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Cartas Católicas en el Nuevo Testamento

Las siete cartas de Santiago, Pedro, Juan y Judas son conocidas como las "Cartas Católicas". A diferencia de las cartas de Pablo, estas cartas se dirigían de manera general a varias comunidades en lugar de una comunidad específica. Tardaron más en ser aceptadas como parte del canon del Nuevo Testamento. Finalmente, a fines del siglo IV, las iglesias de Occidente y Oriente aceptaron las siete cartas como inspiradas y autorizadas.

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Cartas Católicas en el Nuevo Testamento

Las siete cartas de Santiago, Pedro, Juan y Judas son conocidas como las "Cartas Católicas". A diferencia de las cartas de Pablo, estas cartas se dirigían de manera general a varias comunidades en lugar de una comunidad específica. Tardaron más en ser aceptadas como parte del canon del Nuevo Testamento. Finalmente, a fines del siglo IV, las iglesias de Occidente y Oriente aceptaron las siete cartas como inspiradas y autorizadas.

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SEMINARIO TEOLÓGICO DE LA IGLESIA

DE DIOS DE LA PROFECÍA

FACULTAD DE TEOLOGÍA

“CARTAS CATOLICAS”

DOCENTE:
YERSON SALINAS ALAYO

ALUMNOS:
CARLOS JARA LOPEZ
JOCYLIN NARRO TANTAQUISPE

TRUJILLO
2019

1
INTRODUCCION

Las cartas el Nuevo Testamento, son cartas que tienen particularmente características
específicas, las cartas de Pablo, por ejemplo, tienen una particularidad, estas eran
dirigidas a un grupo específico a diferencia de las cartas llamadas “Católicas” que se
dirigía de manera general. Circunstancias como estas, dentro de muchas, son las que
podían tener una incidencia en poder ser o no consideradas parte del canon del Nuevo
Testamento. Dentro de este resumen se trata de dar una visión general del panorama
respecto a las “Cartas Católicas” basándonos en el libro de Kuss, Otto; como comentario
de Johann Michl.

2
CARTAS CATOLICAS

CONCEPTO Y NOMBRE:

Dentro del grupo de las cartas del Nuevo testamento, fuera de las cartas de Pablo y los
hebreos, otras siete cartas que son, una de Santiago, dos cartas de Pedro, tres de Juan y
una carta de Judas, estas cartas fueron popularizadas por la Vulgata Clementina.

Existe un orden popularizado en el siglo IV en el oriente, tenemos el caso de Santiago que


era el jefe de la comunidad de Jerusalén y el que gozaba de la mayor ascendencia, por
ello es que quizá se le atribuye a que esta Carta se le antepusiera a las demás, siendo la
última en ser adherida la carta de Judas.

EN las iglesias del Occidente Pedro es el que tomo gran importancia y sus cartas por ello
es que muchos autores del Occidente colocan a Pedro como en primer lugar seguidas
frecuentemente por las cartas de Juan

Por lo tanto en el Nuevo testamento en medio de un conjunto de cartas colocan a estas


siete cartas como oficiales.

A este grupo de escritos e le dio el nombre de “Cartas Católicas”. Eusebio llama a la carta
de Santiago como la primera Carta Católica, también le llama carta católica a la carta de
Judas, sin embargo anteriormente Orígenes había designado como católicas a la 1 Pedro
y a la 1 Juan.

El nombre “Católicas” se designa porque tienen una particularidad que no tienen las de
Pablo. Pablo por ejemplo se dirigía a una comunidad en particular, Galasia, Éfeso,
Colosas, etc., sin embargo en las cartas Católicas no se tiene la particularidad de dirigirse
a un destinatario final en particular, sino hace alusión a un grupo de personas o grupos.

Entonces se puede decir que en el Occidente se expresaba como “católico a la


circunstancia de que una carta no estaba dirigida a o destinada a una comunidad
particular, sino que estaba dirigida a los cristianos de toda una circunscripción, claro está
en las excepciones de 2 Pedro y 3 Pedro, solo que se le atribuyen como católicas porque
fueron asignadas supuestamente a un mismo autor.

3
PARTICULARIDAD LITERARIA:

Particularmente las cartas de Pablo resaltan notoriamente el ejemplo personal a una


circunstancia concreta. El apóstol Pablo se dirige a destinatarios claro y concretos ya que
se entiende que son en parte iglesias fundadas por él, por ello que se toma a la atribución
de enviarles las cartas dentro de las cuales muy aparte de brindarles un mensaje concreto
también daba exhortaciones en sentido moral para que los integrantes de la iglesia a la
cual se dirigía puedan corregir lo que estaban haciendo mal hasta esos momentos, a
estas se les llama parénesis, sin embargo esta vendría a tomar un rol secundario en
comparación con el mensaje que Pablo les quiere dar.

Sin embargo en estas las cartas Católicas presentan otra índole, en estas predomina lo
general mientras que lo particular pasa a segundo plano.

Po ejemplo en 3 Juan muy poco se deja ver un dialogo persona, o en todo caso solo
entiende muy ligeramente, de igual manera en las cartas de Santiago o en 2Pedro no
existe relación alguna personal entre el escritor y el destinatario en estas cartas.

En este aspecto se puede hacer una excepción a las tres cartas de Juan, cuyo autor
parece mantener un estrecho vínculo con los destinatarios. Podríamos alegar que en las
cartas católicas son se podría inferir que los destinatarios fueron grupos o comunidades
fundadas por el autor de dichas cartas.

Podríamos mencionar que en lo que respecta a la selección de los temas, por ejemplo en
las cartas de Pablo mencionan temas concretos tratar, por ejemplo las cuestiones en
Tesalónica acerca del retorno del Señor Jesucristo; caso contrario es el de las cartas
Católicas que no tienen a enviar un mensaje en particular por un tema en específico, sino
más bien daban instrucciones de manera general sobre la vida según el espíritu o la fe
acerca de Jesús, el amor fraterno, etc.,

Poe ello las cartas católicas sea que se consideren como auténticas o alguna de ellas las
tomen por no valorable o ficticia, no cabe dudad que es relacionado a un hecho que
representa una segunda categoría de escritos didáctico del cristianismo primitivo dirigidas
a varias comunidades.

4
VALOR CANÓNICO

Las cartas Católicas, según la antigua tradición fueron escritas por hombres prestantes de
la iglesia primitiva y a diferencia de las cartas de Pablo, éstas, tardaron en ser admitidas
en su totalidad en el canon de los escritos sagrados; y no fue sino hasta finales del siglo
IV que fueron admitidas por la iglesia de Europa Occidental en su totalidad.

A pesar que en los escritos se hallaron parentesco con la carta de 1 Juan y 2 de Pedro,
las cuales fueron ya admitidas por el canon, en el siglo I  no eran suficientes los hechos
para demostrar que las cartas de Judas y Santiago tenían autoridad para ser admitidas.

Según el catálogo más antiguo de los libros sagrados, El canon Muratori, solo menciona
la carta de Judas, 1 de Juan (citada expresamente) y 2 de Juan (aludida). Y no se habla
de Pedro por algunas deficiencias en la transmisión del texto.

Muchos líderes de la época hacen uso de las cartas Católicas en sus escritos, lo cual les
dio valor agregado para su canonización, tales como Ireneo de Lyon, Hipólito de Roma,
entre otros.

En la iglesia occidental norte africana, Tertuliani reconoce y utiliza 1 Pedro y 1 de Juan, y


es así que el Canon Mommsen, contiene posteriormente las dos cartas de Pedro y las
tres cartas de Juan y no se hace mención de las cartas de Santiago y Judas.

A fines del siglo IV el canon de la iglesia africana incluye las 7 cartas, de todo esto se
desprende que desde fines del siglo II se reconoce en occidente las cartas Católicas a
excepción de Santiago, como parte del Canon del Nuevo Testamento.

Para la iglesia de Alejandría, las 7 cartas fueron aceptadas como parte del Canon del
Nuevo Testamento por Atanasio y fue esta iglesia la que abrió brecha en el
reconocimiento de las 7 cartas a principios del siglo IV.

En la iglesia de Palestina, Eusebio de Cesárea, el testigo más antiguo de ese tiempo,


escribe que 1 de Pedro y 1 de Juan eran cartas reconocidas sin discusión, y que las otras
cinco cartas gozaban de aprecio entre los demás, y eran consideradas no canónicas por
una minoría.

5
En la iglesia de Antioquia y en las iglesias Sirias, fueron donde más se necesitó de tiempo
para la aceptación de estas cartas.

Se puede decir que a diferencia de la aceptación de las cartas paulinas, las cartas
Católicas permanecieron inicialmente dentro de las comunidades a las cuales fueron
enviadas hasta que según la mayor o menor importancia de tales comunidades, sus
respectivas cartas llegaron paulatinamente a conocimientos de la iglesia universal, unas
antes que otras.

El problema  de su valor canónico se resolvió entonces tomando en cuenta el concepto


que de cada escrito de había tenido anteriormente.

1 Pedro y 1 Juan son las que primero llegan a conocimiento de la Iglesia Universal,
porque habían sido difundidas en comunidades que se hallaban en estrecho contacto con
el resto de la iglesia, como eran las comunidades del Asia Menor, a diferencia de
Santiago, la cual fue dirigida a comunidades judeocristiana, la cual había perdido
importancia poco a poco dentro del conjunto de la Iglesia Universal.

El reconocimiento de la carta de Judas también guarda relación con el territorio en que fue
difundida.

Si, finalmente, la iglesia reconoció como escritos autorizados las 7 cartas, pese a las
dudas que habían subsistido contra algunas de ellas. Este proceso sucedió en paralelo y
hasta cierto punto idéntico al de la formación de Canon, en las diferentes iglesias según
su territorio; en la cual no sólo entraron en juego consideraciones humanas e incluso la
casualidad, sino que se cumplió bajo la guía del espíritu santo y la soberanía de Dios. Y
fue así como la Iglesia Universal fue reconociendo poco a poco las cartas católicas, pese
a la diversidad de su origen.

6
CONCLUSION

El aporte de las Cartas Católicas es sin duda el enfrentar los problemas de las
comunidades ya consolidadas, problemas que aún hoy siguen vigentes entre nosotros.
Las cartas buscan responder a las inquietudes de Comunidades en conflicto, sea por
persecución o doctrinas erradas, buscando siempre conservar la fidelidad al mensaje de
Jesús y a la tradición de los Apóstoles.

Las Cartas Católicas nos muestran las preocupaciones y problemas de las comunidades
cristianas ya consolidadas, la importancia de la Tradición de los Apóstoles y la fidelidad a
la misma, junto con la coherencia necesaria entre la vida y la fe, expresada en el amor al
prójimo, la convivencia fraterna, la vida de oración y la perseverancia en medio de las
dificultades y conflictos.

Aprendizaje nuevo:

La iglesia universal reconoció como escritos autorizados las cartas católicas en un


proceso paralelo y hasta cierto punto idéntico al de la formación del canon; dicho hecho
se llevó a cabo en diferentes territorios, espacio, origen fines y culturas diferentes, bajo la
guía del Espíritu Santo y la soberanía de Dios debido a que todas fueron aceptadas,
después de un largo periodo y a pesar de las dudas diversas que habían surgido contra
alguna de ellas, a finales del siglo IV, independientemente.

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