FINANZAS PÚBLICAS
DÉFICIT FISCAL
CRUZADO ASTORGA LUIS DAVID
MORALES BUENO LEIDYS PAOLA
TAPIA VASQUEZ MARLYS DEL CARMEN
PRESENTADO A:
JORGE ALBERTO LIZARAZO BASTO
UNIVERSIDAD POPULAR DEL CESAR
FACULTAD DE CIENCIAS ADMINISRATIVAS CONTABLES & ECONOMICAS
CONTADURÍA PÚBLICA
FINANZAS PÚBLICAS
2020
INDICE
Contenido
INTRODUCCIÓN..................................................................................................................................3
DÉFICIT FISCAL, FINANCIACIÓN Y DEUDA PÚBLICA............................................................................4
DÉFICIT FISCAL....................................................................................................................................4
NOCIÓN DE DÉFICIT............................................................................................................................4
CONSECUENCIAS DEL DÉFICIT FISCAL.................................................................................................5
¿CÓMO PALIAR EL DÉFICIT FISCAL?....................................................................................................5
DEFICIT FISCAL A TRAVES DE LA HISTORIA.........................................................................................6
EL NACIMIENTO DEL DÉFICIT EN LOS AÑOS SETENTA........................................................................6
LAS PRINCIPALES TRANSFORMACIONES INSTITUCIONALES DESDE 1990...........................................7
EL “FINANCIAMIENTO” DEL DEFICIT FISCAL Y LA SOSTENIBILIDAD DE LA DEUDA..............................7
LA AUTONOMÍA DEL BANCO DE LA REPÚBLICA.................................................................................7
LA COORDINACION ENTRE LA POLITICA FISCAL Y LA MONETARIA.....................................................8
LOS MARCOS CONSTITUCIONALES COMO INCENTIVOS EN UN CONTEXTO FISCAL...........................9
EL DEFICIT FISCAL Y LA EFICIENCIA DEL SECTOR PÚBLICO..................................................................9
EL DÉFICIT FISCAL EN COLOMBIA.....................................................................................................10
DIAGNÓSTICO DEL DÉFICIT FISCAL EN COLOMBIA...........................................................................11
PERSPECTIVA FUTURA DEL DÉFICIT FISCAL......................................................................................12
FINANCIACIÓN ESTATAL...................................................................................................................13
FINANCIACIÓN NACIONAL................................................................................................................14
FINANCIACIÓN TERRITORIAL............................................................................................................14
DÉFICIT Y FINANCIACIÓN DEL GOBIERNO CENTRAL COLOMBIANO.................................................15
(2001- 2018) BALANCE FISCAL DEL GOBIERNO NACIONAL CENTRAL...............................................16
2018 EN ADELANTE..........................................................................................................................17
DEFICIT FISCAL ACTUAL....................................................................................................................17
CONCLUSIÓN....................................................................................................................................19
BIBLIOGRAFÍA...................................................................................................................................20
INTRODUCCIÓN
Colombia ha estado pasando por un déficit fiscal en la última década, lo que ha
generado múltiples consecuencias en los diferentes sectores de la nación. Entre
ellas se encuentra el incremento de impuestos, el cual ha afectado
considerablemente el patrimonio de cada uno de los habitantes del país, que se
ven obligados a desprenderse de mayor cantidad de dinero para poder adquirir los
mismos bienes y servicios, generando así, adicionalmente, el sacrificio de algunos
artículos que se solían conseguir.
No obstante, El déficit fiscal se produce cuando en una administración pública los
gastos son mayores que los ingresos en un periodo de tiempo, normalmente un
año.
Se origina cuando una administración pública no es capaz de recaudar suficiente
dinero para afrontar sus gastos. Cuando hablamos del conjunto de las
administraciones públicas de un país se conoce como déficit público, contexto en
el cuál se pueden considerar sinónimos, ya que en cualquier caso se relaciona con
la situación de la cuenta general de una administración pública.
Las administraciones públicas tienen la obligación de realizar un presupuesto para
saber cuáles serán sus ingresos y gastos en el próximo año.
DÉFICIT FISCAL, FINANCIACIÓN Y DEUDA PÚBLICA
Déficit fiscal es la situación de desequilibrio en el presupuesto en la cual los gastos
superan a los ingresos. El problema del déficit fiscal tiene tres dimensiones
diferentes: su propia cuantía, el crecimiento excesivo de los gastos y el aumento
en el nivel impositivo, que a pesar de no financiar el déficit fiscal crea efectos que
convierten los tributos en un problema que reclama su propio tratamiento y
soluciones. La insistencia en reducir el déficit en ha tenido que tomar el camino de
la racionalización del gasto público, alterando su composición y adelantando
reformas institucionales que impiden o distorsionan la adecuada asignación de
recursos.
DÉFICIT FISCAL
Déficit fiscal es la situación inversa a la del superávit fiscal, que expresa una
diferencia negativa entre los ingresos y los egresos públicos, de acuerdo con el
presupuesto que maneja usualmente el Gobierno. El déficit fiscal se establece
mediante el conocimiento de las vigencias anteriores a través del balance de la
Nación, el cual se calcula con el fin de mantener una visión de la situación real del
Estado en el aspecto financiero. El Gobierno dispone de un registro de los
ingresos y egresos efectivos ejecutados ordinariamente en un determinado
periodo de tiempo, por ejemplo, un año.
Estos registros en forma neta determinan la pérdida o ganancia en la gestión de
gobierno durante una vigencia, de manera semejante a lo que la empresa se
denomina el Estado de Pérdidas y Ganancias que al final del año arroja déficit o
superávit. Las pérdidas en un año, se deben anotar en el balance, bien sea
aumentando los pasivos o disminuyendo los activos, y así como en cualquier
empresa podemos conocer su situación financiera en un momento dado
conociendo su balance de un período, también en el sector público podemos
conocer el estado de déficit o superávit acumulado de la vigencia con los periodos
anteriores.
NOCIÓN DE DÉFICIT
La noción de déficit, aparentemente indeseable para cualquier empresa, no lo es
tanto en el sector público ya que los países deben manejar su presupuesto en
términos macroeconómicos, máxime cuando se ven abocados a la globalización.
En la medida en que el Estado se comprometa con los diferentes sectores de la
economía y en especial con la inversión social, es permisible y hasta deseable el
que mantenga un cierto estado de déficit ya que ello implica oportunidades de
desarrollo; las situaciones de crisis generan oportunidades insoslayables, tanto
para los individuos considerados de manera aislada como para las sociedades
organizadas. Esto es definitivamente cierto. No es posible concebir una situación
de estímulos hacia el progreso y el desarrollo, cuando no se tiene la posibilidad de
enfrentar retos que activen ocultos potenciales de productividad. Existen varios
conceptos de déficit, cada uno de ellos con significados diferentes, así:
Déficit presupuestal, asociado al sistema de causación que utiliza la
contabilidad presupuestal y consiste en registrar los ingresos y gastos cuando el
Gobierno adquiere o reconoce en forma clara y precisa el derecho. La diferencia
entre los mayores ingresos y los gastos genera este tipo de déficit.
Déficit fiscal, que consiste en el déficit presupuestal en que se ha incurrido
en una vigencia determinada y el resultado obtenido en la vigencia anterior,
también se define como la diferencia entre activos corrientes y pasivos corrientes.
Déficit de operaciones efectivas, que es la diferencia entre los ingresos
ordinarios y permanentes de la tesorería y el nivel de gastos. Este déficit es el que
resulta más importante para el análisis económico.
Déficit de tesorería, que expresa las diferencias entre las disponibilidades
de la tesorería y las exigencias que existen a su cargo.
CONSECUENCIAS DEL DÉFICIT FISCAL
Mientras que un superávit fiscal es generalmente bueno (no hay que detraer de la
economía privada más que lo necesario), el déficit fiscal puede ocasionar la falta
de liquidez y necesidad de financiación de los gastos presupuestarios, ya sea
mediante deuda (recurso más utilizado), como demorar los pagos, y en ocasiones,
si la diferencia entre ingresos y gastos es grande, una administración puede ir a la
quiebra. Es el caso de Grecia o Portugal con la crisis de 2008, donde el estado no
ha sido capaz de financiar sus gastos por sí mismo, recurriendo a financiación
exterior (rescate).
¿CÓMO PALIAR EL DÉFICIT FISCAL?
Las formas de paliar los déficits en las cuentas públicas de las administraciones
son tres:
Incrementando ingresos para financiar los gastos
Reduciendo gastos
Una combinación de ambas.
Los déficits fiscales a menudo son vistos como malas praxis en las
administraciones públicas, bien porque hayan gastado mucho o porque no tengan
una política fiscal eficiente para recaudar. Los déficits fiscales además de
incrementar la deuda pueden incidir directamente sobre los ciudadanos, ya sea
mediante recortes en prestaciones y servicios públicos como en aumento de
impuestos a las actividades privadas.
DEFICIT FISCAL A TRAVES DE LA HISTORIA
EL NACIMIENTO DEL DÉFICIT EN LOS AÑOS SETENTA
La existencia de déficits de los presupuestos públicos en los países ha sido un
hecho que se empezó a generalizar en los años siguientes a la crisis del petróleo
de 1973. Como origen del aumento y la persistencia del déficit público se
distinguen cuatro hechos principales:
• Inmediatamente después de la crisis del petróleo, las economías
experimentaron una fuerte desaceleración de la actividad, como consecuencia se
produjo una menor recaudación fiscal y a la vez un aumento de los gastos sociales
ligados al desempleo. Este fenómeno conocido como el efecto de los
estabilizadores automáticos incrementó la cuantía de los déficit.
• La persistencia de los déficits de presupuesto públicos en las economías ha
provocado un aumento del endeudamiento público que ha incrementado los tipos
de interés. Todo esto ha desembocado en que el componente de gastos de
intereses por esta deuda ha experimentado un gran aumento, contribuyendo a su
vez por sí mismo a un mayor déficit.
• La incidencia de la inflación sobre el gasto público. Esta influencia viene
motivada por el hecho de que los gastos públicos se adaptan con mayor rapidez a
la inflación que los ingresos.
• Aunque cuantitativamente menos importante, también ha tenido un papel
trascendente las políticas fiscales discrecionales que se llevaron a cabo sobre
todo en los años setenta para luchar contra la paralización de la actividad
Económica. A partir de 1980 se cambió la estrategia optando por políticas
restrictivas desde el punto de vista presupuestario.
LAS PRINCIPALES TRANSFORMACIONES INSTITUCIONALES DESDE
1990
Tomando solamente los procesos de cambio de mayor impacto sobre la evolución
fiscal y sobre la marcha de la economía es claro que hay tres transformaciones
institucionales a ser destacadas, a saber:
a. La Constitución de 1991 y sus efectos fiscales y legales sobre el gasto público.
b. La independencia del Banco de la República y el papel de las tasas de
Interés y del tipo de cambio como instrumentos de “ajuste”.
c. El marco constitucional y legal que regula la política fiscal y la política monetaria
y cambiaria.
EL “FINANCIAMIENTO” DEL DEFICIT FISCAL Y LA SOSTENIBILIDAD
DE LA DEUDA
Las sucesivas reformas tributarias desde mediados de los 90’s no han logrado, del
todo, corregir los déficits estructurales sembrados en la Constitución del 91. Estas
experiencias permiten acuñar un principio de economía política positiva que diría:
“Siempre será menos difícil elevar los impuestos que reducir los gastos o cambiar
el contexto institucional dentro del cual estos se ejecutan.”
Esta es la principal razón por la cual siempre acaba teniendo más peso la parte
tributaria que la de gastos en todos los procesos de ajuste que se han intentado. A
este respecto el doctor Sergio Clavijo ha subrayado, con toda razón, que la
“calidad de los ajustes fiscales importa”. Una vez que los “rent-seekers” del sector
público logran inducir la creación de una renta, o apropiarse de ella, no van a
permitir que sea reducida. Como políticamente están mejor organizados para
proteger su “captura” que quienes “defienden” el interés colectivo (se presume que
sería el gobierno) al final logran hacer prevalecer sus intereses.
Así, las reformas fiscales terminan siendo insuficientes y apenas si tocan el nivel
del gasto y mucho menos las condiciones, léase incentivos, dentro de los cuales
se cumple y evalúa ese gasto.
LA AUTONOMÍA DEL BANCO DE LA REPÚBLICA
Sin duda alguna la mayor autonomía e independencia del Banco de la República
fue un paso importante y en la dirección correcta. Dentro de un enfoque de
economía institucional, los artículos Nos. 371, 372 y 373 de la Constitución y la
Ley 31 del 29 de Diciembre de 1992 estaban dirigidos a establecer los incentivos
correctos a los agentes del sector público y privado. En esencia, restringir el
acceso fácil al crédito del Emisor e inducir así una política fiscal sostenible.
Expansiva si se quisiera solo que financiada con recursos tributarios y no con
crédito de emisión.
Lo que se quería era lograr la estabilidad macroeconómica mediante una nueva
regla “contractual” entre la política fiscal, de una parte, y la monetaria, financiera y
cambiaria, de otra. Lo que se buscaba era proteger al patrimonio colectivo
mediante la estabilidad macroeconómica. Con toda razón se pensó que el bien
público por excelencia, el que permite que otros bienes públicos cumplan sus
funciones de eficiencia a locativa y de equidad, era la estabilidad
macroeconómica. Si bien ella sola no garantiza unos resultados dados en términos
de ganancias de bienestar, sí suministra el entorno facilitador. Con seguridad sin
ella se presentan pérdidas de bienestar en particular entre los grupos de más
bajos ingresos.
LA COORDINACION ENTRE LA POLITICA FISCAL Y LA MONETARIA
El tema de la coordinación entre la política fiscal, de una parte, y la política
monetaria y cambiaria, de otra, siempre estuvo en el centro de la discusión sobre
la autonomía del Banco de la República. En cierta forma, este tema antecedía al
de la independencia ya que el objetivo principal que tenía la reforma, si bien era
separar funciones y responsabilidades, también era fortalecer
complementariedades positivas precisamente para mejorar el entorno global para
la economía como un todo. Este era y seguirá siendo el principal objetivo de esa
estructura institucional así como el principal criterio de evaluación de sus
resultados. Al respecto, a principios de 1991 el doctor Hugo Palacios Mejía,
observó:
“La independencia de la Junta no significa falta de coordinación de la política
monetaria con la política fiscal”.
Más específicamente, el Artículo 371 de la Constitución de 1991 señaló que las
funciones del Banco “se ejercerán en coordinación con la política económica en
general.” Por último, y en tan difícil esfuerzo por definir, ex ante, que quería decir,
para cada una de las partes, trabajar en forma “coordinada”, se acordó que, en
caso de conflicto “entre los intereses del Banco y los del Gobierno, el Banco
deberá ceñirse al objetivo de bajar la inflación“(Steiner Roberto, 1995, p. 10).
LOS MARCOS CONSTITUCIONALES COMO INCENTIVOS EN UN
CONTEXTO FISCAL
La importancia de los marcos constitucionales ha sido reconocida por los
economistas particularmente a partir de los trabajos del profesor James Buchanan
quien en 1986 recibió el premio Nobel de economía principalmente por sus
aportes a estos temas.
Sin entrar en los detalles de sus planteamientos, se podría decir que él sugiere
entender los marcos constitucionales como restricciones globales dentro de las
cuales, en su interior, se compiten y decide libremente y se puede, inclusive,
cambiar las reglas pero no durante un “juego” específico.
El llamado “constitucional choice” se refiere al escogimiento de la regla global (por
ejemplo, no emitir vía la Banca Central o no superar un nivel dado de gasto)
mientras que el escogimiento dentro del régimen admite muchas decisiones, por
Ejemplo, que el seguro social sea privado o público dentro de la restricción global.
El presupuesto de un país puede, en principio, financiar lo que se decida
políticamente pero no podrá exceder la restricción macroeconómica global.
A propósito, el Proyecto de Ley Orgánica de Presupuesto presentado al Congreso
el 16 de Diciembre de 2003, contiene ya como un avance inicial y como una de
sus premisas la restricción macroeconómica. La llamada Ley de Responsabilidad
y Transparencia Fiscal No. 819 de Julio 9 de 2003, también ha afirmado la
tendencia de buscar una regla que restrinja el gasto total y mejore su calidad en
términos de sus resultados.
EL DEFICIT FISCAL Y LA EFICIENCIA DEL SECTOR PÚBLICO
Quisiera ahora hacer una breve referencia sobre el significado de los déficits
fiscales. Alguien podría preguntar “pero y porqué son tan graves? “Porqué es tan
peligroso endeudarse?” “Acaso la teoría económica misma no reconoce que los
recursos internos y externos deben fluir hacia quien más los necesita y pueda
obtener de ellos mayores rendimientos relativos?” En fin, “qué hay tan perverso en
los déficits si, después de todo, en Colombia los hemos tenido y muchas entidades
públicas y privadas finalmente “salen al otro lado?”
Estas preguntas y su argumentación teórica implícita son válidas y parcialmente
correctas. Pero también son incompletas. Les falta el lado de los “activos” y de la
eficiencia con que ellos se manejan. Tener déficits y endeudarse para formar
capital social, privado y público, en educación, salud y en generar conocimiento es
la mejor inversión que puede hacer un país. Los países hoy desarrollados lo
hicieron durante décadas. El caso colombiano no cuadra en ese esquema pues
estamos adquiriendo deuda no para hacer esas inversiones – aunque quienes se
benefician directamente de ellas así lo promulgan y a veces hasta de buena fe lo
crean – sino para financiar gasto corriente.
En principio, una economía podría programar y convivir con un déficit fiscal por
muchos años siempre que sus acreedores independientes juzguen que su
inversión es segura. Pero siempre será indispensable tener una restricción fiscal,
ex ante, que establezca el nivel del gasto (o del déficit) que se considere
sostenible. Sin incentivos que premien la eficiencia no habrá forma de servir la
deuda.
A este respecto el planteamiento del doctor Antonio Hernández Gamarra, es
pertinente. Observa el Contralor que es “ineludible que el Estado Colombiano
haga un buen uso de los recursos públicos.” En breve: Sin una restricción fiscal no
es posible que ningún sector público sea eficiente.
EL DÉFICIT FISCAL EN COLOMBIA
Desde la época de la independencia se marcó el destino de nuestro
endeudamiento o por lo menos de la dependencia de los empréstitos extranjeros,
como consecuencia del déficit fiscal. Sin embargo, tal parece que durante el siglo
XIX y comienzos del siglo XX no se conocía el déficit fiscal, por lo menos de
manera tan intensa y persistente como se vive en nuestros días.
Esto a partir de la noción clásica del perfecto equilibrio económico como una meta
ideal que consideraba el déficit fiscal sólo justificable en casos de emergencia o de
guerra. A partir de la reforma fiscal de 1923 y hasta el año de 1925 los balances
de la Nación arrojaron superávit. En 1926 se observó un equilibrio completo y
desde 1927 a 1930 se comenzó a registrar déficit, hasta un valor al final en este
período de $ 25.633.408.
Desde entonces la administración pública ha procurado disminuir el déficit o por lo
menos que no aumente hasta cifras incontrolables. La estrategia general que se
ha mantenido hasta nuestros días es la combinación de la reducción de los
gastos, con el aumento de algunos impuestos y la creación de otros nuevos. Un
factor importante del déficit de 1932 la generaban los Ferrocarriles Nacionales, por
lo cual se debió crear el Consejo Administrativo de los Ferrocarriles que gracias a
un esfuerzo de tipo comercial y autónomo logró generar superávit en años
posteriores; esta experiencia se puede considerar como una de las primeras
tendencias hacia la privatización que vendría a desarrollarse plenamente hacia
finales de siglo.
Entre 1979 y 1984 el déficit fiscal registró los más altos niveles alcanzados en la
posguerra debido a la contracción de la tributación, la recesión económica, el
rezago de las tarifas de los servicios públicos, el desbordamiento de los gastos
corrientes (que se ampliaron en 2.4 % del PIB en el período) y el holgado acceso a
recursos de financiamiento (tanto externos como del Banco de la República). A
partir del 1985 esta situación empieza a ser corregida, lográndose en un corto
lapso de tiempo el que ha sido considerado como uno de los más rápidos y
exitosos procesos de ajuste fiscal en toda América Latina y un elemento
fundamental del plan de estabilización de mediados de la década de los ochenta.
Luego de un período de relativa estabilidad, a comienzos de los noventa se hacen
nuevos esfuerzos por incrementar el ahorro público y reducir la magnitud del
déficit fiscal, por su incidencia crítica sobre la credibilidad del programa de reforma
estructural y apertura de la economía colombiana. En los últimos tres años la
situación ha sido así:
En 2006, el déficit fiscal de Colombia se ubicó en 0,8 por ciento y el del
Gobierno Central llegó a 4,1 por ciento.
Para el 2007 el déficit se ubicó en el 0,8 por ciento, en tanto que el déficit
del Gobierno Nacional se ubicó en 3,2 por ciento.
Para 2008, la meta del déficit fiscal consolidado es de 1,4 por ciento,
mientras que la del Gobierno Central es de 3,3 por ciento.
DIAGNÓSTICO DEL DÉFICIT FISCAL EN COLOMBIA
El déficit fiscal se ha financiado con deuda pública; en sólo dos años de 1997 a
1999 pasó del 33% al 50% del PIB. El déficit fiscal debe concentrar la
preocupación de las administraciones, haciendo énfasis en el origen del
desequilibrio que existe en las cuentas del Gobierno. Una de las principales
causas del problema es la ineficiencia del Estado para realizar sus tareas y el
hecho de que el recaudo de impuestos es insuficiente para atender los gastos del
Gobierno.
El problema fiscal no se puede desligar de la crisis política; en estas condiciones,
la reforma del Estado es impostergable. Teniendo en cuenta que las
transferencias territoriales sólo explican la tercera parte del crecimiento en la
participación del gasto en el PIB, en la década de los noventa, se concluye que el
proyecto de reforma constitucional tiene connotaciones fiscalistas, cuya intención
última es, como queda dicho, ajustar el déficit del Gobierno Nacional. Frente a un
desarreglo fiscal elevado se debe dedicar la atención especial que merece, para
evitar el deterioro de las finanzas públicas y el desaliento de los inversionistas
propios y externos.
Con los indicadores desfavorables, la viabilidad económica y financiera del
Gobierno está seriamente comprometida trayendo como consecuencia una crisis
de insolvencia y cesación de pagos. En general, los resultados de este análisis
evidencian avances importantes en los fundamentales de la economía
colombiana, en especial en materia de crecimiento económico, inversión, reservas
internacionales e inversión extranjera directa.
Sin embargo, las mayores debilidades se concentran en el déficit en cuenta
corriente y en los resultados fiscales del Gobierno Nacional Central. Hoy,
Colombia mantiene un déficit en cuenta corriente de 3,4 por ciento del PIB,
mientras que a principios de esta década se ubicaba en niveles cercanos al 1 por
ciento del PIB.
A primera vista, el déficit en cuenta corriente se constituye en una de las
principales debilidades estructurales de la economía colombiana, sobre todo si se
tiene en cuenta que las cuentas externas de los países latinoamericanos se han
visto beneficiadas por el auge de los precios internacionales de los commodities.
Los analistas económicos le atribuyen el mayor porcentaje del déficit del país al
déficit en cuenta corriente al hacer percepción del riesgo en la calificación
soberana. Hoy, el déficit en cuenta corriente obedece sobre todo a un deterioro
importante en la balanza comercial, particularmente al dinamismo de las
importaciones.
PERSPECTIVA FUTURA DEL DÉFICIT FISCAL
Para enfrentar el problema del déficit fiscal, en términos generales, se requiere
garantizar el crecimiento económico de manera progresiva, sostenida y estable,
además de propender siempre por una mejor distribución del ingreso y por elevar
la calidad de vida, es decir, que el Estado cumpla a cabalidad con su cometido.
En relación con déficit del Gobierno Central, que es un problema crónico en la
economía colombiana, se debe atender a los siguientes campos de acción:
Lograr una estructura tributaria que responda al crecimiento de la
economía.
Ejercer mayor control del gasto público.
El gasto público está relacionado con los grupos de presión. No se puede
pretender que no existan los grupos de presión; pero si es necesario manejarlos.
En la estructura del gasto público se encuentran los siguientes grupos de presión:
Los gastos de funcionamiento, los salarios y las pensiones.
Los intereses de la deuda, que reflejan fundamentalmente un exceso de
gasto en el pasado, y que obliga a enfrentar un exceso de pagos en el futuro.
La carga presupuestal que representa el sostenimiento del orden público.
Además de los anteriores, debemos considerar el desangre en las finanzas
públicas que genera la corrupción administrativa. La dificultad estriba en la falta de
definición del modelo económico que debe guiar a largo plazo el crecimiento.
Mientras no se tenga una clara concepción en este sentido, se estarán dando
tumbos en una ruta de cortos plazos, respondiendo a estímulos inmediatos, en vez
de avanzar en una ruta definida con una estrategia para alcanzar el desarrollo
nacional.
Para avanzar hacia una visión de largo plazo es fundamental garantizar en cierto
grado, la obligación del Gobierno que debe orientar el gasto hacia el apoyo del
desarrollo nacional a largo plazo, lo cual implica replantear el tema de la deuda, ya
que se está gastando en el pago de intereses y no en crear las bases para hacer
más competitivo el país. No se está gastando lo suficiente en infraestructura ni en
recursos humanos y, tampoco se está haciendo con la eficiencia requerida.
Otro aspecto que tiene que ver con la presión fiscal y el largo plazo es la parte
tributaria. Cuando surgen los problemas fiscales frecuentemente lo que se hace es
solucionar la insuficiencia de ingresos de manera coyuntural, esto es, no buscando
la estructura tributaria para fomentar el crecimiento y la competitividad, sino la que
fomenta la recaudación. En este sentido el país debe abocarse a pensar cuál
debería ser la estructura tributaria que apoye el proceso de desarrollo,
independientemente de cuáles son los ingresos que se requieren en el futuro para
cubrir el déficit fiscal.
FINANCIACIÓN ESTATAL
Con el surgimiento del déficit fiscal, surge también el clima de desconfianza en
torno a la bondad y capacidad del gasto y, en general de las prácticas fiscales
para alcanzar objetivos macroeconómicos.
FINANCIACIÓN NACIONAL
Como una forma de responder el Estado por el déficit fiscal han surgido tres
teorías a saber:
La teoría de las fallas del mercado: como mecanismo de asignación de precios y
cantidades en forma eficiente obliga al Estado a intervenir para corregir dichas
fallas para mediante la asignación de recursos, la distribución de la riqueza y la
estabilización, surgiendo de esta forma dos manos invisibles, la del mercado y la
del Estado.
La teoría de las fallas públicas, señala que los desequilibrios ya no se pueden
justificar por los motivos económicos, sino por las fallas del sector público que
perturban la eficiencia e introducen rigideces que conducen a que el gasto público
no siempre siga el ciclo económico para atender las fallas del mercado, sino que
sigue el ciclo electoral y los intereses de sus actores, surgiendo de esta forma el
déficit fiscal.
La teoría de la crisis fiscal del Estado: parte de la proposición central de que las
funciones del Estado se derivan de las contradicciones inherentes al mismo
proceso de acumulación del capital, pues la acumulación de capital social y los
gastos sociales son cada vez más crecientes y ello conduce al aumento de los
ingresos del Estado por la vía de los impuestos, con la cual se afectan las
utilidades y con este mecanismo se reduce la acumulación.
Una estrategia práctica de financiación sería, por ejemplo, para responder por la
deuda, emitir bonos y ponerlos a disposición de los ahorradores e inversionistas
financieros privados, los cuales, a su vez, entran a tributar por estos mismos
bonos. Se constituye así el Estado en el ente administrativo y regulador que debe
ser, ya que no hace otra cosa distinta que aprovechar el poder adquisitivo de sus
habitantes para obtener bienes dirigidos a ellos mismos. A continuación, se
muestran las diferentes fuentes de financiación con las que cuenta el Estado.
FINANCIACIÓN TERRITORIAL
Las administraciones territoriales deben obtener recursos financieros adecuados
para la financiación de los planes y programas plasmados en el Plan de
Desarrollo. Existe la necesidad de tener un sistema tributario sólido y sostenible,
que permita a los territorios, en contrapartida con las transferencias de la Nación,
la financiación de la inversión social. Complementariamente las entidades
territoriales cuentan con otras alternativas de obtención de recursos, cuyo acceso
depende de la fuente específica y de las necesidades de inversión y focalización.
Destinación de las fuentes De las fuentes para el financiamiento municipal
(transferencias, recursos propios y crédito) las dos primeras se destinan para
garantizar la infraestructura mínima de servicios, la seguridad y la institucionalidad
necesaria para el desarrollo local; la última, se ha utilizado para financiar la
inversión y en consecuencia la riqueza, cuya modalidad a largo plazo, para los
municipios.
DÉFICIT Y FINANCIACIÓN DEL GOBIERNO CENTRAL COLOMBIANO
Para que el balance de las operaciones del Gobierno Central esté en equilibrio, es
necesario que el total de los ingresos sea igual al total de los gastos, de lo
contrario, se tendrá un déficit o superávit fiscal. De esta manera, el Gobierno
Central de una nación estará en déficit, si sus gastos corrientes y de capital no
pueden ser cubiertos con sus ingresos corrientes y de capital.
Teniendo esto en consideración, el déficit fiscal indicará los requerimientos de
recursos que demanda el sector público para financiar sus actividades
económicas. En caso de existir un superávit, éste corresponderá al ahorro público
que podrá financiar inversión privada. Para el caso colombiano, entre los años
1981 y 2004 el Gobierno Central ha presentado siempre un déficit fiscal (ver
Gráfica 9 y Gráfica 14).
Al principio del periodo el déficit representaba el 2.6% del PIB, aumentando al
5.3% en el año 2004. Sin embargo, el cambio más brusco se observa a partir de
1991, donde el déficit pasó de ser el 0.26% del PIB a ser el 7.72% en 1999. Esto
se dio principalmente por el aumento en las obligaciones de gasto y de
transferencias que siguieron a la Constitución del 91, por la incapacidad de los
ingresos del GNC de cubrir estos gastos, y en 1998, por el aumento del gasto a
causa de la crisis financiera interna.
(2001- 2018) BALANCE FISCAL DEL GOBIERNO NACIONAL CENTRAL
2018 EN ADELANTE
DEFICIT FISCAL ACTUAL
Según la revista dinero la decisión del Comité de la Regla Fiscal en 2020 Déficit
fiscal de Colombia saltaría a 4,9% del PIB en 2020
El Gobierno recibió el jueves 2 de abril luz verde para aumentar su gasto público
este año, debido a la fuerte presión fiscal que viene recibiendo por cuenta del
nuevo coronavirus y de la caída en los precios del petróleo.
Así lo determinó el Comité Consultivo de la Regla Fiscal, que, no obstante, no
determinó aún una meta de déficit fiscal, pues las cifras presentadas aún no son
concluyentes ni exactas.
A pesar de lo anterior, sí aseguró que el dato podría quedar en 4,9% del PIB, que
sería 2,7 puntos porcentuales mayores que la prevista hasta antes de la
pandemia.
Si finalmente se define así, el Ejecutivo podría gastar unos $27 billones
adicionales este año, por cuenta del impacto de la Covid-19, el coletazo por los
menores precios del crudo y el efecto que sigue generando la migración
venezolana.
Sin embargo, el Comité de la Regla quiere volver a revisar las proyecciones del
Gobierno, que dijo que este año, el PIB caería 1,6%, mientras que unos días atrás
el FMI aseguró que la economía caería 2,4%.
Los miembros anotaron que "en la actualidad predomina una alta incertidumbre
con relación a las perspectivas de crecimiento de Colombia y el mundo, lo que
podría significar márgenes de error más amplios de lo normal".
Finalmente, en vista de la amplitud de estos márgenes, el Comité solicitó al
Ministerio de Hacienda realizar una nueva reunión en la que se haga un análisis
de sensibilidad de la trayectoria de las variables fiscales, ante distintos escenarios
de crecimiento económico.
TIPOS DE DEFICIT FISCAL
Déficit fiscal: vinculado con la administración pública. Tiene lugar cuando un
gobierno no tiene la suficiente capacidad de recaudar dinero para afrontar los
gastos.
o Déficit presupuestario: hace referencia al superávit tenido en cuenta al
realizar los presupuestos anuales.
o Déficit público: es el que se produce por todas las administraciones de un
país.
o Déficit primario: es el déficit pero sin tener en cuenta los costes de
financiación de la administración.
CONCLUSIÓN
Durante los últimos 20 años Colombia ha podido sortear difíciles coyunturas
fiscales y cambiarias y ha realizado encomiables intentos de reforma estructural
para cumplir con el indispensable requisito de tener un entorno macroeconómico
estable. Pero no ha tenido éxito del todo. Ha conjurado crisis pero no ha logrado
finalmente cambiar las condiciones institucionales que generan esas crisis. La
principal razón para ello es que no le ha sido posible consolidar un amplio acuerdo
político que excluya el desequilibrio fiscal como una opción para los actores
públicos y privados.
Este documento recapituló de manera integral el problema actual de las finanzas
del gobierno central y sus orígenes, y planteó y sustentó algunas
recomendaciones en materia de ingresos y de gastos con el fin de sanearlas y
hacerlas sostenibles en el mediano y largo plazo.
En general, la inclusión en el presupuesto de todas estas partidas no consulta la
disponibilidad de ingresos ni permite reorientar o reducir el gasto de acuerdo con
los objetivos fiscales de corto, mediano y largo plazo del país. Podría afirmarse,
que las OT han sido el mecanismo a través del cual muchos grupos o entidades
han podido asegurar su participación en el presupuesto General de la Nación
(“rentseekers” del presupuesto).
La reducción o eliminación total de algunas de estas transferencias exige reformas
constitucionales o legales, sin las cuales es imposible lograr algún grado de
flexibilidad presupuestal y un ajuste permanente en el nivel del gasto del gobierno.
Por su parte, Es importante señalar que cuando un país gasta más de lo que
ingresa se dice que tiene un déficit fiscal, si gasta lo mismo que ingresa, un
presupuesto equilibrado y si gasta menos que lo que entra en sus arcas, tiene un
superávit.
Cuando un país se encuentra en etapa de crecimiento, es normal que presente un
superávit presupuestario dado que la sociedad pagará debidamente sus
impuestos y consumirá más bienes y servicios, pues contará con un empleo que
se lo permitirá.
BIBLIOGRAFÍA
[Link]
caFiscal/bgg/balancefiscalgobiernocentral
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%20EN%20COLOMBIA%20(1)%20(1).pdf
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%20(1).pdf