Estudiante: Katia Euceda
Catedratica: Katherine Garcia
LEY CONTRA LA VIOLENCIA DOMESTICA
La Constitución de la República establece en el Artículo 59: "La persona humana es el
fin supremo de la sociedad y del Estado. Todos tienen la obligación de respetarla y
protegerla. La dignidad del ser humano es inviolable". La Convención sobre la
Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer en su Artículo 2,
inciso e) establece el compromiso de los Estados parte de adoptar todas las medidas
adecuadas para eliminar la discriminación contra la mujer practicada por cualesquiera
persona, organizaciones o empresas.
La Prevención, Sanción y erradicación de la Violencia Contra la Mujer en su preámbulo
reconoce que la violencia contra la mujer es una ofensa a la dignidad humana y una
manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y
hombre. El Estado de Honduras es signatario de las dos convenciones más
importantes sobre la materia y que se torna un imperativo la modificación del
ordenamiento jurídico vigente a efecto de ajustarlo al espíritu de estas, convirtiendo de
esa manera en una auténtica realidad la igualdad entre hombres y mujeres en el
ejercicio de sus derechos.
Según el Artículo 111 de la Constitución de la República, la familia, el matrimonio, la
maternidad y la infancia bajo la protección del Estado; por lo tanto, éste se encuentra
en la obligación de adoptar medidas ágiles y eficaces que prevengan, combatan y
erradiquen la violencia doméstica contra la mujer.
Las disposiciones de la presente Ley son de orden Público, de ineludible observancia y
tienen por objeto proteger la integridad física, sicología, patrimonial y sexual de la
mujer, contra cualquier forma de violencia por parte de su cónyuge, excónyuge,
compañero, excompañero de hogar o cualquier relación afín a una pareja en la que
medie, haya mediado o no cohabitación, incluyendo aquéllas relacionados en las que
se sostiene o se haya sostenido una relación sentimental. Los derechos aquí
consagrados son universales.
Para la presentación de una denuncia y solicitud de mecanismos de protección a
que se refiere esta Ley, no se requerirá el patrocinio de un profesional del
Derecho; ello, no obstante, en la substanciación procesal posterior sí serán
necesarios los servicios de dichos profesionales. Para garantizar la gratuidad, las
instituciones ya sean de derecho público o privado que ejecuten programas o proyectos
de atención legal a mujeres que sufren violencia doméstica, como: Ministerio Público,
Defensa Pública, Consejería de Familia o cualquier organización no la gubernamental,
deberán suministrar asistencia técnica oportuna. A los efectos de la presente Ley, todo
testigo es hábil para declarar y todos los días y horas son hábiles para la práctica de
actuaciones. El procedimiento para aplicar será oral.
El agresor que en los términos de esta Ley, comete actos de violencia doméstica sin
llegar a causar daños tipificados como delitos en el Código Penal, será sancionado así:
1) Con la prestación de servicios a la comunidad de uno (1) a tres (3) meses por el no
acatamiento de uno de los mecanismos de protección impuestos, sin perjuicio de la
pena a que hubiere lugar y del resarcimiento de daños y perjuicios, cuando proceda; y
2) con la prestación de servicios a la comunidad de tres (3) meses a un (1) año, si
nuevamente incurre en actos de violencia doméstica, siempre que hubiese acatado los
mecanismos de protección impuestos.
La prestación de servicios a la comunidad equivaldrá una jornada de cuatro (4) horas
diarias las que pueden ser hábiles o inhábiles. Podrán en todo caso acumularse
jornadas para cumplirse en días inhábiles de la respectiva semana, siempre que la
naturaleza del servicio comunitario lo permita.
Si nuevamente incurre en actos de violencia doméstica y no hubiese acatado los
mecanismos de protección impuestos, una vez agotadas todas las alternativas
propuestas en esta Ley su conducta será considerada como delito y se penalizará
conforme a los Artículos 179-A y 179-B del Código Penal. La imposición de la pena a
que se refiere el párrafo anterior corresponderá a los juzgados y Tribunales
competentes en materia penal.
El procedimiento establecido en esta Ley será oral y una vez deducida la acción es
pública.
Cuando la mujer sea el sujeto activo de la violencia doméstica, de acuerdo a esta Ley,
tanto los Juzgados y Tribunales competentes, como el Ministerio Público y la Policía,
en los términos del Artículo 6 de esta Ley, bajo el mejor criterio y con apoyo
multidisciplinario, podrán aplicar una o más medidas de seguridad contemplada en
dicho Artículo, sin perjuicio de remitir el caso al Juzgado o Tribunal competente, cuando
el daño causado constituya delito de acuerdo al ordenamiento jurídico en materia
penal, dejando un extracto de los trámites realizados.
Estas medidas de seguridad procederán en los mismos casos en que para
ello está legitimada la mujer agredida, siempre y cuando se hubiere
comprobado que tales agresiones no constituyen una respuesta a
agresiones sufridas por la mujer, por parte del supuesto agredido.
Créase la jurisdicción especial que habrá de conocer y aplicar lo dispuesto en la
presente Ley, la cual funcionará por medio de Juzgados y Tribunales especializados en
diferentes regiones del país de acuerdo con los requerimientos concretos. En tanto se
crean los Juzgados y Tribunales especializados, corresponderá su aplicación a los
Juzgados de Letras de Familia, a los Juzgados de Letras Departamentales o
Seccionales y a los Juzgados de Paz. En su caso, conocerá las respectivas Cortes de
Apelaciones.
En concordancia con el Artículo 6 precedente, cuando la agredida solicite, la aplicación
de medidas de seguridad, precautorias o cautelares tanto el Ministerio Público como la
Policía deben remitir el caso ante el Juzgado correspondiente, dentro de las
veinticuatro (24) horas siguientes a su recepción o en el primer día hábil, si el siguiente
fuese inhábil, debiendo en este caso, limitarse a recomendar las medidas precautorias.
Las medidas de seguridad en virtud de violencia doméstica podrán solicitarse: 1) La
mujer directamente agredida; 2) Cualquier miembro del grupo familiar; 3) Cualquier
funcionario, empleado público o profesional que por razones de su cargo tenga
contacto con la mujer directamente afectada o con algunos de los integrantes del grupo
familiar; 4) Las organizaciones no gubernamentales que asuman la defensa de los
derechos fundamentales de la mujer y las organizaciones que, en general atiendan la
problemática familiar y los derechos humanos; y, 5) Cualquier persona que conozca del
caso.
La solicitud de aplicación de estas medidas se iniciará a petición verbal o escrita,
formulada por cualquiera de las personas precedentemente nominadas. Los
mecanismos de protección que se dicten deberán ser notificadas personalmente al
agresor en la primera comparecencia; en el caso de que atienda la citación; en caso
contrario se requerirá apoyo policial.
La citación se hará en el domicilio o en el centro de trabajo del agresor que señale la
agredida y si en el domicilio nadie recibiere la cédula de citación, se tendrá por hecha
en debida forma, pegándola en la puerta de entrada y levantando la respectiva acta.
Para la aplicación de los mecanismos de protección se señalará audiencia
dentro de las veinticuatro (24) horas siguientes al conocimiento de la
solicitud, la que presidirá personalmente el Juez o Jueza. Dicha audiencia
se realizará con la comparecencia de la ofendida y del agresor. No
obstante, lo anterior, la audiencia se considerará válidamente realizada con la sola
comparecencia de la ofendida, siempre y cuando el agresor hubiese sido notificado en
debida forma, conforme a esta Ley, bajo la presunción de que acepta las medidas
dictadas. La citación del supuesto agresor no reportará gastos para la mujer agredida.
Sin perjuicio de los principios básicos procésales ya establecidos en la presente Ley,
las mujeres que sufran violencia doméstica tendrán los derechos siguientes: 1) Respeto
al interrogatorio; 2) No ser sometida a pericias médicas o psicológicas inadecuadas o
innecesarias; 3) A demandar el auxilio de la Fuerza Pública con orden judicial para
llevar o retirar sus pertenencias de la casa que comparte con el agresor; 4) A demandar
el auxilio de la Fuerza Pública en cualquier circunstancia que se vea amenazada su
seguridad personal o la del núcleo familiar; 5) No ser sometida a confrontación con el
agresor, si no está en condiciones emocionales para ello, conforme al dictamen del
Médico Forense o de la Consejería de Familia; 6) no ser requerida para que presente la
correspondiente denuncia penal para accionar en su auxilio; y, 7) A ser atendida para
dictamen y reconocimiento por la Dirección de Medicina Legal, cuando fuere remitida
por juzgado competente, o cualquiera de las instituciones igualmente competentes para
aplicar medidas de seguridad o por una organización no gubernamental, de
conformidad con la Ley.
Para efectos de determinar la incidencia de la violencia doméstica contra la mujer en
nuestra sociedad y evaluar posteriormente los resultados de esta Ley, la Oficina
Gubernamental de la Mujer o el organismo especializado que en el Juzgado futuro se
cree, llevará un registro de caso en todo el país. Para ello, los Juzgados o Tribunales y
las instituciones gubernamentales y no gubernamentales informarán semestralmente a
la Oficina correspondiente, sobre los casos y los resultados en que hayan intervenido.
Para efectos de homogenizar el control estadístico y facilitar la solicitud de las medidas
de protección, la Oficina correspondiente elaborará durante el período señalado en el
Artículo 21 de la presente Ley, un formato de solicitud que distribuirá a los juzgados
competentes y a las instituciones vinculadas al ramo, que por lo menos consignará la
información siguiente: Lugar y fecha de la agresión, daño sufrido y medida de
protección aplicada.
Dado en la ciudad de Tegucigalpa, Municipio del Distrito Central, en el Salón de Sesiones del Congreso
Nacional, a los once días del mes de septiembre de mil novecientos noventa y siete. *