Lucchese - Althusser, Lector de Maquiavelo
Lucchese - Althusser, Lector de Maquiavelo
el materialismo
El “encuentro” –esta palabra repetida “sin tregua” filósofos le niegan cualquier alcance teórico. Y es aquí
por Marx- empuja a Althusser a medirse con Ma- donde empieza el desafío. Esto plantea la necesidad
quiavelo. Un encuentro plenamente “italiano”, gra- –dice Althusser– de redefinir nada menos que la
cias a una cegadora belleza siciliana, atravesando la “naturaleza misma” del objeto teórico en los clásicos:
Romaña de Cesar Borgia1: primero Gramsci, pero in-
mediatamente después Maquiavelo2. Un encuentro
aleatorio y contingente, y sin embargo necesario. So-
bre todo, un encuentro muy extraño. No por el “qué”
sino por el “cómo”, por el modo en que Althusser
decide “comprometerse” con el pensamiento de
Maquiavelo. Althusser es un filósofo que se distancia
de la filosofía:
Por tanto, “este” Althusser pretende hacer de Ma- Quisiera sugerir que la contradicción de este reco-
quiavelo –es decir, de alguien que manifiestamente nocimiento práctico o latente del sentido teórico
del pensamiento de Maquiavelo, por un lado, y la
no es un filósofo en sentido tradicional– justamente
negación de todo alcance teórico al mismo pensa-
un filósofo o, al menos, un teórico. Maquiavelo es
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* Traducción de Roger Campione. El artículo es de Filippo del Lucchese, Marie Curie Felow, UPJV-Amiens.
1. Althusser, L., “L’unica tradizione materialista”, en Sul materialismo aleatorio, a cargo de V. Morfino y L. Pinzolo, Unicopli,
Milano 2000, págs. 144-145.
2. Ibid, págs. 143-144: «Me puse a leer un poco de Gramsci (sobre los intelectuales), pero enseguida interrumpí la lectura para
aventurarme en la de Maquiavelo»
3. Althusser, L., Lettres à Franca...., le 12 juillet 1967, pág. 750.
4. Althusser, L., Politique et Histoire. De Machiavel à Marx, ed. F. Matheron, Seuil, Paris, 2006.
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teoría política que en sus pretensiones se halla los comportamientos sociales. Pero la antropología
atendida, contestada y, de alguna manera, juzga-
el materialismo
permanece “negativa y crítica”, nunca positiva, es
da por este cuestionamiento previo que es la teo- decir, no existe ninguna “deducción genética de las
ría no reconocida de Maquiavelo.5 formas sociales y políticas a partir de una teoría de la
naturaleza humana”6. Ésta es la “soledad de Ma-
Se trata, por tanto de un encuentro paradójico que, quiavelo”, una afortunada expresión que Althusser
ya desde las primeras líneas, pone sobre la mesa una utilizará sucesivamente y que aparece, por tanto,
comprometedora promesa: nada menos que la re- muy pronto7. Sin embargo, no se trata de la soledad
definición del “objeto teórico”. de una crítica original, sino la de un “fracaso”, la de
una impotencia y una incapacidad:
Esta promesa, importante y comprometedora, se
mantendrá. Maquiavelo es una de las vértebras de la No se podría decir, por tanto, que esta soledad de
columna de aquella auténtica redefinición de la teo- Maquiavelo sea la soledad de una crítica. Maquia-
ría y de la filosofía que será el materialismo aleatorio. velo no se encuentra más allá de la operación teóri-
Pero, paradójicamente, en los escritos que Althusser ca clásica y de su fundación, está más acá. Se puede
dedica a Maquiavelo, lo que se destaca es, más bien, considerar que el fracaso de sus intentos antropoló-
el “vacío” de un encuentro. Se trata de una lectura a gicos e histórico-filosóficos dan testimonio más de
menudo ambivalente, además de fragmentaria, y, en una impotencia de hecho, de una incapacidad de
muchos casos, en absoluto original. Es decir, ni origi- expresar lo que tiene que decir en los conceptos
filosóficos consagrados, que de una verdadera con-
nal ni potente, como lo será, en cambio, la presencia
ciencia crítica.8
teórica de Maquiavelo en el dispositivo global del
materialismo aleatorio.
Ahora bien, sería posible contestar esta conclusión,
en gran medida, sobre la base tanto del texto maquia-
veliano, como de su relación con los modernos, aun
Impotente soledad.
manteniendo las obvias diferencias de perspectiva
cronológica. Es decir, sería posible mostrar que la
Uno de los temas que más interesan a Althusser, en
desarrollada por Maquiavelo es una antropología po-
el curso de 1962, es la relación entre antropología y
lítica con la que la modernidad sentirá una profunda
política en Maquiavelo, en el contexto más amplio de
exigencia de dialogar9.
la filosofía política moderna. Por un lado, no hablan-
do del hombre o de la naturaleza humana, sino de los
Sin embargo, más que contraponer los textos ma-
“hombres” en plural, a Maquiavelo –ésta es la con-
quiavelianos a la lectura de Althusser, parece más útil
clusión no especialmente penetrante de Althusser–
poner a prueba sus conclusiones en relación con la
no le interesa y no construye una antropología políti-
consideración más amplia de la posición de Ma-
ca como será, por ejemplo, la de Hobbes o de Spino-
quiavelo en la historia de la filosofía. Es decir, la tesis
za. Por el otro, si alguna forma de antropología puede
del “fracaso” y de su “incapacidad”, puede leerse en la
encontrarse en Maquiavelo, ésta no tiene ninguna
distinta perspectiva en la que se ha incluido al secre-
conexión explícita y directa con la política. El uso
tario florentino en algunos textos posteriores. Tome-
“mínimo” que Maquiavelo hace de ella corresponde-
mos como ejemplo el famoso y fulgurante paralelismo
ría al rechazo de un fundamento ético o religioso de
que Althusser propone entre el Marx de El Capital y página 27
9. Sobre el concepto de naturaleza humana en Maquiavelo cfr. E. Namer, “La nature humaine chez Machiavel”, Les Études
Philosophiques, 16 (1961), págs. 307-312 ; M. Tlili, “Méchanceté de l’homme2, Revue de Métaphysique et de Morale, 73
(1968), págs. 205-222, págs. 205-222 ; M. F. Sciacca, “La concezione dell’uomo”, Cultura e Scuola, 33-34 (1970), págs. 56-71
; S. Zeppi, “Il pessimismo antropologico nel Machiavelli del periodo anteriore ai ‘Discorsi’”, Filosofia politica, 6 (1992), págs.
193-242. Sobre la relación con Hobbes cfr. por ejemplo C. Lazzeri, “Les racines de la volonté de puissance: le ‘passage’ de
Machiavel à Hobbes”, in Y. C. Zarka, J. Bernhardt, (éds.), Thomas Hobbes. Philosophia première, théorie de la science et poli-
tique, París, Presses Universitaires de France, 1990.
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el sentido clásico del término. Cuando Althusser ha-
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Diría que, al margen de cualquier otra considera- El elemento de originalidad más fuerte en el uso
ción, Maquiavelo responde de esta manera al dis- heterodoxo que Maquiavelo hace de Polibio es la
curso edificante que sobre la historia del Estado conexión entre guerra y “lucha de clases”. La diferen-
defienden los filósofos del derecho natural. Incluso cia de poder entre los estados enfrentados depende
sugeriría que Maquiavelo es quizás uno de los raros
directamente del conflicto interno entre las clases,
testigos de lo que podríamos llamar la acumulación
entre el pueblo y los grandes14. Lo verdaderamente
política primitiva, uno de los pocos teóricos de los
comienzos del Estado nacional. En lugar de decir nuevo en el análisis de Maquiavelo consiste en atar
que el Estado nace del derecho y de la naturaleza, indisolublemente (mejor dicho, en desenmascarar la
nos dice cómo debe nacer un Estado si quiere “ideología” de quien querría separar) la guerra exter-
durar, y ser lo suficientemente fuerte como para na y el conflicto de clases interno15.
transformarse en el Estado de una nación.11
Ahora bien, no sólo Althusser no capta la origina-
Althusser parece no darse cuenta –dentro de esta lidad de este argumento, sino que afirma que la fuer-
potente comparación– de que la desmitificación y el za de Maquiavelo consiste en la valorización del “go-
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rechazo de Marx del individuo burgués, del trabaja- bierno mixto”. La unión de las tres formas buenas de
dor independiente y de su espíritu económico, co- gobierno –neutralizándolas en cuanto formas singu-
rresponde, en gran medida, a la desmitificación y al lares– permite salir del círculo polibiano y de su filo-
rechazo de Maquiavelo hacia una “antropología” en sofía de la historia:
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10. Althusser, L., La solitude de Machiavel, Presses Universitaires de France, París 1998.
11. Ibidem.
12. Cfr. por ejemplo Spinoza, Tratado político, I, 1.
13. Maquiavelo, N., Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio, I, 2.
14. Ibid, I, 6.
15. Ver lo que nuevamente escribe Maquiavelo en las Istorie fiorentine, VI, 1.
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La teoría de los ciclos es cuestionada por la consti- dad de Maquiavelo –y aquí comienza su relación
tución de ese gobierno mixto que reune las ventajas
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“íntima”, que le llevará a la “identificación” –pero,
de los tres gobiernos buenos: príncipe + grandes + paradójicamente, no la encuentra en sus textos, apo-
pueblo. ¿Cómo interpretar esta síntesis sino como yándose en una interpretación en absoluto original.
una síntesis que permite la esperanza de escapar a
la ley de la infinitud misma en la constitución del
En conjunto, parecería diferente el discurso para
gobierno que combina (neutralizándolos mutua-
mente) los principios y benéficos de los tres gobier- los escritos posteriores, recogidos en el tomo II de los
nos fundamentales? Yo diria que la infinitud del ci- Escritos filosóficos y políticos con el título Machiavel
clo de la historia es abstracto. Lo concreto es la lu- et nous, reelaborados hasta 1986. Diferente sólo en
cha de los Estados entre sí que interrumpe la infini- apariencia porque aquí, por una parte, este Maquia-
tud del ciclo, hasta que sobreviene ese Estado mixto velo es mucho más maduro, potente y ya leído en la
tan bien compuesto que él mismo es un desafío a la perspectiva del último Althusser, el del materialismo
infinitud del ciclo.16 aleatorio. Sin embargo, por otra parte, esta proyec-
ción sobre el materialismo aleatorio es, a menudo,
Como es sabido, en el plano teórico, ésta ya es la lec- sólo aparente y se mantiene en un nivel puramente
tura de Polibio y, antes, de Aristóteles17. Falta aquí, lingüístico.
en la lectura de Althusser, cualquier referencia a la
originalidad de Maquiavelo respecto a sus fuentes
clásicas que, sin embargo, emerge con fuerza de su
teoría del conflicto.
en su mismo análisis: Althusser intuye la originali- es interesante porque, en realidad, lo que Althusser
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describe en estos textos es significativamente distin- terior] la coyuntura: no por simples comparaciones
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to y sólo superficialmente coincidente con ese autén- intelectuales, sino por el enfrentamiento de las
tico “arsenal” teórico llamado “Maquiavelo”, con el fuerzas de clase existentes y su relación de desarro-
rol y el estatuto que éste jugará en la implantación llo desigual. En definitiva, por su futuro aleatorio
[añadido manuscrito posterior].19
del materialismo del encuentro.
A través del lenguaje potente y evocador del Otros ejemplos, relativos a Machiavel et nous, mere-
materialismo aleatorio, aquí se intenta describir un cen examen. El primero, que llama particularmente
objeto teórico “distante”, como por ejemplo en esta la atención, es el distinto modo en que Althusser
cuasi-definición que Althusser presenta del “pensa- habla de Maquiavelo, utilizando las categorías aristo-
miento en la coyuntura”. Es decir, qué significa para télicas de “materia” y “forma”. El mismo Maquiavelo
Maquiavelo, pensar en la coyuntura el problema de emplea este lenguaje pero, una vez más, solamente el
la unidad de un estado nacional italiano: lenguaje y no los conceptos a los que, en cambio, con
una estrategia retórica querida por Spinoza, les da la
vuelta. Para Maquiavelo (en este caso un auténtico
“hijo de la tierra” contra los “amigos de las formas”)
parece darse –en contra de Aristóteles– una clara
prevalencia de la materia sobre la forma. Una mate-
ria sana o una materia corrupta ofrecen a los actores
políticos la “ocasión” de demostrar su virtud20. Por
tanto, todo lo contrario del elemento pasivo aristoté-
lico: Florencia es materia apta para ser ordenada co-
mo república y quien quisiera intentar lo contrario,
es decir, imponerle una forma distinta, fracasaría ne-
cesariamente. No es casualidad que la pareja mate-
ria/forma sea utilizada preferentemente por Ma-
quiavelo junto con la de fortuna/ocasión21.
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Se trata del reconocimiento –añade Althusser– de la
“contingencia radical” por la que la forma nueva se
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“aplica” a la materia existente. La necesidad de una
nueva forma tiene como condición la radical contin-
gencia de un nuevo comienzo.
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Para hacerlo, la mejor manera es, precisamente, la de tiempo que se puede hacer avanzar cuando se juzga
que una situación es favorable (y es favorable sólo
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29. Gramsci, A., Quaderni del Carcere, III, Einaudi, Turín, 1977, pág. 1575.
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30. Cfr. Frosini, F., Gramsci e la filosofia. Saggio sui Quaderni del Carcere, Carocci, Roma, 2003, págs. 164-165.
31 .Gramsci, A., Quaderni del Carcere, cit., págs. 1588-1589.
32. El ejemplo más significativo y famoso de esta “preparación”, naturalmente es la metáfora del río y de los diques en Il
Principe, XXV.
33. Gramsci, A., Quaderni del Carcere, cit., p. 1587.
34. Sobre el concepto de inmanencia en Gramsci, cfr. Frosini, F., “Immanenza e materialismo storico nei Quaderni del carcere
di Gramsci”, Quaderni materialisti, 5 (2006), págs. 147-158.
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de una voluntad colectiva reconocida y afirmada
parcialmente en la acción. Este organismo ha sido
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creado ya por el desarrollo histórico: es el partido
político, la primera célula en la que se reúnen unos
gérmenes de voluntad colectiva que tienden a con-
vertirse en universales y totales.35
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los Discursos: todos estos temas muestran cómo Al-
thusser ha captado plenamente –al igual que Grams-
ci– el nexo y el valor filosófico y a la vez político de
el materialismo
37. Me permito remitir una vez más a mi F. Del Lucchese, Tumulti e indignatio, cit. Cfr. en contra M. Viroli, Machiavelli, Oxford,
Oxford University Press, 1998 o G. Sfez, Machiavel, Le prince sans qualités, Paris, Kimé, 1998.
38. Cfr. G. Galakrishnan, “From Florence to Moscow”, New Left Review, (2000) 3, págs. 158-164.
39. Althusser, L. , Machiavel et nous, cit., pág. 70.
40. Ibid, pág. 69.
41.Terray, E., “An Encounter: Althusser and Machiavelli”, en A. Callari, D. F. Ruccio (eds.), Postmodern Materialism and the
Future of Marxist Theory, cit., págs. 257-277.
42.Una lectura de este tipo, basada en la idea de la necesaria superación y contención de la violencia natural dentro de los lazos
institucionales, ya había sido avanzada por N. Badaloni, “Natura e società in Machiavelli”, Studi Storici, 10 (1969), págs. 675-
708.
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Bastante más articulado es el concepto de “democra- que lo ha originado– es una interpretación que, en el
cia radical” elaborado por Miguel Vatter y basado mejor de los casos, fuerza excesivamente el texto de
precisamente en el vacío, en la “soledad” y en la dis- Maquiavelo. Ya que la originalidad de este consiste
el materialismo
tancia del príncipe maquiaveliano respecto de la polí- precisamente en desarrollar una teoría del conflicto
tica y el conflicto43. Maquiavelo –escribe Vatter– sos- que ni siquiera puede prefigurar de lejos el conflicto
tiene que existe una diferencia sustancial entre el de- natural del posterior iusnaturalismo, ni mucho me-
seo de los grandes de dominar y el deseo del pueblo de nos, encontrar una conclusión en la creación de una
no ser dominado44. Por tanto, la política popular, “sociedad civil”. La lectura de Althusser, como se ha
siempre estaría más acá de toda forma política, de visto, deja abiertos, en sus ambivalencias, amplios
cualquier voluntad de dominio, de cualquier proyecto márgenes de interpretación. Pero es totalmente ina-
constitutivo. Sería, por su parte, un puro retraerse en propiado anular tales ambivalencias para hacer emer-
una zona de neutralidad, de indiferencia, de “libertad ger una lectura de Maquiavelo que olvida y oblitera la
negativa”. La potencia del pueblo sería el reverso de la teoría del conflicto.
potencia spinoziana45. Una fuerza que permanece
indiferente a su propio cumplimiento, un puro posi-
ble cuyo único deseo es el de no ser gobernados.
43. Cfr.Vatter, M. E., “Althusser et Machiavel: la politique après la critique de Marx”, Multitudes, 13 (2003), págs. 151-163 ;
“Legality and Resistance : Arendt and Negri on Constituent Power”, Kairos, 20 (2002), págs. 191-230 ; “Machiavelli After
Marx : the Self-Overcoming of Marxism in the Late Althusser”, Theory and Event, 7 (2004), págs.. El texto más importante
de Vatter, desafortunadamente poco conocido, es Between Form and Event: Machiavelli’s Theory of Political Freedom,
Kluwer Academic Publisher, Dordrecht, Boston, London 2000.
44. Machiavelli, N., Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio, I, 5.
45. O del poder constituyente de Antonio Negri, que Vatter parece considerar completamente superponible. Cfr. Negri, A., Il
potere constituente. Saggio sulle alternative del moderno, Milán, SugarCo, 1992.
46. Vatter, M. E., Legality and Resistance, cit.
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Spinoza, dice Terray, pero no hay ninguna evidencia llos en los que Maquiavelo está incluido en el crisol
textual47. Si es así, puede decirse entonces que hasta teórico del materialismo aleatorio.
este punto, en el plano teórico, todavía no ha habido
el materialismo
ningún “encuentro”. En cambio, precisamente junto “No elegimos nuestros maestros, como no elegi-
a Spinoza y, más en general, dentro de la corriente mos nuestro tiempo”49. Así dice Althusser y así qui-
subterránea del materialismo, Maquiavelo “estalla” zá debemos interpretar este encuentro, contingente y
teóricamente dentro del pensamiento de Althusser. necesario, entre su “no-filosofía” y la “no-filosofía” de
Maquiavelo. Afrontar este encuentro, es un poco co-
Por tanto, a la luz del materialismo aleatorio se mo afrontar el de Spinoza y Marx. Se trata de en-
podría releer también la “auto-denuncia” de Althus- cuentros que dan un significado al “vacío” en el que
ser de ser ajeno a la filosofía, junto con la reivindica- se dan o, mejor, que se produce mientras se dan. El
ción de ser “solamente” un agitador político en filoso- vacío es el de una “linealidad imposible”. Así como el
fía. Es un no-filósofo muy extraño, éste, que produce encuentro entre Spinoza y Marx resiste a toda linea-
efectos tan potentes dentro y contra la filosofía. La lidad, a la construcción de una tradición –aunque
“auto-denuncia” es casi un calco de la auto-acusación fuese materialista–, también el encuentro entre Al-
maquiaveliana de ser un hombre del pueblo que pre- thusser y Maquiavelo hay que adscribirlo a este tipo
tende hablar al príncipe48. Al igual que es necesario de encuentros, que a menudo proceden por descar-
no ser un príncipe para producir efectos en el prínci- tes, pérdidas, mistificaciones, ambivalencias.
pe, es necesario no ser un filósofo para producir efec-
tos en la filosofía. El esfuerzo y la acción teórica más interesante,
exactamente como en el caso de Spinoza y Marx, con-
Todo el dispositivo del materialismo aleatorio se siste, entonces, en forzar los textos50. En este caso, al
pone al servicio de esta empresa, no sólo Maquiavelo, poner a prueba los análisis que Althusser hace de
que es uno de los átomos que lo componen. Entre los Maquiavelo, con el rol y el estatus que éste asume
puntos sobresalientes de este ataque materialista a la dentro del dispositivo global del materialismo aleato-
filosofía estará la rebelión contra la continuidad ho- rio. Resaltar esta tensión, junto a las ambivalencias
mogénea de la historia, es decir, la producción de co- del texto althusseriano, significa también sustraer su
nocimiento adecuado del tiempo histórico como pensamiento a un uso meramente instrumental y de-
construcción de temporalidades diferenciales: esta volverlo a su temporalidad articulada. Además, es pre-
idea de “conocimiento” como “construcción” pasa cisamente esta tensión la que hace tan fresco y actual
tanto por Maquiavelo como por Spinoza. Estará tam- el encuentro entre Maquiavelo y Althusser. «No soy
bién la oposición de la contingencia no a la necesidad un filósofo –escribía en la carta a Franca– . Y, sin
sino a la teleología. El vacío y los átomos, escribe Al- embargo, sería necesario serlo. [...] Pero, no lo seré
thusser en El materialismo aleatorio, no fundan la yo. Sé demasiado poco, y ya no tengo tiempo de
libertad sino, más bien, son la garantía de la ausencia aprender». Quizá esta incompletud sea precisamen-
de un plan anterior a su encuentro. Nada, si no las te la clave del encuentro con Maquiavelo que, en el
circunstancias fácticas del encuentro, prepararon el prólogo de El príncipe, escribía: «si el escaso ingenio
encuentro mismo: este es un uso potente, original y y la poca experiencia [...] harán este conato mío
revolucionario de Maquiavelo que, paradójicamente, defectuoso y de no mucha utilidad, al menos abrirán
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una vez más, no emerge de los escritos dedicados a el camino a alguno que con más virtudes, más discur-
Maquiavelo, sino que se impone con fuerza en aque- so y juicio, podrá satisfacer mis propósitos».
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47. Terray, E., “An Encounter: Althusser and Machiavelli”, cit., pág. 258.
48. Machiavelli, N., Il Principe, Proemio.
49. Althusser, L., L’Avenir dure longtemps, Stock-IMEC, Paris. 1994, pág. 367.
50. Cfr. en este sentido el planteamiento teórico global de V. Morfino, Il tempo della moltitudine. Materialismo e politica prima
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