AUTISMO
Elizabeth Plaza
UNIVERSIDAD PLAYA ANCHA CAMPUS SAN FELIPE
Empleo de tic para la educación
Educación Diferencial 2017
Tabla de contenidos
Cap., 1 ¿Qué debemos saber del autismo?
6
Etiopatologia
6
Prevalecía
9
Clínica
10
DSM IV
16
Cap. 2 Tratamiento
21
Conclusión
28
Referencias
30
Lista de tablas
Tabla 1 6
Tabla 2 9
Lista de figura
Figura 1 21
Figura 2 27
¿Qué es el autismo? El autismo, es un trastorno severo del desarrollo, de inicio
precoz, que presenta alteraciones graves y generalizadas en las áreas de
interacción social, comunicación y procesamiento de la información.
Las actividades e intereses de las personas con autismo son de carácter
repetitivo, restringido y estereotipado.
“Las características esenciales del trastorno autista son la presencia de un
desarrollo marcadamente anormal o deficiente de la interacción y comunicación
sociales, y un repertorio sumamente restringido de actividades e intereses. Las
manifestaciones del trastorno varían mucho en función del nivel del desarrollo y la
edad cronológica del sujeto.” American Psychiatric Association, DSMIV Manual
Diagnóstico y Estadístico del los Trastornos Mentales, Editorial Masson, España,
1996.
Las manifestaciones o síntomas característicos del autismo comienzan siempre
antes de los tres primeros años de vida. La mayoría de los niños con autismo,
muestran signos de problemas sociales y de comunicación desde la primera
infancia. Sin embargo, los signos de deficiencia que manifiestan no son evidentes
y pueden pasar fácilmente desapercibidos para los padres. Muchas veces, lo
primero que se observa, es una gran pasividad en el niño, que tiende a
permanecer ajeno al medio y poco sensible a las personas y a las cosas que hay a
su alrededor.
Si bien hay ciertos parámetros, esperables, en cuanto a la adquisición de logros
en cada etapa evolutiva, éstos no son rígidos, si no que se dan en cada niño de
manera muy particular. Sin embargo, hay ciertas conductas, observables, que no
son esperables que aparezcan, y por las cuales es necesario que los padres
consulten a un pediatra que, en caso necesario, hará la derivación adecuada.
En el caso de un diagnóstico presuntivo de autismo, el especialista al cual se
debe recurrir es al psiquiatra o neurólogo.
El autismo, se diagnostica, según el DSM IV, como una de las cinco subcategorías
que forman los Trastornos Generalizados del Desarrollo.
Los últimos datos epidemiológicos que muestran una prevalencia de casos dentro
de los trastornos del espectro autista es de 6,5 cada 1000 nacimientos […] cifras
menos conservadoras como las del Centro para Control y prevención de las
Enfermedades, de los Estados Unidos, en el año 2010, están señalando la cifra de
1 de cada 210 nacimientos . D. Valdez y V. Ruggieri, Autismo. Del diagnostico al
tratamiento, Ed.Paidos, España, 2011
Las diferencias de género para el autismo varían dependiendo del coeficiente
intelectual de la persona afectada. Para los individuos que tienen un CI por debajo
de 35, el autismo es más frecuente entre las mujeres; en un rango de CI más
elevado, es más común entre los hombre, sobre el total de la población autista se
presenta en los hombres con una frecuencia cuatro a cinco veces mayor que en
las mujeres (Volkmar, Szatmari y Sparrow, 1993)
Abstract.
What is autism? Autism is a severe developmental disorder, of early onset, that
presents serious and generalized alterations in the areas of social interaction,
communication and information processing.
The activities and interests of people with autism are repetitive, restricted and
stereotyped.
"The essential characteristics of autistic disorder are the presence of a markedly
abnormal or deficient development of social interaction and communication, and a
highly restricted repertoire of activities and interests. The manifestations of the
disorder vary greatly depending on the level of development and the chronological
age of the subject. "American Psychiatric Association, DSMIV Diagnostic and
Statistical Manual of Mental Disorders, Editorial Masson, Spain, 1996.
The manifestations or symptoms characteristic of autism always begin before the
first three years of life. The majority of children with autism show signs of social
problems and communication from early childhood. However, the signs of
deficiency that they manifest are not obvious and can easily go unnoticed by
parents. Many times, the first thing that is observed is a great passivity in the child,
which tends to remain alien to the environment and not very sensitive to people
and the things that are around them. While there are certain parameters, expected,
in terms of the acquisition of achievements in each evolutionary stage, these are
not rigid, but they occur in each child in a very particular way. However, there are
certain behaviors, observable, that are not expected to appear, and for which it is
necessary for parents to consult a pediatrician who, if necessary, will make the
appropriate referral.
In the case of a presumptive diagnosis of autism, the specialist who should be
referred is the psychiatrist or neurologist.
Autism is diagnosed, according to the DSM IV, as one of the five subcategories
that make up the Generalized Developmental Disorders.
The latest epidemiological data showing a prevalence of cases within autistic
spectrum disorders is 6.5 per 1,000 births, [...] less conservative figures such as
the Center for Disease Control and Prevention, in the United States, in the year
2010, they are signaling the figure of 1 out of every 210 births. D. Valdez and V.
Ruggieri, Autism. From diagnosis to treatment, Ed.Paidos, Spain, 2011
Gender differences for autism vary depending on the intellectual coefficient of the
affected person. For individuals who have an IQ below 35, autism is more frequent
among women; in a higher IQ range, it is more common among men, over the total
autistic population it occurs in men with a frequency four to five times higher than in
women (Volkmar, Szatmari and Sparrow, 1993)
Capitulo 1
¿Qué debemos saber del autismo?
Etiopatogenia
La neurobiología, los estudios de genética, la investigación neuroquímica, la
exploración citológica, la neuroimagen y la electrofisiología, han permitido
descubrir alteraciones que cada vez nos acercan más al descubrimiento de las
posibles causas del autismo.
Para Uta Frith, el autismo, indudablemente tiene una causa biológica y es
consecuencia de una disfunción orgánica.“Al igual que sucede en el síndrome de
Down, en el autismo, también se dan muchos hechos que son incompatibles con
cualquier teoría psicogénica. Naturalmente, las familias con problemas pueden
producir niños con problemas, pero existe una diferencia abismal entre un niño
con problemas emocionales y un niño con autismo. No hay razón para pensar que
los padres de estos niños amen menos a sus hijos o sean menos tenaces en sus
intentos de criarlos y educarlos. Al contrario, son muchos los que se esfuerzan
más de lo normal, y de forma muy generosa.” 5 Frith, Uta, ob.cit., pág. 108.
El afecto y la estimulación de los padres, su compromiso en el tratamiento del
niño y su esfuerzo por comprenderlo y ayudarlo, es esencial para que estos niños
puedan lograr su máximo potencial.
anomalías Tipo %
orgánicas Ataques epilépticos 25 %
mentales Deficiencia mental 75%
En la siguiente tabla se pueden apreciar los ataques epilépticos, presentes en el
25% de los niños con autismo, constituyen un ejemplo de los muchos signos
orgánicos que se encontraron en este trastorno. La deficiencia mental, presente en
el 75% de los casos de autismo, es el signo más importante de anomalía cerebral
temprana.
Incluso en los niños con autismo que poseen un CI por encima del nivel de retraso
mental, se observan signos neurológicos: anomalías en el EEG, nistagmus
anormales, persistencia anormal de ciertos reflejos infantiles y movimientos
estereotipados.
En exámenes histológicos post mortem, que se realizaron de algunas personas
con autismo, se ha encontrado un aumento de la densidad celular que es propio
de programas genéticos defectuosos.
Un estudio de IRM, realizado por Courchesne y colaboradores encontró una
malformación inusual de una pequeña parte del cerebelo en número elevado de
personas con autismo con retraso mental y sin él.
En 1995, Piven y colaboradores descubrieron que el cerebelo es de un tamaño
considerablemente mayor que el normal.
Se han realizado numerosos estudios bioquímicos que hallaron una elevación
significativa de la serotonina en sangre en alrededor del 40% de los niños con
autismo.
Los estudios psicofisiológicos de niños con autismo miden y muestran su dificultad
para asociar, integrar y procesar estímulos sensoriales. Manifiestan respuestas
anormales a los estímulos sensoriales. Éstas varían según cada niño, presentando
una hiper o hipo sensibilidad a los diferentes estímulos.
Su dificultad en el procesamiento de la información proveniente del mundo
externo, influye de forma significativa en la motricidad de estos niños, presentando
así, alteraciones en éste área. Se observan distorsiones en la percepción del
esquema corporal, trastornos del equilibrio, inseguridad postural y torpeza motora.
El mal procesamiento de la información, junto con la incapacidad que manifiestan
para leer y hacer gestos, hace que los niños con autismo no logren autorregularse.
Para incrementar su nivel de alerta y atención, el cual suele estar notablemente
disminuido, se aplican en el tratamiento del niño, técnicas de integración sensorial.
Éstas son llevadas a cabo por los terapistas ocupacionales que forman, junto con
otros profesionales, parte del equipo terapéutico del niño.
La disfunción cognitiva del lóbulo frontal no es específica del autismo. Ésta se
encuentra en otros trastornos, como por ejemplo, en los trastornos por déficit de
atención, entre otros. “Una disfunción prefrontal puede ser una condición
necesaria, aunque no suficiente, para el desarrollo del autismo.
Otros déficits cognitivos o disfunciones neurológicas, deberían estar presentes
para producir el síndrome completo.” Ozonoff, S (1995),
En estudios sobre gemelos, se ha encontrado que, la concordancia de autismo en
los dos miembros del par gemelar se produce en un alto porcentaje de gemelos
monocigóticos, disminuyendo en el caso de gemelos dicigóticos. Además, en los
hermanos de niños con autismo, la incidencia de este trastorno aumenta entre
cincuenta y cien veces, aumentando también la frecuencia de las alteraciones a
nivel cognitivo y lingüístico.
En algunos casos, los padres y otros parientes de un niño con autismo, muestran
alteraciones leves en sus destrezas sociales y comunicativas, o manifiestan
conductas repetitivas propias del trastorno autista.
Para Ángel Riviere, la hipótesis más interesante sobre la influencia genética en el
autismo sugiere un funcionamiento inadecuado de genes que regulan la formación
del sistema nervioso humano entre el tercer y el séptimo mes del desarrollo
embrionario. “El defecto podría consistir en una neurogénesis excesiva, más que
escasa. Las consecuencias de esa neurogénesis inadecuada se manifestarían
principalmente alrededor del segundo año de vida, edad en la cual deberían
dispararse funciones complejas y muy específicas del hombre que se derivan de
un buen funcionamiento del lóbulo frontal.”
Actualmente, se supone que del 10 al 20 por ciento de los niños con autismo,
tiene una anormalidad cromosómica, siendo la x frágil (El síndrome del X frágil
(SXF), también conocido como síndrome de Martin-Bell, es un trastorno
hereditario que ocasiona retraso mental, pudiendo ser éste desde moderado a
severo, y siendo la segunda causa genética del mismo, sólo superada por el
síndrome de Down) la más probable, lo cual explica el mayor porcentaje de casos
de autismo en varones.
Los investigadores Sahley y Panksepp, han desarrollado, en 1987, una hipótesis
neuroquímica que relaciona el aislamiento de las personas con autismo con el
exceso de péptidos. Éstas sustancias, son semejantes al opio, pero producidas de
forma endógena por el cerebro, y proporcionan efectos placenteros. En los niños
normales, esas sustancias son liberadas cuando las madres brindan atención y
mimos a sus hijos. Los niños con autismo, según esta hipótesis, dado el exceso
que poseen de opiáceos endógenos, no se sentirían estimulados a relacionarse
con sus madres.
La administración, de una sustancia, que bloquea los efectos de esos opiáceos
naturales, mejora los síntomas autistas y disminuye, en algunos casos, las
autoagresiones.
En ciertos niños, la aparición de los síntomas típicos de este trastorno, estaba
precedida por una infección vírica. Existen también, casos, en los que eran las
madres quienes habían sufrido una infección vírica, como por ejemplo, rubéola, en
una fase temprana del embarazo. Sin embargo, dada la escasez de casos bien
documentados, el autismo no puede relacionarse, en la mayoría de los casos, con
esa etiología.
Prevalencia
Prevalencia
6,5 cada 1000 nacimientos
Centro para Control y prevención de las
1 de cada 210 nacimientos
Enfermedades, de los Estados Unidos
2 y 20 casos por cada 10000
OMS
individuos
Los últimos datos epidemiológicos que muestran una prevalencia de casos dentro
de los trastornos del espectro autista es de 6,5 cada 1000 nacimientos […] cifras
menos conservadoras como las del Centro para Control y prevención de las
Enfermedades, de los Estados Unidos, en el año 2010, están señalando la cifra de
1 de cada 210 nacimientos . Los datos de la OMS estudios epidemiológicos
ofrecen una tasa de 5 casos por cada 10000 individuos en el Trastorno Autista,
oscilando entre 2 y 20 casos por cada 10000 individuos; no estando claro si las
tasas más elevadas reflejan diferencias metodológicas o un aumento real del
trastorno.( DSM-IV-TR). Las alteraciones del espectro autista se encuentran en 2 a
3 de cada mil personas.
Clínica (sintomatología general)
Las características esenciales del trastorno autista son, la presencia de un
desarrollo marcadamente anormal o deficiente de la interacción y comunicación
sociales y un repertorio sumamente restringido de actividades e intereses.
En el niño con autismo, los déficit en la habilidad para comunicarse, no sólo
incluyen retrasos y desviación con relación a la pauta normal de desarrollo del
lenguaje si no que, debido a la precocidad del inicio del cuadro, presentan, a
menudo, alteraciones severas en distintas habilidades comunicativas,
consideradas como pre-verbales y básicas para el desarrollo posterior del
lenguaje.
Se observan dificultades, tanto en la comprensión del lenguaje, como en el uso del
lenguaje con fines comunicativos, presentando, en ocasiones, una ausencia total
de intención comunicativa. Tienen dificultades para iniciar, mantener y finalizar una
conversación. Se observan también, alteraciones en el ritmo, tono y articulación
del lenguaje.
Los trastornos del lenguaje más frecuentes son la ecolalia, perseveraciones, uso
de neologismos, confusión en el uso de pronombres y estructuración del lenguaje.
Estos niños, evidencian un trastorno en la pragmática del lenguaje, son incapaces
de integrar palabras y gestos, no comprenden los aspectos humorísticos o no
literales del lenguaje.
Cualquier dificultad, en el entender o en el cómo expresar algo, puede conducir a
comportamientos inapropiados como agresión, autoagresión, berrinches, escapes.
Las conductas inadecuadas que se observan en estos niños suelen disminuir
cuando los niños aprenden a comunicar, de manera adecuada, aquello que
desean para satisfacer su necesidad.
Los trastornos en el lenguaje y la comunicación tienden a ser la causa más
frecuente por la cual los padres acuden, inicialmente, en busca de ayuda clínica.
En la mayoría de los casos, cuando el niño debiera empezar a hablar y no lo hace,
cuando lo llaman por su nombre y no responde, en lo primero que se piensa, es en
la sordera. perseverantes, centrándose en un interés limitado o realizando,
repetitivamente, una conducta estereotipada.
Temple Grandin, un su libro autobiográfico, “Atravesando las puertas del autismo”,
describe la sensación que generan, para estas personas, los cambios inesperados
en el ambiente: “Cuando era niña, el mundo de las personas, resultaba a menudo
muy estimulante para mis sentidos. Los días corrientes en los que se producía
algún cambio de horario o algún acontecimiento inesperado, me ponían frenética,
pero el día de Acción de gracias o la Navidad eran aún peores. El clamor de tantas
voces, la variedad de olores, la gente yendo y viniendo, los permanentes
contactos físicos, eran para mí abrumadores.”
Se observa una gran dificultad para generalizar y aplicar, en diferentes situaciones
y contextos, sus conocimientos, en forma significativa. Se centran en los detalles y
se muestran incapaces de ver la globalidad.
Se le puede enseñar al niño a tomar la sopa con una cuchara, pero luego se
observa, que la habilidad aprendida, no puede ser transferida a otra tarea que
requiere de la misma habilidad. Por ejemplo, se le da la misma cuchara pero para
otro alimento, y el niño no sabe qué hacer con ella, pues necesita que se le
enseñe, nuevamente, esta tarea, como si se tratara de un nuevo aprendizaje. Sus
únicos intereses restringidos suelen ser objetos, inanimados y bizarros, que
utilizan de manera parcial, rara, no simbólica, manipulando los mismos de manera
repetitiva y estereotipada por períodos de tiempo prolongados.
En los niños pequeños, se observa indiferencia o aversión hacia las
manifestaciones de afecto o contacto físico. El contacto corporal, generalmente, es
rechazado, o cuando se establece, tiene una característica muy extraña, ya que
sólo parecería interesarle una parte del cuerpo del adulto.
Suelen tratar a los adultos como objetos, se aferran mecánicamente a una
persona concreta. La mayoría de los niños con autismo, para obtener aquello que
desean, toman la mano del adulto y la acercan al objeto deseado, sin llegar a
establecer, en algunos casos, contacto ocular.
Manifiestan una característica dificultad para compartir focos de interés y atención
conjunta. A lo largo del desarrollo, el niño puede mostrarse más dispuesto a
participar, aunque de manera pasiva, en la interacción social. Incluso pueden
llegar a disfrutar de tal interacción e incrementar así, su intención de relacionarse
con otros.
Lorna Wing, en su libro, “El autismo en niños y adultos”, menciona tres tipos de
bebés con trastorno autista:
En primer lugar, describe a aquellos bebés que son “buenos”, “tranquilos” y
“angelicales”, que tienden a ser plácidos y no exigentes, contentos de estar
tranquilamente en su cochecito. Sus madres, sienten que no saben cuándo su hijo
tiene hambre, porque no lloran para pedir alimento.
En segundo término, se refiere a los bebés que lloran muchísimo, día y noche,
siendo muy difícil consolarlos o calmarlos. Para ella, éstos bebés, forman la
minoría de los casos.
Por último, ha observado que, algunos bebés, que han recibido el diagnostico de
autismo, no se ajustan a ninguno de estos patrones de conducta, y manifiestan un
comportamiento que, visto retrospectivamente, no parecería mostrar ningún rasgo
extraño.
Algunos niños no poseen conductas anticipatorias. Es decir, no giran la cabeza
hacia su madre, cuando ésta abre la puerta de su habitación, no elevan las
manos, ni se ponen en situación de que los levanten. Cuando se los alza, tienden
a no dejarse caer cómodamente en los brazos de su madre, dando la impresión de
peso muerto.
Son bebés que parecerían no estar interesados en cosas que, generalmente,
llaman la atención de otros bebés a medida que crecen y se desarrollan. Les
fascina las luces o cualquier cosa que brille, relumbre o gire. Pueden quedarse
absortos mirando un ventilador que gira o un objeto luminoso.
Todos los niños con autismo tienen alteraciones en las funciones ejecutivas, que
dependen del buen funcionamiento del lóbulo frontal. Dicha alteración se
manifiesta en la inflexibilidad, tan característica en estos niños, y en la dificultad
que presentan en la resolución de problemas.
“Las conductas de función ejecutiva incluyen la planificación, el control de los
impulsos, inhibición de respuestas inadecuadas, la habilidad de aislar los
distractores externos y prestar atención a la tarea, la búsqueda organizada en la
resolución de problemas y flexibilidad de pensamiento y acción.”
Los déficits a nivel de las funciones ejecutivas pueden ocasionar los siguientes
síntomas: distracción, impulsividad, inflexibilidad, rigidez y dificultades en las
transiciones.
Para Jurado y Roselli (2007), funciones ejecutivas, es un concepto que se refiere a
procesos de control de orden superior necesarios para guiar la conducta en
ambientes que están en constante cambio.
Para Papazian y col. (2006), las funciones ejecutivas inhiben otros problemas
internos y externos, y la influencia de las emociones y las motivaciones ponen en
estado de alerta al sistema de atención selectivo y sostenido antes, durante y
después de realizar una acción.
Hill (2004) habla de planificación, memoria de trabajo, control de impulsos,
inhibición y flexibilidad mental, y capacidad para iniciar una acción y motorizarla.
Con frecuencia, el niño con autismo, presenta crisis de angustia aguda, que,
generalmente, aparecen cuando se intenta penetrar en su mundo o ante los
mínimos cambios imprevistos de su entorno.
Es impresionante observar, como la anticipación de ciertas actividades, que el
niño desarrollará, a lo largo del día, disminuye, de forma significativa, los
berrinches y la angustia frente a los cambios, que es tan característica en los
niños con autismo.
En la institución desde la cual se coordina los tratamientos cognitivos
conductuales de los niños que yo observe en un modo individualizado de forma
domiciliaria. Es una entidad destinada a la prevención, diagnóstico, investigación y
tratamiento de los trastornos de la salud mental infantil.
Se caracteriza por la aplicación de técnicas innovadoras para obtener los mejores
resultados en beneficio de sus pacientes.
Estos logros se basan en la excelente calidad de sus profesionales, lograda a
través de la capacitación continua y la actualización permanente; y por la
aplicación del método científico en todos los niveles de las tareas realizadas.
Cada niño tiene su espacio de trabajo con su foto y un cronograma de claves
visuales con todas las actividades a realizar en el día con cada profesional de su
equipo terapéutico.
Cuando el niño termina de ser atendido por un profesional, éste le muestra
enseguida, en su cronograma, cuál será su próxima actividad. A su vez por la
mañana asisten a una escuela junto a su maestra integradora que los asiste
durante las actividades académicas que proponen sus maestras.
En los niños con autismo se observan serias alteraciones en todas las áreas que
definen el mundo simbólico: lenguaje y juego simbólico.
Las mismas, son consecuencia de las perturbaciones que caracterizan la
interacción social. Frontera Sancho, habla de un círculo vicioso, y afirma que, “A
estos niños, les resulta difícil desarrollar símbolos y pautas comunicativas, porque
el mundo de los otros les resulta opaco e impredecible.
Por otra parte, al no desarrollar adecuadamente los símbolos y el lenguaje se ven
privados de instrumentos esenciales para penetrar en el mundo interno de los
demás.” He tenido la experiencia de observar jugar a Martín en el Colegio al cual
asiste, con la ayuda de una maestra integradora. El niño tiene 7 años y,
actualmente está haciendo permanencia en sala de 5. Recuerdo el día en que
Martín llevó su pista de autos para jugar en el momento de juego en los rincones.
Todos los chicos, con desarrollo normal, me pedían jugar con la pista de autos,
estaban fascinados con el juguete que había traído su compañero.
Nos sentamos en una mesa, a Martín no le gusta sentarse en el piso. Sus
compañeros agarraban un autito, lo tiraban por la pista, hacían el sonido de los
autos, los subían por el ascensor de la pista. Su juego, era, claramente, un juego
simbólico.
Martín, tomó el auto azul, su color preferido al punto de fijarse mas en dicho color
que en el juguete en si, lo levantaba con su brazo y se quedaba mirándolo
atentamente, luego se paraba y comenzaba a caminar por el aula buscando
pequeños juguetes azules que iba recolectando en su mano. Demostrando un
obsesión marcada por dicho color. “…Los niños se relacionan muy bien con los
objetos, les interesan y juegan con ellos muy contentos, horas enteras.”, “…Los
objetos les dan la satisfactoria sensación de inquebrantable poder y dominio.”
Se observa, en estos niños, una demora anormal y una gran dificultad para la
imitación de la conducta de otras personas. Los niños con autismo poseen una
gran dificultad para incorporar a otro niño en su juego, es decir, para realizar
juegos colectivos.
Las características de repetición una y otra vez, el escaso interés por compartir
con otros y la ausencia de iniciativa, caracterizan las actividades lúdicas de los
niños con autismo.
La hiperactividad, los períodos atencionales muy breves, la impulsividad,
agresividad, y las conductas autolesivas, son síntomas que suelen presentarse en
los cuadros de autismo. Son propias de esta patología, las respuestas extrañas a
los estímulos sensoriales, las cuales se manifiestan en umbrales altos del dolor,
en su hiper o hiposensiblidad a los sonidos, al ser tocados y al contacto con
ciertas texturas. Se observa, en algunos niños, reacciones exageradas a luces y
olores, y fascinación por ciertos estímulos.
El input sensorial parece entremezclar los cinco sentidos. En mis observaciones
tenia la sensación de que Gonzalo y Martín no podían codificar en input sensorial
por vez. Pareciera que sus cinco sentidos estuvieran activados a la misma vez
todo el tiempo. Dándome la impresión de que la gran dificultad de ellos era la de
poder prestarle atención a un estimulo, por ejemplo auditivo (mi vos), porque ya se
había entrecruzado otro estimulo visual, por ejemplo una lamparita que titilo.
Son frecuentes las alteraciones en la conducta alimentaria y en el sueño, los
cambios inexplicables del estado de ánimo, la falta de respuesta a peligros reales
y, en el extremo opuesto, el temor inmotivado intenso a estímulos que no son
peligrosos.
Suele apreciarse en muchos casos una hipotonía postural, que se manifiesta en la
ausencia de conductas anticipatorias, en una postura laxa y una tendencia a
encorvar sus hombros; aunque esta no es una característica generalizable a todas
las personas con TEA. Son frecuentes las distonías y paratonías. Las estereotipias
motrices, suelen absorber por completo la atención del niño. El balanceo del
cuerpo o de la cabeza es también habitual en estos niños.
DSM IV
El DSM IV, clasifica, al trastorno autista, como una subcategoría de los trastornos
generalizados del desarrollo.
Ésta es la clasificación más utilizada, y a través de la cual se intenta poner cierta
objetividad en el diagnóstico de este trastorno, de modo tal, que todos los
profesionales hablen un mismo idioma y las investigaciones se basen en
diagnósticos compartidos.
1° ítem: Los criterios diagnósticos, según el DSM-IV-TR, para el diagnóstico del
trastorno autista, son los siguientes:
Criterios para el diagnostico de F84.0 Trastorno autista [299.00] A.
Existe un total de 6 (o más) ítems de (1), (2) y (3), con por lo menos dos de (1), y
uno de (2) y de (3):
1. Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada al menos por dos de
las siguientes características:
(a) Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales,
como son contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos
reguladores de la interacción social.
(b) Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros adecuadas al
nivel de desarrollo.
(c) Ausencia de la tendencia espontánea para compartir con otras personas
disfrutes, intereses y objetivos (p.ej., no mostrar, traer o señalar objetos de
interés).
(d) Falta de reciprocidad social o emocional.
2. Alteración cualitativa de la comunicación manifestada al menos por dos de las
siguientes características:
(a) Retraso o ausencia total del desarrollo del lenguaje oral (no
acompañado de intentos para compensarlo mediante modos alternativos de
comunicación, tales como gestos o mímica).
(b) En sujetos con un habla adecuada, alteración importante de la
capacidad para iniciar o mantener una conversación con otros.
(c) Utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje o lenguaje
idiosincrásico.
(d) Ausencia de juego realista espontáneo, variado, o de juego imitativo
social propio del nivel de desarrollo.
3. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y
estereotipados, manifestados por lo menos mediante una de las siguientes
características:
(a) Preocupación absorbente por uno o más patrones estereotipados y
restrictivos de interés que resulta anormal, sea en su intensidad, sea en su
objetivo
(b) Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no
funcionales
(c) Manierismos motores estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar
las manos o dedos, o movimientos complejos de todo el cuerpo)
(d) Preocupación persistente por partes de objetos
B. Retraso o funcionamiento anormal en por lo menos una de las siguientes áreas,
que aparece antes de los 3 años de edad: 1 interacción social, 2 lenguaje utilizado
en la comunicación social o 3 juego simbólico o imaginativo.
C. El trastorno no se explica mejor por la presencia de un trastorno de Rett o de un
trastorno desintegrativo infantil.
2° Objetivo: ¿Cuáles son las diferencias con las obsesiones presentes en un
trastorno obsesivo compulsivo? “El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se
manifiesta, tanto en niños como en adultos, a través de obsesiones y
compulsiones de carácter repetitivo.
Los criterios diagnósticos que establece la cuarta edición revisada del Manual
Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR), son los
mismos en ambos casos, con la salvedad que los niños puede faltar el insight
respecto de la enfermedad, dado el nivel de desarrollo evolutivo.”
2° ítem: A continuación expondré los criterios diagnósticos establecidos por el
DSM-IVTR para el trastorno obsesivo compulsivo. El objetivo es hacer una
descripción de la comorbilidad que existe entre el autismo y los rituales obsesivos
presentes en las personas con TOC.
Criterios para el diagnostico de F42.8 Trastorno obsesivo- compulsivo [300.3]
A. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones: Las obsesiones se definen
por (1), (2), (3) y (4):
(1) pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se
experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e
inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos.
(2) los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples
preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real
(3) la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o
imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o
actos
(4) la persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes
obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la
inserción del pensamiento)
Las compulsiones se definen por (1)y (2):
(1) comportamientos (p.ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos,
comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras
en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar
en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que deben
seguir estrictamente
(2) el objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la
prevención o reducción del malestar o la prevención de algún
acontecimientos o situaciones negativos; sin embargo, estos
comportamientos o operaciones mentales o bien no están conectados de
forma realista o bien resultan claramente excesivos
B. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas
obsesiones o compulsiones resultan excesivos o irracionales. NOTA: Este punto
no es aplicable en los niños.
C. La obsesiones o compulsiones provocan malestar clínico significativo,
representan una perdida de tiempo (suponen mas de 1 hora al día) o interfieren
marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o
académicas) o su vida social.
D. Si hay otro trastorno del Eje I, el contenido de las obsesiones o compulsiones
no se limita a él (p. ej., preocupaciones por la comida en un trastorno alimentario,
arranque de cabellos en la tricotilomania, inquietud por la propia apariencia en el
trastorno dismorfico corporal, preocupación por las drogas en un trastorno por
consumo de sustancias, preocupaciones por estar padeciendo una grave
enfermedad en la hipocondría, preocupación por las necesidades o fantasías
sexuales en una parafilia o sentimientos repetitivos de culpabilidad en el trastorno
depresivo mayor).
E. El trastorno no se debe a los efectos fisiologicos directos de una sustancia (p.
ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad medica. Especificar si: Con poca
conciencia de enfermedad: si, durante la mayor parte del tiempo del episodio
actual, el individuo no reconoce que las obsesiones son excesivas o irracionales.
Capítulo 2
Tratamiento
En la actualidad, existen múltiples escuelas psicoterapéuticas, que se pueden
agrupar en cuatro modelos básicos: el Psicoanalítico, Cognitivo Conductual, el
Humanista y el Transpersonal.
psic
tran ian
spe aliti
rso co2,
nal 5
hu cog
ma niti
nist vo
a con
duc
tual
El abordaje terapéutico, de cada patología, depende, en gran medida, del modelo
teórico que sostenga cada profesional. Sin embargo, es esencial, que los
diferentes profesionales, sean flexibles, y puedan evaluar, qué tipo de intervención
necesita ese paciente, en ese momento en particular.
Si bien hay diferentes líneas de pensamiento y tratamiento para una misma
patología, el objetivo primordial, de todas ellas, debería ser mejorar la calidad de
vida del paciente y tratar, en la medida de lo posible, que esa persona que sufre, y
viene a nosotros en búsqueda de un alivio, pueda ser ella misma. Es esencial en
todo tratamiento, darle al paciente lo que se merece y necesita.
En el caso de los niños, el objetivo principal, es mejorar la calidad de vida del niño
y su familia en sociedad. Esto significa, que cada niño, pueda comunicar lo que
desea, lo que siente y aquello que necesita, y lograr tener, una vida lo más
autónoma posible. El objetivo es lograr que dentro de su discapacidad el niño
tenga ciertas habilidades sociales para enfrentar y comunicarse con su entorno
para no permanecer encerrado dentro de sus propias auto estimulaciones,
sensaciones y demás motivaciones que no implique interactuar con los demás.
Se busca promover su bienestar emocional, disminuyendo sus experiencias
emocionales negativas de miedo, angustia, frustración, comprendiéndolos, y
adaptando el medio a sus necesidades especiales. Para H. Ey (2000), es esencial,
en todo tratamiento, “…aliviar al paciente del sufrimiento, y equipararlo mejor para
vivir en paz, afecto, y equilibrio estable consigo mismo, con sus objetos inmediatos
y con todo el mundo, a fin de readaptarlo a una vida de relación tan normal como
sea posible...” Ey, Henri, Tratado de Psiquiatría, Editorial Masson S.A., Barcelona, 2000, 8ª
Parte.
El autismo, puede ser abordado desde diferentes líneas teóricas, siendo, su
tratamiento, diferente, según se trate de una u otra escuela psicoterapéutica.
Para Ángel Rivière, el autismo acompaña al individuo a lo largo de toda su vida, no
se cura. “No sabemos cómo curar el autismo, sin embargo, las consecuencias
más negativas del autismo pueden limitarse, y contamos con procedimientos para
hacer más significativo el mundo de las personas con autismo, más amplias sus
posibilidades de autonomía y más posible su comunicación con otras personas.”
El autismo exige un tratamiento largo, complejo y paciente, ya que los avances
suelen ser lentos para Ángel Rivière
“El objetivo primordial es, promover, tanto en el medio externo como el interno, los
cambios necesarios para que la experiencia interna de las personas con autismo
sea lo más satisfactoria, compleja y humanamente significativa que sea posible.”
Rivière, Ángel, ob.cit., pág. 31.
Las personas con autismo son muy diversas. Hay aspectos generales, propios de
la patología, que son útiles para su tratamiento, pero es fundamental que éste se
adecue a las condiciones individuales de cada persona.
Según Ángel Rivière, “…el tratamiento del autismo es sintomático. Es decir, no se
puede intervenir directamente sobre el curso etiopatogénico que da lugar al
síndrome, debido a que ese curso no es conocido con un nivel de detalle
suficiente.”
Es muy importante, y necesario, que los padres reconozcan los sentimientos que
despierta el tener un niño con autismo y tengan la oportunidad de expresarlos. Es
por eso, fundamental, brindarles un apoyo profesional que les ayude a convivir con
su problema.
Este apoyo debería proporcionarles una explicación clara y detallada, del
problema de su hijo, así como también, un pronóstico, lo más explícito posible.
La familia necesita un soporte psicológico específico, de acuerdo a las
características de cada dinámica familiar y en relación a los diferentes momentos
que atraviesan. A cada miembro de la familia le afectará de manera diferente el
tener un familiar con autismo. Es por eso, muy importante, considerar, el
tratamiento psicoterapéutico individual, en aquellos miembros que lo necesiten.
La investigación farmacológica permitió el desarrollo de sustancias que han
resultado ser muy eficaces para el tratamiento de algunas alteraciones asociadas
al autismo.
Es importante mencionar, que está comprobado, que el mejor avance se logra
mediante el trabajo interdisciplinario entre los distintos profesionales de la salud:
Pediatras, Neurólogos, Psicólogos, Psicopedagogos, Fonoaudiólogos, Terapistas
Ocupacionales, Kinesiólogos, entre otros.
Todos ellos, orientados al desarrollo de áreas específicas según cada
especialidad: lenguaje y comunicación, socialización, desarrollo cognitivo, juego y
tiempo libre, conduta, motricidad gruesa y fina, autovalimiento, integración escolar.
En el área de la conducta y comunicación, la modalidad de abordaje es la
cognitivo conductual. Mediante ésta línea de tratamiento, se busca desarrollar, en
el niño o adulto con autismo, las funciones que están alteradas, y disminuir, las
anomalías emocionales o de conducta que acompañan este trastorno, a través de
procesos de aprendizaje explícito.
En la Terapia Cognitiva Conductual, se busca el desarrollo cognitivo, a través de
técnicas de modificación de la conducta. El tratamiento es diseñado de acuerdo a
las características específicas de cada persona con autismo, centrándose en sus
fortalezas para trabajar sobre sus dificultades. Se toman todas las áreas del
desarrollo para realizar planes individuales.
Se busca crear un ambiente que favorezca la extinción de conductas inadecuadas,
así como también, la enseñanza de aquellas habilidades que están ausentes. A su
vez se intenta funcionalizar ciertas conductas esteriotipadas que a simple vista
parecen no tener finalidad alguna.
Se trabaja en conjunto con los padres. El objetivo principal es trabajar con la
persona con autismo y su familia dentro de la sociedad para así poder generalizar
los conceptos aprendidos en la terapia uno a uno.
Las técnicas que se aplican, en el tratamiento cognitivo conductual, son las
siguientes: Técnica de ensayo discreto, Análisis funcional de la conducta,
TEACCH, Programas de autovalimiento de Baker, Técnicas de integración
sensorial y Métodos aumentativos de la comunicación.
A continuación, se describe brevemente, alguna de éstas técnicas:
1) Técnica de ensayo discreto:
Es una modalidad de aprendizaje, en la cual, se introduce un máximo control de
variables estimulares y respuestas consecuentes por parte del niño. Esta técnica
se utiliza con niños con trastornos generalizados del desarrollo, que no tienen la
posibilidad, de seleccionar, por sí solos, cuáles son los estímulos adecuados para
producir una conducta.
Ésta técnica de aprendizaje, consta de tres componentes: un estímulo, una
respuesta y una consecuencia.
El estímulo, es la consigna verbal, aquello que queremos enseñar al niño. La
respuesta es aquella que da el niño al estímulo. Ésta puede ser correcta,
incorrecta o puede no haber respuesta.
Se trabaja de la siguiente forma: se le da al niño una consigna y se espera su
respuesta, si ésta es correcta, la consecuencia va a ser un refuerzo positivo, social
o primario. De esta manera, se busca que esa conducta vuelva a repetirse. Si la
respuesta que da el niño es incorrecta, se le da un “no” informativo y se vuelve a
dar exactamente la misma consigna, si el niño, en ésta oportunidad, responde
adecuadamente, reforzamos su conducta. En el caso que la respuesta dada por el
niño, vuelva a ser incorrecta, le damos nuevamente la consigna por tercera vez,
pero en este caso, no esperamos su respuesta, lo ayudamos directamente a
realizar la respuesta que le pedimos, para así evitar que el niño se frustre.
A través de la Técnica de Ensayo Discreto, se evita que el niño se frustre, y al
mismo tiempo, se le da la oportunidad de intentarlo solo.
Esta técnica, permite al niño, aprender, qué es lo que se espera de él ante
determinados estímulos. Se busca el desarrollo de destrezas de aprendizaje, de
herramientas que ayuden al niño, a tener una relación más rica y compleja con el
mundo externo.
2) TEACCH: (Treatment and Education of Autistic and related Communication
handicapped Children) (Tratamiento y educación de Autistas y
discapacidades comunicativas)
Es un programa de educación, diseñado por E. Schoopler y G. Mesivov en la
Universidad de Carolina del Norte, en Chapell Hill.
El TEACCH se centra en las fortalezas de las personas con autismo,
focalizándose, en diseñar las acomodaciones necesarias en el ambiente, con el fin
de que el niño pueda desarrollar o incrementar su autonomía.
Se utilizan apoyos visuales para compensar los problemas de procesamiento
auditivo que caracterizan al trastorno autista. Éste sistema está basado en la
comunicación visual por medio de imágenes y símbolos que, representan
conceptos o palabras.
El objetivo principal, es que los niños puedan trabajar en forma independiente. Se
utilizan agendas visuales, sistemas de trabajo, rutinas, entre otros.
3) PECS (Picture Exchange Comunication System) (Sistema de intercambio
de figuras para la comunicación):
Es un método de comunicación visual y de lecto-escritura que ha sido diseñado
por Lori Frost y Andrew Bondy, del programa de autismo de Delaware.
Se trata de un sistema alternativo aumentativo de comunicación, por medio del
cual, se le enseña a los niños, a pedir aquello que necesitan, entregando una
figura del objeto a cambio de la entrega del mismo.
El tratamiento cognitivo conductual, se complementa, en la mayoría de los casos,
que lo requieren, con un tratamiento médico farmacológico.
Los padres y terapeutas deben saber las razones por las cuales se administra ése
fármaco concreto, y estar informados de los posibles efectos colaterales, para
poder advertirlos oportunamente e informar sobre ellos. Es fundamental el control
periódico.
Otras modalidades de intervención, que no tienen efectos secundarios
adversos y que, en algunos casos, han dado buenos resultados, son los
siguientes:
Dieta libre de Gluten y Caseína: Consiste en quitar de la dieta del niño aquellos
alimentos que tengan estos compuestos, que se encuentran principalmente en las
harinas de trigo y en los lácteos. Aunque sus resultados han sido favorables sólo
en algunos casos, es una buena opción a intentar, ya que no posee efectos
secundarios.
Músicoterapia: Se busca el vínculo con el niño a través de la música. En algunos
niños ha dado buenos resultados.
Vitaminosis: Consiste en proveer al niño las vitaminas que necesita. Algunos
estudios han demostrado que algunos niños carecen o tienen insuficiencia de
ellas. Entre las más frecuentes están las vitaminas del complejo B (B6 y B12).
Es esencial, el apoyo de un equipo multidisciplinario que esté siempre
comunicado, y en el cual se conozcan y discutan las mejores propuestas para la
realidad de cada niño con autismo, teniendo en cuenta las necesidades,
posibilidades, individuales y generales de los niños que sufren esta patología, para
mejorar su calidad de vida y la de su familia.
Conclusión
Todos los niños necesitan y deben ser motivados a socializar. En el caso de los
niños autistas, la comunicación e interacción, es un área de su desarrollo, que
está gravemente afectada. La mayoría de los niños, presenta, diferentes
alteraciones en su conducta, tanto por hiperactividad o hipoactividad. Frente a ésta
problemática, no pueden desarrollar mecanismos compensatorios, como pueden
ser los conductas adecuadas de sociabilización. Existe una multiplicidad de
factores, que tienen que ver con las características propias del trastorno del
espectro autista, que imposibilitan el desarrollo espontáneo de habilidades
comunicativas que les permitan pedir por el cumplimiento de su deseo obsesivo
por determinadas cosas sin llevar a cabo una conducta inadecuada. Se parte de la
gran motivación que genera la obsesión para que a partir de ella se genere un
camino adecuado y sociablemente aceptado para cumplirla.
La gran dificultad que poseen, para procesar la información proveniente del
ambiente y generar, en consecuencia, respuestas adecuadas al estímulo percibido
los desorienta. Para estos niños, la información que reciben del mundo externo,
puede resultar muy abrumadora, y pueden reaccionar a ella, en forma desmedida.
Una respuesta ante los estímulos excesivos puede ser protegerse de ellos,
aislándose en su mundo autista o reaccionando de forma agresiva ante ellos.
Otro factor que influye notablemente en su dificultad para interactuar, es la
incapacidad para atribuir a otros sentimientos, pensamientos diferentes a los
propios, lo cual, trae como consecuencia, el no poder compartir con los demás
experiencias ínter subjetivas. Estos niños poseen una gran dificultad para ponerse
en el lugar del otro y comprender sus emociones.
Su déficit en las funciones ejecutivas, también afecta el desarrollo de la
comunicación y el lenguaje. La rigidez que manifiestan, les impide comprender el
sentido no literal del lenguaje, les imposibilita tener la flexibilidad que es necesaria
para la resolución de problemas, así como también, ocasiona síntomas tales
como: distracción, impulsividad, rigidez y dificultad en las transiciones.
Todos estos factores, si bien están asociados a una etiología que, parecería tener,
un componente orgánico neurobiológico muy importante, dependen, en gran
medida, de la respuesta que le da el ambiente, a la problemática del niño. Lo que
intento decir, es que más allá que nos encontremos con un cuadro psicopatológico
que tiene un sustrato biológico de base, el papel de sostenimiento del entorno del
niño, es esencial para su evolución y pronóstico.
Nos encontramos con un niño que no puede comunicarse espontáneamente como
lo hace naturalmente un niño de su misma edad. Frente a tal dificultad, desde una
línea de tratamiento cognitiva conductual, se interviene, enseñándole a ése niño a
comunicarse y poder anteponer a su impulsividad, la cual irrumpe en su conducta
y no le permite focalizar en la interacción, para así poder relacionarse con los
demás de una manera mas adecuada. Anteponer un refuerzo diferencial a la gran
motivación que genera una obsesión, le permite al niño comunicarse con las
personas, le permite expresarse y ser comprendido por ese mundo que le resulta
tan extraño.
Es esencial que las personas significativas de la vida del niño, sus padres o
familiares, aprendan a respetar los intereses, a veces bizarros, repetitivos y poco
adaptativos, del niño, para en base a ellos postergar su realización y poder realizar
otras actividades mas adaptativas con el fin de finalmente cumplir con dichos
intereses.
Los padres comienzan a reconocer, las necesidades de sus niños, y éstos se
sienten comprendidos y comienzan a disfrutar de la interacción con su familia. Se
podría inferir, a partir de la observación, que el niño iría internalizando,
experiencias positivas, de su relación con las personas significativas de su vida, y
crearía modelos internos de “estar con los otros” que favorecerán su apertura y
vínculo con los demás.
REFERENCIAS
American Psychiatric Association, DSMIV Manual Diagnóstico y Estadístico
del los Trastornos Mentales, Editorial Masson, España, 1996.
Asociación Internacional de Autismo de Europa, Descripción del autismo
(2000) , [en línea] [fecha de consulta: 14/06/07)]
Bunge, E., Gomar M., Mandil J. (compiladores), Manual de Terapia
Cognitiva Comportamental con niños y adolescentes, Ed. Polemos, Buenos
Aires, 2010.
Chappa, Herbert j., Tratamiento integrativo del Trastorno obsesivo
Compulsivo, Ed. AKAIDA, Buenos Aires, 2011
Ey, Henry., Tratado de Psiquiatría, Editorial Masson S.A., Barcelona, 2000
Frith, Uta, Autismo, hacia una explicación del enigma, Editorial Alianza,
España, 1992.
Manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales DSM IV-TR,
Ed. Elsevier Masson, España, 2002.
Ozonoff, S, Funciones ejecutivas en el autismo (1995), en Rivière, Ángel,
ob.cit., pág. 197.
Riviere, Ángel, Autismo, orientaciones para la intervención educativa,
Editorial Trotta, España, 2001. Riviere, Ángel, El tratamiento del autismo,
Editorial Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, España, 1997.
Ruggeri,V, Valdez, D, Autismo: Del diagnostico al tratamiento, Argentina,
2011.
Temple Grandin, Atravesando las puertas del autismo, Editorial Paidós,
Buenos Aires, 2006, pág. 28.