EL MULTILINGÜISMO EN MEXICO
Se refiere a los idiomas y las variedades lingüísticas habladas de manera estable
por comunidades de hablantes que llevan generaciones viviendo en el territorio
mexicano. Además del idioma español, cuyos hablantes en sus
variedades locales constituyen la mayoría lingüística, se hablan en México sesenta
y siete lenguas y agrupaciones lingüísticas indígenas. La gran cantidad de lenguas
que se hablan en el territorio mexicano hacen del país uno de los que poseen
mayor diversidad lingüística en el mundo. Conforme al artículo 4º de Ley General
de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas publicado el 13 de marzo de
2003, las lenguas indígenas y el español han sido declaradas «lenguas
nacionales» por su carácter histórico, por lo que cuentan con la misma validez en
todo el territorio mexicano.1
La relación entre el español y las lenguas indígenas ha pasado por diversos
momentos desde que los europeos llegaron a América. En el caso mexicano,
numerosas lenguas indígenas fueron objeto de atención para los primeros
misioneros evangelizadores, que mostraron un celo particular por aprender los
idiomas nativos y cristianizar a los americanos en sus propias lenguas. Estos y
otros intelectuales en los años posteriores a la Conquista produjeron las primeras
gramáticas y vocabularios de idiomas como el náhuatl, el maya, el otomí,
el mixteco y el purépecha. Así, estas lenguas fueron escritas por primera vez
en caracteres latinos. En contraste, numerosas lenguas se perdieron antes de que
pudieran ser registradas o estudiadas sistemáticamente, pues sus hablantes
fueron rápidamente asimilados, o bien, se extinguieron físicamente. En el caso de
decenas de lenguas desaparecidas entre los siglos XVI y XIX, lo único que queda
son menciones de su existencia en algunos escritos y pequeños vocabularios. Se
calcula que hacia el siglo XVII, en México se hablaban más de cien lenguas.
A partir de la independencia de México, se planteó la necesidad de castellanizar a
todos los pueblos indígenas, pues se veía en la diversidad lingüística una dificultad
para integrarlos a la sociedad nacional. Hasta el siglo XX, la única lengua de
enseñanza y de gobierno era el español; los primeros intentos de alfabetización en
lenguas indígenas tenían por objeto que los educandos adquirieran la escritura
para después continuar el proceso educativo exclusivamente en español.
La población hablante de cada una de las lenguas nacionales de México no es
conocida con precisión. El censo del INEGI señala que alrededor de seis millones
de personas hablan una lengua indígena, pero el dato corresponde sólo a los
mayores de cinco años. La población étnica indígena fue calculada por la CDI en
12,7 millones de personas en 1995, lo que equivalía al 13,1% de la población
nacional en ese año (1995).2 A su vez, la CDI sostenía que en 1995, los hablantes
de lenguas indígenas en el país sumaban alrededor de siete millones. Tampoco se
conoce con precisión la magnitud de las comunidades hablantes de lenguas
extranjeras que se han establecido en el país como consecuencia de fenómenos
migratorios.
Características léxicas del español en México
Obviamente el español hablado en México no es homogéneo. Cada región tiene
sus propios modismos, como ocurre en el resto de los países de habla hispana.
Sin embargo, es posible hablar de algunas características que son más o menos
comunes a todos los dialectos regionales que conforman aquello que, para
acortar, es llamado dialecto mexicano del español. Por ejemplo, es notable la
abundancia de voces de origen náhuatl, incluso en zonas donde esta lengua no
era empleada de modo generalizado, como la península de Yucatán o el norte de
México. Muchas de estas voces sustituyeron las propias de los conquistadores o
las que fueron adquiridas por ellos en las Antillas, durante la primera etapa de la
colonización hispana en América. Otras tantas fueron adoptadas porque los
españoles carecían de palabras para referirse a algunas cosas que desconocían y
que estaban presentes en el contexto de la civilización mesoamericana. Como
ejemplo de lo anterior, tenemos:
Metate, del náhuatl métatl, que designa una piedra plana trípode sobre la que se
muele el nixtamal, los chiles y cualquier cosa suceptible de convertirse en pasta.
Todo metate va acompañado de un tejolote (del náhuatl texólōtl 'núcleo [de piedra]
(ōlōtl) de moler (tes(i))', que es una piedra larga que sirve como rodillo para
prensar los materiales dispuestos en el metate, por acción de la fuerza humana. El
tejolote recibe el nombre alternativo de mano del metate.
Molcajete, del náhuatl molcáxitl, que literalmente significa recipiente para guisos',
designa una herramienta de cocina, también de piedra, de forma cóncava y
trípode que se emplea para moler alimentos y convertirlos en salsas con su
respectivo tejolote, o mano del molcajete. Algunos españoles de la época de la
Conquista lo llamaban mortero, pues su uso y función es similar al de ese
recipiente existente en Europa.
Nixtamal, del náhuatl nextamalli, literalmente empanada de maíz cocido con cal
viva de concha nácar, es el nombre con que se conoce en México al maíz
precocido con cal como paso previo a su molienda para la preparación de masa
para tortillas. El agua de cal empleada en el proceso recibe el nombre
de nexayote, najayote o nejayote (del náhuatl nexáyotl, que significaagua de
ceniza).
Petate, del náhuatl pétatl. Literalmente designa un tejido de palma que en el resto
de la América hispanoparlante y en España se conoce como estera. Derivado de
petate es el verbopetatearse, que en México significa estirar la pata, y en modo
menos coloquial, morirse.
Como los anteriores cuatro, ejemplos sobran en todo México. A ello hay que
sumar la abundante toponimia de origen indígena que pasó a formar parte del
habla cotidiana de los mexicanos hispanófonos y otras voces de origen indígena
cuya extensión es de índole regional y que constituyen algunas de las diferencias
entre las variedades locales del español mexicano.
Aparte del léxico, existen algunas particularidades fonológicas del español de
México, generalmente, los mexicanos tienden a suprimir la pronunciación de
algunas vocales átonas y a la elisiónen algunas palabras, especialmente cuando
en una oración una palabra concluye en vocal y la siguiente comienza en vocal.
Además, en contraste con los nativos de España, los mexicanos suelen pronunciar
conjuntos de dos consonantes seguidas, como [ks], [tl] y otras (aunque también es
frecuente en algunos sociolectos el cambio de consonantes, como en [kl] en lugar
de [tl], o bien, [ks]] en vez de [ps]). También hay que señalar que como en el resto
de América Latina, el habla española de México se caracteriza por la ausencia del
fonema /θ/, que se sustituye por /s/ ya que las dos sibilantes del español del siglo
XVI convergieron en el español de América.
En México no existe el voseo, salvo en algunas regiones del sureste, donde se
emplean tres pronombres para la segunda persona singular (tú, usted y vos), con
connotaciones semánticas diferentes. Es general la distinción entre tú y usted,
empleándose la segunda en las fórmulas de respeto o de conversación con
personas a quienes no se conoce. Lo anterior vale especialmente para las
generaciones adultas, puesto que entre los jóvenes tiende a desaparecer esta
distinción. De igual manera, mientras los adultos suelen referirse a las acciones
realizadas por ellos mismos con los pronombres uno o yo, cada vez se vuelve más
general el uso de tú para este tipo de construcciones, supuestamente por
influencia del inglés. Por eso, cuando uno podría decir que ha hecho tal o cual
cosa, alguien más dirá que tú haces la misma cosa, pero refiriéndose a sí mismo.
Variedades mexicanas del español
Los diversos dialectos del español que se hablan en América han sido objeto de
estudio por parte de lingüistas y filólogos, con el propósito de comprender sus
características peculiares. Como resultado de esos estudios, los dialectos
mexicanos del español han sido tratados como un conjunto independiente, o bien,
como parte del grupo de dialectos mexicano-centroamericano. De acuerdo
con Moreno Fernández, algunos de los rasgos de los dialectos mexicanos del
español son compartidos con América Central, particularmente las variedades que
se hablan en el sureste de México. De acuerdo con su propuesta, el español
mexicano-centroamericano se puede dividir en dos grandes ramas: la mexicana y
la mayense-centroamericana. Dentro de la primera caben las hablas del norte,
centro y zonas costeras de México; mientras que la segunda comprende las
variedades de Yucatán, América Central (incluyendo Chiapas) y el español de los
hablantes bilingües que son usuarios de alguna lengua mayance.3 La propuesta
de Moreno Fernández es similar a la que elaboró en su momento Pedro Henríquez
Ureña.4 De acuerdo con Moreno Fernández, las cinco variedades del español
mexicano se caracterizan de la siguiente forma:5
El español norteño es una conjunto de hablas que se arraigó en el norte del
país, un amplio espacio donde las lenguas indígenas fueron prácticamente
eliminadas, y el repoblamiento se realizó con europeos e indígenas
provenientes del centro del país. Algunas de sus características más notables
son la articulación de [t͡ʃ] como [ʃ] —por ejemplo, Chihuahua se
pronuncia [ʃi'wawa]—, hay un debilitamiento de las vocales y diptongación
de /e/ y /o/, y también presenta algunas peculiaridades léxicas.
El español del centro de México se caracteriza por el debilitamiento de las
vocales, la tensión de [s] y [x] y la conservación degrupos consonánticos cultos
como [ks] y [kt].
El español costeño mexicano comparte varios rasgos fonológicos con las
hablas hispanas de la cuenca del Caribe. Entre otros, presenta el
debilitamiento de la [s] en coda silábica, la velarización de [n] y debilitamiento
generalizado de las consonantes al final de la palabra, amén de la pérdida de
la [r] al final de los infinitivos.
El español yucateco se caracteriza por la fuerte influencia del idioma
maya no sólo en el nivel léxico, sino también en el fonológico y en las
soluciones gramáticas de los hablantes. Algunos de estos rasgos son
la glotalización de algunas consonantes o los cortes glóticos que no existen en
español, la posición final de [t͡ʃ] y [ʃ] y la realización labial de la [n] final (por
ejemplo, pan se articula[pˀam]).
El español centroamericano es la variedad del habla española que se
emplea en Chiapas, emparentada con las del resto deAmérica Central. Al igual
que el español yucateco, el centroamericano convive con diversas lenguas
mayances, pero su influencia es mucho menor. Algunas características del
español hablado en Chiapas son el debilitamiento de [ʝ] intervocálica, la
aspiración o debilitamiento de [x] y la velarización de [n].
Juan Miguel Lope Blanch realizó una clasificación interna más detallada de las
hablas hispanas en México que distingue diez regiones dialectales en todo el
territorio mexicano. Estas son lapenínsula de
Yucatán, Chiapas, Tabasco, Veracruz, el altiplano oaxaqueño, el centro de
la Altiplanicie Mexicana, la costa de Guerrero y Oaxaca, las variedades del
noroeste, las hablas del norte de la Altiplanicie Mexicana, y la región del noreste.
Esta clasificación contempla además otras regiones en formación como la que
conforman Jalisco y Michoacán. Cada una de las variedades habladas en México
posee ciertos rasgos características. En el caso del español yucateco hay una
fuerte influencia del idioma maya como lengua de adstrato; la variedad chiapaneca
comparte muchas características con el español centroamericano, como su
carácter «rural y conservador» y el voseo, fenómeno que no se encuentra
documentado en otras partes de México. El habla tabasqueña es considerada por
Lope Blanch como una transición entre la variedad veracruzana y la yucateca,
aunque otros autores la consideran dentro del grupo de las hablas costeras
mexicanas.
Lenguas indígenas de México
México es el país con mayor cantidad de personas hablantes de lenguas
amerindias en América, con un total de 65 lenguas vivas registradas en el año
2010.9 Sin embargo, en números relativos, la proporción de estas comunidades
lingüísticas es menor en comparación con países comoGuatemala (52,8%)
y Perú (35%) e incluso con Ecuador (9,4%) y Panamá (8,3%).10 Excepción hecha
del náhuatl, ninguna de las lenguas indígenas de México posee más de un millón
de hablantes. El náhuatl es la cuarta lengua indígena de América por el tamaño de
su comunidad lingüística, detrás del quechua, el aymara y el guaraní.
Historia sociolíngüística de las lenguas indígenas de México
Como se explicó antes, en el momento de hablar acerca del español, las lenguas
indígenas fueron objeto de un proceso de marginación y relegación a los ámbitos
domésticos y comunitarios de la vida social. Desde su llegada a la Nueva España,
algunos misioneros se dieron a la tarea de registrar las lenguas de los indios,
estudiarlas y aprenderlas, con el propósito de ayudar a una evangelización más
eficiente. Con este último propósito, los misioneros de Indias propugnaron por la
enseñanza de los indígenas en su propia lengua. De acuerdo con esa
visión, Felipe II había decretado en 1570 que el náhuatl debía convertirse en la
lengua de los indios de Nueva España, con la finalidad de hacer más operativa la
comunicación entre los nativos y la colonia peninsular. Sin embargo, en
1696, Carlos II, estableció que el español sería el único idioma que podía y debía
ser empleado en los asuntos oficiales y el gobierno del virreinato. 11 A partir del
siglo XVII, los pronunciamientos a favor de la castellanización de los indios fueron
cada vez más numerosos. Con ello, los colonizadores renunciaron a su vocación
bilingüe, vocación que llevó en un primer momento a los misioneros y a
los encomenderos a aprender las lenguas de los nativos. Esa necesidad
de bilingüismo se trasladó entonces a los actores que articulaban las relaciones
entre los niveles más altos del gobierno y los pueblos indígenas, es decir, la élite
nativa encarnada en los caciques regionales.
A lo largo del período colonial, el español y las lenguas indígenas entraron en una
relación de intercambio que llevó, por un lado, al español de cada región a
conservar palabras de origen indígena en el habla cotidiana; y a las lenguas
indígenas a incorporar no sólo palabras españolas, sino de otros idiomas indios y
especialmente del taíno.
Después de la consumación de la independencia de México, la
ideología liberal dominante llevó a los encargados de la educación pública en el
país, a implementar políticas educativas cuyo propósito era la castellanización de
los indígenas. Según sus defensores, con la castellanización los indios quedarían
plenamente integrados a la nación mexicana (una nación criolla, según el proyecto
liberal decimonónico), en igualdad con el resto de los ciudadanos de la República.
Salvo el Segundo Imperio Mexicano, encabezado por Maximiliano, ningún otro
gobierno del país se interesó por la conservación de las lenguas indias durante el
siglo XIX, ni siquiera el del único presidente indígena que ha tenido el país: Benito
Juárez.
En 1889, Antonio García Cubas calculó la proporción de hablantes de lenguas
indígenas en un 38% del total de la población mexicana. Si se compara con el
60% que estimaba una encuesta de población en 1820, es notable la reducción
proporcional de los hablantes de lenguas nativas como componente de la
población.