LA TENENCIA DE LA TIERRA COMO FACTOR GENERADOR DE CONFLICTO
EN EL DEPARTAMENTO DE CORDOBA
FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS, SOCIALES Y DE EDUCACIÓN
PROGRAMA TRABAJO SOCIAL
UNIVERSIDAD DEL SINU ELIAS BECHARA ZAINUN
DIPLOMADO DESARROLLO LOCAL
TIERRALTA – CORDOBA
NOVIEMBRE 2 DEL 2019
LA TENENCIA DE LA TIERRA COMO FACTOR GENERADOR DE CONFLICTO
EN EL DEPARTAMENTO DE CORDOBA
En Colombia, el acceso o a la tenencia de la tierra ha sido históricamente una gran fuente
generadora de conflictos sobre todo cuando se mescla con los factores políticos que
esencialmente está ligada siempre, sabiendo que es clave para determinar las producciones en
algunos lugares llamados rurales. En nuestro país las estructuras agrarias casi siempre se limitan
por la tenencia de la tierra como elemento fundamental, además de esto le podemos sumar la
concentración de las tierras en un solo uso como al pastoreo de ganado a manos de unas cuantas
familias en Colombia generando los conflictos sociales que podemos evidenciar a lo largo de la
historia y en nuestro actual vivir.
Colombia ha sido un país históricamente agrario y se ha caracterizado por la falta de
aprovechamiento de tierras productivas, y que en él se han generado los conflictos sociales y
bélicos del siglo 20 y 21 dejándonos huellas imborrables en nuestra sociedad y en nuestras
comunidades reflejadas en el atraso social y el subdesarrollo económico, y conociendo de
antemano sucesos como las masacres bananeras, en el Urabá antioqueño, donde se dio las
revueltas por la bonanza cafeteras, y actualmente el problema de la coca a manos de grandes
narcotraficantes e incluso con influencia de carteles extranjeros como el de Sinaloa y México, si
tener muy en cuenta las grandes multinacionales como las de Brasil con ganas de apropiarse de
los campos colombianos, o lo que ha sucedido con las grandes extensiones de mar perdidas en
los altos tribunales, todo reflejado en la riqueza natural como tal.[CITATION pab16 \l 9226 ]
A raíz de esto se produce una crisis en el campo o en las diferentes zonas rurales donde son
los campesinos quienes han habitado desde hace 50 años, hemos estado en conflicto sociales y
armados donde las familias adineradas de Colombia como los Uribe Way, los Santo Domingo y
algunos otros a través del poder político y económico desconocen los derechos fundamentales
como el derecho a la vida, los derechos económicos, sociales, culturales de los mismos
campesinos que habitan estas tierras y que han sido el sustento por décadas de cientos de familias
de la zona rural.
Esta grave crisis se ha reflejado tanto en nuestro sociedad que ha forjado una reforma agraria
que hoy día tiene tanto polémica en nuestro país, por no solucionar el problema de la tenencia de
la tierra como tampoco por no brindar las condiciones de una vida digna a los campesinos
incluyendo niños y ancianos que son los más vulnerados en sus derechos constitucionales, lo
cual podemos decir que esa carta política actual en sus tres artículos de condiciones de vida
digna para los campesinos, que habla sobre protección, del medio ambiente y las buenas
producciones agrícolas apoyándonos en esa ley de igualdad y en ese derecho social que nos
brinda el estado en la letra por pertenecer a un estado social de derecho.
La cuestión de la tierra en Colombia ha sido vista como un tema importante para el desarrollo
del país , del sociedad y de la misma economía y sus relaciones políticas en particular, porque la
distribución de la misma ha sido altamente desigual causando pobreza y como si fuera poco
conflictos y violencia en Colombia, pues la distribución y la tenencia históricamente ha
generado, esperamos siempre que los gobiernos estén comprometidos en los diferentes procesos
como paso en Colombia con los diferentes grupos al margen de la ley quienes siempre expresan
que la tenencia de la tierra es una condición para construir un nuevo país, y esto lo evidenciamos
cuando la misma FARC ha pedido que en el proceso de negociación se incluya el tema de la
tenencia de la tierra.
En este contexto de los diálogos de paz con los grupos armados ilegales se esperaría que el
tema de la tierra hubiese sido incluido de manera crucial para la creación de políticas que se
ajusten a la búsqueda de una vida digna, desde un enfoque de posconflicto, buscando la
reestructuración de la reforma agraria y el mismo desarrollo de las comunidades campesinas,
indígenas, y comunidades diferentes representando esto aportes para paz y a la convivencia
ciudadana asi como un gran aporte a la economía nacional, teniendo como referente las cifras de
21.5 millones de hectáreas con vocación agrícola y solo usa 3,7 millones en agricultura entre
cultivos transitorios y permanentes, que equivalen a menos de una quinta parte equivalente a la
tierra en Colombia, la reforma rural se solidifica en una propuesta para transformar la estructura
del campo colombiano
reorganizando la distribución de tierras en el país y fomentando el desarrollo rural y económico.
La página web de la oficina del Alto Comisionado para la Paz resume el punto así: “busca la
erradicación de la pobreza rural extrema y la disminución en un 50 % de la pobreza en el campo
en un plazo de 10 años, la promoción de la igualdad, el cierre de la brecha entre el campo y la
ciudad, la reactivación del campo y, en especial, el desarrollo de la agricultura campesina,
familiar y comunitaria”.
En el fondo, el punto aborda un eje histórico del conflicto y la violencia en Colombia: la
tierra. La concentración de dominios en manos de pocos, el abandono económico y la violación
del derecho a la propiedad, combinada con las dinámicas del narcotráfico, guerrilla y otros
actores ilegales han complicado un problema arraigado en la sociedad colombiana, haciendo un
poco de historia encontramos temas y puntos como.
Primero, la Conquista española fue una invasión y un despojo masivo de tierras, con una
ocupación que destrozó las culturas indígenas. Luego en el régimen de la encomienda y la mita
terminaron por apropiarse de más tierras y limitando quienes podían tener propiedad. Después,
durante todo el siglo XIX, con todas de guerras civiles, el que gana la guerra gana tierra cuando
expropia al enemigo. Además, en ese siglo se avanzan las reformas liberales que liberan las
tierras de la Iglesia, que tenían una concentración fuerte de propiedades, las cuales acaban en
manos de los hacendados y los comerciantes. Las dos cosas contribuyen a la monopolización de
las tierras.
Durante el siglo XX, persistentes problemas en tierras sometidas al arrendamiento, pobladas
de la mano de obra atada a las haciendas, y el alza de precios de café luego de la Primera Guerra
Mundial lleva a una rebelión de esos campesinos contra los monopolios y sistemas masivos de
producción agropecuaria. En los años veinte y treinta hubo un conflicto agrario muy poderoso en
todas las regiones, pero especialmente en las cafeteras. Las grandes haciendas se
fueron arruinando y se instala una economía cafetera de pequeña y mediana producción, pero a
su vez el negocio quedó en manos de la Federación de Cafeteros. Entonces aunque de cierto
modo se dio tierra a los campesinos, monopolizaron la comercialización, exportación, etc.
[ CITATION UNI17 \l 9226 ].
A raíz de La Violencia (1948-1958) y el Frente Nacional (1958-1974) tuvo lugar otro proceso
masivo de despojo y concentración de tierras. En 1966 asumió Carlos Lleras la presidencia y
creó la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (Anuc) mientras que el Incora presentó
una campaña para convertir en propietarios a arrendatarios y parcelarios. Esto tuvo el efecto de
empeorar las luchas entre los campesinos pobres y los grandes terratenientes. Los campesinos
seguían sin poder acceder fácilmente a la titulación de tierras y los esfuerzos se acabaron con el
Pacto de Chicoral en 1972, que acabó el empuje por una reforma agraria. La concentración se
acelera y eso ayuda el avance de las guerrillas porque el despojo de tierras fomenta la
presencia de grupos conocidos en Colombia.
Los campesinos vivían siempre al borde de la quiebra, o hasta en bancarrota permanente. Para
producir y cultivar entraban en deudas con comerciantes, y el único respaldo que tenían eran las
tierras. Las acababan entregando y con ellas se hacían haciendas, ganaderas, sobre todo, y los
campesinos tienen que ser colonos y buscar nuevas tierras. Esa ampliación de la frontera agrícola
lleva consigo la presencia de la guerrilla, porque no había estado en esas zonas. Son lugares
donde los actores armados tienen monopolio sobre la autoridad, las armas y la justicia.
[ CITATION ADS98 \l 9226 ].
Cuando llega la coca, ese problema de la bancarrota y la crisis del campesino se resolvió
porque por fin tenían un precio seguro para sus productos, un mercado seguro y el transporte,
antes muy complicado, se resuelve. Mover la coca es más fácil que mover una tonelada de maíz.
Eso también ayuda a la guerrilla porque son una autoridad que puede reglamentar una economía
ilegal. Por consecuencia fomenta el conflicto, porque aparecen los paramilitares financiados por
ganaderos, otros comerciantes y narcotraficantes que objetan a ese control guerrillero sobre el
cultivo.
Si hablamos de la reforma agraria en Colombia también hablamos lo que en ella se logra
evidenciar la desigualdad en la propiedad de la tierra y la utilización de la misma por pate de
algunas familias en Colombia adineradas, en Colombia solo se puede hablar del 30 % de las
tierras dedicadas a los cultivos a las zonas productivas en manos de campesinos, la alta
concentración en la propiedad, la utilización deficiente, el desempleo rural y la pobreza han
demostrado la necesidad de una reforma agraria desde comienzos del siglo 20.
Se han hecho intentos en la ley 200 de 1936 es conocida como el primer intento al querer
aplicar una reforma, en ese momento se concentraron movimientos de campesinos logrando los
jueces especiales para tratar conflictos de tierra, el tratar de incorporar de algún beneficio sobre
la extinción de dominio y la función de la tierra en nuestra sociedad, que más adelante fue
claramente desplazada por el surgimiento de la ley 100 de 1994 en el gobierno de uno de los
presidentes bastante controvertidos en este caso de la tenencia de la tierra, siendo desde esta ley
el origen de las famosas parcelas sujetando al campesino a los antojos totales de los grandes
capitalistas sobre la tierra.
En los años de 1946 y 1957, durante la época de la violencia en Colombia se acabaron con
algunos movimientos que protegían la tierra y que pierden su piso jurídico por la influencia de
quienes solamente quieren tener poder representado en lo político y la tenencia de la tierra.
La ley 135 de 1961 era producto tanto de presiones sociales internas e internacionales con el
fin de apropiarse de los diferentes recursos representados en la tierra, dejando de lado realmente
la necesidad del campesino y buscar una buena forma de garantizarle sus derechos en la zona
rural, y si seguimos explorando a través de la historia encontraremos Como han sido politizadas
las diferentes reformas agrarias con el fin solo de garantizar Intereses comunes y no sociales, tal
es el caso de leyes mencionadas, la ley 4 de 1972, la ley 6 de 1975.
Durante varios años no se volvió hablar de reforma agraria. A partir de 1982, sin embargo,
con la Ley 35 y el Plan Nacional de Rehabilitación se volvió a retomar la cuestión agraria, pero
bajo otro esquema: la compra de tierra a precios de mercado y su venta a campesinos
beneficiarios.
Después de tres proyectos que no fueron aprobados por el Congreso, en 1988 se aprobó la
nueva Ley 30 que formalizaba la compra de tierra a precios de mercado. De esta manera se
quería vencer la resistencia de los terratenientes, y efectivamente las adquisiciones del Incora
alcanzaron niveles nunca antes vistos. Sin embargo, ese procedimiento de reforma agraria está
limitado por las restricciones presupuestales, de modo que la reforma siguió siendo marginal.
Hoy día hablamos de tres problemáticas sociales en la tenencia de la tierra tales como:
1. Titulación: Lo que se busca con este tipo de programas es aclarar los derechos de
propiedad. La principal meta es otorgar títulos de propiedad a aquellos hogares que vienen
haciendo uso de la tierra y que no tienen un documento formal que establezca la tenencia legal
de la propiedad. El registro de dichos títulos permite el acceso a mayor información por parte del
estado, que permite, a su vez, aumentar la base de recolección de impuestos y mejorar los planes
de uso de la tierra a nivel local. En Colombia la mayoría de los pequeños propietarios carecen de
título de propiedad, cosa que no ocurre con los medianos y grandes latifundistas, sin dejar atrás
la ilegal apropiación de los grupos paramilitares de las tierras productivas de los campesinos.
2. Zonas de Reserva Campesina (ZRC): La frontera agrícola se expande cuando las
oportunidades de supervivencia son pocas. Esto se ve en gran medida a raíz del conflicto social y
armado por el que atraviesa nuestro país. Las minorías afectadas migran hacia zonas que en
muchas ocasiones son ambientalmente frágiles y con alta posibilidad de desastres naturales. Lo
que se busca con las ZRC es fomentar y estabilizar la economía campesina en zonas de
colonización, controlando no sólo la expansión fronteriza sino también asegurando una mayor
participación de las comunidades rurales.
3. Reforma agraria: Ha sido la forma principal de intervención en el mercado de la tierra.
Debe ser una política estructural que busque una mejor distribución de la propiedad de la tierra,
promoviendo mayor eficiencia en los patrones de uso de los suelos y un cambio en la estructura
de distribución de las tierras con potencial de uso agropecuario, esto debe ir más allá de la
búsqueda de una división más equitativa de la tierra. En nuestro país, programas rurales que no
han incluido cambios en la tenencia de la tierra se han tomado como sustitutos de reforma
agraria. Esto refleja la ineficacia del Incora y dando como resultado su reforma transformándose
en el actual Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder).
Después de haber divagado sobre los orígenes del conflicto y desde el mismo conflicto
generado por la apropiación, el uso y la tenencia de la tierra han sido motores del origen y la
perduración del conflicto armado” ha sido un factor que abre un camino para explorar estas
dimensiones que lo hacen condición de viabilidad de la nación y que conducen a momentos
fundacionales de la misma problemática que hemos conocido en el transcurso de la historia de
nuestro país, y que se ha manifestado en la formación social colombiana, donde los diferentes
grupos de poder han generado distintas modalidades de apropiación manejando los recursos y
dejando a su control la población, dejando de lado a los grupos de personas de sus tierras y
territorios donde tienen su origen y tradición limitándolos al acceso sobre la misma tenencia de
la tierra mediante procedimientos en los que se han combinado el ejercicio sistemático de la
violencia con políticas de apropiación e incluso desplazando a los campesinos hacia la ciudad
generando una serie de causas que han representado en Colombia cualquier cantidad de
problemáticas, como lo podemos apreciar en el siguiente gráfico.
Mapa 1: Zonas de riesgo de Criminalidad diferenciadas para el departamento de
Córdoba [ CITATION GOR18 \l 9226 ].
En los países centrales, en donde han ocurrido procesos avanzados de desarrollo, surgieron
modalidades productivas con elevada intensidad de capital, representadas en distintos sistemas
de transformación industrial los cuales han sido posibles gracias a la vinculación masiva de la
población, incluyendo proporciones mayoritarias procedentes de las áreas rurales. En nuestro
caso, las transformaciones económicas y sociales ocurridas a partir de la independencia de
España estuvieron orientadas hacia la exportación de minerales, oro en particular, maderas,
cortezas y cueros, inicialmente para ser sustituidos por los cultivos de tabaco, café, banano,
azúcar derivada de la producción de la caña y productos derivados de cultivos ilícitos, en
particular la coca. La obtención de estos bienes Se ha desarrollado en unidades agrícolas de
distinto tipo, los cuales abarcan desde las pequeñas y medianas explotaciones hasta plantaciones,
controladas por empresas orientadas hacia la exportación de los bienes producidos. (Arias, 2012,
p.13).
Sabiendo de antemano que el registro de conceptos sobre los orígenes de la violencia
producid por el conflicto de la tierra y su tenencia en Colombia y sobre todo en nuestro
departamento Córdova nos abren la posibilidad como profesionales del trabajo social y la
historia de esta profesión y diferentes aportes, donde se tienen en cuenta aspectos sumamente
importantes donde nos permite reflexionar y cuestionar las estructuras y fundamentaciones
teóricas en la práctica del Trabajo Social.
Tenemos en cuenta los aportes desde las diferentes investigaciones en el mismo contexto de
la violencia desde diferentes enfoques y problemáticas que afectan a nuestro país.[ CITATION
MEM10 \l 9226 ].
En los diferentes enfoques que las diferentes leyes sobre la restitución de tierras y la
reparación a víctimas del conflicto teniendo en cuenta la documentación de hace varios años
donde se evidencia la incapacidad y falta de voluntad política para su resolución por parte de las entidades
estatales del nivel nacional y local. La mayoría de esfuerzos en este aspecto se ha concentrado en el proceso
de restitución de tierras, que, si bien ha tenido algunos avances, presenta también falencias frente a la garantía
de una vida digna para las víctimas una vez retornen a los territorios, ya que el acceso a la tierra es aún
precario. Aunado a esto, son muchos los casos de despojo y victimización que no se enmarcan en los criterios
establecidos por la Ley 1448 de 2011 —de Víctimas y Restitución de Tierras—, así como otros que, bajo la
Ley 975 de 2005 —de Justicia y Paz—, no han sido articulados adecuadamente- te a la dinámica institucional de
atención a víctimas, por lo que varias comunidades que enfrentan necesidades urgentes, además de graves
amenazas de seguridad, no encuentran soluciones a sus demandas de parte del Estado. Esta situación dificulta
su participación y organización y cercena sus capacidades de gestión y diálogo. Asimismo, la persecución y el
asesinato de líderes y lideresas como Yolanda Izquierdo, Hermes Vidal y Ever Cordero1 han adquirido un
carácter emblemático por su desoladora contundencia: los miembros de la comunidad tienen miedo de asumir
papeles de liderazgo para fortalecerla organizativamente.
Históricamente el Trabajo Social se ha visto enfrentado a cambios y transformaciones de tipo
metodológico, conceptual, teórico y epistemológico, que han llevado a realizar diversas
aproximaciones al proceso de construcción social y los mismos mejoramientos de las diferentes
problemáticas sociales desde la profesión. El Trabajo Social se puede evidenciar como una
práctica ligada a la construcción de conocimientos; pasa a ser concebido como profesión,
dirigida principalmente hacia la acción y el quehacer profesional, con miras a generar cambio en
poblaciones específicas desde la práctica de políticas públicas que se enmarcan en la sociedad y
en la misma practica investigativa teniendo en cuenta enfoques, tendencias; desde las diferentes
disciplinas que aportan a las orientaciones y directrices de las problemáticas, entre la más
importante la que hemos estado tocando como violencia desde la tenencia de la tierra.
1
Hermes Vidal y Ever Cordero
La fundamentación de la intervención en Trabajo Social constituye un interés primordial para
el fortalecimiento de la profesión y disciplina. Se han desarrollado investigaciones relacionadas
con esta temática, creado retos y desafíos. (Cifuentes y Camelo 2006)
Profesionalmente la formación del trabajo social implementa políticas públicas de restitución
de tierras, problemática difícil de abordar, pero también nos brinda la posibilidad de
aproximarnos desde la experiencia de los practicantes académicos de Trabajo Social de la
Universidad DEL SINU, donde se nos brinda el conocimiento reflexivo y propositivo, donde
didácticamente hemos sido preparados para enfrentar realidades sociales enfocadas en esta
problemática como la violencia. iniciamos desde los diferentes espacios y la descripción de los
mismos donde se evidencia esta problemática entendiendo los diferentes elementos que
confluyen en este entorno violento del que hemos estado hablando construyendo desde la
realidad objetiva en la cual esta sumiso nuestro municipio Tierralta Córdoba donde el trabajador
social realiza diagnósticos con el objetivo de mejorar el contexto social.
Comprende lo anterior a esa formación académica con la cual contamos para emprender las
políticas públicas u orientar desde perspectivas sociales la dinámica entre la teoría y la misma
practica donde se complementa con la historias personales de los mismos ciudadanos, dándole
al profesional del trabajo social del practicante configurando su sistema de interpretación a partir
de un diálogo, y mediante la misma observación , pues las acciones de la persona están
enmarcadas en sus experiencias, pensamientos y valores. El ejercicio del trabajo social no es
simplemente un acto mecánico donde exista una completa separación del sujeto con lo que hace
y con su entorno, el ejercicio de reflexión académica puede emerger a partir de una alternativa de
investigación no pasiva si no activa teniendo en cuenta la experiencia y el saber practico.
En este trabajo relacionamos y abordamos el concepto de experiencia como el saber previo
que es de vital importancia en la descripción de esta problemática a nivel social, y que
entendiéndolo de esta manera somos unos profesionales con un aprendizaje bastante especifico,
y que mira desde la vivencia, a partir de la autobservación, que implica una mirada desde el lugar
del observador. Se aborda esta elaboración teórica, así como el muestreo y el análisis de algunos
de los informes finales que nos conducen a el análisis de los mismos derechos humanos de las
Víctimas y Restitución de Tierras, los cuales nos dan referencias, y las aplicamos desde la
reflexión subjetiva y la incidencia de esta en la construcción de las políticas públicas aplicables
en las causas y las consecuencias de la problemática de la violencia desde la tenencia de la tierra.
[ CITATION COM10 \l 9226 ]
Como trabajadores sociales debemos evaluar la nuestra formación constantemente en el
quehacer diario de nuestra labor, particularmente en el ejercicio social y la implementación de
una política pública que apunte a la restitución de tierras; también reconociendo que el
componente reflexivo en esta etapa de formación y proposición en esta problemática nos da un
aprendizaje y unas potencialidades. Destacando que los aprendizajes derivados del trabajo
social, trascienden el componente teórico o metodológico, pues logran poner en cuestión y
problematizar estructuras normalizadas hasta el momento, que pueden llegar a generar distintas
reacciones en la persona, o en la misma institucionalidad, donde el no conocimiento de o
epistemológico y profesional ha logrado orientar y emprender la búsqueda y la reconfiguración
de conceptos que antes se consideraban únicos. Más adelante, en la formación misma desde lo
académico permite que se geste un ejercicio de reflexión que, con la experiencia y el saber
práctico, complementan orientaciones a las problemáticas sociales que se encierran en la misma
dinámica de la violencia.
Como lo podemos apreciar en la siguiente imagen donde se explica y además se especifica
por que el trabajador social debe transversalizar su trabajo, y además de apoyarlo en otras
disciplinas debe tener siempre claro que su función como o profesional de este campo debe tener
claro que su función no excluye si no que se torna incluyente, por el mismo objetivo de su
formación hacia la orientación de las diferentes problemáticas sociales.
[ CITATION HER16 \l 9226 ].
El conocimiento sobre los derechos Humanos de las Víctimas y Restitución de Tierras del
departamento de Córdoba y más exactamente en el municipio de Tierralta donde como
trabajadores sociales, aportan desde la misma coyuntura social y política de nuestro municipio
que se puede considerar algo especial teniendo como referente la promulgación de la Ley 1448
de 2011.
Ley 1448 de 2011 Por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación
integral a las víctimas del conflicto armado interno y se dictan otras disposiciones.3 mar.
2016.
Los objetivos del trabajo social en este caso se enmarcan en el compromiso de “incluir
conocimientos para el análisis macro y micro del conflicto y sus efectos, como un aporte a la
construcción de nuevos escenarios de paz, desde la reparación integral de las víctimas del
conflicto” (Vásquez 2016). Con preguntas sobre el proceso de reparación a víctimas, en un país
donde el conflicto armado permanece y con acuerdos de paz en implementación, resulta una
oportunidad excepcional para que los futuros profesionales se empoderen de la paz y la
construyan.
El trabajador social incluye en sus prácticas e aportes sobre diferentes problemáticas en su
quehacer profesional el contacto con lo cotidiano con la población sujeto de restitución,
desempeñando actividades como observación, investigación, diseño de propuestas, acciones de
apoyo a labores puntuales, evaluación y reflexión sobre lo actuado con miras a destacar lecciones
aprendidas y nuevas alternativas a futuro. Esto caracteriza la vivencia de un “saber en acción”,
propio del Trabajo Social (Vásquez 2016). Se contempla la inclusión de escenarios de
autocuidado, para tratar de manera preventiva y a tiempo los posibles efectos que genera en los
profesionales del trabajo social teniendo en cuenta, reuniones para definir , ajustar y evaluar los
acuerdos de lo que se puede proponer para el mejoramiento de esta problemática social violencia
generada por la tenencia de la tierra.
En conclusión, consiste en conocer el modus operandi de la política pública de tierras desde
cada una de las líneas de la Dirección Social y Territorial Bogotá, con el fin de comprender las
dinámicas administrativas en la Unidad, situar los conocimientos adquiridos durante la carrera y
reflexionar sobre los aportes que realiza el Trabajo Social en las discusiones académicas y los
procesos ejecutados por la institucionalidad, además de acompañar las labores de las distintas
líneas misionales descritas anteriormente.
No basta simplemente con reconocer los procesos ejecutados que van encaminados o la
gestión de una política pública de tierras; es fundamental una práctica reflexiva desde el pregrado
en Trabajo Social para comprender las lógicas institucionales, identificar espacios de
intervención dentro de lo público, entender y aprender de las labores interdisciplinarias
desarrolladas por profesionales sociales, catastrales y jurídicos, con el objetivo de analizar el
problema estructural sobre la tenencia de tierras en Colombia y transformar las condiciones de
desigualdad social, económica, política, despojo, desplazamiento forzado y otros que dieron
lugar a la victimización en el campo colombiano.
Un profesional que tratara realmente de limitar su práctica a las rigurosas aplicaciones de la
técnica basada en la investigación descubriría no solo que no puede trabajar sobre los problemas
más importantes, sino que también no puede practicar en el mundo real. En ese sentido, el
conocimiento teórico podría restringir el ejercicio de proposición e innovación en la práctica de
la intervención social (Shön 1996, 194-200). Lo dicho por Shön, no tiene el objetivo de empañar
el componente teórico, sino reforzar la importancia de ese diálogo entre teoría y práctica,
fundamental en los trabajadores y trabajadoras sociales.
Con todo lo anterior desde los diferentes aportes de u trabajador social y profesionalmente
preparado para afrontar problemáticas sociales las cuales son en nuestra sociedad actual, el
origen de desigualdad, discriminación, pobreza, violencia, y cada vez más una gran falta de
valores en nuestros jóvenes, niños y ciudadanos, estamos aportando al fortalecimiento a la lucha
contra la vida indigna, contra la violación de los derechos humanos, contra el no reconocimiento
de las fallas del estado a nuestras comunidades más vulneradas. En fin, aportamos desde nuestra
formación una forma de minimizar estos impactos negativos en lo social teniendo las
herramientas claras y un enfoque psicosocial, tratando de recomponer el tejido social y brindar
una vida más digna a los integrantes de la sociedad.
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Primera edición.
Marzo de 2016.
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Catalina Serrano Pérez.
Javier Lautaro Medina.
Revista de paz y conflictos.
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Numero 2
Año 2009.
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Diario Oficial No. 45.980 de 25 de julio de 2005.
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