TFG - Factores Predictores de La Violencia Filio-Parental
TFG - Factores Predictores de La Violencia Filio-Parental
FILIO-PARENTAL
Grado en Psicología
Junio 2019
1
ÍNDICE
RESUMEN ...................................................................................................................... 3
1. INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 5
1.1. Definición .......................................................................................................... 5
1.2. Incidencia y prevalencia .................................................................................. 7
1.3. Factores predictores ........................................................................................ 8
1.4. Objetivos e hipótesis ...................................................................................... 14
2. MÉTODO............................................................................................................... 14
2.1. Participantes ................................................................................................... 14
2.2. Instrumentos ................................................................................................... 15
2.3. Procedimiento ................................................................................................. 17
2.4. Análisis estadísticos........................................................................................ 18
3. RESULTADOS ...................................................................................................... 18
4. DISCUSIÓN........................................................................................................... 25
5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ................................................................ 30
6. ANEXOS ................................................................................................................ 35
2
RESUMEN
El objetivo del presente estudio fue analizar los factores individuales y familiares
que podrían predecir la violencia filio-parental. De esta forma, se estudiará la relación
entre la seguridad emocional, la justificación de la violencia o la exposición a la misma,
con ejercer violencia filio-parental.
Abstract: The aim of the present study was to analyze individual and family
factors that it could predict this type of violence. It will be study the relation between
emotional security, justification of violence, exposure to violence, and child-to-parent
violence.
The simple comprised 416 students from middle school and high school (222 boys
and 185 girls). Age range varies among 13-14 years old (M = 15.17; DT = 1.19), being
267 (69.7%) among 13-14 and 144 (34.6%) 15-19.
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The questionnaire used was composed of: Security in Family System Scale
(SIFS), Irrational beliefs for adolescents scale (ECIA), Child-to-Parent Aggression
Questionnaire (CPAQ) and Exposure to violence Questionnaire (CEV).
Therefore, results help to know and increase knowledge about the factors that
could predict child-to-parent violence, as well as to prevent this phenomenon.
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1. INTRODUCCIÓN
1.1.Definición
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2006, p.2). Asimismo, Aroca (2010) la conceptualiza como “aquella donde el hijo/a actúa
intencional y conscientemente con el deseo de causar daño, perjuicio y/o sufrimiento en
sus progenitores, de forma reiterada a lo largo del tiempo, y con el fin inmediato de
obtener poder, control y dominio sobre sus víctimas para conseguir lo que desea, por
medio de la violencia psicológica, económica y/o física” (Aroca, 2010, p.136).
Por su parte, otros autores, como Urra (2006) distinguen las siguientes formas de
ejercer este tipo de violencia:
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1.2.Incidencia y prevalencia
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Figura 1. Gráfico de expedientes de reforma abiertos a menores por violencia familiar
hacia ascendientes y hermanos (adaptado de Jiménez, 2017)
1.3.Factores predictores
Existen diversos modelos explicativos que intentan estructurar una etiología que
justifique el ejercicio de la violencia filio-parental. Entre estos modelos, cabe destacar el
llevado a cabo por Cottrell y Monk (2004). Estos autores realizaron un modelo de carácter
ecológico, en el que determinaron diversos factores que interaccionaban dando lugar a la
violencia ascendente. Estos factores que causaban la violencia se podían dividir en cuatro
grupos: macrosistema (cultura, creencias…), exosistema (aislamiento social, falta de
apoyos comunitarios…), microsistema (familia, escuela…) y factores ontogénicos
(historia de abusos, apego, historial académico…).
Los autores establecen esta figura, donde representan aquellos factores que serían
más importantes y explicarían el ejercicio de la violencia filio-parental:
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Figura 2. Interrelación entre las variables que explican la violencia filio-parental
(adaptado de Cottrell y Monk, 2004)
Siguiendo con las variables del propio agresor, se puede aludir a la adaptación
escolar. La mayor parte de los adolescentes que ejercen este tipo de violencia se
encuentran cursando la E.S.O. y presentan un rendimiento académico muy deficiente, por
lo que esto produciría ciertos problemas de adaptación escolar (Ibabe, Jauregizar, y Díaz,
2007)
Por último, habría que destacar el consumo de drogas y/u otras sustancias. En este
sentido, las investigaciones no son concluyentes, mostrando resultados incongruentes.
Así, destacan investigaciones que muestran que el consumo de sustancias como el alcohol
no se relaciona con ejercer mayor violencia-filioparental, mostrando un porcentaje de
67.9% de menores que ejercen esta violencia y que, sin embargo, no consumen (González,
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2012). En contraposición, otros estudios confirman que el consumo de alcohol, tóxicos u
otras sustancias sí producen una mayor probabilidad de ejercerla (Bertino at al. 2011)
En segundo lugar, habría que destacar las variables relacionadas con la víctima,
como es el sexo del progenitor afectado. Tal y como muestran diversos estudios, los
agresores cometen en mayor proporción este tipo de violencia contra la madre (Alberola
et al., 2008; Álvarez, Rodríguez, Gesteira, y Vera, 2011)
Por otra parte, otros estudios (Ibabe et al., 2007) aluden a la importancia de un
estilo educativo adecuado, basado en las normas y límites, así como en la transmisión del
afecto y la comunicación como un factor protector para impedir el desarrollo de la
violencia. De esta forma, estilos educativos inadecuados, tales como el permisivo-liberal,
basado en la carencia de normas y limites o el autoritario, basado en la carencia de afecto
y la existencia de normas muy rígidas, podrían ser predictores de la violencia filio-
parental, constituyéndose como factores de riesgo para que se produzca.
Por otro lado, un aspecto fundamental y determinante en el desarrollo del niño con
respecto a su entorno familiar es el de la seguridad emocional. Basándose en la teoría del
apego (Bowlby, 1969), que define el apego como “aquel vínculo emocional que se
desarrolla entre la madre y el niño”, Davies y Cummings (1994) plantean la seguridad
emocional como: “una base segura y hábil a lo largo del tiempo y en los contextos
naturales” y “la confianza en la disponibilidad y sensibilidad de un cuidador”. Estos
autores se basan en la idea de considerar la conducta del niño yendo más allá de las
relaciones diádicas a nivel familiar y de las individuales, teniendo en cuenta, por tanto, la
influencia de todo el sistema familiar en la conducta del niño. En este sentido, estos
autores, establecen que los conflictos que pueden tener los padres en su relación
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matrimonial inducen un cierto estrés en el niño, y, esto, tiene efectos evidentes en el
comportamiento y en las respuestas afectivas, cognitivas y psicológicas. Por tanto, la
seguridad emocional tiene un impacto en el niño, afectando a todos sus procesos desde
una edad muy temprana. En primer lugar, afecta a la regulación emocional propia. En
segundo lugar, cumple una función motivadora, que guía al niño a enfrentar ciertos
eventos familiares significativos. Por último, determina las representaciones cognitivas
del niño con respecto a su familia (Davies y Cummings, 1994).
Sin embargo, cuando los niños tienen figuras de apego en su familia inconsistentes
o que no atienden a sus llamadas o necesidades, no obtendrán esa seguridad emocional
necesaria. Cuando los niños tienen este tipo de interacción con sus cuidadores principales,
darán lugar a una mayor preocupación y respuesta inadecuada o tendente al estrés en las
diferentes situaciones. Este tipo de patrones desarrollados en la familia provocan que el
niño dé lugar a estrategias para hacer frente al estrés.
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En este sentido, Forman y Davies (2005), plantean dos estrategias que pueden
desarrollar los hijos para mantener su seguridad emocional: preocupación y
desimplicación. Estas constituyen estrategias inseguras. La preocupación consiste en
estar hipervigilante en las relaciones familiares, y la estrategia de desimplicación consiste
en distanciarse o alejarse de la familia, especialmente a nivel emocional. Cuando existen
conflictos maritales y familiares en un sistema, esto da lugar a que los hijos desarrollen
estrategias inseguras, que producen una amenaza a su bienestar.
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sentido, los estudios no son concluyentes, algunos de ellos plantean que en sus
investigaciones los amigos de los menores que ejercen violencia no presentan problemas
con sus familias (Cuervo, y Rechea, 2010); sin embargo, otros estudios aluden a una
influencia negativa de los iguales que conlleva al ejercicio de la violencia contra los
progenitores (Calvete et al., 2014). Por otra parte, tal y como planteaba el modelo de
Cottrell y Monk (2004) para explicar la violencia filio-parental, el hecho de ser testigo de
conductas violencias en los iguales o en el entorno escolar podría ser predictor de una
mayor violencia de hijos a padres. En este sentido, hay estudios que afirman que la
observación y/o ser víctima de violencia en la escuela se asocia positivamente con ejercer
mayores conductas violentas en niños (Flannery, Wester, y Singer, 2004)
13
1.4.Objetivos e hipótesis
Nuestra hipótesis principal fue que todas estas variables se asociarán de manera
significativa con el hecho de ejercer violencia filio-parental. Por tanto, se estableció una
hipótesis de carácter confirmatorio. De esta forma, se analizó la existencia de una
asociación entre la estrategia de desimplicación en el entorno familiar con el hecho de
ejercer mayor violencia filio-parental hacia la madre y hacia el padre, o con justificar en
mayor medida la violencia. Asimismo, se comprobó si existía algún tipo de relación entre
la seguridad en la familia y justificar la violencia, o ejercer violencia filio-parental. Por
otro lado, se verificó si existía una asociación entre la preocupación y justificar la
violencia o ejercer violencia filio-parental. También se observó si ser testigo y víctima de
violencia se relacionaba con justificar en mayor medida la violencia, lo que, a su vez,
podría correlacionar de forma indirecta con ejercer mayor violencia filio-parental. Por
último, se comprobó si existía alguna relación entre ser testigo y víctima de violencia con
ejercer violencia filio-parental de forma directa.
2. MÉTODO
2.1.Participantes
La muestra utilizada para el estudio estuvo compuesta por 416 participantes (222
chicos y 185 chicas). Dichos participantes procedían de tres centros escolares diferentes
y elegidos aleatoriamente de las provincias de Málaga y Granada. Sus edades estaban
comprendidas entre 13 y 19 años (M = 15.17; DT = 1.19). De esta forma, 267 de ellos
presentaban edades comprendidas entre los 13 y 14 años (68.7%), mientras que 144 tenían
edades comprendidas entre los 15 y 19 años (34.6%). Todos los participantes procedían
de los cursos de 3º y 4º Educación Secundaria Obligatoria y 1º de Bachillerato. De tal
forma que, 198 de los participantes cursaban 3º de E.S.O. (47.6%), 157 procedían de 4º
de E.S.O. (37.7%), y, 61 de 1º de Bachillerato (14.7%).
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Con respecto al estado civil de los padres, la mayor parte de los progenitores de
los adolescentes estaban casados, ocupando un porcentaje del 67.3% de la muestra, el
21.6% estaban separados o divorciados, el 6.5% cohabitaban sin estar casados, el 0.7%
eran solteros, en el 2.9% de las familias había fallecido uno o ambos padres, y, por último,
el 0.5% de los adolescentes eran hijos adoptivos.
2.2.Instrumentos
Por otra parte, y con la finalidad de evaluar las distintas variables que se
consideraban relevantes en el estudio, el cuestionario se continuó integrándose diferentes
escalas:
Security in the Family System Scale (SIFS) (Forman y Davies, 2005). La teoría de
la seguridad emocional (EST) (Cummings y Davies, 2010) plantea cómo los hijos se
sienten seguros en la familia cuando los lazos en esta son sólidos y cuando los
progenitores responden y están disponibles para ellos, especialmente en situaciones
adversas o estresantes. Con la finalidad de medir la seguridad emocional del niño en su
sistema familiar, Forman y Davies (2005), construyeron la escala conocida como SIFS.
De esta forma, plantearon que si el sentido de seguridad de un niño con respecto a su
sistema familiar era un mecanismo adecuado para explicar las situaciones adversas en la
familia (Cummings y Davies, 1996), entonces esta escala debería asociar los factores de
riesgo en la familia con el desajuste o las dificultades del niño. Esto quedó reflejado en
los estudios de validación que hicieron Forman y Davies (2005), donde se corroboraba
que medidas como el apoyo y la disponibilidad en la familia predecían menores niveles
de desimplicación y preocupación en el niño, lo que tenía también influencia en la
estabilidad y el bienestar de este. De esta forma, y guiados por la hipótesis de la seguridad
emocional (Davies y Cummings, 1994), estos autores incluyeron en la escala la medición
de las tres estrategias utilizadas por los niños para preservar su seguridad emocional:
preocupación, seguridad y desimplicación. Por tanto, el primer factor incluido en la escala
sería el de preocupación, que contiene 8 ítems para evaluar la preocupación de los niños
acerca del futuro de ellos mismos y sus familias (p.ej., “tengo la sensación de que mi
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familia va a pasar por muchos cambios que no voy a esperar”); el segundo factor sería la
seguridad, que contiene 7 ítems de la escala, donde se mide la familia como una fuente
de apoyo y protección (p.ej., “estoy orgulloso de mi familia”); por último, el tercer factor
sería la desimplicación, también compuesta por 7 ítems de la escala, y consistentes en los
esfuerzos del niño por desvincularse y restarle importancia a su sistema familiar (p.ej.,
“cuando algo malo ocurre en mi familia, me gustaría poder vivir con una familia
diferente”). De esta forma, este instrumento consta de 22 ítems con cinco alternativas
distribuidas en una escala tipo Likert desde “nada” (1) hasta “mucho” (5). En cuanto a la
fiabilidad de las subescalas o factores que componen el instrumento, los autores Forman
y Davies (2005) encontraron una fiabilidad test-retest de .75 para la subescala de
preocupación, .82 para seguridad, y .80 para desimplicación. Asimismo, otros estudios
realizados en este sentido, se muestran congruentes con estos resultados, encontrando que
la escala presenta un coeficiente de α de .84 para la subescala de preocupación, .83 para
la de seguridad, y .78 para desimplicación (López-Larrosa, Mendiri-Ruiz-de-Alda, y
Sánchez Souto, 2016). En nuestro estudio, los coeficientes de α de Cronbach obtenidos
para cada subescala fueron de .85 para la subescala de preocupación, .83 para la de
seguridad, y .73 para la desimplicación.
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violencia, psicológica (7 ítems) y física (3 ítems). De esta forma, a través de la escala se
les pregunta a los adolescentes con qué frecuencia realizan esa conducta violencia con
respecto a los padres, evaluándola con una escala tipo Likert: 0 (“nunca”), 1 (“rara vez
esto ha ocurrido 1 o 2 veces”), 2 (“a veces, ha ocurrido entre 3-5 veces”) y 3 (“muy a
menudo, ha ocurrido 6 veces o más”). Este instrumento muestra una alta fiabilidad, dando
lugar a un coeficiente de α de Cronbach de .76 y .75 para la violencia psicológica contra
madres y padres respectivamente, y .76 y .88 para la violencia física contra madres y
padres respectivamente (Calvete, et al., 2013). Además de los ítems del instrumento
original, se añadió un ítem para la evaluación de la violencia económica (“Has cogido el
dinero de tu padre/madre sin permiso”). Por otra parte, en nuestro estudio, la fiabilidad
hallada a partir del coeficiente de α de Cronbach fue de .68 y .68 para la violencia
psicológica contra madres y padres respectivamente, y .68 y .74 para la violencia física
contra madres y padres respectivamente.
2.3.Procedimiento
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con la investigación realizada. El cuestionario se realizó en las provincias de Málaga y
Granada, abarcando dos y un centro respectivamente.
2.4.Análisis estadísticos
Los análisis estadísticos realizados en este estudio se llevaron a cabo a través del
paquete estadístico IBM SPSS (Statistical Package for Social Sciences), versión 20 y
mediante el software AMOS 16.0. A través de este software se realizó un modelo de
ecuaciones estructurales para analizar la relación de las variables estudiadas. Para la
evaluación del ajuste del modelo se utilizó el índice RMSEA (Resigual Mean Squared
Error Aproximation), que cuando tiene valores iguales o inferiores a .08 indica que dicho
ajuste es adecuado. Asimismo, se utilizó el CFI (Comparative Fit Index), cuyo valor ha
de ser mayor a .95 y el TLI (Tucker Lewis Index), cuyo valor tiene que ser mayor a .90.
Además, se utilizó el valor de Chi-cuadrado para conocer si el ajuste del modelo era
adecuado, teniendo que ser su valor no significativo (Kline, 1998).
3. RESULTADOS
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Los resultados muestran que, en general, las agresiones eran más frecuentes hacia
la madre que hacia el padre, con M = .43 (DT = .35) y M = .36 (DT = .34),
respectivamente. Por otra parte, y atendiendo a los diferentes tipos de VFP, podemos
observar que la modalidad más frecuente es la violencia psicológica, tanto hacia la madre
como hacia el padre, con M = .59 (DT = .48) y M = .49 (DT = .46), respectivamente. Esta
modalidad de violencia fue seguida de la VFP económica, obteniéndose una M = .40 (DT
= .79) en el caso de este tipo de violencia hacia la madre, y una M = .33 (DT = .72) hacia
el padre. Por último, el tipo de VFP ejercida en menor medida es aquella que se
corresponde con la violencia física, dando lugar a M = .06 (DT = .24) en el caso de la
violencia física hacia la madre, y M = .05 (DT = .23) hacia el padre. Como podemos
observar, la VFP, en todas sus modalidades, fue ejercida en mayor medida hacia la madre
que hacia el padre.
Con el fin de analizar las relaciones existentes entre las variables estudiadas, se
realizó un primer modelo que incluía todas las relaciones, tanto directas como indirectas,
entre ellas. Este modelo fue realizado en primer lugar utilizando la variable de la violencia
filio-parental total hacia la madre, y, posteriormente, la violencia filio-parental total hacia
el padre.
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En primer lugar, se introdujo la relación directa entre las tres escalas del SIFS
(preocupación, seguridad y desimplicación) y la violencia filio-parental total hacia la
madre y hacia el padre. Asimismo, se añadió la relación directa entre ser testigo y víctima
de violencia con justificar la violencia. Atendiendo a esta última variable, se incorporó la
relación de la misma con ejercer violencia filio-parental. También se estudió la relación
directa entre las tres escalas del SIFS y la justificación de la violencia. Por otro lado,
atendiendo a las relaciones indirectas, se evaluó la relación indirecta entre ser testigo y
víctima de violencia con la violencia filio-parental total hacia la madre y hacia el padre.
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se encontraron relaciones significativas. De esta forma, el modelo señaló una relación
entre la desimplicación en la familia y justificar la violencia (β= .26; p<.001), así como
entre la seguridad en el sistema familiar y justificar la violencia (β= .12; p<.05). Por otro
lado, y atendiendo a las variables testigo y víctima de violencia, el modelo mostró una
relación significativa entre ser testigo de violencia y ejercer violencia filio-parental (β=
.15; p<.05), así como con justificar la violencia (β = .15; p<.05). Además, se encontró
una relación entre ser víctima de violencia y ejercer violencia filio-parental (β= .13;
p<.05), así como con justificar la violencia (β= .12; p<.05). Por último, se señaló una
relación entre justificar la violencia y ejercer violencia filio-parental (β= .14; p<.05). Sin
embargo, el resto de relaciones no resultaron significativas: preocupación y justificar la
violencia y preocupación y ejercer violencia filio-parental, desimplicación en la familia
y ejercer violencia filio-parental hacia el padre y seguridad en la familia y ejercer
violencia filio-parental hacia el padre. Los índices de ajuste del modelo, con χ² (gl=6) =
48,971, p < .000, fueron: RMSEA = .13, CFI = .91 y TLI = .61. El modelo predecía el
13% del total de la varianza de la violencia filio-parental hacia el padre y el 11% de la
justificación de la violencia.
Una vez realizados y analizados los modelos anteriores, el siguiente objetivo fue
el de realizar el modelo más ajustado posible. Para ello eliminamos aquellas relaciones
entre las variables no significativas, con la finalidad de obtener un modelo mejor y que
explicará de forma más exhaustiva la violencia filio-parental.
21
predecía el 18% del total de la varianza de violencia filio-parental total hacia la madre y
el 12% de la justificación.
SEGURIDAD DESIMPLICACIÓN
TESTIGO VÍCTIMA
.130** .240***
.145* .124*
.12
.198***
JUSTIFICACIÓN
.277***
.097*
.18
Figura 1. Modelo final violencia filio-parental hacia la madre. Los valores presentados
son coeficientes estandarizados.
22
Modelo final violencia filio-parental hacia el padre
23
SEGURIDAD DESIMPLICACIÓN
TESTIGO VÍCTIMA
.240***
.128**
.148*
.118*
.152**
.12
.177** JUSTIFICACIÓN
.13
.149**
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4. DISCUSIÓN
El presente estudio proporciona datos que pueden contribuir a comprender
en mayor medida el fenómeno de la violencia filio-parental, ayudando a conocer
qué variables pueden estar implicadas en su surgimiento. El objetivo principal del
estudio fue analizar aquellas variables que podían constituir factores predictores
de la violencia filio-parental. De esta forma, se estudió la relación entre la
seguridad emocional e inseguridad emocional (preocupación, seguridad y
desimplicación) y la violencia filio-parental total hacia la madre y hacia el padre,
así como la relación con justificar en mayor medida la violencia. Por otro lado, se
estudió la relación entre ser testigo o víctima de violencia con justificar la
violencia, o con ejercer violencia filio-parental. Asimismo, se analizó la relación
entre la justificación de la violencia y la violencia filio-parental.
Los resultados del estudio muestran una mayor frecuencia de violencia
filio-parental hacia la madre que hacia el padre en todas sus modalidades. Este
dato es congruente con numerosos estudios que exponen que la violencia
ascendente se encuentra en mayor medida hacia el progenitor femenino (Lozano,
Estévez y Carballo, 2013; Bertino et al., 2011; Calvete, Orue y Sampedro, 2014).
Por otro lado, y atendiendo a los predictores de dicha violencia, tanto en el
modelo de la violencia filio-parental hacia el padre como hacia la madre, se
encontró una relación entre la estrategia de desimplicación en la familia con el
hecho de justificar en mayor medida la violencia. Sentirse desvinculado del
entorno familiar también se relacionó con ejercer una mayor violencia filio-
parental, sin embargo, esta asociación únicamente se dio en el caso de la violencia
hacia la madre. Estos resultados son congruentes con numerosos estudios que
plantean la relación existente entre el hecho de sentirse desvinculado, y, por tanto,
al margen del sistema familiar, con percibir un menor ajuste y conductas más
problemáticas (Cummings, Schermerhorn, Davies, Goeke-Morey, y Cummings,
2006). Asimismo, otras investigaciones concluyen que la inseguridad emocional
en la familia caracterizada por la desimplicación predice en gran medida los
problemas de los hijos en el hogar (Rodríguez, 2017). Por tanto, estos resultados
se mostrarían congruentes con la teoría de la seguridad emocional (Davies y
Cummings, 1994), que ponía de manifiesto que la seguridad emocional de un niño
se alcanzaba cuando en la familia se daban lazos sólidos, y que, cuando esto no
ocurría, daba lugar a estrategias para afrontar el estrés que no conllevaban a un
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ajuste adecuado de ese niño con respecto a su familia. Por otro lado, y atendiendo
a otra de las variables implicadas en la seguridad emocional, concretamente, la
seguridad en la familia, no se dio relación entre sentirse seguro y ejercer violencia
filio-parental hacia el padre o hacia la madre. Sin embargo, sí se encontró una
relación significativa entre la seguridad en la familia y justificar la violencia, tanto
hacia el padre como hacia la madre. El hecho de no encontrar relación entre
sentirse seguro y ejercer violencia filio-parental, es congruente con los estudios
planteados anteriormente, ya que exponen que el hecho de sentirse seguro en el
sistema familia, y, por tanto, confiar en las figuras de apego como fuentes de
apoyo, dará lugar a estrategias adaptativas en el niño, y, por tanto, recurrirán
menos a la violencia (López-Larrosa, Mendiri-Ruiz-de-Alda, y Sánchez Souto,
2016). Sin embargo, es importante señalar la relación hallada entre sentirse seguro
en el sistema familiar y justificar la conducta violenta, ya que es bastante
novedosa. De hecho, en este sentido, los estudios muestran datos incongruentes,
expresando que el hecho de establecer un apego inseguro con el cuidador
principal, podría ser un factor de riesgo para el desarrollo de conductas
antisociales durante la infancia y la adolescencia, y, por tanto, ejercer mayores
conductas violentas, tales como estar de acuerdo con aquellas creencias que
justifican la violencia (Brando, Valera, y Zarate, 2008).
Asimismo, los resultados mostraron una relación entre ser testigo y víctima
de violencia y justificar dicha conducta. De esta forma, el hecho de ser testigo y/o
víctima de conductas violentas en diferentes ámbitos, podría predecir la
justificación de dichas acciones. En este sentido, otros estudios muestran
resultados similares que relacionan el hecho de ser expuesto a la violencia en
cualquier ámbito, tanto de forma directa como indirecta, con ejercer dicha
conducta y justificarla en mayor medida (Orue y Calvete, 2010; Guerra,
Huesmann y Spindler, 2003; Flannery, Wester, y Singer, 2004).
Por otra parte, y atendiendo a las variables anteriormente citadas, se halló
una relación entre justificar la violencia con ejercer en mayor medida violencia
filio-parental, tanto hacia la madre como hacia el padre. De esta forma, existen
investigaciones que muestran una relación similar entre ambas variables,
planteando que la justificación de la violencia correlaciona positivamente con
ejercer mayores conductas violentas y desarrollar conductas antisociales (Gámez-
Guadix y Calvete, 2012; Patterson, 2002). De igual modo, se encontró una
26
relación directa entre ser testigo de violencia y ejercer violencia filio-parental,
tanto hacia la madre como hacia el padre. En este sentido, diversos estudios
relacionan el hecho de ser testigo de violencia marital con una mayor probabilidad
de ejercer mayor violencia filio-parental (Ibabe y Jaureguizar, 2011). Asimismo,
otras investigaciones plantean que ser testigo de conductas violentas en el grupo
de iguales podría ser un predictor de la violencia en los observadores de tales
conductas (Flannery, Wester, y Singer, 20049. Por su parte, ser víctima de
violencia se relacionó directamente con ejercer mayor violencia filio-parental
hacia el padre, no resultando una relación significativa en el caso de la violencia
filio-parental hacia la madre. Esta relación, en el caso de la violencia filio-parental
hacia el padre, también es congruente con algunas investigaciones que plantean
que, el hecho de ser víctima de violencia en la familia o en otros contextos, puede
llegar a producir que se ejerzan mayores conductas violentas en un futuro, tanto
en el ámbito familiar como en otros contextos interpersonales que impliquen al
adolescente (Patró, y Limiñana, 2005). Asimismo, se halló una relación indirecta
entre ser testigo y/o víctima de violencia y ejercer violencia filio-parental hacia el
padre o hacia la madre, relación mediada por la justificación de la violencia. Esta
relación indirecta se produce porque existe una asociación entre ser víctima y/o
testigo de violencia con justificar dicha conducta, así como una relación entre la
justificación de la violencia y ejercer violencia filio-parental.
Este estudio presenta varias limitaciones que debemos tener en cuenta. En
primer lugar, el diseño es de tipo correlacional, por tanto, no se pueden establecer
relaciones causales entre las variables estudiadas. De esta forma, los hallazgos
deberían replicarse utilizando estudios longitudinales, pudiendo de este modo
conocer las relaciones causales, así como estudiar sus variaciones a lo largo del
tiempo.
Otra limitación podría ser que toda la información recogida en el estudio
se obtiene a través de un único informante, lo que podría causar sesgos de
deseabilidad social y favorecer las relaciones encontradas. De esta forma, se
podría haber evaluado la visión de los progenitores con la finalidad de estudiar
ampliamente los estilos parentales o la exposición a la violencia en el ámbito
familiar. Además, el estudio fue puramente retrospectivo, con lo que cabe la
posibilidad de que algunos participantes no recordaran adecuadamente la
información solicitada. Sin embargo, algunos estudios apoyan la validez de tales
27
estudios retrospectivos (Cantón, Cortés, y Cantón-Cortés, 2012). Asimismo, otra
limitación encontrada es el tamaño de la muestra, pudiendo ser más amplia. De
igual modo, la muestra utilizada provenía de tres centros educativos diferentes,
por lo que el incremento del número de centros podría mejorar el estudio
realizado, a la vez que aumentaría el tamaño de la muestra. De esta forma, se
podría replicar el estudio ampliando el número de sujetos y añadiendo
información de otros participantes, lo que podría mejorar aún más los resultados
encontrados.
Sin embargo, a pesar de las limitaciones expuestas, el estudio nos ayuda a
incrementar el conocimiento acerca del fenómeno de la violencia filio-parental,
mostrando la relación de la misma con la seguridad o la desimplicación en la
familia. Asimismo, se obtiene una relación entre ser víctima y/o testigo de
violencia con justificar dicha conducta. Por último, encontramos una relación
entre la justificación de la violencia y la violencia filio-parental.
Por tanto, dicha investigación contribuye a aumentar el conocimiento
sobre la violencia filio-parental, incrementando la comprensión sobre el mismo.
Es necesario resaltar la necesidad de investigar sobre este tipo de violencia, ya
que produce numerosas consecuencias tanto para la familia como para el propio
niño que agrede, así como una afectación del bienestar en el ámbito familiar. Por
ello, es esencial destacar entre las aplicaciones de este estudio, su importancia a
nivel preventivo. De esta forma, la investigación llevada a cabo ayuda a clarificar
y señalar la consideración del ámbito familiar en el desarrollo de la violencia filio-
parental, desempeñando la familia un rol fundamental en la prevención de este
fenómeno. Así, el estudio refleja la relevancia de la seguridad emocional en la
familia como factor protector de este tipo de violencia y, por tanto, el desarrollo
de lazos sólidos y seguros entre los hijos y sus progenitores, podría evitar la
generación de la violencia filio-parental. Sin embargo, la desimplicación en la
familia podría ser un factor de riesgo para la existencia de este tipo de violencia.
De esta forma, se podrían desarrollar programas de intervención a nivel familiar,
con el objetivo de trabajar en este sentido. Por otro lado, esta investigación
también contribuye a reflejar la importancia de la prevención en el ámbito escolar
y en la relación con los iguales, ya que el hecho de ser testigo y/o víctima de
violencia podría ser un factor de riesgo para el desarrollo de violencia filio-
parental. Por tanto, el objetivo preventivo no solo debería dirigirse al ámbito
28
familiar, sino que también tendría que extrapolarse a otros entornos y contemplar
un enfoque mucho más amplio. Asimismo, la información que nos proporciona
este estudio podría incrementar el conocimiento en el ámbito clínico y educativo
acerca de la violencia filio-parental, permitiéndoles desarrollar intervenciones
dirigidas a la familia y al niño a nivel individual, y considerando una intervención
conjunta entre los progenitores y sus hijos. Por tanto, esta investigación nos
proporciona un conocimiento mayor de la violencia filio-parental, teniendo
implicaciones en el ámbito preventivo y de la intervención.
29
5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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6. ANEXOS
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Anexo 2. Solicitud de defensa del TFG
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Anexo 3. Declaración de originalidad del TFG
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Anexo 4. Powerpoint
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