Procesos continuos
El proceso continuo es una forma de organizar el flujo de materiales de manera que sea
constante, sin pausa y sin que se produzca ningún tipo de transición entre unas
operaciones u otras.
En este tipo de procesos, cada vez que se realiza una tarea sobre el producto, pasa a la
tarea siguiente y así sucesivamente, por lo que siempre hay un producto que está
empezando a ser fabricado, mientras otro está terminándose.
Este tipo de producción continua es adecuado para producir volúmenes muy importantes
de productos generalmente únicos y con pocas variaciones.
Características
La estandarización del proceso y del producto es muy elevada, igual que el grado
de automatización de los equipos.
Debido al elevado volumen de producción, el coste total unitario de fabricación es
reducido.
Requiere un número mayor de máquinas que los otros tipos de producción, pero
menos mano de obra.
En algunos casos la obtención del producto no se detiene nunca, para evitar dañar
los equipos, o porque el tiempo y el coste de reiniciarlos es demasiado elevado.
Debido al alto grado de automatización y de estandarización de los productos, este
tipo de producción es el más rígido de todos, lo que significa que la capacidad de
respuesta de la empresa ante cambios imprevisto es relativamente pobre.
La distribución en planta que más se ajusta a este tipo de producción es la
denominada “distribución en planta por producto”, que se caracteriza porque
agrupa en un departamento todas las operaciones necesarias para elaborar un
producto de forma que cada actividad se coloque tan próxima como sea posible a
su predecesora.
Ejemplos
Refinerías petroquímicas
suministros de servicios (luz, agua)
producción de acero
producción de leche o cerveza
Bibliografía
Zapata, G., Cardillo, J., & Chacón, E. (2017). Aportes Metodológicos para el Diseño de
Sistemas de Supervisión de Procesos Continuos. Información tecnológica.