PROGRESIONES (II): LAS PROGRESIONES ESTANDARIZADAS.
LA MARCHA O PROGRESIÓN DE QUINTAS
En la música tonal podemos encontrar tanto progresiones “libres”, es decir, inventadas por
el compositor para una ocasión concreta, como progresiones que funcionan como
“estándares”: son conocidas y utilizadas por todos los compositores.
La marcha o progresión de quintas es una de las que más se ha utilizado en el período de la
práctica común, especialmente durante el Barroco: básicamente consiste en una sucesión
de acordes que están a distancia de 5ª inferior.
etc.
Do M: I IV VII III VI
Para no tener problemas con salirnos del registro, en vez de hacer siempre 5as
descendentes vamos a alternar 5as descendentes y 4as ascendentes:
etc.
I IV VII III VI
Dispuestos de esa forma, los sonidos anteriores forman una progresión, cuyo modelo está
formado por los dos primeros acordes, y cuyo intervalo de transposición es una 2ª inferior:
-2ª -2ª -2ª
A la hora de realizar esta progresión debemos tener en cuenta dos factores:
La progresión puede comenzar y terminar por cualquier acorde (no
necesariamente por el Iº).
Los acordes no necesariamente deben estar todos en Estado Fundamental: la
distancia de 5ª (característica de esta progresión) es una distancia entre
fundamentales, por tanto sólo importa que los grados que usemos sean los
correctos, independientemente del sonido que esté en el bajo. Por ejemplo:
En este ejemplo se alternan acordes en Estado Fundamental y 1ª inversión: aunque ha
desaparecido el característico “zigzag” del bajo, las fundamentales de cada acorde (marcadas
en azul) siguen estando a distancia de 5ª descendente.
TAREA
Realiza el siguiente bajo cifrado, teniendo en cuenta que la zona señalada es una
progresión de 5as (el resto no es una progresión, por lo que se realiza como
siempre):