0% encontró este documento útil (0 votos)
441 vistas20 páginas

Qué Es El Hombre Emerich Coreth - Opt PDF

Cargado por

Mariano Fazzini
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
441 vistas20 páginas

Qué Es El Hombre Emerich Coreth - Opt PDF

Cargado por

Mariano Fazzini
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF o lee en línea desde Scribd
EMERICH CORETH éQUE ES EL HOMBRE? Esquema de una antropologia filosofica Presentacién por ANDRES ORTIZ.oséS BARCELONA EDITORIAL HERDER 1991 Introduecién sobre el fenémeno general del hombre en su mundo (1). En un paso ulterior deberemos reflexionar sobre las formas fundamentales de la autorrealizacién del hombre, de su conocimiento, su voluntad y actuacidn (11). Luego se plantea el problema acerca del se: habi- tual del hombre que se manifiesta como una unidad de cuerpo y espiritu (1m). La totalidad personal del hombre comporta su des pliegue en unas dimensiones especificamente humanas (1v), oudien do sefialarse como las més importantes aquellas que condicionan «toda la existencia humana, como relacién personal, comunidad! his ‘oria, transcendencia y religidn. 2. EL TRASFONDO HisTéRICo. EI pensamiento filoséfico responde —en general y desde los tiempos més antiguos — a una aspiracién fundamental del hombre ¥ es que el hombre no esté rigidamente atado al acontecer natural, sino que debe enfrentarse con la realidad pata configurar en ella su vida de un mpdo ausénomo y responsable. De ahi que se pre- ante por el fundamento y sentido del mundo en que vive. Surge ssi la problemitica filséfica de los primeros pensadores griegos scerca de Ja doh névrav, del principio de todas las cosas, Ese Pregunta —en Is sencilla férmula clésica — sefiala Ja tarea que incumbe al pensamiento filossfico de todos Jos tiempos: intetrogar 8 todas las cosas por su principio, legar al fundamento de todo. Pero esa pregunta se plantea desde el hombre y en razén del hom. bre: se pretende analizar la realidad toda en la que el hombre se experimerta ¢ si mismo y conocer después su propio lugar y misiGn ea esa totalidad del ser. Independientemente del modo en que sa pregunta se formula y se responde, constituye siempre una afir ucién acerca del propio hombre y del modo como se entiende 4 s{ mismo en su mundo, en la historia y en el conjunto de la ree lidad. EI pensamiento filosdfico, tanto por su otigen como pot st finalidad, esté siempre determinado antropolégicamente Pese a lo cual, en Ja historia del pensamiento el tema antropo legico no siempre se exprese de Je misma forma. De aguello que aparece como totalmente evidente apenas si se habla. Sélo se em “4 El hombre en el pensamiento griego pieza a tratarlo cuando resulta problemético. Es asi que el hombre, por lo general, no se convierte en tema explicito de la flosot ‘menos no en su tema central. Hasta la edad contemporénea no exis- ti una antropologia filosdfica tal como se cultiva al presente, Es verdad que la especulacién filosdfica reflexiona desde antiguo sobre el pensamicnto humano (Iégica) y sobre la actuacién moral del hombre (ética), asi como sobre su posicién en la naturaleza (fisica) yen Ia totalidad del ser (metafisica), Surgen asi de continuo ple teamientos y puntos de viste auténticamente antropolégicos que aungue apenas alcanzaron su pleno desarrollo metodolégico y te: mético, revelan ya una interpretacién y valoracién de la existencia bumana. a) El bombre en ef pensamiento griego. La filosofia griega antigua estuvo determinada por un pense: miento preponderantemente objetivo. Su mirada se orienta al mur: do, al «cosimos», al universo. Se pretende estudiar el ser, las formas y leyes esenciales de las cosas. Se establece un escalonamiento o: denado de los seres que va subiendo desde las cosas inanimads hasta alcanzar las formes de vida y culminar en los modos de sc: y de operar del espiritu. Dentro de ese orden universal al hombre Je comresponde un puesto axial. Es el centro que unifica, es us «mictocosmos», para emplear una palabra que Demécrito pusc ‘en circulacién ya en el siglo v «.C. y que recorre le historia *. Por: que en el hombre se retinen todos los grados del ser y de la vids para former una unidad superior que refleja la del universo. E! hombre es sin duds una parte de lz naturaleza. Con todas las otras cosas cambiantes el hombre pertenece al campo de Ja fisica (en sentido antiguo). Pero Jo que Je caracteriza y constituye su propia ssencis es tnica y exclusivamente su alma E] escrito acerca del hombre més importante para la tradicidn ‘que no dejardé de comentarse hasta en la edad media, se ritula 7p acerca del alma; ARISTOTELES) y no Repl dvbndi op 1. Sepia Dewics, el amore & un ubis wiouors ef Dee Kua, Die Fresmenie Introduceién (=acerca del hombre). Y el titulo se convierte en la expresién clave que refleja Ia imagen del hombre; 0, més exactamente, la doctrina del alma segin la antigiedad y la tradicién subsiguiente Primordialmente se trata del alma, no del hombre todo; se trata de una psicologia y no de una antropologia. No obstante, en el primitivo pensamiento griego se encuen- wan auténticos elementos antropolégicos. En los origenes de la filosofia preyace un trasfondo mitico-religioso, en cuyo mundo epresentativo se realiza una autoexposicién del hombre. Intenta comprender el sentido de su existencia, tanto por el origen divin, de donde procede el alma —que esté encadenada al cuerpo y ha sido desterrada al mundo material — como por la meta transmun. dana que el alma debe alcanzar algin dia, tras un proceso de puri- ficacién con sucesivos nacimientos. En consecuencia se considera al alma como une realidad superior, por encima del mundo y del scontecet mundano; pero en esa realidad esté la verdadera esen- cia del hombre, El primitivo pensamiento griezo presenta ya una dualidad fundamental del alma espizitual y cuerpo material. Al hombre le incumbe asimismo una responsabilidad por su conduc 13; existe lo justo y lo injusto, la culpa y le expiacién, a través de Jas cuales debe alcanzar su perfeccién definitiva. Cuando sobre este trasfondo se proyecta el pensamiento pro- piamente filoséfico, patece quedar en un segundo plano Ie pre gunta acerca del hombre. Entre los filésofos j6nicos de la naturaleza, ya desde Tats pz Mreto (hacia el 600 a.C.), se trata del prin cipio primero (Zeyh) del que derivan todos los seres y los cam: bios. Pero esa pregunta se plantes desde el hombre, para descu bbrir en todas las mutaciones el verdadero sentido de su existencia Asi aparece ya en ANAXIMANDRO, que entiende cualguier mute ci6n y transito como «culpa y expiacién segin el orden del tiempo» ' déndole por consiguiente una explicacién antropomérfica. En Heractito de Efeso aparece un pensamiento anitopoldgico atin més claro, Segtin él, el hombre se caracteriza por la percepcién del logos; es decir, del sentido y ley del mundo. Es verdad que EL hombre en el pensamiento griego Jos hombres se muestran en su mayor parte sordos frente al logos "': pero, gracias al pensamiento ( opoveiv), que es le prersogativa su prema del hombre", poseen Ie facultad de entender el sentido de les acontecimientos mundanos que consisten en la lucha cons. tante de contrarios ® A Ia filosofia heraclitiana del ser en devenir opone Parmint- ES una filosoffa de ser en reposo. Sin embargo, también para é| se caracteriza el hombre por Ia facultad de pensar (vottv)". Esa facultad Je capacita para penetrar 1a mera apariencia del mundo cambiante y adentearse hasta le verdad del ser. Aqui asoma ya un punto de vista que, a través de Anaxdgoras y més tarde de Pls t6n y de Aristételes, alcanzaré su pleno desarrollo y se convertir: en cl elemento central de la explicacién griega acerca del hombre Se entiende al hombre primordialmente como un ser racional, co lo que supera « los demés seres y acontecimientos del mundo. Ei aébyox © yobs pasan a ser Jos conceptos fundamentales de la ides que el hombre tiene de si. ‘Mientras hasta ahora el hombre parecia encontrarse trangui Jamente en un orden mundano objetivo, con la sofistica se leg Ja primera reflexidn critico-escéptice: Somos nosotros ni siquic 1a capaces de conocer la verdad? ¢Existen normas objetivament vinculantes de nuestra conducta? zNo es todo sujetivo y relative? 2No €s acaso el propio hombre «ls medida de todas las cosas»? (Proréconas) Se llega asf a una reflexién directa sobre el hombre que S6cRATE: hhace suya, aunque al mismo tiempo se supera sv rasgo escéptico-rels. tivista, de cara sobre todo a los valores y normas morales. Es Sécrates el primero en descubrir le voz divina de la con ciencia. El hombre, entendido como ser racional — aunque aqu con un neto predominio del aspecto prictico y ético—, esti ligado a In verdad eterna e inmutable y siempre vinculante, po: encima de todos los cambios del mundo sensibic. 1, Hele, Dae k 12. Heri, Dass Kaas B 11, Introduccién 2. Estas ideas hallan un ulterior desarrollo en Ja metafisice «lésica. Segin Paton, el hombre esté ordenado por su espiriea al mundo inteligible ( x4oues vontéc). Ese mundo es la verdadera realidad (Svvws Gy) frente al mundo aparente y mudable de las cosas que se perciben por los sentidos. Por ello, el alma del hombre es esencialmente inmortal, pertenece al mundo inmutable de las ideas y est fundamentalmente por encima del mundo cambiante. Platén es el primero que intenta demostrar filosdficamente Ja in- mortalided del alma ™ El descubrimiento del espititu, de una realidad espiritual acce- sible s6lo al espiritu del hombre, es sin duda alguna el gran logro de importancia duradera que ha conseguido el pensamiento griego Pero a Ia luz de esta consideracién, lo espiritual aparece como el Sinico verdadero ser. La esencia y dignidad del hombre se sinéan ‘inicamente en lo espiritual; por el contrario, lo material y corpé- ¥e0 no pueden entenderse de un modo positivo, Aparece asi en Platén un dualismo entre espititu y materia, entre el alma expiri- ‘wal y el cuerpo material del hombre; cuerpo que se presenta como Jk cércel y cadena del alma. El alma debe liberarse de los lazos y stabas que la ligan al mundo material para retornar asi a su exis- tencia especifica que es la puramente espititual. La perfeccisn del hombre consiste por Jo tanto en la mayor desmaterializacién y spiritualizacién posible de la vida. Sélo que el espititu —Jo que a su vez constituye un rasgo fundamental del pensamiento griego — se entiende sobre todo como conocimiento intelectual. El espiritu razén (vets), de tal forma que agui el espititualismo va ligado al intelectualicmo de la imagen del hombre. También para Anistérezes el hombre esté por encima de todas las demés cosas por su razén (vols) Con todo, Aristételes intenta superar el dualismo plarénico fentre cuerpo y alma asf como entender Ja unidad esencial de) hom bre, De acuerdo con su doctrina de materia (Sn) y forma (uop@4) nciales de las cosas, ARISTOTELES como prinsipios internos y tntiende el alma como forma del cuerpo"; es decir, como el prin sipio _esercial y constitutive que configura internamente a la ma 48 El hombre en ef pensamiento griego teria convirtiéndola en un cuerpo humano vivo. Pero lz materia es el medio potencial que, de una parte, recibe la determinacién por la forma esencial, mientras que, de otra parte, le confiere la individuacién para constituir un ser individual y tinico, determi- nado en el espacio y en el tiempo. Con ello establece ya Anist6rELes la doctrina bisica del hom- bbre que, en las afitmaciones clisicas acerca del anime forma corporis y de la iio substantiais entce alma y cuerpo, influiré profunda- mente en el pensamiento cristiano, sobre todo a través de la esco- Uistiea aristotélica de 1a edad media. También Aristoteles concibe al hombre en el sistema general del orden ontol6gico como el centro que une todos Jos grados del ser; elemento éste que a su vez se dejard sentir de forms decisiva en el pensamiento ordenador de la edad media i Sin embargo tampoco AnistOTELES ha superado por completo fa visidn platénica del hombre. También en él — como en todo el pensamiento griego— el ser espiritual del hombre se define princi. palmente por el elemento cognoscitivo. El espititu es raz6n, la facultad del conocimicnto intelectual. Queda en segundo plano la facultad de la libertad, de Ja decisién y responsabilidad, del amor ¥ somunién personales. Cierto que no se niegan exos elementos, _ pero quedan muy por detrds de la ra26n, de modo que el predomi: nio de un cierto intelectualismo es patente. El espirim esté orde- nado a lo general y nevessrio, aia ides eterna de PlatSn, cuya esencia se mantiene también en Is doctrina aristorélica de la forma, aunque ést ya no es una idea transcendente ino un principio esencial inmanente. El ser intramundano, sujeto a nacimiento y muerte, experiments una cierta desvalorizacién, No es objeto auténtico del conocimiento, no constituye un objeto digno de la ciencia, De ahi yue le dimensién de lo histérico no haya alcanzado ain su valoracién plena en su significado para el hombre. Esto sélo se lograré en el marco cristiano en el que al hombre se Ie capta en su historis, aunque entendida ésta como una historia de salvacién, como el lugar del diglogo histérico entre Dios y el hom bre, como el marco de la accién salvifice divina sobre la humanidad, Es asi como Is historia alcanza por vez primera un significado de salvaciGn eterna, Introduccién 3. Aparece, pues, aqui una oposicién entre ef pensamien/o ariego 9 el pensamiento cristiano por lo que hace a la valoraciin de la historia. Esa oposicién, sin embargo, no sc interpreta hoy a menudo de un modo concreto. No es exacto decir que a anti sliedad griega en general no poseia una éonciencia histérica. Mucho antes de iniciarse Ja historiografia propiamente dicha se encuentran interpretaciones histéricas de caricter mitolégico con Jas que el hombre intenta descubrir su otigen. Ya en los escritos teogénicos ¥ cosmogénicos de la primera época el hombre se entiende a si mismo desde los comienzos como inmerso en un proceso histérico, Lo mismo cabe decit de las doctrinas salvificas drficas y pitagéricas ‘que postulan una expiacién de Ja culpa primitive y una purificacién del alm: 2 través de reencarnaciones sucesivas para que sea posible alcanzar la salvacin definitive. Aqui no nos interesa saber cémo hhay que valovar tales doctrinas desde los puntos de vista filossfico ¥ teolégico, Lo que si es seguro es que no se trata de una interpretacién critica y reflexiva de la histotia, Continia siendo une exposicién mitica, pero que revela —y esto es aqui lo decisivo— cémo el hombre se sabe ligado a su historia, que para él tiene una impor- tancia salvifica existencial. Tampoco es exacto atribuir al pensamiento griego en general luna concepcién ciclica del tiempo y de la historia, en contrapo- sicién a la imagen lineal del cristianismo, La doctrina de la repe. ticién circular del acontecer aparece ciertamente en HexactiTo ‘para reaparecer con los pitagéricos, con Eqpépoctes y también con Prarén, Bajo Ia impresin de Ja alternancia regular del dia y Ia noche del verano y el invierno, de Ja vida y la muerte, se ha pensado fe un retorno ritmico de los mismos procesos, mas no en ia fatal repeticién de los mismos acontecimientos. En la migracién de Jas almas se realiza ciertamente el retomo ritmico de ia vide y de Ja muerte; pero ese proceso conduce a la liberacién definitive ue rompe el acontecer circular. Nrerascxte fue el primero en presentar el pensamiento antiguo 18 Hence, Dune Kane B 50, 50 El hombre en el pensamiento griego como

También podría gustarte