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ESPAÑOL NUEVO 2 Libro Oficial Apostolado 15.06.2018

Este documento presenta el testimonio de Manuel de Jesús sobre el Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María. Manuel describe tres etapas de su caminar espiritual guiado por Jesús y María. Desde pequeño tuvo visiones de María y creció en su amor. El 15 de julio de 2013, María le reveló su misión de unir a los creyentes bajo la bandera de los Sagrados Corazones para traer el reinado de Jesús a través del triunfo de María. El apostolado busca comprometer a los católicos
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ESPAÑOL NUEVO 2 Libro Oficial Apostolado 15.06.2018

Este documento presenta el testimonio de Manuel de Jesús sobre el Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María. Manuel describe tres etapas de su caminar espiritual guiado por Jesús y María. Desde pequeño tuvo visiones de María y creció en su amor. El 15 de julio de 2013, María le reveló su misión de unir a los creyentes bajo la bandera de los Sagrados Corazones para traer el reinado de Jesús a través del triunfo de María. El apostolado busca comprometer a los católicos
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APOSTOLADO DE LOS SAGRADOS CORAZONES

UNIDOS DE JESÚS Y MARÍA

Corazón Doloroso e Sagrado


Inmaculado de María Corazón de Jesús

CENÁCULO DE ORACIÓN DE LOS SAGRADOS CORAZONES


UNIDOS DE JESÚS Y MARÍA Y OTRAS DEVOCIONES
1
CONTENIDO:
Presentación. P. Pablo García Beck………………………………….……….…..…......3-4

Testimonio de Manuel de Jesús……………………………….…………………...........5-9


CENÁCULO DE ORACIÓN DE LOS SAGRADOS
Cenáculo de oración de los Sagrados Corazones Unidos
CORAZONES
de Jesús UNIDOS DE JESÚS Y MARÍA Y OTRAS
y María…………………………………………….………..……………….…......11-32
DEVOCIONES
Coronilla de Reparación a la Santísima Trinidad
por los Pecadores…………………………………………………..……..……….…........33-34

Devoción oficial del Apostolado en Honor del Casto y


Amante Corazón de San José………………………………..……..…………………...35-43
[Link]
[Link]
Sacramentales del Apostolado…………………………………………..……………..44-55

Si sientes el llamado a conocer más acerca de esta hermosa misión evan-


gelizadora, o para convertirte en miembro del Apostolado, estos son los
enlaces de contacto vía Internet:

[Link]
[Link]

2
PRESENTACIÓN
Porque no hay en el mundo ni sabiduría ni ciencia de Dios, y los hombres
perecen por falta de conocimiento. Los hombres no saben discernir el bien
del mal porque buscan reafirmar su propia verdad huyendo deliberada-
mente de la verdad de la Palabra de Dios, porque ésta les compromete.

Los mensajes contenidos en el Apostolado de los Sagrados Corazones


Unidos de Jesús y María están destinados a advertir al hombre de los graves
peligros que le acechan, para que se convierta y viva, no para satisfacer su
curiosidad, por el contrario, primariamente, buscan el umbral de la recon-
ciliación, mostrando el Amor de Dios, o sea la acogida de la Divina Miseri-
cordia.

Las revelaciones recibidas por Manuel de Jesús están al servicio de la


Revelación Pública; por tanto, los mensajes no añaden, quitan o corrigen,
sino subrayan, aclaran e iluminan la Divina Revelación ya públicamente
proclamada.

Los Llamados de Amor y Conversión son como un aldabón, que llama a las
puertas de las conciencias adormecidas; son como trompetas, que claman
en el desierto y recuerdan a los corazones endurecidos que el desprecio de
la Sagrada Tradición y el hacer caso omiso a la Sagrada Escritura, provoca-
do por la tibieza, la indiferencia y la oposición a Dios, trae consigo grandes
males. Atrofiado está el corazón del hombre, y un abismo le separa de su
Creador, y este abismo se agranda cada vez más porque el hombre rechaza
a su Dios y no lo ama.

De ahí que la humanidad está viviendo convulsiones inimaginables.

A todos los que se apoyan en fantasiosos pronósticos humanos y esperan


que la presente situación caótica en que nos movemos volverá por sí misma
a cauces razonables, o que un Nuevo Orden Mundial encontrará la salida
del laberinto apocalíptico en el que ya estamos instalados, tienen ofuscada
la razón y están hinchados de orgullo, ya que no aspiran a las cosas del Cie-
lo, y por ende dejan de lado aquello que puede enderezarles la senda tor-
tuosa por donde caminan. El mundo está más allá de toda solución huma-
na, necesita la intervención divina, y los mensajes revelados a este pequeño
instrumento, Manuel de Jesús, del que Dios se sirve, llevan esperanza a
las personas piadosas y amantes del Señor, perplejas por la agonía de un
Cuerpo Místico, la Iglesia, y apuradas por lobos, vestidos de cordero, ya que
los Llamados de Amor y Conversión anuncian un Nuevo Pentecostés, que
liberará al Resto Fiel de la opresión de la Gran Babilonia y otorgará el don de
una Nueva Jerusalén, y como un juglar que canta Maranatha, el instrumen-
to suscitado por Dios, prepara los caminos del Señor, o sea el Triunfo del
Inmaculado Corazón de María con el Advenimiento del Reinado del Corazón
Eucarístico de Jesús.
3
Cumpliendo el encargo del Cielo, Manuel de Jesús habla de oración, sacrifi-
cio y penitencia; es el pueblo que cumple la Voluntad de Dios, fiel al Papa,
adorador del Santísimo Sacramento del Altar, y devoto de la Virgen María,
los principales destinatarios de los Llamados de Amor y Conversión, aunque
éstos, también, componen un Réquiem para los idólatras y apóstatas, que
no se conviertan de su mala conducta y no vuelvan sus ojos impenitentes
a Dios, por el anuncio del Dies Irae. Si bien los mensajes contenidos en el
Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María ofrecen
referencias sobre posibles eventos futuros, éstos no se anuncian para des-
pertar la curiosidad, sino para calar la urgencia de colaborar con Dios en
su designio salvífico; no es de extrañar que, los Llamados de Amor y Con-
versión son el repiqueteo postrero de los mensajes dados por el Cielo en La
Salette, Fátima, Garabandal, Akita, Cuapa, Civitavecchia, etc., reclutando a
los apóstoles de los últimos tiempos para la batalla final de la Mujer vestida
del Sol contra el Gran Dragón.

Como director espiritual de Manuel de Jesús manifiesto que los Llamados


de Amor y Conversión sintonizan con la Doctrina Revelada y concuerdan
con la interpretación que el Magisterio vivo de la Iglesia Católica hace de
dicha doctrina.

El Beato Pablo VI aprobó un decreto de la Sagrada Congregación para la


Doctrina de la Fe (AAS, 58, nº 16, de 29-12-1966), aprobando la publicación
de escritos de esta índole que no contradijeran o pusieran en peligro la Fe
y el Dogma de la Santa Madre Iglesia Católica, a la que gustosa y rendida-
mente nos sometemos.

P. Pablo García Beck

EL AVE MARÍA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

4
TESTIMONIO DE MANUEL DE JESÚS
En verdad, no ama al Sagrado Corazón de Jesús quien no ama al Doloroso e
Inmaculado Corazón de María.

El Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María es un


apostolado anunciado desde mucho tiempo atrás, es el signo de que ser
apóstol de Jesús es ser hijo de María, también San Luis de Monfort había
anunciado un ejército de almas consagradas a Jesús por medio de la madre
María, para ser apóstol completo.

La Madre al revelar este apostolado no es un nuevo carisma sino que es


un llamado a comprometernos con nuestra fe, vivir nuestra fe desde el
bautismo, cumplir con nuestro compromiso adquirido en el Sacramento de
la Confirmación, es hacer vida nuestra Fe Católica, Apostólica y Mariana. Es
luchar bajo una misma bandera para que el Triunfo del Corazón Doloroso e
Inmaculado de María traiga sobre todo la humanidad el Reinado Eucarístico
del Sagrado Corazón de Jesús.

La Madre llama a su siervo, Manuel de Jesús, brote de los Sagrados Cora-


zones Unidos, porque la Madre dice: que es un alma que ha brotado de su
Corazón Doloroso e Inmaculado, a quien envía como misionero y emba-
jador para unir a su ejército para que unidos bajo la fuerza que nace de lo
alto traigan el Reino del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo Rey del
Universo con el Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María.

El Señor aun habla a nuestro tiempo llamándonos a la conversión y a un


verdadero compromiso con su Hijo Jesucristo. Toda manifestación de Jesús
y María es una bendición de Dios para la humanidad, es parte de la Comu-
nión de la Iglesia, es decir la Comunión de nosotros la Iglesia peregrina con
la Iglesia Triunfante, por eso, Jesús y María pueden seguir manifestándose
porque nos aman y es su Amor el que los mueve a acercarse a nosotros.
El testimonio de esta vida ha sido una gracia de Misericordia de Jesús para
con esta alma. El Señor ha manifestado su misericordia en mi vida, este ca-
minito espiritual se divide en tres etapas con mucha profundidad espiritual.

LA PRIMERA ETAPA inicia desde muy pequeño, el Señor ha colmado mi


espíritu con Gracias muy especiales, Místicas, Profundas, que a veces son
una Cruz para mí, porque no comprendo algunas veces tantas gracias y, el
mismo Señor se encarga de educarme y guiarme con la Santa Presencia
Materna de María. Desde muy niño he tenido una grande devoción a María,
y fue con Ella que aprendí a amar más a Jesús, de pequeño tenía visiones
de María bajo la advocación de Rosa Mística, o como Nuestra Señora de
Fátima, siempre en mis oraciones en mi habitación, cuando rezaba el San-
to Rosario, la Madre se presentaba y se quedaba conmigo todo el tiempo
que durara la recitación del Santo Rosario. La Madre me instruía siempre
5
desde lo secreto, Nuestra Madre siempre nos hace vivir el Evangelio es el
primer paso en nuestra caminar, por eso la Madre Bendita cumplía en mí
aquella cita de las Sagradas Escrituras del Evangelio de San Mateo (6; 6)
“Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la
puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo se-
creto, te recompensará ”. Y poco a poco fui creciendo espiritualmente y
en edad, la Santísima Madre iba formándome de corazón a corazón, me
instruía internamente como dice el salmo 94; 12:”Bienaventurado el hom-
bre a quien corriges, Señor, y lo instruyes en Tu ley”. Y así, la Santísima
Madre como Buena Madre fue educándome, enseñándome, guiándome,
y cada vez crecía más mi amor por su Hijo Jesús; siempre pecador, siem-
pre imperfecto, siempre humano, el Señor me ha ido edificando y a la vez
destruyéndome, para construir sobre mis ruinas Su Santuario, Su Templo.
Este es el camino que nos invitan a seguir Jesús y María, con los mensajes
con los que me instruían inicialmente.

El día 15 de Julio del año 2013 se presenta Nuestra Señora en mi habita-


ción nuevamente y reveló ese día la misión que me había encomendado
e iniciado conmigo y la Madre me dice: este cuarto es mi casita, de aquí
saldrá mi Gloria, y mi Amor, aquí vivo contigo y mi Amado Hijo Jesús, nues-
tro amor se hará uno y Nuestros Corazones Unidos estarán contigo. Yo soy
María, Madre de Gracia, Madre del Corazón Doloroso e Inmaculado, la que
te ama.

Aquí inicia LA SEGUNDA ETAPA de esta misión con Nuestra Madre,


después de ese día, empecé a experimentar más visiones, más mensajes
que el eterno padre Yahvé me ha indicado que llame: “últimos llamados
de amor y conversión a la humanidad”, e incluso la agonía de los Sagra-
dos Corazones Unidos que sufren místicamente aún hoy por los pecados
de la humanidad; en algunas de estas experiencias que el Señor comparte
con mi alma, me permite sentir su dolor, por tantas cosas que Él mismo va
enseñando: aborto, infidelidad, el no amor, la violencia, la destrucción de
las familias, la desunión de los cristianos, sobre todo nuestra falta de amor
a Dios, el no reconocerlo como Nuestro Padre y Creador, y todas esas ex-
periencias me han ayudado a crecer, compartiendo los dolores de Jesús y
María por la humanidad.

Los Mensajes (últimos llamados de amor y conversión a la humanidad):


Luego el Señor me pidió revelar los mensajes, es decir me revelaba
Palabras de Importancia Mundial, cosa que hice primeramente en un pe-
queño cenáculo de oración, se siguió y se sigue trabajando en el silencio y
en anonimato así como Nuestra Madre lo ha ido pidiendo, con prudencia
pero con perseverancia.

En estos mensajes de este caminar espiritual, Jesús y María nos ayudan a


caminar este nuevo éxodo para salir de nuestra esclavitud y caminar hacia
ese Reino del Fiat Supremo, donde no tendremos más división, y seremos
6
un solo corazón en el Inmaculado Corazón de María, un solo Cenáculo de
oración, de amor, en su Triunfo Final y en el Reino Eucarístico del Sagrado
Corazón de Jesús, Rey del Universo.
Nuestra Señora, en LA TERCERA ETAPA quedaba junto conmigo como una
Madre que enseña a caminar a su hijo pequeño revela la urgencia de un
Apostolado, Universal, Mariano y Espiritual, la Madre misma junto a los
mensajes que da el Señor Jesús, le ha nombrado: Apostolado de los Sagra-
dos Corazones Unidos de Jesús y María, el cual, en uno de sus mensajes
entregados el día 9 de abril de 2014 el Señor Jesús dice: “los rayos de mi
Misericordia abrazarán al mundo entero que con el amor que brota de mi
Sagrado Corazón disiparé todo mal y las tristezas de aquellas almas que
acepten mis palabras con la Santa Fe “.

Mis queridos hijos estamos en los tiempos de la Misericordia (dos años


antes del Santo año de la Misericordia del 2016) donde vendré a reunir
a mi pueblo fiel. A aquellos que han tenido un encuentro vivo conmigo,
seré yo quien reuniré a mi rebaño, junto a la Divina Pastora de las almas,
que los conducirá, guiará y enseñará la Gloria de mi Reino, extendiéndose
como una Llama de Amor en todos los corazones que crean en mi… oren,
oren, oren… “

Este apostolado de los Sagrados Corazones es la misma Familia de Nazaret,


Jesús, José y María, que vivían como una pequeña Iglesia, gobernada por
el Espíritu de Dios, el Señor desea que volvamos todos juntos como Iglesia
a sus Corazones Unidos, a depender de ellos, a aprender de ellos, que des-
de su vida sencilla de Nazaret, extendían poco a poco el Reinado de Dios,
este apostolado no es un nuevo carisma, o un nuevo movimiento, es un
llamado, es una vida, y todos pueden ser parte del Apostolado, extendien-
do desde sus vidas, de sus oraciones, en sus propias familias, el Reinado
Eucarístico de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, en todos
los corazones, pues el Reino de DIOS está en el corazón del hombre, como
lo dice el Evangelio de San Lucas (17; 21) ni dirán: ``¡Mirad, aquí está! o:
¡Allí está!¨ Porque he aquí, el Reino de Dios entre vosotros está.

En muchos de los Mensajes también se nos hace un llamado a la unidad.


Unidad en la diversidad, ha dicho la Santísima Madre, no importa el caris-
ma espiritual de aquellos que desean consagrarse a nuestro Apostolado, lo
importante es extender el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones
Unidos de Jesús y María. Así que les exhorto a que nos unamos todos jun-
tos trabajando para que el Reinado de los Sagrados Corazones Unidos y sus
intenciones para la humanidad y la Santa Iglesia Católica sean realizadas, y
depende de nosotros y de nuestra respuesta desde el amor y con la oración.

Nuestra Señora también nos da consejos para nuestra vida espiritual en


nuestro Apostolado, a los hermanos que conforman un apostolado, la doc-
trina de la Santa Iglesia los denomina: fieles de vida apostólica, es decir su
7
vida es un testimonio Evangélico y apostólico, por eso Jesús y María nos
invitan a ese apostolado, es decir a una vida de testimonio, de compromi-
so, de entrega.
Algunos Mensajes para nuestra vida espiritual:
15 de septiembre de 2014
Mensaje del Corazón Doloroso e Inmaculado de María
“mis apóstoles llevan una vida de consagración”
Queridos hijos mí corazón Doloroso e Inmaculado solo quiere que mis hi-
jos vivan una vida de consagración. Quiero que mis hijos vivan consagrados
al Señor, amando y sirviendo a sus hermanos. Mi Hijo y yo solo les pedimos
una vida de consagración, de oración, sacrificio y penitencia, y así preparar
a la humanidad para el próximo Retorno de mi Amado Hijo.
†En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

15 de septiembre de 2014
Mensaje del Sagrado Corazón de Jesús
“conozcan Mi Amor”
Hoy guio mis pasos a la tierra, para inundarla de amor, amor que está allí,
esperando como fuente. Esta fuente de amor espera que las almas acudan
a beberla. En el silencio de mi Sagrado Corazón aléjense del ruido del mun-
do, en la soledad de mi Cruz, vivan en mi Divina Voluntad, vaciándose del
pecado, mortificando sus sentidos y orando se salvarán muchas almas.
Mi Sagrado Corazón hoy desciende desde lo más alto del cielo, a abrazar
a cada alma y aliviar tanto dolor, conózcanme, porque no me conocen y
como no me conocen no me aman, adéntrense en las profundidades de mi
Amor Celestial.
En los Rayos de mi Misericordia sean benditos.
† En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

“Mi Corazón, Mi Amor, Soy Vuestra Madre”


Querido hijo, brote de Mis Purísimas Entrañas, hijo hoy te digo Mi pequeño
alumno, desde siglos muy atrás el Padre ha querido que la presencia de la
Madre, de Vuestra Madre, esté presente en Su Pueblo y como Madre les
he ido guiando, educando, formando, cumpliendo misiones importantes
en cada etapa de la vida de Mi Iglesia, Mi Hija.

Hijo mío, Yo he querido guiar a cada alma, Soy Madre y Soy Maestra. En
Fátima, se reveló el Gran Misterio de Mi Amor, Mi Corazón Doloroso e
Inmaculado, Yo permito enseñarles a mis hijos (se refiere a los tres pastor-
citos de Fátima), he querido propagar Mi Amor, que es la presencia de Mi
Señor en Mí, Su Llama de Amor Ardiente, la Llama, el Fuego que Mi Hijo
ha deseado que arda en Su Pueblo, (He venido a arrojar un Fuego sobre la
Tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido!) San Lucas 12, 49-
53 La Llama que encenderá las almas de Amor por Jesús. Hijo Mío como
ya te he dicho quiero que propagues la Devoción a Mi Corazón. Yo me he
mostrado a tu interior muchas veces y así mi niño como me has visto en
8
este Sagrada Imagen reúno todos los Misterios de Mi Corazón, todas las
Reliquias de Mi Amor, y todas las Advocaciones y Mensajes que el Padre
os envía a través de Mí, la Esclava del Señor, así como me ves, brote de mi
alma, así Yo presento la puerta de salvación al mundo, así Yo traigo una vez
más reunidas todas Mis manifestaciones, por eso te he llamado Apóstol de
Mi Doloroso e Inmaculado Corazón, porque te he confiado todos los dese-
os de Mi Alma, todos los Secretos de Mi Doloroso e Inmaculado Corazón,
todas las Lágrimas de Mi Dolor, ahora eres Apóstol y eres Mi hijo porque
te he dado todo lo que recibí del Padre (porque Yo les he dado las palabras
que me diste; y las recibieron, y entendieron que en verdad salí de Ti, y
creyeron que Tú me enviaste.) San Juan 17,8.

Al final vendrá un Gran Nuevo Pentecostés será la Llama de Amor en cada


alma, y al último tiempo Mi Doloroso e Inmaculado Corazón Triunfará (Fáti-
ma 1917).
Así serán un solo pueblo, una sola Iglesia, un solo rebaño, pero ahora os
digo, luchad por la unidad y la propagación del Reino de Dios-Reino de
María, unidos hijos míos venceremos, unido Mi Corazón en cada alma,
vencerá.
En esta Sagrada Imagen vengo a reunir todas Mis Gracias. Amén.
Yo te amo y te bendigo.
† En el Nombre del Padre, del Hijo del Espíritu Santo. Amén.

Esta Advocación “Corazón Doloroso e Inmaculado de María” es el culmen


de todas las Advocaciones Marianas, es una Advocación Universal.

El Sagrado Corazón de Jesús y el Corazón Doloroso e Inmaculado de María


son las advocaciones que salvan a la humanidad, por eso no esperemos a
Nuestro Señor Jesucristo venir como rey o un poderoso, nuestro amado
Jesús vendrá en la Cruz como nos redimió, vendrá enseñando su Corazón
rasgado manifestando su Misericordia Divina, y la Preciosa Sangre que es
nuestro precio de Salvación, por eso debemos orar, comprometernos en
extender el Reinado Eucarístico de los Sagrados Corazones de Jesús y María,
y cumplir sus intenciones colaborando con nuestros sacrificios y oraciones,
que es el objetivo de nuestro apostolado, que hoy nos reunimos como un
solo ejército mariano, una sola iglesia y un solo rebaño de Jesús Maestro.
Oración de Misericordia. Oremos siempre juntos por la Iglesia, por nues-
tros pastores los sacerdotes, por todas las almas consagradas y por todos
nosotros bautizados para que respondamos al llamado del Señor abriendo
nuestro corazón, con fe, con esperanza y caridad, y orando y testimoniando
de que Jesús y María viven, Triunfan y Reinan en nuestros corazones.

Que los Sagrados Corazones Unidos de Jesús, José y María Triunfen y


Reinen en nuestras vidas, en nuestra Iglesia, en nuestra sociedad, disipen
todo mal y liberen nuestras almas para ser fieles servidores del Eterno Pa-
dre Yahvé, que nos creó por amor en su Infinita Misericordia. Amén.
En Jesús y María, Manuel de Jesús.
9
Después del Padre Nuestro de cada uno
de los Misterios del Rosario se dice:

¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel,


también nosotros queremos saludarte en el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu San-
to, en el nombre de todos los Ángeles y todos
los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en
el Espíritu Santo.

JACULATORIAS DEL APOSTOLADO

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Nuestra Madre,
en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones. Amén.

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en Ti. Amén.

Casto y Amante Corazón de San José, Custodio de los Sagrados Corazones
Unidos de Jesús y María, y Protector de la Iglesia, ruega por nosotros que
nos refugiamos en Ti. Amén.

¡Oh Jesús mío! perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno,
lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu
Misericordia. Amén.

Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo; y te pido perdón por los que no
creen, no adoran, no esperan y no te aman. Amén. (3 veces)

Sacratísimos Corazones Unidos de Jesús, José y María, triunfen en todos


los corazones y traigan el Reino Eucarístico de la Divina Voluntad. Les amo.
Salven a las almas, salven a los consagrados, salven a las familias, salven al
mundo entero. Amén.

10
CENÁCULO DE ORACIÓN DE LOS SAGRADOS
CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y MARÍA
¡Ave María Purísima, sin pecado concebida!


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios


nuestro.

† En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Abre, Señor, mis labios y mi boca proclamará tus alabanzas.



Ven ¡oh Dios! en mi ayuda. Señor, date prisa en socorrerme.


Oración al Corazón Doloroso e Inmaculado de María


Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Habitación Pura y Santa, cobijad
mi alma con vuestra Maternal Protección. Por este medio, permaneceré
fiel a la Voz de Jesús y mi alma podrá corresponder a Su Amor, y obedecer
Su Divina Voluntad.
¡Oh Madre mía!, mi deseo es mantener ante mi vista, sin cesar, vuestra
participación de Corredentora.
Con este recuerdo viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Doloro-
so e Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado
Corazón de vuestro Divino Hijo.
Por los méritos de vuestras Virtudes y Angustias, clavadme a este Divino
Corazón, protegedme ahora y siempre. Amén.

Oración de Invocación al Espíritu Santo (dictada el 28 de octubre de 2014)


Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón
Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.

Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón


Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.

Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón


Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.

Oración
Ven, Espíritu Santo; llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el
Fuego de tu Amor.
V/. Envía tu Espíritu y todo será creado. R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos
¡Oh Dios!, que iluminaste los corazones de tus hijos con la Luz del Espíritu
Santo, haznos dóciles a sus Inspiraciones para gustar siempre el bien y
gozar de su consuelo, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

11
Oración (dictada por el Corazón Doloroso e Inmaculado de María)
Divino Espíritu Santo, Esposo de María, mi Dios y Señor, enciende en cada
alma el Fuego de un Nuevo Pentecostés, para que nos consagremos como
Apóstoles del Inmaculado Corazón de María y Apóstoles de los últimos
tiempos. Protege con tu Sombra a la Iglesia, salva a las almas del mundo,
y realiza el Reino Inflamado de Amor de los Corazones Unidos de Jesús y
María. Amén.

Acto de Contrición
Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he
cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque, con ellos, ofendí
a un Dios tan Bueno.
Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que, por tu Infinita
Misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de
llevar a la Vida Eterna. Amén.

Oración a San Miguel Arcángel


San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla,
sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial,
arroja al infierno, con el Divino Poder, a Satanás
y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas. Amén.

Oración al Ángel Custodio


Envía, Señor, a los Ángeles Custodios de nuestras almas y rocíanos a no-
sotros con tu Preciosa Sangre.

Así mismo, ¡oh Dios Misericordioso! te rogamos bendigas esta casa de


oración, de Jesús y María, y a cada uno de los que aquí moran, y que tus
Santos Arcángeles, San Miguel, San Gabriel y San Rafael, nos acompañen.
Amén.

María Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.


Legión Angélica de María, rueguen por nosotros.
San José, Terror de los demonios,
Padre Adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Oración para pedir el Triunfo del Corazón Doloroso e Inmaculado de


María (dictada el 5 de octubre de 2014)
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, os pido ardientemente, con el
Amor a tu Hijo Jesús Eucaristía, que venga el Reino Eucarístico de Jesús, y
venga tu pronto Triunfo. Nosotros, Madre, queremos ayudarte a hacer viva
tu Promesa: al final mi Corazón Doloroso e Inmaculado triunfará. Amén.

12
Oración para pedir Gracias al Corazón Doloroso e Inmaculado de María
(dictada el 21 de octubre de 2014)
Querida y Santa Madre, que las Gracias que traes para tus hijos, se derra-
men en cada uno de nuestros corazones, y así cumplamos la misión que el
Eterno Padre nos ha encomendado. Te pedimos, Madre, por las almas que
aún no han escuchado tus Llamados, para que también ellas sean redimi-
das. Aceptamos tu Amor Maternal en nuestras vidas. Te amamos, Madre, y
en tu Doloroso e Inmaculado Corazón confiamos y nos refugiamos. Amén.

Oración a la Llama del Amor del Sagrado Corazón de Jesús (dictada el 16


de octubre de 2014)
Fuego de Amor del Sagrado Corazón de Jesús, enciende mi alma en la
Llama de la Caridad Perfecta, y con ese Fuego encendido en mi alma,
haz que adore y repare, y lleve el Triunfo del Sagrado Corazón de Jesús,
obedeciendo su Divino Querer; viviendo el Evangelio y cargando la Cruz.
Amén.

Oración que prepara nuestras almas para escuchar la Sagrada Escritura


(dictada el 18 de octubre de 2014)
Esta oración, Nuestro Señor Jesucristo la ha dictado, para que preparemos
nuestra alma y corazón para escuchar sus Palabras; prepara nuestro inte-
rior para que su Palabra no suba de nuevo hasta el Trono de Su Padre sin
dar fruto en nosotros (Is. 55, 11).

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! enciende mi corazón con el Fuego de la


Caridad Perfecta. Que tu Espíritu Divino, dado a los hombres en Pente-
costés, more en mí; haga en mi interior un espacio preparado con fervor,
una tierra buena y fértil que reciba la Sagrada Semilla de tu Palabra, y de
su fruto a tiempo.

Querida Santa Madre de Dios y Madre Nuestra, ayúdame a guardar las


Palabras de tu Divino Hijo Jesucristo, en mi mente, alma y corazón, y no
suba al Reino Celestial sin haber producido una abundante cosecha de
Amor, Redención y Paz que tanto necesita el mundo. En vuestros Dos
Corazones Unidos me refugio eternamente. Amén.

María, Reina del Reino de la Palabra de Dios, ruega por nosotros.

Se lee el Evangelio del día que la Iglesia propone. Seguido se lee un Llama-
do de Amor y Conversión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María o
del Sagrado Corazón de Jesús.

Páginas Web donde se pueden leer los Llamados de Amor y Conversión


[Link]
[Link]
Se hace una breve meditación.
13
Peticiones
Te ofrecemos este Santo Rosario en desagravio, reparación y consuelo al
Corazón Doloroso e Inmaculado de María y al Sagrado Corazón de Jesús,
por nuestros pecados e ingratitudes y los del mundo entero; por nuestra
salvación y conversión; por las Almas Benditas del Purgatorio; por el Santo
Padre, obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, la Iglesia y los fieles; por
los enfermos, las familias, desconsolados, tristes, madres embarazadas,
niños no nacidos, niños abortados, la paz del mundo, conversión de los
pecadores; por las Intenciones de los Sagrados Corazones de Jesús y de
María, y nuestras intenciones particulares.

(Pedir por nuestras intenciones particulares)

Santiguarse cinco veces, Adorando las Santas Llagas de Nuestro Señor


Jesucristo.

† En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.


Yo adoro las Llagas de tu Sagrada Cabeza, con dolor profundo y verdade-
ro, permite que todos los pensamientos en este día, sean actos de ado-
ración a Ti.

† En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.


Yo adoro la Llaga de tu Sagrado Hombro, con dolor profundo y verdadero,
permite que todos los trabajos, penas y enfermedades en este día, sean
actos de amor por Ti.

† En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.


Yo adoro las Llagas de tus Sagradas Manos, con dolor profundo y verda-
dero, permite que todo trabajo de mis manos en este día, sea un acto de
amor por Ti.

† En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.


Yo adoro las Llagas de tus Sagrados Pies, con dolor profundo y verdadero,
permite que cada paso que dé en este día, sea un acto de amor por Ti.

† En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.


Yo adoro la Llaga de tu Sagrado Costado, con dolor profundo y verdadero,
permite que cada latido de mi corazón en este día, sea un acto de amor
por Ti.

Ofrecimiento del Santo Rosario


Me uno a todos los santos que están en el Cielo, a todos los justos que
están en la tierra, a todas las almas fieles que se encuentran en este lugar.
Me uno a Ti, Jesús mío, para alabar dignamente a tu Santísima Madre, y
alabarte a Ti, en Ella y por Ella. Renuncio a todas las distracciones que me
sobrevengan durante este Rosario: quiero rezarlo con modestia, atención
y devoción, como si fuera el último de mi vida. Te pedimos fe viva, firme
14
esperanza y ardiente caridad. Amén.

El Credo Apostólico
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; creo
en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el
poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a
los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso; desde allí ha de
venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los san-
tos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la Vida Eterna.
Amén.

Levantando el Santo Rosario en alto, antes de orar decimos: 



Con este Santo Rosario, Cadena de Salvación que atará al dragón (Ap 20,
1-3) nos unimos mi familia y yo, protejo a la Santa Iglesia Católica, al Santo
Padre, obispos y sacerdotes. Con esta Poderosa Arma, ato a Satanás y sus
secuaces, destierro todos los pecados de la humanidad, y pido la paz y la
conversión para toda la humanidad, por el Doloroso e Inmaculado Corazón
de María. ¡Adorado sea Jesucristo, con María Nuestra Santa Madre, sea
por siempre adorado! Amén.

MISTERIOS GOZOSOS
(Lunes y Sábado)

1. La Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María
“Entró, el Ángel, a su presencia y le dijo: ¡Alégrate, Llena de Gracia, el
Señor está contigo!” (Lc 1,28).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor de tu Encar-


nación en el Seno de María. Y te pedimos, por este Misterio, y por Inter-
cesión de Ella, humildad profunda. R. Amén.

Gracias del Misterio de la Encarnación, desciendan a nuestras almas.


R. Amén.

Un Padre Nuestro…
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que
seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
15
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

2. La Visita de María Santísima a Santa Isabel


“Al oír Isabel su Saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del
Espíritu Santo, y exclamó en alta voz: “¡Bendita eres entre todas las mu-
jeres!” (Lc 1, 41-42).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de la Visitación


de tu Santísima Madre a su prima Santa Isabel y de la santificación de
San Juan Bautista. Y te pedimos, por este Misterio y por Intercesión de tu
Santísima Madre, la caridad para con el prójimo. R. Amén.

Gracias del Misterio de la Visitación, desciendan a nuestras almas.


R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que
seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

3. El Nacimiento de Jesús en la gruta de Belén


“Dio a luz a su Primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un es-
tablo” (Lc 2,7).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena en honor de tu Nacimiento


en el establo de Belén. Y te pedimos, por este Misterio y por Intercesión de
tu Santísima Madre, el desapego de los bienes de este mundo, el menos-
precio de las riquezas y el amor a la pobreza. R. Amén.

Gracias del Misterio del Nacimiento de Jesús, desciendan a nuestras al-


mas. R. Amén.

16
Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que
seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

4. Jesús es presentado en el Templo


“Llevaron al Niño a Jerusalén para presentárselo al Señor” (Lc 2,22).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de tu Presen-


tación en el Templo y de la Purificación de María. Y te pedimos, por este
Misterio y por Intercesión de tu Santísima Madre, gran pureza de cuerpo
y alma. R. Amén.


Gracias del Misterio de la Purificación, desciendan a nuestras almas.


R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que
seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

5. El Hallazgo de Jesús en el Templo


“Después de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de
los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas” (Lc 2,46).

17
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de haberte en-
contrado María. Y te pedimos, por este Misterio y por Intercesión de Ella,
la verdadera sabiduría. R. Amén.
Gracias del Misterio del Hallazgo de Jesús, desciendan a nuestras almas.
R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que
seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

MISTERIOS LUMINOSOS
(Jueves)

1. El Bautismo de Jesucristo en el Jordán


“Luego que fue bautizado, Jesús... vio al Espíritu de Dios descender sobre
Él” (Mt 3,16).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena, en honor del Bautismo


que recibiste en el río Jordán, y te pedimos por este Misterio y por Inter-
cesión de tu Santísima Madre, la fuerza de cumplir con nuestros compro-
misos bautismales. R. Amén.

Gracias del Misterio del Bautismo de Jesús, desciendan a nuestras almas.


R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que
seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
18
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

2. Las Bodas de Caná


“La Madre de Jesús dice a los sirvientes: ‘Hagan lo que Él les ordene” (Jn
2,5).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena, en honor de tu auto-rev-


elación en las Bodas de Caná y te pedimos por este Misterio y por la In-
tercesión de tu Santísima Madre, la gracia de hacer lo que tú nos digas. R.
Amén.


Gracias del Misterio de las Bodas de Caná, desciendan a nuestras almas.


R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

3. El Anuncio del Reino de Dios


“Conviértanse porque ya ha llegado el Reino de los Cielos” (Mt 4,17).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena, en honor de tu Anuncio


del Reino de Dios con la invitación a la conversión, y te pedimos por este
Misterio y por intercesión de tu Santísima Madre una actitud de constante
conversión. R. Amén.

Gracias del Misterio del anuncio del Reino de Dios, desciendan a nuestras
almas. R. Amén.

Un Padre Nuestro.
19
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.
Diez Ave María de los últimos tiempos.
Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

4. La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor 



“Los lleva a una alta montaña y se transfiguró a vista de ellos” (Mc 9,2).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena, en honor de tu Transfigura-


ción en el Monte Tabor, y te pedimos por este Misterio, y por la Intercesión
de tu Santísima Madre, que contemplemos con gozo el Rostro de Jesucris-
to en los que nos rodean. R. Amén.


Gracias del Misterio de la Transfiguración de Jesús, desciendan a nuestras


almas. R. Amén.


Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

5. La Institución de la Eucaristía
“Éste es mi Cuerpo, el que por vosotros es entregado. Hagan esto en mi
memoria.” (Lc 22,19).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena, en honor de tu Institución
20
de la Eucaristía en el Cenáculo de Jerusalén, y te pedimos por este Mis-
terio, y por la Intercesión de tu Santísima Madre, una profunda vida
eucarística. R. Amén.

Gracias del Misterio de la institución de la Eucaristía, desciendan a nues-
tras almas. R. Amén.


Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que
seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

MISTERIOS DOLOROSOS
(Martes y Viernes)

1. La Agonía de Jesús en el Getsemaní


“Entró en agonía y oraba con más insistencia; y su sudor se convirtió en
grandes gotas de Sangre que caían hasta el suelo” (Lc 22,44).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor de tu Agonía


mortal en el Huerto de los Olivos. Y te pedimos, por este Misterio, y por
Intercesión de tu Santísima Madre, la contrición de nuestros pecados. R.
Amén.

Gracias del Misterio de la Agonía de Jesús, desciendan a nuestras almas.


R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que
seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
21
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

2. La Flagelación de Jesús
“Pilato ordenó que tomaran a Jesús y lo azotaran” (Jn 19,1).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de tu


Flagelación sangrienta. Y te pedimos, por este misterio, y por intercesión
de tu Santísima Madre, la mortificación de nuestros sentidos. R. Amén.


Gracias del Misterio de la Flagelación de Jesús, desciendan a nuestras al-


mas. R. Amén.


Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

3. La Coronación de Espinas de Nuestro Señor


“Le quitaron sus vestidos, le pusieron una capa roja, y le colocaron en la
Cabeza una corona que habían trenzado con espinas” (Mt 27, 28-29).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena en honor de tu Coronación


de Espinas. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísi-
ma Madre, el desprecio del mundo. R. Amén.

Gracias del Misterio de la Coronación de Espinas, desciendan a nuestras


almas. R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
22
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

4. Jesús carga la Cruz camino del Calvario


“Él mismo llevaba la Cruz a cuestas y salió a un lugar llamado La Calavera”
(Jn 19,17).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de tu Cruz a cues-


tas. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísima
Madre, paciencia en todas nuestras cruces. R. Amén.

Gracias del Misterio de la Cruz a cuestas, desciendan a nuestras almas. R.


Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

5. Jesús muere crucificado


“Jesús gritó muy fuerte: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Jn
23,46).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de tu Crucifixión


y Muerte ignominiosa en el Calvario. Y te pedimos, por este Misterio, y
por Intercesión de tu Santísima Madre, la conversión de los pecadores, la
23
perseverancia de los justos y el alivio de las almas del Purgatorio. R. Amén.


Gracias del Misterio de la Crucifixión de Jesús, desciendan a nuestras al-


mas. R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

MISTERIOS GLORIOSOS
(Miércoles y Domingo)

1. La Resurrección de Jesús
“Resucitó, no está aquí: éste es el lugar donde le pusieron” (Mc 16,6).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor de tu Resur-


rección gloriosa. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu
Santísima Madre, amor de Dios y fervor en tu santo servicio. R. Amén.


Gracias del Misterio de la Resurrección, desciendan a nuestras almas.


R. Amén.


Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
24
Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

2. La Ascensión de Jesús al Cielo


“El Señor Jesús después de hablar con ellos, fue llevado al Cielo y se sentó
a la derecha de Dios” (Mc 16,19).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de tu Ascensión


triunfante. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu Santísi-
ma Madre, deseo ardiente del Cielo, nuestra patria querida. R. Amén.

Gracias del Misterio de la Ascensión, desciendan nuestras almas.


R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

3. La Venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés


“Quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distin-
tos” (Hech 2,4).


Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena en honor del misterio


de Pentecostés. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de tu
Santísima Madre, la venida del Espíritu Santo a nuestras almas. R. Amén.

Gracias del Misterio de Pentecostés, desciendan a nuestras almas. R.


Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

25
Diez Ave María de los últimos tiempos.
Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

4. La Asunción de María al Cielo


“Apareció en el cielo una señal grandiosa: una Mujer, vestida del sol, con la
luna bajo los pies” (Ap 12,1).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de la Triunfante
Asunción de tu Santísima Madre al Cielo. Y te pedimos, por este Misterio,
y por Intercesión de Ella, tierna devoción para con tan buena Madre. R.
Amén.

Gracias del Misterio de la Asunción, desciendan a nuestras almas. R. Amén.

Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.

Diez Ave María de los últimos tiempos.


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

5. La Coronación de María como Reina del Cielo y de la tierra


“En su Cabeza tenía una corona de doce estrellas: estaba embarazada” (Ap
12,1-2).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de la Coronación


de tu Santísima Madre. Y te pedimos, por este Misterio, y por intercesión
de Ella, la perseverancia en la gracia y la corona de la gloria. R. Amén.


Gracias del Misterio de la Coronación de María, desciendan a nuestras al-


mas. R. Amén.
26
Un Padre Nuestro.
¡Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos
saludarte en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el nom-
bre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas
nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo.
Diez Ave María de los últimos tiempos.
Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor, de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Un Gloria al Padre. Jaculatorias.

MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO PARA LOS PRIMEROS


SÁBADOS DE MES EN REPARACIÓN AL CORAZÓN DOLOROSO E
INMACULADO DE MARÍA
Misterios Gozosos para el Cenáculo del primer sábado de mes

1. La Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María


Entró, el Ángel, a su presencia y le dijo: ¡Alégrate, Llena de Gracia, el Señor
está contigo! (Lc 1,28).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor de tu Encar-
nación en el Seno de María. Y te pedimos, por este Misterio, y por Inter-
cesión de Ella, humildad profunda. R. Amén.
Gracias del Misterio de la Encarnación, desciendan a nuestras almas.
R. Amén.
Ofrecemos este Santo Misterio en reparación al Doloroso e Inmaculado
Corazón de María para brindarle consuelo por las ofensas a su Inmaculada
Concepción.
Un Padre Nuestro.
!Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también......
Diez Ave María de los últimos tiempos, un Gloria al Padre. Jaculatoria.

2. La Visita de María Santísima a Santa Isabel


“Al oír Isabel su Saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del
Espíritu Santo, y exclamó en alta voz: “¡Bendita eres entre todas las mu-
jeres!” (Lc 1, 41-42).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de la
Visitación de tu Santísima Madre a su prima Santa Isabel y de la santifi-
27
cación de San Juan Bautista. Y te pedimos, por este Misterio y por Inter-
cesión de tu Santísima Madre, la caridad para con el prójimo. R. Amén.

Gracias del Misterio de la Visitación, desciendan a nuestras almas. R. Amén.


Ofrecemos este Santo Misterio en reparación al Doloroso e Inmaculado
Corazón de María para brindarle consuelo por las ofensas a su Perpetua y
Santísima Virginidad.

Un Padre Nuestro.
!Oh Maria! como el Arcángel San Gabriel, tambien......
Diez Ave María de los últimos tiempos, un Gloria al Padre. Jaculatoria.

3. El Nacimiento de Jesús en la gruta de Belén


“Dio a luz a su Primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un es-
tablo” (Lc 2,7).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena en honor de tu Nacimiento


en el establo de Belén. Y te pedimos, por este Misterio y por Intercesión de
tu Santísima Madre, el desapego de los bienes de este mundo, el menos-
precio de las riquezas y el amor a la pobreza. R. Amén.

Gracias del Misterio del Nacimiento de Jesús, desciendan a nuestras almas.


R. Amén.

Ofrecemos este Santo Misterio en reparación al Doloroso e Inmaculado


Corazón de María para brindarle consuelo por las ofensas a su Divina Ma-
ternidad y por el rechazo de aceptarla como Madre de toda la humanidad.

Un Padre Nuestro.
!Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también......
Diez Ave María de los últimos tiempos, un Gloria al Padre. Jaculatoria.

4. Jesús es presentado en el Templo


“Llevaron al Niño a Jerusalén para presentárselo al Señor” (Lc 2,22).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de tu Presentación


en el Templo y de la Purificación de María. Y te pedimos, por este Misterio
y por Intercesión de tu Santísima Madre, gran pureza de cuerpo y alma. R.
Amén.

Gracias del Misterio de la Purificación, desciendan a nuestras almas. R.


Amén.

Ofrecemos este Santo Misterio en reparación al Doloroso e Inmaculado


Corazón de María para brindarle consuelo por los que procuran difundir el
odio, el desprecio y la indiferencia a la Santísima Madre Inmaculada.
28
Un Padre Nuestro.
!Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también......
Diez Ave María de los últimos tiempos, un Gloria al Padre. Jaculatoria.
5. El Hallazgo de Jesús en el Templo
“Después de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de
los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas” (Lc 2,46).

Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de haberte encon-


trado María. Y te pedimos, por este Misterio y por Intercesión de Ella, la
verdadera sabiduría. R. Amén.

Gracias del Misterio del Hallazgo de Jesús, desciendan a nuestras almas.


R. Amén.

Ofrecemos este Santo Misterio en reparación al Doloroso e Inmacula-


do Corazón de María para brindarle consuelo por los que la ultrajan con
palabras, imágenes y blasfemias.

Un Padre Nuestro.
!Oh María! como el Arcángel San Gabriel, también......
Diez Ave María de los últimos tiempos, un Gloria al Padre. Jaculatoria.

29
ORACIONES FINALES
Un Padre Nuestro.

Dios te Salve María, Hija de Dios Padre, Virgen Purísima y Castísima antes
del parto, por tu Doloroso e Inmaculado Corazón, alcánzanos, Señora, la
virtud de la Fe. Llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú eres
entre todas la mujeres, y Bendito es el Fruto de Tu Vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,


ruega por nosotros pecadores y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te Salve María, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima y Castísima en el


parto, por tu Doloroso e Inmaculado Corazón alcánzanos, Señora, la virtud
de la Esperanza. Llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú eres
entre todas la mujeres, y Bendito es el Fruto de Tu Vientre Jesús. 


Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,


ruega por nosotros pecadores y derrama el efecto de Gracia de Tu Llama
de Amor de Tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te Salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima y Castísi-
ma después del parto, por tu Doloroso e Inmaculado Corazón alcánzanos,
Señora, la virtud de la Caridad. Llena eres de Gracia, el Señor está contigo.
Bendita Tú eres entre todas la mujeres, y Bendito es el Fruto de Tu Vientre
Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,


ruega por nosotros pecadores y derrama el efecto de Gracia de tu Llama
de Amor de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Gloria al Padre

La Salve
Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia, Vida, Dulzura y Esperanza
nuestra. Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti sus-
piramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, Abogada Nuestra, vuelve a nosotros tus Ojos Misericor-
diosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, Fruto Bendito de
tu Vientre. ¡Oh Clemente!, ¡Oh Piadosa! ¡Oh Dulce Virgen María! ruega por
nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las
Promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

30
LETANÍA LAURETANA DE LA SANTÍSIMA
VIRGEN 

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios, Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Santa María responder a cada clamor: RUEGA POR NOSOTROS

Santa Madre de Dios Vaso de insigne devoción,



Santa Virgen de las vírgenes, Rosa Mística,

Madre de Cristo, Fuerte como la Torre de David,
Madre de la Iglesia,
 Hermosa como la Torre de marfil,
Madre de la Divina Gracia, Valiosa como Casa de oro,

Madre Purísima,
 Arca de la Alianza,

Madre Castísima,
 Puerta del Cielo,

Madre siempre Virgen, Estrella de la mañana,

Madre Inmaculada,
 Salud de los enfermos,

Madre Amable,
 Refugio de los pecadores,
Madre Admirable,
 Consoladora de los afligidos,

Madre del Buen Consejo, Auxilio de los cristianos,

Madre del Creador,
 Reina de los Ángeles,

Madre del Salvador,
 Reina de los Patriarcas,

Madre de Misericordia, Reina de los Profetas,

Virgen Prudentísima, Reina de los Apóstoles,

Virgen digna de veneración, Reina de los Mártires,

Virgen digna de alabanza, Reina de los Confesores de la fe,
Virgen Poderosa,
 Reina de las Vírgenes,

Virgen Clemente,
 Reina de todos los Santos,

Virgen Fiel,
 Reina concebida sin pecado
Espejo de Justicia,
 original,
Trono de la Sabiduría, Reina asunta a los Cielos,

Causa de nuestra alegría, Reina del Santísimo Rosario,

Vaso espiritual,
 Reina de la familia,

Vaso digno de honor,
 Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de no-
sotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las
promesas de Cristo.

Oración
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de
alma y cuerpo, y por la gloriosa Intercesión de la Bienaventurada, siempre
31
Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de
las alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Salmo 25
A Ti, Señor, levanto mi alma; en Ti espero, Dios mío, no quede defrauda-
do; que no triunfen de mí mis enemigos. No queda defraudado el que
en Ti espera, que lo quede el que traiciona sin motivo. Muéstrame tus
caminos, Señor, enséñame tus sendas; guíame en tu verdad, enséñame; tú
eres mi Dios y mi salvador, yo siempre espero en Ti. Acuérdate, Señor, de tu
Misericordia y tu Bondad, que son eternas; olvídate de los pecados de mi
juventud y de mis faltas; acuérdate de mí, Señor, con Misericordia y con
Bondad. El Señor es Bueno y Recto, y enseña el camino a los descarriados,
conduce en la justicia a los humildes, enseña a los humildes su camino; los
caminos del Señor son amor y lealtad para quien guarda su alianza y sus
preceptos. Por el honor de tu nombre, Señor, perdona mis culpas, por muy
grandes que sean. ¿Quién hay que sea fiel al Señor? Él le indica el camino
que debe seguir; tendrá una vida feliz y su posteridad heredará la tierra. El
Señor se confía a sus leales y les explica su alianza. Tengo mis ojos fijos en el
Señor, Él sacará mis pies del cepo. Mírame, Señor, y ten piedad de mí, pues
soy un desgraciado y estoy solo; quítame la angustia de mi corazón, sácame
de mis tribulaciones. Contempla mi miseria y mi dolor, perdona todos mis
pecados; mira a mis enemigos, que son tantos, mira con qué violencia me
persiguen. Guárdame, Señor, y sálvame la vida, me he refugiado en ti, no
quede defraudado. La integridad y la rectitud me guardarán, pues en Ti,
Señor, he puesto mi esperanza. Oh Dios, rescata a Israel, líbralo de todas
sus desgracias.

Comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el Cielo y en el Santísi-
mo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo vivamente
recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramen-
talmente, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya os
hubiese recibido, os abrazo y me uno del todo a Ti, Señor, no permitas que
jamás me aparte de Ti. Amén.

Alma de Cristo, santifícame.



Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del Costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh, Buen Jesús, óyeme.

Dentro de tus Llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame,
y mándame ir a Ti,
para que con los Ángeles y los Santos te alabe y te bendiga,
32
por los siglos de los siglos. Amén.

Oración que contienen los Anhelos de Jesús y nos unen a Él


Que nuestros pies vayan juntos, que nuestras manos recojan unidas, que
nuestros corazones latan al unísono, que nuestro interior sienta lo mismo,
que el pensamiento de nuestras mentes sea uno, que nuestros oídos es-
cuchen juntos el silencio, que nuestras miradas se compenetren
profundamente fundiéndose la una en la otra, y que nuestros labios
supliquen juntos al Eterno Padre para alcanzar Misericordia. Amén.

Oración al Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús


Sacratísimo Corazón de Jesús, verdaderamente presente en la Santa Eu-
caristía, te consagro mi cuerpo y alma para ser enteramente uno con tu
Corazón, sacrificado cada instante en todos los altares del mundo y dando
alabanza al Padre, implorando por la Venida de Su Reino. Ruego que reci-
bas esta humilde ofrenda de mi ser. Utilízame como quieras para la gloria
del Padre y la salvación de las almas.
Santísima Madre de Dios, no permitas que jamás me separe de tu Divino
Hijo. Te ruego me defiendas y protejas como tu hijo especial. Amén.

MAGNIFICAT
Antífona: “¿Quién es Ésta que surge cual la Aurora, Bella como la luna,
Refulgente como el sol, Imponente como batallones?” (Ct 6, 10).

“Proclama mi Alma la Grandeza del Señor, se alegra Mi Espíritu en Dios,


Mi Salvador; porque ha mirado la humillación de su Esclava. Desde ahora
me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras
grandes por Mí: Su nombre es Santo, y Su Misericordia llega a Sus fieles
de generación en generación. Él hace proezas con su Brazo: dispersa a los
soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los
humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide
vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de Su Misericordia, como lo
había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia
por siempre” (Lc 1, 46-55).
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo...


Antífona: “¿Quién es Ésta que surge cual la Aurora, Bella como la luna,
Refulgente como el sol, Imponente como batallones?” (Ct 6, 10).

V: ¡Oh María, Sin pecado concebida!



R: Ruega por nosotros, que recurrimos a Ti.

Consagración a los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María


(dictada el 10 de agosto de 2014)
Sacratísimos Corazones de Jesús y María, os amo y reparo, consuelo y alivio
vuestros Corazones Dolorosos, que sufren místicamente por la maldad del
33
mundo, que aún los tiene en un eterno Calvario, e ininterrumpidamente
los encamina al sufrimiento del Gólgota.

He aquí a vuestro hijo, quiero ser vuestro siervo; alejad de mi a Satanás,


porque hoy en vuestro nombre renuncio a él; desterrad de mi toda falta
de amor a Dios y al prójimo; hacedme vuestro siervo y templo viviente, os
quiero con toda mi alma y solo os pido: ayudadme a buscar el Reino del
Eterno Padre y su Divina Justicia, y todo se me dará por añadidura. Soy
todo vuestro desde ahora hasta la Eternidad. Amén.

¡Oh Jesús! ¡Oh María! salvad mi alma y aumenten mi amor por vuestros
Corazones Unidos.

Consagración a los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María


(dictada por el Santo Padre Pio de Pietrelcina, el 14 de Septiembre de 2014).
Queridísimos Corazones de Jesús y María que tanto sufren y tanto aman,
tomad mi cuerpo y mi alma, elevadme a la Sacrosanta y Trinitaria Gloria. Yo
(nombre), quiero consagrarme a Ustedes en cuerpo y alma, entregar mis
obras y mi vida, para ser apóstol de vuestros Corazones Gloriosos.
Consagro mi país, mi familia, mis actos, todo lo que tengo, lo que soy y lo
que hago. Cubro mi consagración con la Preciosa Sangre de Cristo, † en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y la protejo con las Lágri-
mas de la Divina Señora, † en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo; la resguardo con la Espada de San Miguel para vivir en la Divina
Voluntad; haciendo, amando, sirviendo, viviendo, entregándome desde
hoy hasta el día de mi encuentro pleno con Cristo. Amén.

Consagración al Corazón Inmaculado de María


Corazón Inmaculado de María, que a cambio de tu Amor para con nosotros
recibes tantas ofensas, yo te ofrezco y consagro perpetuamente todo mi
ser, para corresponder de la mejor manera a tu Ternura Maternal, para
reparar las injurias de que eres objeto de parte de tantos hijos ingratos, y
para vivir, por mi parte, la Consagración del mundo entero tan deseado por
tu Doloroso e Inmaculado Corazón y llevada a cabo por el Sumo Pontífice.

Dígnate aceptar a este humilde pero sincero ofrecimiento, mi alma, mi


cuerpo, mi vida son tuyos, y pues enteramente te pertenezco, guárdame y
defiéndeme como cosa enteramente tuya. Amén.

Oración de Amor con Jesús y María por la unidad del Ejército Mariano de
los Apóstoles de los Últimos Tiempos y de la Iglesia
Madre une tu Amor a mi pequeño amor, y derrama la Llama de tu Amor,
llenándonos de esa fuerza invencible para luchar contra Satanás y el mal.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en Ti.

34
Madre de Dios y Madre Nuestra, sálvanos por la Llama de Amor de tu Do-
loroso e Inmaculado Corazón.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora
y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Orar tres veces:
Que tus Lágrimas de Sangre ¡oh Madre Dolorosa! destruyan el reino del in-
fierno. Por tu Divina Mansedumbre ¡oh encadenado Jesús! guarda al mun-
do de los horrores amenazantes.

Jaculatorias finales
¡Oh Corazón Doloroso e Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Padre Nuestro, 3 Ave María, y Gloria por las intenciones del Santo Padre
y las necesidades de la Santa Iglesia. Y porque San José nos alcance una
buena muerte. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

35
CORONILLA DE REPARACIÓN A LA SANTÍSIMA
TRINIDAD POR LOS PECADORES
(Llamado de Amor y de Conversión de Dios Padre, del 11 octubre 2017)
Es una Coronilla completamente mariana, trinitaria y eucarística.

Promesas al alma que ore esta Coronilla:


La conversión y deseo profundo de santidad, amor y hambre insaciable
por el Pan Eucarístico durante esta vida, haciéndose totalmente un ser
eucarístico. 

La conversión hasta la quinta generación y el alivio o la liberación de sus
familiares en el Purgatorio. 

Intercederán para que también los más empecinados pecadores se convier-
tan y se hagan almas escogidas como Apóstoles de los Sagrados Corazones
en este Fin de los Tiempos. 

Quien la rece obtendrá paz en su corazón y paciencia para expiar sus peca-
dos.

Se comenzará haciendo la Señal de la Cruz:
† En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Se reza tres veces la siguiente invocación a Dios Espíritu Santo:

Ven mi Dios Espíritu Santo a través de la poderosa intercesión del Corazón


Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.

Luego la oración al Espíritu Santo, que también fue revelada:


Divino Espíritu Santo, Esposo de María, mi Dios y Señor, enciende en cada
alma el fuego de un Nuevo Pentecostés, para que nos consagremos como
Apóstoles del Doloroso e Inmaculado Corazón de María y Apóstoles de los
Últimos Tiempos. Protege con tu Sombra a la Iglesia. Salva a las almas del
mundo. Y realiza el Reino Inflamado de Amor de los Sagrados Corazones
Unidos de Jesús y María. Amén.
Un Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Un Credo:
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; Creo
en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el
poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a
los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso; desde allí ha de
venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los san-
tos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la Vida Eterna.
Amén.

36
En las cuentas grandes del Rosario común se dice:
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente
y te ofrezco el Precioso Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad, de tu Ama-
dísimo Hijo realmente presente en los Sagrarios de la tierra, en expiación,
desagravio, reparación, adoración y consuelo, por las blasfemias, sacrile-
gios e indiferencias con las que Jesús es ofendido. Te ofrezco los Infinitos
Méritos del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús y del Doloroso e Inmacu-
lado Corazón de María, por la conversión de los pobres pecadores y la paz
del mundo.

En cada una de las diez cuentas se dice:


Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo, y te pido perdón por los que no
creen, no adoran, no esperan y no te aman.

En la jaculatoria, al final de cada misterio, se dice:


Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús venga a nosotros tu Reino Eucarístico,
a través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra
Madre en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, ex-
tendiendo la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.
Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno,
lleva al Cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu
Misericordia. Amén.

Al terminar el Rosario decimos tres veces:


Dios Padre, mira el Rostro sufriente y el Corazón Traspasado de Tu Hijo Je-
sucristo, y convierte en elegidos a los pobres pecadores.

Al final se recita la Consagración al Corazón Eucarístico de Jesús que la


Santísima Virgen dio en Akita:
Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, verdaderamente presente en la
Santa Eucaristía, te consagro mi cuerpo y mi alma, para ser enteramente
uno con tu Corazón, sacrificado cada instante en todos los Altares del mun-
do, dando alabanza e implorando al Padre por la Venida de su Reino. Ruego
que recibas esta humilde ofrenda de mi ser. Utilízame como quieras para
la gloria del Padre y salvación de las almas. Santísima Madre de Dios no
permitas que jamás me separe de tu Divino Hijo, te ruego me defiendas y
protejas como tu hijo especial. Amén.

Se finaliza la Coronilla:
† En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

37
DEVOCIÓN DEL APOSTOLADO EN HONOR DEL
CASTO Y AMANTE CORAZÓN DE SAN JOSÉ
Iniciar orando Páginas 11-15
Peticiones
Pedimos para que se realicen las intenciones del Casto y Amante Corazón
de San José y nuestras intenciones particulares.

Ofrecimiento
Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refu-
gio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este ejercicio que
voy a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y así como en
vuestra feliz muerte, Jesucristo y su Madre María os asistieron y consolaron
tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que,
no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno por los
méritos de la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la
consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo.
Amén.

Jaculatorias
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través
del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Casto y Amante Corazón de San José, custodio de los Sagrados Corazones


Unidos de Jesús y María y protector de la Iglesia, ruega por nosotros que
nos refugiamos en ti. Amén.

Sacratísimos Corazones Unidos de Jesús, José y María, triunfen en todos


los corazones y traigan el Reino Eucarístico de la Divina Voluntad. Les amo,
salven a las almas, salven a los consagrados, salven a nuestra familia, salven
al mundo entero. Amén.

PRIMER DOLOR Y GOZO : EL DOLOR DE LA PERTURBACIÓN DE SAN JOSÉ


SOBRE EL EMBARAZO DE LA VIRGEN MARÍA Y LA ALEGRÍA DE SABER QUE
MARÍA SERÁ LA MADRE DE DIOS.
Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló
que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18) .
El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no
temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en Ella es del Espíritu
Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús (Mt 1, 20 - 21).

15 de marzo de 2017
Llamado de Amor y Conversión del Casto y Amante Corazón de San José
“Mi primer Dolor y Gozo¨
Hijos de Mi Castísimo Corazón, deseo que meditemos juntos el Primer Do-
38
lor de Mi Casto y Amante Corazón; cuando la Reina Celestial me dijo que lo
que tenía gestando en su Vientre era fruto del Espíritu Santo. Pero lo que
me turbó no era la Obra Divina de la Encarnación sino que yo pensaba,
como humano, que la Madre había faltado a Su Voto de Virginidad. Eso
perturbó Mi Corazón, pensé dejarla en secreto.
Pero el Espíritu Santo me hizo saber, dándome una alegría eterna en Mi
Corazón, que la Madre no había faltado a Su Virginidad y que seguiría sien-
do Virgen perpetuamente.
Y así, siendo Madre del Hijo de Dios, fue grande alegría para Mí ver a Mi
Prometida ser Madre de Dios, Reina del Cielo; y me sentí tan pequeño, im-
potente, ignorante.
Cuando me confiaron cuidar a María no entendía, no sabía cómo hacerlo,
pero creí, obedecí. Y las respuestas que esperaba, no me las dieron con
palabras sino con hechos concretos, con acciones prodigiosas realizadas
por el Amor de Dios.
Aprendan, pequeños, con este dolor y gozo, que no es necesario que en-
tiendan todo, que comprendan todo; lo importante es creer, obedecer; y el
Espíritu Santo de Dios les guiará como lo hizo en Mí; les mostrará la Verdad
como a Mí me lo mostró; y les llevará al pleno conocimiento de Dios como
a Mí me llevó a conocer los Sagrados Misterios de Dios y de Su Madre.
Caminen, confíen y esperen.
Les doy Mi Bendición Patriarcal. † En el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatorias….

SEGUNDO DOLOR Y GOZO : EL DOLOR POR EL RECHAZO DEL PUEBLO DE


BELÉN Y LA ALEGRÍA DEL NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS.
Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron (Jn 1,11).
Fueron deprisa y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el pe-
sebre (Lc 2,16).

22 Marzo 2017
Llamado de Amor y de Conversión del Casto y Amante Corazón de San
José ¨Mi segundo Dolor y Gozo¨
Queridos hijos de Mi Casto y Amante Corazón meditemos en el Nacimiento
de Jesús: Con Mi Amada Esposa, llegamos a Belén y al pedir una posada,
para que la Virginal Señora diera a luz a Dios Hijo, se nos negaron, cerraron
las puertas, diciéndonos: No hay espacio.
Esto sucede ahora, en el mundo, en la familia, incluso en la niñez, ya no hay
espacio, no hay espacio para los Tres Corazones y se cierran las puertas,
porque es más cómodo el mundo y sus distracciones que la oración y el
servicio.
Llegando luego a una Cueva pequeña, abandonada, fría, sucia, que nos
acogió, la Madre María y Yo arreglamos esta Cueva, la limpiamos, la or-
denamos, sacamos todo lo inservible y todo lo que obstaculizaba que ese
39
pequeño lugar se transformara en un Sagrario, en el Primer Sagrario.
El Vientre de María se transformó en todo el pesebre donde junto al Hijo
Dios, ya nacido, fui acogido, Yo también, y todos los hombres, para ser Sus
hijos y hermanos de Cristo, la Palabra Encarnada.
Me dio Gran Dolor ver al Hijo de Dios y a su Madre, Mi Virginal Esposa
María, en tan grande pobreza, pero la presencia de los Dos Corazones
transformó ese Lugar y transformó Mi Vida en una Eterna Alegría, porque
me encontraba ante el Prodigio de la Virgen que daba a luz al Redentor del
mundo.
Y fui por Misericordia escogido para ser el Primero, de los hombres, ver tan
grande Prodigio Celestial.
Intercedo para que sus corazones se encuentren verdaderamente con
María, sean perfectos colaboradores con Ella, y reciban y se encuentren
con el Dios Que Salva.
Les amo y les bendigo, como el Patriarca de la Gruta de Belén: † En el nom-
bre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatorias …

TERCER DOLOR Y GOZO : EL DOLOR DE LA CIRCUNCISIÓN DEL NIÑO JESÚS


Y LA ALEGRÍA DE LA IMPOSICIÓN DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por
nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebi-
do en el seno materno (Lc 2,21).
Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su
pueblo de sus pecados (Mt 1, 21).

29 marzo 2017
Llamado de Amor y de Conversión del Casto y Amante Corazón de San
José
¨Mi tercer Dolor y Gozo¨
Hijos de Mi Castísimo Corazón, les invito a contemplar con el corazón
el Misterio de la Circuncisión de Jesús, fue el Primer derramamiento de
la Preciosísima Sangre, fue la Primera pequeña crucifixión del Redentor
hecho Niño; el dolor humano del Niño Jesús traspasó Mi Corazón, porque
desde su Concepción Inmaculada en el Seno de la Madre María conoció
el dolor, el sufrimiento, la cruz; desde Niño se enfrentó y conoció el dolor,
pero la alegría invadió Mi Corazón al imponerle, como su Padre Legal, el
Nombre Poderoso de Jesús, que quiere decir: Dios salva.
Jesús Niño derramó por primera vez su Preciosa Sangre porque Él estaba
destinado a salvar al mundo entero.
En el Nombre Poderoso de Jesús están las delicias del Padre, en el Nombre
Poderoso de Jesús está la manifestación del Espíritu de Dios, en el Nom-
bre Poderoso de Jesús su Madre María y Yo nos alegramos de adorar éste
Nombre que está sobre todo Nombre, y en el Nombre Poderoso de Jesús
se encuentra la salvación del mundo entero.
40
¡Adoren la Preciosa Sangre del Niño Jesús derramada en la Circuncisión! Yo
vuestro Padre Protector les amo y les bendigo: † En el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Jaculatorias…

CUARTO DOLOR Y GOZO : EL DOLOR DE LA PROFECÍA DEL PROFETA SIME-


ÓN Y LA ALEGRÍA DE LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS.
Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto
como signo de contradicción para que se descubran los pensamientos de
muchos corazones (Lc. 2, 34 - 35).
Porque han visto mis ojos tu salvación, la que preparaste ante todos los
pueblos; luz para iluminar a las naciones (Lc 2, 30 - 31).

5 abril 2017
Llamado de Amor y de Conversión del Casto y Amante Corazón de San
José.
¨Mi cuarto Dolor y Gozo¨
Hijos de Mi Castísimo Corazón, en aquel tiempo, según la Ley de Moisés,
estaba escrito que todo primogénito sería presentado al Señor y la puri-
ficación de la Madre. Jesús, el Hijo de Dios, y María, la Inmaculada, hu-
mildemente se sometieron a la Ley del Señor, para cumplir por amor, y no
como por obligación, lo mandado por el Señor, y Yo, como el Patriarca de
la Santa Familia, llevé a Mi Familia a los pies del Todopoderoso. ¡Qué dolor
sintió Mi Casto y Amante Corazón cuando nos encontramos con el profeta
Simeón, que anunció el futuro sacrificio de Jesús y la pasión espiritual del
Corazón Inmaculado de María, que como la Corredentora se uniría a los
sufrimientos de su Hijo! Pero la alegría que invadió Mi Corazón fue cuando
presentamos al Niño al Señor y recibió del Espíritu Santo la unción como
Mesías en el Templo de Dios. Nadie se daba cuenta, excepto nosotros sus
padres, Simeón, y la profeta Ana, que el Redentor ya estaba entre los hom-
bres.
Hijos, preséntese ustedes junto al Niño Jesús, en unión de Él, al Padre Eter-
no, como una sola Hostia, que se sacrifica en el altar, para que se vuelvan
santos e irreprochables a los ojos del Señor. ¡Vivan, queridos hijos, este
Misterio de la Presentación del Niño Jesús, continuamente! Nunca alejan-
do de sus corazones que Dios está en ustedes siempre; Él, siempre, per-
manece en ustedes.
Les bendigo como el Padre del Niño Presentado en el Templo: † En el nom-
bre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatorias …

41
QUINTO DOLOR Y GOZO : EL DOLOR DE LA HUÍDA A EGIPTO Y LA ALEGRÍA
DEL CUMPLIMIENTO DE LAS PROFECÍAS.
El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma
al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise,
porque Herodes va a buscar al niño para matarlo (Mt2, 13).
Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dice
el Señor por el profeta:: "De Egipto llamé a mi hijo" (Mt 2,15).

12 abril 2017
Llamado de Amor y de Conversión del Casto y Amante Corazón de San
José ¨Mi quinto Dolor y Gozo¨
Hijos queridos de Mi Castísimo Corazón, el Cielo llama a todos los Apóstoles
de los Sagrados Corazones, que junto a Mí, desean estar al servicio y a la
entrega total a Jesús y a María, a recorrer el camino del desierto. Queri-
dos hijos, el Ángel del Señor me advirtió que Herodes quería asesinar a
todos los recién nacidos de Belén, entre los cuales se encontraba Mi Hijo
Adoptivo, y para proteger la vida y la misión del Niño Jesús y a Su Madre, la
Santísima Virgen, debíamos huir a Egipto. Recorrí este camino de Belén a
Egipto con gran dolor en Mi Corazón, sin saber, sin comprender, solamente
con mi fe y mi obediencia. No quería que faltara nada a la Madre y al Hijo.
Pero al llegar a Egipto Mi Corazón se transformó en un refugio para Jesús
y María y la alegría invadió Mi Corazón al ver al Hijo de Dios llegar a tierras
paganas y destruir, con Su sola Presencia y con la Inmaculada Señora, los
dioses paganos de Egipto.
Ahora, abran sus corazones y permitan que Yo vuestro Padre, San José,
lleve a Jesús y a María al Egipto de los corazones, y sean derribados todo lo
que ocupa sus corazones y los aleja del Señor, y se transformen en Tierra
Santa, escogida y bendita.
Les doy Mi Bendición de Patriarca: † En el nombre del Padre, y del Hijo, y
del Espíritu Santo. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatorias...

SEXTO DOLOR Y GOZO: EL DOLOR DE SABER QUE REINABA ARQUELAO Y


LA ALEGRÍA DE LA VIDA FAMILIAR EN NAZARET.
Él se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero
al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió
ir allá (Mt 2, 21 - 22).
Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho
por los profetas: será llamado Nazareno (Mt 2,23).

19 abril 2017
Llamado de Amor y Conversión del Casto y Amante Corazón de San José
¨Mi sexto Dolor y Gozo¨
Queridos hijos, los invito a meditar, y a profundizar a través de la oración, y
dirigir sus corazones hacia Nuestro Pequeño Refugio, en tierras de Egipto.
42
Cuando el Ángel Mensajero del Señor me fue enviado, nuevamente, para
anunciarme que Herodes había muerto, y que el Niño no corría peligro,
nuevamente, agradecimos con mi Esposa Virginal a Dios, por Sus Miseri-
cordias, cantamos himnos y salmos, de acción de gracias, a Nuestro Dios,
porque había nuevamente renovado Sus Promesas, para con Nuestra Pe-
queña Familia. Caminamos de regreso el desierto hasta Nazaret. Me en-
tristecía el saber que Herodes hijo reinaba, pero confiaba en la Promesa
del Señor que el peligro para el Niño ya había cesado. En Nazaret volvimos
a Nuestro Hogar, a Nuestra Tierra, a Nuestra Fe, y construimos junto a la
Madre Celestial un Hogar para el Señor, donde creciera en Edad, Santidad y
Sabiduría. Pequeños, recorran el desierto, y después de haberlo recorrido,
purificando, en las tormentas, en la sequedad, en el fuego, sus corazones,
regresen a Nazaret, guiados por Mí, su Protector.
Regresen a Nazaret y, con sus corazones dispuestos y abiertos, háganse
miembros de Nuestra Sagrada Familia, viviendo en caridad, creciendo
en caridad, amando al Amor que es Dios, amando al Dios que es Amor, y
amando a vuestro prójimo con el corazón. Yo les doy Mi Bendición Patriar-
cal: † En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatorias…

SÉPTIMO DOLOR Y GOZO : EL DOLOR DE LA PÉRDIDA DEL NIÑO JESÚS DU-


RANTE TRES DÍAS Y LA ALEGRÍA DE ENCONTRARLO EN EL TEMPLO.
Le estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle,
volvieron a Jerusalén en su busca (Lc 2, 44 - 45).

Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doc-


tores, escuchándoles y haciéndoles preguntas (Lc 2,46).

26 abril 2017
Llamado de Amor y de Conversión del Casto y Amante Corazón de San
José ¨Mi séptimo Dolor y Gozo¨
Hijos de Mi Castísimo Corazón, les invito a contemplar la peregrinación de
la Sagrada Familia hacia el Templo de Jerusalén, sobre el cual habitaba la
Shekinah, la Gloria de Dios.
Llevábamos al Niño, con doce años edad, en todo el camino, íbamos
orando y compartiendo la Palabra. Al llegar al Templo, nos estremecimos
de amor al sentir la presencia del Padre Eterno y ofrecimos Nuestro Sacri-
ficio al Señor, profetizando el Sacrificio del Verdadero Cordero: Jesucristo.
Recordamos en el Templo la profecía del profeta Simeón, cómo el Espíritu
Santo se había manifestado, todo este tiempo, en nosotros, confirmando
la Palabra de Dios. Nos regresábamos a nuestra tierra y, durante el regreso,
nos dimos cuenta que Jesús no iba con nosotros. Lo buscamos en toda la
peregrinación. Regresamos a Jerusalén, buscándolo en la calle, en las pla-
zas, y en el Templo, durante tres días. Tres días lo perdimos, como tres días
lo perdió Su Amadísima Madre cuando Él estaba en el Sepulcro.
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Hallamos al Niño hablando con los doctores y maestros del Templo, que
angustia sintió Nuestro Corazón; así, deberían angustiarse los corazones
que por el pecado pierden a Jesús. Pero nos llenamos de alegría al saber
que el Niño iba comprendiendo, también, Su Misión de estar en las cosas
del Padre. Hijos Míos, también, es un Llamado para que todos se consagren
al Servicio de Dios y las dos mejores formas de crecer en la vida espiritual
es el ayuno, los días miércoles, por la Iglesia, por los pecadores, por sus
intenciones, y los días viernes, en reparación, expiación, desagravio, y con-
suelo a los Corazones de Jesús y María, y la oración en todo tiempo. Pe-
queños, abran sus corazones y anhelen el amor y la santidad.
¡Quédense en la paz! Les amo y les bendigo: † En el Nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Jaculatorias...
Antífona
Jesús mismo era tenido por hijo de José, cuando empezaba a tener como
unos treinta años. Rogad por nosotros, San José, para que seamos dignos
de las Promesas de Cristo.
Oración Final
Oh Dios, que con inefable Providencia, os dignasteis elegir al Bienaventura-
do José por esposo de vuestra Santísima Madre, os rogamos nos concedáis
tener como Intercesor en los cielos al que en la tierra veneramos como
Protector. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

CONSAGRACIÓN DEL APOSTOLADO AL CASTO Y


AMANTE CORAZÓN DE SAN JOSÉ
Glorioso Patriarca San José, Protector de los Sagrados Corazones Unidos
de Jesús y María, me consagro a tu Casto y Amante Corazón paternal y
también consagro y entrego a mi familia terrenal a tu Paternal Protección,
para que nos mantengáis en resguardo discreto y seguro en estos tiempos.

Ayúdanos , Padre San José , a vivir tu ejemplo de amor sirviendo a Dios y a


nuestros hermanos. Danos tu fe y confianza en la Divina Providencia , y que
vivamos unidos aceptando siempre en nuestra vida la Divina Voluntad de
Dios. Ayúdanos a vivir tu Esperanza para que seamos verdaderos testigos
del Evangelio que nuestro Señor Jesucristo nos ha enseñado, que como
familia nos asemejemos a vuestra Sagrada Familia y seamos testimonios de
entrega y completo abandono en Dios , nuestro Padre.

No permitáis, Amado San José, que ni uno sólo se pierda muriendo sin
los ritos sacerdotales y sin tu amable y amante presencia al lado de cada
moribundo de nuestra familia. Te Confiamos a ti esta, que es el mayor bien
que el Cielo nos ha prestado para juntos alcanzar la Gloria Celestial.
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Casto y Amante Corazón de San José, Custodio de los Sagrados Corazones
Unidos de Jesús y María y Protector de la Iglesia, ruega por nosotros que
nos refugiamos en ti.
Sacratísimos Corazones Unidos de Jesús, José y María, triunfen en todos
los corazones y traigan el Reino Eucarístico de la Divina Voluntad. Les amo,
salven a las almas, salven a los consagrados, salven a nuestra familia, sal-
ven al mundo entero.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Nuestra Madre,
en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

PRECES DEL APOSTOLADO A SAN JOSÉ


CUSTODIO DE LOS DOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA
San José, padre virginal de Jesús, rogad por nosotros.
San José, esposo virginal de María, rogad por nosotros.
San José, hombre justo según el Corazón de Dios, rogad por nosotros.
San José, custodio fiel de la Madre y del Hijo de Dios, rogad por nosotros.
San José, confidente íntimo de los Sagrados Corazones de Jesús y María,
rogad por nosotros.
San José, fiel imitador de las virtudes de estos Sagrados Corazones, rogad
por nosotros.
San José, modelo de vida oculta y de íntima unión con los Sagrados Cora-
zones de Jesús y María, rogad por nosotros.
San José, modelo de generosidad para con los Sagrados Corazones de Jesús
y María, rogad por nosotros.
San José, consolado en vuestras pruebas por estos Sagrados Corazones,
rogad por nosotros.
San José, que vivisteis en Nazaret en la paz de los Sagrados Corazones de
Jesús y María, rogad por nosotros.
San José, revestido de autoridad paternal sobre el Sagrado Corazón de Je-
sucristo, rogad por nosotros.
San José, ardiente en amor hacia los Sagrados Corazones de Jesús y María,
rogad por nosotros.
San José, que aprendisteis la dulzura, la humildad y la misericordia en la
escuela de estos Sagrados Corazones, rogad por nosotros.
San José, instruido en la vida interior en la escuela de estos Sagrados Cora-
zones, rogad por nosotros.
San José, que participáis en el cielo de las delicias de estos Sagrados Cora-
zones, rogad por nosotros.
San José, que ocupáis en el cielo un lugar cerca de Jesús y María, rogad por
nosotros.
San José, poderoso protector de la Iglesia, rogad por nosotros.
San José, compasivo abogado de la Iglesia, rogad por nosotros.
Adelantad con vuestras súplicas el Triunfo de la Iglesia - ¡Oh San José, po-
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deroso con el Corazón de Jesús!
Consolad y proteged a nuestro Soberano Pontífice - ¡Oh San José, poderoso
con el Corazón de Jesús!
Cuidad y defended a nuestra amada patria - ¡Oh San José, poderoso con el
Corazón de Jesús!
Pedid para nosotros el amor de los Sagrados Corazones - ¡Oh San José, po-
deroso con el Corazón de Jesús!
Rogad por todas las familias - ¡Oh San José, poderoso con el Corazón de
Jesús!
Rogad por todas la Congregaciones Religiosas - ¡Oh San José, poderoso con
el Corazón de Jesús!
Rogad por los Sacerdotes y los Misioneros - ¡Oh San José, poderoso con el
Corazón de Jesús!
Rogad por todos los Apóstoles de los Dos Corazones - ¡Oh San José, po-
deroso con el Corazón de Jesús!
Rogad por todos los pecadores y los que están en el error - ¡Oh San José,
poderoso con el Corazón de Jesús!

Oración
¡Oh Dios, que ofrecéis a San José como modelo de la verdadera devoción
a los Sagrados Corazones de Jesús y María, y nos lo dais como Patrono en
medio de las pruebas que afligen al mundo y a la Iglesia! Concedednos por
su intercesión la gracia de llegar a ser verdaderos hijos de estos Sagrados
Corazones. Os lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

46
SACRAMENTALES DEL APOSTOLADO
Todo sacramental es un signo de Dios. Los Sacramentales son aquellos ob-
jetos benditos, piadosos, como la bendición de una mamá o de un papá a
sus hijos, o la bendición de los alimentos. Los sacramentales nos recuerdan
continuamente la presencia de Dios; obtienen en favor nuestro las gracias
de Dios, por la intercesión de la bendición de la Iglesia, y son signos que
nos recuerdan que Dios siempre está con nosotros.

Nuestra Madre Bendita desde mucho tiempo atrás ha revelado estos sím-
bolos, estos signos sacramentales. Tenemos el Escapulario de Nuestra
Señora del Carmen. Tenemos la Medalla Milagrosa, dada a Santa Catalina
Labouré. Tenemos el Santo Rosario dado a Santo Domingo de Guzmán.

Y a lo largo de estas auténticas revelaciones a santos y místicos de la Igle-


sia nuestra Señora ha enfatizado en un mensaje muchas veces silencioso,
oculto: la veneración, la devoción a los Sagrados Corazones.

Desde que la Madre revela la Medalla Milagrosa a Santa Catalina Labouré,


en la parte de atrás de la medalla, se encuentra el Sagrado Corazón de
Jesús y el Corazón traspasado de María por una espada. Desde ese mo-
mento nuestra Madre anuncia ya la devoción que más ama el Cielo, y la de-
voción que más le urge a la tierra, a la sociedad, y a la Iglesia: los Sagrados
Corazones de Jesús y María dentro de las revelaciones al Apostolado de
los Sagrados Corazones Unidos; también se nos han dado sacramentales.
Sacramentales propios del Apostolado o Sacramentales que la Madre ha
confirmado que son auténticos, pero que los ha dado en otros lugares.
Por ejemplo es el caso de los Estandartes, que fueron dados en otras
revelaciones, auténticas, y que la Madre los retoma y los da aquí dentro de
los Llamados de Amor y de Conversión. Dentro de estos sacramentales del
Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María tenemos el
emblema del Apostolado.

El Emblema de los Sagrados Corazones Unidos

El emblema del Apostolado es una reunión de las gracias del Cielo, pues
el emblema contiene los regalos del Cielo para los corazones. Se podría
decir y es así, una culminación de gracia para los apóstoles de Jesús e Hijos
47
de María, alrededor del emblema, en la parte superior escribe: Apostola-
do de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María. El Apostolado es
una acción; es la misión especial de un apóstol hacer apostolado. Hacer
testimonio no solo con palabras, sino con obras de amor con un corazón
sincero y dispuesto. Es anunciar a Cristo con el corazón que más lo ama y
más lo conoce, el Corazón Doloroso e Inmaculado de nuestra Mamá. En la
parta inferior del emblema del Apostolado, en latín se escribe: COR JESU
ADVENIAT REGNUM TUUM, ADVENIAT PER MARIAM, que en español quiere
decir: Corazón de Jesús Venga Tu Reino, Venga por María.

El Reino de Dios es la presencia de Dios en los Corazones que lo aman. ¿Y


quién más que Jesús y que María, dos corazones que junto al corazón de
San José han amado a Dios? El reino de Dios está dentro de nosotros. Es por
eso que al consagrarnos a los Sagrados Corazones extendemos ese reino de
amor y de Divina Voluntad entre los hombres. Por eso se clama que Jesús
envíe su Reino sobre los corazones, pero que lo envíe por María, como
Reina y como Medianera de todas las Gracias.

Alrededor de todo el emblema se encuentra una franja de color rojo, que


representa la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor, precio de nuestra
redención; sangre que nos ha lavado y purificado de todo pecado. Como
apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús debemos estar consagrados a la
Preciosa Sangre; Sangre que nos ha Redimido y Sangre que brotó de su
Sagrado Corazón. ¿Y por qué esa Sangre dentro del Apostolado? ¿Y por
qué es el Apostolado la Obra Magna del Corazón de Jesús? En el Libro de
Apocalipsis Capítulo 7, 14-15 se afirma: “La muchedumbre venía alabando
al Señor pero eran los que habían lavado sus vestiduras con la Sangre del
Cordero”. Eso ahora debemos ser los apóstoles consagrados a los Sagrados
Corazones; purificados a través de esta Preciosa Sangre que honran, que
aman, que adoran el precio de su Redención. En el centro del emblema
se encuentra el Eterno Padre, que con el Espíritu Santo nos regala a los
dos Santos Corazones Inflamados en una Llama de Amor, que reciben del
Divino Espíritu ese fuego encendido de amor por Dios. Así los dos cora-
zones de Jesús y de María están encendidos en Amor, y están unidos en el
Espíritu Santo, pero están unidos en el centro de la Cruz. La Cruz Gloriosa
representa el Reinado Eucarístico del Sagrado Cordero de Dios, el Sagra-
do Corazón de Jesús que reinará desde la Cruz, pero con María. Es el ad-
venimiento del Reinado Eucarístico del Sagrado Corazón. Desde la sombra
del triunfo del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, al pie de la Cruz
gloriosa está escrita la palabra “Fiat”, que representa ese reino glorioso
donde viviremos; ese hágase, donde haremos todo lo que nos manda Jesús
en el Evangelio. Desde el Padre y desde la Cruz brotan rayos de luz para el
mundo. Es esa gracia misericordiosa que brota sobre todas las naciones,
sobre todos los lugares, sobre todas las personas que escuchan el Evange-
lio, orando y preparándose para ese Nuevo Pentecostés que derramará el
Señor sobre todo espíritu.

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Este emblema representa un Segundo Pentecostés. El Segundo Pente-
costés vendrá a toda la tierra, pero con el Corazón Doloroso e Inmacu-
lado de María, cuando todos con la palabra “Fiat” escrita en el corazón,
seremos inflamados con la Llama Divina del Espíritu Santo, que nos va a
devolver el caminar, nos va a guiar al camino de la santidad, del amor, de
la justicia.

El Cuadro de los Sagrados Corazones Unidos

Otro sacramental y muy importante del Apostolado es el Cuadro de los


Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María. El Cuadro del Apostolado de
los Sagrados Corazones Unidos representa la unión de Jesús y María en el
momento pleno de la existencia de los dos, el sacrificio de la Cruz, donde
sus dos corazones estaban unidos en la misma causa de amor; unidos en
el mismo sacrificio de misericordia por los hombres, por la conversión de
los pobres pecadores; abriéndonos las puertas del cielo al amor de Dios
Padre.

Cuando la Santísima Madre me pide divulgar la revelación, desde un


primer momento, me pide un cuadro donde estén impresos las dos visiones
que tengo, que el Señor transmite, del Corazón Doloroso e Inmaculado de
María y del Sagrado Corazón de Jesús. Tal como la Madre y el Señor se me
han revelado desde el inicio de esta obra, es que la Madre pide que se
representen en un cuadro. Este cuadro de los Sagrados Corazones pinta en
el centro a Jesús en la Cruz. Jesús que tiene su corazón encerrado dentro
de la Eucaristía; una hostia en el pecho de Jesús crucificado, dentro de esa
hostia su Sagrado Corazón abierto y desde esa apertura de su Corazón bro-
ta los rayos de Sangre y de Agua.

Al lado derecho de Jesús está Nuestra Señora, el Corazón Doloroso e In-


maculado de María. El Corazón de nuestra Madre está expuesto y partici-
pando en este sacrificio, con una espada que atraviesa Su Corazón; siendo
ella Corredentora de su Hijo. El Corazón de Nuestra Madre tiene tres ro-
49
sas. Nuestra Madre nos explica que los tres rosas, la blanca representa la
Oración; la roja Sacrificio y la dorada Penitencia. Y ella me dice que esas
tres rosas de Su Corazón representan su único y perenne mensaje: Oración,
Sacrificio y Penitencia. Nuestra Señora también tiene el Santo Rosario, que
es la cadena de salvación de estos Últimos Tiempos. La Madre vestida con
un manto dorado. Es el Sol que envuelve su ser. Es el Sol de Jesús, que
envuelve a María, “la mujer vestida del Sol, ceñida en su cintura porque
esta encinta” y está a dando a luz a Su Hijo en la Cruz. Ella se vuelve en
Medianera de Todas las Gracias. Allí esta ella vestida como Reina, como
Señora, como Madre Misericordiosa que atiende a Su Hijo en la Cruz, y
con su mirada al mundo tiende nuestros corazones como nuestra abogada
entre Su Hijo y nosotros.

El Corazón Doloroso e Inmaculado de María es, por lo tanto, una advo-


cación universal. Nuestra Señora ha dicho que este título es muy grande
porque no se lo ha revelado Ella a un profeta, sino que ha sido la Santísima
Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo quien le han dado este título
para el fin de los tiempos, Corazón Doloroso e Inmaculado de María.

Es por eso que en nuestro Apostolado, los patrones por excelencia, son el
Eucarístico y Sagrado Corazón de Jesús, pero Jesús Sacrificado, Jesús Sacra-
mentado, Jesús Misericordioso. Así que Nuestra Madre en este cuadro nos
está invitando a la devoción, a la adoración, a la contemplación de su Hijo
Crucificado, que debe de ser el centro de nuestra vida.

Nuestro Señor ha pedido que el cuadro de los Sagrados Corazones sea en-
tronizado en los hogares y en los miembros donde ellos estén, trabajen,
habiten o se lleven a cabo los Cenáculos de Oración. El cuadro del Apos-
tolado debe llevarse a las misiones, a los enfermos, a las familias, a los
jóvenes, a los niños, parroquias y comunidades, pues es el Estandarte por
excelencia, es la bandera única para llevar el Reino de Sus Dos Corazones.
En el Libro de Isaías [Link] “Izará un estandarte que se verá desde el ex-
tranjero, para juntar a los desterrados de Israel, y reunirá a los dispersos de
Judá desde los cuatro cofines de la tierra”. ¿Y no es esa pues la misión del
Apostolado: Reunir, juntar a todo el pueblo nuevo de Israel? Esa es la gran
misión de este Apostolado. Reunir para llegar luego al Triunfo y al Reinado
Eucarístico de los Sagrados Corazones en todo el mundo.

El 10 de octubre de 2015 el Sagrado Corazón de Jesús dijo: Las imágenes


peregrinas de nuestros Sagrados Corazones obtienen una Bendición, irán
en el mundo y extenderán, con el Triunfo del Inmaculado Corazón de
Mi Madre, Mi Reino Eucarístico. Cada imagen será como una red, cada
cuadro de los Sagrados Corazones pescará almas para Mi Sagrado Corazón,
les otorgo un canal de gracias a través de este cuadro y el don de la con-
versión y de Mi Amor. Extiendan con este cuadro el Reinado de los Dos
Sacratísimos Corazones.

50
El cuadro de los Sagrados Corazones nos invita a la contemplación y a la
misión; a la adoración y a la reparación. Jesús ha pedido que este cuadro
sea entronizado en los hogares donde hacemos los Cenáculos de Oración,
en la casa de cada uno de los miembros del Apostolado porque va a pro-
teger de calamidades, de tribulaciones, de guerras; ante este cuadro huye
Satanás. Pero lo más importante, la más grande promesa es que este
cuadro tiene el don de la conversión y del amor.

Los Dos Estandartes de los Sagrados Corazones Unidos

Otro sacramental del Apostolado, es el Estandarte del Reinado de los


Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María. Este estandarte consta de
dos partes: una parte color blanco; otra roja; una cruz con un Rosario, y a
cada lado el Corazón de Jesús y el Corazón de María. Es el estandarte del
Reinado, y los colores rojo y blanco representan martirio y ejército. Este
estandarte reúne en sí mismo el carisma, la misión y el llamado de todos
los apóstoles consagrados a los Dos Corazones. Sus colores nos indican que
estamos en una guerra espiritual. Ese ejército que lleva la Cruz y el Rosario
como su única arma de artillería que ya profetizaría San Luis Grignion de
Montfort. Estos apóstoles aguerridos llevarán el Rosario y la Cruz. Así que
nos convertimos con este estandarte en un ejército con voz clara e inque-
brantable.

Exclama sin temor: “Somos el Ejército de María. Luchamos por extender el


Reino Eucarístico de la Santísima Trinidad en todos los corazones”.

Y luego está el Estandarte del Triunfo de los Sagrados Corazones de Jesús


y María. Estandarte que fue revelado en las manifestaciones de Dozu-
lé. Este estandarte es el Estandarte del Triunfo reunidos en la Cruz. No
solo es un símbolo, sino que es una predicción profética, porque al ver
esos colores: azul y blanco, Triunfo de la Inmaculada y el Triunfo de la
Eucaristía. Y por eso en la parte superior del estandarte dice: “Ya estoy
llegando”. Ya Jesús está anunciando que llega ese Reino, pero al final, en
la parte ya inferior, ese ejército redimido contesta: “¡Ven Señor Jesús, con
María Nuestra Madre!”.
51
Este estandarte nos lleva al Reinado de la Eucaristía que trae la Inmacula-
da. Jesús anuncia: “Ya estoy llegando” y su ejército contesta: “¡Ven Señor
pero ven con María!”.
Un estandarte representa la lucha, la peregrinación, la conquista, la guerra
espiritual, pero el otro estandarte representa ya el Triunfo, ya la venida, ya
el cumplimiento de las profecías.

El Aceite de Rosas y Miel

Y otros sacramentales que Nuestra Señora ha dado para el fin de los tiem-
pos como remedios espirituales y corporales.
El 18 de octubre de 2015 dice: Querido niño, el tiempo en que el Señor
les ha dado la oportunidad de estar, es un tiempo de gran Misericordia,
pues se ha derramado en amor y compasión, llamándoles a una sincera
conversión, a un cambio de corazón.

Querido hijo, es esta era donde la maldad y el pecado domina, las Gracias
y la Misericordia abunda. Estas gracias se reciben con amor, y con fe.

Hijito, preparo a mi Ejército, desde La Salette, preparo a mi Ejército, para


la gran batalla, que enfrentan ahora, la justicia y el pecado. Una batalla
terrible de guerra espiritual y de división. La Iglesia es sacudida pero no
será vencida, aunque quede un resto de almas fieles, queden en pie, allí
estará la Iglesia para la salvación de las almas. Así querido niño, el Señor
iniciará la nueva humanidad entregada al Padre Eterno, por mis Manos
Maternas.

Mi niño, pero el mundo no escucha, mis palabras son ignoradas y hasta re-
chazadas. Llamo a mi Ejército Mariano, y les digo que formen y que tomen
con seriedad mi llamado. El tiempo es serio, la crisis aumentará por la
misma causa del hombre. Cuando el pecado aumenta, aumentan también
sus consecuencias.

Mis hijos, quienes deben prepararse, deben consagrarse a mi Corazón In-


maculado, y a través de Mí, al Sagrado Corazón de mi Hijo, a quién deben
adorar en el Santísimo Sacramento.
Hijito, cae una lluvia de agua, fuego y tierra sobre el mundo, que debe ser
purificado. El agua hundirá los cimientos del reino de Satanás; el fuego ex-
52
terminará al mal; la tierra cubrirá sus maldades hasta desaparecerlas, para
que el Señor tome nuevamente el Poder y la Voluntad Divina, en su Amor.
El Amor es el Poder de DIOS, que reinará en todos los corazones.
Hijo, guarden, alimentos, ropas, agua, especialmente almacenen
recipientes de agua. Guarden agua de mi Fuente de Gracia y Misericor-
dia para vuestras familias, para vuestros hermanos. Guarden lo necesario
para mantenerse, en el tiempo que el Padre envía para el bien de vuestras
almas. Sellen sus casas con la Sangre de mi Hijo y mis Lágrimas Maternas.

En vuestros hogares debe haber un altar principal, o un Santuario, o un


Refugio Familiar, la Cruz, el Cuadro de los Sagrados Corazones Unidos, de
Jesús y María, la Sagrada Escritura, agua y velas benditas. No se quiten de
sus cuerpos los sacramentales, unjan con el aceite bendito de mis rosas,
sus posesiones y familias; asperjan agua bendita en todo su hogar.

Hijo ha llegado el tiempo que prepares a mi Ejército. Hijo no crean y no se


dejen confundir por fechas y números. Todo sucederá en la hora, tiempo y
día del Padre Celestial. Solo les toca estar preparados para ese momento.

Hijito, enséñale a mi pueblo que mi llamado es serio, con seriedad, por


amor y no por obligación, debe obedecer y responder con el Fiat. En el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

El 23 de octubre de 2015, el Corazón Doloroso e Inmaculado de María


transmite un nuevo Llamado de Amor y de Conversión: Querido hijo de
Mi Corazón Inmaculado, así como en el Antiguo Testamento y en el Nuevo
Testamento, e incluso algunas obras realizadas por mi Hijo, así también
en el Cielo, que es mi Hijo porque Él es la Vida Eterna, viene a pedirles
que guarden y conserven signos, elementos de la naturaleza y la ayuda
material de la Creación del Padre para estos últimos tiempos de calam-
idad, sufrimientos y pruebas. Así como mi Hijo utilizó signos para sanar
tantos corazones, así les pedimos aprovechar los remedios que a través de
muchos siervos y profetas les hemos revelado. Vendrán nuevas enferme-
dades muy dolorosas, sobre todo para los tejidos del cuerpo a causa de la
radiación solar, y la energía nuclear que se escapa al ambiente causando
muchas enfermedades, virus y epidemias que mis hijos ignoran su origen.
Para ello les hemos regalado muchos remedios, uno de ellos que ahora les
entrego es el uso de la miel, debe estar bendecida ya que al ser ingerida
tres veces al día curará las heridas del cuerpo y del corazón.

También usen aguas, guarden las aguas que tomen de Mi Fuente, que he
bendecido. Las rosas que ponen en mis altares servirán para múltiples en-
fermedades, pueden comerse sus pétalos o hacer sus pétalos en té.
Hijo, las rosas benditas sumergidas en aceite puro de oliva deben dejarlas
reposar en el aceite durante 9 días, 13 días o 33 días, sobre el altar que
53
haya en sus hogares o en mis Refugios Marianos. No importa si depositan
en el aceite la rosa entera o los pétalos, la cantidad no es necesaria. El aceite
será un bálsamo suave que tendrá mi protección para que se unjan con él
siempre, y los enfermos sientan Mis Caricias de Madre. Es muy importante
pero no sustituye el Sacramento de la Unción de Enfermos. Las uvas bendi-
tas serán provisión para mis hijos. Usen la medalla conocida como la Mila-
grosa que es la medalla de nuestros Sagrados Corazones Unidos. Usen las
medallas de San Benito, el Escapulario del Carmen y el Escapulario de los
Sagrados Corazones que les he dado para estos últimos tiempos, pero que
reúne en él todas las gracias y promesas.

Tengan imágenes y libros santos, especialmente las Sagradas Escrituras y


los mensajes Llamados de Amor y de Conversión que les hemos entregado.
En vuestras manos el Santo Rosario, no debe faltar.
Hijo, le he dado a la humanidad numerosos consejos de Madre, utilizadlos
bien. Son un canal de Gracias, escudos y corazas para que les protejan de
las represalias de mi adversario.

Les amo y les bendigo. Obedezcan Mis Llamados de Amor y Conversión. En


el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
Nuestra Santísima Madre, el Señor Jesús solo quieren prepararnos, hacer-
nos fuertes para esta batalla que ya estamos viviendo. Los sacramentales
serán como un escudo para el espíritu; serán Gracias para nuestro espíritu
que nos darán fuerza, fidelidad, perseverancia.

Como dice Nuestra Madre, es el momento de tomar su Llamado de Amor


y de Conversión, que son la recopilación de sus auténticas revelaciones da-
das en el mundo. Es momento de abrir el corazón y cooperar con Nuestra
Señora para con sus planes de amor y de salvación de los hombres. Fiat,
Fiat. Amen.

El Escapulario de los Sagrados Corazones Unidos

Otro sacramental, muchísimo, importantísimo del Apostolado, que en toda


su contextura, que en todo lo que lo hace como tal es un signo, es un men-
saje, es una señal. Primero cada uno de nosotros cuando nos imponemos
este escapulario, nos hacemos consagrados a los Sagrados Corazones. Es
nuestro signo externo de nuestro corazón que ya está sellado con los nom-
bres de Jesús y María.
54
El Escapulario fue revelado por primera vez el 4 de junio de 2014. El Sagra-
do Corazón de Jesús me dijo: Hijo mío, vengo a tu alma para que tú, mi sol-
dado, seas todo mío. Hoy te consagro como apóstol de la luz, del amor y te
escojo como heraldo de Mi Segunda Venida, porque he aquí que yo vengo.
En este momento preciso Jesús me impone un escapulario:

En la parte delantera tiene una Cruz Blanca con los cinco puntos de mi San-
gre en las partes de las Heridas de sus manos, de sus pies, de su costado, o
su corazón y su cabeza. Pero En la parte de atrás estaba un corazón, con una
daga, rodeado por tres rosas: blanca, roja y amarilla. En la punta de la daga
una gota de Sangre. El Escapulario era color café, que se unía la parte de-
lantera con la parte de atrás, por medio, también, de dos cintas color café.

Y Jesús continúa: Por hoy Mi apóstol querido vengo nuevamente a con-


sagrarte.

Mis dos Rayos Misericordiosos llenan tu ser. Hijo, el camino es duro, pero
conmigo se vuelve transitable. ¡Ya es hora que el mundo vuelva a mi
Corazón! Te consagro, por eso, con este Escapulario.
Y Jesús aclara: No es nuevo. Ya está presente en el misterio de Mi vida y
por eso tú serás pregonero de él. Yo vendré a reinar en cada corazón. Cada
corazón será tocado, cada ser volverá a la justicia y vivirá en el orden que
ha sido creado. Hoy llamo a todos Mis hijos a usar este Escapulario. Mi
Cruz simboliza Mi sacrificio. Las Heridas son las que se abren para alcanzar
Misericordia para el mundo. La Cruz me simboliza a Mí, el Blanquísimo Cor-
dero que está en el Trono. Pero también está Mi Madre, la seguidora por
excelencia, porque también mi Madre sufrió mi Dolorosa Pasión.

El 5 de julio de 2014 Nuestra Señora me dice: El Escapulario es de dos tiras,


cintas muy delgadas de color café. En la parte delantera una cruz, con bor-
des celeste, representando en la Cruz los lugares de las heridas del Señor,
pies, manos, costado y cabeza. Atrás está el corazón de María, traspasado
por una espada con tres rosas. El color significa la vida de entrega y de
sacrificio. Este color significa y representa la vida de Jesús y María y su
sacrificio expiatorio.

La Cruz significa el máximo Amor de Dios. Todo apóstol de Jesús y María


debe aspirar a unirse a esta Cruz; el color blanco de la Cruz significa el
Triunfo del Cordero que quita los pecados del mundo, el color celeste en su
borde significa la compañía de la Madre en la vida de Nuestro Señor Jesús.
Nuestra Madre representada en su Corazón Doloroso e Inmaculado va en
la parte de atrás en la espalda, representándola como la perfecta discípula.
Las tres rosas representan los dones que deben vivir los apóstoles del Do-
loroso e Inmaculado Corazón, la oración, el sacrificio y la penitencia.
El 17 de septiembre, la Santa Madre dice: Desde hace mucho, pequeño
mío, ya se había anunciado que al final se suscitarían apóstoles, aquellos
55
que llevarían la grande, nueva, única y final evangelización sobre la tierra,
pues en su corazón hubo un nuevo cenáculo y en ello se derramó el Es-
píritu Santo. Ha llegado el tiempo, hijo mío, tiempo de evangelizar, tiempo
de consagrar cada alma, cada familia, cada rincón del mundo. Quiero que
cada consagrado a mi corazón renazca en el amor. Estos apóstoles han sido
consagrados; han sido gestados en mi vientre, pues los doy a la luz, con
la vida divina, Eva los dio a luz para la tierra; yo los doy a luz para el cielo.

El ejército del dragón rojo se está preparando, y su ejército está conforma-


do por el ateísmo, la masonería, el terrorismo y muchos otros hijos de las
tinieblas y de la oscuridad. Así también mi ejército está formado por todos
mis hijos consagrados: sacerdotes, religiosos y fieles. La Santísima Trinidad
me envía a reunir a los fieles justos y humildes. No es un nuevo carisma;
no es una nueva misión. Son mis apóstoles. Son aquellos que toman muy
a pecho las palabras de Mi Hijo: “Id y Anunciad”. Ellos están encendidos
en el fuego del Amor Divino. El celo de la casa de Mi Padre los consume.
Predican a tiempo y destiempo. Llevan la Palabra de Mi Hijo como su Regla
de Oro y su único tesoro. Ayudan a sus sacerdotes; ayudan a sus pastores;
salen en busca de las ovejas perdidas; aman a Dios; aman al prójimo.

Hijos, conságrense a Mi corazón; tomen a pecho los compromisos y pedi-


dos de la Santa Iglesia, vivan a plenitud su bautismo y confirmación. No
importa el carisma espiritual del alma que quiera consagrarse, porque lo
importante es ser sal y luz, donde Mi Hijo los ha puesto; dando testimonio
que por Mi corazón se llega al corazón de Mi Hijo. Serán ustedes los que
traigan Mi Triunfo final.

Esto es muy importante recalcarlo: Serán ustedes los que traigan Mi Triun-
fo final. Es una seriedad, compromiso y responsabilidad importantísima lo
que en este mensaje se nos dice. Serán ustedes los que traigan Mi Triunfo
final. Hijos, conságrense a Mi Corazón. Llevemos el Triunfo de Mi Hijo y su
Iglesia y destruyamos a Satanás. Hijos, consagrarse a Mi corazón significa
hacer vida su consagración Bautismal; vivir su compromiso de la Confir-
mación, de Mi Hijo y su Iglesia; predicar, testimoniar y evangelizar. Ayudar
a sus pastores en la tarea de salvación de las almas; vivir las virtudes de la
fe, de la esperanza, la caridad, la humildad, la obediencia, la abnegación,
el sacrificio, la oración y la penitencia; teniendo como único programa de
vida la Ley de Dios y el Evangelio de Mi Hijo.

Y el día 18 de septiembre de 2014, Nuestra Señora vuelve a decir: Queri-


dos hijo, hoy vengo nuevamente a anunciar el próximo retorno en Gloria y
Majestad de Mi Hijo Jesús, el Cristo, Rey del Universo, y el Reinado de Mi
Doloroso e Inmaculado Corazón. Querido hijo, quiero explicarte el signifi-
cado del Escapulario que se te ha entregado. Hijo, el color marrón o café
significa, representa la vida de Nuestros Corazones, vida de sacrificio, de
penitencia, dolor y expiación. Todo el Escapulario es de color café, significa
que cargan sobre sus hombros los 33 años de vida de Mi Hijo en la tierra; y
56
como Mi Hijo deben dar testimonio de amor a Dios.

La Cruz Blanca significa la redención, además es señal de estos tiempos. Es


la señal que alumbrará el cielo. Es la gran señal prometida a Santa Fausti-
na; es la cruz, Cruz del Triunfo. Ya no es el leño seco del Calvario, es el leño
verde y glorificado; Jesucristo que viene conmigo al mundo. La parte azul
es la intercesión y mi presencia maternal. Es la Cruz del Amor; es la señal
prometida en mis Santuarios Marianos. Significa que deben ser ustedes
los nuevos cristos de la humanidad. Y que guiará a Mi Ejército Mariano.
El Corazón es Mi Corazón Doloroso e Inmaculado, traspasado por la espa-
da de dolor, dolor que es causado por la pérdida grave de muchas almas;
atrás porque Yo Soy la Esclava del Señor. La Gota de mi Sangre que cae
sobre la daga es la Gracia de mi Corredención. Con este Escapulario son los
apóstoles de los últimos tiempos anunciado en La Salette y profetizado por
San Luis Grignion de Montfort. El Escapulario es el escudo espiritual para
las almas.

Yo les amo y les he dado este tesoro del Cielo para ustedes, porque soy
Madre que vela por sus hijos; porque soy la Corredentora de las almas.
Si ven, mis queridos hermanos, el Escapulario es uno de los sacramentales
del Apostolado que más promesas tiene; del que más mensajes de impor-
tancia se han dado, porque es la vida de Jesús, el Triunfo Eucarístico, el
Reino de María, la señal prometida. Todo está allí.: El color café que tam-
bién nos hace alusión al escapulario carmelita; la Cruz blanca en el Escapu-
lario hace alusión a la Cruz Blanca del Escapulario que vieron las niñas en
Garabandal, en el Escapulario que en su mano traía Nuestra Señora. Todo
está allí. Todo está allí. Es por eso que les digo de concentrarnos en la in-
mensidad de esta Obra.

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RITO PARA LA IMPOSICIÓN DEL SAGRADO ESCAPULARIO
DE LOS SAGRADOS CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y DE
MARÍA
Descripción para la imposición del Escapulario que aplica para:
Con presencia Sacerdotal
En su Cenáculo de oración y coordinador
Individualmente

Renuncia a Satanás y Renovación de las promesas del Bautismo

De pie y con las velas encendidas en sus manos, renuncian a Satanás y


renuevan las promesas del Bautismo, para que vivamos una vida nueva.
Por tanto, en orden de recibir nuestro Escapulario, Sacramental del Apos-
tolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, renovemos
las promesas del Santo Bautismo, con las que en otro tiempo renunciamos
a Satanás y a sus obras, y prometimos servir fielmente a Dios en la Santa
Iglesia Católica.

Comenzar

Sacerdote, Coordinador o usted mismo:


¿Renunciáis al pecado para vivir en la libertad de los Hijos de Dios?
Todos: Sí, renuncio.

Sacerdote, Coordinador o usted mismo:


¿Renunciáis a todas las seducciones del mal, para que no domine en vo-
sotros el pecado?
Todos: Sí, renuncio.

Sacerdote, Coordinador o usted mismo:


¿Renunciáis a satanás, padre y príncipe del pecado?
Todos: Sí, renuncio.

Renovar nuestra fe bautismal.

Sacerdote, Coordinador o usted mismo:


¿Creéis en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?
Todos: Sí, creo
Sacerdote, Coordinador o usted mismo:
¿Creéis en Jesucristo, su Hijo Único, Nuestro Señor, que nació de Santa
María Virgen, Murió fue sepultado, resucito de entre los muertos y está
sentado a la derecha del Padre?
Todos: Sí, creo

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Sacerdote, Coordinador o usted mismo:
¿Creéis en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, en la Comunión de
los Santos, en el perdón de los pecados, en la Resurrección de la carne y la
Vida Eterna?
Todos: Sí, creo

Oremos:

Que Dios Todopoderoso, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos re-
generó por el Agua y el Espíritu Santo y que nos concedió la remisión de los
pecados, nos guarde en su Gracia, en el mismo Jesucristo Nuestro Señor,
para la Vida Eterna. Amén.

Se asperja al pueblo con Agua Bendita

Letanía de Los Santos


Señor, ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Santa María, Madre de Dios, Rogad por nosotros
San Miguel, Rogad por nosotros
Santos Ángeles de Dios, Rogad por nosotros
San Juan Bautista, Rogad por nosotros
Patriarca San José, Rogad por nosotros
Santos Pedro y Pablo, Rogad por nosotros
San Andrés, Rogad por nosotros
San Juan, Rogad por nosotros
Santa María Magdalena, Rogad por nosotros
San Esteban, Rogad por nosotros
San Ignacio de Antioquía, Rogad por nosotros
San Lorenzo, Rogad por nosotros
Santas Perpetua y Felicidad, Rogad por nosotros
Santa Inés, Rogad por nosotros
Santa Filomena, Rogad por nosotros
San Gregorio, Rogad por nosotros
San Agustín, Rogad por nosotros
San Atanasio, Rogad por nosotros
San Basilio, Rogad por nosotros
Santo Domingo de Guzmán, Rogad por nosotros
San Francisco de Asís, Rogad por nosotros
San Benito, Rogad por nosotros
Santos Ignacio de Rogad por nosotros
Loyola y Francisco Javier, Rogad por nosotros
San Juan María Vianney, Rogad por nosotros
Santo Padre Pio de Pietrelcina, Rogad por nosotros
Santas Catalina de Rogad por nosotros
Siena y Rosa de Lima, Rogad por nosotros
Santas Teresa de Jesúsy Teresita de Lisieux, Rogad por nosotros

59
Santos y Santas de Dios, Rogad por nosotros.
Muéstrate propicio, Líbranos Señor.
De todo mal, Líbranos Señor.
De todo pecado, Líbranos Señor.
De la muerte eterna, Líbranos Señor.
Por tu Encarnación, Líbranos Señor.
Por tu Muerte y Resurrección, Líbranos Señor.
Por el envío del Espíritu Santo, Líbranos Señor.
Nosotros, que somos pecadores, Te rogamos, óyenos.

Oración del apóstol de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María

Mi Querida Madre, que tanto amas mi alma y su salvación, me uno total-


mente a ti, y me despojo del hombre viejo y sus obras (Efesios 4:22) para
morir al mundo y vivir escondido en tu corazón Doloroso e Inmaculado,
por eso yo (nombre) me consagro a ti, como siervo del Fiat y evangelizador,
siendo apóstol de tu Doloroso e Inmaculado Corazón.

Deseo vivir mi consagración llevando a Cristo en mi corazón; cubriendo con


mi oración, al Santo Padre, Cardenales, Obispos, Sacerdotes, Diáconos, Re-
ligiosos y Religiosas, misioneros, catequistas, y a todos los Bautizados.

Madre deseo llevar mi consagración a las familias y matrimonios en los


cuales el enemigo se está centrando para la destrucción del Reino de Dios.

Deseo ser siervo de Sus Sagrados Corazones Unidos, para cooperar con la
salvación y evangelización de la humanidad y apóstol del Triunfo de sus
Sagrados Corazones.

Renuncio a Satanás, renuevo mi Bautismo, confirmo mi fe en Jesucristo y


acepto su Divina Voluntad en mí, quiero ser sagrario vivo de Jesús, protec-
tor de las Almas Benditas del Purgatorio y también apóstol de la vida, apa-
drino a todos los niños inocentes abortados, pido la conversión del mundo,
pido la paz y la justicia y deseo vivir en oración, sacrificio, reparación, ex-
piación y penitencia, implorando al Padre Eterno, el pronto retorno de su
Hijo Jesucristo y prometo vivir con María, para María, en María y por María,
desde hoy hasta mi total y definitiva entrega al Padre Eterno. Amén.

Bendición e Imposición del Escapulario


Sacerdote:
S. El señor este con ustedes
F. y con tu espíritu
Oremos:

Dios Padre Todopoderoso, sin el cual no somos nada, no podemos nada,


siendo siervos inútiles, pecadores y solo dignos del infierno, pedimos hu-

60
mildemente que te dignes bendecir y santificar estos Vínculos de Amor,
que son señal de perpetuo servicio en honor del Corazón Doloroso e In-
maculado de María, Verdadera Madre Dios, concédenos propicio que todos
aquellos que los lleven devotamente, sean liberados de la esclavitud de
este mundo y del poder del diablo, los príncipes de las tinieblas se alejen
de ellos temblando y huyendo asustados con todos sus ministros. No pre-
suman molestar a los servidores de esta Santísima y Potentísima Reina del
Cielo y de la tierra, Señora de los Ángeles y de los hombres, Vencedora del
infierno.

Estos vínculos sean para ellos señal del Triunfo del Corazón Doloroso e In-
maculado de María y los haga partícipe del Reinado Eucarístico del Sagrado
Corazón de Jesús, que los Arcángeles, San Miguel, San Gabriel, San Rafael,
los Ángeles Custodios, los guarden y protejan. Que estos hijos y esclavos
de amor de Vuestros Sagrados Corazones Unidos vivan en santidad, en la
práctica de la virtud, sean libertados de la corrupción, de las tentaciones,
de las seducciones de este mundo, sean auténticos discípulos del Sagrado
Corazón de Jesús, dejando al hombre viejo, sus obras y acciones y vivan
dentro del Fiat de la Divina Voluntad por intercesión del Corazón Doloro-
so e Inmaculado de María. Que tu gracia no los abandone, los acompañe
siempre ahora y en la hora de su muerte, por el mismo Jesucristo Nuestro
Señor. Amén.

El sacerdote impone los Escapularios

Seguidamente se realiza la Oración de Consagración

Consagración de sí mismo a Jesucristo, la Sabiduría Encarnada por las


Manos de San Luis María de Montfort.

¡Oh Sabiduría eterna y encarnada! ¡Oh amabilísimo y adorable Jesús, ver-


dadero Dios y verdadero hombre, Hijo único del Padre Eter¬no y de María,
siempre Virgen! Os adoro profundamente en el seno y en los esplendores
de vues¬tro Padre, durante la eternidad, y en el seno virginal de María,
vuestra dignísima Madre, en el tiempo de vuestra Encarnación. Os doy gra-
cias porque os habéis anonadado, tomando la forma de esclavo, para sa-
carme de la cruel esclavitud del demonio. Os alabo y glorifico, porque os
habéis dignado someteros a María, vuestra santísima Madre, en todas las
cosas, a fin de hacerme por Ella vuestro fiel esclavo.

Pero, ¡ay!, ingrato e infiel como soy, no he guardado los votos y las prome-
sas que tan solemnemente hice en mi bautismo; no he cumplido mis obliga-
ciones; no merezco ser llamado vuestro hijo ni vuestro esclavo; y como en
mí nada hay que no merezca vuestra repulsa y vuestra cólera, no me atrevo
por mí mismo a acercarme a vuestra santa y augusta Majestad. Por eso
recurro a la intercesión de vuestra Santísima Madre, que me habéis dado
como mediadora ante Vos; y por su intermedio espero obtener de Vos la
61
contrición y el perdón de mis pecados, la adquisición y la conservación de
la Sabiduría.

Dios te salve, pues, ¡oh María Inmaculada!, Tabernáculo vivien¬te de la Di-


vinidad, en donde la Sabiduría Eterna escondida quiere ser adorada por los
ángeles y por los hombres. Dios te salve, ¡oh Reina del Cielo y de la tierra!,
a cuyo imperio está sometido todo cuanto hay por debajo de Dios. Dios
te salve, ¡oh Refugio seguro de los pecadores!, cuya misericordia a nadie
ha faltado; escuchad los deseos que tengo de la divina Sabiduría, y recibid
para ello los votos y las ofrendas que mi bajeza os presenta.

Yo, N…, pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en vuestras manos los votos
de mi bautismo. Renuncio para siempre a Satanás, a sus pompas y a sus
obras, y me doy por entero a Jesucristo, la Sabiduría encarnada, para llevar
mi cruz en su seguimiento todos los días de mi vida. Y a fin de que le sea
más fiel de lo que le he sido hasta ahora, os escojo hoy, ¡oh María!, en
presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y Señora. Os entrego y
consagro, en calidad de esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores
y exteriores, y aun el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y
futuras, dejándoos entero y pleno derecho de disponer de mí y de todo
lo que me pertenece, sin excepción, según vuestro beneplácito, y para la
mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad.

Recibid, ¡oh Virgen benignísima!, esta pequeña ofrenda de mi esclavitud,


en honor y unión de la sumisión que la Sabiduría encarnada se ha digna-
do tener a vuestra maternidad; en homenaje del poder que ambos tenéis
sobre este pequeño gusanillo y miserable pecador; y en acción de gracias
por los privilegios con que os ha favorecido la Santísima Trinidad. Protesto
que en adelante quiero, como verdadero esclavo vuestro, procurar vues-
tro honor y obedeceros en todas las cosas. ¡Oh Madre admirable!, pre-
sentadme a vuestro querido Hijo en calidad de esclavo eterno, a fin de que,
habiéndome rescatado por Vos, me reciba también por Vos. ¡Oh Madre
de misericordia!, concededme la gracia de alcanzar la verdadera Sabiduría
de Dios, y de colocarme, por ende, en el número de los que Vos amáis,
enseñáis, guiais, alimentáis y protegéis como a hijos y esclavos vues-
tros. ¡Oh Virgen fiel!, hacedme en todas las cosas tan perfecto discípulo,
imitador y esclavo de la Sabiduría encarnada, Jesucristo, vuestro Hijo, que
llegue, por vuestra intercesión y a vuestro ejemplo, a la plenitud de su
edad sobre la tierra y de su gloria en los cielos. Amén.

Recibimiento de la consagración, por parte del sacerdote

En nombre de la Santísima Virgen acepto la ofrenda de cada uno de


ustedes y escribo su nombre en el libro de sus hijos predilectos, si ustedes
perseveran en el santo propósito les prometo de parte de DIOS todopo-
deroso, la vida eterna y la unión con el Doloroso e Inmaculado Corazón de

62
María en la bienaventurada eternidad del cielo.

Bendición final
S. El Señor esté con ustedes
F. y con tu espíritu

S. La bendición del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo desciendan sobre
todos vosotros, ahora y por siempre.
F. Amén.

“EL AVE MARÍA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS”


10 de agosto del 2014
Llamado de amor y conversión del Corazón Doloroso e Inmaculado de
María

Santísima virgen y Madre Bendita medianera de todas las gracias y corre-


dentora de todas las almas.

Querido hijo, alma pura, y estigmatizado de mi corazón, que gracias reci-


bes en tu vida mística, vives escondido en nuestros corazones.

Hijo uno de mis maternales encargos a tu pequeña alma, es que proclames


y anuncies que yo vuestra Santísima Madre soy la corredentora y que nin-
guna gracia llega a ustedes sino es por mi bendita mediación. En estos
tiempos de caos es necesario que me proclaméis como la corredentora,
la “Theotokos”, la madre que entrega su vida junto a sus hijos fieles como
la madre de los santos Macabeos. (2 Macabeos cap. 7). Yo, la Auxiliadora,
invito a que me invoquéis con el Santo Rosario que se les ha confiado y
pongáis a la humanidad en mi corazón. Yo seré puerto seguro para ustedes
pero les digo, hijitos, hace falta mucho que naufragar, seguid en mi esperanza
y perseverad en mi amor.

Yo prometo que quien me invoque y me honre con el Santo Rosario de mi


corredención sentirá el efecto de mi Llama de Amor:
Verán mis bendiciones que caerán como escarchas y lágrimas.
Yo aliviaré a los hogares y familias.
Traeré la paz al mundo.
Protegeré de guerras.
Disminuirá el aborto.
Serán aliviadas las almas benditas del purgatorio.
Salvaré con mi amor maternal a muchos sacerdotes, religiosos y religiosas
de las garras de mi adversario.
Mi gracia se extenderá en el mundo.
Habrá salud de alma y cuerpo en mis hijos.
Guiaré finalmente a mis hijos al refugio seguro de mi corazón.

63
Las almas que lo recen sentirán el efecto de mi corredención.

El Ave María de los Últimos Tiempos


Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú
eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Corredentora de las almas,
ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia, de tu Llama
de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad,
ahora, y en la ahora de nuestra muerte. Amén.

Letanía a nuestra Santa Madre Corredentora y Medianera de todas las


gracias, reveladas al hermano Manuel de Jesús:

Señor, ten piedad


Cristo, ten piedad Señor, ten piedad
Señor, ten piedad Cristo, ten piedad
Cristo, óyenos Señor, ten piedad
Cristo, escúchanos Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
DIOS Padre Celestial del mundo,
DIOS Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
DIOS Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santísima un solo DIOS, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ten misericordia de nosotros.
Madre Corredentora, ruega por nosotros.
Madre Medianera, ruega por nosotros.
Madre Abogada ruega por nosotros.
Nuestra Paz, ruega por nosotros.
Ayuda Segura, ruega por nosotros.
Madre Auxiliadora, ruega por nosotros.
Madre Socorredora, ruega por nosotros.
Madre de Salvación, ruega por nosotros.
Madre Conquistadora, ruega por nosotros.
Madre, Virgen y Reina, ruega por nosotros.
Madre de la Oración, ruega por nosotros.
Madre del Sacrificio, ruega por nosotros.
Madre de la Penitencia, ruega por nosotros.
Madre de la Reparación, ruega por nosotros.
Madre de la Expiación, ruega por nosotros.
Victima pura en la Cruz, ruega por nosotros.
Madre Crucificada, ruega por nosotros.
Madre Dolorosa, ruega por nosotros.
Madre Inmaculada, ruega por nosotros.
Madre de Fortaleza, ruega por nosotros.
Madre del Amor, ruega por nosotros.

64
Madre de la Unidad, ruega por nosotros.
Madre Corredentora de las almas, ruega por nosotros.
Madre Gloriosa de la tierra, ruega por nosotros.
Madre Luminosa en nuestra caridad, ruega por nosotros.
Madre portadora de Jesús, ruega por nosotros.
Madre de la Eucaristía, ruega por nosotros.
Madre de la Paz, ruega por nosotros.
Madre de la Plegaria, ruega por nosotros.
ruega por nosotros.
Cordero de DIOS que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de DIOS que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de DIOS que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de
nosotros y danos la paz.

Oremos:
Señor Jesucristo, Hijo del Padre, manda ahora tu Espíritu sobre la tierra.
Haz que el Espíritu Santo habite en el Corazón de todos los pueblos, para
que sean preservados de la corrupción, de las calamidades y de la guerra.
Que la Señora de todos los pueblos, la Santísima Virgen María, sea Nuestra
Abogada. Amén.

CONSAGRACIONES DIARIAS DE LOS APÓSTOLES DE LOS


SAGRADOS CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y DE MARÍA
CONSAGRACIÓN DIARIA A DIOS ESPÍRITU SANTO

Espíritu Santo, Divino Espíritu de luz y amor, te consagro mi entendimiento,


mi corazón, mi voluntad y todo mi ser, en el tiempo y en la eternidad.

Que mi entendimiento esté siempre sumiso a tus divinas inspiraciones y


enseñanzas de la doctrina de la Iglesia católica, que Tú guías infaliblemente.

Que mi corazón se inflame siempre en la Llama de Amor Santo y Divino de


Dios Trino y Uno, para ser un fiel servidor de Jesucristo y de María Santísi-
ma y del prójimo, especialmente de los que más sufren en el alma y en el
cuerpo. Que mi voluntad este siempre conforme a tu Divina Voluntad.

Que toda mi vida sea fiel imitación de la vida y virtudes de Nuestro Señor
Jesucristo y de nuestra Santísima Madre María, tu Castísima Esposa. A Je-
sucristo verdaderamente presente en la Sagrada Eucaristía, contigo y el
Padre Eterno sea dado todo honor y gloria por siempre.

Dios Espíritu Santo, infinito amor del Padre y del Hijo, por las manos purísi-
mas de María, tu Esposa Inmaculada, me pongo hoy y todos los días de mi
vida sobre tu Altar Escogido, el Sagrado Corazón de Jesús unido profunda-
mente al Corazón Doloroso e Inmaculado de María, como un sacrificio en

65
tu honor, fuego consumidor, con firme resolución, ahora más que nunca,
de oír tu voz y cumplir en todas las cosas tu Santísima y Adorable Voluntad.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

CONSAGRACIÓN DIARIA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Yo..................me entrego y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor
Jesucristo, le ofrezco mi persona y mi vida, mis acciones, mis dolores y su-
frimientos, para que no desee hacer uso de ninguna parte de mi ser que no
sea para honrar, amar y glorificar al Sagrado Corazón y para hacerlo todo
en su Divino Querer.

Este es mi propósito inamovible, principalmente, ser completamente de Él,


y hacer todas las cosas por amor a Él, al mismo tiempo renunciando con
todo mi corazón a todo lo que no le sea agradable. Por lo tanto, te tomo,
Sagrado Corazón como el único objeto de mi amor, el guardián de mi vida,
mi seguridad de salvación, el re-medio de mi debilidad e inconstancia, la
expiación por todas las faltas de mi vida y mi refugio seguro a la hora de la
muerte.

Sé entonces, ¡Oh, Corazón de bondad! mi justificación ante Dios Padre y


aleja de mí los golpes de su justa ira. ¡Oh, Corazón de amor! pongo toda mi
confianza en Ti, ya que temo a todo por mi propia maldad y fragilidad, pero
tengo esperanza de todas las cosas por tu bondad y generosidad. Aparta
de mí todo lo que pueda disgus¬tarte o que se resista a tu Santa Voluntad;
permite que tu amor puro imprima tu imagen tan profundamente en mi
corazón para que nunca pueda olvidarte o separarme de Ti. Que yo obten-
ga de tu amada bondad la gracia de tener mi nombre escrito en tu Sagrado
Corazón, porque en Ti deseo poner toda mi felicidad y gloria, viviendo y
muriendo como tu esclavo por amor, apóstol y miembro del ejercito mariano
para extender tu Reinado Eucarístico con el Triunfo del Corazón Doloroso e
Inmaculado de María en todas las almas, en la Iglesia, en mi familia y en mi
propio corazón, en la Divina Voluntad.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

66
CONSAGRACIÓN DIARIA AL DOLOROSO E INMACULADO
CORAZÓN DE MARÍA
Yo..................... me consagro a tu Doloroso e Inmaculado Corazón, Hija
Amadísima del Padre Eterno; Dios te salve María, la Madre más admirable
del Hijo; Dios te salve María, la más fiel Esposa del Espíritu Santo; Dios
te salve María, la Madre más querida, Señora más amorosa, Reina más
poderosa. Dios te salve María, mi alegría, mi gloria, mi corazón y mi alma.

Tú eres toda mía por la Misericordia de Dios y te tomo como la Corredento-


ra de mi alma y la Medianera de todas las gracias que la Santísima Trinidad
quiera darme en amor, gracia y misericordia, pero yo soy todo tuyo en jus-
ticia. Sin embargo, no te pertenezco lo suficiente y, por eso, una vez más,
como un esclavo de amor que siempre le pertenece a su amo, me entrego
completamente a ti, sin reservar nada para mí o para otros. Si tú todavía
ves algo en mí que no se te haya entregado, por favor, tómalo ahora.

Conviértete en la Dueña completa de todas mis capacidades. Destruye en


mí todo lo que no sea agradable a Dios. Erradícalo y hazlo nada. Implanta
en mí todo lo que consideres bueno; mejóralo y haz que crezca en mí.

Que la luz de tu fe disipe la oscuridad de mi mente. Que tu profunda humil-


dad tome el lugar de mi orgullo. Que tu contemplación celestial ponga fin a
las distracciones de mi imaginación errante. Que tu visión continua de Dios
llene mi memoria con su presencia. Que el ardiente amor de tu Corazón
Doloroso e Inmaculado inflame la frialdad del mío. Que tus virtudes tomen
el lugar de mis pecados. Que tus méritos sean mi adorno y que compensen
mi falta de mérito ante Dios.

Finalmente, mi queridísima Madre, concédeme, si es posible, que no tenga


ningún otro espíritu que el tuyo para conocer a Jesús y a su Divina Volun-
tad. Que no tenga otra alma que la tuya para alabar y glorificar al Señor.
Que no tenga otro corazón más que el tuyo para amar a Dios pura y ardien-
temente como Tú lo amas.

Amén, así sea, a todo lo que hiciste en la tierra; Amén, así sea, a todo lo
que estás haciendo ahora en el Cielo. Amen, Así sea, a todo lo que estás
haciendo en mi alma. De esta manera, Tú y sólo Tú glorificarás a Jesús en mí
durante toda mi vida y a través de la eternidad, así me ayudarás a extender
el Reinado Eucarístico del Sagrado Corazón de Jesús e implantar el Triunfo
de tu Doloroso e Inmaculado Corazón en las almas, en la iglesia, en mi fa-
milia, en mi propio corazón, en la divina voluntad.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-

67
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Casto y amante corazón de San José, custodio de los Sagrados Corazones


Unidos de Jesús y de María y Protector de la Iglesia, ruega por nosotros que
nos refugiamos en ti. Amén.

Arcángel San Miguel, ruega por nosotros.


Arcángel San Rafael, ruega por nosotros.
Arcángel San Gabriel, ruega por nosotros.
Ángeles Custodios, rueguen por nosotros.

CONSAGRACIÓN DIARIA AL CASTO Y AMANTE CORAZÓN


DE SAN JOSÉ
Glorioso patriarca San José, Protector de los Sagrados Corazones Unidos
de Jesús y de María, me consagro a tu Casto y Amante Corazón Paternal y
también consagro y entrego a mi Familia terrenal a tu Paternal Protección
para que nos mantengáis en resguardo discreto y seguro en estos tiempos.

Ayúdanos Padre San José a vivir tu ejemplo de amor sirviendo a Dios y a


nuestros hermanos, danos tu fe y confianza a la Divina Providencia y que
vivamos unidos aceptando siempre en nuestra vida la Divina Voluntad de
Dios, ayúdanos a vivir tu esperanza para que seamos verdaderos testigos
del Evangelio que nuestro Señor Jesucristo nos ha enseñado, que como
familia nos asemejemos a vuestra Sagrada Familia y seamos testimonios de
entrega y completo abandono en Dios, Padre Nuestro.

No permitáis, Amado San José, que ni uno sólo se pierda muriendo sin
los ritos sacerdotales y sin tu Amable y amante presencia al lado de cada
moribundo de nuestra Familia. Te Confiamos a ti esta que es el mayor Bien
que El Cielo nos ha prestado para juntos alcanzar la Gloria Celestial.

Casto y Amante Corazón de San José, Custodio de los Sagrados Corazones


Unidos de Jesús y de María y Protector de la Iglesia Fiel, ruega por nosotros
que nos refugiamos en ti.

Sacratísimos Corazones Unidos de Jesús, José y María, triunfen en todos


los corazones y traigan el Reino Eucarístico de la Divina Voluntad. Les amo,
salven a las almas, salven a los consagrados, salven a nuestra familia, salven
al mundo entero.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

68
ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN DE LOS NIÑOS A LOS
SAGRADOS CORAZONES UNIDOS DE JESUS Y DE MARÍA
Sagrado Corazón de Jesús, Doloroso e Inmaculado Corazón de María, estoy
ante ustedes para decirles que estoy agradecido con ustedes por todo lo
que soy, un niño(a) feliz por mis papás, por lo hermoso de toda la creación.
Les agradezco por todo lo que sé, y sé que ustedes hicieron este mundo
maravilloso para nosotros, sé que ustedes nos aman a todos los niños y sé
que somos los preferidos del Reino Eucarístico. Les agradezco por todo lo
que tengo, y tengo gente que me quiere, tengo gente que me cuida, que
vela porque nadie haga daño a la infancia.

Quiero consagrarme y lo haré siendo un buen niño(a) siendo servicial con


todos y procurando siempre ser feliz con los demás. Quiero pedirte cambie
la forma de vivir de nuestro pueblo y que en nuestra patria viva el amor, la
paz se note en nuestras calles, reine el perdón y hable la justicia; y cuan-
do Dios Padre nos llame a su casa mis manos estén llenas por haber dado
todo lo que soy, todo lo que sé, y todo lo que tengo y pueda extender el
Reinado Eucarístico del Sagrado Corazón de Jesús con el Triunfo del Corazón
Doloroso e Inmaculado de María en todos los corazones y haya paz en las
almas, según la Divina Voluntad de DIOS.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Arcángel San Miguel, ruega por nosotros.


Arcángel San Rafael, ruega por nosotros.
Arcángel San Gabriel, ruega por nosotros.
Ángeles Custodios, rueguen por nosotros.
San Tarsicio, Mártir de la Eucaristía, ruega por nosotros.
Santa Filomena, patrona de los hijos de María, ruega por nosotros.

ORACIONES Y JACULATORIAS REVELADAS AL HERMANO


MANUEL DE JESÚS
Oh Jesús mi único señor, mi único DIOS, te pido por las almas del mundo,
que tu Preciosa Sangre se derrame sobre el mundo, oh Sagrado Corazón
de Jesús perdónanos y ten misericordia. Amén. (26 de agosto de 2014)

Yo soy Jesús, tu pan y vino. Te enseño esta jaculatoria:


En el silencio de los Santos Sagrarios sigue clamando en estos últimos
tiempos Señor. Amén. (19 de Junio de 2014)
María, Corredentora de las almas y de la Iglesia, ruega por nosotros. (Dios

69
Padre ( 25 de Julio de 2014)

Sagrado Corazón de Jesús, perdónanos y salva al mundo. (30 de agosto


del 2014)
Eterno Corazón del Padre Yahvé, ten misericordia, te amamos y repara-
mos nuestros pecados. Amén.

Padre, destrúyeme y en mis ruinas levanta Tu Santuario. (2 de Junio de


2016)

Jaculatoria del Apostolado por los no nacidos:

Divino niño Jesús, séllanos con tu Divino Amor y con ese eterno amor
sella a todos los niños por nacer, no solo los del vientre materno, sino
también a todos los que aún no han nacido al amor de Dios.

Oraciones tomadas del libro “Cenáculo en el Purísimo e Inmaculado


Vientre de la Santísima Virgen”, dictado al hermano Manuel de Jesús
Hijo mío debes comprender y aceptar que vuestra limpieza y purificación
debe empezar desde vuestros ancestros y cadenas genéticas para ir puri-
ficando vuestra vida hasta llegar a vuestra concepción y desde allí pedid
entrar a mi Vientre Inmaculado de esta manera:

Querida Madre, déjame entrar en vuestro Purísimo y Materno Vientre;


concededme ser formado por el Divino Espíritu Santo para ser otro Cristo
y asemejarme más a Él.

Divino Purísimo Vientre de la Virgen María: guárdame.


Divino Purísimo Vientre de la Virgen María: fórmame.
Amén.

Solo mi Vientre fue colmado para dar vida en abundancia que es Cristo y mi
Hijo se las quiere dar a todos ustedes, desde su trono que soy yo, solo así
ustedes, mis pequeños, deben asemejarse a Él; escóndanse en mi Vientre
diciendo:

Madre abrígame y apártame del mundo para tu Hijo Jesús en tu Purísimo


Vientre, séllame con la Sangre que llenaste a tu Hijo, cúbreme con esa
Purísima Sangre y Carne y llévame a la verdadera Vida en Dios, en su luz,
en su amor. Amén.
Eso, id mis pequeños y anunciad que mi Hijo viene, que mi Hijo está en vo-
sotros, en vuestros hogares, en vuestras vidas, clamad al PADRE:
¡VEN PADRE Y ENVÍANOS A TU HIJO!
70
Esta jaculatoria os la doy mis niños desde lo más profundo de mi Corazón
Doloroso e Inmaculado que os ama infinitamente. Amén.

¡VEN SEÑOR JESÚS A FORMARME EN EL VIENTRE DE LA SANTÍSIMA


MADRE!

CONSAGRACIÓN DESDE EL VIENTRE MATERNO


María, como un embrión que se va gestando en el vientre de su madre, me
vengo a colocar en tu Vientre Bendito en un acto de amor y de obediencia
a la Voluntad del Padre, mi Señor Jesús, que me dice: «Hijo ahí tienes a tu
madre».

Con este fin te consagro cada uno de mis órganos, miembros, sentidos y
potencias: el entendimiento, la memoria y la voluntad, el inconsciente y
subconsciente. Te consagro cada uno de los dones, virtudes y carismas con
que el Padre creador ha adornado mi ser: mi libertad, mi imaginación, mis
instintos, mi capacidad para amar y para elegir, mi capacidad de movimien-
to, los tiempos y espacios en que transcurrirá mi existencia.

Te consagro todo lo que ha de ser mi niñez, mi adolescencia, mi juventud


y mi madurez. Aprenda a caminar de tu mano hacia Dios. Aprenda a reír,
a encontrar el conocimiento y el sentido de una lágrima, aprenda en Ti a
triunfar y fracasar; a esperar, a escuchar y respirar, a mirar y gustar y así no
caer en el desorden de los sentidos.

Crezca, Crezca, pero no yo, sino tu Hijo bendito en mí, para que todo mi
ser vaya creciendo igualmente en la fe, la esperanza y la caridad, en amor
hacia mi Padre Celestial, hacia mis padres en la tierra, comprendiéndolos,
respetándolos desde su propia historia; crezca en amor hacia todos mis her-
manos en el mundo, en especial hacia los más pobres y desamparados.
Crezca en mi tu pureza, tu castidad y tu virginidad.

Hazme crecer en la justicia, la sabiduría y la prudencia para ser un joven y


más tarde un hombre verdaderamente libre, verdaderamente feliz, no una
víctima de los vicios, idolatrías y esclavitudes… de la muerte en vida.

Mi condición futura: soltería, matrimonio, viudez o vida consagrada, de


estudiante, trabajador, profesional o ama de casa, sea vivida en perfecta
armonía con mi Padre del Cielo, no haciendo idolatrías de ninguno de estos
estados de vida, como tampoco de los dones, gracias y carismas que Dios a
través de Ti vaya desarrollando en mí.

Haz crecer también en mí el amor y el deseo que tuviste en el hacer siempre


la Voluntad del Padre, al igual, que en la fortaleza para aceptar de Dios no
solo los bienes, sino también los «males» (cf. Job1, 21: 2, 10), y la sabiduría
para entender que no son males, porque un Padre no quiere el mal para
71
sus hijos.

Y por último Madre, coloco en tu Corazón Inmaculado mi vejez. Enséñame


a envejecer, a vivir con ánimo seguro y confiado este bello momento de la
vida, como Tú lo viviste, confiando en el Padre, no en los hombres o en las
dificultades de la vejez; y si alguna vicisitud surgiera en ella, poderla afron-
tar con entereza de ánimo como un digno Hijo de Dios, como un verdadero
Hijo tuyo, con espíritu de oblación y sacrificio, de Eucaristía, como tu ama-
do Hijo, mi Jesús; y no sea yo, sino ÉL en Mí.

Y junto a la vejez, te consagro también a mi hermana muerte corporal. Sea


ella una continua experiencia de vida en Cristo, un morir para vivir, Y en el
último suspiro, sea tu Hijo Jesús, su cuerpo místico expirando en mí, mu-
riendo en mí a todo lo que NO SEA DE DIOS. Y en ese bello momento seas
Tú dándome a luz para la vida eterna, para la Nueva Jerusalén, para el abra-
zo final del Padre.

En fin Madre, que mi experiencia de vida cristiana sea un hundir mis raíces
en Ti, respirar en Ti: Tierra Nueva, para que entrelazadas mis raíces a tus
raíces, tus propias virtudes, pueda obtener de ti el fruto bendito de tu vien-
tre: Jesús.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

ORACIÓN DEL APOSTOLADO DE LOS SAGRADOS CORAZONES


UNIDOS DE JESÚS Y DE MARÍA PARA LA CONSAGRACIÓN DE LA
PARROQUIA Y/O DIÓCESIS
“Es muy apropiado en estos tiempos, buscar una mayor profundización y
conciencia de la íntima relación que existe entre los Dos Corazones y el
valor que tiene para nuestros días una auténtica devoción y consagración
a los Corazones de Jesús y de María”. (S.S. Juan Pablo II, 23 de noviembre
de 1987)

OH SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, has amado a la humanidad hasta el


extremo de dejarte traspasar, convirtiéndote en la fuente abierta de donde
manan abundantemente las gracias de salvación y de conversión.

Es de tu Corazón abierto que fluyen con fuerza y poder, la Sangre y el Agua


que purifican, transforman, vivifican y liberan nuestros corazones. Es de
tu Corazón traspasado, signo visible de tu amor, que fluye la vida, como
torrente de gracia que trae fecundidad al mundo.
Es de tu Corazón abierto por una lanza, y movido por tu amor y miseri-
72
cordia, que nace, llena de tu gracia, santidad y fecundidad, la Iglesia, tu
esposa, tu Cuerpo místico y nuestra Madre, que perpetúa sobre la tierra,
hasta la consumación de los siglos, tu presencia, y constituye el germen y el
comienzo de tu Reino Eucarístico.
Hoy, como párroco de esta iglesia/como obispo de esta Diócesis y en co-
munión de corazones con toda la grey a mi encomendada, consagro a tu
Sagrado Corazón, Jesús, la parroquia/Diócesis ___________.

Reconocemos que por este acto de entrega a tu Sagrado Corazón, nos dis-
ponemos a vivir en comunión de amor con tu Corazón Eucarístico, centro y
culmen de la vida de la Iglesia. Nos abrimos a la acción santificadora de tu
Espíritu para que nos transforme dándonos un nuevo corazón semejante
al tuyo.

Qué en la escuela de tu Corazón todos aprendamos las virtudes de la hu-


mildad y la mansedumbre; la obediencia y la abnegación; la generosidad y
la caridad. Protegednos de todo pecado, egoísmo, error e indiferencia. Qué
viviendo dentro de tu Corazón y transformados por su amor, esta parro-
quia/Diócesis sea canal de gracia, luz, verdad, justicia, paz, misericordia y
caridad para un mundo tan necesitado. Qué consagrados a tu Corazón, nos
dispongamos a cumplir todos tus designios y edifiquemos con una santidad
auténtica y una misión fecunda, la civilización del amor y la vida: el Reinado
Eucarístico de tu Sagrado Corazón.

OH CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE MARÍA, traspasado


espiritualmente al pie de la Cruz por tu perfecta e indisoluble comunión
con el Corazón de Jesús. También tu Corazón Doloroso se abrió para acoger
con tu maternidad espiritual a la Iglesia que nacía del Corazón abierto de
tu Hijo. Tu Corazón Doloroso e Inmaculado, Oh Madre, recibe a la Iglesia
en la persona del apóstol San Juan, para cuidarla, alimentarla, protegerla y
acompañarla, con la misma dedicación con que lo hiciste con tu Hijo. A ti,
Virgen Madre, el Corazón traspasado de Jesús, te encomienda cuidar con
corazón materno y con atenta solicitud, a la Iglesia que camina en la histo-
ria, avanzando hacia el Reino Eucarístico, entre grandes luchas y peligros.

La parroquia/Diócesis de ______________, se coloca en el lugar de San


Juan, y acoge con profundo agradecimiento tu misión maternal en la vida
de esta parroquia/Diócesis y de cada uno de sus miembros. A tu Corazón
Doloroso e Inmaculado nos consagramos y te pedimos, que siendo tú la
escuela viviente de total consagración y dedicación al Corazón de Jesús,
nos enseñes a amarle sin divisiones, a escucharle con apertura y docilidad;
a obedecerle con diligencia y exactitud; a servirle con generosidad y a co-
operar activa y responsablemente en los designios de Su Sagrado Corazón
en nuestro momento presente.
Guárdanos y defiéndenos en tu Corazón Doloroso e Inmaculado que es
73
refugio seguro de nosotros, pecadores. Protégenos de todo lo que nos separa
del amor del Corazón de tu Hijo y de su Divina voluntad. Defiéndenos, con tu
cuidado materno, de los peligros que asechan nuestra vida eterna y terrena.

¡OH SAGRADOS CORAZONES UNIDOS Y EUCARÍSTICOS DE JESÚS Y DE


MARÍA, esperanza de la humanidad!, esta parroquia/Diócesis se consagra y
entrega por completo al amor de Sus Sagrados Corazones Unidos desde la
Cruz Gloriosa Eucarística.

Nos disponemos a llevar muy en alto, como estandarte brillante, los nom-
bres de Jesús y de María. Deseamos participar desde nuestra pequeñez, en
los designios de misericordia que los Dos Corazones están manifestando en
la toda la Iglesia y en la humanidad. Consagrada esta parroquia/Diócesis
a los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, renovamos con un
nuevo ardor, un nuevo amor y una nueva fidelidad, nuestro compromiso a
la Nueva Evangelización, a la que nos llama el Santo Padre, y que es fruto
de la santidad y de la coherencia de vida, y del anuncio fiel y entusiasta de
la verdad que nos enseña y el Magisterio de la Iglesia.

Qué esta consagración de frutos de conversión, caridad, justicia, paz,


generosidad y misericordia en cada uno de los fieles de esta parroquia/
Diócesis. Que los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María establez-
can su Reinado Eucarístico de amor en cada corazón, en los sacerdotes, reli-
giosas, laicos comprometidos en el servicio y en cada uno de sus miembros,
para el bien de toda la Iglesia, en Divina Voluntad.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Nombre del Párroco/Obispo........................


Fecha del día de la consagración.....................

ORACIÓN DEL APOSTOLADO DE LOS SAGRADOS


CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y DE MARÍA PARA LA
CONSAGRACIÓN DE GRUPOS DE ORACIÓN
Padre Eterno, quiero consagrarme en el Espíritu Santo y ofrecerme a los
Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, para ser un hijo tuyo cada
vez más entregado y fiel.

Madre María, yo, (nombre), me entrego hoy a tu Doloroso e Inmaculado


Corazón. Acógeme bajo tu protección maternal y condúceme a tu Hijo
Jesús.
74
Señor Jesús, a través del Corazón Doloroso e Inmaculado de María me con-
sagro y entrego a tu Sacratísimo y Eucarístico Corazón.
Haz que mi corazón sea imagen de tu Corazón, para que Tú vivas cada vez
más en mí.

Sacratísimo Corazón de Jesús, Doloroso e Inmaculado Corazón de María,


con esta consagración y entrega os devuelvo el Amor que me habéis
demostrado en toda vuestra vida terrenal, especialmente en el Calvario, y
que me seguís demostrando aún hoy.

A la vez renuevo mi consagración Bautismal a la Trinidad Santísima, renun-


cio al pecado, al mal y a Satanás; creo en todo lo que Dios nos ha revelado,
tal y como nos enseña la Santa Iglesia católica.

Prometo cumplir con el mandamiento de Jesús de amar a Dios y al prójimo,


guardar los Mandamientos y los preceptos de la Iglesia y obrar de acuerdo
con la doctrina del Magisterio de la Iglesia, bajo la guía segura del Papa,
Sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo en la tierra.

Con esto quiero contribuir a la unidad y al crecimiento de la Iglesia.

Prometo que rezaré con alegría el Santo Rosario ya sea solo, en familia o
en otras comunidades, y que con la práctica reparadora de los Primeros
Viernes y de los Primeros Sábados de mes, haré acto de reparación por mis
pecados y por los pecados de toda la humanidad.

Sacratísimo Corazón de Jesús, Doloroso e Inmaculado Corazón de María,


ayudadme a que acoja el Evangelio en mi corazón y a que viva en la fe, en
la esperanza y en la caridad. De esta manera Jesucristo, con su santa Cruz y
su Resurrección, será para mí el Camino, la Verdad y la Vida.

Que el Pan celestial sea mi alimento y que viva del Sacrificio Eucarístico,
para ser capaz de vencer toda clase de mal y optar siempre por la Vida.

Lleno de confianza me refugio en el cobijo de vuestros amantes Corazones.


Os ruego que me protejáis en todos los peligros y me llevéis, una vez aca-
bado el peregrinar terrenal, felizmente a la patria eterna.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

75
ORACIÓN DEL APOSTOLADO DE LOS SAGRADOS
CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y DE MARÍA PARA LA
CONSAGRACIÓN DE PUEBLOS Y PAÍSES
13 de septiembre del 2015-09-14
Mensaje del Sagrado Corazón de Jesús
“Consagren vuestros pueblos a nuestros Sagrados Corazones Unidos”

Así, sus pueblos entregados a mi Sagrado Corazón y al Corazón Doloroso e


Inmaculado de mi Madre encontrarán la paz, la concordia, la libertad según
el Evangelio y el progreso de las almas, haced la consagración de nuestros
pueblos antes de la hora final y seáis rociados con la Sangre del Cordero.
Consagren ahora les urge hijitos.

Hacedlo así:

Oración de consagración de nuestro pueblo a los Sagrados


Corazones Unidos de Jesús y de María
Sagrado Corazón de Jesús formado en el Purísimo Vientre de María Inmacu-
lada, Medianera de las gracias y Corredentora de las almas, nos postramos
en humildad, arrepentimiento, alabanza y acción de gracias a tus pies en la
Santísima Eucaristía y llenos de amor, de obediencia y de fe.

Queremos escuchar tu voz de Buen Pastor; queremos ser niños de tu amor


y desear tu amor desde la pequeñez, pues queremos y deseamos unirnos
más a tu Sagrado y Eucarístico Corazón presente desde la Cruz de donde
manó Agua y Sangre para lavarnos y redimirnos.

Jesucristo, Señor de la historia, dueño del tiempo, nombre sobre todo


nombre y Príncipe de la Paz; rogamos en nombre de tu Sagrado Corazón
Sacrificado y Crucificado al Padre Yahvé, el Padre Nuestro, la liberación de
mi pueblo del yugo del pecado y de la esclavitud del demonio, la sanación
de sus enfermos, la conversión de los pecadores especialmente los más em-
pedernidos en el pecado, la santidad de las familias, que haya hombres y
mujeres que con su cruz a cuestas sigan tu camino y ayuden a los pobres, a
los marginados, a los enfermos, sostengan al desvalido y fortalezcan al que
sufre.
Rocía con tu Sangre Preciosa, la miel de la Santa Cruz, a mi pueblo (NOM-
BRE DEL PAÍS), que de un polo a otro de mi pueblo fluya como manantiales
de Misericordia la Preciosa Sangre del Cordero degollado.

Sella y consagra especialmente a tus fieles, obispos y sacerdotes, religiosos


y religiosas para que sean ejemplos vivos de santidad apostólica.
Sella y consagra amado Corazón de Jesús unido profundamente al Doloroso
76
e Inmaculado de María que gobiernan y reinan, triunfan y conquistan desde
la Cruz Gloriosa, a los niños no nacidos y abortados; niños y jóvenes; hom-
bres y mujeres; ancianos y enfermos; pecadores y justos; vivos como difun-
tos y desata de este pueblo toda represalia, maldición, ligamento, atadura
de Satanás y sus secuaces.

Pedimos la intercesión de San Miguel Arcángel y de nuestro padre protector


San José, puro azote y terror de los demonios

¡Oh Corazón Doloroso e Inmaculado de María!, protege a mi pueblo, salva a


mi pueblo, llama con tu voz de Madre a mi pueblo. Y con esta consagración
de este pueblo a tu Doloroso e Inmaculado Corazón trae tu pronto Triunfo
y así se establezca en mi pueblo y en el mundo entero el Reino Eucarístico
del Sagrado Corazón de Jesucristo, Rey del Universo. Te lo suplicamos y en-
tregamos todo en Divina Voluntad. Amén.

Preciosísima Sangre de Jesucristo reina en mi vida y en la vida de todos los


hombres.
Preciosísima Sangre de Jesucristo salva a la Iglesia y salva al mundo.
Preciosísima Sangre de Jesucristo libera a las almas y destruye a Satanás.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre, en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la
Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Oración de Sanación y Liberación del Apostolado de los Sagrados


Corazones Unidos de Jesús y de María
Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María, Triunfen y Reinen, encierren
mi corazón en vuestros Corazones Unidos, restauren mi vida, para que yo
pueda vivir y se disipe todo mal y dolor en mí.

Señor, ten piedad.


Jesucristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Sana mi vida con tu Preciosísima Sangre, restaura mi alma desde su con-


cepción, sana las realidades en las que fuí concebido, libérame de toda
atadura, maldición y pecado, sáname con tu Preciosa Sangre. Te entrego
los 9 meses de mi gestación en el vientre de mi madre, te ofrezco todos los
dolores y sufrimientos que mi madre y yo tuvimos que soportar desde el
vientre materno.

Te ruego, ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús!, que te apiades de mí y de mi


familia; que tus Dos Rayos de Misericordia de Agua y Sangre que brotaron
de tu Sagrado y Agonizante Corazón limpien mi vida, limpien mis cadenas
77
ancestrales maternas y paternas. Te pido que me liberes y santifiques con tu
Amor y Misericordia, que toda entrega hecha al enemigo de las almas de mi
parte o por parte de mis antepasados sean rotas y destruidas con el poder
de tu Sangre Preciosa.
Señor, ten piedad.
Jesucristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Con tu Preciosa Sangre me limpio y me entrego como un niño en el Vientre


Materno de María mi Madre para que sea el Divino Espíritu Santo formán-
dome y haciéndome semejante a Jesús, y desde el Vientre Materno y Purísi-
mo de mi verdadera Madre María seas Tú, Jesús, dándome tu amor, tus
dones, gracias y carismas para servirte mejor en tu iglesia y hermanos.

Desde el corazón de mi Madre María enséñame y ayúdame a perdonar, a


restituir mi vida, a sanar mi corazón de tantas heridas de mi infancia, todas
aquellas situaciones vividas que me han herido.

¡Ayúdame y libérame, Oh Sagrado Corazón de Jesús! Te ofrezco también


mi adolescencia y juventud; te consagro mis potencias, mis capacidades, mi
libertad, mi personalidad, mi sexualidad, mi cuerpo y espíritu.

Sáname, Sagrado Corazón de Jesús de todo aquello que hirió, obstaculizo


tu gracia, y por aquellas veces que nadie fue capaz de mostrarme el amor
que Tú tienes por mí.

En el Sagrado Vientre de María mi Madre, restaura mi vida de niño, de


adolescente de joven, llenándome de esa pureza que perdí, de esa
confianza que ya no puedo restaurar, sino es por tu amor, de esa caridad
que ya no pueda dar, de esa esperanza que ya no tengo y por lo tanto veo
todo perdido.

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús!, sáname; dame fuerzas para levantarme y


vivir como hijo digno del Padre, en libertad y en amor.

Señor, ten piedad.


Jesucristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Te entrego mi vida, ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús!, el estado actual que me


encuentro, soltero, casado, viudo, o en pecado.

Libérame Sagrado Corazón de Jesús, que mi vida sea vivida en perfecta ar-
monía con el Padre Celestial, que pueda ser libre para cumplir Su Sagrada
Voluntad.

78
Te pido perdón por todos los pecados que he cometido en mi vida, desde
mi primer instante, ignorando el amor que siempre me demuestras. Purifica
todo lo que he hecho mal durante toda mi vida, y ayúdame a suplir todo lo
bien que debí haber hecho y que he omitido, con mi falta de amor.
Te ofrezco, Sagrado Corazón de Jesús, mí pasado a tu Divina Misericordia,
mi futuro a tu Amorosa Providencia, y mí presente a tu Amor Santo que es
tu Amor y Misericordia misma, reflejos de tu Divina Voluntad.

Te pido Sagrado Corazón de Jesús que me sanes de mis enfermedades


espirituales, físicas y mentales, para ser libre por tu Amor y Misericordia
(pedir por alguna intención en especial).

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús!, no me dejes solo en mis sufrimientos. Tu


Señor conoces mi debilidad, no soy más que un abismo de miseria y fragi-
lidad. Señor soy como un recién nacido, no se valerme por mi mismo. Soy
impotente, pero me abandono en confianza en tu Sagrado Corazón Miseri-
cordioso y creo que todo lo que he pedido ya se me concedió.

Haz de mi lo que quieras Jesús, dame la gracia de saber amarte en todas las
circunstancias de mi vida, no disminuyas, Señor, el cáliz de amargura, sino
que dame solo la fortaleza de beberlo todo.

También Sagrado Corazón de Jesús, te pido que me sanes de alguna enfer-


medad física que quieras Tú, mi Señor, liberarme, sana mis órganos (nom-
bra algún órgano enfermo), sana mis sistemas que constituyen mi cuerpo
(nombra los sistemas), te pido sanes mis sentidos (nombre los sentidos del
cuerpo), sáname mis células y nervios, sana mi cerebro, mi memoria, mi
entendimiento, mi psiquis.

En el Nombre de Jesús y con la intercesión de nuestra Madre Celestial María,


Madre de la Iglesia, de los santos Ángeles y santos del cielo, te pedimos Pa-
dre Santo que nos sanes de cualquier vicio que pudiéramos tener (especial-
mente de...), sánanos de todo miedo, temor, nerviosismo, angustia, ansie-
dad, e inseguridad, del orgullo y de toda soberbia. Sánanos de depresión,
psicosis, obsesiones, de toda inestabilidad emocional y mental, decepción,
desengaño, amargura, de rebeldía, de toda idolatría y superstición.

Señor, me has soportado todos estos años con mis pecados, pero a pesar de
ello has tenido compasión de mí. Me he descarriado en todos los aspectos,
pero ahora no quiero pecar más. Te he agraviado y he sido injusto. Ya no
lo seré nunca más. Renuncio al pecado, renuncio al Demonio, renuncio a la
iniquidad que ensucia mi alma. Libera mi alma de todo lo que es contrario
a Tu santidad.
Te suplico, Señor, que me salves de todo mal. Ven ahora, Jesús. Ven ahora
a habitar en mi corazón. Perdóname, Señor, y permíteme descansar en Ti
79
Porque Tú eres mi Escudo, mi Redentor y mi Luz, y en Ti confío. Desde hoy,
Señor, Te bendeciré en todo momento. Repudio el mal y a todos los demás
dioses e ídolos, porque Tú eres el Altísimo sobre el mundo entero, tras-
cendiendo de lejos a todos los demás dioses. Con Tu poderoso brazo, sál-
vame de la mala salud, sálvame de estar cautivo, sálvame de los conflictos y
derrota a mi enemigo el Demonio.
¡Ven pronto en mi ayuda, oh Salvador!

Señor, ten piedad.


Jesucristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.

Te doy gracias Jesús por escucharme, junto a mi Santísima Madre quiero


ser esclavo vuestro, ser apóstol de vuestros Sagrados Corazones Unidos.
Manifiesten su Reinado en nuestros corazones a través de una vida de san-
tidad y virtud, para que así podamos en estos tiempos cumplir la misión de
ser apóstoles de sus Dos Corazones de Amor y extender vuestro Reinado,
primeramente en mí.

Corazón Doloroso e Inmaculado de María ruega por nosotros que nos


refugiamos en ti.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

LOS REFUGIOS MARIANOS, LAS IGLESIAS DOMÉSTICAS DEL


APOSTOLADO DE LOS SAGRADOS CORAZONES UNIDOS DE
JESÚS Y DE MARÍA
Los refugios marianos son una gracia especialísima para el Resto Fiel que
se reunirá en pequeños cenáculos de oración, como lo hacían al principio
del nacimiento de la Santa Iglesia, nuestra Santísima Madre María y los
apóstoles, esperando al Espíritu Santo y que se realizaran las promesas de
Jesús, para empezar la misión apostólica que Jesús les había ordenado: Id
y anunciad.

Así los apóstoles y las santas mujeres en compañía de la Madre Bendita,


Madre de la Iglesia, fueron preparados para anunciar la Buena Noticia de la
salvación, para orar, para sanar, para predicar, para preparar a los hombres
y mujeres de Buena Voluntad para aceptar a Jesucristo como dueño, señor
y redentor de los hombres.

Los refugios marianos son una gracia de misericordia, pues nuestro Señor
y nuestra Madre, redentor y corredentora, dan la gracia de volver a reunir

80
a su Resto Fiel; aquellos que guardan la palabra de DIOS y mantienen el
testimonio de Jesucristo.

Aquellas almas que serán siempre fieles a la Doctrina sana y santa, Apos-
tólica y Católica; aquellas almas fieles a la tradición y Enseñanza Evangélica
de la Iglesia y sus apóstoles. Aquella que unida a Pedro y los hombres que
unen su vida al Sacerdocio de Cristo (Sacerdotes), se mantienen fieles a lo
recibido por el Dueño y Esposo de la Iglesia, Jesucristo.

Estos refugios marianos se conforman dentro de los mismos hogares donde


son entronizados los Corazones Unidos de Jesús y de María y las familias se
consagran a estos Dos Corazones Unidos por el Amor y en el Espíritu Santo.

En estos hogares se reunirán estas almas fieles en cenáculos de oración,


para orar, para celebrar los Sacramentos con los Sacerdotes que se refu-
gien en estos hogares, para invocar la protección del Corazón Doloroso e
Inmaculado de María. Será pues un centro militar donde se reunirán, for-
marán y se educarán de la mano de nuestra Madre los soldados de su Ejér-
cito victorioso que combatirán para luego salir, como lo dijo en La Salette: Ir
a alumbrar el mundo, hacer frente a la iniquidad, de anunciar y denunciar.

Estos refugios marianos serán pequeñas comunidades de oración, donde


todos orarán y trabajarán de acuerdo a lo que sepan hacer.

Estas familias, hogares y lugares que se consagren a los Sagrados Corazones


Unidos de Jesús y de María, bajo la protección del Casto y Amante Padre
San José tienen la misión de albergar en estos refugios marianos al rebaño
de Jesús el Buen Pastor, que huirá de las persecuciones en el tiempo del an-
ticristo. Es hora de que reacondicionemos estos refugios, porque después
del Aviso y Milagro, que están tan cerca, vendrá el destierro para el pueblo
de Dios.

Estos refugios deben de estar consagrados al Sagrado Corazón de Jesús, y


al Corazón Doloroso e Inmaculado de María. A partir de ese momento se
convertirán en refugios marianos, en lugares de protección y albergue para
los hijos de la Madre. Estarán custodiados por Ángeles de día y de noche
y ya dejarán de ser lugares del mundo, para convertirse en Iglesias rema-
nentes.
Los refugios serán fortines de oración, lugares espirituales donde los hi-
jos de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María encontrarán:
Paz, consuelo, techo, alimento material y espiritual y lo más importante, la
presencia de Dios.

Los Refugios Marianos serán pequeñas comunidades de oración, donde


todos orarán y trabajarán de acuerdo a lo que sepan hacer. Todos los días
serán de oración y trabajo.
81
La Santísima Madre al hermano Manuel de Jesús, del apostolado de los
Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, le da el siguiente Llamado
de Amor y Conversión, un mensaje para preparar los hogares o lugares
destinados a ser refugios marianos:
La Santísima Madre: Querido hijo, el motivo de nuestras revelaciones es
para pedirles consuelo, reparación y expiación en honor a Nuestros Cora-
zones Unidos.

¡No ofendan más a DIOS que ya está muy ofendido!

Manuel: entonces la Santísima Madre hizo un pedido especial.

La Santísima Madre: Querido hijo, quiero que cada familia sea un


santuario familiar, un lugar especial para compartir el amor de DIOS. Ten-
gan sobre un altar la Santa Biblia, el Santo Rosario, imágenes sagradas,
agua bendita, crucifijos, para que mediten la Pasión de mi Hijo, también
tengan velas benditas.

Que mi Corazón Doloroso e Inmaculado reine en cada corazón.

Deseo hogares y familias santas.

En estos hogares o lugares que las almas escogerán por la inspiración del
Espíritu Santo y bajo la luz de la Divina Voluntad será necesario entronizar
a los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, bajo las dos advoca-
ciones finales que son culmen de gracias para este ultima hora:
El Corazón Doloroso e Inmaculado de María y el Sagrado Corazón de
Jesús.

Y hacer la consagración a estos Dos corazones de Amor.

CUADRO DE LOS SAGRADOS CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y


DE MARIA QUE DEBE SER ENTRONIZADO EN CADA
REFUGIO MARIANO, HOGAR, LUGAR, EMPRESA, ETC.

82
ORACIÓN PARA EXORCIZAR LA PROPIEDAD Y EDIFICACIONES COMO
REFUGIOS MARIANOS DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Jaculatoria

V. Nuestro auxilio está en el Nombre del Señor


R. Que hizo el Cielo y la tierra.

Oración de Exorcismo y Consagración sobre la propiedad

Padre Celestial, Tú eres el Creador de la tierra y de todo lo que la llena. Tú


eres la fuente de toda vida y de toda bondad, y Tú constantemente con-
cedes tus bendiciones sobre aquellos que ponen su confianza en Ti.

En tu Nombre y en el Nombre de Jesucristo, tu Hijo, y del Espíritu Santo,


por medio de la autoridad espiritual otorgada a la Iglesia que es Una, San-
ta, Católica y Apostólica, yo exorcizo esta propiedad y estas edificaciones
de todos los poderes e influencias del mal y ordeno en el Nombre de la
Santísima Trinidad que todo espíritu maligno sea puesto en fuga y le sea
por siempre prohibido regresar aquí; que cada embrujo, conjuro, encanto,
maldición o forma de engaño u opresión sea rota y que cada plan maligno
o tentación sean expuestos, desenmascarados y rotos por la Gloria de la
Santísima Trinidad y la Salvación de todo el pueblo de Dios, especialmente
aquellos que viven o visitan este lugar.
En el Nombre de la Santísima Trinidad, yo consagro esta propiedad al
Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús y al Doloroso e Inmaculado
Corazón de María, la Madre de Dios, y en su Nombre, convoco a todos los
Santos Ángeles y Arcángeles, para que de ahora en adelante, protejan esta
propiedad y a todos los que viven aquí o vienen a este lugar, de toda per-
versidad y de todo daño.

A través del poder del Espíritu Santo y el ministerio de los Ángeles asigna-
dos a este lugar, que quien no esté llamado a este lugar de refugio pueda
ser cegado a todo el tránsito que viene para acá; quien pretenda infiltrarse
en este refugio con cualquier finalidad contraria a la voluntad de Dios To-
dopoderoso pueda quedar inhabilitado para cualquier acto profano y sea
condenado de su culpabilidad por la necesidad de arrepentimiento since-
ro y que todos los que vengan a este lugar en respuesta a la llamada de
Nuestro Señor y Nuestra Señora puedan mantenerse a salvo de todo daño
físico y espiritual y estén verdaderamente abiertos a las palabras de verdad
proclamadas en este lugar y a las bendiciones de Dios concedidas aquí.

Que todos nosotros podamos cumplir la misión que se nos ha asignado con
espíritu de gratitud, confianza y humildad y que podamos ser colmados con
83
un espíritu de sabiduría, coraje y fortaleza.

Esto lo pedimos en el Nombre de Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina


con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.

Oración de Bendición del Hogar de los aApóstoles de los últimos tiempos,


y Entronización del Refugio Mariano a los Sagrados Corazones Unidos,
dada al hermano Manuel de Jesús

La Bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre esta casa
(sobre este trabajo, empresa, lugar etc.). Y sobre todos los que viven en ella
Y la gracia del Espíritu Santo santifique a todos.

El Sagrado Corazón de Jesús, en el que está toda la salvación, derrame


copiosamente salud y bendición sobre este hogar y sobre todos los que
moran en él.

El Corazón Doloroso e Inmaculado de María, Madre de Dios y Madre


nuestra, cuide a todos con su materna protección y libere a todos de los
males del alma y del cuerpo.

La poderosa intercesión del bienaventurado San José de a nuestras labores


fecundidad y muchos méritos a nuestros sufrimientos.

Los ángeles de la guarda protejan a cuantos hay en esta casa de las asechan-
zas del maligno enemigo y nos conduzcan a la patria eterna, y al Triunfo y
Reinado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María.

Baje sobre nosotros la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Es-


píritu Santo, descienda y permanezca siempre con nosotros y nos proteja
eternamente. Amén.

A continuación, habiendo preparado en un sitio principal de la casa un


‘trono’ de honor reservado para la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y
del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, los Apóstoles de los Sagra-
dos Corazones Unidos en dicho altar, delicadamente decorado, colocarán
la imagen de los Corazones de Jesús y María en el lugar de honor, para
rendir homenaje al Reinado de Amor y Paz de Jesús y María, y como ex-
presión explicita de la fe del refugio mariano, todos rezarán el Credo de
los Apóstoles, de pie y en voz alta.

Posteriormente se realizará la:

84
Consagración de la familia, Iglesia Doméstica, a los Sagrados Corazones
Unidos de Jesús y María, como Santuario Familiar del fin de los tiempos

Santísimos Corazones de Jesús y de María, unidos en el amor perfecto,


mirarnos con misericordia y cariño.

Jesús, conscientes de nuestra nada y de vuestra Divinidad, Misericordioso


Salvador, en presencia de nuestra querida Madre María, nuestros Ángeles
Custodios, nuestros Santos Intercesores y de toda la Corte Celestial, nos
consagramos, voluntariamente y con sinceridad, a los Sagrados Corazones
Unidos en un mismo Amor y un mismo Dolor.

Nos hacemos participes del Divino Querer de Amor de Jesús, María y José.
Y por ello, nos consagramos al Sagrado Corazón de Jesús y al Corazón Do-
loroso e Inmaculado de María, y por este solemne acto ofrecemos nuestras
almas, nuestras vidas y nuestra familia a Vosotros bajo la poderosa inter-
cesión de San José.

Tomando el ejemplo del hogar de la Sagrada Familia en Nazaret, pedi-


mos que su inefable intimidad tenga vigencia en nuestra familia, para que
imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor seamos guiados
en el camino que el Señor ha trazado: El camino del amor, la bondad y la
santidad, siendo ayudados a huir del pecado, del mal, del egoísmo, y resis-
tiendo las tentaciones de la soberbia, la codicia, la impureza y la necedad,
prometemos recibir a Jesús Eucaristía en nuestros corazones, como alimen-
to espiritual en nuestras vidas, observando los Santos Mandamientos, y
siguiendo con María un itinerario de humildad y pureza.

Que nuestra familia sea una auténtica Iglesia doméstica en el que reinando
el Sagrado Corazón de Jesús y el Doloroso e Inmaculado Corazón de María,
el afecto, la paciencia, la tolerancia, el respeto mutuo y el perdón, sean
dados abundantemente a todos. Que al imperar los Sagrados Corazones
Unidos nuestras oraciones incluyan las necesidades de los demás, no sola-
mente las nuestras; que siempre estemos ligados a los Sacramentos y al
Santo Rosario.

Nos postramos a tus pies, Jesús, y te agradecemos por medio de María, la


gracia que has mostrado hacia nosotros ingratas creaturas. Te agradecemos
especialmente por liberarnos, mediante tu Preciosísima Sangre, del poder
destructor de Satanás.

Queremos dar testimonio de amor y fidelidad a toda tu Iglesia: Al Santo Pa-


dre, a los Obispos, a los sacerdotes, a las personas consagradas y a todos
los fieles.
María, nosotros te amamos como Madre Nuestra y te ofrecemos nuestra
familia para que nos des a luz como hijos y servidores de los Sagrados Cora-
85
zones Unidos, que bajo tu manto portemos el Triunfo de tu Corazón Dolo-
roso e Inmaculado y sembremos el Reinado Corazón Eucarístico de Jesús
en el mundo entero.
¡Oh Divino Salvador, rocíanos y márcanos a nosotros y a todos nuestros
hermanos con tu Preciosísima Sangre, a fin de que te amemos!

¡Oh Amor Crucificado, de ahora en adelante con todo nuestro ser, con el
auxilio de tu Dulce Madre, dignamente honraremos el Precio de nuestra
salvación!

Jesús y María, bendigan a todos los presentes y también a los ausentes,


tanto los difuntos como los vivientes; que la paz esté con nosotros, y cuan-
do seamos probados, concedednos la resignación cristiana a la Divina
Voluntad; mantengan nuestra familia cerca de sus Sagrados Corazones
Unidos; que vuestra protección esté siempre con nosotros.

Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María atiendan nuestras ora-


ciones y transformen a nuestra familia en un cenáculo espiritual y en una
pequeña Iglesia doméstica, refugio mariano del final de los últimos tiem-
pos.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones.
Bajo Tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las
súplicas que te hacemos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de
todos los peligros, ¡Oh Virgen Gloriosa y Bendita! Amén.

NOVENAS DEL APOSTOLADO DE LOS SAGRADOS


CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y DE MARÍA
NOVENA A LOS SAGRADOS CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y DE MARÍA

Oración preparatoria para todos los días de la novena:

¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María! Yo siento alegría in-


mensa y confianza sin límites al contemplar los numerosos favores que
concedéis a cuantos acuden a Vos con fe y humildad. Impulsado por la
confianza en Vuestro Amor y Misericordia, os ofrezco con todo el fervor
de que soy capaz esta Novena de alabanzas y súplicas, para obtener la
gracia que os pido, si es para mayor gloria vuestra y bien de mi alma, y en
caso contrario, un aumento de gracia, para conformarme enteramente con
Vuestros Adorables Designios en este asunto que os encomiendo. Amén.
86
Día 1:
Oración preparatoria para todos los días.
Oración del día: ¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María!
Por la heroica fe que profesaron todos los santos del Cielo, os pido
encarecidamente que además de la gracia particular de esta Novena, me
concedáis el ser siempre fiel a vuestros deseos con prontitud y generosidad,
a fin de que la fe recibida en el Bautismo crezca y se desarrolle sin cesar en
mi alma. Amén.
Haga su petición… Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Día 2:
Oración preparatoria para todos los días.
Oración del día: ¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María! Por
aquella esperanza inquebrantable que sostuvo a los santos del Cielo du-
rante el curso de sus vidas, y confiando ciegamente en Vuestra Providencia,
os suplico humildemente que además de la gracia particular de esta Nove-
na, me concedáis no desfallecer jamás en las adversidades de la vida, sino
antes bien, animado con la esperanza del Cielo, vivir siempre confiado en
Vuestro Amor Misericordioso. Amén.
Haga su petición… Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Día 3:
Oración preparatoria para todos los días.
Oración del día: ¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María! Por
aquella caridad abrasadora que los bienaventurados del Cielo sintieron ha-
cia sus hermanos y especialmente hacia los pobres necesitados, os ruego
me concedáis la gracia particular de esta Novena, de que mi corazón se
inflame más y más cada día en aquel Amor Divino en que os abrasáis y en
el que tanto anheláis ver inflamados a todos los hombres. Amén.
Haga su petición… Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
87
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Día 4:
Oración preparatoria de todos los días.
Oración del día: ¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María! Por
aquella humildad profunda que adornó a las almas santas y que les hizo
obedecer ciega y constantemente las Leyes Divinas y de la Santa Iglesia,
haced, os suplico, que además de la gracia particular de esta Novena, jamás
me deje dominar en mis pensamientos, palabras y obras por la pasión de la
soberbia, que tanto os ofende a y tantos males acarrea al mundo y a cuan-
tos siguen sus máximas. Amén.
Haga su petición… Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Día 5:
Oración preparatoria para todos los días.
Oración del día: ¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María! Por
aquel celo inextinguible que devoró a los santos apóstoles y misioneros en
pro del bien espiritual y temporal de sus hermanos, llegando hasta el ex-
tremo de dar su vida por ellos, os ruego humildemente que además de la
gracia particular de esta Novena, hagáis que me ocupe más de mis intereses
espirituales y de la salvación de los demás. Amén.
Haga su petición… Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Día 6:
Oración preparatoria para todos los días.
Oración del día: ¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María! Por
aquel amor al trabajo que caracterizó a cada bienaventurado del Cielo, en
todas sus ocupaciones, por ordinarias y agobiadoras que fuesen, os suplico
humildemente que además de la gracia particular de esta Novena, me con-
cedáis un gran espíritu de fe, para ver en el aprovechamiento del tiempo
presente el medio más eficaz de procurar la gloria de Dios, la salvación de
las almas y mi propia santificación. Amén.
Haga su petición… Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
88
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.
Día 7:
Oración preparatoria para todos los días.
Oración del día: ¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María! Por
aquella constancia y fortaleza de los santos mártires en medios de sus
tribulaciones y sufrimientos, os ruego humildemente que además de la gra-
cia particular de esta Novena, hagáis que acepte siempre con la vista puesta
en Dios todas las penas y contrariedades de la vida. Amén.
Haga su petición… Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Día 8:
Oración preparatoria para todos los días.
Oración del día: ¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María! Por
aquella devoción tan tierna que todos los santos del Cielo profesaron siem-
pre a la Santísima Virgen, os suplico ardientemente que además de la gracia
particular de esta Novena, me concedáis el portarme siempre y en todo
como hijo amante vuestro, a fin merecer un día la dicha de ser presentado
por Ella ante vuestro tribunal, para gozar por siempre en el Cielo de vuestra
compañía. Amén.
Haga su petición… Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Día 9:
Oración preparatoria para todos los días.
Oración del día: ¡Oh Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María! Por
aquel acendrado amor que profesaron las Beatas almas del Cielo, a la Divi-
na Eucaristía, ya como Manjar de su alma en sus Misas y Comuniones, ya
como solaz de su espíritu en sus fervorosas adoraciones ante el Sagrado
Tabernáculo, os pido encarecidamente que además de la gracia particular
de esta Novena, hagáis que crezca en mí más y más la devoción al Santísi-
mo Sacramento, y cada día prepare mejor mi corazón para recibirlo con el

89
máximo fruto. Amén.
Haga su petición… Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en ti.
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Oraciónes finales de cada día:

Consagraciones a los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María dicta-


das a Manuel de Jesús:

Primera Consagración (dictada el 10/08/2014)

Sacratísimos Corazones de Jesús y María, os amo y reparo, consuelo y alivio


vuestros Corazones Dolorosos, que sufren místicamente por la maldad del
mundo, que aún los tiene en un eterno Calvario, e ininterrumpidamente los
encamina al sufrimiento del Gólgota.

He aquí a vuestro hijo, quiero ser vuestro siervo; alejad de mi a Satanás,


porque hoy en vuestro nombre renuncio a él; desterrad de mi toda falta
de amor a Dios y al prójimo; hacedme vuestro siervo y templo viviente, os
quiero con toda mi alma y solo os pido: ayudadme a buscar el Reino del
Eterno Padre y su Divina Justicia, y todo se me dará por añadidura. Soy todo
vuestro desde ahora hasta la Eternidad. Amén.

¡Oh Jesús! ¡Oh María! salvad mi alma y aumenten mi amor por vuestros
Corazones Unidos.

Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo


del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

Segunda Consagración (dictada por San Pío de Pietrelcina el 14/09/2014)

Queridísimos Corazones de Jesús y María que tanto sufren y tanto aman,


tomad mi cuerpo y mi alma, elevadme a la Sacrosanta y Trinitaria Gloria. Yo
(nombre), quiero consagrarme a Ustedes en cuerpo y alma, entregar mis
obras y mi vida, para ser apóstol de vuestros Corazones Gloriosos.

Consagro mi país, mi familia, mis actos, todo lo que tengo, lo que soy y lo
que hago. Cubro mi consagración con la Preciosa Sangre de Cristo, † en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y la protejo con las Lágri-

90
mas de la Divina Señora, † en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíri-
tu Santo; la resguardo con la Espada de San Miguel para vivir en la Divina
Voluntad; haciendo, amando, sirviendo, viviendo, entregándome desde hoy
hasta el día de mi encuentro pleno con Cristo. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga tu Reino Eucarístico a través del Triunfo
del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Nuestra Madre en la Divina
Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama
de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

NOVENA AL CORAZÓN DOLOROSO E INMACULADO DE


MARÍA, PARA PREPARARNOS A SU TRIUNFO Y REINADO
JUNTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.

PUEDE HACERSE NUEVE DÍAS ANTES DE CADA SOLEMNIDAD O FIESTA EN


HONOR A NUESTRA SEÑORA.

Puede rezarse esta novena en cualquier época del año. El santo Cura de
Ars recomendaba a los fieles y peregrinos rezar una novena al Corazón de
María. Por este medio se obtenían innumerables gracias y favores.

Por la señal...

Oración Preparatoria:

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío,


que por amor a los hombres tomaste la naturaleza humana, escogiendo por
Madre a la Purísima, Inmaculada y siempre Virgen María, y disponiendo su
Corazón con todo género de perfecciones, para que de su Sangre Preciosa
se formase esa Humanidad santísima en que padeciste la más afrentosa de
las muertes para hacernos vivir de Tu gracia y así librarnos de la servidum-
bre del demonio y del pecado: te amo, Dios mío, con todas mis fuerzas,
sobre todas las cosas, por esta bondad que para con nosotros has mostrado
y me pesa de haberte ofendido.

Espero que, por los méritos de Tu Preciosísima Sangre y los del Corazón
sacratísimo de Tu Madre, me concederás la gracia que necesito para hacer
bien esta novena, a fin de amarte y serte fiel hasta el fin. Amén.

Ofrecimiento de la novena:

¡Oh María, digna Madre de Dios y tierna Madre nuestra, que aparecien-
do en Fátima, nos has mostrado nuevamente en Tú doloroso e Inmaculado
Corazón un asilo y refugio segurísimo, y en Tu rosario un arma victoriosa
91
contra el enemigo de nuestras almas, dándonos también rica promesa de
paz y vida eterna!

Con el corazón contrito y humillado por mis culpas, pero lleno de confianza
en Tus bondades, vengo a ofrecerte esta novena de alabanzas y peticiones.

Recordando, Señora benignísima, las palabras de Jesús en la cruz, "Ahí


tienes a tu Madre", te digo con todo afecto: ¡Madre, aquí tienes a Tu hijo
(a)!

Recibe mi corazón, y ya que es palabra Tuya "Quien me hallare, hallará la


vida", dame que amándote con amor filial, halle y goce aquí la vida de la
gracia y después la vida de la gloria. Amén.

Reflexión correspondiente a cada día de la novena

Día 1º. Reinado del Corazón Doloroso e Inmaculado de María.

Dijo la Virgen a los pastorcitos de Fátima: "Jesús quiere establecer en el


mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón".
En verdad, ¿puede haber cosa más justa y digna?

Oigamos al P. Claret: "¿Habrá quien pregunte por qué veneramos al Corazón


de María? ¿Se han meditado bien la excelencia de este Corazón y las per-
fecciones sobrehumanas y más que angélicas que lo adornan? ¡Oh, con qué
alegría contempla el Señor al Corazón de María, al que ninguna mancha
desfigura ni afea germen alguno de pasión mala, en el que no existe sobra
de defecto que pueda hacerle indigno y cuyas afecciones son todas celestes!
O por hablar con más propiedad, ¡con qué satisfacción no se contempla a Sí
mismo en aquel espejo fiel en donde se hallan retratados todos los rasgos
de su semejanza, borrados en el resto de los hombres!".
Y afirma San Bernardino de Siena que "para ensalzar los sentimientos del
Corazón Virginal de María no bastan las lenguas de todos los hombres, ni
aún las de los Ángeles". ¡Tan digno y santo es!

¡Oh alma devota! Dios lo quiere: Dios ha honrado sobremanera al Corazón


de María: honra tú también, ama y obsequia cuanto puedas al Corazón
amantísimo de tu dulce Madre.

La Grandeza del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Oh Corazón de María, cuya grandeza admira el universo! Haznos igual-


mente grandes de corazón y alcánzanos valor, Madre querida, para olvidar
toda suerte de injurias, y ser todo para todos, a fin de ganarlos para Jesu-
cristo.
Inmaculado Corazón de María, Madre de Dios, te venero y te bendigo por
esta excelsa prerrogativa que te ensalza sobre todos los hombres y Ángeles.
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Por ella te pido te compadezcas de mí en mis necesidades. Amén.

Día 2º. Desagravio al Corazón Doloroso e Inmaculado de María.


La Virgen pidió en Fátima a los tres niños ofrecieran sacrificios en repa-
ración de las ofensas que se infieren a su Inmaculado Corazón. Pidió en
particular la comunión reparadora de los primeros sábados.

Lo que sostiene a este mundo pecador es el espíritu de reparación, que


llega a su valor más alto en la misa, donde Jesús encabeza las reparaciones
y desagravios de la Iglesia toda a su Eterno Padre.

Se ofende a Dios, y se ofende mucho también a su amadísima Madre, cuyo


Corazón gime atravesado con la simbólica espada. "Ese vaso de santidad
-exclama San Buenaventura- ¿cómo se ha trocado en mar de penalidades?"
La Virgen Madre puede responder: "Hijos he criado y exaltado, mas ellos
me despreciaron".

¡Penitencia! nos dice María en Fátima como en Lourdes.

Sí: Fátima es un pregón de penitencia para esta época en que se niega la


gravedad del pecado, se glorifica el sensualismo y se concretan las aspira-
ciones a gozar de esta vida.
No volver a pecar: esto es lo primero en el verdadero penitente.

Y luego… mortificarse y sufrir algo por Dios.

Oigamos, pues, el clamor de María: ofrezcamos oraciones, buenas obras y


sacrificios en desagravio a su afligido Corazón.

Amabilidad del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Oh María! ¡Oh Madre nuestra! Tú tienes un Corazón digno de amor, porque
dominaste con toda perfección las pasiones: alcánzanos fortaleza para so-
breponernos a ellas y para recordar y guardar siempre la ley de la caridad,
con la cual seremos también imagen de Tu dulzura.

Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Madre nuestra, acuérdate que


Jesús pendiente en la Cruz, te constituyó Madre de los hombres y nos puso
bajo Tu cuidado.
Muéstrate como nuestra Madre. Amén.

Día 3º. El Corazón Doloroso e Inmaculado de María, iris de paz.


El mundo desconoce a Dios; es un impío; y está escrito: "No hay paz para
los impíos". Habrá en él mucha inteligencia, mucho brazo, mucha máquina;
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pero falta corazón. Y por eso falta amor, concordia, paz.

En Fátima aparece y brilla como nunca un Corazón, un Corazón de Madre,


capaz de unir los corazones todos y llevarlos a Dios.

"En ese Corazón -dice Ricardo de San Lorenzo- la justicia y la paz se besa-
ron", porque como explica San Bernardo, "María recibió del mismo Corazón
del Eterno Padre en su propio Corazón, al Verbo", que es nuestra paz y
reconciliación.

¿Acaso no es oficio propio de la madre aplacar al Padre con los hijos y paci-
ficar a éstos entre sí? Sala de esos armisticios es el corazón de toda madre.
El de María es arca notica de donde sale siempre la paloma mensajera de
paz, cuyos ramitos de olivo caen y germinan en las tierras ensangrentadas
por el odio.

"Abre, pues, ¡Oh María! -le suplica San Bernardo- la puerta del Corazón a
los llorosos hijos de Adán". Ante ese "áureo altar de paz" vengan todos a
depositar su ofrenda, reconciliados ya con sus hermanos.

Roguemos a la Reina de la paz la dé a los pueblos y familias; pero más,


mucho más a los pecadores que están alejados de Dios y tiranizados por el
demonio.

Compasión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Madre llena de compasión haznos compasivos! Tu Corazón no puede ver


sin conmoverse el dolor y la miseria; enciende el nuestro en la más ardiente
caridad, que nos mueva a remediar las necesidades espirituales y tempo-
rales, propias y de nuestro prójimo.

Inmaculado Corazón de María, Reina de los Cielos y de la tierra, manifiesta


en favor nuestro, el gran poder que Dios te ha concedido y te pido me de-
fiendas en todas las tentaciones del enemigo de mi alma. Amén.

Día 4º. El Corazón Doloroso e Inmaculado de María y los pecadores.

No una, sino varias veces exhortó la Virgen a los niños de Fátima a orar y
sufrir por la conversión de los pecadores, y pidió expresamente el culto a su
Corazón como medio de conversiones.

Dicen muchos: "Pequé, y ¿qué de malo me ha sucedido?". No hablarían


así, a poca fe y reflexión que tuvieran. Verían que el pecado mortal mata al
alma, roba la paz y todos los méritos, enemista con Dios y esclaviza bajo el
poder de satanás.

El que muere en pecado mortal se condena para siempre. ¡Qué espantosa


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desgracia!

Un Ave María diaria rezan los archicofrades del Corazón de María por los
pecadores. Y María les inspira arrepentimiento, confesión, enmienda, y así
les torna la vida, antes insoportable, dulce y feliz. "¡Cuánto no debemos
al tesoro de consuelos que encierra el Corazón Inmaculado de María!" ex-
clamaba el P. Faber, convertido por ese Corazón de Madre.

"¡Oh María! -le decía San Alfonso María de Ligorio- si Tu Corazón llega a
tener compasión de mí, no podrá dejar de protegerme".

El Papa en nombre de toda la humanidad pecadora, ora de este modo: "Es-


tamos seguros de obtener misericordia y de recibir gracias, no por nuestros
méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bon-
dad de Tu materno Corazón".

Acude tú también a este Trono de misericordia; y pídele la conversión de


los pecadores empedernidos.

Fervor del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Amabilísima Madre! Tú obraste siempre con el mayor fervor; y Tú conoces


mi flojedad, pereza y apatía, con las cuales no puedo agradar a Dios a quien
produce náuseas la tibieza.

Yo acudo, Madre mía, a Ti, para que me saques de tan miserable estado.

Así como comunicaste Tu fervor a Isabel y a Juan, dispénsame la misma


gracia.

Inmaculado Corazón de María, Medianera de todas las gracias, ya que Dios


ha dispuesto que las recibamos todas de Tu mano, alcánzame las que más
necesito para la salvación de mi alma. Amén.

Día 5º. La Gran Promesa del Corazón Doloroso e Inmaculado de María.

Esta promesa será sin duda lo que más perpetúe el nombre de Fátima a
través de los siglos y traiga más frutos de salvación. "Prometo -dijo la Vir-
gen- asistir en la hora de muerte con las gracias necesarias para la salvación
a los que en cinco primeros sábados de mes seguidos comulguen y recen el
rosario meditado".

Ante este alarde de misericordia del Corazón de María, el mundo se ha


conmovido. El mismo soberano Pontífice pone al principio de la misa del
Corazón de María aquella invitación: "Vayamos con confianza a ese Trono
de gracia".

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Y cada uno de los fieles ganoso de asegurar lo que más importa, el porvenir
eterno, tiene cuenta con sus cinco primeros sábados, evita el interrumpir-
los, se alegra de coronarlos y se complace en repetirlos.
Es interesante el dato evangélico: Jesús otorgaba sus favores y prodigios
preferentemente en sábado. E interrogaba a sus detractores: ¿Es lícito cu-
rar en sábado? Su Madre divina parece responder: los sábados son los días
de mi predilección a favor de mis devotos en la tierra y en el purgatorio.

¡Oh alma! reza el rosario y comulga en dichos días, con gratitud, con fervor,
en espíritu de reparación, y no lo dudes: albergada en ese Corazón, que es,
según San Buenaventura, "deliciosísimo paraíso de Dios", pasarás al paraí-
so eterno.

Pureza del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Santísima Madre mía! Tú, incomparablemente más que ninguna otra cria-
tura, fuiste limpia de corazón; Tú resplandeces más en pureza que todos los
justos y Ángeles; Tú por la hermosura de Tu Corazón enamoraste al Altísimo
y lo atrajiste a Tu seno.
Alcánzanos, Señora esa pureza de corazón; ruega por nosotros para que
sepamos vencer nuestras malas inclinaciones y vivir en el candor con que
Tú fuiste adornada, a fin de que podamos ver a Dios y morar con Él eterna-
mente.
Inmaculado Corazón de María, Virgen Purísima y sin mancha, alcánzanos la
gracias de pasar por este mundo; tan lleno de pecados, de manera que nos
conservemos puros del lodo de tanta sensualidad. Amén.

Día 6º. El Corazón Doloroso e Inmaculado de María y el Rosario.

Como en Lourdes, María pide en Fátima el rezo del rosario, y pide lo rece-
mos diariamente, por la paz y por los pecadores, es decir: "por la paz de las
armas y por la paz de las almas", según frase del Papa.

¿Necesitaremos más invitaciones para darnos a esta dulcísima y salvadora


devoción? Dulcísima, pues como dice San Anselmo de Luca, "debería rebo-
sar célica dulzura nuestra boca al saludar a tan benigna Señora y bendecir
el fruto de su vientre, Jesús".

Salvadora, pues dice Montfort: "No sé el cómo ni el porqué, pero es una


verdad, que para conocer si una persona es de Dios, basta examinar si gusta
de rezar el Ave María y el Rosario".

Dijo la Virgen al P. Claret: "Quiero que seas el Domingo de Guzmán de estos


tiempos". Y él propagó el Rosario con celo indecible, transformando los
hogares.

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Al B. P. Hoyos le declaró la misma Señora: "Hasta ahora ninguno se ha
condenado, ni se condenará en adelante que haya sido verdadero devoto
de mi rosario".
"¡Reina del Smo. Rosario!": así empieza el Papa la Consagración al Corazón
de María, para indicarnos su aprecio al rosario. Alma fiel: el rosario sea para
ti un tesoro: rézalo en familia o en particular todos los días de tu vida.

Mansedumbre del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Virgen soberana, Reina y Madre llena de mansedumbre! Tu corazón


mansísimo reprende al nuestro tan inmortificado: queremos imitarte; des-
de hoy nos proponemos reprimir los movimientos de la ira y practicar la
mansedumbre: alcánzanos, Señora, la gracia que para ello necesitamos.

Inmaculado Corazón de María, Abogada y Protectora de los hombres, a Ti


acudimos en todos los peligros, y te pedimos nos protejas durante toda la
vida, pero sobre todo en el instante de nuestra muerte. Amén.

Día 7º. El Corazón Doloroso e Inmaculado de María y la meditación.

La Virgen de Fátima prometió el cielo a los que en los cinco primeros sába-
dos comulguen y recen el rosario meditando sus misterios.

En la historia del cristianismo, que cuenta 20 siglos, es la primera vez que


la Virgen invita al mundo a la práctica de la meditación u oración mental.
Sabe muy bien que la irreflexión es la característica de nuestra época, llena
de desolación, porque no hay quien medite de corazón.
¿Y quién podrá invitarnos mejor a la meditación que María, que en su
Corazón -testigo el Evangelio- guardaba, meditaba y analizaba todas las
palabras y acciones de Jesús niño, de Jesús adolescente, de Jesús hombre,
y así se santificaba de día en día?
Para Ella sí que las palabras de Jesús eran palabras de vida eterna; y pues
el hombre vive de toda palabra que procede de la boca de Dios, de ellas se
alimentaba la Virgen como de una verdadera Eucaristía.

Si San Juan Eudes llama al Corazón de María "Libro de la Vida", es porque


en las páginas delicadas de su Corazón la Virgen imprimía y releía todo lo
que decía y hacía Jesús durante aquellos 30 años, para ser después el archi-
vo divino de la Iglesia naciente.

"Ea, pues, -dice San Juan Crisóstomo- lo que María meditaba en su Corazón,
meditémoslo en el nuestro". En los misterios del rosario está la vida de
Jesús y de María: quien los medite bien, no pecará jamás.

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Humildad del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Oh Virgen humildísima! Tú eres Señora, y te llamas esclava; Tú eres elegida


para el lugar más distinguido, y pretendes el último; Tú conoces el mérito
de la humildad, y por eso la arraigas constantemente: alcánzame esos sen-
timientos de humildad de que Tú estás animada; haz que te imite en esta
humildad de corazón de que me das tan brillante ejemplo.

Inmaculado Corazón de María, Maestra y Guía de los hombres, ilumínanos


con divina luz para conocer la vanidad de las cosas terrenas y la suprema
realidad de las cosas celestiales y eternas. Amén.

Día 8º. El Corazón Doloroso e Inmaculado de María y el Papa.

En sus apariciones de Fátima la Virgen menciona varias veces con amor al


Santo Padre y pide se ore mucho por él.

El Papa es, entre todos los mortales, el primer hijo del Corazón de María,
por ser el "Jesús visible", o como decía Santa Catalina de Siena, "el dulce
Cristo en la tierra".

El Papa es nuestro Padre. ¡Oh si le tuviéramos aquel amor filial que le pro-
fesaba San Juan Bosco, quien por ser fiel a su consigna "con el Papa hasta
la muerte", tanto sufrió de los enemigos de la Iglesia, y el P. Claret, que en
pleno Concilio Vaticano manifestó que ansiaba derramar toda su sangre en
defensa de la infalibilidad pontificia!
Es nuestro Padre amantísimo: hemos de profesarle amor, respeto y
obediencia; no consentir jamás se le ataque y persiga; rogar para que el
Corazón de María lo ilumine y guarde de todo peligro, lo haga feliz en la
tierra y lo corone de gloria en el cielo.

Fortaleza del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Madre mía! Tú conoces mi cobardía y debilidad, que por desgracia me han


acompañado casi siempre: por el admirable valor que tanto te distinguió,
te ruego que infundas en mi corazón la fortaleza necesaria para confesar
la fe, para guardar la santa Ley de Dios y para prescindir de todo respeto
humano en la práctica de las virtudes.

Inmaculado Corazón de María, Celadora de la gloria de Dios y de la sal-


vación de las almas, haz que imitemos tus virtudes en la tierra y que poda-
mos acompañarte en la gloria del Cielo. Amén.

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Día 9º. Consagración al Corazón Doloroso e Inmaculado de María.

El Papa Pío XII, en el 25 aniversario de las apariciones de Fátima, consagró


el mundo al Inmaculado Corazón de María, secundando de lleno la petición
de la aparecida Señora. Y a tono con él, innumerables Prelados le han con-
sagrado sus diócesis, provincias y naciones.

Apareció el foco de la benignidad de la Salvadora del mundo y éste lo ha


saludado con transportes de júbilo. De ese foco de amor maternal no habrá
ya quien se esconda.

"Los tengo en mi Corazón", puede decirnos María, mejor que San Pablo a
los filipenses. En esa arca de salvación nos ha refugiado a todos el Papa,
por salvarnos del diluvio de males y vicios. ¿Cuándo? Cuando dijo solemne-
mente: "A Tu Corazón Inmaculado nos confiamos y nos consagramos, no
sólo en unión con la Santa Iglesia... sino también con todo el mundo".

Ahora nos toca a nosotros, a cada uno de nosotros repetir la consagración y


vivir de acuerdo con ella llevando una conducta digna de hijos del Corazón
de María, una vida de pureza, de oración, de mansedumbre, de caridad, de
paciencia, de mortificación, virtudes que nos harán semejantes a nuestra
Madre y fieles discípulos de Jesús, nuestro adorable Redentor, y nos otor-
garán derecho a la eterna bienaventuranza.

Paciencia del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Madre siempre paciente! Por la multitud y vehemencia de Tus dolores, te


suplicamos nos alcances la paciencia y la resignación que necesitamos para
sufrir con mérito las amarguras y penalidades que nos afligen.

Señora la paciencia nos es necesaria. Tú nos diste el ejemplo más admira-


ble de ella: intercede por nosotros para que sepamos imitarte.
Inmaculado Corazón de María, Mártir y Reina de todos los Mártires, por
lo mucho que padeciste en este mundo, te pido me alcances paciencia y
conformidad en los trabajos de esta vida terrenal. Amén.

Al finalizar la oración del día, pedir las gracias por las que se ofrece la no-
vena.

Doloroso e Inmaculado Corazón de María, desbordante de amor a Dios y


a la humanidad, y de compasión por los pecadores, me consagro entera-
mente a Ti. Te confío la salvación del alma mía.

Que mi corazón esté siempre unido al tuyo, para que me separe del peca-
do, ame más a Dios y al prójimo y alcance la vida eterna juntamente con
aquellos que amo.
Mediadora de todas las gracias, y Madre de misericordia, recuerda el te-
99
soro infinito que Tu Divino Hijo ha merecido con sus sufrimientos y que nos
confió a nosotros sus hijos.

Llenos de confianza en tu maternal corazón, que venero y amo, acudo a ti en


mis apremiantes necesidades.

Por los méritos de Tu amable e Inmaculado Corazón y por amor al Sagrado


Corazón de Jesús, obtenme la gracia que pido _____________________
Madre amadísima, si lo que pido no fuere conforme a la voluntad de Dios,
intercede para que se conceda lo que sea para la mayor gloria de Dios y el
bien de mi alma.

Que yo experimente la bondad maternal de tu corazón y el poder de su


pureza intercediendo ante Jesús ahora en mi vida y en la hora de mi muerte.
Amén.

Sagrado e Inmaculado Corazón de María sé la salvación del alma mía.

Salutaciones al Doloroso e Inmaculado Corazón de María

Te saludo, Corazón santísimo de María, con el coro de los Serafines, y te


suplico que me alcances un corazón verdaderamente grande para amar y
servir a Dios y para hacer bien a todos los hombres.
Ave María

Te saludo, purísimo Corazón de María, con los Querubines y te ruego me


alcances una caridad llena de amabilidad.
Ave María

Te saludo, perfectísimo Corazón de María, con el coro de los Tronos,


confiando que me obtendrás la gracia de ser compasivo de corazón.
Ave María

Te saludo, Corazón amantísimo de María, con el coro de las Dominaciones,


suplicando me concedas el verdadero fervor.
Ave María

Te saludo, Corazón rectísimo de María, con el coro de las Virtudes, esperan-


do me concedas la limpieza de corazón.
Ave María

Te saludo, Corazón fidelísimo de María, con el coro de las Potestades, y te


ruego que me alcances la mansedumbre.
Ave María
Te saludo, Corazón clementísimo de María, con el coro de los Principados,
esperando que me ayudes a ser humilde de corazón.
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Ave María
Te saludo, Corazón piadosísimo de María, con el coro de los Arcángeles, con-
fiando que me alcances fortaleza para cumplir siempre la santa Ley de Dios.
Ave María
Te saludo, Corazón prudentísimo de María, con el coro de los Ángeles, supli-
cando me alcances la paciencia y resignación en los trabajos y sufrimientos.
Ave María

Deprecaciones

¡Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, compadécete de los


incrédulos, despierta a los indiferentes, dale la mano a los desamparados,
convierte a los blasfemos y profanadores de los días del Señor.
Ave María.

¡Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, aumenta la fe de los


pueblos; fomenta la piedad; sostén a las familias verdaderamente católicas;
apaga los odios y venganzas en los que se abraza el mundo.
Ave María.

¡Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, salva a los mundanos, pu-


rifica a los deshonestos, vuelve al buen camino a tanta víctima del vicio y
del error.
Ave María.

¡Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, convierte a todos los


perseguidores de la Iglesia; dirige a patrones y obreros; ilumina con luz ce-
lestial a los malos escritores y gobernantes; santifica a los malos católicos.
Ave María.

¡Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, suscita muchos santos


Sacerdotes y Misioneros que trabajan en la conversión de los pecadores y
en la salvación de las almas de todo el mundo; y danos a todos la perseverancia
final en el santo amor y temor de Dios. Así sea.
Ave María.

Oración final para todos los días:


¡Oh Corazón doloroso e inmaculado de María, el más amable y compasivo
de los corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas en
favor de los miserables pecadores!

Yo, reconociéndome sumamente necesitado(a), acudo a Ti en quien el Señor


ha puesto el tesoro de sus bondades con plenísima seguridad de ser por Ti
socorrido(a).
Tú eres mi refugio, mi amparo, mi esperanza; por esto te digo y te diré:
101
En todos mis apuros y peligros ¡Oh dulce Corazón de María, sé la sal-
vación de todas las almas y del alma
mía!

Cuando la enfermedad me aflija, o me ¡Oh dulce Corazón de María, sé la sal-


oprima la tristeza, o la espina de la vación de todas las almas y del alma
tribulación llague mi alma mía!

Cuando el mundo, el demonio y mis ¡Oh dulce Corazón de María, sé la sal-


propias pasiones, coaligados para mi vación de todas las almas y del alma
eterna perdición, me persigan con sus mía!
tentaciones y quieran hacerme perder
el tesoro de la divina gracia

Y cuando mi alma pecadora se pre- ¡Oh dulce Corazón de María, sé la sal-


sente ante el tribunal de Jesucristo vación de todas las almas y del alma
para rendirle cuenta de toda su vida, mía!
ven Tú a defenderla y ampararla, y en-
tonces, ahora y siempre
Estas gracias espero alcanzar de Ti, ¡Oh Corazón dulcísimo y amantísimo de
María, Madre de Dios y Madre mía, de quien he recibido continuamente
tantos beneficios y favores!, yo te venero y te doy gracias, y con ternura de
hijo (a) te estrecho contra mi pobre corazón.
¡Ah!, permíteme, Madre mía, que con toda confianza te lo entregue; san-
tifícalo con Tu bendición y trócalo en bello jardín donde pueda recrearse
Tu Santísimo Hijo, a fin de que pueda verte y gozar de Dios en Tu compañía
por toda la eternidad en el cielo. Amén.

¡Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María! en Ti confiamos, no nos


desampares en este valle de lágrimas hasta vernos juntos a Ti en el Cielo.
Amén.
¡Virgen Inmaculada, concebida sin pecado! Los movimientos de Tu Sagrado
Corazón fueron siempre dirigidos a Dios y obedientes a su Divina Voluntad.
Obténme la gracia de odiar el pecado con todo mi corazón y aprender de Ti
a vivir en perfecta conformidad con la voluntad de Dios.

¡María! Admiro la profunda humildad que turbó Tu purísimo Corazón al


anunciarte el Ángel Gabriel que eras la escogida para ser la Madre del Hijo
del Altísimo, no te consideraste más que humilde esclava de Dios. ¡Mi pro-
pia altanería me avergüenza!

Te suplico me concedas la gracia de un corazón contrito y humillado para


que reconozca mi bajeza y alcance la gloria prometida a los verdaderos
humildes de corazón.
Santísima Virgen, guardaste en Tu Corazón el precioso tesoro de las
palabras de Jesús, Tu Hijo, y meditando los sublimes misterios que con-
102
tienen, viviste únicamente para Dios. ¡Me avergüenza la frialdad de mi
corazón!

Querida Madre, obtenme la gracia de meditar siempre en la santa Ley de


Dios y procurar seguir su ejemplo practicando con fervor todas las virtudes
cristianas.

¡Gloriosa Reina de los Mártires! Durante la pasión de Tu Hijo, traspasó


cruelmente Tu Corazón la espada que te había anunciado el santo anciano
Simeón.

Obtenme un corazón magnánimo y de santa paciencia para sobrellevar los


sufrimientos, pruebas y dificultades de esta vida.

Que yo me porte como verdadero(a) hijo(a) tuyo(a) crucificando la carne y


todos sus deseos con la mortificación de la Cruz.

¡María, Rosa Mística! Tu amable Corazón ardiendo con vivo fuego de amor
nos adoptó por hijos suyos al pie de la Cruz y por eso eres nuestra más
tierna Madre.

Hazme sentir la dulzura de Tu maternal Corazón y el poder de Tu inter-


cesión ante Jesús en todos los peligros que encuentre durante la vida, en
particular en la hora temida de la muerte.

Que mi corazón esté siempre unido al Tuyo y ame a Jesús ahora y por siem-
pre. Amén.

LETANÍAS AL CORAZÓN DOLOROSO E


INMACULADO DE MARÍA
Señor, ten piedad...
Cristo, ten piedad...
Señor, ten piedad...
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial,
Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo,
Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo,
Ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios,
Ten misericordia de nosotros.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, responder a cada clamor:

103
ruega por nosotros
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, lleno de gracia,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, vaso del amor más puro,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, consagrado íntegro a Dios,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, preservado de todo pecado,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, morada de la Santísima Trinidad,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, delicia del Padre en la Creación,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, instrumento del Hijo en la Redención,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, la esposa del Espíritu Santo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, abismo y prodigio de humildad,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, medianero de todas las gracias,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, latiendo al unísono con el Corazón de
Jesús,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, gozando siempre de la visión beatífica,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, holocausto del amor divino,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, abogado ante la justicia divina,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, traspasado de una espada,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, coronado de espinas por nuestros peca-
dos,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, agonizando en la Pasión de tu Hijo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, exultando en la resurrección de tu Hijo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, triunfando eternamente con Jesús,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, fortaleza de los cristianos,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, refugio de los perseguidos,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, esperanza de los pecadores,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, consuelo de los moribundos,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, alivio de los que sufren,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, lazo de unión con Cristo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, camino seguro al Cielo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, prenda de paz y santidad,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, vencedora de las herejías,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, de la Reina de Cielos y Tierra,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, de la Madre de Dios y de la Iglesia,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, que por fin triunfarás,
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
Perdónanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
Escúchanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo,
Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios


R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Je-
sucristo.
Oremos
Dios Padre, Tú, que nos has preparado en el Corazón Inmaculado de María
104
una digna morada de tu Hijo Jesucristo, concédenos la gracia de vivir siem-
pre conformes a sus enseñanzas y de cumplir sus deseos. Por Cristo tu Hijo,
Nuestro Señor. Amén.

ORACIONES PARA LOS PRIMEROS VIERNES O LOS PRIMEROS


SÁBADOS DE CADA MES EN HONOR AL SAGRADO CORAZÓN DE
JESÚS Y AL DOLOROSO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
ORACIÓN DE PREPARACIÓN DE LA CONSAGRACIÓN REPARADORA PARA EL
PRIMER VIERNES O PRIMER SÁBADO DE CADA MES

Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús, Doloroso e Inmaculado Corazón


de María, quiero consagrarme y entregarles mi persona.

Os ruego me ayuden a que en el tiempo de preparación pueda comprender


mejor el Amor que tienen hacia mí y que pueda devolver este amor con una
oración más profunda y una vida más cristiana.

Me esmeraré en rezar con gozo el Santo Rosario y adorar a tu Sacratísimo


Corazón Eucarístico presente en el Santísimo Sacramento.

Me esforzaré en ser más fiel al Evangelio, a los Mandamientos y a los pre-


ceptos de la Santa Iglesia, especialmente al mandamiento del Amor a Dios
y al prójimo.

Participaré de forma más activa en el sacrificio de la Santa Misa y de la devo-


ción de los primeros viernes y de los primeros sábados de mes.

Lleno(a) de confianza me refugio en el cobijo de Vuestros Amantes Cora-


zones unidos.

Protéjanme en todos los peligros y condúzcanme, una vez acabado el pere-


grinar terrenal, felizmente, a la patria eterna. Amén.

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN REPARADORA PARA EL PRIMER VIERNES O


PRIMER SÁBADO DE CADA MES

Padre eterno, quiero consagrarme en el Espíritu Santo y ofrecerme a los


Sagrados Corazones de Jesús y de María, para ser un hijo(a) tuyo cada vez
más entregado y fiel.

Madre María, yo, (nombre), me entrego hoy primer viernes/sábado de mes


a tu Doloroso e Inmaculado Corazón. Acógeme bajo tu protección maternal
y condúceme a tu Hijo Jesús.
Señor Jesús, a través del Corazón Doloroso e Inmaculado de María me con-
sagro y entrego a tu Sacratísimo Corazón Eucarístico. Haz que mi corazón sea
105
imagen de tu Corazón, para que Tú vivas cada vez más en mí.
Sacratísimo Corazón de Jesús, Doloroso e Inmaculado Corazón de María,
con esta consagración y entrega les devuelvo el Amor que me han dem-
ostrado en toda vuestra vida terrenal, especialmente en el Calvario, y que
me siguen demostrando aún hoy. A la vez renuevo mi consagración bautis-
mal al Dios trino: renuncio al pecado, al mal y a Satanás; creo en todo lo
que Dios nos ha revelado y tal como nos enseña la Santa Iglesia Católica.

Prometo cumplir con el mandamiento de Jesús de Amar a Dios y al próji-


mo, de observar los Mandamientos y los preceptos de la Iglesia y de obrar
de acuerdo con la doctrina del magisterio de la Iglesia conducida por el
sucesor de San Pedro. Con esto quiero contribuir a la unidad y al crecimien-
to de la Iglesia.

Prometo que rezaré con alegría el Santo Rosario ya sea solo, en familia o en
otras comunidades y que, con la devoción de los primeros viernes y de los
primeros sábados de mes, haré acto de reparación por mis pecados y por
los pecados de toda la humanidad.

Sacratísimo Corazón de Jesús, Doloroso e Inmaculado Corazón de María,


ayúdenme a que acoja el Evangelio en mi corazón y a que viva en la fe, en
la esperanza y en la caridad. De esta manera Jesucristo, con su santa Cruz y
su Resurrección, será para mí el Camino, la Verdad y la Vida.
Que el Pan celestial sea mi alimento y que viva del Sacrificio Eucarístico,
para ser capaz de vencer toda clase de mal y optar siempre por la vida.

Lleno(a) de confianza me refugio en el cobijo de vuestros amantes Cora-


zones. Os ruego que me protejan en todos los peligros y condúzcanme, una
vez acabado el peregrinar terrenal, felizmente a la patria eterna.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

ORACIÓN PARA DESPUÉS DE LA CONSAGRACIÓN REPARADORA DEL


PRIMER VIERNES O PRIMER SÁBADO DE CADA MES

Sacratísimo Corazón de Jesús, por medio del Doloroso e Inmaculado Corazón


de María te ofrezco mis pensamientos, palabras y acciones del día de hoy,
primer viernes o sábado del mes. Que, por la intercesión de tu Santa Madre
María, toda mi vida esté impregnada de Fe, Esperanza y Caridad. Así serás
para mí, por tu cruz y tu resurrección, Camino, Verdad y Vida. Amén.

106
VENERACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DIVINO DE JESÚS

Divino y Sagrado Corazón de Jesús, por medio del Doloroso e Inmaculado


Corazón de María, nuestra Santísima Madre, te ofrezco todas las santas mi-
sas, sacrificios y sufrimientos, del día de hoy, uniéndolas a tus intenciones
y oraciones incesantes, y de las santas misas en que tú te ofreces por las
almas y su salvación, y la expiación de los pecados de todo el mundo, a fin
de que DIOS aleje de nosotros los castigos merecidos y nos de la paz.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, Consuelo de los afligidos, te pedimos amor.


Oh Sagrado Corazón de Jesús, Faro de los perseguidos e injuriados, te pedimos amor.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, Corazón Omnisciente, te pedimos amor.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, Corazón único que no tiene semejante, te pedimos
amor.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, que juzgas todo, te pedimos amor.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, que nos atrae a todos a sí, te pedimos amor.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, que humilla nuestro corazón soberbio, te pedimos
amor.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, en que todo el mundo se hace un pueblo, te pedimos
amor.
Oh Sagrado Corazón de Jesús, Rebosante de amor, a ti nos consagramos.

REPARACIÓN DE LAS BLASFEMIAS AL CORAZÓN DOLOROSO


E INMACULADO DE MARÍA

Oh María, mi Madre Santísima, deseando desagraviarte de las ofensas que


tu Corazón Doloroso e Inmaculado recibe y en especial de las blasfemias
que se dirigen contra Ti. Te ofrezco estas pocas alabanzas, con el fin de con-
solarte por los tantos hijos ingratos que no te aman, y consolar el Sagrado
Corazón de Jesús a quien tanto ofenden y entristecen las injurias hechas
contra Ti.

Dígnate Madre Dulcísima, recibir este mi pobre y humilde obsequio,


haz que te ame y me sacrifique por Ti, cada vez más, y mira con Ojos de
Misericordia a tantos infelices, a fin de que no tarden en acercarse a tu
Regazo Maternal. Amén.

Bendito sea DIOS


Bendita sea la Excelentísima Madre de DIOS, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea Su Gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea su Doloroso e Inmaculado corazón.
Bendita sea su Divina Maternidad.
Bendita sea su Mediación Maternal.
Benditas sean sus Lágrimas y sus Dolores.
107
Benditas sean las gracias con que el Señor la coronó como Reina de los Cielos
y la tierra.
Gloria a María, Hija Primogénita del Eterno Padre.
Gloria a María, Madre Inmaculada del Hijo.
Gloria a María Santísima, Esposa Virginal del Espíritu Santo.

Virgen Santísima, mi buena y tierna Madre, yo te amo por los que no te


aman, yo te alabo por los que te blasfeman, me entrego totalmente a ti por
aquellos que no quieren entregarse a ti como su Santísima Madre. Rezar el
Ave María.

Oh María sin pecado concebida. Ruega por nosotros que nos refugiamos
en Ti.
Doloroso e Inmaculado Corazón de María sed nuestra salvación. Amén.

La promesa de los primeros viernes de cada mes dada a Santa Margarita


María: Un viernes, durante la Sagrada Comunión, dijo estas palabras a su
devota esclava:
«Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor to-
dopoderoso concederá a todos los que comulguen nueve primeros viernes
de mes seguidos la gracia final de la penitencia; no morirán en pecado ni sin
recibir los sacramentos, y mi divino Corazón les será asilo seguro en aquel
último momento.»

Lo que es necesario hacer para obtener esta gracia:


Comulgar nueve primeros viernes de mes seguidos en gracia de Dios, con
intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús.

ORACIONES DE SAN LUIS DE MONFORT


ENTREGA DE SÍ MISMO POR LAS INTENCIONES DEL DOLOROSO E
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA PARA LA HUMANIDAD

Yo………… me entrego, Madre, a Tu protección y a Tu guía; no deseo caminar


solo en medio de la tempestad de este mundo. Ante Ti me presento, Madre
del Divino Amor, con mis manos vacías, pero con mi corazón colmado de
amor y esperanza en Tu intercesión.

Te ruego me enseñes a amar a la Santísima Trinidad con Tu mismo Amor,


para no ser indiferente a Sus llamados ni indiferente a la humanidad. Toma
mi mente, mi pensamiento, mi consciente e inconsciente, mi corazón, mis
deseos, mis expectativas, y unifica mi ser en la Voluntad Trinitaria, como lo
hiciste Tú, para que la Palabra de Tu Hijo no caiga en terreno árido.
Madre, unido(a) a la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo: sangrante y despre-
ciado en este instante de oscuridad, elevo a Ti mi voz suplicante para que
108
la discordia entre los hombres y los pueblos sea aniquilada por Tu Amor
Materno. Solemnemente te consagro hoy, Madre Santísima, toda mi vida,
desde mi nacimiento.
Con pleno uso de mi libertad, rechazo al demonio y sus maquinaciones y me
entrego a tu inmaculado corazón. Tómame de tu mano desde este instante,
y a la hora de mi muerte, preséntame ante tu Divino Hijo. Permite madre
de bondad, que ésta mi consagración sea llevada en manos de los ángeles a
cada corazón para que se repita al infinito en cada criatura humana. Amén.

Oh Espíritu Santo, alma de mi alma, te adoro; ilumíname, guíame, fortifí-


came, consuélame, dime qué debo hacer, ordéname. Te prometo some-
terme a todo lo que quieras de mí, y acepto todo lo que permitas que me
suceda. Hazme solamente conocer tu voluntad.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre, en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la
Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

ORACIÓN PARA LA TRIUNFANTE VICTORIA DEL DOLOROSO E


INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
En este despertar del amanecer de tu Triunfo, Yo, tu hijo(a), unido en la
respuesta a tu llamado maternal, hago mi promesa de Consagración a tu
Inmaculado Corazón, participando así en tu Triunfo.

Te ruego, querida Madre, que me lleves en tus manos maternales para ser
presentado a Dios Padre en el Cielo y ser así escogido y colocado al servicio
de tu Hijo en forma especial, al aceptar los sacrificios del Triunfo de tu In-
maculado Corazón.

En este solemne acto yo me consagro a tu Inmaculado Corazón. Yo, como tu


hijo(a), te ofrezco mi SÍ al unísono con el tuyo propio; te ruego que sea forti-
ficado y permanezca fuerte hasta el final de esta batalla por la culminación
de las promesas que hiciste en Fátima: la conversión de Rusia, la tierra de tu
más grande victoria, y por medio de la cual vendrá la conversión del mundo
entero y el reinado de la paz global.

Reina de los Apóstoles, Corredentora, guíame en medio de la oscuridad de


este tiempo, en el que los rayos de tu amanecer vienen a dar luz a mi hori-
zonte. Con el refugio de tu Inmaculado Corazón como mi faro, mándame
a los campos de batalla con tu Espada de la Verdad y con la Coraza de la
Virtud, para ser su reflejo.

Con este acto de consagración quiero vivir contigo, por medio de Ti, todos
los compromisos asumidos en mi consagración bautismal. Me comprometo
a realizar en mí la conversión interior requerida por el evangelio, que me
109
libre de todo apego a mí mismo, de los fáciles compromisos con el mundo,
para estar como Tú, sólo disponible para hacer siempre la voluntad del
Padre.
Quiero confiarte, Madre dulcísima y misericordiosa, mi existencia y vo-
cación cristiana, para que Tú dispongas de ella para tus designios de sal-
vación en esta hora decisiva que pesa sobre el mundo. Me comprometo a
vivirla según tus deseos, con un renovado espíritu de oración y de peniten-
cia; con la participación fervorosa en la celebración de la Eucaristía y en el
apostolado, me comprometo a rezar el Rosario diariamente; me compro-
meto a un austero modo de vida conforme al Evangelio y me comprometo
a ser un buen ejemplo para los demás en la observancia de la ley de Dios,
en el ejercicio de las virtudes cristianas y en especial de la caridad, la humil-
dad y la pureza de la infinita misericordia y amor de Dios Padre.

Te prometo, Madre mía, la fidelidad a nuestro Santo Padre el Papa como


el divino representante de Cristo entre nosotros. Que esta Consagración le
dé a Él la unidad de nuestros corazones, mentes y almas: llevar a una reali-
dad el Triunfo de Tu Inmaculado Corazón, para que pueda descender sobre
la tierra bajo su pontificado. Como un apóstol de tu Triunfo, te prometo,
Madre, ser testigo de la divina presencia de tu Hijo en la Sagrada Eucaristía,
la fuerza unificante de tu poderoso ejército. Que encuentre convicción,
confianza en el único centro de unidad que es el Santísimo Sacramento.
«Que sea creada por Él en mí un alma de perfección». Ruego que Su reflejo
brille sobre todo el mundo y sobre todos los hombres.

Oh Santísima Virgen de Pureza, Mediadora de todas las gracias celestiales,


habita en mi corazón, trae contigo a tu Esposo, el Espíritu Santo; así mi
consagración será fructífera por medio de los regalos, gracias y dones in-
fundidos por Su llegada. Con el poder de Su presencia permaneceré firme
en confianza, fuerte y persistente en la oración y entregado en total aban-
dono a Dios Padre.

Que el Espíritu Santo se manifieste sobre el mundo como un murmullo


de oraciones a través de la unión de corazones. Yo, (N.N), tu hijo(a), en
presencia de todos los ángeles de tu Triunfo, de todos los Santos del Cielo
y en unión con la Santa Madre Iglesia, renuevo en las manos del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo, los votos de mi Bautismo.

Te ofrezco, querida Madre, todo mi pasado, mi presente y mi futuro, las


alegrías y las tristezas, las oraciones y los sacrificios, todo lo que soy y todo
lo que tengo y todo lo que el Padre moldeará en mí. Te doy, Madre, mi amor
y compromiso para que siempre estemos unidos en el SÍ de la eternidad y
en las profundidades de tu Triunfante Inmaculado Corazón. Colócame en
tu Corazón Inmaculado y cúbreme con tu manto.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través
110
del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.
ORACIÓN A MARÍA DE SUS FIELES ESCLAVOS
San Luis María de Montfort

¡Ave María, Hija bien amada del Eterno Padre;


Ave María, Madre admirable del Hijo;
Ave María, Esposa fidelísima del Espíritu Santo;
Ave María, mi querida Madre, mi amable Dueña y mi poderosa Soberana;
Ave, mi alegría, mi gloria, mi corazón y mi alma!

Sois toda mía por misericordia, y yo soy todo vuestro por justicia; pero
todavía no lo soy bastante; yo me doy a Vos por entero nuevamente, en
calidad de esclavo eterno, sin reservarme nada para mí, ni para otro.

Si aún veis en mí algo que no Os pertenezca, Os suplico lo toméis en este


momento, y Os hagáis Dueña absoluta de mi poder; destruyas, desarrai-
guéis y aniquiléis en mí todo lo que desagrada a Dios, y plantéis, cuidéis y
obréis en mí todo lo que Os plazca.

Que la luz de vuestra fe disipe las tinieblas de mi espíritu; que vuestra


profunda humildad reemplace mi orgullo; que vuestra sublime contem-
plación sujete las distracciones de mi imaginación vagabunda; que vuestra
continua vista de Dios llene mi memoria de Su Presencia; que el incendio
de la caridad de vuestro corazón dilate y abrase la tibieza y frialdad del
mío; que vuestras virtudes ocupen el lugar de mis pecados; que vuestros
méritos sean mi adorno y mi suplemento ante Dios.

En fin, mi queridísima y bien amada Madre, haced, si se puede, que no


tenga yo otro espíritu sino el vuestro para conocer a Jesucristo y sus volun-
tades; que no tenga yo otra alma sino la vuestra para alabar y glorificar al
Señor; que no tenga yo otro corazón sino el vuestro para amar a Dios con
un amor puro y con amor ardiente como Vos.

No os pido ni visiones, ni revelaciones, ni gustos, ni placeres, aunque sean


espirituales. A vos pertenece ver claramente sin tinieblas; a Vos el gus-
tar plenamente, sin amargura; a Vos triunfar gloriosamente a la diestra de
vuestro Hijo en el cielo, sin humillación alguna; a Vos mandar absoluta-
mente a los ángeles, a los hombres y a los demonios, sin resistencia y, en
fin, el disponer, según vuestra voluntad, de todos los bienes de Dios, sin
reserva alguna.

He ahí, divina María, la buenísima parte que el Señor Os ha dado y que


jamás se Os quitará: lo cual me dá una gran alegría.

111
En cuanto a mí aquí abajo, no quiero otra cosa que la que Vos tuvisteis,
a saber: creer puramente sin gustar ni ver nada; sufrir alegremente, sin
consuelo de las criaturas; morir continuamente a mí mismo, sin descanso;
y trabajar fuertemente para Vos, sin interés alguno, como el más vil de
vuestros esclavos.

La única gracia que Os pido, por pura misericordia, es que, todos los días
y momentos de mi vida, diga tres veces Amén; Así sea, a todo lo que Vos
habéis hecho en la tierra, cuando vivías en ella; Así sea, a todo lo que al
presente hacéis en el cielo; Así sea, a todo lo que hacéis en mi alma, a fin
de que no esté en ella sino Vos para glorificar plenamente a Jesús en mí,
durante el tiempo y la eternidad.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
en la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

ORACIÓN DE OFRECIMIENTO DE SÍ MISMO PARA EL REINO DE JESÚS Y DE


MARÍA.

Corazón amable y adorable de Jesús, Rey de amor y Rey de gloria, que has
estado siempre y totalmente entregado a las cosas de tu Padre; que no has
buscado tu gloria, sino la del Padre que te envió; que has dedicado tu vida
a una obra única, que dominaba y contenía todas las demás, la glorificación
del Padre y el Reino de Dios; que has pedido este Reino y nos has enseñado
a buscarlo y a pedirlo; que has deseado ardientemente ser bautizado con
un bautismo de sangre para realizar tu ideal Divino; quiero entrar en las
más ocultas profundidades de tu Corazón y de tu vida, y asociarme a tu
misión divina, teniendo la humilde pero firme confianza de que te dignarás
aceptarme, siendo como soy nada y pecado, porque eres la misericordia
infinita.

Oh Jesús, mi deseo, mi aspiración, mi esperanza y mi único ideal es que Tú


reines en las almas como Soberano incontestado, que tu reino se apodere
de ellas hasta en sus más íntimas profundidades, y que Reines pronto, oh
Divino Maestro.

¡Adveniat regnum tuum! Amen, veni, Domine, et noli tardare!


¡Ven a reinar, Señor, y no tardes!

Me acuerdo, Maestro adorado, que no has querido venir a este mundo más
que dependiendo de tu Madre de muchas maneras… Ella te fue indisolu-
blemente asociada por el Padre en el anuncio, la preparación, la realización
y las consecuencias de tu venida. Ella es para ti, celestial Adán, una Eva
amante y fiel en todos tus trabajos, en todos tus misterios, sobre todo en
los más dolorosos. Por eso creo firmemente que sólo por Ella concluirás
112
lo que por Ella comenzaste; que no triunfarás sino con Ella y por Ella, y
que con Ella y por Ella Tú reinarás. A tu reino universal y plenario, oh Rey
de amor, has puesto una condición indispensable e infalible: ¡el reino de
tu santísima Madre! Y has puesto en mi corazón, al igual que en el de tus
grandes preferidos, Juan, Margarita María, Montfort y tantos otros, una
gran inclinación hacia esta divina Madre. ¡Me has entregado a Ella como su
hijo y esclavo de amor!

¿Qué esperas, pues, de mí, Maestro, sino que mi alma y toda mi vida pase
en este grito suplicante?

¡Ut adveniat regnum tuum,


adveniat regnum Mariæ!
¡Para que venga a nosotros tu Reino, Jesús,
haz llegar el Reino de tu Madre!

Reina gloriosa y Madre amadísima, Jesús mismo es quien me entrega a Ti

¡Ecce venio!
¡Aquí me tienes!

Aquí tienes a tu esclavo, que desea ardientemente ser tu apóstol silencioso


y oculto. Me entrego y me consagro enteramente y para siempre a tu reino
ardientemente deseado. Tu reino, Reina mía, será el gran pensamiento de
mi vida, la pasión de mi corazón; será mi sueño, mi dicha y mi tormento, la
vida de mi vida, el alma de mi alma. Será el ideal único, hacia el que conver-
girán todas las energías de mi ser.

Para tu Reino Bendito, Amadísima Soberana, te entrego todos los instantes


de mi vida, tanto los más humildes como los más solemnes, los más tristes
como los más consolados. Te doy todas las horas de trabajo y todas mis
horas de oración, aún más preciosas; te ofrezco todas mis horas de sacrifi-
cios y sufrimientos, sobre todo los más temidos y sombríos, y las horas de
humillación y de abandono, de disgusto y de tristeza, mis dolencias y mi
última enfermedad, mi lucha suprema y mi muerte.

¡Ojalá que en todo instante, Soberana mía, como un grano de trigo, caiga
yo en tierra y muera para darte una rica mies de gloria y una rica mies de
almas! ¡Ojalá que sepa disminuirme y desaparecer cada vez más para que
Tú crezcas, Reina mía, en las almas, y a fin de que Tú sola glorifiques a Jesús!
¡Levántate, pues, oh María, y apresúrate a reinar! ¡Apresúrate, Reina, a
reinar en todos los corazones, para someterlos plenamente al imperio de
amor de tu grande y único Jesús!

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
113
la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén
CONSAGRACIÓN DE SÍ MISMO, PARA IMPLORAR LA VENIDA DEL
REINO DE JESÚS Y DE MARÍA
Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, Reina gloriosa del
mundo y Reina de mi corazón, me doy y me entrego enteramente a Ti, no
sólo como tu esclavo, sino también para ser el apóstol oculto de tu reino.

Te ofrezco especialmente este día, cada uno de sus instantes, tanto los más
insignificantes como los más importantes; te ofrezco mis trabajos, mis ora-
ciones y mis sacrificios, mis dolores, mis humillaciones, todo este día en fin.

Te ofrezco de nuevo la jornada entera de mi vida, sobre todo su atardecer


con sus tinieblas y terrores, mi última enfermedad, mi agonía y mi muerte,
por tu reino. Por cada mirada y cada palabra, por cada paso y cada suspiro,
por cada latido de mi corazón y cada aspiración de mi voluntad, quiero
repetir sin cesar:

Ut adveniat regnum tuum,


adveniat regnum Mariæ!
¡Levántate, oh María, y apresúrate a reinar!
¡Ven, y serás coronada!

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

ORACIÓN A MARÍA, MADRE Y MAESTRA DE LOS


APÓSTOLES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS
Santísima Virgen María, Maestra de los apóstoles de los últimos
tiempos, preparadme con vuestras lecciones de amor al segundo
advenimiento de vuestro Hijo Jesús.

Avivad mis sentidos para que guarde en mi corazón vuestras enseñan-


zas, enseñanzas que son doctrina segura que me adentran al cielo. Desper-
tad en mí: celo insaciable por la salvación de mi alma, desapego al mundo
y anhelos de santidad.

Instruidme en la ciencia de la cruz para que acepte con beneplácito el su-


frimiento y me haga heredero de uno de los aposentos de vuestro In-
maculado Corazón. Arropad todo mi ser con vuestros rayos de luz para que
seáis mi Maestra y yo vuestro discípulo, discípulo que imite vuestras adora-
bles virtudes para ser bien visto ante los ojos de vuestro Hijo.

114
Fortalecedme en este tiempo de la tribulación, cercenad mi corazón con
vuestra espada de doble filo y heridlo de amor, para que vuestra
presencia siempre me acompañe hasta el día del retorno de Nuestro Señor
Jesucristo.

Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, preser-


vad nuestra Iglesia frente a toda apostasía, herejía y cisma. Conservadnos
fieles a la Tradición de la Iglesia e instruidnos con vuestra Sabiduría Divina
para que la luz del Espíritu acreciente nuestra fe, nos muestre el camino de
salvación y lleve nuestro corazón a la santidad.

Madre Celestial, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos, guardad


al resto santo en vuestro Inmaculado Corazón hasta el día de la segunda
llegada de vuestro Amadísimo Hijo Jesús.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

CONSAGRACIÓN A MARÍA INMACULADA


DE SAN LUIS DE MONTFORT
María Inmaculada, dulce Soberana mía, cuanto me alegro de ser tu esclavo
de amor. Te confío y consagro mi cuerpo y mi alma, con todos mis
bienes interiores y exteriores, naturales y sobrenaturales, pasados, pre-
sentes y futuros.

Quiero también en este día ganar cuantas indulgencias pueda, y te las en-
trego. María, Madre mía, renuncio a mi propia voluntad, a mis peca-
dos, a mis disposiciones e intenciones.

Quiero lo que tú quieras: me arrojo en tu Corazón abrazado de Amor Divi-


no, divino molde en que debo formarme; en él me escondo y me pierdo
para orar, obrar y sufrir, siempre por ti, contigo, en ti y para ti, a la mayor
gloria del Sagrado Corazón de Jesús, tu Divino Hijo.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

115
CONSAGRACIÓN A MARÍA INMACULADA
DE SAN MAXIMILIANO KOLBE
"Oh Inmaculada, Reina del Cielo y de la tierra, Refugio de los pecadores
y Madre nuestra amorosísima, a quien Dios confió la economía de la
misericordia.

Yo....... pecador indigno, me postro ante ti, suplicando que aceptes todo mi
ser como cosa y posesión tuya. A ti, Oh Madre, ofrezco todas las dificulta-
des de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad.
Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva, para cum-
plir lo que de ti ha sido dicho: "Ella te aplastará la cabeza" (Gen 3:15), y
también: ”Tú has derrotado todas las herejías en el mundo".

Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas me convierta en instru-


mento útil para introducir y aumentar tu gloria en tantas almas tibias e
indiferentes, y de este modo, aumento en cuanto sea posible el bienaven-
turado Reino del Sagrado Corazón de Jesús.

Donde T ú entras, ¡Oh Inmaculada! obtienes la gracia de la conversión y la


santificación, ya que toda gracia que fluye del Sagrado Corazón de Jesús
para nosotros, nos llega a través de tus manos. Ayúdame a alabarte, ¡Oh
Virgen Santa! y dame fuerza contra tus enemigos.

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través


del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.

NOVENA Y CORONA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


Esta corona al Sagrado Corazón de Jesús era rezada todos los días por San
Pío de Pietrelcina por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones.

¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste "En verdad os digo: pedid y obtendréis, buscad
y encontraréis, golpead y se os abrirá", he aquí que yo golpeo, yo busco, yo
pido la gracia de.....
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste "En verdad os digo: cualquier cosa que pidáis
a Mi Padre, en Mi Nombre, Él os lo concederá", he aquí que a Tu Padre, en
Tu Nombre, yo pido la gracia de.....
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

116
¡Oh Jesús mío! Tú que dijiste "En verdad os digo: pasarán el cielo y la tierra
pero mis palabras no morirán", he aquí que apoyado en la infabilidad de
Tus santas palabras, yo pido la gracia de.....
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío y espero.

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! a quien es imposible no tener compasión de


los infelices, ten piedad de nosotros miserables pecadores y concédenos
las gracias que te pedimos por medio del Inmaculado Corazón de María,
tuya y nuestra tierna Madre.
San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Rezar un Salve.

NOVENA DE CONFIANZA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


¡Oh Señor Jesucristo!, yo confío esta intención a tu Sacratísimo Corazón:
(Indicar la petición)
Mírame solamente Jesús, y luego haz que Tu Sacratísimo Corazón te inspire.
Que tu Sagrado Corazón decida.
¡Yo cuento con Él!
¡Yo confío en él!
¡Yo me entrego a Su Misericordia! Señor Jesús, Tu no me defraudarás.
¡Sagrado Corazón de Jesús, yo confío en Ti!
¡Sagrado Corazón de Jesús, yo creo en Tu Amor por mí!
¡Sagrado Corazón de Jesús, que venga tu Reino!
¡Oh! Sagrado Corazón de Jesús, yo te he pedido muchas gracias, pero
imploro ardientemente esta.
¡Tómala, ponla en Tu Sagrado Corazón!
Cuando El Padre Eterno la vea, cubierta con Tu Preciosa Sangre, no la
rechazará.
Ya no será mi plegaria, sino la tuya, ¡Oh Jesús! ¡Oh Sagrado Corazón de
Jesús, yo pongo mi confianza en Ti! Que jamás sea confundido. Amén.

NOVENA DE LOS APÓSTOLES DE LOS SAGRADOS CORAZONES


UNIDOS DE JESÚS Y DE MARÍA AL ESPÍRITU SANTO
Pidamos por una poderosa efusión del Espíritu Santo.

Cristo murió en la Cruz para que nosotros seamos transformados por el


Espíritu en hijos de Dios, participando de su santidad. Pero debemos de-
searlo, pedirlo y disponernos a recibirlo.

Rezar cada día de la novena:


Oración de Invocación al Espíritu Santo (dictada el 28 de octubre de 2014)
Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón
Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.
117
Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón
Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.
Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón
Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.
Oración
Ven, Espíritu Santo; llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el
Fuego de tu Amor.
V/. Envía tu Espíritu y todo será creado. R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos
¡Oh Dios! que iluminaste los corazones de tus hijos con la Luz del Espíritu
Santo, haznos dóciles a sus Inspiraciones para gustar siempre el bien y go-
zar de su consuelo, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración (dictada por el Corazón Doloroso e Inmaculado de María)


Divino Espíritu Santo, Esposo de María, mi Dios y Señor, enciende en cada
alma el Fuego de un Nuevo Pentecostés, para que nos consagremos como
Apóstoles del Inmaculado Corazón de María y Apóstoles de los últimos
tiempos. Protege con tu Sombra a la Iglesia, salva a las almas del mundo,
y realiza el Reino Inflamado de Amor de los Corazones Unidos de Jesús y
María. Amén.

Acto de consagración al Espíritu Santo


Recibid ¡Oh Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que
os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los
instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi Director, mi Luz, mi
Guía, mi Fuerza, y todo el Amor de mi Corazón. Me abandono sin reservas
a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas
inspiraciones. ¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María,
según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al
Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén.

ORACIÓN
Oh, Señor Jesucristo, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Es-
píritu Santo para completar tu obra en las almas de tus Apóstoles y discípu-
los, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para que Él perfeccione
en mi alma la obra de tu gracia y de tu amor.

Concédeme,
el Espíritu de Sabiduría para que pueda despreciar las cosas perecederas de
este mundo y aspirar sólo a las cosas que son eternas,
el Espíritu de Entendimiento para iluminar mi mente con la luz de tu divina
verdad,
el Espíritu de Consejo para que pueda siempre elegir el camino más seguro
para agradar a Dios y ganar el Cielo,
el Espíritu de Fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo y sobrellevar
118
con coraje todos los obstáculos que se opongan a mi salvación,
el Espíritu de Conocimiento para que pueda conocer a Dios y conocerme a
mí mismo y crecer en la perfección de la ciencia de los santos,
el Espíritu de Piedad para que pueda encontrar el servicio a Dios dulce y
amable,
y el Espíritu de Temor de Dios para que pueda ser lleno de reverencia amo-
rosa hacia Dios y que tema en cualquier modo disgustarlo.

Márcame, amado Señor, con la señal de tus verdaderos discípulos y aníma-


me en todas las cosas con tu Espíritu. Amén.

PRIMER DÍA
¡Espíritu Santo! ¡Señor de Luz!
¡Danos, desde tu clara altura celestial, tu puro radiante esplendor!

El Espíritu Santo
Sólo una cosa es importante: la salvación eterna. Por lo tanto, sólo una
cosa hay que temer: el pecado. El pecado condescendido, el resultado de
la ignorancia, debilidad e indiferencia. El Espíritu Santo es el Espíritu de
Luz, de Fuerza y de Amor. Con sus siete dones ilumina la mente, fortalece
la voluntad, e inflama el corazón con el amor de Dios. Para asegurarnos
la salvación debemos invocar al Divino es Espíritu sabemos diariamente,
porque “el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no
cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por
nosotros” (Rom 8,26).

ORACIÓN
Omnipotente y Eterno Dios, que nos has regenerado con el agua y el Espíri-
tu Santo, y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar
del cielo sobre nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabi-
duría y de Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu
de Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor.
Amén.

Padre Nuestro y Ave María, Gloria

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos


refugiamos en Ti. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través
del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones. Amén.

SEGUNDO DÍA
¡Ven, Padre de los pobres,
119
Ven, tesoro que sostienes,
Ven, Luz de todo lo que vive!

El don del Temor


El don del Santo Temor de Dios nos llena con un soberano respeto por Dios,
y nos hace que a nada temamos más que a ofenderlo por el pecado. Es un
temor que se eleva, no desde el pensamiento del infierno, sino del sen-
timiento de reverencia y filial sumisión a nuestro Padre Celestial.

Es el temor principio de sabiduría, que nos aparta de los placeres mundanos


que podrían de algún modo separarnos de Dios. “Los que temen al Señor
tienen corazón dispuesto, y en su presencia se humillan” (Ecl 2,17).

ORACIÓN
Ven, Oh bendito Espíritu de Santo Temor, penetra en lo más íntimo de
mi corazón, que te tenga, mi Señor y Dios, ante mi rostro para siempre,
ayúdame a huir de todas las cosas que te puedan ofender y hazme merece-
dor ante los ojos puros de tu Divina Majestad en el Cielo, donde Tú vives y
reinas en unidad de la siempre Bendita Trinidad, Dios en el mundo que no
tiene fin. Amén.

Padre Nuestro y Ave María, Gloria

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos


refugiamos en Ti. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través
del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en
la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones. Amén.

TERCER DÍA

Tú, de todos los consoladores el mejor,


visitando el corazón turbado,
da la gracia de la placentera paz.

El don de Piedad
El don de Piedad suscita en nuestros corazones una filial afección por Dios
como nuestro amorosísimo Padre. Nos inspira, por amor a Él, a amar y res-
petar a las personas y cosas a Él consagradas, así como aquellos que están
envestidos con su autoridad, su Santísima Madre y los Santos, la Iglesia y
su cabeza visible, nuestros padres y superiores, nuestro país y sus gober-
nantes.
Quien está lleno del don de Piedad no encuentra la práctica de la religión
como deber pesado sino como deleitante servicio. Donde hay amor no hay
120
trabajo.

ORACIÓN
Ven, Oh Bendito Espíritu de Piedad, toma posesión de mi corazón. Enciende
dentro mío tal amor por Dios que encuentre satisfacción sólo en su servicio,
y por amor a Él me someta amorosamente a toda legítima autoridad. Amén.

Padre Nuestro y Ave María, Gloria

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos


refugiamos en Ti. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través
del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre, en
la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo
la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones. Amén.

CUARTO DÍA
Tú, en la fatiga dulce alivio,
refresco placentero en el calor,
solaz en medio de la miseria.

El don de Fortaleza
Por el don de Fortaleza el alma se fortalece ante el miedo natural y soporta
hasta el final el desempeño de una obligación.

La fortaleza le imparte a la voluntad un impulso y energía que la mueve a


llevar a cabo, sin dudarlo, las tareas más arduas, a enfrentar los peligros,
a estar por encima del respeto humano, y a soportar sin quejarse el lento
martirio de la tribulación aún de toda una vida. “El que persevere hasta el
fin, ese se salvará”(Mt 24,13).

ORACIÓN
Ven, Oh Espíritu de Fortaleza, alza mi alma en tiempo de turbación y ad-
versidad, sostiene mis esfuerzos de santidad, fortalece mi debilidad, dame
valor contra todos los asaltos de mis enemigos, que nunca sea yo
confundido y me separe de Ti, Oh mi Dios y mi máximo Bien. Amén

Padre Nuestro y Ave María, Gloria

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos


refugiamos en Ti. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a
través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra
Madre, en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo,
extendiendo la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones.
Amén.

121
QUINTO DÍA

¡Luz inmortal! ¡Divina Luz!


¡Visita estos corazones tuyos y llena nuestro más íntimo ser!

El don del Conocimiento


El don del Conocimiento permite al alma darle a las cosas creadas su ver-
dadero valor en su relación con Dios. El conocimiento desenmascara la
simulación de las creaturas, revela su vacuidad y hace notar sus verdaderos
propósitos como instrumentos al servicio de Dios. Nos muestra el cuidado
amoroso de Dios aún en la adversidad, y nos lleva a glorificarlo en cada
circunstancia de la vida. Guiados por su luz damos prioridad a las cosas
que deben tenerla y apreciamos la amistad de Dios por encima de todo.
“El conocimiento es fuente de vida para aquel que lo posee” (Prov 16,22).

ORACIÓN
Ven, Oh Bendito Espíritu de Conocimiento, y concédeme que pueda per-
cibir la voluntad del Padre; muéstrame la nulidad de las cosas de la tierra,
que tenga idea de su vanidad y las use sólo para tu gloria y mi propia sal-
vación, siempre por encima de ellas mirándote a Ti y tus premios eternos.
Amén.

Padre Nuestro y Ave María, Gloria

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos


refugiamos en Ti. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a
través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra
Madre, en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo,
extendien¬do la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones.
Amén.

SEXTO DÍA

Si tu apartas tu gracia, nada puro permanecerá en el hombre,


todo lo que es bueno se volverá enfermo.

El don del Entendimiento


El Entendimiento, como don del Santo Espíritu, nos ayuda a aferrar el sig-
nificado de las verdades de nuestra santa religión. Por la fe las conocemos,
pero por el entendimiento aprendemos a apreciarlas y a apetecerlas. Nos
permite penetrar el profundo significado de las verdades reveladas y, a
través de ellas, avivar la novedad de la vida. Nuestra fe deja de ser estéril e
inactiva e inspira un modo de vida que da elocuente testimonio de la fe que
hay en nosotros. Comenzamos a “caminar dignos de Dios en todas las cosas
122
complaciendo y creciendo en el conocimiento de Dios”.

ORACIÓN
Ven, Oh Espíritu de Entendimiento, e ilumina nuestras mentes, que poda-
mos conocer y creer en todos los misterios de la salvación, y que por fin
podamos merecer ver la eterna luz en la Luz, y en la luz de la gloria tener
una clara visión de Ti y del Padre y del Hijo. Amén.

Padre Nuestro y Ave María, Gloria

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos


refugiamos en Ti. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a
través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra
Madre, en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo,
extendiendo la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones.
Amén.

SÉPTIMO DÍA

Sana nuestras heridas, renueva nuestra fuerza.


En nuestra aridez derrama tu rocío.
Lava las manchas de la culpa.

El don de Consejo
El don de Consejo dota al alma de prudencia sobrenatural, permitiéndole
juzgar con prontitud y correctamente qué debe hacer, especialmente en
circunstancias difíciles. El Consejo aplica los principios dados por el Cono-
cimiento y el Entendimiento a los innumerables casos concretos que con-
frontamos en el curso de nuestras diarias obligaciones en tanto padres, do-
centes, servidores públicos y ciudadanos cristianos. El Consejo es sentido
común sobrenatural, un tesoro invalorable en el tema de la salvación. “Y
por encima de todo esto, suplica al Altísimo para que enderece tu camino
en la verdad” (Ecl 37,15).

ORACIÓN
Ven, Oh Espíritu de Consejo, ayúdame y guíame en todos mis caminos para
que siempre haga tu Santa Voluntad. Inclina mi corazón a aquello que es
bueno, apártame de todo lo que es malo y dirígeme por el sendero recto de
tus Mandamientos a la meta de la vida eterna que yo anhelo. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, Gloria

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos


refugiamos en Ti. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través
del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre,
123
en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendien-
do la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones. Amén.

OCTAVO DÍA
Dobla la voluntad y el corazón obstinado,
funde lo que está helado, calienta lo que está frío.
Guía los pasos que se han desviado.

El don de Sabiduría
Abarcando a todos los otros dones, como la caridad abraza a todas las otras
virtudes, la Sabiduría es el más perfecto de los dones. De la Sabiduría está
escrito: “todo lo bueno vino a mí con Ella, y riquezas innumerables me lle-
garon a través de sus manos”. Es el don de la Sabiduría el que fortalece
nuestra fe, fortifica la esperanza, perfecciona la caridad y promueve la prác-
tica de la virtud en el más alto grado. La Sabiduría ilumina la mente para
discernir y apreciar las cosas de Dios, ante las cuales los gozos de la tierra
pierden su sabor, mientras la Cruz de Cristo produce una divina dulzura, de
acuerdo a las palabras del Salvador: “Toma tu cruz y sígueme, porque mi
yugo es dulce y mi carga ligera”.

ORACIÓN
Ven, Oh Espíritu de Sabiduría y revela a mi alma los misterios de las cosas
celestiales, su enorme grandeza, poder y belleza. Enséñame a amarlas so-
bre todo y por encima de todos los gozos pasajeros y las satisfacciones de la
tierra. Ayúdame a conseguirlas y a poseerlas para siempre. Amén.

Padre Nuestro y Ave María, Gloria

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos


refugiamos en Ti. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a
través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra
Madre, en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo,
extendiendo la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones.
Amén.

NOVENO DÍA

Tú, en aquellos que siempre más te confiesan y te adoran,


en tus siete dones, desciende.
Dales alivio en la muerte. Dales vida Contigo en las alturas.
Dale los gozos que no tienen fin. Amén.

Los frutos del Espíritu Santo


Los dones del Espíritu Santo perfeccionan las virtudes sobrenaturales al
124
permitirnos practicarlas con mayor docilidad a la divina inspiración. A me-
dida que crecemos en el conocimiento y en el amor de Dios, bajo la direc-
ción del Santo Espíritu, nuestro servicio se torna más sincero y generoso
y la práctica de las virtudes más perfecta. Tales actos de virtudes dejan
el corazón lleno de alegría y consolación y son conocidos como frutos del
Espíritu Santo. Estos frutos, a su vez, hacen la práctica de las virtudes más
activa y se vuelven un poderoso incentivo para esfuerzos aún mayores en
el servicio de Dios.

ORACIÓN
Ven, Oh Divino Espíritu, llena mi corazón con tus frutos celestiales: caridad,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.
Que nunca esté yo cansado en el servicio de Dios sino que, por continua y
fiel sumisión a tu inspiración, merezca estar eternamente unido Contigo, en
el amor del Padre y del Hijo. Amén.
Padre Nuestro y Ave María, Gloria
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos
refugiamos en Ti. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a
través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra
Madre, en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo,
extendiendo la Llama de Amor, Santo y Divino, en todos los corazones.
Amén.
ORACION POR LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la
llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los
corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu, dis-
frutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial.
1- Ven, Espíritu Santo, por tu don Sabiduría, concédenos la gracia de apre-
ciar y estimar los bienes del cielo y muéstranos los medios para alcanzarlos.
Gloria
2- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Entendimiento, ilumina nuestras
mentes respecto a los misterios de la salvación, para que podamos com-
prenderlos perfectamente y abrazarlos con fervor. Gloria
3- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Consejo, inclina nuestros corazones a
actuar con rectitud y justicia para beneficio de nosotros mismos y de nues-
tros semejantes. Gloria
4- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Fortaleza, fortalécenos con tu gracia
contra los enemigos de nuestra alma, para que podamos obtener la corona
de la victoria. Gloria
5- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Ciencia, enséñanos a vivir entre las
125
cosas terrenos para así no perder las eternas. Gloria
6- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Piedad, inspíranos a vivir sobria, justa,
y piadosamente en esta vida, para alcanzar el cielo en la otra vida. Gloria.

7- Ven, Espíritu Santo, por tu don de Temor de Dios, hiere nuestros cuerpos
con tu temor para así trabajar por la salvación de nuestras almas. Gloria
ORACIÓN
Oh Dios, que has unido las naciones en la confesión de tu nombre, con-
cédenos que los que han renacido por el agua del bautismo, tengan la mis-
ma fe en sus corazones y la misma piedad en sus acciones.
Oh Dios, que enviaste el Espíritu Santo a los apóstoles, oye las oraciones de
tus fieles para que gocen de la verdadera paz, quienes por tu gracia, han
recibido el don de la verdadera fe.
Te suplicamos, oh Dios, que tu Santo Espíritu encienda en nuestros cora-
zones esa llama que Cristo trajo a la tierra y deseó ardientemente fuera
encendida. Inflama, oh Señor, nuestros corazones con el fuego del Espíritu
Santo, para que te sirvamos castos de cuerpo y limpios de corazón.
Enriquece, Señor, nuestros corazones derramando con plenitud tu Santo
Espíritu por cuya sabiduría fuimos creados y por cuya providencia somos
gobernados.
Te suplicamos, oh Dios Todopoderoso y Eterno, que tu Santo Espíritu nos
defienda y habite en nuestras almas, para que al fin, seamos los templos de
su gloria. Te pedimos, Señor, que según la promesa de tu Hijo, el Espíritu
Santo nos lleve al conocimiento pleno de toda la verdad revelada. Por Cristo
Nuestro Señor. Amén.
Oración al Corazón Doloroso e Inmaculado de María
Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Habitación Pura y Santa, cobijad
mi alma con vuestra Maternal Protección. Por este medio, permaneceré fiel
a la Voz de Jesús y mi alma podrá corresponder a Su Amor, y obedecer Su
Divina Voluntad.
¡Oh Madre mía!, mi deseo es mantener ante mi vista, sin cesar, vuestra
participación de Corredentora.
Con este recuerdo viviré íntimamente unido a vuestro Corazón Doloroso e
Inmaculado, que siempre permanece totalmente unido al Sagrado Corazón
de vuestro Divino Hijo.
Por los méritos de vuestras Virtudes y Angustias, clavadme a este Divino
Corazón, protegedme ahora y siempre. Amén

126
CENÁCULO DE ORACIÓN DE LOS SAGRADOS
CORAZONES UNIDOS DE JESÚS Y MARÍA Y OTRAS
DEVOCIONES

CONTENIDO:
Presentación. P. Pablo García Beck.....................................................................................3-4
Testimonio de Manuel de Jesús...........................................................................................5-9
Jaculatorias del Apostolado..................................................................................................10
Cenáculo de Oración de los Sagrados Corazones Unidos
de Jesús y María.....................11-32
Misterios Gozosos .........................................................................................................15-18
Misterios Luminosos.......................................................................................................18-21
Misterios Dolorosos........................................................................................................21-24
Misterios Gloriosos.........................................................................................................24-27
Misterios del Rosario de los primeros sábados de mes..................................................27-29
Oraciones finales del Cenáculo.......................................................................................36-37
Coronilla de Reparación a la Santísima Trinidad
por los Pecadores.................................33-34
Devoción del Apostolado en Honor del Casto y
Amante Corazón de San José..................8-46
Sacramentales del Apostolado........................................................................................47-57
Rito para la Imposición del Sagrado Escapulario.............................................................58-63
El Ave María de los últimos tiempos...............................................................................63-64
Letanías a nuestra Santa Madre, Corredentora y Mediadera de todas las gracias..........64-65
Consagraciones diarias de los Apóstoles de los Sagrados
Corazones Unidos
de Jesús y María:
a Dios Espiritu Santo.......................................................................................................65-66
al Sagrado Corazón de Jesús.................................................................................................66
al Doloroso e Inmaculado Corazón de María...................................................................66-68
al Casto y Amante Corazón de San José...............................................................................68
a los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María.........................................................68-69
Oraciones y Jaculatorias..................................................................................................69-70
Consagración desde el Vientre Materno.........................................................................71-72
Consagración de la Parroquia y/o Diócesis......................................................................72-74
Consagración de los grupos de Oración..........................................................................74-75
Consagración de Pueblos y Países...................................................................................75-77
Oración de Sanación y Liberación....................................................................................77-80
Los Refugios Marianos, las Iglesias Domésticas del Apostolado
de los Corazones Unidos
de Jesús y María......................................................................80-82
Cuadro de los Corazones Unidos..........................................................................................82
Oración para exorcisar la propiedad y edificaciones como
Refugios Marianos de los últimos tiempos.....................................................................83-84
Oración de Bendición del Hogar de los Apóstoles de los últimos tiempos
y Entronización del Refugio Mariano...................................................................................84
Consagración de la Familia a los Sagrados Corazones Unidos
de Jesús y María,
como Santuario familiar del fin de los tiempos...............................................................85-86
Novenas del Apostolado de los Corazones Unidos
de Jesús y María:
Novena a los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y María............................................86-90
Novena al Corazón Doloroso e Inmaculado de María...................................................91-104
Novena para los Primeros Viernes y Sábados al Sagrado Corazón de Jesús

127
y al Corazón Doloroso e Inmaculado de María...........................................................105-108
Oraciones de San Luis de Montfort.............................................................................108-112
Oración de ofrecimiento de sí mismo para el Reino de Jesús y María........................112-113
Consagración para implorar la venida del Reino de Jesús y María.....................................114
Oración a María, Madre y Maestra de los Apóstoles de los últimos tiempos.............114-115
Consagraciones a María Inmaculada:
de San Luis de Montfort.....................................................................................................115
de San Maximiliano Kolbe.................................................................................................116
Novena y Corona al Sagrado Corazón de Jesús...........................................................116-117
Novena de Confianza al Sagrado Corazón de Jesús...........................................................117
Novena de los Apóstoles de los Sagrados Corazones Unidos
de Jesús y
María al Espiritu Santo...............................................................................................117-126

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