Marco teórico
La Familia
La familia es una unidad de convivencia en la que se ponen los recursos en común, entre
cuyos miembros hay una relación de afiliación o matrimonio, ya no es un esquema
necesariamente padre-madre-hijos. Ahora existen otras formas de familia; los
divorciados/as con hijos, las mujeres con hijos que no se casan, las mujeres que
voluntariamente no tienen hijos o aquellas quienes deseando no pueden tenerlos; los
hombres o mujeres solos/as que adopten hijos, etc. (Alberdi,1964; en Peña y Padilla,1997:
8). Asimismo, lafosse (1996) define la familia como un grupo de personas unidas por los
lazos del matrimonio, la sangre o la adopción; constituyendo una sola unidad domestica;
interactuando y comunicándose entre ellas en sus funciones sociales respectivas de marido
y mujer, madre y padre, hijo e hija y hermana, creando y manteniendo una cultura común.
Minuchin y Fishman (1985) describen la familia como el grupo natural que elabora pautas
de interacción en el tiempo y que tienden a la conservación y la evolución Refieren que los
conflictos y los cambios forman parte de la vida familiar y que cada familia se transforma
con el correr del tiempo y debe adaptarse y reestructurarse para seguir desarrollándose. La
familia puede identificar a uno de los miembros como ´´el que causa el conflicto´´, al que
suele señalar como ´´ como el portador del sistema´´. Este suele ser el más vulnerable. En la
terapia familiar se lo denominara paciente identificado o chivo emisario. Así lo confirman
(Fishman, 2004) .
Enfoque sistemático
El enfoque sistémico es la aplicación de la teoría general de los sistemas en cualquier
disciplina: educación, organizaciones, psicoterapia, Este enfoque se presenta como una
forma sistemática y científica de aproximación y representación de la realidad vista desde
una perspectiva holística e integradora, donde lo importante son las relaciones y los
componentes que a partir de ellas emergen. De ahí emerge la terapia sistémica. Por tanto,
su estudio y práctica pone especial importancia en la relación y comunicación en cualquier
grupo que interaccione, entendido como un sistema. Este enfoque se extiende también a las
personas individuales, teniendo en cuenta los distintos sistemas que componen su contexto.
Permite abordar el problema de la complejidad a través de una forma de pensamiento.
basada en la totalidad y sus propiedades que complementa el reduccionismo científico. El
modelo sistémico nació al mismo tiempo que la terapia familiar, aunque como explicamos
en el próximo apartado, hoy en día tiene muchas más aplicaciones. Y ello no es extraño ya
que su unidad de análisis es la familia. Para entenderla no bastan los modelos tradicionales
centrados en el individuo. Este nuevo foco requiere una nueva conceptualización, una
nueva forma de pensar, en la que el objeto de análisis no sea el ente individual sino el
sistema. Así es que el modelo sistémico se basa en presupuestos metateóricos que se alejan
de los tradicionales (por ej. física clásica) y se inspiran en la Teoría General de Sistemas,
primero, y las teorías de la complejidad después. La noción de sistema implica un todo
organizado que es más que la suma de las partes, se sitúa en un orden lógico distinto al de
sus componentes (véase 2.9). Se define por sus funciones, estructura, circuitos de
retroalimentación (feedback) y relaciones de interdependencia. Aplicada a la familia,
supone entenderla como un todo organizado en que cada miembro cumple una función, y
con sus acciones regula las acciones de los demás a la vez que se ve afectado por ellas.
Forman parte de una danza o patrón interaccional en el que acciones de cada miembro
son interdependientes de las de los demás.
Origen sistemático
El modelo sistémico surgió en los años cincuenta al mismo tiempo que la terapia familiar
como un marco conceptual para abordarla, para comprender la complejidad de fenómenos
interrelacionados que ocurren en su seno. Sin embargo, desde hace ya muchos años no se
puede sostener la identidad entre modelo sistémico y terapia familiar. Por un lado, el
modelo sistémico se puede aplicar a muchos otros formatos de la intervención, además del
familiar. Por otro lado, existen otros modelos que han desarrollado un formato de
intervención familiar.
La terapia sistémica entiende los problemas desde marco contextual y se focaliza en
comprender y cambiar las dinámicas de las relaciones (familiares, laborales, etc.). Los roles
y los comportamientos de las personas en estos contextos se entienden que están
determinados por las reglas tácitas de ese sistema y la interacción entre sus miembros.
Comprendiendo los trastornos de forma multicausal
Hasta entonces, en el campo de la psicoterapia, se entendía la enfermedad mental en
términos lineales, con explicaciones históricas y causales del padecimiento. Primero se
busca la causa para después pasar al tratamiento. El modelo de terapia sistémica
(ampliamente utilizado en la terapia familiar), observa los fenómenos de manera circular y
multicausal, por tanto, no se pueden establecer marcadores lineales. Por poner un ejemplo,
dentro de una familia, los miembros se comportan y reaccionan de maneras impredecibles
porque cada acción y reacción cambia continuamente de la naturaleza del contexto. Paúl
Watzlawick fue pionero en distinguir la causalidad lineal y causalidad circular, para
explicar con ello las diversas pautas repetitivas de interacción posibles y marcando un antes
y un después en la interpretación de las dificultades en las relaciones personales. La visión
circular de los problemas está marcada por cómo el comportamiento de un individuo
influencia las acciones de otro, que por su parte influye también sobre el primero.
Por tanto, la terapia sistémica ofrece una visión circular, interactiva, en el interior del
sistema o grupo que tiene sus reglas de transformación y se autocontrola a través de
fenómenos de retroalimentación para mantener un estado de equilibrio. Los componentes
del sistema entran en relación mediante la comunicación, una de las claves de esta terapia.
La praxis de la terapia sistémica
La terapia sistémica se caracteriza por ser un enfoque de solución de problemas práctico
más que analítico. No importa tanto el diagnóstico de quién es el enfermo o de quién tiene
el problema (por ejemplo, quien es que tiene un problema de agresividad), sino que se
centra en identificar los patrones disfuncionales dentro del comportamiento del grupo de
personas (familia, empleados, etc.), para así redirigir esos patrones de comportamiento
directamente. Los terapeutas sistémicos ayudan a los sistemas a encontrar el equilibrio. A
diferencia de otras formas de terapia, por ejemplo la terapia psicoanalítica, el objetivo es
abordar de manera práctica los patrones actuales de la relación, en lugar de causas, como en
este ejemplo pueden ser los impulsos subconscientes de un trauma infantil.
REFERENCIAS:
Fishman, S. M. (2004). Técnicasde terapia familiar. Buenos Aires : PAIDOS.
Freud, S. (1887). Fragmentos de la correspondencia con Fliess. Manuscrito K: Las neurosis
Caparrós, N. (2007) Perspectiva psicoanalítica del tratamiento de los trastornos de
personalidad. Clínica y Salud. Madrid (18), 3.