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Héctor Lavoe

Héctor J. Pérez nació en una familia humilde en Ponce, Puerto Rico y se mudó a Nueva York a los 17 años para buscar mejores oportunidades. Se convirtió en un exitoso cantante de salsa junto a Willie Colón, pero su carrera se vio afectada por problemas de adicción y depresión. Intentó suicidarse en 1988 y murió de SIDA en 1993.
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Héctor Lavoe

Héctor J. Pérez nació en una familia humilde en Ponce, Puerto Rico y se mudó a Nueva York a los 17 años para buscar mejores oportunidades. Se convirtió en un exitoso cantante de salsa junto a Willie Colón, pero su carrera se vio afectada por problemas de adicción y depresión. Intentó suicidarse en 1988 y murió de SIDA en 1993.
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Héctor J. Pérez nace de una familia humilde en Ponce, Puerto Rico.

Hijo de Francisca
Martínez (Panchita) y de Luis Pérez (Lucho). A sus 7 años de edad fallece su madre, el
comienzo de muchos golpes en su vida. Desde niño le fue inculcada la música y a la edad
de 14 años ya cantaba por su pueblo. A la edad de 17 años, impulsado por necesidades
económicas y para mitigar el dolor que aún conservaba por el fallecimiento de su madre, se
marcha a Nueva York a buscar un mejor futuro y sacar fruto de sus habilidades.

En Nueva York, Pérez Martínez conoció a Willie Colón y a Johnny Pacheco, copropietario
del sello Fania Records y formó parte de la banda del primero, logrando varios éxitos
debido a la calidad interpretativa de la banda de Colón y el sonido especial que el
puertorriqueño le imprimía a sus interpretaciones (mezcla de un estilo desafiante y
callejero). En el circuito salsero de Nueva York esta banda fue conocida como The Bad
Boys. El binomio formado por Willie Colón y Héctor Lavoe es considerado, tanto por la
crítica como por los fans, como uno de los más importantes de la historia de la salsa.

Desde 1967 a 1973 produjeron varios discos, entre los que destacan La gran fuga, Cosa
nuestra, Lo mato, El juicio y los dos volúmenes de Asalto navideño, del que se consagraron
canciones como Juana Peña, Barrunto, Calle Luna, calle Sol, y La murga de Panamá (de
donde, se asume, se acoplaron los arreglos de trombón para la salsa).

En 1973, Colón decide dedicarse a la producción y su familia. Se separó de su banda,


dejándosela a Héctor Lavoe. Más tarde, Willie Colón se uniría con el panameño Rubén
Blades para formar otro binomio exitoso en la salsa. A pesar de esta separación, Colón
siguió colaborando con Lavoe en la producción de varios de sus álbumes como solista.

Desde 1975, Lavoe inicia su carrera y lanza los discos La voz, De ti depende y Comedia,
que contenían canciones como Periódico de ayer, de la autoría de Tite Curet Alonso, y la
canción que se convertiría en su estandarte, compuesta por Rubén Blades, El cantante.
Durante esta época, Lavoe participó también en las giras que realizaba la Fania All Stars
junto con las demás estrellas salseras de esa época.

Se hizo merecedor de apodos como "La voz" por su destreza para interpretar las canciones
que otros, como el mismo Johnny Pacheco, compusieran para él. Además se le ha llamado
"El hombre puntual", gracias a un suceso en África, ocurrido por su afición a las fiestas, y
también "El hombre que canta hasta debajo del agua", por su virtuosismo.

Hector siempre impartió un estilo único, nunca demostró aires de arrogancia y siempre fue
humilde. Lanzo discos con éxitos como "Recordando a Felipe Pirela" (1979) "Feliz
navidad", "El sabio" (1980), "Que sentimiento" (1981), "Vigilante" (1983) el "Reventó" en
(1985) con los temas: "La Vida es bonita" y "La fama". Además de las ya citadas, hizo
famosas canciones como "El Todopoderoso", "Paraíso de dulzura", "Triste y vacía", "La
verdad" "Un amor de la calle".

Pero el inicio de los años 80 estuvo marcado de eventos trágicos para Lavoe. La fractura de
sus piernas al saltar por la ventana de su apartamento de Queens que se incendiaba fue un
hecho que se conjugó con su adicción a las drogas para hacer de él un hombre sumido en la
depresión y al borde del precipicio.
Los conciertos del llamado 'Cantante de los Cantantes' o 'Sonero de los Soneros', siempre
rebosaron de gente y fanáticos. Sin embargo, la habilidad del cantante fue menguando,
hasta llegar al extremo de cantar con una voz irreconocible y postrado en una silla en medio
del escenario.

El domingo 26 de junio de 1988, luego de la suspensión de un concierto de Lavoe en


Bayamón, Puerto Rico, y debido a la poca convocatoria, Héctor se retira deprimido al Hotel
Regency de la Avenida Condado donde se hospedaba y se lanza al vacío del noveno piso.
La caída no le produjo la muerte, pero sí la parálisis de medio cuerpo. Este sería su segundo
brinco desde una edificación sin morir el primero por un incendio-. Aún en estado de
parálisis parcial, Lavoe tuvo que cumplir con su contrato y presentarse a algunos conciertos
producto de una manipulación por sus representantes, sin que su estado físico y emocional
tuvieise relevancia. La depresión en que se hallaba, por una vida llena de sobresaltos, la
soledad en la que se encontraba en sus últimos días (pues apenas recibía visitas esporádicas
de alguno que otro amigo), su situación económica, el crecer sin su madre, el asesinato de
su hermano, la muerte de su padre, el asesinato de su suegra y la muerte accidental de su
hijo fueron el empujón que faltó para que este artista cayera definitivamente.

Desde entonces permaneció retirado en Nueva York, aunque el mismo año de su


fallecimiento salió al mercado un último disco, Héctor Lavoe & Van Lester: The Master
and the Protege.

Héctor Lavoe murió de SIDA el 29 de junio de 1993 en el Memorial Hospital de Queens,


cinco años después de su fallido intento de suicidio. Fue enterrado en el cementerio Saint
Raymond de Queens, New York, y nueve años después, tal como él mismo pidió, gracias a
la gestión realizada por otro famoso cantante de salsa, compañero suyo, el señor Ismael
Miranda, sus restos fueron llevados a su ciudad natal, Ponce.

Héctor Lavoe es considerado unánimemente como uno de los mejores cantantes que
enriquecieron el género de la salsa. Es actualmente un icono de esa cultura y un ídolo en
varias localidades, existiendo incluso un monumento en su honor en Ponce, Puerto Rico y
otro en la provincia peruana de El Callao, donde es considerado como hijo ilustre. Su
agitada vida personal y profesional fue llevada en 1999 al teatro con la obra ¿Quién mató a
Héctor Lavoe? producida por Pablo Cabrera y David Maldonado, con la personificación de
Héctor Lavoe realizada por el salsero Domingo Quiñonez. Ocho años más tarde, en el
2007, sale "El Cantante", película sobre la vida de Héctor Lavoe protagonizada por Marc
Anthony y Jennifer López.

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