida cotidiana de la gente y una interlocución
comprensible solo en el espectáculo teatral que ameniza sus noches. En
Portobelo hubo una fiesta dedicada a la pollera de los congos. Esa prenda de
vestir que cubría el cuerpo de las féminas y protegía del sol, el viento y la
humedad, la piel de ébano de quien trabajaba en las labores cotidianas. Ahora
esa forma de vestimenta es un símbolo propio de las celebraciones y
característica de una inflexión del diálogo al son de los tambores.
Se asemeja a la pollera de los pueblos del Pacífico, pero ella adquiere
características propias, por influencias de los ‘madrás’ antillanos y sus tonos
estampados, difieren de las labores de bordado, talco en sombra o calado de
las campesinas.
La fiesta de los congos sacó a relucir curiosidades como los colores utilizados
por cada pueblo para identificarse; Portobelo, María Chiquita, Cacique,
Cuango, Colón, entre otros. Este año no fueron diablitos y monstruos en
rojinegro que corrieron por las calles y ruinas del poblado de las ferias
coloniales. Desde que empezó la tarde, grupos de empolleradas exhibieron su
ropaje y se contonearon a pie o navegaron en procesión de embarcaciones por
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la bahía y el repicar de los cueros dejó escuchar las melodías propias o
arreglos que tomaban prestada la letra y el ritmo para celebrar. La casa de
Sandra Eleta se llenó poco a poco de visitantes. En el edificio de la Aduana
hubo ceremonias protocolares y exposiciones. Afuera, la comida criolla y el
aroma de mariscos daba la atmósfera para esperar con paciencia que las
comparsas llegaran a la plaza.
Se armó la fiesta con los personajes típicos y las mujeres que hacían el quite a
los faunos, diablos, ‘pajaritos’ y truhanes, que, con ritmo y brincos, buscaban
los labios, un abrazo, un brillo coqueto de ojos que esconden en su picardía,
una contradicción guardada por la posteridad y que ahora se desdobla entre
pitos, gestos, palmas y el fraseo de las cantalantes.
5. Medios de transporte utilizados en el periodo colonial,
características en su uso.
Carretas de dos ruedas tiradas
por bueyes:
Podían ser tiradas por caballos o por
bueyes. Los bueyes eran animales más
fuertes y con más resistencia que los
caballos, pero caminan más lento. Las
carretas transportaban cargas y personas.
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En la caja iban ubicados los asientos para los pasajeros y también el equipaje. El
carretero era el encargado de dirigir a los bueyes.
Para los viajes largos se armaba una caravana de muchas carretas. Un jinete a
caballo marchaba adelante para indicar el camino.
A veces entraban con los bueyes al río y se detenían cuando el agua llegaba al
pecho de los animales. Se quedaban allí pescando.
Diligencias o galeras:
Era uno de los medios de transporte más rápido, podía
trasladar hasta 10 pasajeros, pero no llevaba
mercaderías. Tenía cuatro ruedas y era tirada por cuatro
caballos. Por dentro era muy cómoda con asientos muy
acolchados y numerosos bolsillos para guardar los
objetos personales de los viajeros.
La sopanda:
Tenía suspensión, lograda por medio de correas de cuero
que, como elásticos, amortiguaban los saltos del camino.
Caballos:
También se viajaba en caballos. Éste era el medio de transporta más veloz de
aquella época. Las distancias eran muy largas y no siempre existían caminos.
Y si querían viajar o trasladar mercancías por el agua,
podían hacerlo en canoas de madera si el viaje era
corto.
O también podían
trasladarse en una carabela que es una
embarcación que se mueve a vela, ligera, alta y
larga –hasta 30 metros– que gracias a
estas características pudo afrontar con éxito los
viajes a través del océano.
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6. Formas de alumbrado durante el Periodo colonial.
El alumbrado a gas de las calles, durante las últimas décadas del siglo XIX,
instalado a partir de junio de 1864, era deficiente y con frecuencia suspendido.
8Noticias y comentarios se reiteran sucesivamente en la prensa citadina de 1875
acerca de los inconvenientes de los constantes cortes de luz en las calles,
negocios y casas por parte de la compañía responsable del servicio, a causa del
incumplimiento del gobierno en los pagos, lo cual dificultaba la consecución del
carbón con que se generaba el gas del alumbrado. No es hasta aproximadamente
1892, cuando se introduce el alumbrado eléctrico-publico en las plazas y calles de
la ciudad, mediante contrato de la empresa luz eléctrica de panamá. Esta
innovación debió promover el ofrecimiento de nuevos servicios y mayores
posibilidades en el comercio: ya fabricación y venta de hielo, la introducción de
aparatos eléctricos, entre otros.
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En la compañía de Fuerza y Luz, trabajaban con turbinas de vapor, a base de
carbón de hulla, para generar electricidad, con la combustión generaban gas, el
cual se repartía por medio de tuberías subterráneas a todo el casco antiguo.
La planta de vapor se instaló en la Avenida Sur, entre la calle novena y décima.
7. Panamá en contacto con la tecnología de mediados del siglo XIX
y principios del siglo XX.
Ya desde los años 1520 la Corona Española consideraba la posibilidad de
construir un Canal a través del Istmo, pero la idea fue posteriormente abandonada.
En el siglo XIX, los Estados Unidos también vislumbró la oportunidad de unir los
dos océanos, pero a través de un ferrocarril en vez de un canal.
El Ferrocarril Transístmico
En 1832, el Congreso de los
Estados Unidos envió al
Coronel Charles Biddle a
Panamá a negociar una
concesión para la construcción
de una vía férrea. También
inspeccionó el país para
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determinar la mejor ruta. Biddle murió poco después, pero el interés en el proyecto
continuó.
En 1848 se le otorgó un charter a la empresa Pacific Mail Steamship Company
para distribuir correo entre los Estados Unidos y Panamá. Los socios fueron
William H. Aspinwall, su tío, Gardiner Green Howland, Henry Chauncey, y Edwin
Bartlett. Tres naves a vapor de madera fueron construidas, California, Oregon y
Panamá. Entregarían correo entre Nueva York, Panamá y San Francisco, pero el
descubrimiento de oro en California en Enero de 1848 desvió la atención de
Aspinwall de la entrega de correo.
Buscadores de oro escogieron la ruta a través de Panamá en vez del difícil
recorrido a través de la planicie, desierto y montañas, infestado de indios
incivilizados.
Aspinwall inmediatamente envió a John L. Stevens a Colombia, la cual controlaba
Panamá, a negociar una concesión para el Ferrocarril de Panamá. La compañía
tendría el derecho a excavar un canal o construir una carretera o ferrocarril a
través de Panamá. La concesión era exclusiva por una duración de 49 años. Le
fueron otorgados 250,000 acres de terreno, y otras propiedades estatales podrían
utilizarse sin costo adicional.
El Ferrocarril de Panamá fue incorporado en Nueva York el 7 de abril de 1849. En
enero de 1849 había contratado al Coronel George W. Hughes para realizar una
evaluación de la localidad. Este no era un área ideal para construir un ferrocarril.
De junio a diciembre existían torrenciales lluvias que duraban hasta 3 días
seguidos. El istmo estaba cubierto de una densa y calurosa jungla, y no había
madera duradera para utilizarse en la construcción de un ferrocarril.
En agosto de 1850 la construcción inició sobre tierra firme alrededor de Cerro
Mono, luego llamado Monte Esperanza. Luchando a través de cuatro millas de
pantano, los hombres llegaron al Río Chagres y el pueblo indígena de Gatún. A
finales de 1850, equipo de movimiento de tierra arribó al Istmo.
Para el 1 de octubre de 1851 se habían completado ocho millas de vía férrea a un
costo de más de 1 millón de dólares. Las expectativas de adquirir ganancias
rápidas se esfumaron y el valor de las acciones del Ferrocarril de Panamá
comenzó a bajar súbitamente.
La fiebre de oro de California ya tenía 2 años de haber iniciado, pero los viajeros
continuaban haciendo su frenética travesía hacia el Oeste. En diciembre de 1851,
dos botes arribaron a la desembocadura del río con mil pasajeros. De pronto
quedaron sorprendidos al escuchar el silbido de un tren. Los viajeros se
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apresuraron a la oficina del ferrocarril. George Totten les informó que solo había
siete millas de vía instaladas, pero las personas insistieron que querían viajar en el
tren de todos modos.
Llevar a mil hombres alborotados en un viaje de siete millas ciertamente retrasaría
los trabajos de construcción y causaría una reprimenda de los oficiales en Nueva
York. Para desanimar al grupo, le cotizó un peaje de 50 centésimos por milla y tres
dólares por cada 100 libras de equipaje. Los cargos excesivos fueron ávidamente
aceptados. Totten recolectó casi $7,000. Con esto el Ferrocarril de Panamá
estaba en el negocio de transporte de pasajeros. Sus acciones depreciadas en
Wall Street comenzaron a subir de valor rápidamente. El ferrocarril vendió lo
equivalente a $4 millones y la construcción continuó viento en popa.
El domingo 28 de enero de 1855 por primera vez un tren transitó del Océano
Atlántico al Océano Pacífico.
Construcción del Canal de Panamá iniciada por los franceses.
La ubicación estratégica del
istmo de Panamá y la corta
distancia entre los océanos dio
lugar a varios intentos a lo largo
de los siglos para crear una ruta
a través del istmo. Si bien la
mayoría de los primeros
proyectos consistían en una ruta
terrestre que conectaba los
puertos.
En 1876, una compañía francesa
planificó cavar un canal a través
del Istmo. Esto destruiría el
ferrocarril que ya estaba en
decadencia. En París se formó la "Societe Internationale du Canal
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Interoceanique". El líder del grupo fue Ferdinand de Lesseps. Él había sido
responsable por el Canal de Suez en Egipto. Los patrocinadores del proyecto le
asignaron un costo de $214 millones a un canal antes de haber siquiera visitado el
sitio.
Las obras comenzaron en 1881, enfrentándose a varios retos: los accidentes de
terreno, las epidemias malarias y fiebre amarilla, la elevada mortalidad entre el
personal, etc.
Desde el inicio la compañía y el canal estuvieron plagados con problemas, la
mayoría financieros. En varias ocasiones Lesseps estuvo en la obligación de
regresar a sus compatriotas para solicitar más fondos, usualmente como
préstamos y una vez hasta como lotería
Vicio y corrupción continuaron hasta que el despilfarro de dinero de los franceses
no pudo continuar. El 5 de febrero de 1889 la compañía del Canal se declaró en
bancarrota y los trabajos en el canal cesaron, sin embargo, el ferrocarril estaba en
buenas condiciones.
8. Estado Nacional Mediatizado.
Durante la Guerra de los Mil
días (1899-1902), los grupos
populares mayoritarios
dentro del liberalismo
pugnaban por la autonomía
federal y el respeto a la
soberanía. Los propietarios
conservadores y liberales
estaban interesados en la
construcción del Canal, aún a
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costo de la soberanía y no se preocuparon por las reivindicaciones sociales
planteadas por los primeros.
El resultado fue la independencia de 1903, con indudables antecedentes
socioeconómicos, políticos, sociales y culturas que la justifican plenamente, pero
mediatizada por la alianza de los sectores dominantes con el imperialismo.
El protectorado y la intervención llevaron al dominio canalero de EE. UU., pasando
inclusive por encima de las aspiraciones de la propia burguesía comercial.
Lo anterior queda claramente establecido con las contradicciones que se
presentan entre la supuesta defensa de la soberanía panameña por parte de la
oligarquía en el poder y las reiteradas soluciones de intervención yanqui durante
los primeros treinta años de vida independiente.
La respuesta popular fue la organización y lucha social y antiimperialista de los
trabajadores canaleros y panameños que culminan en el Movimiento Inquilinario
de 1925, el rechazo al Tratado de 1926 y la organización de sindicatos y partidos
de izquierda.
El ascenso de los grupos medios se reflejará en el Movimiento Acción Comunal
que enmarca el Golpe de Estado de 1931, el Tratado de 1936, y el primer
gobierno de Arnulfo Arias en 1941, de abiertas fricciones con EE. UU. Además, de
la década de los 40, la constitución del Frente Patriótico y la Federación de
Estudiante de Panamá, posibilitan el rechazo del Convenio Filos-Hines, sobre
bases militares, de 1947.
Los espacios de lucha en el tiempo contra la oligarquía y el imperialismo se
acortan. Lucha social y nacional se entrelazan. El tratado de 1955, favorable a la
oligarquía, lleva a los movimientos del 58 y 59 en defensa de la soberanía, a las
guerrillas del Tute en 1959 y a la gran huelga bananera de 1960.
En 1964, el imperialismo interviene en Panamá y asesina a 21 panameños. A
partir de entonces se acelera el enfrentamiento definido. En una época de relativo
auge económico los problemas se agudizan: los empleados públicos, estudiantes,
maestros y profesores, los obreros se lanzan a la calle. La crisis política no se
hace esperar. En 1968 los militares toman el poder y, luego de un año de
represión popular, los cambios sociales en la compasión del Estado posibilitan
medidas populares y el rechazo de las pretensiones oligarca-imperialistas.
A partir de 1970, se rechazan las pautas negociadoras vigentes con EE. UU. Y se
exige la eliminación de las causas de conflicto. Así mismo, la unidad nacional para
enfrentar al imperialismo va acompañada de una constitución (1972), un nuevo
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Código de Trabajo progresista, nuevas leyes de Vivienda y amplia participación
popular, junto a una nueva política exterior en el marco del No Alineamiento.
Las condiciones en Panamá y la solidaridad internacional permiten la firma y
ratificación de los Tratados Torrijos-Carter. Ellos no satisfacen todas las
aspiraciones panameñas, se legalizan las bases militares, pero establecen los
fundamentos de la real independencia política y son un eslabón más hacia la
independencia económica. Pero traen aparejados graves problemas.
En efecto, la crisis económica y el endeudamiento externo permitieron la incursión
de algunos sectores oligarcas en el gobierno y la cesión, en áreas claves de la
economía, a su favor; los sectores populares cargaron con la unidad en aras de la
soberanía: se reforma la constitución en 1978 y 1983, se mediatiza el Código de
trabajo, se destruye la reforma educativa y finalmente, un gobierno apoyado por
EE. UU. Y el FMI llega al poder en 1984.