Oraciones y Ofrecimientos Diarios
Oraciones y Ofrecimientos Diarios
ORACIÓN
PARA
COMENZAR
EL
DÍA
Señor,
en
el
silencio
de
este
día
que
comienza,
vengo
a
pedirte
la
paz,
la
prudencia,
la
fuerza.
Hoy
quiero
mirar
al
mundo
con
ojos
llenos
de
amor,
ser
paciente,
comprensivo,
dulce
y
prudente.
Ver
por
encima
de
las
apariencias
a
tus
hijos
como
Tu
mismo
los
ves
y
así
no
ver
más
que
el
bien
en
cada
uno
de
ellos.
Cierra
mis
ojos
a
toda
calumnia,
guarda
mi
lengua
en
toda
maldad,
que
sólo
los
pensamientos
caritativos
permanezcan
en
mi
espíritu,
que
sea
benévolo
y
alegre,
que
todos
los
que
se
acerquen
a
mí
sientan
tu
presencia.
Revísteme
de
Ti,
Señor,
y
que
a
lo
largo
de
este
día
yo
te
irradie.
ORACIÓN
DE
LA
MAÑANA
Querido
Jesús,
a
través
del
inmaculado
corazón
de
maría,
crea
en
mí,
este
día
un
nuevo
corazón,
un
corazón
comprometido
con
la
santidad,
un
corazón
preservado
en
la
fe
y
la
paz.
Te
lo
pido
en
tu
santo
nombre,
señor
Jesús.
Amén.
MI
OFRECIMIENTO
DEL
DÍA
¡OH!
Jesús,
por
medio
del
Inmaculado
Corazón
de
María,
te
ofrezco
mis
oraciones,
trabajos,
alegrías
y
sufrimientos
de
este
día,
en
unión
con
el
Santo
Sacrificio
del
las
Misas
que
se
celebran
en
el
mundo.
Los
ofrezco
por
todas
la
intenciones
de
Tu
Sagrado
Corazón:
la
salvación
de
las
almas,
la
reparación
de
los
pecados,
la
unión
de
todos
los
cristianos.
Los
ofrezco
por
las
intenciones
de
nuestros
obispos,
y
del
apostolado
de
la
oración
y
particularmente
por
aquellas
recomendadas
para
este
mes
por
el
Santo
Padre.
TRES
AVES
MARÍAS
¡María,
Madre
mía;
líbrame
de
caer
en
pecado
mortal!
1-‐
Por
el
Poder
que
te
concedió
el
Padre
Eterno.
(rezar
un
Avemaría)
2-‐
Por
la
Sabiduría
que
te
concedió
el
Hijo.
(rezar
un
Avemaría)
3-‐
Por
el
Amor
que
te
concedió
el
Espíritu
Santo.
(rezar
un
Avemaría)
LA
FLECHA
DE
ORO
Que
el
Santísimo,
Sacratísimo,
Adorable,
Incomprensible
e
Inefable
Nombre
de
Dios
sea
por
siempre
alabado
y
bendecido.
Que
sea
amado,
adorado
y
glorificado
en
el
Cielo,
en
la
Tierra,
y
debajo
de
la
Tierra
por
todas
las
criaturas
de
Dios,
y
por
el
Sagrado
Corazón
de
Nuestro
Señor
Jesucristo,
en
el
Santísimo
Sacramento
del
Altar.
Amén.
AL
SALIR
DE
CASA
Dirigid,
Señor,
mis
pasos
como
dirigisteis
los
de
Tobías.
El
Arcángel
San
Rafael
me
acompañe
y
defienda
de
los
lazos
del
mundo,
para
que
vuelva
a
casa
sin
daño
de
alma
y
cuerpo.
AL
COMENZAR
UNA
OBRA
Os
ofrezco,
Dios
mío,
este
trabajo;
bendecidlo
para
que
redunde
en
gloria
vuestra
y
bien
de
mi
alma.
AL
SENTIR
UNA
TENTACIÓN
¡Señor,
no
me
dejes
caer
en
la
tentación!
¡Oh
Señora
mía!,
acordaos
que
soy
vuestro;
guardadme
y
defendedme
como
cosa
y
propiedad
vuestra.
Angel
de
mi
guarda,
defendedme.
Antes
morir
que
pecar.
AL
OIR
ALGUNA
BLASFEMIA
Bendito
sea
Dios.
Alabado
sea
el
Santísimo
Sacramento
del
Altar.
(Rezar
un
Avemaría).
Virgen
santísima,
Reina
de
cielos
y
tierra,
os
amo
con
todo
mi
corazón.
Perdonadle,
Señor,
que
no
sabe
lo
que
dice.
AVE
MARIS
STELLA
Salve,
Estrella
de
mar,
Gran
Portal
del
cielo,
Eres
siempre
Virgen,
Madre
del
Señor.
Pronunciando
el
Ave
La
boca
de
Gabriel,
Cambia
de
Eva
el
nombre,
Y
nos
fundó
en
la
paz.
Desliga
a
los
cautivos,
Alumbra
a
los
ciegos,
Despide
nuestros
males,
Danos
dicha
plena.
Muéstrate
ser
Madre,
Y
ofrece
nuestras
preces
Al
Verbo
Encarnado,
En
tu
Seno
Virginal.
Virgen
escogida,
Madre
más
benigna,
Presérvanos
sin
culpa,
Vituosos
y
apacibles.
Pedimos
vida
pura,
El
camino
asegura,
Y
ver
a
Jesucristo,
En
gozo
sempiterno.
Gloria
a
Dios
Padre;
Gloria
a
Dios
Hijo;
Y
al
Santo
Espíritu,
Dios,
Uno-‐y-‐Trino.
Amén.
EL
AVE
MARÍA
DE
ORO
Ave
María,
blanco
lirio
de
la
gloriosa
y
siempre-‐serena
Trinidad.
Salve
brillante
Rosa
del
jardín
de
los
deleites
celestiales:
¡O
Vos,
de
quien
Dios
quiso
nacer
en
este
mundo,
y
de
cuya
leche
el
Rey
del
Cielo
quiso
ser
nutrido!
¡Alimentad
nuestras
almas
con
las
efusiones
de
la
Gracia
Divina.
Amén.
ORACIÓN
PARA
OBTENER
LA
GRACIA
DE
TODAS
LAS
MISAS
EN
EL
MUNDO
Padre
Eterno,
humildemente
Os
ofrecemos
nuestra
pobre
presencia,
y
la
de
toda
la
Humanidad,
desde
el
principio
hasta
el
fin
del
mundo.
Deseamos
asistir
a
TODAS
las
Misas
que
ya
se
han
celebrado
en
el
mundo,
y
a
todas
las
que
se
celebrarán
en
el
futuro.
Os
ofrecemos
todas
las
penas,
los
sufrimientos,
oraciones,
alegrías
y
horas
de
reposo
en
nuestra
vida.
Ofrecemos
todo
en
unión
con
estas
mismas
acciones
de
Nuestro
dulce
Jesús,
durante
su
estancia
aquí
en
la
tierra.
Esperamos
que
toda
la
preciosísima
Sangre
de
Cristo,
todas
Sus
Llagas,
y
toda
Su
agonía
nos
salven.
Os
ofrecemos
esta
petición
por
medio
del
Doloroso
e
Inmaculado
Corazón
de
María.
Amén.
ORACIÓN
PARA
PEDIR
TRABAJO
San
Judas
Tadeo,
intercesor
de
todo
problema
difícil
consígueme
un
trabajo
en
que
me
realice
como
humano
y
que
a
mi
familia
no
le
falte
lo
necesario
en
ningún
aspecto
de
la
vida,
que
lo
conserve
a
pesar
de
las
circunstancias
y
problemas
adversos.
Que
en
el
progrese
mejorando
siempre
mi
calidad
y
gozando
de
salud
y
fuerza.
Y
que
día
a
día
trate
de
ser
útil
a
cuantos
me
rodean.
Asocio
tu
intercesión
a
la
Sagrada
Familia,
de
la
cual
eres
pariente
y
prometo
difundir
tu
devoción
como
expresión
de
mi
gratitud
a
tus
favores.
Amén.
COMIDAS
ANTES
DE
COMER
Bendice,
Señor,
los
alimentos
que
vamos
a
tomar
y
haz
que
nos
aprovechen
para
ocuparnos
en
vuestro
santo
servicio.
Padrenuestro
y
Gloria.
ANTES
DE
COMER
Bendito
eres,
señor,
por
el
alimento
que
nos
das
y
por
tomarlo
en
comunidad.
Porque
tuyo
es
el
reino,
el
poder
y
la
gloria,
por
los
siglos
de
los
siglos.
Señor
Dios,
te
damos
gracias
porque
nos
haces
partícipes
de
tus
maravillas;
te
alabamos
por
los
dones
de
tu
amor
y
te
bendecimos
por
la
amistad
que
nos
concedes
vivir
en
torno
a
esta
mesa.
Que
esta
comida
en
sencillez
de
corazón
y
en
alegría
sea
profecía
del
banquete
del
reino.
Por
Jesucristo,
nuestro
Señor.
R.
Amén.
DESPUÉS
DE
LA
COMIDA
Te
damos
gracias,
señor,
por
el
alimento
y
por
la
alegria
que
nos
ha
proporcionado
tu
bondad.
Acuerdate
de
nuestra
comunidad
y
de
todas
las
personas
que
nos
hacen
el
bien.
Haz
que
trabajando
por
tu
reino,
nos
reunamos,
un
dia,
en
tu
mesa
celestial.
Amen.
Nos
hemos
saciado,
Señor,
con
los
bienes
que
nos
has
dado;
cólmanos
también
de
tu
misericordia.
Tú
que
vives
y
reinas
por
los
siglos
de
los
siglos.
R.
Amén.
ANTES
DE
LA
CENA
Señor
Dios,
que
nuestra
mesa
sea
lugar
de
intercambio
fraterno,
de
afecto
humano,
de
consuelo
recíproco
y
de
agradecimiento
por
todos
tus
dones.
Tú
estás
presente
entre
nosotros
porque
eres
el
Amor,
bendito
por
los
siglos
de
los
siglos.
R.
Amén.
DESPÚES
DE
LA
CENA
El
Señor
es
bendito
en
sus
dones,
bondadoso
en
todas
sus
acciones.
El,
que
vive
y
reina
por
los
siglos
de
los
siglos.
R.
Amén.
NOCHE
ORACIÓN
POR
LAS
NEGLIGENCIAS
DIARIAS
Padre
eterno,
yo
os
ofrezco
el
sagrado
corazón
de
Jesús,
con
todo
su
amor,
todos
sus
sufrimientos,
y
todos
sus
meritos:
Primero
-‐
Para
expiar
todos
los
pecados
que
he
cometido
este
día
y
durante
todo
mi
vida.
¡Gloria
al
Padre,
y
al
Hijo...!
Segundo
-‐
Para
purificar
el
bien
que
he
hecho
mal
este
día
y
durante
todo
mi
vida.
¡Gloria
al
Padre,
y
al
Hijo...!
Tercero
-‐
Para
supilr
por
el
bien
que
yo
debía
de
haber
hecho
y
que
he
omitido
este
día,
y
durante
toda
mi
vida.
¡Gloria
al
Padre,
y
al
Hijo...!
OFRECIMIENTO:
Señor
mío
Jesucristo
dulcísimo
padre
mío,
yo
te
ofrezco
estos
siete
Padrenuestros,
siete
Ave
Marías,
y
dos
veces
Gloria
al
Padre,
en
honor
y
gloria
de
tu
pasión
santísima
y
de
las
de
las
Gotas
de
Sangre
que
derramaste
y
pro
ellas
te
ruego
que
imprimáis
en
mi
corazón
la
memoria
de
tus
llagas,
para
que
aborreciendo
mis
culpas;
que
fueron
la
causa
de
tus
tormentos,
merezca
una
muerte
dichosa
para
ir
a
alabar
tus
grandes
misericordias
en
la
gloria.
CONSAGRANDO
LAS
ULTIMAS
DOS
HORAS
DE
NUESTRA
VIDA
A
LA
SANTÍSIMA
VIRGEN
Postrado
a
Vuestros
pies,
y
humillado
por
mis
pecados,
con
plena
confianza
acudo
a
Vos,
¡O
María!
Os
ruego
aceptar
las
petición
que
mi
corazón
os
viene
a
presentar
para
los
últimos
momentos
de
mi
vida.
Madre
querida,
deseo
pedir
Vuestra
protección
y
maternal
amor
a
fin
de
que,
al
instante
decisivo,
hagáis
todo
cuanto
Vuestro
amor
os
sugiera
en
mi
favor.
A
Vos,
O
Madre
de
mi
alma,
consagro
LAS
ÚLTIMAS
DOS
HORAS
de
mi
vida.
Apresuraos
a
mi
lado,
y
recibid
mi
último
suspiro.
Y
cuando
la
muerte
haya
destrozado
el
hilo
de
mis
días,
presentad
mi
alma
a
Jesús,
diciéndole:"YO
LO
AMO".
Esa
única
palabra
Vuestra
bastará
para
asegurarme
la
bendición
de
Dios
y
la
dicha
de
contemplaros
por
toda
la
eternidad.
¡O
Madre
y
Esperanza
mía!
En
Vos
confío.
Y
mi
confianza
no
será
en
vano.
¡O
María!
¡Rogad
por
Vuestro
hijo
y
conducidle
a
Jesús!
Amén.
ACTO
DE
CONTRICIÓN
Señor
mío
Jesucristo,
dios
y
hombre
verdadero,
creador
y
redentor
mío,
por
ser
tu
quien
eres
y
porque
te
amos
sobre
todas
las
cosas,
me
pesa
de
todo
corazón
haberte
ofendido,
propongo
firmemente
nunca
mas
pecar
y
apartarme
de
todas
las
ocasiones
de
ofenderte,
confesarme
y
cumplir
la
penitencia
que
me
fuere
impuesta.
Te
ofrezco,
señor
mi
vida,
obras
y
trabajos
en
satisfacción
de
todos
mis
pecados,
y
confió
en
tu
bondad
y
misericordia
infinita,
me
perdonaras,
por
los
merecimientos
de
tu
preciosa
pasión
y
muerte
y
me
darás
gracias
para
enmendarme
y
perseverar
en
tu
santo
servicio
hasta
el
fin
de
mi
vida.
Amen.
ORACIÓN
PARA
TODOS
LOS
DÍAS
¡Glorioso
Patriarca
San
José!,
animado
de
una
gran
confianza
en
vuestro
gran
valimiento,
a
Vos
acudo
para
que
seáis
mi
protector
durante
los
días
de
mi
destierro
en
este
valle
de
lágrimas.
Vuestra
altísima
dignidad
de
Padre
putativo
de
mi
amante
Jesús
hace
que
nada
se
os
niegue
de
cuanto
pidáis
en
el
cielo.
Sed
mi
abogado,
especialísimamente
en
la
hora
de
mi
muerte,
y
alcanzadme
la
gracia
de
que
mi
alma,
cuando
se
desprenda
de
la
carne,
vaya
a
descansar
en
las
manos
del
Señor.
Amén.
Jaculatoria.
Bondadoso
San
José,
Esposo
de
María,
protegednos;
defended
a
la
Iglesia
y
al
Sumo
Pontífice
y
amparad
a
mis
parientes,
amigos
y
bienhechores.
ORACIÓN
DE
LA
NOCHE
Dios
mío
y
señor
mío;
te
doy
gracias
por
los
beneficios
que
hoy,
me
has
concedido.
Te
pido
perdón
por
las
faltas
que
cometí
durante
este
día.
Me
pesa
de
todo
corazón
haberte
ofendido
y
propongo
firmemente
nunca
a
ofenderte
mas.
Amen.
ORACIÓN
PARA
PEDIR
PERDÓN
Oh
Dios,
dame
en
esta
hora
la
gracia
de
reconocer
debidamente
mis
pecados
ante
ti,
y
de
arrepentirme
de
ellos
verdaderamente.
Borra
de
tu
libro,
Señor
de
misericordia,
mis
múltiples
acciones
cometidas
contra
ti.
Perdóname
todas
las
distracciones
en
la
oración,
mis
pecados
de
omisión,
y
mis
pecados
deliberados
contra
la
conciencia.
Dame
luz
para
ver
lo
que
he
de
hacer,
valor
para
emprenderlo
y
firmeza
para
llevarlo
a
cabo.
Que
en
todas
las
cosas
avance
en
la
obra
de
santificación,
de
la
realización
de
tu
voluntad;
y
que
en
definitiva,
por
tu
misericordia,
pueda
alcanzar
la
gloria
de
tu
Reino
eterno,
por
Jesucristo
nuestro
Señor.
(Venerable
J.
H.
Newman)
ORACIÓN
AL
ACOSTARSE
Oh
buen
dios,
haced
que
mientras
yo
duerma,
mi
corazón
esté
velando:
que
sea
yo
preservado
de
todo
mal
por
vuestros
ángeles,
a
los
cuales
ordenasteis
que
me
guarden
en
todos
mis
caminos.
Protesto
que
mientras
estaré
entregado
al
sueño,
quisiera
adoraros
del
modo
que
os
adoran
vuestros
ángeles
en
el
cielo,
y
ya
que
la
naturaleza
exige
el
reposo
de
mi
frágil
y
miserable
cuerpo,
os
ofrezco
las
adoraciones
que
os
tributan
los
espíritus
celestiales,
así
como
las
oraciones,
las
lágrimas,
las
mortificaciones
y
penitencias
de
todos
vuestros
siervos
que
pasan
una
gran
parte
de
la
noche
entregados
a
estos
piadosos
ejercicios.
Aceptad,
Dios
mío,
estos
ofrecimientos
y
deseos
de
mi
corazón,
para
que
de
día
y
de
noche
no
cese
de
alabar
vuestro
santo
nombre.
Os
pido,
Señor,
esta
gracia
por
los
méritos
del
Sagrado
Corazón
de
vuestro
santísimo
Hijo
mi
Redentor
y
Salvador
mío.
Antes
de
entregarse
al
sueño
Tendido
al
verme
sospecho
/
que
está
la
muerte
cercana.
/
¿Me
levantaré
mañana?
/
¿Será
mi
tumba
este
lecho?
/
Señor,
ten
mi
pecho
/
lleno
de
Tu
amor,
de
suerte
/
que
no
me
asuste
la
muerte,
/
venga
cuando
Tú
dispongas,
/
con
tal
que
al
morir
me
pongas
/
donde
pueda
amarte
y
verte.
/Señor
mío
Jesucristo,
/
Padre
de
mi
corazón,
/
perdona
mis
pecados
que
Tú
sabes
/
mejor
que
yo
cuántos
son.
/
Son
infinitos
¡Dios
mío!
/
Infinitos,
Señor,
son.
/
Echame
la
penitencia
/
y
dame
la
absolución
/
y
si
esta
noche
me
muero
/
me
sirva
de
confesión.
Jesús,
José
y
María,
os
doy
el
corazón
y
el
alma
mía.
Jesús,
José
y
María,
asistidme
en
mi
última
agonía.
Jesús,
José
y
María,
con
vosotros
descanse
en
paz
el
alma
mía.
PROTECCIÓN
ORACIÓN
PARA
PEDIR
PROTECCIÓN
Altísimo
Dios
de
todo
lo
creado.
Verdad
infalible
en
quien
creo.
Clemencia
infinita
en
quien
espero.
Bondad
inmensa
a
quien
amo
sobre
todas
las
cosas
y
a
quien
me
pesa
haber
ofendido.
Te
doy
gracias
por
haberme
creado,
redimido,
bautizado,
y
conservado;
y
por
todos
los
beneficios
que
me
has
hecho
hasta
ahora.
Te
ofrezco
todos
los
pensamientos,
palabras,
obras
y
sufrimientos
de
este
día
con
intención
de
ganar
sus
indulgencias
y
aplicarlas
por
las
almas
del
purgatorio.
No
permitas,
Padre
mío,
que
te
ofenda.
Líbrame
de
las
tentaciones
del
demonio.
Dame
fuerza
para
huir
de
las
ocasiones
de
pecar
y
vencer
mis
pasiones.
Haz
que
cumpla
con
el
fin
para
el
cual
estoy
en
el
mundo,
que
conozca
tu
voluntad,
que
me
preocupe
por
la
salvación
de
mi
alma
y
por
hacer
el
bien
a
mi
prójimo.
Que
viva
el
día
de
hoy
como
si
fuera
el
último
de
mi
vida.
Para
que
merezca
gozarte
en
el
reino
eterno
de
la
gloria.
Te
lo
pido
por
los
méritos
de
mi
Señor
Jesucristo
y
la
intercesión
de
mi
Madre,
la
siempre
Virgen
María,
de
mi
ángel
de
la
guarda,
de
San
José,
de
San(ta)...,
y
demás
patronos
y
abogados
míos.
Amén.
ORACIÓN
PARA
PEDIR
LA
PROTECCIÓN
DE
SAN
BENITO
Santísimo
confesor
del
Señor;
Padre
y
jefe
de
los
monjes,
interceded
por
nuestra
santidad,
por
nuestra
salud
del
alma,
cuerpo
y
mente.
Destierra
de
nuestra
vida,
de
nuestra
casa,
las
asechanzas
del
maligno
espíritu.
Líbranos
de
funestas
herejías,
de
malas
lenguas
y
hechicerías.
Pídele
al
Señor,
remedie
nuestras
necesidades
espirituales,
y
corporales.
Pídele
también
por
el
progreso
de
la
santa
Iglesia
Católica;
y
porque
mi
alma
no
muera
en
pecado
mortal,
para
que
así
confiado
en
Tu
poderosa
intercesión,
pueda
algún
día
en
el
cielo,
cantar
las
eternas
alabanzas.
Amén.
Jesús,
María
y
José
os
amo,
salvad
vidas,
naciones
y
almas.
Rezar
tres
Padrenuestros,
Avemarías
y
Glorias.
VARIAS
ORACIÓN
DIARIA
AL
ÁNGEL
DE
LA
GUARDIA
Ángel
de
Dios,
Mi
querido
Guardián,
Bajo
cuyo
custodio
Me
puso
el
Señor,
Iluminadme,
Guardadme,
Regid
y
guidadme,
En
este
día.
Amén.
Rezar
7
veces
gloria
al
padre…
ORACIÓN
PARA
DERROTAR
LAS
OBRAS
DE
SATANÁS
O
Divino
Padre
Eterno,
en
unión
con
Vuestro
Divino
Hijo,
y
el
Espíritu
Santo,
y
por
medio
del
Inmaculado
Corazón
de
María,
Os
suplico
destruir
el
poder
de
Vuestros
peores
enemigos:
los
espíritus
malignos.
¡Arrojadlos
a
las
cavernas
más
profundas
del
infierno
y
encadenadlos
allí
para
siempre!
Tomad
posesión
de
Vuestro
Reino;
pues
ha
sido
creado
por
Vos
mismo,
y
muy
justamente
Os
pertenece.
Padre
Celestial,
concedednos
el
dominio
reinante
del
Sagrado
Corazón
de
Jesús
y
del
Inmaculado
Corazón
de
María.
Con
cada
latido
de
mi
corazón
y
con
cada
respiro,
repito
esta
oración
por
puro
Amor
Vuestro.
Amén.
DEVOCIÓN
A
LAS
CINCO
LLAGAS
Al
estar
de
rodillas
ante
Vuestra
imagen
sagrada,
oh
Salvador
mío,
mi
conciencia
me
dice
que
yo
he
sido
él
que
os
ha
clavado
en
la
cruz,
con
estas
mis
manos,
todas
las
veces
que
he
osado
cometer
un
pecado
mortal.
Dios
mío,
mi
amor
y
mi
todo,
digno
de
toda
alabanza
y
amor,
viendo
como
tantas
veces
me
habéis
colmado
de
bendiciones,
me
echo
de
rodillas,
convencido
de
que
aún
puedo
reparar
las
injurias
con
que
os
he
inferido.
Al
menos
os
puedo
compadecer,
puedo
daros
gracias
por
todo
lo
que
habéis
hecho
por
mí.
Perdonadme,
Señor
mío.
Por
eso
con
el
corazón
y
con
los
labios
digo:
A
LA
LLAGA
DEL
PIE
IZQUIERDO
Santísima
llaga
del
pie
izquierdo
de
mi
Jesús,
os
adoro.
Me
duele,
buen
Jesús,
veros
sufrir
aquella
pena
dolorosa.
Os
doy
gracias,
oh
Jesús
de
mi
alma,
porque
habéis
sufrido
tan
atroces
dolores
para
detenerme
en
mi
carrera
al
precipicio,
desangrándoos
a
causa
de
las
punzantes
espinas
de
mis
pecados.
Ofrezco
al
Eterno
Padre,
la
pena
y
el
amor
de
vuestra
santísima
Humanidad
para
resarcir
mis
pecados,
que
detesto
con
sincera
contrición.
A
LA
LLAGA
DEL
PIE
DERECHO
Santísima
llaga
del
pie
derecho
de
mi
Jesús,
os
adoro.
Me
duele,
buen
Jesús,
veros
sufrir
tan
dolorosa
pena.
Os
doy
gracias,
oh
Jesús
de
mi
vida,
por
aquel
amor
que
sufrió
tan
atroces
dolores,
derramando
sangre
para
castigar
mis
deseos
pecaminosos
y
andadas
en
pos
del
placer.
Ofrezco
al
Eterno
Padre,
la
pena
y
el
amor
de
vuestra
santísima
Humanidad,
y
le
pido
la
gracia
de
llorar
mis
transgresiones
y
de
perseverar
en
el
camino
del
bien,
cumpliendo
fidelísimamente
los
mandamientos
de
Dios.
A
LA
LLAGA
DE
LA
MANO
IZQUIERDA
Santísima
llaga
de
la
mano
izquierda
de
mi
Jesús,
os
adoro.
Me
duele,
buen
Jesús,
veros
sufrir
tan
dolorosa
pena.
Os
doy
gracias,
oh
Jesús
de
mi
vida,
porque
por
vuestro
amor
me
habéis
librado
a
mi
de
sufrir
la
flagelación
y
la
eterna
condenación,
que
he
merecido
a
causa
de
mis
pecados.
Ofrezco
al
Eterno
Padre,
la
pena
y
el
amor
de
vuestra
santísima
Humanidad
y
le
suplico
me
ayude
a
hacer
buen
uso
de
mis
fuerzas
y
de
mi
vida,
para
producir
frutos
dignos
de
la
gloria
y
vida
eterna
y
así
desarmar
la
justa
ira
de
Dios.
A
LA
LLAGA
DE
LA
MANO
DERECHA
Santísima
llaga
de
la
mano
derecha
de
mi
Jesús,
os
adoro.
Me
duele,
buen
Jesús,
veros
sufrir
tan
dolorosa
pena.
Os
doy
gracias,
oh
Jesús
de
mi
vida,
por
haberme
abrumado
de
beneficios
y
gracias,
y
eso
a
pesar
de
mi
obstinación
en
el
pecado.
Ofrezco
al
Eterno
Padre
la
pena
y
el
amor
de
vuestra
santísima
Humanidad
y
le
suplico
me
ayude
para
hacer
todo
para
mayor
honra
y
gloria
de
Dios.
A
LA
LLAGA
DEL
SACRATÍSIMO
COSTADO
Santísima
llaga
del
Sacratísimo
costado
de
mi
Jesús,
os
adoro.
Me
duele,
Jesús
de
mi
vida,
ver
como
sufristeis
tan
gran
injuria.
Os
doy
gracias,
oh
buen
Jesús,
por
el
amor
que
me
tenéis,
al
permitir
que
os
abrieran
el
costado,
con
una
lanzada
y
así
derramar
la
última
gota
de
sangre,
para
redimirme.
Ofrezco
al
Eterno
Padre
esta
afrenta
y
el
amor
de
vuestra
santísima
Humanidad,
para
que
mi
alma
pueda
encontrar
en
vuestro
Corazón
traspasado
un
seguro
refugio.
Así
sea.
ORACION
PARA
EL
REFUGIO
EN
EL
SAGRADO
COSTADO
DE
JESUCRISTO
Oh!
Padre
amado
Dios
de
Abraham,
Isaac
y
Jacob.
Quien
protegio
a
los
israelitas
de
la
antiguedad
en
Sus
santas
alas,
en
la
sequedad,
del
frio
y
el
calor
del
desierto;
te
ofrezco
a
Ti
la
santa
muerte
de
mi
Maestro
y
Salvador
Jesucristo,
por
la
proteccion
de
Tu
gente,
quienes
estan
despoersos
a
traves
de
todo
el
mundo.
Que
la
Sangre
el
Agua
nos
laven
y
fortalezcan,
nos
guarden
y
limpien
para
que
encontremos
un
hogar
en
el
Sagrado
Costado
de
Tu
Hijo,
que
esta
abierto
para
todos
los
hombres.
Sagrado
Costado
de
Jesucristo,
se
mi
hogar
seguro.
Amen
ORACION
PARA
LA
LIBERACION
DE
MALDICIONES
ANCESTRALES
Eterno
Padre,
Tu
eres
el
unico
Dios
inmortal,
Dios
que
es
amor,
misericordia,
y
bondad.
Mira
a
Tu
Unico
Hijo
Jesucristo
hecho
hombre,
y
ten
misericordia.
Yo
te
ofrezco
los
doleres
de
Su
flagelacion
en
la
columna,
Sus
Heridas
y
Sangre
por
toda
Tu
gente,
quienes
estan
bajo
el
peso
de
la
maldición
debido
al
pecado
de
sus
antecesores
y
su
desobediencia
al
romper
la
alianza
que
hicieron
contigo.
Que
Tu
nos
liberes
a
traves
de
la
flagelación
de
Tu
Hijo,
sananos
a
traves
de
Sus
Heridas
y
salvanos
a
traves
de
Su
Preciosa
Sangre.
Preciosa
Sangre
de
Jesucristo,
liberanos
de
la
maldicion.
ORACION
POR
LA
DERROTA
ABSOLUTA
DE
SATANAS
Y
SUS
AGENTES
No
tienen
que
temer
por
aquellas
numerosas
poblaciones
del
enemigo.
Hijos,
simplemente
ofrezcan
las
heridas,
dolores
y
la
Sangre
de
Mi
mano
izquierda
por
su
caida;
los
veran
desaparecer
como
cenizas.
Oración:
Todos
ustedes
gran
numero
de
enemigos
de
la
Santa
Muerte
de
mi
Maestro
Jesucristo,
en
la
Cruz
del
Calvario;
el
principe
de
la
oscuridad
y
de
la
iniquidad,
el
padre
de
la
mentira,
yo
me
amparo
en
la
muerte
de
mi
Maestro
Jesucristo,
y
ofrezco
sus
dolores,
heridas
y
la
Preciosa
Sangre
de
su
mano
izquierda,
para
su
caida,
y
destrucción.
Preciosa
Sangre
de
mi
Maestro
Jesus
reine
en
mi
y
en
las
vidas
de
todos
los
hombres.
Amen.
Yo
les
aseguro
que
muchos
reinos
del
enemigo
desapareceran
en
un
parpadear
de
ojos.
Recen
esto
y
enseñenlo
a
todos
los
hombres,
Mi
Preciosa
Sangre
los
salvara.
ORACION
DIARIA
POR
EL
BAUTISMO
DE
BEBES
ABORTADOS
Padre
Celestial,
tu
amor
es
eterno.
En
tu
Océano
de
amor,
salvaste
al
mundo
a
traves
du
tu
Unico
Hijo
Jesucristo
hecho
Hombre.
Ahora
mira
a
tu
Unico
Hijo
en
la
cruz,
quien
esta
constantemente
sangrando
por
amor
de
su
gente
y
perdonando
al
mundo.
Purifica
y
bautiza
a
los
niños
abortados
con
tu
Preciosa
Sangre
y
Agua
que
manaron
del
Sagrado
Costado
de
Tu
Hijo
Jesucristo,
quien
colgo
muerto
en
la
cruz,
para
su
salvación
En
el
nombre
del
Padre,
del
Hijo
y
del
Espiritu
Santo.
Que,
ellos
a
traves
de
la
Santa
Muerte
de
Cristo
obtengan
la
vida
eterna.
A
traves
de
sus
Heridas,
sean
sanados
y
a
traves
de
su
Preciosa
Sangre
sean
liberados.
Para
que
se
regocijen
con
los
santos
en
el
cielo.
Amen.
ORACION
Oh
Padre
Amado
y
Misericordioso,
conocedor
de
todo
y
Todopoderoso,
el
Principio
y
el
Fin.
Padre
Eterno,
quien
creó
todas
las
cosas.
Aunque
debes
abandonar
a
tus
hijos,
Tu
naturaleza,
te
lo
prohibe.
Mira
bondadosamente
a
tu
Hijo
Jesucristo,
hecho
Hombre,
quien
vino
a
salvar
a
los
hombres
y
a
traer
Tu
Reino
a
la
tierra.
Te
ofrecemos
toda
la
agonia,
tortura,
dolores
y
la
Preciosa
Sangre
de
Tu
Hijo
Jesucristo,
por
la
derrota
de
todos
los
enemigos
de
la
Santa
Cruz
de
Salvación,
el
anticristo
y
el
dragón
rojo,
quienes
estan
peleando
en
contra
de
la
verdad
ahora
y
en
el
fin
del
mundo.
Que
ellos,
a
través
de
la
Preciosa
Sangre
de
Nuestro
Redentor
y
su
último
suspiro
en
la
tierra,
desaparezcan
como
espuma
expuesta
bajo
el
sol,
que
Tu
Reino
llegue
rópido
a
la
tierra.
Amén.
Preciosa
Sangre
de
Jesucristo,
venga
Tu
Reino.
ORACION
POR
LA
FORTALEZA
PARA
SOPORTAR
LA
SEVERA
CONDENA
VENIDERA
Padre
Amoroso
y
misericordioso,
Tu
deseo
es
que,
todos
seamos
salvados.
Bondadosamente
mira
a
tu
despreciado
y
condenado
Hijo;
quien
sufrio
muchas
torturas
y
continúa
sufriendolas
a
través
del
pecado
de
tu
gente.
Mira
y
ve
qué
pecado
ha
cometido
Tu
Unico
Hijo,
hecho
Hombre.
Yo
te
ofrezco
toda
la
gente
que
vive
en
éstos
días
de
maldad
y
desconocimiento
de
Dios,
todas
las
torturas,
dolores,
rechazos
y
humillaciones
ante
Ti
por
una
Fe
que
dure
hasta
el
final.
Amén.
Que
las
torturas
de
Nuestro
Señor
aumenten
nuestra
fé.
Preciosa
Sangre
de
Jesucristo,
sálvanos.
Mis
hijos,
aprendan
esta
oración
y
recénla
siempre
especialmente
durante
la
hora
de
los
jucios.
Hagánla
saber
a
todos
los
hombres.
Hijos,
permanezcan
fieles
a
Mi.
ORACION
PARA
QUE
LA
NUEVA
ISRAEL
RECONOZCA
EL
PRECIO
DE
LA
REDENCION
Oh,
Dios
de
todas
las
cosas,
ten
misericordia
de
nosotros
y
vuelve
hacia
nosotros
tus
ojos,
y
muéstranos
la
luz
de
tu
piedad,
infunde
tu
temor
en
las
naciones,
que
no
han
pensado
en
buscarte,
a
fin
de
que
entiendan
que
no
hay
otro
Dios
sino
Tu.
Y
pregonen
tus
maravillas.
Levanta
Tu
brazo
contra
las
naciones
extrañas
para
que
experimenten
Tu
poder.
Porque
asi
como
a
la
vista
de
sus
ojos
demostraste
en
nosotros
Tu
santidad,
asi
también
a
nuestra
vista
muestres
en
ellos
tu
grandeza;
a
fin
de
que
conozcan,
como
nosotros
hemos
conocido.
Oh,
Señor,
que
no
hay
otro
Dios
fuera
de
Ti.
Renueva
los
prodigios
y
haz
nuevas
maravillas.
Glorifica
tu
mano
y
tu
brazo
derecho.
Despierta
y
ten
Misericordia
de
nosotros.
Manda
a
tul
adversario
a
los
pies
de
la
santa
cruz
de
tu
Hijo..
Acelera
el
fin
y
ocupate
del
tiempo,
porque
quien
te
dirá
a
Ti:
Que
haces
Tu?
Que
Jesús
disponga
de
ellos
según
su
infinita
bondad
y
misericordia
los
que
tanto
maltratan
a
Tu
pueblo.
Que
bajen
las
cabezas
los
príncipes
del
enemigo,
los
cuales
dicen:
No
hay
otro
fuera
de
nosotros.
Reune
todas
las
tribus
de
Jacob,
para
que
puedan
tener
su
heredad
como
en
los
tiempos
antiguos.
Apiádate
de
Tu
pueblo
que
lleva
Tu
nombre,
y
de
Israel,
a
quien
has
tratado
como
primogénito
tuyo.
Apiádate
de
Jerusalen,
ciudad
que
has
santificado,
ciudad
en
la
que
tienes
Tu
reposo.
Llena
a
Sion
de
tus
palabras
inefables,
y
aTu
pueblo
de
Tu
Gloria.
Da
testimonio
en
favor
de
la
primera
de
Tus
obras,
y
cumple
la
profesía
hecha
en
Tu
Nombre.
Remunera
a
los
que
tienen
esperanza
en
Ti;
a
fin
de
que
se
vea
la
veracidad
de
tus
profetas;
y
oye
las
oraciones
de
tus
siervos.
Conforme
a
Tu
beneplácito
hacia
Tu
pueblo,
y
conozcan
todos
los
confines
de
la
tierra
que
Tu,
Señor,
eres
Dios
desde
toda
la
eternidad.
Amén.
ORACIÓN
DE
SACRIFICIO
Querido
Jesús,
a
través
del
inmaculado
corazón
de
maría,
acepta
hoy
todos
mis
sacrificios
de
pensamiento,
palabra
y
obra,
en
unión
con
tu
santa
pasión
y
los
siete
dolores
del
corazón
de
nuestra
madre
bendita,
para
el
fortalecimiento
de
la
iglesia.
Amén.
ORACIÓN
AL
SEÑOR
DEL
HOSPITAL
Padre
mío
del
hospital,
cristo
santo
y
milagroso,
pues
eres
tan
poderoso,
líbranos
de
todo
mal:
de
robos
en
el
camino
real,
de
pleitos
y
heridas
mortales
y
de
bravos
animales.
En
montes
cerros
y
lomas
por
las
llagas
de
tus
manos
y
tus
ojos
sacrosantos,
tú
me
librarás
de
espantos,
de
brujos
y
hechiceros.
En
los
fuertes
aguaceros,
de
rayos
y
torbellinos
y
de
los
malos
vecinos.
Que
intenten
hacerme
mal,
padre
mío
del
hospital,
la
peste
aleja
de
mí,
pues
aunque
ya
te
ofendí
por
la
llaga
del
costado,
haz
que
no
muera
en
pecado;
por
las
llagas
que
aquél
clavo
hizo
en
tus
sagrados
pies,
tu
santo
auxilio
me
des,
por
tu
santísima
cruz,
mi
dulcísimo
Jesús;
por
tu
sagrada
corona,
haz
que
en
la
última
hora,
cuando
a
juicio
sea
llamado,
reciba
ya
confesado
la
sagrada
comunión;
échame
tu
bendición,
padre
mío
del
hospital;
y
en
mi
vida
temporal
auxíliame
de
tal
suerte
que
al
fin
consiga
ir
a
verte,
a
la
patria
celestial,
amén.
ORACIÓN
DE
AMOR
Querido
Jesús,
a
través
del
inmaculado
corazón
de
maría,
remueve
de
mí
todo
egoísmo
de
pensamiento,
palabra
y
obra.
Infunde
en
mi
corazón,
querido
Jesús,
un
profundo
y
constante
amor
por
todo
lo
que
es
santo,
por
la
trinidad
santísima,
por
la
iglesia
sobre
la
tierra,
y
por
toda
la
gente.
Ayúdame
a
mostrar
este
amor
a
todos
aquellos
con
los
que
tenga
contacto
el
día
de
hoy.
Amén.
ORACIÓN
AL
AMOR
SANTO
Querido
Jesús,
a
través
del
inmaculado
corazón
de
tu
madre,
perfeccióname
este
día
en
el
amor
santo.
Mantenme
consciente
que
cada
pensamiento,
palabra,
o
acción,
debe
venir
y
llevar
hacia
el
amor
santo.
Por
medio
de
éste
amor,
llévame
por
el
camino
de
la
santidad
para
que
amando
a
Dios
y
a
mi
prójimo,
pueda
alcanzar
la
santa
perfección.
Te
pido
esto
en
tu
nombre
señor
Jesucristo.
Amén.
ORACIÓN
DE
CONFIANZA
Querido
Jesús,
enséñame
a
confiar
sólo
en
tu
poder,
en
el
de
tu
padre
y
en
el
del
espíritu
santo.
Te
entrego
mi
voluntad.
En
esta
entrega
acepto
que
tu
gracia
controle
el
futuro.
Entiendo
que
tu
me
amas
y
quieres
solo
mi
bien.
Mi
salvación.
Decido
vivir
en
el
presente
y
esperar
lo
que
tu
hayas
planeado
para
mí
en
el
futuro.
Confiaré
en
tus
planes
y
en
tu
divina
voluntad
para
mí.
Amén.
ORACIÓN
DE
HUMILDAD
Querido
corazón
de
Jesús,
recrea
en
mí
este
día
un
corazón
humilde.
Permite
que
cada
uno
de
mis
pensamientos,
palabras
y
obras
sean
para
tu
mayor
honor
y
gloria,
nunca
para
mí.
Muéstrame
las
áreas
de
orgullo
en
mi
vida
y
ayúdame
a
vencer
mi
soberbia.
Te
lo
pido
en
tu
santo
nombre
señor
Jesús.
Amén.
ORACIÓN
A
MARÍA
REFUGIO
DEL
AMOR
SANTO
María,
Protectora
de
la
Fe,
ampara
mi
fe
en
Tu
Inmaculado
Corazón,
Refugio
del
Amor
Santo.
En
el
refugio
de
Tu
Corazón
y
unido
al
Sagrado
Corazón
de
Jesús,
Tu
Hijo,
protege
mi
fe
de
todo
mal.
Amen
LLAVE
AL
INMACULADO
CORAZÓN
DE
MARÍA
Oh
maría,
protectora
de
nuestra
fe,
escucha
nuestra
oración
y
pide
a
tu
amado
hijo
que
reciba
nuestra
fe
en
sus
manos
sagradas.
Pídele
que
esconda
nuestra
fe
en
sus
llagas
y
la
proteja
de
todo
mal.
Amén.
ORACIÓN
DE
PROTECCIÓN
CONTRA
EL
ORGULLO
INTELECTUAL
Jesús,
líbrame
siempre
del
orgullo
intelectual.
Es
una
actitud
que
da
como
frutos
el
fariseísmo,
el
amor
por
la
opinión
propia
y
un
espíritu
obtuso.
En
toda
forma
y
área
de
mi
vida,
ayúdame
a
ver
que
todas
las
cosas
proceden
de
la
voluntad
del
padre.
Amén.
ORACIÓN
DE
SANACIÓN
ESPIRITUAL
Querido
corazón
de
Jesús,
ten
misericordia
de
mí.
Soy
un
pecador,
soy
orgulloso
y
también
soy
envidioso.
Te
ruego,
corazón
de
Jesús,
que
me
laves
de
todas
mis
equivocaciones
y
que
me
hagas
nuevo
otra
vez
ante
tus
ojos.
Llévame
a
descansar
en
tu
sagrado
corazón,
que
pueda
vivir
este
día
en
paz
y
amor.
Protégeme
de
todo
mal
con
tu
preciosísima
sangre.
Amén.
ORACIÓN
A
SAN
JOSÉ
Oh
San
José,
cuya
protección
es
tan
grande,
tan
poderosa
y
eficaz
ante
el
trono
de
Dios,
en
vuestras
manos
entrego
todos
mis
intereses
y
mis
deseos.
O
San
José,
asistidme
con
vuestra
poderosa
intercesión.
Obtened
para
mí,
de
vuestro
Divino
Hijo,
Nuestro
Señor,
todas
las
bendiciones
espirituales
que
necesito.
A
fin
de
que,
habiendo
conseguido,
aquí
en
la
tierra,
la
ayuda
de
vuestro
poder
celestial,
pueda
ofrecer
mi
gratitud
y
homenaje,
al
Padre
más
Amoroso.
O
San
José,
nunca
me
cansaré
de
contemplaros
con
el
Niño
Jesús
dormido
en
vuestros
brazos.
No
me
atrevo
a
acercarme
mientras
que
el
Niño
reposa
sobre
vuestro
corazón.
Abrazadle
fuertemente
en
mi
nombre;
y
de
parte
mía,
besad
su
fina
y
delicada
Cabecita.
Luego,
suplicadle
que
me
devuelva
ese
beso
a
la
hora
de
mi
último
suspiro.
San
José,
patrón
de
los
moribundos,
rogad
por
nosotros.
Amén.
ORACIÓN
DE
SUMISIÓN
AL
AMOR
DIVINO
Querido
Jesús,
fija
mi
corazón
junto
con
tu
sacratísimo
corazón
en
la
cruz.
Ayúdame
a
morir
al
mundo
como
tú
lo
hiciste.
Haz
mi
corazón
insensible
a
las
flechas
del
difamador
y
a
las
falsas
acusaciones.
Toma
mi
corazón
y
todas
sus
emociones
y
sumérgelo
en
la
llama
del
amor
divino,
llama
de
tu
corazón.
Ahí
protégeme
de
lo
atractivo
del
mundo.
Preserva
en
mi
corazón
todo
lo
que
es
agradable
a
ti,
y
saca
lejos
de
él
cualquier
seducción
de
satanás.
Amén.
ORACIÓN
PARA
EL
AMOR
SANTO
Y
PARA
LA
SANTA
HUMILDAD
Divino
corazón
de
Jesús,
en
este
momento
presente
ayúdame
a
vivir
más
profundamente
en
el
amor
danto
y
en
la
santa
humildad.
Dame
la
gracia
y
el
coraje
de
profundizar
dentro
de
mi
corazón
para
ver
donde
estoy
fallando
en
estas
virtudes.
Yo
sé
que
solamente
al
superar
estas
fallas
puedo
llegar
más
profundamente
a
los
aposentos
de
tu
divino
corazón,
suplico
tu
fortaleza
para
perfeccionar
estas
virtudes.
Amén.
ORACIÓN
AL
DOLOROSO
SAGRADO
CORAZÓN
DE
JESÚS
Querido
doloroso
sagrado
corazón
de
Jesús,
humildemente
te
pedimos
una
infusión
de
gracia
sobre
el
corazón
del
mundo.
Sagrado
aposento
del
amor
divino,
vuelve
a
dirigir
la
libre
voluntad
para
elegir
el
amor
santo
sobre
el
odio.
Escucha
la
urgencia
de
toda
la
humanidad
y
ayúdanos
a
evitar
la
guerra,
el
terrorismo,
y
los
crímenes
contra
la
vida.
Conviértenos
en
tus
emisarios
del
amor
divino.
Amén.
ORACIÓN
DE
ENTREGA
Queridos
corazones
unidos
de
Jesús
y
maría,
deseo
rendirme
al
amor
santo
y
divino
en
todas
las
cosas,
de
todas
las
formas
y
en
cada
momento
presente.
Envíenme
la
gracia
para
que
pueda
hacerlo.
Ayúdenme
mientras
intento
responder
a
esta
gracia.
Sean
mi
protección
y
mi
provisión.
Lleven
su
reino
a
mi
corazón.
Amén.
ORACIÓN
AL
SAGRADO
CORAZÓN
DE
JESÚS
Y
AL
DOLOROSO
CORAZÓN
DE
MARÍA
Querido
sagrado
corazón
de
Jesús,
y
doloroso
corazón
de
maría,
les
doy
todo
mi
corazón,
cada
alegría
y
cada
dolor,
cada
iniquidad
y
todos
los
méritos
que
encuentren
en
él
el
día
de
hoy.
Les
ofrezco
mi
deseo
de
ser
su
víctima
de
amor.
Con
este
deseo
vean
mi
confianza
en
su
voluntad
para
mí
y
permitan
que
esta
confianza
los
consuele.
Amén.
ORACIÓN
DE
PAZ
Padre
celestial,
creador
de
todo
lo
que
es
bueno,
toma
dominio
sobre
mi
corazón.
Rindo
a
ti
cada
carga
y
cada
cruz.
Toda
gracia
y
cada
virtud
que
pueda
tener.
Perfecciona
mi
corazón
a
través
de
tu
divina
voluntad.
Concédeme
una
sumisión
pacífica
a
tu
voluntad
en
todas
las
cosas.
Amén.
ORACIÓN
ECUMÉNICA
POR
LA
PAZ
Padre
celestial,
vuelve
tu
mirada
benevolente
hacia
nosotros.
Acomoda
a
toda
la
gente,
a
todas
las
naciones,
en
tu
abrazo
paternal.
Inspira
a
todo
corazón
a
vivir
de
acuerdo
al
amor
santo,
porque
éste
es
el
camino
de
la
verdadera
paz.
DEVOCIÓN
AL
DOLOROSO
E
INMACULADO
CORAZÓN
DE
MARÍA
¡Doloroso
e
Inmaculado
Corazón
de
María,
habitación
pura
y
santa!
Cubrid
mi
alma
con
vuestra
protección
maternal.
Por
este
medio
permaneceré
fiel
a
la
voz
de
Jesús,
y
mi
alma
podrá
corresponder
a
Su
Amor,
y
obedecer
Su
Divina
Voluntad.
O
Madre
mía,
mi
deseo
es
mantener
ante
mi
vista
sin
cesar,
vuestra
participación
de
Co-‐Redentora.
Con
este
recuerdo,
viviré
íntimamente
unida
a
vuestro
Corazón
Inmaculado,
que
siempre
permanece
totalmente
unido
al
Sagrado
Corazón
de
Vuestro
Divino
Hijo.
Por
los
méritos
de
vuestras
virtudes
y
angustias,
clavadme
a
este
Divino
Corazón.
Protegedme
ahora
y
siempre.
Amén.
LA
SANTA
FAZ
DE
JESÚS
O
Jesús,
en
Vuestra
amarga
Pasión
habéis
sido
el
"Reproche
de
los
Hombres
y
el
Hombre
de
Dolor".
Venero
Vuestra
Santa
Faz
en
la
cual
ha
resplandecido
la
belleza
y
mansedumbre
de
Vuestra
Divinidad.
En
esas
facciones
tan
desfiguradas,
reconozco
Vuestro
Amor
infinito,
y
anhelo
amaros
y
haceros
amar
.
¡Concededme
la
dicha
de
contemplar
Vuestra
gloriosa
Faz
en
el
Cielo!
Amén.
ORACIÓN
A
LA
SAGRADA
CABEZA
DE
NUESTRO
SEÑOR
SABIDURIA
de
la
Sagrada
Cabeza,
guiadme
en
todos
mis
pasos.
O
Amor
del
Sagrado
Corazón,
consumidme
en
Vuestro
fuego.
Rezar
tres
Glorias
en
honor
de
la
Divina
Voluntad,
Memoria
y
Entendimiento.
¡O
sitio
de
la
Divina
Sabiduría,
Guía
poderosa
que
gobernáis
todos
los
movimientos
y
todo
el
Amor
del
Sagrado
Corazón!
Que
seáis
reconocida
por
todos
los
entendimientos,
amada
por
todos
los
corazones,
y
alabada
por
todas
las
lenguas,
ahora
y
siempre.
LETANÍA
A
LA
SAGRADA
CABEZA
DE
JESUS
Señor,
ten
piedad
de
nosotros.
Cristo,
ten
piedad
de
nosotros.
Señor,
ten
piedad
de
nosotros.
Jesús,
escúchanos.
Dios,
Padre
Celestial,
ten
piedad
de
nosotros.
Dios
Hijo,
Redentor
del
mundo,
ten
piedad
de
nosotros.
Dios
Espíritu
Santo,
ten
piedad
de
nosotros.
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
formada
por
el
Espíritu
Santo
en
el
Seno
de
la
Virgen
María,
"GUIANOS
EN
TODOS
NUESTROS
PASOS."
(Después
de
cada
invocación
se
dice:
"GUIANOS,
etc.)
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
sustancialmente
unida
al
Verbo
Divino,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
templo
de
la
Sabiduría
Divina,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
centro
de
la
Luz
Eterna,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
sagrario
del
conocimiento
divino,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
salvaguardia
contra
el
error,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
Sol
luminoso
del
Cielo
y
de
la
Tierra.
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
tesoro
de
la
ciencia
y
promesa
de
la
fe,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
radiante
de
Belleza,
justicia
y
amor,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
repleta
de
gracia
y
de
verdad,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
vivo
testimonio
de
la
humildad,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
reflejo
de
la
Majestad
Infinita
de
Dios,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
centro
del
universo,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
objeto
de
la
satisfacción
de
Dios
Padre,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
donde
ha
reposado
el
Espíritu
Santo,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
circundada
de
gloria
en
el
Monte
Tabor,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
que
no
tuvo
donde
descansar
aquí
en
la
tierra,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
consolada
por
la
fragante
unción
de
Magdalena,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
bañada
de
sudor
sangriento
en
Getsemaní,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
que
ha
llorado
por
nuestros
pecados,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
coronada
de
espinas,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
ultrajada
por
los
oprobios
de
la
Pasión,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
consolada
por
el
amoroso
gesto
de
Verónica,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
inclinada
hacia
el
mundo
terrestre
que
fue
redimido
al
momento
de
la
Muerte
en
el
Calvario,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
Luz
de
cada
ser
humano
nacido
en
la
tierra,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
Guía
y
esperanza
nuestra,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
que
conoce
todos
nuestras
necesidades,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
que
nos
concede
todo
género
de
gracia,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
que
gobierna
todos
los
movimientos
del
Sagrado
Corazón,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
que
deseamos
adorar
y
ensalzar
en
todo
el
mundo,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
que
conoce
todos
los
secretos
de
nuestros
corazones,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
que
embelesa
a
todos
los
ángeles
y
santos,
Sagrada
Cabeza
de
Jesús,
que
esperamos
un
día
contemplar
a
cara
descubierta
para
simepre,
Dulcísimo
Jesús,
adoramos
Vuestra
Sagrada
Cabeza
y
nos
entregamos
rendidamente
a
todos
los
decretos
de
Vuestra
Sabiduría
infinita.
ORACIÓN
A
JESÚS
CRUCIFICADO
¡oh
mi
amado
y
buen
Jesús!
Postrado
en
tu
santísima
presencia,
te
ruego,
con
el
mayor
fervor,
imprimas
en
mi
corazón
vivos
sentimientos
de
fe,
esperanza
y
caridad,
verdadero
dolor
de
mis
pecados
y
propósito
firmisissimo
de
enmendarme;
mientras
que
yo,
con
todo
el
amor
y,
con
toda
la
compasión
de
mi
alma,
voy
considerando
tus
cinco
llagas,
teniendo
presente,
lo
que
dijo
de
ti,
oh
buen
Jesús,
el
santo
profeta
David:
"han
taladrado
mis
manos
y
mis
pies,
y
se
pueden
contar
todos
mis
huesos."
ORACIÓN
A
NUESTRA
SEÑORA
DE
GUADALUPE
Y
tu,
madre
guadalupana,
en
tierra
mexicana,
que
de
dios
del
enojo
aplacas,
a
tus
hijos
de
pecado
sacas,
y
al
enfermo
dejas
sano,
da,
por
tu
amado
Juan
diego,
a
nuestras
almas
sosiego,
y
tras
esta
vida
azarosa
por
pistas
terrenales
te
hallemos
bondadosa
y
con
cariños
maternales
al
concluir
nuestro
vuelo
final
desde
este
aeropuerto
mortal
hasta
el
suspirado
terminal
de
tepeyac
celestial,
donde,
por
toda
un
eternidad,
junto
a
la
augusta
trinidad,
te
contemplemos
y
te
amemos,
sin
temor
ya
de
que
te
dejemos,
amen,
aleluya.
ORACIÓN
AL
ESPÍRITU
SANTO
PARA
ADQUIRIR
EL
SANTO
BALANCE
Señor
concédeme:
-‐La
serenidad
para
aceptar
las
cosas
que
no
puedo
cambiar
-‐El
valor
para
cambiar
aquellas
que
puedo
-‐Y
la
sabiduría
para
conocer
la
diferencia.
Oh
Espíritu
Santo,
amor
del
Padre
y
del
Hijo,
inspírame
siempre:
-‐
lo
que
debo
pensar,
-‐
lo
que
debo
decir,
-‐
como
debo
decirlo,
-‐
lo
que
debo
callar,
-‐
lo
que
debo
escribir,
-‐
como
debo
de
obrar.
Para
procurar
vuestra
Gloria,
el
bien
de
las
almas
y
mi
propia
santificación.
Espíritu
Santo
ilumina
mi
entendimiento
y
fortifica
mi
voluntad.
Señor
dame
el
balance
divino
en
mi
vida.
Gloria
a
ti
Señor.
ORACIÓN
PARA
ALCANZAR
LA
HUMILDAD
(SANTA
TERESA
DE
LISIEUX)
Jesús,
cuando
eras
peregrino
en
nuestra
tierra,
Tú
nos
dijiste:
Aprended
de
mí,
que
soy
manso
y
humilde
de
corazón,
y
vuestra
alma
encontrará
descanso.
Mi
alma
encuentra
en
Ti
su
descanso
al
ver
cómo
te
rebajas
hasta
lavar
los
pies
a
tus
apóstoles.
Entonces
me
acuerdo
de
aquellas
palabras
que
pronunciaste
para
enseñarme
a
practicar
la
humildad:
Os
he
dada
ejemplo
para
que
lo
que
he
hecho
con
vosotros,
vosotros
también
lo
hagáis.
El
discípulo
no
es
más
que
su
maestro...
Puesto
que
sabéis
esto,
dichosos
vosotros
si
lo
ponéis
en
práctica.
Yo
comprendo,
Señor,
estas
palabras
salidas
de
tu
corazón
manso
y
humilde,
y
quiero
practicarlas
con
la
ayuda
de
tu
gracia.
Te
ruego,
divino
Jesús,
que
me
envíes
una
humillación
cada
vez
que
yo
intente
colocarme
por
encima
de
las
demás.
Yo
sé
bien
Dios
mío,
que
al
alma
orgullosa
tú
la
humillas
y
que
a
la
que
se
humilla
le
concedes
una
eternidad
gloriosa;
por
eso,
quiero
ponerme
en
el
último
lugar
y
compartir
tus
humillaciones,
para
tener
parte
contigo
en
el
reino
de
los
cielos.
Pero
Tú,
Señor,
conoces
mi
debilidad.
Cada
mañana
hago
el
propósito
de
practicar
la
humildad,
y
por
la
noche
reconozco
que
he
vuelto
a
cometer
muchas
faltas
de
orgullo.
Al
ver
esto,
me
tienta
el
desaliento,
pero
sé
que
el
desaliento
es
también
una
forma
de
orgullo.
Por
eso,
quiero,
Dios
mío,
fundar
mi
esperanza
sólo
en
Ti.
Para
alcanzar
esta
gracia
de
tu
infinita
misericordia,
te
repetiré
muchas
veces:
¡Jesús,
manso
y
humilde
de
corazón,
haz
mi
corazón
semejante
al
tuyo!
ORACIÓN
DEL
SANTO
SUDARIO
Señor
Dios
que
nos
dejaste
las
señales
de
tu
Pasión
en
la
sábana
santa,
en
la
cual
fue
envuelto
tu
cuerpo
santísimo
cuando
por
José
fuiste
bajado
de
la
cruz:
concédenos,
piadosísimo
Señor,
que
por
tu
muerte
y
sepultura
seamos
llevados
a
la
gloria
de
la
resurrección,
donde
vives
y
reinas
con
Dios
Padre
en
unidad
del
Espíritu
Santo
Dios
por
todos
los
siglos.
ORACIÓN
A
LA
LLAGA
DEL
HOMBRO
DE
JESUCRISTO
Oh
amado
Jesús,
manso
Cordero
de
Dios,
a
pesar
de
ser
yo
una
criatura
miserable
y
pecadora,
te
adoro
y
venero
la
llaga
causada
por
el
peso
de
vuestra
cruz
que
abriendo
vuestras
carnes
desnudó
los
huesos
de
vuestro
hombro
sagrado
y
de
la
cual
vuestra
Madre
Dolorosa
tanto
se
compadeció.
También
yo,
oh
carísimo
Jesús,
me
compadezco
de
Vos
y
desde
el
fondo
de
mi
corazón
te
glorifico
y
te
agradezco
por
esta
llaga
dolorosa
de
vuestro
hombro
en
la
que
quisiste
cargar
vuestra
cruz
por
mi
salvación.
Ah!
por
los
sufrimientos
que
padeciste
y
que
aumentaron
el
enorme
peso
de
vuestra
cruz,
ruégote
con
mucha
humildad,
ten
piedad
de
mí
pobre
criatura
pecadora,
perdonad
mis
pecados
y
conducidme
al
cielo
por
el
camino
de
la
cruz.
Se
rezan
siete
Avemarías
y
se
agrega:
Madre
santísima
imprime
en
mi
corazón
las
llagas
de
Jesucristo
crucificado...
Oh
dulcísimo
Jesús,
no
seas
mi
juez
sino
mi
salvador...
ORACION
PARA
LA
LIBERACION
Señor,
Tu
eres
Dios
todo
poderoso
y
Eterno,
Señor
tu
eres
nuestro
Padre.
Te
rogamos,
que
por
la
intercesión
de
los
Arcángeles
San
Miguel,
San
Gabriel
y
San
Rafael,
liberes
a
todos
nuestros
hermanos
y
hermanas
que
están
envueltos
o
atados
con
cualquier
maleficencia
del
enemigo.
Les
pedimos
a
los
Santos
del
cielo
que
vengan
en
nuestra
ayuda.
De
toda
ansiedad,
tristeza
u
obsesión,
te
suplicamos,
libéranos
Señor.
De
todo
odio,
fornicación
o
envidia,
te
suplicamos,
libéranos
Señor.
De
pensamientos
de
celos,
rabia,
o
muerte,
te
suplicamos,
libéranos
Señor.
De
pensamientos
de
suicidio
y
aborto,
te
suplicamos,
libéranos
Señor.
De
alcoholismo
y
drogadicción,
te
suplicamos,
libéranos
Señor.
De
todo
pecado
relacionado
con
el
sexo,
te
suplicamos,
libéranos
Señor
De
toda
división
en
nuestra
familia,
o
de
cualquier
relación
perjudicial
o
dañina,
te
suplicamos,
libéranos
Señor.
De
todo
hechizo,
maleficio,
brujería,
o
todo
lo
relacionado
a
lo
oculto,
te
suplicamos,
libéranos
Señor.
Señor
tu
que
nos
dijiste
“la
paz
os
dejo,
la
paz
os
doy”
te
pedimos
que
por
la
intercesión
de
Nuestra
Santísima
Madre,
nos
liberes
de
toda
acechanza
del
demonio
y
podamos
gozar
siempre
de
tu
paz.
Por
Jesucristo,
Nuestro
Señor,
Amen.
ORACION
PARA
LA
SANACION
INTERIOR
Señor
Jesucristo,
tu
viniste
a
sanar
nuestras
heridas
y
nuestros
corazones.
Te
suplico
Señor,
sanes
todos
los
tormentos
que
causan
ansiedad
en
mi
corazón;
te
ruego
sanes
todo
lo
que
me
hace
pecar.
Te
ruego,
ven
a
mi
vida
y
sáname
de
todos
los
daños
sicológicos
que
tuve
en
mi
niñez
y
todas
las
heridas
que
he
sufrido
a
través
de
mi
vida.
Señor,
tu
conoces
todos
mis
sufrimientos,
te
los
entrego
todos,
y
por
los
meritos
de
tu
cruz
y
por
la
lanza
que
atravesó
tu
corazón,
tómalos
Señor
y
sáname.
Sana
el
dolor
de
mi
memoria,
para
no
volver
a
pensar
en
todas
esas
cosas
que
me
causan
mucha
pena
y
ansiedad.
Sáname
Señor,
de
toda
maldad
que
procede
del
enemigo
y
que
están
arraigadas
en
mi
vida.
Quiero
perdonar
a
todas
aquellas
personas
que
me
han
ofendido,
sobre
todo
aquellas
personas
a
las
que
se
me
hace
más
difícil
perdonar.
Tú
que
viniste
a
perdonar
los
corazones
de
tus
siervos,
perdóname
a
mi
Señor.
Sáname
Señor,
de
aquellas
heridas
que
llevo
en
lo
más
profundo
de
mi
corazón
y
que
por
esta
razón
me
causan
enfermedades
físicas.
Te
doy
Señor
mi
corazón,
tómalo,
purifícalo
y
dame
los
sentimientos
de
tu
Divino
Corazón.
Ayúdame
a
ser
humilde
y
manso
de
corazón.
Sáname
Señor,
del
dolor
causado
por
la
muerte
de
mis
seres
queridos,
pues
me
causan
opresión.
Concédeme
la
gracia
de
volver
a
sentir
paz
en
mi
corazón
y
gozo
en
saber
que
Tú
eres
la
Resurrección
y
la
vida.
Hazme
un
verdadero
testigo
de
tu
Resurrección,
victorioso
sobre
el
pecado
y
la
muerte
y
ser
tu
presencia
viva
entre
nosotros.
Amen.
EN
ACCIÓN
DE
GRACIAS
Te
damos
gracias
por
todos
tus
beneficios,
Dios
todopoderoso,
que
vives
y
reinas
por
los
siglos
de
los
siglos.
Amén.
COMUNIÓN
ESPIRITUAL
Creo,
Señor
Jesús,
que
estás
presente
en
el
Santísimo
Sacramento.
Me
pesa
de
verdad
haberte
ofendido.
Te
amo
sobre
todas
las
cosas,
y
deseo
con
ardor
recibirte,
pero
ya
que
no
puedo
hacerlo
ahora
sacramentalmente,
ven
al
menos
espiritualmente
a
mi
corazón.
Quédate
conmigo
y
no
permitas
que
jamás
me
aparte
de
ti.
JACULATORIAS
¡Dios
mío,
y
todas
mis
cosas!
Jesús,
manso
y
humilde
de
corazón,
haced
mi
corazón
semejante
al
vuestro.
¡Jesús
mío,
misericordia!
¡Dulcísimo
Jesús!
no
seas
mi
Juez,
sino
mi
Salvador!
¡Jesús,
María
y
José!
Dulce
Corazón
de
María,
sed
mi
salvación.
ORACIÓN
A
SAN
BERNARDO
Acuérdate,
oh
purísima
virgen
maría,
que
jamás
se
ha
oído
decir
que
ninguno
que
haya
recurrido
a
ti
en
busca
de
tu
protección,
implorado
tu
ayuda
y
buscando
tu
intercesión
haya
sido
abandonado
por
ti.
Animados
por
esta
confianza,
acudimos
a
vos,
oh
virgen
de
las
vírgenes,
mi
madre.
A
ti
voy,
ante
ti
me
postro
yo
pecador,
arrepentido
de
mis
pecados.
Oh
madre
del
verbo
encarnado,
no
deseches
mis
peticiones,
sino
escúchalas
y
atiéndelas
en
tu
bondad,
amen.
OFRECIMIENTO
DE
LOS
HOGARES
A
MARÍA,
REFUGIO
DEL
AMOR
SANTO
María,
mi
madre,
mi
fortaleza,
refugio
del
amor
santo,
santifica
ésta
casa
a
través
del
amor
santo.
Abre
el
corazón
de
cada
uno
de
los
que
habitan
aquí
a
la
santidad.
Guíanos
a
través
del
camino
del
amor
santo.
Vence
sobre
todo
mal,
aún
si
es
una
fuerza
desconocida
dentro
de
estas
paredes,
un
hábito
seductor,
o
algún
apego
voluntario
que
hayamos
escogido
nosotros
mismos.
Haz
de
esta
casa
un
santuario
del
amor
santo.
Amén.
GLORIA
A
JESÚS
Y
A
MARÍA
"Yo,
María
Virgen,
Sierva
de
Dios,
Nuestro
Señor,
y
humildísima
Madre
de
Jesucristo,
Hijo
de
Dios
Todopoderoso
y
Eterno,
saludo
a
todos
los
que
habitan
en
Mesina.
A
todos
les
deseo
salud
y
bendición
en
Nuestro
Señor.
Ya
habéis
aprendido
algo
de
los
embajadores
que
se
os
han
enviado,
y
habéis
recibido
el
Evangelio,
reconociendo
que
el
Hijo
de
Dios
se
hizo
Hombre,
y
que
sufrió
Su
Pasión
y
muerte
por
la
salvacion
del
mundo.
También
habéis
aprendido
que
El
es
el
Cristo
y
el
verdadero
Mesías.
Haced
esfuerzos
de
perseverar,
os
suplico.
Y
mientras
tanto,
os
prometo
a
vosotros
y
a
toda
vuestra
posteridad,
Mi
asistencia
en
la
presencia
de
Mi
Hijo."
"María,
Virgen,
humildísima
Sierva
de
Dios"
ACTO
DE
CONTRICIÓN
O
Dios
mío,
me
pesa
de
todo
corazón
de
haberos
ofendido;
que
por
mis
pecados
he
merecido
las
penas
eternas
del
infierno.
Sobretodo,
porque
Os
he
ofendido,
Dios
mío,
que
Sois
sumamente
bueno,
y
merecéis
todo
mi
amor.
Firmemente
propongo
con
la
ayuda
de
Vuestra
gracia,
confesar
mis
pecados,
hacer
penitencia,
evitar
la
próxima
ocasión
del
pecado,
y
enmendar
mi
vida.
Amén
SALVE
REGINA
¡Dios
te
salve,
Reina
y
Madre
de
misericordia,
vida
y
dulzura,
esperanza
nuestra,
Dios
te
salve!
A
ti
llamamos
los
desterrados
hijos
de
Eva.
A
ti
suspiramos
gimiendo
y
llorando
en
este
valle
de
lágrimas.
¡Ea,
pues,
Señora,
abogada
nuestra!
Vuelve
a
nosotros
esos
tus
ojos
misericordiosos.
Y
después
de
este
destierro,
muéstranos
a
Jesús,
fruto
bendito
de
tu
vientre.
¡O
clemente,
O
piadosa,
O
dulce
Virgen
María!
Amén.
CADENA
DE
LA
LEGIÓN
Antífona
-‐
¿Quién
es
ésta
que
viene
como
la
aurora,
bella
como
la
luna,
resplandeciente
como
el
sol,
terrible
como
un
ejército
en
orden
de
batalla?
Mi
alma
glorifica
al
Señor.
Y
Mi
espíritu
se
regocija
en
Dios
mi
Salvador.
Porque
ha
puesto
los
ojos
en
la
bajeza
de
Su
esclava;
por
tanto,
ya
desde
ahora
Me
llamarán
bienaventurada
todas
las
generaciones.
Porque
El
que
es
Todopoderoso
ha
hecho
grandes
cosas
en
Mí,
cuyo
nombre
es
santo.
Y
su
misericordia
es
de
generación
a
generación,
a
los
que
le
temen.
Hizo
alarde
del
poder
de
su
brazo;
deshizo
las
miras
del
corazón
de
los
soberbios.
Derribó
del
solio
a
los
poderosos
y
ensalzó
a
los
humildes.
Colmó
de
bienes
a
los
hambrientos
y
a
los
ricos
los
despidió
sin
nada.
Acordándose
de
su
misericordia,
acogió
a
Israel
Su
siervo.
Según
la
promesa
que
hizo
a
nuestros
padres,
a
Abraham
y
a
su
descendencia,
por
los
siglos
de
los
siglos.
Gloria
al
Padre,
y
al
Hijo,
y
al
Espíritu
Santo.
Como
era
en
el
principio,
ahora
y
siempre
por
los
siglos
de
los
siglos.
Amén.
Antífona.
-‐
¿Quién
es
ésta
que
viene
como
la
aurora,
bella
como
la
luna,
resplandeciente
como
el
sol,
terrible
como
un
ejército
en
orden
de
batalla?
V.
-‐
O
María,
sin
pecado
concebida.
R.
-‐
Rogad
por
nosotros
que
recurrimos
a
Vos.
Roguemos
O
Señor,
Jesucristo,
Vos
sois
nuestro
Medianero
ante
Dios
Padre.
Os
habéis
complacido
en
elegir
a
la
Santísima
Virgen,
Vuestra
Madre,
como
nuestra
Medianera
ante
Vos,
y
Madre
nuestra
también.
En
Vuestra
gran
misericordia,
Os
suplicamos
mirar
con
ojos
de
piedad,
a
todos
los
que
se
Os
acercan
pidiendo
favores.
Conceded,
Señor,
todo
lo
pedido
llenando
de
gozo
a
las
almas
confiadas.
Os
lo
pedimos
por
la
intercesión
de
la
Santísima
Virgen
María.
Amén.
LETANÍA
DE
LA
HUMILDAD
Jesús
manso
y
humilde
de
Corazón,
-‐Óyeme.
(Después
de
cada
frase
decir:
Líbrame
Jesús)
Del
deseo
de
ser
lisonjeado,
Del
deseo
de
ser
alabado,
Del
deseo
de
ser
honrado,
Del
deseo
de
ser
aplaudido,
Del
deseo
de
ser
preferido
a
otros,
Del
deseo
de
ser
consultado,
Del
deseo
de
ser
aceptado,
Del
temor
de
ser
humillado,
Del
temor
de
ser
despreciado,
Del
temor
de
ser
reprendido,
Del
temor
de
ser
calumniado,
Del
temor
de
ser
olvidado,
Del
temor
de
ser
puesto
en
ridículo,
Del
temor
de
ser
injuriado,
Del
temor
de
ser
juzgado
con
malicia
(Después
de
cada
frase
decir:
Jesús
dame
la
gracia
de
desearlo)
Que
otros
sean
más
estimados
que
yo,
Que
otros
crezcan
en
la
opinión
del
mundo
y
yo
me
eclipse,
Que
otros
sean
alabados
y
de
mí
no
se
haga
caso,
Que
otros
sean
empleados
en
cargos
y
a
mí
se
me
juzgue
inútil,
Que
otros
sean
preferidos
a
mí
en
todo,
Que
los
demás
sean
más
santos
que
yo
con
tal
que
yo
sea
todo
lo
santo
que
pueda,
Oración:
Oh
Jesús
que,
siendo
Dios,
te
humillaste
hasta
la
muerte,
y
muerte
de
cruz,
para
ser
ejemplo
perenne
que
confunda
nuestro
orgullo
y
amor
propio.
Concédenos
la
gracia
de
aprender
y
practicar
tu
ejemplo,
para
que
humillándonos
como
corresponde
a
nuestra
miseria
aquí
en
la
tierra,
podamos
ser
ensalzados
hasta
gozar
eternamente
de
ti
en
el
cielo.
Amén.
MAGNIFICAT
Glorifica
mi
alma
al
señor
y
mi
espíritu
se
regocija
en
dios
mi
salvador.
Porque
ha
puesto
sus
ojos
en
la
bajeza
de
su
esclava;
por
tanto,
desde
ahora
me
llamaran
bienaventurada
todas
las
generaciones.
Porque
ha
hecho
en
mí
cosas
grandes
el
que
es
todopoderoso,
cuyo
nombre
es
santo.
Y
cuya
misericordia
se
derrama
de
generación
en
generación
sobre
los
que
lo
temen.
Hizo
manifestación
del
poder
de
su
brazo,
y
deshizo
las
miras
del
corazón
de
los
soberbios.
Derribo
del
trono
a
los
poderosos
y
ensalzo
a
los
humildes,
colmo
de
bienes
a
los
necesitados,
y
a
los
ricos
despidió
sin
nada.
Auxilia
a
Israel,
su
siervo,
acordándose
de
la
misericordia,
como
lo
había
prometido
a
nuestros
padres
en
favor
de
Abrahán
y
su
descendencia
por
siempre.
LA
FLOR
DEL
CARMELO
¡O
bellísima
Flor
del
Carmelo,
fructífera
Viña,
Resplandor
del
Cielo,
Madre
singular
del
Hijo
de
Dios,
Virgen
siempre
Pura!
Madre
Santísima,
después
de
habernos
traído
al
Hijo
de
Dios,
permanecisteis
intacta
y
sin
mancha
alguna.
¡O
Bienaventurada
siempre
Virgen,
asistidme
en
esta
necesidad!
¡O
Estrella
del
Mar,
auxiliad
y
protegedme!
Mostradme
que
sois
mi
Madre.
¡O
María,
sin
pecado
concebida.
Rogad
por
nosotros
que
recurrimos
a
Vos!
¡Madre
y
Ornamento
del
Carmelo,
rogad
por
nosotros!
¡Virgen,
Flor
del
Carmelo,
rogad
por
nosotros!
¡Patrona
de
los
que
visten
el
santo
escapulario,
rogad
por
nosotros!
¡Esperanza
de
los
que
mueren
con
el
santo
escapulario,
rogad
por
nosotros!
¡San
José,
fiel
amigo
del
Sagrado
Corazón,
rogad
por
nosotros!
¡San
José,
castísimo
esposo
de
María
Santísima,
rogad
por
nosotros!
¡San
José,
nuestro
gran
patrón,
rogad
por
nosotros!
¡Dulce
Corazón
de
María,
sed
nuestra
salvación!
SANTOS
ÁNGELES
INVOCACIÓN
A
LOS
SANTOS
ÁNGELES
Queridos
ángeles
celestiales,
todos
los
que
habitan
en
el
cielo
y
nos
ayudan
en
la
tierra,
guíenos.
Ministren
las
necesidades
de
toda
la
humanidad.
Sean
para
nosotros
un
enlace
entre
dios
y
el
hombre.
Protejan
los
sagrarios
del
mundo
como
protegen
nuestros
corazones
contra
los
ataques
del
maligno.
Queridos
ángeles,
lleven
nuestras
necesidades
y
peticiones
al
cielo
y
déjenlas
en
el
altar
divino
del
sagrado
corazón
de
Jesús.
Amén.
EL
ANGELUS
V.
El
Ángel
del
Señor
anunció
a
María.
R.
Y
concibió
por
obra
del
Espíritu
Santo.
Dios
te
salve,
María...
Santa
María...
V.
He
aquí
la
esclava
del
Señor.
R.
Hágase
en
mí
según
tu
palabra.
Dios
te
salve,
María...
Santa
María...
V.
Y
el
Verbo
se
hizo
carne.
R.
Y
habitó
entre
nosotros.
Dios
te
salve,
María...
Santa
María...
V.
Ruega
por
nosotros,
santa
Madre
de
Dios.
R.
Para
que
seamos
dignos
de
alcanzar
las
promesas
de
Cristo.
Derrama,
Señor,
tu
gracia
sobre
nosotros,
que,
por
el
anuncio
del
Ángel,
hemos
conocido
la
encarnación
de
tu
Hijo,
para
que
lleguemos,
por
su
pasión
y
su
cruz,
a
la
gloria
de
la
resurrección.
Por
Jesucristo,
nuestro
Señor.
R.
Amén.
ORACIÓN
A
SAN
MIGUEL
San
Miguel,
Arcángel,
defiéndenos
en
la
batalla.
Sé
nuestro
amparo
contra
la
perversidad
y
acechanzas
del
demonio.
"Reprímale,
Dios",
pedimos
suplicantes;
y
tu,
principe
de
la
milicia
celestial,
arroja
al
infierno,
con
el
divino
poder,
a
satanás
y
a
los
otros
espíritus
malignos
que
andan
dispersos
por
el
mundo
para
la
perdición
de
las
almas.
Amén.
DIVINA
MISERICORDIA
ORACIÓN
A
LA
DIVINA
MISERICORDIA
Oh
sangre
y
agua
que
brotaste
del
corazón
de
Jesús
como
una
fuente
de
Misericordia
para
nosotros,
Yo
confío
en
ti.
DIOS
HÁGASE
VUESTRA
VOLUNTAD
¡HÁGASE
VUESTRA
VOLUNTAD,
DIOS
MÍO!
cuando
me
abruman
los
pesares
de
la
vida;
mi
cáliz
es
muy
amargo,
pero
yo
quiero
unirlo
con
el
pensamiento
al
que
Vos
aceptasteis
por
mí
en
el
huerto
de
Getsemaní
y
hallare
fuerzas
para
beberlo
a
mi
vez.
¡HÁGASE
VUESTRA
VOLUNTAD,
DIOS
MÍO!
cuando
me
vea
víctima
de
la
injusticia,
cuando
me
abandonen
los
amigos,
cuando
la
soledad
me
parezca
más
amarga,
porque
también
vos
conocisteis
la
amargura
y
el
abandono...
¿No
podré
soportar
la
indiferencia
y
la
ingratitud
de
los
hombres
cuando
mi
Dios
fue
traicionado
por
sus
discípulos?
¡HÁGASE
VUESTRA
VOLUNTAD,
DIOS
MÍO!
cuando
el
trabajo
me
parezca
penoso,
cuando
el
desaliento
se
apodere
de
mi
alma...
Vos
sois
quien
permitís
este
desfallecimiento,
Salvador
mío,
para
que
me
acerque
a
vuestra
cruz
y
vaya
a
buscar,
en
ese
manantial
bendito
la
fuerza
y
el
valor
que
me
faltan.
¡HÁGASE
VUESTRA
VOLUNTAD,
DIOS
MÍO!
cuando
venga
a
visitarme
la
enfermedad
y
cuando
me
abrume
el
dolor...
Me
uno
de
corazón
a
vuestra
cruel
agonía;
uno
mis
sufrimientos
a
los
vuestros;
los
ofrezco,
¡oh.
Jesús!,
en
expiación
de
las
faltas
que
he
tenido
la
desgracia
de
cometer
y
que
os
han
conducido
hasta
el
Calvario.
¡HÁGASE
VUESTRA
VOLUNTAD,
DIOS
MÍO!
cuando
lloro
la
ausencia
de
un
ser
querido...
Siento
despedazado
mi
corazón,
pero
se
que
Vos
habéis
bendecido
las
lágrimas
llorando
a
vuestro
amigo
Lázaro,
y
me
siento
más
resignado
al
venir
a
suplicaros
que
bendigáis
las
mías.
¡HÁGASE
VUESTRA
VOLUNTAD,
DIOS
MÍO!,
en
todo
el
curso
de
mi
vida;
cualesquiera
que
sean
mis
trabajos,
os
los
ofrezco,
divino
Redentor
mío;
Vos
habéis
aceptado,
siendo
víctima
inocente,
el
peso
de
los
pecados
del
mundo;
dadme
fuerzas
para
sobrellevar
a
mi
vez
las
pruebas
que
he
merecido
y
que
me
envía
vuestra
divina
mano...
¡Las
consideraré
como
una
prenda
de
vuestro
amor
a
fin
de
que
sean
prenda
de
mi
salvación!
ORACIÓN
DE
LA
MISERICORDIA
DIVINA
¡Oh
Dios
de
gran
misericordia!,
bondad
infinita,
desde
el
abismo
de
su
abatimiento,
toda
la
humanidad
implora
hoy
Tu
misericordia,
Tu
compasión,
¡Oh
Dios!;
y
clama
con
la
potente
voz
de
la
desdicha.
¡Dios
de
Benevolencia,
no
desoigas
la
oración
de
este
exilio
terrenal!
¡Oh
señor!,
Bondad
que
escapa
nuestra
comprensión,
que
conoces
nuestra
miseria
a
fondo
y
sabes
que
con
nuestras
fuerzas
no
podemos
elevarnos
a
Ti,
Te
lo
imploramos:
Adelante
con
Tu
gracia
y
continúa
aumentando
Tu
misericordia
en
nosotros,
para
que
podamos,
fielmente,
cumplir
Tu
santa
voluntad,
a
lo
largo
de
nuestra
vida
y
a
la
hora
de
la
muerte.
Que
la
omnipotencia
de
tu
misericordia
nos
escude
de
las
flechas
que
arrojan
los
enemigos
de
nuestra
salvación,
para
que
con
confianza,
como
hijos
Tuyos,
aguardemos
la
última
venida
(día
que
Tú
solo
sabes).
Y
esperamos
obtener
lo
que
Jesús
nos
prometió
a
pesar
de
nuestra
mezquindad.
Porque
Jesús
es
nuestra
esperanza:
Através
de
su
Corazón
misericordioso,
como
en
el
Reino
de
los
Cielos.
ORACIÓN
Oh
Dios,
cuya
Misericordia
es
infinita
y
cuyos
tesoros
de
compasión
no
tienen
límites,
míranos
con
Tu
favor
y
aumenta
Tu
Misericordia
dentro
de
nosotros,
para
que
en
nuestras
grandes
ansiedades
no
desesperemos,
sino
que
siempre,
con
gran
confianza,
nos
conformemos
con
Tu
Santa
Voluntad,
la
cual
es
idéntica
con
Tu
Misericordia,
por
Nuestro
Señor
Jesucristo,
Rey
de
Misericordia,
quien
con
Vos
y
el
Espíritu
Santo
manifiesta
Misericordia
hacia
nosotros
por
siempre.
Amén.
JACULATORIA
El
Salvador
ordenó
a
Sor
María
Faustina
que
escribiera,
y
la
rezara
con
frecuencia,
esta
pequeña
jaculatoria:
"Oh
Sangre
y
Agua,
que
brotasteis
del
Sagrado
Corazón
de
Jesús
como
una
Fuente
de
Misericordia
para
nosotros,
yo
confío
en
vos".
CONSAGRACIÓN
CONSAGRACIÓN
MATUTINA
AL
ESPÍRITU
SANTO
Santísimo
espíritu,
yo
te
consagro
cada
momento
de
este
día.
Abre
mi
corazón
a
tus
inspiraciones.
Aliéntame
a
hacer
la
divina
voluntad
de
dios.
Amén.
En
el
nombre
del
Padre
y
del
Hijo
y
del
Espíritu
Santo.
Amén.
Ven,
Espíritu
Santo,
llena
los
corazones
de
Tus
fieles,
y
enciende
en
ellos
el
fuego
de
Tu
amor.
V.
Envía
Tu
Espíritu
y
todo
será
creado.
R.
Y
renovarás
la
faz
de
la
tierra.
O
Dios,
que
iluminas
e
instruyes
el
corazón
de
los
fieles
con
la
luz
del
Espíritu
Santo,
haz
que
en
el
mismo
Espíritu,
sepamos
siempre
apreciar
el
bien
y
ser
llenos
de
Tus
consuelos
divinos.
Por
Cristo
Nuestro
Señor.
Amén.
De
rodillas
ante
la
inmensa
multitud
de
testigos
celestiales,
me
ofrezco
a
mi
mismo,
alma
y
cuerpo
a
ti,
eterno
espíritu
de
dios.
Yo
adoro
la
brillantez
de
tu
pureza,
la
infalible
agudeza
de
tu
justicia
y
el
poder
de
tu
amor.
Tu
eres
la
fuerza
y
la
luz
de
mi
alma.
En
ti
vivo
y
me
muevo
y
soy.
Yo
deseo
no
ofenderte
lo
mas
mínimo
por
mi
infidelidad
a
la
gracia
y
ruego
de
todo
corazón
me
libres
del
mas
insignificante
pecado
contra
ti.
Misericordiosamente
protégeme
de
todo
pensamiento
y
vela
por
tu
luz
y
que
oiga
tu
voz
y
siga
tus
bondadosas
inspiraciones.
Yo
me
pego
a
ti
y
me
entrego
totalmente
a
ti
y
pido
tu
compasión
sobre
mi
en
mis
debilidades.
Abrazando
los
pies
heridos
de
jesús
y
mirando
sus
cinco
heridas
y
confiando
en
su
sangre
preciosa
y
adorando
su
costado
abierto
y
su
corazón
herido,
imploro,
espiritu
adorable,
auxilio
en
mi
debilidad,
par
que
me
mantengas
en
tu
gracias
de
modo
que
no
peque
nunca
mas
contra
ti.
Dame
gracia,
oh
espíritu
santo,
espíritu
del
padre
y
del
hijo
par
decirte
siempre
y
dondequiera,
"habla
señor,
que
tu
siervo
escucha".
Amen.
CONSAGRACIÓN
DIARIA
AL
SAGRADO
CORAZÓN
DE
JESÚS
Yo,
N.
N.,
me
dedico
y
consagro
al
Sagrado
Corazón
de
Nuestro
Señor
Jesucristo;
le
entrego
mi
persona
y
mi
vida,
mis
acciones,
penas
y
sufrimientos,
para
no
querer
ya
servirme
de
ninguna
parte
de
mi
ser
sino
para
honrarle,
amarle
y
glorificarle.
Ésta
es
mi
irrevocable
voluntad:
pertenecerle
a
Él
enteramente
y
hacerlo
todo
por
amor
suyo,
renunciando
de
todo
mi
corazón
a
cuanto
pueda
disgustarle.
Te
tomo,
pues,
Corazón
divino,
como
único
objeto
de
mi
amor,
por
protector
de
mi
vida,
seguridad
de
mi
salvación,
remedio
de
mi
fragilidad
y
mi
inconstancia,
reparador
de
todas
las
faltas
de
mi
vida,
y
mi
asilo
seguro
en
la
hora
de
la
muerte.
Sé,
pues,
Corazón
bondadoso,
mi
justificación
para
con
Dios
Padre,
y
desvía
de
mí
los
rayos
de
su
justa
indignación.
Corazón
amorosísimo,
en
ti
pongo
toda
mi
confianza,
porque,
aun
temiéndolo
todo
de
mi
flaqueza,
todo
lo
espero
de
tu
bondad.
Consume,
pues,
en
mí
todo
cuanto
pueda
disgustarte
o
resistirte.
Imprímase
tu
amor
tan
profundamente
en
mi
corazón,
que
no
pueda
olvidarte
jamás,
ni
verme
separado
de
ti.
Te
ruego
encarecidamente,
por
tu
bondad
que
mi
nombre
esté
escrito
en
ti.
Ya
que
quiero
constituir
toda
mi
dicha
y
toda
mi
gloria
en
vivir
y
morir
llevando
las
cadenas
de
tu
esclavitud.
Así
sea.
CONSAGRACIÓN
DEL
GÉNERO
HUMANO
AL
SAGRADO
CORAZÓN
DE
JESÚS
Dulcísimo
Jesús,
redentor
del
género
humano,
míranos
postrados
humildemente
antes
tu
altar.
Tuyos
somos
y
tuyos
queremos
ser;
y
para
estar
mas
íntimamente
unidos
a
ti,
nos
consagramos
hoy
a
tu
sacratísimo
corazón.
Muchos
jamás
te
han
conocido;
muchos,
también,
despreciando
vuestros
mandamientos
os
han
desechado.
Compadécete
de
todos
nosotros,
misericordiosísimo
Jesús,
y
atráenos
hacia
tu
sagrado
corazón.
Sed
rey,
señor,
no
sólo
de
los
fieles
que
jamás
os
han
abandonado,
pero
también,
de
los
hijos
pródigos
que
os
han
dejado.
Concédeles
que,
muy
pronto,
puedan
regresar
a
la
casa
paterna
para
que
no
mueran
de
hambre
y
de
miseria.
Sed
rey
de
aquellos
que
han
sido
engañados
por
falsos
errores
y
los
mantiene
alejados
de
ti.
Atráelos
hacia
el
puerto
de
la
verdad
y
de
la
unidad
de
la
fe,
para
que
se
forme,
pronto,
un
solo
rebaño
y
un
solo
pastor.
Concede,
señor,
a
tu
iglesia,
seguridad
de
libertad
e
inmunidad
de
todo
mal;
da
la
paz
y
el
orden
a
todas
la
naciones,
y
haz
que
resuene
en
la
tierra
desde
un
polo
al
otro
este
solo
grito:
alabanza
al
corazón
divino,
que
nos
ha
dado
nuestra
salvación:
a
el
la
gloria
y
el
honor
por
siempre.
Amen.
CONSAGRACIÓN
A
LA
DIVINA
VOLUNTAD
Padre
celestial,
deseo
que
pongas
el
sello
de
tu
divina
voluntad
sobre
mi
corazón.
De
esta
manera,
aceptaré
tu
voluntad
en
todas
las
situaciones
y
en
cada
momento
presente.
Aceptaré
todas
las
cosas
de
tu
mano
para
el
bien
de
mi
salvación
y
la
salvación
de
otros.
Amén.
CONSAGRACIÓN
AL
CORAZÓN
EUCARÍSTICO
Santísimo
corazón
eucarístico
de
Jesús,
víctima
eterna,
verdaderamente
presente
en
los
sagrarios
del
mundo,
a
ti
consagro
todo
mi
ser,
cuerpo
y
alma,
pongo
en
tu
corazón
brasa
ardiente
de
amor
divino,
cada
una
de
mis
angustias
y
peticiones.
Tómame
y
úsame
de
acuerdo
a
lo
que
necesites
para
promover
el
glorioso
reino
de
tu
corazón
eucarístico
en
la
tierra.
Amén.
CONSAGRACIÓN
A
LA
CRUZ
Mi
Jesús,
yo
me
consagro
en
éste
día
a
tu
santa
cruz.
Así
como
tomaste
sobre
ti
mismo
la
gran
cruz
por
toda
la
humanidad,
así
yo
te
prometo
abrazar
las
cruces
de
mi
vida.
Cada
cosa
que
yo
sufra
te
la
ofrezco
a
ti,
mi
dulce
Jesús,
como
expiación
de
mis
pecados
y
los
del
mundo.
Comenzaré
y
terminaré
cada
día
a
los
pies
de
tu
cruz,
junto
con
nuestra
madre
bendita
y
san
juan,
nuestro
hermano.
Mi
único
placer
será
consolarte,
mi
dulce
salvador.
Amén.
CONSAGRACIÓN
A
LA
LLAMA
DEL
AMOR
SANTO
Inmaculado
corazón
de
maría,
humildemente
te
pido
que
lleves
mi
corazón
a
la
llama
del
amor
santo,
que
es
el
refugio
espiritual
de
toda
la
humanidad.
No
veas
mis
faltas,
ni
mis
fallas,
más
bien
permite
que
estas
iniquidades
sean
quemadas
por
esta
llama
purificadora.
A
través
del
amor
santo,
ayúdame
a
ser
santificado
en
el
momento
presente,
y
al
hacerlo,
darte
a
ti,
querida
madre,
cada
uno
de
mis
pensamientos,
palabras
y
obras.
Tómame
y
úsame
de
acuerdo
a
lo
que
te
sea
agradable.
Permíteme
ser
tu
instrumento
en
el
mundo,
todo
para
mayor
gloria
de
dios
hacia
tu
victorioso
reino.
Amén.
CONSAGRACIÓN
A
LOS
CORAZONES
UNIDOS
Dignísimos
corazones
unidos
de
Jesús
y
maría,
deseo
consagrarme
en
este
día
a
ustedes,
les
rindo
todo
lo
que
poseo,
tanto
interior
como
exteriormente,
permitan
que
mi
vida
sea
un
continuo
himno
de
alabanza
a
sus
santísimos
corazones
unidos.
Lleven
a
lo
profundo
de
sus
corazones
las
victorias
y
las
derrotas
de
este
momento.
Úsenlas
como
sea
necesario
para
lograr
la
victoria
de
su
reino
triunfante.
Amén.
CONSAGRACIÓN
AL
AMOR
DIVINO
Mi
Jesús.
El
mismo
amor
divino,
me
consagro
completamente
a
ti,
en
y
por
medio
de
esta
consagración
uno
mi
alma
al
amor
divino,
comprendiendo
que
al
hacerlo
seré
un
mártir
de
amor.
Elijo
buscar
únicamente
complacerte
en
el
momento
presente,
Jesús.
Así
pues,
te
entrego
mi
salud,
mi
apariencia
e
incluso
lo
que
me
conforta.
Por
esta
entrega
te
suplico
que
el
amor
divino
pueda
alcanzar
la
victoria
en
cada
corazón.
Cubierto
por
esta
consagración
a
tu
amor
divino,
dulce
Jesús
recibe
mi
sí
a
tu
divina
voluntad
en
cada
momento
y
en
cada
respiro.
No
busco
nada
que
tú
no
quieras
que
busque.
No
amo
persona,
lugar
o
cosa
más
allá
de
tu
voluntad
para
mí.
Abrazo
cada
cruz
que
permites
para
mí
y
aprecio
cada
gracia
que
me
das.
Amén.
A
LA
SANTÍSIMA
VIRGEN
O
Señora
mía,
O
Madre
mía,
yo
me
ofrezco
enteramente
a
Vos.
Y
en
prueba
de
mi
filial
afecto,
Os
consagro
en
este
día
mis
ojos,
mis
oídos,
mi
lengua,
mi
corazón,
en
una
palabra,
todo
mi
ser.
Ya
que
soy
toda
Vuestra,
O
Madre
de
bondad,
guardadme
y
defendedme
como
cosa
y
posesión
Vuestra.
Amén.
ACTO
DE
CONSAGRACION
AL
INMACULADO
CORAZON
DE
MARIA
(PARA
RELIGIOSOS
Y
LAICOS)
Virgen
de
fatima,
madre
de
misericordia,
reina
del
cielo
y
de
la
tierra,
refugio
de
pecadores,
nosotros
que
pertenecemos
al
movimiento
mariano,
no
consagramos
de
modo
especial
a
tu
inmaculado
corazon.
Por
este
acto
de
consagración
deseamos
vivir
contigo
y
através
de
ti,
todas
la
obligaciones
aceptadas
en
la
consagración
bautismal.
Prometemos,
además
llevar
a
cabo
nuestra
conversión
interior
tan
urgentemente
pedida
por
el
evangelio,
conversión
que
nos
mantenga
libres
de
todo
afecto
a
nosotros
mismos
y
a
compromisos
fáciles
con
el
mundo
para
que
asi
com
tu,
estemos
siempre
disponibles
a
hacer
la
voluntad
del
padre.
Y
asi
como
prometemos
entregarnos
a
ti,
oh
madre
dulcísima
y
misericordiosa,
nuestra
vida
y
vocación
cristiana,
de
modo
que
puedas
disponer
de
ella
según
tus
designios
de
salvación
en
esta
hora
de
decisión
que
oprima
al
mundo,
te
prometemos
vivir
de
acuerdo
a
tus
deseos,
especialmente,
como
espíritus
renovados
en
la
oración
y
en
la
penitencia,
el
la
ferviente
recepción
de
los
sacramentos
de
la
penitencia
y
de
la
eucaristia,
en
las
obras
de
apostolado
en
el
rezo
diario
del
santo
rosario
y
en
una
forma
austera
de
vida
según
el
evangelio,
para
ser
para
todos
de
buen
ejemplo
en
la
práctica
de
la
ley
de
dios
y
de
las
virtudes
cristianas,
en
especial,
de
la
pureza
y
castidad.
Te
prometemos,
además,
estar
unidos
al
santo
padre,
a
la
jerarquía
y
a
nuestros
sacerdotes,
para
levantar
un
barrera
a
la
creciente
confrontación
dirigida
al
magisterio,
que
amenaza
los
fundamentos
de
la
iglesia.
Bajo
tu
protección,
queremos
mas
bien,
ser
apóstoles
de
firme
necesidad
de
unidad
de
oración
y
de
amor
al
papa,
par
quien
te
imploramos
tu
especial
protección.
Y
finalmente,
hasta
donde
sea
posible,
prometemos
llevar
y
dirigir
a
esas
almas
con
las
cuales
estemos
en
contacto,
a
una
renovada
devoción
para
ti.
Conscientes
de
que
el
ateísmo
está
causando
estragos
en
la
fe
de
un
gran
número
de
fieles,
de
que
la
degradación
ha
entrado
en
el
templo
santo
de
dios,
y
de
que
el
mal
y
el
pecado
se
está
extendiendo
mas
y
mas
por
todo
el
mundo,
confiadamente
levantamos
nuestros
ojos
hacia
ti,
oh
madre
de
jesús,
y
madre
nuestra
misericordiosa
y
poderosa,
y
te
invocamos,
de
nuevo,
hoy,
y
esperamos
de
ti
la
salvación
de
todos
tu
hijos,
oh
clemente,
oh
piadosa,
oh
dulce
virgen
maria.
Amen.
CONSAGRACIÓN
DE
LAS
FAMILIAS
A
LOS
CORAZONES
UNIDOS
DE
JESÚS
Y
MARÍA
Sagrados
corazones
unidos
de
Jesús
y
maría,
ustedes
son
uno
al
desear
la
salvación,
santidad
y
santificación
de
cada
alma.
Consagramos
a
ustedes
nuestra
familia,
buscando
su
victoria
en
nuestros
corazones
y
en
el
mundo.
Reconocemos
la
perfección
de
su
misericordia
en
el
pasado,
la
abundancia
de
su
providencia
en
el
futuro,
y
la
suprema
soberanía
de
la
divina
voluntad
del
padre
en
el
momento
presente.
Deseamos
ser
parte
de
su
reinado
triunfante
que
comienza
en
este
momento
presente
con
nuestro
sí
al
amor
santo
y
divino.
Con
la
ayuda
de
su
gracia
queremos
vivir
esta
consagración
en
cada
momento
futuro.
Así
estaremos
unidos
en
su
triunfo,
queridos
corazones
unidos
de
Jesús
y
maría.
Amén.
CONSAGRACIÓN
A
JESUCRISTO,
LA
SABIDURÍA
ENCARNADA,
A
TRAVÉS
DE
LA
SANTÍSIMA
VIRGEN
MARÍA
¡O
Eterna
Sabiduría
del
Verbo
Encarnado!
¡O
Dulcísimo
y
Adorablilísimo
Jesús!
¡Sois
Verdadero
Dios
y
Verdadero
Hombre,
Hijo
unigénito
del
Padre
Eterno,
y
de
la
Bienaventurada
siempre
Virgen
María!
Os
adoro
profundamente
en
el
Seno
resplandeciente
de
Vuestro
Padre
Celestial,
por
toda
la
eternidad.
También
adoro
la
Encarnación
Vuestra
en
el
Seno
Virginal
de
Vuestra
dignísima
Madre,
María
Santísima.
Os
doy
gracias
por
haberos
aniquilado,
tomando
la
forma
de
un
esclavo,
para
rescatarme
de
la
esclavitud
cruel
del
demonio.
Os
alabo
y
glorifico
por
haberos
sometido
plenamente
a
María,
Vuestra
Madre
Santísima
y
esto
para
convertirme
en
Vuestro
fiel
esclavo
por
medición
de
Ella.
Mas,
¡ay
de
mí!
He
sido
ingrato
e
infiel.
No
he
cumplido
las
solemnes
promesas
que
hice
en
mi
bautismo.
Y
siendo
que
no
he
cumplido
mis
obligaciones,
no
merezco
ser
llamado
Vuestro
hijo;
ni
siquiera
Vuestro
esclavo.
Ya
que
no
hay
nada
en
mí
que
no
merezca
Vuestra
cólera,
y
Vuestra
repulsa,
no
me
atrevo
a
presentarme
a
solas
ante
Vuestra
Santa
y
Augusta
Majestad.
Por
esta
razón,
acudo
a
Vuestra
Santísima
Madre;
pues
me
la
habéis
preparado
y
asignado
como
Medianera,
ante
Vuestra
divina
presencia.
A
través
de
Ella
espero
obtener
la
verdadera
contrición,
el
perdón
de
mis
pecados,
y
la
gracia
de
adquirir
y
preservar
la
sabiduría.
¡Salve,
O
María
Inmaculada,
Tabernáculo
Viviente
de
la
Divinidad!
¡La
Sabiduría
Divina
se
ha
complacido
en
ocultarse
aquí,
para
ser
adorado
por
los
ángeles,
y
por
todos
los
hombres!
¡Salve,
O
Reina
del
Cielo
y
de
la
Tierra,
a
cuyo
imperio
todo
está
sujeto
bajo
el
dominio
de
Dios!
¡Salve,
Refugio
de
los
pecadores,
cuya
misericordia
no
desampara
a
nadie!
Escuchad
mis
deseos
de
poseer
la
Divina
Sabiduría.
A
este
fin,
recibid
mis
votos
y
ofrendas
que
humildemente
os
presento
ahora:
Yo,
N.,...
pecador
infiel,
renuevo
y
ratifico
en
vuestras
manos,
mis
votos
bautismales
este
día.
Renuncio
para
siempre
a
santanás,
a
sus
pompas
y
a
sus
obras;
y
me
entrego
enteramente
a
Jesucristo,
la
Sabiduría
Encarnada,
para
cargar
mi
cruz
y
seguirle
a
El,
todos
los
días
de
mi
vida.
Y
deseo
servirle
con
mayor
fidelidad
y
más
de
los
que
he
demostrado
en
el
pasado.
En
la
presencia
de
toda
la
Corte
Celestial,
deseo
elegiros,
O
Virgen
Santa,
como
Madre
y
Señora
mía.
Me
entrego
y
consagro
totalmente
a
vos
con
todo
lo
que
me
pertenece
en
estado
de
escalvitud.
Os
entrego
mi
cuerpo,
mi
alma,
y
todos
mis
bienes,
tanto
interiores
como
exteriores.
Os
ofrezco
aun,
el
valor
de
todas
mis
buenas
obras,
pasadas,
presentes
y
futuras.
A
vos
entrego
el
pleno
derecho
de
disponer
de
mí,
y
de
todo
lo
que
me
concierne
sin
excepción,
según
os
complace.
Y
todo
esto
ofrezco
por
mayor
gloria
de
Dios
durante
el
tiempo
y
por
toda
la
eternidad.
Recibid,
O
Virgen
benigna,
esta
pequeña
oferta
de
mi
esclavitud.
Os
la
ofrezco
en
honor,
y
en
unión
de
la
humildad
con
que
la
Eterna
Sabiduría
se
dignó
someterse
a
vuestra
Maternidad.
También
rindo
homenaje
al
dominio
que
ambos
tenéis
sobre
este
pobre
pecador
y
agradezco
a
la
Santísima
Trinidad
por
los
privilegios
con
que
os
ha
colmado.
Declaro,
que
en
adelante,
deseo
honraros
y
obedeceros
plenamente,
en
todas
las
cosas,
como
vuestro
verdadero
esclavo.
¡O
Madre
admirable!
Presentadme
a
vuestro
amable
Hijo
como
Su
esclavo
eterno.
Así
como
El
me
ha
redimido
por
vuestra
mediación,
así
mismo
pido
que
me
reciba
por
vuestra
intervención.
¡O
Madre
de
misericordia,
concededme
la
gracia
de
obtener
la
verdadera
sabiduría
de
Dios!
A
este
fin,
os
suplico
recibirme
con
los
que
amáis
y
enseñáis,
y
con
todos
los
que
habéis
guiado,
alimentado
y
protegido,
como
hijos
y
esclavos
vuestros.
¡O
Virgen
fiel!
Ayudadme
para
que
en
todas
las
cosas,
yo
sea
un
discípulo,
imitador
y
esclavo
perfecto,
de
la
Sabiduría
Encarnada,
Jesucristo,
Vuestro
Divino
Hijo.
De
este
modo,
mediante
vuestra
intercesión,
alcanzaré
la
plenitud
de
la
edad
de
Cristo
aquí
en
la
tierra,
y
gozar
plenamente
de
Su
gloria
en
el
Cielo.
Amén.
CONSAGRACIÓN
A
LA
SAGRADA
FAMILIA
I
Oh
Jesús,
Redentor
nuestro
amabilísimo,
que
habiendo
venido
a
iluminar
al
mundo
con
la
doctrina
y
con
el
ejemplo,
habéis
querido
pasar
la
mayor
parte
de
vuestra
vida,
humilde
y
sujeto
a
María
y
a
José
en
la
pobre
casa
de
Nazaret,
santificando
a
aquella
Familia
que
había
de
ser
el
modelo
de
todas
las
familias
cristianas;
acoged
benigno
la
nuestra,
que
ahora
se
dedica
y
consagra
a
Vos.
Dignaos
protegerla,
guardarla
y
establecer
en
ella
vuestro
santo
temor,
con
la
paz
y
concordia
de
la
caridad
cristiana,
para
que
imitando
el
ejemplo
divino
de
vuestra
Familia,
pueda
alcanzar
toda
entera,
sin
faltar
uno
solo,
la
eterna
bienaventuranza.
María,
Madre
de
Jesús
y
Madre
nuestra,
con
vuestra
piadosa
intercesión
haced
que
sea
aceptable
a
Jesús
esta
humilde
ofrenda,
y
obtenednos
su
gracia
y
bendición.
Oh
san
José,
custodio
santísimo
de
Jesús
y
de
María,
socorrednos
con
vuestras
plegarias
en
todas
las
necesidades
espirituales
y
temporales,
a
fin
de
que
en
unión
con
María
y
con
Vos,
podamos
bendecir
eternamente
a
nuestro
divino
Redentor
Jesús.
Así
sea.
CONSAGRACIÓN
DEL
MATRIMONIO
Santos
y
sagrados
corazones
unidos
de
Jesús
y
maría,
en
este
día
en
el
momento
presente,
consagramos
a
ustedes
nuestro
matrimonio.
A
través
de
esta
consagración,
ofreceremos
nuestros
corazones
a
su
victoria.
Unidos
a
ustedes,
aspiramos
su
protección
y
providencia.
Que
en
cada
respiro
aumente
nuestro
amor
a
ustedes
y
entre
nosotros.
Cubran
nuestros
corazones
en
la
divina
voluntad
del
padre
eterno.
Ayúdenos
para
que
en
y
a
través
de
sus
corazones
unidos,
crezcamos
en
santidad.
Amén.
CONSAGRACIÓN
DEL
GÉNERO
HUMANO
A
CRISTO
REY
¡Dulcísimo
Jesús,
Redentor
del
género
humano!
Míranos
humildemente
postrados
delante
de
tu
altar;
tuyos
somos
y
tuyos
queremos
ser;
y
a
fin
de
vivir
más
estrechamente
unidos
a
Ti,
todos
y
cada
uno
espontáneamente
nos
consagramos
en
este
día
a
tu
Sacratísimo
Corazón.
Muchos,
por
desgracia,
jamás
te
han
conocido;
muchos,
despreciado
tus
mandamientos,
te
han
desechado.
¡Oh
Jesús
benignísimo!,
compadécete
de
los
unos
y
de
los
otros,
y
atráelos
a
todos
a
tu
Corazón
Santísimo.
Señor,
sé
Rey,
no
sólo
de
los
hijos
fieles
que
jamás
se
han
alejado
de
Ti,
sino
también
de
los
pródigos
que
te
han
abandonado;
haz
que
vuelvan
pronto
a
la
casa
paterna
porque
no
perezcan
de
hambre
y
de
miseria.
Sé
Rey
de
aquellos
que,
por
seducción
del
error
o
por
espíritu
de
discordia,
viven
separados
de
Ti;
devuélvelos
al
puerto
de
la
verdad
y
a
la
unidad
de
la
fe,
para
que
en
breve
se
forme
un
solo
rebaño
bajo
un
solo
Pastor.
Concede,
¡oh
Señor!,
incolumidad
y
libertad
segura
a
tu
Iglesia;
otorga
a
todos
los
pueblos
la
tranquilidad
en
el
orden,
haz
que
del
uno
al
otro
confín
de
la
tierra
no
resuene
sino
esta
voz:
¡Alabado
sea
el
Corazón
divino,
causa
de
nuestra
salud!
A
Él
entonen
cánticos
de
honor
y
de
gloria
por
los
siglos
de
los
siglos.
Amén.
BUENA
MUERTE
ORACIONES
A
JESÚS
PARA
QUE
NOS
LIBRE
DE
MUERTE
REPENTINA
¡Oh
misericordioso
Jesús!
Por
vuestra
agonía
y
sudor
de
sangre,
y
por
vuestra
muerte,
libradnos,
os
suplico,
de
la
muerte
súbita
y
repentina.
¡Oh
benignísimo
Señor
Jesús!
Por
el
acerbísimo
e
ignominioso
tormento
de
los
azotes
y
corona
de
espinas,
por
vuestra
cruz
y
pasión
amarguísima,
por
vuestra
bondad,
humildemente
os
ruego
no
permitáis
que
yo
muera
repentinamente,
ni
pase
de
esta
vida
a
la
otra
sin
recibir
los
Santos
Sacramentos.
¡Oh
amantísimo
Jesús,
Señor
y
Dios
mío!
Por
todos
vuestros
trabajos
y
dolores,
por
vuestras
sagradas
llagas,
por
aquellas
últimas
palabras,
¡oh
mi
dulce
Jesús!,
que
dijisteis
en
la
Cruz:
Dios
mío,
Dios
mío,
¿por
qué
me
has
abandonado?,
y
por
aquel
fuerte
clamor:
Padre,
en
tus
manos
encomiendo
mi
espíritu,
ardentísimamente
os
ruego
que
no
me
saquéis
repentinamente
de
este
mundo.
Hechura
soy,
¡oh
Redentor
mío!,
de
vuestras
manos,
y
formado
me
habéis
enteramente.
¡Oh!
Por
vida
vuestra,
Señor,
no
me
precipitéis
de
improviso;
dadme,
os
suplico,
espacio
para
hacer
penitencia;
concededme
un
tránsito
feliz
y
gracia
para
que
os
ame
de
todo
corazón,
os
alabe
y
os
bendiga
por
toda
la
eternidad.
Amén.
Señor
mío
Jesucristo,
por
aquellas
cinco
llagas
que
por
nuestro
amor
recibisteis
en
la
Cruz,
socorred
a
vuestros
siervos
redimidos
con
vuestra
preciosísima
sangre.
ORACIÓN
A
MARÍA
PARA
UNA
BUENA
MUERTE
Oh
María,
concebida
sin
mancha
de
pecado,
rogad
por
nosotros
que
recurrimos
a
Vos.
Oh
refugio
de
los
pecadores,
Madre
de
los
agonizantes,
no
nos
abandonéis
en
la
hora
de
nuestra
muerte,
sino
alcanzadnos
una
perfecta
contrición,
sincera
compunción,
perdón
de
nuestros
pecados,
digna
recepción
del
santo
Viático,
y
fortaleza
por
medio
del
Sacramento
de
la
Extrema
Unción,
a
fin
de
que
confiados,
podamos
comparecer
ante
el
trono
del
Supremo
Juez,
justo
y
misericordioso,
nuestro
Dios
y
Redentor.
ORACIÓN
A
LA
VIRGEN
MARÍA
PARA
ALCANZAR
UNA
BUENA
MUERTE
¡Oh
María,
sin
pecado
concebida!
Rogad
por
nosotros,
que
recurrimos
a
Vos.
¡Oh
refugio
de
los
pecadores!
¡Oh
Madre
de
los
agonizantes!
No
nos
abandonéis
en
la
hora
de
nuestra
muerte,
antes
bien,
obtenednos
un
dolor
perfecto,
una
contrición
sincera
y
el
perdón
de
nuestros
pecados.
Alcanzadnos
también
la
gracia
de
recibir
dignamente
el
Santo
Viático
y
de
ser
fortalecido
con
la
Extremaunción,
para
que
podarnos
presentarnos
seguros
ante
el
trono
del
justo
y
misericordioso
Juez,
Dios
y
Redentor
nuestro.
Amén.
ORACIÓN
A
SAN
JOSE
PARA
ALCANZAR
UNA
BUENA
MUERTE
¡Oh
mi
Santo
protector,
glorioso
Patriarca
San
José,
que,
estando
en
el
lecho
de
vuestro
dulce
tránsito,
os
visteis
rodeado
de
ángeles
y
asistido
de
su
Rey,
Cristo
Jesús,
y
de
su
Reina,
la
Santísima
Virgen
María,
esposa
vuestra,
y
que
con
esta
amabilísima
compañía
salisteis
en
una
paz
celestial
de
esta
miserable
vida!.
Alcanzadme
la
gracia
de
perseverar
en
el
bien
hasta
que
muera
reclinado
en
vuestros
brazos.
Sí,
santo
mío,
por
aquella
dulce
compañía
que
Jesús
y
María
os
hicieron
hasta
la
hora
de
vuestra
muerte,
protegedme
en
la
mía
hasta
que
me
vea
con
Vos
en
el
cielo.
Compadeceos
también
de
las
pobres
almas
del
Purgatorio
que
invocan
vuestra
gracia
y
poder
para
con
ellas;
amparadlas
y
llevadlas
pronto
a
vuestra
gloria,
para
que
juntas
con
la
mía,
glorifiquemos
vuestro
santo
nombre
con
el
de
Jesús
y
María
por
todos
los
siglos.
Amén.
3:00
P.M.
LA
CORONA
DE
LA
DIVINA
MISERICORDIA
Rezar
a
las
3:00p.m.
Se
reza
con
la
corona
del
Rosario.
Expiraste,
Jesús,
pero
Tu
muerte
hizo
brotar
un
manantial
de
vida
para
las
almas
y
el
océano
de
Tu
misericordia
inundó
todo
el
mundo.
Oh,
Fuente
de
Vida,
insondable
misericordia
divina,
anega
el
mundo
entero
derramando
sobre
nosotros
hasta
Tu
última
gota
de
sangre.
Oh,
Sangre
y
Agua
que
brotaste
del
Corazón
de
Jesús,
manantial
de
misericordia
para
nosotros,
en
Ti
confío.
En
el
nombre
del
Padre,
y
del
Hijo,
y
del
Espíritu
Santo.
Amén.
Padre
Nuestro,
Ave
María,
Credo.
En
las
cuentas
del
Padre
Nuestro
se
dice:
Padre
Eterno,
Te
ofrezco
el
Cuerpo
y
la
Sangre,
el
Alma
y
la
Divinidad
de
Tu
Amadísimo
Hijo,
Nuestro
Señor
Jesucristo,
en
expiación
de
nuestros
pecados
y
los
del
mundo
entero.
En
las
cuentas
del
Ave
María
se
dice:
Por
Su
dolorosa
Pasión,
ten
misericordia
de
nosotros
y
del
mundo
entero.
Para
terminar
se
dice
tres
veces:
Santo
Dios,
Santo
Fuerte,
Santo
Inmortal,
ten
piedad
de
nosotros
y
del
mundo
entero.
LETANÍA
DE
LA
MISERICORDIA
Señor,
ten
piedad
de
nosotros.
Cristo,
ten
piedad
de
nosotros.
Señor,
ten
piedad
de
nosotros.
Jesucristo,
óyenos:
Jesucristo
escúchanos.
Dios
Padre
Celestial,
ten
piedad
de
nosotros.
Dios
Hijo,
Redentor
del
mundo,
ten
piedad
de
nosotros.
Dios
Espíritu
Santo,
ten
piedad
de
nosotros.
Santísima
Trinidad,
que
sois
Un
solo
y
verdadero
Dios,
ten
piedad
de
nosotros.
*
EN
TÎ
CONFÎO
1.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
has
redimido
el
mundo.*
2.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
por
quien
todas
las
cosas
fueron
creadas.*
3.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
has
santificado.*
4.-‐Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
revelasteis
el
misterio
de
La
Santísima
Trinidad.*
5.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
manifestasteis
la
Omnipotencia
de
Dios.*
6.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
te
manifiestas
en
la
creación
de
los
espíritus
celestiales.*
7.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
formasteis
de
la
nada.*
8.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
abrazas
todo
el
universo.*
9.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
das
la
vida
eterna.*
10.-‐.
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
proteges
del
castigo
merecido.*
11.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
libras
de
la
miseria
del
pecado.*
12.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
concedes
la
justificación
en
el
verbo
encarnado.*
13.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
concedes
misericordia
por
Tus
Santas
llagas.*
14.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
brota
de
Tu
Santísimo
Corazón.*
15.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
distes
a
la
Santísima
Virgen
como
Madre
de
Misericordia.*
16.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
por
la
cual
has
sufrido
Tu
encarnación,
Pasión
y
Muerte.*
17.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
por
medio
de
la
cual
ayudas
a
todos,
en
todas
partes
y
siempre.*
18.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
por
la
cual
nos
has
prevenido
con
Tus
Gracias.*
19.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
la
que
nos
has
manifestado
revelándonos
los
Misterios
Divinos.*
20.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
la
que
manifestastes
instituyendo
Tu
Santa
Iglesia.*
21.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
habiendo
instituido
los
Santos
Sacramentos,
nos
abristes
Los
torrentes
de
Tus
Gracias.*
22.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
por
la
que
nos
has
obsequiado
con
los
Santos
Sacramentos
del
Bautismo
y
de
la
Penitencia.*
23.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
por
la
que
nos
has
obsequiado
con
la
Santísima
Eucaristía
y
el
Sacerdocio*
24.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
has
llamado
a
Nuestra
Santa
Fe.*
25.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
la
manifiestas
por
la
conversión
de
los
pecadores.*
26.
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
la
manifiestas
iluminando
a
los
fieles.*
27.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
la
revelas
por
la
santificación
de
los
justos.*
28.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
llevas
a
los
santos
a
la
cumbre
de
la
santidad.*
29.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
la
que
brota
de
Tus
Santas
llagas.*
30.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
la
que
brota
de
Tu
Santísimo
Corazón.*
31.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
eres
consuelo
de
los
enfermos
y
afligidos.*
32.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
eres
el
único
consuelo
de
los
corazones
afligidos.*
33.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
das
esperanzas
a
las
almas
que
se
hallan
en
desesperación.*
34.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
acompañas
a
todos
los
hombres
siempre
y
en
todas
partes.*
35.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
nos
colmas
con
el
torrente
de
Tus
Gracias.*
36.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
eres
el
refugio
de
los
moribundos.*
37.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
eres
el
consuelo
de
las
almas
del
purgatorio.*
38.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
eres
la
Corona
de
todos
los
Santos.*
39.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
eres
el
gozo
celestial
de
los
que
se
salvan.*
40.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
eres
la
fuente
inagotable
de
los
milagros.*
41.-‐
Jesús,
Rey
de
Misericordia,
que
eres
la
salvación
del
mundo
entero.*
Cordero
de
Dios,
que
quitas
los
pecados
del
mundo.
Perdónanos
Señor.
Cordero
de
Dios,
que
quitas
los
pecados
del
mundo.
Escúchanos
Señor.
Cordero
de
Dios,
que
quitas
los
pecados
del
mundo,
Ten
piedad
de
nosotros.
Las
Misericordias
de
Dios,
son
más
grandes
que
todas
sus
obras.
Por
eso
cantaré
las
Misericordias
de
Dios
para
siempre
Oh
Jesúsm
cuya
misericordia
es
infinita
y
cuyos
tesoros
de
compasión
no
tienen
límite,
míranos
con
TU
favor
y
aumenta
Tu
misericordia
dentro
de
nosotros,
para
que
en
nuestras
ansiedades
no
desesperemos,
sino
que
siempre
con
gran
confianza
nos
conformemos
con
tu
santísima
voluntad,
la
cual
es
igual
que
tu
misericordia,
por
nuestro
señor
Jesucristo
rey
de
misericordia,
quien
con
vos
y
el
espíritu
santo,
manifiesta
siempre
misericordia
hacia
nosotros
por
siempre.
Amén.
Oh
señor,
tu
misericordia
supera
a
todas
tus
obras.
Te
doy
gracias
por
las
infinitas
y
extraordinarias
gracias
que
derramaste
sobre
tu
sierva
Sor
María
Faustina
y
principalmente
por
la
gracia
de
haberle
revelado
de
una
manera
especial
el
abismo
de
tu
gran
misericordia,
que
tanto
deseas
derramar
sobre
cada
una
de
las
almas,
y
sobre
la
humanidad
extraviada
y
cansada
en
estos
tiempos
atribulados.
Yo
te
suplico
con
la
mayor
confianza
que
tengas
misericordia
de
mí,
y
si
no
es
contra
la
salvación
de
mi
alma,
me
concedas
ésta
gracia
(…)
que
deseo.
Concédemela
por
los
méritos
e
intercesión
de
Sor
María
Faustina,
a
la
que
te
has
dignado
elegir
como
confidente
y
apóstol
de
tu
misericordia.
Y
como
tu
misericordia
no
tiene
límites,
oh
señor,
te
imploro
de
nuevo
por
la
intercesión
de
Sor
María
Faustina
derrames
tu
gran
misericordia
sobre
nuestra
amada
patria
y
dígnate
preservarla
de
todo
mal.
Concédenos
que
seamos
siempre
fieles
a
tu
divino
hijo
y
a
tu
santa
iglesia.
Amén.
Padre
nuestro,
ave
maría
y
gloria.
Oh
Jesús,
tu
moriste,
pero
la
fuente
de
la
vida
broto
para
las
almas
y
el
océano
de
la
misericordia
se
abrió
para
todo
el
mundo.
Oh
fuente
de
vida,
misericordia
divina
sin
medida,
cubre
todo
el
mundo
y
se
vacía
sobre
nosotros.
Oh
sangre
y
agua
que
broto
del
corazón
de
Jesús
como
una
fuente
de
misericordia
para
nosotros,
yo
confió
en
ti.
Santo
dios,
santo
fuerte,
santo
inmortal,
ten
compasión
de
nosotros
y
de
todo
el
mundo.
Amen
(se
repite
tres
veces)
Jesús,
rey
de
la
misericordia
divina,
nosotros
confiamos
en
ti.
En
el
nombre
del
Padre,
y
del
Hijo,
y
del
Espíritu
Santo.
Amén.
5:00
P.M.
SÚPLICA
A
LA
MEDALLA
MILAGROSA
Oh
Virgen
Inmaculada,
sabemos
que
siempre
y
en
todas
partes
estás
dispuesta
a
escuchar
las
oraciones
de
tus
hijos
desterrados
en
este
valle
de
lágrimas,
pero
sabemos
también,
que
tienes
días
y
horas
en
los
que
te
complaces
en
esparcir
más
abundantemente
los
tesoros
de
tus
gracias.
Y
bien,
oh
María,
henos
aquí
postrados
delante
de
Ti,
justamente
en
este
día
y
hora
bendita,
por
Ti
elegida
para
la
manifestación
de
tu
Medalla.
Venimos
a
Ti,
llenos
de
inmensa
gratitud
y
de
ilimitada
confianza
en
esta
hora
por
Ti
tan
querida,
para
agradecerte
el
gran
don
que
nos
has
hecho
dándonos
tu
imagen,
a
fin
que
sea
para
nosotros
testimonio
de
afecto
y
prenda
de
protección.
Te
prometemos,
que
según
tu
deseo,
la
santa
Medalla
será
el
signo
de
tu
presencia
junto
a
nosotros,
será
nuestro
libro
en
el
cual
aprenderemos
a
conocer,
según
tu
consejo,
cuánto
nos
has
amado,
y
lo
que
debemos
hacer
para
que
no
sean
inútiles
tantos
sacrificios
tuyos
y
de
Tu
Divino
Hijo.
Sí,
Tu
Corazón
traspasado,
representado
en
la
Medalla,
se
apoyará
siempre
sobre
el
nuestro
y
lo
hará
palpitar
al
unísono
con
el
tuyo.
Lo
encenderá
de
amor
a
Jesús
y
lo
fortificará
para
llevar
cada
día
la
cruz
detrás
de
Él.
Ésta
es
tu
hora,
oh
María,
la
hora
de
tu
bondad
inagotable,
de
tu
misericordia
triunfante,
la
hora
en
la
cual
hiciste
brotar,
por
medio
de
tu
Medalla,
aquel
torrente
de
gracias
y
de
prodigios
que
inundó
la
tierra.
Haz,
oh
Madre,
que
esta
hora
que
te
recuerda
la
dulce
conmoción
de
Tu
Corazón,
que
te
movió
a
venirnos
a
visitar
y
a
traernos
el
remedio
de
tantos
males,
haz
que
esta
hora
sea
también
nuestra
hora,
la
hora
de
nuestra
sincera
conversión,
y
la
hora
en
que
sean
escuchados
plenamente
nuestros
votos.
Tú,
que
has
prometido
justamente
en
esta
hora
afortunada,
que
grandes
serían
las
gracias
para
quienes
las
pidiesen
con
confianza:
vuelve
benigna
tu
mirada
a
nuestras
súplicas.
Nosotros
te
confesamos
no
merecer
tus
gracias,
pero,
a
quién
recurriremos
oh
María,
sino
a
Ti,
que
eres
nuestra
Madre,
en
cuyas
manos
Dios
ha
puesto
todas
sus
gracias?
Ten
entonces
piedad
de
nosotros.
Te
lo
pedimos
por
tu
Inmaculada
Concepción,
y
por
el
amor
que
te
movió
a
darnos
tu
preciosa
Medalla.
Oh
Consoladora
de
los
afligidos,
que
ya
te
enterneciste
por
nuestras
miserias,
mira
los
males
que
nos
oprimen.
Haz
que
tu
Medalla
derrame
sobre
nosotros
y
sobre
todos
nuestros
seres
queridos
tus
benéficos
rayos:
cure
a
nuestros
enfermos,
dé
la
paz
a
nuestras
familias,
nos
libre
de
todo
peligro.
Lleve
tu
Medalla
alivio
al
que
sufre,
consuelo
al
que
llora,
luz
y
fuerza
a
todos.
Especialmente
te
pedimos
por
la
conversión
de
los
pecadores,
particularmente
de
aquéllos
que
nos
son
más
queridos.
Recuerda
que
por
ellos
has
sufrido,
has
rogado
y
has
llorado.
Sálvanos,
oh
Refugio
de
los
pecadores,
a
fin
de
que
después
de
haberte
todos
amado,
invocado
y
servido
en
la
tierra,
podamos
ir
a
agradecerte
y
alabarte
eternamente
en
el
Cielo.
Amén
JUEVES
LA
HORA
DE
GETSEMANÍ
Cada
jueves
desde
las
11:00
p.m.
hasta
las
3:00
de
la
mañana
del
viernes.
1. Rosario
de
la
Santa
Virgen
María.
2. Santo
Rosario
de
la
Preciosa
Sangre/letanias.
3. Oración
de
consagración
a
la
Preciosa
Sangre.
4. Oraciones
de
Consolación
y
Adoración.
5. Oración
de
Reparación
a
Jesucristo
Agonizante
(Las
Siete
Suplicas
Tormentosas).
6. Otras
oraciones
místicas
de
Nuestro
Señor
Jesucristo.
7. La
Misa
Votiva
de
la
Preciosa
Sangre
(donde
sea
posible).
VIERNES
ORACIÓN
AL
SEÑOR
DE
LA
MISERICORDIA
Ésta
noche
tuve
un
sueño,
que
en
aquél
monte
calvario
tres
cruces
yo
vi
clavar,
y
en
la
más
alta
de
ellas,
yo
te
vi
crucificar.
Esa
divina
frente
te
vi
sangrar,
esa
divina
espalda
te
vi
azotar,
esas
divinas
manos
te
vi
clavar,
esos
divinos
pies
te
di
clavar,
ese
divino
pecho
te
vi
sangrar,
esa
divina
boca
te
vi
destemplar
con
hiel
y
vinagre.
Sí
madre,
todo
lo
que
he
dicho
es
pura
verdad.
Quien
esta
oración
rezare
todos
los
viernes
del
año,
indulgencias
ganará
como
hierbas
tiene
el
campo,
como
arenas
tiene
el
mar,
como
estrellas
tiene
el
cielo,
a
la
hora
de
su
muerte
el
demonio
no
sabra,
LA
HORA
DE
LA
DOLOROSA
(sábados)
(Dictada
a
María
Valtorta)
Haz
todos
los
sábados
la
hora
de
la
Dolorosa.
Pasa
así
la
noche
entre
el
viernes
y
el
sábado,
te
bendigo
por
esto.
El
primer
punto
y
el
tercer
punto
son
fáciles
para
ti.
Sólo
relee
visiones
y
dictados
que
has
tenido.
Pero
el
segundo
te
es
penoso
porque
lo
debes
hacer
por
ti
misma.
Cuando
la
piedra
se
corrió
a
su
oquedad
y
cerró
el
sepulcro
me
pareció
que
me
pasase
por
encima
del
corazón
y
me
lo
triturase,
arrancándomelo
del
pecho.
Me
agarré
a
sus
salientes
con
las
uñas
y
con
la
boca
para
apartarla,
aquella
piedra
que
me
separaba
de
Jesús,
que
me
lo
hacía
morir
por
segunda
vez,
y
de
una
muerte
más
profunda,
con
una
separación
aún
mayor
en
la
que
ni
siquiera
los
miembros
de
mi
Hijo
eran
ya
míos...
Pero
¡ay
de
mí!
¡no
conseguí
nada!
Las
uñas
y
los
dientes
se
escurrieron
sin
poder
mover
aquella
gran
piedra.
Sangraban
los
dedos
y
los
labios
pero
permaneció
cerrado,
cerrado
e
inexorable
como
la
muerte.
Fue
entonces
cuando
sobre
la
sangre
corrió
el
llanto.
Y
la
sangre
y
el
llanto
de
su
Madre
fueron
los
primeros
que
mojaron
aquel
santo
lugar,
en
el
que
un
Dios
conoció
la
muerte
para
librar
al
hombre
de
la
muerte.
Me
arrancaron
de
allí,
porque
allí
me
habría
quedado
si
me
hubieran
dejado.
Allí,
al
pie
de
aquella
puerta
de
piedra,
como
una
mendiga
en
espera
de
un
óbolo.
De
hecho
era
la
más
miserable
entre
las
mujeres,
y
para
vivir
necesitaba
este
óbolo:
¡volver
a
ver
a
mi
Hijo!
Y
menos
aún
que
una
mendiga.
Me
habría
acurrucado
allí
como
una
oveja
que
ha
perdido
al
pastor,
que
está
errante,
hambrienta,
sola,
y
que
vuelve
al
redil
cerrado,
al
redil
que
ya
no
tiene
dueño,
y
allí
se
deja
morir
de
hambre,
contra
el
muro,
porque
ya
no
tiene
a
nadie,
y
en
el
mundo
lleno
de
lobos
se
encuentra
más
protegida
si
permanece
allí,
donde
antes
estaba
quien
le
amaba...
¿Y
es
que
acaso
no
era
una
corderita
entre
lobos
feroces,
y
no
había
muerto
Aquel
que
me
amaba?
Me
arrancaron
de
allí...
¡Oh!
¡los
hombres
a
veces,
con
su
piedad,
son
crueles!
¿Cómo
habrían
sido
aquellos
días
para
mí
en
la
tranquila
huerta,
en
espera
del
resucitar
de
mi
Jesús?
Mucho,
pero
mucho
menos
dolorosos
de
los
que
tuve
que
vivir
fuera
de
allí.
Allí
no
había
huellas
de
delito.
Las
plantas,
buenas
e
inocentes,
continuaban
floreciendo
para
alabar
a
Dios.
Los
pájaros,
buenos
e
inocentes,
hacían
sus
nidos
y
cantaban
para
obedecer
al
Señor.
Ellos
no
odiaban,
ellos
no
habían
odiado,
maldecido,
matado.
Habían
oído
los
clamores
del
odio
y
de
las
blasfemias
y
se
habían
agazapado
en
la
espesura
atemorizados
mientras
que
las
plantas
temblaban
con
el
viento
de
la
ira.
Habían
visto
pasar
a
su
Señor
perseguido,
azotado,
herido,
moribundo,
como
uno
de
ellos
por
un
señuelo
o
por
una
turba
de
niños
traviesos,
y
habían
tenido
piedad
y
miedo,
pensando
que
había
llegado
el
fin
de
toda
criatura
si
se
llevaba
a
la
muerte
al
Creador,
que
era
tan
bueno,
que
siempre
había
tenido
para
ellos
palabras
de
amor
y
bendiciones
y
migas
de
pan.
En
aquella
paz
habría
podido
sentir
adormecerse
mi
tormento
y
habría
llorado,
sin
los
estremecimientos
del
dolor
atroz,
bajo
las
estrellas
y
con
el
sol
de
oro,
hasta
el
momento
en
que
la
aurora
dominical
me
hubiera
abierto
las
puertas
y
devuelto
a
mi
Hijo.
¿Las
guardias?
¡Oh,
no
les
tenía
miedo!
Me
habría
acurrucado
en
un
rincón,
como
una
esclava
que
espera
a
su
dueño,
y
les
habría
parecido
tan
despreciable
que
me
habrían
olvidado.
Y
aunque
me
hubieran
escarnecido,
¿qué
me
habrían
hecho?
¡Cuantos
insultos
habían
proferido
contra
mí
en
la
cima
del
Gólgota!
No
habría
podido
oír
palabras
más
atroces.
Había
bebido
toda
la
hez
de
lo
más
soez
del
lenguaje
humano,
y
desde
entonces
a
mí,
a
mí,
no
me
sorprende
ninguna
blasfemia
atroz.
Las
conozco
todas...
entonces
podía
oír
hasta
las
burlas
de
unos
pocos
guardianes
adormilados.
Pero
me
han
arrancado
de
allí...
Y
he
tenido
que
volver
entre
los
hombres.
¡Los
hombres!...
¡Los
hombres!...
Los
desalmados
que
me
habían
matado
al
Hijo.
Y
éste
fue
el
segundo
Calvario
de
la
Madre...
¡Éste
es
el
camino!...
Todavía
está
revuelto
por
la
muchedumbre
de
gente
que
lo
recorrió
por
la
mañana
tras
el
Condenado
y
por
la
tarde
huyendo
del
monte.
Para
volver
a
casa
tenía
que
pasar
por
un
sendero
que
había
sido
recorrido
por
los
crueles.
Aquí
están
las
huellas
de
sus
pasos.
Pisadas
en
todas
las
direcciones,
y
jirones
de
telas
y
objetos
perdidos,
como
ocurre
siempre
que
una
multitud
irrumpe
en
un
lugar
y
en
el
gentío
se
empujan
unos
a
otros.
Cada
uno
de
aquellos
signos,
de
aquellas
pisadas,
me
decía:
“Soy
de
un
torturador
de
tu
Hijo”.
Y
después
allí
está
la
verdadera
vía
del
Calvario,
allí
en
el
puentecillo
tras
la
Puerta...
Aquí
las
huellas
son
más
densas
y
mi
dolor
más
atroz...
Aquí
veo
por
el
suelo
piedras
y
palos...
y
sé
para
qué
han
servido.
En
ellas
está
la
sangre
de
mi
Criatura,
¡porque
le
han
azotado
en
sus
miembros
ya
tan
destrozados!...
¡Oh!
quisiera
buscar
en
estas
materias
no
culpables,
que
el
hombre
hizo
culpables,
la
Sangre
de
mi
Hijo.
Pero
no
me
lo
permiten.
Anochece.
Es
el
viernes
de
Parasceve.
Hay
que
darse
prisa.
Antes
de
dar
las
espaldas
al
Calvario,
para
tomar
la
calle
que
entra
en
la
ciudad,
me
vuelvo
y
en
el
crepúsculo
de
la
tarde
veo
tres
sombras
oscuras
sobre
el
cielo
ya
nocturno:
las
tres
cruces.
¡En
una
estuvo
mi
Hijo!
¡Mi
Hijo!
¡Fue
su
lecho
de
agonía!
Su
Madre,
que
cuando
le
esperaba
le
había
preparado
una
cuna
tan
blanda,
y
que
nunca
se
había
consolado
ante
el
hecho
de
que
el
primer
sueño
de
su
Niño
hubiera
tenido
que
conocer
la
dureza
punzante
de
un
jergón
de
paja,
ha
tenido
que
verle
morir
sobre
la
dureza
de
un
madero...
¡Oh!
¡Madres
que
lloráis
pensando
en
las
agonías
de
vuestros
hijos
fallecidos,
pensad
en
mi
dolor!
¡Pensadlo
todas
vosotras,
mujeres
de
buen
corazón,
aunque
no
seáis
madres;
pensadlo
vosotros,
hombres
honestos
y
buenos,
y
también
vosotros,
malvados,
a
no
ser
que
seáis
totalmente
desalmados
o
malditos
demonios,
y
tened
piedad
de
mi
dolor!
Me
arrastran
al
otro
lado
de
la
Puerta
que
está
para
cerrarse.
Ésta
es
Jerusalén...
¡La
madrastra
que
ha
matado
al
Hijo
de
su
Esposo!
¡La
asesina
que
se
ha
abalanzado
sobre
el
indefenso
para
degollarlo,
la
salteadora
que
le
ha
acechado
para
capturarlo
y
despojarlo
del
único
tesoro
que
tenía:
la
vida.
Era
lo
único
que
tenía
mi
Jesús,
en
cuanto
hombre.
Era
pobre,
sin
dinero,
sin
joyas,
sin
posesiones.
Desde
que
se
hizo
siervo
del
hombre
para
guiar
al
hombre
ciego
a
Dios,
no
tenía
ni
tan
siquiera
su
casita
materna,
la
cama
fabricada
por
quien
le
hizo
de
padre,
el
pan
cocido
por
su
Madre.
Dormía
donde
alguien
misericordioso
le
acogiese,
y
comía
donde
alguien
bueno
le
diera
un
pan.
Y
si
no,
eran
las
hierbas
del
campo
las
que
acogían
su
cuerpo
cansado
y
las
estrellas
las
que
velaban
su
sueño,
y
eran
las
espigas
del
trigo
maduro,
y
las
moras
salvajes
que
son
alimento
para
los
pájaros,
las
que
proveían
a
su
hambre.
No
tenía
más
de
cuanto
tiene
el
pájaro
que
busca
su
alimento
en
el
campo
y
su
descanso
en
el
henil.
Pero
era
joven
y
sano.
Tenía
la
vida...
¡y
se
la
han
quitado!
Jerusalén
le
ha
despojado
de
su
vida.
Ha
absorbido
su
sangre
como
un
vampiro,
y
como
un
buitre
le
ha
herido
con
el
pico
de
su
perversidad,
como
una
sádica
rebelde
lo
ha
torturado
y
clavado,
gozando
de
sus
dolores
atroces,
de
sus
temblores,
de
sus
sollozos,
de
sus
convulsiones.
¡Oh!
¡cómo
los
veo
todos,
todavía!...
Hay
poca
gente
en
las
calles.
Los
delincuentes
se
esconden
tras
el
delito.
Pero
esos
pocos,
escabulléndose
furtivos
en
las
estrechas
callejuelas,
desapareciendo
tras
las
portezuelas
atrancadas
inmediatamente
como
si
temieran
la
invasión
de
los
enemigos,
me
hacen
sobresaltar
de
horror.
Quizás
ese
viejo
es
uno
de
sus
acusadores...
quizás
ese
joven
ha
bestemiado
contra
Él
y
ese
hombre,
membrudo
y
robusto,
le
ha
maltratado
y
azotado...
Y
ahora
huyen,
se
esconden,
se
encierran.
Tienen
miedo.
¿De
qué?
De
un
muerto.
Para
ellos
no
es
más
que
un
muerto
porque
han
negado
que
es
Dios.
Entonces,
¿de
qué
tienen
miedo?
¿A
quién
cierran
las
puertas?
Al
remordimiento.
Al
castigo.
No
sirve.
El
remordimiento
que
está
en
vosotros
os
seguirá
eternamente.
Y
el
castigo
no
es
humano.
Y
contra
éste
no
sirven
cerrojos
y
trancas.
Baja
del
Cielo,
de
Dios
que
venga
a
su
Inmolado,
y
penetra
más
allá
de
los
muros
y
de
las
puertas,
y
con
su
llama
celestial
os
marca
para
el
castigo
sobrenatural
que
os
espera.
El
mundo
volverá
a
Cristo,
al
Hijo
de
Dios
y
mío,
volverá
a
Aquel
que
habéis
traspasado,
pero
vosotros
os
quedareis
señalados
para
siempre,
los
Caínes
de
un
Dios,
el
oprobio
de
la
raza
humana.
Y
yo
que
he
nacido
de
vosotros,
yo
que
soy
la
Madre
de
todos,
debo
decir
que
para
mí,
vuestra
hija,
habéis
sido
peores
que
padrastros,
y
que
de
entre
el
inmenso
número
de
mis
hijos,
vosotros
sois
aquellos
a
los
que
más
me
cuesta
acoger,
porque
estáis
sucios
por
el
delito
hacia
mi
Criatura
y
no
os
arrepentís
diciendo:
“Eras
el
Mesías.
Te
reconocemos
y
te
adoramos”.
Pasa
una
ronda
romana.
Los
dominadores
tienen
miedo
de
la
multitud
desenfrenada.
¡Oh!
¡no
temáis!
Son
hienas
viles.
Se
lanzan
contra
el
cordero
indefenso
pero
temen
al
león
armado
con
lanzas
y
con
autoridad.
No
temáis
a
estos
rastreros
chacales.
Vuestro
paso
férreo
les
hace
huir
y
el
brillo
de
vuestras
lanzas
les
hace
más
mansos
que
conejos.
¡Esas
lanzas!...
Una
ha
abierto
el
corazón
de
mi
Hijo!
¿Cuál
de
ellas?
Verlas
es
para
mí
como
una
flecha
en
el
corazón.
Y
sin
embargo
quisiera
tenerlas
todas
entre
mis
manos
temblorosas,
para
ver
cuál
de
ellas
tiene
aún
huellas
de
sangre,
y
decir:
“¡Es
ésta!
¡Oh
soldado,
dámela!
Dala
a
una
madre
recordando
a
tu
madre
lejana,
y
yo
rezaré
por
ella
y
por
ti”.
Y
ningún
soldado
me
la
habría
negado
porque
ellos,
los
hombres
de
guerra,
fueron
los
mejores
ante
la
agonía
del
Hijo
y
de
la
Madre...
Aquí
está
la
casa...
¿Cuántas
horas
o
cuántos
siglos
han
pasado
desde
que
entré
ayer
por
la
noche?
¿Desde
que
salí
esta
mañana?
¿Soy
yo,
la
Madre
con
sus
cincuenta
años,
o
una
anciana
centenaria,
una
mujer
de
los
primeros
tiempos,
rica
de
siglos
sobre
las
curvadas
espaldas
y
en
la
cabeza
encanecida?
Me
parece
haber
vivido
todo
el
dolor
del
mundo
y
que
todo
esté
sobre
mis
hombros
que
se
pliegan
bajo
su
peso.
Cruz
incorpórea
¡pero
tan
pesada!
De
piedra.
Quizás
más
pesada
que
la
de
mi
Jesús.
Porque
yo
llevo
la
suya
y
la
mía
con
el
recuerdo
de
su
tormento
y
con
la
realidad
de
mi
tormento.
Entramos.
Porque
se
debe
entrar.
Pero
no
es
un
consuelo.
Es
un
aumento
del
dolor.
Por
esta
puerta
ha
entrado
mi
Hijo
para
su
última
comida.
Por
esta
puerta
ha
salido
para
ir
hacia
la
muerte.
Y
ha
tenido
que
poner
su
pie
donde
el
traidor
había
puesto
el
suyo
al
salir
para
llamar
a
los
que
apresaron
al
Inocente.
En
aquel
portón
he
visto
a
Judas...
¡he
visto
a
Judas!...
Y
no
le
he
maldecido,
sino
que
le
he
hablado
como
una
madre
profundamente
afligida,
afligida
por
el
Hijo
bueno
y
por
el
hijo
malvado...
¡He
visto
a
Judas!
¡He
visto
al
demonio
en
él!
Yo,
que
siempre
he
tenido
a
Lucifer
bajo
mi
calcañar,
y
mirando
sólo
a
Dios
no
he
bajado
nunca
mis
ojos
hacia
Satanás,
he
conocido
su
rostro
mirando
al
Traidor...
He
hablado
al
Demonio...
y
éste
ha
huido,
porque
el
Demonio
no
soporta
mi
voz...
¡Oh!
¡dejadme
entrar
en
la
habitación
en
la
que
mi
Hijo
tomó
su
última
comida!
¡En
la
que
la
voz
de
mi
Niño
pronunció
sus
últimas
palabras
en
paz!
¡Abrid!
¡Abrid
esta
puerta!
¡No
se
la
podéis
cerrar
a
una
madre!
A
una
madre
que
quiere
respirar
en
el
aire
el
olor
del
aliento,
del
cuerpo
de
su
Niño.
¿Es
que
no
sabéis
que
ese
aliento,
que
ese
cuerpo
se
lo
di
yo?
Yo,
yo
que
le
llevé
durante
nueve
meses,
que
le
di
a
luz,
que
le
crié,
le
eduqué,
le
cuidé?
¡Ese
aliento
es
mío!
¡Ese
olor
de
carne
es
mío!
Es
el
mío,
más
hermoso
en
mi
Jesús.
¡Dejádmelo
percibir
tan
sólo
una
vez
más.
Tengo
en
los
ojos
la
visión
de
su
Sangre
y
en
el
olfato
el
olor
de
su
Cuerpo
llagado.
Que
pueda
ver
la
mesa
en
la
que
se
apoyó
vivo
y
sano,
que
sienta
el
aroma
de
su
Cuerpo
juvenil.
¡Abrid!
¡No
lo
sepultéis
por
tercera
vez!
Ya
me
lo
habéis
ocultado
bajo
los
aromas
y
las
vendas.
Después
me
lo
habéis
encerrado
tras
la
piedra.
¿Y
ahora
por
qué,
por
qué
evitar
que
una
madre
encuentre
su
último
fastigio
en
el
aliento
que
ha
dejado
detrás
de
esta
puerta?
Dejadme
entrar.
Buscaré
por
el
suelo,
en
la
mesa,
en
el
asiento,
las
huellas
de
sus
pies,
de
sus
manos,
y
las
besaré,
las
besaré
hasta
consumirme
los
labios...
Buscaré...
buscaré...
Quizás
encuentre
un
cabello
de
su
rubia
cabeza.
Un
cabello
que
no
esté
encostrado
de
sangre.
Pero,
¿sabéis
lo
que
es
un
cabello
del
hijo
muerto
para
su
madre?
Tú,
María
de
Cleofás,
y
tú,
Salomé,
sois
madres,
y
¿no
lo
entendéis?
¿Juan?
¿Juan?
¡Escúchame!
Soy
tu
Madre.
Él
me
ha
hecho
tal.
¡Él!
Tú
tienes
que
obedecerme.
Abre.
Yo
te
amo,
Juan.
Siempre
te
he
amado
porque
le
amabas.
Te
amaré
todavía
más,
pero
abre.
Abre,
te
digo.
¿No
quieres?
¿No
quieres?
¡Ah!
¿entonces
ya
no
tengo
más
hijos?
Jesús
nunca
me
negaba
nada
porque
era
mi
Hijo.
Tú
te
niegas.
No
lo
eres.
¡No
entiendes
mi
dolor!...
¡Juan,
perdona!...
Abre...
No
llores...
Abre...
¡Jesús,
Jesús!
¡Escúchame!
¡Que
tu
espíritu
obre
un
milagro!
¡Abre
a
tu
pobre
Madre
este
portón
que
nadie
quiere
abrirle!
¡Jesús,
Jesús!...
Yo
desfallezco...
me
muero...
Voy
contigo,
Jesús...
Voy...”.»
...
y
María,
tras
haber
golpeado
la
puerta
con
sus
pequeños
puños,
intentando
abrirla,
tras
solicitar
ayuda,
apoyándose
en
las
mujeres,
en
Juan,
cede,
más
pálida
que
un
lirio,
y
se
hubiera
desplomado
si
no
la
hubieran
tomado
en
brazos
y
llevado
a
la
habitación
de
enfrente.
Porque
la
visión
que
me
ha
acompañado
durante
el
dictado
termina
así.
"Jesús,
María,
os
amo,
salvad
las
almas"
DEVOCIONES
DEVOCIÓN
DE
LOS
NUEVE
PRIMEROS
VIERNES
DE
MES
AL
SAGRADO
CORAZÓN
DE
JESÚS
Comulgar
los
nueve
primeros
viernes
de
cada
mes,
y
luego
rezar
las
siguientes
oraciones:
ORACIÓN
PARA
DESPUÉS
DE
CADA
UNA
DE
LAS
COMUNIONES
DE
LOS
NUEVE
PRIMEROS
VIERNES
Jesús
mío
dulcísimo,
que
en
vuestra
infinita
y
dulcísima
misericordia
prometisteis
la
gracia
de
la
perseverancia
final
a
los
que
comulgaren
en
honra
de
vuestro
Sagrado
Corazón
nueve
primeros
viernes
de
mes
seguidos:
acordaos
de
esta
promesa
y
a
mi,
indigno
siervo
vuestro
que
acabo
de
recibiros
sacramentado
con
este
fin
e
intención,
concededme
que
muera
detestando
todos
mis
pecados,
creyendo
en
vos
con
fe
viva,
esperando
en
vuestra
inefable
misericordia
y
amando
la
bondad
de
vuestro
amantísimo
y
amabilísimo
Corazón.
Amén.
ORACIÓN
FINAL
PARA
TODOS
LOS
VIERNES
Jesús
mío,
os
doy
mi
corazón...,
os
consagro
toda
mi
vida...,
en
vuestras
manos
pongo
la
eterna
suerte
de
mi
alma...
y
os
pido
la
gracia
especial
de
hacer
mis
nueve
primeros
Viernes
con
todas
las
disposiciones
necesarias
para
ser
partícipe
de
la
más
grande
de
vuestras
promesas,
a
fin
de
tener
la
dicha
de
volar
un
día
a
veros
y
gozaros
en
el
cielo.
Amén.
PRIMER
VIERNES
“Yo
te
prometo,
en
el
exceso
de
la
misericordia
de
mi
corazón,
que
mi
amor
omnipotente
concederá
a
todos
los
que
comulguen
los
primeros
viernes
de
mes,
durante
nueve
meses
consecutivos,
la
gracia
de
la
penitencia
final,
y
que
no
morirán
en
mi
desgracia,
ni
sin
recibir
los
Santos
Sacramentos,
asegurándoles
mi
asistencia
en
la
hora
postrera.”
Oración.
¡Oh
buen
Jesús,
que
prometisteis
asistir
en
vida,
y
especialmente
en
la
hora
de
la
muerte,
a
quien
invoque
con
confianza
vuestro
Divino
Corazón!
Os
ofrezco
la
comunión
del
presente
día,
a
fin
de
obtener
por
intercesión
de
María
Santísima,
vuestra
Madre,
la
gracia
de
poder
hacer
este
año
los
nueve
primeros
viernes
que
deben
ayudarme
a
merecer
el
cielo
y
alcanzar
una
santa
muerte.
Amén.
Terminar
con
la
oración
final
para
todos
los
viernes.
SEGUNDO
VIERNES
“Les
daré
todas
las
gracias
necesarias
a
su
estado.”
Oración.
Jesús
misericordioso,
que
prometisteis,
a
cuantos
invoquen
confiados
vuestro
Sagrado
Corazón,
darles
las
gracias
necesarias
a
su
estado:
os
ofrezco
mi
comunión
del
presente
día
para
alcanzar,
por
los
méritos
e
intercesión
de
vuestro
Corazón
Sacratísimo,
la
gracia
de
una
tierna,
profunda
e
inquebrantable
devoción
a
la
Virgen
María.
Siendo
constante
en
invocar
la
valiosa
providencia
de
María,
Ella
me
alcanzará
el
amor
a
Dios,
el
cumplimiento
fiel
de
mis
deberes
y
la
perseverancia
final.
Amén.
Terminar
con
la
oración
final
para
todos
los
viernes.
TERCER
VIERNES
“Pondré
paz
en
las
familias.
Bendeciré
los
lugares
donde
se
venera
la
imagen
de
mi
Corazón.”
Oración.
Jesús
amantísimo,
que
prometisteis
bendecir
las
casas
donde
se
venera
la
imagen
de
vuestro
Sagrado
Corazón,
yo
quiero
que
ella
presida
mi
hogar;
os
ofrezco
la
comunión
del
presente
día
para
alcanzar
por
vuestros
méritos
y
por
la
intercesión
de
Vuestra
Santa
Madre
que
todos
y
cada
uno
de
los
miembros
de
mi
familia
conozcan
sus
deberes;
los
cumplan
fielmente
y
logren
entrar
en
el
cielo,
llenas
las
manos
de
buenas
obras.
¡Oh
Jesús,
que
os
complacéis
en
alejar
de
nuestro
hogar
las
disensiones,
las
enfermedades
y
la
miseria!
Haced
que,
nuestra
vida
sea
una
no
interrumpida
acción
de
gracias
por
tantos
beneficios.
Amén.
Terminar
con
la
oración
final
para
todos
los
viernes.
CUARTO
VIERNES
“Seré
su
consuelo
en
todas
las
tribulaciones.”
Oración.
Jesús
mío,
que
prometisteis
consuelo
a
cuantos
a
Vos
acuden
en
sus
tribulaciones:
os
ofrezco
mi
Comunión
del
presente
día
para
alcanzar
de
vuestro
Sagrado
Corazón
y
del
Corazón
Inmaculado
de
vuestra
Madre
Santísima
la
gracia
de
venir
al
Sagrario
a
pedir
fuerza
y
consuelo
cuantas
veces
me
visiten
las
penas.
¡Oh
Jesús,
oh
María,
consolad
y
salvad
a
los
que
sufren!
¡Haced
que
ninguno
de
sus
dolores
se
pierda
para
el
cielo!
Amén.
Terminar
con
la
oración
final
para
todos
los
viernes.
QUINTO
VIERNES
“Derramaré
copiosas
bendiciones
en
todas
sus
empresas.”
Oración.
Jesús
mío,
que
prometisteis
bendecir
los
trabajos
de
cuantos
invoquen
confiados
Vuestro
Divino
Corazón:
os
ofrezco
la
comunión
del
presente
día
para
alcanzar
por
vuestra
Santísima
Madre
la
gracia
de
que
bendigáis
mis
estudios...,
mis
exámenes...,
mi
oficio...,
y
todos
los
trabajos
de
mi
vida.
Renuevo
el
inquebrantable
propósito
de
ofreceros
cada
mañana
al
levantarme,
y
por
mediación
de
la
Santísima
Virgen,
las
obrasy
trabajos
del
día...,
y
de
trabajar
con
empeño
y
constancia
para
complaceros
y
alcanzar
en
recompensa
el
cielo.
Amén.
Terminar
con
la
oración
final
para
todos
los
viernes.
SEXTO
VIERNES
“Los
pecadores
hallarán
en
mi
Corazón
un
océano
de
misericordia.”
Oración.
Sagrado
Corazón
de
Jesús,
siempre
abierto
a
los
pecadores
arrepentidos:
os
ofrezco
la
comunión
del
presente
día
para
alcanzar
por
vuestros
méritos
infinitos
y
por
los
de
vuestra
Santísima
Madre
la
conversión
de
cuantos
obran
mal.
Os
suplico,
¡buen
Jesús!,
inundéis
su
corazón
de
un
gran
dolor
de
haberos
ofendido.
Haced
que
os
conozcan
y
os
amen.
Dispensadme
la
gracia
de
amaros
más
y
más
y
en
todos
los
instantes
de
mi
vida,
para
consolaros
y
reparar
la
ingratitud
de
quienes
os
olvidan.
Amén.
Terminar
con
la
oración
final
para
todos
los
viernes.
SÉPTIMO
VIERNES
“Las
almas
tibias
hallarán
fervor.
Las
almas
fervorosas
llegarán
presto
a
la
perfección.”
Oración.
Sin
vuestro
auxilio,
Jesús
mío,
no
podemos
avanzar
en
el
camino
del
bien.
Señor,
por
mediación
de
la
Virgen
María,
os
ofrezco
la
comunión
de
este
día
para
que
avivéis
en
mi
alma
el
amor
a
vuestro
Corazón
Sagrado
y
concedáis
este
amor
a
cuantos
no
lo
sienten.
Ayudado
de
vuestra
divina
gracia
lucharé,
Señor,
para
que
cada
semana...,
cada
mes...,
avance
un
poco
en
la
virtud
que
más
necesito.
Amén.
Terminar
con
la
oración
final
para
todos
los
viernes.
OCTAVO
VIERNES
“Daré
a
cuantos
trabajan
por
la
salvación
de
las
almas
el
don
de
ablandar
los
corazones
más
endurecidos.”
Oración.
Sagrado
Corazón
de
Jesús,
que
prometisteis
inspirar
a
los
que
trabajan
por
la
salvación
de
las
almas
aquellas
palabras
que
consuelan,
conmueven
y
conservan
los
corazones;
os
ofrezco
mi
comunión
de
hoy
para
alcanzar,
mediante
la
intercesión
de
María
Santísima,
la
gracia
de
saber
consolar
a
los
que
sufren
y
la
gracia
de
volver
a
Vos,
Señor,
a
los
que
os
han
abandonado.
¡Dulce
Salvador
mío,
concededme
y
ayudadme
a
salvar
almas!
¡Son
tantos
y
tantos
los
desgraciados
que
empujan
a
los
demás
por
el
camino
del
vicio
y
del
infierno!
Haced,
Señor,
que
emplee
toda
mi
vida
en
hacer
mejores
a
los
que
me
rodean
y
en
llevarlos
conmigo
al
cielo.
Amén.
Terminar
con
la
oración
final
para
todos
los
viernes.
NOVENO
VIERNES
“Guardaré
recuerdo
eterno
de
cuanto
un
alma
haya
hecho
a
mayor
gloria
de
mi
Corazón.
Los
que
propaguen
esta
devoción
tendrán
su
nombre
escrito
en
mi
Corazón,
de
donde
no
será
borrado.”
Oración.
Os
ofrezco,
Jesús
mío,
la
Comunión
del
presente
día
para
alcanzar
la
gracia
de
saber
infundir
en
el
alma
de
cuantos
me
rodean
ilimitada
confianza
en
vuestro
Corazón
Divino.
Dadme
cuanto
necesito
para
llevar
a
Vos
a
los
que
luchan...,
a
los
que
lloran...,
a
los
caídos...,
a
los
moribundos...
Y
dignaos,
¡oh
Jesús!,
escribir
hoy
mi
nombre
en
vuestro
Corazón
y
decir
a
los
ángeles
que
rodean
vuestro
Tabernáculo:
«Este
nombre
es
el
de
un
devoto
que,
amándome
mucho,
quiere
consolarme
del
olvido
e
ingratitud
de
tantos
hombres.»
Amén.
Terminar
con
la
oración
final
para
todos
los
viernes.
JUEVES
SANTO
Seis
de
la
tarde:
Jesús
se
ciñe
con
un
lienzo,
y
echando
agua
en
una
bacía,
lava
los
pies
a
sus
discípulos,
los
enjuga
y
besa.
¡Qué
humildad!
*****
A
las
siete,
instituye
el
Santísimo
Sacramento,
dando
a
los
sacerdotes
el
pasmoso
poder
de
convertir
el
pan
y
vino
en
su
Cuerpo
y
Sangre
preciosísima.
¡Qué
amor!
*****
A
las
ocho,
va
al
huerto
de
Getsemaní;
y
a
pesar
de
la
tristeza
y
sudor
de
sangre,
¡cuán
fervorosa
y
constante
es
su
oración!
A
las
nueve,
es
entregado
por
Judas,
preso,
cargado
de
cadenas
y
abandonado
de
sus
discípulos:
¿y
no
le
has
entregado
tú
también
alguna
vez?
*****
A
las
diez,
le
llevan
a
casa
de
Anás:
¡cuán
diferente
entrada
hace
hoy
en
Jerusalén
de
la
que
hizo
el
día
de
Ramos!
¡Qué
terrible
bofetada
le
dan!
*****
VIERNES
SANTO
A
las
cuatro
de
la
mañana.
Ha
sufrido
esta
noche
infinitos
escarnios
en
casa
de
Caifás:
Pedro
le
ha
negado
tres
veces,
y
ahora
gritan
todos
que
es
blasfemo
y
digno
de
muerte.
¡Qué
ingratitud!
*****
A
las
cinco,
le
conducen
ante
Pilatos
¡qué
insultos
por
las
calles!
¡Con
qué
furor
le
acusan!
*****
A
las
seis,
es
presentado
a
Herodes;
le
visten
una
ropa
blanca
y
escarnecen
como
a
loco;
¡y
es
la
Sabiduría
infinita!
*****
A
las
siete,
Pilatos
le
compara
con
Barrabás
y
¡ay!,
es
pospuesto
a
tan
vil
asesino.
*****
A
las
ocho,
mírale
atado
a
la
columna,
y
despedazado
con
más
de
cinco
mil
azotes.
*****
A
las
nueve,
le
hincan
en
la
cabeza
una
corona
de
setenta
y
dos
espinas.
¡Qué
tormento!
*****
A
las
diez,
dice
Pilatos:
Ecce
homo,
mostrándole
al
pueblo,
y
éste
pide
feroz
que
sea
crucificado.
Cede
el
cobarde
juez
y
le
condena
a
muerte.
*****
A
las
once,
sale
ya
con
la
Cruz
a
cuestas.
¡Qué
caídas
tan
dolorosas!
¡Qué
amargura,
cuando
encuentra
a
su
Madre!
¡Qué
palabras
tan
tiernas
dirige
a
las
mujeres
que
le
siguen!
*****
A
las
doce,
le
desnudan
y
clavan
en
la
cruz:
¡qué
ignominia!
¡Qué
tormento!
*****
A
la
una,
ruega
por
sus
verdugos,
abre
el
paraíso
al
ladrón;
y
nos
da
por
Madre
a
su
propia
Madre:
¡qué
bondad!
*****
A
las
dos,
se
queja
amorosamente
con
su
Padre:
tiene
sed,
¡y
le
dan
a
beber
hiel
y
vinagre!...
Ya
todo
se
acabó.
*****
A
las
tres,
entrega
su
Espíritu
al
Padre
Eterno,
y
muere
por
mi
amor.
(Reza
cinco
Padrenuestros).
*****
A
las
cuatro,
le
bajan
de
la
cruz;
¡qué
escena
aquella
tan
tierna!
¡Qué
lágrimas!
¡Qué
coloquios!
*****
A
las
cinco,
mira
a
Jesús
en
los
brazos
de
su
Madre,
y,
viendo
sepultado
a
su
Hijo,
toma
parte
en
su
dolor
SIETE
PALABRAS
DE
CRISTO
EN
LA
CRUZ
PRIMERA
PALABRA
Padre,
perdónalos,
porque
no
saben
lo
que
hacen
(Lc.
23,34)
Jesús
amado,
que
por
amor
mío
agonizasteis
en
la
cruz,
a
fin
de
pagar
con
vuestras
penas
la
deuda
de
mis
pecados,
y
abristeis
vuestra
divina
boca
para
obtenerme
el
perdón
de
la
justicia
eterna:
tened
piedad
de
todos
los
fieles
agonizantes
y
de
mí
en
aquella
hora
postrera;
y
por
los
méritos
de
vuestra
preciosísima
Sangre
derramada
por
nuestra
salvación,
concedednos
un
dolor
tan
vivo
de
nuestras
culpas
que
nos
haga
morir
en
el
seno
de
vuestra
infinita
misericordia.
Tres
Gloria.
Tened
piedad
de
nosotros,
Señor,
tened
piedad
de
nosotros.
Dios
mío,
creo
en
Vos,
espero
en
Vos,
os
amo
y
me
arrepiento
de
haberos
ofendido
con
mis
pecados.
SEGUNDA
PALABRA
En
verdad,
en
verdad
te
digo:
hoy
estarás
conmigo
en
el
Paraíso
(Lc.
23,43.
Jesús
amado,
que
por
amor
mío
agonizasteis
en
la
cruz
y
que
con
tanta
prontitud
y
liberalidad
correspondisteis
a
la
fe
del
buen
ladrón
que
os
reconoció
por
Hijo
de
Dios
en
medio
de
vuestras
humillaciones,
y
le
asegurasteis
el
Paraíso:
tened
piedad
de
todos
los
fieles
agonizantes
y
de
mi
en
aquella
hora
postrera;
y
por
los
méritos
de
vuestra
preciosísima
Sangre,
haced
que
revive
en
nuestro
espíritu
una
fe
tan
firme
y
constante
que
no
se
incline
a
sugestión
alguna
del
demonio,
para
que
también
nosotros
alcancemos
el
premio
del
santo
Paraíso.
Terminar
como
en
la
primera
palabra.
TERCERA
PALABRA
Mujer,
he
ahí
a
tu
hijo;
hijo,
he
ahí
a
tu
madre.
(Jn.
19,
26-‐27)
Jesús
amado,
que
por
amor
mío
agonizasteis
en
la
cruz
y
olvidando
vuestros
sufrimientos
nos
dejasteis
en
prenda
de
vuestro
amor
vuestra
misma
Madre
Santísima
para
que
por
su
medio
podamos
recurrir
confiadamente
a
Vos
en
nuestras
mayores
necesidades:
tened
piedad
de
todos
los
fieles
agonizantes
y
de
mi
en
aquella
hora
postrera;
y
por
el
interior
martirio
de
una
tan
amada
Madre,
reavivad
en
nuestro
corazón
la
firme
esperanza
en
los
infinitos
méritos
de
vuestra
preciosísima
Sangre,
a
fin
de
que
podamos
evitar
la
eterna
condenación
que
tenemos
merecida
por
nuestros
pecados.
Terminar
como
en
la
primera
palabra.
CUARTA
PALABRA
¡Dios
mío,
Dios
mío!,
¿por
qué
me
has
abandonado?
(Mc.
15,
34;
Mt.
27,
46)
Jesús
amado,
que
por
amor
mío
agonizasteis
en
la
cruz
y
que,
añadiendo
sufrimiento
a
sufrimiento,
además
de
tantos
dolores
en
el
cuerpo,
sufristeis
con
infinita
paciencia
la
mas
penosa
aflicción
de
espíritu
a
causa
del
abandono
de
vuestro
eterno
Padre:
tened
piedad
de
todos
los
fieles
agonizantes
y
de
mi
en
aquella
hora
postrera;
y
por
los
méritos
de
vuestra
preciosísima
Sangre,
concedednos
la
gracia
de
sufrir
con
verdadera
paciencia
todos
los
dolores
y
congojas
de
nuestra
agonía,
a
fin
de
que,
unidas
a
las
vuestras
nuestras
penas,
podamos
después
participar
de
vuestra
gloria
en
el
Paraíso.
Terminar
como
en
la
primera
palabra.
QUINTA
PALABRA
Tengo
Sed
(Jn.
19,28)
Jesús
amado,
que
por
amor
mío
agonizasteis
en
la
cruz
y
que,
no
saciado
aún
con
tantos
vituperios
y
sufrimientos,
quisierais
sufrirlos
todavía
mayores
para
la
salvación
de
todos
los
hombres,
demostrando
así
que
todo
el
torrente
de
Vuestra
Pasión
no
es
bastante
para
apagar
la
sed
de
vuestro
amoroso
Corazón:
tened
piedad
de
todos
los
fieles
agonizantes
y
de
mí
en
aquella
hora
postrera;
y
por
los
méritos
de
vuestra
preciosísima
Sangre,
encended
tan
vivo
fuego
de
caridad
en
nuestro
corazón
que
lo
haga
desfallecer
con
el
deseo
de
unirse
a
Vos
por
toda
la
eternidad.
Terminar
como
en
la
primera
palabra.
SEXTA
PALABRA
Todo
está
cumplido(Jn.
19,
30)
Jesús
amado,
que
por
amor
mío
agonizasteis
en
la
cruz
y
desde
esta
cátedra
de
verdad
anunciasteis
el
cumplimiento
de
la
obra
de
nuestra
Redención,
por
la
que,
de
hijos
de
ira
y
perdición,
fuimos
hechos
hijos
de
Dios
y
herederos
del
cielo;
tened
piedad
de
todos
los
fieles
agonizantes
y
de
mí
en
aquella
hora
postrera;
y
por
los
méritos
de
vuestra
preciosísima
Sangre,
desprendednos
por
completo
así
del
mundo
como
de
nosotros
mismos;
y
en
el
momento
de
nuestra
agonía,
dadnos
gracia
para
ofreceros
de
corazón
el
sacrificio
de
la
vida
en
expiación
de
nuestros
pecados.
Terminar
como
en
la
primera
palabra.
SÉPTIMA
PALABRA
Padre,
en
tus
manos
encomiendo
mi
espíritu
(Lc.
23,
46)
Jesús
amado,
que
por
amor
mío
agonizasteis
en
la
cruz,
y
que
en
cumplimiento
de
tan
grande
sacrificio
aceptasteis
la
voluntad
del
Eterno
Padre
al
encomendar
en
sus
manos
vuestro
espíritu
para
enseguida
inclinar
la
cabeza
y
morir:
tened
piedad
de
todos
los
fieles
agonizantes
y
de
mí
en
aquella
hora
postrera;
y
por
los
méritos
de
vuestra
preciosísima
Sangre,
otorgadnos
en
nuestra
agonía
una
perfecta
conformidad
a
vuestra
divina
voluntad,
a
fin
de
que
estemos
dispuestos
a
vivir
o
a
morir
según
sea
a
Vos
más
agradable;
y
que
no
suspiremos
para
nada
más
que
por
el
perfecto
cumplimiento
en
nosotros
de
vuestra
adorable
voluntad.
Terminar
como
en
la
primera
palabra.
ORACIÓN
A
LA
VIRGEN
DOLOROSA
Madre
Santísima
de
los
Dolores,
por
el
intenso
martirio
que
sufristeis
al
pie
de
la
Cruz
durante
las
tres
horas
de
agonía
de
Jesús,
dignaos
en
nuestra
agonía
asistirnos
a
todos
los
que
somos
hijos
de
vuestros
dolores,
a
fin
de
que
con
vuestra
intercesión,
podamos
pasar
del
lecho
de
muerte
a
ser
vuestra
corona
en
el
santo
Paraíso.
Amén.
V.
De
muerte
súbita
e
imprevista.
R.
Líbranos,
Señor.
V.
De
las
insidias
del
diablo.
R.
Líbranos,
Señor.
V.
De
la
muerte
eterna.
R.
Líbranos,
Señor.