MANTICORA
Mantícora (mitología)
La mantícora es una criatura mitológica, un tipo de quimera con cabeza humana (frecuentemente
con cuernos), el cuerpo rojo (en ocasiones de un león), y la cola de un dragón o escorpión1, capaz
de disparar espinas venenosas para incapacitar o matar a sus presas. Dependiendo del relato
mitológico, su tamaño varía desde el de un león hasta el de un caballo, y su descripción puede
incluir o no la presencia de alas y coraza.
La mantícora tienen su origen en la mitología persa. El nombre proviene del latín en latín,
mantichora, derivado del griego (en griego antiguo, μαρτιχώρα, martichora) que sería un
préstamo lingüístico del antiguo persa ( مارتیاmartya) «hombre» y ( خوارxvar-) «comer, devorar»,
significando «devoradora de personas».2 Aparentemente, la mantícora entró a la mitología griega
a través de Ctesias, un médico griego en la corte del rey Artajerjes II en el siglo IV a. C., en su obra
Indika ('Historia de la India'), desaparecida en la antigüedad. Aunque algunos estudiosos como
Pausanias dudaban de la descripción original de Ctesias y atribuían el origen de la mantícora a una
descripción exagerada de tigres indios, Plinio el Viejo consideró esta criatura auténtica y la incluyó
en su influyente Naturalis Historia.3 Posteriormente, Claudio Eliano también introdujo a la
mantícora en su obra De Natura Animalium (IV; 21), obra utilizada como base para la mayoría de
bestiarios europeos durante la Edad Media.
En la Edad Media, la mantícora se convirtió en el símbolo de la tiranía, la opresión y la envidia, y
finalmente, la encarnación del mal.