2. IURI LOTMAN (1922-1993) Y LA SEMIÓTICA RUSA.
Las aportaciones teóricas de Lotman se encuentran reunidas en La estructura del texto
artístico (1970), pese a que son muchos sus escritos. Mantiene puntos de contacto con los
formalistas pero aplica la semiótica a la cultura y el arte en general, no sólo la literatura. Y
es que la semiótica ha estado presente en todos los tiempos como una rama de estudio (los
médicos griegos llamaban semiótica a la parte de la medicina centrada en diagnosticar las
enfermedades a través de sus signos, los síntomas). Las teorías nominalistas ya se apoyan en
el valor de signo, pero suele considerarse a John Locke el introductor del término “semiótica”
para referirse a una “ciencia de los signos y de la significación constituida a partir de la lógica
concebida como ciencia del lenguaje”; es en el siglo XX cuando Saussure y Pierce hacen de
la semiótica una propuesta científica. A partir del Congreso de 1969 se unificaron en
“semiótica” los conceptos de semiología y semiótica manejados hasta entonces con matices
diferentes (cf. Manuel Asensi, 2003, pág.602-ss)
En el siglo XX Saussure y Pierce hacen de la semiótica una propuesta científica.
A la muerte de Pierce (1914) y de Saussure (1913), las bases de la Semiótica ya están
asentadas en EEUU y en Europa en dos tradiciones diferentes. A finales de los 60 ambas
tradiciones se ven unificadas en los trabajos de autores como Lotman, Terence Hawkes, Julia
Kristeva, [Link] y [Link].
2.1. LA SEMIÓTICA RUSA. Con el simposio celebrado en Moscú en 1962 para estudiar
los sistemas de los signos, consecuencia del renovado interés por la lógica y la lingüística
matemáticas, la cibernética o la traducción automática surgidos unos años antes, se da el
nacimiento de la conocida semiótica rusa (en 1961, la Universidad de Gorki celebró un
Simposio para la aplicación de los métodos matemáticos al análisis del lenguaje literario).
2.1.1. EN EL SIMPOSIO CELEBRADO EN MOSCÚ EN 1962, al que no asiste Lotman,
se perciben ya algunas características de la semiótica rusa:
2.1.2. LAS ESCUELAS DE VERANO de Tartu (Estonia) celebradas desde 1964, dará lugar
a la publicación, por parte de Iuri Lotman, de los trabajos presentados: Trabajos sobre los
sistemas de signos. Se han determinado un primer período (1964-1970), centrado en el
estudio de la literatura, y un segundo período con los trabajos de la década de los 70, más
próximos a estudios de la cultura como sistema de signos. Además de Lotman destacan Boris
A. Upspenskij, Z.G. Ming, S.S. Averincev y V.V. Ivanov.
2.1.3. REPRESENTANTES de la Semiótica rusa son, según Françoise Lhoest (Regards sur
la sémiotique soviétique, 1979, y traductora de algunos textos fundamentales):
– A. A. Zaliznjak, lingüista; V. N. Toporov
y V. V. Ivanov, especialistas en mitología y religión eslava e indoeuropea; T. J.
Elizarenkova especialista en lengua y mitología de los Veda; E. M. Meletinskij, especialista
en folklore y mitología de muy diversos países; A. J. Syrkin, especialista en la India; A. J.
Gurevic., historiador y germanista; Boris A. Uspenski, autor de Poética de la composición
(1970), traducido al inglés en 1973; Iuri M. Lotman…
Bajo la dirección de Iuri Lotman, el TZS realizó publicaciones en dos períodos:
-1964-1970: centrado en el estudio de la literatura,
-década de los 70: trabajos más próximos a estudios de la cultura como sistema de signos.
•El primer número de TZS fue el libro de Iuri [Link] Lecciones de poética estructural
(1964)
•El segundo número (el primero colectivo) matiza sobre el objeto de estudio: “El conjunto
de problemas que es preciso abordar analizando el mito, el folklore, el ritual, la literatura,
las artes plásticas como sistemas sígnicos de modelización es tan variado, y la cantidad de
cuestiones sin resolver es tan grande que difícilmente los miembros de la Escuela de verano
podían llegar a una misma opinión. La redacción no consideraba útil uniformar
artificialmente los puntos de vista”.
•La Escuela de Tartu no propone una doctrina única ni un metalenguaje único.
2.1.4. CARACTERÍSTICAS DE LA SEMIÓTICA RUSA son las siguientes:
– no forman un grupo netamente separado de otros estudiosos,
– predominan los trabajos concretos, prácticos, en lingüística, poética, semiótica de la cultura,
junto a discusiones teóricas acerca de los sistemas significantes,
-su medio de difusión son los artículos cortos, más que las grandes monografías.
El resultado de todo ello es “un mosaico multiforme y multicolor”, según F. Lhoest.
2.2. IURI LOTMAN Es el representante de la semiótica rusa más conocido en Occidente,
y se han hecho muchas traducciones de sus trabajos. Fue Historiador de la literatura formado
en Leningrado, donde siguió la tradición de Eichenbaum y Tinianov, y, antes de dedicarse a
la semiótica, era un especialista en el siglo XVIII y principios del siglo XIX. Su obra va del
estudio de determinados materiales concretos, la literatura, al conjunto global en que se
enmarcan dichas obras completas, es decir, de la parte al todo, del estudio de distintos tipos
de lenguajes a la idea globalizadora de semiosfera, y a través del concepto de cultura. Su
concepción del signo se establece en el marco de las relaciones entre los distintos sistemas
de signos.
2.2.1. Lotman centra sus Lecciones de poética estructural (1964) en la SEMIÓTICA RUSA.
Este libro será básico para su libro más conocido y traducido, La estructura del texto artístico
(1970), calificado de “obra sintética y sistemática” por Todorov.
2.2.2. Lotman considera la cultura como un texto y un texto se define como una expresión
(se manifiesta por determinado sistema de signos), una delimitación (con unprincipio y un
final) y una estructura (el texto es un todo organizado cuyos elementos se interrelacionan).
Lotman desarrolla una SEMIÓTICA DE LA CULTURA en Sobre la tipología de la cultura
(1970), Sobre el mecanismo semiótico de la cultura (1971), en colaboración con Uspenskij,
y Semiótica del cine y problemas de estética (1973).
“La cultura se estudia como texto, aunque se trata «de un texto complejamente organizado
que se dispersa en una jerarquía de `textos dentro de otros textos¨ y que forma complejas
entretejeduras de textos». En este texto de cultura puede entrar también, simultáneamente
en calidad de texto y de mecanismo de creación de textos, la Ciudad (por ejemplo, san
Petersburgo)”. ( “La Escuela de Tartu como Escuela”, Peeter Torop, pág. 8).
2.2.3. Lotman distingue entre lenguajes naturales y lenguajes artificiales: el texto literario es
un producto de, al menos, dos lenguajes superpuestos, ya que el lector debe conocer el código
de la lengua y además el código literario. El concepto fundamental de SISTEMA
MODELIZANTE SECUNDARIO (frente al Sistema Modalizante Primario, que son las
lenguas naturales) es explicado por Lotman (La estructura del texto artístico, 1970),
siguiendo la hipótesis Sapir-Whorf, según la cual la lengua determina la organización socio
cultural y la visión del mundo de una colectividad.
La lengua natural es sistema porque posee las características de cualquier objeto semiótico
(interdependencia, funcionalidad y diferencialidad); es modelizante porque modela,
construye la visión de mundo de aquellos que la usan. Dicho de otra manera, un sistema
modelizante es aquel a través del cual una comunidad o individuo percibe el mundo, al
tiempo que modela ese mundo para él. Así, una lengua natural como el español es un
sistema modelizante porque a través de ella tenemos una concepción del mundo, y nuestra
experiencia vital está determinada por ese sistema lingüístico.
Todos los sistemas semióticos se construyen siguiendo el tipo del lenguaje natural, y son
sistemas semióticos o modelizantes secundarios, para diferenciarlos de las lenguas naturales
y de los metalenguajes científicos. El arte es un lenguaje secundario, y la obra de arte es un
texto construido con ese lenguaje. Esta es la tesis fundamental de la semiótica rusa, que
Lotman aplica a la obra de arte literaria.
2.2.4. Lotman considera que el sistema semiótico literario no es un sistema aislado y no puede
ser estudiado en sí mismo, sino que hay que entenderlo a partir de las complejas relaciones
que mantiene con el resto de sistemas de signos que componen una cultura. Lotman habla de
un “continuum” semiótico al que él y la escuela de Tartu denominan “SEMIOSFERA”
(Lotman, 1984): el espacio semiótico es considerado como un espacio único, delimitado por
fronteras y caracterizado por la irregularidad semiótica.