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Identificación de Síndromes Geriátricos

Este documento describe 10 síndromes geriátricos comunes que afectan a los adultos mayores. Estos síndromes incluyen caídas frecuentes, dismovilismo, trastornos visuales y auditivos, incontinencia, malnutrición, polifarmacia, úlceras por presión, trastornos cognitivos y del ánimo. El documento proporciona definiciones y detalles sobre cada uno de estos síndromes.
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Identificación de Síndromes Geriátricos

Este documento describe 10 síndromes geriátricos comunes que afectan a los adultos mayores. Estos síndromes incluyen caídas frecuentes, dismovilismo, trastornos visuales y auditivos, incontinencia, malnutrición, polifarmacia, úlceras por presión, trastornos cognitivos y del ánimo. El documento proporciona definiciones y detalles sobre cada uno de estos síndromes.
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SINDROMES GERIATRICOS

SINDROMES GERIATRICOS

Patricio Herrera
Médico Geriatra, Instituto Nacional de Geriatría
Santiago, 2013

Resumen:
Los Síndromes Geriátricos, son los patrones especiales de cómo se presentan las
enfermedades en los adultos mayores. Muchas veces son la única forma en que se presenta
una enfermedad o puede ir acompañado de un cuadro clínico habitual. En este documento
se trabajaran 10 grandes Síndromes Geriátricos, los cuales serán detallados para el cabal
conocimiento de los profesionales de la salud.
Objetivo
Conocer los Síndromes Geriátricos, poder identificarlos correctamente y tomas acciones
clínicas pertinentes para su tratamiento.

Palabras claves:
Síndromes geriátricos, patologías, enfermedades adultos mayores.

Desde el punto de vista clínico, en términos muy generales, podríamos decir que lo
característico en los Adultos Mayores son la cronificación de las enfermedades, la
comorbilidad, la presentación atípica de las enfermedades que nos puede confundir en el
diagnóstico y la presencia de los llamados Síndromes Geriátricos.
Estos síndromes geriátricos son “patrones especiales” de presentación de las distintas
enfermedades que afectan a los Adultos Mayores, a veces, son el único modo de
manifestación de aquellas enfermedades, y de allí la importancia de identificarlos lo más
precozmente posible.
Dicho esto, se deduce que el manejo de los Síndromes Geriátricos amerita el estudio clínico
exhaustivo que nos lleve a identificar que patología (s) puede (n) estar desencadenando
este síndrome.
Cualquier enfermedad se puede manifestar como un síndrome geriátrico solamente, o bien
este síndrome puede ir acompañando al cuadro clínico habitual, o a veces, el síndrome va
enmascarando o confundiendo la presentación habitual de la enfermedad de base.
Podemos decir que el síndrome geriátrico puede ir en forma única, o bien pueden darse de
más de un síndrome a la vez. Finalmente, debemos decir que el síndrome puede darse como
pródromo, o sea, antes del desarrollo de los síntomas habituales de la enfermedad que se

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está iniciando, o bien, se pueden dar en cualquier parte de la evolución del cuadro
patológico en cuestión.
Los síndromes geriátricos son varios, desde mediados de los años 1950 se vienen
definiendo, en especial en el Reino Unido En la actualidad nos referimos por lo habitual a
los más comunes y mejor estudiados, son los llamados “grandes síndromes geriátricos”, que
los podemos resumir en los denominado “10 grandes síndromes geriátricos” o “Gigantes
de la geriatría”, como se refieren a ellos los Norteamericanos, y que a señalar son:
 Caída frecuente (y Trastornos de la Marcha).: Para algunos el más importante.
 Dismovilismo: para algunos el segundo más importante de los S. geriátricos.
 Trastornos visuales
 Trastornos auditivos
 Incontinencia
 Malnutrición
 Polifarmacia
 Ulceras por presión
 Trastornos Cognitivos
 Trastornos del ánimo

La definición de cada uno de estos síndromes no son del todo consensuados para cada uno
de ellos, de tanto en tanto surgen nuevas definiciones, a modo muy general podemos
presentar las definiciones más consensuadas:

1.-CAIDA FRECUENTE:
No es raro encontrar que bajo esta denominación se incluyan aquí a los “Trastornos de la
marcha”, y otras veces se definen por separado. Es obvio que los Trastornos de la marcha
cuyas causales van desde las fallas sensoriales como la visión, pasando por toda la
constelación de cuadros neurológicos centrales y/o periféricos, incluyendo a trastornos
músculo-esqueléticos y ortopédicos etc.; todos ellos van a condicionar, entonces, un mayor
riesgo de caídas frecuentes.
La caída frecuente se define como la Pérdida involuntaria de la postura en forma repentina
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con caída al suelo; con o sin lesiones secundarias, y ojala confirmada por un testigo.
Es muy frecuente ver que estas caídas no son informadas por el paciente ni por sus
cuidadores o familiares, toda vez que se pueden considerar como “parte normal” del
envejecimiento.
Algunos autores hablan, para definirla como frecuente, de más de 6 caídas al año, otros
más de 3 en el último mes, y otros más de una por mes. Lo más usado ha sido más de tres
caídas en el último semestre. Obviamente en términos preventivos bastaría una sola caída
sin causa aparente para alertarnos desde ya.

Epidemiología:
30 A 40% de las personas mayores que viven en la comunidad experimenta alguna caída en
el año. Su incidencia aumenta con la edad: 50% alrededor de los 80 años.
Tres veces más frecuente en personas mayores hospitalizadas o institucionalizadas en
residencias de larga estadía.
El 50% de los que caen lo hace en forma recurrente.
En el 10% de los casos ocurre una lesión grave. TEC complicados, fracturas, etc.
En el 70 a 80 % de los casos ocurre en el domicilio: baño, cocina, escaleras (10% de estos
casos).
En el 50% de los casos, las personas al caer no pueden levantarse sola (síndrome de “long
lie” o “de caída prolongada”) y con esto aumenta las consecuencias secundarias.
El 5% de los mayores que caen van a requerir de una hospitalización, y la mitad de ellos
solamente sobreviven al año.

Causas de las caídas.


Aunque habitualmente es difícil establecer una causa única de caídas, se dice por lo tanto
que la mayoría de las veces son de origen multifactorial.
Para fines más bien didácticos, dentro de las causas se han definido:

a.- Intrínsecas (relacionadas al propio sujeto) tales como aquellas que acompañan al
envejecimiento normal: fallas visuales, locomotoras, propioceptivas, vestibulares,
neurodegenerativas tanto centrales como periféricas, y aquellas alteraciones de la persona
mayor producto de cuadros patológicos tanto crónicos ( artrosis, diabetes, hipertensión etc.)
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como agudos (infecciones, deshidratación, alteraciones electrolíticas etc.), de hecho no


pocas veces las caídas preceden al diagnóstico de una sepsis en curso aún no diagnosticada.
b.- Extrínsecas: se refieren más bien a causas “externas al sujeto” tales como las barreras
arquitectónicas y ambientales: mala iluminación, malas escaleras, suelo en mal estado,
calzados en mal estado, etc. Y, también en este capítulo se incluyen a la acción deletérea de
los fármacos, en especial de aquellos que actúan en la esfera neuro-psiquiátrica: sedantes,
hipnóticos etc. que alteran la alerta y reflejos de la persona mayor.
Trastornos de la marcha: por lo general se incluyen junto a las caídas, aunque no todos
los trastornos de marcha llevan necesariamente a una caída, pero son un riesgo altísimo
para ello. Dentro de sus causas van los mismos factores Intrínsicos que llevan a caídas.
Es importante señalar en este capítulo referente a caídas algunas situaciones especiales:
Síncopes: en general se refieren a caídas precedidas de pérdida de conciencia, son en rigor
“urgencias” de tipo neurológicas o cardíacas, que ameritan un estudio de sus causas a la
brevedad. (Trastornos del sistema nervioso central, arritmias, hipotensión secundaria a
fármacos etc.).
Síndrome post caída: se refiere al temor que muchos adultos mayores presentan de volver
a caerse, y por ello van disminuyendo su marcha o bien marchan con temor, simulando un
trastorno de marcha aún mayor. Este hecho debe ser siempre descartado y es susceptible de
ser rehabilitado a la brevedad, haciendo recuperar la confianza al caminar.
Síndrome de Long lie (caída prolongada): se refiere al hecho que muchos adultos
mayores al caer, permanecen mucho rato en el suelo sin poder erguirse por sus propios
medios, hecho que puede revertir características dramáticas, sobre todo en aquellos que
viven solos. A consecuencia de esto pueden aumentar mortalidad por embolias secundarias
a fracturas, neumonías, heridas etc.

NOTA: LEER GUIA SOBRE PREVENCION DE CAIDAS MINSAL 2010


[Link]

2.-DISMOVILISMO

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Aunque la falta de movimiento es conocida en la literatura como Inmovilismo, se ha ido


usando cada vez más el término dismovilismo (término acuñado en Chile por Dr.
Dinamarca en Hospital Geriátrico La Paz de la Tarde de Limache), toda vez que en rigor el
Inmovilismo es falta total de movimiento, y aquí incluimos todos los trastornos que llevan a
una alteración, aunque sea parcial, del movimiento.
En general nos referimos al movimiento necesario para el traslado del sujeto, por sus
propios medios, desde un punto a otro, aunque sea en recintos estrechos o cortos, por
ejemplo dificultad para trasladarse al baño, al comedor, para levantarse de la cama, de la
silla etc. y que llevan a la pérdida de autonomía en etapas más avanzadas.
Es interesante recalcar que para algunos autores el Dismovilismo no sólo incluye la pérdida
de movimiento desde un estado previo óptimo a uno alterado, sino además, se incluirían
todo descenso del movimiento previo (aunque este ya haya estado alterado).
El Dismovilismo obliga entonces a la búsqueda a veces no fácil de todas sus causas, que
van desde lo psíquico (depresiones, miedo a caerse como en el sindrome post caídas,
miedo a ser asaltado en la calle, vergüenza a que lo vean con andador o bastones etc.),
causas locomotoras, neurológicas. También las restricciones ambientales o barreras
arquitectónicas. Fallos sensoriales (visión, audición). Fatigabilidad fácil por sarcopenia
(pérdida de masa muscular), disneas respiratorias o cardiogénicas, uso de sedantes o
hipnóticos. Calzados o bastones inapropiados.
Dismovilismo agudo. Se refiere a la pérdida del movimiento desde un estado previo
independiente a uno de encamamiento, o en sillón, en forma súbita e importante en los
últimos tres días. Se debe considerar una urgencia geriátrica que obliga examen médico
minucioso, hay autores que revelan una mortalidad de 33% a los tres meses y hasta un 58%
al año, luego de este cuadro agudo si no se resuelve.
Dismovilismo Iatrogénico intrahospitalario: se refiere al “reposo absoluto o relativo”
indicado casi por norma en los hospitales. Se ha visto que aquellos pacientes con
dismovilismo forzado en hospitales, quedan, hasta un 50% de los casos, con dismovilismo
a los 3 meses post alta.
Las consecuencias más habituales de un dismovilismo son mayor compromiso de fallo
muscular (sarcopenia) des acondicionamiento físico, depresión por minusvalía, y en los
casos más severos las llamadas escaras o úlceras por presión, posiciones viciosas, retención

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vesical ( estas tres últimas más habituales en hospitales o casas de reposo) con el cual
inician una cadena de eventos que de no revertirse llevan a mayor fragilidad en los casos
más leves, mayor dependencia en los moderados y mayor mortalidad en los casos más
severos.

3.- TRASTORNO DE LA VISION


Se refiere a la pérdida parcial o total de la vista, que altera el desarrollo de las actividades
cotidianas: Las causas más habituales aparte de las asociadas al envejecimiento normal
(presbicia) son las cataratas, glaucomas, retinopatías etc. Su fallo severo predispone a
depresión (no pueden leer), aislamiento no salen del hogar o de la pieza por temor a caerse.
En los pacientes “intelectuales o más educados” se producen decepciones con sus
oftalmólogos que no le encuentran el lente adecuado o porque después “de la operación
quedaron peor”. Esto implica educación a pacientes y familiares sobre expectativas y a la
inversa, buenos pronósticos, cuando se intervienen a tiempo. También implica crear
estrategias: usar objetos más grandes, mejora de luz de la casa, preferir luz natural, evitar
caídas en el hogar o calle etc. El MINSAL intenta crear un programa de Rehabilitación
visual a nivel país, junto al Programa del Adulto Mayor en los próximos años como
estrategia para la prevención de la dependencia.

4.- TRASTORNO DE LA AUDICION


Nos referimos A aquel trastorno de la percepción auditiva que dificulta desde sus formas
más leves la comunicación con sus pares, familia, o altera la integración a grupos de
personas, o la percepción de la radio, televisión, timbres, alarmas, etc., auto-aislándose o
cayendo en depresión o deprivación social en los casos más severos.
Dentro de sus causas están aquellas asociadas al envejecimiento normal (presbiacusia) a
trastornos patológicos más severos (secundarios a uso de aminoglucósidos, traumatismo
auditivos en pacientes que fueron trabajadores de industrias textiles por ejemplo en Tomé,
Concepción etc.)
Para algunos autores la hipoacusia sería esta la tercera patología crónica más frecuente en el
anciano después de la Hipertensión y la artrosis.

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Siempre es bueno recordar que el tapón de cerumen da cuenta de una hipoacusia en algo
más de un tercio de los casos, de allí la importancia de un examen del canal auditivo por
obligación en los adultos mayores.
También recordar que a veces los pacientes con algún grado ya mayor de demencia oyen
pero no entienden el lenguaje, (afasia de comprensión) y ello se confunde con hipoacusia.
Y al revés, muchos pacientes con hipoacusia no manejada (sin audífonos) pasan por
depresivos o dementes, sin serlo, debido a la falta de comunicación.
Una de las causas más frecuente de depresión en personas mayores hipoacúsicas es la falta
de comunicación con su familiares, estos le gritan al hablar, o se mofan de su hipoacusia, y
de allí la importancia que la enfermera eduque a familiares cómo comunicarse con ellos:
no gritar, sino hablarles lento, modulado, de frente y ayudarse con gestos.
A diferencia del fallo de la visión donde la cirugía o los lentes ayudan mucho, acá los
audífonos son de rango menor de utilidad, de allí que sea frecuente ver como nuestros
adultos mayores desechan los audífonos. Esto muchas veces no se debe a mala calidad de
los audífonos, sino a la falta de rehabilitación con el uso de audífonos, de allí que el
programa del Adulto Mayor del MINSAL ha propuesto a FONASA ampliar la canasta
GES para el uso de audífonos, incluyendo un control con Fonoaudiología posterior. Lo que
está en estudio de factibilidad económica.
Hemos visto como es muy frecuente que los adultos mayores no concurren a control en su
consultorio por falta de un consultorio amigable con los hipoacúsicos, de allí la importancia
de crear estrategias que identifique esta falencia: educar al personal de ventanillas,
porteros, usar nombres en la puerta y no llamarlos por parlantes o a viva voz, etc.

5.- INCONTINENCIA
Aunque en rigor este concepto incluye tanto a la Incontinencia Urinaria como fecal, lejos lo
más frecuente es esta última. Se debe reconocer que la incontinencia fecal aunque rara, es
de más difícil manejo y más discapacitante, pero afortunadamente menos frecuente.
La incontinencia urinaria por tanto, se define como la “queja de escape involuntaria de
orina”, según la última definición de la ICS (Sociedad Internacional de Continencia) en el
año 2002. Su mecanismo causal es a veces muy complejo de definir, y no pocas veces, hay
más de un factor causal. Las hay transitorias secundarias a infección urinarias por

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ejemplo) y crónicas que obedecen a trastorno desde el mismo sistema vésico-urinario,


hasta lesiones neurológicas tanto centrales como periféricas.
Clínicamente se las define en:
De esfuerzo o de estrés: se produce por aumento de la presión intraabdominal (tos, risa,
ejercicio etc.).
De urgencia o inestabilidad del detrusor: es el tipo más frecuente entre los adultos
mayores, se produce por contracciones involuntarias del detrusor, ya por causas
neurológicas periféricas o centrales (demencia, Parkinson, espina bífida etc.) o bien por
causas no neurológicas, como la llamada vejiga inestable (cistitis, cervicitis etc.)
Por rebalse: por sobredistensión de la vejiga, generalmente secundaria a una obstrucción
urinaria baja.
Incontinencia funcional: debida a la incapacidad de llegar al baño, ya por causas físicas,
mentales o barreras arquitectónicas.
Incontinencia mixta: por más de un mecanismo de los arriba señalados.
Rara vez los adultos mayores consultan por incontinencia, (menos aún los varones) he allí
que es importante preguntar al paciente por si presenta este problema, a veces más
comprometedor en la independencia y calidad de vida de la persona mayor, de lo que
creemos. No es raro ver aislamiento social por este problema, temen salir si se van a orinar.
Es causa frecuente de depresión, (en especial en varones), también va asociado a caídas
nocturnas al levantarse al baño a cada instante durante la medianoche, no pocas fracturas
hemos detectado por “esta vía”, de allí la importancia que junto a la incontinencia
indaguemos sobre caídas asociadas a fin de tomar estrategias: sillas - baño al lado de la
cama, luz en el pasillo al baño, barreras arquitectónicas etc.
Las infecciones urinarias no tratadas por falta de otros síntomas es una causa frecuente,
también el uso de diuréticos en la noche (en el día también).

6.- MALNUTRICION
Nos referimos acá tanto al exceso como al déficit nutricional. Ambas de igual importancia,
una por ser factor de riesgo cardiovascular y otros, y en el caso de la Desnutrición le otorga
extrema fragilidad biomédica a los adultos mayores.

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Junto a la Sarcopenia (pérdida de masa muscular), a la falta de actividad física, la


malnutrición, es especial la desnutrición, constituyen los pilares máximos de la fragilidad
biomédica, de allí la importancia de su diagnóstico y manejo precoz.
Afortunadamente nuestro país cuenta con una red de Atención primaria en que en la
inmensa mayoría de los casos cuenta con profesionales de Nutrición muy activos en el
diagnóstico de estas situaciones. La problemática mayor radica quizás en la falta de
autocuidado por parte de las personas mayores, o poca colaboración de los familiares en el
terma (en especial para las casos de sobrepeso u obesidad), o bien factores sociales y
económicos para los casos de desnutrición (situación que escapa al ámbito de salud
propiamente tal, y por ende a veces difícil de manejar). Esto último justifica por ende el
programa PACAM en la APS.
En las bajas de peso el médico deberá buscar todas las causales posibles de falta de apetito,
desde aquellas asociadas al envejecimiento mismo como menos olfato y menor sentido del
gusto, pasando por fallos masticatorios, falta de dientes, prótesis de mala calidad. Otras
causas psicosociales: soledad, abandono, depresión. También buscar fármacos que alteran
el gusto: hipnóticos, antibióticos, algunos antidepresivos etc. A causas más “médicas”
como trastornos del sist. digestivo, neoplasias ocultas, trastornos tiroideos, (estos últimos
sobre todo en el exceso de peso), etc.
Muy estratégico sería que el médico participara en la consejería nutricional por parte de la
Nutricionista, experiencia muy enriquecedora para ambos profesionales, pero casi no
existente en la APS por razones de estructura del funcionamiento histórico de la APS, pero
que el envejecimiento poblacional nos llama a cambiar.

7.- POLIFARMACIA
Se la reconoce como al hecho de ingerir más de 5 medicamentos símultáneamente. Su
importancia radica en el alto riesgo iatrogénico que ello implica, tanto en el nivel
ambulatorio como en hospitalizados. De allí que se preconiza la administración seria,
cuidadosa, y vigilante de los fármacos, y ojalá disponer de aquellos sólo evidenciados como
necesarios. La constelación cada vez mayor de fármacos, muy patrocinados además por la
industria farmacéutica invita a caer en este uso excesivo a veces de medicamentos, y con
ello en lo que algunos autores hablan de “manejo inadecuado” en vez de iatrogenia.

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Como principio básico de la geriatría es “desconfiar” de todo fármaco, y atribuir a éstos


cualquier síntoma o signo nuevo, hasta no demostrar lo contrario. En el caso de aquellas
situaciones en que no tenemos otra alternativa de caer en polifarmacia, entonces educar a
paciente y/o cuidadores en la identificación de los efectos o reacciones adversas
medicamentosas (RAM) más habituales o más peligrosos.
Es probable que ningún médico conozca el detalle intimo de todos y cada uno de los
medicamentos, de allí que se promueve usar pocos, pero bien conocidos. En [Link]. la
primera causa de ingresos a los servicios de urgencia es por efecto RAM.

8.- TRASTORNOS COGNITIVOS


Involucra los aspectos deficitarios de cualquiera de los elementos cognitivos superiores:
memoria, orientación, praxis etc., pero lejos nos referimos a la necesidad del diagnóstico lo
más precoz posible de una posible Demencia y sus variantes: Alzheimer, vasculares,
mixtas, etc.
Este capítulo ha sido ya desarrollado ampliamente en la APS en los últimos 5 años por este
equipo (Instituto de Geriatría y Programa del Adulto Mayor del MINSAL), que será
abordado en extenso en este curso, cuando corresponda.

9.- TRASTORNO DEL ÁNIMO


Igualmente, esto involucra a los elementos que pueden llevar a un trastorno anímico del
adulto mayor, incluidas las causas biológicas (anemia, neoplasias ocultas, hipotiroidismo en
especial, infecciones incipientes, demencia incipiente etc.); pero lejos, lo más frecuente es
detectar a tiempo una Depresión propiamente tal.
Al igual que para el caso de los trastornos Demenciantes, y por las mismas razones, ello
será abordado in extenso en el capitulo que corresponde durante este curso.

10.- ULCERAS POR PRESION


También conocidas como “escaras”, en realidad corresponden a la consecuencia deletérea,
y no pocas veces fatal, de un dismovilismo, que desgraciadamente se puede dar aún en
tiempos muy breves, por ejemplo en el transcurso de una hospitalización misma, y con
mayor razón en dismovilismos prolongados, desnutridos, muy obesos etc. Enfermería (en

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especial las encargadas del programa de visitas a postrados) ya conoce a nivel país la
clasificación de escaras, sus escalas de gravedad etc. Lo importante es recalcar que son
prevenibles, que hay que hacer profilaxis en todos los casos posibles, ya que su evolución
puede ser muy veloz, tórpida y fatal en el peor de los casos.
Para cada uno de estos llamados Grandes Síndromes Geriátricos amerita en estudio
exhaustivo de los factores biomédicos que los pueden gatillar, y su pronto manejo local o
por la especialidad que corresponda, debido no sólo al alto riesgo de Discapacidad o
Dependencia que conllevan, sino de mortalidad misma

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