Universidad Autónoma De Nuevo León
Facultad de Derecho y Criminología
Derecho Penal
Portafolio de Actividades
Nombre: Misael Rodriguez Mendoza
Matricula: 1724025
Aula: Ce-13
25/05/2020
Antecedentes de los Juicios Orales en México.
Partamos de un derecho procesal acorde con la época, haciendo un breve
recordatorio sobre el derecho primitivo azteca: “…como en todos los pueblos
15 primitivos, la administración de justicia constituía una potestad que se
depositaba en la persona del rey, y junto a él la Cihuacóatl, la gemelo mujer, lo
que asemejaba una especie de doble monarca.
Existieron organismos que funcionaban como tribunales, entre ellos el
tlacatécalt, que conocía de asuntos civiles, dictaba resoluciones inapelables y
se reunía en la cámara del rey; se desenvolvía con arreglo a procedimientos
rigurosamente orales; la justicia se daba sin observar formalidades y sin
garantías; los encargados de impartirla fueron los caciques o tlatoanis, quienes
fungían como verdaderos jueces y resolvían cuestiones judiciales en
asambleas, donde hacían gala de sus facultades innatas al pronunciar fallos y
decisiones, aunque algunas veces el negocio lo sometían a la decisión de un
jurado. Se estableció, entre los aztecas, que los juicios en materia civil no
podían durar más de ochenta días”.
Ahora bien, hablar de un derecho procesal de la época colonial cuyo origen
obedeció a los sistemas inquisitivos puros, desarrollados históricamente en
Europa, y que en España se encargó de explotar nuestro país desde el siglo
XVI, caracterizados por la venganza, procesos en los que la investigación y
persecución de las acciones obedecían a un carácter oficioso, secreto, y en los
que el juez aparece como verdugo, pudiendo incluso dar lugar a la tortura del
individuo para obtener la confesión, cuyo valor tasado la hacía aparecer como
la prueba máxima de culpabilidad. Si se analiza la carta magna de 1917, se
pueden dilucidar los excesos del sistema inquisitorio y la inadecuación de los
conceptos del sistema acusatorio que permitieron la ubicación de un sistema
mixto, en el cual tanto el acusador como el juez juegan un importante papel en
el descubrimiento de la verdad histórica de los hechos, sin embargo, las
facultades judiciales para conocer un hecho son irrestrictas, pudiendo
colocarse en el peligro de subsanar las deficiencias de una investigación, e
incluso formular un erróneo conocimiento de los hechos. En realidad, en
México no todos los juicios son escritos, pues impera más bien, el sistema
mixto; oral y escrito, como es el caso de los procesos agrarios, que son
públicos en su desahogo y son presididos por un magistrado.
Igual acontece en los tribunales del trabajo, en donde las partes hacen sus
alegatos de forma verbal, en los civiles en donde el desahogo de las pruebas
es oral y aún en los penales, con la circunstancia de que no pueden ser
públicos, en virtud de que las salas de audiencias no están diseñadas para
recibir gente. Esto sin olvidar que en ciertas poblaciones rurales los usos y
costumbres hacen que exista un juicio oral en la actualidad, que de hecho esa
es la tendencia en nuestro país, reformar leyes y códigos para adoptar
plenamente una tendencia hacia la oralidad.
En México es urgente que surja un cambio radical en el sistema de procuración
y administración de justicia. Desafortunadamente vivimos en un país donde
impera la corrupción y el chantaje por parte de policías, jueces, ministerios
públicos y autoridades en general, teniendo como derivación que las partes
involucradas deben esperar meses, o quizás años para obtener sentencia, ya
que, según las estadísticas, 92 por ciento de los implicados en un proceso
judicial jamás vieron al juez, además, sus resoluciones tardan más de un año.
Los ejemplos de Nuevo León y Chihuahua a nivel local son alentadores, han
servido para mostrar sus bondades y avances. La instauración de los juicios
orales a nivel federal, puede representar para algunos grupos en el poder la 17
pérdida de un sin fin de beneficios económicos, dando como resultado el tener
que terminar con la vida de derroche y despilfarro que mantienen hasta el
momento, ya que mientras más largo sea el juicio, mejores prebendas podrán
obtener.
Por tratarse de una forma de impartición de justicia, la cual está comprobada
reduce costos y tiempo, además que no es complicada, de hecho, simplifica el
trabajo de la autoridad al no tener que estar leyendo un sinnúmero de
expedientes ya que se trata de un proceso judicial basado en la transparencia,
y con base en pruebas derivadas de una investigación forense y científica, y no
de declaraciones arbitrarias, debido a que la información que se recaba durante
la indagatoria se debate públicamente asegurando calidad y veracidad. Los
juicios orales garantizan a toda la sociedad que el método será claro, ya que
involucra de manera directa a los jueces con las pruebas de la víctima y el
victimario, donde tienen la oportunidad de presentar sus argumentos frente al
auditorio.
Los juicios orales deben ser un medio importante y esencial del sistema judicial
en México, el cual incluye varios mecanismos elementales como son la
profesionalización de policías, jueces, ministerios públicos, defensores y
sociedad en general. Este nuevo procedimiento judicial logrará agilizar la
impartición de justicia, podrá permitir abatir el rezago de los cientos de miles de
averiguaciones previas y sobre todo, procesos pendientes a nivel nacional.
Lo importante de esta forma de justicia llamada juicio oral, es que no decaiga el
interés y evitar a toda costa el que se vaya a la congeladora una reforma de
tanta importancia. Serán dignos de aplauso todos los esfuerzos y sacrificios
que en busca de este ideal se emprendan
Principio de Oralidad. Se encuentra recogida en varios instrumentos
internacionales, y se le considera como un instrumento o medio facilitador de la
esencia de la justicia básica y garantista de los derechos mínimos de sus
destinatarios. En efecto, todo lo expuesto o argumentado por las partes o por el
juzgador al ser expresados verbalmente (y consignados en las actas de la
audiencia) permite la comunicación durante la audiencia y la actuación de las
personas que participan, incluso se prevé la posibilidad del apoyo de un
intérprete o traductor, si así se requiera.
Así, técnicamente la oralidad consiste en la utilización del sistema de signos
fonéticos (lenguaje oral), siendo sus ventajas una mayor facilidad de emisión,
una mayor potencia expresiva y la ineludible inmediación entre emisor y
receptor, con la consecuente posibilidad de que dichos signos fonéticos sean
acompañados por acciones. Su importancia, por tanto, radica tanto en el
aspecto escénico y en el contenido del contradictorio por lo que, el abogado
defensor requiere sacar el máximo provecho del lenguaje oral; el cual,
acompañado del gestual, permitirá una mejor comprensión tanto de la
veracidad de su planteamiento, así como, de las falencias del caso, que pueda
encontrar y resaltar, de su contraparte.
En qué Consisten los Principios del Procedimiento.
Los principios del procedimiento penal son aquellos que regulan
fundamentalmente las formalidades y actuación procesales que deben de
observarse.
Así, estos principios son: Celeridad Procesal, Publicidad, Oralidad,
Inmediación, Identidad Física del Juzgador, Concentración, Continuidad y
Pluralidad de Instancias.
A continuación, se analizarán cada uno de estos principios.
Qué es el principio de celeridad procesal.
La celeridad procesal aparece como un principio dirigido a la actividad
judicial, sea del órgano jurisdiccional como del Ministerio Público, a fin
que las diligencias se realicen con la prontitud debida, dejando de lado
cualquier posibilidad que implique demora en el desarrollo y continuidad
del procedimiento. Desde la perspectiva del justiciable o de las partes en
general, puede invocarse el mismo principio aun cuando es posible su
exigencia a título de derecho, del denominado derecho a un proceso sin
dilaciones indebidas.
Esto último, se desprende del artículo 17 Constitucional, segundo
párrafo, el cual precisa que: “Toda persona tiene derecho a que se le
administre justicia por Tribunales que estarán expeditos para impartirla
en los plazos y términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones
de manera pronta , completa e imparcial. Su servicio será gratuito,
quedando, en consecuencia, prohibidas las costas judiciales.”
En ese sentido, el proceso penal debe desarrollarse en la forma y tiempo
debidos, con la realización de actos de investigación y prueba oportuno,
así como en la expedición de resoluciones y tramitación de incidencias
judiciales.
Principio de Publicidad.
El principio de publicidad de las actuaciones judiciales aparece como
una conquista del pensamiento liberal frente al procedimiento escrito del
antiguo régimen, plasmado una forma de seguridad a los ciudadanos
ante eventuales arbitrios y manipulaciones políticas de los Tribunales.
Nace pues como una necesidad de control o fiscalización ciudadana de
la labor de los jueces y Tribunales ante la posibilidad de injerencia
política en ellos y que con el paso del tiempo va a comprender a
cualquier clase de influencia, y sobre todo, va a significar el
conocimiento del pueblo sobre la forma en que sus jueces administran
justicia.
La publicidad del proceso penal concierne al control de la justicia penal
por la colectividad y los asuntos penales son de tal importancia que no
pueden ser tratados en secreto.
Frente a ello, el artículo 20 Constitucional, en su primer párrafo, señala
que uno de los principios que rige al proceso penal es la publicidad.
Igualmente, el artículo 86 del Código Federal de Procedimientos Penales
indica que las audiencias a desarrollarse durante el proceso penal son
públicas. Asimismo, el artículo 59 del Código de Procedimientos Penales
para el Distrito Federal precisa que todas las audiencias serán públicas
pudiendo entrar libremente a ellas todos los que parezcan mayores de
catorce años, salvo las excepciones que el citado artículo establece. De
igual forma, el artículo 4o. del Código de Procedimientos Penales del
estado de México del 2009 recoge el principio de publicidad.
Principio de Oralidad.
El principio de oralidad se encuentra relacionado estrechamente con el
principio de publicidad: sin oralidad no hay publicidad. Aparece la
oralidad como principio de suma importancia en el juicio oral a efecto de
conocer directamente, en público y por versión inmediata de los órganos
de prueba lo ocurrido con relación a lo que se juzga, de allí que se
afirme que la oralidad del debate se realiza con gran rigidez. En ese
sentido, se afirma que el principio de oralidad expresa que sólo podrá
tomar como base de la sentencia el material procesal y discutido
oralmente.
Señala Montero Aroca que en un procedimiento escrito las normas
legales, pueden establecer la publicidad, pero son normas de imposible
cumplimiento en la práctica y sólo un proceso oral y concentrado permite
la publicidad y con ella la fiscalización popular del funcionamiento de la
justicia. Igualmente, la oralidad se encuentra vinculada el principio de
inmediación, pues a través de lo que expone directamente el declarante,
la autoridad judicial va conociendo mejor a la persona que examina y
puede apreciar mediante su firmeza o temblor de la voz u otros factores
externos, la fuerza o debilidad de lo que manifiesta.
Por tales razones, el principio de oralidad se ha consagrado en el
artículo 20 Constitucional, primer párrafo, conllevando a exigir que la
información que sustente las decisiones del órgano jurisdiccional (la
puesta o no en libertad del imputado, la declaración de inocencia o de
culpabilidad, etc.) sea aquélla manifestada por las partes y los órganos
de prueba en forma verbal, a fin de que el juzgador tenga una base
objetiva de datos, no encasillado en la escrituralidad de papeles,
documentos o escritos, que no permite una interpelación dinámica entre
el Juez y las partes necesaria para el mejor decidir.
Principio de Inmediación.
El afán de dar al Tribunal una impresión lo más fresca y directa
posible acerca de las personas y de los hechos dio lugar al
principio de inmediación. Se trata de dos exigencias: la
inmediación debe imperar en las relaciones entre quienes
participan en el proceso y el Tribunal y, además en el ámbito de la
recepción de la prueba. De allí que se exige no sólo que el
imputado se encuentre presente durante el desarrollo de todo el
juicio oral sino también la presencia ininterrumpida de las
autoridades judiciales, máxime si deben de apreciar la prueba que
se actúa en juicio.
Conforme a este principio, la actividad probatoria ha de transcurrir
ante la presencia o intervención del órgano jurisdiccional
encargado de pronunciar sentencia. Un proceso está presidido
por el principio de inmediación cuando el Juez o Tribunal están
obligados a formar su íntima convicción y fundamentar la
sentencia exclusivamente con el resultado probatorio que ha
podido formase bajo su directa intervención en el juicio oral.
En ese orden de ideas, Montero Aroca indica que la inmediación
existe cuando quien dicta la sentencia ha de estar presente en la
práctica de la prueba y forma su convicción con lo visto y oído, y
con el reflejo documental del acto de prueba.
Principio de Concentración.
Es un principio que, en el ámbito del proceso penal, encuentra su mayor
potencia en la etapa del juzgamiento o del juicio oral.
En efecto, la concentración de los actos en el juicio oral impone la
necesidad de que lo que se haga sea en presencia de los que en él
intervienen en forma sucesiva y sin perder la debida continuidad. Ello
permite que las conclusiones, tesis y solicitudes que se presentan, no
pierdan el hilo conceptual entre el momento en que se acopian y el que
se discuten, además que sean continuos al instante en que se toma la
decisión.
Este principio, está regulado en el artículo 20 Constitucional, en su
primer párrafo; también lo encontramos en el artículo 4 del Código de
Procedimientos Penales del Estado de México.
Principio de continuidad.
Este principio surgió en oposición al fragmentario discontinuo de los
procedimientos escritos. En efecto, por la misma necesidad de los
requisitos de la percepción, no puede haber espacios temporales
considerables entre los diversos actos producidos durante la audiencia.
La prueba debe estar viva en los sentidos de los jueces, que la deban
tener palpitando en sus memorias, al tiempo de dictado de la sentencia;
de allí que la instrumentación de la audiencia no apunte a hibernar la
prueba como ocurre en el juicio escrito. Aunque cabe señalar, que en la
legislación comparada se tiene la posibilidad de grabación, de que se
efectúe resúmenes o de levantar versiones taquigráficas; sin embargo,
es excepcional y es que obedece a la ratio de facilitar la tarea de los
sentenciadores.
Este principio, está regulado en el artículo 20 Constitucional, en su
primer párrafo; también lo encontramos en el artículo 4 del Código de
Procedimientos Penales del Estado de México.
Y como se puede apreciar, al igual que el principio de concentración, la
continuidad encuentra su mayor aplicación en la etapa de juzgamiento o
juicio oral. En ese sentido, para Ricardo Levene, el principio de
continuidad se refiere a la exigencia de que el debate no sea
interrumpido, es decir, que la audiencia se desarrolle en forma continua,
pudiendo prolongarse en sesiones sucesivas hasta su conclusión.
Al analizar la Constitución Federal, y diversos autores de libros que hablen
de los principios de publicidad, contradicción, concentración, continuidad e
inmediación que refiere el artículo 20 de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, podemos concluir que existen varias cosas
positivas en el nuevo sistema de justicia, tales como:
– Es un sistema más ágil y respetuoso de los derechos humanos en todas
sus etapas.
– Los operados están capacitados para el desempeño de sus funciones,
de esta forma la investigación de los delitos se realiza utilizando métodos
científicos.
– Principio de presunción de inocencia, por el cual una persona es
inocente hasta que se le demuestre lo contrario, y así debe ser tratada.
– Se prioriza la reparación del daño, a través de los mecanismos
alternativos de solución de conflictos y reparar el daño ocasionado por la
comisión de un delito.
– Los Jueces estarán presentes durante el desarrollo de todas las
diligencias que se lleven a cabo durante el proceso.
– Todas las audiencias son públicas, así se transparenta la impartición de
justicia, y la sociedad puede observar el desempeño de las instituciones
responsables de la procuración de justicia.
– Los procesos se desarrollan a través de audiencias orales, haciendo
más ágil y transparente la impartición de justicia.
– Los argumentos y que ofrezcan cada una de las partes es sometido al
conocimiento y debate de la parte contraria, para que ésta pueda
manifestarse al respecto
Bibliografía y contenido electrónico
Margadant, G. (2001). Introducción a la Historia del Derecho Mexicano.
México: Esfinge Grupo Editorial.
Pérez de los Reyes, M. A. (2003). Historia del Derecho Mexicano.
México: Oxford.
https://modumlegal.mx/desarrollo-de-los-principios-que-rigen-el-sistema-
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