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Tipos de Envejecimiento

El documento describe los tres tipos de envejecimiento: primario, secundario y terciario. El envejecimiento primario se debe a factores biológicos como el deterioro del sistema inmunológico y la limitada capacidad de regeneración celular. El envejecimiento secundario está causado por factores ambientales y de estilo de vida como fumar, falta de ejercicio y exposición solar. El envejecimiento terciario se refiere a las pérdidas rápidas que ocurren antes de la muerte y afectan especialmente las funciones cognitivas
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Tipos de Envejecimiento

El documento describe los tres tipos de envejecimiento: primario, secundario y terciario. El envejecimiento primario se debe a factores biológicos como el deterioro del sistema inmunológico y la limitada capacidad de regeneración celular. El envejecimiento secundario está causado por factores ambientales y de estilo de vida como fumar, falta de ejercicio y exposición solar. El envejecimiento terciario se refiere a las pérdidas rápidas que ocurren antes de la muerte y afectan especialmente las funciones cognitivas
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Tipo de vejes

El envejecimiento ha sido definido como el proceso biológico por el cual el


cuerpo cambia a lo largo del desarrollo, especialmente a medida que avanza la
edad adulta. En general se relaciona el envejecimiento con una degradación
estructural que a su vez implica pérdidas en las capacidades funcionales, con
especial énfasis en las de adaptación y autocuidado.

En la actualidad no hay consenso en la comunidad científica en torno a la


naturaleza y la definición concretas del envejecimiento. Sin embargo, sí podemos
distinguir tres tipos de envejecimiento: el primario, el secundario y el terciario. Cada
uno de estos tipos engloba cambios distintos y está determinado por causas
específicas.

Tipos de envejecimiento
Los principales tipos de envejecimiento son los siguientes.

1. Envejecimiento primario
Cuando se habla de envejecimiento primario se está haciendo referencia a una
serie de cambios progresivos e inevitables que se dan en todas las personas a medida
que pasan los años. Como el resto de tipos de envejecimiento, implica un
deterioro en el funcionamiento general y en la capacidad de adaptación al
entorno.

Se clasifican como envejecimiento primario todos los procesos no patológicos


que se producen como consecuencia de la edad; por esto es llamado también
“envejecimiento normativo”. Se da durante toda la vida adulta, si bien sus efectos
son mucho más notables en edades avanzadas, sobre todo en personas que no
gozan de buena salud.

Entre los cambios que conforman este tipo de envejecimiento encontramos la


menopausia, la debilitación y encanecimiento del cabello, el descenso en la
velocidad de procesamiento cognitivo, la pérdida de fuerza, la aparición
progresiva de déficits sensoriales o el deterioro de la respuesta sexual.

Los procesos biológicos implicados en el envejecimiento primario alteran el


funcionamiento físico, pero también se asocian a cambios psicológicos y
sociales. Estos últimos están influidos en mayor medida por el contexto, si bien
al hablar de variabilidad interindividual este tipo de envejecimiento se solapa con
el secundario."

Causas del envejecimiento primario

Las teorías principales sobre el envejecimiento primario lo conceptualizan como


un proceso preprogramado a nivel genético. Factores como la limitada capacidad
de regeneración de las células y el deterioro progresivo del sistema inmunitario
influyen de forma clave en este tipo de envejecimiento.

La teoría de la programación genética afirma que con la madurez se activan


genes que desencadenan el envejecimiento, y la del marcapasos propone que
estos cambios se deben al desequilibrio hormonal producido por la
“desconexión” del reloj biológico del hipotálamo. Según la teoría inmunológica,
en edades avanzadas el sistema inmunitario pasa a atacar al cuerpo.

Otras perspectivas defienden que el envejecimiento primario es consecuencia de


la acumulación de daños en el cuerpo, y no de factores genéticos inmodificables.
Estas hipótesis, que en general cuentan con menos aceptación que las genéticas,
son conocidas como “teorías celulares no genéticas” o “teorías del daño
aleatorio”.
La teoría del radical libre, la más popular en este grupo, plantea que la liberación
de electrones libres que resulta de la actividad normal del organismo
provoca daños acumulativos en las membranas celulares y en los cromosomas.

Otras hipótesis cercanas atribuyen el deterioro a la construcción espontánea de


moléculas perjudiciales, a la incapacidad del cuerpo para protegerse
indefinidamente de las influencias ambientales dañinas, a la acumulación de
errores en la síntesis de proteínas (que alteraría la transcripción genética) o a los
efectos normales del metabolismo.

2. Envejecimiento secundario
Este tipo de envejecimiento consiste en cambios causados por factores conductuales
y ambientales, ajenos a los procesos biológicos naturales. Se suele afirmar que el
envejecimiento secundario es aquel que se puede prevenir, evitar o revertir, pero
esto no siempre es así; la característica clave es la no universalidad de los
procesos que lo componen.

Los principales factores que determinan la intensidad del envejecimiento


secundario son el estado de salud, el estilo de vida y las influencias ambientales.
Así, padecer enfermedades como trastornos cardiovasculares, llevar una dieta
poco sana, ser sedentario, consumir tabaco, exponerse directamente al sol o
respirar aire contaminado potencian este tipo de cambios.

Muchos déficits físicos y psicológicos típicos de la vejez pueden considerarse


consecuencia del envejecimiento secundario a pesar de que tiendan a ser vistos
como manifestaciones del primario; por ejemplo, el deterioro cognitivo
patológico y el cáncer se vuelven mucho más frecuentes a medida que la edad
avanza, pero no se dan en todas las personas.

3. Envejecimiento terciario
El concepto de envejecimiento terciario hace referencia a las pérdidas rápidas que
se producen poco antes de la muerte. Aunque afecta al organismo a todos los
niveles, este tipo de envejecimiento es especialmente notable en el ámbito
cognitivo y psicológico; por ejemplo, en los últimos meses o años de vida la
personalidad tiende a desestabilizarse.

En 1962 Kleemeier propuso la hipótesis de la “caída terminal”, que en inglés se


denomina “terminal drop”. Este autor y algunas investigaciones longitudinales
han sugerido que, a medida que se acerca la muerte, las capacidades cognitivas y
la capacidad de adaptación se deterioran de forma muy marcada, lo que provoca
un incremento de la vulnerabilidad.

El modelo del envejecimiento en cascada de Birren y Cunningham propone que los


tres tipos de envejecimiento interactúan entre ellos, de modo que sus efectos se
potencian mutuamente. Así, el envejecimiento secundario provoca una
intensificación de los efectos de los deterioros biológicos naturales, y estos
cambios son aún más marcados al final de la vida.
Vejes en la genética
Envejecimiento por factores genéticos

Investigaciones recientes han descubierto que la genética contribuye al menos en un 60% a


nuestra “edad percibida” (es decir, a cuán mayores o jóvenes nos ven los demás respecto a
nuestra edad real). Así mismo, se ha descubierto que cerca 1500 genes están involucrados en el
proceso de envejecimiento de la piel. Se trata de genes responsables de proporcionar humedad,
textura, elasticidad, capacidad antioxidante y protección frente a las radiaciones ultravioletas a la
piel, etc.

Las secuencias de ADN que constituyen la unidad fundamental, física y funcional de la herencia se
denominan genes. Cada gen contiene una parte que se transcribe a ARN y otra que se encarga de
definir cuándo y dónde deben expresarse. La información contenida en los genes (genética) se
emplea para generar ARN y proteínas, que son los componentes básicos de las células, los
“ladrillos” que se utilizan para la construcción de los orgánulos u organelos celulares, entre otras
funciones , como las de participar en procesos de regeneración, protección, estructura de la piel…
en el caso de una visión GENOCOSMETICA.

Los genes expresan las proteínas, entre ellas, las involucradas en la mayor parte de los procesos y
estructura de la piel : colágeno , elastina , catalasas, colagenasas, metaloproteinasas,
proteoglicanos, etc.

Como ejemplo, podemos citar algunos genes que tienen influencia en nuestra piel y en nuestro
aspecto:

Resistencia a la oxidación y a los radicales libres. Existen variantes genéticas que fabrican enzimas
antioxidantes más o menos potentes. Por ejemplo, una persona con un gen de la catalasa que
codifique una catalasa potente será más resistente a los ataques de los radicales libres oxidantes. 

Diferentes versiones de los genes de las aquaporinas. Las aquaporinas son canales que están en las
células y regulan su nivel de agua. En consecuencia, variaciones en las aquaporinas tienen
consecuencias en la hidratación de la piel. Y se ha demostrado la existencia de versiones más o
menos potentes de estos canales.

Envejecimiento por factores ambientales y de estilo de vida

La vida es una sucesión de cambios, la piel es buena prueba de ello. Nuestra piel está a la merced
de todas las fuerzas que actúan sobre ella: nuestra determinación genética, el sol, el clima severo,
y nuestros propios malos hábitos. Pero podemos tomar medidas para ayudar a nuestra piel a
permanecer flexible y con aspecto fresco. La piel cambia a medida que usted envejece. Es posible
que observe arrugas, manchas por la edad y resequedad. La piel también se hace más delgada y
pierde grasa, tornándose menos suave y lisa. También puede tardar más en curarse. Los cambios
en la piel están entre los signos más visibles de envejecimiento. Las evidencias del aumento de la
edad incluyen las arrugas y la piel flácida.

Al envejecer, la piel cambia, se modifica, pierde su hidratación natural y se deteriora. El colágeno,


principal fibra de sostén de la piel, disminuye su producción. Como consecuencia, el tejido de
soporte de la piel y la cohesión entre la dermis y epidermis se debilita, la piel pierde su tonicidad y
firmeza. Se forman depresiones en la superficie de la piel: las arrugas, signos visibles del
envejecimiento cutáneo y que principalmente, aparecen en el rostro.

Nuestra carga genética, ADN y el medio ambiente y nuestro estilo de vida y cómo  cuidamos
nuestra piel determinan su ruta de envejecimiento. Conocerse y actuar a tiempo son instrumentos
para ralentizar el proceso de envejecimiento y controlar sus efectos.

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