SALA II - Causa n° 29.502 “Carbonaro
Raúl y otros s/procesamiento”.
Juzg. Fed. n° 5 - Secret. n° 9.
-Expte. n° 7.507/2009/15-.
Reg. n° 32.419
///////////////////////////nos Aires, 29 de diciembre de 2010.
Y VISTOS: Y CONSIDERANDO:
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I- Contra la decisión que en copias luce a f. 1/54vta. del legajo,
han interpuesto recursos de apelación el Dr. Gonzalo Álvarez Casado -defensor de
Raúl Carbonaro-, el Dr. Carlos E. Kamrla -defensor de Horacio Enrique Claria-, el Dr.
David Hamwee -defensor de Rosendo Modesto Godoy-, el Dr. Ernesto O. Sotomayor -
defensor de José Luis Medina- y el Dr. Francisco Rivas Vallejo -defensor de Raúl
Moreti-, en cuanto dispone en el punto I) el procesamiento de Raúl Carbonaro como
autor del delito previsto en el artículo 210, primer párrafo, en concurso real con los
artículos 172, en grado de tentativa, y 292 en calidad de partícipe necesario y artículos
255 y 293, en calidad de autor, todos del Código Penal; en los puntos III) y V) el
procesamiento de Horacio E. Claria y Rosendo M. Godoy como autores del delito
previsto por el art. 210, primer párrafo, del Código Penal; en el punto VII) el
procesamiento de José Luis Medina como autor del delito previsto por el art. 210,
primer párrafo, en concurso real con el ilícito contenido en el artículo 265 en calidad de
autor del referido ordenamiento; y en el punto IX) el procesamiento de Raúl Moreti
como autor del delito previsto por el artículo 210, primer párrafo, en concurso real con
los artículos 265, en calidad de autor y 172, en grado de tentativa, en calidad de
partícipe del Código Penal.
Por su parte, las defensas de Raúl Carbonaro, Horacio E. Claria,
José Luis Medina y Raúl Moreti apelaron los montos de los embargos dispuestos sobre
sus bienes por considerarlos excesivos (puntos II, IV, VIII y X del referido decisorio).
II- En punto a la apelación deducida por la defensa de Rosendo M.
Godoy, toda vez que no ha concurrido a la audiencia fijada (ver notificación de f.
39/vta. del legajo) el recurso de apelación oportunamente deducido por esa parte será
tenido por desistido (art. 454 del CPPN).
III- En relación con los planteos de nulidad contra el auto de
procesamiento calificándolo de carente de motivación y arbitrario, debe hacerse notar
que lo que bajo pena de invalidez se exige en el art. 308 del CPPN es que la decisión
contenga una somera enunciación de los hechos que se atribuyan, y que el requisito de
fundamentación de las decisiones (expresamente impuesto por el art. 123 de ese cuerpo
normativo) obliga a exteriorizar el razonamiento seguido para la solución del caso, de
modo que sea posible reconstruir racional y legalmente el pensamiento del magistrado
y recrear el juicio de valor que implica arribar a una resolución de mérito como la
cuestionada (de esta Sala, causa n° 21.237 “Barrionuevo, Juan Lorenzo
s/procesamiento”, reg. n° 22.391 del 4/5/04).
Partiendo de esas pautas, es claro que la decisión recurrida, más
allá de que se comparta o no, contiene los argumentos en que el a quo se funda y el
temperamento que allí se deriva lógicamente de ellos, motivo suficiente para rechazar
los planteos de nulidad en tal sentido.
IV- Asociación ilícita:
En la causa se investiga la existencia de una asociación ilícita
integrada -hasta el momento- por Raúl Carbonaro, Horacio Enrique Claria, José Luis
Medina, Rosendo Modesto y Raúl Moreti, todos en calidad de miembros, dedicada a la
comisión de ilícitos indeterminados, cuanto menos desde julio de 2008 -fecha en la que
se modificó el registro informático de la Inspección General de Justicia (en adelante
IGJ) en relación con el cambio del domicilio de la empresa Atlas COPCO Argentina
S.A. (registro n° 17.662 IGJ Libro n° 33)- hasta el día 9 de junio del año en curso,
fecha en la cual se ordenaron los allanamientos en el sumario. Básicamente se
determinó que algunos empresarios utilizarían los servicios de esta organización a los
fines de realizar tramitaciones irregulares de sociedades en la órbita de la IGJ para lo
cual contarían con la participación de contadores, escribanos, gestores y personal
dependiente de ese organismo, entre otros. A tal fin, se falsificarían documentos
públicos y privados de diversos expedientes del organismo.
En líneas generales -y más allá de agravios puntuales relativos a la
responsabilidad individual de los procesados-, las defensas consideran que la
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imputación que se les formuló a sus asistidos por ese delito carece de fundamento
porque no están comprobados los requisitos exigidos para la figura del artículo 210 del
código de fondo.
A partir de tales argumentos, cabe señalar que -contrariamente a lo
alegado- resultan acertadas las consideraciones efectuadas por el a quo, por cuanto del
análisis de las probanzas acumuladas al expediente, permite sostener que en autos se
encuentran reunidos todos los requisitos que exige el tipo penal bajo estudio: a) tomar
parte de una asociación ilícita o banda, b) un número mínimo de integrantes y c) un
propósito colectivo de delinquir (ver Soler, “Derecho Penal Argentino” p. 170 y ss.
T.2, TEA, 1996; Ricardo Núñez, quien identifica al acuerdo como rasgo clave para
definir la asociación - Derecho Penal Argentino, op. cit. pág. 184-; Carlos Creus,
“Derecho Penal. Parte Especial”, T 2, pág. 107 y ss. ed. Astrea, 1996; y este Tribunal
en causa n° 17.795 “Demeyer”, rta. el 10/2/02, reg. n° 19.7487).
Lo que se requiere es un mínimo de cohesión entre sus integrantes,
unidos por una voluntad dirigida a la comisión de delitos, actuando conjunta y
organizadamente, con división de roles y funciones, logrando así alcanzar un grado de
efectividad que de otra forma resultaría difícil obtener, atendiendo a la complejidad de
las maniobras que muchas veces llevan adelante (Conf. CNCC Sala IV, causa “Scalotti,
Luis y otros” rta. el 17/10/98, publicada en Jurisprudencia Argentina , Tomo 1999 – II,
pág. 287 y sgtes.).
De acuerdo a ello, los presupuestos básicos para la configuración
de esta figura requieren sólo el hecho de tomar parte en una asociación para cometer
delitos, excluyendo con ella la necesidad de desplegar una actividad material. Alcanza
con que el sujeto sepa que la integra y que coincida con la intención de los otros
miembros sobre los objetivos delictuosos (ver asimismo causa ° 17.755 “Yoma, Emir
Fuad s/procesamiento y prisión preventiva”, rta. el 24/5/2001, reg. n° 18.691).
Procesalmente -se ha dicho- bastan hechos demostrativos de la
existencia del acuerdo con fines delictivos expresa o tácitamente prestado por tres o
más personas, para tener configurado el tipo en cuestión. El acuerdo puede estar
disimulado mediante la participación en una asociación con fines lícitos y ciertamente,
cabe agregar, podría darse enquistado en el seno de una persona jurídica de cualquier
tipo utilizando las prerrogativas que ella otorga (Ricardo Núñez, “Derecho Penal
Argentino”, Parte Especial, Tomo VI, Ed. Lerner, 1971, pág. 185 y jurisprudencia allí
citada).
La “marca” o las “señas” de la o las asociaciones quedarán
puestas en evidencia en la medida que se analice su modo de operar y la dirección
hacia la que apuntan sus fines, los cuales, lógicamente persiguen la comisión de ilícitos
determinados, ya que de lo contrario no tendría razón de existir la propia asociación
(conf. Cámara Federal de San Martín, Sala 1, Secretaría 2, causa n° 3061 “Sánchez,
Florencio E. y otros s/asociación ilícita”, reg. n° 2561, rta. el 2/7/1992 y sus citas).
Además, y atento al puntual agravio de la defensa cabe reparar que
se exige que los planes delictivos se vayan generando dentro del lapso de duración de
la organización, sin importar, para la tipicidad, que estos lleguen o no a materializarse.
Tales supuestos se encuentran debidamente establecidos en la
presente, ya que a lo largo de la investigación el instructor ha logrado comprobar que
durante un lapso prolongado de tiempo, que por lo menos dataría de mediados de 2008,
los miembros de la asociación investigada -varios aún restaría identificar- se
encargaron de realizar diversas maniobras delictivas con el fin de insertar datos falsos
en la constitución de sociedades y sobre las modificaciones que hacen a sus estatutos.
De los elementos reunidos en el sumario se desprende que la
asociación investigada se dedicaría a la falsificación de documentación pública y
privada de expedientes en trámite por ante la IGJ, ello según se desprende de la
documentación secuestrada en los allanamientos practicados en el sumario, escuchas
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telefónicas y las diversas declaraciones testimoniales.
Por su parte se destacan las múltiples escuchas efectuadas sobre
los números pertenecientes a los imputados, que dan cuenta de la vinculación existente
entre ellos, la participación que en la maniobras habría tenido cada uno y los
ofrecimientos irregulares de dinero a empleados de la IGJ, cuyas transcripciones han
sido detalladas en su gran mayoría en el decisorio cuestionado.
Que contrariamente a lo alegado por los apelantes, es indiferente
que esos miembros estuviesen relacionados también con algún trabajo legítimo, pues la
cuestión pasa por discernir, en cada situación individual, si en forma paralela
participaron de la asociación con propósitos delictivos, tarea que será abordada más
adelante.
Cabe reparar que en el sumario se ha secuestrado copiosa
documentación relacionada con una gran cantidad de sociedades comerciales y que por
tal motivo el Sr. Juez de Grado se encuentra investigando -a la fecha- las presuntas
irregularidades detectadas en más de cuarenta de ellas.
Sin embargo, a juicio del Tribunal la verificación de los
presupuestos asociativos encuentra, en los elementos que hasta el momento se han
colectado, su debida acreditación, por lo cual no cabe sino desechar los argumentos
vertidos por las partes en lo que hace a la cuestión aquí analizada.
V- Despejado lo anterior, corresponde que el Tribunal se expida
evaluando si el auto de mérito dictado encuentra correlato con las pruebas colectadas
en autos.
a) En lo que respecta a Rául Carbonaro, su defensa considera
errónea la valoración que de los hechos efectuara el instructor en relación con los
delitos por los cuales ha sido cautelado. Atento a ello, habrá de analizarse las pruebas
reunidas, su significación legal y la intervención que se le asignara al nombrado.
Que de las pruebas colectadas en el proceso se desprende que su
participación específica en el marco de la asociación investigada hace referencia a la ya
mencionada extracción de expedientes -en connivencia con personal del la IGJ-, para
luego proceder a su entrega a los “clientes” que, a cambio de una suma de dinero, le
requerían tomar vista de los mismos a fin de llevar a cabo diversos actos contables,
jurídicos y/o societarios por fuera de los canales administrativos correspondientes y sin
el debido control de ese organismo, como también en lo referente al retiro de
fotocopias, mayor celeridad en el trámite de determinados asuntos, entre otros.
Repárese que el encartado, resultaba un eslabón importante dentro
de la asociación, por cuanto su paso por la IGJ le permitió tener contacto con personal
de la entidad y de este modo la posibilidad de llevar a cabo algunas de las maniobras
investigadas (ver f. 1530/1, donde surge que cumplió funciones como coordinador de
la Mesa de Entradas de esa entidad).
A modo de ejemplo, sólo se detallarán algunas de las escuchas
efectuadas en autos:
Del abonado 11-6600-6143 CD 6: conversación entre Andrés
(A) y Raúl Carbonaro (R): “R) si… A) a ver si es potable…todo…en la escribanía
fueron a firmar una rúbrica de libros no…R) si…A: es una SRL son tres libros nada
más…todavía no se pago...te hago una pregunta, nosotros lo vamos a entrar como
trámite común que sale 350 me cobra el escribano…R) ha…ha…A) y si yo se lo pago
350 al escribano y después te doy a vos unos 150 o 200 me lo sacas como urgente?
…es potable eso? R) si, si mientras…estoy esperando la rúbrica…A: ah…bueno,
escuchame porque yo tengo esa guita…prefiero dártela a vos directamente y le pago
(no se entiende la palabra) 350 R) pero, cuando le tenés que pagar a la escribanía…A:
hoy, R) bueno que me lo den, A) listo que te lo den como común y vos me lo tratás de
sacar como urgente y yo te pago…esta? R: bueno listo…che…el expediente ese que me
tenés que dar…A) ah! Bueno ahora averiguo así ya te lo doy y se termino eso…R)
listo”.
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Conversación mantenida entre Raúl Carbonaro (R) y Mauricio
(M) en donde refieren: …R) Vos tenés la plata? M) Del total no, lo tuyo si R) De que
tenés M) lo que hablamos esta mañana Raúl yo estoy esperando que me confirmen R)
Lo del expediente no M) Si quedamos para mañana R) No no el expediente lo tengo yo
encima pero lo otro tenés la plata M) si los 500 pesos para darte a vos tengo R) No
750 M) Esta bien te doy los 500 y mañana te doy los 250…M) Y vos por dónde estás R)
Estoy saliendo de la inspección” (mismo CD y abonado).
También la conversación mantenida entre Carbonaro y NN
Masculino CD 14:…NN) no me lo quisieron dejar ver porque decía que tenía que
tener una autorización del flaco R) de que? NN) Vine de archivo y me pidieron la
credencial para ver si era la persona que había presentado el formulario R) Estoy a
una cuadra si NN)…R) bueno, velo a Cristóbal, pero no ahí adentro, preguntá por
Cristóbal, le das el papel y le das 50 pesos y chau NN) Sino vengo mañana a la
mañana R) Pero tenés que verlo a Cristóbal N) y sino con una autorización y lo veo y
después le podemos sacar una fotocopia R) Claro…pero sin decirle nada, vos lo
mirás…y después lo ves a Cristóbal y te lo da por zurda N) Y vos mañana a qué hora
venis? Así lo veo directamente para no meter…le damos los 50 mangos pero para no
meter el quilombo, vos cuando venís para la inspección R) Yo me fui de la inspección
ahora N) Mañana vengo con los 50 mangos”.
Comunicación entre Arturo A. Casto (A) y Raúl Carbonaro (C):
“R) hola… A) Buen día joven Raúl R) que dice joven…A) Yo Arturo Castro…oíme yo
te reclamo un poco aquel tema OMIBI te acordás? R) si pero eso…este vos lo querías
extra oficial A)extra, extra, extra…R) a bueno…eso era lo que yo no me acordaba A) o
sea una fotocopia de la plancha de inscripción digamos así no…R) sí, sí, sí ya se…A)
la plancha que diga que el capital es de 842.300 una cosa así te acordás…R) si, si…A)
bueno por favor R) bueno A) Ahí tenemos unos manguchis si…gracias hasta luego
(mismo abonado, cd n° 47).
Por su parte del allanamiento efectuado en su domicilio, se incautó
diversa documentación que avalan la posición del Sr. Juez de Grado de tener por
acreditada su participación en la asociación ilícita investigada, tales como diversos
formularios de la inspección, algunos en blanco pero firmados, dos expedientes de
sociedades comerciales que debían estar en la esfera de custodia de la IGJ y diversas
anotaciones que rezan “ al escribano Claria nota p/rubricar libro $ 1000” y en su
margen superior en letra manuscrita el apellido “Moretti” y otra que aparece una
mención de la empresa Serv Mar S.A. seguida de una transcripción “que me lleve el
exp. Para mostrar. Ver si paso honorarios” (conf. acta de f. 1002/13).
También surge de diversos expedientes incautados en la órbita de
la IGJ, la participación conjunta de Claria y Carbonaro en la constitución y/o
tramitación de expedientes, resultando llamativo que en algunos aparece el segundo de
los nombrados como presidente o director de las sociedades, con domicilio legal
constituido en su vivienda particular o en el del imputado Godoy -ex empleado de la
IGJ pero que al tiempo de tales actas cumplía funciones en el organismo-.
A modo de ejemplo, ha de señalarse, entre otros, el caso de
Ganaderos de la Cuenca S.A. donde en la actuación notarial n° 004127749 aparece
como escribano actuante Horacio E. Claria, como domicilio legal el perteneciente a
Godoy y se acepta la renuncia de Carbonaro al cargo de miembro de directorio que
ostentaba; el caso de Ublimenti SRL donde interviene Claria como escribano, uno de
los directores informa como domicilio el perteneciente a Godoy y aparece Carbonaro
aceptando el cargo de gerente de la sociedad; el caso de Concibe SRL, donde también
interviene Claria como escribano, Carbonaro como gestor y Godoy como socio.
También en el expediente correspondiente a la sociedad Siglo XXI, donde en el
estatuto figura Carbonaro como presidente, con domicilio legal en la sede de la
escribanía y se hace referencia a que aquél actúa en nombre y representación de la
sociedad “Prestesol” constituida en Montevideo.
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Corresponde aclarar que el Sr. Juez de Grado se encuentra
investigando las posibles maniobras delictivas vinculadas con las referidas sociedades,
entre muchas otras.
Por su parte, surge que Carbonaro luego de retirar algún
expediente original de la Inspección, se contactaba con Godoy alias “chaco” para
proceder a modificar diversa documentación que conformaría parte de aquéllos.
Varias son las conversaciones mantenidas entre ambos, donde y a
modo de ejemplo, habrá de transcribirse alguna de ellas:
-Godoy (G): Escuchame, puede ser con el original, con membrete
pero con el otro, lo único que consigo…, Carbonaro (C): Como?, G): Viste la…lo que
hay que agregarle? C) Si, G) Es con membrete, R) y membrete de que, no entiendo?,
G) Esa plancha? C) Si, G) Ese va pero con membrete, así como el de la inspección, C)
Si, G) No…ponele la foja original eh, te sirve igual? C) Y si, G) Sale igual, igual, pero
es…C) Y porque en la original no? G) Porque el tipo este no tiene la…C) y bueno, si
queda igual… G) Igualito, no cambia nada C) Y servira? G) Puf…como C) Bueno
listo, a que hora lo tengo? G) Y yo más o menos 11, ahora me lo voy a ir a buscar C)
Bueno G) Después te llamo” (converación CD n° 22, del 22/4/2010 a las 8.21 hr.)
-C) Hola G) Puede ser mas o menos a las 2 o 2 y media en
Pichincha C) En donde? CH) En Pichincha C) Bueno listo…no se nota que es trucho
no? G) No, no digas nada…no, está todo bien R) listo (conversación del mismo día que
la anterior a las 12.00 hr).
-C) …escuchame una cosa, lo quiero para mañana he… G) Por
eso…hoy…al la noche le doy…C) Porque…cambia un poco los sellos…G) De otro
querés? C) Y de otros…G) Le digo de otros…de ahí de congreso…C) Hay dos..uno es
el de Arenales no me gusta…G) Congreso le voy a decir…C) Hay uno de Congreso?
G) Si…Combate de los Pozos C) Bueno…porque sino es muy repetitivo (CD 6 del
5/4/2010).
Así las cosas, lo descripto resulta suficiente para avalar los
argumentos del Sr. Juez de Grado para disponer el avance del procedimiento contra el
imputado como integrante de la asociación ilícita (art. 210 primer párrafo del Código
Penal).
Respecto a la imputación que pesa sobre el nombrado en relación
con su participación en la gestión del trámite de la empresa Atlas COPCO Argentina
SACI, con el objetivo de hacer inducir en error a la Sra. Juez del Juzgado de Trabajo n°
4 a través de la falsificación del expediente IGJ de esa empresa, y que ha sido
calificado como infracción a los arts. 172 -en grado de tentativa- y 292 del Código
Penal, su defensa considera que “no surge ningún elemento que permita concluir
fundadamente que Carbonaro conocía cuales eran las intenciones de su cliente al
requerirle sus gestiones profesionales” (conf. presentación de f. 74/7vta. del principal).
Las pruebas arrimadas al legajo han demostrado que con motivo
del juicio laboral iniciado el 3 de marzo de 2008 por Atilio Yoan (querellante en este
proceso) ante el Juzgado de Trabajo n° 4 de esta ciudad, se requirió mediante oficio a
la IGJ que informe el último domicilio legal inscripto por la sociedad Atlas COPCO
Argentina SA por en dicho organismo (f. 116/7 de ese sumario).
El 27 de mayo de 2008 la IGJ informó que resultaba ser el de Av.
Santa Fe 1193, piso 3°, de esta ciudad (f. 99 del expte. laboral), lo cual coincidía con el
acta de asamblea publicada por dicha sociedad ante el Boletín Oficial (conf. copia
certificada de f. 151 y 340 y expte. original de la IGJ reservado en secretaría).
Ante ello, la magistrada interviniente ordenó la notificación del
traslado de la acción en el referido domicilio bajo responsabilidad de la parte
demandada. Luego de lo cual y toda vez que la empresa “Atlas” no efectuó
presentación alguna, se resolvió dictar sentencia y condenar a esa parte.
El 6 de octubre de ese año la empresa demandada se presentó en el
sumario laboral y planteó la nulidad por haber sido notificada del traslado de la
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demanda a un domicilio incorrecto. Explicó que la empresa modificó su sede social
con fecha 15/05/06 fijando su domicilio en Santa Fe 1193 1° piso, cambio debidamente
aprobado por la IGJ, anotado bajo el n° 17.562 del Libro 33 de Sociedades por
Acciones con fecha 1/11/06. En cuanto a la notificación en el piso 3°, alegó que existió
un error en el informe de la IGJ, acompañando fotocopia de un acta de asamblea que
coincidía en fecha y número con aquella archivada en el Boletín Oficial (f. 46 y f. 89
respectivamente) pero que difería en el piso.
Además, la fotocopia presentada ostentaba solamente un sello oval
de la IGJ en el margen superior derecho, mientras que, la copia del acta que está
archivada, registrada y publicada en el Boletín Oficial, ostenta la firma de la letrada
apoderada de Atlas rubricada ante el Colegio Público de Abogados de la Capital
Federal.
Ante ello, la jueza laboral solicitó nuevamente a la IGJ que
informe cual es el domicilio de la empresa, siendo que en dicha oportunidad el
organismo informó que en sus registros aparecía el de Av. Santa Fe 1193 1° piso.
No obstante, la magistrada interviniente dispuso desestimar la
nulidad deducida por la demandada Atlas y ordenó -habida cuenta la posible
configuración de delitos penales- remitir copia certificada de esa resolución y
denuncias efectuadas en el sumario a los fines que correspondan (conf. f. 194/6 del
principal).
Contra tal decisión, la parte demandada interpuso recurso de
apelación ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, no constando de las
fotocopias certificadas de la causa laboral obrantes en este expediente que se haya
resuelto el recurso.
Ya en este fuero y a partir de las referidas discordancias, obtenido
que fue el expediente IGJ n° 746058 de la empresa “Atlas” relacionado con el trámite
de cambio del domicilio legal, se efectuó un peritaje sobre las firmas de la apoderada
Dra. Milagros Arrizabalaga obrantes a f. 6, 8, 11/5, 19, 21, 23, 24, 27 y 28,
determinándose que no se corresponde con las trazadas en el material aportado como
indubitable (f. 1532/49).
Cabe reparar que justamente tales firmas no estaban certificadas
por el Colegio Público de Abogados de esta ciudad, mientras que, como ya se dijo, el
acta obrante en el Boletín Oficial -donde se asentó el 3° piso-, cumple con todos los
requisitos legales.
También en el ámbito de la Dirección de Registro Nacional de
Entidades de la Inspección (DRNE) se determinó que el 22 de febrero de 2007 la
operadora Magdalena Sabato cargó al sistema “Av. Santa Fe 1193 piso 3° Capital
Federal 1059 CP” y que el 17 de julio de 2008 la operadora María Inés González
Moine de Sirven modificó “del 3° al 1° piso”, estando todos los demás datos igual,
siendo que por tal alteración se notificó erróneamente en el expediente laboral.
Por su parte, y tal como surge de la información sumaria
confeccionada por la IGJ en relación a la empresa Atlas, el único que en dicho período
estaba autorizado para modificar datos del registro era Raúl Moreti, en su carácter de
agente a cargo de la DRNE o quien él designe, siendo que en este caso nombró a
González para efectuar la referida modificación.
No puede pasarse por alto lo declarado por el querellante Yoan, en
cuanto sostuvo que sus ex compañeros de trabajo de la empresa “Atlas” le
manifestaron haber recibido en el ámbito laboral un fax que habría sido remitido desde
una escribanía Rabade que decía “por trámites en la IGJ contactar nuevo teléfono Raúl
66006143” y que del avance de la investigación se estableció que dicho abonado
correspondía a un teléfono celular a nombre de Enrique Clariá con domicilio en la calle
Lavalle 1145 piso 10° de esta ciudad -sitio donde se ubica su escribanía-, el que era
utilizado por Carbonaro (f. 239).
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Además según expresara el denunciante, el jefe de Mesa de
Entradas del organismo reconoció que Carbonaro era un habitué de la IGJ, ex
empleado de la misma, y quien había estado detrás del tema de Atlas (conf.
declaraciones de f. 241/3 y 543/7).
Tales elementos configuran un marco probatorio que logran
demostrar, con el grado de certeza requerido en esta etapa procesal, que el encartado,
valiéndose de su condición de gestor y en connivencia con personal de la IGJ, prestó la
colaboración necesaria para que se falsificaran los documentos del expediente “Atlas”,
con conocimiento de que con su intervención posibilitaba ese accionar.
Empero debe señalarse que el Tribunal disiente con la maniobra
defraudatoria que en grado de tentativa se le reprocha, pues las pruebas arrimadas al
legajo no permiten afirmar que el encartado tuviera conocimiento de que la
incorporación de los documentos falsificados en el expediente en el ámbito de la IGJ
estaba destinada a ser utilizada en el juicio laboral referido, por lo que corresponde
revocar la decisión en tal sentido y consecuentemente declarar la falta de mérito del
imputado (artículo 309 del C.P.P.N.).
Además se encuentra acreditado que Carbonaro extrajo de la
órbita de la IGJ los expedientes Quimpeña S.A., Unión Transitoria de Empresas Ilarent
S.A. y Apolo XI SRL, sin contar con autorización y sin haberse dejado constancia de
ello, lo cual resulta constitutivo del delito de sustracción de registros o documentos
confiados a la custodia de un funcionario público previsto por el artículo 255 del C.P.,
toda vez que esa forma de realización de la mencionada figura delictiva implica quitar
la cosa, temporaria o definitivamente, de la esfera de custodia en que se halla, de modo
que basta desapoderar a quien resulta depositario sin que sea el apoderamiento por
parte del actor (D’Alessio, Andrés “Código Penal de la Nación Comentado y
Anotado”, 2ª ed., Tomo II, Parte Especial, Bs. As, La Ley, pág. 1269 y sgte.).
Cabe reparar que en el maletín incautado en su domicilio se
hallaron los dos legajos mencionados en primer término, que debieron permanecer en
el ámbito de la Inspección (conf. declaraciones del personal de la Inspección Ariel
Giménez y la licenciada De la Fuente de f. 1457/9 y f. 1157/9, 1491/4 y 1525/7
respectivamente).
A su vez y de lo establecido por el art. 14 de la ley 22.315 “Ley
Orgánica de la Inspección General de Justicia”, surge que “sólo se autorizará la
remisión de expedientes o actuaciones a) para cuando sean requeridos por el
Ministerio de Justicia, b) para el trámite de los recursos que se interpongan, c) a
pedido del Poder Judicial, en cuyo supuesto podrá ofrecerse la remisión de copias
autenticadas para evitar la salida del expediente o actuación, d) cuando se disponga
por resolución especial”.
En relación con el expediente Apolo XI, también se ha probado
fue sustraído por Carbonaro, sin contar con ningún tipo de autorización.
De ello da cuenta lo declarado por el querellante en cuanto
manifestó que una vez obtenido el teléfono de un tal “Raúl” -recuérdese que los datos
se obtuvieron del referido fax- intentaron comunicarse con esa persona y que “a modo
de testeo mi parte le comento que llamaba por un trámite…hubo idas y vueltas hasta
que finalmente se estableció un punto de encuentro en el Bar La Giralda…resultó ser
que este Señor se llamaba Raúl Carbonaro y que efectuaba trámites de diversa índole
ante la Inspección General de Justicia. A modo de testeo un amigo personal -y con el
aval de los eventuales perjudicados- le planteó el problema…de un inconveniente con
el domicilio legal denunciado en el estatuto de una sociedad, esta persona ofreció el
servicio de modificar el contenido del estatuto, para lo cual debía retirar el expediente
original de la IGJ y llevarlo a una escribanía de su confianza, reingresarlo a la
brevedad de modo que pudiese completar el trámite en dependencias de la IGJ. Le
preguntamos de que escribanía estaba hablando y nos dijo de una ubicada en Lavalle
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1145 sin indicarnos el piso…”.
Señaló que “…el mentado Carbonaro lo contacta
telefónicamente y le pide concurrir al bar…, al cual acude mi amigo con un sistema de
cámara oculta para documentar lo que habría de suceder. En dicho bar…el mentado
Raúl Carbonaro de extrae su bolso el expediente original completo de la sociedad
cuyo estatuto le pidiéramos alterar…” Le refirieron que preferían “…ir a una
escribanía de su confianza, desconcertado…se lo veía cuando mi parte lo condujo a
una escribanía cualquiera de la zona de Tribunales para realizar una mera copia
certificada del estatuto en cuestión…Logrado el objetivo…mi parte despidió a
Carbonaro quien se alejó raudamente” (conf. declaración de f. 202/15 del principal).
Ello se encuentra corroborado por las filmaciones obtenidas en esa
oportunidad, las que, además de no haber sido rebatidas por su defensa ni por el
imputado, se puede observar a Carbonaro extrayendo de su maletín el expediente de
mención.
También ha de señalarse que diversas son las escuchas telefónicas
que dan cuenta que nombrado habría sustraído expedientes fuera de la órbita del
organismo, sin contar con autorización para ello (ver del abonado 6660-6143, las
transcripciones del 5/4/2010 a las 11.41 CD n° 6, del 7/4/2010 a las 14.38 CD n° 8, del
26/4/2010 a las 14.48 CD n° 26, del 13/5/2010 a las 12.34 CD n° 42, entre otras).
Así, habrá de confirmarse su procesamiento con relación a la
sustracción de los tres legajos originales pertenecientes a la Inspección General de
Justicia (art. 255 del Código Penal).
Distinto será el criterio que los suscriptos adoptarán respecto al
delito de falsedad ideológica que se le reprocha en la conformación de los expedientes
IGJ de las empresas Il Porto y Clax S.A., por lo que su procesamiento será revocado.
Al respecto, los elementos probatorios obrantes en el sumario no
resultan -de momento- suficientes para tener por acreditado el delito en ciernes. Cabe
reparar que de los referidos legajos surge que se han cumplido con todos los recaudos
formales para la constitución de sociedades y que no han sido observados por parte de
la IGJ.
Que de las escuchas telefónicas -las que han sido debidamente
detalladas en el decisorio cuestionado- se desprenderían diversas irregularidades
relacionadas con las referidas sociedades, tales como que las empresas se crearían para
“sacar plata de una compañía para que pueda facturar”, (ver CD 42 del 13/5/2010 a
las 18.45), o para enviar dinero al exterior y que el encartado accedería a ser el
presidente y a dar su domicilio particular como sede social de ambas a cambio de
recibir sumas de dinero, entre otras cosas. Empero dichos extremos, no configuran la
hipótesis del artículo 293 del Código Penal, pues en los documentos incorporados a los
expedientes de estas sociedades no se ha hecho constar datos falsos relativos a algún
aspecto que ellos debían probar. Tampoco se ha comprobado que se haya acudido a
alguna falsedad de tipo material al constituir esas sociedades, y su conformación en
todo caso constituiría un acto preparatorio de alguna maniobra delictiva todavía no
especificada.
Cabe reparar que se han incautado otros expedientes de la IGJ
donde Carbonaro figura como presidente de directorio, o bien su domicilio particular
como sede social de la empresa, con lo cual deviene necesario profundizar la
investigación en tal sentido.
b) En relación con Enrique Claria, las alegaciones expuestas por
su defensa respecto a su imputación como integrante de la asociación ilícita
básicamente se dirigieron a sostener que de las evidencias en su contra, lo único que
demostraban era que conocía a Carbonaro mas no que hubiera participado en alguna de
las maniobras de la asociación ilícita.
A juicio de los suscriptos, de las pruebas reunidas en el sumario
USO OFICIAL
existen indicios que avalan la posición del instructor.
Indicó Claria en su descargo que a Carbonaro lo conocía desde
hace veinte años, que se presentó una vez en su escribanía como gestor y esa es la
función que tuvo a lo largo del tiempo. Que se le pagaba de acuerdo a los trámites que
él realizaba. Que a veces éste le traía expedientes para que subsanara las observaciones
sin que se haya cometido ningún ilícito en ello y que no sabía que aquéllos no se
podían sacar de la órbita de la IGJ (ver declaración de f. 1187/9 del principal).
Empero, debe señalarse que más allá de la relación laboral que los
nombrados mantenían -escribano/gestor-, de las pruebas colectadas en el sumario se
advierte que Claria forma parte de la asociación ilícita investigada, quien, en su
carácter de escribano, desplegaba algunos aspectos de las maniobras pesquisadas. De
ello dan cuenta las escuchas telefónicas, las declaraciones testimoniales del personal de
la IGJ como también los elementos incautados en los diversos allanamientos
practicados en autos.
En efecto, en uno de los expedientes hallados en el domicilio de
Carbonaro, específicamente el de Quimpeña S.A., figura Claria como la persona que
solicitara ante la IGJ la inscripción de la sociedad.
A ello ha de agregarse que la prohibición de retirar expedientes
por parte de particulares se encuentra estipulado en el art. 14 de la Ley Orgánica de la
IGJ-, extremo que, en su carácter de notario, no podía desconocer.
También y en el caso de Apolo XI, fue Carbonaro quien sugirió -
con el expediente en su poder- ir a una escribanía de su confianza a fin de efectuar el
supuesto cambio de estatuto y que justamente el domicilio que aportara en dicha
oportunidad era el correspondiente al lugar donde trabajaba Claria.
Por otro lado, los dichos vertidos en comunicaciones entre el
nombrado y Carbonaro o entre este último con terceras personas, se desprende la
participación de Clariá en las diversas maniobras de la sociedad pesquisada.
Ver conversación mantenida entre el nombrado y Carbonaro,
donde se transcribe lo siguiente: “Carbonaro (C) No, yo no tengo un nexo, porque
ahora no se puede entrar por los pasillos ni nada, Claria (CL) Si, C) No puedo ir al
mostrador porque hay cincuenta mil tipos y eso es lo que me está demorando, porque
antes veía a fulano de tal y me lo daban, ahora… tenés que dármelo por el pasillo o
verme en otro lado, se me hizo más complicado…(CD 22 del 23/4/2010). También las
trancripciones de las conversaciones hacen referencia sobre expedientes para sacar de
manera urgente (CD 47 del 19/5/2010, entre otras y que han sido debidamente
transcriptas en la resolución recurrida).
Además, tanto en su escribanía como en el domicilio de
Carbonaro, se halló diversa documentación que demuestra que ambos actuaban en
forma conjunta en la constitución y tramitación de expedientes de la IGJ, siendo que,
como ya se dijo, resulta llamativo la cantidad de sociedades en las que Carbonaro
aparece como presidente de ellas y con sede social en su domicilio particular o la
referida escribanía y Clariá como escribano interviniente (conf. actas de f. 808/11,
911/25 y 1002/13 del principal).
Cabe reparar que estas maniobras eran realizadas con la
colaboración de otras personas, algunas de las cuales aún no han sido individualizadas.
Pues bien, frente a este cuadro, se estiman suficientes los
argumentos vertidos por el juez para disponer el avance del procedimiento respecto del
imputado como integrante de una asociación ilícita (art. 210 primer párrafo del Código
Penal) y, por ende, su procesamiento sobre el punto será confirmado
c) En relación con José Luis Medina y Raúl Moreti, las
alusiones realizadas por el Sr. Juez instructor son suficientes a esta altura para descartar
los argumentos de sus defensas y por ende sostener la responsabilidad de los
nombrados en la asociación investigada.
USO OFICIAL
Que el acuerdo criminal verificado en autos no pudo haberse
extendido en tiempo y espacio sin la necesaria intervención de diversos funcionarios
que se encargaron no sólo de otorgar amparo al desarrollo de las actividades ilícitas
sino de utilizar sus influencias para ampliar los límites de su actuación. Es en ese
contexto que cabe enmarcar la actividad de Medina, que cumplía funciones en el Área
Registro Nacional de Estadísticas de Sociedades Comerciales del Departamento
Registro Nacional de Entidades, y de Moreti, que estaba a cargo del referido
departamento, pues el análisis de los elementos reunidos dan cuenta que formaron parte
de los fines de la asociación (conf. informe de f. 1530 /1).
Así, y de las escuchas telefónicas, se desprende que los
nombrados, desde la órbita de la IGJ, cumplieron un rol necesario a fin de llevar a cabo
la actividad de la asociación ilícita investigada.
Cabe mencionar la mantenida entre Medina y Godoy “G) si, M)
pasa a buscarlos, G) a que altura es?, M) tenés que bajarte al 4200 de
Alberdi…Alberdi y Olivera G) y es alt…438, no? M) si G) que piso? M) primero B G)
Bueno, dentro de un rato voy M) Listo (casete n° 2 del abonado 3280-2930 del
1/5/2010). Cabe reparar que del avance de la investigación se determinó que dicho
domicilio correspondía al lugar de residencia de Medina (f. 501/3). También que en
una posterior conversación entre Godoy y Carbonaro, el primero le refiere que no pudo
llegar al lugar dado que estaba siendo allanado (casete 21 del abonado 6600-6143
utilizado por Carbonaro).
Sobre el punto, cabe aclarar que Godoy ha sido procesado como
miembro de la asociación ilícita investigada -cuya apelación, como ya se señaló, ha
quedado desistida-. Entendió el Sr. Juez de Grado que éste sería la persona encargada
de falsificar los documentos que, luego de ser confeccionados, eran entregados a
Carbonaro, para ser finalmente ingresado en la órbita de la IGJ. También se encargaría
de gestionar ilícitamente expedientes ante el referido organismo.
La conversación entre Moreti y Carbonaro “Mo IGJ) hola… C) No
sabés si bajo? Mo IGJ) He…espera..1 8 C) 1 8 2 7 3 1 2 Mo IGJ) a viene por ese lado
el tema C) quiero saber si bajo…si lo recibieron no…Mo IGJ) 1 8 2 7? C) 312… Mo
IGJ) 312…no todavía no lo recibieron C) bueno entonces lo voy a mandar al socio
mio…a que vaya a ver a Roque… Mo IGJ) claro por eso… C) total después…retirarlo
yo o el…Mo IGJ) si él lo puede ir a buscar arriba…C) eh? Igual puede ir a buscarlo,
claro Mo IGJ) por eso… C) listo hasta luego Mo IGJ) listo, chau (cd n° 9 del mismo
abonado del 8/4/20109).
También la mantenida entre ambos donde refieren: “Mo) hola C)
Si Raúl….escuchame…no saques todo eh…porque es un despelote eso...eh saca
porque…donde en la rúbrica me estoy fijando acá y dice “consignar el último
domicilio…” que debe ser…debe estar en el texto ordenado…no? Mo) si, igual
eh…vos tenías uno que tenía cambio de domicilio…C) a donde? Mo) hay una reforma
que dice “reforma con cambio de domicilio”…C) bueno, bueno, esa sacale, sacale de
esa nomás, la chiquita…Mo) bueno por eso, eso ya está C) bueno listo, lo demás nada
Mo) no lo otro no? C) no, no no, es un disparate…si me esta pidiendo la rúbrica
eh…del último domicilio…he…registrado…Mo) y no por eso está bien, es eso entonces
C) es eso, menos mal te iba a decir sacar eso es una bestialidad…Mo) ja, ja, ja…listo,
listo… C)…y lo demás hacémelo, entendiste no? Mo) si..lo de los dos…formularios
quería preguntarte a vos porque tenés lo originales y duplicados en un quilombo
como tenés… C) si ya se pero los originales dejámelos para timbrarlos Mo) si ya se…
y te digo y hay dos “D C” que ya no funcionan…C) bueno ponemelo…pero no importa
pero vos sacame…todo lo vas a retener vos y después me ponés ahí cuale son
funcionan, pero igual sacamelo Mo) por eso C) listo chau…” (mismo abonado Cd 45
del 17/5/2010).
Por su parte, del “back up” realizado por personal de Policía
Científica del Departamento Estudios Especiales de la G.N.A. sobre las computadoras
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que pertenecerían a Moreti y Medina, se extrajeron documentos relacionados con
formularios de la IGJ, pago de timbrado actas de directorio, entre otros, los que fueron
obtenidos de la bandeja de entrada de los correos electrónicos que utilizarían los
encartados (conf. documentación reservada en Secretaría), lo que lleva a presumir, tal
como lo sostiene el Sr. Juez instructor, que los encartados, en atención al cargo que
desempeñaban en la IGJ, desplegarían actividades por fuera del organimo.
Además de la declaración prestada por Alicia López de la Fuente
y en relación a la documentación secuestrada en el domicilio de Carbonaro, refirió que
“…se trata de impresiones de pantalla, propio del sistema interno de la Inspección
General de Justicia, correspondiente al programa IGJ 027, que se utiliza para efectuar
consultas en lo que respecto al trámite, ruteo, (ruta que siguió el expediente, fechas,
recepción) y datos registrales de aquellos. A dicho programa, puede acceder el
personal autorizado por su jefe de departamento, que en la práctica se trata de la
mayoría del personal…Eso es interno de la IGJ, no puede se consultado fuera de la
órbita de la IGJ…”(conf. declaración de f. 1525/7vta. del principal) y, sin embargo,
estaban en poder de Carbonaro, todo lo que permite inferir que fueron los encartados
quienes habrían hecho entrega de tal información.
Por estos fundamentos, es posible sostener que los imputados
cumplían un rol en la asociación y brindaron un acuerdo de voluntad para los
propósitos delictivos de aquella, por lo que se confirmarán sus procesamientos por el
delito del artículo 210 primer párrafo del Código Penal.
En relación con la imputación que pesa sobre Moretti en el delito
de estafa en grado de tentativa, corresponde remitirse a los argumentos sostenidos en
este decisorio al analizar la situación procesal de Carbonaro, pues si bien se encuentra
prima facie acreditado que Raúl Moreti fue quien, en razón de la función que ostentaba
ante la IGJ, habría dado la orden para que se modifique el domicilio legal del registro
informático de la empresa Atlas COPCO Argentina SACI, ello no permite per se
inferir su conocimiento en el accionar ilícito que se le reprocha, por lo que se decretará
su falta de mérito (art. 309 del C.P.P.N.)
Tampoco habrán de compartirse las apreciaciones efectuadas en lo
que atañe a la hipótesis delictiva contenida en el artículo 265 del Código Penal, pues
respecto de los encartados, y al menos hasta el momento, no existen elementos de
suficiente entidad que permitan reprocharles tal conducta, razón por la cual el
procesamiento que fuera dictado en orden a tal supuesto, será revocado y se dispondrá
la falta de mérito de los encartados (art. 309 del C.P.P.N.).
VI- En lo que atañe a los embargos trabados sobre los bienes de
los imputados, el Tribunal entiende que no han sido debidamente fundamentas en los
términos del art. 123 y 518 del Código Procesal Penal de la Nación.
Es que si bien se ha hecho referencia genérica a distintas variables
que, según reiterada doctrina, resultan pertinentes para discernir el monto de los
embargos, como el eventual pago de indemnización civil, la pena pecuniaria, el que los
imputados son asistiditos por defensores particulares y la finalidad económica que guió
a las conductas investigadas (ver de esta Sala, causa n° 27.646 “Farfán” reg. n° 30.353
del 14/9/2009, causa n° 26.904 “Giacomino”, reg. n° 29.068 del 16/10/08 y sus citas),
no se han consignado cuáles fueron las circunstancias concretas del caso -sumas de
dinero involucradas en las maniobras, por ejemplo- que condujeron a establecer las
cifras finalmente fijadas.
Estas omisiones impiden identificar las razones que llevaron al Sr.
Juez instructor a diferenciar las sumas señaladas, en particular los embargos fijados a
unos imputados con respecto a otros que, en principio y estando a los ilícitos en orden a
los que fueron procesados y demás factores, se encontraban en situaciones menos
gravosas.
Frente a este panorama, debe concluirse que, más allá de cuál sea
la cuantía del embargo que finalmente corresponda fijar sobre respectivos bienes de los
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encartados, en la pieza recurrida no se ha exteriorizado el razonamiento que condujo a
definir cada supuesto de una manera distinta.
Esta falencia es sustancial, pues se presenta como un obstáculo
para que este Tribunal pueda ejercer la función que le es propia, revisando los
argumentos de la decisión cuestionada con el fin de determinar si los montos de las
medidas cautelares impuestas se ajustan a las pautas que le son aplicables a la materia.
Se impone, por ende, hacer lugar al planteo de las partes en este sentido, declarando la
nulidad de los embargos tratados en el auto recurrido, haciendo extensiva la sanción a
la situación de Rosendo Modesto Godoy cuya situación no fue examinada en la
presente (art. 441 del CPPN).
En consecuencia, corresponde que devueltas que sean las
presentes, el a quo se expida nuevamente en los términos del art. 518 del Código
Procesal Penal de la Nación.
Por lo expuesto, el Tribunal RESUELVE:
I- TENER POR DESITIDO el recurso de apelación interpuesto
por la defensa de Rosendo Modesto Godoy (art. 454 del C.P.P.N.).
II-NO HACAER LUGAR a los planteos de nulidad tratado en el
en el punto III del presente decisorio.
III- CONFIRMAR PARCIALMENTE el punto dispositivo I de
la decisión que en copias luce a f. 1/54vta. de este incidente, en cuanto dispone el
procesamiento de Raúl Carbonaro, en orden a su intervención en los hechos que fueron
calificados como infracción a los artículos 210, en calidad de miembro, 255 y 292, en
calidad de partícipe necesario todos del Código Penal, REVOCÁNDOLO en lo que
atañe a la infracción a los arts. 172, en grado de tentativa, y 293 del Código Penal,
hechos respecto de los cuales se declara su falta de mérito (art. 309 del C.P.P.N.).
IV- CONFIRMAR el punto dispositivo III de auto en crisis por
cuanto dispuso el procesamiento de Enrique Clariá como miembro de una asociación
ilícita (art. 210, primer párrafo, del Código Penal).
V- CONFIRMAR PARCIALMENTE el punto dispositivo VII
del decisorio cuestionado, en cuanto dispuso el procesamiento de José Luis Medina
como miembro de una asociación ilícita (art. 210, primer párrafo, del Código Penal),
REVOCÁNDOLO en orden al delito previsto por el artículo 265 del Código Penal,
hecho respecto del cual se dispondrá su falta de mérito (art. 309 del C.P.P.N.).
VI- CONFIRMAR PARCIALMENTE el punto dispositivo IX
del decisorio apelado, en cuanto decretó el procesamiento de Raúl Moreti en orden a su
intervención en los hechos que fueron calificados como infracción a los arts. 210,
primer párrafo, del Código Penal, REVOCÁNDOLO en orden a los delitos previstos
por los artículos 172, en grado de tentativa, y 265 de ese ordenamiento, hechos
respecto de los cuales se dispondrá su falta de mérito (art. 309 del C.P.P.N.).
VII- DECLARAR LA NULIDAD de los puntos dispositivos II,
IV, VI, VIII y X del resolutorio impugnado por cuanto decretaron los embargos sobre
los bienes de los imputados, debiendo el Sr. Juez de Grado expedirse sobre la cuestión
de conformidad con lo establecido en el art. 518 del Código Procesal Penal de la
Nación.
Regístrese, hágase saber al Señor Fiscal General y remítase a la
anterior instancia junto con la causa principal y la documentación, donde deberán
practicarse las restantes notificaciones que correspondan.
Fdo: Horacio Rolando Cattani- Martín Irurzun- Eduardo G.
Farah.-
Ante mi: Guido S. Otranto. Secretario de Cámara.-
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