República Bolivariana De Venezuela
Ministerio Para El Poder Popular De
La Educación Universitaria
Ministerio Para El Poder Popular Del Proceso Social Del Trabajo
Instituto Venezolano De Los Seguros Sociales
Colegio Universitario De Rehabilitación May Hamilton
Programa Nacional De Formación En Fisioterapia
Prosecución
MONOGRAFIA DE EVALUACIÓN DE TECNOLOGÍAS SANITARIAS
Inte
grantes:
Hernández Dubraska
Pestana Karlys
Ramoz Patricia
Caracas, Mayo de 2020.
INTRODUCCIÓN
El sector salud es en la actualidad una de las áreas sometidas a mayor
grado de innovación y más rápida sustitución de técnicas y procedimientos.
En este sector se muestra el impacto que el avance científico y tecnológico
puede tener en la mejora de la salud individual y de las poblaciones. Sin
embargo, la rápida difusión y el uso intensivo de nuevas técnicas y
procedimientos por amplios grupos de población con acceso inmediato a las
mismas pueden generar problemas a corto, mediano y largo plazo.
Cada vez se llevan a cabo más actuaciones de medicina clínica con fines
preventivos, como parte de los programas comunitarios de prevención
secundaria, pero también de muchas actividades clínicas. Sin embargo, se
dispone de pocas evaluaciones de actividades preventivas y de promoción
de la salud, y en general sólo valoran aspectos de eficacia/efectividad, con
poca consideración del coste y el coste-efectividad y menos de los aspectos
éticos, legales, sociales u organizativos.
Dado el interés creciente por evaluar este tipo de intervenciones desde
diferentes perspectivas, la evaluación de tecnologías sanitarias se postula
como una estrategia de análisis multidisciplinario que con diferentes
enfoques metodológicos que puede ser útil a las administraciones sanitarias
y a los decisores para la toma de decisiones a diferentes niveles (micro,
meso y macro).
Se presentan aquellas características y aspectos diferenciales
relacionados con la evaluación de las actividades preventivas y de promoción
de la salud. Esto conlleva limitaciones, dificultades y desafíos importantes
que deberían considerarse durante el proceso de evaluación de tecnologías
sanitarias.
En el caso de la salud pública hay retos adicionales, puesto que la
evidencia debe satisfacer a una audiencia diversa, que incluye profesionales
de la salud pública, clínicos, políticos, gestores, economistas y
consumidores. El reto es aún mayor cuando se trata de evaluar
intervenciones comunitarias complejas e integradas, en las cuales los
aspectos locales y contextuales tienen una relevancia enorme.
Evaluación De Tecnologías Sanitarias
Para abordar el tema es preciso aclarar primero la definición de una
evaluación económica, según Fierro (2010) “puede definirse como un intento
sistemático de identificar, medir y comparar costes y resultados de políticas
e intervenciones públicas”, es decir es ese conjunto de técnicas empleadas
para el análisis sistemático de acciones alternativas en consideración de los
costes y beneficios de tales alternativas. Además de ello para que un estudio
sea considerado una auténtica evaluación económica debe cumplir dos
requisitos: 1. analizar tanto los costes como los resultados o consecuencias,
y 2. considerar dos o más alternativas y llevar a cabo una comparación entre
ambas; es decir que siempre que se realice una evaluación económica se
debe realizar una elección entre los diferentes programas analizando sus
costes y sus consecuencias respectivas; bajo este contexto se desarrollara
el tema de la evaluación de las tecnologías sanitarias. (Fierro, 2010)
Por otro lado, se entiende por Tecnología Sanitaria según el autor antes
citado a un “conjunto de medicamentos, dispositivos y procedimientos
médicos y quirúrgicos usados en la atención médica, así como los sistemas
de organización, administración y soporte”, es decir que las tecnologías
incluyen: prácticas y procedimientos clínicos, instrumental médico, productos
farmacéuticos, sistemas de organización, entre otros.
En cuanto a la evaluación de tecnologías sanitarias, entonces es aquel
proceso que examina las consecuencias clínicas, económicas y sociales
derivadas del uso de la tecnología, incluyendo el corto y mediano plazo, así
como los efectos directos e indirectos, deseados e indeseados. Donde se
explora la evidencia disponible en la práctica médica habitual, y se toman
decisiones sobre el uso, compra y reembolso de una tecnología en particular.
Entonces se puede afirmar que es la herramienta ideada para elegir aquellas
tecnologías médicas que proporcionan un mayor beneficio social, que
comprende cualquier actuación, sea o no productos físicos, dirigida directa o
indirectamente a la atención sanitaria de la población individual o colectiva.
(Fierro, 2010)
En este sentido, cuando se trata de avances sanitarios hay que buscar
métodos alternativos para realizar este proceso, ya que no existe un
mercado que separe las tecnologías que generan un beneficio a la sociedad,
de aquellas que no lo hacen. Y esto ocurre en gran medida ya que parte
importante de los servicios sanitarios a nivel nacional, regional y mundial se
financian principalmente a partir del presupuesto público. Esta evaluación
tiene una función destacada de contribución al aprendizaje y mejora continua
en los programas y organizaciones tanto públicas como privadas, basado en
evidencias respecto a su diseño, ya que evalúa resultados e impactos; y va
dirigido a estimar el valor y contribución a la mejora de la salud individual y
colectiva, teniendo además en cuenta su impacto económico y social,
orientando así la toma de decisiones.
Ciclo de vida de las tecnologías
De acuerdo a lo anterior, todas las tecnologías tienen un ciclo de vida que
está compuesto por cinco fases que son: Investigación, Promoción,
Aceptación, Declinación y Obsolescencia. La Investigación es la fase en la
cual la tecnología es validada por medio de estudios clínicos o de
laboratorios. En la Promoción se comienza a introducir las potencialidades de
la nueva tecnología al mercado; se denota que en esta etapa influyen
factores como el prestigio de las instituciones que la desarrollan, la forma de
pago, por encima de cualquier característica epidemiológica de la población.
La Aceptación se refiere a cuando la tecnología comienza a utilizarse y se
incorpora a la práctica médica habitual. Y ya en la fase de Declinación la
tecnología comienza a ser sustituida por otra tecnología superior. Por último,
la fase de Obsolescencia es cuando la tecnología no se cree apropiada para
ninguna indicación por considerarla obsoleta. (Fierro, 2010)
Las primeras fases son las más oportunas para la evaluación de la
viabilidad técnica, eficacia y seguridad. En estas fases no suelen intervenir
los organismos o agencias dedicados a la ETS. Generalmente, corresponde
al investigador o a la industria proporcionar los primeros datos sobre la
tecnología, para la autorización de entrada y disponibilidad en el mercado.
Ya es posible conocer la efectividad, utilidad clínica o impacto económico de
una tecnología y se producen las recomendaciones de uso. Por tanto en
estas fases un informe de ETS puede producir un impacto relevante que
logre modificar la curva de introducción de la tecnología. Éste es, por tanto,
un momento crítico para obtener y difundir información sobre la evaluación
de la tecnología. (Lázaro, 2008)
Por último, durante la fase de utilización (o aceptación generalizada) es
todavía más útil el seguimiento y monitorización de los efectos, al poder
medir los resultados e impactos de la tecnología a medio y largo plazo,
ofreciendo datos reales de la técnica o intervención y facilitando la
adaptación de las recomendaciones y uso adecuado.
Por lo anterior, la forma más efectiva de utilizar la evaluación de las
técnicas sanitarias, es aplicándola en la última parte de la fase de
Investigación, de Promoción o en la fase de Declinación, ya que de esta
forma se puede influir en la modificación de las practicas existentes, si se
espera hasta el momento de la obsolescencia sería imposible ajustarse a los
tiempos y requerimientos apremiantes de la actividad medica y la atención
sanitaria.
De acuerdo a Fierro (2010) al momento de seleccionar la tecnología a
evaluar se deberían tener en cuenta los siguientes aspectos:
La alta utilización puede resultar inapropiada, cuando existe un rápido
incremento o alta variabilidad en el uso exagerado de la misma.
Potencialmente dañina, tratamientos más agresivos presentan mayores
riesgos para el receptor y los usuarios de dicha tecnología.
Alto costo, es necesario considerar el costo de la innovación tecnológica y
su impacto futuro, teniendo en cuenta los impuestos futuros así como
también en las contribuciones de empleados y empleadores y el costo de las
cuotas de los usuarios
La evaluación de las técnicas sanitarias debería enfocarse en aquellas
tecnologías que: mejoren los resultados particulares en los pacientes.,
reduzcan los costos de los tratamientos en comparación a los ya existentes,
y logren minimizar el índice de error de estas tecnologías.
Factores que pueden afectar el proceso de la evaluación de tecnologías
sanitarias.
Las conclusiones obtenidas en la evaluación de tecnologías sanitarias se
pueden ver afectadas por los siguientes factores según Fierro (2010):
Falta de evidencia ya que es escasa, o lo que está disponible es de calidad
discutible.
Falta de acuerdo de cómo realizar la evaluación de tecnologías sanitarias.
Al existir varios métodos para evaluar una misma tecnología, pueden
obtenerse conclusiones dispares.
Evidencia inconsistente, debido a la disparidad de los resultados obtenidos.
La interferencia legal por presiones de particulares, ya que muchas veces
son los políticos o los medios de comunicaciones los que se encargan de la
evaluación, en lugar de los expertos.
Actualmente la introducción de nuevas tecnologías en el mercado es cada
vez mayor, por este motivo es mucho más dificultoso mantener evaluadas al
menos aquellas tecnologías de mayor impacto.
Aspectos Objeto De La Evaluación
Una vez, asumidos los conceptos de tecnología y su evaluación, se
denota fácilmente que puede ser objeto de evaluación cualquier intervención
preventiva, diagnóstica, terapéutica, rehabilitadora o sistema u organización
a través de los que se pretende proporcionar atención sanitaria a los
pacientes reales o potenciales. En cada uno de ellos, pueden considerarse
uno o varios de los aspectos que a continuación se exponen:
Seguridad
Esa medida que evalúa el nivel de daño inducido por la aplicación de la
tecnología. Todas las tecnologías sanitarias, especialmente las terapéuticas,
suponen algún grado de interferencia y eventual riesgo en la biología y
desarrollo vital del sujeto al que se le aplican. (Lázaro, 2008)
Eficacia
En este caso se mide el logro alcanzado en relación con el objetivo
pretendido, en condiciones ideales, experimentales o de laboratorio. En este
ámbito se pretende establecer hasta qué punto, por ejemplo, un
medicamento o un procedimiento quirúrgico obtiene el fin pretendido
(corrección anatómica, erradicación de una infección o modificación de un
parámetro fisiológico alterado) en condiciones controladas. (Lázaro, 2008)
Efectividad
A diferencia de la eficacia, la efectividad se refiere a los resultados
obtenidos por una tecnología cuando se usa en las condiciones habituales o
generales de la práctica médica. En este caso, los pacientes pueden estar no
cuidadosamente seleccionados, las circunstancias concurrentes pueden
interferir en el resultado y los medios físicos o las habilidades pueden ser
diversos. (Lázaro, 2008)
En el primer caso (eficacia) se suele atender a identificar y cuantificar la
modificación de variables intermedias inducida por la aplicación de la
tecnología a la condición clínica de que se trate, tales como la reducción de
tensión arterial o el descenso de niveles de colesterol en el caso de
tecnologías terapéuticas, o la sensibilidad/especificidad de una prueba
diagnóstica. En el segundo (efectividad), la medida del resultado se centra o
enfoca en el resultado global y final inducido en la salud del paciente
individual o colectivo. Fundamentalmente entonces, las mejoras pueden
expresarse en términos de supervivencia o indicadores integrados de
capacidad funcional.
De acuerdo a todo lo antes expuesto, la relevancia radica en que la
literatura médica es rica en información sobre resultados intermedios y,
lamentablemente, mucho más pobre en lo que a resultados globales se
refiere, aún más, es común la existencia de contradicción entre resultados
intermedios aparentemente positivos y resultados globales/finales neutros o
incluso negativos.
Utilidad
Como y cuanto contribuye a mejorar la calidad de vida, de los pacientes
afectos de la condición clínica que maneja la tecnología. Es este el ámbito de
mayor interés para los ciudadanos, siendo paradójicamente el de menor
conocimiento. (Lázaro, 2008)
Eficiencia o Beneficio
Es la expresión de los resultados en unidades monetarias. La evaluación
de la dimensión económica de las tecnologías sanitarias se ha convertido en
un imperativo ético y práctico para los sistemas de salud y los profesionales
que en ellos trabajan, y allí radica su importancia. (Lázaro, 2008)
Tipos de análisis de la eficiencia
Como los resultados pueden ser medidos de varias formas (eficacia,
efectividad, utilidad y beneficio), existen, en principio, cuatro formas de
análisis de la eficiencia: análisis de coste-eficiencia, coste-efectividad, coste-
utilidad, y coste-beneficio.
Análisis de coste-eficacia: según Lázaro (2008) es una forma de
evaluación de la eficiencia en la que dos o más alternativas son comparadas
en términos de su respectiva relación entre los recursos consumidos, que se
mide en unidades monetarias, y los resultados producidos que se cuantifican
en términos de eficacia. Es decir, si los resultados se basan en un estudio de
eficacia, se recomienda que se expongan con un alto grado de precisión los
detalles del diseño y los resultados de ese estudio, recordando que se basa
en la evaluación del objetivo pretendido, en condiciones ideales.
Análisis Coste-Efectividad: Es una forma de evaluación económica
completa en la que se examinan tanto los costes como las consecuencias de
los programas o tratamientos sanitarios. Dentro de este análisis se incluyen
todos aquellos estudios de evaluación económica que optan por valorar los
resultados en unidades no monetarias (unidades físicas o naturales). Estas
unidades van desde medias de resultados intermedios de carácter clínico,
por ejemplo milímetros de mercurio de presión arterial, pasando por unidades
más genéricas, casos detectados en un programa de cribaje, hasta medidas
de resultado final, tales como muertes evitadas o años de vida ganados.
(Lázaro, 2008)
Los beneficios de las estrategias a evaluar no son equivalentes y son
medidos en unidades naturales de morbilidad, mortalidad o calidad de vida.
Dentro de las unidades más frecuentemente utilizadas están las muertes
evitadas, los años de vida ganados, cambios en unidades de presión arterial
o colesterol, cambios en escalas de dolor o cambios en escalas de calidad
de vida relacionada con la salud. (Lázaro, 2008)
Entonces podría afirmarse que es una forma de evaluación de la eficiencia
en la que dos o más alternativas son comparadas en términos de su
respectiva relación entre los recursos consumidos, que se miden en
unidades monetarias, y los resultados producidos que se cuantifican en
términos de efectividad. Dado que existe una amplia variabilidad en los
costes y en la efectividad, existe también una amplia variabilidad en la
relación coste-efectividad, sus resultados podrían ser muy distintos
dependiendo del lugar donde se realice el estudio, aun cuando se analice o
evalué le mismo parámetro como podría ser una cirugía de by-pass
aortoCoronario (CBAC).
Análisis Coste-Beneficio:
El análisis coste/beneficio según el autor mencionado:
Es una forma de evaluación de la tecnología médica en la que los
costes y resultados se miden en unidades monetarias. Por lo tanto, el
resultado de la comparación de dos tecnologías en términos de coste-
beneficio es un beneficio neto asociado con cada tecnología (p32).
Por lo cual, una de estas variables resulta difícil de medir en unidades
monetarias como por ejemplo: una vida humana, la pérdida de un brazo, o la
depresión, y aunque las compañías de seguros y los jueces lo hacen,
cualquier asunción es controvertida. De acuerdo a esto según González y
Imaz (2018):
En términos generales existen tres métodos para asignar un valor
monetario a beneficios en salud: capital humano, preferencias
reveladas y disposición de pago o valoraciones de contingencia.
Cuando se utiliza el método de capital humano, los beneficios se
cuantifican en relación al cambio o mejora de la capacidad en la
productividad de los individuos medida por ingresos económicos
asociados a esa productividad. Los estudios de preferencias reveladas
por otra parte, buscan inferir la valoración de la salud a partir de las
decisiones que toman los individuos en la práctica. Por ejemplo, se
puede determinar la equivalencia entre el valor asociado al riesgo de
tener un accidente laboral y el nivel de ingresos en una determinada
profesión. Finalmente, en las valoraciones de contingencia, los
individuos deben responder cuanto están dispuestos a gastar para
obtener un determinado beneficio en salud o evitar los costos de una
determinada enfermedad (p95)
Por lo antes expuesto, requiere hacerlo en unidades monetarias, permitiendo
así al analista comparar directamente los diferenciales de costes y
consecuencias de los programas en unidades de medición registrables y
fiables. Y resulta útil el hecho que tanto los beneficios como los costos estén
expresados en una misma unidad, para facilitar que los resultados finales
sean analizados no sólo en el ámbito de la salud, sino que también en
comparación a otros programas de impacto social.
Análisis Coste-Utilidad:
Es un método que puede llegar a confundirse con el de costo-efectividad,
ya que este como bien se dijo se comparar los incrementos de los costos de
los programas con sus efectos incrementables en la salud; pero en este caso
según González y Imaz (2018):
Se comparan los incrementos de los costes de los programas con el
incremento de mejora de la salud atribuible a los mismos, midiendo esta
mejora en años de vida ganados ajustados por calidad (AVACs) o en
años de vida sana equivalentes (AVSE). (p37)
Lo cual permite realizar comparaciones entre programas muy diferentes
entre sí, permitiendo valorar los productos o tecnologías, ponderando más a
los de mayor importancia. Por lo cual incorpora cambios en cantidad como
en calidad de vida. Y un punto importante al momento de realizar el ajuste
según calidad, es que se toma en cuenta la deseabilidad de las personas
sobre cada uno de los estados de salud posibles, incorporando de este modo
las preferencias de los consumidores (utilidades). (González y Imaz, 2018)
Por tanto esta es otra de las formas de medir la eficiencia, pero a criterio
del autor una de las más completas, y que ofrece mejores resultados,
visiones más completas del panorama a evaluar, ya que a pesar de la
dificultad de expresar en términos monetarios algunas de las variables de
coste/utilidad, es decir, relacionando el coste en que incurrimos con la
supervivencia ajustada por calidad de vida obtenida, para comparar las
tecnologías objeto de evaluación; este análisis nos dice lo que cuesta
obtener un año de vida ajustado por calidad. Por ello, este tipo de análisis se
caracteriza por emplear una medida de resultado que aúna cantidad y
calidad de vida.
Impacto organizativo, ético y social
Impacto organizativo
La introducción de nuevos procedimientos para resolver problemas
diagnósticos y terapéuticos determina también cambios en la estructura,
organización y necesidades cuantitativas y cualitativas de personal.
Semejantes cambios siempre ocurren, aunque casi nunca con la celeridad y
eficiencia necesarias. (González y Imaz , 2018).
Evaluar el impacto para prever los cambios que van a ser necesarios es
tarea obligada cuando de la evaluación de una tecnología concreta se trata,
las organizaciones públicas o privadas requieren saber si son efectivas y
útiles y, por tanto, aconsejable.
Impacto ético
Por otro lado, no todo lo técnicamente posible es sanitariamente útil y
éticamente aceptable, y la valoración de los problemas éticos que nuevas
tecnologías plantean es también un área de trabajo que la sociedad puede
exigir de la evaluación de las tecnologías. (González y Imaz, 2018)
Casos tales como la fecundación in vitro, la donación retribuida de
órganos o el diagnóstico de la predisposición genética al padecimiento de
enfermedades incurables pertenecen ya al mundo real y no al de la ciencia
ficción, obligándonos a estudiar cuidadosamente qué preguntas (y qué
respuestas) pueden plantearse desde el ámbito de la ética.
Impacto social
La introducción y uso de las tecnologías médicas está permanentemente
moldeando la sociedad, sin que nadie cuando decide la implantación de las
mismas, tenga en cuenta ese impacto y someta a consideración de la
sociedad esos previsibles efectos positivos o negativos. (González y Imaz,
2018):
La atención médica moderna a discapacitados y ancianos rescatados de
la muerte es probablemente un paradigma del efecto social determinado por
tecnologías efectivas que nadie evaluó antes de su aplicación, dificultando
así las oportunas previsiones organizativas económicas y presupuestaria, así
como la medicalización de algunos sectores de la población los cuales
realmente no requieren de tales indicativos para mejorar calidad de vida y
salud.
Evaluación De Nuevas Tecnologías Y Tecnologías Emergentes
La evaluación de tecnologías se sustenta en dos pilares fundamentales
según Zarate, (2010): la evidencia científica disponible; y el análisis de la
información del contexto, especialmente la información contenida en
registros epidemiológicos y bases de datos del uso real de las tecnologías y
de sus efectos.
Es obvio, sin embargo, que ambos pilares serán tanto más frágiles cuanto
más novedosa sea la tecnología. De hecho, cuando se trata de tecnologías
que aún no han superado la línea de lo experimental (estudios en animales o
en humanos con carácter de investigación preliminar), no se puede realizar
una evaluación en sentido estricto. Suele ocurrir, sin embargo, que aun en
estos casos, las tecnologías de reciente introducción están avaladas por una
literatura científica de escasa validez y una pobre información en cuanto a
resultados en el mediano plazo.
Tal situación se da con frecuencia y comporta serias dificultades al
evaluador y al decisor. El primero se ve en la obligación de informar que tal o
cual técnica o procedimiento no está avalado por estudios clínicos de
suficiente fortaleza, tales como ensayos clínicos aleatorizados o estudios
observacionales controlados, por lo que cuantas conclusiones puedan
extraerse de los resultados de series o comunicaciones de casos han de ser
interpretadas con mucha cautela. (Zarate, 2010)
El evaluador se encuentra entonces ante el dilema de rechazar el uso de
la tecnología en cuestión por la falta de evidencia sólida con el riesgo de
retrasar una innovación potencialmente beneficiosa, o admitirla en base a
resultados preliminares aparentemente positivos, arriesgándose a hacer un
uso inadecuado e incluso peligroso de los limitados recursos disponibles.
Informe
El informe de ETS se puede definir como un documento estructurado,
comprensible, basado en la mejor evidencia disponible, elaborado con
metodología explícita y reproducible y que responda a cuestiones relativas a
la seguridad, eficacia, efectividad, utilidad, eficiencia o impacto de una
tecnología en un contexto previamente definido. Su misión finalista es la
ayuda en la toma de decisiones. Su elaboración requiere una metodología
acorde con el carácter de la pregunta y el tiempo en el que ésta debe ser
contestada. (Zarate, 2010)
Siempre que se inicia un proceso de evaluación de una tecnología, es
preciso realizar la búsqueda, recuperación, análisis y síntesis de la
documentación y literatura científica, que pueden aportar información
relevante respecto de la pregunta planteada. El análisis de esa información
es paso previo e ineludible en cualquier proceso de evaluación.
Los atributos exigibles al análisis y síntesis de la evidencia son:
sistematización, exhaustividad y ponderación. Debe intentarse recuperar
toda la información publicada pertinente a la pregunta, hacerlo de modo
sistemático, reproducible y exhaustivo, y ponderar el grado de evidencia
científica proporcionado por cada trabajo de acuerdo a criterios
preestablecidos, que se puedan encontrar en tablas de graduación de la
evidencia disponible. (Zarate, 2010)
En muchos casos, los informes de evaluación incluyen la utilización de
varios métodos complementarios para la obtención y síntesis de información
que permita responder a las preguntas de evaluación. Por ejemplo, si el
objetivo es comparar la eficiencia en un Servicio de Salud de una nueva
técnica diagnóstica con respecto a la que pretende sustituir o complementar,
el informe puede incorporar una revisión sistemática acerca de su eficacia
diagnóstica que incluya meta-análisis. Las medidas resumen obtenidas se
pueden incluir en un análisis de decisión que cuantifique el valor de las dos
estrategias diagnósticas.
Con los datos sobre los costes y efectos que ocasionan las dos técnicas
se puede realizar estudios de coste-efectividad que permitan valorar su
eficiencia. Todo ello puede ser complementado con un estudio del contexto
local en el que se van a aplicar esas tecnologías mediante una encuesta que
valore la práctica habitual y disposición al cambio por parte de los
profesionales.
Experiencia A Nivel Internacional
En los últimos años hemos asistido a un importante crecimiento de
recursos de ETS, no sólo en los países desarrollados sino también a los
países en desarrollo o emergentes. Este proceso ha sido destacado en
países de América latina y de Asia. En cualquier caso, el nivel de uso de
ETS, producción, financiación de investigación dirigida, integración de
recursos en cada país, grado de influencia e impacto en las decisiones de
cobertura, planificación y decisión clínica es muy heterogéneo. (Zarate, 2010)
Desde el inicio de la actividad en evaluación de tecnologías sanitarias, la
cooperación internacional ha sido un elemento primordial de su desarrollo. El
valor del intercambio de información y la necesidad de colaboración entre los
grupos y unidades creadas en esta área ha sido reconocido como algo
esencial. A esta valoración han contribuido factores tales como la actual
globalización del proceso de desarrollo, difusión (comercialización) y uso de
las tecnologías sanitarias, la influencia de los grandes productores y
comercializadores mundiales de biotecnología y tecnología médica, la
relativa escasa información disponible para la toma de decisiones en temas
en los que se expresan distintos intereses de grupos sociales, y los aspectos
de regulación comunes.
A su vez, la gran diversidad de los protagonistas de toma de decisiones y
regulación entre los distintos países, son factores que añaden valor a la
cooperación y coordinación entre los recursos disponibles para la evaluación
de tecnologías sanitarias.
La Organización Panamericana de Salud (OPS) ha orientado, iniciado y
defendido el proceso de las ETS en los países miembros, para garantizar la
toma de decisiones basadas en la evidencia, para la incorporación de nuevas
tecnologías a los sistemas de salud, encausándolos dentro de inversiones
que sean costo-efectivas, evaluando la eficiencia en todas las formas antes
descritas; lo cual ha dejado avances claros tanto a nivel regional como
nacional, aunque aún permanece en las sombras en algunos países, debido
a la falta de conocimiento. Este marco establece vínculos entre la ETS y los
tomadores de decisiones, estimulando la responsabilidad institucional y la
creación de vínculos entre el uso de tecnologías y datos evaluativos para
alimentar el proceso de toma de decisiones. (Fierro, 2010)
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, existe tanto falta de
información consolidada, como información sobre evidencia clínica para
realizar evaluaciones de dispositivos médicos, es por ello que las ETS en los
países miembros, la Unidad de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias está
involucrada en muchas actividades, incluyendo: desarrollo de recursos
humanos desde donde se promueven talleres y capacitaciones; diseminación
de la información, identificando aéreas de oportunidad y dando a conocer los
resultados entre las entidades interesadas; uso racional de las tecnologías
sanitarias suministrando guías de prácticas clínicas para evaluar su uso; y
fomento de redes de colaboración para la promoción de la cooperación
regional entre los países miembros. (Fierro, 2010)
Además la OPS y la región de las Américas, considera que la Cobertura
Universal de Salud (CUS) constituye una de los aspectos de prioridad mayor
en la zona. La Evaluación de Tecnologías de Salud (ETS) es un componente
crítico en la toma de decisiones basada en la evidencia y debe ser siempre
parte del proceso de priorización para la incorporación de tecnologías
sanitarias en los sistemas de salud. Es una base esencial para asegurar la
Cobertura Universal de Salud a través de la asignación eficiente y equitativa
de los recursos sanitarios. (Fierro, 2010)
Asimismo, La CUS refuerza la necesidad de definir y poner en práctica
políticas con un enfoque intersectorial y entre naciones, para actuar sobre los
determinantes sociales de la salud y promover la salud. Compartir el
conocimiento de ETS y conectar los procesos nacionales existentes y las
redes regionales y globales permitirá ampliar la adopción de la ETS como
una herramienta para la toma de decisiones. (Fierro, 2010)
Las ETS en América Latina aumentaron el desarrollo de conocimientos y
reportes de alta calidad científica, establecieron mecanismos de integración
para compartir información y apoyar a los países más pequeños o más
pobres: Mercosur, la Comunidad Andina (CAN), la región del Caribe
(COHSOD). Pero hoy en día algunos países no están activamente
involucrados, ya que pesar de los avances, existe falta experiencia en la
mayoría de los estados, por lo cual el impacto no tiene claridad en los
resultados, por lo que los reportes de ETS aún no están vinculados a la
formulación de políticas.
Para el año 2011 las OPS y los países miembros crearon la Red Regional
de Evaluación de Tecnologías Sanitarias para las Américas (RedETSA) para
organizar a los ministerios de salud, jurisdicciones reguladoras, los
responsables de la evaluación de tecnologías en salud, centros
colaboradores de la OMS/OPS e instituciones afines para comunicar la toma
de decisiones. La red aspira promover y fortalecer la ETS a través de
intercambios de información regionales que sustenten la toma de decisiones
en cuanto a regulación, uso y remplazo de tecnologías, mejoras en la calidad
de la atención y uso racionalizado de las tecnologías, y contribuir a la
sustentabilidad y equidad en el acceso a los sistemas de salud. (Zarate,
2010)
Por tanto las ETS es una fuerza creciente en el mundo, y aunque habido
un gran progreso en América Latina durante los últimos 20 años, debe
pluralizarse su aplicación y uso para la toma de decisiones. Los países que
han desarrollado una cobertura integral de salud han encontrado que la ETS
es esencial.
A nivel internacional, existen varias fuentes de información de Evaluación
de Tecnologías Sanitarias, entre las que se encuentran: Inhata (cuyo objetivo
es la realización de proyectos conjuntos por agencias aunando esfuerzos);
Istahc (sociedad de libre afiliación que publica una revista cuatrimestral y
celebra un congreso anual); Eurassess-Hta Europe-Echta (su objetivo fue la
producción de un informe dirigido a homologar conceptos y terminologías, así
como señalar estrategias y directrices comunes para todos los países de
Europa); y la Colaboración Cochrane (recopila información procedente de
ensayos clínicos aleatorizados, publicados o no, a fin de proporcionar base
científica para fundamentar la práctica de la medicina). (Zarate, 2010)
En lo referente a los Medicamentos de Alto Costo, las tendencias
internacionales indican que la tasa de crecimiento del nivel de ventas duplica
la del mercado farmacéutico global. Los medicamentos constituyen las
tecnologías más utilizadas para producir salud y su utilización masiva ha
mejorado la cantidad y calidad de vida de la población. (Zarate, 2010)
Es importante reconocer que la ETS debe ser una pieza esencial
integrada en los sistemas de salud a nivel mundial. Debe estar ligada a los
procesos de decisión clínica y sanitaria en todo el ciclo de vida de las
tecnologías, incluyendo la implementación de recomendaciones, el
seguimiento y la evaluación de efectos e impactos a largo plazo, ya que es
un instrumento de valor en los procesos de decisión en el sector sanitario, si
sus métodos son fiables, transparentes, robustos y sus productos se adaptan
al tiempo, contexto y utilidad de esos procesos de decisión.
También debe cobrar mayor relevancia el análisis de los procesos de
difusión de la información, de ejecución de recomendaciones, y de
evaluación global mundial del impacto de la información recabada.
Por último, y desde una perspectiva más amplia, es muy importante
aprovechar al máximo los recursos y oportunidades de cooperación y
coordinación nacional e internacional, facilitando el intercambio de
información para mejorar la calidad de las evaluaciones y el impacto de las
mismas. Entre las acciones que merecen más atención podríamos citar la
articulación de un sistema explícito de priorización de la evaluación, la
facilitación de intercambio y accesibilidad a información y evaluación
realizada en la UE, el apoyo a la investigación y la formación en ETS,
coordinando los procesos a nivel mundial
Opciones a comparar
Se recomienda comparar la tecnología analizada con, como mínimo, la
práctica clínica habitual. Por ello, la relevancia del estudio para los decisores
depende en buena medida del comparador o comparadores seleccionados.
Como norma habitual, la tecnología de comparación deberá ser la utilizada
en la práctica habitual, siendo esta la más utilizada en el mayor número de
pacientes. (Lázaro, 2008)
Puede haber casos particulares, como por ejemplo la situación en que
exista una tecnología disponible desde relativamente hace poco tiempo, que
aún no se ha convertido en la práctica habitual, pero que sería una candidata
a hacerlo a medio plazo. En tal situación, ésta podría ser el comparador
adecuado para una nueva tecnología que accede al mercado. (Lázaro, 2008)
En todo caso, la comparación con la práctica habitual puede no ser la
única posibilidad. Idealmente, la tecnología debería ser evaluada en
comparación con todas las alternativas disponibles, si bien a efectos
prácticos ello puede suponer un enorme trabajo y complicar enormemente la
evaluación en términos de recursos y tiempo empleado.
Cómo obtener la mejor evidencia clínica
Como base de la evaluación es necesaria una revisión sistemática de la
evidencia disponible sobre la eficacia y la efectividad de la intervención. En la
evaluación ha de especificarse el método de búsqueda que se ha empleado
para realizar la revisión, así como los estudios que se han incluido y su
validez interna y externa. En relación con el método de búsqueda, deberían
indicarse las palabras clave empleadas, el número de trabajos inicialmente
seleccionados y el número de trabajos incluidos y rechazados. (Lázaro,
2008)
Por ello es preciso manejar toda la información necesaria, y guiarse por
los organismos creados para tal fin en la región en busca de las certezas
para tomar las mejores decisiones en materia sanitaria tanto pública como
privada.
Limitaciones del estudio
En cualquier trabajo científico, y las evaluaciones económicas no son una
excepción, habrá limitaciones. Las fuentes de información empleadas, los
modelos utilizados, el alcance de la transferibilidad o la validez externa de los
resultados obtenidos, etc., distarán de ser perfectos y siempre estarán
sujetos a la inclusión de nueva información relevante generada. Por ello, se
remite a los autores del trabajo a que planteen de manera clara y crítica
aquellos aspectos a mejorar en caso de que se pudiera repetir el análisis en
un futuro, y a expresar de manera transparente las principales fortalezas (si
así se desea), pero especialmente los puntos débiles del análisis realizado.
(Lázaro, 2008)
Los estudios de EETS deben establecer conclusiones claras, que hagan
referencia a la pregunta planteada. Una vez planteada la discusión y las
posibles limitaciones del trabajo, los autores deben exponer las principales
conclusiones de su análisis. Éstas parten de la pregunta de investigación
planteada, se sustentan en los datos y métodos empleados, y se extraen de
los resultados del análisis. Las conclusiones deben limitarse a aquellas que
se deriven de forma directa de los resultados obtenidos en el análisis,
evitando buscar causas externas, ajenas al trabajo de evaluación realizado.
Conclusiones
El enorme desarrollo de nuevas tecnologías sanitarias ofrece una gran
oportunidad de avanzar en el cuidado de la salud de la población. Sin
embargo la incorporación de nuevas tecnologías, habitualmente costosas,
desafía la capacidad del sistema de salud para financiarse.
Las nuevas tecnologías son responsables de gran parte del aumento de
los costos en salud y no siempre están avaladas por evidencia científica
sólida ni constituyen necesariamente en todos los casos una inversión
eficiente. Por estos motivos, si la toma de decisiones no se realiza en base a
criterios sólidos de seguridad, efectividad y costo-efectividad, se corre el
riesgo de agravar todavía más la inequidad existente, en la cual unos pocos
seguirán accediendo a tratamientos costosos y de beneficio marginal al
mismo tiempo que una gran mayoría de la población no podrá acceder a
cuidados básicos y altamente efectivos.
El objetivo general de las ETS para la toma de decisiones es contribuir al
desarrollo de sistemas de salud más eficientes, equitativos y justos. Para la
realización de las evaluaciones de tecnología se utilizan análisis económicos
que consisten en evaluar comparativamente dos o más alternativas a través
de la medición y valoración sistemática de los costes y resultados de cada
una de ellas, pero mientras esa información no sea pluralizada, compartida y
en base a ella se ejecuten los programas de salud, y se usen como guía
para la toma de decisiones en materia de las nuevas tecnologías sanitarias
donde se planea invertir recursos, tanto a nivel público como privado, no se
habrá avanzado en el camino a la excelencia de los sistemas de salud a
nivel mundial, y la población seguirá siendo víctima de la conveniencia de los
prestadores de estos servicios, que solo buscan mitigar las causas reales de
los padecimientos, para mantener a pacientes clientes, como eternas
fuentes generadoras de ingresos, o causantes de gastos en el caso de la
salud pública.
En relación con el objetivo de conjugar sinergias y articular de forma
positiva el papel de los diversos actores del sistema, pensamos que sería
deseable ir avanzando hacia la incorporación de guías mediante las cuales
se estimule la iniciativa de que los promotores (empresas o proveedores)
presenten información que vaya más allá de la mera descripción del estado
de desarrollo de la tecnología, sus antecedentes, aplicaciones actuales y
perspectivas. Por último, y desde una perspectiva más amplia, es muy
importante aprovechar al máximo los recursos y oportunidades de
cooperación y coordinación nacional e internacional, facilitando el
intercambio de información para mejorar la calidad de las evaluaciones y el
impacto de las mismas.
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