0% encontró este documento útil (0 votos)
587 vistas4 páginas

Shunko

Este documento presenta un fragmento literario que describe una conversación entre un maestro y sus estudiantes en una escuela rural. El maestro les explica qué es un eclipse lunar y los niños comparten sus propias creencias tradicionales sobre cómo la gente "resucita" a la luna golpeando un mortero para que no muera. Más tarde, el maestro y uno de los estudiantes visitan a una anciana sabia local llamada Doña Jashi, quien les cuenta una antigua leyenda sobre el sol y la luna.

Cargado por

Raihue Furno
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
587 vistas4 páginas

Shunko

Este documento presenta un fragmento literario que describe una conversación entre un maestro y sus estudiantes en una escuela rural. El maestro les explica qué es un eclipse lunar y los niños comparten sus propias creencias tradicionales sobre cómo la gente "resucita" a la luna golpeando un mortero para que no muera. Más tarde, el maestro y uno de los estudiantes visitan a una anciana sabia local llamada Doña Jashi, quien les cuenta una antigua leyenda sobre el sol y la luna.

Cargado por

Raihue Furno
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Material de uso exclusivamente didáctico

Universidad Nacional de Moreno


Licenciatura en Educación Secundaria
Teorı́a Pedagógica - 2019

Docente a cargo: Lucı́a Romero


Docente auxiliar: Sergio Maldonado

CAPÍTULO IX

Fragmento de Shunko
Abalos, Jorge W.

-¿Vieron anoche el eclipse, chicos?

Nadie lo habı́a visto.

-Seguramente que ustedes se habrán acostado temprano, si no hubieran ob-


servado cómo la luna. . .

-¿Vos preguntás de lo que se ha muerto la luna, señor?

-Eso es... ¿Vieron?

Todos lo habı́an visto.

-Eso se llama eclipse.

Escribió la palabra en el pizarrón y los hizo repetir hasta que la pronunciaron


bien. A Simón le costó mucho trabajo, pero al final acertó. Varios chicos la
escribieron en el pizarrón.

-Mi papá sabe contar que en el tiempo de antes, una vez murió el sol. Dice
que todo se puso negro y que la gente tuvo mucho miedo porque creı́a que
se acababa el mundo.

-¡Ah, sı́! Ése es un eclipse de sol. El de anoche fue de luna. Estos fenómenos
se producen cuando el sol, la luna y la tierra se cruzan de cierta manera que

1
Material de uso exclusivamente didáctico

se tapan. No les explicaré en detalle porque no lo entenderı́an, pero les haré


el experimento. El sol es esta vela, la tierra esta pelota y este espejo la luna.

El maestro cerró las puertas y ventanas, encendió la vela e hizo el experi-


mento.

Los chicos miraban sin decir palabra.

Cuando hubo terminado, el maestro, que parecı́a haber quedado satisfecho


de su experimento, les preguntó:

-¿Entendieron?

-Aquı́ sabemos de otra manera, señor –dijo Shunko.

-¿Ah, sı́? ¿Cómo es a cosa, Shunko?

-La luna tiene un caso con el sol. Yo no lo sé bien, pero la vieja Jashi sabe.
La luna se muere y la gente tiene que hacerla vivir de nuevo. -¿Ası́ que doña
Jacinta sabe?

-Sı́, señor, doña –Shunko sonrió.

- Y dime, ¿cómo la hacen vivir de nuevo, cómo la resucitan?

-¿No has oı́do anoche cuando la gente golpeaba el mortero?

-¡Pero sabes que tienes razón!... Anoche oı́ cajonear y creı́ que era en algún
baile.

-En todas las casas han golpeado el mortero para que la luna viva de nuevo.

-Para que re-su-si-te.

-Sı́, señor, para esto. Si la gente no muele, la luna se muere no más.

-¿Y qué ponen a moler?

-Nada, el mortero vacı́o.

-Algunos muelen sal, pero casi todos muelen sin nada –intervino Siti.

2
Material de uso exclusivamente didáctico

-¿Y por qué el moler hace resucitar a la luna?

- No sé.

-¿Quién puede saber por aquı́?

-La vieja. . . doña Jashi.

-Esta tarde iremos a verla.

El maestro escribió de muestra, en el cuaderno de Shunko: resucitar.

-Andá sentate a escribir.

-¿Hasta cuándo?

-Hasta que quieras.

-Señor. . . -se acercó Amalia Castillo.

El maestro se volvió.

-Mi diente es muy blandito, sacámelo.

-A ver, abrı́ la boca.

Le tocó el diente.

-No, aún está duro; vos te lo ablandarás con la lengua y pasado mañana te
lo sacaré.

Amalia volvió a su banco; en el camino se tocaba el diente. Al rato se acercó


nuevamente al maestro: -mi diente es blando ya, sacámelo.

-Tu diente es blando y tu cabeza es dura.

Le tomó la cabeza con una mano y con la otra, afirmándole la mandı́bula,


le dislocó el diente con el pulgar. Se lo entregó en la mano. -Vete a que la
Rufina te haga salmuera.

3
Material de uso exclusivamente didáctico

Esa tarde Shunko acompaño al maestro a casa de doña Jacinta. Doña Jashi
era una viejita que ya caso no veı́a. Vivı́a en un ranchito junto con su hijo, el
ciego Herco, arpista y “bombisto” que sabı́a muchos cantos y coplas. Doña
Jashi conocı́a antiguas leyendas y casos.

Cuando el maestro llegó, lo hizo sentar en una sillita baja y se puso en cuclillas
a su lado; apoyadas las manos en la pierna del señor, fumaba golosamente el
chala con anı́s del atado que le llevó el maestro.

Hablaba por todo lo que no veı́a ni oı́a. Su voz, un poco gastada, no era
desagradable y le daba al quichua un sabor especial, pues su pronunciación
no se habı́a deformado por el castellano, idioma que desconocı́a.

Ası́ en cuclillas le habló al maestro, le contó una historia. . . Ullari ua. . . tata
Inti y mama Killa. . .

El maestro escuchaba en silencio sin moverse casi, la mirada perdida en la


lejanı́a que comenzaba a diluirse con la llegada de la noche. Doña Jashi habló
y habló durante un largo rato.

Shunko no recuerda cómo era el caso.

Para cuando la viejita terminó su relato al maestro le brillaban los ojos como
si hubiera encontrado una cosa maravillosa.

Mientras volvı́an, le dijo luego de un rato de silencio:

-No creas, Shunko, lo que les expliqué hoy del eclipse; lo que es cierto es el
caso que nos ha contado la viejita: “El padre sol y la madre luna. . . ”

También podría gustarte