ACTIVIDAD EVOLUTIVA DE LOS NIÑOS CON NEE ESPECIALES EN EL AREA
MOTRIZ
Además de recordar la incidencia y el valor del juego en relación con el desarrollo;
cognitivo, lingüístico, inter-personal y social, señalamos a continuación su
importancia en el aprendizaje, el control de la conducta y como fuente de placer,
de la mano de autores clásicos como: La contribución de Vygotsky (1999), sobre
el juego en la niñez implica una mayor apreciación de la estrecha relación que el
autor establece entre el juego y el aprendizaje. Sostiene que el juego se relaciona
con el papel que el niño atribuye a la imaginación, y esto depende de las
necesidades, experiencias, sentimientos e intereses, así como la capacidad de la
combinación de ejercicios que caracterizan esta actividad. Para hacer esto
posible, hay dos tipos fundamentales de conducta humana que permiten tal
plasticidad del cerebro: la actividad reproductiva en estrecha relación con la
memoria, y la actividad creadora y combinatoria, en estrecha relación con la
imaginación. Para Piaget (1961), en el juego prevalece la asimilación, es decir, el
niño asimila lo que percibe de la realidad a las estructuras ya construidas y en este
sentido, el juego no es un factor decisivo en los cambios estructurales. Sin
embargo para Vygotsky el juego proporciona cambios en las estructuras.
La actividad lúdica tiene funciones diferentes dependiendo del juego y cómo se
juega: contribuye a la exploración, al descubrimiento del cuerpo y sus
posibilidades; facilita el proceso de socialización al permitir la creación de
relaciones entre individuos; participa en la solución de conflictos, la toma de
decisiones y la aceptación de la responsabilidad; fomenta el desarrollo de diversas
técnicas como la espontaneidad, la imaginación, la creatividad, la agilidad mental,
atención, percepción, motricidad; ayuda en la regulación de la tensión gracias al
efecto relajante o activador; permite la estructura del lenguaje y el pensamiento, ya
que estimula la capacidad de observación, la simbolización, análisis, intercambio
comunicativo y promueve un aprendizaje significativo debido a su efecto motivador
que permite el interés necesario para el aprendizaje. Por lo tanto, el juego es vital
y debe ser utilizado como una actividad de enseñanza y aprendizaje y debe ser
incluido en el currículo de educación infantil y primaria. En el caso de los niños con
discapacidad, en particular en alumnos con trastornos del espectro autista, se
producen alteraciones en el desarrollo de actividades de ocio (García-Sánchez,
Martínez, Redondo 2003 in Marín, 2003)
Según Costa y otros (2007), el juego de los niños/as con discapacidad motora está
muy condicionado a su capacidad de movimientos y a la cantidad y tipo de
recursos lúdicos a los que pueden acceder. Muchas personas con discapacidad
física tienen dificultades para el manejo de juegos y juguetes, precisamente
porque éstos requieren de habilidades que están en estos casos más
comprometidas: el desplazamiento, la movilidad de segmentos corporales, los
alcances, la precisión en movimientos, la coordinación, etc. Esta dificultad implica,
en muchas ocasiones, que el aprovechamiento de los juguetes no sea al 100%,
que sean necesarias adaptaciones en los productos o que necesiten ayuda de
terceras personas durante el juego. Normalmente los niños/as con discapacidad
motora empiezan su rehabilitación física en los primeros meses de su vida. Los
padres ponen mucha energía e interés en esta actividad y, a veces, se descuida la
estimulación a través del juego y el disfrute a través de la propia actividad lúdica.
Muy importante en los niños con discapacidad motora es el uso de las nuevas
tecnologías y en este sentido Howard, Greyrose, Kehr, Espinosa y Beckwith
(1996), citados por Urbina (2002), presentan un estudio que evalúa las
posibilidades de realización de actividades mediante el ordenador en el contexto
aula. Su finalidad consiste en facilitar la participación de niños con discapacidades.
Los resultados de esta investigación indicaron que las actividades basadas en el
ordenador representan un contexto en el cual estos niños muestran niveles más
sofisticados de conductas de juego y comportamientos sociales más interactivos y
positivos. Por ejemplo, mostraron más espera activa, menos juego solitario, más
participación, más atención a la comunicación, y más afectividad positiva (como
por ejemplo, sonrisas, risas, signos de disfrute, gestos de invitación,
vocalizaciones positivas) durante las actividades de pequeño grupo con
ordenador.
Desarrollo Motor de los Discapacitados Motóricos
Su Desarrollo Motor viene determinado por limitaciones posturales, de
desplazamiento, coordinación, manipulación,... pueden ir acompañadas de otras
alteraciones sensoriales, perceptivas, del lenguaje oral... pero suele ser común a
todos los niños afectados, tener conservada su capacidad intelectual.
Desarrollo Motor de Discapacitados Visuales
De Pauw considera importantes las siguientes características del desarrollo
psicomotor de los deficientes visuales:
1. La deficiencia visual puede tener una importancia variable: cuanto más
fuerte es la limitación, más difícil se hará el desarrollo psicomotor.
2. Las dificultades de movimiento serán mayores cuando más importante sea
la deficiencia y la edad de aparición de la deficiencia sea menor.
3. El desarrollo motor sigue las fases normales pero a una velocidad
reducida (falta de experiencias); las diferencias entre vidente y ciego se
acortan con la edad.
4. Insuficiente conocimiento del esquema corporal y equilibrio difícil.
5. La coordinación dinámico general es inferior, provocando dificultades
para la adquisición de la marcha.
Desarrollo Perceptivo de Discapacitados Visuales
La popular creencia de que las personas ciegas tienen extremadamente
desarrollados el resto de los sentidos e incluso de que poseen un sexto sentido es
únicamente un mito. Numerosos estudios ponen de manifiesto que los niños
ciegos tienen ejecuciones inferiores a los videntes en un gran número de tareas
táctiles y auditivas, si bien las diferencias tienden a desaparecer a medida que los
niños crecen y se desarrollan.
Una de las funciones de la visión es ayudar a integrar las diferentes
modalidades sensoriales y mejorar la comprensión de las sensaciones que
recibimos por diferentes vías. El niño que puede contemplar aquello que esta
manipulando, siente los sonidos que produce el objeto mientras lo maneja. El niño
ciego tiene mayores dificultades porque no puede integrar todas estas
sensaciones.
Conforme avanza en su desarrollo el niño ciego puede dominar el mundo
perceptual y extraer significado de las experiencias sensoriales pero sin la visión,
la adquisición de este dominio es más difícil. Al niño ciego le llevará más tiempo
que a los demás niños utilizar el resto de sus sentidos de forma eficaz.
Una vez que es capaz de usar el resto de los sentidos eficazmente parece tener
una extrema habilidad, ya que necesitan hacer un mejor uso del resto de los
sentidos que las personas videntes. Sin embargo no existe ninguna evidencia de
que los ciegos posean mayor agudeza sensorial que los videntes.
Intervención Educativa
Se realizarán adaptaciones del currículo con la finalidad de satisfacer las
necesidades educativas especiales que de modo general pueden presentar:
El desarrollo armónico equilibrado en los ámbitos cognitivo, psicomotor,
afectivo y social.
La estimulación y aprovechamiento de la visión residual.
La adquisición del código Braille como sistema alternativo para la
lectoescritura.
La estimulación de otros sentidos para la percepción y obtención de
información: tacto, oído, olfato y gusto.
Será preciso personalizar su proceso de enseñanza y de aprendizaje aplicando
adaptaciones curriculares, medios didácticos y recursos técnicos que les permitan
acceder al currículo. El alumnado con ceguera, fundamentalmente se apoya en
la percepción háptica (táctil), la audición y la tecnología Braille.
Discapacitados auditivos: Personas con considerable pérdida de audición y por
ende con problemas en el lenguaje oral.
Desarrollo Motor de Deficientes Auditivos
Linares y otros, consideran las siguientes características:
1. Las deficiencias motrices en los primeros años son escasas. Gesell en
su diagnóstico del desarrollo no indica ningún retraso específico del sordo,
aparte de los trastornos que le produce la sordera a nivel emotivo.
2. En los primeros años se les asocia problemas vestibulares que dan lugar
a retraso de la marcha. Esto puede deberse según algunos autores a la
sordera misma y a la incapacidad del niño para no seguir los consejos de
sus familiares sobre como ejecutar sus movimientos.