100% encontró este documento útil (3 votos)
5K vistas230 páginas

Ex Games PDF

Cargado por

Ly Cervantes
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (3 votos)
5K vistas230 páginas

Ex Games PDF

Cargado por

Ly Cervantes
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

2

Esta traducción fue hecha sin fines de lucro.


Es una traducción de fans para fans.
Queda estrictamente prohibida la venta de esta traducción.

Si el libro llega a tu país posteriormente por una EDITORIAL,


apoya al escritor comprando su libro.

También puedes apoyar al autor con una reseña, siguiéndolo


en sus redes sociales y ayudándolo a promover su libro.

Por favor, no contacten a los autores diciéndoles que les gusto


leer su libro en ESPAÑOL porque cierran los blogs y foros de
traducción.
.
¡Disfruta la lectura!

3
Staff
Traducción Corrección
Paola Dorit@
Nathew Sandy
Lulu Tami
Glo VanEC
Nathew
Paola

Edición
Janc
Zule

Revisión final
Anto
Janc

Diseño
Nathew

4
Contenido
Sinopsis Capítulo 13
Capítulo 1 Capítulo 14
Capítulo 2 Capítulo 15
Capítulo 3 Capítulo 16
Capítulo 4 Capítulo 17
Capítulo 5 Capítulo 18
Capítulo 6 Capítulo 19
Capítulo 7 Capítulo 20
Capítulo 8 Capítulo 21
Capítulo 9 Capítulo 22
Capítulo 10 Capítulo 23
Capítulo 11 Capítulo 24
Capítulo 12 Epílogo
Sobre la autora

5
Sinopsis
¿Qué es frio, pero más caliente que el infierno?
Hacer de rebote con el hermano mayor de tu ex, por supuesto.

Un perfecto caos me ha traído hasta aquí.

Con un prometido fantasma, de repente me encontraba arruinada, con


el corazón roto y enfrentando un posible desalojo. Ahí es cuando entra
Mason Leo, con su metro ochenta y siete de puro músculo y arrogancia
que he odiado con pasión desde el día en que nos conocimos.

El hombre es arrogante, mujeriego y completamente hermoso.

Peor que eso, él es el hermano de mi ex. Y durante las próximas dos


semanas, él puede hacer lo que quiera conmigo.

Lo explicaré.

Con nuestros dos ex, listos para casarse en Santa Lucía, he acordado
dejar que Mason pague mis deudas siempre y cuando sea su cita.

Mi único trabajo es mantener la ropa puesta mientras busco un cierre.

Porque por mucho que odie a Mason Leo, el hombre es un dios del sexo
andante. Y en nombre de la venganza, él consigue salir conmigo,
presumirme, cambiar mi vestuario, tocarme y besarme con esos labios
perversos.

Todo es para el espectáculo, pero cada noche en el paraíso con él trae


más alcohol, más drama y otra tentación, así que no importa lo que
haga, no puedo dejar de recordarme esto:

Absolutamente nada bueno puede venir de follar al hermano de mi ex.

No importa lo bien que se sienta.

6
Capítulo 1
Los lunes tienen una mala reputación, pero desde la ruptura, los
miércoles se habían convertido en mi enemigo mortal.
Había comprobado nueve de ellos desde que Aaron hizo las
maletas durante la noche y me dejó solo una nota en la mesa de la
cocina. Lo que fue casi cómico, en realidad, porque durante el último
año de nuestra relación de tres años, tuvimos solo dos dificultades: su
incapacidad para limpiar su desastre y su negativa a escribir una
tarjeta en lugar de agonizar por los regalos. Por suerte para los dos,
finalmente superó ambas batallas a la vez. No fuimos tan afortunados
sobre nosotros, el logro se produjo en conjunto con él dejándome de la
nada, sin siquiera una palabra ni una explicación. Si no fuera por el
“adiós” que garabateó en el reverso de un recibo de Duane Reade,
habría alertado a la prensa y presentado un informe de personas
desaparecidas.
No es que no terminara haciendo otras cosas dramáticas. Aunque
para ser justos, sonaba más dramático de lo que era. Por un simple
papel, llamar a los amigos de Aaron, colegas, jefes y un par compañeros
del gimnasio puede sonar jodidamente loco, pero en mi defensa, pensé
que había perdido su mente o sido secuestrado por la mafia siciliana.
Porque no había razón para que él me dejara.
Nada. De hecho, habíamos tenido ese tipo de sexo humeante,
sudoroso, con mis dedos enredados en su cabello la noche anterior. La
última pelea que tuvimos fue insignificante, algo sobre la gran cantidad
de fotos de traseros que le gustaban en Instagram, y resolvimos eso
rápidamente con una nueva regla: no más doble click en culos para
Aaron siempre y cuando Taylor aceptara no seguir gimiendo cada vez
que veía una foto de Charlie Hunnam. Fue fácil. Nos habíamos vuelto
tan buenos resolviendo nuestras tonterías, y hasta donde yo sabía, las
tonterías eran todo lo que teníamos.
Pero luego se marchó. Y todo lo que me dejó fue esa nota de
mierda.

7
Tay. Espero que me perdones, pero tuve que irme. Por favor guarda
el anillo porque no has sido nada más que increíble conmigo, y no te
mereces esto en absoluto. No tengo otra opción, pero prometo que te amo.
Y prométeme que seguirás adelante. –A.

Me quedé parada en el medio de la cocina durante unos sólidos


cinco minutos mientras la habitación giraba a mi alrededor. Luego salí
de mi aturdimiento y lo llamé, todo el tiempo destrozando nuestro
departamento en Columbus Circle en busca de pistas de que esto era
solo una broma grande y cruel.
No contestó, pero me tomó dos miércoles considerar que en
realidad podría estar soltera.
Tomó otro hasta que me di cuenta de que lo estaba.
Varios más pasaron antes de que realmente aceptara que esto era
todo. Aaron y yo habíamos terminado.
Hecho.
El hombre que me había visto a través de mis peores momentos y
caídas, el hombre con el que había pasado los últimos seis meses
planeando una boda se había ido. Y no solo eso, él quería hacerlo. Al
final resultó que, él había planeado dejarme durante al menos un mes,
teniendo en cuenta que había pasado dos semanas en su trabajo, tuvo
una jodida fiesta de despedida con sus colegas e incluso se libró de
nuestro contrato de arrendamiento, dejándome pagar sola el estudio de
cuatro mil dólares al mes que afirmó que "necesitábamos" para su
prestigioso ascenso.
Eso me dejó estupefacta de nuevo.
Porque una cosa era abandonarme, pero realmente me costó un
poco asimilar el hecho de que me dejará con las facturas que sabía, yo
no podía pagar sola. Después de todo, él era quien necesitaba
impresionar a sus amigos ricos. Él fue quien decidió que no podíamos
vivir en otro lugar que no fuera el trigésimo piso de un gran edificio, con
un servicio de limpieza semanal y la membresía de gimnasio más
absurdamente cara conocida por el hombre. Como el alquiler salía del
cheque de Aaron, pagaba nuestros otros gastos y la diferencia adeudada
cada mes.
Funcionó bien durante tres años.

8
Pero ahora, hasta el último signo de dólar fue mío, incluido el de
las tarifas de cancelación de cada proveedor y lugar que reservamos
para la gran boda que no iba a suceder. Fue como frotar sal financiera
en las heridas de mi desastrosa vida. Hace cuatro miércoles, conseguí
un trabajo nocturno como camarera. Hace dos miércoles, reventé mi
segunda tarjeta de crédito.
El miércoles pasado, recibí un aviso de retraso en mi alquiler, y
estaba segura de que no podría ser más malo que eso. Pero hoy, me
desperté con algo muchísimo peor que los últimos tres combinados
porque este miércoles, las malas noticias me esperaban impacientes
afuera de mi departamento y golpeaban la puerta sin parar a pesar de
que eran las 7:15 AM, e incluso si no lo fueran, tenía que saber que no
quería tener nada que ver con él. Generalmente prefería unas cincuenta
calles que me separaran del hombre cuyas agallas había pasado los
últimos tres años odiando con cada fibra de mi ser.
—Taylor, vamos joder. Abre la maldita puerta.
Siempre encantador.
Hoy, tengo al hermano de Aaron, Mason.

9
Capítulo 2
—Taylor, sé que estás ahí. Puedo escuchar la televisión.
Frenéticamente, aparezco en el sofá que ha sido mi cama desde la
ruptura. Tirando las sábanas de mi cuerpo, meto mis manos entre las
almohadas, mi brumoso cerebro matutino estaba convencido de que
Mason se iría si solo quito el volúmen.
—No te molestes en buscar el control remoto. Puedo oírte
claramente viendo The Real Housewives con tu gusto de mierda en la
televisión.
De pie, fijo los ojos en la puerta, tratando de decidir si lanzar por
la borda mi tapadera con una réplica.
—Confía en mí, no me interesaría estar aquí si no fuera una
emergencia. Y estoy tratando de darte la oportunidad de hacerlo en tus
propios términos. O abres la puerta o lo haré, y antes de que digas que
no tengo una llave, la tengo —. Él hace una pausa —Entonces, por el
bien de ambos, ponte unos pantalones.
Imbécil.
Traté de convencerme de que estaba mintiendo, pero mis labios
me traicionaron.
—Mason, no te atrevas a entrar.
—Ahí estás —su voz engreída regresó de inmediato —. Sol de la
mañana. Espero que hayas dormido bien. Ahora abre la puerta.
—No quiero ni tengo que hacerlo. Me guste o no, este es mi
departamento ahora y solo mío.
—Odio ser portador de malas noticias, pero no es tu
departamento. No eres dueña de este edificio, es solo un alquiler que no
has pagado en un mes, según esta hermosa nota rosa que estoy
mirando.
Mierda.

10
Mis mejillas se calientan cuando me doy cuenta de que mi
arrendador ha dejado otro aviso. Trato de pensar en una respuesta,
pero de repente, me quedo congelada por el sonido del metal
retumbando en la cerradura de mi puerta. De ninguna manera. En mi
mente, corro para agarrar la manta en el sofá y cubrirme. Pero en
realidad, me quedo allí, inútil e inmóvil porque a pesar de conocer a
Mason Leo durante tres años enteros, todavía me sorprende que, de
hecho, fuera lo suficientemente cretino como para irrumpir en mi casa
sin preguntar.
—Mase... —Veo el pomo de la puerta girar —. Espera.
—Entrando.
Con ese anuncio casual, la puerta se abre y mi mandíbula cae al
piso mientras Mason Leo entra directamente en mi casa, vistiendo una
camiseta blanca empapada y una sudadera gris oscuro.
Mierda
Me congelo, un nudo se atora en mi garganta porque uno, nunca
había visto a Mason en otra cosa que no fuera un traje caro y dos,
nunca antes había visto tanto de él. El algodón de su camisa esta
cubierto de sudor y se aferra a todos sus músculos. Había estado
corriendo por la mañana, puedo verlo claramente, así como algunos
contornos bastante claros del paquete de seis. Y su polla.
Guau.
Al igual que, olvidé mi instinto para cubrirme, de repente, fui
consiente de que me encontraba de pie en una camiseta traslúcida y
unas horribles bragas que me había regalado Sofía como una broma,
ante Mason Leo, famosamente codiciado por su cuerpo, observando sus
ojos azules moverse lentamente hasta mis piernas desnudas y por cada
centímetro de mi mortificación.
El silencio se extendió entre nosotros hasta que finalmente
levantó las cejas y soltó una carcajada.
—Bien. La mitad superior casi compensa la parte inferior.
Sonrojándome furiosamente, cruzó mis manos sobre mis pechos
antes de notar las bragas.
—Fueron un regalo de broma.
—Broma o no, hoy es miércoles —Observa de reojo la cursiva rosa
en mi entrepierna que dice "Domingo".

11
Chasqueo los dedos frente a mis ojos.
—Aquí arriba. Y en realidad no me los pongo de acuerdo con el
día —dije mientras él me ignora para ir a mi cocina y tomar una taza
del armario —. Por favor, no te sientas como en casa.
—Nunca podría sentirme como en casa en un estudio de
quinientos metros cuadrados.
Quinientos cincuenta, pensé con amargura mientras quitaba la
mirada del trasero de Mason. Sus hombros estirando la vida fuera de su
camiseta.
Cruzando los brazos, obligo a mis ojos a mirar en otra dirección,
en lugar de eso veo sus largos dedos presionar los botones de la
máquina de café espresso que nunca supe cómo usar.
—Mason.
—Dios, me encanta la irritación que encajas en cada sílaba de mi
nombre.
—No puedes actuar como si no hubieras entrado en mi
departamento sin preguntar.
—¿Cómo debo actuar entonces? ¿Cómo si hubiera pasado la
noche? —Se da la vuelta, sus ojos azules brillando detrás del café recién
hecho que se lleva a los labios —. Necesitarías verte un poco más feliz
para que parezca convincente. Pero el cabello está bastante
desordenado.
—Sí, tampoco hablemos de escenarios imaginarios en los que tú y
yo hemos tenido algún tipo de contacto físico —digo dirigiéndome a mi
armario.
—Lo siento. Debo haber leído mal la forma en que mirabas mi
polla hace un momento.
—Fue algo así como que estaba justo allí, así que no te hagas
ilusiones —respondo, maldiciendo mi departamento sin dormitorio por
enésima vez mientras revuelvo mi cajón a la vista de Mason —.
Entonces, ¿planeas decirme por qué estás aquí? La única razón por la
que no he llamado a la policía es porque tengo la sensación de que todo
lo que tengas que decir tiene que ver con tu hermano.
—No pongas toda su existencia en mí. Él es tu ex también.

12
—Estoy consciente —Frunzo el ceño, tirando de un par de
pantalones de yoga y cruzando los brazos sobre mi pecho. De pie frente
al escrutinio de Mason, levanto una ceja curiosa —¿Así que qué es?
¿Finalmente lo rastreaste?
—Algo así. Todavía no he tenido contacto directamente con él,
pero recibí algo en el correo que me indicó su dirección.
—¿Qué significa eso?
De su bolsillo trasero, Mason saca una tarjeta doblada. La
sostiene y cuando queda claro que no se moverá, suspiro y arrastro mis
pies hacia él. No quería que se notará, pero tenía una terrible
curiosidad acerca de qué demonios tenía él en la mano. Pero en el
momento en que me acercó lo suficiente para tocar lo que sostiene, mi
corazón late fuera de mi pecho.
—¿Qué es esto? —Susurro a pesar de tener una corazonada una
vez que pongo la tarjeta en mis propios dedos y siento su peso en mi
mano. No puede ser. Es un rectángulo de seis por ocho centímetros y no
cualquiera, sino uno que conocía bien después de haber revisado
recientemente un millón de muestras de una docena de caligrafías
diferentes. Pero me digo que no puede ser, e intento ignorar el calor de
la mirada de Mason mientras giro la tarjeta con relieves, dejando que mi
horror y confusión se asienten en la letra cursiva de tres nombres que
conozco muy bien.
~ Sr. y Sra. Glenn Tully
Solicitamos el honor de su presencia en el matrimonio de su
hija
Eva Cecilia Tully
&
Aaron Easton Leo
Sábado 17 de diciembre
En Sundara Resort en Santa Lucía ~

Se me revuelve el estómago.
[Link].

13
Era un error de imprenta. Tenia que serlo. Eva Tully era la hija
del magnate de la tecnología Glenn Tully y su tercera esposa, Ana Livia.
También era la modelo de traje de baño que me había ladrado por
derramar una Cristal sobre sus Manolos en su vigésimo sexto
cumpleaños el año pasado. Aunque no lo hice. Ella lo hizo. Pero estaba
demasiado borracha para darse cuenta y Aaron instó que asumiera la
culpa entre silbidos «Cristo, Taylor, es su cumpleaños» aunque bien
podría haber dicho «No luches contra ella, ella es caliente»
Y lo era.
Eva también estaba saliendo con Mason en ese momento. De
hecho, tenían una relación de casi seis meses en ese entonces, que
aparentemente era la más larga que había tenido desde la secundaria.
Lo sabía porque Aaron siguió cada movimiento de Mason como una
especie de paparazzi secreto, y anticipó las posibles nupcias de Mason
de la manera más extrañamente obsesiva. «Me mataré si esos dos se
casan» solía murmurar. Cada vez que le preguntaba por qué, él decía:
«Nunca lo venceré» Era vago, pero lo suficientemente claro como para
hacerme sentir como una mierda.
Por supuesto, me hizo sentir aún peor ahora que estaba
sosteniendo la invitación a su jodida boda.
Esto no es real. Esto no esta pasando.
Siento náuseas, cierro los ojos con fuerza, con la esperanza de
procesar la información o despertar de aquel sueño.
Aaron y Eva. Eva y Aaron. Repito sus nombres una y otra vez,
aunque no lo hace sentir más real y las lágrimas comienzan a arder en
mis ojos. No logro asimilarlo y peor aún, Mason Leo es la única persona
con la que puedo hablar.
—No entiendo. ¿Qué es esto?
—Es un jodido catálogo de golf ¿Qué te parece?
—Por el amor de Dios, solo dímelo con palabras, Mason. ¡Estoy
segura de que puedes adivinar que mi mente no puede asimilar esto
completamente en este momento!
—Puedo hablar contigo cuando dejes de llorar.
—No lo hagas. No actúes como si estuviera loca o demasiado
emocional cuando me acabas de entregar una invitación a una boda
entre mi prometido y una mujer que no soy yo —me enfurezco,

14
apartándome de él cuando las lágrimas finalmente comienzan a fluir.
Atrapo los sollozos en mi garganta, negándome a dejarlos salir porque
sé que Mason me gritaría. Pero cuando uno pequeño escapa, escucho
solo un suspiro.
—Taylor, sé que esto es una mierda demente. Si te sirve de
consuelo, probablemente fue idea de Eva.
—¿Por qué estaría con Aaron después de estar contigo? —Exijo,
sonrojándome al instante en que la pregunta escapa de mis labios. Pero
no logro comprender la razón. Al menos no hasta que me doy cuenta de
que estaba preguntando cómo una chica se conformaría con Aaron
después de haber tenido a Mason.
Jesús ¿Qué tipo de pregunta es esa, Taylor?
Nunca había alimentado ese pensamiento antes. Siempre.
Siempre me había encantado tener a Aaron sobre Mason, sin importar
cuán duro mis amigas desearan a Mase y me presionaran para
confesarles que fantaseaba con él. No lo hacía. No conscientemente, al
menos. Aaron fue mi elección, el hermano Leo que era guapo e
inteligente y me hacía sentir segura porque no era un playboy
desalmado.
Él era leal.
Al menos pensé que lo era.
Con las mejillas ardiendo, lentamente devuelvo mis ojos llorosos
hacia Mason, esperando que saque su lado listillo y señale que le he
hecho un cumplido inadvertido. Había un destello de diversión en sus
ojos por el que quería estrangularlo, pero para mi sorpresa, se apiadó
de mi y me respondió en lugar de hacerme sufrir.
—Por lo que escuché, Eva pensó que sería ella quien me llevaría
al altar. Su amiga me dijo que ya había empezado a elegir vestidos de
damas de honor, así que sí. Se lo tomó bastante mal cuando terminé las
cosas —Él inclinó la cabeza —. Puede que hayas escuchado algo.
—Sí —le digo rotundamente.
No leí los tabloides que cubrían las capacidades sexuales de
Mason, principalmente porque no quería alentar el mal hábito de Aaron
de devorarlos, pero las noticias sobre la ruptura de Eva y Mason habían
estado en todas partes.

15
"¡LA PRINCESA DE LA TECNOLOGÍA VANDALIZA LA OFICINA DE
LA CORPORACIÓN LEO!"
El titular estaba estampado en todos los blogs, periódicos y
revistas, y Aaron y yo literalmente hicimos una bolsa de palomitas de
maíz para ver las imágenes virales cuando salieron. Fue ciertamente
hilarante. Las cámaras de vigilancia en la oficina de Mason de Park
Avenue filmaron prácticamente en HD, y atraparon a Eva con cuatro
amigas pasadas las 4 de la mañana. Todas se veían hermosas con sus
minifaldas y tacones de aguja mientras destrozaban todo el piso,
dibujando pollas en las paredes con lápiz labial y tomando descansos
solo para guiñar un ojo a la cámara.
Mason nunca presentó cargos, y la última vez que verifiqué, el
vídeo estaba cerca de los veinte millones de visitas.
—Sí —Presiona su boca en una línea dura, pero puedo ver la risa
bailando detrás de sus ojos azules —. Entonces, supongo que Eva está
tratando de vengarse de mí ahora casándose con mi hermano, lo que
suena loco para una persona normal como tú, pero para alguien que ha
salido con ella, es solo otro día de la semana.
Estaba sin palabras, mirando a través de las lágrimas a Mason en
mi diminuta cocina. Entonces era real. Realmente estaba sucediendo.
Amor verdadero o no, Aaron me había dejado por la hija de un
multimillonario, era humillante y no solo por que se casarían en
cuestión de semanas. Para empeorar las cosas, mi cerebro estaba
repitiendo ese molesto mantra con el que había estado obsesionada los
últimos dos años con Aaron.
Deberías haber dejado que terminara cuando tuviste la
oportunidad. Podrías haber evitado todo este dolor.
—Joder —exhalo con dificultad, sintiéndome peor ahora que el
día en que me dejó porque además de estar desconsolada, estaba
furiosa. No quería mirar a Aaron nunca más, y al mismo tiempo, estaba
desesperada por verlo. Necesitaba hacerle un millón de preguntas a la
cara, pero, sobre todo necesitaba saber cuándo su corazón se había
enfriado tanto. Cuando encontró la valentía de dejar a la mujer con la
que había estado en el infierno y regresado con ella, la mujer con la que
dijo que no podía esperar para tener hijos.
Por último, quería saber si pensaba en cómo estaría sola en la
cama todas las noches, llorando hasta quedarme dormida mientras
pasaba las tardes con Eva en la propiedad de los Tully en Silicon Valley,

16
haciendo estallar botellas de champán que costaban tres veces el precio
de nuestro alquiler. Alquiler que ahora era solo mío para pagar.
Jodida por dos.
Y así como así, me puse a llorar. Maldita sea, Taylor, me maldije
porque lo único que odiaba más que sentirme emocionalmente fuera de
control era Mason Leo, por lo que llorar frente a él era definitivamente el
peor de los casos en este hermoso miércoles por la mañana. No ayudó
que mientras lloraba, su expresión se negara a cambiar y mucho menos
vacilar incluso con una pizca de simpatía. Un patético hipo escapó de
mis labios cuando Mason miró su teléfono celular.
—Cuando termines, tengo una propuesta para ti.
Trago saliva y miro con incredulidad.
—Eres tan increíblemente insensible —hipé.
—No puedo imaginar que sea algo nuevo para ti.
—No lo es, pero sigo dejando que me sorprendas.
—Nosotros, los chicos Leo, estamos llenos de sorpresas ¿no?
El fuego ilumina mis ojos cuando salgo de mi silla.
—Bueno. Tienes que irte ahora —. Trato de agarrar sus brazos,
pero mis dedos no logran envolver ni siquiera la mitad de su músculo.
Maldito seas, Mase. Sabía que estaba sonriendo mientras me veía
luchar para sacarlo de mi cocina y departamento. Cuando finalmente lo
llevé a la puerta, se detuvo para mirarme.
—Quiero que vengas conmigo a esa boda, Taylor.
—Estás fuera de tu mente.
—Si lo estoy, te beneficia.
—¿Cómo?
—Ven conmigo y haré que tu deuda desaparezca.
—Como dije, estás loco —siseo, yendo hacia la puerta. Pero con
un duro paso adelante, Mason me apoya contra ella. Me quedo sin
aliento cuando él se inclina sobre mí, una oscura mirada nublaba su
rostro.
—Escúchame, Taylor —dice con voz ronca —. No puedo dejar que
este matrimonio suceda, y tú tampoco ¿Quieres que Aaron se case con

17
esa mujer? ¿Quieres encender la televisión el próximo año y escuchar
todo sobre los dos mil dólares que gastaron en un puto baby shower?
Este es el tipo de error que dura para siempre.
—Lo sé.
—Entonces maldita sea, ven conmigo.
—No.
Él gruñó.
—¿Por qué no?
—Porque no.
—Bueno, ahora quedó más claro.
Mi labio se curva.
—Porque solo quieres que esté allí para atraerlo lejos de tu ex,
Mason.
—¿Y si ese fuera el caso?
—Entonces eso es jodido.
Trato de alejarme de Mason, pero en un segundo, sus manos
están en la puerta, su cuerpo acorralándome.
—¿Qué significa eso?
—Ya lo sabes.
—Prefiero que esa lengua tuya me ilumine.
Con el pecho agitado, lo miro a los ojos, tratando de encontrar las
palabras que dudaba tener en mí. Mojando mis labios, finalmente
recupero la compostura.
—Estás contando con que soy débil, Mason —susurro, mi voz
temblorosa pero afilada —. Aaron desapareció de aquí después de tres
años sin decirme por qué. Me dejó descubrir por mi cuenta que se iba a
casar con otra mujer, y además de todo eso, me dejó con un lío
financiero con el cuál lidiar sola. Entonces, si esperas que vuelva
corriendo a él, básicamente estás confiando en que tenga un fallo
catastrófico en el juicio. Esperas que sea tan tonta como para todavía
poder intentar seguir una vida con un hombre que arruinó la mía sin
pensarlo dos veces, bueno, lamento decírtelo, pero me tengo un poco
más de respeto que eso —. Soplo los mechones rubios de mis ojos

18
ardiendo tan ferozmente en los suyos que da un paso atrás —
¿Iluminado ahora?
Mason parpadea, aturdido durante medio segundo. Pero
levantando las cejas, se recupera rápidamente.
—Definitivamente eres algo —dice.
Sacudo la cabeza y doy la vuelta para no tener que verlo ajustar
su paquete.
—También te vas ahora —murmuro, abriendo la puerta e
ignorando el calor del cuerpo de Mason en mi espalda. Mi corazón late
más rápido cuando lo siento rozar mi trasero antes de deslizar mi mano
fuera del pomo para agarrarlo él mismo.
—Está bien —acepta con repentina facilidad. Pero en el pasillo,
mantiene la puerta abierta para sus últimas palabras.
—Avísame cuando cambies de opinión.
—No lo haré.
—Lo harás —dice con una indiferencia que me vuelve loca —. No
dudes en llamarme cuando lo hagas. Y no seas tímida. Cualquier
momento de la noche funciona para mí.
Mis mejillas se sonrojan e intento responder, pero con un
pequeño guiño provocador, Mason se ha ido.

19
Capítulo 3
Arrastro mis pies fuera de la sala de descanso vacía con las luces
fluorescentes y su máquina expendedora rota. No era un paraíso, pero
aun así deseaba poder quedarme allí en lugar de regresar a mi turno
muerto del viernes por la noche, o a mis compañeras de trabajo
notablemente desagradables. Había pasado un tiempo desde que había
tratado con camarillas, pero en la Casa Ale de McFadden's, había una
camarilla, y me odiaban.
Realmente me odiaban porque, como había llegado a aprender, no
les gustaba la carne fresca en Faddy Ales. La carne nueva significaba
un montón de propinas, y un montón de propinas significaba menos
dinero para todos.
Excepto yo.
Gracias a Aaron, estaba allí para ganar todo el dinero que pudiera
obtener, así que soporté a las chicas malvadas, porque en una buena
noche, al menos me ignoraban. Por supuesto, en las malas, vigilaban
cada uno de mis movimientos, me llamaban "perra" a la cara y me
empujaban con la cadera en el baño.
Apestaba, pero el dinero era dinero, así que me tragué mi orgullo
y me recordé que no había venido a hacer amigos. De hecho,
McFadden's había permanecido como mi pequeño sucio secreto desde
que me contrataron porque durante el día era coordinadora de eventos
para los prestigiosos restaurantes Vandermark en la Quinta Avenida,
así que realmente no necesitaba que nadie supiera que, por la noche,
estaba sirviendo cervezas en una camiseta deportiva recortada,
diminutos shorts y calcetines hasta la rodilla, en un bar conocido
localmente como "restaurante de mierda".
Según Yelp, el apodo era debido a la actitud de las camareras,
que era descrita como "agresivamente apática". En una noche normal,
no podría discutir con eso. Pero esta noche, mis compañeras de trabajo
parecían extrañamente apasionadas por brindar sus servicios, al menos
a alguna mesa que había llegado durante mi descanso. En el momento
en que volví a mi turno, vi a mis compañeras camareras irrumpir en la

20
habitación trasera, clamando por su reina, Brielle, y él supuesto
bombón en la mesa veintiocho.
—Literalmente te daré cincuenta dólares si me dejas servirlo esta
noche, Bri.
—Te daré la mitad de mis propinas y te cubriré el domingo.
—¡Te daré la mitad de mis propinas y cubriré todo tu fin de
semana!
Joder.
En la puerta, miraba con asombro porque en cualquier otra
noche, estas eran tres de las chicas más jodidamente codiciosas del
universo. Las había visto discutir durante dos horas por una propina de
seis dólares, así que fue como un triste soplo de aire fresco ver como
ofrecían prácticamente todo excepto su primogénito, sólo para
coquetear con un chico.
Pero sus esfuerzos fueron en vano porque Brielle declaró: — ¡Lo
siento, perras! —antes de bajar su camiseta, agarrar la jarra de agua y
mirarme —Fuera de mi camino. Gracias —murmuró ella, todavía
empujándome con la cadera mientras me tambaleaba al suelo.
«Increíble. Me encanta este lugar», resoplé cuando recuperé el
equilibrio y resistí el impulso de seguir a mis compañeras de trabajo
afuera para mirar. Pero mi autocontrol duró dos segundos antes de
tomar mi bandeja y salir para echar un vistazo al Señor bombón.
Realmente no debería haberme sorprendido cuando vi que era
Mason.
—¿Qué demonios? —Murmuré por lo bajo mientras mis
compañeras de trabajo me miraban por atreverme a estar cerca de ellas.
—Fuera de nuestro camino. Gracias.
Con los brazos enganchados, volaron para pararse justo frente a
mí y en cuestión de segundos, saltaron sobre los dedos de sus pies y
chillaron porque al otro lado de la barra, Brielle estaba rompiendo las
reglas al deslizarse seductoramente en la cabina con Mason.
Me mordí el labio, moviéndome a un lado para verlo mejor.
Llevaba uno de sus trajes habituales: elegante, gris y ajustado,
combinado con una pulcra camisa blanca debajo. A diferencia de hace
unos días, su cabello oscuro estaba limpio y suavemente peinado hacia
atrás. Parecía el tipo de rico y guapo que claramente no pertenecía a un

21
lugar como Faddy Ales, y todas las mujeres en la habitación se habían
dado cuenta. De hecho, parecía que todo el lugar se había detenido en
seco para mirarlo, y apenas me sorprendió porque, al igual que siempre,
y como Aaron odiaba, Mason llamó la atención. Fue precisamente por
eso que mi corazón se detuvo cuando Brielle se inclinó hacia él,
reprimiendo una gran sonrisa coqueta que lentamente se desvaneció
cuando sus ojos se levantaron para encontrarme.
Oh chico.
Y de repente, Brielle se enderezó, se puso de pie y se alejó
rígidamente de la mesa, bloqueando directamente mi visión de Mason
mientras pisoteaba con creciente furia hacia mí. Docenas de miradas
volaron en mi dirección mientras estaba allí, esperando escuchar las
palabras de mi compañera de trabajo que ya podía predecir.
—Él preguntó por ti —murmuró Brielle, con la cara roja y los
labios curvados mientras pasaba junto a mí.
Aturdida pero apenas sorprendida, miré a través de la habitación
a Mason. Sacudí mi cabeza ante sus cejas arqueadas, nuestros ojos se
encontraron solo después de que él se tomó su dulce tiempo para
beberme de pies a cabeza.
«Maldita sea este uniforme», pensé por millonésima vez mientras
me obligaba a caminar hacia Mason en grandes y fuertes zancadas. Me
sentía humillada, pero me negaba a mostrarlo, así que cuando
finalmente lo alcancé, ladeé la cadera, sostuve mi bandeja en alto y
hablé ante él.
—No lo hagas.
Ya se estaba riendo.
—¿Qué?
—Decir todos los chistes predecibles. Sé que te estás muriendo
por ello, pero déjame hacerlo por ti. Sí, trabajo como una chica de
Faddy. Sí, estoy usando un sujetador acolchado debajo de una camiseta
de los Eagles tamaño infantil y sí, mis pantalones son ridículamente
ajustados.
—No hay juicio aquí. Los míos se están endureciendo mientras
hablamos.
Pongo los ojos en blanco.

22
—Correcto. Entonces, ahora que hemos recibido la mención
obligatoria de tu polla, ¿podrías decirme cómo me encontraste aquí?
—Había un cheque de pago de McFadden's en el mostrador de tu
cocina —dijo Mason, provocando un gemido —. Y en realidad iba a
ahorrarte las bromas. Estoy seguro de que obtienes suficiente material
de nivel A de tu sofisticada clientela.
Eché un vistazo a las mesas de muchachos de fraternidad
demasiado grandes, en su mayoría hermanos de fraternidad que
usaban demasiado desodorante y me llamaban "muñeca”.
—Lo hago. Gracias.
—Por supuesto. Y dado que la razón no es exactamente saltar
sobre mí aquí ¿Quieres decirme por qué prefieres trabajar en este
basurero que venir conmigo a la boda?
—Prefiero trabajar para un vertedero que con un cabron.
Estudió la diversión en mi cara.
—Encantador. Pero tu argumento básicamente se pierde cuando
estás sirviendo a tipos que dan una propina del diez por ciento y te
golpean el trasero mientras llevas una bandeja llena.
Alzó las cejas bien alto.
—La precisión de eso me dice que tienes experiencia personal en
ser un imbécil con las camareras.
—Si observar a Aaron en los bares de la escuela de posgrado
cuenta como experiencia personal —responde Mason, mirando mi
rostro caer en picada ante la mención de Aaron —. Sobre el tema de ese
idiota, quería aclarar algo de nuestra conversación del miércoles.
Miro alrededor buscando a alguien que intente señalarme, pero
no tenía mesas. Con reticencia, devuelvo mi atención a Mason.
—Ve a por ello.
Suelta una breve risa, ciertamente sexy, mientras se frota la
mandíbula.
—Mira, sé que eres más inteligente que correr hacia él, Taylor —
dijo, con su voz tan baja y genuina que me desarma —. Y si quieres la
verdad, creo que mereces algo mejor que él. Pero por mucho que no
pueda soportar el tipo, Aaron es mi hermano. No puedo dejar que se
case con una loca. Él no sabe en qué se está metiendo y no voy a perder

23
el tiempo tratando de explicarlo. Solo espero que te des cuenta de que
este plan también funcionaría a tu favor. En el peor de los casos,
fracasamos y él se casa con ella. Pero aún así tienes la oportunidad de
un cierre, y puedes dejar este lugar y borrar todas tus deudas a la vez.
No suena tan mal ¿verdad?
Aprieto la mandíbula. No. No sonaba mal. Sonaba perfecto y
parecía todo lo que quería y necesitaba, pero mi cuerpo todavía se
negaba a aceptarlo.
—Nadie creerá que tú y yo nos convertimos en una pareja —
señalo.
—Nadie hubiera creído que Aaron podría casarse con Eva Tully,
pero aquí estamos —respondió Mason con facilidad —. Nada es tan
descabellado como crees. Simplemente diremos que fui a tu casa para
contarte sobre la boda. Estabas lógicamente angustiada. Me aproveché
de tu vulnerabilidad y te llevé a la cama.
Hago una mueca de asco.
—Ugh. Eso es horrible.
—En realidad no sucedió, Taylor.
Pongo los ojos en blanco.
—Gracias por la aclaración.
—No hay problema. Ahora adelante, pregúntame cualquier otra
cosa que tengas para retrasar tu decisión de decir que sí.
Mason mantiene su mirada clavada en mí mientras se recuesta,
aflojando su fina corbata negra.
Dios, era tan arrogante que casi quería rechazar su oferta y vivir
endeudada solo para fastidiarlo.
—Sabes, tengo un trabajo real además de este —finalmente
señalo —. Supongo que querrás ir a Santa Lucía mucho antes de la
boda, así tienes tiempo para hacer cambiar de opinión de Aaron. Pero si
me necesitas por más de un fin de semana, no podré tener tiempo libre.
—Estoy seguro de que puedes. Idealmente, te necesito fuera por
dos semanas.
—¿En serio? —Me eché a reír —. No puedo tener dos semanas de
descanso, Mason. ¿Con apenas un aviso y durante la temporada alta?
No exagero cuando digo que es imposible.

24
Las facciones cinceladas de Mason apenas se contraen en
reacción. De hecho, luce aburrido con mi razonamiento mientras se
enfocaba en ajustar sus gemelos.
—No es imposible. Tu compañía ha estado luchando durante años
para conseguir uno de los bares en el hotel Victorian. Soy el propietario
mayoritario de ese hotel y mi contrato con las empresas de restaurantes
que dirigen nuestro salón en la azotea, vence el próximo año. Si le
garantizo ese espacio a Vandermark y lo requiero como mi enlace
exclusivo, te dejarán irte de vacaciones durante un mes entero si lo
deseas.
Exhalo fuerte, como si su declaración me golpeara físicamente en
el pecho.
—No estás sugiriendo realmente que vas a utilizar un contrato
multimillonario para sobornar a mi compañía de concederme una o dos
semanas de vacaciones.
Con sus gemelos rectos, Mason dirige su atención hacia mí.
—Eso fue exactamente lo que estaba sugiriendo, pero me
encantaría volver a explicarte si tienes problemas para entenderlo. Me
imagino que trabajar en Faddy Ales disminuye el número de células
cerebrales.
Cierro mis ojos.
—Oh Dios mío. Eres increíblemente molesto.
—Lo sé. Solo tienes que aprender a amarlo, cariño. Así duran las
relaciones.
Con los ojos abiertos de nuevo, miro a Mason, tratando de
averiguar si realmente podría ser más irritante que mis tóxicas
compañeras de trabajo. Pero luego, en el momento justo, aparece
Brielle, golpeándome primero con el ceño fruncido y luego su clásico
ataque de cadera que me hace tropezar con sorprendente fuerza sobre
la mesa de Mason. La chica de la cabina del lado grita: "¡Oh por Dios!"
Cuando los vasos se caen y apreto la mandíbula.
Oh. Dios mío.
Escucho el resoplido de mis compañeras de trabajo detrás de mí,
y con mi nariz aplastada en un charco de agua helada, puedo sentir que
mi tolerancia a las tonterías alcanza rápidamente su capacidad
máxima.

25
—¿Qué demo...?
Corto la pregunta de Mason antes de que pudiera terminar, sin
decir palabra poniéndome de pie y desabrochándome el delantal.
Arrojándolo sobre la mesa, suelto mi cola de caballo, me cruzo de
brazos y miro a Mason.
—No seré solo tu sucia aventura.
Levanta una ceja.
—¿Cómo dices?
—Si voy a la boda como tu cita, Mason, seré vista como tu novia,
no como otra aventura barata cuyo único propósito es arrodillarse y
servirte cuando creas que estás cachondo. Si logras actuar como si
tuvieras ese tipo de respeto por una mujer, entonces tienes un trato.
Mason parpadea.
—Hecho. ¿Algún otro problema?
—Pequeñas preocupaciones acerca de cómo fingirás ser un novio
devoto cuando nunca has sido uno en la vida real.
—Me imagino que de la misma manera que fingirías ser una novia
que no es completamente vainilla y carente de pasión.
Lo fulmino con la mirada.
—¿Qué diablos se supone que significa eso?
Mason sonrió.
—Aparentemente puedes arrojarlo, pero no tomarlo.
Una vez más, cierro los ojos por un momento para inhalar
profundamente.
—Está bien, está bien, tregua —se rió —. Mira, sé que me odias,
pero permíteme recordarte que tratar conmigo durante los próximos
diez días seguirá siendo mucho más fácil que trabajar en este agujero
de mierda durante al menos otro año. Y si alguna vez te digo algo
particularmente molesto, solo recuerda esa enorme montaña de deudas
que estas eliminando ¿Bien?
Tragué —. Bien.
—¿Alguna última preocupación?

26
Me arranco la etiqueta con el horrible nombre de mi pecho.
—Ninguno por ahora. ¿Listo para irnos?
Las cejas de Mason se arquean.
—¿A mitad de tu turno?
—He terminado con esta mierda —le digo, el agua todavía goteaba
por la punta de mi nariz mientras miro a mis compañeras de trabajo.
Estaban observando desde el bar de servicio con sonrisas en sus rostros
por lo desastrosa que lucía.
Desde donde se encontraban, mi conversación con Mason parecía
un desastre vergonzoso, lo que técnicamente era, pero todavía estaba
ansiosa por convertir sus miradas engreídas en una de conmoción total.
Mirando hacia él, me cruzo de brazos.
—Esta es tu primera tarea como mi novio, Mase. Sácame de aquí
como el caballero que no eres y hazte lucir convincentemente como un
novio amoroso.
Con las cejas aún arqueadas, sonrió.
—Lo tienes, nena.
Y así como así, Mason estaba de pie. Un silencio había caído
sobre la habitación, pero él se mostró indiferente, se alisó el traje y lucia
como parte de la realeza mientras me acompañaba con una mano en la
espalda. Él sonrió cuando me puse rígida ante su toque. A pesar de la
calma exterior, mi corazón nunca había latido más rápido en mi vida.
Esto realmente estaba sucediendo, tuve que recordarme a mí misma
mientras Mason me guiaba hacia el frente, tirando de mí
protectoramente contra su cuerpo mientras nos abríamos paso entre el
mar de ojos conmocionados.
Bien hecho, sonreí para mí misma, sintiéndome más audaz ahora
que nos acercamos a la barra.
Como todos los demás, las otras camareras estaban con la boca
abierta, por lo que, al pasar por la camarilla, me dirijo a ellas con una
versión de la línea sarcástica que siempre usaban para mí.
—Díganles que renuncio —Muevo mis dedos en señal de
despedida —. Gracias.
Santa mierda.
Todavía no era el cierre, pero era un comienzo.

27
Capítulo 4
Aparentemente, la primera misión del día entre Mason y yo era
una reunión en su oficina para repasar "lo básico". Por lo que entendí
durante nuestra conversación, estábamos a punto de trazar un plan de
estudios llamado "Como cabrear a Aaron 101" y estaba muy de acuerdo
con eso, junto con el hecho de que Mason llamó a un sedán de lujo para
que me recogiera en mi departamento y trajera a la corporación Leo.
Las oficinas estaban ubicadas en Park Avenue, en la parte
superior del emblemático Tate Building. La torre comercial era el hogar
de las compañías más famosas de Manhattan, y había de todo, desde
restaurantes de cuatro estrellas hasta prestigiosos estudios de noticias,
por lo que la entrada siempre era una puerta giratoria de personas muy
ocupadas e importantes. No pude evitar sentirme completamente fuera
de lugar mientras paseaba con mis jeans y una agradable chaqueta
abrigada pero ciertamente horrible, armada con el único propósito de
hablar mal de mi ex.
Sorprendentemente sola en el elevador, golpeé mis talones
ansiosamente hasta su oficina en el piso 43, arqueando las cejas
cuando las puertas se abrieron en una espaciosa área de espera
flanqueada por dos paredes de ventanas que iban desde el piso al techo.
Para mi alivio, parecía ser un día ocupado, así que pasé desapercibida
mientras me dirigía a la superficie negra y elegante en la recepción. La
mujer detrás del mostrador que se encontraba totalmente concentrada
inclinó su rostro hacia mí, saludándome primero con una sonrisa antes
de que sus ojos se alejaran de la pantalla.
—Buenas tardes. ¿Puedo ayudarte?
Hablo sobre los sonidos de ella escribiendo a una milla por
minuto.
—Sí, por favor, estoy aquí para ver a Mason Leo.
—¿Nombre?
—Taylor Simms.
Ella frunce el ceño ante su pantalla.

28
—Lo siento, parece que perdiste tu cita.
—¿Mi cita?
—Tengo su cita aquí a las dos y media y ya son casi las tres, así
que me temo que no puedo ayudarla. El horario del Sr. Leo esta
bastante lleno ya que estará fuera de la ciudad la próxima semana.
—Oh —Hago una pausa y luego me río de mí misma, avergonzada
por la línea que estaba a punto de usar —Él... me pidió que viniera. En
realidad, soy su, um...
—¿Novia? —La lastima en su tono me hizo darme cuenta
rápidamente de cuántas mujeres acudían a recepción, afirmando ser la
novia de Mason.
Al final del escritorio, un hombre joven y una mujer mayor
intercambiaron miradas de conocimiento y, de repente, me di cuenta de
que lucía como una idiota. Maldita sea, Mason, gilipollas.
Agarrando mi teléfono, le envío un mensaje de texto.
Hola. Tú recepcionista cree que soy una groupie mentirosa.
Ven a buscarme.
Envío el mensaje de texto, pero no hubo respuesta hasta después
de que me pidieran que "por favor me hiciera a un lado" para que Mason
finalmente viniera a mi rescate, a medias. Tenía la esperanza de que
saliera y me reclamara como su amada novia, pero en lugar de eso,
llamó y simplemente vi como la recepcionista contestaba, parpadeando
con breve sorpresa y luego colgó. En el lado positivo, fue como un truco
de magia ver su mirada de apatía transformarse en una cálida sonrisa
en mí dirección.
—Señorita Simms, me encantaría mostrarle la oficina del Sr. Leo.
Genial, me quejé por dentro, tan cabreada como estaba, no podía
guardar rencor contra ella mientras me arrastraba por un pasillo
iluminado en dirección a la oficina al final de este. Ella solo estaba
haciendo su trabajo. Mason, sin embargo, era un imbécil por hacer que
todas las mujeres que follaba se arrastrarán, obligando a las pobres
almas de recepción a dudar cuando alguien entraba y se presentaba
como su novia.
—Esto claramente va a ser una experiencia nueva para ti —le dije
a Mason una vez que llegué a su oficina, la puerta se cerró detrás de mí.

29
Estaba sentado en su escritorio de cristal con un traje oscuro, la
chaqueta desabrochada sobre una camisa blanca y una corbata gris.
Dejando la pluma en el escritorio, se recostó en su silla de cuero y
arqueó una ceja.
—¿Qué cosa?
—Actuar como si estuvieras en una relación seria. En primer
lugar, hubiera sido lindo que vinieras a rescatar a tu novia en persona.
En segundo lugar, apenas hemos comenzado este pequeño arreglo y ya
me han recordado qué clase de novio tan inadecuado y mujeriego serías
para mí.
Mason deja su trabajo a un lado, viéndose completamente
impasible ante mis palabras.
—Bueno, precisamente por eso tenemos esta reunión.
Me hace un gesto para que tome asiento frente a él. Me hundo en
la silla de cuero, quitándome el abrigo, sacando las plumas que se
habían quedado en mis pantalones, sintiéndome totalmente desnuda a
pesar de estar en una oficina.
—¿Qué estamos cubriendo entonces? Supongo que, si quieres
parecer un buen novio, debes saber cosas como mi comida y
restaurantes favoritos. Probablemente mis películas favoritas,
programas de televisión, etcétera.
—Ya estoy bastante familiarizado con la basura de reallitys con la
que te duermes, pero esa no es la información que estoy buscando de
todos modos.
Cruzo mis brazos sobre mi pecho.
—Bien. ¿Entonces qué?
—Detalles un poco más personales, es decir, cosas que Aaron
siempre quiso de ti, pero que nunca obtuvo.
—Por favor, no me digas que estás hablando de posiciones
sexuales.
Mason se echa a reír.
—No estás muy lejos —Parecía disfrutar del horror que se veía
reflejado en mi cara —. Siendo realistas, una vez que Aaron nos vea
juntos, desafiará la idea de nosotros como pareja. Nos vigilará de cerca
y hará un millón de preguntas, así que, en aras de derribarlo, quiero

30
averiguar qué le mataría saber que tú me proporcionas. Preferiblemente
cosas que no hicieron. Cenas caseras, masajes, stripteases, posiciones
específicas en la cama.
—Me senté hace dos minutos. No puedo creer que ya me estés
pidiendo que te cuente detalles sobre mi habitación con Aaron. Y antes
de que hagas una broma sobre cómo vivo en un estudio de mierda,
sabes a qué me refiero.
Mason se inclina hacia adelante con una ligera arruga en su
nariz.
—Confía en mí, no quiero escuchar los detalles de tu vida sexual
con mi hermano. Pero la idea de que seamos una pareja para esta boda
es poner celoso a Aaron, enojarlo y volverlo loco por el hecho de que no
solo estás conmigo, sino que me muestras cosas que nunca llegó a ver.
En este momento, él cree que ha visto todo de ti. Nuestro trabajo es
convencerlo de que no lo hace y que aún te quiere.
Gruño, odiando el hecho de que Mason tenía un punto. Mirando
por la ventana hacia la vista del edificio Chrysler, evito su mirada,
detestando el hecho de tener que revivir mi relación fallida por él.
—No lo sé, Mason. Que yo sepa, fui una novia decente. Le daba
masajes a Aaron todas las noches. Teníamos relaciones sexuales al
menos cuatro veces a la semana e hice de todo, desde ponerme un
corsé y ligas hasta dejarlo atarme a la cama —dije, con las mejillas
ardiendo, que se pusieron aún más calientes cuando levanté la vista y
descubrí que las cejas de Mason se alzaban con sorpresa en mi
dirección.
Sonrojándome ferozmente, logro poner los ojos en blanco.
—Sí, sé que me tienes en tu cabeza como esta pequeña y buena
mojigata, pero puedo decir con confianza que no dejé a Aaron con
muchas cosas sin probar en la cama. En todo caso, solo deseaba que le
permitiera exhibirme más y actuar más coqueta y sensual con él en
público.
—Pero eres más del tipo conservador —dedujo Mason.
—En realidad, no —dije a la defensiva —No soy remilgada,
simplemente me gusta ser sexy en privado con mi novio, ya que me
gustaba enviarle fotos desnuda, burlarme de él en casa y probar cosas
diferentes en la cama. Sin embargo, lo que no me gustaba era alentar la
necesidad de Aaron de presumir y pavonear su polla como un idiota. No

31
estoy segura de si te diste cuenta, pero crecer contigo le dio una
necesidad poco saludable de mostrarle al mundo que también tenía
cosas buenas y como su novia, fue algo agotador. Me quitó las ganas de
vestirme demasiado provocadora, usar vestidos ajustados y sexys y
proporcionarle toda la atención que ansiaba desesperadamente porque
no quería que pusiera tanta importancia en lo superficial.
Sin aliento, terminé mi discurso para encontrar a Mason
humedeciendo sus labios sonrientes de una manera que me hizo
presionar mis rodillas juntas.
—En resumen, no querías que intentara ser como yo —dijo.
—Exactamente. Quería que no se pareciera en nada a ti ¿Y te
estás riendo por qué…?
—Porque esto funciona perfectamente para nuestro propósito y
estás demasiado ocupada enojándote conmigo para darte cuenta —
respondió Mason con diversión —. Estamos tratando de poner celoso a
Aaron y me estás diciendo que solía desear que usaras vestidos
pequeños y DPA para poder competir con mi vida amorosa.
Básicamente, para llegar a las mayores inseguridades de Aaron, solo
necesitamos comprarte un nuevo guardarropa y necesitas reunir el
coraje para dejarme tocarte en algún momento.
Me mordí el labio, dándome cuenta de que, de nuevo, Mason tenía
razón. Aaron ya había crecido furiosamente celoso de Mason. Ver a
Mason presumirme y acariciarme en público probablemente lo volvería
loco. Y aunque el instinto me decía que no lastimara a Aaron y lo
protegiera, me encontré con ganas de hacer esto. Quería obtener un
cierre y respuestas de él, sí, pero también quería hacerlo sentir al
menos una pizca de lo que yo sentía. Solo necesitaba conciliar el hecho
de que no podía hacerlo sin acurrucarme con su imbécil hermano.
—¿Suena como un plan? —Mason preguntó —. Te hare una cita
para tu transformación mañana.
Traté de no parecer demasiado emocionada ante la perspectiva de
ropa nueva.
—Estaré libre.
—Bueno. Mientras tanto, es posible que tengamos que practicar
algunas muestras públicas de afecto.
Protesté.

32
—¿Qué es esto, la escuela secundaria? ¿Vamos a practicar
besuqueándonos?
La diversión bailaba en los ojos de Mason mientras estudiaba mi
reticencia.
—No del todo, pero la realidad es que, en algún momento, mis
labios tendrán que tocar los tuyos.
—¿Es eso realmente necesario? —pregunté débilmente, mirando
involuntariamente la boca de Mason.
—Considerando que solías besar a Aaron en público, diría que sí.
Pero dado que pareces físicamente asqueada ante la idea en este
momento, te dejaré dar un paso a la vez —Mason me acompañó hasta
la puerta —. Estoy seguro de que la monotonía de salir con mi hermano
durante tres años ha borrado cualquier recuerdo de cómo coquetear o
parecer remotamente sensual, así que te daré algo de tiempo para
recuperarte de eso.
—Si este es tu intento de psicología inversa, no está funcionando.
Mason se echó a reír.
—¿No? ¿Qué pasa si cuestionó el hecho de que tú incluso
recuerdes cómo mostrar la mercancía? ¿Cómo imitar los gestos y
patrones de habla de alguien en una relación apasionada y amorosa?
—Diría que no tienes nada de qué preocuparte, novio.
—Novio. Parece nombre de mascota. Preferiría “nene” o incluso
“cariño”, pero trabajaré a tú propio ritmo. Ya llegaremos allí —. Sonrió
Mason mientras abría la puerta. Pero sus cejas gruesas se fruncieron
cuando me puse el abrigo —. Cristo. Déjalo de lado por ahora.
—¿Disculpa?
—Al menos déjame verte alejarte sin esa cosa horrible —dijo
Mason, sacando una pluma de la manga y luego dejando que su mirada
bajara brevemente por la parte delantera de mi cuello en V.
Me quedé congelada por un momento, pero luego él esbozó una
media sonrisa.
—Coqueteo básico. Pruébalo la próxima vez.
Resoplé.
—Púdrete.

33
—Te veré mañana, Taylor.
—Muriendo de emoción aquí.
Y con ese romántico intercambio, nos separamos.

34
Capítulo 5
El primer acto oficial de nuestro romance actuado comenzó al día
siguiente en la tienda comercial Margot Vivier en Madison Avenue.
Mason me había enviado un mensaje de texto con la dirección, pero no
estaba ahí cuando llegué, dándome suficiente tiempo para quedarme
allí parada incómodamente, confirmando el hecho de que este era el
tipo de lugar que nunca exploraría por mi cuenta. Era inquietantemente
inmaculado con la iluminación y los estantes perfectamente alineados
con vestidos increíblemente caros. Aunque me gustaba pensar en mí
misma como una persona confiada, me sentí inmediatamente fuera de
lugar.
Pero justo cuando contemplé retroceder lentamente fuera de la
tienda, una dependienta apresuradamente se adelantó para saludarme
por mi nombre, me llevó a la parte de atrás y conversó calurosamente
sobre todas las prendas "impresionantes" que Leo ya había escogido
para mí, antes de revolotear a mi alrededor como un colibrí, envolviendo
mi busto, cintura y caderas con su cinta métrica blanca y delgada.
Apuntando los números en un folleto de cuero, luego sirvió una copa de
champán y me la entregó con una sonrisa deslumbrante, dejándome
mitad aturdida mitad encantada mientras sorbía mi copa y examinaba
su selección de vestidos veraniegos, todos ellos seleccionados
específicamente para mí.
Estaba a punto de llevar media hora en mis compras borrachas
cuando un mensaje de Mason sonó en mi teléfono.
Mason: No estoy seguro de lograrlo. Trabajo. Pero siéntete
libre de volverte loca. Todo se cargará a mi cuenta.
Arrugué la nariz, intentando sin éxito contener mi respuesta
sarcástica.
Yo: Tienes una cuenta aquí. Con clase.
Mason: ¿Cuál es el problema?
Yo: Ninguno.

35
Yo: Solo me doy cuenta de la gran cantidad de mujeres que
has traído a esta tienda.
Mason: Si no te sientes lo suficientemente especial en este
momento, déjame consolarte con el hecho de que eres la única que
recibirá ropa real en lugar de solo lencería.
Yo: Mmm. Aún más elegante.
Mason: Dicho esto, probablemente podrías usar lencería a
pesar de tu suministro completo de bragas increíblemente sexys
para cada día de la semana.
Estreché mis ojos al último mensaje de Mason. Tomando un
sorbo de champán, miro mi teléfono durante otro minuto antes de
decidir no responder, porque tenía clase, no porque no me quedaran
municiones en mi arsenal.
—Señorita Simms —la vendedora sonríe cálidamente mientras
entra —. Tu probador está listo.
Con eso, me acompaña a una habitación blanca y circular
iluminada por el resplandor de una lámpara de araña que cuelga sobre
un sofá blanco y redondo. Con un gesto hacia el botón para presionar si
necesito ayuda, cierra la puerta detrás de mí, dejándome sola con una
docena de vestidos que probablemente podrían pagar cuatro veces mi
alquiler. Había seda, jersey y satén en tonos coral, jade y champán, y
todo lo que tomó fueron dos segundos de pasar las manos sobre las
suaves telas antes de desnudarme ansiosamente y ponerme la primera
prenda. Ni siquiera podía enojarme con Mason por elegir las cosas más
pequeñas y ajustadas que venden porque la misión era encontrar “El
indicado”.
Ese vestido dolorosamente sexy para incitar la emoción, la envidia
y el arrepentimiento de Aaron, todo a la vez.
Si bien las primeras tres o cuatro opciones eran hermosas,
halagadoras y ciertamente apropiadas para el verano, aún no había
sentido esa chispa. Pero luego, examinando las piezas que quedaban,
mis dedos rozaron una seda tan suave y lujosa que mis labios se
separaron con un involuntario "ooh". Pero justo cuando saqué al
potencial ganador de su elegante percha negra, mi teléfono sonó en la
silla.
Mason: ¿Qué llevas puesto ahora?
Yo: Ja.

36
Mason: No te estoy sexteando. Es una pregunta seria ya que
no puedo verte en persona.
Yo: Bueno, estaba a punto de probarme algo prometedor,
pero luego interrumpiste.
Mason: ¿Me estás diciendo que estás desnuda ahora?
Yo: Estoy usando ropa interior. ¿Estás seguro de que no
estás tratando de sextearme?
Mason: Tengo mis dudas ahora. ¿De qué color son tus
bragas?
Yo: Esto es 100% sexting.
Mason: Déjame adivinar, dicen viernes a pesar de que hoy es
domingo.
Yo: No estoy usando bragas del día de la semana, gilipollas.
Son pantaletas de encaje negro
Mason: Joder.
Bufé, lista para arrojar el teléfono a un lado después de un buen
minuto de silencio. Pero justo cuando lo dejo, aparece otro texto.
Mason: Envíame una foto.
Yo: No me estás pidiendo en serio desnudos en este
momento.
Mason: Estaba pidiendo una foto del vestido que estabas a
punto de probarte, pero estaría más que feliz de recibir desnudos
si quisieras enviar algunos. Ciertamente me tienes pensando en
ello en este momento.
Yo: Ja. ¿No se supone que deberías estar lleno de trabajo?
Mason: Estoy distraído ahora.
Yo: Uf ¿por qué?
Mason: Imaginación vívida.
Yo: Ok, estoy apagando mi teléfono ahora.
Me río mientras tiro mi teléfono en mi bolso antes de regresar a
mi ingenioso contoneo con el vestido más ajustado pero completamente
hermoso que jamás se haya visto.

37
—Y... tenemos un ganador —murmuro cuando finalmente logro
mirarme en el espejo. El vestido es totalmente simple; drapeado y sin
tirantes con un escote en forma de corazón. Pero también había algo
devastadoramente sexy al respecto. Tenía que ser el color: Nude y
apenas un tono más oscuro que el tono natural de mi piel. Combinado
con el ajuste ceñido que me obligaba a ir con tan solo una tanga debajo,
fácilmente lo declare el ganador de la puesta en escena en Santa Lucía
que lo hará patearse a sí mismo en el trasero.
Todo lo que necesitaba era cerrar la espalda.
Después de presionar el botón varias veces en vano, abracé la
parte delantera de mi vestido contra mi pecho y miré fuera del
vestuario, dando unos pasos descalza sobre la alfombra de felpa antes
de que una voz familiar jadeara detrás de mí.
—De ninguna manera. ¿Taylor Simms?
Joder.
«Por favor, no dejes que sea ella», rogué en silencio, mi estómago
se revolvió antes de darme la vuelta para confirmar la presencia de
Whitney Decker.
—Oh, ¡Dios mío, eres tú! —chilló, sus rizos oscuros rebotando
mientras se acercaba a mí con solo un sujetador negro y una falda de
cuero. Envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello, me besó en la
mejilla y arrulló —Lo lamentó, Taylor. ¡Me sorprende que estés fuera de
casa después de lo que Aaron te hizo!
Y ahí estaba. La actitud pasivo-agresiva por la cual era tan
famosa.
—Bueno. Ya sabes —. Una sonrisa forzada estiró mis labios —.
Han pasado dos meses. No puedo estar triste el resto de mi vida.
—Oh, esa es una buena actitud, cariño. En serio, tienes la mejor
actitud —se maravilló Whitney, alejándose para mostrarme los grandes
ojos de Bambi —. Dios, Tay, realmente esperaba no tener que decírtelo,
pero ahora que me has visto aquí, probablemente sabes que estoy
comprando algo para ir a la boda de Aaron.
Era mi turno para poner los ojos de Bambi.
Mierda.
¿En serio, Aaron?

38
No tuvo la decencia de decirme que se iba a casar, pero si pudo
invitar a la mujer que casi se había interpuesto entre nosotros hace dos
años, que me recordaba la peor noche de mi vida, la peor decisión de mi
vida y todo el dolor que vino después.
Parpadeando con fuerza, me recompongo, negándome a darle a
Whitney la satisfacción de ver mi agitada expresión.
—Oh, eso es... genial, Whitney —digo, con la garganta apretada.
—No. No es así. Y puedo decir que no quieres decir eso —suspiró,
exagerando un ceño fruncido. Pero pude ver el borde de sus labios
temblar con diversión mientras se empapaba en mi furia apenas
contenida —. Es solo que siempre tuve un vínculo con Aaron. Éramos
muy cercanos. Ya sabes —ella hace un mohín, usando esa voz de bebé
que había escuchado tantas veces antes, por teléfono durante esas
noches cuando llamaba a Aaron a la una, dos, incluso tres de la
madrugada.
"Cosas del trabajo", siempre decía Aaron. Pero entonces ocurrió
aquella tormentosa noche. En la que preferiría no pensar nunca más.
Especialmente ahora.
Tragando fuerte, encuentro mis palabras y me encojo de hombros.
—Es tu vida, Whitney. Haz lo que quieras. Siempre lo has hecho.
—Oh oh —jadeó, sus ojos oscuros brillando —. ¿Ya nos estamos
volviendo maliciosas?
Hago una mueca.
—¿Es eso lo que esperabas?
—Bueno, ya sabes. Siempre has sido toda simple, correcta y
mojigata. Sería bueno verte ser un poco desagradable por una vez —se
rió, mordiéndose el labio —. Dios sabe que necesitas algo que ofrecerles
a los chicos, alguna cosa para conseguir estar de nuevo en el juego de
las citas.
Parpadeé.
—¿Disculpa?
Whitney finge una risa nerviosa.
—¿Golpeé un nervio? Oh, Tay, no estés triste. Te recuperarás
eventualmente —. Ella frunció sus labios brillantes —Probablemente no

39
con alguien tan lindo como Aaron, pero bueno, para empezar, no sé
porque estabas saliendo con él.
Guau. Tienes que estar bromeando.
Con una risa de pura incredulidad, sacudo la cabeza hacia
Whitney, negándome a seguir con esto. Dándome la vuelta, busco
desesperadamente a la vendedora. Cuando la encuentro pasando por el
pasillo, rápidamente la detengo, respirando aliviada mientras se
apresura a cerrar mi vestido. Le doy las gracias en voz baja, mirando
decididamente lejos de Whitney, que todavía esta allí con una gran
sonrisa falsa en sus labios. Una que se extendió aún más cuando la
vendedora luchó para cerrar mi vestido.
—Discúlpela. Tay ha estado concentrada en esas Oreos después
de la ruptura, si sabes a lo que me refiero —Whitney le guiña un ojo a
la pobre vendedora que frunce el ceño profundamente antes de
mostrarme una mirada de sorpresa mezclada con simpatía.
Eso ayuda.
Mas o menos.
Pero antes de que pudiera recuperarme del primer insulto,
Whitney me ataca de nuevo.
—No te preocupes por el vestido, Tay. De todos modos, es
demasiado sexy para que puedas lucirlo —dice, lanzando otro guiño en
mi dirección. Y con eso, regresa a su probador.
Después de asegurarle a la vendedora que había terminado de
probarme cosas, vuelvo al mío. Cerrando la puerta, me dejo caer en la
silla blanca y miro fijamente a la pared, deseando no caer en todos
aquellos pensamientos oscuros que Whitney nunca falla en provocar.
Era peligroso hundirme en ese lugar en mi mente porque estaba lleno
de nada más que lo sucedido y lo lamentaba: todo el dolor que podría
haber evitado si pudiera recuperar esa semana, tal vez esa noche de mi
vida. Incluso antes de que Aaron se fuera, los pensamientos me
atormentaban. Ahora que él se había ido, me perseguían aún más,
eligiendo momentos aleatorios del día para destellar detrás de mis ojos
y rebotar salvajemente en mi cabeza, recordándome todo lo que perdí
antes de perder incluso a Aaron.
Vale, para, Taylor. Respira. Me regañé, cerrando los ojos.
Ten pensamientos felices, pensamientos felices, felices...

40
—¡Oh por Dios!
Mis ojos se abrieron ante la voz chillona de Whitney sacándome
de mi aturdimiento.
—Oh. Mi. Dios —continuó con su exageración característica —.
¿Cómo tuve tanta suerte? Y lo más importante ¿qué haces aquí?
Parpadeé de nuevo, pero cuando escuché la deliciosa voz que
respondió a su pregunta, mi mano voló a mi boca.
—No lo sé. ¿Qué estás haciendo tú aquí? —Mason respondió
burlonamente, su sonrisa audible diciéndome que sus brazos ya
estaban fuertemente envueltos alrededor de él.
Mierda, Mase, sí.
Todavía agarrando la parte delantera de mi vestido contra mi
pecho, me quedo ansiosamente en la puerta, mis pensamientos
negativos se desvanecieron rápidamente al darme cuenta de qué tipo de
diversión enferma y retorcida podía tener con la escena que se
desarrollaba afuera.
—Oh, ya sabes, Mase. Solo estoy comprando vestidos para poder
ir a la boda de tu hermano con tu ex. Escandaloso, por cierto, pero me
encanta cómo claramente no te importa un cuerno —se rió Whitney.
Apreté la mandíbula cuando la escuché golpear a Mason en algún
lugar de su cuerpo. Sonaba duro. Probablemente su pecho.
—Debe ser divertido ser el más rico y guapo ¿eh? Puedes ver a tu
hermano casarse con tu chica y dejar que esa mierda te resbale porque
siempre puedes tener a alguien más caliente.
—No te equivocas con eso.
Whitney ronroneó y bajó la voz.
—Más caliente con mejores tetas y nuevos trucos en la cama.
Mierda, ella realmente iba a por ello.
—¿Has visto a alguien últimamente que pueda ajustarse a esa
descripción? Alguien... en esta tienda, ¿tal vez? ¿De pie muy cerca de ti?
La voz de Mason regresó con una suave risa justo cuando un
mensaje de texto sonó en mi teléfono. Al sacarlo de mi bolso, lo escuché
decir: —En realidad, sí —justo cuando leía el mensaje en mi teléfono.
Dondequiera que estés, ven a los probadores ahora. Ya.

41
Me tapo la boca con la mano para reprimir un gran resoplido. Con
el pulso acelerado, respiro hondo, cambiando mentalmente de enfoque y
preparándome para la actuación de mi vida. Moviendo mi cabello,
exhalo de manera constante y finalmente abro la puerta.
La satisfacción fue instantánea mientras miraba a Mason y a sus
ojos sin pestañear.
En menos de un segundo, me encontró, fijó su mirada en mí y se
negó a soltarme, moviéndose con avidez a lo largo de mis piernas antes
de trazar el destello de mis caderas y la caída de mi cintura. Ni siquiera
pude reprimir la satisfacción, separando los labios mientras veía al
increíble Mason Leo intentar, pero fracasar varias veces en decir algo.
—Cristo, Taylor —finalmente murmuró, arrastrando su mano por
su mandíbula y estudiándome, luciendo tan convincentemente
torturado que tuve que morder mi sonrisa gigante.
Mirando a Whitney, la encuentro simplemente parada allí, con la
boca abierta y los ojos entrecerrados pero sin pestañear, su atención
moviéndose de un lado a otro entre nosotros hasta que notó mi sonrisa.
Un ceño fruncido se forma rápidamente.
—¿Están... aquí juntos o algo así? —Pregunta a regañadientes.
Le dirijo una sonrisa plácida.
—Mmmm —digo antes de volver mis exagerados ojos de cervatillo
a Mason.
—¿Crees que debería comprar esto, cariño?
Ignoró mi acto de seguir mirándome.
—Creo que sabes la respuesta a eso —dijo.
Había algo extrañamente tentador sobre el hecho de que su voz
sonara ronca y por primera vez desprovista de humor.
Mason se humedeció los labios e inclinó la cabeza.
—¿Puedes voltear por mí? —preguntó en voz baja, y tan
educadamente que prácticamente olvidé dónde estaba.
Pero volví a la Tierra cuando Whitney aprovechó su oportunidad
de intervenir.

42
—Ni siquiera le cierra —espetó. Pero luego sus pestañas se
agitaron cuando Mason la miró y ella soltó una risita entrecortada para
recordarle su delicadeza.
Aunque él parpadeó por un segundo, Mason rápidamente volvió
su atención hacia mí, acercándose hasta que apenas había seis
centímetros entre nosotros.
Apenas tuve que fingir mi reacción cuando su sonrisa torcida se
extendió en una gran sonrisa, travesuras parpadeando en sus ojos
azules mientras murmuraba lo suficientemente alto como para que
Whitney lo oyera.
—Date la vuelta para mí, cariño.
Sus palabras enviaron una rápida oleada de escalofríos a mis
brazos, pero sacudiendo mi cabeza hacia él, me reí un poco.
—Cariño —susurré burlonamente antes de poner mi cabello sobre
mi hombro y darme la vuelta. Agarrando el borde del marco de la
puerta, miré en el espejo de mi camerino, observando a través del reflejo
mientras Mason se colocaba detrás de mí.
Dios, el hombre era alto. Desvergonzado también, por la forma en
que ladeó la cabeza para arrastrar su oscura mirada a lo largo de mi
trasero desnudo. Estaba tan lista para decir algo listillo, pero de repente
él me calló, agarrando fuertemente mi vestido, tomando mi cremallera y
de alguna manera tirando de ella sin ningún esfuerzo.
Un pequeño jadeo separó mis labios, pero una vez que la soltó,
exhalé y me di cuenta, a pesar de la tensión, que el vestido me quedaba
perfectamente.
Y a juzgar por la forma en que Mason me estaba mirando, era “El
indicado”.
—Umm —Whitney buscó algo perturbador que decir, pero se
quedó corta. Tenía que ser masoquista, al continuar parada allí
mientras Mason fijaba sus ojos en los míos a través del reflejo en el
espejo y sacudía la cabeza.
Frotándose la nuca, gimió.
—Sí, vamos a llevarte a casa para que pueda arrancarte esta
cosa y poner mis manos sobre ti.
Mis cejas se alzaron.

43
Ok, aquí vamos.
—Es curioso que digas eso —sonreí, mis dedos recorriendo
distraídamente la curva de mi escote en forma de corazón —Porque
Whitney aquí, dijo que era demasiado sexy para mí.
Mason levantó las cejas y miró la mortificación en la cara de
remolacha de Whitney y luego me devolvió esos ojos azules.
—Estoy seguro de que lo que ella quiso decir es que es demasiado
sexy para mí y no podré mantener mis manos lejos de tí. Ahora por el
amor de Dios, cámbiate para que pueda llevarte a casa y tirarte en mi
puta cama.
Dios si. Jodidamente más, Mason.
Con esa pequeña y sucia demostración, Whitney finalmente
regresó a su probador.
Me cubro la boca, deleitándome con lo que acababa de pasar y
permitiéndome reír por lo bajo mientras me giro para mirar a Mason.
—Bien hecho —articulo, con los brazos cruzados mientras me
recuesto contra la pared, escuchando a Whitney recoger
apresuradamente sus cosas y cerrar su abrigo antes de caminar
directamente del vestidor con un resoplido, sin siquiera mirar en
cualquiera de nuestras direcciones.
Con esa sonrisa torcida en los labios, Mason esperó hasta que ella
salió de la tienda para responder.
—No estoy seguro de a qué te refieres.
—¿Vamos a casa? —Sonreí —Como si viviéramos juntos.
—Bueno, esa mitad de la oración fue ciertamente una mentira —
dijo.
Me detengo por un momento.
—Mmm —Muevo mis labios a un lado, decidida a no reconocer
su sugerencia de que la segunda mitad de su oración era cierta.
Si Mason realmente quería arrancarme el vestido, realmente no
quería saberlo. No tenía lugar en mi cabeza para ese tipo de
información.
Con los brazos cruzados, cambió de tema.

44
—Entonces, ¿es esta la parte en la que cargas todo esto a tu
cuenta? —pregunto con humor.
—¿Tienes todo lo que necesitas para Santa Lucía?
—Si compro todos los vestidos que me probé hoy, tengo más que
suficientes.
Mason alza una ceja.
—¿Trajes de baño?
—Tengo trajes de baño en casa.
—El punto es conseguir cosas nuevas que Aaron nunca haya
visto antes —dijo Mason, sus ojos viajando hasta el escote de mi
vestido.
Se río cuando jugué con mi cabello para bloquear su visión de
mis pechos.
—Este no es un intento de engañarte para que te vea desnudarte
y probarte bikinis, Taylor. Solo quiero que llames la atención de mi
hermano porque ese es el plan. Si quieres privacidad, puedo volver a
salir fácilmente. Tengo mucho trabajo que hacer en la oficina.
Me sonrojé a pesar de mí misma.
—Eso no es todo —miento, de repente confundida y no estoy
segura de por qué —. Simplemente no quiero que gastes más dinero
aquí. Puedo conseguir buenos bikinis que no cuestan cuatrocientos
dólares la prenda, ¿de acuerdo? —Me reí —. Haré que Sofía me lleve a
algún lugar. Ella es la reina de las compras de este tipo de cosas.
Mason dejó que su mirada se detuviera en mí por un segundo
antes de decir: —Está bien.
A menos que lo imaginara, había una pizca de complacencia en
su sonrisa antes de darse la vuelta para irse y encontrar a la vendedora.
Una vez que se perdió de vista, gemí internamente, pasándome la mano
por el pelo y tratando de descubrir qué era lo raro de nuestra
conversación hace un momento. Pero no pude. La rareza simplemente
flotaba en el aire, dejándome vagamente inquieta a pesar del hecho de
que acababa de registrar una victoria contra Whitney Frickin Decker.
Mientras Mason pagaba mis cosas, me quedé en el probador con
la vendedora, que me ayudó a quitarme el vestido. Estaba callada
mientras me desabrochaba y deslizaba todos mis vestidos nuevos en

45
bolsas negras, pero una vez que terminó y volví a mi suéter y jeans
habituales, se atrevió a mostrar una mirada astuta.
—Esta es la primera vez que vemos al Sr. Leo en la tienda —dijo
en voz baja —. En realidad, nunca viene de compras, así que... debes
ser especial.
Me reí.
—Un caso especial, eso es seguro.
—Bueno, sea lo que sea, él es... muy guapo. Así que debe ser
divertido —susurró mientras me llevaba hacia Mason, quien me
esperaba en el mostrador, con su abrigo negro nuevamente con cuello
recto que rozaba su mandíbula. Estaba hablando por teléfono a la
oficina, así que me tomé un momento para estudiarlo sin que él lo
notará, dándome cuenta de algo...
Ugh.
Incluso si no lo dije en voz alta, tenia que admitirlo solo para mí:
hasta ahora, fingir con Mason fue realmente divertido.

46
Capítulo 6
El almuerzo del lunes con Sofía era necesario para ambas, y
comenzó con su confesión de tres cosas: una, que ella ya sabía sobre mi
"nueva aventura", dos, que ella la aprobaba totalmente, y tres, ella
también asistiría a la boda de Aaron con Eva.
—¡Lo siento, Taylor! Lo juro por Dios que me estaba torturando a
misma tratando de descubrir cómo decírtelo, y prometo que todavía voy
a darle un puñetazo en la boca cuando lo vea, incluso si es el día de su
boda y que luego tenga que hacer su puto maquillaje después para
cubrirlo —divagó y se encogió de inmediato, sus dedos enredados en su
cabello cobrizo —. Tengo que ir porque mi familia me esta presionando
para poder obtener la primicia de que era lo que estaba pensando
Aaron. Y mi agencia me mataría si dijera que no a ese... dulce, dulce,
dinero de los Tully.
Me eché a reír.
—Oye, alguien necesita maquillar a la novia. Y el dinero es dinero,
así que lo entiendo —dije sinceramente, extendiendo la mano a través
de nuestros huevos benedictinos para darle a su mano un apretón
tranquilizador.
No podía enojarme con la chica. Sofia Ricardi era la prima más
joven de los hermanos Leo y mi mejor amiga desde que comencé a salir
con Aaron hace tres años. Si bien Aaron y Sofía siempre habían sido
cercanos, nuestro vínculo rápidamente superó al de ellos en el momento
en que nos conocimos, lo que comenzó con un: Tus cejas son perfectas.
De mí parte.
La segunda vez que vi a Sofía me reveló que maquillaba para
ganarse la vida, mi lado femenino se despertó con la risa de mil arcoíris,
y desde entonces, prácticamente habíamos sido hermanas. De hecho,
ella fue la única razón por la que incluso sobreviví las semanas
posteriores a la partida de Aaron. Además de jurar causarle daño físico
en su próxima reunión familiar, ella me traía vino y la cena varios días
a la semana, incluso envolvía mi sofá con una sábana ajustable y un
edredón cuando insistía en dormir allí en lugar de la cama.

47
A pesar de la insistencia de Mason, honestamente no podía
imaginar mantener nuestra relación falsa en secreto de Sofía. Pero la
tarea se volvió un poco más fácil cuando escuché que vendría con
nosotros a Santa Lucía. La idea de todos viéndonos a Mason y a mí
actuar como una nueva pareja amorosa era lo suficientemente
desalentador, así que definitivamente no necesitaba a Sofía
constantemente mirándome y riendo acerca de lo convincente que era,
bromeando acerca de cómo estaba “totalmente enamorada” de Mason o
lo que sea. En realidad, era más simple dejar que el barco zarpara y
solo pretender que éramos reales.
Además, significaba que podía seguir adelante y hablar acerca de
qué tan calientes se pusieron las cosas en la tienda ayer.
Tenía que contar la historia. Era indudablemente buena y estaría
mintiendo si dijera que no estaba al menos un poco excitada por las
palabras sucias que salieron de la boca de Mason cuando me vio con
ese vestido. Solo razoné que al menos la mitad de la sensación de
hormigueo provenía del hecho de que nos habíamos unido para derribar
a Whitney, por lo que no había nada de qué preocuparse. Fue solo un
pequeño acto divertido. Además, no había ninguna mujer en el mundo
que no estuviera totalmente excitada por la idea de que Mason Leo
quisiera arrancarle la ropa. Así que esa fue mi defensa. Sin embargo,
Sofía me estaba haciendo pasar un mal rato.
—Ew, ¿puedes parar?
—¿Qué?
—Puedo decir que estás pensando en Mason en este momento y
confía en mí, estoy acostumbrada a las conversaciones sexuales contigo
que involucran a uno de mis primos, pero no sé si puedo manejar la
forma en que te estás retorciendo en este momento...
—Estás exagerando.
—No lo estoy. Definitivamente nunca te había visto revivir un
recuerdo tan bueno que comenzaras a hacer caras sexuales en público.
—¡Sof! Cálmate.
—¡Me lo estás diciendo tú a mi! Soy yo quien tiene que mirar esta
mierda —dijo con un estremecimiento dramático —. Pero está bien.
Ahora puedo decirle al resort que me ponga en una habitación muy
alejada de ti y de Mase. Probablemente debería decirles que pidan un
par de cabeceras adicionales mientras estoy en ello.

48
Me ardieron las mejillas.
—Está bien, vamos... por favor, nunca hablé sobre la posibilidad
de que Mason y yo tengamos sexo —dije, sin notar mi error hasta que
Sofía hizo una mueca.
—Uh... ¿por qué? Estás saliendo con Mason ahora. El sexo va a
suceder —señaló sin comprender. Ups. Mierda —. Quiero decir,
¿realmente te sientes tan culpable por estar con él?
Parpadeé.
—Sí —dije con entusiasmo —. Sí, lo hago.
—Bueno, no lo hagas. Aaron básicamente te dio la libertad de
hacer lo que quisieras con lo que hizo y eso incluye ir y tirarte a su
hermano, así que aleja esos sentimientos. Y mientras estamos en este
tema, ¿puedo decir que estoy ridículamente feliz por ustedes dos? Tan
jodido como es, siempre esperé... incluso cuando todavía estabas con
Aaron... que tú y Mase pudieran tener algo algún día.
Me tuve que reír en su cara.
—¿Espera qué? ¿Por qué?
—¡Porque bajo todo el odio, siento que ustedes estaban
totalmente destinados el uno para el otro! —dijo ella, con los brazos
cruzados y la nariz alzada.
—Sí, las pocas veces que incluso hablamos, era todo discusión,
así que ahora solo estás hablando mierda.
—Oye, hay una delgada línea entre el amor y el odio —dijo Sofía
—. Deberías saberlo mejor que nadie teniendo en cuenta lo raras que se
pusieron las cosas contigo y Aaron antes de que se fuera.
Parpadeé, aturdida. Luego le lancé una mirada.
—Estábamos bien, Sofía. Perfectos, en realidad, teniendo en
cuenta las circunstancias.
Ella retrocedió rápidamente.
—Lo siento. Tienes razón.
—Así que por favor no vayamos allí.
Ella levantó las manos en señal de rendición.
—Lo siento, nuevamente. No iremos allí.

49
Cerré los ojos con fuerza, lamentando la irritación.
—No… lo siento. Simplemente ya estaba sensible y pensaba en
toda la situación gracias al pequeño ataque de Whitney de ayer.
—No pienses en esas cosas. O esa noche —urgió Sofía —. Tienes
un nuevo hombre en tu vida y ya no hay lugar para arrepentimientos.
Eres feliz, él es feliz y sinceramente... creo que tú podrías ser la
indicada. La que domestique a la bestia indomable.
—Sof, eres genial en muchas cosas, pero tengo que decir que no
eres la mejor mintiendo.
Ella se burló.
—Bien. No me creas. Pero permíteme señalar que Mason ya ha
perdido básicamente millones de dólares al negociar ese trato con tu
compañía para que puedas irte de vacaciones. Y seamos realistas, no
tenía que hacer eso. Él podría haber reservado una gran escapada
contigo, que costará una pequeña fracción de ese contrato y Lori aun te
dejaría ir de vacaciones ya que de todos modos eres su empleada
favorita. ¿Verdad?
Me mordí el labio —. Eso me recuerda que tengo que pasar por la
oficina para firmar algo para poder comenzar mis vacaciones.
—¿O simplemente estás tratando de escapar de mí porque te
incomoda admitir lo increíblemente atraída que estás por Mason? —
Sofía sonrió.
Estreché los ojos juguetones hacia ella.
—No es eso, y eres muy molesta. ¿Lo sabes verdad?
—De la manera más adorable, ¿verdad? —Sofía sonrió cuando
fingí un suspiro y un gesto de mala gana —. Mira, ese es un rasgo que
se encuentra en la familia Leo. Y lo sabes muy bien ahora que estás con
Mason.
Gruñí.
—Realmente lo hago.
—Oh. Ahí está la cara sexual otra vez.
Me pongo la mano sobre la cara. Gruñí.
—Mentirosa —le dije, dejando dinero sobre la mesa que ella me
arrojó —. Eres de lo peor.

50
—Si te vas. No trates de pagar. ¿Nos vemos mañana en la cena de
Noah?
—Claro —. La inauguración de esta semana era en Lady Mercer,
la última sala del SoHo para ser vista, y dirigiendo el lugar estaba Noah
Van Daal, el chef chico malo favorito de Manhattan y el mejor amigo del
propio Mason Leo —. No me lo perdería por nada del mundo.
—Por supuesto que no. Todos en esta ciudad estarán allí —Sofía
meneó sus cejas perfectas —. Así que básicamente es la fiesta oficial de
presentación de Mason y tú, ¿no crees?
Mierda, pensé mientras me ponía el abrigo, dándome cuenta por
qué Mason me había pedido que fuera.
—Dios, realmente no había pensado en eso, pero gracias por
recordarme que voy a estar bajo la mirada de la ciudad.
—Será mejor que te veas bien. Es la apertura de Noah, pero todos
los ojos estarán puestos en ustedes dos.
—Gracias. No hay presión en absoluto.
Sofía resopló.
—Estarás bien. Vas a tener a Mason Leo en tu brazo y escuché
que eso es un impulso de confianza lo suficientemente grande por si
solo.
—Bien, en realidad no puedo discutirlo.
—Mmm. Y si te pones nerviosa, solo finge que todo es felicidad y
que ustedes dos no podrían estar más enamorados —sonrió Sofía —. No
dejes que los enemigos sepan la verdad. ¿Entiendes lo que quiero decir?
—Oh, confía en mí —me reí mientras me inclinaba para besarla
en la mejilla —. Lo sé muy bien. Nos vemos mañana.

—Taylor, no tenías que venir para firmar esto en persona. Dije en


el correo electrónico que una firma electrónica funcionaría —dijo Lori
mientras cerraba la puerta de su oficina con vista a la Quinta Avenida.

51
Como de costumbre, el espacio de mi jefa era una contradicción
divertida: ordenada, aerodinámica y organizada, a excepción de la isla
de locura que era su escritorio —. Sin embargo, me alegro de que hayas
venido, porque quería felicitarte en persona por facilitar el acuerdo
entre Vandermark y The Victorian. Se va a solidificar la reputación de
nuestra empresa entre los hoteles de lujo —Lori se ajustó el moño
mientras se sentaba detrás de su escritorio —. Y, por supuesto, necesito
felicitarte por cualquier asunto que tengas con Mason Leo.
De pie torpemente frente a su escritorio, me reí.
—¿Disculpa?
Lori resopló.
—Has estado en esta empresa desde que tenías diecinueve,
Taylor. Te conozco desde hace más tiempo que Aaron, así que sé que en
realidad no estás saliendo con Mason Leo. ¿Puedo recordarte que fui a
quien viniste corriendo cada vez que necesitabas quejarte de él?
Cierto. Mis dos mejores opciones para recibir mis quejas de
Mason eran Aaron y Sofía, pero como ambos estaban emparentados con
él, generalmente reprimía mi enojo hasta que pudiera llegar a Lori, lo
que siempre hacía que los lunes fueran más lunes para ella. Sonreí e
hice una mueca al mismo tiempo —. ¿Puedes guardar un secreto?
—Puedo. Siempre y cuando me envíes un correo electrónico en el
momento en que te rindas y tengas sexo, ebria en la playa con él.
—Guau. Gracias por el voto de confianza, pero eso no va a
suceder.
—¿Por qué no? Después de todo lo que Aaron te hizo pasar, diría
que mereces dormir con su hermano. Quiero decir, Aaron era lindo,
pero con Mason, tienes esos hombros y ese trasero. Y sería puramente
físico, ¿a quién le importa? Solo cierra su boca inteligente antes de
meterte en la cama con él y todo solucionado —dijo Lori. Mirando hacia
arriba, resopló ante mi expresión horrorizada —. ¿Qué? Ya estás
haciendo algo loco. Es mejor que te diviertas mientras lo haces. No es
como si alguna vez volvieras a verlo después de que regreses de la boda.
Fruncí el ceño.
—No había pensado en eso. Y supongo que tienes razón, yo solo...
preferiría no complicar las cosas.

52
—Eso sugiere que incluso tienes una historia que complicar. Lo
cual no haces —Lori ladeó la cabeza mientras movía una pila de papeles
—. ¿Correcto?
Parpadeé.
—Bien.
—Entonces enloquece. Todavía no estás en Santa Lucía, pero
gracias a la pila de documentos de última hora, tu nuevo novio acabó
con mi fin de semana, técnicamente estás de vacaciones —señaló —. Y
teniendo en cuenta todos los trabajos que he realizado hasta ahora, si
no regresas de Santa Lucía con una descripción detallada de cómo se ve
Mason Leo desnudo, te estoy despidiendo.
—Si ayuda, puede que haya visto o no el contorno de su polla la
semana pasada.
Con las cejas arqueadas, Lori levantó la vista de su trabajo.
—¿Espectacular? —ella preguntó en serio. Cuando gemí, ella
sonrió —. Sí, lo tomaré como un “mierda santa, sí”
—Como deberías, pero por favor no me hagas pensar más en ello.
—No lo haré —Lori giro su rostro y volvió a su pantalla —. Estoy
segura de que encontrarás mucha tentación por tu cuenta. Y teniendo
en cuenta el sexo aburrido que soportaste durante años con Aaron,
estoy bastante segura de que en algún momento te romperás.
Divertida, sacudí la cabeza.
—Eres un mentor maravilloso, Lori.
—Oh, lo sé. Ahora sal de mi oficina. Tengo trabajo que hacer y tu
también —dijo mientras comenzaba a escribir ya de vuelta en su
computadora —. Y por trabajo me refiero a Mason Leo.
Me reí.
—Muy bien, me voy.
—Mantenme informada sobre el falso romance, rompecorazones.
Te veo en dos semanas.

53
Capítulo 7
Si tenía que salir con Mason, Lady Mercer era sin lugar a dudas el
lugar para hacerlo. Cuando llegamos, era como una casa llena a todo
volumen. Agaché la cabeza un poco, dejando que Mason me guiara a
nuestra mesa con una mano en mi espalda.
—En caso de que lo hayas olvidado, el objetivo es que se nos vea
—dijo, leyendo la intimidación en mi rostro.
A pesar de trabajar para un grupo de restaurantes, no tenía
experiencia en lugares como estos: las celebraciones ultramodernas con
camareros que se deslizaban como artistas y cabezas constantemente
girando para ver quién acababa de entrar. Definitivamente noté ojos
mirándonos mientras el anfitrión nos acompañaba a nuestro reservado.
Trate de distraerme a mí misma admirando la decoración del
restaurante.
Un resplandor ámbar iluminaba el majestuoso estante detrás de
la barra, elaborado del piso al techo con los mejores vinos y licores de
todo el mundo. El revestimiento de los pisos estaba hecho de azulejos
desgastados y las antiguas paredes con espejos reflejaban los asientos
de cuero llenos de gente hermosa, muchas de las cuales todavía
miraban en nuestra dirección cuando nos sentamos, los primeros en
llegar a nuestra fiesta. Maldición. No importa cuánto tratara de pensar
en otra cosa, mi mente no podía dejar de volver al hecho de que era la
primera vez que salía con Mason en pareja y aunque había imaginado
que sería divertido, no podía evitar sentirme como una bola gigante de
nervios.
—¿Hay alguna posibilidad de que realmente sobrevivas a esta
noche? —Preguntó Mason, notando el temblor en mis brazos cuando
me di la vuelta para dejar que tomara mi abrigo.
Estaba lista para burlarme con alguna variación de "por supuesto
que sí", pero cuando me di la vuelta, mi boca se cerró de golpe.
Maldita sea.

54
Después de deshacerse de su propio abrigo, Mason ahora se
encontraba en jeans oscuros y un suéter gris de cachemira que se
estiraba lo suficiente sobre su amplio pecho y el resto de ese musculoso
torso.
Guau.
Tuve que admirarlo por un segundo. Ni siquiera pude evitarlo.
Afortunadamente, sus ojos azules estaban haciendo algo similar en mí
dirección.
—¿Compraste eso para mí? —preguntó, refiriéndose al vestido de
suéter con cuello alto que se extendía hasta unos cuantos centímetros
por encima de mis rodillas. Emparejado con botas hasta la rodilla,
apenas se notaba la piel. Por supuesto, la pieza era más ajustada que
otra cosa, gracias al hecho de que mi diablo pelirrojo favorito había sido
la que lo eligió.
—Sofía lo compró para mi cumpleaños el año pasado —le
respondí.
Mason asintió con la cabeza.
—Recuérdame darle las gracias más tarde —Se permitió otro
segundo para mirarme antes de fijar sus ojos en los míos —. Mientras
tanto, voy a necesitar que hagas algo además del aspecto de ciervo
asustado por los faros. Le estas dando a todos la impresión de que te
traje aquí a punta de pistola.
Puse los ojos en blanco.
—Tan dulce.
—Hablando en serio. Incluso parecer moderadamente
entusiasmada servirá.
—Sí, debidamente anotado. ¿Cómo podría decirle que no a un
novio tan dulce y sensible?
Mason sonrió mientras se quitaba el pañuelo negro del cuello.
—No me di cuenta de que dulce y sensible era lo que querías.
—Creo que eso es lo que la mayoría de las novias quieren, pero
entiendo que no lo sepas —respondí, desviando mis ojos mientras
Mason me observaba mover mi cabello sobre un hombro.
—Anotado. Si eso es lo que funciona contigo, entonces ven aquí —
Dando un paso adelante, Mason estaba repentinamente a escasos

55
centímetros de mí. El aliento se enganchó en mi garganta cuando fijó su
mirada en la mía.
Mierda.
No esperaba que fuera dulce y sensible tan rápido y aún no
estaba lista para eso. Me encontraba congelada a pesar del calor de su
pecho cuando agarró mi cintura, deslizando sus manos hacia mis
caderas, me acercó tanto que mi frente se encontró con sus labios. Mi
pulso se aceleró cuando Mason presionó un suave beso en mi piel y
murmuró: —Todo está bien, Taylor. Me tienes.
El suave barítono de su voz era tan intoxicante como su aroma y
hacía que mis pestañas revolotearan. Ni siquiera me acordé de exhalar
hasta que él se apartó, con los ojos brillantes cuando me golpeó con esa
sonrisa torcida llena de diversión.
—Ahí. ¿Como te sientes ahora?
Me puse un mechón de pelo detrás de la oreja.
—Excelente —me las arreglé para decir —. Eso funciona bien para
mí.
Por la forma en que me miró, podía jurar que Mason sabía
exactamente qué demonios estaba haciendo, que disfrutaba
haciéndome sentir al menos un poco incómoda, y lo encontré muy
irritante. Pero no pude detenerme en aquel pensamiento porque no
pasó mucho tiempo antes de que sus amigos comenzaron a entrar,
iniciando una gran ronda de presentaciones. Inmediatamente, todo mi
cuerpo temblaba: mis manos, mis rodillas, mi intento de una sonrisa
encantadora. Estaba tan intensamente nerviosa por la recepción de
todos a nuestra relación, pero, aunque hubo algunas breves miradas y
un par de cejas arqueadas, nadie dijo nada que estuviera fuera de
lugar.
El peor comentario vino de una linda chica con aspecto de
bailarina que dijo alegremente que lucía diferente y fue lo que
finalmente me hizo reír y relajarme un poco. Incluso pude hablar con
convicción acerca de cómo estaba perfectamente bien ahora, y cómo la
noticia de Aaron fue un shock absoluto, pero los "recientes
acontecimientos" me permitieron recuperarme a una velocidad
muchísimo más rápida de lo esperado. Esa línea, por supuesto, fue
acompañada con una mirada de ternura hacia Mason.

56
Así se hace, Taylor. Buen trabajo, tuve que felicitarme. Iba
mejorando gradualmente. Aún así, mientras estábamos sentados,
Mason mantuvo su mano alrededor de la mía, apretándola cada vez que
comenzaba a temblar de nuevo, que generalmente era cuando alguien
me hablaba de la boda.
—Jesucristo. Eso fue fácil —dijo Mason mientras Sofía dirigía el
resto de la mesa a una acalorada conversación sobre política. Su tema
menos favorito, pero había captado algunas de mis miradas ansiosas y
sabía que estaba haciendo todo lo posible para desviar la atención de
mí. Le agradecí a Dios por eso, y por el hecho de que Mason estaba
siendo paciente conmigo en este momento.
—Taylor, todo está bien. Lo estás haciendo genial justo ahora.
Puedes relajarte.
—Estoy relajada —le dije, aunque podía verlo dubitativamente
mirando mi rodilla rebotando. Alcanzando mi regazo, le dio un firme
apretón, casi deteniendo mi corazón por su pulgar presionando contra
mi muslo interno, su mano frotando círculos lentos hasta que
finalmente dejé de temblar.
—¿Por qué estás tan ansiosa? —preguntó, sonando genuinamente
confundido.
—No sabría decirlo —murmuré, evitando sus ojos —. Supongo
que realmente no pensé en lo aterrador que sería en realidad
presentarme a las personas como tu novia, personas que saben quién
soy. Siento que me están juzgando. Piensan que ahora me acuesto
contigo cuando me comprometí con Aaron hace nueve semanas.
—Todavía esperaste más que él para seguir adelante.
Las palabras picaron por un segundo, pero lo pasé por alto.
—Sí, bueno, las chicas son más juzgadas por todo. Culo fácil,
zorra desvergonzada y todo eso.
—Jamás diría eso.
Me volví hacia él.
—¿No?
—Te ves sorprendida.
Me tomé un segundo para evaluar mi reacción.

57
—Creo que no esperaba eso de alguien que trata a las mujeres
como si fueran... —Me detuve, sintiéndome por primera vez algo mal
por destrozar a Mason.
—¿Tratar a las mujeres como si fueran qué? —preguntó.
—Desechables.
Mason alzó las cejas y se echó hacia atrás como si se acomodara
para esta conversación.
—¿Y cómo hago exactamente eso? —preguntó, retirando su mano
de mi rodilla.
Parpadeé ante la repentina pérdida de su toque. Odiaba el frio
vacío que dejaba en mi piel.
—Bueno... he escuchado muchas historias sobre chicas que has
humillado sin siquiera pestañear. Cosas sobre tener más de una cita
preparada para un evento, ir con quien usara el vestido más ajustado.
Ignorado a las chicas con las que has estado en el pasado cuando las
ves en público. Llevar a una pobre mujer a pasar un fin de semana en
el lago y enviarla a casa después de conocer a una supermodelo
italiana.
Mason se echó a reír.
—Joder, eso es frío.
—Oh, sí. Estoy de acuerdo.
—Tampoco sucedió Taylor —dijo Mason, con sus ojos incrédulos
en mí dirección —. Llevé a alguien al lago para pasar un fin de semana
el año pasado, pero ella era la modelo italiana. Ella voló sola a casa
porque tenía trabajo en Milán y yo tenía trabajo en Nueva York. Pero
ambos nos fuimos bastante satisfechos con nuestro fin de semana —
explicó, haciendo que mis mejillas enrojecieran de vergüenza —. Ahora
que he aclarado esa jodida parte en particular, ¿puedo preguntar de
quién lo escuchaste?
Me mordí el labio. Una o dos historias llegaron de Sofía, que a
menudo tenía que consolar a las chicas, cuando Mason de repente les
dejó de enviar mensajes de texto después de una semana de pasión.
Pero el principal autor de los rumores de Mason fue, por supuesto,
Aaron, y de repente me sentí estúpida al admitir que mi información
provenía de alguien cuya relación de amor-odio con su hermano se

58
inclinaba casi siempre hacia este último, y sobre todo debido a los celos
que ni siquiera podía tratar de ocultar.
—Creo que puedes adivinar quién me lo dijo —dije finalmente.
—Sí, esa pequeña mierda. Aunque le daré crédito. Enfrentar a dos
chicas una contra otra en algún tipo de competencia sexual es
definitivamente una idea convincente.
—Divertido —comenté —. Así que dos citas en una noche. ¿Nunca
ocurrió?
—No.
—¿Y las chicas que rechazaste en público?
—He sido cortante con las pocas que me interrumpieron durante
los almuerzos de negocios. Pero prefiero no someter a los clientes a
conversaciones que incluyan mujeres agradeciéndome por los múltiples
orgasmos de la noche anterior. Sé que sólo están tratando de
mantenerse en mi memoria, pero sospecho que mi polla superdotada no
es exactamente un tema de discusión profesional.
Alcé las cejas. Definitivamente estaba de acuerdo, pero me negué
a reconocerlo.
—Quizás recurran a eso porque no respondes sus mensajes de
texto.
Mason se echó a reír.
—Tienes razón, no contesto todos los mensajes de texto que
recibo. Solo hay unas cuantas maneras diferentes de decir “gracias” y
“muy agradable” a las fotos de tetas desnudas.
Me atraganté con mi agua.
—Y aquí yo que pensaba que te gustaban los desnudos.
Mason asintió con la cabeza por el whisky escocés que el
camarero colocó delante de él.
—Prefiero a mis mujeres desnudas en persona. Dicho esto,
todavía estoy muy abierto a recibir desnudos de cualquier tipo de tu
parte.
—Considérame enterada. Lo capté bien.
Mason se echó a reír —. Sé que no te voy a sonsacar fotos
desnudas, Taylor. Ya hice las paces con eso.

59
—Oh, estoy muy contenta. ¿Qué intentaste, meditación?
—Filosofía. Creo que Platón dijo algo sobre el sexting como una
forma de hedonismo.
—Debo haberme perdido esa conferencia en la universidad.
Probablemente porque no fui a la universidad.
Mason se giró hacia mí con verdadera sorpresa reflejada en su
rostro —¿Tu qué? ¿No fuiste a la universidad?
Me encogí de hombros —¿Eso destroza por completo tu imagen de
mí?
—Mas o menos. Tenía una imagen muy vívida de ti siendo la
aguafiestas que llamaba a la seguridad del campus en las fiestas.
Solté una risa aguda que hizo que todos nos miraran con
curiosidad.
—Lo siento —rápidamente escondí mi rostro y volví mis
sonrojadas mejillas a Mason, que me miraba con una gran sonrisa.
Tuve que reprimir mi propia risa.
Eso fue Extraño.
No esperaba que esta conversación en particular aligerara mi
estado de ánimo, pero de alguna manera, estaba haciendo el trabajo.
—Muy bien, así que ahora que hemos desacreditado el mito de
cómo maltrato groseramente a las mujeres, ¿hemos terminado
cubriendo exactamente por qué me has odiado todos estos años o hay
algo más? —Mason preguntó.
Mi sonrisa vaciló. Al instante, la pregunta traía malos recuerdos
tratando de arrastrarse hacia la superficie, pero con mis nervios recién
calmados, me negué a dejarlos salir.
—Eso lo cubre —mentí, mostrando una brillante sonrisa.
—Bien. Entonces brindemos.
Acepté la copa de vino que Mason me entregó.
—¿Por qué?
—Por el hecho de que todos en esta sala te están mirando ahora
—dijo mientras miraba el restaurante.
—Entonces, o les muestras algo ahora o lo haré yo.

60
—Eso suena notablemente sucio. ¿De qué estamos hablando
exactamente?
—De nuestros recientes espectadores gracias a tu risa
ensordecedora —Mason dijo, incitándome a rodar los ojos —. Quiero
decir que se supone que somos una pareja. También podríamos
aprovechar y mostrar explícitamente eso en este momento.
—¿Qué, quieres un beso o algo así?
—Ya que lo ofreciste tan sensualmente.
—Cállate.
Mason se echó a reír.
—Un gesto apasionado de cualquier tipo es lo que estoy
buscando. Ahora, antes de perder nuestra audiencia ¿quién lo está
haciendo? ¿Tú o yo?
Mis ojos revolotearon.
—¿Qué? No lo sé —murmuré, sintiéndome incómoda y
apresurada. Pero como tenía miedo de las libertades que Mason podría
tomarse con un gesto público de afecto, finalmente espeté: —Lo haré —
y le di una palmada en el pecho, inclinándome apresuradamente hacia
su cuerpo para venderlo.
—Ahí. Hecho —suspiré aliviada pero luego parpadeé.
Mierda.
Me quedé mirando la palma de mi mano, mis dedos sumergidos
en las líneas profundas del pecho musculoso de Mason. El calor de su
cuerpo debajo de mi piel encendió al instante mis mejillas, pero
ardieron por diferentes razones cuando rompió el silencio y se rio.
—Muy sexy, Taylor. Lo lograste.
—¿Qué? —Mi tono era defensivo a pesar de saber que no había
nada visualmente erótico en lo que acababa de hacer. Básicamente lo
golpeé y pegué mi rostro unos centímetros más cerca del suyo. Aun así,
eso no cambió el hecho de que sus pectorales se sentían como maldito
acero bajo mis manos. Esa sensualidad era innegablemente real, pero
no impidió que Mason resoplara.
—No lo sé, Taylor. Eso se sintió más como una disputa doméstica
que un momento tierno y amoroso.

61
Mi cara se sonrojó, pero resoplé, sacudiendo mi cabeza ante la
diversión que brillaba en sus ojos.
—Bien, gilipollas. ¿Quieres algo sexy?
—Sí —sonrió él —. Muéstrame lo sexy.
—Lo tienes, cariño.
Antes de que él pudiera devolver el golpe con alguna respuesta
sarcástica, bajé la mano de su pecho, acariciando la parte delantera de
su cuerpo y apretando las yemas de los dedos contra cada cresta sólida
de su paquete de seis.
Jesús.
Casi me estremezco. Solo tocarlo me dio una imagen
dolorosamente vívida de como se verían esos absurdos abdominales
desnudos y me hizo morder mi labio inferior entre los dientes.
Reprimiendo la travesura que curvaba mi boca, enganché mis dedos en
la parte superior de sus jeans, mis nudillos rozaron cachemir antes de
presionar contra su duro, hueso desnudo de la cadera. Santa mierda.
Podía sentir el calor absoluto que emanaba de su piel suave al darme
cuenta de que mis dedos estaban a solo centímetros de, bueno, esa
famosa dotada polla suya.
Me permití procesar eso: el hecho de que, si deslizaba mi toque
un poco más abajo sobre Mason, cepillaría mis dedos contra esa raíz
increíblemente gruesa que mostraba el contorno claro del otro día en mi
departamento. Dios, probablemente ni siquiera podría envolver mi
mano alrededor de él completamente duro.
Jesús, Taylor, exhalé. Y antes de que mi imaginación se dejara
llevar, lo deje ir. Dios mío. ¿Realmente acabo de hacer eso?
Humedeciendo mis labios, miro la cara de Mason que se
encuentra despojada de suficiencia, sus facciones cinceladas
dominadas con una mirada de...
¿Podría ser?
Sí, eso era lujuria pura y espesa en sus ojos y casi me hizo
retorcerme en mi asiento. Me tragué el nudo que se había formado en
mi garganta.
—¿Lo suficientemente sexy para ti?
—Si digo que no, ¿continuarás?

62
Me eché a reír.
—¿Realmente quieres que vaya más lejos que eso en público?
—Tomaré más donde sea que me lo des. Podemos ir al
guardarropa o al puto congelador. Le diré a Noah que despeje la cocina.
—Tan romántico como suena, no.
—Bien —rio Mason. Con un gemido bajo, se sentó de nuevo,
extendiéndose en su asiento para que nuestras piernas se tocaran una
contra la otra, nuestros muslos prácticamente intercambiando calor.
—¿Qué, me estás aplastando ahora como castigo? —Alzo la ceja.
Cuando sacude la cabeza, le pregunto: —¿Qué estás haciendo?
—Haciendo espacio en mis pantalones por el daño que hiciste —
Mirando instintivamente su entrepierna, me quedé boquiabierta y volví
a levantar la cabeza rápidamente para mirar hacia adelante.
Santo infierno, ¿cómo?
De alguna manera, el daño que había hecho en dos segundos de
sensualidad falsa era lo suficientemente significativo como para requerir
una gran cantidad de espacio por la pierna izquierda de sus jeans.
Honestamente, el contorno debajo de los pantalones de la semana
pasada no era absolutamente nada comparado con el de hoy y me hizo
experimentar repentinamente toda mi conmoción en forma de latidos
entre las piernas.
Mierda.
Arqueando la espalda, me senté hacia adelante, negándome a
dejar que Mason captara la expresión de mi cara.
—Solo necesito un minuto aquí —se rio, claramente entretenido
por mi incomodidad.
—Está bien —respondí, rápidamente insertándome en la
conversación de viajes que tenía lugar frente a mí.
A pesar de sumergirme rápidamente, arrojando fragmentos de mis
propias historias de aventuras de carretera aquí y allá, mi cuerpo
todavía estaba zumbando, completamente inundado de calor.
Probablemente porque Mason aún no se había movido o hablado detrás
de mí y la idea de que su sangre todavía se encontraba corriendo
caliente hacia un lugar en específico, estaba enviando mi pulso hasta el
techo.

63
Pasaron los minutos y nuestras piernas aún estaban calientes
una contra la otra, su polla aparentemente todavía palpitaba a través
del pantalón. En realidad, había atrapado la contracción debajo de sus
jeans antes de mirar hacia otro lado y cinco minutos después, todavía lo
estaba imaginando. No podía dejar de pensar en eso, ni podía creer que
mi pequeño truco había hecho que un tipo como Mason Leo se pusiera
duro como una roca en medio de un puto restaurante.
Increíble. Finalmente lo miré por encima del hombro.
Dios.
Fue una jodida excitación instantánea cuando lo encontré
luciendo visiblemente torturado mientras se recostaba, su mandíbula
floja y su mirada de párpados pesados clavados en mi trasero. Cuando
me levante, esperaba una risa o una sonrisa o algún tipo de mirada
engreída, pero no obtuve nada, solo la intensidad de su mirada
enviando chispas de electricidad a través de mi piel.
—Disculpa —le dije de repente, decidiendo que necesitaba
desesperadamente usar el baño, o cualquier espacio donde pudiera
evitar a Mason por un segundo. Porque a pesar de la conversación que
mantuve fácilmente con sus amigos, todo en lo que podía pensar era en
cosas sucias, sucias y seriamente fuera de lugar. Cosas como a mí
dándole alivio, por ejemplo
¿En serio, Taylor?
No podía creerlo, ni podía borrar la imagen de mis dedos doloridos
curvándose, envolviéndolo fuertemente y sintiendo lo caliente, duro y
grueso que era. Estaba decididamente loca y me dije eso. Pero también
me dije a mí misma que todo lo que necesitaba era una rápida mirada
en el espejo y salpicar agua en mi cara para recordar quién era, dónde
estaba y cuánto realmente no podía querer hacerle una paja en público
a Mason Leo. De hecho, no quería darle una en ninguna parte.
—Está bien —exhalé, cómodamente encerrada en el baño con
poca luz y mirando mi reflejo.
Mis mejillas estaban sonrosadas y mis labios rojos e hinchados,
como si hubiera estado besando a alguien. Me quité el cabello de mi
cuello hirviendo, eché la cabeza hacia atrás y cerré los ojos. Pensé en el
trato que había hecho con Mason, en el hecho de que cualquier cosa
que ocurriera entre nosotros era producto únicamente de eso. Pensé en
cómo esa actuación era para Aaron y en cuánto tiempo había pasado
desde que tuve relaciones sexuales con él o con cualquier otra persona.

64
El era el culpable del repentino estado febril en este momento.
Quiero decir, tuve relaciones al menos cuatro veces por semana durante
tres años hasta que Aaron se fue. En las últimas nueve semanas, no
había tenido nada. Estaba en una sequía, sedienta y susceptible al
calor. Eso explicaba casi todo.
Estás bien, me dije, repitiéndolo hasta que me lo creí lo suficiente
como para pasar mi mano por mi cabello y abrir la puerta. Estás bien,
repetí. Pero una vez que entré en el pasillo, jadeé.
—Taylor.
—¿Qué pasa, princesa?
Dos caras familiares me sonrieron ampliamente: una rubia
arenosa con un traje azul pizarra y un idiota chiflado empapado como
siempre en colonia. Tripp y Trevor.
Joder, olvidé cuál era cuál, pero sabía que los odiaba a ambos.
Eran antiguos colegas de Aaron y los había encontrado idiotas,
inmaduros e insufribles incluso antes de que planearan la fiesta de
despedida de mi entonces prometido, o en mi opinión, su fiesta de
"dejar a Taylor en el olvido"
—Hola —dije secamente, sabiendo bien por las miradas burlonas
en sus ojos que no tenían nada bueno que decir —. Disculpen —dije,
pasando por delante de ellos y alejándome antes de que tuviera que
escuchar algo de su mierda.
—Te vi sacudiendo a Mase debajo de la mesa —me dijo uno de
ellos.
Se me revolvió el estómago. A regañadientes, me detuve para
darme la vuelta, mi corazón latía con las miradas repugnante en sus
dos caras.
—Bien hecho. Me encanta verte perder la compostura por una
vez. Siempre fuiste un poco aburrida.
—En primer lugar, eso obviamente no es lo que estaba
sucediendo —dije, apretando los dientes —. En segundo lugar, ustedes
son amigos de Aaron y, considerando que organizaron su fiesta de
despedida, saben que me dejó para casarse con otra mujer, así que
honestamente es más que un juego justo para mí haber seguido
adelante.

65
—¿Pero con su hermano? Eso es frio. Quiero decir, estoy bastante
seguro de que odiabas a ese tipo —dijo el rubio, cualquiera que sea su
estúpido nombre.
—Sí ¿y ahora lo estás follando? Teniendo en cuenta que también
nos odias, ¿eso significa que somos los siguientes?
Los miré a los dos.
—¿Perdón?
—Tripp y yo estaríamos felices de ser voluntarios para el trabajo
si solo estás jodiendo a alguien para molestar a Aaron.
Trevor se frotó la entrepierna lentamente, de una manera que hizo
que mi piel se erizara y mis piernas se sintieran como plomo.
—Solo llámanos cuando tú y Mase hayan terminado de follar.
Tripp se echó a reír.
—No te preocupes, Tay, no hay tríos. Simplemente nos
turnaremos con una hermosa chica como tú.
No pude irme más rápido. Mi corazón latía con fuerza, su risa
desapareció de mis oídos mientras me alejaba furiosamente, mis
tacones chasqueaban tan fuerte y rápido que Mason me llamó la
atención desde el otro lado del comedor. Se sentó rápido, frunciendo el
ceño con fuerza ante cualquier mirada en mi rostro. Antes de que
pudiera volver a la mesa, él se estaba levantado y caminando hacia mí.
—¿Qué está mal? —preguntó, deteniéndome al final del bar.
—Los amigos de Aaron —fue todo lo que murmuré, mi voz
temblaba.
—¿Cuáles? ¿Dónde? —Exigió Mason, ya acalorado. Mirando hacia
la puerta principal, vi a Tripp y Trevor ponerse los abrigos, sonriendo
mientras me miraban. Pero las sonrisas cayeron de sus rostros cuando
Mason siguió mi línea de visión para encontrarlos. De repente, se
vestían un poco más rápido —. ¿Que hicieron?
—Preguntaron si era su turno conmigo después.
Apenas había terminado mi oración antes de que Mason se
apresurara hacia la puerta, lo que provocó que Tripp empujara a Trevor
rápidamente fuera del restaurante.

66
—Mason, espera —supliqué. Un silencio había caído sobre la
habitación y era consciente de que al menos la mitad del restaurante
estaba mirando ahora mientras trataba de evitar que Mason persiguiera
a dos imbéciles en el frío de la noche —. ¡Mase! —Siseé mientras él
empujaba las puertas delanteras hacia la helada acera. Mierda, mierda,
mierda, maldije mientras me apresuraba a seguirlo.
Afuera, el viento me azotaba sin piedad. Con el pelo volando hacia
atrás, mis hombros se encogieron y me abracé fuertemente mientras
buscaba a Mason.
—Joder —maldije cuando escuché un grito casi cómico
proveniente del lado del restaurante. Al doblar la esquina, mis ojos
salvajes vieron a Tripp alejarse rápidamente en la parte trasera de un
taxi antes de encontrar a Mason, su expresión en blanco y tranquila
mientras murmuraba a una pulgada del rostro rojo de Trevor. Una vena
sobresalía de la frente de Trevor cuando estaba clavado en la pared por
el antebrazo flexionado de Mason empujando contra su garganta sin
piedad.
—¡Dios mío, Mase! —Grité, corriendo hacia adelante —. ¡Detente!
Terminó lo que le estaba gruñendo por lo bajo a Trevor,
enviándolo con un mensaje a casa dandole una mirada dura antes de
soltarlo.
Observó a Trevor desmoronarse, no exactamente en el suelo, pero
lo suficiente como para provocar un último golpe en su ego.
En estado de shock, me quedé allí, temblando furiosamente y
mirando a Mason sin dejarse intimidar por las ráfagas de frio, con las
mangas enrolladas y su mirada casi aburrida mientras veía a Trevor
luchar para recuperar el equilibrio. Agarrando la parte de atrás de su
cuello, Mason lo puso de pie.
—Disculpate con ella.
—Lo siento.
Mason me miró. Él leyó mi expresión y luego se volvió hacia
Trevor.
—Prueba otra vez.
Esta vez haciendo contacto visual, Trevor habló temblorosamente
con los dientes apretados.
—Lo siento, Taylor. Mal chiste y me disculpo.

67
No lo decía en serio, pero no quería mirarlo por un segundo más,
así que asentí y murmuré: —Solo vete.
Lo hizo, pero lo escuché murmurar puta por lo bajo justo después
de doblar la esquina. Mi mirada se dirigió rápidamente a Mason para
asegurarme de que no lo había escuchado. No lo hizo.
La tensión en su mandíbula se había relajado y ahora venía en mí
dirección.
—¿Estás bien? —preguntó, sonando más casual de lo que podía
procesar.
Lo estudié, sin saber qué hacer con mis emociones. Había
conmoción y agradecimiento sumándose a mi vergüenza. Deseé que
todo desapareciera, pero en su lugar, todo se unificó confundiéndome
aún más.
—Estoy bien —finalmente dije —. No tenías que defenderme.
Casi esperaba escuchar la palabra "quería" pero Mason pasó
directamente del tema.
—¿Deberíamos meterte dentro? Te vas a congelar —. Sus ojos
bajaron por mi cuerpo tembloroso y, aunque permaneció cerca, no me
tocó ni trató de calentarme.
Todavía abrazándome, sacudí mi cabeza.
—Creo que necesito un minuto. Me siento un poco humillada.
—¿Por qué? —Mason frunció el ceño —. Esos idiotas deberían ser
los que estén avergonzados.
Podía sentir la amargura en mi sonrisa —. Son idiotas, pero no
están completamente fuera de lugar por creer lo que piensan. Tienes
una reputación y estoy recién desconsolada. A la mayoría de la gente le
parecerá que te estás aprovechando de mí en este momento, es solo la
verdad.
Estuvo en silencio por un segundo.
—Bueno, ¿qué puedo hacer?
—¿Qué? ¿Para mostrarles que no soy otra de tus ligues de una
semana? —Tuve que reír mientras me frotaba los brazos para
calentarme —. A menos que te cases conmigo, nada. Y supongo que me
estoy dando cuenta de que ya es demasiado tarde —dije, con los ojos

68
fijos en el suelo ahora que pensaba en lo estúpida que probablemente
lucía para todos los que estaban dentro de ese restaurante.
Maldita sea, Taylor.
Mason quedó genial, como si hubiera conseguido su conquista
más interesante hasta el momento. Pero todo lo que yo parecía era
desesperada, tonta y pronto a ser usada. Joder. Ahora no estaba tan
segura de cuál era el frío que me estremecía.
—Eso no puede ser verdad. Tiene que haber algo que pueda hacer
—dijo Mason, frunciendo el ceño.
—No creo que lo haya. Y ahora estoy bastante segura de que los
gestos abiertamente sexys en público no harán nada más que hacerme
ver aún más como una de tus ligues baratas, así que sí. Definitivamente
estoy poniendo fin a eso —murmuré, sintiéndome negativa —. De todas
formas —. Asentí hacia dentro —. Tengo frío.
De vuelta dentro, volvimos a nuestros asientos y esta vez dejé que
Mason hablara. Para mi alivio, Noah estaba fuera de la cocina y distraía
eficientemente a todos hablando de alguna fiesta que iba a organizar
mañana por la noche. Sonreí con el resto, actué interesada y lo felicité
por la comida. Pero estaba entumecida por dentro y, aunque nadie más
se dio cuenta, Mason pareció notarlo porque, mientras el resto de la
mesa hablaba, me rodeó con el brazo, acercándose a mi oído.
—Resolveré ésto ¿de acuerdo? —murmuró él.
Capté los ojos cariñosos de Sofía sobre nosotros al otro lado de la
mesa cuando Mason me apretó suavemente el brazo. Ella me sonrió,
asumiendo claramente que él estaba susurrando cosas dulces en mi
oído cuando era todo lo contrario.
—El hecho de que no me case contigo no significa que no
podamos hacerte lucir como mi novia en lugar de una aventura barata.
—Claro —dije. Sonaba genuino, pero descarté sus palabras
rápidamente, quitando su brazo de mi hombro cuando me di cuenta de
que, en términos de imagen, las ventajas de nuestro acuerdo eran un
poco unilaterales.
Moviendo su cuerpo hacia mí, Mason inclinó la cabeza para
mirarme a los ojos.
—¿Qué, es nuestra primera pelea como pareja?

69
Le di una mirada cortante pero no respondí. Quería decirle que
estaba fuera, que nuestro trato estaba hecho y que transferiría la
cantidad absurda de dinero que puso en mi cuenta. Pero sentí que mi
estado de ánimo cambiaba cuando mis ojos se deslizaron desde el arco
de sus labios hasta la punta de su nariz, aterrizando finalmente en esos
charcos azules que me consumían.
Maldición.
Me maldije mientras me rendía con una respuesta.
—Si.
—Bueno, supongo que es un rito de iniciación para nosotros.
—Tal vez.
—Me gustaría contar una broma sobre el sexo de reconciliación,
pero tengo el presentimiento de que sería mal recibido.
Reprimí mi diversión.
—Al menos estás empezando a aprender.
—Todos tienen que comenzar en alguna parte. Y oye, en honor a
nuestra primera pelea, prometo encontrar alguna forma de
compensarte.
—Buena suerte —le dije bruscamente.
Al estudiarme, Mason sonrió.
—Debes saber que tengo un historial de excitación por parte de
mujeres enojadas, así que realmente es lo mejor para ti perdonarme.
Resoplé.
—Eso explica mucho sobre tu personalidad.
—Para que quede claro, no es que empiece a discutir por placer.
Solo digo que el sexo enojado es generalmente un buen sexo, así que,
por esa razón, podría estar excitado por una mujer increíblemente
atractiva que está enojada conmigo. Llámalo una respuesta Pavloviana.
Alcé las cejas.
—Término sofisticado.
—Mierda, cierto. ¿Debería evitar palabras de más de tres sílabas
ahora que sé que no fuiste a la universidad?

70
—Dios —Me aparté de él, riéndome a pesar de mí misma.
—Oye, nada de eso. Me gané esa sonrisa, así que déjame verla.
Ignoré a Mason para inclinarme hacia adelante sobre la mesa,
tratando de llamar la atención de Sofía, pero él me hizo retroceder
fácilmente, inclinándose hacia mí y atrapando mi mandíbula.
Mi pulso se aceleró cuando me dio esa risa sexy y me giró para
enfrentarlo.
—No seas terca —murmuró mientras yo miraba hacia el techo
conteniendo mi sonrisa —. Déjame ver esos labios.
Joder.
Algo sobre sus palabras se enroscó sobre mi piel y con ello el
profundo latido regresó entre mis muslos. Se hinchó aún más cuando
Mason pasó su pulgar sobre mi labio inferior para sacarlo, una sonrisa
torcida se asomó en la esquina de su boca mientras miraba mis
mordidos labios rojos.
—Ahí está —se rio Mason mientras me recordaba a mí misma
respirar porque carajo, esa cara era aún más peligrosamente hermosa
de cerca y más íntima.
Joder, Mase. La emoción y la timidez zumbaron en mis mejillas
cuando sentí al resto de la mesa mirándonos ahora. Hubo pequeños
gruñidos y risitas de las chicas, pero fue Noah quien finalmente habló
por los chicos.
—Jesucristo, ya no puedo ver esta mierda.
Apartándome de Mason, me cubrí la cara con las manos, el resto
de la mesa se rio ahora y nos provocó a los dos. Mi corazón se aceleró y
todo mi cuerpo estaba caliente cuando Mason me rodeó con el brazo, de
buen humor mientras bromeaba con sus amigos y le decía a Noah que
la envidia no era una buena compañera.
Dios, ¿qué acaba de pasar?
Me pregunté a mí misma, sintiéndome caliente, molesta y lo peor
de todo, encantada por Mason, especialmente cuando me acercó a él y
besó la parte superior de mi cabeza. Asomándome entre mis dedos,
miré a Sofía riéndose a través de la mesa, señalándome y tocando sus
mejillas para indicar el color en las mías. Puse los ojos en blanco, pero
no pude evitar estar de acuerdo cuando más tarde se acerco a mí,

71
deslizándose a mi lado y susurrando: —¿Ves? Te conté sobre los Leo. Te
volverán loca, pero no puedes dejar de amarlos.
Uf. El amor definitivamente no era la palabra aquí.
Aun así, ella estaba en lo correcto.

72
Capítulo 8
Como una burla diaria, el correo de Aaron continuó siendo
enviado a mi dirección. Estaba en medio de revisarlo al día siguiente
cuando llamaron a mi puerta. Me puse de pie de un salto, mi instinto
me dijo que corriera a cambiarme la camiseta holgada y los pantalones
deshilachados. Pero luego me di cuenta de que no podía ser Mason el
que estaba en la puerta porque nunca llamaría ni esperaría tan
cortésmente a que yo respondiera.
—¿Hola? —Dije confundida cuando vi al joven afuera en el pasillo.
Estaba vestido mucho mejor que yo y me ofreció una sonrisa
educada mientras extendía su mano. Parpadeando, me di cuenta de que
sostenía una elegante bolsa de compras negra con relieve.
—Para usted, señorita Simms.
—Oh —Mis cejas se arquearon cuando tomé la pequeña bolsa y
sentí su peso arrastrar mi mano hacia abajo —Gracias —murmuré
antes de que él asintiera y se marchara.
En el momento en que cerré la puerta, corrí a la mesa de la
cocina, empujando el correo de Aaron a un lado para dejar espacio para
la bolsa que contenía algo que me hacía sentir desesperadamente más
curiosa de lo que jamás recordaba haberme sentido.
Al abrirla, lo primero que saqué fue una tarjeta. Casi la dejo de
lado ya que estaba acostumbrada a que las tarjetas nunca tuvieran
mensajes escritos a mano. Pero esta sí y sentándome en mi silla, la leí.

He comprado ropa para mujeres, pero nunca joyas. Ponte


esto esta noche y muéstrales a todos que mi novia me ha azotado
lo suficiente como para comprar piedras preciosas. Te recojo a las
9.
M.

Me quede observándola fijamente ¿Estaba bromeando?

73
No me di el tiempo para reflexionar sobre ello. De repente, era
como un niño enloquecido por todo el azúcar en la mañana de Navidad,
rasgando la bolsa y revolviéndola para encontrarme finalmente
sosteniendo una caja rectangular de color azul marino.
Miré fijamente el nombre de la joyería y contuve el aliento,
instándome a creer que Mason podría estar haciéndome una broma
pesada. Bien podría abrir la caja y encontrar dentro una piedra de su
zapato o un puto Ring Pop.
No te hagas ilusiones, respiré mientras levantaba suavemente la
parte superior de la caja. Solo tómalo con calma y relájate.
Pero eso resultó imposible una vez que vi lo que había dentro de
la caja.
—Oh, Dios mío —susurré, al instante mirando hacia abajo, casi
cegada por la roca deslumbrante que me devolvió la mirada.
Era un colgante de diamante circular que colgaba de una cadena
de oro dorada en forma de Y. Describirlo como hermoso, habría sido un
eufemismo.
—Oh... Dios mío —tuve que repetir, dándome cuenta de que el
asombro que había escuchado de todas esas protagonistas de películas
románticas era algo muy real. Porque estaba verdadera y genuinamente
sin palabras, completamente convencida de que cada vez que ese
diamante brillaba, me robaba otra bocanada de aire de mis pulmones.
Corriendo al baño, fui a probármelo. Pero no podía soportar ver el
colgante sentado sobre una camiseta azul manchada, así que antes de
hacerlo, me quité la parte superior y, como eran igualmente horrible,
también arranqué mis pantalones. Y de repente, me encontraba en un
par de bragas negras con una cadena de oro sobre mi clavícula.
Cayendo entre mi escote estaba el dije de la cadena en forma de Y, y
justo entre mis senos se encontraba ese diamante que juro podría
observar por siempre. Era increíblemente hermoso y me hizo sentir
igual de hermosa.
Necesitaba enviarle un mensaje de texto a Sofía. Era solo mi
instinto femenino.
Pero en el momento en que sostuve mi teléfono en mis manos, me
encontré escribiéndole a Mason. Su respuesta llegó instantáneamente y
sorprendiéndome incluso a mí misma, me reí de nuestra conversación.
Yo: Mase qué mierda. Es hermoso.

74
Mason: Me alegra que te guste
Yo: Dime que no me apegue porque es alquilado.
Mason: Es tuyo. Espero que te haga sentir mejor de lo que te
sentiste ayer.
Yo: Me hace sentir mejor de lo que me he sentido en años.
Mason: Me aseguraré de decírselo a Aaron.
Yo: Ja.
Mason: Envíame una foto
Yo: ¿Mia con esto?
Mason: No del cielo. ¿De qué más estaría pidiendo?
Yo: No puedo ahora, pero más tarde.
Mason: ¿Por qué?
Mason: Dime que es porque te lo probaste desnuda.
Mason: En caso de que no esté claro, te estoy enviando
mensajes de texto.
Mason: Por el amor de Dios, déjame verte, Taylor.
Me mordí el labio con tanta fuerza con aquel último mensaje que
prácticamente pude sentir mi pulso cuando lo solté. Ignorando el flirteo
de Mason, presioné en marcación rápida para llamar a Sofía, quien
respondió justo en el primer timbre.
—¿Vienes al lugar de Noah esta noche?
Parpadeé.
—Oh. ¿A dónde Noah? Tal vez. Mason dijo que iremos a algún
lugar esta noche, pero no me dijo a dónde.
—Probablemente. Esta noche tendrá gente en su casa y, en caso
de que no lo hayas adivinado, su casa es asombrosa.
—Oh. Genial —dije, haciendo una pausa por un segundo e
intentando pensar en algo que decir. Pero no había nada digno, así que
fui por ello —Entonces... Mason me compró un diamante.
—¿Qué?

75
Tuve que pasar un solido minuto calmándola y asegurándole de
que Mason no había perdido su mente proponiéndome matrimonio y
cuando lo hice, todavía estaba balbuceando "Oh Dios mío"
repetidamente y pidiendo verlo. Así que, hurgando en mi tocador, me
puse un sujetador bandeau sencillo, me tomé una foto y se la envié.
—¡Guau, chica. Guau Guau! —. Prácticamente pude ver el cambio
de la cara de Sofía mientras miraba la foto que le envié —. ¿Es eso
realmente...? Oh Dios mío. Ese es el diamante más sexy que he visto. Y
se ve tan bonito entre tus pechos, pero nena, no puedes usar ese
sujetador esta noche. Serias una autentica Cortarollos. Ese tipo de
collar está hecho para presumir de un escote, lo que realmente no
debería sorprenderte.
Me reí. Ni siquiera podía estar enojada con Mason por elegir algo
que requería un top escotado. Estaba demasiado cegada por el brillo.
—Dios, creo que esa cosa es más grande que la roca que Aaron te
compró —se maravilló Sofía —¿Lo es?
Me paré frente a mi espejo de cuerpo entero, casi en trance
mientras murmuraba: —No estoy segura. Y no me importa.
—Sí, probablemente no puedas recordar a ningún otro tipo que
exista en la tierra en este momento —resopló Sofía —. Nadie excepto tu
hombre.
—Tal vez —Murmure para mí.
—Talvez, mi culo. Por cierto, ¿tienes vino en tu casa?
—Las botellas que me compraste. ¿Estás preguntando porque vas
a venir?
—Si crees que confío en ti para elegir un vestido que le haga
justicia a esa roca, estás ebria.
—No lo estoy, pero lo suficientemente justo. Tienes que
maquillarme también entonces.
—De acuerdo. ¡Llamaré a Mase para decirle que soy tu escolta
esta noche! —Sofía dijo con entusiasmo en el otro extremo, ya podía
escuchar el sonido de ella saltando a su habitación para empacar su kit
de rubores y lápices labiales —. Muy bien, ¡adiós por ahora, hermoso!
¡Pero estoy tan emocionada de verte! —ella chilló al teléfono —a ti
también, Taylor —agregó antes de colgar.

76
—Adiós —me reí, arrojando mi teléfono sobre la cama para
cepillar con cuidado las puntas de mis dedos a lo largo de mi hermoso
diamante.
Sofía tenía razón. No podía pensar en nadie más que en Mason
cuando lo miraba, sobre todo porque no podía esperar para ver su
reacción al verme usarlo. Y en algún lugar detrás de mi mente, me
preguntaba si realmente necesitaba gastar todo ese dinero en aquel
gesto simplemente para animarme, o si en realidad había un lugar en
su corazón donde yo era más que un simple accesorio.
—Tan bonito —susurré para mí misma mientras giraba un par de
grados para admirar el brillo del diamante en un ángulo diferente. Era
tan increíblemente impresionante: lo más hermoso que poseía y
probablemente lo último que necesitaba mi cabeza.

Según Lori, cada mujer poseía no sólo un pequeño vestido negro,


sino su pequeño vestido negro. Aparentemente, eso ocurre, ya sea por
coincidencia o por una búsqueda implacable de "el indicado".
Simplemente se sentirá bien en tus manos, y aún mejor cuando lo
pongas en tu cuerpo y sientas que se abraza alrededor de tus curvas.
Ya sea que necesite ser ajustado o estirado, calificaría como el ganador
si miras tu reflejo en el espejo y dices: "Hijo de puta, me veo bien".
Mi reacción de esta noche fue un poco menos profana, en realidad
no fue más que un simple "sí", pero por la forma en que exhalé hizo que
Sofía temblara.
—¡Detente! Cara de sexo andante.
Así que lo contuve. Pero me encantaba la forma en que me veía
con el sencillo vestido de manga larga absurdamente corto y con un
profundo escote en V. Considerando las nuevas botas hasta el muslo
que combiné con él, sabía que estaba coqueteando con el peligro.
—Te va a saltar a los huesos en el momento en que te vea esta
noche —Sofía advirtió mientras se maquillaba en mi tocador —. Puede

77
que tengas que quitarte ese collar y prestármelo para que lo use por
unas horas. Así no lo pierdes mientras se enrollan en el heno.
—No vamos a una granja.
—En la cama. O como estamos hablando de la casa de Noah, te
enrollas en el... colchón sueco de cuatro mil dólares.
—Sí, no estoy teniendo sexo con Mason en la casa de Noah —
dije, con las mejillas ardiendo. O en cualquier parte.
—¿Sinceramente? Si mi novio me comprara ese collar, tendría
sexo con él en la calle si quisiera.
—Querido Dios, Sofía.
Ella se rio mientras se empolvaba la cara en forma de corazón —.
Mira. Supongamos que Noah es mi novio. Si Noah luchó contra un
gilipollas en mi honor y después gasto... —Por el espejo, miró de reojo
mi collar —. Al menos cinco de los grandes en un diamante para mí,
con mucho gusto lo dejaría inclinarme sobre cualquier superficie de
esta ciudad y follarme hasta que tuviera que llevarme cargando a casa.
—Jesús, parece que solo quieres follar a Noah —sonreí.
—No desvíes el tema hacía mí. Estamos hablando de ti y Mason y
el hecho de que él está enamorado de ti o se está enamorando
rápidamente.
Solté una risa estridente —. Whoa, no hablemos de la palabra con
A. Eso es un poco intenso.
—Bien. Pero debes admitir que algo de esto es sorprendente.
Sabía que le gustabas, Taylor, y sabes que te amo, pero realmente
nunca esperé que Mase se preocupara por ninguna mujer tanto como él
lo hace por ti.
Fruncí los labios mientras lo pensaba. Mentiría si dijera que
algunos de los gestos de Mason no me sorprendieron. Éramos una
pareja falsa, pero ayer estaba realmente enojado cuando le conté sobre
los amigos de Aaron. Podía justificarlo por perseguirlos y obligar a
Trevor a disculparse conmigo porque había testigos que presenciaron
todo lo sucedido. Pero no pude pensar en una explicación lógica a la
forma en que Mason me llamó la atención en el momento en que regresé
del baño. Antes de que nadie más lo notara, había detectado mi
angustia desde lejos y había visto la preocupación en sus ojos. Cuando
se apresuró a preguntar qué pasó, le dio la espalda al comedor para que

78
nadie pudiera ver la expresión de ira sin filtro. atormentando su rostro
mientras exigía saber cómo me perjudicaron. Lo pensé anoche en la
cama y aunque sabía que estaba haciendo un análisis excesivo, llegué a
la conclusión de que la necesidad de Mason de defender mi honor
anoche no era completamente un acto y fue agradable darme cuenta de
eso.
Por supuesto, otra parte de mí odiaba darse cuenta de eso
también porque me confundía muchísimo. Después de cenar en Lady
Mercer anoche, y después de actuar un poco cursi con Mason, ya me
había despertado sintiéndome vagamente diferente, más feliz de lo
habitual pero cautelosa de sentirme de esa manera. Fue tal el tira y
afloja dentro de mi propio cuerpo que traté de adormecer mi cerebro
haciendo algo mundano y un poco tortuoso, como ordenar el correo de
Aaron.
Pero entonces ese increíble maldito diamante llegó a mi puerta.
—Si —Sacudí la cabeza para mí misma, mirando por centésima
vez su radiante belleza —. Esto es simplemente... tan loco.
Sofía sonrió radiante —. Seguro lo es. Pero es increíble y hermoso,
y deberías ser la dueña.
Pasé el dedo por la fina cadena del collar.
—Bueno, él me lo compró, así que creo que lo tengo.
—Me refiero a tu relación con Mason —dijo Sofía secamente —.
Puedo verte abrumada por eso y es totalmente comprensible, pero
deberías aceptar lo que estás sintiendo ahora, Taylor. Quiero decir,
¿cuándo fue la última vez que te sentiste tan feliz como ahora?
Fruncí el ceño mientras lo pensaba.
—Dios, esa es una buena pregunta. Um... —Curiosamente, el
primer pensamiento que me vino a la mente fue mi promoción en
Vandermark hace cuatro años, incluso antes de conocer a Aaron. Por
supuesto, estaba feliz con Aaron los primeros ocho o diez meses de
nuestra relación. Pero no pude recordar un día en específico para
compararlo con las emociones que había sentido el día de hoy.
—Estás tardando una eternidad en responder, así que fue
claramente hace mucho tiempo —dijo Sofía, golpeando sus labios recién
pintados —. Lo que significa que estas más feliz ahora de lo que has
estado tal vez en años y considerando todo, todo, incluso las cosas que
sucedieron antes de que Aaron se fuera —dijo apresuradamente,

79
mirándome a través del espejo para hacerme saber que no estaba
retirando sus palabras —Realmente mereces vivir este momento y
disfrutar de todo el placer que te ofrece la vida. Deja de cuestionarlo
todo. Solo disfruta. Y qué mejor lugar para hacerlo que en el maldito
departamento de soltero de Noah van Daal, ¿verdad?
Sonreí.
—No lo sé. Nunca he estado allí antes.
Agarrando su bolso y mi abrigo del tocador, Sofía se giró para
mostrar una gran sonrisa deslumbrante.
—Bueno, estás a punto, señorita. Ahora ponte el abrigo para que
puedas sorprender a tu hombre y tener la mejor noche de tu vida.

80
Capítulo 9
Subestimé cuánto ganaban los chefs en Nueva York, porque el
departamento de Noah Van Daal me dejo noqueada y casi me caigo de
mis tacones de cuatro centímetros. El ático TriBeCa era la
representación del lujo moderno con pisos de nogal aclimatados, su
propio gimnasio privado y una piscina cubierta, donde aparentemente
se encontraba gran parte de la fiesta.
—¿Sin traje de baño? —Noah sonrió mientras saludaba a Sofía
con un abrazo de oso.
—No nadare si tú no lo haces —dijo Sofía, retrocediendo para
fruncir el ceño mientras miraba su cuerpo seco y completamente
vestido con una camiseta negra y jeans oscuros. A pesar del pelo corto y
limpio que gritaba “chico de oficina”, los tatuajes se asomaban por cada
borde de la camiseta de Noah. Sus ojos oscuros estaban vidriosos y por
la forma en que sostenía su bebida, supuse que probablemente no era
su primera, segunda o incluso octava bebida de la noche.
—Noah, ya conoces a Taylor, cierto.
Me dio un solo asentimiento. Luego, al ver mi collar, se protegió
los ojos.
—Cristo, es como mirar al sol.
Sofía se rio, se quitó el abrigo y luego tomó el mío.
—Hmm. Tu mejor amigo se lo compró porque está dominado.
Las cejas de Noah subieron con franca sorpresa.
—¿Mason te compró eso? —Se detuvo por varios segundos para
procesar ese hecho —. Joder, está claramente castrado —murmuró,
acercándose para dejar que sus ojos vidriosos me examinaran. Dándole
a mis botas hasta el muslo y mi pequeño vestido negro una segunda
repasada —. Y supongo que lo estás recompensando vistiéndote como
una gatita sexual esta noche. Buen movimiento, teniendo en cuenta los
mapaches.
—¿Mapaches?

81
Sofía puso los ojos en blanco —. Las groupies de Mason. Noah te
explicará por qué las llama así. Sin embargo, no me quedaré para
escuchar —resopló, yendo a poner nuestros abrigos en alguna parte.
Una vez que estuvo fuera de la vista, Noah sonrió.
—Antes de entrar en eso, ¿cómo es hasta ahora?
—¿Cómo es qué?
—Fingir que sales voluntariamente con Mason —respondió. Antes
de que pudiera hacer alguna pregunta, él me proporcionó la respuesta
—. Sé la verdad, él me lo dijo. Pero no lo culpes, lo habría descubierto
por mi cuenta. No tengo tantos... arcoíris y unicornios en mi corazón
como Sofía, así que no compre exactamente el hecho de que decidiste
conectarte con Mase. No después de tu difícil relación con él en los
últimos años.
Arqueé una ceja.
—¿Y cómo sabes de mi relación con Mason? ¿Te ha hablado de
mí?
—No, lo sé por Aaron —dijo Noah, haciéndome sentir rápidamente
como una idiota por tener tantas esperanzas —. Tu ex solía venir a mis
fiestas a veces. Lo que nos devuelve al tema de los mapaches.
—Correcto —hice una mueca —. Las groupies. Explícame el
apodo.
Noah se rio.
—Las acosadoras... tienen estos grandes círculos negros
alrededor de sus ojos. Creo que lo llaman maquillaje, pero Sof no
estaría de acuerdo. Salen solo de noche. Genial para el allanamiento de
morada y tratar de hacerlo pasar como algo lindo. Pueden ser
destructivas cuando no obtienen lo que quieren. También podrían
ponerse rabiosas y echar espuma por la boca teniendo en cuenta lo
desesperadas que están por tener en sus manos a Mase. Buen trabajo
con esa ropa... —Noah se detuvo para mirarme de arriba abajo otra vez
—. De todas formas, da igual cual sea el atuendo que lleves, porque
mantendrás a la mayoría de ellas a raya esta noche. Realmente no
pueden competir con este look. Especialmente no cuando incluye esa
jodida roca.
No pude evitar sonreír mientras tocaba la piedra en mi escote.
Aprovechando el estado de embriaguez de Noah, le pregunté: —¿Estás
tan sorprendido como yo?

82
—¿Por qué?
—El hecho de que compró esto para mí.
—Uh —. Noah soltó una breve carcajada, se pasó la mano por el
pelo y lo desordenó por completo —. Definitivamente estoy confundido,
sí. Pero bueno, cuando Mase quiere hacer algo bien, entra de lleno, así
que tal vez solo sea él tratando de mostrarle a Aaron y al mundo que
ustedes dos son una pareja legitima como la mierda —dijo. Pero antes
de que mis hombros pudieran caer con decepción, agregó: —O quién
sabe, tal vez sea una señal de otra cosa.
Me mordí el labio.
—¿Cómo qué?
—No sé. Que le gustas más que Eva Tully por lo menos. Seis
meses con ella y seguro que nunca le compro algo así. Definitivamente
nunca mostro DPA con ella, como lo hizo contigo en la cena de anoche.
Eso me dio caries, por cierto, así que gracias por esa exhibición.
—No hay problema. Pero como dijiste, él podría estar haciendo
todo esto para hacernos ver como una pareja real ¿Cierto? —Lo pinché
con curiosidad, dándome cuenta vergonzosamente de que estaba
preguntando con la esperanza de que me dijeran lo contrario.
—Bien —. Noah entrecerró los ojos. Deteniéndose, sacudió los
cubitos de hielo en su vaso vacío —. Mierda. ¿Cuándo terminé esto? —
Soltó sin más. Y así como así, perdí su atención —. Oye, todos están en
la piscina. ¿Quieres tomar una copa? —preguntó, como si olvidara por
completo nuestra conversación anterior.
Una parte de mí estaba tentada a agarrarlo por los hombros y
sacudirlo de regreso a la lucidez, pero mientras se balanceaba frente a
mí, tuve que reírme y dejarlo ir.
—Seguro. Muéstrame el camino.
Yendo detrás de Noah lo seguí hasta subir dos niveles. El bajo de
la música se desvaneció en mis oídos y luego resonó al segundo que
abrimos las puertas de cristal corredizas que daban a la enorme terraza
privada. Descansando alrededor de los sofás blancos y chapoteando en
el agua reluciente había más de cien personas totalmente hermosas.
Entre ellos, busqué al mío. Estaba ansiosa por encontrar a Mason y no
podía negarlo más. Entre el estímulo de Sofía y la honestidad alegre de
Noah, me encontré realmente emocionada de verlo, por lo que mi

83
corazón se detuvo cuando finalmente encontré sus ojos azules
perforándome desde el otro lado de la azotea.
Whoa.
Tragué saliva, nerviosa y halagada por la forma en que me
miraba. A pesar de que todos se sentaron a su alrededor, él se enderezó,
acercándose a mí como poseído por una atracción magnética. No
esperaba esta reacción, ni esperaba que me congelara en mi lugar. Pero
lo hizo y en el momento en que estuvo lo suficientemente cerca como
para acunar mi codo, sentí que mi ritmo cardíaco aumentaba como el
doble de lo habitual.
—Hey —me las arreglé para decir.
—Cristo, Taylor, te ves jodidamente... —Con los ojos en mis
piernas, Mason apretó el puño contra su boca. Con un gemido,
murmuró —Bien —antes de dar un paso atrás y aclararse la garganta.
Me metí el pelo detrás de la oreja y procesé lo increíblemente bien
que se veía con un suéter blanco con las mangas enrolladas sobre sus
musculosos antebrazos.
—Ese collar no podría verse mejor en ti.
—Estoy sorprendida, por cierto, de que hayas elegido un collar
que básicamente vive en mi escote.
Mason se echó a reír.
—Solo tuve la sensación de que te quedaría bien. Y Cristo tenía
razón —. Me mordí el labio. Las palabras gracias estaban en la punta de
mi lengua, pero por alguna razón, no salieron. A Mason no parecía
importarle. Acercándose, se asomó a la fiesta y luego me atrajo hacia él
por mi cintura —. Pensé que este era un buen lugar para permitirte
mostrarle al mundo cómo me tienes envuelto alrededor de tu meñique.
—Estoy de acuerdo. Y el diamante es definitivamente un buen
comienzo.
—Eso espero. ¿Qué más puedo hacer para mostrarles que no eres
solo una aventura?
Me mordí el labio, mirando alrededor para confirmar unos ojos
curiosos antes de mirar a Mason.
—No lo sé. Mírame como si estuvieras enamorado.

84
Mason sonrió, pero cuando habló, su voz era baja y sobria —.
Fácil —dijo, tratando de empujar un mechón rubio perdido detrás de mi
oreja. Rodeando con su brazo mi cintura, Mason me atrajo hacia él,
hasta que pude sentir la sólidez de su pecho contra mi piel desnuda. A
pesar de mis pechos presionados contra él, Mason mantuvo sus ojos en
los míos, sus dedos ligeramente entrelazados en mi cabello. Al percibir
el aroma masculino de su piel, me sentí casi hipnotizada, así que me
obligué a interrumpir el momento.
—No está mal. Bastante convincente.
Mason se echó a reír.
—Pensé que ya habíamos superado este juego para ahora.
—¿Que juego? —Me sonrojé.
—En el que actúas como si estuviera fingiendo mi atracción física
hacia ti. Conseguiste poner mi polla dura como una jodida roca en
público ayer. Creo que ya deberías saber que realmente disfruto mirarte
y que será una tortura para mí esta noche.
Luché por reunir una respuesta.
—Qué... ¿Qué quieres decir?
—Que voy a verte toda la noche, tenerte en mi brazo, mirarte,
tocarte. Pero no puedo ir a ningún lado más allá de eso y siendo
honestos, va a ser una mierda.
Mis pestañas revolotearon de sorpresa por sus palabras. Siempre
fue coqueto, pero estaba segura de que era la primera vez que Mason
admitía que quería algo más de mí más allá de lo que acordamos en
nuestro trato. La idea hizo que mi sangre corriera por mis mejillas, mis
labios, y ese molesto pulso entre mis muslos.
—Bueno, tal vez... —me detuve, desesperada por complacer mi
impulso de flirtear y provocar para ver lo mucho que Mason me quería.
Pero sabía que era una mala idea, y todavía tenía demasiado orgullo —.
Tal vez podamos hacer arreglos para que alivies tus frustraciones
sexuales con uno de los mapaches más discretos de por aquí esta
noche.
Mason se atragantó de risa —. Cristo. ¿Supongo que escuchaste
eso de Noah?
—Sí —sonreí, mirando hacia adelante con mis manos presionadas
sobre el pecho de Mason. No pude resistirme a alisar su suéter y ver

85
sus ojos nublarse con lo que parecía deseo mientras mis dedos le
acariciaban ligeramente —. La primera y la última vez que usaré ese
término. Promesa.
—No es un problema. Y no tengo interés en acercarme a ninguna
de esas chicas esta noche —dijo, sonriéndome —Te lo prometo. Ahora
vamos a tomar una copa.
Como era de esperar, analicé en exceso lo que dijo Mason cuando
me llevó a los sofás donde había estado sentado con algunos de los
amigos que había conocido ayer en el restaurante de Noah. Saludé y
conversé, hablando sinceramente con las esposas y novias sobre el
diamante.
—Santo infierno, esa cosa es más grande que mi anillo de
compromiso —se maravilló una de las mujeres antes de bajar la voz y
acurrucarse más cerca de mí con sus amigas —. Por el amor de Dios,
Taylor, debes decirnos cómo demonios domesticaste a Mason Leo
porque Dios sabe que todas lo intentamos antes de conformarnos con
nuestros maridos.
—¡Quinn! —Una de las otras jadeó, golpeando a Quinn
juguetonamente. Pero luego se volvió hacia mí con gran intensidad —.
En serio, ¿qué hiciste? Porque lo estampare en una camiseta si eso
significa que puedo conseguir que Stephen me compre algo la mitad de
jodidamente impresionante que eso.
Me reí nerviosamente, captando brevemente la mirada de Mason
mientras hablaba con sus amigos.
Maldita sea, era sexy.
Una sonrisa torcida en mi dirección y me hizo reír genuinamente
con las mujeres.
—Honestamente, no estoy segura. Le doy mierda todo el tiempo y
lo molesto por ser un imbécil. Tal vez sea la honestidad lo que le gusta
—bromeé.
—Eso y el hecho de que pareces sexo andante esta noche, chica
—guiño Quinn, dándome ese último impulso de confianza antes de que
Mason me sacara para tomar una copa en el bar.
—Te veo bien con las WAG’s, por lo que veo —sonrió, con la mano
en la parte baja de mi espalda mientras le pedía a la mujer que
trabajaba en la barra un bourbon —. No es la hazaña más fácil, así que
buen trabajo con eso.

86
Sonreí.
—Es fácil cuando te ven como el hada mística que finalmente
capturó la famosa polla de Mason Leo.
Mason sonrió.
—Por tu propio bien, voy a necesitar que no hables de mi polla en
este momento —dijo, apoyándose contra la barra para mirar mis
piernas envueltas en gamuza —. Joder —gimió por lo bajo antes de
recuperarse y preguntar: —¿Qué te gustaría tomar?
—Podría necesitar un segundo antes de beber. Tomé una copa en
casa con Sofía.
Mason se echó a reír.
—¿Tu tolerancia es realmente tan baja?
Separé mis labios para responder, pero al otro lado de la azotea,
de repente vi a una morena familiar en bikini rosa, con una sonrisa
gigante en sus labios mientras sacaba su cuerpo mojado de la piscina.
—Maldita sea —exhalé.
—¿Qué? —Mason se giro justo a tiempo para ver a Whitney
Decker sacudiéndose el pelo mojado detrás de la espalda —. Oh —Me
devolvió su atención imperturbable —. Di la palabra y Noah le dirá que
se vaya.
—No —aparté mi mirada de ella —. Prefiero no darle la
satisfacción de pensar que me siento amenazada. Pero ahora creo que
necesito tomar una copa.
—Genial. ¿Tequila?
—Absolutamente no —exhalé, ordenando un Sauvignon Blanc en
su lugar. Fuera de la mirada no impresionada de Mason, dije: —Tengo
que hacerlo. Dejé de beber por un tiempo, así que ya no tengo mucha
tolerancia. Curiosamente, es gracias a una noche que tiene que ver con
Whitney.
Esa horrible noche me emborraché hasta la muerte, segura de
que mi relación con Aaron había terminado gracias a Whitney Jodida
Decker.
Me di cuenta de que quería que Mason preguntara por aquella
noche, pero al mirarlo, lo encontré devolviendo el saludo a algunos
amigos al otro lado de la azotea. Mi corazón se hundió un poco.

87
Realmente odiaba hablar sobre Whitney, de esa noche o cualquiera de
las cosas que tendían a llevarme a los malos recuerdos, pero por alguna
razón, tenía ganas de hablar de eso con Mason en este momento. No
podía explicarlo, y me odiaba por eso porque estaba claro cuando
Mason me llevo de regreso al asiento que no tenía interés en escuchar
sobre el drama que me sucedió hace dos años. Se preocupaba lo
suficiente como para defender mi honor de los imbéciles sexistas como
los colegas de Aaron, pero no le importaba lo suficiente como para
asumir ninguna de mis cargas emocionales y eso era perfectamente
normal. Traté de recordarme eso cuando nos sentamos con sus amigos.
Pero me encontré un poco de mal humor cuando me senté allí en
medio de la conversación jovial, y solo empeoró cuando Whitney se
acercó y apretó su cuerpo vestido con un bikini en un asiento frente a
Mason y yo. Ella no dijo nada de inmediato, pero pude ver por la forma
en que nos miró que estaba formando una lluvia de ideas, tratando de
conjurar algunos de sus mejores insultos. Lo que hizo que mi cuerpo se
pusiera rígido y con su brazo a mi alrededor, Mason claramente lo sintió
porque a pesar de estar en medio de una conversación sobre deportes
con Noah, se giro y ladeó la cabeza en mi dirección.
—¿Qué pasa? ¿Estás bien? —preguntó. Justo cuando intentaba
responder, Whitney jadeó y llamó su atención junto con la de todos los
demás.
—¡Mason Leo! Jodiendo a la ex de tu hermano pequeño —gritó
ella escandalosamente, mirándome para empaparse de la incomodidad
que me negaba a mostrar —. Tengo que decir, que es muy caritativo de
tu parte.
Mason la miró en blanco.
—Me temo que no te sigo.
—Solo destaco el hecho de que estás usando tus talentos sexuales
para aumentar la confianza de esta pobre chica. Y quiero decir que está
funcionando ¿verdad, Tay? —Whitney preguntó con una gran sonrisa.
No pique en su cebo, pero ella continuó —. ¿Con el jodido Mason para
superar el hecho de que tu prometido te dejó por un diez?
Las mandíbulas cayeron a mi alrededor, pero los miré apenas un
segundo antes de responder.
—Sí, ahora que he tenido Mase, es bueno saber que casi me casé
con lo que habría sido una vida de sexo mediocre.

88
Todos se quedaron en silencio ante de que la multitud a nuestro
alrededor estallara en "ooh's" y carcajadas. Tumbado en el sofá, más
borracho que nunca, Noah asintió con la cabeza y me dio un pulgar
hacia arriba. Mordí mi sonrisa, un escalofrío me subió por las piernas
cuando Mason apretó mi rodilla desnuda.
—Tranquila tigre.
Lo miré.
—¿Con qué?
—Elogiándome sin previo aviso. No estoy acostumbrado y es
extremadamente excitante.
Me reí y tomé un trago de mi vino.
—No te emociones demasiado. No es exactamente un cumplido
real teniendo en cuenta que nunca he tenido sexo contigo.
—Creo que incluso tú sabes que, si lo hicieras, nadie más en tu
historial se compararía —sonrió Mason —. Y mucho menos mi
hermano.
Pensando en el sexo algo mediocre que tuve con Aaron durante
años, incliné la cabeza.
—Puede que tengas un punto —dije, esperando que Mason
levantara su puño triunfante, pero en cambio, echó la cabeza hacia
atrás y gimió.
—Joder, Taylor.
—¿Qué? ¿Te sientes sexualmente frustrado por toda esta charla
de sexo falso? —Bromeé en voz baja
—Si. Justamente eso.
—¿Sería horrible si te usara ahora mismo para molestar más a
Whitney? —Pregunté, mirándola frente a mí. Estaba conversando con el
chico a su lado, pero sus ojos estaban en nosotros y vergonzosamente
no se molestó en disimularlo incluso cuando pude verla.
—Sería una tortura. Pero no voy a detenerte.
Me mordí el labio, ya sentía el zumbido de solo media copa de
vino. Entonces, levantando mis piernas, las puse sobre el regazo de
Mason. Sus pesados ojos encapuchados se despertaron cuando mi falda

89
subió varios centímetros por mis muslos. Sentándose, me la bajó,
murmurando por lo bajo mientras sacudía la cabeza.
—Sí, sé que en realidad no me perteneces, pero al diablo si voy a
dejar que cualquier hombre aquí mire por debajo de tu falda.
—Lo siento —sonreí, cruzando una pierna sobre la otra. Mason
vio mi vestido subir una pulgada más, pero esta vez lo dejó para
estudiarme con incredulidad.
—Sabes, eres jodidamente perversa cuando has tomado un poco
de vino —dijo, tomando el vaso de mis manos y dejándolo a un lado.
Fingí asombro por haber confiscado mi bebida.
—¿De Verdad? ¿Vas a ser el novio controlador ahora mismo?
—No, voy a ser el tipo que intenta evitar el peor caso de bolas
azules que ha existido en la historia.
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir, que cuantos más bebes, más te gusta torturarme
aparentemente y por mucho que quiera que me enseñes tus bragas, no
estoy seguro de que pueda soportar ver tanto de ti ahora mismo.
Me mordí el labio con tanta fuerza que me dolió.
—¿Y por qué no? —pregunté, emocionada por la seriedad que
mostraban los ojos de Mason.
—No te burles de mí, pequeña. Sabes exactamente por qué no.
Dios.
—Lo hago —Sentí una maldad arrastrándose a través de mí
mientras masticaba mi labio —. Pero por alguna razón quiero que me lo
expliques.
Mason se burló.
—No quieres eso —murmuró, mirando fijamente a la nada.
Enganché mis dedos en el cuello de su suéter y sentí el gemido
inaudible que dejó escapar.
—¿Por qué, no crees que pueda manejarlo? —Lo desafié —. Tetas.
Culo. Polla. Conozco esas palabras, Mason, y sé que piensas que soy
tan remilgada y vainilla, pero en realidad soy una chica grande, así que
puedes seguir adelante y usarlas en mí —dije, ardiendo y por alguna

90
razón con ganas de sentirme aún más caliente. Mi corazón latía más
rápido cuando Mason se giro hacia mí.
—¿Lo quieres entonces? —Su murmullo era áspero y bajo y sus
ojos ardían tan profundamente en los míos que me sentí paralizada
incluso antes de que él hablara —. Bien, Taylor —susurró, presionando
su mano con fuerza sobre mi muslo —. Entraste aquí y lo primero en lo
que pensé fue en lo malditamente bien que te veías y lo mucho que
quería rasgar ese vestido de esas tetas perfectas tuyas. Pensé en cómo
te verías con solo esas botas y me volví un poco loco por un segundo
porque tuve algunos pensamientos muy vívidos sobre agarrarte, llevarte
a casa y follarte en mi cama hasta que pudiera escuchar a esos bonitos
labios gritando mi nombre ¿Entiendes eso o quieres escuchar cuán
duro y profundo imaginé mi polla dentro de ti?
Santa Mierda.
Solo así, tenía mis bragas arruinadas.
Y de repente, fui yo quien no podía mirar a Mason a los ojos. Miré
hacia adelante, respirando irregularmente y tratando de encontrar la
manera de calmarme y regresar a la Tierra. Pero Sofia rápidamente
arruinó mi proceso, cuando nos encontró en los sofás y obligó a todos a
ir con ella, lo que, por supuesto, me hizo chocar rápidamente contra el
duro pecho de Mason, con los brazos alrededor de su cuello, mi falda se
subió por mis piernas tan alto que en realidad gruñó cuando lo bajó de
nuevo, esta vez tirando tan duro que trajo el profundo escote en V
varias pulgadas más abajo en mis pechos.
—Jodido Cristo, Taylor —siseó, sacándome de su cuerpo —.
Necesito follarte ahora o necesitas alejarte de mí.
Lo miré, aturdida por sus palabras. Cuando mis brazos cayeron
alrededor de su cuello, dejó salir un fuerte aliento, sus ojos queriendo
expresar que no quiso decirlo de esa manera, pero ya era demasiado
tarde.
Un ceño perturbado se profundizó en mis cejas cuando de repente
me sentí tan barata y sucia como se suponía que el diamante en mi
cuello me impediría sentir.
¿Qué demonios estás haciendo, Taylor? Me reproché antes de
mover las piernas del regazo de Mason y levantarme.
—¿El baño? —Le pregunté a Noah con una voz perfectamente
normal para evitar llamar la atención. Cuando me señaló la dirección,

91
me di la vuelta, evitando los ojos de Mason mientras caminaba
directamente al ático.
Que mierda
Mi corazón latía rápido cuando entré sin rumbo alguno. No estaba
tratando de encontrar el baño tanto como estaba luchando por
descubrir qué era exactamente lo que me hacía sentir como una mierda
en este momento.
Oh. Pero lo sabía.
Probablemente el hecho de haber escuchado a Mason expresar un
deseo genuino por mí por primera vez, pero jodidamente arruinado.
Básicamente se tradujo a " Si no me estás atendiendo, no vales nada
para mí " y me hizo sentir tan malditamente estúpida por ser tan
abiertamente coqueta con él esta noche.
¿Por qué, por qué dejaste que Sofía te convenciera? Me regañé,
recordando que Mason Leo seguía siendo Mason Leo. Era un hombre al
que había odiado por una razón durante años, que pensaba con su
polla, antes que nada, y que en realidad debía estar loca si pensaba que
pasar el rato conmigo durante una semana de alguna manera alteraría
su forma de pensar.
—El baño es la puerta al lado del espejo.
Saltando, me di la vuelta para encontrarme frente a Whitney.
—Por el amor de Dios, ¿qué quieres? —Pregunté, aparentemente
acababa de salir para joderme la noche.
Ella me miro.
—Agarrando una botella de agua. Pero ahora solo me estoy riendo
de mí misma.
—Bueno, disfrútalo —. Me di vuelta para irme, pero ella me
detuvo con lo que dijo a continuación.
—Sé que aún no has tenido sexo con Mason. Me di cuenta incluso
antes del extraño intercambio que acaban de tener en el sofá —Ella
sonrió cuando me detuve a mirarla —Mira, ni siquiera puedes fingir o
negarlo. Obviamente estás con él para llamar la atención de Aaron, y
obviamente te regaló ese hermoso y jodido collar porque espera sacarte
un poco de sexo antes de que termine cualquier arreglo que tengan —
Ella sonrió mientras se sacudía el agua del cabello, esperando
pacientemente a que yo respondiera con una réplica. Pero no tenía nada

92
—Quiero decir que no puedo culpar a Mase por tener curiosidad por
follar a la ex de su hermano pequeño. Aunque honestamente, dudo que
el tabú compensará tu falta de entusiasmo en el dormitorio. Aaron me
lo contó todo —dijo ella, sonriendo al ver la conmoción absoluta
congelada en mi rostro.
No había falta de entusiasmo en el dormitorio, a menos que Aaron
estuviera hablando de los pocos meses posteriores al peor momento de
nuestras vidas, le rogué a Dios que no fuera el caso, porque sabía
exactamente por qué no podía tener relaciones sexuales en ese
momento. Tampoco me sentí mal por eso, porque estaba justificado y si
Aaron realmente había ido y le había contado a Whitney cómo me sentía
durante ese tiempo, estaba segura de que lo asesinaría una vez que lo
viera en Santa Lucía
—De todos modos, es algo gracioso ¿verdad? —Whitney preguntó
—. Muy pronto serás la única chica que ha sido utilizada y abandonada
por los dos hermanos Leo. Impresionante, sinceramente, pero también
un poco trágico, si me preguntas.
Cacareando con simpatía, Whitney se rio para sus adentros.
Luego agarró una botella de agua y volvió a salir cuando un Noah muy
destrozado entraba. Sosteniendo una botella de tequila, apenas notó el
roce de Whitney al entrar. Pero se detuvo y me vio, frunciendo el ceño
con curiosidad.
—¿No pudiste encontrar el baño?
Lo ignoré.
—¿Puedo tener algo de eso?
Bajó la mirada hacia su botella medio vacía.
—Pensé que solo bebías vino.
Apreté la mandíbula.
—Nop. ¿Quieres darme un trago?
Sus ojos apenas estaban abiertos en este punto, pero logró
sonreír y asintió hacia el mostrador.
—¿Por qué demonios no? Muéstrame lo que tienes, Simms.
Entonces, uno tras otro, me sirvió tragos. Y uno tras otro,
quemaron los recuerdos.

93
Capítulo 10
Si ella no estuviera perdida, Sofía habría asesinado a Noah. Pero
como ella estaba bastante borracha, se unió a nosotros en el ático con
un grito exuberante, rechazando su primera ronda mientras yo hacía la
tercera. Cerré los ojos, estremeciéndome por el líquido que me quemaba
la garganta y dejando un rastro de fuego que goteaba hasta mi pecho.
—¿Estás feliz? —Sofía me susurró con esa voz de niña que salía
cuando estaba realmente borracha —. Dime que eres feliz.
Me reí.
—Todo lo contrario, pero está bien.
—¿Qué? ¿Por qué? —jadeó con genuinos ojos de cachorro —.
¡Tienes todo ahora! Tienes ese collar y Mason y a mí y... —ella se quedó
en silencio, sin pensar en lo mucho que deseaba poder decirle la verdad
en este momento -que Mason y yo no éramos reales- ni siquiera cerca.
El collar fue comprado mitad por la necesidad de legitimar nuestra
imagen y mitad por curiosidad de follarme.
Él era todavía una escoria de ser humano, sin embargo, aún así
era por lejos mucho mejor que su hermano, mi ex prometido que
aparentemente había estado secretamente amargado y ocultaba un
resentimiento por mi falta de libido durante el peor momento de mi
vida, un momento que, de nuevo, podría haberse evitado si pudiera
recuperar esa noche.
Pero eres una idiota, una completa idiota, canté en mi cabeza, mi
pecho ardiendo y mi cabeza girando mientras dejaba que Sofía tomara
mi mano y me arrastrará en un baile tonto, nuestros dedos
entrelazados y nuestros talones golpeando el piso. La sala era un
carrusel a mi alrededor mientras me reía, y cuando accidentalmente me
soltó, grité solo para encontrarme golpeando directamente contra un
cuerpo duro con brazos fuertes que me atraparon antes de que pudiera
tocar el suelo.
—¿Que está pasando?
Miré a mi receptor. Masón. Por supuesto.

94
Sus ojos duros estaban pegados a Noah, quien todavía estaba
tirando tragos sobre el mostrador. Dirigió su mirada a Sofía por un
segundo antes de observarme, su mirada era de preocupación mezclada
con ira.
—Dijiste que no tenías tolerancia al alcohol, Taylor. ¿Cuánto
acabas de beber?
—No mucho —dije a la defensiva.
—¡Pero lo suficiente! —Sofía se rio a carcajadas. Mason le lanzó
una mirada, pero su atención volvió a mí cuando me liberé de su
agarre. Cogiendo mi mano, me atrajo hacia él.
—Consígueme su abrigo, Noah —dijo —. Nos estamos yendo a
casa.
—¿Por qué? —Lo desafié —. No quiero ir a casa, y ciertamente no
quiero ir a casa contigo.
—Si esto es acerca de tu interpretación errónea de lo que dije
afuera, podemos aclararlo fácilmente, pero antes de hacerlo,
probablemente deberías beber un poco de agua y probablemente
debería llevarte a casa —murmuro.
—¿Mala interpretación? —Ignoré el resto de lo que dijo —. No
estoy segura de cómo alguien puede malinterpretar las palabras
“jódeme o jódete”.
—¿Fue eso lo que dije? —Mason frunció el ceño, ignorando la
súplica de Sofía de ser amable.
—Casi.
Mason bajó la voz.
—Mira, no sé qué es lo que te hace actuar particularmente
jodidamente difícil, pero si tiene algo que ver con Whitney o algo que
podría haber dicho cuando entró aquí, deberías dejarlo ir. Es mezquina
e inmadura y no debería ser nadie para ti.
Ella está lejos de ser nadie, pero lo sabrías si quisieras preguntar.
—Muy bien, Mason, dejémoslo estar ¿de acuerdo? Lo que sea que
me pase o no, no es asunto tuyo y lo has dejado muy claro —murmuré
justo cuando Sofía se interponía entre nosotros.

95
—Hey hey hey. Vamos chicos. No sé qué está pasando, pero
siento que todos necesitamos tomar un poco de aire y refrescarnos un
poco, ¿verdad?
—Sí, saltar a la piscina o algo así —dijo Noah, rechazando otro
trago. Fue una sugerencia sarcástica, pero Sofía jadeó mientras
parpadeaba la quemadura del tequila de mis ojos, sorprendida por el
hecho de que, joder, yo quería hacer exactamente eso. Quería
zambullirme en aguas cristalinas y simplemente lavar esta sensación
sucia y desagradable. Quería hundirme hasta llegar al fondo, encontrar
mi nuevo comienzo y volver a estallar sobre la superficie como una
mujer renovada que ya no era perseguida por Aaron o Whitney ni
ningún otro demonio de mi pasado.
—Apenas puedes pararte, y mucho menos nadar ahora mismo —.
Mason me apretó con fuerza con una mirada de ira controlada en su
rostro —. Escúchame, Taylor. Quiero llevarte a casa y asegurarme de
que estés bien. Quiero eso más que nada en este momento ¿de
acuerdo? ¿Entonces me dejarás?
Lo miré a los ojos, sorprendida por lo serio que podía sonar a
pesar de la mentira. Pero luego me recordé a mí misma que debía dejar
de permitir que él me encantara, engañara y jodiera mi mente más de lo
que probablemente ya lo había hecho.
Y antes de darme cuenta, estaba codo a codo con una sofocante
Sofía. Era jovial y exuberante y todo lo que quería ser mientras nuestros
zapatos de tacón se abrían paso hasta el borde de la piscina. Mason
siguió detrás de nosotras. Podía escucharlo venir, ya lamentando su
decisión de dejarme ir. Sus pasos eran más rápidos, más urgentes que
los nuestros, pero teníamos la ventaja y la visión del túnel inspirada por
el tequila. Queríamos agua y eso era lo que íbamos a conseguir.
—¡Taylor!
La voz de Mason se enfureció detrás de mí, pero ya era demasiado
tarde porque mis pies habían dejado el suelo.
Jadeé y cerré los ojos con fuerza, y escuché la alegría colectiva de
la multitud que nos rodeaba antes del increíble chapuzón. Luego hubo
un silencio total y feliz. Mi piel picaba y mis ojos se cerraron mientras
flotaba, mis brazos a los costados. Sentí las puntas de los dedos de
Sofía rozando las mías. Les hice cosquillas. Fingí durante el tiempo que
estuve sumergida que no era más que feliz, y en realidad no viví una
vida de vergüenza y arrepentimiento sofocante. También quería
imaginar una infancia diferente, pero hubo un crescendo de voces que

96
aumentaban desde arriba, y sentí la falta de aire expandiendo mi pecho
y subiendo por mi garganta hasta que mis labios se abrieron de par en
par, dejando que el agua me inundara un segundo antes de volver a la
superficie con un jadeo.
—¡Oh Dios mío! —Sofía se echó a reír sin aliento cuando sus
manos encontraron las mías. Los dedos entrelazados y las cabezas
flotando sobre el agua, nuestros ojos encontraron a Mason mientras él
me miraba solo a mí —. Oh, mierda, se quitó los zapatos —Sofía
susurro con una risita cuando me di cuenta de que Mason había estado
a solo un segundo de venir tras de mí. Tal vez parecía lo
suficientemente borracha como para olvidar cómo nadar. Tal vez pensó
que los diamantes se derretirían en el cloro. Sea lo que sea, me
sorprendió, parpadeando el agua de mis pestañas, dejando que la
tensión aumentara entre nosotros mientras continuaba mirándolo.
Cuando finalmente llegó el momento de salir, fue Noah quien nos
agarró de las manos y nos llevó de vuelta al suelo. Ignoré el calor de la
mirada de Mason desde donde estaba sentado ahora, sin prestar
atención a las sonrisas y los empujones de otros tipos que ahora nos
miraban a mí y a Sofía caminar como dos ganadoras del concurso de
camisetas mojadas más húmedo de la Tierra.
—Estás en problemas ahora —cantó Sofía, tapándose la boca —.
¡Y solo me río porque ese es mi mal hábito cuando estoy borracha y
loca, oops! —Cayendo sobre sus talones, llevándome con ella.
Jadeé, pero resoplé con fuerza una vez que golpeé el suelo con el
culo, finalmente perdí el estupor, mi mente casi tan en blanco como
quería estar. Una docena de tipos se apresuraron a ayudarnos, y sabía
que la amabilidad tenía mucho que ver con mi escote, pero no me
importó. Dejé que nos ayudaran a levantarnos y atraparnos cuando
jadeé de nuevo, procesando el dolor en el tobillo que me había torcido
durante mi caída.
Pero entonces escuché pasos y al segundo la voz de Mason dijo:
—Lo tengo.
Las otras manos se apartaron y, antes de darme cuenta de lo que
estaba sucediendo, me levantaron del suelo. Silbidos juguetones
siguieron a Mason mientras me levantaba y me sacaba de la piscina,
cargándome como una pluma a pesar de que lo estaba empapando.
Maldito.
Sentí el peso de mis botas a la altura del muslo y anhelé
inmediatamente quitarlas de mis piernas. Afortunadamente, Noah ya

97
nos estaba llevando a las habitaciones para que nos limpiáramos y
cambiáramos.
Abajo, a pesar de la insistencia de Sofía de cambiarse en la
misma habitación que yo, Noah la arrastró a otra, haciéndola reír
diciendo: —Los adultos necesitan hablar —. Luego intercambió una
mirada con Mason antes de dejarlo solo en una habitación conmigo.
En el momento en que la puerta se cerró detrás de nosotros, me
sentí dolorosamente sobria.
Estaba sola con Mason. Empapada, enojada y sola con un metro
noventa de pura furia de pie en silencio delante de mí. Mi garganta se
apretó cuando lo admire, luciendo como un guerrero. Sus hombros se
ensancharon y sus músculos se tensaron contra su cuello en V con
cada respiración que tomaba. Me prendió fuego con su mirada, sus ojos
de acero comenzaron en las puntas de mis botas antes de arrastrarse
por mis piernas centímetro a centímetro. Pude ver su furia mezclada
con deseo mientras su mirada viajaba por mi estómago hasta mi pecho,
estableciéndose en el diamante que aún descansaba pacíficamente en
mi pecho como si nada hubiera pasado. Alcanzando mis senos, toqué la
piedra.
—¿Por qué me lo compraste? —La pregunta salió de repente, sin
que me diera cuenta. Colgaba en el aire cuando Mason se permitió otro
segundo para mirar mi piel mojada.
—Para hacerte sentir bien.
—¿Qué tipo de bien?
—Del tipo que te recuerda que nunca debes sentirte desechable.
O usada.
Tragué saliva al escuchar el tono áspero de su voz. Sabía lo que
quería preguntar a continuación, pero no estaba segura de tener las
agallas. Hubo otro silencio largo y espeso antes de reunir el coraje —.
¿Estás tratando de follarme?
Mason hizo una pausa.
—¿Es por eso que crees que compré el diamante?
—Si.
Con los ojos ardiendo, una sonrisa burlona curvó sus labios.

98
—Por supuesto —murmuró con amargura —. Eres tan irracional
como jodidamente imposible de complacer.
—¿Qué diablos se supone que significa eso?
El me ignoro.
—Quítate el vestido. Te enfermarás.
—Date la vuelta —dije con impaciencia. Cuando lo hizo, miré
fijamente la V esculpida de su espalda, furiosa mientras me quitaba el
vestido del cuerpo —. Dime a qué demonios te referías.
Desde atrás, pude verlo pasar la mano sobre su mandíbula.
—¿Qué crees, Taylor? —Había grava y desdén en su voz —. No ves
racionalmente cuando se trata de mí. Nunca lo has hecho. No importa
lo que haga, soy el malo, pero aparte del hecho de que tengo una polla y
me gusta el sexo, en realidad estoy un poco perdido en lo que alguna
vez te hice.
Miré fijamente la parte posterior de su cabeza, mi revoltijo de
pensamientos enojados y recuerdos embotellados se convirtieron en
una respuesta.
—Te sacaré de tu miseria —siseé, empujando el lio enrollado de
algodón empapado por mi cintura y mis caderas —. Te escuché hablar
con Aaron en su fiesta de cumpleaños, Mase. Hace dos años. Él era
miserable, acababa de ser pasado por alto para un ascenso en el trabajo
y te llevó a un lado. Estaba del otro lado de la pared cuando le dijiste
que podría estar jodiendo con cualquier mujer que quisiera si
terminaba conmigo. Si él terminaba de salir de su miseria —Nuevas
lágrimas picaron en mis ojos y mi voz temblaba, pero me obligué a
continuar —¿Y adivina qué? Me pidió un tiempo la semana siguiente y
durante ese descanso, estuvo a una pulgada de engañarme con Whitney
Decker, una chica que es una de las miles de razones por las que
desearía poder rebobinar mi vida antes de ese maldito descanso porque
todo estaba bien antes de que sucediera y luego, todo se fue a la
mierda. Todo fue dolor, arrepentimiento y confusión. ¿Es esa
explicación suficiente para ti? —Exigí furiosamente, mis emociones eran
tan intensas que no me estremecí cuando Mason se dio la vuelta.
No me moví mientras estaba parada allí con un sujetador y
bragas empapadas, mi vestido en el suelo cubriendo mis botas de
tacón, porque sus ojos ardientes no estaban en ninguna parte de mi

99
cuerpo; se clavaron intensamente en mi mirada mientras lo retaba a
explicarse de alguna manera.
—Por el amor de Dios, Taylor, no fue espontáneo.
—¿Qué no fue qué?
—Lo que escuchaste esa noche. Lo dije solo porque Aaron se
había quejando durante semanas sobre cómo cometió un error. La
forma en que se acento tan rápido le hizo darse cuenta de cuánto coño
todavía estaba allí afuera. Tú eras la única persona que se interponía en
su camino a la soltería, pero si quería joder las cosas, le dije que
siguiera ese camino. Que acabara con eso si realmente quería
deshacerse de lo mejor que le había pasado en la vida. Y supongo que
esas fueron las palabras cruciales que no escuchaste esa noche. Todo
eso dije, así que no causé tu maldito tiempo, Taylor. No causé todos los
problemas que ocurrieron durante tu descanso, cualesquiera que
fueran, no causé los que sucedieron después, así que tal vez es hora de
dejar de usarme como un chivo expiatorio —siseó Mason, dando un
gran paso adelante —. Y mientras aclaramos las cosas aquí, déjame
decirte nuevamente que no compré ese collar para llevarte a la cama.
No estoy tratando de follarte. No me malinterpretes, quiero hacerlo. He
querido durante un maldito tiempo y te he imaginado en mi cama más
veces de las que puedes imaginar, pero créeme, si intentara follarte,
Taylor, lo sabrías —gruñó Mason, el calor de sus palabras cubriendo mi
piel —. Ahora, ¿hay alguna otra suposición que hayas hecho sobre mí
que te gustaría discutir o jodidamente hemos terminado aquí?
Me humedezco los labios, el aire en la habitación se siente
demasiado espeso para respirar.
Mierda.
Mierda, demonios, joder.
Debería haberlo sabido. Realmente debería haberlo hecho.
Teniendo en cuenta que apenas me sorprendía escucharlo ahora, al
menos debería haber sospechado que Aaron era el monstruo más
grande de todos los tiempos. Todo el tiempo, el hombre que me obligué
a creer que era tan perfecto en realidad seguía hablando con Whitney
cuando dijo que no. Se quejaba de mí durante el peor momento de mi
vida y, al parecer, nunca había dejado de preguntarse por todo el "coño
que todavía estaba ahí afuera". Pero me dejé engañar porque pensé que
lo necesitaba en ese entonces. Pensé que se lo debía, así que aguanté.
Y todo para nada.

100
—Ya terminé —dije finalmente, con la garganta apretada, el pecho
pesado por la vergüenza mientras pensaba en esa conversación, ese
recuerdo estúpido e incompleto que había sesgado mi actual impresión
de Mason. Mi boca se abrió y se cerró mientras trataba de encontrar
una disculpa, pero no llegó nada, así que simplemente murmuré: —Lo
siento.
Pero con solo dos palabras, algo cambió entre nosotros. El aire
era menos tóxico ahora, pero mi respiración era irregular mientras veía
a Mason lentamente calmar su ira, al menos lo suficiente como para
notar mis pechos húmedos y agitados en un sostén de encaje delante de
él. Un dolor palpitó entre mis muslos mientras veía el deseo mezclarse
con furia en su rostro mientras me miraba.
—Lo siento —repetí —Estaba equivocada y estoy segura de que
fui irracional —susurré, quitando mi cabello mojado de mis hombros y
mirándolo a los ojos —Pero no creo que sea tan difícil de complacer.
Levantó sus ojos hacia mí.
—¿Está bien? —El sonido ronco de su voz se erizó sobre mi piel.
Exhalé con fuerza y con una lujuria que supe escuchó porque de
repente se acercó tanto que mis pechos estaban presionados contra su
duro cuerpo —¿Me estás pidiendo que lo intente? —Mi labio tembló
cuando enganchó un dedo en mis bragas —Di la palabra y te daré todo
el placer que Aaron nunca estuvo cerca de darte. Haré que tu coño esté
más húmedo que nunca en tu vida.
Mi pulso estaba martilleando, mi respiración temblorosa como
resultado. Pero me obligué a hablar.
—Hazlo.
Apenas había respondido antes de que Mason aplastara su boca
sobre la mía, bajando las copas de mi sujetador y moldeando sus
manos sobre mis pechos. Me apretó sin piedad mientras me atravesó la
lengua, a lo largo de cada esquina de mi boca, provocando explosiones
de calor en todo mi cuerpo tembloroso. Pero tan rápido como me besó,
se apartó, clavando sus ojos en los míos mientras murmuraba —Date la
vuelta para mí.
Sin aliento, me obligué a girar, mirando a lo largo de la cama
mientras sentía como Mason se agachaba detrás de mí. Cuando me
desabrochó las botas y me las quitó de las piernas, sentí su aliento
viajar por mis muslos internos. Ese simple hecho se sintió tan bien que
apenas podía soportarlo.

101
—Sal —murmuró Mason. Nuevamente, hice lo que me dijo y
escuché caer mis pesados tacones a un lado en el piso de madera antes
de que Mason volviera a hablar —Inclínate para mí.
Mis manos se deslizaron por las sábanas de seda mientras me
inclinaba sobre la cama, mi boca se abrió más cuando sentí sus dedos
bajar mis bragas. Apreté un puñado de sábanas al salir de ellas,
sintiendo que el aire golpeaba mis partes más sensibles que ya
palpitaban con necesidad. Estaba tan expuesta, tan increíblemente
vulnerable y con un hombre que estaba segura, odiaba hace cinco
minutos.
—Eres jodidamente perfecta —murmuró Mason, su voz una
mezcla de lujuria y asombro —Estás tan jodidamente mojada.
Asentí ansiosamente, un sonido desesperado salió de mis labios
como una súplica. Mis puños palpitaron alrededor de la seda mientras
lo esperaba, la anticipación vibraba como llamas debajo de mi piel,
hasta que, lentamente sentí el calor del aliento de Mason en mi sexo.
La primera lamida me hizo arquear mi espalda con fuerza.
—Oh Dios —gemí, tirando de las sábanas. Tiré más fuerte con la
segunda lamida, esta más larga, más húmeda y más tortuosa que la
anterior —Por favor sigue, Mase, por favor no pares —le rogué sin
aliento.
—No he empezado aún —murmuró contra mi coño, sus manos
apretando la parte posterior de mis muslos, agarrando mi trasero y
abriéndome aún más. Mis dedos de los pies se curvaron contra la
madera dura mientras me hacía esperar otro segundo por su lengua.
Con un gemido, me retorcí contra las sábanas. Todavía podía sentir su
aliento caliente contra mí, así que arqueé mi espalda más hacia él,
abriendo más las piernas, rogándole en silencio que me lamiera de
nuevo.
En el segundo que perdí la esperanza, me apretó el culo y hundió
su lengua profundamente en mi coño.
—¡Masón! —Di un grito ahogado, abrazando la seda contra mis
senos mientras él se movía contra mí, con codicia en su ritmo mientras
me lamía, persuadiendo cada gota de mi excitación sobre esa lengua
malvada. Santa jodida mierda. No podía creer la sensación que surgía
de mi cuerpo mientras me recostaba sobre Mason, dándole el control
total y dejándolo entrar dentro de mí tan profundamente que apenas
podía respirar.

102
Mason me lamió y gimió. Llenando la habitación con el sonido
sexual y húmedo de su lengua que me complacía, desarmándome,
haciéndome sentir tan increíblemente bien como prometió. Estaba en
tal estado de felicidad que apenas procesé sus fuertes brazos moviendo
mi cuerpo, empujándome hacia arriba de la cama y besando mi hueso
de la cadera mientras me daba la vuelta.
Mis ojos se fijaron en su intensa mirada antes de que mi
mandíbula cayera ante la vista de su erección. Se deslizaba por una
pierna y latía con fuerza contra sus jeans. Pero solo pude verlo un
segundo antes de que Mason me separara las piernas y las levantara
sobre sus hombros. Inclinándose hacia adelante entre mis piernas,
humedeció sus labios, llevándome con este nuevo ángulo antes de
presionar su lengua sobre mi clítoris. Jadeé cuando una descarga de
placer me recorrió.
—Dime qué tan bien se siente —gruñó Mason, lamiendo lenta y
suavemente mientras esperaba mi respuesta.
—Por favor, Mase —me retorcí, empujando mis caderas hacia
adelante y arqueando mi espalda con una ardiente desesperación por
sentir su lengua nuevamente —Se siente muy bien. No podré soportarlo
si vuelves a detenerte.
—Sigue haciendo eso —gruñó mientras yo apretaba mis pechos,
me observo, bebiéndome por otro segundo antes de deslizar sus manos
debajo de mi trasero y levantarme hasta su boca. Mientras su lengua
caliente rodaba hacia arriba y hacia abajo a lo largo de mi coño, lloré
gimiendo hacia el techo tirando de las sábanas de la cama. Los gemidos
que arranco de mi garganta lo hicieron gemir contra mí, enviando un
delicioso zumbido sobre mi clítoris y directo a mi núcleo. Se sentía tan
bien ahora que apenas podía soportarlo.
Me retorcí en la cama, prácticamente luchando con Mason,
haciéndolo luchar contra mí. Y con gusto lo hizo, retumbando contra mi
coño mientras abrazaba mis muslos contra sus hombros, sujetándome
con esa lengua malvada y chupando mi clítoris hasta que un orgasmo
surgió de la base de mi columna vertebral. Todavía sosteniéndome
fuerte, Mason absorbió todos mis golpes y espasmos. Él gruñó con una
excitación espesa una vez que terminé, arrodillándose sobre mí y
tocando mi pecho mientras enterraba su boca en mi cuello.
Cerrando mis ojos, me deleité con el resplandor del increíble
placer que acababa de mostrarme, solo con su jodida lengua. Se sentía

103
como si fuera una eternidad mientras estaba acostada allí,
recuperándome, procesándolo.
Santa jodida Mierda
Jadeé fuertemente, dándome cuenta de que había tenido mi
primer orgasmo desde que Aaron me dejó y había llegado a manos de su
hermano mayor.
Más bien, de su boca, esa puta boca inteligente de la que solo
salía sarcasmo y groserías, me había llevado a un orgasmo tan
increíblemente bueno que apenas podía pensar.
Dios mío, Taylor...
No podía manejar la realidad de lo que acababa de pasar o el
hecho de que no me arrepiento ni por un segundo, así que me di un
respiro y dejé que mi mente cayera en el olvido. Por una vez, no estaba
analizando. Ni siquiera estaba pensando más. Pero sí recuerdo reírme
suavemente cuando Mason finalmente tiró del cambio seco de ropa
sobre mi cuerpo inerte. Luego, sin que una sola persona lo notara,
salimos de la fiesta.

104
Capítulo 11
A la mañana siguiente, sabía antes de abrir mis ojos, que me
encontraba en la cama de Mason. Era obvio que no era mía. Para
empezar había estado durmiendo en un sofá durante meses, pero
aparte de eso, las sábanas que me envolvían eran más suaves, gruesas
y más lujosas que cualquier cosa que pudiera permitirme. Gritaban
elegancia, y me quedé envuelta en ellas un poco más, escuchando el
sonido de la ducha de Mason correr en su baño. Me consolé con la
suave lluvia, sobre todo porque no podía creer que todavía estuviera
aquí.
No tuvimos sexo anoche. Teniendo en cuenta eso, esperaba que
se fuera a trabajar más temprano y dejara una nota detallando él como
encontrar la salida por mi cuenta. Me había despertado por la noche
temiendo el momento, sobre todo porque él estuvo durmiendo alejado
de mí en la cama, asombrosamente extendido sobre su espalda con un
brazo encima de su cabeza y el otro descansando sobre sus
abdominales. En medio de mi sueño, pensé, “Imagina despertar junto a
él”, y luego me di cuenta que eso nunca me ocurriría. En ese momento,
me dije a misma que solo me enfocara en mí, pero mi cuerpo se estaba
derritiendo en su colchón de espuma y aún había restos de sueño
celestial sumidos en mis huesos. Así que pensé a la mierda y decidí
disfrutar del mejor sueño de mi vida antes de lidiar con mi próximo
episodio de furia relacionada con Mason en unas pocas horas.
Pero cuando finalmente me desperté, fue porque él se había
levantado de la cama. Dándole la espalda, con mis ojos aún cerrados,
esperé oír el tintineo metálico del reloj y sus gemelos Mason vistiéndose
de prisa antes de salir por la puerta. Pero en vez de eso, escuché el
simple sonido de su inhalación profunda mientras se sentaba al borde
de la cama, y luego el ridículo y sexy sonido de su respiración.
Apagando su alarma, colocó su teléfono con cuidado en la mesita de
noche, deslizándolo cuidadosamente sobre la superficie.
¿El estaba…? Estaba siendo silencioso por mí. Era un pequeño
gesto, pero de alguna manera se sintió importante, y no pude evitar
sonreír. Mis labios simplemente se curvaron aún más cuando le oí

105
estirarse, gemir suavemente y luego entrar al cuarto de baño, cerrando
la puerta con el mismo cuidado que utilizo para dejar su teléfono.
Cuando finalmente abrí los ojos, busque una nota en las
superficies cercanas, alguna señal de que esperaba que me fuera
cuando terminara de ducharse. Nada. Busque mi teléfono para enviarle
un mensaje a Sofía, pero no estaba por ningún sitio, así que en ese
momento, me deje llevar por el impresionante dormitorio principal del
departamento de Mason Leo. La habitación estaba bañada por el sol y
perfectamente iluminada a pesar de la mayoría de los detalles color
carbón que había. Detrás de mi había un cabecero de cuero acolchado
que supuse era la mitad del tamaño de mi estudio, y a mi alrededor
había tres paredes con ventanas que se extendían desde el cielo raso
hasta el suelo con vistas al cielo azulado detrás de la brillante Torre de
la Libertad.
Enserio. Imagínate despertar viendo esto cada mañana, pensé de
nuevo, completamente despierta esta vez.
Cuando oí que la ducha se apagaba, ya estaba sentada en la
cama. Y a pesar de su consideración mientras me encontraba dormida,
estaba nerviosa por enfrentarme a Mason esta mañana. Anoche
habíamos terminado bien, pero ahora que lo pienso, hubo algunos
inconvenientes que me hicieron estremecer.
Al salir del departamento de Noah, Mason me llevo al suyo y luego
de darme una ducha en el baño de invitados, me atrajo hacia su pecho
por la cintura de mis leggings. Pasando sus manos por la curva de mi
trasero, presiono sus labios contra los míos y me apretó contra él,
mientras sus dedos rozaban mi coño. Pero cuando gemí, se echo hacia
atrás y se río.
—No hagas esos sonidos.
—¿Por qué no?
—Porque no necesito ponerme más duro.
Egoístamente, yo quería que lo hiciera. No pude evitar querer
tocar a Mason, sentir mis manos envueltas en su erección. Pero cuando
introduje mi mano entre nuestros cuerpos, me detuvo rápidamente
antes de que mis dedos hicieran contacto y con su teléfono vibrando por
una llamada de Noah, me dijo que me duchara y se fue. Cuando salí,
todavía estaba al teléfono. Pero puso la conversación en espera un
momento para decirme que subiera y durmiera en su habitación. Y por
mucho que me hubiera gustado quedarme despierta y obtener algún

106
tipo de respuesta por lo que acababa de ocurrir entre nosotros, estaba a
minutos de perder el conocimiento, así que seguí adelante y me dormí.
Sentí que se metió a la cama dos horas después y para mi
consternación, no me toco. No se acerco a mí, así que estaba
convencida de que cuando me despertará, estaría sola. Y acerté. Me
desperté sola.
Pero no como me lo había imaginado.
—Buenos días.
Madre de Dios.
Me sentí como una reina al momento en que Mason salió del
baño.
Recostada en una nube de almohadas entre un mar de seda
mantecosa, me giré para encontrarlo hacia mí como un dios griego
caminando por la tierra. Tuve que morderme el labio mientras tomaba
la toalla de felpa blanca anudada sobre los huesos de su cadera que
gritaban sexo. No pude evitar pasear mis ojos por cada sección
perfectamente definida del paquete de seis que se veía mejor que en mi
imaginación. Señor. Nunca había mirado a alguien tan descaradamente
en mi vida, pero no podía evitarlo con un hombre que se veía como
Mason Leo, especialmente cuando me saludaba con esa sexy y torcida
sonrisa.
—Buenos días —Dije devolviéndole el saludo en un murmullo,
tratando de delinear cada corte rasgado de los músculos de su espalda
mientras el agarraba un bóxer de su cómoda.
—¿Dormiste bien?
—Sí —Le respondí mientras el desapareció en su armario. El
sonido de una cremallera me hizo saber que se estaba cambiando, así
que me tome el tiempo de respirar y tratar de imitar su indiferencia.
Pero cuando salió sin camisa y con pantalones negros y un cinturón,
casi perdí el aliento otra vez. Me observo por un segundo y luego
pregunto sin rodeos —¿Por qué estas nerviosa?
Mis ojos parpadearon rápidamente de forma agitada. Sintiéndome
expuesta, abrace fuertemente las sábanas contra mi pecho.
—Um… no lo sé, Mason —. Me reí secamente —¿No lo has
adivinado?

107
—Pasare de nuestra pequeña discusión de anoche e imagino que
tiene que ver con los eventos que tuvieron lugar luego de eso. Después
de que salieras de la piscina.
—Caliente —dije, viendo como se movían sus bíceps mientras se
secaba el pelo.
Mason sonrió con suficiencia.
—Está bien. Entonces, ¿Es el hecho de que mi lengua te hizo
venir más fuerte de lo que Aarón te hizo venir en tu vida? —Se asomo a
través de la toalla para captar mi expresión congelada —Oh sí, creo que
di en el clavo. Aunque todavía no estoy seguro porque tienes los ojos
con una expresión nerviosa como Bambi.
No lo podía creer.
—¿En serio? Lo acabas de decir. Cualquier línea que había entre
nosotros… la cruzamos anoche. Totalmente.
—¿Y te arrepientes?
—No —le dije, mirando sus brillantes ojos.
Le respondí sin pensar. Abrazo las sabanas con más fuerza contra
mi pecho mientras le pregunto —¿Tú lo haces?
Por lo que sé, el silencio que pasó duro tres segundos pero para
mí fue una eternidad.
—No —Dijo finalmente Mason.
Asentí con la cabeza a pesar de que la duda se arrastraba a través
de mí.
—Entonces… —recordé nuestro momento en el baño cuando le
quise devolver el favor a Mason solo para que mi oferta fuera rechazada.
En mi agotamiento, no había asimilado completamente el rechazo pero
esta mañana, mi cara se calentó al recordarlo —¿Por qué no…?
—¿Dejé que me compensaras? —Mason levantó su ceja —.
Considerando que pensaste que estaba intentando pagarte para tener
sexo hace doce horas, quería mantener las cosas claras —me dijo,
mirándome. Parecía casi molesto por el escepticismo grabado en mi
cara —¿Es difícil de creer para ti?
—¿Sí?
—¿Por qué?

108
—Probablemente porque sé demasiado sobre tu apetito sexual y
porque vi lo duro que estabas en la casa de Noah. Y prácticamente sentí
lo duro que estabas anoche, antes de que me duchara —. Me obligue a
no sentirme intimidada por su mirada fija en mi mientras cruzaba su
habitación para llegar a su otro vestidor —Supongo que me cuesta creer
que te prives de placer solo para darme tranquilidad.
Mire su espalda mientras abría un cajón.
—No me privo de placer.
—¿Esa es tu forma de decirme que trajiste chicas mientras estaba
dormida?
—¿Esa es tu forma de preguntarme si me he acostado con alguien
desde que empezamos este acuerdo?
Ah. Ahí estaba ese tono engreído que no había escuchado en todo
el día. Mordiendo mi labio, trate de sonar despreocupada.
—Admitiré que tengo curiosidad.
Abrochando sus gemelos de plata, Mason se giró para mirarme.
—No me he acostado con nadie desde el día que entré a tu
departamento. Contrariamente a la creencia popular, no requiero de
sexo cada tres horas —Una leve sonrisa apareció en sus labios —
Tampoco es la primera vez que te veo Taylor. Te conozco desde hace tres
años, sé el nivel de respeto que mereces y requieres y soy consciente de
que te sentirías incomoda con la idea de interpretar a mi novia mientras
me acuesto con otras mujeres. Y considerando que tus problemas
conmigo hasta ahora han sido abundantes, pensé que no te daría ni
una cosa más por la cual enojarte conmigo.
—Wow. Eso fue casi lo más dulce que me has dicho hasta que
llegaste al final.
Él sonrió con suficiencia.
—Nunca deberías de hacerte ilusiones conmigo.
—Supongo que no —. Me reí a pesar de que la declaración se
clavo en mi, dejando una sensación de malestar en mi estomago
mientras me lavaba los dientes en su baño. Cuando salí, Mason estaba
completamente vestido con un traje gris y corbata, y con una mano en
mi espalda y un asentimiento hacia la puerta, bajó conmigo las
escaleras.

109
—Tengo que apurarme para llegar al trabajo, pero puedo hacer
café —Dijo mientras enderezaba su corbata.
Me senté en el mostrador de la cocina abierta, mirando a la calle
Mercer mientras Mason hacia lo que yo suponía eran dos americanos.
Ladee la cabeza cuando se dio vuelta de la máquina de café con solo
una taza, deslizándola por la isla hacia mí.
—¿Nada para ti?
—Esta mañana no es necesario. Tengo un almuerzo con el
consorcio del edificio Tate en treinta minutos.
—Así que estas diciéndome que has retrasado tu mañana para
hacerme café.
—No creo que tenga que decírtelo considerando que acabas de ver
que paso —Dijo Mason —Tengo que irme ahora, pero eres bienvenida a
quedarte aquí.
Disimulo mi sorpresa frente a la oferta.
—Me iré en algún momento. Necesito ponerme mi propia ropa.
Estoy bastante segura de que lo que llevo puesto pertenece a alguna ex
de Noah.
—Me parece justo —Mason se aleja de mí cuando agarra su
abrigo del respaldo de su silla —Tu collar está en la mesa del salón.
Asegúrate de tomarlo antes de irte.
—Lo recordare —Le dije, con el nerviosismo en mis huesos. Sabía
que tenía que irse, pero deseaba desesperadamente por otros diez
minutos dirigir la conversación hacia lo ocurrido la noche anterior,
específicamente sobre el hecho de que quería devolverle el favor. Quería
mostrarle el placer a Mason y odiaba tener dudas sobre su
preocupación por recibirlo. Fue muy amable conmigo esta mañana,
pero aún así encontré muchas cosas que me molestaron. Sus ojos no
quemaron dentro de mí como lo hicieron anoche. No había coqueteado
mucho conmigo y ahora apenas me miraba. Nuestra falta de contacto
visual llevaba casi los dos minutos cuando metió una carpeta en su
maletín negro y lo cerró.
—¿Cuándo te volveré a ver? —pregunte, mi pulso exaltándose
cuando sus ojos azules encontraron los míos de nuevo.
—Tendré que pensarlo —Fue su respuesta, provocando que una
ola de decepción se estrellara en mi pecho —¿Quieres que tenga un

110
coche disponible para cuando te vayas? —de nuevo, no me estaba
mirando.
—Está bien, gracias —Dije uniformemente, a pesar de que mi
cerebro se apresuro a pensar en cualquier excusa de último minuto
para sacar a relucir la noche anterior. Porque me negaba a pasar el
resto del día analizando frenéticamente cada segundo de esta mañana,
incluyendo el escape de Mason hacia la puerta sin decir otra palabra.
Joder.
Me quedo sentada solo un segundo en la silla antes de levantarme
para seguir a Mason. Mi corazón late rápidamente mientras miro su
elegante silueta en ese costoso traje a medida de pie ante el ascensor.
—Mase —Su nombre salió de mis labios como un suave susurro y
cuando se dio la vuelta, luche contra los nervios que aparecieron luego
de ver su bello ceño fruncido.
Acercándome a él, tocó su pecho, con mi otra mano agarro la
suya y la deslizo por debajo de mi suéter. Amoldándola a mi pecho
desnudo, apretando fuertemente haciendo que el gima contra el beso
que le di en los labios. Un movimiento de lengua y nuestro ritmo se
acelero. Un gruñido escapo del pecho de Mason, al mismo tiempo que
levantaba mi camisa y me acariciaba bruscamente, mientras me
empujaba contra la pared. Jadee al sentir su lengua caliente sobre mi
pezón, solo un segundo después de que el ascensor se abriera a nuestro
lado y le provocara un gruñido ronco molesto.
—Joder, Taylor —Dijo Mason jadeando fuertemente mientras se
alejaba de mí. Se reflejaba tortura en sus ojos mientras sus dedos se
clavaban en mi cintura. Luego de esto se quejo y enterró su cara en mi
cuello, dándome una risa atormentada.
—Esta es la erección que esperaba evitar antes de irme al trabajo
—Murmuró, dándome un sentimiento de alivio y culpa al mismo
tiempo. Sacudió su cabeza hacia mí, con un breve silencio haciéndose
presente antes de que dijera —Llego tarde —Mientras recuperaba su
maletín del suelo, Mason inclino su cabeza hacia mí para que lo
siguiera al ascensor y cuando entró, me apoye en el marco. Vi con
asombro cómo se inclino hacia adelante para besar mis labios
suavemente, retrocediendo un segundo antes de que las pesadas
puertas se cerraran deslizándose para dejarme sola en su ático,
aturdida y completamente sin aliento.

111
Capítulo 12
Estaba más que contenta de haber salido del trabajo porque
durante el resto del día me lo pase pensando sin parar en Mason. Me
encontré anhelando el sonido de su voz, el olor de su piel. Mi cerebro se
negó a dejar de revivir los recuerdos de anoche en la casa de Noah. Los
disfrute como si se tratara de la escena favorita de mi película preferida,
rebobinándola y repitiéndola, una y otra vez, así que no podía
confundirlos ni por un segundo con un sueño.
Era un detalle terriblemente femenino, y no podía creerlo, pero
también había dejado de intentar comprender lo que sucedido. Estaba
más allá de tratar de darle sentido a esto… entre Mason y yo. Todo lo
que sabía era que se sentía estupendo. Mejor que estupendo, era el tipo
de romance intenso, excitante y emocionante con el que había
fantaseado pero que, según pasaba el tiempo, comenzó a hacerse irreal.
Sentirme así de sexy, complacida y satisfecha es algo que solo sucedía
en las películas de Hollywood, eso fue lo que me dije a mi misma.
Hasta que sucedió lo de anoche y lo de esta mañana.
Gracias a ese inexplicablemente dulce beso en el ascensor, me
encontré suspirando durante el resto del día, sintiendo como si
estuviera flotando a varios centímetros del suelo. Leí algunos capítulos
del libro que empecé hace cuatro meses, hice mis uñas y fui de
compras. Pasee sin rumbo, escuchando todas las listas de reproducción
de mi teléfono y al final de la tarde, disfrute de una copa de vino con
aperitivos en la ventana de un pequeño restaurante francés en
Broadway. A las 8PM, estaba segura de que estaba completamente llena
y lista para irme. Pero entonces Mason llamó.
—¿Qué estás haciendo? —me pregunto cuándo cogí el teléfono. A
menos que lo haya imaginado, escuche una sonrisa en su voz.
—Tuve un día agradable mimándome a mí misma —Respondo,
arrastrando mí dedo por el fino borde de la copa.
—Suena agradable.

112
—¿Cómo fue tu día? —pregunto, riéndome internamente de lo
extrañamente normal que sonaba nuestra conversación.
—No estuvo mal, pero opino que fue un poco largo considerando
cómo empezó —Respondió Mason —. La chica de anoche me dejo en
mal estado antes de irme al trabajo. Realmente podría haberme dado
una ducha fría de no haber sido que llegaba tarde a una reunión —Esa
risa baja y sensual suya me hizo tener escalofríos en todo el cuerpo —.
¿Sabes algo sobre eso? —Sonriendo como una boba, despeine mi
cabello mientras miraba por la ventana —. Puede que sepa algo. Lo
siento, por cierto.
—No hay necesidad de que te disculpes. Solo ven a verme para la
cena —Pestañee —. Oh, claro —Apartando el plato con aperitivos, me
sorprendí a mi misma con la rapidez con la que me gire para hacerle
una seña al camarero pidiéndole la cuenta —. ¿Dónde debería verte?
—No estoy seguro todavía. Solo dime en donde te encuentras para
enviar a mi chofer a que te recoja.
—Estoy en Upper West Side. Por el centro de Lincoln.
—Envíame un mensaje con la dirección y te enviaré un coche allí
en diez minutos.
—Hecho.
Cuando colgamos, le envié rápidamente un mensaje con la
dirección del restaurante y pague la cuenta. Me mordí el labio inferior,
tratando de contener mi excitación pero el esfuerzo fue en vano, así que
me rendí para abrigarme, saliendo con una estúpida sonrisa escondida
detrás de mi bufanda al ver el mercedes negro que se acercaba para
llevarme con Mason.

Al llegar al Hotel Victorian ubicado en el centro, di mi nombre en


la recepción para que me escoltaran a la cima del edificio hacia un
elegante y lujoso salón. Estaba lleno dentro, el zumbido de las
conversaciones llegó a mis oídos, las camareras vagaban entre las

113
mesas con sus peinados voluminosos, su delineado hacia arriba y sus
vestidos de seda color marfil. Había un aire retro en el lugar,
especialmente con la música de jazz resonando por encima del ruido de
las conversaciones y los candelabros antiguos que iluminaban
tenuemente la sala.
—El Señor Leo la está esperando arriba, señorita —Me dijo el
señor que me trajo al bar.
Liderando el camino, lo seguí hasta un tramo de escaleras
escondidas donde me señalo que entrara antes de irse. Sin compañía en
ese entonces, subí los escalones de mármol, acercándome a una
habitación con vistas a la ciudad. Había un ornamentado balcón de
hierro forjado que me recordaba a un pedazo de encaje. Una vez que
llegue a la cima de la escalera, vi un acogedor pero sofisticado espacio
amueblado con un bar completamente abastecido, un candelabro
colgando desde el techo y un extenso sofá de cuero que se convirtió en
mi parte favorita de la habitación.
Todavía no había notado mi presencia.
Una pluma de plata se encontraba en su mano izquierda, la cual
Mason usaba para anotar en un pequeño planificador, fracasando en
mirar hacia arriba y saludarme. No me importaba. Me dio tiempo para
estudiarlo sin que lo notará, lo cual me di cuenta, era algo que me
gustaba hacer. Significaba que podía verlo sin las bromas y el sarcasmo
que parecía inevitable en el momento en que me veía. También
significaba que podía pararme allí por un momento y admirar en secreto
lo devastadoramente guapo que se veía con una simple camisa blanca,
sin corbata y con la chaqueta de su traje cubriendo el respaldo del sofá.
Sus hombros perfectos se ampliaron más de lo que ya eran mientras se
inclinaba hacia sus rodillas. Sentado perfectamente recto y a gusto, era
una mezcla de autoridad y despreocupación que me tenía demasiado
excitada.
—Hey.
Cuando finalmente me vio, me saludo con un brillo en sus ojos y
una sonrisa cálida en sus labios.
—Hola —Dije en un susurro, viéndolo levantarse y venir en mi
dirección para coger mi abrigo.
Una vez colgado en el perchero, su mano se encontró con la parte
baja de mi espalda y me guío hacia el sofá. En la mesa delante de
nosotros, ya estaban distribuidos en una tabla de madera, risotto con

114
vieras. Su copa de vino estaba casi vacía, así que después de llenar mi
copa, rellenó la suya. Al entregármela, se rio.
—No te preocupes, no necesitas beberlo o terminarlo. Solo me
parecía grosero no servirte una copa.
—Así que ahora te preocupa el parecer grosero —Bromeé pero
rápidamente me arrepentí de decirlo —. Estoy bromeando. Aclaraste
con creces todo anoche en la casa de Noah. Y supongo que lo de esta
mañana también.
Se río de mi referencia a las últimas veinticuatro horas en las que
estuvimos juntos. Pero cuando hablo, su voz era un autentico
murmullo.
—Me alegro de verte esta noche.
Mi corazón dio un salto.
—Yo también. Yo… —¿Me atrevo a decírselo? Mordiendo mi labio.
Le digo —. Pensé en ti una… cantidad considerable hoy —Me reí
tímidamente.
—Dudo que fuera nada comparado en lo mucho que pensé en ti
—Dijo Mason, riéndose —. En realidad estoy atrasado en mi trabajo
ahora gracias a la falta de atención que mi cerebro tuvo durante todo el
día.
—¿En serio? —Humedeciendo mis labios, veo como mis piernas
cruzadas rozan contra las de Mason e inclino mi cuerpo hacia él para
poder sentir su calor —. Bueno, tienes tres días más antes de que nos
vayamos a Santa Lucía.
Mason asintió con la cabeza.
—Y una vez que regrese, tendré que darle la noticia a la compañía
que dirige este bar de que no voy a renovar su contrato.
Mis pestañas se agitaron.
—Cierto. Porque le darás este espacio a Vandermark —Murmuré,
recordando que Mason prometió un contrato con mi compañía. Fue la
única razón por la cual Lori me dio dos semanas libres de la nada —.
Ese contrato me hará parecer una estrella de rock en el trabajo, por
cierto. Quiero decir es fácilmente mil veces más grande que cualquier
otro contrato que haya negociado, y ha habido muchos.
—¿En serio? ¿Cuánto tiempo has trabajado en Vandermark?

115
—Desde los diecinueve años, así que ya hace siete años.
Mason levanto sus cejas en alto.
—Cierto. No fuiste a la universidad —Se tomó un momento para
recordar ese hecho que lo sorprendió tanto hace un par de días —
Entonces, ¿Cómo diablos conseguiste un puesto en esa compañía
recién salida del instituto? —preguntó con una curiosidad que me hizo
sentir alagada. Pero me costó trabajo encontrar las palabras para
responderle.
—Es un poco difícil de explicar —Me reí en voz baja, tratando de
recordar —. Tendría que explicarte en donde crecí y como me fue en el
instituto. Es una larga historia, así que…
Mason miro su reloj —. Bueno, aquí cierran en dos horas pero tú
y yo tenemos toda la noche. Podemos quedarnos hasta la mañana si
queremos, así que si estas dispuesta a contármelo, estaré más que
encantado de escuchar.
Lo mire, sorprendida por la honestidad de sus ojos. No había ni
un solo destello de risa o de broma. Me mordí el labio.
—Claro —Dije, fallando en sonar despreocupada —. Supongo que
empezare con, um, mudarme de pequeña.
—¿Dónde creciste?
—Vermont. En un pueblo súper trabajador en el condado de
Bennigton. Te diría el nombre pero creo poco probable que hayas oído
hablar sobre él, y no es demasiado importante de todos modos —Sonreí
un poco de forma tímida —. Y no permanecí mucho tiempo allí. Fue el
último lugar en el que viví con mi madre antes de que me enviara con
un pariente que era bastante pobre como para permitirse más de lo que
ella podía —Levante mi vista para captar la reacción de Mason al hecho
de que no había crecido en el sueño de la clase media-alta de donde la
gente asumía que venía. Esperaba verle arrugar la nariz como lo hizo
Aaron cuando se enteró de que una vez viví en una casa rodante. Pero
no había ninguna expresión, ni un solo gesto que desequilibrara los
rasgos perfectamente simétricos de Mason. Todo lo que hizo fue asentir
con la cabeza y mantener su atención fija en mí para que continuara
hablando.
—De todos modos, fui rebotando en hogares de otros parientes
antes de conseguir que alguien me acogiera para siempre. Fue
agradable porque pude pasar mis años de secundaria en White River

116
Junction, que es un pequeño pueblo en donde te tienes que entretener
por ti mismo, pero era una buena comunidad. Lo compensaba el hecho
de que estaba con la tía Joy, cuyo nombre creo que era una especie de
broma cruel —Me reí para mis adentros, recordando por primera vez en
años sobre la mujer que solía pasar días enteros fumando un cigarrillo
tras otro en el salón, viendo todos los documentales de teorías
conspirativas que Netflix tenía para ofrecer —. Trabajaba a tiempo
parcial en una tienda de comestibles antes de mudarme, pero una vez
que entro en razón, renunció y me hizo pagar setecientos dólares al mes
por el alquiler y los servicios básicos… lo cual era algo difícil para una
quinceañera. Pero si no lo hacía, no tenía otro lugar al cual ir.
Mason frunció el ceño.
—Así que ¿Cómo te las arreglaste para hacer eso?
Tomando un sorbo de mi vino, deje que las pequeñas gotas
amargas cubrieran mi lengua.
—Con dos trabajos después de la escuela. No dejaba mucho
espacio para una vida social pero al menos pude fantasear sobre cómo
me iría en cuanto me graduara. Que es exactamente lo que hice.
—Bastante impresionante —Mason asintió con aprobación —.
Considerando que te mudaste directamente a una de las ciudades más
caras del país.
Me sonrojé.
—Créeme, probablemente no fue la decisión más inteligente, y
luche durante un tiempo para conseguir un trabajo. Nadie quiere
contratarte en Nueva York a menos que tengas experiencia en la
ciudad, pero no puedes tener experiencia en esta ciudad a menos que
alguien te contrate. Definitivamente fue una lucha, y no habría
encontrado nada si no hubiera sido por mi profesora de matemáticas
del instituto. Ella era la que me veía llegar a su clase luciendo como un
zombi porque no podía empezar a estudiar hasta que llegara a casa del
trabajo, y teniendo en cuenta que tenía que recorrer una larga distancia
para ir a mi segundo trabajo, eso no era hasta las diez u once de la
noche. Así que ella fue quien me ayudo a hacer una planilla para saber
cuánto gastar y ahorrar para poder mudarme por mi cuenta —Sacudí
mi cabeza, sosteniendo mi copa de vino contra mi labio inferior
mientras pensaba en lo testaruda y tonta que había sido de niña —.
Intento convencerme de que fuera a otro lugar además de Nueva York,
pero era tan joven y tonta y había visto tantas películas en las que
aparecía la Quinta Avenida o el edificio del Empire State. Y yo estaba

117
muy convencida, así que cuando me gradué, vine aquí y fracase en
conseguir trabajo durante unos ocho meses hasta que casi quedo en la
calle.
Mason metió una mano en su pelo mientras procesaba mi historia
hasta ahora.
—No puedo creer que hayas pasado por todo esto sola. No sé por
qué, pero asumí que habías empezado de forma diferente aquí.
—Lo sé. Yo tampoco puedo creerlo cuando lo recuerdo. Solía
sobrevivir a base de mantequilla de cacahuate o quesos a la parrilla
durante toda la semana, así que definitivamente parece que he llegado
más lejos de lo que pensaba —Dije en voz baja.
Mason sacudió la cabeza, pareciendo aturdido —. Lo has hecho y
deberías de estar orgullosa de ti misma. Lo hiciste todo por tu cuenta.
—Bien. No hice todo por mi cuenta —. Admití. —Llamé a mi
profesora de matemáticas cuando volví a estar sin empleo y le pregunté
si realmente podría lograrlo en esta ciudad. Pudo oír la desesperación
en mi voz, así que me devolvió la llamada… —entrecerré mis ojos —.
Creo que era la ahijada de la amiga de la iglesia de su suegra… —me reí
de la cara de puro asombro de Mason —. Lo sé. Llamó a esta persona
para ver si estaría dispuesta a darme una pasantía. Y por lo que
entendí, la llamo todas las semanas durante dos meses hasta que cedió
y se puso en contacto conmigo para una entrevista en este loco y
famoso grupo de restaurantes con los que no podía creer que tuviera
una conexión. Y lo más loco de esto, es que en realidad me contrataron.
Empecé como pasante remunerado y me llevo dos años en convertirme
en asistente, y luego otros dos antes de convertirme en coordinadora
oficial de eventos de los restaurantes Vandermark.
Mason sonreía ante la improbabilidad de mi historia —. Joder.
Ese título a la edad de 23 años es bastante increíble —Dijo, haciendo
que mi cara resplandezca por su cumplido —. Y el hecho de que esta
mujer creyera tan ferozmente en ti, ciertamente dice algo sobre lo
trabajadora que fuiste desde el principio.
—Eso espero —. Asentí, sonriendo para mí misma —Su nombre
es Lori.
—¿Tu maestra?
—No, la mujer que me contrato para Vandermark. Ahora también
la considero una de mis mejores amigas —. Dije, pensando con culpa en

118
cómo no había actualizado a Lori con respecto a mí “relación falsa” con
Mason. Pero ahora tenía tanto para explicar que pensé en esperar hasta
volver al trabajo.
—Eso es increíble —. Comento Mason, sus ojos azules brillando
mientras mis labios se alzaban en una sonrisa orgullosa —. ¿Cómo se
llamaba tu profesora?
Mi sonrisa vacilo un poco.
—Va a sonar extraño, pero no me gusta mucho decir su nombre
en voz alta.
Mason parecía confundido.
—¿Por qué? —pregunto.
—Um… es difícil de explicar pero te lo diré. Es la Sra. Nolan.
—¿Sigue viva? ¿Por qué te es difícil decirlo?
—Ella todavía está viva. Esta a principios de los sesenta. Pero no
me gusta mencionar su nombre y te suplico que lo evites de ahora en
adelante también —Murmure apresuradamente, sintiéndome como una
loca. Sabía que Mason tenía curiosidad por saber la razón de mi
negación a decir su nombre, pero solo tenía que mostrarle una mirada
suplicante y mi cabeza un poco inclinada para que él dejara pasar el
tema, cambiando el hilo de la conversación.
—¿Puedo prepararte un platillo? —pregunto, haciendo un gesto
hacia la comida.
—Estoy bien por ahora. Pero puedes responderme una pregunta
—Le dije.
—¿Qué es?
Una tras otra, llegaron ideas a mi cerebro sobre que preguntarle.
—No lo sé. Tengo que pensar en algo. Me imagino que me debes
algunas historias de tu propia vida considerando lo mucho que acabas
de oír sobre la mía.
Mason sonrío.
—Me parece justo. ¿Qué quieres saber?
—Empecemos en el cómo creciste. Aunque sé un poco gracias a
Aaron —Sonreí, tomando un pequeño sorbo de mí vino —. Sé que

119
naciste y creciste en Nueva York. En el Upper West Side. Fuiste a la
Escuela de Negocios Wharton y luego a Columbia para tu maestría.
Mason levanto las cejas con sorpresa.
—Es más de lo que imagine que sabrías.
—Parece que subestimas la obsesión de tu hermano pequeño
contigo.
—No, todos nosotros tenemos conocimiento sobre los celos de
Aaron. Pero no pensé que te sometería a ellos —Se rió Mason.
—¿Quiénes son “nosotros”? —Le pregunte mientras le pedí que
dejara poner mis piernas encima de su regazo —¿Tú y tus padres?
—Sí. Específicamente mi madre y yo. Ya la has conocido.
—Por supuesto.
Clara Leo, nacida como Clara Alba. Era una mujer
sorprendentemente bella, dulce y naturalmente adorable a la que
solamente tenía el placer de ver solo una vez al año durante el Día de
Acción de Gracias. Y en cada Acción de Gracias, nos rogaba a Aaron y a
mí que fuéramos para Navidad, tratando de sobornarnos con todo,
desde deliciosos pasteles caseros hasta regalos caros. Ella decía que eso
era solo el comienzo si íbamos a verla también en Navidad, pero Aaron
siempre decía que ya nos habíamos comprometido para la fiesta de
algún amigo, fuera cierto o no. Y tarde o temprano, estaba condicionada
a amar y temer el Día de Acción de Gracias porque sabía que era en esa
época del año en la que Aaron y yo decepcionábamos a la pobre Clara.
Por lo que observe, no había nada que no amara de ella, así que me
partió el corazón por la mitad.
—Tiene que ser la mujer más cariñosa que he conocido en mi vida
—Dije sinceramente —. Desearía que Aaron hubiera querido pasar más
tiempo con ella, pero tenía un… ligero resentimiento por cómo te
privilegiaba.
—Estas bromeando —Mason se rio cuando le dije eso, aunque
pude ver que no lo encontró nada divertido.
Ladee la cabeza con curiosidad mientras él se tomaba un minuto
para procesar lo que acababa de decir. El agarre que tenía en mi rodilla
se hizo más fuerte cuando sacudió la cabeza.
—Eso es… una locura. Aaron sabe que él es la debilidad de mi
madre. Esta increíblemente orgullosa de mí, pero siempre ha pasado la

120
mayor parte del tiempo preocupándose por él, asegurándose de que este
feliz y cuidado especialmente desde que sabe que tiene este extraño
puto complejo de ser el hermano menor.
—No sé si es el complejo de hermano menor sino el “complejo del
hermano menos exitoso” —Dije, molesta mientras pensaba en ello —.
Sentía que tu padre no le respetaba, y que tu madre le tenía lastima.
—Que se joda —Dijo Mason, mirando al frente —. La castigo
durante años solo por amarlo. Ella lloro todos los días durante semanas
después de que él se fuera a California —Revelo, rompiéndome el
corazón de nuevo.
Apenas había considerado que alguien estaba sufriendo tanto
como yo gracias a Aaron, pero ahora que lo pensaba, no podía creer que
me había olvidado de Clara y de lo mucho que debe de haber sufrido
también.
—Sé que si él realmente termina casándose con Eva, lo
perderemos completamente por culpa de la familia Tully. Nunca vendrá
a casa ni siquiera de visita y dentro de unos años, probablemente se
sentirá cómodo con no llamar a mi madre, ni siquiera para las fiestas. Y
considerando cómo ella ha pasado toda su vida anteponiéndonos,
cuanta mierda ha aguantado de mi padre por nosotros, no dejare que
eso suceda. No dejare que Aaron huya por sus inseguridades idiotas y
empiece de nuevo sin pensar en la mujer que dedicó su vida a velar por
su felicidad y la de toda nuestra familia, al menos debería de pensar en
ella.
Mi corazón dolía con solo mirar la furia y tormento que retorcía el
rostro de Mason. Apoyándome en él, me atreví a poner una mano en su
pecho, acariciándolo suavemente cuando sentí lo rápido que latía su
corazón.
—Es perfectamente razonable. Si yo hubiera tenido a alguien
como Clara mientras crecía, me pasaría la vida asegurándome de
devolverle todo hasta que tuviera toda la felicidad que se merece —Dije,
odiando a Aaron en ese momento por ser tan ingrato. No solo tuvo una
madre presente durante toda su vida, sino que tuvo una que lo amaba
como si fuera lo más precioso del mundo. Si hubiera tenido eso, no
podría imaginarme dándolo todo por sentado y mucho menos
abandonarlo de la manera en que él lo estaba haciendo ahora.
—Sé que lo harías —Sentí la vibración bajo el pecho duro de
Mason cuando respiro profundamente y dejo salir el aire lentamente.
Relajándose un poco, miro mi mano sobre él. Vi con asombro cómo me

121
envolvía su mano alrededor de mi muñeca, acercando las puntas de mis
dedos a su boca y rozándolos con un beso tan suave que me pregunte si
podría llamarlo así. Pero cualquiera fuera el hecho, me tenia hechizada.
—Eres mejor persona que él. Siempre mereciste algo mejor que él
—. Murmuro Mason, logrando que casi rompiera a reír — Mi madre dijo
que estaba agradecida de que te encontrara. Que si no la dejaba entrar
más en su vida, al menos sabía que había una buena mujer cuidando
de él.
Mi pecho se retorció con otro desagradable dolor.
—Dios, esto me hace querer abofetear a Aaron por ser tan frío con
ella. ¿Por qué lo favoreció tanto si es un bastardo desagradecido?
Mason se encogió de hombros —. Fue su bebé milagro.
—¿Qué quieres decir?
Mason dejo escapar un suspiro, su nuez de Adán moviéndose en
su garganta antes de dar su respuesta —. Quería darme un hermano
menor con el cual crecer —. Murmuro —Pero ella perdió tres embarazos
antes de Aaron.
Mi estomago dio vueltas.
—¿En serio?
—Sí —Mason frunció el ceño. Sabía que la sangre se había
drenado de mi cara porque de repente, la estaba ahuecando con sus
manos y mirándome a los ojos —. Taylor, ¿estás bien?
Respire un momento, apoyándome en su palma.
—Sí —Me recompuse lo mejor que pude —. No puedo creer que
Aaron nunca me haya dicho eso.
—Bueno, él disfruto de las ventajas de ser el bebé milagro hasta
que toda esa atención amorosa que recibía se convirtió en “presión”
para él. Sintió que se esperaba algo grande de él, algo que no podría
igualar con lo que yo había logrado en el transcurso de mi carrera. Pero
fueron imaginaciones suyas. Mi madre estaría orgullosa con cualquier
cosa que él decidiera hacer. Todo lo que ella siempre quiso fue su amor.
Sentir que tenía una familia de nuevo.
—Puedo entenderlo —Murmure, dándome cuenta de que eso era
exactamente lo mismo que yo quería de Aaron.
Jesús.

122
Realmente debería haber salido con su madre más a menudo.
—¿Qué hay de tu padre? —me atreví a preguntar con curiosidad.
—Es un padre —Dijo Mason sin rodeos. Luego reconociendo su
tono, se aclaró la garganta —. Quiero decir él nos proveyó. Se aseguro
de que nunca esperáramos nada. Engaño abiertamente a mi madre y no
se detuvo por más de que ella o yo le rogáramos. Rezó cada día para
que ella jodidamente se divorcie de él, Aaron y yo siempre se lo
pedimos. En ese entonces estábamos en secundaria, y ella prometió que
no lo haría. Aún no lo ha hecho —Dijo Mason, mordiendo su labio
inferior —. Y sé qué querrá aún más aferrarse a la familia que tiene si
realmente pierde a Aaron. Y si eso llegará a pasar, seguiré siendo la
verdadera familia que le queda y algún día le daré todo lo que quiera:
nietos, grandes navidades. Todo eso. Se lo daré.
Prácticamente podía ver las imágenes parpadeando en sus ojos
azules. Mientras una parte de mí dolía por él y por Clara, la otra parte
estaba asombrada por el hecho de que hubiera desnudado su alma tan
abiertamente ante mí. Nunca en mi vida me hubiera imaginado tener
este tipo de conversación de corazón a corazón con Mason Leo, y mucho
menos este tipo de plática que era básicamente como una puerta
abierta a su pasado.
Mi pulso se acelero mientras lo estudiaba, contemplando mi
propia confesión. Intente decirme a mi misma que sería egoísta
mencionarlo ahora, así que apreté mis labios e intente contenerla. Pero
entonces, sin aviso, lo dije sin pensarlo.
—Perdí el bebé de Aaron hace dos años.
No estaba segura de si era la frase o el puro dolor en la cara de
Mason lo que hizo que mi corazón se detuviera. Sus labios se
separaron, abriendo y cerrándose, sin decir nada mientras procesaba
mis palabras.
—Fue tres meses después de que rompimos —Seguí en un
susurro —. Sobre lo que te dije. Llore cuando me lo pidió porque
acabábamos de mudarnos juntos y tenía tanto miedo de que me dejara.
Y entonces una noche me envió un mensaje de texto, donde escribió:
‘Siento ser débil’. Y considerando lo mucho que Whitney estaba
enviando mensajes y llamándolo antes de nuestra ruptura, sabía que
estaba a punto de ir a engañarme con ella. Así que lo busque por todas
partes, gaste dinero en cuatro taxis y tres trenes en dos horas
recorriendo toda la ciudad en busca de Aaron hasta que me di cuenta
de que no iba a encontrarlo, y mi relación se había acabado. Así que

123
llame a Sofía y bebimos como locas. Pero perdí el control. Termine
desmayándome en el piso de un baño público, despertándome solo para
vomitar de vez en cuando —Confesé con una pausa, asqueada al
recordar el olor de esa noche —. Joder, ojala no te hubiera dicho eso —
Susurre con la cara caliente de vergüenza.
—Hey. No lo hagas —Murmuro Mason, llevándome a su regazo.
Estando a horcajadas sobre él, mi cara se encontraba tan cerca de la
suya que no pude evitar creerle cuando me dijo —Quiero oírlo. Quiero
saber las cosas que te han pasado, Taylor, así que dímelo y no te
avergüences ni por un segundo.
Trague con fuerza la emoción de mi garganta.
—Bien —. Respire, tomándome un momento para averiguar cómo
seguir. Sus manos frotaron mi espalda suavemente. Cerré los ojos por
un momento para empaparme de su calidez, pero luego volví a tragar y
seguí adelante.
—Básicamente Sofía no podía levantarme por su cuenta y el bar
estaba a punto de cerrar, los empleados del mismo lugar le gritaban que
me sacara de allí. Y yo estaba medio muerta por beber tanto, pero
recuerdo que entre en pánico por ella y pensé que si Aaron venía a
buscarme y si de alguna manera él no me había engañado, iríamos de
nuevo a nuestro departamento y empezaríamos de cero. En resumen, él
vino. Escuche su voz consolándome cuando me levanto del suelo y
apenas podía abrir los ojos, pero pude percibir que él lo sentía. En el
taxi, le pregunte si todavía me amaba y me dijo que sí. Y cuando me
levante por la mañana, él estaba sentado al lado de mi cama cuidando
de mí —Cerré los ojos por un momento, respirando con firmeza
reuniendo el coraje por lo que le iba a decir a continuación —. Pero
después de una semana, supe que era un error.
—¿Qué sucedió? —me pregunto Mason en voz baja.
—Vino a buscarme, no me engaño, y fue tan bueno conmigo. Hizo
todo lo que pudo para compensarme y nos comunicábamos mejor que
nunca. Pero aún así sentía esta extraña desconexión entre nosotros.
Todos pensaban que éramos la pareja perfecta, que él era el novio más
dulce. Y por esa noche lo fue. Era el mejor novio, pero ya no lo quería, y
no sabía cómo reconciliar esos sentimientos porque estaba siendo más
honesto que nunca, pasando cada minuto fuera del trabajo conmigo y
llevándome a viajes con los que siempre soñé. Pero por alguna razón,
sentí que no lo amaba más, y necesite mucho valor, pero finalmente

124
decidí que tenía que irme. Pero entonces… —de la nada, las lágrimas
obstruyeron mi garganta. Luchando por terminar, Mason lo hizo por mí.
—Quedaste embarazada —Murmuro, sus manos me quitaron el
pelo de la cara, sus ojos sobre mí aunque no podía mirarlo —. Lo
tomaste como una señal de que debías quedarte con él.
—En todo caso, pensé que nos ayudaría. Pensé que me haría
recuperar ese amor que sentía por él antes de la ruptura —Susurre, las
lágrimas rodando por mis mejillas —. Y funciono. Al menos eso creía,
pero ahora me doy cuenta de que sólo era la alegría de estar
embarazada. De llevar una vida en mi vientre y pensar en cómo
llamaría a mi bebé, como lo vestiría si fuera un niño o una niña. Sentí
que vivía, toda la alegría y energía que no pude sentir en mi relación
con Aaron antes de que me embarazara.
Pero luego lo perdí.
A él.
Fue solo después del aborto que Aaron y yo descubrimos el sexo
del bebé. Lloro más cuando se dio cuenta de que era un niño. Los dos
lloramos, en realidad, por lo que se sintió como semanas enteras. Él
mismo estaba sufriendo, pero se convirtió en mi roca en ese momento.
No tenía a nadie más con quien hablar sobre ello. Lori estaba
embarazada y sabía que era de mal gusto ir a llorar por ello. Así que no
lo hice. Sofía era comprensiva, pero sabía que la torturaba no saber que
decir o que hacer para que dejara de llorar. También sabía que era
difícil para ella escuchar los detalles porque aunque sabía lo que era un
aborto, no tenía conocimiento sobre como sucedía.
Yo tampoco lo sabía antes de que me sucediera. Nadie me había
dicho que podía perder a mi bebé, saber que se había ido y aún así
tener que esperar a que saliera de mi cuerpo. Nadie me dijo lo que se
siente llevar algo sin vida dentro de ti, ni tampoco me hablaron sobre la
hemorragia, solo de lo que había durante e incluso después del hecho.
Pero lo peor de todo es que nadie me advirtió sobre lo mucho que me
aferraría al recuerdo de ese último ultrasonido. Todavía podía oírlo. A
las diez semanas, mi bebé todavía se movía felizmente dentro de mi
vientre. Su corazón seguía latiendo y el mundo entero seguía delante de
él.
Pero un par de días después, se fue. Y yo estaba inconsolable.
Aaron hizo lo mejor que pudo. De hecho, hizo un trabajo
increíble. Consiguió permiso para salir de la oficina una hora antes

125
todos los días para poder pasar el mayor tiempo posible conmigo.
Nombramos a nuestro hijo, le compramos una manta y nos despedimos
para cerrar el asunto. Y desde ese momento, sentí que Aaron y yo
éramos un equipo. Juntos, habíamos pasado por el momento más bajo
de nuestras vidas y crecimos mucho más fuertes no solo como
personas, sino como pareja. Los que sabían de mi aborto me dijeron
que tenía suerte de tener el apoyo de Aaron. Perder la vida dentro de mí
ya era bastante difícil por sí solo. Hubiera sido más difícil sin tener a
alguien tan confiable a tu lado.
Y yo sabía que eso era cierto.
—Pero aun así me sentía completamente desenamorada de él —
Llore suavemente, confesando las palabras a Mason de las que estaba
tan avergonzada —. Después de todo lo que pasamos y todo lo que hizo
por mí, ya no podía sentirme bien con él. Debería de haberlo apreciado
y dar gracias a Dios por tenerlo, pero todo lo que podía hacer era odiar
el hecho de no dejarlo cuando tuve la oportunidad porque entonces
podría haber evitado todo el dolor. No tendría que saber cómo se siente
perder algo tan preciado —Sollozaba, odiándome a mí misma.
Mi bebé ya había perdido su oportunidad en el mundo, no
necesitaba saber que su madre deseaba que nunca hubiera sucedido.
Era egoísta, inútil y doloroso, e hice lo posible por arrepentirme de esos
pensamientos siendo buena con Aaron. Quedándome con él,
recordando lo bueno que era y sofocando todos los pensamientos de
arrepentimiento. Lo hice tan bien durante un tiempo. Me convencí a mi
misma de que éramos perfectos.
Pero entonces desperté una mañana y se había ido.
—Hey —El susurro de Mason era intenso, suplicando mientras
me tomaba la cara con las manos —. No te culpes por eso, Taylor. No
puedes hacerlo —Me pidió, secando las lágrimas que fluían por mis
mejillas —. Lo siento —Su voz estaba tan llena de emoción que no
sabía que existía en ese cuerpo solido como una roca —. Siento mucho
que te haya pasado esto. No tengo idea del dolor que sentiste. Nunca lo
haré, pero recuerdo las noches en que mi madre lloraba. Nunca olvidare
lo duro que fue y daría cualquier cosa por quitar esos recuerdos. De ti.
Pero no podemos rebobinar en el pasado y, créeme, yo también lo odio,
joder —Murmuró con la voz ronca.
Mis ojos estaban cerrados pero sus labios estaban cerca. Podía
sentirlos, casi saborearlos, y eso me tranquilizaba. No completamente,
pero lo suficiente para que las lágrimas disminuyeran. Finalmente se

126
detuvieron, pero Mason mantuvo mi mejilla en sus manos y sus dedos
rozaron mi cabello.
—Nos enfrentamos probablemente a cien obstáculos en el camino
a lo largo de nuestras vidas y te garantizo que nadie ha vivido para
tomar la decisión correcta cada vez. Pero no puedes recuperar el pasado
y no puedes pasarte la vida deseando poder hacerlo. Solo tienes que
confiar en que si no estás en el lugar correcto ahora mismo, los pasos
que des en este punto en adelante te llevaran allí —Se humedeció los
labios cuando finalmente encontré su mirada de nuevo —.
Eventualmente, al menos. ¿Cierto?
Mirando mis manos en su pecho, asentí, sorprendida al sentir
que sus palabras levantaron un peso de mi pecho.
—Creo que sí.
Asintió con la cabeza, en silencio por un momento, estudiándome
mientras dejaba pasar el hipo y volvía a respirar profundamente.
Cuando volvió a la calma, mire a Mason, recordando la última vez que
había llorado delante de él. Estaba en mi departamento, después de
procesar la noticia de la boda de Aaron. Mason apenas me había mirado
mientras las lágrimas rodaban por mi mejilla, solo preocupado por tener
su oportunidad de hablarme una vez que hubiera terminado de estar
desesperada y emocional. Dios, no fue hace tanto tiempo, pero sentí que
el Mason de entonces era un extraño para mí, no el Mason sentado ante
mí ahora, acariciando mi mejilla y cepillándome cualquier cabello de mi
cara que se había pegado a mi piel por las lágrimas.
—Gracias —Susurre, dándome cuenta de que era la primera vez
que se lo decía a Mason en persona, y que lo decía con todo mi corazón.
Se sintió como un pequeño punto de inflexión para nosotros, y tal vez
se dio cuenta también porque me miro de una manera que nunca antes
había visto. No podía definir la expresión, pero me hizo sentir muy bien.
Cálida y segura. Casi amada.
Deslizando mis manos sobre su cuerpo, las apoyé sobre sus
fuertes hombros.
—No pensé que alguna vez le diría en voz alta a alguien por lo que
pase. Y no sé por qué, pero en realidad… —me hice hacia atrás,
esperando no haber hecho que mi frase sonara como un insulto —. En
realidad me alegro de que hayas sido tú —Murmure finalmente. Pero
entonces me estremecí. Eso sonó mal. Baje los ojos un momento,
preparándome para la respuesta inteligente de Mason.

127
Pero cuando mire hacia arriba, me beso. Sus labios se sentían tan
agradables contra los míos que perdí cualquier pensamiento que
rondaba en mi cabeza hasta ese momento. Estaba más que bien con
eso. Pasando mis brazos alrededor de su cuello, devolví el beso a
Mason, gimiendo suavemente contra sus labios, deleitándome entre la
fuerza de sus brazos que se apretaban firmemente alrededor de mi
cintura sintiendo que estaba en otro lugar, en nuestra propia isla, los
únicos que respiraban este aire, los únicos que podían comprender la
gratificación del momento.
Me había besado la otra noche en casa de Noah, pero esto se
sentía diferente, igual de urgente pero de alguna manera más suave.
Más fácil. Mi cuerpo se fundió contra el suyo y sentí una extraña
sensación de bienestar, de pertenecer, como si yo, por primera vez en
mucho tiempo, estuviera finalmente en el lugar correcto.

128
Capítulo 13
Me sentí extrañamente supersticiosa al respecto pero, a la
mañana siguiente, le dije a Sofía la verdad sobre todo. Tenía la
aprobación de Mason y aunque no la tuviera, no podía soportar más
mantenerla en la oscuridad. Después de todos los demonios que
salieron anoche en el Hotel Victorian, sentí que había llegado a punto
de ruptura y ya no podía soportar más las mentiras. Al menos no con
los que amo.
Y para mi absoluto alivio, Sofía no estaba enojada. Acurrucada
con dos tazas de café en el bar debajo de su departamento en el East
Village, tocamos cada punto de mi arreglo con Mason con muy poco
alarde, lo cual fue sorprendente, considerando que a Sofía le gustaba
gritar, chillar y exagerar todo. Pero no hubo nada de eso hoy. Después
de tomarse un momento de tranquilidad para finalmente asimilarlo
todo, dijo: —Esto explica muchos de los comentarios de Noah.
Tuve que reírme.
—¿Qué ha dicho?
Sofía entrecerró los ojos mientras sorbía su café con leche con
especias.
—Dios, ni siquiera puedo recordarlo. Dijo tantas cosas aquí y allá,
como que “Mason estaba jodido” o como él estaba “completamente
dominado” ahora. No lo sé. Básicamente mostro mucha sorpresa por el
comportamiento de Mason, lo cual es claramente algo bueno para ti —.
Jadeo Sofía —. Considerando la historia de Mase con las mujeres y el
hecho de que el que ha sido su mejor amigo durante diez años no
reconoce la forma en que está actuando contigo en este momento, diría
que ustedes son un poco más reales de lo que creen —Dijo, sonriendo y
señalando la mirada en mi cara —. Y está claro que estas feliz por eso,
porque como te dije incluso antes de saber la verdad, ese hijo de puta te
gusta mucho. Como más allá de lo físico. Él te gusta como mucho,
mucho.
Ni siquiera podía burlarme de los términos de escuela primaria
que estaba usando Sofía para explicar mis sentimientos porque era

129
jodidamente cierto. Caray. ¿Cuándo y cómo ocurrió esto? Si pudiera
transportarme al pasado y decirme que un día, estaría pensando todo el
día en Mason Leo, extrañándolo y deseando la tranquilidad que solo él
me podía dar, me taparía la boca con cinta adhesiva y me llamaría
sucia mentirosa. Por otra parte, si pudiera transportarme al pasado,
probablemente tendría mayores prioridades, como decirle que No a un
descanso de nuestra relación con Aaron y sugerir una ruptura total.
Pero cuando tocamos ese tema, Sofía me corrigió.
—Si hubieras roto con Aaron entonces, nunca habrías tenido la
oportunidad de descubrir que Mason era el hermano bueno. Con el que
se supone que debes de estar.
Mastique la esquina de mi uña.
—No hablemos demasiado del futuro. Definitivamente me estoy
divirtiendo con Mason ahora mismo, no quiero pensar en una relación
seria o a largo plazo con él. Mi estomago se pone raro y se retuerce
cuando empiezo a fantasear con eso.
—Pero ya establecimos que nunca antes había actuado de esta
manera con ninguna mujer. Estuvo con Eva Tully durante seis meses y
ella dijo que la conversación más larga que le saco duró como tres
minutos. Y hablaba del primer partido de los Yankees al que fue de
niño, porque estaban en un partido de los Yankees —Reveló Sofía —
Créeme, esa mujer se quejo mucho de él antes de que la dejaran y
decidió destrozar su oficina y dibujar pollas gigantes en su puerta.
Me reí de las imágenes que cree en mi cabeza, pero no pude
sentirme mal por Eva —. Seis meses saliendo con alguien y que nunca
te deje entrar. Eso es difícil.
—Sí, bueno, ella aguanto porque le gustaba la idea de convertirse
en la señora de Mason Leo. Y lo entiendo… ¿Quién no lo haría? Tiene
dinero y es guapo.
—Eso es… wow. Un grave eufemismo.
Sofía sonrió con suficiencia —. Estoy segura de que eso es cierto y
me doy cuenta de que ahora estás a la defensiva por tu novio —Bromeo
—. Pero dame un respiro, es mi primo y no lo veo como lo hacen las
prostitutas sedientas. Además, estas desviando mi atención de mi
punto, que es que he pasado muchos años sabiendo exactamente cómo
funciona para él en términos de citas. Sé que parece que usa a las
mujeres como si fuera un mocoso o algo así, pero es solo porque se

130
niega a tener una relación, perder el interés en ellas y engañarlas. No
después de ver a su madre sufrir mientras crecía.
—Entonces, ¿Qué me estas queriendo decir? ¿Qué tengo permiso
para preguntarle si quiere salir conmigo de verdad? ¿Sí todavía vamos a
vernos después de la boda?
Esperaba que Sofía me diera un rotundo “Si” y me exigiera lo que
esperaba, pero en vez de eso arrugó la nariz e inclino la cabeza hacia un
lado mientras lo pensaba.
—No, no lo hagas todavía —Me dijo finalmente —Las charlas
serias asustan a los hombres sin importar que sientan o piensen, así
que yo evitaría una de esas hasta que hayan pasado por un poco más.
Al menos espera que pase lo del viaje a Santa Lucía antes de “esa”
conversación.
Suelto un suspiro.
—Me parece justo.
—Mientras tanto, tienes mi permiso para tener sexo con el
hombre.
—Oh, ¿necesitaba tu permiso? —me burle.
Ella arrugo su nariz y fingió descaro.
—No, pero ciertamente podrías usar mi muy válida opinión, que
está más que comprobado que él se preocupa por ti y que no está
tratando de comprarte para tener sexo. Lo que sea que esté pasando
entre ustedes definitivamente equivale a por lo menos tres citas reales,
y como sabes, ese es el número mágico que esperas hasta que tienes
sexo con alguien, así que… ten sexo con él. Sabes que quieres hacerlo.
Presione mis manos con fuerza contra mi taza.
—Sí —gemí, recordando aquella mañana que me desperté en la
cama de Mason y lo vi caminar con una simple toalla. Dios, esos
malditos abdominales. Esos huesos de su cadera. Tallados
perfectamente, formando una V perfecta que me provocaba como dos
flechas apuntando furiosamente hacia la atracción principal. Dios, tenía
tantas ganas de tocar finalmente esa atracción principal.
—Taylor, por décima vez, es completamente inapropiado que
pongas esa cara de orgasmo delante de mí.
Me recompuse rápidamente.

131
—Definitivamente lo estaba haciendo esta vez —Admití
tímidamente —Lo siento.
—No te disculpes. Solo date el alivio de tener sexo con él para que
no tenga que verte toda intranquila y atormentada.
—Anotado —. Dije, mis mejillas ardiendo ante el mero
pensamiento de permitirme dormir con Mason.
El calor me recorrió todo el cuerpo mientras imaginaba como se
sentiría tener el peso de su cuerpo sobre el mío, ambos desnudos,
nuestras pieles tocándose.
La imagen se negó a salir de mi cabeza esa noche cuando Mason
vino a mi departamento. Era tarde, casi medianoche y ambos habíamos
tenido días largos, así que nos sentamos juntos en mi sofá con una
botella de vino, la cena que él trajo y una película que pasaba en la
televisión que ni siquiera estábamos viendo. Nuestra energía era baja,
pero el aire entre nosotros era denso, zumbando con tensión sexual,
deseo y las palabras que estábamos muy asustados de decir. Me
sorprendió lo caliente que se sentía a pesar de la quietud de nuestros
cuerpos, como la somnolencia en la habitación se las arreglo para poner
más calor en cada palabra que decía, cada mirada que
intercambiábamos.
No estaba segura de cuándo o cómo empezó, probablemente tuvo
que ver con que estaba tan visiblemente cansado del trabajo, pero le di
un masaje. Siempre se los había dado a Aaron, pero se sentían como
una obligación. Nunca pude encontrar el equilibrio entre “no tan duro” o
“no tan suave” con él y siempre hubo demasiados gritos de “¡Ouch!”
como para que alguna vez se sintiera erótico.
Pero Mason era una historia completamente diferente.
Obviamente. Recibió con gusto cada onza de fuerza de mis manos y de
mis largos dedos mientras me sentaba detrás de él, mis piernas
envueltas alrededor de su cintura y los talones de mis palmas
deslizándose por su espalda. Estaba divirtiéndome tanto con él,
memorizando cada uno de sus músculos duros con una excitación
caliente que aumentaba cada segundo. Él también lo sabía, porque con
cada gruñido que se le escaba de la garganta, mis muslos se apretaban
a su alrededor. No podía evitarlo. Había algo tan primitivo, tan
masculino y sexy en ese sonido nunca lo había escuchado antes y el
hecho de sacarlo de él hizo que mis bragas se mojaran rápidamente y
que mi cuerpo se retorciera entre su espalda y el sofá.

132
Su camisa eventualmente fue quitada. Finalmente, nos
trasladamos del sofá a la cama que no había tocado en meses, la que
había compartido durante años con su hermano. Hice que Mason se
acostara en ella mientras me ponía a Horcajadas sobre su espalda,
frotando sus hombros, asombrada por el hecho de que tenía su cabeza
apoyada en mi almohada, mis manos dándole tanto placer que gemía
profundamente mientras trazaban las líneas de su cuerpo, sonidos que
despertaban una necesidad insatisfecha en mi cuerpo.
—Date la vuelta —le susurre.
Cuando lo hizo, solté un gemido, su erección caliente y dura bajo
mi coño, hinchándose y presionando contra sus pantalones mientras
continuaba a horcajadas, masajeándole. Apoye mis manos justo debajo
de su clavícula y trabaje mis dedos sobre la tensión, deseando poder
consumir el delicioso gemido que retumbaba desde las profundidades
de su pecho.
—Cristo, eso se siente increíble —. Murmuro mientras yo me
abría paso hasta sus hombros. Mientras los masajeaba, movía mis
caderas suavemente, despacio y luego gradualmente más fuerte hasta
que sentí que tenía su polla tan dura como era posible. Sus ojos
querían permanecer cerrados, pude verlo, pero Mason los abrió,
levantando la cabeza lo suficiente para verme montarlo.
—Joder —susurro, su mirada se dirigió a mí subiendo lentamente
desde mis caderas hasta el ligero rebote de mis pechos mientras me
movía sobre él —. Podría ver esto toda la noche —murmuró, con los
ojos pesados pero sin parpadear.
Finalmente encontró su camino sobre mí. Mis piernas volvieron a
enrollarse alrededor de su cintura, y él presiono su excitación
palpitante contra mí, empujando de la misma forma en la que su lengua
ingreso en mi boca. Mientras me exploraba como nunca antes había
hecho, me sentí perdida en Mason como si le hubiera entregado cada
parte de mi cuerpo a él. Él capturo mi boca, lleno sus manos con mis
pechos, me sujeto a la cama con cada empujón de su dura polla contra
mi coño. Los sonidos de nuestras respiraciones, gemidos y nuestros
cuerpos agitándose contra las sabanas, siendo lo suficientemente
fuertes como para ahogar el sonido de su teléfono. Ignoro tres llamadas
seguidas antes de ceder con un enojado “joder” trepándose sobre mí y
agarrando rápidamente el teléfono.
—Ed, háblame —Murmuro en el momento en el que respondió.
Sus ojos permanecieron clavados en mí mientras Ed hablaba, y se

133
encendieron cuando metí mi mano debajo de mis leggins y bragas para
tocarme. A pesar de la llamada de negocios, Mason me miro, asintiendo
y animándome con una mirada de lujuria que se hizo más oscura a
medida que aumentaba lentamente la velocidad de mi golpe.
—Rompieron los términos de su contrato, así que no estamos
obligados a hacerlo. Eso es lo que tienes que decirles —Dijo, negándose
a apartar su mirada de mí mientras yo arqueaba la espalda y soltaba
un gemido —. Cristo —Mason maldijo de una manera que sabía que
nada tenía que ver con su llamada y todo que ver conmigo mientras me
despojaba de mis leggins, quedándome solo en mis bragas de encaje
color crema.
Aunque no me podía ayudar, no pudo evitar acercarse más hacia
mí. Su mandíbula estaba apretada mientras yo me acariciaba más
rápido entre mis piernas, viendo la forma en que su paquete de seis se
apretaba con cada respiración irregular, deleitándome en lo
increíblemente azules que se veían sus ojos anticipándose a mi
orgasmo.
—Si. Está bien. Ed, hablemos de esto mañana —La última frase
de la conversación a la que Ed sometió a Mason le hizo apretar los
dientes, su mirada tan pesada entre mis muslos ahora que
prácticamente podía sentir el calor del orgasmo.
Al segundo en el que Mason colgó se abalanzo sobre mí,
haciéndome gritar de asombro y alegría mientras enterraba su cara en
mi cuello y metía una mano entre las piernas.
—Déjame oírte venir ahora mismo —Gruño, acariciándome el
coño por encima de las bragas, metiendo dos dedos entre los pliegues y
frotando mi clítoris con tanta furia que me acerque en cuestión de
segundos, jadeando contra sus labios mientras me besaba con una
pasión desenfrenada, sus dedos enredándose en mi pelo y cerrándolo
en un puño que solo se relajo cuando mi cuerpo explotó.
Una vez que termine, cerré los ojos, rastrillando mis dedos a
través de su grueso cabello mientras besaba mis pechos sobre mi
camisa, cepillando sus labios a lo largo de las pesadas curvas y
subiendo por mi cuello hasta que su boca volvió a estar sobre la mía.
Pero fueron apenas dos segundos en los que sentí su suave beso antes
de apartarse.
—Debería irme.

134
A pesar de la dicha de hace unos segundos, mi corazón se
desplomo. Pero mientras me sentaba en la cama, no dije nada,
sintiéndome como si no fuera mi lugar. Así que en vez de decir algo, me
senté allí, con los ojos abiertos y el pelo despeinado mientras veía a
Mason vestirse y recoger sus cosas sin mirar en mi dirección. O tal vez
si me miro y me negué a tomarlo en cuenta porque quería que volviera a
prestarme atención y se embelesara conmigo, sin divisiones y sin
parpadear. Me había encantado estar con él y ahora no había vuelta
atrás. Quería a Mason Leo. Quería cada parte de él, y quería que él me
quisiera. Pero por muy íntimos que fuéramos, seguíamos en una
especie de limbo, un lugar agonizante donde todavía no quería
preguntarle si algo había cambiado en nuestro contrato. Mi orgullo me
estaba matando, y yo se lo estaba permitiendo.
No tienes derecho de estar molesta, me recordé mientras me
despedía de él en la puerta.
No es técnicamente mío. Pero eso no me impidió asomar la cabeza
por la puerta para verle llegar al ascensor. Y no me impidió sonreírle
cuando miro hacia atrás, con las manos en sus bolsillos, inclinando su
cabeza y devolviéndome la mirada antes de entrar en el ascensor y
desaparecer de mi vista.

135
Capítulo 14
A dos días de nuestra partida a Santa Lucía, el horario de trabajo
de Mason se volvió ajetreado. Comprendí plenamente que dirigir una
empresa de cien empleados era una verdadera responsabilidad, así que
me preparé para ser ignorada y traté de consolarme con el hecho de que
desde nuestra última noche juntos todavía me enviaba coquetos
mensajes sucios que me hacían morderme el labio inferior en el sofá y
darme cuenta de que, al mirar hacia arriba, ya no tenía ni idea de lo
que estaban dando en la televisión, porque había estado sonriendo
como una idiota a mi teléfono.
Pero mi euforia se atenuó un poco el sábado, cuando Mason me
envió un mensaje de texto diciéndome que aún no había salido de la
oficina. Él todavía tenía mucho que hacer antes de la boda y tendría
que cancelar nuestra cena. Oficialmente habían pasado sesenta horas
desde que me vio llegar al orgasmo en mi cama.
No es que estuviera contando las horas.
Pero alrededor de las nueve de esa noche, recibí otro mensaje de
él.
Mason: ¿Qué estás haciendo?
Yo: Mirando mala televisión.
Yo: ¿Por qué? ¿Qué ocurre?
Mason: No mucho. Solo quiero irme a casa.
Yo: Eres el jefe, ¿qué no puedes hacerlo?
Mason: Desafortunadamente no es una opción.
Mason: ¿Te irás a la cama pronto?
Yo: Probablemente no. ¿Por qué?
Mason: Necesito verte.

136
Me mordí el labio inferior con fuerza entre los dientes. Dios, esas
dos palabras fueron simples, pero suficientemente buenas para enviar
una oleada de calor por todo mi cuerpo.
Yo: Pero sigues en la oficina, ¿verdad?
Mason: Sí. Solo yo y un par de empleados en este momento.
Enviare un coche para que te traiga aquí si estás dispuesta a
venir.
Mi corazón se agitó realmente fuerte. Ya me estaba levantando
cuando escribí mi respuesta, dejando mi camiseta y mis pantalones de
chándal de camino a mi armario.
Yo: Estaré lista en 20 minutos.
Mason: Gracias a Dios.
Una sonrisa ridícula se formó en mi cara al leer el último
mensaje. Con el teléfono apoyado en la mesita de noche, escribí con una
mano mientras me vestía con la otra.
Yo: ¿Necesitas algo?
Mason: No, ya tengo todo lo que necesito.
Mason: Excepto por una cosa, obviamente. El auto está en
camino.

Era extraño ver las oficinas de la corporación Leo por la noche.


Mientras todas las luces permanecían encendidas, casi todos los
escritorios y cubículos estaban vacíos. Las luces de la ciudad brillaban
mientras caminaba por el tranquilo pasillo, detectando el sonido de la
voz baja de Mason mientras me acercaba a su oficina.
Me incliné hacia el marco de la puerta cuando llegué, dejando que
Mason siguiera repasando algo con algunos colegas. Todos parecían
bastante agotados, pero los otros dos hombres no se veían
increíblemente sexys como Mason.

137
Se había aflojado la corbata y arremangado las mangas de su
camisa, haciendo que sus antebrazos se vieran deliciosos mientras se
frotaba la nuca. Dios. Se veía tan condenadamente bien que casi no
quería que mirara hacia mí. Rara vez tengo el tiempo de observarlo sin
que lo sepa y había algo tan dolorosamente atractivo en Mason en modo
negocios. Por supuesto, cuando finalmente me miro y se fijó en mí, mi
pequeña sonrisa se amplió.
—Hola —Suspiro tan ansiosamente que los otros dos se dieron
vuelta de inmediato.
Les sonreí, saludándolos educadamente mientras Mason se
dirigía hacia mí. Volvió a inhalar profundamente cuando sus manos
hicieron contacto con mi cintura —Gracias por venir. Estaba a punto de
quedarme dormido.
—Me aseguraré de que no lo hagas. ¿Quieres que espere en otra
habitación hasta que termines aquí?
—No, ya hemos terminado.
—Está mintiendo —Dijo el rubio —Ahora que estás aquí no va a
concentrarse más. Te ha estado esperando.
—Oh —Me reí, levantando mis cejas —Me disculpo entonces.
—No lo hagas. No nos dejaba ir a casa, así que hemos estado
esperando desesperadamente a que se cansara. Acabas de salvar
nuestra noche.
Riéndome me quede atrás mientras los dos hombres empacaban
para irse, recapitulando algunas notas con Mason antes de darme un
saludo y salir por la puerta.
Cerrando completamente la puerta, me giré para ver a Mason
quitándose la corbata mientras se sentaba en su silla. Mientras me
dirigía a él, fijo sus ojos en mí, mirándome mientras me posaba en el
borde de su escritorio.
—¿Día largo? —le pregunté mientras sus ojos viajaban sin
censura por mis piernas cruzadas. Estaban envueltas en medias negras
junto con un suéter tipo vestido que Sofía clasificó como No-estoy-
intentando-ser-sexy
—Al menos ahora estarás esperando con ansias el viaje a Santa
Lucía.

138
Mason se rio en una carcajada cansada. Pero no respondió, al
menos no con palabras. Inclinándose hacia atrás, extendió su mano y
cuando la tomé, me acercó lo suficiente como para acaparar la parte
posterior de mis muslos y llevarme a su regazo. Enmascaré mi
excitación y me quedé a horcajadas, dejándole que me abrazara hasta
que me pusiera cómodamente en sus brazos. Me lamí mis labios. Nos
habíamos sentado tan cerca esa noche en el Hotel Victorian, pero esta
vez se sentía completamente diferente. Para empezar, no estaba
llorando. Estaba a centímetros de la leve y sexy sonrisa de Mason,
nuestras narices casi se tocaban y nuestras respiraciones relajadas se
mezclaban. Era fácilmente lo más cercano que habíamos estado el uno
del otro y la sola comprensión de eso me hizo retorcerme. Pero como
estaba en su regazo, mi retorcimiento lo hizo gemir al instante. Me
mantuvo quieta agarrando mi trasero y mi boca se separó al sentir su
firme agarre.
Soltó una respiración irregular mientras murmuraba: —No me
hagas esto.
—¿Y si quiero? —le dije.
Mason levantó una ceja.
—¿Querer qué?
Cuando me mordí el labio, él sonrió malvadamente.
—No te pongas tímida ahora. Dime qué quieres hacer.
Mirando fijamente la travesura que se asomaba por sus ojos, le
respondí —. Quiero hacer lo que tú sigues negándome a hacerte porque
crees que me sentiré usada.
—¿Y qué es eso que quieres hacerme?
Mi sonrisa era un poco tímida mientras le acariciaba el pecho —.
Devolverte el favor.
Pude sentir que se excitaba debajo de mí.
—Devolverme el favor… No sé lo que eso significa —. Mason me
desafío con una sonrisa —. Dímelo explícitamente. En palabras.
—Quiero poner tu polla dura y colocarla en mi boca —. Hablé tan
rápido que se quedó atónito por un momento. Pero mientras se quedaba
estático, sentí que su erección crecía debajo de mí. Vi la nube de lujuria
aparecer en su cara mientras retorcía mi suéter entre sus puños —.
Quiero hacer que te vengas tan duro como tú me hiciste venir.

139
—¿Es eso cierto? —su respiración se hizo cada vez más pesada
mientras estiraba mi suéter. Mi excitación se incrementó al ver cómo
este bajaba por mi cuerpo, primero mis hombros, luego la parte
superior de mis pechos, enrollándose en mi duro pezón hasta que
Mason estuvo a punto de exponerme por completo. Sus parpados eran
pesados cuando me miraba, burlándose. Se humedeció sus labios
mientras veía mis pechos, su polla hinchándose furiosamente debajo de
mí.
—No sabes lo difícil que fue concentrarme este fin de semana —
su boca se acercó a mis tensos pezones —Cuando en todo lo que podía
pensar era en tus tetas perfectas.
Sintiéndome malvada, mire sus puños en mi vestido. Justo
cuando tiró la blusa hacia abajo, puse mis manos sobre mis pechos,
sacando un gemido vicioso de sus labios mientras cubría lo que tanto le
dolía ver.
—Vamos —Respiró, atormentado —Muéstrame.
—No.
—No quieres hacerme esto.
—¿Por qué piensas eso? —Dije, mientras lancé mi cabeza hacia
atrás con malicia.
Pero en vez de responderme, Mason agarró el borde de su
escritorio, moviéndose hacia él y aprisionándome entre su amplio pecho
y la superficie de cristal. Envolviendo sus manos alrededor de mis
muñecas, me apretó lo suficiente para recordarme su fuerza. Luego, con
un gruñido y un tirón a mis manos, expuso mis pechos a su boca,
atrapando y chupando mi pezón entre sus labios calientes. Jadeé
cuando se inclinó hacia adelante y me empujó hacia su escritorio,
haciendo que mis bragas se empaparan mientras me chupaba con
avidez. Dejé escapar un gemido, mareada mientras la sangre corría
desde mi cerebro hasta el pulso palpitante entre mis piernas.
—Tócate para mí.
Su demanda llegó con el sonido de él deshaciéndose de su
cinturón.
Sí.
Con la espalda arqueada, cerré los ojos, sintiendo la excitación
que empapaba tanto mis bragas como mis medias. Mierda. Apenas

140
podía seguir los diferentes placeres que zumbaban a través de mí
mientras Mason trazaba con su lengua mi pecho, acariciando
furiosamente su polla mientras yo frotaba círculos sobre mi clítoris. La
sensación estallo en explosiones calientes en todo mi cuerpo, lo que
hizo que me doliera más. Pero mientras suplicaba por un condón, no
había ninguno en su oficina o en mi bolso, así que seguí gimiendo
desesperadamente mientras Mason agarraba la base de su polla,
trazando mi humedad con su gruesa y pulsante punta, tomándome el
pelo.
—Mason, por favor, no puedo…
Era un tormento estar así, tan ferozmente húmeda y caliente que
estaba lista para decir A la mierda. Estaba tan lista para rendirme, pero
entonces me levantó me puso sobre su escritorio, dejándome de
espaldas mientras destrozaba mis medias en mis muslos. Apenas
procese el sonido de la rasgadura de par en par antes de que Mason
deslizara dos dedos dentro de mí y chupara mi clítoris.
Mi mandíbula cayó mientras él trabajaba su boca sobre mi botón
hinchado, su lengua moviéndose de un lado a otro sobre él y luego giró
mientras bombeaba sus dedos despiadadamente dentro de mí. El
tintineo incesante de su cinturón me excitaba aún más, ya que sabía
que movimientos provocaban ese sonido. Se estaba masturbando.
Furiosamente.
Dios, esto era demasiado bueno. Me sentí mareada, fuera de mi
mente con satisfacción, pero levanté mi cabeza, acercando mi rodilla a
mis labios mientras observaba el músculo del antebrazo de Mason
moverse, usando su firme agarre para darse placer a sí mismo mientras
su boca me daba placer a mí. Le supliqué que no se detuviera mientras
me acercaba cada vez más, sus rasgos esculpidos retorciéndose con la
necesidad de venirse.
Pero primero lo hizo conmigo, agarrando mis muslos mientras
gemía contra mi coño, lanzándome como un cohete por el borde.
Retorciéndome contra su escritorio, prácticamente grité por el éxtasis
que me atravesó. Fue cegador, un orgasmo más poderoso que el
anterior pero mientras quería recuperarme de ello, en lo único que
podía pensar era en llevar a Mason a las alturas como él lo hizo. Así que
me puse a horcajadas sobre él otra vez, y le dejé que me quitara el
vestido. Gruñó mientras envolvía ambas manos en su polla. Sus labios
se separaron, sus ojos se llenaron de fuego mientras miraba mis pechos
rebotar entre mis brazos a medida que lo acariciaba, acelerando mi
ritmo hasta que apretó los dientes, a punto de llegar.

141
Cuando lo sentí endurecerse en mi mano, lo solté y me dejé caer
al suelo, deleitándome con el impactante —Joder —que salió de sus
labios mientras yo envolvía mis labios alrededor de la cabeza de su
polla. Gruñó con placer mientras dejaba caer mi boca en su eje y
arrastraba mi apretada y húmeda boca hacia su punta. Mis manos se
arrastraron a lo largo de sus pantorrillas mientras balanceaba mi
cabeza en su regazo, mi clítoris palpito de nuevo cuando sentí su mano
agarrando un firme puñado de mi cabello. Suave pero seguro, me guio,
murmurando palabras sucias mientras me veía chuparlo.
Pero volví a tomar el control del ritmo cuando lo sentí cerca, más
fuerte de lo que creía posible. Mis manos estaban resbaladizas al
acariciarlo, mis labios se sentían calientes e hinchados al llevarlo a un
orgasmo repentino y tembloroso. Jadeé, con los ojos bien abiertos y la
espalda arqueada mientras Mason bombeaba chorro tras chorro de
gruesa esperma dentro de mi pecho, los perfectos rasgos de su cara
retorcidos en un caliente, torturado e increíble placer. El hecho de que
haya sido yo quien lo llevo a ese nivel me llenó de un pequeño y sucio
orgullo, especialmente cuando me encontraba ahí de rodillas chupando
cada gota de su satisfacción.
Estaba tan asombrada que me quedé allí simplemente
observándome a mí misma por un momento, sintiéndome más sexy de
lo que nunca me había sentido en mi vida, especialmente cuando
Mason me miró, respirando con dificultad y físicamente incapaz de
apartar sus ojos.
Dios, se sentía bien ser mirada de esa manera.
Se sentía aún mejor cuando la persona que miraba era Mason
Leo.
Aunque intento volver a trabajar, Mason dio la noche por
finalizada veinte minutos después y su chófer nos llevó a cenar. Mis
medias se encontraban completamente arruinadas, así que tuve que
comprar un par nuevo en un Duane Reade de 24 horas, riéndome todo
el tiempo mientras Mason sostenía su abrigo sobre mí como una
cortina.
Después de la cena, me llevó a casa otra vez. Y aunque una vez
más no tuvimos sexo, nos metimos en la cama juntos esta vez. Y
aunque me dormí sobre él, me desperté durante la noche al sentir mi
espalda contra el duro calor de su pecho, y mi pulso calmado se aceleró
un poco cuando me di cuenta de su aliento en mi cuello y su brazo
rodeándome fuertemente.

142
Capítulo 15
Era mi último día antes de salir para Santa Lucía, así que me
alegre de poder soportar las heladas temperaturas para pasear por el
centro comercial de Columbus Circle en temporada de fiestas. Mañana
estaría bajo un sol brillante a 30 grados, así que un poco de frío no me
molestaba.
Deambulando por los puestos navideños, pensé en comprar
regalos, a pesar de que le dije a Sofía que no iba a celebrar Navidad, mi
cumpleaños ni Año Nuevo esta temporada. Después de la ruptura, no
quería recordar que estos días existían ya que los pasaría sola. Así que
le advertí a Sofía que no me comprara nada, ya que yo misma no
compraría nada. Pero esta noche, estaba más que feliz por pasear entre
las tiendas. Llevaba una tranquila sonrisa mientras deambulaba sola,
probando sidra de manzana y mirando adornos navideños tallados,
probando dulces de menta caseros y un millón de cosas más que no me
habrían importado si no fuera por mi humor. Continúe paseando
mientras dejaba el frío exterior por el lujoso calor de las tiendas de
Columbus Circle.
Pero justo cuando atravesé las puertas de cristal hacia el
magnífico vestíbulo, una llamada sonó en mi teléfono y me detuve en
seco. Con las primeras notas de la canción, mi corazón se aceleró y
maldije el hecho de que ni siquiera podía preguntarme a mí misma si
quien llamaba era Mason o Sofía.
Porque todavía tenía un tono de llamada especial asignado a
Aaron y no había pensado en cambiarlo ya que nunca me contactó
después de irse.
Pero ahora mientras estaba en medio de un ajetreo vacacional con
hordas de lugareños y turistas que pasaban a mi lado en ambas
direcciones, mi ex-prometido finalmente me llamaba. Y después del
drama presenciado por docenas de sus amigos la semana pasada en el
departamento de Noah, tuve la sensación de que sabía lo que podría
haber provocado su primer impulso de llamarme desde que se fue.

143
Con mi mano temblando, arrastré mi pulgar a través de la
pantalla, presionando el teléfono contra mi oído sin decir nada todavía.
Detecte la respiración de Aaron en el otro extremo antes de que dijera
una palabra.
—¿Taylor?
Cerré mis ojos al oír su voz. Mi corazón se aceleró de inmediato y
no reaccione ante la persona que chocó conmigo y me echó una mirada
de reproche por encima del hombro. Antes estaba en las nubes, ahora
estaba en mi propia isla del pánico reuniendo fuerzas para hablar.
—Aaron.
Pero apenas dije su nombre, siseo.
—Más vale que sea una maldita broma, Taylor —. Su furia me
despertó y de repente, respire con fuerza por la nariz, tratando de
reducir el millón de preguntas y replicas que tenía para decirle mientras
me atacaba verbalmente al otro lado de la línea —. Por el amor de Dios,
por favor, ¡dime que tienes una explicación para mí!
—¿De qué estás hablando?
—Hablo de que un montón de gente me ha llamado diciéndome
que te han visto con Mason. Ni siquiera los escuché al principio porque
juré que eras más inteligente que eso. Juré que no había forma de que
pudieras ser tan estúpida, pero ahora llegué al punto en el que no
puedo seguir diciéndome a mí mismo que me están mintiendo, así que,
por favor, por el amor de Dios, dime que esto no es real. Por favor dime
que están bromeando Taylor.
—Tú eres el que tiene que estar bromeando, Aaron —. Me sentí
muy impresionada por su osadía —. ¿Tienes pérdida de memoria? o no
vamos a reconocer que esta es la primera jodida vez que me llamas
desde que me dejaste sin previo aviso y en caso de que lo olvides, te
saltaste no solo nuestra boda, sino también nuestras facturas que tuve
que pagar con un segundo trabajo a tiempo completo para cubrir los
gastos. Considerando el hecho de que tu compromiso relámpago con
Eva Tully es el menor de los problemas que me importan, diría que tú
eres el que debería darme una explicación.
Congelada en el medio del atestado vestíbulo, mi corazón latía
acelerado en mi pecho, mis nudillos blancos mientras agarraban mi
teléfono con fuerza en espera de la respuesta de Aaron.
—Iba a explicártelo —Murmuró finalmente.

144
—Explícamelo ahora.
—Sentía tanta presión sobre mí que nunca lo entenderías.
—Bueno, intenta explicármelo lo mejor posible ahora porque
estuve contigo durante tres años, Aaron, así que al menos, merezco tu
más patética explicación de porqué empacaste tus cosas y me dejaste
de la forma en lo que lo hiciste.
—¡Cristo, Taylor! Lo siento. No podía ser lo que todo el mundo
quería que fuera, ¿de acuerdo? No soy Mason y por eso, lo siento por
mis padres. Tampoco soy un maldito material de marido y por eso te
pido disculpas.
—Oh, ¿pero eres material de marido cuando tu novia es una
modelo de trajes de baño con un padre multimillonario?
—Sí —Gruñó Aaron, de forma tan indiferente que casi rompo el
teléfono —. Puedo empezar de nuevo aquí. Tengo recurso que no tengo
en casa.
—Quieres decir que tienes dinero y estatus por los que no tienes
que trabajar como lo hizo tu hermano —. Le dije mordazmente, con los
ojos ardiendo en furia, sin pestañear mientras me empapaba en el
silencio de su vergüenza. Era pesado y palpable y para mi sorpresa,
considerando que una vez estuve con Aaron para reforzar su confianza
en sí mismo, disfruté de cada segundo de forma retorcida.
—Entonces estás con él por el dinero —Finalmente me respondió
de forma mordaz, devolviéndome el golpe.
—No, pero si así fuera el caso, tú serías de los que hablaría a mis
espaldas.
—No me siento presionado con Eva como lo hice contigo.
—Eso es porque jodidamente no la conoces —Siseé incrédula —
No has pasado suficiente tiempo con ella para encontrarte con un solo
desafío real. No tienes ninguna historia con ella y odio tener que
decírtelo, pero si duras incluso seis meses en pareja con ella, Aaron,
encontrarás uno. Habrá un obstáculo, probablemente más de uno y
como su marido deberás permanecer a su lado, incluso cuando se
ponga difícil. Tendrás que estar ahí para ella, amándola y apoyándola
como no lo hiciste conmigo.
—¿Cómo mierda puedes decir eso? —habló de forma repentina
suavemente —. ¿Cómo puedes decir que no estuve ahí para ti? Sabes

145
que si lo hice. No pudimos pasar ni un segundo separados después de
perder al bebé —Mi garganta se cerró. Sin avisar, me ahogué, incapaz
de decir una palabra mientras Aaron seguía hablando en voz baja —. Sé
que lo recuerdas. Salía del trabajo para estar contigo. Todos me dijeron
que cuidara de ti, que te diera tu final de cuento de hadas perfecto
después de lo que pasaste, como si yo no hubiera perdido a mi bebé
también. Bueno, lo hice, y sé que fue el peor momento de tu vida, pero
tienes que saber que también fue el mío, y fue jodidamente difícil para
mí también.
Podía sentir mi corazón golpear fuertemente contra mis costillas.
Mi dolor castañeando entre mis dientes mientras estaba entre la
multitud, las lágrimas brotaban de mis ojos mientras miraba la nada.
—Sé que lo fue. Y tú estuviste ahí para mí, Aaron —Murmuré —
Pero considerando que me propusiste matrimonio un año después,
esperaba que estuvieras conmigo para siempre en vez de irte una noche
sin decírmelo.
—Tengo mis razones, Taylor, pero lo siento.
—No lo sientes —Murmuré, frotando tranquilamente las esquinas
de mis ojos —. O me dirías tus razones.
—¿Por qué no me dices primero tus razones? —Aaron respondió
enojado —¿Qué razón podrías tener para acercarte a Mason?
—Me hace feliz —Le respondí entre dientes.
—Mentira. Él te hará feliz hasta que te dañe de una forma que
nunca has sentido en tu vida.
—De nuevo, tú eres el que se está adelantando a los hechos.
Aaron gruñó con frustración —. Solo te advierto porque todavía te
amo, Taylor —Sin prestarle atención a mi amarga risa, continuó —Es
fácil que un hombre desaparezca de la noche a la mañana, no es tan
fácil de hacer luego de haber estado en tres años de relación. Ya lo
sabes. Así que por favor escúchame cuando te digo que no puedes
confiar en Mason. Ya te ha mentido y seguirá haciéndolo hasta el día en
que se harte de ti, lo que sucederá en el momento en el que te acuestes
con él. Una vez que haya tenido lo que quería se irá.
—¿Y qué te hace pensar que no hemos estado juntos?
Aaron se rio con fuerza —. Porque te conozco, Taylor. Estuve
contigo durante tres años. Te conocí cuando tenías veintidós y solo te

146
habías acostado con un solo tipo en tu vida. Y considerando que
tardaste más de un mes en acostarte conmigo, me cuesta creer que ya
hayas abierto las piernas a una persona como mi hermano. No eres lo
suficientemente valiente y él tiene demasiadas opciones. Si ya hubieran
follado, él estaría organizando una cita con otra persona para la boda.
—Vete a la mierda —Siseé.
—Estás molesta porque tengo razón —Dijo Aaron con dureza —. Y
porque en el fondo, sabes que estás cometiendo un error. Hace algún
tiempo odiaste a Mason porque mentía, porque era un mujeriego y
trataba a las mujeres como juguetes, como está haciendo contigo ahora.
Te lo juro, cariño. Recuerda mis palabras.
Mi labio se curvó con desagrado.
—No soy tu cariño.
—Cierto —Resopló Aaron —. Ya no eres el cariño de nadie.
Lívida de furia, colgué enseguida. Habría tirado mi teléfono contra
la pared si supiera que Aaron lo podía sentir.
Joder.
Congelada en medio de la multitud, me quede allí silenciosamente
enfurecida. Mis manos temblaban, esperé a que mi corazón se
rompiera… para rendirme y decidir que no podía hacer esto después de
todo. Que no podría ir a la boda de Aaron. Apenas quería cerrar esta
relación porque honestamente no quería escuchar su patética y pobre
razón para dejarme.
Pero para mi sorpresa, me di cuenta de que todavía quería verlo.
Más bien, quería que me viera con Mason. No podía esperar a que lo
hiciera. No podía esperar a que viera como me vestiría para Mason,
como lo tocaría en público… como ahora tendría el calor y pasión que él
nunca antes me había provocado. Y tan furiosa y emocionada como
estaba, también me encontraba preparada y tan condenadamente lista
para mañana que podía sentir la anticipación sacudiendo mis huesos.
Ya me había preparado para disfrutar de Santa Lucía con Mason.
Pero ahora estaba lista para divertirme con nuestro acto de una
manera que no había hecho antes.

147
Capítulo 16
Dios, podría acostumbrarme a esto. Dejo que Mason me sirva una
segunda copa de Moët mientras miro por la ventana como una línea de
nubes en forma de plumas pasa por debajo de nosotros.
El interior del jet era más elegante que mi propio departamento
con relucientes superficies de madera de color champán.
—¿Chicos ya están bebiendo? —Sofía llamó desde la parte
delantera, sentada al lado de Noah, entre carcajadas y risas. Con una
fila de sillones de cuero entre nuestro sofá y el de ella, no podía verlos,
pero sí podía oírlos.
—Oye, ¿podemos conseguir un poco también? —Pregunta Noah.
—Pueden si se levantan y traen sus traseros aquí cuando se les
llamé.
Podía oír sus bolsas de papas fritas crujiendo mientras ambos
pensaban en ello.
—No, es demasiado lejos —decidió finalmente Noah.
Resoplé con su notable pereza, pero estaba feliz de tener un
tiempo a solas con Mason. Envueltos en la misma manta, estábamos
acurrucados juntos en el sofá de una manera que me hizo sentir como
si fuéramos una pareja real. Por supuesto, todavía me negaba a iniciar
la clásica conversación de ¿qué estamos haciendo? porque no quería
arruinar el momento. Nunca me había sentido tan bien en mi vida y si
lo que sentía iba a terminar justo después de que volviéramos de Santa
Lucía, no quería saberlo, especialmente porque aún no habíamos
llegado.
—¿Brindis de cumpleaños? —Mason sugirió justo cuando
nuestros vasos chocaron.
Puse una cara de sorpresa.
—Oh. Por supuesto —Se rio de una manera que hizo que sus ojos
azules brillaran —. ¿Cómo olvidas tu propio cumpleaños?

148
—Bueno, últimamente mi vida ha sido una montaña rusa —me
disculpé, aunque sabía la verdadera razón.
Mi cumpleaños es el día 28. Eso es mucho después de la boda y
gracias a la incertidumbre de mi relación con Mason, no tenía interés
en pensar en cómo sería la vida después de la boda. Érase una vez,
vivía para pensar en el futuro, pero con él, no quería nada más que vivir
en el presente. No estaba segura de qué decía eso de nosotros como
pareja o pareja falsa, pero no me importaba averiguarlo.
—Bueno —Metiendo la mano en su chaqueta, Mason saca una
pequeña caja envuelta con un lazo blanco.
Acurrucada bajo su brazo, lo miré con curiosidad.
—¿Qué es?
—Un regalo de cumpleaños.
—¿Por qué?
—¿Porque qué clase de novio sería si no te comprará un regalo de
cumpleaños? —Mason sonrió, entregándomela —. Pero antes de abrirlo,
quiero oír lo que quieres para tu cumpleaños. Sólo para ver si he
acertado con lo que te compré.
Pasando mi dedo sobre la cinta de satén, sonreí.
—Estoy segura de que no me has dado lo que quería.
Mason se echó a reír.
—Un poco duro, pero ¿Qué te hace decir eso?
—Porque no quería nada. Realmente no lo había pensado. Pero si
lo hiciera, me gustaría algo que no cabría en esta caja —dije
—¿Qué sería eso?
Me relajo sobre su pecho. Responder “a ti” sería dolorosamente
cursi, así que fui con la siguiente respuesta verdadera que se me
ocurrió.
—Honestamente, no estoy acostumbrada a que las cosas estén
tan agitadas como lo han estado últimamente, así que solo quiero un
segundo para mí —me reí —Sé que no estoy trabajando en este
momento, pero aún así ha sido un poco difícil para mí sentir que estoy
de vacaciones. Primero los estúpidos amigos de Whitney y Aaron y luego
el propio Aaron ayer, así que... definitivamente están sucediendo

149
muchas cosas. Claramente no he sido yo últimamente, por lo que la paz
y la tranquilidad serían fácilmente el mejor regalo de cumpleaños.
Mason asintió con la cabeza.
—Ya veo. Ese debe ser el deseo de cumpleaños más deprimente
que he escuchado en mi vida, pero cada uno con lo suyo.
—Cállate —Le di un pequeño golpe a su pecho —. Quiero decir, si
realmente pudiera tener algo, sería mi propia isla donde estuviera solo
yo por un día: yo, un cómodo sofá y una palmera gigante sobre él. Y
una estantería con todos los libros que he comenzado pero que no he
tenido tiempo de terminar. Y una botella de vino. Con una copa bonita
porque las copas de vino baratas son muy deprimentes para beber.
—Ahora estamos hablando. Un poco extraña esa isla, pero
estamos llegando a alguna parte.
—Y hortensias. Esas son las flores favoritas de todos nuestros
clientes para usar en los eventos de Vandermark, uno pensaría que ya
estaría completamente harta de ellas, pero las amo. Son mis favoritas
así que también estarían en mi isla.
—No creo que todas esas cosas existan juntas en la naturaleza.
—Bueno, las palmeras no cultivan chocolate, pero en mi isla sí, y
es mi imaginación, así que deja de ser un aguafiestas.
—Mierda, si eres tú quien me dice que deje de ser un aguafiestas,
realmente necesito reevaluar mi vida.
Lo golpeé de nuevo.
—¿Puedo abrir mi regalo ahora?
—Ve a por ello.
Sentándome, agarro el extremo de la cinta sedosa y tiro hasta que
puedo levantar la parte superior de la bonita caja azul. Mi sonrisa
cautelosa se extiende en una gran sonrisa cuando dejo que mis ojos se
fijen en el regalo que había dentro.
—Mason, eres un imbécil, lo sabes, ¿verdad?
—Lo hago, pero no me importa cuando me lo dices. Por alguna
extraña razón estoy en eso.
—Sí, ya hemos establecido el extraño hecho de que las mujeres
enojadas te excitan.

150
—Creo que sabes que me excitas independientemente de lo que
hagas —dijo Mason, obligándome a contener mi sonrisa.
Me estudió con esa sonrisa suya por un momento, pero luego
asintió con la cabeza ante mi regalo.
—¿Quieres probártelo para mí?
Levanto las bragas negras con la palabra Miércoles escrita con
brillantes diamantes de imitación.
—Sabes, por alguna razón, realmente no me siento inclinada a
hacer eso.
—Solo quería completar tu colección. Por lo que recuerdo, te
faltaban las bragas de los miércoles.
—¿O una vez más me estás comprando regalos para sobornarme
para que tenga sexo contigo? —Bromeo —Digo, un collar de diamantes,
bragas con diamantes de imitación... parece una indirecta bastante
sexual.
Mason se echa a reír mientras quita su brazo de mi hombro.
—A la mierda esas bromas de “pagar por sexo”, Taylor. Ni siquiera
te tocaré mientras dure este viaje. ¿Cómo suena eso?
—No funciona para ninguno de nosotros porque va en contra del
plan.
—Bien. Pondré mis manos sobre ti frente a todos, pero una vez
que estemos en la privacidad de nuestra habitación del hotel, no
obtendrás nada de esto —. Estaba bromeando, pero la forma en que
agarró su paquete me excitó.
Lo observo, descansando una pierna sobre su regazo y tomo su
mano.
—Bien. Y tampoco obtendrás nada de esto —bromeo, pasando su
palma sobre mis senos y luego entre mis piernas durante medio
segundo antes de que gruñera algo lujurioso y se subiera encima de mí,
dándome todo el peso de su cuerpo que ansiaba tan desesperadamente.
Pero tan pronto como mi pierna lo envolvió y él empujó contra mí, Sofía
nos gritó.
—¡Deténganse! ¡Podemos escucharlos!
—Y no estamos lo suficientemente borrachos para esta mierda
porque no volviste a rellenar nuestras copas —agregó Noah.

151
Riendo cuando Mason gime, lo aparté de mí.
—Solo estamos... abrazándonos agresivamente —grito de vuelta,
mi respiración es irregular y pesada cuando Mason enterró su rostro en
mi cuello, poniendo mi mano sobre su caliente erección.
—¡No les creemos y requerimos más Moët o que ustedes no follen!
—¡Bien!
Terminé cumpliendo con las solicitudes de mi mejor amiga, yendo
a llenar su champán mientras Mason se quedaba en nuestro sofá para
recuperarse. Con Noah desmayado junto a Sofía, ella gritó y sacudió su
cabeza hacia mí.
—Estás matando al hombre —susurró —Mase podría ser la
primera persona en la Tierra en morir de bolas azules.
—Te recuerdo que probablemente tendría sexo con él en este
avión si no fuera porque tú y Noah están aquí.
—Oh, lo siento, déjame saltar por la ventana para que finalmente
puedas tener sexo a pesar del hecho de que te dije que acabaras con eso
hace años.
—Culo inteligente —me reí mientras chocábamos nuestros vasos.
Tomando un sorbo de mi bebida, contemplé el brillante océano debajo
de nosotros, dejando escapar un largo suspiro de asombro.
—Dios.
—Casi estamos allí.
—Lo sé. Lo que significa que realmente está sucediendo. Estaba
comprometida con Aaron hace dos meses y ahora estamos a dos horas
del lugar donde se va a casar con otra mujer. Sofía, vamos a la boda de
Aaron —susurré, finalmente procesando que el día que habíamos
planeado finalmente había llegado. Me mordí las uñas —. Es tan
jodidamente extraño.
—Realmente lo es —Sofía miró fijamente por la ventana —. ¿Pero
sabes cuál es la parte más extraña? —Ella trajo su seria mirada a la
mía.
—¿Qué?
—Que no estás molesta por eso. Ni siquiera un poco —murmuró
con una pequeña sonrisa —. De hecho, eres más feliz de lo que has sido
en toda tú vida porque cada día con Mason sigue haciendo que tu

152
sonrisa sea más y más brillante, y aunque lo odio por ayudarte a
superar a Aaron ya que yo no pude, también lo amo por hacer lo que
sea que él hizo para curarte —dijo en voz baja, entrelazando sus dedos
con los míos —. No pude arreglarlo cuando perdiste al bebé, y no pude
arreglarlo cuando Aaron te dejó. Y como tu mejor amiga, fue el peor
sentimiento del mundo, así que gracias a Dios por Mason porque ahora
has vuelto. Y puedo verlo, estás mejor que nunca.
Le devolví la sonrisa.
No podía discutir eso en absoluto.

153
Capítulo 17
—Este lugar es hermoso, pero somos unos malditos idiotas —
declaró Noah a su llegada.
El Sundara Resort era un paraíso resplandeciente ubicado sobre
una exuberante playa de quinientos acres. Era de noche, pero pudimos
ver los coloridos peces revoloteando en las aguas del cayo cristalino, y
pudimos ver la imponente silueta de las majestuosas montañas que
rodeaban el hotel.
Pero ninguno de nosotros podía disfrutar del paisaje todavía
porque, gracias al viaje en avión cargado de champán , nos habíamos
olvidado de cambiarnos la ropa de Nueva York antes de aterrizar en
Santa Lucía. Envueltos en suéteres de invierno, mallas térmicas y jeans
gruesos, arrastramos nuestros pies hacia la recepción del hotel,
riéndonos miserablemente por lo increíblemente estúpidos que éramos.
Siguiendo a Sofía y Noah, Mason y yo resoplamos, viéndolos gemir como
niños y desnudarse tanto como era posible estando en público.
Recogiendo la bufanda que dejó esparcida en el suelo, acepté la
propuesta de Sofía de que nos registráramos y saltáramos rápidamente
a la piscina.
Con nuestras tarjetas de acceso, los cuatro nos separamos para
encontrar nuestras habitaciones y quedamos en encontrarnos de nuevo
en la piscina. Como si no tuviera suficiente calor, sentí el calor de
Mason mirándome mientras subíamos por el elevador.
—Dios, estoy deseando verte en bikini.
—Mmm. Lástima que eso sea todo lo que puedas hacer.
—¿Perdón?
Sonreí traviesamente.
—Puedes mirar pero no tocar.
Mason soltó esa risa sexy.
—No me di cuenta de que todavía estábamos en eso.

154
—Oh, lo estamos —Me presioné contra el lado opuesto del
ascensor —. Creo que será divertido torturarte un poco. Si crees que es
divertido burlarte de mi pobre deseo de cumpleaños y luego regalarme
un par de bragas para los miércoles, entonces mereces un poco de
castigo.
—Sé que no debería, pero estoy excitado. ¿Alguna idea de qué tipo
de castigo?
—Alguna —respondí.
Lo dejamos así antes de encontrar nuestra hermosa suite en una
planta con sólo cuatro habitaciones. Se encontraba escondida detrás de
unos cocoteros. Era hermosa, con suelos de madera de color rojizo con
bonitos detalles relucientes y una lujosa hamaca blanca justo al lado
del balcón con vistas al agua. Realmente no podía esperar para
ponerme mi traje de baño y sumergirme, pero después de buscar
frenéticamente a través de mi equipaje, recordé que algunas de mis
últimas compras estaban en el equipaje de Sofía, así que Noah me dejó
hacer un rápido intercambio viniendo a mi habitación para tomarse una
bebida con Mason antes de nadar, mientras yo bajaba para cambiarme
con Sofía.
Como todo el complejo fue alquilado exclusivamente para los
invitados de la boda Leo-Tully, aparentemente se había topado
rápidamente con caras conocidas y se enteró exactamente de que todos
estaban pasando el rato esta noche.
—Supuestamente hay una espectacular piscina infinita en el piso
de arriba y aún mejor, Aaron y Eva no estarán allí porque están
teniendo una aburrida cena con sus padres —dijo Sofía, atando el
cuello de su diminuto bikini floreado.
Ella sonrió mientras me veía ajustar el mío.
—Veo que alguien va a sufrir una fuerte tortura esta noche —
comentó, asintiendo con la cabeza con aprobación por mi elección de
traje de baño.
—Pensé que sería divertido irritarlo tanto como sea posible antes
de darle un muy merecido alivio —sonreí, ajustando las copas de mi
bikini de crochet blanco antes de ponerme una túnica color melocotón
que dejé abierta y desatada.
—Ya le he dado bolas azules a Mason. También podría llevarlo al
límite antes de...

155
—Joderle los sesos.
—Si.
Mi corazón latía fuera de control con solo pensarlo, pero no podía
esperar más. Necesitaba a Mason. Necesitaba sentirlo, cada parte de él
y considerando cuán cuidadoso había sido conmigo hasta ahora, sabía
que la pelota estaba en mi cancha. Así que esta noche era la noche.
Había tomado la decisión en el avión y, sorprendentemente, no sentía
nervios. No he tenido relaciones sexuales en meses, no había tenido
buenas relaciones sexuales en años, y solo había estado con otros dos
hombres en mi vida, pero no tenía miedo de satisfacer a Mason o no. La
forma en que me miraba me hizo sentir más que bien, y el hecho de que
se puso duro prácticamente cada vez que lo toqué me llenó de confianza
y tranquilidad, así que sabía que no tenía nada de qué preocuparme
esta noche.
—Debo decir que, esa es la jodida manera de romper un período
de sequía, señora —dijo Sofía, tomando mi mano mientras salíamos de
su habitación y atravesábamos el pasillo —. Mase es un buen hombre.
—Nunca pensé que diría esto, pero estoy de acuerdo.
—Dicho esto, será mejor que lo hagas trabajar por ello esta noche.
—Oh, no te preocupes —me reí —. Planeo hacerlo.

La piscina infinita en el complejo parecía diez veces más grande


que la del departamento TriBeCa de Noah y, en lugar de la vista a las
luces de la ciudad, se jactaba de montañas cubiertas de hierba, luz de
luna y estrellas radiantes sobre el infinito océano. En cada esquina de
la piscina habían cuatro cabañas, sus cortinas de azafrán se
encontraban abiertas mostrando los lujosos sofás y las tumbonas del
interior. Pero se encontraban casi vacías ya que los invitados más
jóvenes de la boda Leo-Tully estaban alrededor de la piscina,
chapoteando dentro o sentados en los bordes con las piernas
sumergidas, cócteles con sombrillas playeras en la mano.

156
Saqué la cereza marrasquino de mi piña colada y la metí en mi
boca, sacudiendo mi maldita cabeza mientras miraba a Mason.
Claramente ya se había bañado con Noah porque todavía estaba
empapado y lucía francamente lamible en su bañador negro.
Observándolo descaradamente, tuve que recordarme que
técnicamente, al menos en este momento, ese hombre era mío. Esa
estructura atlética con todos esos músculos pálidos y húmedos que
reflejan más que su parte justa de la luz de la luna: esa que era mía
para pasar las manos por todos lados y hundir mis malditos dientes si
quisiera.
—Ya te vio —Sofía sonrió cuando la mirada de Mason me
encontró desde el otro lado de la piscina.
Brillaba con la misma necesidad instantánea que había visto en
sus ojos en la fiesta de Noah, pero esta vez, se quedó atónito cuando me
acerqué a él, dejando que la suave brisa soplara mi túnica ligeramente
abierta.
—Tengo una nueva propuesta. Retiremos todo lo que dije en el
avión —dijo, empujándome a sentarme de lado en su regazo cuando lo
alcancé.
—Nah —sonreí —. Este es tu castigo.
—¿Por qué? ¿Décadas de ser un gilipollas antes de conocerte?
—Si.
—Bueno, considerando lo mucho que ya duele, diría que es muy
apropiado —dijo Mason, pasando sus manos sobre mis piernas
desnudas.
Sabía que había gente que hacía de todo, desde lanzarnos
miradas a observarnos descaradamente, pero ya no era consciente de
tener una audiencia. Tenía mejores cosas en mi agenda, como
simplemente ver a Mason tocarme como si fuera todo lo que quería
hacer durante el resto de la noche.
Pasó su mano a lo largo de mi túnica, la abrió ligeramente para
exponer un triángulo blanco de crochet. Sentada sobre él, su boca
estaba al nivel de mi pecho. Me retorcí un poco.
Al ver la expresión de sus ojos, por un segundo pensé que me
empujaría ahí mismo y me arrancaría el bikini. Pero en cambio, me
miró.

157
—¿Tienes alguna idea de lo jodidamente sexy que eres? —
preguntó seriamente.
La brisa sopló mi cabello contra sus pómulos esculpidos.
—Creo que podría hacerlo ahora.
—Bien —murmuró Mason, sus ojos azules fijos en los míos —.
Pero no creo que sepas —se humedeció lentamente la curva de sus
labios —cuánto tiempo he creído que lo eres.
—¿Qué?
—La mujer más sexy y jodidamente hermosa que jamás haya
visto.
Mi corazón se aceleró.
—Entonces dime —Me instalé en su regazo —. Dime tu primera
impresión de mí.
Mason esbozó una hermosa sonrisa.
—¿Honestamente? No es tan romántico porque fue a través de un
texto. Aaron estaba bastante satisfecho consigo mismo, así que me
envió algunas fotos de la chica que estaba viendo. Admito que mi
reacción fue llamarlo y preguntarle dónde diablos te había encontrado.
Alcé las cejas sorprendida —. Espera un segundo. ¿Que foto era
esa?
—Solo una foto tuya sentada frente a él en un restaurante. Era
verano y estaban afuera. Estabas usando un vestido que era ... en
realidad un material bastante similar a esto —dijo Mason, moviendo el
borde de la parte inferior de mi bikini, sus dedos sin saberlo me estaban
provocando. Con un pequeño gemido, se rio para sí mismo —. Y algo
sobre tu sonrisa me dijo que Aaron no te merecía, pero eso
probablemente era una locura. Y quizás solo estaba molesto por lo
presumido que se encontraba por ti.
—Me imagino —puse los ojos en blanco, preguntándome si la
mitad de la motivación de Aaron para salir conmigo provenía del hecho
de que sabía que a Mason le gustaba mi aspecto. Pero no lo cuestioné
por mucho tiempo porque realmente ya no me importaba mucho mi
relación con Aaron. Me sorprendió la poca nostalgia que sentía por él a
pesar del viaje de Mason por el sendero de los recuerdos.

158
—Bueno, ¿qué pasa con el primer recuerdo que tienes de
conocerme en persona? —Le pregunté.
—¿No te acuerdas?
—No. ¿Debería?
—Teniendo en cuenta lo locamente enojada que estabas, sí.
Probablemente.
Fruncí el ceño, tratando de ordenar mis recuerdos, pero no pude
recordar la primera vez que conocí a Mason cara a cara, o por qué me
habría enojado. Al estudiar la expresión preocupada en mi rostro,
Mason se echó a reír.
—Está bien, no te hagas daño —dijo, agarrando mi mano antes de
que pudiera golpearlo —. Fue en el cumpleaños de Aaron hace tres
años. Le pediste que te dejara entrar a su departamento y que te diera
el día para que pudieras limpiar para él y preparar el lugar todo
agradable para esa cena que estabas cocinando. Querías que él se
quedara con sus amigos hasta las ocho en punto para que tuvieras
tiempo de hacer que todo se viera perfecto. Pero lo aniquile a las seis y
media, así que terminó necesitando ir a mi casa y dormir un poco antes
de reunir la energía para comer cualquier cosa que hubieras cocinado.
Fue ... —su risa sonó casi nerviosa —malo. Muy jodidamente malo.
Todavía recuerdo cómo me miraste cuando lo llevé al departamento, y
ese fue el primer día que nos conocimos.
—Oh Dios mío —Mi boca se abrió cuando recordé de repente el
día que probablemente había borrado de mi memoria de pura rabia.
Todavía estaba en la etapa de luna de miel con Aaron y había
decidido hacer de su cumpleaños un asunto enormemente elaborado,
algo que nunca había tenido para ninguno de los míos, así que pasé
una semana investigando recetas, obteniendo favores de nuestros
vendedores favoritos en Vandermark y reuniendo la variedad más
hermosa de flores, velas e ingredientes para la cena. Terminé con una
variedad absolutamente perfecta, obtenida de los mejores floristas,
decoradores y vendedores gourmet de los cinco condados e incluso
algunas granjas del norte del estado. Dormí apenas un par de minutos
la noche anterior porque estaba muy emocionada de crear esta obra
maestra para Aaron, pero terminó tambaleándose borracho en el
departamento, durmiendo durante la cena y despertando alrededor de
la medianoche para meter un poco de mi lomo de cordero asado con
hierbas. en su boca antes de volver a la cama y vomitarlo una hora
después.

159
—Oh ... Dios mío —respiré, dejando que el recuerdo se hundiera
—. ¡Oh Dios mío, me estoy cabreando solo de pensar en eso otra vez! —
Me reí con incredulidad, golpeando a Mason repetidamente y con tanta
fuerza que incluso Noah me gritó desde unas pocas sillas.
—¡Lo siento! —Mason me esquivó con una sonrisa gigantesca en
su rostro —. No me di cuenta de que tenías todo planeado para él. El no
me lo dijo. Y a pesar de que yo estaba bastante borracho ese día, supe
al instante en que entré en el departamento y te vi, que eras demasiado
buena para él. Nunca había visto su lugar tan limpio y jamás había
olido comida tan increíble, así que sí, definitivamente fue la única vez
en mi vida que me sentí celoso de Aaron.
Me cubrí la cara con las manos —. Mi cabello era un desastre.
Recuerdo que estaba sudando y estaba cubierta de harina y jugo de
limón y probablemente un montón de otras cosas.
—Sí, bueno —se rio Mason —. Aún así te veías mejor que
cualquier cosa que hubiera visto en mi vida y recuerdo mirarte y solo
jodidamente egoístamente quererte de inmediato —Mason deslizó su
mano debajo de mi túnica, acariciando la parte baja de mi espalda —.
Creo que tuve diez fantasías sobre cómo robarte de Aaron antes de que
incluso me dijeras tu nombre —murmuró, frotándose la mandíbula
mientras sonreía para sí mismo —. Fue bastante duro, pero
definitivamente me lo hiciste más fácil cuando Aaron comenzó a
distanciarse de mí. De la familia.
Fruncí el ceño, confundida.
—¿Por qué?
—Apestaba no verlo tanto, pero el lado positivo era que prefería
olvidarme de ti. Era más fácil fingir que no existías y que no había algo
por ahí que no podía tener. Y la mayoría de las veces, funcionaba bien.
No pensaba en ti todos los días, te lo prometo. Pero algunas noches
aleatorias en que lo hacía... cuando pensaba en ti y en lo que sabía de
ti, lo buena que eras para Aaron... me dolía muchísimo.
Mi voz era pequeña mientras pasaba mi dedo por su clavícula y
bajaba por la línea profunda entre su pecho. No pude evitar pensar en
su innegable historial con las mujeres.
—Tengo la sensación de saber lo que hacías cuando era tarde por
la noche y te sentías deprimido.

160
—Tampoco te equivocas al respecto —dijo Mason honestamente,
con voz baja —. Sin embargo, se sentía bien en ese momento. Al menos
eso pensé. Pero ahora me doy cuenta de lo mucho que sientes cuando
estás con alguien que has querido por tanto tiempo. Cada toque, beso o
simplemente la forma en que te mira –se siente bien con cualquier chica
bonita– pero con la que has estado fantaseando durante años, es como
una jodida droga —Sus ojos trazan sus dedos, que rozaron mis
pantorrillas —. Comienza a convertirse en una adicción y en lo único en
que puedes pensar es en cuándo la verás de nuevo. Todas las cosas que
quieres saber sobre ella: cómo luce cuando está feliz o triste, cómo se
ríe cuando está nerviosa. Qué sonidos hará cuando la toques de cierta
manera.
Dios, Mase.
Estaba describiendo mis propios sentimientos descubiertos
recientemente a la perfección, pero saliendo de su boca, sonaban tan
malditamente sexy.
—Puedo entenderlo. Esa curiosidad... de solo querer descubrir
más y más sin parar —dije suavemente, el azul de los ojos de Mason
quemaba en mí de una manera que despertó todos mis sentidos. Su piel
desnuda se sentía más caliente bajo mi toque. Podía escuchar cada
detalle, cada zumbido y sonido de su voz y ciertamente sentía que
estaba viéndolo de manera diferente ahora.
—Ella es una chica con suerte —sonreí cuando Mason se inclinó
hacia mí —. ¿Hay alguna posibilidad de que la conozca?
La forma en que sus labios se torcieron fue irresistible.
—Yo diría que sí.
Me estaba desmayando en este punto. No me importaba que Sofía
y Noah se rieran de mí desde la piscina tampoco. Estaba cayendo y no
había forma de ocultarlo, así que inclinándome hacia Mason, dejé que
sus dulces labios me besaran. Pero apenas sentí un chasquido de su
lengua antes de que los dos nos viéramos empapados por dos
salpicaduras gigantes de agua.
—¡Consigan una habitación! —Los ojos de Sofía brillaron con
picardía mientras se aferraba al borde de la piscina, riéndose con Noah
y varios otros —. En serio, tienen una habitación, así que úsenla. Como
ahora.

161
Mientras meneaba las cejas, saqué la rodaja de piña de mi bebida
y se la tiré —. Haré lo que quiera, cuando quiera.
—¡Bien! —Sofia resopló, salpicándome una vez más antes de
nadar.
Me reí cuando Mason gritó detrás de ella, los dos parpadeando
agua de nuestros ojos. Todavía se pasaba una mano por la cara cuando
me levanté de su regazo para arrojar mi túnica empapada. Pero una vez
que sus ojos me encontraron de nuevo, se iluminaron como dos
diamantes.
—Cristo —Su mirada me devoró cuando se puso de pie y me
agarró como si pudiera desaparecer si no lo hacía —. Taylor, te ves…
joder —maldijo ante su propia pérdida de palabras —. Haré cualquier
cosa si me dejas llevarte a nuestra habitación ahora mismo.
Sonreí.
—¿Por qué? Tu permiso para tocarme termina una vez que
volvamos a nuestra habitación. ¿Recuerdas?
—Odio este juego. No quiero jugar más.
—Sí —sonreí mientras él apretaba mi cintura y besaba mi cuello.
Exhalé fuertemente cuando sentí su lengua moverse sobre mí,
dibujando una línea húmeda y caliente a lo largo de mi sensible piel.
—Eres jodidamente cruel —Mason sonrió contra la parte inferior
de mi mandíbula.
Cuando sus dedos se colaron debajo de los bordes de mi bikini, él
me mordisqueó, poniéndome tan dolorosamente caliente y molesta.
Moviendo la cabeza hacia atrás, cerré los ojos, demasiado excitada para
preocuparme por el hecho de que estábamos a plena vista de los
invitados de la boda de su hermano, mi ex. El compromiso en sí se
basaba en la pegajosidad y el mal gusto, así que seguramente no
importaba si decidía mostrar un poco de DPA con Mason en el hotel,
incluso si era del tipo de afecto que me hizo tomar su paquete y
apretarlo brevemente hasta que soltó un gruñido profundo y masculino.
—Joder, ¿qué estás tratando de hacerme, Taylor? —Mason
susurró suplicante.
No respondí, solo envolví mis brazos alrededor de su cuello y me
puse de puntillas para besarlo. Mi lengua se burló de la suya,
lanzándose rápidamente entre sus labios y desapareciendo, repitiendo

162
una y otra vez hasta que gimió de frustración y me golpeó contra su
pecho agarrando mi trasero. Cuando jadeé, él se lanzó, metiendo su
lengua en mi boca y barriendo vorazmente a través de mí, sin una pizca
de disculpa.
—Dios, puedo sentir lo duro que estás —susurré, mi sonrisa
presionada contra la suya.
—Solo tú me pones jodidamente así de duro —murmuró Mason —
. No tienes ni idea, Taylor. No sabes cuántas veces he fantaseado
contigo.
—Dime.
—Perdí la cuenta hace un tiempo, pero confía en mí cuando digo
que he pensado demasiadas veces en chupar esas tetas perfectas y
enterrar cada centímetro de mi polla dentro de ti. Te he esperado por
mucho jodido tiempo, Taylor.
El tono de Mason era intenso, sus respiraciones eran
superficiales. Sentí un firme apretón en mi seno izquierdo y jadeé de
nuevo, empujándome fuera de su cuerpo. Lo regañé con una mirada
perversa en mis ojos.
—¿Cuánto tiempo más puedes esperar? —Pregunté, mi corazón
latía con fuerza.
—He estado en mi límite por mucho tiempo.
Su voz dura me hizo morder mi labio.
—No —sacudí la cabeza —. No has alcanzado tu punto de ruptura
si todavía estás parado aquí y todavía tengo mi ropa puesta.
Mason gimió enojado.
—Joder, Taylor, en serio. ¿Qué estás tratando de hacerme ahora?
Solté mi labio entre mis dientes —. Solo quiero ver qué me vas a
hacer después de todos estos años de espera. Y quiero ver cuánto más
puedes esperar. Cuanto más lo hagas, mejor se sentirá.
—Dios, en serio eres jodidamente malvada a veces —siseó Mason,
con la mandíbula apretada.
Pero me dejó ir y me fui a buscar a Sofía, que ya se estaba riendo
a carcajadas cuando me reuní con ella, Noah y algunos otros en una de
las cabañas.

163
—Estás jodidamente en eso ahora —sonrió Noah mientras
mirábamos a Mason desde el otro lado de la piscina.
En el segundo en que lo dejé, estuvo rápidamente flanqueado por
chicas que parecía conocer a juzgar por la forma familiar en que lo
saludaban.
—Está odiando las charlas un millón de veces más de lo habitual
en este momento —resopló Noah mientras Mason hacía todo lo posible
por socializar sin parecer una bestia enjaulada torturada.
Todos sus músculos se flexionaron en silenciosa irritación cuando
se recostó en el balcón, apenas logrando sonreír a las charlatanas que
lo rodeaban.
Dios, definitivamente estoy en eso ahora, sonreí mientras
descansaba en el diván. Avanzado hacia adelante sobre mis manos y
rodillas, dejé que Mason observara mientras lentamente me bajaba para
acostarme sobre mi estómago. De alguna manera, justo en la posición
en la que estaba acostada tenía su labio curvado, su bíceps abultado
mientras se frotaba la nuca.
—Veamos qué sucede cuando haga esto —murmuró Noah,
apoyando su mano sobre mi hombro —. Uhm. Oh, mierda, a él no le
gustó eso —se rio, deslizando su toque lentamente por mi espalda
observando los ojos de Mason nublarse con una mirada de muerte que
me habría hecho temer por la vida de Noah si no fuera el mejor amigo
de Mason. Probablemente también fue la única razón por la que no
había irrumpido y me había agarrado. Sabía que su mejor amigo no
tenía interés en mí. Pero entonces la mano de Noah rozó el nudo de mi
bikini.
—Estás jugando con fuego, Van Daal —advirtió Sofía.
El la ignoró. Y en el segundo que jugó con los extremos del nudo,
dando el más leve tirón, Mason salió del balcón y dejó su conversación
sin decir una palabra.
Estaba en el punto de ruptura.
Mi boca se abrió mientras lo veía venir, su paciencia se
desvanecía visiblemente con cada paso que daba hacia mí. Me puse de
rodillas en el sofá, cada centímetro de mi cuerpo se encendió mientras
lo anticipaba: su toque, su piel, toda esa lujuria y furia acumuladas que
había estado guardando para mí. Jadeé y cubrí mi chillido de sorpresa
cuando finalmente se acercó y me reclamó, agarrándome por la cintura

164
y arrojándome fácilmente sobre su ancho hombro. Mis manos se
unieron a mi boca cuando él me apartó de la vista de la multitud,
cayendo solo una vez que me hubo llevado a la cabaña más alejada.
Tirando de la cuerda, desató las cortinas, dejándolas cerrarse antes de
arrojarme a la cama y subirse encima.
—No puedo esperar más —gruñó Mason, desgarrando los
triángulos de mi bikini.
Él gimió cuando mis senos se liberaron, amasándolos en sus
manos por un apresurado segundo antes de chupar mis pezones en su
boca, agitando su lengua hasta que se tensaron en picos tan apretados
que casi era doloroso. Pero no sentí nada más que placer, apretando los
dedos contra los musculosos hombros de Mason y arrastrándolos por la
gloriosa V de su espalda, rogándole sin palabras que me diera más.
Cualquier cosa. Quería su lengua, su aliento, sus dedos, su polla. Podía
sentir cómo se tensaba furiosamente contra su bañador y todo lo que
quería era sentir cómo se relajaba dentro de mí y luego se sumergía con
fuerza.
—Yo tampoco puedo esperar —jadeé mientras Mason empujaba la
parte inferior de mi bikini a un lado, deslizando sus dedos dentro de mí.
Maldijo de inmediato.
—Joder, nena, estás tan mojada para mí —Mason movió sus
dedos dentro de mí, mirando mis labios cada vez más abiertos para él
—Cristo, no puedo creer lo jodidamente mojada que estás —murmuró
antes de apretar la mandíbula y gemir porque no tenía un condón.
—En la túnica —jadeé, un sonido de desesperación escapó de mi
pecho cuando Mason levantó su peso de mi cuerpo, quitándose de mí
por el breve segundo que tardó en arrebatar la túnica del suelo.
—Déjame —respiré, agarrándolo, mis mejillas se sonrojaron
cuando Mason me vio encontrar el condón y romper el envoltorio.
Cuando terminé, él tenía la polla fuera y descansaba pesadamente en la
palma de su mano, luciendo duro como una roca y tan jodidamente
delicioso que tuve que gemir y alcanzar para tocarlo —. Déjame sentirlo,
Mason, por favor.
—Lo haré —murmuró con voz ronca —. Necesito que te quites
todo primero, nena. Desnúdate para mí.
Sus ojos se negaron a dejar de mirarme mientras me desvestía
por completo, arrancándome el bikini y retorciéndome sobre mis nalgas
mientras enrollaba la goma por su eje, sobre cada pulgada dura y

165
gruesa que me tenía apretando desesperadamente mis pechos hasta
que Mason gruñó y se colocó encima de mí, dibujando la parte plana de
su lengua sobre mi pezón apretado y provocando mi húmedo coño con
la punta acampanada de su polla. Presionó contra mí, enviando un
millón de pequeños pinchazos a mi núcleo y obligando a cada
desesperada y sucia súplica de necesidad a salir de mis labios. Las
cuales encendieron un fuego detrás de los ojos de Mason.
—Dímelo otra vez, Taylor —dijo con avidez —. Dime cuánto
quieres mi polla.
—La necesito —Con la espalda arqueada, las uñas clavadas en su
piel, le rogué —. Te necesito dentro de mí —respiré dolorosamente.
Cada segundo que me hacía esperar convertía mi deseo en dolor y me
hacía preguntarme cómo demonios podría haber esperado tanto tiempo
cuando no podía esperar dos segundos.
—Dilo.
—Necesito tu polla —gemí, febril, amando y odiando la forma en
que retumbó de alegría por mi angustiada desesperación —. La necesito
ahora.
Mi boca se abrió mientras empujaba entre mis pliegues llenos.
Aferrándome a su cuello, la sorpresa mantuvo mi boca abierta. Tenía
solo unos centímetros de sí mismo dentro de mí y ya, me sentía llena, la
palpitante cabeza de su polla era mucho más gruesa de lo que parecía,
estirándome tan perfectamente alrededor de él que apenas podía
respirar. Apenas hice un sonido cuando finalmente empujó dentro de
mí, cada centímetro de su dureza me atravesó y me llenó hasta la
empuñadura con pura satisfacción.
—¡Mierda! —El agudo gruñido salió de sus labios una vez que
estuvo completamente dentro de mí —. Jesucristo, te sientes tan
jodidamente bien, Taylor —gruñó Mason, moviéndose rápida pero
poderosamente dentro de mí, cada una de sus sólidas estocadas entre
mis piernas dibujando un profundo y gutural gemido de sus labios.
Arqueé mi espalda, agarrando puñados de su trasero. Dios,
estaba en otro lugar ahora. Completamente fuera de mi mente con pura
satisfacción. Su toque, sus sonidos, su balanceo rítmico: todo
aumentaba el calor de mi cuerpo cada segundo.
—Mírame, Taylor —Acepté su orden, sintiendo el repentino
bloqueo de dos imanes cuando nuestros ojos se encontraron —. Dime
cuán bien te hace sentir mi polla.

166
Sacudí mi cabeza mientras gemía, apenas capaz de decir algo.
—No puedo…
—Vas a decírmelo. Dime. Dime cuán húmedo está tu coño para
mí, Taylor.
Enredé mis dedos en su cabello, embriagada por el sonido de sus
embestidas.
—Puedes oírlo —susurré.
—Mmm, puedo y es como música para mis oídos —Mason
retumbó contra mis labios mientras aplastaba un beso sobre mi boca.
Cada centímetro de su cuerpo era sólido como una roca mientras
avanzaba su ritmo hasta que golpeó ferozmente dentro de mí, cada
golpe más largo, más contundente que el anterior. El sonido solo me
volvía aún más loca y pude sentir que me apretaba a su alrededor, mis
entrañas se tensaron, amenazando con un orgasmo diferente a
cualquier otro que haya tenido en mi vida.
—No pares, oh Dios —exhalé —. Por favor, no pares.
Él interpretó esas palabras como ir más duro y no me opuse.
Estaba agradecida por la intensidad de su beso porque necesitaba algo,
cualquier cosa para callarme mientras Mason me follaba con abandono,
tentando el éxtasis que se derramaba de mis labios. La sangre corría
tan rápido en mis oídos en ese momento que podía desconectar
cualquier otro sonido si quisiera, y lo hice. No estaba segura de lo que
estaba sucediendo alrededor de la piscina y no quería saberlo. Quería
ahogarme en el placer que Mason me infundió con tanta ferocidad
ahora que estaba lista para explotar, demasiado perdida para prestarle
atención a lo que inconscientemente sabía que era un problema mayor.
Obstinadamente, lo ignoré.
Pero luego se hizo presente.
Los sonidos de murmullos y empujones fuera de la cabaña se
desvanecieron en mis oídos solo unos segundos antes de que fuera
demasiado tarde y cuando las cortinas se abrieron, un jadeo agudo
salió de mi garganta.
Empujé a Mason fuera de mi cuerpo justo cuando escuché una
voz gruñir —¡Qué mierda, Taylor!

167
No tenía que darme la vuelta para saber quién era, pero lo hice,
cubriéndome con las manos cuando descubrí que mis ojos miraban de
repente a aquellos ojos que no había visto en meses.
Era Aaron.

168
Capítulo 18
Envuelta en mi túnica empapada, temblé detrás de la pared que
era el cuerpo de Mason, mi furia olvidada por la conmoción de cómo se
veía Aaron mientras Noah lo retenía. No había pasado tanto tiempo
desde que lo había visto y, sin embargo, no reconocía a este hombre. No
debido a ningún cambio físico: todavía medía 1,80 de altura con cabello
castaño claro, recortado y peinado cuidadosamente. Su rostro todavía
estaba bien afeitado y aún vestia con lo habitual camisa azul de botones
y jeans. Pero su pecho se expandía por completo, su cara roja como la
sangre y sus ojos salvajes mientras se sacudía hacia mí.
—¡Déjame hablar con ella! —Apretó los puños, ya había
reprendido a Mason mientras la fiesta se dispersaba.
Apenas podía entender qué demonios estaba diciendo por su furia
cegadora, pero sabía que tenía que estar tan enojado como se veía
porque creía firmemente en su corazón que no me había acostado ni me
acostaría nunca con Mason. Pero luego, por supuesto tuvo que venir y
vernos desnudos, jadeantes e innegablemente juntos.
—No puedo creer esto. Juro por Dios, que estoy a dos segundos
de perder mi puta mente. ¡Jesús, sólo quiero hablar con ella!
—Cálmate antes de dejarte ir a ningún lado cerca de ella —gruñó
Mason, igualando los pasos de Aaron para mantenerme protegida —. Lo
digo en serio, Aaron, cálmate.
—¿Qué, crees que voy a golpearla? —La risa de Aaron era aguda y
retumbante, sonando casi maníaca —. Si crees eso es porque
claramente no conoces nuestra relación.
—Lo hacía antes de que la dejaras fuera de tu vida de la maldita
nada, así que tal vez ninguno de nosotros te conoce tan bien como
pensamos.
Mason retrocedió aún mirando a Aaron mientras alcanzaba su
espalda para tomar mi mano. La tomé, dejando que me diera un
apretón reconfortante para asegurarme de que todo estaría bien. Pero

169
no se sintió de esa manera ya que lo único que hizo falta fue que Aaron
mirara nuestras manos entrelazadas para que volviera a perderlo.
—Oh, vamos, si ustedes dos están realmente juntos, ¿por qué
demonios pensarían que estaría bien venir a mi boda?¿Eh?
—¿Por qué demonios pensaste que estaba bien dejar a tu
prometida para casarte con mi ex, maldito idiota? —Mason lo desafió —.
No hay diferencia en que estés con Eva, Aaron. Si tengo que aceptar el
hecho de que estás con mi ex, tienes que aceptar el hecho de que estoy
con la tuya.
Aaron desaceleró sus arremetidas contra Noah.
—¿En serio?
—¿Por qué no lo estaría?
—¡Porque no puedes comparar eso! —murmuró a la defensiva.
—¿Por qué no? —Finalmente exigí. Abracé el brazo de Mason
contra mi pecho mientras daba un paso adelante para arrancarle los
ojos a Aaron —. ¿Cuál crees que es realmente la diferencia, Aaron?
Parecía totalmente sorprendido mientras me miraba boquiabierto,
dejando que sus ojos me observarán, viajando de mi cara a mi cuerpo.
—¿Cual es la diferencia? —Miró sin pestañear a través de la
humedad de mi túnica —. La diferencia es que no soy mi hermano. No
soy alguien que folla algo bonito con piernas largas o buenas tetas. Me
caso con Eva, quien nunca le importó una mierda. ¿Cierto, Mase? ¿Lo
hiciste? —Preguntó con fingida curiosidad, inclinando la cabeza como
un maldito loro —. Ni siquiera sabías su segundo nombre hasta que
viste la invitación de la boda. ¿Correcto? Entonces esa es la diferencia.
Nunca te importó Eva, pero ¿Taylor? ¡Me preocupo por ella y ni siquiera
puedo tener el jodido alivio de saber que la estás cuidando porque todos
aquí saben que solo estás metiendo tu polla en ella para vengarte de mí!
—Eso no es cierto —. Mason se liberó de mí para gruñir a
centímetros de la cara de Aaron.
Era solo un poco más alto que su hermano, pero de alguna
manera, lo empequeñeció mientras estaba enfurecido frente a él.
—En caso de que no te hayas dado cuenta considerando la forma
en que la abandonaste, esta mujer es lo mejor que te ha pasado. Y no
solo a tí, pequeña mierda, ella sería lo mejor que le sucedería a
cualquier hombre que tenga la suerte de tenerla, así que no abras la

170
boca diciéndome lo que tengo con Taylor, porque claramente tienes
problemas para reconocer cuando algo es demasiado bueno para ser
otra cosa que no sea real.
Podía sentir el aire abandonando mis pulmones. Ni siquiera eran
para mí, pero las palabras de Mason me hicieron flotar tan alto que tuve
que agarrarlo para que me mantuviera de pie. Apreté mis ojos por un
segundo, descansando mi frente sobre su brazo para poder absorber
sus palabras. Por supuesto, Aaron no me dejó disfrutar el momento por
mucho tiempo.
—No jodas, Mase. Ella es solo otra conquista antes de que pases a
la siguiente. No te importa nada más que ese pequeño y apretado coño
entre sus piernas.
—Cuida tu maldita boca.
—¿O que? —Aaron desafió, había algo maníaco sobre la risa
detrás de sus ojos —. ¿Heriré los sentimientos que ni siquiera tienes,
Mase? Dame un respiro. Soy tu hermano. Te conozco de toda la vida y
sé con certeza que no te enamoraste mágicamente de ella.
—Creo que ya hemos establecido que no sabes una mierda.
Aaron se burló cruelmente.
—Por el amor de Dios, estamos hablando de Taylor aquí, así que
si realmente crees en alguna de las tonterías que estás diciendo, es solo
porque acabas de follarla, idiota.
—Eres un imbécil —siseé de inmediato, odiando que de repente
hubiera lágrimas en mis ojos. Aaron ya estaba retrocediendo pero
sacudí mi cabeza, soltando a Mason y gritándole a los tres —. A la
mierda, Aaron. No estoy aquí para su aprobación —dije, sintiéndome
derrotada o liberada, ni siquiera estaba segura —. Estoy aquí para
seguir adelante como claramente lo has hecho, pero a la mierda, puedo
seguir adelante en casa, así que disfruta de tu vida.
—¡Espera!
Había dos pares de pasos siguiéndome ahora y sabía que
pertenecían a Mason y Aaron.
—Taylor, espera. —La mano de Aaron atrapó mi muñeca y la
apretó por un segundo antes de que Mason lo empujará hacia atrás. Me
di la vuelta esperando ver una pelea, pero lo único que vi fue la

171
persistente persecución de Aaron en mi dirección, el dolor brillaba en
sus ojos claros mientras lo miraba con disgusto.
—No quise decir eso.
—He aprendido a dejar de importarme lo que quieres decir.
—Cariño, por favor, ¡solo déjame explicarte por un segundo!
Hice una mueca justo cuando los labios de Mason se curvaron
con la palabra "Cariño".
Aaron tenía una mirada suplicante ahora, pero no pude sentirme
ni un poco culpable cuando dejé que Mason se acercara a mí y rodeara
mi cintura con un brazo protector.
—Te dije que no soy tu Cariño, Aaron. Y ya lo has intentado y no
has podido explicarte.
—Solo dame un segundo para hablar contigo en privado, Taylor
—susurró desesperadamente —. No puedo soportar verte con él. Sabes
que no puedo. ¡Sabes cuánto me duele esto!
—Sí ¿Y cómo te sientes ahora? Así me sentí cuando sostuve la
invitación a tu boda en mi mano. Cuando me enteré de que no me
habías dejado porque te acobardaste, si no porque decidiste cambiar
por una novia más conveniente —dije fríamente —. Bueno, adivina qué,
decidí cambiarte también, y puedes aceptar eso o arrepentirte de otra
boda y ser el cobarde más grande del mundo por segunda vez este año.
—Y si hiciera eso, ¿lo dejarías? —Aaron regresó descaradamente.
Mason lo atacó con una furia que contuvo rápidamente, tal vez
porque lo aparté o quizás porque se dio cuenta de que queríamos eso.
Precisamente eso. Forzar a Aaron a cuestionar su compromiso era
nuestro único objetivo, pero con la pregunta que acababa de hacerme,
de repente me sentí en desacuerdo con la misión. Sentí que Mason
también lo hacía.
—Respóndeme —Aaron instó temblorosamente —. Por favor.
El silencio espesó el aire ventoso de la noche. Nunca había
sentido tanta tensión en mi vida y, sin embargo, de alguna manera, me
encontré con ganas de reír.
—No obtienes respuestas cuando tú quieras, Aaron —dije
finalmente, mi voz firme —. También quería respuestas tuyas, pero no
respondiste mis llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos o

172
correos de voz. Lloré en innumerables ocasiones tratando de resolver
esas respuestas por mi cuenta mientras estabas disfrutando de la vida
con Eva. Sacando botellas de champán y permitiéndote olvidar a la
persona que amaste durante tres años porque era más fácil y eso te
hacía sentir mejor. Bueno, ¿Adivina que? Haré lo mismo está noche —.
Dejé que la mano de Mason tomara la mía mientras miraba a Aaron sin
disculparme —. Y puedes sentarte a observar cómo lo hago.
Con eso, le murmuré a Mason: —Vamos.
Y lo hicimos.

Jodido.
Eso era lo que era esto.
No lo que acaba de suceder en la piscina con Aaron, lo que estaba
sucediendo ahora mismo en el balcón de Mason y mi suite. Se suponía
que debía sentirme miserable. Que debía llorar, llorar por el hecho de
que acababa de ver a mi ex prometido, que sus palabras habían sido
desde odiosas a hirientes cuando me atacó por alejarme de él de la
forma en que lo hice.
Pero no era nada de eso.
Mis respiraciones eran desiguales cuando cerré los ojos, con mis
nudillos blancos en la barandilla del balcón. Esto es jodido, me dije
mientras absorbía cada embestida furiosa detrás de mí sin
remordimientos, saboreando el placer. En lugar de estar con el corazón
roto, lleno de pena, estaba en éxtasis, llena del calor brutal y el
profundo placer con la polla de Mason perforando dentro de mí.
Todavía había un poco de ira, algo de fuego que quedaba desde
nuestra disputa en la piscina, pero con mucho gusto pusimos esa
energía en marcha. Con la mano que cubría mi garganta, Mason me
sostuvo exactamente dónde y cómo me quería, su mano libre tocando
mi pecho, apretándome con fuerza mientras entraba y salía de mi coño
empapado.

173
Era fuerte, despiadado, derribando sin dificultad mis ideas de lo
bueno y duro que podía ser el sexo. Cualquier idea que tenía antes era
una patética broma en comparación con la completa posesión que
sentía con Mason. Era natural, dominándome sin esfuerzo con la forma
en que sus manos se deslizaban por todo mi cuerpo, posicionándome
rápidamente a su gusto. Y lo que era bueno para él sin duda era mejor
para mí porque nunca antes había sentido aquella tormenta dentro de
mí. Ya me había corrido una vez, mis pechos temblando en sus manos
mientras bombeaba cada gota de placer dentro de mí. Ya había
experimentado mi mejor orgasmo, pero Mason seguía insistiendo,
convenciéndome de que había más para mí, que lo mejor estaba por
venir.
Y le creí.
—Esto es todo lo que quiero, Taylor —Su agudo susurro atravesó
la noche silenciosa. Deslizando su mano desde mi garganta hasta mi
mandíbula, enganchó sus dedos contra mi labio —. Esta boca es la
única jodida boca que quiero. La quiero a primera hora de la mañana.
Quiero que sea lo último que pruebe por la noche. No quiero oír que
diga el nombre de otro hombre, ¿me oyes? —jadeó en mi oído.
—Sí —respiré ansiosamente —Solo el tuyo.
Con un gemido, dejó caer su mano para que ambas amasaran
mis pechos, disfrutando de follarme con una furia carnal por detrás.
—Y estas tetas —gruñó ferozmente, sus largos dedos
envolviéndose fuertemente alrededor de mí, masajeándome firmemente
hasta que solté un gemido —Estas jodidas tetas hermosas son mías.
—Puedes tener cualquier cosa, simplemente no te detengas —le
supliqué desde el fondo de mi garganta.
Sus labios se curvaron en una sonrisa contra la parte posterior de
mi cuello cuando se deslizó a mi centro.
—No lo haré —Esa tranquilidad aterciopelada se deslizó sobre mi
piel mientras jugaba suavemente con mi clítoris —. No hasta que te
haga venir de nuevo —Sus dedos se enredaron en mi cabello, Mason
acarició mi perla hinchada, mientras mantenía el ritmo de sus suaves
embestidas dentro de mí —. No quiero parar nunca.
Dios, fue lo mejor que pude escuchar. Me quedé sin aliento
mientras él me mantuvo quieta y se hizo cargo por completo. No estaba
acostumbrada a renunciar a todo el control, pero con Mason, me deleité

174
con ello, en el sonido que hacía su polla conduciéndose dentro de mí
hasta las bolas con cada golpe.
—Vente para mí, Taylor —exigió, su puño latía suavemente
alrededor de mi cabello —. Necesito oírte venir por mí.
Gimoteé, la tensión aumentó con una fuerza creciente en mi
núcleo.
—Déjame mirarte cuando me corra —susurré, jadeando cuando
Mason se retiró de mi interior, dejándome con un doloroso vacío que
nunca habría pedido si hubiera sabido cómo se sentía. Fue apenas un
segundo cuando me llevó desde el balcón a la cama, pero en mi mente,
se sintió como una eternidad y ya estaba suplicando desesperadamente
por él una vez que mi espalda golpeó el colchón. Pero cuando su
exquisito cuerpo se cernió sobre mí, olvidé el vacío y me di cuenta de
que valía la pena: al ver esos abdominales ondularse, esos ojos que se
clavaron en los míos cuando su polla golpeó mi coño y volvió a entrar en
mí.
Apreté las sábanas mientras gemía, nuestros ojos se encontraron
en aquel trance mientras nos balanceábamos el uno contra el otro, la
pasión entre nosotros era tan espesa que podía saborearlo.
Suave y resbaladizos uno contra el otro, nuestros cuerpos se
apretaron rogando por la liberación. Pero la euforia era tan irreal que
ambos nos negamos a dejarla ir. Nuestro placer estaba completo y
ahora finalmente podía entender lo que dijo Mason anteriormente:
acerca de ser llevado hasta el límite sin romperse. Porque lo sentía
ahora. Estábamos listos para liberarnos, pero como masoquistas,
resistimos, prolongando la satisfacción final. Mis uñas se clavaron en
su piel cuando el empuje de sus caderas se hizo más corto, más
apretado, cada presión tensa entre mis piernas unido por un gruñido
entre sus dientes apretados.
—¿Sientes lo que me haces? —Mason siseó contra mi cuello
cuando su polla se hinchó aún más dentro de mí cuerpo —. Vas a
hacerme venir más duro que en toda mi vida, Taylor. Me vuelves
jodidamente loco.
Lento y firme antes de aumentar su ritmo de nuevo, con golpes
precisos, sus respiraciones calientes se elevaron en el aire. Tenía una
sobrecarga sensorial cuando besó mis pechos y los lamió como si
fueran su última comida. Cuando finalmente llegué, el sonido de mi
grito lo llevó conmigo. La habitación se llenó con un rugido de placer

175
cuando un vicioso orgasmo sacudió cada centímetro de su increíble
cuerpo.
Cuando se derrumbó encima de mí, le acaricié la mejilla. Sentí el
latido de su polla todavía pesada y medio dura entre mis piernas.
Disfruté del asombro mezclado con la profundidad de sus ojos, y cada
cálido aliento de su boca rozando mis hinchados labios.
Bajo la fuerza de su peso, yacía en la dicha, en mi propio paraíso
privado mientras simplemente lo veía mirarme.
No había necesidad de respuestas esta noche.
Tenía preguntas con respecto a Mason antes de venir a Santa
Lucía, y me prometí a mí misma que sería capaz de responderlas
cuando regresáramos, pero ya no las necesitaba. No había estado
segura de nada en mucho tiempo, pero completamente envuelta en los
brazos de Mason, el aire zumbando con todas las palabras no dichas,
estaba segura. Perdí el control y caí duro, pero no importaba.
Porque él había hecho lo mismo.

176
Capítulo 19
Si había alguna duda sobre lo que había sentido anoche, fue
disipada por la mañana porque mientras la boda aún estaba en
marcha, Mason estaba listo para irse. De pie entre las maletas que
apenas habíamos desempacado, traté de detenerlo y hacerlo entrar en
razón.
—¿Pero qué hay de tu madre? —Le pregunté suavemente,
pensando en cómo Clara no solo perdería a su hijo menor, sino que
sabría para siempre que su última interacción con Mason había sido
francamente horrible.
Recién duchado, con la toalla anudada flojamente sobre las
caderas, Mason se dejó caer en un asiento al borde de la cama.
—No sé —suspiró —Tendré que decirle que hizo su elección.
—Anoche dudaba de sí mismo. Lo viste.
—Lo hice —Mason levantó su mirada hacia mí —Pero si para
suspender la boda tienes que decir que lo aceptarás de regreso, ya no
me importa que suceda. Sé que en realidad no volverías con él. Sé que
ya no quieres tener nada que ver con él. Pero si dices esas palabras, las
sostendrá en tu contra y te acosarán por... No sé cuánto tiempo, pero lo
suficiente como para seguir siendo parte de tu vida, y eso no es justo
para ti. Te mereces alejarte de él y comenzar de nuevo.
—Masón —El agradecimiento se apoderó de mi pecho cuando me
paré frente a él en la cama, dejando que me empujara por la parte
posterior de mis muslos —Obviamente quiero eso, y confía en mí, no
quiero quedarme aquí más tiempo. Estaba lista para partir en el
momento en que vi a Aaron anoche. Pero tampoco quiero que te vayas a
casa y sientas que no hiciste lo suficiente para tratar de salvar a tu
familia por tu madre —. Alisé mis pulgares sobre sus mejillas
esculpidas mientras sostenía su rostro —. Hasta cierto punto, entiendo
su dolor. Sé lo que se siente perder algo preciado y luego poner todas
tus esperanzas y sueños en una sola persona. Y Aaron es claramente la
persona equivocada para que cualquiera dependa, pero tu madre lo
merece. El es su hijo. Ella lo llevó durante nueve meses y lo crio

177
durante dieciocho años. Perderlo después de todo ese tiempo
honestamente suena peor que... —Corté. Doce semanas.
Bastante cerca, en realidad. Pero no había necesidad de terminar
esa oración porque ya no quería hablar sobre mi pasado, y Mason sabía
exactamente lo que iba a decir. Llevándome a mi posición favorita en su
regazo, envolvió mis brazos alrededor de su fuerte cuello y me abrazó.
Su pecho desnudo sobre la suave camiseta que me había puesto para
dormir, me besó, presionando sus labios suavemente entre mis pechos,
a lo largo de la parte superior de ellos y finalmente, contra el valle en
forma de corazón entre mi clavícula. Luego me miró a los ojos y, como
ayer, pude leer las palabras en su corazón. Tres de ellas. Dios, solo dilo,
Mason, pensé antes de cambiar de opinión rápidamente. No, no lo digas.
No sabía qué sentir, cómo reaccionaría si lo hiciera. Era demasiado
pronto para esas palabras y además era más probable que me golpeara
un rayo que escucharlas de Mason Leo, pero las percibí tan claramente
que sentí que podía palparlas con mis dedos si quisiera.
Para mi decepción y alivio, no se manifestaron en sus labios.
—Le daremos una oportunidad más —concluyó Mason. Luego su
boca se curvo en una sonrisa —. Bien podría funcionar, teniendo en
cuenta la locura que nos enviaron a las 4 AM.
—Cierto.
Había sido casi cómico. A pesar de nuestro agotamiento en la
cama anoche, Mason y yo fuimos por la segunda ronda. No fue
planeado. Estábamos sudorosos y pegajosos, así que saltamos a la
ducha y, aunque comenzó solo con mis labios envueltos alrededor de su
polla, terminó con Mason levantando mis pies del suelo, envolviendo
mis piernas alrededor de sus caderas estrechas y golpeándome tan
fuerte contra el mármol que no me di cuenta de lo fuerte que estaba
gritando su nombre. Simplemente no era una prioridad.
Y tal vez alguien llamó a la puerta. Quizás no lo había escuchado,
pero tenía la sensación de que Aaron había llegado en algún punto,
porque poco después de salir de la ducha, había mensajes de texto en
nuestros teléfonos, de Aaron y Eva, respectivamente. No pedí leer el
mensaje que recibió Mason, pero esperaba que no fuera tan dramático
como el mío.
Taylor, no puedo dormir. No puedo pensar en otra cosa que no sea
en cuán furioso estoy contigo y cuánto lo siento por ti. Si quieres que lo
admita, estoy celoso. Estoy tan asqueado como celoso de que dejes que te
folle así. Quiero una oportunidad para recordarte que puedo hacerte

178
sentir mejor que él, pero sé que después de lo que te hice, nunca me
darás esa oportunidad, así que al menos hazme saber que no me odias.
Soy una jodida bola de furia, dolor y remordimiento y no sé cómo dejar
que todos esos sentimientos vivan dentro de mí de una vez. Me duele
mucho Taylor. Lo jodí. Soy un cobarde. Eso lo sé, pero he hecho mi cama,
así que dormiré en ella. Solo déjame tener un buen recuerdo de ti antes
de que te vayas. Incluso si ninguno de nosotros lo dice en serio y por
dentro todos deseamos en secreto desgarrarnos las gargantas,
finjámoslo. En aras de los últimos recuerdos que tenemos el uno del otro,
sentémonos juntos, hablemos y pretendamos que estamos de acuerdo
con las nuevas vidas del otro. No tienes que venir a mi boda. Preferiría
que no lo hicieras. Pero al menos veámonos mañana por la mañana.
Conocerás a mi futura esposa, haré las paces con mi hermano y luego
seguiremos como extraños o al menos dos personas que ya no se aman.
Te lo ruego, Taylor. Por favor.
Por segunda vez, miré el texto que Aaron había enviado anoche.
Me reí mientras Mason me leía los mensajes mucho menos dramáticos
pero pasivo-agresivos y algo coquetos que Eva le había enviado, que
incluían una invitación oficial para almorzar con sus amigos en la
terraza junto a la playa del resort.
Decidimos ir.
Ya estábamos a segundos de volver a casa, por lo que parecía
inofensivo permanecer un par de horas más y al menos tratar de lograr
ese momento de paz entre las dos parejas. Era por Mason y para mi
propio beneficio también: sacar a Aaron de nuestro camino si
queríamos explorar cualquier indicio de un verdadero romance entre
nosotros. Así que en lugar dirigirnos hacia el helipuerto, nos
preparamos para una tregua durante un almuerzo con los próximos a
ser el novio y la novia.
Mason besó la parte posterior de mi cuello mientras me
abrochaba el vestido nude que me había comprado ese día cuando nos
encontramos con Whitney. Luego, situada en el borde de la cama, lo vi
cambiarse libremente frente a mí, aún totalmente impresionada por su
magnificencia tallada en piedra. Curiosamente, no temía ir al brunch
porque no quisiera ver a mi ex con su prometida modelo. Temía porque
sabía que sería una tortura para mí sentarme al menos una hora sin
poder arrastrarme sobre Mason y poner mis manos sobre todo su
cuerpo. A juzgar por cómo me empujó contra la pared y me besó
hambrientamente durante varios minutos antes de que saliéramos de la
habitación, sentía lo mismo.

179
Ahora que el sello se había roto entre nosotros, no podíamos tener
suficiente. Pero teníamos todo el tiempo para explorarnos una vez que
regresáramos a Nueva York, y saber eso hizo que mi corazón casi
cantara. Solo necesitaba sobrevivir la siguiente hora o dos, y luego
podría tener tanto de Mason Leo como quisiera, en mi departamento, su
departamento, su oficina, donde sea. Y no podía esperar.
—¿Lista para irnos? —Preguntó Mason, sosteniendo la puerta
abierta para mí.
Me reí, ajustando el escote corazón de mi vestido y viendo cómo
sus ojos me seguían por el pasillo.
—Tan lista como puedo estarlo.

180
Capítulo 20
Teniendo en cuenta el desastre que ocurrió anoche en la piscina,
fue casi cómico ver las mismas caras reunidas alrededor del brunch
esta mañana en su mejor atuendo del domingo. En lugar de bañador y
bikinis de hilo, ahora había camisas de lino, pantalones blancos
plisados y vestidos largos. A juego con la novia y el novio, Aaron llevaba
una corbata rosa a rayas sobre su camisa blanca para equilibrar el
vestido halter rosado y entrecruzado que Eva llevaba prácticamente
pintado en su cuerpo esbelto. Su cabello color miel estaba
perfectamente recogido en un moño lateral trenzado que
complementaba muy bien su mandíbula afilada, así como los modales
femeninos que había pulido para su almuerzo antes de la boda.
Por supuesto, vi destellos de ese temperamento ardiente que la
hizo famosa en el video viral destrozando la oficina de Mason. Ella había
sido perfectamente cordial al saludarnos, e incluso dulce al felicitarme
por mi vestido, pero no pasó mucho tiempo antes de que Eva me mirara
con una cortesía en rápido declive. Trató de ocultar las primeras
miradas, pero a medida que avanzaba la comida, especialmente con
Aaron mirándome a su izquierda y Whitney Decker susurrando al oído
a su derecha, el monstruo de ojos verdes avanzó lentamente hacia atrás
para levantar su fea cabeza.
Pero comenzó con algo pequeño.
—Guau. Realmente terminaste tan rápido —sonrió,
interrumpiendo la conversación de la mesa para señalar mi plato vacío.
Sería un comentario posiblemente inofensivo viniendo de otra
persona, pero no había un par de orejas en la mesa que no leyeran
entre líneas las palabras de Eva, especialmente porque dejó que su
mirada cayera brevemente sobre mi estómago.
Pero mientras Mason tenía más de la mitad de la culpa de mi
plato recién terminado, no dije nada para defenderme.
—Estaba delicioso —le devolví la sonrisa, tomando un sorbo de mi
agua.

181
Esperé otro comentario de ella, pero no hubo nada y, poco
después, la conversación volvió a en donde las damas de honor habían
comprado sus vestidos. Así que, por el momento, estaba despejado.
—Eres una jodida campeona, por cierto —murmuró Mason en mi
oído, con una risa en su voz mientras pasaba su brazo sobre mi hombro
—. Te mereces una recompensa por pasar por esto.
—El viaje en avión a casa contigo es suficiente recompensa.
—Ya sé exactamente lo que quiero hacerte.
Sonreí mientras alisaba la servilleta en mi regazo.
—¿Ya has tenido tiempo de pensar en eso?
—Vívidamente. ¿Debería echar a Sofía y Noah de nuestro vuelo
para que podamos tener algo de privacidad?
—Tal vez —Deslicé mis ojos sobre la mesa hacia Sofía, pero en su
lugar, encontré a Aaron.
Tenía una mirada en blanco en su rostro mientras me veía tratar
de reprimir mi risa. Aparté la mirada, ansiosa por mirar cualquier otra
cosa mientras Mason me hacía retorcer con roncos susurros de todas
las cosas sucias y malas que me tenía reservadas.
—Ahora no —lo regañé en una risita, pero ya era demasiado
tarde: Eva había sorprendido a Aaron mirándome de nuevo y con la
atención de los dos hermanos Leo embelesándome, estaba cada vez más
lívida.
—Creo que te habría quedado mejor —declaró, bebiendo champán
mientras me miraba.
Estuve brevemente confundida hasta que me di cuenta de que a
pesar de sus ojos oscuros se encontraban sobre mí, Eva estaba
hablando con Whitney.
Oh Dios mío. Hablaban de mi vestido, el que me había estado
probando cuando Mason y yo pusimos a Whitney en su lugar.
Alcanzando la mano de Mason, la apreté, haciéndole saber que podría
haber problemas a continuación, y si no eran problemas, al menos
alguna mierda considerable.
—¿Todo bien? —murmuró por lo bajo, ajeno a las sutiles
humillaciones que lentamente venían hacia mí desde la mesa.

182
—No estoy segura —respondí sinceramente, esperando que el
insulto directo golpeara.
Pero no llegó y estaba agradecida porque no pasó mucho tiempo
antes de que me encontrara riendo milagrosamente en una
conversación que incluía a Sofía, Mason y Aaron. El postre que llegó fue
lo que provocó la nostalgia: un pastel de merengue de limón que
naturalmente le recordó a Sofía su intento de preparar uno para el Día
de Acción de Gracias el año pasado. Su batidora de mano se había rota,
así que terminó llevando su plato gigante de claras de huevo a la cena y
pasándolo entre Mason y Aaron para batirlo, ya que eran "los más
fuertes". Por supuesto, el tazón gigante de clara de huevo terminó
dividido en dos: Por idea de Aaron para que él y Mason pudieran batir
cada uno y ver quién lograba convertirlos en merengue primero.
—Creo que apostaron como un dólar. Y Aaron estaba convencido
de que había terminado primero a pesar de que todos dijimos que no,
así que le dije que volcara el cuenco sobre su cabeza para probarlo —
resopló Sofía, quejándose de ante mano ante lo que sucedió después.
Incluso las pestañas de Eva revoloteaban con curiosa diversión. En
realidad se veía increíblemente dulce cuando se reía.
—¿Y luego qué pasó? —ella preguntó.
—Dios, no sé, Aaron, ¿qué pasó? —Sofía preguntó con su marca
registrada de descaro.
La mesa entera lo miró mientras se cubría la cara de vergüenza
por un segundo y luego se reía.
—Sabía que estaba equivocado, así que no lo haría. Pero todos
querían probar el merengue ahora, y todas sus sobrinas y sobrinos
querían ver qué sucedía cuando el cuenco estaba al revés, así que tuve
que hacerlo —dijo Aaron. Luego hizo una mueca y sacudió la cabeza —.
Pero mi madre vio cuánto no quería joder mi linda ropa, así que
ella...básicamente se ofreció y dijo: —Dámelo vuelta.
La mesa colectivamente jadeó cuando Eva lo golpeó.
—¡Aaron Leo, no lo hiciste! —ella lloriqueo, sumando puntos
conmigo por parecer apropiadamente horrorizada —. Dime que no le
hiciste eso a la pobre mujer.
Aaron se pasó las manos por la cara y la cubrió de pura
vergüenza.

183
—Lo hice —gimió, enviando a la mesa en una estruendosa
sorpresa y risas. Pero antes de que alguien pudiera darle a Aaron
demasiado tiempo, Sofía proporcionó el verdadero final de la historia.
—Pero en realidad tenía razón y el merengue estaba hecho —dijo
—. Aaron finalmente venció a Mason en algo, pero ni siquiera pudo
disfrutarlo porque estuvimos juzgando su mierda toda la noche por
arrojar a tía Clara frente al cañón.
Todos se reían a carcajadas. Incluso Mason lo hacía, pero reboté
mi rodilla debajo de la mesa, temerosa de que Aaron pudiera voltearse,
cambiar de actitud y ofenderse por las pullas. Era de conocimiento
público que hizo eso en el pasado, pero cuando lo miré, estaba
sorprendentemente de buen humor.
—Sí... no fue mi momento de mayor orgullo y definitivamente
nada que planeo repetir —dijo, su sonrisa se convirtió en una leve
sonrisa cuando se volvió hacia mí —. Aún recuerdo lo bueno que fue
ese merengue. Sofía se volvió perezosa, gran sorpresa, así que Taylor
terminó de hornearlo y Dios, recuerdo que fue lo mejor que he probado
en mi vida.
Oh chico. Me mordí el labio, varios en la mesa captaron el tono en
la voz de Aaron, y la mirada lejana en sus ojos mientras me miraba otro
segundo antes de mirar su plato. Riendo hace un segundo, Eva volvió a
ponerse rígida. Su boca se estiró en una sonrisa apretada, con los
labios cerrados mientras se sentaba tan erguida que prácticamente
escuché su espalda crujir.
—Bien. Esperemos que este merengue se compare con el de
Taylor —dijo, mirándome mientras levantaba el tenedor.
Sintiendo la tensión, miré a Mason pero él no parecía
particularmente perturbado. Quizás fue porque él puso su mano sobre
mi rodilla para evitar que rebotara antes y desde entonces, su palma se
abrió camino hasta mi muslo.
—Pruébalo —dijo, sosteniendo un tenedor con el postre de su
plato —. Estoy llena —sonreí ante el brillo de sus ojos mientras bajaba
su voz.
—Venga —Su sonrisa era tan malditamente irresistible —.
Ayúdame a pasar el resto de este brunch.
—¿Verme comer postre es lo que te ayudará a superar el
aburrimiento?

184
—Observarte envolver esos labios alrededor de algo, sí.
—Si esperas un poco más, podrás verlos envolverse en algo aún
mejor —sonreí.
—No lo creo.
—¿Por qué no?
—Porque en el momento en que subamos a ese avión, te inclino y
te follo, Taylor.
Maldición, Mase.
Lo aparté para frustrar cualquier sonrojo, pero era demasiado
tarde y me di cuenta por la forma en que Sofía estaba empujando a un
muy colgado Noah. Hubiera sonreído y les daría una mirada, pero sabía
que si nos estaban mirando a Mason y a mí, también lo estaban Eva y
Aaron, y sin siquiera mirar en su dirección, sentí que se avecinaba el
siguiente comentario de Eva.
—Taylor, tienes que probar el postre. Tengo que saber si se
compara con tu merengue del año pasado —dijo, inocentemente.
Pero mi alerta todavía estaba en lo alto.
—Definitivamente, pero en un momento. Estoy bastante llena.
—Oh, pero tienes que probarlo ahora, es tan bueno —insistió Eva
—. Quítate la faja si es necesario.
Ah. Ahí estaba.
Apenas sorprendida, logré reír —. En realidad no estoy usando
ninguna. Este vestido es demasiado ajustado para poner otra capa
debajo.
—Eso significa que debiste haber aumentado un tamaño —
bromeó Whitney, sonriéndome inocentemente. Pero luego miró a Eva,
los dos intercambiaron una mirada de travesura antes de continuar —.
Sí... Yo sé lo que es eso, ahora, pero no quiero volver a tener curvas.
Simplemente no se ven tan bien en la ropa.
Eva se tocó el labio.
—Mmm. Cierto.
—Malditas noticias para mí.

185
Fue un murmullo bajo, casi sonó aburrido, pero toda la mesa lo
escuchó y se detuvo por un segundo para mirar a Mason, quien actuó
ajeno a la atención que recibió su comentario. Comprobando la hora en
su teléfono, levantó la vista y alzó las cejas.
—¿Qué? —Se hizo el desentendido. Era lo único que no podía
fungir y lo encontré mucho más encantador de lo que debería. Pero a
juzgar por las pequeñas sonrisas alrededor de la mesa, no fui la única.
—Está bien, entonces podríamos irnos pronto —le susurré al
oído, apenas capaz de contener mi diversión.
—Solo di la palabra —Mason sonrió mientras Eva dejaba escapar
un fuerte y pesado suspiro.
Sonaba como una preparación para su acto final: un último golpe
para intentar derribarme. No pude evitar mirarla de nuevo mientras
hablaba, apoyando su mano sobre su estómago perfectamente plano.
—Sí... es por eso que tengo que quedar embarazada pronto —
dijo, mirándose a sí misma —. Escuché que tu cuerpo no se recupera
del todo después de los veintisiete, y sé que mi embarazo va a hacer
estragos en mí.
—¿Por qué? —alguien preguntó con curiosidad.
Eva deslizó su mano en la de Aaron, sonriendo a pesar de la
inquietud en su rostro. Yo también lo sentí. No sabía qué era, pero no
pude evitar sentirme extrañamente nerviosa por lo que Eva estaba a
punto de decir.
—Bueno, escuché que es un embarazo más difícil cuando llevas
un niño, y siento en mi corazón que eso es lo que voy a tener: un niño
—dijo Eva soñadoramente, apoyando su codo sobre la mesa y con la
barbilla en la mano —. Y cuando lo haga, ya tengo el nombre para él —.
Ella volvió sus grandes e inocentes ojos hacia mí —. Se va a llamar
Nolan.
El chillido de mi silla saliendo de debajo de la mesa fue
ensordecedor. Todos los demás lo notaron, me di cuenta por la ola de
encogimientos audibles. Quería disculparme, pero la sangre se estaba
drenando rápidamente y el corazón me latía con fuerza mientras me
alejaba lo más lejos posible de la mesa, tan rápido como mis pies
podían soportar llevarme. Al instante me sentí mal del estómago,
disgustada con Eva, pero después de eso, detestaba a Aaron no solo por
dejarme, sino por contarle a su nueva prometida todo sobre el bebé que

186
nombré por la maestra que me ayudó a llegar a Nueva York, el bebé que
había perdido. El dolor más horrible de mi vida.
Dios, quiero decir, ¿cómo fue esa conversación? "Por cierto, la
chica por la que te dejé cargó a mi hijo durante casi tres meses, pero
luego lo perdimos y apestó, pero bueno, ahora estoy contigo".
Apenas pude hablar de lo que le sucedió incluso a las personas
más cercanas a mi entorno y, sin embargo, Aaron le dijo sin problemas
a la mujer por la cual me abandonó. Y no solo era capaz de vivir con el
hecho de alejárlo de mí a pesar de lo que pasamos, sino que fue capaz
de arrojarlo a mi cara por el simple hecho de lastimarme, obligándome a
llorar frente a una mesa llena de desconocidos.
Habían muchas cosas que podía tolerar, pero esto no podía
soportarlo. Y ya había terminado aquí. Estaba tan increíblemente lista
para irme a casa.
El corazón me latía con fuerza mientras continuaba alejándome
en ninguna dirección. Me había precipitado hacia un pasillo cubierto de
flores cuando escuché los pasos detrás de mí. Sabía que pertenecían a
Mason y Aaron, pero creía haber escuchado también a Sofía. Cuando
finalmente me di la vuelta, confirmé que eran los tres incluyendo a
Noah, quien movió a Sofía para dejar que los hermanos corrieran en mi
dirección.
—Lo siento —soltó Aaron apresuradamente, con horror en sus
ojos —. Eso fue repugnante. No sabía que ella diría eso. Lo juro, no
pensé que ella pudiera...
—¡No me importa ella! —Le grité, Mason contenía mi furia con un
brazo envuelto alrededor de mí. Intenté atravesar su agarre para gritarle
directamente a la cara de Aaron, pero no había ninguna posibilidad de
ello contra su fuerza, así que simplemente miré con lágrimas en los ojos
al hombre que ni siquiera recordaba haber amado —. Tu hiciste esto.
Hiciste todas esas elecciones. Tu me propusiste matrimonio, fuiste tú
quien me dejó, que no tuviste el corazón para decírmelo, pero decirle a
tu nueva chica acerca de nuestro bebé… —le susurré, mirando como
mis palabras cortaban como hojas afiladas a través de Aaron —Y sabes
qué, esperaba que ella me odiara. Incluso si no estuviera con Mason,
esperaría que ella quisiera atacarme al menos un poco, por lo que su
comportamiento no me sorprende, ¿pero tú? Pensé que, a pesar de toda
la mierda que me has lanzado, seguirías siendo una persona lo
suficientemente decente como para mantener al menos a Nolan entre
nosotros dos, pero no lo eres —Estaba sin aliento, jadeando. Aaron ya

187
estaba llorando, pero seguí cruelmente —. No lo sé. Tal vez simplemente
no lo merecíamos, Aaron. Pero como sea, he terminado, no quiero volver
a verte. Ya terminé de dejarte lastimarme y estoy avanzando
muchísimo, así que te insto a que también hagas lo mismo. Disfruta tu
vida con Eva, se merecen el uno al otro.

188
Capítulo 21
Respira.
Recuerda.
Olvida.
Respira.
Era un mantra extraño y no tenía sentido para nadie, pero tenía
sentido para mí y ayudó a que mis latidos volvieran a la normalidad en
esa hora en la que esperábamos que nos llamaran a abordar. Solo
necesitaba respirar, recordar lo que tenía ahora, como mi vida mejoró
en comparación al pasado, y luego exhalar.
Después de todo, nada había cambiado realmente. Nada en mi
vida había cambiado antes del almuerzo con Aaron y Eva, excepto por el
hecho de que ahora sabía que mi ex era peor de lo que imaginaba. Pero
eso no importaba. Era mi ex. Era mi pasado. Y yo seguiría hacia
adelante. Solo llore porque fue un golpe bajo lo que hizo. Pero era así
cómo funcionaban las jugadas sucias, y todo el mundo tenía un punto
débil que los podía quebrar sin importar lo felices o contentos que
estuvieran. Si tuviera que hacer una camiseta que describiera el cómo
me siento sería algo como: estoy perfectamente feliz y contenta, pero
tengo una herida en mi alma que no dejará de doler si la siguen
golpeando. Nunca iba a desaparecer, pero estaba segura que con el
tiempo, el dolor de la herida se curaría y podría vivir con ella.
—Dios, no puedo esperar a estar en casa —dije cansada, con la
cabeza apoyada en el pecho de Mason mientras nos sentábamos en el
sofá frente a los asientos de cuero en los que Sofía y Noah estaban.
Mientras Sofía se encontraba muy despierta, Noah estaba
sorprendentemente dormido y Mason estaba a medio camino de
quedarse dormido. Pero se mantuvo despierto para asegurarse de que
yo respiraba con tranquilidad de nuevo, y dejando de vez en cuando
besos en mi pelo.
—Yo también —murmuró —. Pero todavía tenemos cuatro días
libres.

189
—¿Cuatro días libres de que?
—De tus vacaciones —respondió, recordándome que podría tener
unas muy buenas vacaciones reales antes de volver a trabajar en
Vandermark. Frente a mí, Sofía levantó la vista de su teléfono para
reírse de mi mirada atontada.
—Y ha vuelto —bufó con gracia —. Rápido, Mase. Piensa en
algunos lugares donde ir y tal vez hasta sonría.
Me reí, provocando que ella y Mason gritaran animándome y
haciendo que Noah se despertara de su siesta con irritación.
—Maldita sea ¿Qué está pasando? —murmuró, poniéndose la
capucha de su suéter sobre sus ojos.
—Estamos organizando unas verdaderas vacaciones —respondió
Sofía —. Unas en las que Mason y Taylor no detengan una boda y
causen alboroto por todos lados.
Noah se frotó los ojos.
—No lo se, a mi me gusta el alboroto1. Con moderación. No está
mal con el mezcal.
Todos nos quedamos quietos al escucharlo. Mason lo miró
fijamente durante tres segundos y luego entrecerró sus ojos mirando a
Noah.
—¿De qué demonios estás hablando? —le preguntó con tanta
seriedad que tuve que ahogar mi risa contra su pecho para no reírme a
carcajadas.
Sofía le quitó la capucha a Noah, estudiándolo con una
combinación entre irritación y preocupación.
—Estamos hablando de que no queremos drama en nuestras
próximas vacaciones, borracho. Eso es lo que significa alboroto ¿En qué
estabas pensando?
—Oh, pensé que era un trago.
—Eso es Kahlua, idiota.

1 Noah confunde el término brouhaha (alboroto en inglés) con el nombre de un


cóctel, por eso los personajes no entienden de lo que está hablando.

190
Casi me ahogo al reírme de lo dura que fue Sofía al decirle eso,
mientras Noah se sentaba y fruncía el ceño, buscando en su propia
cabeza las razones por las que confundió esas dos palabras. Sonreí con
tanta intensidad que me empezaron a doler las mejillas, pero acepte ese
dolor porque era el primer paso para seguir adelante… hacia el
siguiente capítulo de mi vida donde, con suerte, vería más de los
involuntarios momentos cómicos de Noah porque pasaría más tiempo
con su mejor amigo. Mirando a Mason, sonreí, disfrutando del ángulo
de su preciosa cara mientras me apoyaba en su pecho. Me quedé
mirando esos pómulos altos, esa mandíbula cuadrada, todas las líneas
afiladas que componían sus llamativos rasgos. Considere que su
simetría fue lo que hizo que su torcida sonrisa fuera tan
asombrosamente sexy cuando finalmente me miró de nuevo.
—¿Y qué piensas? —me preguntó, empujando mi pelo detrás de
mi oreja.
—¿De qué?
—En donde quieres pasar los próximos cuatro días. Nómbrame
cualquier parte del mundo y te llevaré allí.
Mi corazón latió rápidamente de los nervios pero luego me reí
porque mi respuesta sin duda iba a hacer que se burlara de mí como lo
hizo con mi deseo de cumpleaños.
—Solo quiero ir a casa, Mason.
—¿En serio? —parecía ligeramente decepcionado —. Te llevare a
cualquier parte, Taylor. Hasta el maldito Disneyland si quieres. Odiaré
cada segundo, pero si es ahí donde quieres estar, iré contigo.
Una gran sonrisa apareció en mis labios al escucharlo.
—No. Sólo quiero estar en casa.
—¿Puedo preguntar por qué?
Mi mirada se alejó de la suya mientras pensaba en ello.
—No sé, solo… quiero olvidar todo y comenzar de nuevo, y no
puedo hacerlo si sigo en alguna playa. Tengo que estar en casa para
saber que todo lo bueno que estoy sintiendo no es un comienzo falso.
Quiero saber que es lo real en mi vida.
El humor se desvaneció de los ojos azules de Mason mientras me
estudiaba.

191
Sujetando mi mandíbula, inclinó mi cara hacia arriba, tomándose
un momento para mirarme antes de sorprenderme con un beso. Cerré
los ojos y lo absorbí, tan enamorada de cómo me sentía en sus brazos,
siendo capaz de tocarlo, saborearlo, olerlo. No creí que el momento
pudiera mejorar, pero cuando se alejó, Mason me dio esa característica
sonrisa torcida suya.
—Sabes que esto es real ¿verdad? —preguntó en un murmullo
bajo.
Pestañeé, sabiendo que ya no hablábamos del mismo tema. Me
dije a mí misma que no arruinara el momento siendo explícita, pero no
pude evitarlo.
—¿Tú y yo?
—Sí —respondió de forma rápida para que yo no tuviera ni la
oportunidad de albergar la más mínima duda —. Creo que lo sabes
desde hace un tiempo, pero nunca está de más ser honesto al respecto
—sonrió —. Especialmente porque estoy a punto de pedirte que pases
los próximos cuatro días en mi apartamento. Sé que quieres volver al
mundo real pero va a hacer un frío de mierda una vez que estemos en
Nueva York, y no tengo intención de decir en la oficina que estoy
disponible para trabajar. Así que ven a casa conmigo —. Mason pasó
sus dedos por mi pelo, dándome otro dulce beso en la boca —. Por
favor. Podemos ser reales en mi casa, lo prometo.
Dios ¿Cómo podía decir que no a eso?
—Bien —. Susurré —Iremos a tu casa —dije… de la forma más
tranquila que una chica puede responder cuando su corazón está a
punto de estallar.

Fui la primera en salir cuando se abrieron las puertas para que


saliéramos del avión. La ráfaga de frío que me golpeo en la cara de
forma repentina hizo parecer que el invierno de Nueva York estaba
ansioso por derribarme. Pero nada podría derribarme ahora mismo. Me
tropecé con mis pies pero logré estabilizarme gracias a la barandilla

192
mientras bajaba el corto tramo de escaleras y me dirigí al asfalto,
preparada con mi largo abrigo y bufanda para el clima helado. Pero mis
guantes estaban en algún lugar de mi equipaje, así que metí mis manos
en los bolsillos de mi abrigo para calentarlas, olvidando que había
metido el teléfono en el lado izquierdo. El cual vibró al hacer contacto
con mi mano.
¿En serio?
No había planeado mirar mi teléfono hasta que llegara a casa.
Algo dentro de mí me decía que iba a tener que lidiar con una larga y
aburrida excusa de Aaron… eso o un loco discurso culpándome de
cómo arruine su boda y como el karma me atraparía. Ya había trazado
una docena de direcciones diferentes en las que su inevitable mensaje
podría dirigirse, así que estaba bastante preparada para todo lo que
tenía reservado decirme.
Pero teniendo en cuenta cuántas veces me había equivocado en
cuestión de semanas, debería haber sabido que de ninguna manera
estaba preparada para lo que tenía que decir.
Ni por asomo.
Mirando la pantalla, confirme que era un mensaje de Aaron. Me
dije que solo miraría el texto sin leerlo todo, pero luego llegaron
imágenes. Cuatro de ellas. Una de un recibo electrónico. Tres imágenes
tan explícitas que mi estómago se revolvió instantáneamente y quise
aplastar mi teléfono contra el suelo. Debería haberlo hecho también,
pero elegí torturarme aún más, leyendo el mensaje que Aaron había
enviado en algún momento durante mi vuelo a casa.
Estaba muy lejos de lo que esperaba.
No fue largo. Y no era amargo ni deprimido ni mezclado con
insultos. Solo eran hechos, hechos frívolos y duros que eran tan
imposibles de negar que mi corazón empezó a palpitar fuertemente en
mi pecho, cayendo en una espantosa realización, haciéndome sentir
horriblemente lastimada por todas partes.
Joder.
No, no, no, por favor que no sea cierto.
Presioné mi mano con fuerza sobre mi boca para no gritar.
Incluso mientras me callaba, mordí mis dedos y dejé salir todo, porque
de repente, el fantasma de mi pasado había vuelto. Esos viejos
remordimientos volvieron, más fuertes que nunca y se unieron a un

193
dolor peor al que Aaron me había sometido porque esta vez, la mentira
venia del hombre que estaba segura me había ayudado a sanar -él
hombre que se suponía me ayudaría a pasar de página.
Maldita sea, Mason.
Me eché a llorar en cuanto lo vi salir del avión. Al atrapar mi
mirada, su sonrisa desapareció y su paso se aceleró bajando las
escaleras para alcanzarme cuando me di vuelta, alejándome
furiosamente, buscando el camino que me llevaría al aeropuerto y tal
vez a otro avión en donde pudiera volar lejos de todo.
—¡Taylor!
Mason llamó detrás de mí, su voz destilando preocupación.
Apropiado, considerando que mi angustia sólo tenía que ver con él, y no
sólo la angustia de este momento, sino cada momento en la que la
había experimentado en los últimos dos año. Siempre fue él.
—¡Taylor, detente! ¿A dónde vas?
—Lejos de ti —respondí entres dientes.
—¿De qué estás hablando? ¡Hey! —dijo acercándose a mí —
¡Taylor! —me cogió del brazo y me giró para que lo enfrentara, la punta
de su nariz se encontraba roja por el frío, sus ojos chispeaban mientras
me estudiaba con urgencia —¿Qué demonios sucedió? —pregunto
exigiendo una respuesta, su aliento salió como niebla cuando me hablo
—¡Dime, Taylor!
—¡Dímelo tú! —Siseé, sacando mi brazo de su mano, mis ojos
frenéticos buscaban algo en su cara que se me hubiera escapado, algún
signo de engaño que ignore como una tonta. Pero no había nada. Aún
era impresionantemente hermoso y eso solo empeoro un millón de veces
más el dolor.
—Sabes qué Mason. Te lo diré porque ¡claramente tienes algunos
problemas con la honestidad! —Su mandíbula se apretó y cuando no
dijo nada, supe que estaba escondiendo algo —. No fue Aaron esa noche
—susurre, viendo como la cara de Mason palidecía. Maldita sea. Tenía
todas las pruebas en mis manos, pero no fue hasta que me miro con
vergüenza que supe que era cierto —Sabes de qué noche estoy
hablando. Él dijo que me iba a engañar. Traté de buscarlo por toda la
ciudad pero no pude encontrarlo ni detenerlo, así que me encontré con
Sofía y bebimos hasta que pude olvidarlo. Y me puse tan borracha que
se asustó y necesito a alguien que la ayudara conmigo. Durante dos

194
malditos años, creí en mi corazón que Aaron no me engaño esa noche
porque en vez de eso, vino a buscarme. Porque me amaba. Sentí tanto
dolor esa noche y fui tan estúpida por beber tanto, pero pensé que de
alguna manera valió la pena por cómo Aaron llegó a probarse a sí
mismo ante mí. Pensé que valió la pena pasar por todo eso por lo sólida
que se volvió nuestra relación después de todos los acontecimientos de
esa noche —. Lloré, mis lágrimas se congelaron en mis mejillas
mientras el viento azotaba mi pelo contra mi cara. Se sentía como un
vidrio cortando mi piel pero no le preste atención ya que mi mirada
fulminaba a Mason —Pero no fue él esa noche, ¿verdad? —mis dientes
castañeaban mientras miraba a Mason sacudir su cabeza —¡Solo dilo,
Mason!
—Fui yo.
Mis hombros se desplomaron mientras lloraba con fuerza,
queriendo tanto dejar de hacerme la fuerte y desmoronarme en el suelo.
Mason tendió su mano pero yo lo aleje, sollozando mientras pensaba en
como mi instinto estaba en lo cierto. Completamente correcto. No me
había sentido bien al volver con Aaron después de nuestra “ruptura” por
el simple hecho de que nunca debió ocurrir. Me engañó esa noche. Tuvo
sexo con Whitney Decker. Y no fue sólo una vez. Los mensajes que
acababa de recibir incluían una foto por cada ronda que tuvieron, y
llegaron también con una confirmación de sus horarios de entrada y
salida del hotel en el que habían estado. Y lo que era peor, las imágenes
eran todas capturas de pantalla del teléfono de Whitney. Ni siquiera
había mirado sus mensajes esa noche, ni siquiera sabía que yo estaba
en problemas en el bar hasta que vio todos los mensajes y correos de
voz de Sofía.
Cuando la llamo, ella le dijo que lo olvidara, que yo ya estaba en
casa. Y fue entonces cuando oyó el mensaje de voz de Mason. Una vez
que le devolvió la llamada, ellos unieron sus historias. Mason dejó que
Aaron fingiera que era él y juntos acordaron no volver a hablar de esa
noche.
—No sabía que él te había engañado, Taylor, o nunca hubiera
aceptado eso —dijo Mason, con remordimiento en su voz —. Y aún así
iba a decírtelo. No lo habíamos hablado, pero iba a hacerlo.
—¿Entonces por qué no lo hiciste?
La pena se arrastraba sobre sus rasgos, dándole un aspecto
cansado a toda su postura.

195
—Lo pensé durante mucho tiempo. Y entonces cuando iba a
decírtelo era demasiado tarde.
—Porque quede embarazada.
—Sí.
Estaba tan furiosa que apenas podía ver. O podrían ser las
lágrimas las que obstruyen mi visión. Es curioso, por que mientras las
lagrimas me cegaban, podía imaginarme claramente la vida que podría
haber tenido con Mason hace dos años si él solo me hubiera dicho la
puta verdad.
—Si hubiera sabido la verdadera historia… —murmure de forma
temblorosa, mientras todo mi cuerpo temblaba —. Nunca habría vuelto
con él. Nunca le habría dejado entrar en mi cama. No lo habría dejado
tocarme y mucho menos llevar a su hijo. Me habría ahorrado un
montón de sufrimiento si solo me hubieras dicho la verdad, Mason
¡Nada de lo que pase tendría que haber sucedido!
Estaba gritando pero no me importaba. Sofía y Noah se habían
quedado congelados en la puerta del avión. Algunos trabajadores se me
quedaban viendo fijamente, pero no me arrepentía de lo que le dije. Lo
único que lamentaba eran los años que había perdido por una mentira.
Cuando Mason se adelantó para tocarme, yo retrocedí bruscamente.
—No —advertí, mi voz saliendo como un gruñido —. No me
hables. No intentes hablarme. No me llames ni trates de verme. Dile eso
mismo a Sofía. Solo déjame en paz.
Pude ver el dolor en sus ojos al escuchar mis palabras. Podía ver
su cuerpo rígido, mientras controlaba sus ganas de agarrarme y
abrazarme para secar mis lágrimas. Quería eso pero al mismo tiempo
no y él lo sabía. Sabía muy bien que me había hecho daño, que al no
actuar género consecuencias que yo nunca olvidaría. Así que a pesar de
la necesidad que Mason tenía de tocarme, mantuvo una distancia
prudente para no hacerlo.
—Nunca quise hacerte daño —dijo finalmente —. Solo quería
protegerte.
—Pero hiciste lo contrario —le dije inmediatamente —. Me hiciste
más daño del que él me hizo.
No tuve que aclarar a quién me refería. Él lo sabía y solo asintió
con la cabeza en entendimiento, mordiendo su labio mientras aceptaba
mis duras palabras.

196
No intercambiamos más palabras antes de que me fuera sin él del
aeropuerto.

197
Capítulo 22
Calentando mis manos con el café, miro las brillantes capas de
nieve fresca fuera de mi ventana. Mi estado de ánimo en los últimos
diez días había dejado poco espacio para sonreír, pero tuve que reírme
un poco cuando vi a los niños del patio de enfrente jugando en los casi
dos sesenta centímetros de nieve, usando solo camisetas de manga
corta y jeans rasgados. Para la mayoría de la gente, hacía mucho frío
afuera, pero en ese grupo no incluía a los niños que crecían con los
inviernos de Vermont. Por muy melodramático que sonara, nunca quise
crecer en esta ciudad. Pero al menos aquí en Vermont tenía Diciembres
invernales. Incluso siendo una adolescente angustiada y malhumorada,
sabía que tenía que haber pocos lugares en el mundo que fueran
mejores que esta ciudad para pasar las vacaciones.
Moviendo el sillón azul hacia la ventana, me senté en el con el
café, asegurándome de que mi viejo teléfono Nokia estaba a mi alcance.
Eran un cuarto para las nueve, así que pronto haría mi llamada diaria,
pero hasta entonces, tenía tiempo para ponerme nostálgica por las
últimas navidades que había pasado en Vermont.
Fue con la Sra. Nolan.
Estaba a días de cumplir dieciocho años y como estaba ahorrando
para mudarme, me había resignado a pasar todo el invierno encerrada
en casa, viendo documentales sobre conspiraciones junto a la tía Joy,
aunque ella prefería estar sola mirándolos. Por supuesto, al oír mi plan,
la Sra. Nolan intervino, invitándome a unirme a ella y a su familia en
un viaje el día de navidad a Montpelier, la capital de Vermont. Mi
memoria no era del todo clara sobre lo que sucedió en ese viaje,
considerando la cantidad de diversión que hubo en el mismo, pero
recordé que la Casa Estatal de Vermont me recordaba a la Casa blanca
en menor escala con techo dorado, y un montón de luces brillantes
envueltas en los postes y árboles que fueron una buena práctica para
todas la luces que hay en Nueva York.
Es una locura pensar que eso fue hace siete años, y esta es la
primera vez que he vuelto desde que me mudé a Nueva York. Era solo
un viaje de cuatro horas desde NY hasta aquí y solía suplicarle a Aaron

198
para venir, tratando de convencerlo que podía hacer snowboard, pero él
siempre decía que si iba a practicarlo aquí, también podría hacerlo en
Colorado o en algún lugar más al oeste.
Así que nunca pude volver a Vermont.
Al menos hasta ahora. Casi me dieron ganas de hacer un viaje de
una hora hacia Montpelier. Pero entonces recordé que tenía que hacer
una llamada. Como de costumbre, el teléfono sonó dos veces antes de
que fuera contestado rápidamente.
—Feliz Navidad, Eeyore2 —dijo Lori del otro lado.
—Feliz Navidad —le dije sonriendo mientras sorbía mi café —Ayer
fue Holden Caulfield. Hoy es Eeyore. ¿Qué apodo cruel vas a tener para
mí mañana?
—Cualquier personaje angustiado y deprimido que exista en la
literatura y recuerde. Sobre ese tema ¿cómo te sientes, amiga? Es
Navidad y estás sola.
—Estaba bien hasta que lo dijiste de esa manera —dije, mientras
apoyaba mis pies con calcetines en el alféizar de la ventana —. Y de
todas formas hubiera estado sola. Incluso si no hubiera decidido ser
parte de… lo que sea que haya sido ese intento de boda.
—Oh, ¿Así es como llamaremos a tu romance falso ahora?
—Lo llamaremos de la manera que sea y no lo diremos en voz alta
porque me dan nauseas. Es variable según el día —dije, intentando
poner en altavoz el teléfono y fallando en el intento —. Por cierto ¿Como
pones esta cosa que me diste en altavoz?
—No puedes hacerlo. Es viejo y no tiene esa función. Ganas
algunas cosas pero pierdes otras cuando intentas evitar a tus amigos en
casa.
—Bien. Puedo vivir sin altavoz —dije, tensa por el hecho de que
ella tenía que sacar a relucir que “mis amigos” estaban en sus casas.
Por lo general, eso era una pista para hablarme sobre Mason y no fue
diferente esta mañana.
—Llamó de nuevo —dijo Lori, alejándose del teléfono para decirle
algo a su hijo. Cuando regresó, su voz contenía un suspiro —No te

2Viejo burro de peluche gris bastante pesimista y melancólico, amigo de


Winnie the Pooh.

199
enojes con él por poner fin al acuerdo. Yo no lo estoy y sabes que sería
la primera en enojarme por ello —señaló, refiriéndose al contrato
multimillonario que Mason había prometido a Restaurantes
Vandermark. Se suponía que eso iba a hacer que mi compañía dirigiera
el salón de la azotea de su hotel. Pero desde que yo no respondía sus
llamadas luego de volver de Santa Lucía, y que no diera señales de vida
en el trabajo, se retractó y renovó su contrato con el grupo existente que
manejaba el restaurante de la azotea. Sabía que no tenía derecho a
enojarme, pero lo estaba.
—Eres demasiado fácil de comprar —le dije a Lori.
—Sabes que no es verdad —resopló —El hombre hizo lo que pudo
para compensarlo, Taylor no puedes negar eso. Y no puedes negarlo
porque estoy en casa, es Navidad y todo lo que puedo hacer es mirar
fijamente a el contrato que nos dio la REO para la fiesta de la compañía
que reservó con nosotros. No es un contrato multimillonario, pero aún
así hará nuestro año. El presupuesto es jodidamente obsceno. Creo que
me excita más que mi marido.
—¡Lori! Jesús ¿No está en casa?
—Sí, pero le dije cuánto dinero dejó caer Mason en una sola fiesta
con nosotros y se vino en sus pantalones ¿Y el hecho de que tengamos
que cobrarle diez mil dólares por una reservación de última hora? Dios
mío. Eso es la cereza en mi sundae de contratos trimestrales.
Me reí de ella al escucharla, pero empecé a morder mi labio al
recordar a Mason.
—Bueno me alegro de que él haga una gran fiesta de Navidad y
Año Nuevo, y que ahogue sus penas inexistentes en cientos de mujeres
hermosas.
—Detente. Las penas no son inexistentes… son reales.
Completamente reales. Él llamó tanto como pudo y lo único que hacía
era preguntar por ti ¿no? Llegando al punto que era lo único de lo que
hablaba —dijo Lori —Y para ser justos, es una fiesta corporativa. Va a
estar bailando con un montón de vejestorios en traje de la Corporación
Leo.
—Y recepcionistas calientes que fueron un poco malas conmigo.
—Ella no fue mala contigo, y te estás revolcando en tu miseria —
advirtió Lori —. No te revuelques en la pena. Te vuelve amargada y no
quiero que vuelvas al trabajo depresiva e inútil.

200
—Gracias —resoplé, escuchando como Lori se movía en la cocina
—. Oh Dios, puedo oírte mezclando masa para panqueques. Debería
dejarte estar con tu familia en la mañana de Navidad como una persona
normal.
—Sí, pero antes de que lo hagas, déjame decirte que te acredito
esta invitación a la gran fiesta de la corporación Leo a ti, para que dejes
de llamarme todos los días para asegurarte de que no te despida. No voy
a despedirte, así que quédate allí un poco más. Estamos bien aquí —
hizo una pausa —Es para el negocio, de todos modos. ¿Verdad?
—Totalmente —. Me reí, recordando la excusa que usó para dejar
que me escondiera en Vermont por un tiempo, algo acerca de explorar
granjas para comprar y renovar para futuros eventos. Era totalmente
falso pero no tenía un superior al que informar, así que funcionó bien.
—De todos modos, los niños me están volviendo loca, así que
tengo que colgar. Tú ve… encuentra alguna manera de tener una
Navidad decente sola —dijo Lori —Y no te cortes la oreja ni hagas nada
como eso.
—No estoy entendiendo que quieres decirme.
—Van Gogh. Estaba deprimido y se cortó la oreja.
—Ah —le respondí entrecerrando los ojos —. Creo que prefiero
que me llames Eeyore.
—Anotado. Feliz Navidad, T. Hablamos mañana.
Al colgar, me reí y pensé en lo afortunada que era de tener una
jefa tan amable aunque sabelotodo en mi vida. Pero hoy, gracias al poco
espíritu navideño que tenía, fui más allá y considere que no la habría
conocido si no hubiera sido por la Sra. Nolan, la mujer que me guio
durante mis años en Vermont antes de entregarme a Lori en el
momento en el que me mudé a Nueva York. Ella se había asegurado de
que yo estuviera en buenas manos, y yo le pague perdiendo contacto
hace unos años, cuando pasé por la ruptura y luego el aborto de mi
bebé con Aaron. No me había sentido capaz de contarle todo, y cuando
pasó el tiempo suficiente, me abstuve de hacerlo, avergonzada por la
gran cantidad de sus correos que había ignorado.
Así que hoy, arreglaría rápidamente eso, tomando de mi mesita de
noche un bloc de notas y bolígrafo que me dieron, llevándolo al
escritorio para comenzar a escribir una carta a la mujer que tenía el
nombre que le iba a poner a mi hijo. Incluí las partes sobre él, y sobre

201
la boda cancelada de Aaron en Santa Lucía. Y a partir de ahí, fue más
fácil escribir sobre todo lo que pase que ella no sabía y que yo quería
desesperadamente que lo hiciera.
Cuando finalmente termine, tuve que tomarme cinco minutos
completos para descansar mi mano del calambre masivo que me había
dado de tanto escribir. Pero valió la pena. No tenía la dirección de la Sra
Nolan, pero obviamente sabía dónde trabajaba y aunque sabía que no
estaría allí hoy, todavía recordaba exactamente cuál escritorio era el
suyo.
Así que me puse el abrigo, la bufanda y las botas, y me fui.

Probablemente debería de haber sabido que las puertas de mi


antigua escuela estarían cerradas, pero tenía un vago recuerdo de una
ocasión que estuve dentro del edificio el día de Navidad. Pero me di
cuenta de que había estado con la Sra Nolan, y ella tenía una llave.
—Genial —dije, exhalando después de intentar abrir sin éxito la
puerta. Con la nieve cayendo más fuerte, metí la carta doblada en el
bolsillo. Todavía tenía toda la intención de entregársela, solo tenia que
averiguar el cómo hacerlo. Apoyada en la puerta, recargue mi cabeza
hacia atrás y suspire, mirando la nieve. Cerré mis ojos por un
momento, tratando de averiguar mi próximo movimiento. Cuando los
abrí de nuevo, mire sorprendida a la persona frente a mí.
—Hola —dijo un hombre igualmente nervioso con bufanda y un
gorro de lana. Era joven y guapo, y nos miramos fijamente por un
momento mientras yo trataba de averiguar si era un antiguo compañero
de clase. Teníamos que tener más o menos la misma edad. Pero
entonces mire hacia abajo y vi el maletín de cuero ligeramente roto en
su mano y un juego de llaves en la otra.
—Oh ¿Eres maestro aquí? —pregunté con impaciencia, mirando
sus sorprendidos ojos verdes que se movían por todo mi rostro tratando
de reconocerme. Estuvo en silencio un momento hasta que hablo.

202
—Sí —. Finalmente dio su respuesta de forma brusca. Luego
tartamudeó un poco y se pasó una mano por su pelo, olvidando
claramente que llevaba el gorro de punto. Al empujarlo, reveló olas
despeinadas de pelo oscuro que rápidamente se llenaron de copos de
nieve —. Lo siento. No pareces lo suficientemente joven para ser uno de
mis estudiantes, pero tampoco pareces lo suficientemente mayor para
ser uno de sus padres.
—Oh. Si —. Me reí entrecortadamente —En realidad soy una
antigua alumna de aquí. Me gradué hace siete años. Yo… —saque mi
carta y la agite delante de él —. Tengo algo que quiero darle a la Sra.
Nolan. De hecho, es urgente. Realmente urgente.
Sus cejas se arquearon.
—Oh —Hubo un silencio después de eso. Luego lo rompió con lo
que parecía una sonrisa —¿Asignación tardía?
—Supongo que puedes llamarlo así —. Asintió con la cabeza con
entendimiento y pasó junto a mí hasta la puerta.
—Puedes venir. Voy en la misma dirección.
Era una escena bastante mundana pero observe con creciente
emoción como sus dedos pasaban por un anillo con una docena de
llaves antes de encontrar la que abría la puerta lateral.
—¡Sí! —grite cuando giró la cerradura para finalmente dejarnos
entrar en el edificio.
El Sr. Profesor sonrió de forma incómoda pero vagamente
divertida y me miro, caminando rígidamente a mi lado mientras
bajábamos por el muy familiar pasillo. Inicialmente lo había
considerado como el típico joven y atractivo profesor que existía en
todas la escuelas, pero ahora sentía que era un poco demasiado
reservado para ese título.
—Lo siento, por cierto. Lo que hice fue raro —dije, mirándolo
mientras rozaba mis manos a lo largo de los casilleros.
—No hay problema. No estoy acostumbrado a ver a nadie
demasiado emocionado por estar aquí.
—Oh, no estaba tan emocionada el día de ayer, pero yo solo…
tengo un propósito ahora —dije, desplegando mi carta.
La miró y dijo —Wow. Eso parece un… ensayo bastante largo.

203
Miré tímidamente la carta en mi mano.
—Oh —me sonroje —. Si. Le escribí una carta y supongo que me
deje llevar un poco. Había muchas cosas de las que tenía que ponerla al
día. Ha sido bastante tiempo desde que hablamos por última vez.
—¿Cuanto tiempo?
—Dos años. Porque soy una idiota —dije, poniéndome tensa por
un segundo hasta que se rió.
—No soy tu maestro. Puedes decir idiota —dijo, revisando de
nuevo sus llaves mientras estábamos fuera del viejo salón de clases de
la Sra. Nolan. Se veía igual pero diferente de alguna forma. Ladeé la
cabeza hacia las llaves.
—¿Cómo es que tienes las llaves de su aula? —le pregunté.
Él volvió a darme esa casi sonrisa de nuevo y me respondió.
—Es mi aula también —dijo, abriendo la puerta y dejándome
entrar en la habitación que aún olía a marcador de pizarra. Me detuve
por un momento, mientras una sonrisa melancólica tomó lugar en mi
boca al ver el doloroso entorno familiar. El Sr. Profesor puso su maletín
en el escritorio y me miro con nerviosismo a la cara.
—Pareces alguien a quien le siguen costando la matemáticas.
—Sí.
—He oído que el miedo nunca desaparece —dijo. Con algo de
humor mientras abría un cajón, sacaba una carpeta y la metía en su
maletín. Me miró mientras lo observaba y luego me explico —. Me dije a
mí mismos que no calificaría sus exámenes durante mi descanso. Pero
entonces la culpa apareció.
Me reí.
—Pero ¿Calificarlos en Navidad?
—Es sólo ligeramente más raro que lo que sea que estás haciendo
—dijo. Mis ojos se abrieron de par en par pero él no tenía prisa por
disculparse. Cerrando la cremallera de su maletín, finalmente dijo —Lo
siento.
—Esta bien. Es extraño —. Le concedí mientras estaba parado ahí
por un segundo, mirando mi carta y por primera vez en todo el día, me
pregunté qué estarían haciendo los demás en casa. Mason en
particular.

204
—¿Es tu madre perdida o algo así?
Mis ojos parpadearon al encontrar al Sr. Profesor sentado al
borde de su escritorio.
—¿La Sra. Nolan? ¡No! Ella era mi profesora favorita. Bueno en
realidad, no era así. Ella calificaba honestamente y daba exámenes
sorpresa como si disfrutara ver cuando nos congelábamos de terror —
Finalmente hubo una chispa de interés en sus ojos.
—Entonces ¿Por qué ella?
—Ella es una de las mejores personas que he conocido. Me ayudó
a planear mi futuro para dejar esta ciudad y mudarme a Nueva York.
—Lo cual hiciste, y es donde ahora tienes éxito —. dijo con
convicción. Cuando ladeé la cabeza, dejó que su mirada se dirigiera por
primera vez a mi cuerpo —A juzgar por la forma en la que estás vestida,
tengo la certeza de que lo has hecho bien por ti misma.
—Claro —. Sentí mis manos humedecerse al agarrar la carta —.
Supongo… que sí lo he hecho bien. Especialmente comparado con lo
que se esperaba de mí al salir del instituto. Ella siempre me lo ha
recordado —admito, asintiendo con la cabeza hacia su escritorio —.
Siempre que me sentía mal, la Sra. Nolan me recordaba que me
enfocara en el instituto y que imaginara mi vida si terminara
simplemente trabajando y viviendo como la gente del pueblo estaba
haciendo en ese entonces. Eso me hizo entender que no tenía nada por
lo que quejarme al menos hasta que mis problemas se hicieron más
grandes, pero ya sabes —. Mierda, estaba divagando y este hombre no
parecía ser tipo de persona que se interesaba por lo que me estuviera
pasando, y mucho menos se interesaría por mis historias de vida. Pero
cuando miré hacia arriba, sorprendentemente su expresión era más
cálida que la de hace un instante. Su bufanda ya no estaba alrededor
de su cuello y se veía completamente diferente para mí. Había una
curiosidad en su cara que no esperaba.
—¿Qué?
—Nada.
—Por favor, dime —dije con una sonrisa nerviosa.
—Entonces, por favor no te lo tomes a mal. Yo solo… —se alejo,
frotando su cuello —Supongo que lo que acabas de decirme se ajusta a
la historia que inventé para ti en mi cabeza.

205
—¿Inventaste una historia sobre mí? ¿Solo en los dos minutos
que acabas de conocerme?
—Naturalmente. Fuiste una visión inesperada cuando llegué aquí
y no estás vestida como alguien que vive en la ciudad. Sumándole el
hecho de que estas sola en tu vieja preparatoria en Navidad.
Definitivamente se añade a la historia.
—Me parece justo. Entonces ¿De qué se trata? —pregunte —. La
historia que inventaste para mí.
Dejó su maletín a un lado.
—No soy profesor de inglés, así que no es nada muy elaborado.
Solo que podrías ser alguien en medio de una… —Se fue encogiendo
con un gesto de dolor que aprecié completamente. Significaba que se
sentía al menos un poco mal por lo que estaba apunto de decir y hace
un segundo, no parecía muy preocupado por herir mis sentimientos —.
De nuevo, no te lo tomes a mal, pero pareces alguien que intenta
escapar hacia sus raíces porque está en medio de una crisis
melodramática en la bonita y brillante vida que tiene ahora. Es así
cómo te sientes ¿no?
Vaya.
Lo miré fijamente. Pero cuando miro hacia arriba para ver mi
reacción, no retrocedió. Nuestros ojos se entrecerraron por un segundo
y luego, estallamos en risas.
—Oh Dios Mío —le grite fuertemente —. Esto es tan vergonzoso.
—¿Por qué? ¿Por qué tengo razón?
—Sí, tienes razón. Y soy… demasiado transparente, supongo.
—No, no lo eres. Quiero decir que lo eres, pero al menos es una
buena historia. Has sido educada, eres amable y tienes una buena
razón para escribir esa larga carta a tu antigua maestra. Estas
haciendo mi viaje rutinario al las instalaciones mucho más interesante
en esta Navidad solitaria, así que gracias por eso.
Me reí levemente.
—Un placer, supongo.
Cuando mi risa llegó a su fin, me di la vuelta y encontré mi
pupitre de hace siete años todavía ubicado en la segunda fila. Pasando
mi mano por su superficie, me senté encima.

206
—Te estás instalando —observó —Supongo que eso significa que
nadie te está esperando en casa.
—No. Y supongo que a ti te pasa lo mismo.
—Supones bien.
Levante mis piernas hacia el escritorio, sentándome y cruzando
los tobillos.
—Bien. Así que dime ¿Por que estas solo hoy?
—Mi madre recientemente se ha vuelto a casar con un idiota y no
hay un padre en la foto. Solía pasar la Navidad con ella y era divertido,
pero ahora es ella y la familia clandestina y es una mierda.
—Oh. Una familia adoptiva. Eso suena como los reality shows que
veo.
—Bueno, si vienes a casa conmigo para Navidad, puedes verlo en
persona.
—Aceptaría tu propuesta, pero eso requeriría que también vayas a
tu casa —sonreí —Y considerando que te veías como si te hubieran
succionado el alma del cuerpo al mencionarlos, no te forzare a hacerlo
para mi entretenimiento.
—Gracias a Dios —dijo, masajeando la tensión de sus hombros —
. Succionar almas sería una descripción perfecta para ellos.
—Esta bien. Entonces ¿Tienes novia? —pregunté, sin
avergonzarme de mi curiosidad. Me ayudaba a no pensar en lo que
estaba pasando en Nueva York. Y el Sr. Profesor no se inmutó ante mi
pregunta.
—No, no he estado en una relación desde septiembre.
—¿Tu?
«Ninguna relación desde hace diez días», quería decir. Pero luego
consideré lo que Mason y yo habíamos sido y cambié de opinión.
—Ninguna desde octubre. Mi prometido me dejo.
—Brutal —dijo Sr Profesor y lo dijo en serio, pero no se sorprendió
ni lo dramatizó, lo cual agradecí —¿Es por eso que estás aquí y no en
casa?
—Sorprendentemente, no. En realidad no. Solo estoy escapando
de Nueva York en general.

207
—Creí que Nueva York era tu escape de este lugar.
Mis ojos miraron el piso.
—Lo fue hasta hace unos diez días atrás.
—¿Qué pasó hace diez días? —preguntó, moviéndose a un pupitre
de la primera fila, más cerca del mío. Sentándose sobre el, abrazo sus
pierna contra su pecho. Tuve que sonreír al ver lo infantil que parecía el
hombre en un aula que solía ser su lugar de trabajo —. Algo malo pasó
hace diez días.
—No —respondí —. No fue hace diez días. Fue hace años. Solo no
me di cuenta en ese momento.
—Un pequeño acertijo.
Me reí de forma débil.
—Lo siento. Lo explicaría, pero serían unas diez horas para
explicarte el contexto y no quiero someterte a eso. Especialmente no en
el día de Navidad.
—Esta bien. Soy profesor de matemáticas, así que tengo
curiosidad por averiguarlo basándome en la información que me diste.
—Oh Dios ¿Tienes un problema con deducir las palabras? Eso es
de lo peor.
—Lo sé. Es mi pasatiempo favorito —se rió, sus ojos verdes se
entrecerraron al intentar resolver mi problema. Ambos nos reímos
cuando finalmente se rindió —. Aceptaré la F en esto. No puedo
entenderlo, pero supongo que alguien te mintió.
—Bingo —sonreí, nuestros ojos finalmente se encontraron con
una mirada que no era incómoda —. Tu calificación es A menos.
—Lamento tener razón.
—Esta bien. Yo solo… Dios, me han mentido demasiadas veces y
no podría soportar que otra vez lo hagan —murmure —Juro que la
próxima vez que alguien lo haga voy a explotar —bromeé, fingiendo un
jadeo cuando el Sr Profesor dejó caer sus ojos al suelo —. Oh no
¿También me mentiste? —me burlé. Pero mi sonrisa desapareció
cuando bajo sus piernas y se pasó las manos por la cara.
—Lo siento.

208
—¿Qué? —mi instinto fue reírme porque no podía imaginar cómo
pudo haberme mentido en los últimos cinco minutos. Pero a medida
que el silencio se prolongó segundo a segundo, me encontré frunciendo
el ceño con fuerza —Ni siquiera se tu nombre ¿Sobre que podrías
haberme mentido?
—Yo… —los hoyuelos en sus mejillas se hicieron notorios cuando
apretó su mandíbula —Supongo que quise evitarte el mal rato. Debí de
habértelo dicho desde un principio que ella ya no está aquí, pero no lo
hice.
Pestañeé y lo mire fijamente.
—¿Quién? ¿La Sra Nolan? ¿Ya no trabaja más aquí?
Sus ojos se movieron con nerviosismo hacia otra parte antes de
decirme, pero luego se puso a mi lado para darme la noticia.
—Falleció el año pasado. Su coche patinó sobre el hielo y chocó.
Mi corazón se hundió en mi pecho como una roca cuando mi boca
se abrió de par en par. Mis ojos vidriosos mirando la carta de cuatro
páginas que tenía en la mano.
—Oh Dios mío —susurré, en estado de shock.
—Lo sé. Lo siento. Lo lamento tanto. No debí haberte engañado.
—¿Por qué lo hiciste? —No había ira en mi voz pero tenía que
preguntar.
—Fue por instinto. Me di cuenta de que realmente la querías y
tenías esa carta tan larga escrita, así que imagine que serias… más feliz
sin saber la verdad —me dijo, encogiéndose de hombros —. Supongo
que no pensé en la posibilidad de que intentaras encontrar su dirección
o de que volvieras en otro momento a buscarla. Pensé en dejarte ir a
casa en paz.
Mordí mi labio inferior, repitiendo sus palabras en mi cabeza.
Quería que te fueras a casa en paz.
Parpadeando mis lágrimas para alejarlas mientras levanto la
vista de mi carta hacia él.
—No te correspondía a ti tomar esa decisión —dije. Pero al
momento en que las palabras salieron de mis labios sentí que las dije de
forma brusca.

209
—Reconozco eso —admitió, con los ojos abatidos —Fue solo…
instinto humano, supongo —dijo, mientras pasaba las manos por su
cabello —. Cuando te gusta alguien no quieres verle herido. Es tan
simple como eso.
—Yo no te gusto y ni siquiera me conoces.
—Tienes razón, no lo hago. Pero me gustas lo suficiente. Parecías
una buena persona desde el primer segundo en que me hablaste y no
tuve corazón para romper el tuyo. De la misma manera que no tengo el
corazón para decirle a mi madre que no tiene el secreto para cocinar un
pavo que no esté seco. Su pavo es jodidamente horrible pero nunca
dejaré que lo sepa. No quiero ser quien arruine su feliz e inofensiva
percepción de sí misma. Nadie quiere ser ese imbécil —se detuvo,
pensando —Excepto quizás mi padrastro —. Cuando sonrió de verdad,
casi hice lo mismo.
—Me parece justo —dije finalmente. Y para mi propia sorpresa, lo
dije en serio.
Viéndome levantar del pupitre, sus hombros cayeron un poco.
—¿Te vas ahora por qué estás enfadada conmigo?
—No te conozco lo suficiente como para enfadarme contigo. Pero
entiendo por qué hiciste lo que hiciste. Me estabas protegiendo de la
verdad. Instinto humano —Repetí sus palabras —Y supongo que puedo
decir que lo aprecio —añadí, metiendo la carta en mi abrigo.
—Me alegro. Si quieres, puedo compensarte llevándote a casa
para que conozcas el desastre de mi familia adoptiva. Probablemente ya
estén borrachos. Serán mejor que cualquier cosa que veas en Bravo.
Me reí un poco.
—No, mejor no. Por tu bien y el mío. pero espero que te diviertas
calificando los trabajos esta noche.
—Son problemas de álgebra así que sabes que lo haré.
Viendo que me dirigía hacía la puerta, se quedó en silencio. Pero
una vez que mi mano toco la manilla, él soltó: —¿Puedo saber tu
nombre?
Me detuve y me di la vuelta.
—Taylor Simms ¿El tuyo?
—Ben Locklear.

210
Le eché un último vistazo a su cara y le puse nombre.
—Sr Locklear, gracias por dejarme aprender algo de ti hoy —dije
—O al menos darme algo en lo que pensar.
Él asintió con la cabeza. Pude ver por su mirada que no quería
que me fuera, pero no me conocía lo suficiente como para decirlo. Y me
alegré porque necesitaba volver al B&B para llamar a Lori y quizás
hacer las maletas para ir a casa.
—Feliz Navidad, Ben. Fue un verdadero placer conocerte.
—El placer fue mío, Taylor. Feliz Navidad par ti también —dijo.
Una vez que estuve en el pasillo, me llamo de nuevo —¡Espero que
tengas un Feliz Año Nuevo también!
—¡Espero que tu también! —le respondí.
Y eso no era una mentira.

211
Capítulo 23
Mi regreso al mundo real llegó tres días después y, aunque había
comenzado mi día nerviosa por estar en Nueva York, los nervios se
calmaron al final del día laboral, precisamente cuando Lori pasó por mi
escritorio se sentó y me puso delante un pastelito de vainilla con
chispas de perlas que cubrían el glaseado rosa con forma de pétalo. Lo
miré por un segundo asombrada antes de ver la mirada irónica en su
rostro.
—¿Pensaste que me olvidaría pequeña mierda? —ella preguntó.
—Lo esperaba. Pero realmente debí saberlo mejor.
—Debieras. Pero de todos modos, feliz cumpleaños. Lamento que
hayas elegido este día para volver, y lo siento por haberte hecho
trabajar.
—Confía en mí, regresé este día por una razón —le dije, tomando
el pastelito en mi mano y robando un poco de glaseado con mi dedo —.
Me hizo volver a la normalidad. O lo más cercano a normal, para el
caso. Todo lo que necesito son un par de días de trabajo y algunas
salidas sociales y comenzaré a olvidarme de... todo.
—Bueno, si quieres comenzar con las salidas sociales, voy a
tomar algo ahora mismo con la chica hippie-chiflada de la que
obtenemos nuestros arreglos florales. No por placer. Solo trato de
hacerla rebajar nuestros costos. No puedo esperar a que ella predique el
veganismo durante tres horas —dijo Lori, mirando a la pared. Con un
estremecimiento, se volvió hacia mí —¿Quieres unirte?
—Por mucho que lo vendiste, no. Realmente no.
Ella rio.
—Bien. Funciona bien para mí ya que realmente necesito que
dejes este sobre en el Atrium en el lado este.
Miro el sobre manila que me entregó.
—Estás bromeando ¿no?

212
—No. Sé que es la fiesta de Mason Leo, pero son las seis de la
tarde, la fiesta no comienza hasta las ocho, y su personal
probablemente acaba de salir de la oficina para prepararse para esta
noche. Así que prometo que no estará allí. De hecho, llamé
personalmente y me aseguré de ello, así que juro por la vida de mi
esposo que...
—Está bien, eso no es necesario —. Tomo el sobre de sus manos
—Iré.
—Esa es mi chica. Suponiendo que el catering este listo, puedes
tomar un cóctel de camarones mientras estas en ello —dijo Lori.
Caminando hacia atrás, le di un mordisco gigante al pastelito y golpeé
con el dedo la mitad restante.
—Tengo todo lo que necesito aquí —digo, con la boca llena a
propósito.
Y antes de que ella pueda responder, entro en el ascensor porque
lo último que necesito es que pregunte por el quiebre en mi voz. Estaba
tratando de ser graciosa, pero mi broma fracasó porque decir esas
palabras en voz alta en realidad se sentía como una auto tortura
involuntaria. No tenía todo lo que necesitaba, estaba tan lejos de eso
que me dolía. Pero como el otro hematoma en mi alma, me dije a mí
misma que este dolor eventualmente disminuiría. En aras de seguir
adelante, era todo lo que podía esperar.

Como el local de eventos más grande y codiciado de Vandermark,


el Atrium generalmente estaba reservado durante todo el año con
elegantes bodas de la alta sociedad. Pero en diciembre, se convertía en
el lugar más popular de Manhattan para las extravagantes fiestas
navideñas de empresas que tenían a todos cuchicheando durante
meses, sobre cosas como quién se divirtió demasiado con la barra libre
del piso de arriba o quién casi tuvo relaciones sexuales frente a todos
sus colegas en medio de la pista de baile.

213
Subiendo los escalones de piedra caliza en la entrada, imaginé
que la fiesta de Mason para La corporación Leo esta noche sería
exactamente eso, pero cien veces más escandalosa. Sabía que Mason se
sentía al menos un poco herido por mí y considerando cuántas mujeres
lo habían lastimado en el pasado (en algún lugar cercano a cero) no
tenía dudas de que usaría nuestro encuentro en el pasado como una
excusa para disfrutar de los vicios y obligarse a sí mismo a sentirse
mejor. Y para Mason, sentirse mejor en una lujosa fiesta navideña
probablemente implicaba acostarse con todas las mujeres más
hermosas del lugar y romper su récord de la cantidad de mujeres en
una noche.
«Masoquista», me regañé, esbozando una sonrisa al hombre que
abrió la puerta del Atrium. Simplemente no podía parar. La semana
pasada, había hecho bien tratando de pensar en otras cosas, pero
ahora, en el mismo edificio que estaría Mason en dos horas, no podía
dejar de imaginarlo. Lo veía entrar con el mismo traje que usaba para
trabajar, algo elegante, ajustado y gris oscuro con corbata negra. No
podía dejar de imaginarlo. Acompañado por Noah, ambos caminando
primero hacia el bar. Luego con una bebida acunada en esos largos
dedos, Mason se inclinaría hacia atrás, completamente relajado
mientras sus ojos azules exploraban la multitud en busca de piernas
largas con faldas cortas.
A partir de ahí, mi mente se dirigió rápidamente a la imagen de
botones volando cuando la afortunada chica que escogió abrió su
camisa y chilló al ver ese torso cincelado. Otro destello y vi a Mason
tumbado dormido en la cama en la que había tenido mis mejores
noches de sueño.
Uf.
Lo extrañaba. Había enfrentado suficiente engaño últimamente,
así que realmente no necesitaba mentirme a mí misma. Extrañaba a
Mason de una manera que nunca había extrañado a Aaron y en mi
cumpleaños, el dolor en mi corazón era mucho peor.
—¿Señorita Simms?
Parpadeando, miré a un señor ubicado en el puesto de
anfitriones, agradecida por su repentino saludo ya que necesitaba la
distracción.
—Si. Hola. Estoy aquí para dejar algunos documentos de Lori
Kirk de los restaurantes Vandermark ¿Estaría bien si los dejo aquí?

214
Su sonrisa amable vaciló.
—Ah. No puedo aceptar entregas en nombre del anfitrión, pero le
sugiero que entre a la sala de eventos principal y deje el sobre allí.
—Oh. Por supuesto —me detuve —No hay nadie allí ahora
¿Verdad?
—No, señorita Simms, no lo hay.
—Perfecto. Muchas gracias —dije mientras me dirigía hacia las
grandes puertas dobles que conducían a la gigantesca sala de eventos.
Teniendo en cuenta que la fiesta era en dos horas, esperaba ver
docenas de mesas con centros de mesa ornamentados y cientos de
globos blancos y dorados flotando en la parte superior del techo
abovedado de veintiún metros. Supuse que tenía que haber al menos
una docena de empleados dando vueltas, tratando de dar los últimos
toques a la fiesta.
Pero cuando entré en la habitación vacía, lo que vi me quitó el
aliento.
Porque no había mesas. No había una cabina de DJ o un largo
bufé destinado a atender a cientos de invitados. Faltaban las
sobrecargadas y ruidosas decoraciones brillantes que se esperan para
una gran fiesta de vacaciones. En cambio, la escasa decoración se
encontraba en el centro de la amplía sala.
La gran cantidad de hortensias blancas fue lo primero que vi.
Había cientos de ellas dispersas por todo el lugar. Eran
impresionantemente hermosas, pero en lo que mis ojos se fijaron a
continuación, a pesar de verse fuera de lugar en la elegante habitación,
fue lo que realmente me dejó sin aliento.
Era un árbol alto, verde y frondoso.
Me sorprendí a mí misma riendo de inmediato y con la misma
rapidez, mis pies se apresuraron a la exhibición, acercándome lo
suficiente para confirmar lo que era la visión de una palmera bambú de
unos dos metros de alto en un florero bellamente adornado y atadas
alrededor de las ramas más firmes había cuerdas en las que colgaban
trozos de trufas Mozart.
—¿Como diablos…?
En mi relato del lugar mágico al que quería transportarme para
mi cumpleaños, nunca había revelado mi tipo de chocolate favorito y,

215
sin embargo, aquí estaban, pretendiendo crecer de la palmera
imaginaria que producía chocolates y que había dicho que quería
simplemente leer bajo esta en mi cumpleaños.
—Oh, Dios mío, Mase —murmuré incrédula mientras pasaba las
manos por la parte trasera de la lujosa sección de cuero justo debajo de
la planta. Al lado había una mesa auxiliar en la que se encontraba una
copa de vino de cristal, una botella de Cabernet y una caja extra de
bombones Mozart.
Me pregunté de nuevo cómo Mason sabía acerca de mis dulces
favoritos, un tanto sospechosa, pero luego vi el antiguo estante que
contenía una selección de libros cuidadosamente seleccionados, todos
los que había comenzado en mi departamento pero que no había
terminado, junto con docenas de libros de los mismos dos autores que
siempre me ha recomendado Sofía. No tardé en darme cuenta en ese
mismo instante que había sido contactada e interrogada para la
elaboración de esta noche creada complementa para mí.
Me sorprendió tanto la increíble vista que tenía frente a mí que
tardé unos diez minutos en notar el sobre blanco que estaba sobre el
sofá. Cogiéndolo de la almohada, lo abrí con entusiasmo. Hasta ese
momento, mi sonrisa había sido cautelosa, curvando mi boca a paso de
tortuga. Al notar las seis palabras escritas dentro de la tarjeta, una
enorme sonrisa estalló como fuegos artificiales en mis labios.
—Abre el sobre que trajiste aquí —leí en voz alta antes de dejar
caer la tarjeta como una patata caliente y agarrar el sobre de manila
que Lori me había dado.
Deslizando la gruesa hoja completamente blanca del sobre, mis
ojos se centraron en la letra de Mason.
No pude construir tu propia isla para celebrar en paz y
tranquilidad, así que hice lo mejor que pude. Todo este espacio es tuyo
para el resto de la noche. Pensé que una botella de vino sería suficiente
para ti, ya que eres peso ligero, pero en caso de que no lo sea, te llegará
una carta para que escojas cuando se sirva la cena y el postre.
Feliz cumpleaños Taylor
Con amor,
M.

216
Exhalé fuertemente, usando mis nudillos rojos para eliminar las
lágrimas en las esquinas de mis ojos. No estaba segura de cuánto
tiempo estuve allí con la carta en la mano, pero en ese momento entró
el señor que me recibió afuera para desearme un feliz cumpleaños y
mostrarme cómo llamarlo si necesitaba algo antes de que llegara la
cena.
Después de eso, me hundí en el sofá, encantada con la manta que
me permitía envolverme. Era suave y de gran tamaño y me hizo desear
aún más llamar a Mason y pedirle que se uniera a mí en mi pequeña
isla. Pero me detuve. Aparte del hecho de que mi pequeño teléfono móvil
no tenía su número en los contactos, me dije que necesitaba este
tiempo a solas.
Pero que podría verlo pronto. Justo después de esto.
Así que, sirviéndome una copa de vino, agarré el libro que había
estado tratando de terminar por años y me hundí cómodamente en el
sofá, abriéndolo donde lo había dejado y finalmente comencé un nuevo
capítulo.

217
Capítulo 24
—La he estado esperando, señorita Taylor.
Parpadeo un par de veces después de dar mi nombre al portero.
Me había quedado en el Atrium hasta el cierre y mi visita al
apartamento de Mason no estaba totalmente planificada, así que,
confundida, incliné la cabeza hacia él.
—¿En serio?
—El Sr. Leo me dio su nombre. Dijo que, si aparecía una tal
Taylor Simms, la dejará subir. No había necesidad de llamar y
preguntar.
—En serio —me reí suavemente, mis mejillas ardiendo —. Son
casi las dos de la mañana. ¿Está seguro de que no necesita llamarlo? —
Cuando asintió, le sonreí —Bueno, eso me hace sentir bien.
—Lo mismo digo, señorita. Odio ver a un buen hombre tan
destrozado.
Alcé la vista con una mueca.
—¿Ha sido tan malo? —Pregunté en voz baja, sintiendo la
respuesta en la larga pausa que dio el hombre.
—Está aquí —dijo finalmente, señalando con la cabeza hacia los
ascensores —. Eso es todo lo que importa.
Sonreí, desenrollando la bufanda de mi cuello.
—Gracias.
—El gusto es mío. Disfrute su noche, señorita Simms. Por favor
saludé de mi parte al señor Leo.
Con eso, me dirigí a los ascensores, mi pulso se aceleró cuando la
anticipación vibró a través de mí. Era sobre todo emoción: un agradable
zumbido de calor que relajó cualquier tensión en mi cuerpo mientras
subía por el edificio hasta el ático de Mason. Mi corazón latía con fuerza
cuando llegué a su piso, pero no estaba nerviosa. De hecho, me sentí
extrañamente en casa.

218
Y cuando las puertas del ascensor se abrieron, inmediatamente
encontré a Mason, mis ojos se posaron en el perfil de su cuerpo sin
camisa sentado en el borde de su sofá, revisando lo que parecían ser
papeles del trabajo. Con tan solo unos pantalones de chándal grises, se
veía jodidamente impresionante. Lucia como el hombre más hermoso en
el que hubiera puesto mis ojos. Y la vista solo mejoró cuando se giró y
dejó que su mirada me encontrara. Se sorprendió por un segundo, pero
luego se puso de pie y giró su cuerpo para mirarme mientras una débil
pero alegre sonrisa se deslizaba por sus labios.
—Hola —finalmente dije, escuchando la puerta del elevador
cerrarse detrás de mí.
Mason no respondió, solo observó mientras me acercaba a él,
quitándome el abrigo y el cárdigan, saliendo de mis zapatillas de ballet
hasta que me encontré en suéter y leggins parada frente a él,
empujándolo suavemente hacia atrás en su sofá y subiéndome a su
regazo. Sentí el peso del mundo siendo expulsado del suspiro que
escapó de sus labios, y bajo mis palmas, sentí el estruendo en su pecho
mientras apoyaba su frente contra la mía. Por un momento,
simplemente respiramos juntos. Pero finalmente habló y esa voz que
extrañaba me inundó de alivio.
—Pensé que sabía lo que era estar feliz de verte —murmuró, su
aliento cubriendo mis labios —Pero no creo que realmente lo supiera
hasta ahora —. Abrió los ojos para beberme, alejándose, para luego
abrazándome fuertemente, como si pudiera escapar de sus brazos de
nuevo. Pero él parecía tranquilizarse con el toque necesitado de mis
dedos contra su pecho. Yo también quería aferrarme a él. Nunca quería
dejarlo ir.
—Sabes cuánto lo siento ¿Verdad, Taylor?
Sosteniendo su rostro en mis manos, asentí.
—Y creo que entiendo por qué hiciste lo que hiciste. Solo necesito
hacerte una pregunta.
—Pregúntame lo que quieras.
Humedezco mis labios.
—La noche que viniste a buscarme. Todavía recuerdo las
preguntas que te hice en el taxi cuando pensé que eras Aaron. Te
pregunté si aún me amabas —susurré, mirando la tormenta retorcerse

219
detrás de sus ojos oscuros —Y dijiste que sí. Lo dijiste de manera tan
convincente que me pregunto cómo y por qué lo hiciste.
—Realmente deseaba ser él en ese momento —respondió Mason
con una suave risa —Suena mal, pero ya sabes lo mucho que me
costaría desear ser Aaron. Pero lo deseé tan mal esa noche. Quería ser
la persona que te salvara cuando lo necesitaras. Quería ser el hombre
que te cuidaba y te abrazaba por las noches. Pero estabas con él desde
hace un año para ese entonces. Lo amabas y era demasiado tarde para
que yo fuera el indicado para ti, así que te di lo que pensé que querías.
Lo siento.
—No lo lamentes. Ahora lo entiendo, Mason. Lo prometo —insistí
suavemente, dejándolo presionar un beso en mis labios.
—Nunca quise lastimarte. Y todos los días de aquí en adelante, te
lo compensaré, Taylor. Eso es todo lo que quiero hacer.
Mis labios se movieron en una sonrisa torcida.
—Tengo que decir que has tenido un buen comienzo.
—Me alegra escuchar eso. Feliz cumpleaños, por cierto.
—Son las dos de la mañana, así que ya no es mi cumpleaños.
Pero gracias —dije en broma —Y gracias por traer mi pequeña isla a la
vida. Sé que pensaste que mi deseo de cumpleaños era lamentable, pero
fue definitivamente el mejor cumpleaños de mi vida.
—Bien —Mason acercó mi rostro al suyo. Besándome, me llevó
con él mientras yacía en el sofá. Exhalé mientras descansaba mi peso
sobre su fuerte cuerpo, pasando mis manos por su torso esculpido
mientras su lengua caliente barría la mía —. Pero solo van a mejorar a
partir de ahora.
—¿Los cumpleaños? —Me reí contra su boca, cerrando los ojos
mientras sus manos levantaban mi suéter por mi cuerpo.
—Cumpleaños —. Sus labios me devoraron —Año Nuevo —Otro
empujón de su lengua —San Valentín. Navidad —. Él sonrió contra mi
boca entre cada dulce y apasionado beso —Te voy a dar todo lo que
siempre quisiste, Taylor. Y todas las cosas que no sabías que querías.
Música para mis malditos oídos.
—¿Qué pasa con lo que quiero en este momento? —Pregunté,
extendiendo la mano entre nosotros y tomando lo que ya podía sentir
casi completamente duro.

220
Mason gimió.
—Joder, no creo que sepas lo mucho que he querido eso las
últimas dos semanas —. Movió mi mano hacia arriba y abajo por su
impresionante eje, duro y grueso contra mis dedos.
—Confía en mí, yo también lo pasé muy mal.
—¿Y satisficiste ese deseo?
Sonreí.
—¿Esa es tu forma de preguntar si me he acostado con alguien
desde que estuvimos separados?
—Admito que tengo curiosidad —. Cargándome, se levantó, con
los ojos fijos en los míos mientras me llevaba a través de la sala de estar
hacia la escalera —Así que dime.
—No he estado con nadie más, Mase —. Mi corazón se aceleró con
cada paso que dimos hacia su habitación —. Tu turno.
—No he estado con nadie desde que empezamos esto —dijo, sus
ojos se posaron en mis labios curvados —. No he querido, y no puedo
imaginar que vaya a hacerlo.
Sonreí.
—Buena respuesta.
—Solo la verdad —dijo mientras abría la puerta de la habitación.
No me había dado cuenta de cuánto la echaba de menos hasta
que volví a entrar. Acostada suavemente sobre la lujosa cama, me sentí
nuevamente como una reina. Respiré hondo, mis mejillas se sonrojaron
mientras veía a Mason deslizar su mano bajo mi espalda y arquearla
para poder quitarme mejor el suéter y luego los leggins. Me quitó los
tirantes del sujetador del hombro y se bajó los pantalones hasta que
pudo quitárselos. No llevaba boxers debajo, así que di un pequeño
gemido al sentir el peso de su caliente erección caer entre mis piernas.
—Abre las piernas para mí —. Su orden fue firme y pude
escuchar cuánto me extrañaba, cuánto me necesitaba. En sus brazos
nuevamente, me sentía tan increíblemente bien. Ya estaba llena de
satisfacción antes de que entrara en mí, pero luego, con un fuerte golpe
de su punta contra la longitud de mi sexo, comprobó cuán húmeda me
encontraba con un gemido y luego se deslizó fácilmente dentro de mí.

221
—Mason —jadeé, sus movimientos deslizándose con fuerza
extendiendo y meciéndome desde el primer segundo.
No perdimos el tiempo con burlas. Nuestra necesidad del uno por
el otro ya se había agotado. Estaba más húmeda de lo que podía
soportar y él estaba más duro de lo que sabía que era posible.
Completamente perdida, empujé mis caderas hacia arriba para
encontrarme con él, y así igualar la creciente intensidad de cada empuje
dentro de mí. Mis abdominales ardieron cuando choque contra él, pero
cuando Mason golpeó dentro y fuera de mí, lo follé de vuelta, impulsada
por los profundos gemidos que salían de su pecho cuando nuestros
cuerpos regresaron a ese lugar de necesidad y deseo, pensando en todo
lo que nosotros podríamos hacer para satisfacerlo. Pero cuando me
quedé sin fuerzas para encontrarme con él, Mason me ayudó.
Agarrando dos puñados de mi trasero, jaló mis caderas más alto y se
condujo más profundo dentro de mí, tan increíblemente demandante
que apenas logré hacer un sonido.
El beso que aplastó sobre mis labios era frenético para ese
entonces, y en el, probé esas palabras no dichas en nuestro último día
en Santa Lucía. No me importaba si ahora no era el momento.
Necesitaba dejarlas salir. Apartándome de su boca, miré a los ojos a
Mason y respiré con urgencia: —Te amo.
Era el segundo hombre al que le había dicho aquellas palabras.
Pero el primero con el que realmente quise decirlas.
—Te amo —respondió Mason, su polla frotando un punto dulce
dentro de mí, su ardiente mirada consumiendo por completo la mía —.
Siempre te he amado —respiró —No pude detenerlo, Taylor. Incluso
cuando lo intenté, no pude. No puedo controlarlo contigo.
—No tienes que hacerlo ahora. Puedes amarme —susurré. Mi
cuerpo estaba inerte ahora, lánguido al recibir todos los años de
necesidad de Mason por mí en cada poderoso golpe en mi interior —.
Me tienes.
—Dímelo otra vez —gruñó como si lo estuviera alimentando.
—Me tienes —. Una mano arañando su espalda, la otra agarrando
las sábanas —Soy tuya, Mason —jadeé —Solo tuya.
Como poseído por mis palabras, Mason gruñó y se hundió con un
doloroso placer dentro de mí, llenándome por completo y luego salió,
dejando solo su punta palpitando entre mis paredes antes de

222
sumergirse nuevamente. Mantuvo sus ojos clavados en mí mientras
repetía aquel golpe tortuoso, una y otra vez hasta que estallé en un
orgasmo debajo de él, temblando bajo su peso. Mason maldijo por lo
bajo mientras su polla se sacudía dentro de mí. Luego, con un gemido
profundo y agonizante, se vino, llenando mi cuerpo delirante con el
calor satisfactorio de su placer.
Aunque estuvimos medio despiertos en los brazos del otro
durante una hora, finalmente me quedé dormida sobre su pecho,
revolviéndome solo unas horas más tarde cuando ya era de mañana
pero aún estaba oscuro. Me di cuenta por el sonido de su aliento que
Mason estaba dormido, pero como si me sintiera, se despertó a los
pocos segundos. Una franja de luz de luna iluminó su rostro mientras
me veía poner la alarma. Luego levantó mi barbilla y me miró.
—¿Vas a volver a dormir ahora?
—Si ¿Estarás aquí cuando me despierte por la mañana?
Érase una vez, la pregunta habría sido por temor a que él hubiera
decidido que nuestra noche juntos fue un error. Ahora, era solo porque
estábamos de vuelta en el mundo real, los dos teníamos que estar en el
trabajo en unas cuatro horas.
Envolviendo sus brazos alrededor de mí, Mason parpadeó, el azul
de sus ojos brillando como estrellas detrás de sus pesados párpados —
Lo haré ¿Quieres?
—Si.
A través de su somnolencia, me dio una sonrisa torcida.
—¿Vas a estar aquí la mañana siguiente?
—Posiblemente.
—¿Y después de eso?
Le sonreí en el silencio de la noche.
—Si, si tu quieres.
—Si quiero —murmuró con voz ronca, el sonido de su voz
somnolienta golpeando esa extraña sensación de familiaridad dentro de
mí otra vez.
Derritiéndome en su cuerpo duro, suspiré con tanta satisfacción
que me pareció casi injusto.

223
—Entonces estaré aquí —susurré, cerrando los ojos mientras
besaba la parte superior de mi cabeza y me volvía a dormir lentamente.

Por la mañana, cuando desperté, Mason seguía tendido debajo de


mí. Un brazo se extendía sobre su cabeza, el otro me sostenía encima de
él, tan protector en su agarre que no podía moverme sin despertarlo.
Con un estiramiento y un bostezó, Mason sonrió, pero para mí propio
deleite, sus ojos permanecieron cerrados y continuó durmiendo solo un
poco más. Me dio tiempo para estudiarlo.
«Imagínate despertarte con eso todas las mañanas», sonreí para mí
misma.
Una vez hace un tiempo, me había despertado en esta habitación
y pensé esas palabras con una triste envidia por cualquier chica que
algún día pudiera llegar hacer eso.
Ese día no fue hace mucho tiempo. Pero no pude contar
exactamente cuántos pasaron desde entonces. Con algunas personas,
al parecer, la vida simplemente avanzaba más rápido. Pero me
imaginaba que lo hacía por una razón, para compensar los errores y
todas aquellas decisiones equivocadas cuando se enfrentan con un
bache en el camino. Obviamente había elegido incorrectamente en al
menos una ocasión anteriormente. Pero con Mason, había redirigido mi
vida. Fue un largo camino en poco tiempo, pero finalmente me
encontraba en lo que sin lugar a dudas era el lugar correcto.
Y no podía negar eso cuando Mason se despertó para
simplemente observarme con aquellos ojos que podía mirar para
siempre.
Trabajé para esta recompensa. Subí cien montañas y caí noventa
y nueve veces. Fue duro, pero ahora que estaba aquí con un hombre
que amaba con cada onza de mí ser, tenía un nuevo lema.
Sin arrepentimientos.
Ni siquiera uno.

224
Epílogo
Un año después
Llegaba tarde al trabajo, pero decidí en el último minuto que hoy
sería un poco presumida y me pondría el collar de diamantes que
Mason me había dado cuando todavía éramos... lo que sea que
fuéramos. Había pasado más de un año desde el comienzo de nuestra
verdadera relación y era literalmente, todavía un esfuerzo diario
abstenerme de gritar: "¡Buen Dios, tengo el novio más sexy del planeta!"
La compulsión venía al azar, mientras revisaba la despensa con
Mason, paseaba de la mano por la acera con él o simplemente me
sentaba a su lado frente a nuestro televisor. El hecho de que ese
hombre era mío y que nos queríamos de la manera que lo hacíamos,
aún no me había cansado ni un poco. Hubo algunas partes
deliciosamente mundanas de nuestro día a día juntos, como cepillarnos
los dientes uno al lado del otro por la mañana y tratar de elegir una
película por la noche, pero aún así, nos deleitábamos.
Estaba agradecida por nosotros. Por él.
Así que me dije a mí misma que merecía presumir un poco hoy y
llevar mi collar de diamantes a un día normal en el trabajo.
Mason levantó las cejas cuando me vio bajar a la cocina. Estaba
completamente vestido para el trabajo, luciendo un sexy rastrojo que
hizo picar mis manos instantáneamente.
—Maldita sea, me encanta —gemí mientras pasaba las yemas de
los dedos por su hermosa línea de la mandíbula.
Mason observó con una sonrisa mientras quitaba mis manos para
enderezar su corbata. En realidad, nunca necesitó enderezarse.
Simplemente me gustaba tocarlo todas las mañanas.
—Si te encanta ¿por qué maldices?
—Porque estoy llegando tarde y no puedo saltar sobre ti en este
momento.

225
—Como si llegar tarde te hubiera detenido en los últimos diez
meses que llevamos viviendo juntos.
Suspiré.
—Lo sé, pero necesito dejar de aprovecharme de la amabilidad de
Lori. Y ella siempre sabe cuándo voy a trabajar recién...
—¿Follada? —Mason se veía totalmente malicioso con esa
hermosa sonrisa en sus labios.
Lamí mis labios.
—Si.
—Bien, mantendré mis manos fuera de ti hasta que llegues a casa
—gimió Mason, alejándose de mí para regresar a la taza de café que
había estado bebiendo —Sin embargo, tenía una sorpresa para ti.
Supongo que tendrá que esperar.
Estreché mis ojos hacia él.
—No, no estamos jugando este juego ¿Cuál es la sorpresa? Tienes
que decirme antes de ir a trabajar.
—¿Yo? ¿Por qué?
—Porque es miércoles y siempre puedo usar un pequeño impulso
los miércoles.
Mason se echó a reír mientras colocaba su taza en el fregadero.
—Jesús, Taylor. Sabes que ahora es solo una profecía auto
cumplida.
Lo sabía. Pero me gustaba continuar con mi odio en broma a los
miércoles señalando constantemente cuándo ocurrían cosas no tan
buenas ese día. No era como si realmente me molestara más, ni
tampoco me entristecía ni enojaba remotamente por mi compromiso
anterior con Aaron. Era solo mi manera humorística de reconocer al
otro hermano Leo porque los dos lo habíamos superado por completo y
a la participación que una vez tuvo en nuestras vidas.
Como se predijo, Aaron se alejó de su familia, como ya había
comenzado a hacer durante su compromiso con Eva Tully. Según la
madre de Mason, Aaron todavía se estaba "encontrando a sí mismo" en
medio de sus viajes al sudeste asiático. Después de la casi-boda con
Eva el año pasado, terminó dejando su segunda vida atrás, embalo
algunas cosas de la finca Tully en Silicon Valley y reservo un solo billete

226
de ida a Tailandia. Todavía vivía allí y, aunque Mason y yo nos
mantuvimos en contacto con él, de hecho, nos sentimos aliviados al
saber que le iba bien, y aún más felices de saber que llamaba a Clara
con cierta regularidad, al menos para sus estándares. Estaban
reparando su relación desde lejos, de la manera no conflictiva que
Aaron claramente requería cuando se trataba de abordar sus
problemas.
—Echo de menos abrazarlo —confesó Clara cuando Mason y yo la
visitamos para su cumpleaños en el verano —. Pero cualquier presencia
física que he perdido de mi hijo, al menos la he ganado en forma de una
hija —dijo, sosteniendo mi rostro y plantando un gigantesco beso en mi
frente. Fue un momento dulce que ella solo arruinó ligeramente al
agregar: —Y espero que pronto...
—¡Clara! —Le advertí, sabiendo que estaba a punto de decir
"nietos".
Desde donde estaba sentado, Mason se echó a reír y le pidió a su
madre que se alejara de mí.
—Déjame casarme con ella primero —dijo.
—Entonces... hazlo, ¿no? —Clara hizo una mueca como si fuera
la solución más simple —Mi otro hijo fue demasiado estúpido para
hacerla señora Leo, pero espero que el mayor sea más inteligente.
Me reí de la forma en que lo expresó. Lo disfruté bastante, porque
ya no recordaba mis tres años con Aaron con pesar. Ni un solo día de
ellos. Nuestro complicado viaje creó el camino en el que encontré a
Mason. Era irregular y roto con más giros y vueltas de lo que podría
haber imaginado, pero eso solo era otra prueba de nuestra solidez y la
persistencia del universo para que pudiéramos encontrarnos.
Por esa razón, no me preocupaba cuándo vendría nuestro
compromiso. Simplemente sabía que eventualmente, lo haría. Y al igual
que nuestro torbellino romántico, sería mucho mejor porque esperamos.
Porque llegamos hasta el punto de ruptura antes de darnos la
recompensa.
Oficialmente juntos durante un año, sospeché que podría esperar
varios años más antes de llegar a mi límite. Me dolería, pero podría
soportarlo teniendo en cuenta la victoria diaria que tenía al llegar a casa
por la noche con Mason.

227
—Bien, lo retiro —resoplé, lanzándome de la encimera de la
cocina hacia Mason y riéndome cuando él fingió rechazarme.
—No. No puedo darte la sorpresa sin tocarte.
—Entonces tócame.
Él mostró esa sonrisa sucia y sexy.
—¿En cualquier sitio?
Estreché mis ojos mientras él miraba el diamante entre mis
senos.
—Sí, Mason. En cualquier sitio.
Al estudiarme en silencio por un momento, Mason finalmente
agarró mi cintura y tiró de mí con ambas manos, dándome la vuelta
para levantarme rápidamente sobre el mostrador de la cocina. Nuestros
ojos nivelados, él me miró un poco más serio ahora. Después de haber
vivido juntos durante tanto tiempo, era muy buena leyendo al hombre,
por lo que mi corazón palpitó antes de que incluso sacara la caja de
terciopelo del bolsillo. Por supuesto, cuando la vi, mi corazón latió con
fuerza como un tambor debajo de mis costillas, arrojándose contra mi
pecho con una emoción vertiginosa.
—No me hagas esto —le susurré desesperadamente —Lo juro por
Dios si hay bragas allí de los miércoles, Mason...
La primera lágrima cayó cuando sacudió la cabeza, una suave
risa saliendo de sus labios perfectos mientras sostenía la caja ante mí y
levantaba la parte superior haciendo que mi corazón explotara.
—Oh Dios mío —. No había suficiente oxígeno en el mundo para
aplacar mis pulmones mientras lo miraba con pura adoración. No
necesitaba su brillo o su tamaño para sacarme de órbita, pero el
diamante en sí era tan glorioso como el momento y no tenía idea de
cómo dejar de llorar —. Mase, Dios mío...
—Hey —bromeó con una dulce risa ante mi reacción —Sabes lo
que voy a preguntar, así que antes de que pierdas la capacidad de
hablar, necesito que me des una respuesta.
—Gilipollas —me reí entre lágrimas, apenas sorprendida de que
nuestro compromiso de alguna manera incluyera blasfemias —Saberlo
es una cosa, Mase. Escucharlo es otra.
—¿Sí? ¿Quieres oírlo?

228
—Sí, déjame escucharlo.
Riendo, Mason me agarró suavemente, deslizándome fuera del
mostrador para que pudiera pararme sobre mis temblorosos pies
cuando se arrodilló ante mí, mirándome con más amor en sus ojos del
que jamás había visto o sentido en mi vida.
—Tuve una fantasía sobre esto el primer segundo en que te vi,
Taylor. Haz que se haga realidad para mí ahora —murmuró Mason,
cuando comenzó a decir las palabras que había estado preparada para
escuchar desde siempre. Una sonrisa curvando su boca, cuando
finalmente sus labios las pronunciaron —¿Te casarías conmigo?
—¡Si!
La respuesta estalló justo cuando terminó de hacer la pregunta, y
cuando Mason tomó mi mano a través de lo que podría haber jurado
que eran lágrimas, hice lo mejor que pude para respirar. Pero fue difícil,
ya que mi corazón decidió en es momento recordar el nombre con el que
había fantaseado durante algún tiempo decir en voz alta algún día:
Taylor Leo.
Tacha eso.
Señora Mason Leo.
Joder, en mi mano, tenía el más hermoso anillo.

Fin.

229
Sobre la autora
Stella Rhys es una autora de romance
que vive para la temporada de béisbol, cafés
irlandeses y Love Island UK.
Nació y creció en Nueva York y cuando
no está escribiendo, la puedes encontrar con
su familia y amigos, recorriendo la ciudad en
busca de su próxima aventura inspiradora de
libros.

230

También podría gustarte