Bonos soberanos
Inicio Economía y finanzas Por Gerencie.com en Oct 27 de 2017
El término bono soberano hace referencia a los bonos que emite el gobierno de un
país. Y la razón por la que los gobiernos emiten este tipo de bonos no es otra que
obtener dinero para financiar servicios gubernamentales y déficits presupuestarios.
Estos bonos se pueden emitir con diferentes intereses nominales y con plazos de
vencimiento distintos.
Los bonos soberanos y los bonos del tesoro están directamente relacionados ya
que estos últimos son un tipo de bono soberano que fija el plazo de la deuda en un
período superior a diez años. En Estados Unidos, los bonos soberanos también
son conocidos como “Treasury Bills”. La inversión en bonos del tesoro de Estados
Unidos se considera la más segura, por eso los tipos de interés siempre serán más
bajos que en cualquier otra deuda negociada.
Los bonos soberanos están considerados como los más seguros del mercado
(puesto que tienen el respaldo de los gobiernos centrales) y, por lo tanto, los de
mayor calidad. Estos bonos son los elegidos por muchos inversores, convirtiéndose
en objeto de sus compras y sus ventas. El apoyo del gobierno es lo que hace que
estos bonos sean de alta calidad, por el escaso riesgo de impago que suponen.
Pero en cuanto la probabilidad de un país de afrontar un pago disminuya, entonces
aumenta la prima de riesgo.
El problema reside en la manera de analizar la capacidad de pago que tiene un país.
El indicador básico que nos indica el riesgo país es la diferencia entre las tasas de
intereses que pagan los bonos (en dólares) emitidos por países en vías de
desarrollo, y los “Treasury Bills” de Estados Unidos, considerados “libres” de
riesgo. Y esta diferencia (conocida como “spread”) es la que se identifica con la
posibilidad de que el gobierno que emite la deuda incumpla el pago de sus
obligaciones.
Siguiendo el esquema lógico, cuanta mayor sea la inseguridad en el pago de la
deuda, mayor será el interés que se deberá pagar, es decir, que los bonos que
supongan un riesgo alto de impago, se les impondrá unas condiciones de pago más
duras con unos intereses más elevados, traduciéndose en una prima de riesgo
elevada, que es el resultado del coste del incumplimiento de pago.
La inversión en bonos soberanos parece tener más ventajas que desventajas,
sobre todo si tenemos en cuenta que el gobierno central del país respondería al
pago. La dificultad llega en períodos de crisis, donde debemos evaluar con mayor
cautela esta capacidad de afrontar el pago de los distintos países.