República Bolivariana De Venezuela
Ministerio del Poder Popular Para La Educación Universitaria
Aldea Universitaria Creación Mariño
P.F.G-E.J
EQUIDAD EDUCATIVA:
AVANCES EN LA DEFINICIÓN DE SU
CONCEPTO
Estudiante:
Henry Córdova, 11086800
Profesor:
Asunción Torres
Mayo, 2020
EQUIDAD EDUCATIVA:
AVANCES EN LA DEFINICIÓN DE SU CONCEPTO
Entre los nuevos retos de los sistemas educativos se encuentra garantizar
que en las sociedades cada vez más polarizadas la educación no acentué
las diferencias sino que sirva de instrumento para la integración social.
Hasta hace poco el discurso político se había concentrado únicamente en
defender la igualdad educativa; sin embargo, la presente ponencia
argumenta la necesidad de definir e utilizar el concepto de equidad en
educación, por ser más amplio e integral. En este sentido, la ponencia
presentada aporta algunas de las consideraciones teóricas más
importantes para la definición de equidad educativa; ya que si bien equidad
en educación se relaciona con igualdad de oportunidades educativas,
también tiene que ver con la necesidad de establecer justicia en la
distribución del servicio e incluir a los que se les ha marginado.
PALABRAS CLAVE: Equidad, educación, igualdad, justicia e
inclusión.
INTRODUCCIÓN
El discurso político en México hasta ahora se ha centrado en argumentar la
importancia de promover igualdad de oportunidades de acceso al sistema
educativo. Esto se establece explícitamente en la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) y en la Ley General de Educación
(LGE) como derecho a la educación. Así, en los últimos años se han tenido
grandes avances en la universalización de la educación básica1 con lo cual
se ha adelantado en la igualdad.
El sistema educativo mexicano logró en las tres últimas décadas que el
promedio de estudios formales de los mexicanos aumentara a más del
doble, al pasar de 3.4 en 1970 a 8.1 años en el 2005 (INEGI, 2005)
Si bien este avance es importante, defensores de los derechos humanos,
Banco Mundial, y la Organización para la Cooperación y Desarrollo
Económico (OCDE) ha comenzado a hacer recomendaciones a los países
en vías de desarrollo para transitar hacia una equidad en educación, pues
consideran a la educación como la forma de lograr crecimiento sustentable
y de disminuir la pobreza (Birdsall, 1997, Lascher, 1998; UNESCO/OCDE,
2003; citados en Pérez, 2004).
Lograr equidad educativa es deseable desde el punto de vista de política
pública debido a que en el largo plazo los costos sociales y financieros de
aquellos sin educación son altos; ya que, al carecer de habilidades para
participar social y económicamente se generan costos mayores para la
salud, cuidado infantil, seguridad, entre otros (OCDE, 2007). Esto es
debido a que, como varios estudios muestran, es en los estratos sociales
más bajos dónde se recibe la educación más pobre, lo que forma un círculo
vicioso difícil de romper (UNESCO, 2007). Además, la educación se ahora
enfrenta a nuevos retos tales como la creciente migración y la necesidad
de integrar a cada vez mayores tipos de minorías. En este sentido, se
requiere de una genuina equidad educativa para alcanzar una mayor
cohesión social (OCDE, 2007; CEPAL, 2007). Por ello, el nuevo reto de los
sistemas educativos es lograr que la distribución del servicio no sólo sea
igualitaria sino también justa, de calidad y satisfaga las necesidades
particulares de quienes lo reciben (López, 2004).
El concepto de equidad ha sido utilizado comúnmente como sinónimo de
justicia social con enfoque moral. Actualmente, debido a los cambios y
retos producidos por fenómenos tales como la globalización, el concepto
ha tomado mayor relevancia al ser incluido en la agenda pública
internacional como una acción del Estado que debe ser inmediata,
inaplazable e integral para superar la pobreza y las cada vez más amplias
brechas sociales. Sin embargo, hablar de equidad es aún un territorio poco
claro y certero. La principal causa de la falta de claridad es que el concepto
de equidad se fundamenta e interacciona con tres conceptos de enorme
importancia social: por un lado, el de igualdad; por otro el cumplimiento del
derecho y la justicia, y por último, el de inclusión. Por lo anterior, la
presente ponencia tiene como objetivo principal avanzar en el concepto de
equidad educativa mediante la definición de sus interrelaciones con
conceptos fundamentales desde el punto de vista social, tales como: la
igualdad, la justicia y la inclusión.
Equidad e igualdad son conceptos ampliamente interrelacionados aun
cuando el equidad es más complejo al permitir por principio ciertas
desigualdades. El concepto de equidad incluye un valor moral o ético para
que un bien o servicio no sea distribuido igualitariamente sino en beneficio
de los sectores sociales más desfavorecidos. No obstante, la equidad
también requiere que ciertos bienes sean distribuidos inicialmente en
proporciones iguales. En este sentido se relaciona con la justicia, ya que se
argumenta que la distribución de los bienes debe realizarse de acuerdo con
lo que cada quien merece. La justicia se sustenta en el derecho, de manera
que dado a que todos los sujetos son iguales ante la ley, nadie debe ser
privado de lo que por derecho le corresponde. Así, la justicia utiliza como
criterio práctico único la igualdad para regular la relación entre los
particulares y la distribución los bienes. Por último, la exclusión social es la
expresión más dramática de la inequidad; y se traduce en una alta
concentración de riqueza, ingresos y escolaridad en unos pocos sectores,
mientras que en otros prevalece la indigencia, el desempleo, y la falta de
acceso a servicios públicos como la educación. La exclusión margina a
ciertos grupos y genera una cadena que se transfiere de generación en
generación, causando mayores desigualdades económicas, étnicas,
sociales y de género.
En educación, la igualdad se justifica en aspectos tales como que todos los
educandos tienen un derecho igual a una educación básica de calidad;
debido a que por un lado, el derecho a la educación es igual para todos, y
por otro, a que todos los educandos son iguales en dignidad y son sujetos
activos de iguales derechos y libertades (Declaración Universal de los
Derechos Humanos, 1948).
Al respecto se puede sostener que la única igualdad en educación
pertinente es con la igualdad de oportunidades; ya que, la igualdad es
defendible si se asocia con los conceptos de igual dignidad, derechos y
libertades para un igual derecho a la educación, (Comisión Europea, 2007).
El concepto de igualdad es inadecuado si se usa como sinónimo de
identidad, uniformidad y homogeneidad para realidades concretas,
procesos o acciones.
Por ejemplo, si el concepto de igualdad se utiliza para defender el imponer
a todos los educandos currículos exactamente iguales, ritmos iguales de
enseñanza y de aprendizaje, pruebas idénticas y exámenes idénticos,
procesos idénticos de evaluación competitiva y meritocrática para medir los
grados de asimilación de los currículos académicos; ya que, la igualdad no
sería justa ni inclusiva. Un tratamiento igualitario solo sería justo si los
estudiantes fueran idénticos, pero no lo son ni genética, social, ni
culturalmente; y al no considerar sus carencias, limitaciones y
discapacidades la igualdad generaría marginación, exclusión e injusticia.
El argumento anterior sirve de sustento para la importancia de la equidad.
El enfoque de equidad considera que para establecer justicia social no es
suficiente ni adecuado otorgar igualdad de bienes a la diversidad humana,
debido a que las circunstancias particulares de los individuos harán que no
puedan “aprovechar” de la misma manera los bienes entregados. Estudios
de comportamiento escolar, así como de decisiones escolares muestran
que el origen social y al capital cultural de los estudiantes es el principal
factor explicativo del desempeño y el logro escolar (Althousser, 1974 y
Baudelot y Establet 1975; citados en Sánchez, 2006; Villareal, López,
Bernal, Escobedo, Mata y Valadez, 2006; Behrman, Parker, Todd y
Gandini, 2006; citados en Hernández
2007). Otros demuestran que existe una fuerte relación entre las
características de las escuelas y el clima socio- familiar en el que los
estudiantes se desenvuelven, en la motivación de los estudiantes a
continuar sus estudios (Behrman, Parker, Todd y Gandini, 2006;
Hernández 2007). Así, el contexto en el que viven las personas incide y
define sus preferencias (necesidades básicas e instrumentales), marca sus
capacidades sociales y cognitivas; así como la capacidad para ejercer
derechos y libertades.
Dada la heterogeneidad que esto plantea no sólo en las necesidades de
las personas, sino también en sus capacidades, el tratamiento diferencial
que el enfoque de la equidad defiende se justifica.
Equidad también tiene que ver con diferencia, de manera que
desigualdades sociales y económicas mínimas son justas cuando
benefician a los menos aventajados en la estructura social y se dan en la
competencia libre, y no discriminatoria de las posiciones sociales (Rawls,
2000). En este sentido, un programa educativo con carácter compensatorio
y focalizado se justifica en la medida que identifique a los grupos, escuelas
o individuos, que se encuentran marginados con respecto al universo,
discriminando al resto.
Cabe subrayar que, para evaluar la posición de los individuos en una
sociedad dada se puede realizar una valoración con base en dos enfoques
distintos. Por un lado, mediante la valoración de la libertad que se tiene
para alcanzar los objetivos que las personas persiguen; y segundo, por sus
objetivos alcanzados de manera efectiva (Sen, 1992). En otras palabras se
refiere a la oportunidad real que se tuvo para obtener algo que las
personas consideran valioso y los objetivos que buscan conseguir (Sen,
1992: 45). En el caso educativo la valoración se realizaría identificando las
oportunidades reales con que contaron las personas para acceder al
sistema educativo y para desarrollar habilidades efectivas útiles para la
vida que se adquirieron debido a la educación.
El concepto igualdad de oportunidades tiene relación con el ejercicio de
libertad por parte de los individuos. Pero no basta con ser libre, también se
requiere de contar con alternativas valiosas entre las cuales escoger. Por
ejemplo, estar libre de hambre, enfermedad o ignorancia, no sólo es
cuestión de la voluntad de los sujetos (libertad de elección); sino que
depende también de contar con oportunidades para llevar alimento a la
mesa, tener acceso a atención médica, asistir a una escuela, etcétera
(Trejo y Jones, 1993). Por ello, el ejercicio de la voluntad de elección tiene
que ver con dos cuestiones interrelacionadas. Por un lado, con la libertad
para escoger; y por otro, con las opciones de entre las cuales elegir. Así
este enfoque de igualdad apela a la libertad pero también a la oportunidad
de selección.
La educación, en este sentido es una necesidad para desarrollar las
habilidades individuales, instrumento para acceder a otros tipos de bienes y
un bien social que se asocia con satisfacción personal y participación
ciudadana (López 2004).
En este sentido, la educación es un bien en sí mismo, pero también un bien
que sirve para acceder a otros bienes (Bracho, 2000). Así, la escolarización
es mucho más que una necesidad básica pues constituye un grupo de
bienes que forman parte del capital social y cultural de los individuos. La
educación es también un valor particular que se halla determinado por su
poder de intercambio y por su capacidad de lograr otros bienes sociales,
como el acceso al empleo, el nivel de ingresos y otros beneficios
personales y sociales. De tal manera, el análisis de las oportunidades de
los individuos tomaría en cuenta libertad para elegir educarse o no, las
opciones para acceder al sistema educativo, para desarrollar habilidades y
para utilizar las habilidades desarrolladas. La valoración de la igualdad de
oportunidades evalúa que los niños por igual tengan acceso al servicio
educativo de acuerdo con su edad escolar y existan opciones de escuelas
cercanas entre las cuales elegir con infraestructura adecuada, calidad de
enseñanza, etcétera.
Por otro lado, la tarea de justicia en la equidad es lograr que las
características de status socioeconómico de los estudiantes y las
características diferenciadas entre las escuelas no sean impedimento para
que los niños tengan una educación que les provea de mejores
oportunidades de vida. Equidad como inclusión; implica la necesidad de
generar en todos las capacidades mínimas necesarias para funcionar en la
sociedad. La universalidad de los estudios marcados como obligatorios es
la clave (OCDE, 2007), pero también que los servicios educativos sean de
calidad y que “sean para todos según sus necesidades” para atender las
desigualdades entre sujetos y grupos sociales
De tal manera, la equidad en primera instancia se relaciona con la garantía
que debe existir para los educandos tengan acceso a la educación
(sustentado en el derecho social o atribución jurídica de que el derecho a la
educación es igual para todos). Con base en los derechos humanos el
derecho social a la educación es una obligación del gobierno; de manera
que los gobiernos están obligados a asegurarlo a su población
(Tomasëvski, 2001). Así, el derecho a la educación no puede entenderse
sino es por la obligación que tienen los gobiernos de defenderlo.
Al respecto Tomasëvski (2001) describe las características mínimas que
debería tener este derecho en un esquema de 4-As por sus siglas en inglés
(available, accesible, aceptable and adaptable); es decir, que la educación
debe estar disponible; así como ser accesible, aceptable y adaptable para
todos. Esta clasificación se refiere a tres formas de ver el derecho social de
educación: derecho a, derecho en y derecho a través de la educación
Entre estos mínimos destacan el garantizar el libre acceso a la educación,
mediante una legislación que promueva la no discriminación; proveer de
especial atención a las poblaciones en rezago, tales como niños con
discapacidad, niños de la calle, etcétera; garantizar la educación básica
obligatoria; y proporcionar servicios educativos de calidad. Así, esta matriz
sostiene que los gobiernos tienen como obligación garantizar la
accesibilidad y adaptabilidad de los servicios educativos que proporcionan.
Mirar la equidad tiene que ver con un análisis de las oportunidades
educativas de los estudiantes de manera que se esperaría que todos los
estudiantes contaran con:
Insumos
• La infraestructura escolar adecuada, (salones de clase y de los servicios
sanitarios),
• Disponibilidad de libros y materiales didácticos,
• Profesores, directores, personal de servicios en las escuelas capacitados.
Procesos
• Disponibilidad y accesibilidad a los servicios educativos,
• Asistencia de los profesores a las escuelas,
• Contenidos curriculares adecuados para las características de los
estudiantes, Clima social en las escuelas ( seguridad, tolerancia,
integración, justicia, disciplina),Congruente cantidad de educación recibida
(tiempo efectivo de clase).La equidad en el sistema educativo también
tiene que ver con la formación de capacidades o capacidades adquiridas
que son útiles para trasformar las oportunidades educativas en resultados.
Estas capacidades pueden analizarse por varias vías, como por ejemplo,
por medio de las trayectorias escolares ya que por un lado la
escolarización constituye el principal insumo para la conformación del
capital cultural de la personas; y por otro a que el nivel de escolaridad se
ha convertido en el mecanismo más importante para la asignación de
posiciones en la estructura social, tanto por las posibilidades de trabajo e
ingresos, como por los símbolos o el status social que reporta, acceder a
este dato permite un primer acercamiento a la posición social de los padres
y al volumen de capital cultural que ha podido heredar cada individuo
(Dávila, Ghiardo y Medrano, 2005) .
Así también, por medio de los conocimientos adquiridos o las diferencias
en los resultados de pruebas aprendizaje de los estudiantes. Al respecto se
puede comentar que en las pruebas de logro, la razón de las diferencias
tienen sustento en características personales tanto como del ambiente.
Los aspectos a medir en cuanto a equidad de las capacidades educativas
son2:
• Trayectorias escolares,
• Conocimientos adquiridos: habilidades desarrolladas y conocimientos
cívicos,
• Participación económica, política, cultural y social,
2 Variables identificadas con base en: Comisión Europea (2004) Equity of
the European Educational Systems. A set of indicators.
• Expectativas escolares,
• Aspiraciones profesionales,
• Influencia social de origen en el status social y ocupacional,
• Ventajas económicas y sociales asociadas con la educación,
• Movilidad social.
Por último vale la pena destacar, algunos aspectos que deben ser tomados
en cuenta para la valoración de equidad educativa en una sociedad. Para
ello, se retoman algunos de los principios trabajados por la Comisión
Europea (2007) y la OCDE (2007). La equidad en educación como ya se
ha mencionado tiene que ver con la igualdad de oportunidades y con los
criterios de justicia e inclusión; es así que los principios que presento en
esta ponencia buscan definir y complementar cada aspecto.
Equidad en educación implica “educar de acuerdo a las diferencias y
necesidades individuales, sin que las condiciones económicas,
demográficas, geográficas, éticas o de género supongan un impedimento
al aprendizaje”. Así, equidad educativa refiere a tomar en cuenta la
desigual situación de los estudiantes y sus familias, de las comunidades y
las escuelas, ofrecer apoyos especiales a quienes lo requieren, de tal
forma que los objetivos educativos sean alcanzados por el mayor número
de estudiantes (UNESCO, 2002).
Equidad educativa apela a un trato diferenciado para suprimir la injusticia
que se aplica a los individuos pugnando así a la justicia distributiva. Por
ejemplo, no es equitativo dar un subsidio para transporte escolar a los más
ricos pues ellos tienen la capacidad económica para sufragar el gasto; lo
que es equitativo es darles a los más pobres el acceso como estudiantes al
transporte escolar gratuito porque no tienen recursos suficientes (Campos,
2006), o porque la distancia comúnmente es mayor entre las escuelas a las
que asisten y sus hogares.
Equidad desde la perspectiva social es una necesidad de educación para
los grupos sociales desprotegidos; y desde la perspectiva económica una
forma en que el sistema educativo es eficiente en el otorgamiento de
recursos (UNESCO, 2002).
En resumen, el enfoque de equidad reconoce las diferencias individuales y
socioeconómicas desfavorables y busca corregirlas. Por ello, para que
exista equidad en la educación se requiere que exista igualdad de
oportunidades y capacidades entendidas como eliminar los obstáculos
sociales que impiden la libre competencia entre los individuos pero también
que dicha competencia sea justa y que los resultados de esa libertad se
traduzcan en capacidades que generen ventajas para los desfavorecidos.
Es así que, existe una acepción clara de justicia en el término de equidad,
pero también de inclusión para los grupos sociales.